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Tema 2_ Rafael Ramírez Eudave

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Administración II _ Taller Juan O’Gorman _ Prof. Arq. José Miranda Cruz _ Equipo 1 Tema 2.

El arquitecto como administrador de los recursos.

2.1 Humanos Se consideran recursos humanos al personal que permite el funcionamiento adecuado de una organización. En este sentido, participan no sólo miembros operativos directos, sino aquellos a través de cuya intervención auxiliar –seguridad, limpieza etc…- se logran los objetivos de la organización. La industria de la construcción es bastante compleja en este sentido. El quehacer del arquitecto (abarcando desde el diseño hasta los trabajos con que culmina la construcción y entrega de los productos) está lleno de personas que hacen posible la realización de los objetivos. Es importante distinguir en las diferentes etapas no sólo qué personas intervienen, sino de qué manera se relacionan con el arquitecto y en qué medida debe éste de involucrarse en sus actividades. Así pues, podemos contar con personal que se involucra directamente con el trabajo y personal cuya acción sólo es facilitadora del mismo. Los primeros (sobre todo los constructores) tienen una relación fortísima con el arquitecto y con el proyecto, pues su deber es eminentemente la materialización de éste. En segundo plano podemos encontrar personal cuyo papel puede ser no tan relacionado, pero igualmente importante para el desempeño de las tareas, tal como personal de seguridad, secretarias etcétera. En cuestión de recursos humanos y su administración hay que ser muy conscientes de sus percepciones salariales, las prestaciones legales, las condiciones de seguridad social, higiene y seguridad, los horarios de trabajo y las jerarquías dentro de la organización. En muchos de los casos, el arquitecto es quien es responsable directo del personal operativo, por lo que es primordial guardar con éste relaciones de cercanía y de respeto. El conocimiento de las capacidades, limitaciones y obligaciones del personal pueden ser claves para administrarlo correctamente y aprovechar de una manera inteligente sus capacidades. 2.2 Materiales En arquitectura, la administración de los recursos materiales comienza desde antes de la construcción, y viene desde la propuesta de un rango económico en el que situar las soluciones y propuestas. En general podemos describir los recursos materiales como aquellos que en forma de insumos físicos son convertidos, transformados, consolidados o consumidos para generar algo. La sabia administración de los recursos humanos significa evitar el desperdicio, aprovechar las piezas y saber extraer de cada material sus mejores cualidades a nivel constructivo, estético y económico. La buena administración de recursos materiales también tiene que ver son su conservación y transporte, procurando que se haga en las mejores condiciones para evitar pérdidas del mismo por deterioro o por pérdida accidental. Saber cuantificar con precisión cuánto se va a usar de cada cosa es un paso importantísimo para no generar excesos onerosos, pero sin caer en la contraparte. Negociar los materiales y tener en mente alternativas es muy sano para generar una administración dinámica y ágil. El arquitecto, sobre todo al proyectar y al construir, debe ser consciente de qué, cuánto y cómo se usa de cada cosa, así como estar preparado para tomar decisiones sobre el cuidado y colocación de los materiales. Otro aspecto de gran responsabilidad es la verificación de la calidad de los mismos en cuanto a cantidad y a cualidades, debiendo ser certero para aprobar el mismo según su uso, procedencia y estándares.

Ramírez Eudave Rafael

Administración II _ Taller Juan O’Gorman _ Prof. Arq. José Miranda Cruz _ Equipo 1 El arquitecto debe ser un conocedor de la normatividad que rige a los materiales como herramienta principal para dirigir un uso inteligente de los mismos. 2.3 Económicos. La arquitectura, en general, es una profesión en la que se hacen fuertes inversiones. La cantidad y la manera en que éste dinero se invierte son decisiones que pesan sobre el arquitecto. No es sólo cuánto va a costar determinado proyecto, sino conocer con precisión en qué se va a gastar cada parte del presupuesto, qué puede cambiar, qué contratiempos se deben absorber etcétera. El arquitecto es, en general, quien recibe el dinero y lo distribuye en las partidas de que consta el proyecto en sus manos. Su responsabilidad es la justa administración del dinero, el afrontar los procesos legales y financieros que sean menester y el dosificar la cantidad de dinero que es invertido para garantizar un óptimo desempeño de los desembolsos. El arquitecto, asimismo, debe rendir cuentas periódicamente a quien lo contrata para garantizar transparencia y eficacia en el dinero. Aunque hay varias maneras (en general) de calcular los números de un proyecto en cuanto a dinero (partidas presupuestales, precio alzado etc…), es importante que exista congruencia entre el proyecto y los recursos disponibles para hacerlo posible. En ocasiones la administración de los recursos económicos exigen proezas en la relación inversión / ganancia, como en el caso de la inversión pública y la arquitectura social. El arquitecto debe estar plenamente consciente de que cada decisión se traduce en costo y justificar éste con las razones que la profesión genera a través de la utilidad y servicio del producto arquitectónico. 2.4 Tecnológicos. Las técnicas que hacen posible la realización y materialización de los objetos arquitectónicos son motivo de alcances tecnológicos, técnicas, procedimientos, maquinarias y materiales abundantes hoy más que nunca en cantidad. A menudo no es sencillo tomar decisiones respecto a qué sistemas y técnicas utilizar, pero es el arquitecto quien debe conocer lo que tiene al alcance de la mano y decidir qué cosas es conveniente traer en función de su utilidad o su necesidad. Aunque se ha dicho muchas veces que la mejor tecnología es la local y disponible a la mano, también es cierto que se requiere un amplio conocimiento tecnológico para aprovechar las técnicas y equipos disponibles, así como el cuándo y cómo utilizarlos. Desde la decisión de si una excavación es a mano o por medio de maquinaria, se tratan de disyuntivas que se deciden en función (sobre todo) de condicionantes económicas y de tiempo. No obstante, conocer más alternativas puede redundar en mejores condiciones de edificación, y esto se ve reflejado desde el planteamiento congruente, claro y lógico del proyecto como una consecuencia natural de la suma de las variables que representa el proyecto arquitectónico. El arquitecto debe conocer concienzudamente qué tecnologías se utilizan y cómo, así como el por qué, de dónde se consiguen y qué alternativas pueden existir. Todo ello cuenta desde e planteamiento inicial de un proyecto.

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