Está en la página 1de 475
R. P. ALBERTO MARIA WHISS del Orden de Prodicadores “APOLOGIA DEL CRISTIANISMO IX QUINTA PARTE FILOSOFI[A DE LA PERFECCION . DOCTRINA DE LA MAS ELEVADA EMPRESA MORAL DEL HOMBRE I ‘ TRADUCCION DB LA ULTIMA HDICION ALEMANA . POR EL i Dr. D. Emilio A. Villelga Rodriguez, Pbro, Catedritico de Apologéticn 9 de Elocuencia Sagrada, en la Universidad Pontificia Compostélana ON LICENCIA DEL ORDINARIO BARCELONA. ’ HEREDEROS DE JUAN GILI 581, Cortms, 581 1906 _INTRODUCCION _ 1. ‘Ministerio y suerte del profeta,—«Y grité como Jeén: Yo estoy de centinela de parte del Sefior-—dice el Profeta—de dia permanezco aquf continuamente, y estoy pasando en mi puesto las noches enterasy. ” «Porque el Sefior me ha dicho: Hijo del hombre, yo te he puesto por centinela; ve 4 los hijos de Israel, y de mi boca oirds mis. palabras, y se.las anunciards: 4 ellos de mi parte». «Yo estaré alerta entre tanto, haciendo mi centinela, y estaré firme sobre el muro, para ver lo que se me dird. Pero siem- pre se cumplir4 una sola palabra: una piedra de escdnda- lo, un hombre de contradiccién para todo el mundo», & «Y si pregunto qué debo responder al que me reprenda, en- tonces el Sefior me dice: Escribe la visién y nétala en las tablillas para que se pueda leer corrientemente. Porque la vision es cosa todavia lejana; mds ella al fin se cumplird, y no saldré fallida. Si tardare, espérala; que el que ha de venir, vendrd, y no‘ tardard. Mira que el que es inerédulo no tiene dentro de si un alma justa. El justo, pues, en su fe vivirdy. “) Tal es ©} ministerio del profeta, y tal su destino. Ciertamente, es sublime ministerio ser centinela del Se- fior; pero es ministerio nada agradable, y toda persona. prudente cuidard bien de no usurparlo. Al presente, todo es motivo de afliceién para el profeta. ;Recibe del Sefior encargo de vituperar? Atrdéese malquerencia y contradic- (Ll) Is, XXI,8. (2) Eveeb., TIL, 17, 4; XXXII, 7. (3). Is, VIL, 14. Jr, XV, 20. (@) Hab. LL 1 y sig. 6 iNrRODUCCISN, cidn, ;Glorifica un pasado mejor que ya noexiste? {Suetia. - con tiempos venideros, en los cuales el pueblo de Dios se- ré un pueblo santo? Sarcasmo y burla recoge. jDe qué tiempos, de qué gentes propénese hablar? Parece mover- se en medio de los aires; permite que su imaginacién inti- - mé@ con cosas-quée no son para este mundo, jQuién sabe si Jas exageraciones de mal entendida piedad no le han tras- tornado de tal suerte la cabeza, que no resulta responsa- ble de sus actos? Nada extrafio, pues, que el hombre de Dios se duela en estos términos: «La palabra del Sefior hizose para mi ob- jeto de oprobio y burla durante el dfa entero». _ Pero por més que piensé y diga: «Seftor mi Dios, no puedo hablar; no soy sino un nifio; 2 no soy profeta, ni hijo de. profeta; ® no nombraré al Sefior, no volveré 4 ha- blar en su nombre». 4 . Es inutil. La respuesta’ siempre es esta: «Vete y habla como profeta & mi: pueblo de Israel; © no digas: soy un ni- Tio, pues iras por do quiera que te envie, y dirs lo que te mande decir», (6 jAmarga suerte, y, no obstanie, digna de s ser envidiada! Entre todos los: profetas. cuyas “palabras acabamos .. de citar, es, Jeremias vinico en su género. Otros fue- - ron apedreados, ¥ después, seguidamente, honrados con. soberbios monumentos. A él, persiguiésele durante su_vi- da, y por-més de que haya mucho tiempo que ha al- canzado el ser glorificado, aun hoy dia su nombre es ob- " jeto de burlas entre las almas pequefias, para quienes su palabra es sobrado elevada y demasiado dura, He abi lo que gané .con ser «puesto 4 manera de fuerte ciu- dad, como férrea coltimna y muro de broncep, ”! para de- fender Ia verdad y el honor de Dios. () Jer. XX, 8—@) Jer, 1,6. 3) Amos, Vil, 14, » @) Jer, XX,9 * (9) Amos, VIL, 18. (6) Jer, 1, 7. (7) For. I, 18,

También podría gustarte