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¡Hola!

Soy Lázaro, seguro


que si se acuerdan de mi.
Ustedes ya me conocieron
antes.

Les cuento que mi cuello


se curó perfectamente,
gracias al cuidado de las
personas que me
protegieron. Todos los día
me curaban el cuello y me
prodigaban mucho amor;
amor que mi verdadero
dueño no me dió, ¿Saben?

Comida no me faltaba, y
no sé como, pero empecé,
también, a recibir amor
de otras personas que no
me conocían.

Puse de mi parte, para


recuperarme, pero ya
había algo en mí, que no
me dejaba reponerme y
salir adelante.
Miren, en esta imagen,
mi cuello ya estaba
superbien, pero,
¿saben? los días
transcurrían y en vez de
que yo mejore, las
fuerzas me
abandonaban.

Ya no había fuerza ni
ganas para pararme, de
comer; sólo quería estar
durmiendo. No
comprendía porqué me
pasaba todo esto.

Las personas que me


tuvieron a su cuidado,
me daban todos mis
medicamentos a la
hora; el Doctor venía
todos los días a
chequearme, pero, cada
día amanecía sin
entusiasmo, sin ganas
de seguir viviendo.
Mírenme, mi semblante
está peor.

El día 05 de septiembre
ya estaba muy enfermo.

Cuando quería caminar,


ya no podía controlar mi
cuerpecito, pues me iba
de costado. Ese día en la
noche me pusieron
suero. Al igual que mi
amigo Lucas. Todos los
que cuidaban y hasta yo
mismo, pensamos que
mejoraría, pero no fue
así.

Amanecí mal, pero muy


mal; ya sin ganas de
pararme y sin ganas de
comer. Ese día, también,
me volvieron a poner
suero, pero ya no por mis
patitas, sino por mi
estomago, porque no
encontraban la vena.
¿Saben porqué’, pues
DISTEMPER. Por eso, es que no
mejoraba ¿Saben?.
El Distemper, ya estaba muy
avanzado.

Es muy seguro, que todas esas


noches que vagué por las calles
con mi herida expuesta al polvo,
humedad, etc. y el haberme
juntado con otros perros
callejeros, sin saber que podrían
estar enfermos, más la anemia
que padecía, el Distemper me
atacó.

Quizás, desde el día que mis


dueños me abandonaron en la
calle, mi destino era morir; pero,
esas personas que me
encontraron y me ayudaron, me
demostraron que no todos los
seres humanos son malos. Pues,
recibí de ellos mucho amor; recibí
caricias. Habían momentos en el
que me conversaban, y yo, por
supuesto, los entendía.

Recuerdo que, me decían que me


mejorará. Y tengan presente, que
yo lo deseaba así, pero la
enfermedad que padecía, no me
lo permitiría. El Distemper me
Recuerdo que, era la 01
de la tarde y sentí que
me hablaban y se
despedían de mí. Vi,
también, que lloraban y
me decían … Adiós.

De pronto sentí un
pinchazo y comprendí
que ya podía, por fin,
descansar sin más
problemas. Y me fui
con la satisfacción, que
aunque sea por un
corto tiempo, recibí
mucho amor. El amor y
cariño que mi
verdadero dueño me
negó.

FECHA: 06 de
septiembre del 2006.
Hora: 1:00 pm

GRACIAS: Wendy,
Irma, Jessica, Karla,
Caroll y Gerónimo.