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Sermón Una Nueva Creatura

Sermón Una Nueva Creatura

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Publicado porIgnacio Aguilar
Sermón sobre la transformación del carácter que es necesaria para entrar al reino de los cielos.
Sermón sobre la transformación del carácter que es necesaria para entrar al reino de los cielos.

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Sermón Una Nueva Creatura Himno Inicial: Lectura Bíblica: 2 Corintios 5:17 Himno Final: IIntroducción

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Estamos viviendo los últimos días. ¿Quiénes están convencidos de ello? ¿Quiénes creen que Cristo viene pronto? Las crisis sociales que vivimos a diario: asesinatos, abusos, suicidios, odio, maldad sin límite, abuso de la sexualidad, maltrato, guerras en las familias y fuera de ellas. La crisis económica que afecta a las naciones y a las familias. No se ha visto una época más fuerte, más caótica que la que vivimos. Las catástrofes naturales han aumentado en grandes proporciones. Terremotos, incendios, inundaciones, tornados, por doquier. Ante este panorama, ¿dónde estamos nosotros parados? ¿Estamos más consagrados, o menos consagrados que cuando por primera vez creímos? Vamos a ver qué nos enseña la Biblia sobre nuestra preparación para estar listos cuando venga Cristo. II – El Rey y sus Convidados: Cristo Jesús está preparando una gran cena, la Cena de las Bodas del Cordero: Leamos en Apocalipsis: 19:6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! 19:7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 19:8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. 19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. Estas son palabras verdaderas de Dios. Dios no miente. Dios es 100% veraz. Todo está siendo preparado para esta gran Cena. Tenemos entonces: Primero: Una gran Cena en el cielo, preparada por Dios para su Iglesia. Segundo: Es una cena de Bodas: La boda implica que hubo un matrimonio. Una unión. Ya Cristo se unió a su iglesia en un pacto eterno de entrega. Cristo se entregó por su Iglesia. Murió por ella, con su muerte en la cruz, selló el pacto y se casó con su Iglesia. Es el esposo, la Iglesia es la esposa. Tercero: Su Iglesia, su novia, se ha preparado, está linda, resplandeciente, está lista para la cena. ¿Qué preparación tiene? Su carácter: el lino fino, limpio y resplandeciente, representa el carácter puro y santo que lleva a las acciones justas. Tiene el manto de justicia de Cristo. Lo lleva puesto. Por lo tanto está preparada para la Cena. Cuarto: Felices los que son llamados a la Cena de las bodas del Cordero. Es un privilegio estar llamado o invitado a participar de esta Cena.

III – El Rey Invita a Todos Cristo Jesús invita a todos a su cena de bodas. No hay excepción. Son los adventistas los únicos invitados a la Cena? No. No son los únicos invitados. La invitación es universal. Cristo lo enseñó claramente en una de sus parábolas. Veamos Mateo 22:
22:2 El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; 22:3 y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. 22:4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. 22:5 Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; 22:6 y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 22:7 Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. 22:8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. 22:9 Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. 22:10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 22:11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 22:12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 22:13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 22:14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Cristo llama a todos a su cena. Pero hay unos requisitos para entrar. Estar vestido con el traje de bodas. ¿Si la cena fuera hoy, tendríamos el vestido de boda que necesitamos para entrar? En otras palabras, ¿estamos preparados con nuestros caracteres, como somos, para estar de pie frente a frente, con un Dios Santo? ¿Nos hemos vestido con el manto de la justicia de Cristo? En otras palabras, ¿poseemos el carácter de Cristo, su pureza, su bondad, su paciencia, su misericordia, su abnegación, su humildad, su mansedumbre, su preocupación por las almas que perecen sin Dios? El problema es de SER, no de hacer. En otras palabras, mi carácter, cómo yo soy, se verá reflejado en lo que hago. Si soy mentiroso, diré mentiras. Si soy ladrón, robaré. Si soy adúltero, voy a adulterar. Si soy vanidoso, estaré hablando vanidades. Es decir, el problema es cómo soy. No es lo que hago. ¿Qué tipo de árbol soy? ¿Soy buen árbol o mal árbol? En últimas el problema es si mi naturaleza interior, mi forma de ser, es similar a la forma de ser de Cristo. En la parábola los convidados quisieron ir, es decir, tuvieron la intención de ir a la boda, la intención es buena, pero no es suficiente. Es bueno ser adventista, o es bueno leer la Biblia, y dar diezmos, y esas cosas, o venir a la iglesia y participar en los programas, pero no es suficiente. EGW dice que el camino a la perdición está pavimentado de buenas intenciones. Yo puedo venir a la Iglesia, devolver el diezmo, leer la Biblia y ser un mentiroso. Tengo la buena intención de buscar de Dios pero no he cambiado. Sigo teniendo un carácter que me inhabilita para el reino de los cielos. No estoy preparado para ir a la cena, aunque estoy invitado y deseo ir. Pero no cambio. Sigo siendo mentiroso. Y por lo tanto, digo mentiras. Miento a veces, digo mentiras blancas y no tan blancas. Exagero cosas. Hablo de más.

¿Cuál es mi problema? Mi problema es mi carácter, lo que yo soy. NO lo que hago. Mi problema no es decir mentiras. Decir mentiras es una consecuencia, es un resultado de mi forma de ser. Mi problema es que soy un mentiroso. ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo dejar de ser mentiroso? IV – La Maravillosa Concesión de Dios Dice Apocalipsis 19:8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Conceder significa: adjudicar, otorgar, conferir, asignar, dar, dispensar, entregar, proporcionar, agraciar.

Dios nos ha concedido vestirnos con la justicia, con el carácter de Cristo. Nos ha dado la justicia de Cristo como un don. Nos ha justificado y hecho justos. Es decir, santos. Nos ha dispensado su gracia, para ser como Cristo. Nos ha proporcionado la naturaleza divina para aplastar nuestra naturaleza caída, humana, pecaminosa. No ha otorgado el ser semejantes a su divino hijo Cristo Jesús. 2 Corintios 5:17: De modo que si alguno está en Cristo, NUEVA criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Es una nueva creación. Un nuevo hombre y una nueva mujer. Un nuevo carácter, una nueva forma de ser. El cambio interior, no exterior. El ser es lo que cambia Cristo. Es hecho nuevo. A la semejanza de Cristo. ¿Qué significa estar en Cristo? Gálatas 2:20: Con Cristo estoy juntamente CRUCIFICADO, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Estar en Cristo es dejar que Cristo viva, controle, dirija, guie tu vida. Que sea supremo rey de tu existencia. Es entregar tu voluntad, tus deseos, tus metas, tus anhelos, tus esperanzas, tu futuro y tu presente, tu pasado a Cristo, el Rey de Reyes y Señor de Señores. Es dejar a un lado tus deseos y decidir SERVIR a Cristo, hacer su voluntad. Es un acto de decisión y de entrega. Crucificar el YO, con sus malas mañas, es decir, Señor soy un mentiroso, ese soy yo, necesito que me transformes. Te entrego mis deseos de mentir, mis deseos de exagerar. Cámbialos por tu gracias. Cámbiame y hazme una persona veraz. Un hombre diferente. Lléname de tu gracia y poder para vencer hoy la tentación de mentir o exagerar. Ayúdame. No puedo solo. Soy insuficiente. Soy débil. Necesito tu poder. Como dijo el publicano: “Sé propicio a mí,que soy pecador, que soy mentiroso, que soy adúltero, que soy vanaglorioso, que soy envidioso”, etc.

Dios nos concede ser vestidos con el manto de la justicia de Cristo. Con su carácter, en un proceso que va paso a paso, lenta pero seguramente, limpiándonos y tallándonos con las pruebas, y podando las ramas que no están buenas para dar el hermoso fruto de la obediencia. Por contemplación somos transformados. 2 Corintios 3:18: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados DE GLORIA EN GLORIA en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. De gloria en gloria significa de carácter en carácter. O sea, al contemplar el carácter de Cristo, mediante la meditación, la oración, el estudio de su Palabra, y la obediencia a sus mandamientos, somos transformados, de un carácter defectuoso a un carácter santo y semejante al carácter de Cristo, por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto, necesito contemplar el carácter de Cristo, conocerlo, relacionarme con El, verlo en la Cruz, en sus últimos momentos, en su sufrimiento, en sus tareas diarias, y así voy siendo similar a El, voy dejando de ser como era, voy siendo transformado de Gloria en Gloria, en la misma imagen, en la imagen de la Gloria o el Carácter del Señor. Cuando menos piensas, ya tienes la forma de ser de Cristo. Vas odiando la mentira, la exageración, y vas amando la verdad, la veracidad, la prudencia, vas siendo semejante a Cristo. Te vas vistiendo de su justica, del manto blanco y resplandeciente, y tus acciones exteriores van reflejando que llevas ese vestido, ese carácter semejante al de Cristo Jesús. Es un proceso doloroso, porque tenemos que dejar cosas que nos gusta hacer. Porque tenemos que dejar de ser lo que éramos. Y es un proceso lento y requiere perseverancia y fe. Fe en Dios que hará su obra en nosotros y fe en nosotros mismos para ponernos en las manos del alfarero divino, que nos puede moldear a su semejanza. Tengo que creer que Dios puede hacerlo y lo hará si yo lo pido y lo permito en mi vida. Marcos 13:13: Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será SALVO. IV- CONCLUSION: En conclusión. Es una carrera larga y requiere sacrificio, pero vale la pena. Entrar al reino de los cielos, asistir a la Cena de las Bodas del Cordero, sentarse en la mesa donde Cristo mismo servirá y donde estaremos para siempre con El y nuestros amados por la eternidad sin fin. IV – LLAMADO: ¿Quiénes quieren asistir a la Cena de las Bodas del Cordero? ¿Quiénes quieren decirle al Señor Jesús, Señor Jesús, ayúdame a contemplarte más y transfórmame a tu semejanza por medio de tu Espíritu? Que así sea. Amén.

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