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Manual Necropsia Del Cerdo

Manual Necropsia Del Cerdo

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La necropsia en el ganado porcino

diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Joaquim Segalés Mariano Domingo

La necropsia en el ganado porcino
diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Joaquim Segalés Mariano Domingo

La necropsia en el ganado porcino
diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Dr. Joaquim Segalés Profesor Titular de Universidad en la Unidad Docente de Histología y Anatomía Patológica. Diplomado por el Colegio Europeo en Patología Veterinaria (ECVP) joaquim.segales@uab.es

Dr. Mariano Domingo Catedrático de Universidad en la Unidad Docente de Histología y Anatomía Patológica. Diplomado por el Colegio Europeo en Patología Veterinaria (ECVP) mariano.domingo@uab.es
Reservados todos los derechos. No puede reproducirse, almacenarse en un sistema de recuperación o transmitirse en forma alguna por medio de cualquier procedimiento, sea éste mecánico, electrónico, de fotocopia, grabación o cualquier otro sin el previo permiso escrito del editor. © 2003 Boehringer Ingelheim España, S.A. www.boehringer-ingelheim.es/veterinaria Depósito legal: B-3696-04 ISBN: 84-688-5260-0 Diseño: Servet, Diseño y Comunicación S.L.

Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA) Departament de Sanitat i d’Anatomia Animals, Facultat de Veterinària, Universitat Autònoma de Barcelona, 08193 Bellaterra - Barcelona.

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Indice

Índice
Agradecimientos Prólogo Prefacio
...........................................................................................................

7 8 9

Evaluación macroscópica de las vísceras
Piel
........................................................................................................................................................................................

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46 52 54 64 80 84 90 96

.........................................................................................................................................................

Tejido subcutáneo Aparato digestivo Hígado

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Aparato respiratorio

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Sistema cardiovascular

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Introducción Técnica de necropsia en el cerdo
Preparación y examen externo del cadáver Apertura del cadáver
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Sistema linfático (nódulos linfáticos, tonsilas, timo y bazo) Sistema nervioso Aparato génito-urinario Aparato locomotor

.........................................................................

............................................................................................................................................................

............................................................................................................................................

100 112

....................................................................................................................................................

14 20 24 30 36 40 42

...................................................................................................................................................

Estudio de los órganos de la cavidad abdominal Estudio de los órganos de la cavidad torácica Estudio de la cabeza

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Toma de muestras para el estudio histopatológico y consideraciones prácticas
Fijación de las muestras
..........................................................................................................................................

.....................................................................................................................................................

118 120 122 123

Estudio de los nódulos linfáticos y médula ósea Estudio del aparato locomotor

.............................................................................................

Características de las muestras a tomar Envío de las muestras al laboratorio Diagnóstico histopatológico

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..................................................................................................................

...................................................................................................................................

Bibliografía recomendada Índice alfabético
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.........................................................

124

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125

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Agradecimientos

Agradecimientos
La mayoría de las imágenes utilizadas en el presente libro corresponden a la colección de diapositivas e imágenes digitales de la Unidad Docente de Histología y Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Nuestro agradecimiento a una difícil labor de colección realizada en los últimos 20 años. Nuestro más sincero agradecimiento a otras instituciones y otros profesionales que, desinteresadamente, han prestado algunas imágenes para poder ilustrar lesiones cuya inclusión creímos importante:

• Departamento de Patología Veterinaria de la Justus-Liebig Universität de Giessen (Alemania) • Dr. Edward G. Clark, Prairie Diagnostic Service, Saskatoon (Canadá) • Dr. José A. Ramos-Vara, Animal Disease Diagnostic Laboratory, Purdue University
Indiana (Estados Unidos)

• Dr. Humberto Ramírez, Departamento de Virología de la Escuela Veterinaria
de la Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F. (México)

• Dr. Juan Gutiérrez, Unidad Docente de Parasitología y Enfermedades Parasitarias
de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona Finalmente, nuestro profundo agradecimiento al licenciado en Veterinaria Sergio López (Centre de Recerca en Sanitat Animal, Facultat de Veterinaria, Universitat Autònoma de Barcelona) por su inestimable ayuda en la selección y digitalización de diapositivas.

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Prólogo

Prólogo
La necropsia es una herramienta diagnóstica de gran valor para el control de muchas enfermedades por parte de los profesionales veterinarios. Sin embargo, apenas existen en veterinaria especialistas en necropsias tal y como ocurre en medicina humana, lo que hace que en muchas ocasiones esta técnica se realice de forma precipitada y sin método, desaprovechando el valor diagnóstico de este procedimiento. Desde Boehringer Ingelheim, cumpliendo con nuestro compromiso de ofrecer soluciones concretas a problemas específicos, esperamos que este Manual le resulte útil para la realización de necropsias sistemáticas, completas y rápidas en su trabajo diario. Nuestro más sincero agradecimiento a los Autores de esta obra.

Prefacio
El objetivo de la presente obra es acercar, tanto al estudiante como al veterinario especialista en cerdos una metodología básica en el marco de los estudios diagnósticos, como es la necropsia. Hemos intentado ilustrar detalladamente las distintas acciones que se deben realizar durante la necropsia en combinación con una explicación teórica de la misma. Asimismo, creemos que, conjuntamente con la necropsia, un punto de vital importancia es la interpretación y categorización de las lesiones que se observan en los distintos órganos y sistemas. La correcta interpretación de aquello que vemos nos permite orientar, confirmar o descartar el diagnóstico clínico previamente establecido. Definitivamente, las imágenes han sido, son y serán un componente básico en la formación en anatomía patológica y, por tanto, del veterinario entre cuyas tareas se encuentre la realización de necropsias. Finalmente, y para cerrar el protocolo diagnóstico en relación a la necropsia, se aportan unas María Lasagabaster Departamento de Marketing Boehringer Ingelheim España S.A. breves reseñas prácticas en cuanto a la toma de muestras para posteriores estudios histopatológicos. Definitivamente ¡una imagen vale más que mil palabras! Esperamos que la presente obra os sea de utilidad para vuestro trabajo.

Los autores Bellaterra (Barcelona), Octubre de 2003

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Introducción

Introducción
El objetivo de esta obra es presentar los procedimientos básicos para proceder a la realización de la necropsia y su interpretación en el cerdo. En todos los casos, cuando se realiza una necropsia se intentará responder a la pregunta de cuál ha sido la causa de muerte en el animal. Obviamente, eso supone plantear una serie de objetivos: trol para evaluar los diferentes tratamientos establecidos en el colectivo.

• La

necropsia permite avanzar en el conocimiento de la enfermedad, en relación a la patogenia de las lesiones producidas, y su asociación con agentes etiológicos concretos. sia es un elemento importante en la realización de un dictamen final por parte de los estamentos jurídicos.

a especies de producción, realicen las necropsias de modo frecuente. De aquí el interés en unificar criterios de valor en el diagnóstico anatomopatológico y de progresar en el conocimiento de enfermedades a través de las lesiones macroscópicas que se puedan observar. Ha de tenerse en cuenta que la realización de una necropsia aporta una serie de datos macroscópicos que nos orientan sobre la enfermedad que padecía el animal, y nos permite establecer un diagnóstico diferencial con las enfermedades que cursan con lesiones concretas. En la mayoría de los casos estos datos no permiten establecer un diagnóstico etiológico y aún menos asegurar la eficacia de la instauración de un determinado tratamiento en el resto del rebaño.

• En estudios jurídicos y peritajes, la necrop-

• Sistema de autocontrol del clínico; la necropsia permite conocer, en algunos casos, si el diagnóstico clínico es el correcto. • En la práctica diaria, conocer la causa de muerte de un animal permite establecer medidas terapéuticas o preventivas para el colectivo del cual procede. Igualmente, la necropsia puede ser una medida útil de con-

En el caso de la medicina humana, la realización de necropsias está restringida a los médicos especializados (médicos anatomopatólogos forenses), mientras que en medicina veterinaria es habitual que los profesionales, especialmente los dedicados

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Técnica de necropsia en el cerdo
La realización de una necropsia no supone grandes complicaciones en general; de todas las maneras, si se quieren establecer conclusiones válidas, se necesita proceder en un determinado orden y de acuerdo con un método. De hecho, existen diferentes procedimientos para hacer una necropsia, aunque todos compartan factores comunes;

• Necropsia completa; hay que evitar dejar

partes u órganos del animal sin examinar. Probablemente esta es la parte que, con cierta frecuencia, no se realiza adecuadamente, existiendo una gran tendencia a la realización de “necropsias parciales”. En términos generales, la búsqueda de lesiones de manera preconcebida es perjudicial cuando se trata de valorar los resultados de una necropsia; habitualmente el prosector se precipita en la realización de la necropsia, extrayendo inicialmente los órganos que cree que han de estar afectados, prescindiendo del resto.

El esquema general de una necropsia tiene que incluir los siguientes pasos: 1. Preparación y examen externo del cadáver. 2. Apertura del cadáver. 3. Estudio de los órganos de la cavidad abdominal. 4. Estudio de los órganos de la cavidad torácica. 5. Estudio de la cabeza. 6. Estudio de los nódulos linfáticos y de la médula ósea. 7. Estudio del aparato locomotor (huesos, articulaciones y músculos). A continuación se describe con detalle la técnica de necropsia en el cerdo.

• Necropsia sistemática; hace falta utilizar un sistema, y aplicarlo de la misma manera en todos los casos. • Necropsia ordenada; es necesario seguir un orden en su realización.

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Preparación y examen externo del cadáver
Inicialmente es necesario constatar el grado y extensión de los cambios cadavéricos, los cuales nos darán una información aproximada del tiempo transcurrido desde la muerte del animal y, sobre todo, del estado de descomposición del cadáver. Los cadáveres en estado avanzado de autoslisis –Fig. 1– no suelen ofrecer mucha información y pueden inducir a confusión cuando se tenga que establecer el diagnóstico macroscópico (resulta difícil determinar si se trata de cambios debidos a la enfermedad o bien al proceso de autolisis). La muestra considerada ideal es el cerdo vivo, en el cual podemos observar la sintomatología clínica que presenta (da una idea de si se trata de un animal representativo del problema de la granja o no). Además, es posible extraer sangre para determinar algún parámetro sérico o sanguíneo –Fig. 2–. Para la necropsia, se procedería a la eutanasia y al sangrado inmediato del animal –Fig. 3–. Según las directivas 93/119/CEE y 86/609/CEE, tanto los animales de abasto como los utilizados para experimentación u otros fines científicos deben ser sacrificados utilizando un método que no cause dolor ni sufrimiento. El método de eutanasia recomendado para cerdos es la administración de una sobredosis de pentobarbital sódico (80 mg/kg) por vía parenteral (intravenosa o intraperitoneal). Los cerdos sacrificados por este sistema no se deben destinar al consumo bajo ningún concepto.

Fig. 1
Estado avanzado de autolisis (manchas de color verde oscuro en abdomen) en un lechón recién nacido.

Fig. 2
Extracción de sangre de la Vena Cava Anterior en un cerdo de transición. 14

Fig. 3
Sangrado del animal con el objeto de que la sangre no interfiera en la interpretación lesional. 15

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Teniendo lo anterior en cuenta, están especialmente desaconsejados los siguientes métodos de sacrificio: • Administración de succinilcolina (Anectine®) o bloqueantes musculares. • Desangrado en vivo (el desangrado puede resultar aceptable si el animal ha sido previamente aturdido). • Traumatismo craneal. Los cambios post-mortem nos pueden dar una idea de cuánto tiempo lleva muerto un animal. De entre los cambios post-mortem que es preciso observar destacan: • Rigidez cadavérica (rigor mortis). • Temperatura del cadáver. • Opacidad corneal y pérdida de la turgencia ocular –Fig. 4–. • Presencia y magnitud de los signos de descomposición (manchas abdominales verdes) –Fig. 5–. A continuación se realiza un examen externo completo (piel, pelo, nódulos linfáticos superficiales) desde el cráneo hasta la región caudal –Fig. 6–. Fig. 4
Córnea lisa y transparente característica de un animal que ha muerto recientemente.

Fig. 5
Coloración verdosa abdominal característica de un animal autolítico. 16

Fig. 6
El examen externo del cadáver permite valorar el estado de carnes del animal y la existencia de lesiones cutáneas. 17

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

La colocación del animal puede variar. Generalmente se utiliza la posición en decúbito supino para animales jóvenes (lactantes o de transición). En esta posición, al realizar cortes en la región axilar y en la articulación coxofemoral las extremidades reposarán directamente sobre la mesa o el suelo –Figs. 7A y 7B–, mantieniéndose el cadáver estable en esta posición –Fig. 8–.

Para cerdos de engorde y adultos, es preferible la posición en decúbito lateral; en este caso, se apoya el animal sobre el lado derecho y se eliminan las extremidades posterior y anterior del lado izquierdo –Figs. 9 y 10–.

Fig. 9
Extremidades anterior y posterior izquierdas cortadas durante una necropsia con el animal en decúbito lateral. Zonas de corte de las extremidades anteriores (A) y posteriores (B) para iniciar la necropsia con el animal en decúbito supino.

A

B

Fig. 7

Fig. 8
Extremidades ya cortadas y abiertas para estabilizar el apoyo del animal sobre una superficie plana.

Fig. 10
Eliminación de las extremidades anterior y posterior izquierdas del animal. 19

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Apertura del cadáver
La apertura de las cavidades dependerá directamente de la posición en la cual se realice la necropsia. En animales en decúbito supino, inicialmente se realizan dos cortes sobre la piel y el tejido subcutáneo en forma de triángulo siguiendo la proyección de la mandíbula –Figs. 11A y 11B–. Posteriormente, se realiza una incisión hasta la entrada del tórax, donde con el mismo instrumento de corte, se secciona la zona cartilaginosa de las costillas dejando al descubierto toda la caja torácica –Fig. 12–. Siguiendo el corte, también se procede a la apertura de la cavidad abdominal hasta el pubis –Fig. 13–. A

B

Fig. 11
Marca (A) y corte (B) de la piel que cubre la mandíbula en caso de una necropsia del animal en decúbito supino. 20

Fig. 12
Corte de la zona cartilaginosa de las costillas dejando al descubierto toda la caja torácica y parte de la cavidad abdominal.

Fig. 13
Finalización del mismo corte, llegando hasta la región del pubis y dejando al descubierto toda la cavidad abdominal. 21

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

En animales en decúbito lateral, inicialmente se realiza un corte en la línea alba desde el cartílago xifoides del esternón hasta la sínfisis isquio-pubiana –Fig. 14–. Posteriormente se hace un corte desde la misma punta caudal del esternón siguiendo la curva dibujada por la última costilla y en dirección a las vértebras torácicas –Fig. 15–. Finalmente, desde el pubis también se realiza un corte en dirección a las vértebras lumbosacras –Fig. 16–. Para la apertura de la cavidad torácica se cortan las costillas en el punto de unión costoesternal, que es cartilaginosa –Fig. 17–, y se hace una incisión a la altura de la articulación de las vértebras torácicas con las costillas. De esta manera podemos doblar todo el costillar utilizando como punto de apoyo la unión costovertebral –Fig. 18–. En la mayoría de los casos, la previa separación de la piel del costado por el cual estamos accediendo facilita la apertura de la cavidad torácica.

Fig. 14
Apertura de la cavidad abdominal durante la necropsia de un cerdo en posición de decúbito lateral. Corte de la línea alba.

Fig. 16
Finalmente se corta desde el pubis en dirección a las vértebras lumbosacras.

Fig. 15
A continuación se corta por la línea dibujada por la última costilla. 22

Fig. 17
Apertura de la cavidad torácica en un cerdo al que se está realizando la necropsia en decúbito lateral. Corte por la unión costocondral.

Fig. 18
Apertura total de la cavidad torácica doblando el costillar utilizando como punto de apoyo la unión costovertebral. 23

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Estudio de los órganos de la cavidad abdominal
Inicialmente se procede a la extracción del epiplón conjuntamente con el bazo –Fig. 19–. Con la finalidad de extraer correctamente el intestino es conveniente hacer ligaduras dobles en tres puntos (se realiza el corte entre los dos nudos): • A nivel del ligamento duodenocólico (punto de terminación de la cola del páncreas) –Fig. 20–. • A nivel del íleon en su desembocadura en el ciego –Fig. 21–. • A nivel del recto –Fig. 22–.

Fig. 23
Separación de las asas intestinales cortando el mesenterio y estirando de las mismas.

En la práctica, por el tiempo que requiere, no suelen realizarse estas ligaduras. Sin embargo, en caso de que interese efectuar aislamiento microbiológico del intestino es interesante hacerlas (evitamos contaminación de los órganos con contenido intestinal y mantenemos las heces en un compartimento cerrado). La extracción de las asas intestinales se suele realizar cortando primero el mesenterio y estirando de las asas mientras se continúa cortando el mesenterio –Fig. 23–. De esta manera, vamos extrayendo el intestino y separándolo asa por asa. Una vez hecha esta operación, se cortan las puntas de las ligaduras antes mencionadas. Para apreciar cualquier tipo de alteración intestinal es imprescindible la apertura del intestino (no es suficiente con la observación de la serosa sola), al menos de una porción representativa de cada tramo. Es necesario valorar el contenido de cada tramo: color, olor, consistencia, presencia de gas, espesor de la pared, etc. –Fig. 24–.

Fig. 19
Extracción del epiplón conjuntamente con el bazo.

Fig. 20
Ligadura doble a la altura del ligamento duodenocólico (aproximadamente 10 cm desde el píloro).

Fig. 21
Ligadura doble al final del íleon, justo antes de su desembocadura en el ciego. 24

Fig. 22
Ligadura doble en el recto, antes de su entrada en la cavidad pélvica.

Fig. 24
Apertura de distintas asas intestinales para la valoración del color, consistencia y cantidad de contenido intestinal. 25

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

A continuación, se realiza una ligadura a nivel del cardias –Fig. 25– y se extraen el hígado, el estómago y duodeno (después de seccionar el esófago, la vena cava y la arteria aorta a la altura del diafragma) –Fig. 26–. Se abre el duodeno y se comprueba que no existe obstrucción del conducto colédoco efec-

tuando presión sobre la vesícula biliar (la bilis tiene que fluir y salir hacia el duodeno) –Fig. 27–. Posteriormente se separan el estómago (que se abre desde el píloro por la curvatura mayor, valorando la presencia de úlceras y edema en la pared) –Fig. 28– y el duodeno, del hígado.

La vesícula biliar se abre longitudinalmente y también se realiza una incisión en su pared (se valora la presencia de edema) –Fig. 29–.

Antes de extraer el aparato urogenital se han de extraer las glándulas adrenales (alargadas, de color marrón y adheridas a la parte medial del polo craneal de los riñones) –Fig. 30–.

Fig. 25
Ligadura simple a la altura del cardias.

Fig. 26
Hígado, estómago y parte del duodeno una vez ya extraídos.

Fig. 27
Apertura del duodeno y presión sobre la vesícula biliar para comprobar la salida de bilis por la desembocadura del conducto colédoco (flecha). 26

Fig. 28
Apertura del estómago cortando por la curvatura mayor; en la zona central debe aparecer la pars esofágica (círculo).

Fig. 29
Apertura longitudinal de la vesícula biliar.

Fig. 30
Situación de las glándulas adrenales, con forma alargada y color marrón, en el polo medial de los riñones (flechas). 27

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Se separan los riñones lateralmente de la grasa perirrenal, seccionando la vena y la arteria renal. Se retira el riñón hacia la pelvis unido al uréter correspondiente –Fig. 31–. Se extraen los riñones conjuntamente con la vejiga de la orina y el aparato genital –Fig. 32– (en algunos casos puede

ser necesario retirar la parte ventral de la pelvis). Se debe proceder a la apertura longitudinal de los riñones, por el borde medial, hasta el hilio –Fig. 33–. Se separa la cápsula conjuntiva de los riñones (decapsulación) –Fig. 34– y se abren los uréteres desde la pelvis renal. Se abre la vejiga de la

orina longitudinalmente continuando el corte a lo largo de la uretra –Fig. 35–. En el macho es necesario seccionar sagitalmente los testículos –Fig. 36– y valorar la próstata y glándulas accesorias, y en la hembra se debe abrir la vagina, útero y realizar un corte sagital en los ovarios –Fig. 37–.

Fig. 34
Decapsulación del riñón.

Fig. 35
Apertura longitudinal de la vejiga urinaria.

Fig. 32
Conjunto formado por los riñones, vejiga urinaria y aparato genital extraídos conjuntamente.

Fig. 31
Separación de los riñones y uréteres en dirección caudal. 28

Fig. 33
Riñón abierto en dos mitades después de ser cortado sagitalmente.

Fig. 36
Sección del testículo en dos mitades realizando un corte sagital.

Fig. 37
Apertura longitudinal de vagina, cuello uterino y cuernos uterinos. 29

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Estudio de los órganos de la cavidad torácica
Inicialmente se separa la lengua de la mandíbula y se corta en el punto más craneal de las tonsilas palatinas –Fig. 38–. Una vez cortado el hueso hioides de cada lado, se separan de la musculatura de la base de la lengua, la laringe, la tráquea y el esófago hasta la entrada del tórax –Fig. 39–. Entonces, ayudados por una ligera tracción se extraen conjuntamente pulmones y corazón, con la porción torácica de la arteria aorta, la cual se secciona –Fig. 40–. El corazón no se debe de separar de los pulmones. Se abre el pericardio teniendo en cuenta la presencia de líquidos anormales o adherencias de las hojas pericárdicas –Fig. 41–. Si se pretende realizar un estudio microbiológico del líquido pericárdico es adecuado extraer éste con una jeringa antes de incidir en la hoja pericárdica externa. La apertura del corazón se realiza siguiendo la dirección del flujo de la sangre –Fig. 42–, es decir : CORAZÓN DERECHO. Entrada por la vena cava caudal aurícula derecha válvula atrioventricular derecha (tricúspide) ventrículo derecho salida por la arteria pulmonar.

Fig. 40 Fig. 38
Corte craneal del paladar blando (flecha) a la altura de las tonsilas (asterisco). Corte de la vena cava caudal y de la arteria aorta para la extracción del aparato respiratorio y del corazón.

Fig. 41
Apertura del pericardio parietal con el objeto de valorar el color, cantidad y viscosidad del líquido pericárdico.

• CORAZÓN

IZQUIERDO. Entrada por la vena pulmonar aurícula derecha válvula atrioventricular izquierda (mitral) ventrículo izquierdo salida por la arteria aorta. La apertura de los ventrículos cardiacos siempre se realiza haciendo el corte siguiendo la línea marcada por el tabique interventricular. Fig. 39
Separación de la musculatura de la base de la lengua, laringe, tráquea y el esófago hasta la entrada del tórax.

Fig. 42
Corazón abierto mostrando las paredes ventriculares derecha e izquierda y el tabique interventricular. 31

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La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

El esófago se separa de la tráquea y de los pulmones dejándolo sujeto a la laringe únicamente por su porción más craneal –Fig. 43–. Se abre longitudinalmente –Fig. 44–. Posteriormente se ponen al descubierto las tonsilas cortando el anillo faríngeo –Fig. 45– y se abre la laringe, tráquea y bronquios principales a lo largo de su eje longitudinal –Figs. 46A y 46B–.

A

Fig. 43
El esófago se separa de la tráquea dejándolo sujeto únicamente por su posición más craneal a la laringe.

Fig. 45
Entrada de la glotis una vez cortado el anillo faríngeo que, a la vez, pone al descubierto las tonsilas (flechas).

B

Fig. 44
Apertura longitudinal del esófago. 32

Fig. 46
Apertura de laringe y tráquea (A) y de los bronquios (B). 33

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Es necesario examinar la glándula tiroides –Fig. 47–, la glándula paratiroides y los nódulos linfáticos cervicales craneales (submandibular), medios (retrofaríngeos) y caudales (preescapulares) –Fig. 48–. En el pulmón se examina sobre todo el color (a pesar de que su valor diagnóstico puede ser muy bajo, especialmente en animales que han sido encontrados muertos), textura, presencia de edema, de zonas consolidadas, distribución de estas zonas consolidadas, test de flotación –Fig. 49–, etc.

Fig. 47
Glándula tiroides, situada en la zona craneal de la tráquea (flechas).

Fig. 49
Test de flotación del pulmón en un líquido acuoso. El pulmón normal debe flotar. 34

Fig. 48
Los nódulos linfáticos cervicales craneales, medios y caudales se observan como una cadena en el arco mandibular hacia la escápula. 35

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Estudio de la cabeza
Es necesario separar la cabeza del cadáver mediante una incisión ventral en la articulación atlantooccipital –Fig. 50–. Se aparta la musculatura de los temporales y se procede a la apertura de la caja craneana: se hace un corte coronal sobre el techo del cráneo, a la altura del ángulo lateral del ojo, y dos cortes laterales por encima de los cóndilos del occipital y dirigidos hacia los extremos del corte coronal –Fig. 51–. Una vez realizados estos cortes, ya se puede levantar la tapa del cráneo –Fig. 52– y se separa la duramadre (paquimeninge) –Fig. 53–.

Fig. 51
Líneas de corte en los huesos craneanos para la apertura de la cavidad craneal.

Fig. 52
Cortes marcados anteriormente ya realizados. Nótese la presencia de la duramadre cubriendo el encéfalo.

Fig. 50
Apertura de la articulación atlantooccipital con el objeto de separar la cabeza del cuerpo. 36

Fig. 53
Misma foto anterior una vez se ha eliminado la duramadre. 37

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Se coloca la cabeza en posición invertida y se cortan los pares craneales –Fig. 54–. El encéfalo se fija entero –Fig. 55–. Una vez extraído el encéfalo, se procede a hacer un corte transversal de la región nasal a la altura del primer premolar –Fig. 56–. El objetivo de este corte es hacer un estudio de los cornetes nasales –Fig. 57– para valorar la existencia de lesiones (en especial de

atrofia de cornetes). El corte anterior o posterior a esta posición suele ocasionar graves problemas de interpretación de lesiones. También es posible hacer primero el corte a fin de apreciar los cornetes nasales y posteriormente realizar un corte sagital del cráneo, de manera que se obtiene el cerebro dividido en dos mitades.

Fig. 56
Punto de corte para la valoración de los cornetes nasales. El nivel al que se encuentra el primer premolar suele coincidir con la comisura labial.

Fig. 54
Observación de los pares craneales (flecha) que deben cortarse previamente a la extracción del encéfalo. 38

Fig. 55
Encéfalo entero una vez extraído de la cavidad craneana.

Fig. 57
Corte ya realizado donde se observan los cornetes nasales. 39

La necropsia en el ganado porcino, diagnóstico anatomopatológico y toma de muestras

Técnica de necropsia en el cerdo

Estudio de los nódulos linfáticos y la médula ósea
Se debe comprobar el estado de los nódulos linfáticos de las diferentes localizaciones –Fig. 58–. Habitualmente se realiza un corte a lo largo del eje longitudinal con el objeto de valorar el parénquima linfático. Para el estudio de la médula ósea se extrae un hueso largo (normalmente el fémur) y colocándolo contra el borde de una mesa o una piedra, se golpea el hueso con el canto romo del cuchillo, fracturando el hueso diagonalmente –Fig. 59–.

Fig. 58
Nódulos linfáticos inguinales superficiales. Es importante la valoración del tamaño, color y consistencia de los mismos. 40

Fig. 59
Fémur fracturado con el objeto de estudiar la médula ósea. 41

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Técnica de necropsia en el cerdo

Estudio del aparato locomotor
Con tal de comprobar el estado de mineralización de los huesos, se rompe una costilla, una vez seccionados los músculos intercostales a ambos lados de su inserción –Fig. 60–. Se abren todas las articulaciones de las extremidades –Fig. 61–, teniendo en cuenta la presencia de contenidos anormales.También es necesario seccionar longitudinalmente diferentes músculos esqueléticos –Fig. 62–. En casos de cojeras unilaterales de extremidades es importante valorar el estado del nervio ciático –Fig. 63–.

Fig. 60
La rotura de una costilla permite valorar el grado de mineralización general del esqueleto.

Fig. 61
Apertura de la articulación femorotibiorrotuliana con un solo corte. 42

Fig. 62
Sección de la musculatura estriada, en este caso corresponde al músculo psoas mayor.

Fig. 63
Disección de la musculatura de la extremidad posterior con el objeto de poner al descubierto 43

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