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UNIVERSIDAD ANTONIO RUIZ DE MONTOYA Curso: Taller de Redacción I Profesora: Victoria Guerrero Alumna: Gloria Estefany Alvitres

DULCES QUERELLAS EN MI VIEJA QUINTA
Tras los pasos de Julio Ramón Ribeyro

Ir en busca Julio Ramón Ribeyro para una entrevista en los años ochenta no era una tarea fácil. En el libro que publicó Jorge Coaguila, titulado “Las respuestas del mudo”, muchos periodistas hablan del perfil bajo que el escritor solía tener. Buscarlo ahora, diecisiete años después su muerte, es todo un reto. ¿Dónde está Julio? ¿Mirando el mar de Barranco? ¿En París con su viuda e hijo? ¿Caminando solitariamente por la calles de una ciudad europea? ¿En la quinta miraflorina donde vivió muchos años? ¿Dónde estás? Solo basta caminar unas cuadras, tocar un timbre, hablar con el vigilante y la quinta aparece, extraída de “La palabra del mudo”, el libro más conocido de Julio. Los edificios, el cemento, y las tiendas de ropa envidriadas quedan atrás. “Es un oasis en medio de la pos-modernidad”, me dice Lucila de Ribeyro cuando le pregunto por las casitas de adobe que componen el lugar. Todo en la quinta huele a la lima de los años cincuenta. Diseñada en u, en la quinta las casas están pintadas con colores vivos. Las flores destacan por su variedad y las bicicletas aguardan, en la puerta una que otra casa, fielmente a sus dueños. En el centro, una casa de dos pisos se impone a las demás. Oí chillar a un lorito en una de las ventanas. En cualquier momento Doña Pancha – el personaje del cuento “Tristes querellas en mi vieja quinta”- podía salir con su escoba a darme la bienvenida. Me recibe Doña Lucila de Ribeyro, esposa del hermano mayor de Julio. Pasamos a la sala y una foto del escritor está expectante, cruzando los brazos. En el borde dice

No se graduó. Doña Lucila me muestra el salón. “Mi cuñado era un hombre alegre. además. Es una de esas voces que todos llevamos dentro. Doña Lucila me comenta que una vez le enviaron un escrito y que él jamás devolvió. sobre el carácter de Ribeyro: firme. Se describe a mujeres crueles en su obra. por tradición. conversador”. tímido. Doña Lucila me interrumpe: “alguna así le habrá tocado. aunque los dos estudiaron derecho”. -¿Por qué Derecho? . donde tiene una colección de fotos de Julio. que pugnan por salir a gritar su soledad.Porque vienen de una familia de abogados y diplomáticos. Miro de nuevo la quinta. lo imagino elaborando cuentos en la clase de Constitución y luego. criticando a los abogados bajitos y calvos. 1994”.“premio Juan Rulfo. la primavera ha llegado a Lima. Lucila siente gran admiración por el escritor. Jorge Coaguila –que ha estudiado la obra de Ribeyrohabla de la fijación que el autor tenía por retratar míseramente a los abogados. y me repite insistentemente “no se parecía a mi esposo. Llama la atención una imagen donde un asno esta mordiéndole el brazo al cuentista. ahora. Como diría Bryce: “el último en llegar a las fiesta y el primero en irse”. antes usado para recibir invitados y organizar bailes. Tengo mucha curiosidad y le pregunto por las mujeres en la vida Julio. me dice Doña Lucila y llegamos a la conclusión de que el yo narrativo melancólico de Julio es otro. incapaz de destruir con su crítica a otro autor. No quería decir que no le gustó el texto. Incluso. La fotografía fue tomada en una hacienda y me .” Me cuenta. conversando con los buenos amigos. reflexivo. además. las macetas rebosantes. Pero Julio resistió. pero yo puedo asegurarte que las mujeres lo doraban. Era. no se atrevía. Estudió en la Universidad Católica y se pasó los días en los corredores de San Marcos. solo se quedó con el tintero y la máquina de escribir. Anuló su oficio de escribano.

Él saqueaba mucho la realidad y ella le devolvía personajes inconformes. -Entonces era real. además de fotos. Lucila está segura de que nunca se moverá de su casa. El escritor murió el . clasemediero viven los personajes de Ribeyro. “La quinta es patrimonio histórico”. subsistía junto a su violín. no se puede deshacer de los loros. no vivía. En ese espacio semicolonial. -Sus personajes saltaron a la realidad y un tío de Silvio una vez le reclamó a Julio. El cuentista pasó gran parte de su juventud en esa quinta. ¿es conocido? ¿Quién es Silvio? -Eso no te lo voy a decir No obstante. hay un gran busto de Ribeyro. tiene el nombre de la compañía que la construyó. Lleva un cigarrillo en los labios. Silvio es un tributo al solitario y al artista. es su escenario. En el salón al que Lucila me llevó. la narración más elogiada del escritor. Doña Pancha era la zamba que vivía en uno de los cuartos de la casa y al costado vivía un ingeniero “solterón”. No le gustó que lo retrate tan fracasado. Silvio vivía en una hacienda en Tarma.me comentó doña Lucila. me dice enfáticamente. Y no es la única vez que Julio se encontró con sus personajes. La morada reproduce el texto. Lucila. “Dice hola” afirma sonriente. se encaramó al árbol para salvar su vida y ella lo rescató al instante. pero no pudimos hacer nada”. enseñándole a hablar a su ave. veo a doña Pancha de nuevo. el último llegó solo. Los lectores lo saben. Es cierto.acuerdo de “Silvio en el rosedal”. al igual que doña Pancha. Y ahora. Le pregunto por el mal del fumador y ella cambia de voz: “Esperábamos un milagro. semirepublicano. en 1987 la quinta Leuro fue declarada patrimonio cultural de la nación por resolución ministerial. Siempre exigían unas líneas más de vida.

el pajarero”.” (Prólogo de La Palabra del Mudo. tal vez. Hizo miles de cosas para sobrevivir en Europa. -No se ha puesto a pensar que fue justamente los trabajos y desafíos los que hicieron que Julio escribiera así. él decía que “solo para fumadores”. burócratas. Aunque es reconocido por sus cuentos. su obra es producto de sus vivencias. matones y maleantes. pero también Europa.Sí. del común. escritores. el testimonio de su vida. “Cuentos . . Conoció mucha gente importante. militares. Ribeyro trabajó novelas como “Crónica de San Gabriel” y “Los geniecillos dominicales”. pues tenía que maniobrar su escritura con su puesto en la UNESCO. además. espejo de mi vida (…)oscuros habitantes limeños y sus ilusiones frustradas. borrachines. de su consumo de cigarrillos. Tiene. dos obras de teatro: “Astusparia” y “Santiago. en conjunto. profesores. Por ello. putas. el cáncer que le detectaron después fue minando sus fuerzas. Tarma y Huamanga. uno de sus cuentos. Pero a Ribeyro le interesaba más la gente de clase media. el mar y los arenales . en parte. a Julio le hubiera gustado tener más apoyo. Su delicado estado de salud era producto. dedicarse más tiempo a escribir. era más que la historia de sus cigarros. 1994) . Miraflores. Había tenido complicaciones con el estómago y el hígado. Su obra. los niños que lo veían por la calle. locos. no es muy voluminosa y Lucila me dice que.cuatro de diciembre de 1994 a los sesenta y cinco años. las empleadas. Le gustaba que lo saludaran los vendedores. combates perdidos.

Me despido de doña Lucila y también de la quinta. en la Molina. me dice y señala los muebles que están acomodados cuidadosamente. espera transformar el salón que me mostró en un pequeño museo sobre el escritor “para que quienes deseen puedan venir a leer sus obras”. -Una última pregunta. Sra. Lucila vuelve a sonreír. Lucila ¿Dónde está enterrado Julio? -En los jardines de la paz. ¿Vas a ir a saludarlo? 1 280 palabras . cruzándose por el pasadizo. Doña Panchita y su vecino estarán eternamente peleados.