P. 1
Los Portugueses: La trata de negros esclavos y el Tribunal de la Inquisición en la ciudad de Cartagena de Indias, siglos XVI y XVII

Los Portugueses: La trata de negros esclavos y el Tribunal de la Inquisición en la ciudad de Cartagena de Indias, siglos XVI y XVII

|Views: 435|Likes:
Publicado porAlex Salazar

More info:

Published by: Alex Salazar on Aug 07, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

01/08/2015

pdf

text

original

Los Portugueses: La trata de negros esclavos y el Tribunal de la Inquisición en la ciudad de Cartagena de Indias, siglos XVI y XVII

Por Luis Carlos Restrepo

1

Agradecimientos a:

El Archivo General de Indias, Sevilla. El Archivo Histórico Nacional, en Madrid. La Escuela de Estudios Hispano-americanos, en Sevilla. Biblioteca de la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

Texto establecido en Sevilla, España, en mayo del 2011.

2

A la memoria de mis padres Emilio Restrepo R. Ángela María Martínez

3

"Que son ateos en esencia, o a lo más, idolatras de oro. No esperaban en realidad al Mesías, sino lo que pretenden es conservarse como judíos y ver la destrucción de los pueblos no judíos, envueltos en herejías y rivalidades. El medro temporal es el fin supremo, la disimulación su medio......Se juntan como pedernal y eslabón, a combatir y aporrearse y hacerse chispas contra el mundo, para fundar la secta del dinerismo, mudando el nombre de ateísta a dinerista. Así, el marrano español, es un judío disimulado, que negocia de rebozo con traje y lengua de cristiano."

Francisco de Quevedo

4

1.Introducción
El 31 de Agosto de 1492, Fernando e Isabel, Reyes Católicos, promulgaron el edicto de expulsión de los judíos. Los conversos e hijos de conversos y los judíos que lograron huir a las colonias, contribuyeron en gran medida al descubrimiento, exploración y colonización de nuevas tierras en el Nuevo Mundo, pero las persecuciones implacables de los inquisidores, con el paso del tiempo, fueron debilitando ese cuerpo en que latía sangre judía. Con la expulsión, con las matanzas y con las conversiones, el pueblo judío se desangró. El destierro o la muerte física o espiritual fueron decretados contra los judíos y así, las vidas de probablemente miles de judíos se vieron afectadas, inclinándose unos por el destierro, otros por la muerte espiritual a través de la conversión, otros por la muerte en las cárceles y en las hogueras de la Inquisición1. La conversión tuvo un claro propósito para el judío, y la Inquisición de hecho lo sabía. Para dar una muestra palpable de ello, cuando se hizo por parte de los Reyes Católicos la expulsión de judíos a finales del siglo XV, algunos optaron por volver a lo que consideraban su patria, y convertirse en cristianos nuevos o conversos. Y a uno de ellos, que regresó por el año de 1500, la Inquisición lo interrogó, acerca de la actitud de porqué lo había hecho, respondiendo Si el Rey, nuestro señor, mandase a los cristianos que se tornasen judíos, o se fuesen de sus reinos, algunos se tornarían judíos e otros se irían; e los que se fuesen, des que se viesen perdidos, tornarseían judíos por volver a su naturaleza, e serían cristianos, e resarían como cristianos, e engañarían al mundo; pensarían que eran judíos, e de dentro, en el corazón e voluntad, serían cristianos2. La confesión nos da claramente las intenciones de la raza de los judíos conversos. Pues la finalidad, más que espiritual, era sobre todo la de mantener los poderes y las representaciones de cargos públicos que durante muchos años venían ejerciendo, además de los negocios que tanto internamente como al exterior de la Península mantuvieron. La Inquisición obraba sobre los "herejes" en forma individual, repetidamente calificados de "judíos ocultos". El brazo de la Inquisición alcanzó como sus primeras víctimas a conversos y judaizantes y se extendió hasta alcanzar también a los judíos. Mirando de cerca a la Inquisición,
1Américo Castro en su texto Limpieza de sangre define que la Inquisición fue un instrumento que, de alguna manera, importaron los cristianos nuevos o conversos para combatir a los judíos ortodoxos, porque en la cultura judía se castigaba aquella persona que se casase con otra de una cultura diferente. Entonces, ésto permitió a los rabinos convertidos en obispos, los mismos rabinos que habían ejercido este rol en las juntas de judíos, reactivar esa institución aplicando el estatuto desangre. La primera figura de aquel grupo fue Salomón Haleví, nacido en Burgos hacia 1350 y rabino mayor de la ciudad. Él, sus hijos y sus hermanos abrazaron en 1390 el cristianismo, y Salomón fue desde entonces don Pablo de Santa María. Ya siendo obispo de Burgos renegó de su pasado, y persiguió a judíos del siglo XIV, Véase J. Amador de los Ríos, Historia social, política y religiosa de los judíos de España y Portugal. III, pp. 38-43. Buenos Aires, 1943. Americo Castro en el texto España en su Historia, cristianos, moros y judíos. (Editorial Critica. Grupo Editorial Grijalbo Barcelona. 1983. pagina 525) tiene un comentario al respecto: Mas si la conversión de Salomón Haleví es en principio respetable, la postura que asumio frente a los judíos en España fue una pura bellaquería, por bien que se explique dentro del complejo movimiento de la historia hispánica. En su Scrutinium Scripturarum, escrito en la ancianidad, dice el obispo de Burgos que los judíos españoles por persuación diabólica, habían subido a grandes estados en los palacios reales y de los grandes, e imponían temor y sumisión a los cristianos, con notorio escándalo y peligro de las almas; gobernaba a su a su arbitrio el reino de Castilla (...)Alaba don Pablo las matanzas de 1391, y piensa que las turbas fueron excitadas por Dios para vengar la sangre de Cristo (...); aquel Ferrán Martínez que azuzó a la plebe sevillana era para el cristiano obispo de Burgos, un hombre ignorante loable de vida.. 2 Op. cit 1983. P. 448

5

desde un principio los inquisidores se asociaron con la confiscación de bienes y al final quedó sobrentendido que la búsqueda de herejes era en realidad una búsqueda de propiedades. Se vivía en el continuó horror de la denuncia mutua y en la Inquisición los testigos tenían más ventajas que en cualquier otro tribunal, al ser ocultados sus nombres. De esta forma una persona podía testificar falsamente contra otra sin temor a que esta última pudiera descubrir su perjurio. Tras la denuncia venía el arresto y la prisión y tras estas se producía la confiscación de los bienes que poseían los denunciados. Los procesados, una vez entrados en la "Casa Santa", ya no volvían a aparecer ante los ojos de sus conciudadanos hasta el día en que les era colocado el "Sambenito" y obligados a desfilar en procesión hasta el cadalso. Entre tanto vivían en las celdas inquisitoriales, esperando la resolución del caso. Las torturas consistían en métodos para arrancar la confesión: fuego, agua, la soledad, el estiramiento, etc. Los descendientes de los acusados quedaban arruinados por la confiscación de bienes y también quedaban inutilizados para cargos y honores. En el proceso estaban presentes verdugos que también eran los mismos utilizados por tribunales seculares, los inquisidores, un representante del obispo (a veces estaba presente el mismo obispo) y un secretario para registrar todo el proceso incluyendo lo que sucedía en la cámara de tortura. También solían estar presentes los médicos. Era costumbre desnudar siempre a las víctimas antes del tormento, tanto a mujeres como a hombres. Luego de la tortura, en la que muchos supliciados no sabían qué tenían que confesar, se pasaba a la sentencia. La Inquisición adoptó la medida de proveer de "abogados" a los presos; al principio el condenado podía escogerlo libremente pero luego, viendo la Inquisición que el sistema no era favorable a sus planes, se decidió que los abogados tuviesen que ser escogidos por el acusado de entre un panel seleccionado por el propio tribunal. En el siglo XVI se les llamaba "abogados de los presos" y eran tenidos por unos funcionarios más de la Inquisición, sometidos a sueldo y a las instrucciones de ésta. Cuando la condena recaía definitivamente sobre un procesado, el sentenciado tenía que aparecer en un auto de fe. La ceremonia era privada en muchos casos y pública cuando la importancia del proceso era resonante tanto por la calidad del procesado como por la cantidad. La ceremonia de Auto de Fe entre los españoles empezó por ser considerada como un acto religioso de penitencia y justicia, y terminó siendo una fiesta pública más o menos parecida a una corrida de toros o a los fuegos artificiales. Casi todos los tribunales pretendieron celebrar un Auto de Fe cada año, aunque muy a menudo desistían por la gran cantidad de dinero que debía emplearse para dotarlo del esplendor mínimo necesario de forma que no se defraudara al pueblo, tan aficionado al espectáculo y a la tragedia, tan indiferente al sufrimiento de los demás y tan deshumanizado. No es de extrañar que una institución oscurantista y retrógrada como la Inquisición, dedicase su tiempo también a atacar la libertad de expresión del pensamiento, atenta a cualquier disidencia o asomo de 6

renovación. Así el gran humanista Luis Vives escribe a Erasmo en 1534 diciendo: "Estamos atravesando momentos tan difíciles que uno no puede ni hablar ni callarse sin peligro". La controversia se había adueñado de Europa, y se venían al suelo todas las esperanzas de los liberales. La década de los 1530 fue en cierto modo el fin del camino. El año de 1492, año de muchos conflictos para los Reyes Católicos, con la Inquisición, y el descubrimiento de las Indias Occidentales, coincidió con el nacimiento de Juan Luis Vives (1492‐ 1540). Desde joven fue educado fuera de su patria, al ser sus padres víctimas de la Inquisición española. Ésto marcó mucho a Juan Luis, que no sabía si regresar a su patria, o permanecer en Brujas, a la que consideró como su segunda patria. De España dijo: En un lugar donde la vida transcurra tranquila y apacible, ya sea debido a las costumbres y gobierno del país o a la dulzura amigable de sus habitantes, uno considera hogar al lugar donde se guarda la justicia, la paz y la concordia, y considera exilio el lugar en el que un ciudadano acosa a otro o al recién llegado, donde un vecino curioso o problemático molesta a otro; donde un pariente, amigo, conocido o desconocido incomoda su espíritu y le impide reposar. Soportar esto no es sólo imposible, sino que resulta inaceptable que muchos prefieren abandonar sus casas y su patria, la misma que la de sus antepasados, y marchar a tierras lejanas3. Desde el punto de vista de Vives y del recuerdo de su infancia, el verdadero exilio estaba en su España natal. Por mucho que albergara la esperanza de regresar algún día a sus raíces, sabía que él ya no formaba parte de España, sino que pertenecía a otro lugar. Éstas eran para el las consecuencias de un exilio prolongado, e iniciado desde muy temprano. En Diciembre de 1533 Rodrigo Manrique, hijo del inquisidor general, escribió desde París a Luis Vives en un tono de profunda amargura, aludiendo al encarcelamiento de Vergara: "Dices muy bien, nuestro país es una tierra de envidia y soberbia, y puedes agregar de barbarie. Pues, de hoy en más, queda fuera de duda que nadie podrá poseer allá cierta cultura sin hallarse lleno de herejías, de errores, de taras judaicas. Así se ha impuesto silencio a los doctos, en cuanto a los que corrían al llamado de la ciencia, se les ha inspirado como tú dices, un gran terror.... En Alcalá se trata de extirpar completamente el estudio del griego". La Inquisición censuró todos los libros de lectura y estudio; acción disciplinaria a profesores; en la Universidad de Salamanca, parte del personal se dedicó a examinar cuidadosamente la biblioteca para expurgarla de libros peligrosos. Entre estos libros perdidos estaban: los escritos por heresiarcas; los religiosos escritos por condenados en procesos inquisitoriales; los que tocaban el tema de moros o judíos con tendencia anticatólica, todas las traducciones heréticas de la Biblia, todas las traducciones de la Biblia a lenguas vernáculas, aunque hubieran sido traducidas por católicos, todos los devocionarios escritos
3citado en Ráphael, p.136‐137. Rápale. La expulsión, 1492, crónicas, Hollywood, 1992. Retomado del texto. Los desheredados, H. Kamen Op. cit

7

en lengua vulgar, todas las obras y controversias entre católicos y herejes; todos los libros sobre magia, todos los versos que utilizaran citas de las Escrituras "en sentido profano"; todos los libros impresos desde 1515 sin especificar autor y editor; los anticatólicos; los cuadros e imágenes irrespetuosos para con la religión. La Inquisición trataba de descubrir sus actividades comerciales, relaciones, ubicación de familiares, medios con los cuales se protegían y nombres secretos que utilizaban y eran clave de su doble identidad. Algunas familias de esos conversos portugueses se emparentaron con otros conversos antiguos españoles y se movían en un mundo de intriga y doble vida. Algunas de sus empresas también integraron las famosas flotas holandesas de "Compañía de las Indias Orientales" cuya finalidad fue, en ciertos casos, transportar a lugares seguros a los fugitivos del Santo Oficio. Famosos personajes, casi legendarios en la historia de los judíos secretos, como es el caso de Doña Gracia Méndez o Nasí, su sobrino Joseph y toda esta familia, dedicaron sus actividades y poder económico a la función de traslado, apoyo y establecimiento de los perseguidos. Dueños de flotas propias, dedicados a la banca y el comercio y muchas veces ellos mismos fugitivos de la Inquisición, reflejan el panorama de aventura, intriga y tragedia de estos grupos clandestinos. Tenemos un ejemplo de cómo se trataba de burlar a las autoridades inquisitoriales que vigilaban puertos, navíos y rutas marítimas: los marranos conseguían permiso para abandonar el país en una dirección opuesta al país de destino verdadero; generalmente con dirección a Flandes. Desde allí viajaban por tierra cruzando los Alpes hasta Turquía, su último objetivo. Otras veces atravesando Italia. Con el tiempo llegó a establecerse una organización regular para facilitar la emigración. Cuando los navíos arribaban a algún puerto inglés para seguir ruta a Flandes, los fugitivos eran informados de si era seguro continuar el viaje o no. Aquí y allá se habían establecido agentes en las rutas. Se redactaban y difundían cartas con detalladas instrucciones para el viaje en las que se especificaban las carreteras que debían seguirse, los albergues que elegir y dónde podían obtener los refugiados ayuda o consejo en caso de necesidad. A la importancia de Holanda como refugio y centro de portugueses judíos, también destacaron ciudades de Italia, sobre todo los asentamientos fronterizos con Francia, que era bastante tolerante. Las potencias de tradición protestante permitían libertad de culto y en ellas se establecieron en diferentes fechas tanto judíos declarados como también criptojudíos. Estos últimos también ingresaron en tierras americanas sometidas al control de la Inquisición y llegaron incluso hasta las Islas Filipinas. Otros llegaron a las comunidades sefardíes de Estambul, Esmirna, Salónica y otros centros sefardíes de ciudades mediterráneas del Imperio Otomano. La comunidad judía de Recife en Brasil, que bajo la protección y libertad de culto de Holanda y que fue la primera en América, prosperaba notablemente pero era odiada y despertaba la vigilancia inquisitorial. La dimensión 8

histórica de esta persecución es en efecto, un fenómeno pertinente a la mayor atención ya que desvela la identidad de los procesados y castigados, casi todos ellos judíos secretos portugueses. En el siglo XVIII son numerosas las causas y persecuciones contra judaizantes tardíos, con el descubrimiento de una intrincada red de relaciones familiares y comerciales entre Cádiz, Tetuán y Gibraltar (en especial en estos dos últimos puntos, centros de activo comercio y zonas muy atractivas para criptojudíos asentados en Cádiz por su localización geográfica estratégica. El conocimiento de las prácticas religiosas y costumbres y tradiciones judías, que tan bien conocían los funcionarios del Santo Oficio, siempre aparecen minuciosamente detalladas en los procesos y legajos de las actuaciones inquisitoriales. Hasta los vecinos de alguna persona sospechosa colaboraban para delatarlo. Es por eso que al final los marranos desarrollaron una estrategia para poder sobrevivir: ocultándose4. Es difícil hacer una historia genealógica de las familias judías tanto en España como en América, porque la Inquisición, en sus procesos, no hizo recabo de información suficiente, y la que hay, deja algunas incertidumbres por los cambios de sus apellidos. Pero lo que no cambiaron los judíos fueron en sus profesiones, siempre fueron mercaderes, grandes médicos, arrendadores, vendedores, sastres, zapateros, curtidores, zurradores, tejedores, plateros. Eran oficios holgados donde se trabajaba poco para ganar más. Muy pocos trabajaban la agricultura, y el pastoreo. Los procesos inquisitoriales de los judíos en la Inquisición del Santo Oficio en la ciudad de Cartagena de Indias no sólo tienen una singularidad, sino que obedecen en general a una estrategia social y política de los Reyes Católicos en las colonias de las Indias Occidentales. Los judíos fueron perseguidos por la Iglesia mediante un instrumento que ellos crearon, como fue la Inquisición. Una institución que tuvo la finalidad de preservar la pureza de la raza española, de influencias externas que atentaran contra la fe de la Santa Iglesia Católica Romana, que terminó por reprimir y combatir dichas creencias. Entre las que sobresalieron las hechicerías, las blasfemias, las herejías, y la religión judía, entre otras. Los judíos fueron perseguidos por la Inquisición haciendo "honor" a ser un pueblo expulsado de donde habitaban y ser de cierta manera errantes por el mundo. Situación está que comenzó con la narración bíblica de la pascua judía que se celebra, el acontecimiento de que Dios dio a Moisés la posibilidad de salvar a los judíos de una exterminación y la salida a otras tierras. Lo que ha llevado en el transcurso de la historia a que esto se repita, como fue en el caso de la Inquisición, en la época medieval, lo demuestra de nuevo, pero con ciertas peculiaridades dentro de la historia de los
4Había varias formas de hacerlo, para evitar la aplicación del estatuto de limpieza de sangre. Pasar desapercibidos, olvidados; no tener cargos públicos en que se requiera información de su genealogía, cambiarse sus apellidos, cambiar de sitio de residencia, y no buscarse enemigos que pudieran delatarlos. El cambiarse sus apellidos fue una de las mejores estrategias, en las que anteponían el apellido materno al paterno por motivos de conveniencia o de imagen. Además en esa época no se tenía un registro civil y, en el caso de los conversos, su bautizo fue en masa, con lo que no se hizo un control individual.

9

procesos inquisitoriales que el Santo Oficio tramitó en cada uno de ellos. Prácticamente todos los judíos que llegaron a las Indias Occidentales, fueron desalojados de las tierras que habitaron antes tanto España, como Portugal, que fueron sus países referentes. La Inquisición española fue la que los combatió y los expulso de sus territorios, refugiándose algunos en Portugal. De allí fueron desalojados por la Inquisición de este país, bajo el dominio de la Corona española. Algunos judíos que fueron reconciliados por la Inquisición se quedaron en España y Portugal, bajo la figura de conversos o marranos. Los que no lo fueron, porque no aceptaron otra religión distinta a la suya, fueron a emigrar a otras regiones entre ellas América, convirtiéndose en errantes forzosos, por la represión y exterminio a que fueron sometidos por sus creencias. Los judíos se vuelven errantes como cultura y grupo social, tanto en la Corona Española como en las Indias Occidentales. Hay una leyenda, o historia de mediados del siglo XVII, en la que se dice algo al respecto del judío errante. Es una narración que tiene algo de verdad, no es una ficción o algo que se inventa, obedece como el mito a mostrar algo de una realidad, en este caso del pueblo judío. La leyenda del judío errante tiene sus precedentes en el siglo XII, aunque fue en el siglo XVII cuando se formuló como un relato propio y conoció una rápida difusión. Aunque existen algunas variantes debido a muchos relatos y sus modificaciones, pero que en el fondo mantienen una única estructura. La versión más repetida y común se refiere a la de un zapatero judío que despreció a Jesucristo cuando se detuvo en su portal durante el camino al calvario. "Vete,sal cuanto antes, ¿Por qué te detienes?", le espetó el zapatero bajo el dintel de su puerta. Cristo le respondió: "Yo descansaré luego, tú andarás sin cesar hasta que yo vuelva". Según la tradición de diferentes maneras y circunstancias, el judío va errando por el mundo envejeciendo y rejuveneciendo cíclicamente5. La leyenda del siglo XVII enseña para el judío la importancia de una identidad como religiosa y cultural ante los demás. Es decir ante lo español, católico y romano de esta cultura y de otras en las que convivió, porque en las Indias Occidentales hubo un sincretismo cultural y de razas en las que el judío, a pesar de muchas adversidades, se sostuvo como tal. La Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias, y, en general, la institución que se importó de la Corona de Castilla a las Indias Occidentales, nos mostró con los procesos inquisitoriales que los judíos amaron su cultura, fueron consecuentes con sus raíces y se mantuvieron a pesar de que muchos la renegaran en un primer momento o se hubiesen convertidos a la religión católica como conversos. El judío, en la época de la colonia, se indago por su Dios, el sentido de la vida y de la muerte, el deseo que tuvo el individuo de singularizarse en medio de la muchedumbre, la carrera
5Tomado del artículo Entre el judío y el holandés errante. De Emilio J. Velasco. Tomado del Magazín las Artes y las Letras del ABC 792, semana del 5 al 13 de Abril de 2007

10

hacia adelante sin rumbo claro. Era el destino que se le marcaba al judío y a muchos otros del medio, es decir, de los mismos grupos sociales en que estaba compuesta la sociedad de Cartagena de Indias. Claro que para algunos, como los católicos, parecía que el destino ya lo tenían conquistado y asegurado con la fe que enseñó la Iglesia en las Indias Occidentales, porque el alma en esta religión católica tenía salvación por el sólo hecho de creer en Dios Jesucristo. También los judíos como pueblo y cultura creían en la salvación de sus almas, pero bajo la ley de Moisés. Son dos caras de una misma moneda. Las divisiones que se dieron al interior de las culturas no sólo fueron religiosas en cierta apariencia, sino que de fondo estaba la conservación de la pureza ideológica, política y de raza. Pero esto era inevitable en la ciudad de Cartagena de Indias por ser puerto en el Caribe donde había, no sólo entrada de mercancías y bienes de consumo, sino la misma esclavitud traída del África como también pasajeros venidos de Europa. La mezcla de razas trajo consigo el sincretismo y en esto, por mucho que luchara la Inquisición en lo religioso, termino claudicando al ver lo incapaz de resolver problemas concernientes a la fe católica y a las creencias de muchos personas o grupos sociales que habitaron por aquella época la ciudad. Los judíos fueron un grupo social en sus creencias bastante endogámico: sólo entre ellos, por tradición, heredaron sus creencias, desde los ritos, ceremonias y cultos hasta en la forma de vestir y de convivir. Hubo un hecho relevante por parte de los judíos: que esperaban la venida del Mesías. Ésta era una de las causas que marcaron divergencias entre judíos y cristianos en la época de la colonia. Los judíos, a través de la Historia, se han sentido perseguidos por su carácter religioso. Pero en el tema que nos ocupa, si bien la Inquisición fue ese instrumento que justifico para los mismos judíos una represión y expulsión de sus territorios, para la Corona, en parte, fue un alivio cuando se aplicó la limpieza de sangre para preservar de valores puros a los castellanos, pero, paradójicamente, una gran crisis económica y social fue lo que llevó en muchas oportunidades por parte de la Corona a integrarlos de nuevo en puestos oficiales y, sobre todo, en el eje de la economía. Porque ellos serán los grandes comerciantes y financistas de España y las Indias Occidentales. Los judíos erraban por el mundo porque eran víctimas de los prejuicios que otros tenían de su cultura, pero otros, como los castellanos, los despreciaban por su doble moral y por ser usureros, situación está que despertó muchos celos entre la población de Castilla la Vieja. Una minoría conseguía con poco trabajo y sacrificio grandes cantidades de dinero. La mayoría de los grupos sociales que estaban marginados fueron los que incitaron a revueltas donde ellos estaban. En muchas comunidades las protestas no se hicieron esperar, desde Toledo y Sevilla hasta pasar al país vecino, que era Portugal. Algunos judíos fueron reacios a la conversión de sus compatriotas, tildándolos de traicionar una tradición y una cultura, algo así a como los llamo el tribunal del Santo 11

Oficio de herejes, apostatas, etc. Otros, que no fueron religiosos como los ortodoxos y los conversos, se mantuvieron en la condición material, es decir, ser grandes financistas y estar ligados a la nobleza de la sociedad y apoyar al Rey en su momento, esto último desde el punto de vista político. Claro está que, en algunas circunstancias, la Corona, cuando tenía algunas dificultades y presiones de la Inquisición, decidía en contra de los judíos pero estos, con cierta habilidad, buscaban volver de nuevo a su patria cuando eran desalojados. En algunos casos tuvieron incluso apoyo de la Santa Sede en Roma, con el Papa. La sociedad cartagenera de principios del siglo XVII, tuvo un auge social y comercial tan alto e importante estratégicamente en las Indias Occidentales. Que sirvió como un punto de referencia no solo para el castellano en el control de sus territorios. Sino para el judío, que vio, como ese puerto era estratégico a nivel comercial y económico. Así lo demuestran algunos judíos que se asentaron en la ciudad, y que prosperaron mucho. Entre ellos estaban Luis Gómez Barreto, la familia Gramajo Núñez, Blas de Paz, Juan Rodríguez Mesa, Luis Franco que comerciaron con esclavos traídos del continente africano, y otras mercancías del viejo continente. En el interior de la comunidad judía cartagenera se da una división social entre comerciantes con cierto poder adquisitivo y aquellos que vivían de una renta media, con negocios pequeños, entre los que se encontraban los mercachifles, o tiendas de cachivaches. Algo parecido a esto sucedía con la sociedad española: existía un sector social que se lucraba con operaciones mercantiles, dejando como consecuencia a los castellanos en una situación casi insostenible, debido al control de operaciones financieras y mercantiles en el puerto de Cartagena de Indias. Los conflictos que se dieron en la ciudad no fueron de la envergadura y trascendencia de los que se hicieron en Europa y espacialmente en España, donde trajo consecuencias bastante funestas en lo económico durante los reinados de los Felipes. En Cartagena en el siglo XVII, en los años treinta y cuarenta, fue donde más implacable fue la Inquisición en la persecución de judíos dejando de alguna manera consecuencias económicas para la ciudad. La sociedad judía en la ciudad de Cartagena de Indias se caracterizó, en un sector minoritario, por mantener un control financiero y comercial, y con un nivel intelectual no solo en lo religioso, sino en la manera o forma de hacer negocios y transacciones, otros eran de un perfil más bajo donde eran artesanos o pequeños comerciantes. Como se pudo ver en la genealogía y en el discurso de su vida que dieron en la Inquisición, los judíos cartageneros no tenían una educación en profesiones liberales, pero habían adquirido experiencias en hacer negocios, por los viajes que hicieron con otros judíos en otros puertos que eran parte de la Carrera de las Indias. La metáfora de la leyenda del siglo XVII, se puede enmarcar dentro de la sociedad cartagenera así como la incapacidad de la misma sociedad de maravillarse ante lo extraordinario debido al cansancio vital de la misma. Y eso era lo que reclamaban las brujas, 12

las hechiceras, los judíos entre otros ante la Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias, donde a gritos en más de una ocasión dijeron personajes anónimos que reclamaron atención en medio del desinterés de los demás (el "yo estuve aquí" garabateando en muchos lugares). Eso pareció decir el judío errante, la bruja y la hechicera, estas últimas con sus saberes. El comercio en las Indias Occidentales realizado por los portugueses de origen judío marcó en el siglo XVI y XVII, una época importante en la Carrera de las Indias, sobre todo lo que respecta a la región del Caribe. Esta se convirtió, por el término de casi dos siglos, en una de las regiones de las Indias Occidentales, con gran desarrollo y avance en su economía. Durante casi dos siglos los principales puertos de esta región como Veracruz en México, La Habana en Cuba, Cartagena de Indias, en el Nuevo Reino de Granada, Puerto Bello en Panamá, fueron sitios de encuentro de unas cantidades de mercancías provenientes tanto del continente europeo como del africano.Además fue destino y origen de flotas y de embarcaciones que trasegaron por el Atlántico trayendo mercancías a dichos puertos y haciendo cambios por metales preciosos extraídos de la región Andina, por un lado el alto Perú, y la región centro Americana como fue México. En dichos puertos como entrada y recibo de mercancías y origen de grandes transacciones financieras, y que la Corona recaudo tributos para la hacienda pública, también fue punto de encuentro para el fraude y el contrabando. Éste se definía como un comercio ilícito actuado por agentes, en este caso mercaderes, cuya presencia en los territorios de las Indias Occidentales estaba realmente prohibida por decreto, e incluiría desde luego el llamado comercio directo desde el viejo continente y las regiones de las mismas colonias incluyendo la región del Caribe. El fraude se limitaba a evadir impuestos a la Real Hacienda de la Corona y era delito practicado al interior del sistema de mercado que se realizó en las Carrera de las Indias sin que los agentes ni las mismas mercancías tengan legalmente cerrado el camino hacia los mercados. La finalidad del fraude, o la disminución del coste fiscal, se compensaba por la rigidez y la misma complejidad o burocracia administrativa con la que fueron establecidos en el tráfico y el comercio, por la dureza y escasa racionalidad del sistema fiscal establecido en la Carrera de las Indias. Tanto el contrabando como el fraude se constituyeron dentro de la economía colonial en hechos estructurales del mismo monopolio, haciendo entonces que tanto lo legal como lo ilegal convivieran y formasen parte del mismo sistema colonial español. El asiento fue una de las figuras legales que se hizo entre la Corona y una serie de personas que se denominaron asentistas a las cuales se les expedía una autorización para la importación de negros traídos del continente africano y venderlos en los puertos a unas determinadas condiciones que exigía el mercado y con ello pagar impuestos a la hacienda pública. Con ello se pretendía por parte de las autoridades delegar dicho comercio y evitar en lo posible el contrabando y el fraude. Pero realmente esto en la práctica lo que hizo fue incrementar por parte de muchos asentistas la 13

evasión de impuestos con el fraude y el contrabando. Cartagena de Indias fue un puerto principal en la región del Caribe constituyéndose en el sitio más importante de mercado de negros traídos a las Indias Occidentales desde África. Durante los periodos comprendidos del sigloXVI y XVII, fueron el motor de la economía de dicha región porque, entre otras razones, el negro se convirtió en una mercancía de mucho valor debido a su demanda.

14

2.Los judíos en España, Portugal y las Indias Occidentales
Para España, la era moderna comienza con el matrimonio de los Reyes Católicos, en 1469. Es la semilla del dominio imperial. Por esa época, las actividades guerreristas de la Reconquista habian avanzadolo suficiente para que el territorio de la península se considerase unificado bajo ambas coronas y para emprender la ofensiva final contra los sarracenos. La España de antes de la consolidación de los Reyes Católicos había sido un crisol de culturas, una amalgama de razas y estrecho contacto de credos religiosos como no se había visto en el mundo y que probablemente no se dará más. Había una tolerancia en las tres culturas, tanto musulmanes, judíos y cristianos. Con la conquista político y religiosa surge un país con una serie de valores casi "absolutos", desde una religión católica romana, hasta unas ideas con criterio nacionalista el amor a la patria, la cultura local y la personalidad nacional definida y fuerte dentro de una comunidad de estados. Las tres grandes religiones monoteístas6 habían encontrado en España arraigo y un bien común. Cuando termina el siglo XV, aún 100 años antes, el panorama de tolerancia y convivencia cambia bruscamente y comienzan los choques. Los Reyes Católicos saben que el empuje de la restauración del Catolicismo, al menos el oficial, tendrá que hacerse sacrificando buena parte de la población. La política real y la de sus consejeros es precisa: a la unidad del territorio ha de ir anexa la de la fe. Se inicia entonces por los musulmanes: el 2 de enero de 1492 terminó finalmente la lucha contra los moros; la ciudad de Granada había caído en manos de los cristianos. La cruz ondea ya sobre el Palacio de la Alhambra en la torre de Comares. El rey moro Boabdil se rinde y con los suyos tomará la vía del exilio. La caída de Granada contribuye efectivamente a consolidar no sólo la cruzada interna de fe, sino que acrecienta el prestigio de los regios esposos. La última cruzada que fue la toma de la ciudad de Granada dio a los reyes una nueva dimensión política. Algunos cortesanos los saludaron durante las sucesivas campañas contra el árabe como "emperadores", bien a conciencia de la carga mesiánica, y, por ende, escatológica, que tan gran título entrañaba 7. Desterrados los musulmanes se hicieron la pregunta, con respecto a la comunidad judía. Esta cultura durante muchos siglos contribuyó al enriquecimiento de España. Tuvieron actividades en astronomía, medicina, comentarios talmúdicos, literatura, filosofía, finanzas, auge económico, rudimentarios oficios. ¿Qué hacer con todo esto? La respuesta no se hacía esperar. Aparece la Inquisición, el rechazo antisemita, la intolerancia y desvalorización del legado hebraico. Los sufrimientos de los conversos a partir de 1481 hubieron de ser vistos por los judíos con una mezcla de aprensión y regocijo: de un lado, de aprensión por tratarse de hermanos perseguidos; de otro lado, regocijo por afianzarse en su fe y venir a darles la razón de que, en definitiva, era mal negocio
6 La cristiana, la judía y la musulmana 7 La toma de Granada y la expulsión de 1492. Los conversos y la inquisición sevillana. Juan Gil, Sevilla 2000, Universidad de Sevilla, Fundación el Monte. P. 176.

15

apostatar. Pero a partir del año de 1492, sin embargo, les tocó a ellos el turno de padecer, ante el estremecedor silencio de los cristianos nuevos. Después de haber sido expulsados de los demás reinos cristianos en la Edad Media8 .Fueron estos sufrimientos los que movieron a muchos a desistir en el intento y regresar a la patria. Un rabino escribió que entre los que dirigieron a África 9. En 1492 el siglo tocaba a su fin y, para colmo, se aproximaba el término de un gran año, esto es, un ciclo de 500 años, el tercero que se cumplía desde la encarnación de Cristo. En los cambios del milenio el futuro se cubría de presagios, buenos y aciagos, en los que creían a pie juntillas cristianos y judíos por igual. No importaba que transcurriese el año fatídico sin que tuviera efecto los agüeros, pues, estos volvían a renacer con pujanza al aproximarse el siguiente ciclo. Por otra parte el término de la reconquista pudo ser un acicate para alcanzar la unidad religiosa para tener por fin "un rebaño y un redil" al mando de un único pastor, idea utópica que otra vez hubo de traer a las mientes la saga de las postrimerías; el dominio universal del último emperador, que habría de morir en Jerusalén tras depositar la corona en el Gólgota, dando paso con ello al asolador torbellino del Anticristo. Bien estaban los delirios escatológicos. Pero además, la expulsión satisfizo al populacho al ver en los judíos solo "deicidas y usureros" 10. El fatídico Decreto dejaba abierta una puerta, una opción más o tan temible: podían quedarse los que se convirtieran al catolicismo11. Muchos de los que se quedaron optaron por la conversión pero ello dio origen a un problema más delicado. Fueron los criptojudíos, marranos o alboraicos12.Los judaizantes, que así fueron llamados, se encontraron en los linderos de dos mundos. Por un lado, la Sinagoga los tildaba de apostatas; por el otro, la Iglesia les daba el nombre de herejes. Si los vemos por el sesgo cristiano constituyen una quinta columna, un contingente distinto dentro de las filas de "cristianos viejos", un peligro latente contra la ortodoxia, la pureza de la fe e integridad del catolicismo. Penetraron tan hondamente en las capas de la sociedad que bien pronto los hallamos como funcionarios públicos, elegantes damas y prestantes caballeros de corte, prelados y obispos, conquistadores de América, banqueros, literatos y hasta santos de la Iglesia Romana.
8 A fines de la Edad Media no había reglas estrictas ni declaraciones de fe claras que definiesen esta condición. La inmensa mayoría de la población desconocía los artículos de fe fundamentales y participaban de los ritos de la Iglesia sólo esporádicamente. La religiosidad de los conversos, a menudo cristiana por fuera pero con muchos elementos de práctica judía añadidos, encajaba en este contexto de cristianismo impreciso y ambiguo. Si el problema se hubiese limitado a la practica de la religión, la existencia de los conversos habría pasado desapercibida. El decreto de 1492 obliga a los judíos a salir de su patria hispana, abandonando por siglos el suelo Sefardí. El 31 de Marzo de 1492, luego de intensas consultas pero también de inconfesables presiones, los Reyes Católicos firman el Decreto de Expulsión, otorgándoles protección y un lapso de poco tiempo para liquidar sus bienes y otras propiedades. Muchos tuvieron que venderlo todo y marcharse, otros dejaron sus posesiones en manos de parientes cristianos. Las carreteras se llenaron de carros cargados de enseres en dirección a la frontera, sobre todo de Portugal, o a puertos de embarque. Aguantaron muchas penalidades. Un diplomático italiano los vio atracar en Génova y comentó: "Nadie podría contemplar los sufrimientos judíos sin conmoverse"Los desheredados. H. Kamen P.25 9 Muchos no pudieron soportarlo y se volvieron a Castilla. Así mismo ocurrió a los que fueron a Portugal y al reino de Fez en Marruecos. En todas partes era igualIb. P.27 10 Ib P.177 11 Desde el punto de vista religioso debemos tener en cuenta dos grupos de conversos: Aquellos que fueron forzados por un bautismo generalizado, siguieron fingidamente practicando la ley mosaica y otros que abrazaron la nueva religión con sinceridad, entusiasmo, y hasta con fanatismo. Pero a los dos grupos se le deben sumar al de los escépticos, incrédulos. Muchos era de la clase alta judía antes de la oleada de conversiones forzosas, en la que solo buscaban el bienestar material. 12 Un tratado anónimo del siglo XV, llamado Alboraique, afirmaba que la mayoría de los conversos de la mitad del norte eran sinceros y los del sur considerados falsos.

16

Ante la situación que se estaba formando a los judíos no les quedaba otra alternativa que el asilo, o sea el éxodo a otras regiones, entre ellas Portugal, la más cercana o próxima.. En el año de 1492 los judíos portugueses animaron a sus deudos castellanos a reunirse con ellos. También otra salida dentro del mismo país vecino fue la población de Évora, equidistante de la ciudad de Lisboa y de Badajoz, en la región de Extremadura, en España, porque allí gozaron de una cierta tranquilidad, hasta que fueron expulsados cuando la Inquisición se constituyó en esta región y por el decreto ley que había puesto el rey de Portugal. Los conversos, pues, encontraron en este país un asilo y protección del que habían carecido en su patria. Portugal acogerá un segmento de los proscritos, pero por corto tiempo, pues en 1497 el rey Manuel, casado con princesa española, decretará a su vez que los israelitas deben irse o renunciar a su herencia milenaria. De esta suerte aumenta la dispersión, se complica y multiplica con creces el asunto judaico: los "cristaos novos". Con el descubrimiento de América, España se eleva al rango de potencia madre de nuevas tierras en la Tierra, sin moros y sin judíos pero con moriscos y judaizantes, la península azuzará la envidia y la codicia de sus rivales: Portugal, Inglaterra, Francia, Holanda y Dinamarca. Los criptojudíos y los criptoislámicos serán elementos de mayor importancia en el nuevo crecimiento. Los judíos eran considerados como Propiedad Real (el concepto viene del "Servi Regis" de San Agustín). Esto significaba que los judíos eran súbditos directos del Rey y se encontraban bajo su mandato13. Si bien era cierto que este factor fue motivo de progreso de las juderías, sin embargo en las revueltas nobiliarias y populares contra el poder real, siempre se atacaba a los judíos antes que a cualquier otro ciudadano, precisamente por esto. Atacar la judería era en los siglos XI y XII lo mismo que atacar directamente la propiedad del soberano. El Rey transfería derecho de "tener judíos" a determinado grupo o institución; algunas veces estas decisiones reales iban en perjuicio más que en beneficio de los habitantes de la aljama. Existían dos sectores sociales dentro de la comunidad judía, claramente delineados, por un lado una minoría poderosa "judíos potestados", "la aristocracia" o "las oligarquías familiares". Estas pequeñas minorías detentaban el poder en las aljamas, eran cortesanos, financistas, etc. que no se vieron obligados a llevar ropas o señales distintivas ni a permanecer dentro de las juderías. Por otro lado las mayorías judías más humildes que veían con simpatía a los judíos en ascenso social porque obtenían de ellos mayor protección. Más tarde, las mayorías fustigaron la vida licenciosa de los cortesanos y las tensiones sociales aparecen dentro de la propia judería debilitándola ante un mundo exterior cada vez más hostil. Indudablemente la situación de los judíos en esta época era muchísimo mejor en los reinos hispanos que en el resto de Europa pero, no obstante, existía cierta sensación de inseguridad, las tensiones
13 Esto justificaba que la religión que profesaba oficialmente la Corona era más importante que la hebrea.

17

religiosas y raciales estaban allí14. Implícita esta actitud estaba la presunción de que eran incluso mejores que los cristianos viejos, porque a la fe cristiana unían su pertenencia al linaje de Cristo, del que descendían directamente. La hostilidad que comienza a manifestarse en el siglo XIV15 por parte de los cristianos hacia los judíos tenía sus raíces en elementos estrictamente religiosos16, a lo que se agrega como puntos de fricción la participación de los judíos en tareas recaudatorias de impuestos17 y la práctica del préstamo usurario. Los judíos recaudaban la mayoría de los impuestos directos y de los derechos aduaneros en la Castilla del siglo XIV. Esta actividad significaba para una buena parte del pueblo gentil que era el judío, y no el rey, o el señor, o el obispo, el que cobraba los impuestos, el que le estrujaba la economía, el que daba la cara en el desagradable oficio del que los poderosos se habían librado limpiamente. El ejercicio de la usura era una práctica oficialmente fomentada. Este esquema constituyó el caldo de cultivo más inmediato e idóneo para fomentar el deporte de la caza del hebreo. La depresión económica general del occidente europeo, la anarquía política en Castilla, la prédica antisemita de los papas de la época y de algunos clérigos en particular, el fervor antiextranjero provocado por las guerras de la reconquista, unido a otras varias causas que sería largo enumerar; desembocaron en los terribles disturbios del año 1391 en casi toda España cuando comienza la declinación de las juderías hasta la expulsión ordenada un siglo después, en 1492. Dado que se tenían pruebas de la gran influencia que tuvieron los cristianos nuevos en las esferas de lo político y lo religioso se promulgó un gran odio, no solo a los judíos, sino y sobre todo a los conversos, ya que éstos se habían integrado en la fe católica por intermedio del bautismo, lo que les posibilitó afianzarse, mantenerse en esos espacios. O sea, si antes el odio era a los judíos, ahora era contra los conversos. Se les acusó de haberse bautizados por meras conveniencias, y realmente en muchos casos fue así. Claro que en otros hubo sinceridad, por sus sentimientos de abrazar la nueva religión. Pero quedaba en un sector de la sociedad la duda sobre este fenómeno de la conversión, hecha y patrocinada por las mismas autoridades de la corona. Pero, mirado desde la
14 En España, sobre todo en algunas regiones, un factor que sin duda aumentaba la tensión era su insistencia en tener una identidad autónoma. En el sur de Castilla ya constituían una poderosa minoría influyente a mediados del siglo XV, disfrutaban de una situación social cómoda y se enorgullecían de ser cristianos y descendientes de judíos a la vez. Como afirmaban muchos autores, era una nación, con su propia individualidad, lo cual era un motivo de orgullo. El cronista Andrés Bernaldez relataba: "Tenían presunción de soberbia que en el mundo no había mejor gente que ellos". El escritor Alonso de Palencia informa de quejas de cristianos viejos de que los conversos actuaban "como nación aparte, en ningún territorio aceptaban consorcio con los cristianos viejos, antes, cual pueblo de ideas completamente opuestas, favorecían a las claras y con la mayor osadía cuanto les era contrario" Los desheredados. H. Kamen P.33 15 En el año de 1369 se tornaron los judíos cristianos. Lo nuevo era el número y amplitud de estas conversiones que no se limitaron al fatídico año de 1391; continuaron en los siguientes, a veces con presiones oficiales, como la obligación de recluirse en barrios especiales y llevar marcas distintivas. Fernando I de Aragón trabajó mucho por la conversión de los judíos, practicó una política de atracción sobre los mas notables y confió cargos a los que abrazaron el Cristianismo. Los Judeoconversos en España y América. Antonio Domínguez Ortiz, Colección fundamentos 11, Madrid Ediciones Istmo 1971. P. 17 16 No solo por un poder religioso, sino que también se anexa lo político. 17 Los hebreos permanecieron, en gran numero hasta 1492, como siervos de los reyes y como enemigos de la cristianidad; siendo huéspedes molestos, admitidos a convivir con la raza dominante por motivos de necesidad y de interés. Pero la raza políticamente inferior ejercitaba funciones esenciales para la vida colectiva, de la misma manera que, como médicos y administradores, intervinieron los hebreos en la intimidad de quienes gobernaban a España. La historia de cada día... Venía a ser como el producto de la inferioridad racial del judío se multiplicaba por la incapacidad técnica del cristiano; una situación muy incómoda y muy perturbadora de las funciones estimables, de la vivencia de valores. Historia de España, Americo Castro. Op. cit. P. 483.

18

comunidad judía, una parte no se resistió al abandono de la antigua fe. Esta porción de la comunidad era la más culta y rica pero también, como lo dijo en su texto Domínguez Ortiz, fue la más corrompida, e inmoral, y sobre todo menos creyente. Su gran ostentación y su mismo carácter tan recio no herían menos a los otros judíos que a los nuevos cristianos. La conversión se consideró como un desenlace de la crisis latente que se venía gestando en las aljamas a los palaciegos y enriquecidos frente a los más humildes artesanos, que mostraron más constancia en las adversidades. Entonces se dio un conflicto interno en la comunidad judía y otro de ésta con la cristiana. La intolerancia creada en esa época contra los conversos no solo se originó con los cristianos viejos sino también con la misma comunidad judía. Lo que llevó entonces a los conversos o cristianos nuevos a un aislamiento social y un sentido de autodefensa, impulsando a estos a apoyarse mutuamente, incluso comportándose como un cierto grupo de presión, carente desde la perspectiva doctrinal y atento en todo momento al oportunismo que imponían las inseguras condiciones reinantes. Por su parte, los reyes y magnates en lucha por el poder buscaban su apoyo, conscientes de la fuerza de este grupo social, activo, rico e influyente que comprendía gran parte de la burguesía española. Ejemplo de ello fue el reinado de Enrique IV, que tuvo entre sus favoritos numerosos miembros de este linaje, como el contador Arias Dávila. Del propio Juan Pacheco, marqués de Villena, se especulaba que tenía ascendientes judíos y con mucha frecuencia se apoyó en conversos, como cuando promovió un alboroto para apoderarse del Alcázar de Segovia, en poder de Andrés Cabrera. Lo que sucedía en el territorio español, y sobre todo en Castilla la Vieja, por el siglo XV no era propiamente por lo religioso. Se unía a esto unos factores más significativos entre los que podemos mencionar el económico y el social. El factor religioso de alguna manera sirvió de excusa, de máscara, frente a la realidad que los cristianos nuevos vivían en España. Está claro que la mayoría de los cristianos nuevos fue un grupo social que compuesto de personas que provenían de las ciudades más importantes de España, como Sevilla, Toledo, Zaragoza, Córdoba, etc. Podemos decir que muy pocos eran del sector rural, es decir, pocos fueron agricultores o pastores. Sus sectores de trabajo se concentraron en el área urbana. Trabajos como los que ellos ostentaron fueron los de artesanos, mercaderes, escribanos, mayordomos, médicos, arrendatarios de rentas públicas, dando lugar a una clase media, de carácter útil pero en parte parasitaria, cuyos servicios resultaban interesantes a la capa social más elevada, pero que pesaban duramente sobre el pueblo. Y es propiamente esto último lo que hace saltar la chispa contra los cristianos nuevos: los sectores más bajos no podían soportar los impuestos y la usura que ellos generaban. Domínguez Ortiz en su libro sobre los judeoconversos en España alude que "los cristianos 19

viejos los llamaban hipócritas y de poca conciencia a la hora de hacer negocios, (...) todos vivían de oficios holgados, y en comprar y vender no tenían conciencia con los cristianos. Nunca quisieron tomar oficios de arar ni cavar, ni andar por los campos criando ganados, ni lo enseñaron a sus fijos, salvo oficios de poblados, y de estar asentados ganando de comer con poco trabajo. Aguda observación esta última, que traiciona la inquina del agro contra la ciudad explotadora"18. El autor habla del modo en que vivieron los cristianos nuevos en algunas regiones de España. Por ejemplo decía que en Palencia "extraordinariamente enriquecidos por raras artes, ensorbecidos y aspirando con insolente arrogancia a disponer de cargos públicos, después de que por dinero y fuera de toda regla habían logrado la orden de caballería hombres de baja extracción, acostumbrados a los más viles menesteres, lanzándose a suscitar revueltas y bandos lo que antes jamás se atrevían al más significante movimiento de libertad"19. Estas diferencias que se dieron en el interior de los grupos sociales en España con los judíos y, sobre todo, con los conversos generaron sangrientos sucesos, como los de Castilla la Vieja, cuya capital era Toledo, y en el sur de Andalucía, en la capital, Sevilla. Durante el siglo XIV, Toledo fue una capital con mucho interés industrial y mercantil. Estaba dividida socialmente en estamentos rivales entre sí: la nobleza, el clero rico y el numeroso proletariado, habiendo algunos restos de población judía y una masa de conversos agrupadas en parroquias20. Lo que sucedió tanto en Toledo como en Ciudad Real, en Castilla la Vieja, era saber en manos de quien quedaban los cargos públicos con respecto al poder político, si en manos de cristianos viejos o de conversos. Se empiezan a promulgar leyes en las que se expulsaban a los conversos de los puestos de regidores, mayordomos, o escribanos. Algunos alcaldes de la zona de Castilla promulgaron una ley contra los conversos. Éste fue el caso del alcalde de Alcázar de San Juan, Sarmiento, quien promulgó un estatuto que excluía a los conversos de cargos públicos en el año de 1469. Pero no solo era algo particular. Esto tenía una trascendencia a nivel más general, nacional, en el contexto en que se estaba dando. Porque estas cosas podían aplicarse a otras regiones como muy bien se hizo. En el caso de este alcalde dicho acto iba dirigido contra Álvaro Luna, gran protector de los conversos, y contra el propio rey Juan II, quien sabía que Sarmiento buscaba con el Papa la confirmación de su estatuto. Esto movilizó dentro de los conversos a personajes tan importantes como Torquemada, cardenal de San Sixto, y al deán Francisco de Toledo para frenar dicho estatuto, lo cual se hizo por medio del papa Nicolás V con la bula Humani generis. Los conversos mostraron en esta época, como cuando se instauro la Inquisición, tener influencia sobre el Papa para buscar que se suspendieran edictos o leyes contra los cristianos
18 Domínguez Ortiz. Op. Cit. P. 22 19 Crónica de Enrique IV, Ed, Paz y Meliá, III, 108. Retomado de Domínguez Ortiz. Op. cit. P. 23-24 20 Véase monografía de F. Cantera y P. León Tello Judaizantes del arzobispado de Toledo habilitados por la inquisición en 1495 y 1497. Madrid 1969. Retomado de Domínguez Ortiz. Op. Cit. P. 25

20

nuevos. Pero esto fue efímero al estar dadas las condiciones para no aguantar más la situación. En 1467, durante el desgobierno de Enrique IV, se originó un alboroto entre dos bandos, uno comandado por los Ayalas, representantes de los cristianos viejos, y otro por los Silvas, que representaban a los nuevos. Los conversos trataron de dar un golpe en la catedral pero fracasaron. En la ciudad de Toledo se dio una lucha entre los conversos y los cristianos viejos. Hubo un incendio que destruyó muchas casas; algunos conversos encontraron la muerte en la ciudad y otros huyeron despavoridos, dejando sus bienes que fueron confiscados o quemados. Los judeoconversos tenían hondas raíces en la ciudad de Toledo y después de dos años volvieron y los que habían sido desposeídos de sus cargos fueron aceptados de nuevo por orden del rey. En otras regiones de España, a pesar de las discrepancias y la expulsión de conversos, estos encontraron cierto apoyo en la nobleza. Como ejemplo se puede citar a la ciudad de Sevilla. Una crónica del año de 1465 dice que los opositores del virrey Alonso habían iniciado una revuelta contra los conversos pero finalmente estos se defendieron; "E de aquí en adelante quedaron los conversos con su honra que no les osan decir una sola palabra que no les venga bien. Y los tomaron por los suyos don Enrique (de Guzmán) y el duque de Medina Sidonia su padre; y de aquí están muy favorecidos. Y fueron armados ese dicho día de una banda y otra de 18000 hombres a caballo y de a pie"21. Esta situación fue la que de alguna manera heredaron los Reyes Católicos cuando se posesionaron en su nuevo gobierno. Como dirimir esta guerra civil latente entre fracciones de cristianos viejos y nuevos. La situación no era propiamente religiosa sino de índole político y social. Los conversos eran grandes aliados para conquistar un poder y mantenerlo, pero las diferencias sociales y económicas dan con la triste realidad de un sector de la población marginada, que es la que impulsó de alguna manera las protestas contra los cristianos nuevos. Fueron las clases más bajas las que llevaron de alguna manera un estatuto de limpieza de sangre que posteriormente va a ser promulgado y difundido por la Inquisición y los reyes católicos. Un tercio de la población judía se convirtió, muchas veces no siendo sincera, dando inicio al problema de los conversos que tanto trabajo le diera a la Inquisición desde su inicio, en 1481. La mayor parte de las sinagogas se trocaron en iglesias. Frente a la marginación general, la comunidad judía se iba identificando consigo misma, reforzaba su propia identidad e incluso, tal vez sin saberlo, preparaba una futura supervivencia, casi étnica. Los sefardíes, los sefaradim, los españoles que proclamarían durante siglos, desde Holanda a Israel y desde Túnez a Danzig, su condición de judíos españoles decididamente distintos en lo social y en lo cultural a las comunidades hebreas del norte de Europa. En el país vecino (Portugal) existía una comunidad judía antigua, numerosa y bien
21 Juan de la Mata Carriazo, Anecdotario sevillano del siglo XV. Sevilla, 1947. P. 97. retomado de Domínguez Ortiz. Op. cit. P. 26

21

organizada. En el siglo XIV se dictaron leyes discriminatorias. Sin embargo mejoró su situación en el siglo XV cuando el Rey Joao I permitió la llegada de los judíos españoles y toleró el retorno de los bautizados a su antigua fe. La mitad de los expulsados de España fue a Portugal alcanzando lugares muy destacados en la vida del país. A mediados de 1493 volvió a empeorar la situación y se les conminó a abandonar Portugal y los que no lo hicieron fueron declarados esclavos del Rey. Hubo muchas conversiones forzosas. En Diciembre de 1496 el Rey Manuel dictó un edicto de expulsión ordenando que los judíos abandonaran el país a fines de octubre de 1497 como fecha última. El edicto fue una farsa pues las conversiones forzosas se produjeron en escala gigantesca sin precedentes y con absoluta eficiencia. Los que sobrevivieron al terror y se libraron de la conversión abandonaron Portugal en el transcurso de 149822. Esta situación dada por el Rey de Portugal generó no solo un resentimiento hacia él. Por un lado con el abandono de los que no se dejaron acoger a la conversión masiva al cristianismo y por otro los que se acogieron siguieron en una doble moral con la práctica de su religión judía. La práctica de la fe católica fue una simple mascara. Dada esta situación, que era bastante incómoda para el Rey y la Iglesia, Don Manuel dio un tiempo para que estos conversos fuesen adoctrinados en la nueva religión, pero las gentes de Portugal, poco tolerantes no estaban muy dispuestos hacer dicha tarea23. Los cristianos nuevos en Portugal sintieron cierto alivio con la concesión que habían conseguido del rey. Pero esto fue algo efímero debido a las presiones, tanto internas como de la Corona de Castilla, a las que el rey estaba expuesto. Aquí se jugaban muchos intereses, tanto religiosos y sociales sociales como de poder. Una de las situaciones que más impacto produjo en este colectivo de cristianos nuevos, desde el punto de vista jurídico, era la posibilidad de salir del mismo territorio. Ellos sentían que la Inquisición retroactivamente podía hacerse cargo de ellos imputándoles delitos por los que debían pagar, pues no era tolerable por la Inquisición que no se diese un castigo, por medio de juicios inquisitoriales. El tribunal del Santo Oficio tenía que hacer justicia, en honor a la Corona y al Rey. Desde fines del siglo XVI, al deseo de salir de ese reino por la supuesta represión se unen otras consideraciones mercantiles y económicas, pues la ciudad de Lisboa, con las rutas de las Indias
22 Promulgado en 1492 el edicto de expulsión de los judíos, una gran masa de ellos entraron en Portugal. El trato que recibieron allí fue inhumano; la suma considerable de ocho cruzados de oro por cabeza que se les exigió solo se les daba derecho a permanecer en aquel reino ocho meses; los que pasado dicho plazo fuesen encontrados en Portugal serían declarados esclavos, y tan triste suerte cupo a muchos a quienes no se les proporcionó los buques necesarios para embarcarse. El rey don Manuel libertó a los esclavos, pero solo obtuvo la mano de la infanta Isabel, hija de los Reyes Católicos, mediante un decreto de expulsión general (1497). El rey portugués que no tenía el menor deseo de privarse de aquellos súbditos ricos e industriosos, después de fijar un plazo de embarque perentorio, puso toda clase de dificultades para que pudieran realizarlo, y pretextando su desobediencia, ordeno el bautismo de todos los judíos, apelando incluso a la violencia física para realizarlo. Domínguez Ortiz, Op. Cit. P. 61 23 Como se demostraron en las terribles luchas que se dieron en el año de 1506 en la ciudad de Lisboa donde hubo bastantes muertos, y con el rey Juan III, que introdujo la Inquisición por la presión de los sentimientos populares del pueblo portugués. Pero este mismo rey, como los Reyes Católicos, encontraron una cierta resistencia por parte del Vaticano, donde los judíos tenían cierto apoyo, donde denunciaban las arbitrariedades dadas en la península Ibérica y Portugal. Fue como en esas disputas diplomáticas, los judíos encontraron apoyo, mediante indultos o perdón que en algunas ocasiones se hizo efectivo, como la devolución de las propiedades confiscadas o con algún dinero como compensación de los daños que les había causado la expulsión, pero no impidieron la promulgación de tribunal inquisitorial.

22

Orientales, fue un gran emporio, pero con la competencia holandesa empezó a decaer, lo que hizo entonces que ya no fuese rentable para la comunidad judía y conversa el reino de Portugal. Allí entonces las miradas se fijaban en Toledo en Castilla o en Ámsterdam en Holanda, donde muchos judíos en el siglo XVII, encontraron una buena acogida, una mayor libertad de su conciencia y unas buenas ganancias. En España, en torno a 1580, la unidad ibérica realizada les ofreció una posibilidad de libertad y desplazamiento por el territorio. Unos emigraron a ciudades como Sevilla o Madrid y a otros centros mercantiles con sus bienes y familia. El rey Felipe II en 1587 les había prohibido salir de la península y vender sus bienes en el extranjero. Pero durante el reinado de Felipe III, ellos con su dinero obtuvieron indulto y permiso de salir del territorio español. Esto implicaba la devolución de sus bienes por parte de la Inquisición. Pero a Portugal esto no le beneficiaba. El celo no estaba en la temática religiosa, sino en lo que representaba el sector de los conversos en la sociedad portuguesas. La salida de los cristianos nuevos significaba una parte de la población económicamente activa, la que prácticamente por si sola mantenía presencia en todas las plazas comerciales, mantenía en activo la riqueza de la nación. Pero también por parte de un sector de la nación portuguesa se le quería mantener humillada y expoliada. Al tenerse noticias sobre las posibles negociaciones entre Madrid y Roma para facilitar un perdón, las autoridades de Portugal y el clero pararon el golpe ofreciendo un donativo de 800.000 ducados, que en principio el gobierno español acepto. Esta situación aparentemente contradictoria entre dejarlos salir o no entre los reinos de Portugal y la Corona de Castilla mostró que realmente el problema era que los judíos o los conversos se mantuviesen hasta donde fuese posible en sus territorios. Ganaban ambos reinos, por un lado la no huida masiva de los que tenían una economía fuerte en sus regiones y ellos mismos como elite, aliados a la nobleza, para mantener un poder. El dinero "todo lo podía". Tanto las elites que estaban instaladas en el poder ofrecieron dinero para que se quedaran los cristianos nuevos como estos mismos por no dejar sus territorios donde tanto habían cosechado trabajo y dinero. Esto puede mostrar que por un lado el poder político, al mando del Rey, entraba en contradicción con la Inquisición o sea con los intereses religiosos. Pero realmente esta contradicción entre los dos organismos quedaba con cierto suspenso. Cuando el gobierno de Portugal había ofrecido una cantidad de dinero para que no se llevase a cabo dicha sentencia de expulsión, y que por el momento no se llevó a cabo, estaba suspendida, los marranos o cristianos nuevos tenían mucha influencia en la ciudad de Roma, en la Santa Sede, donde, en 1601, presentaron dos cartas, en las que pedían que se abolieran las trabas para la inmigración de los marranos con un donativo de doscientos mil ducados. En el texto de los Judeoconversos, de Domínguez Ortiz, se nos ofrece una prueba más de lo que era el entramado de 23

los judíos con el poder civil y la Iglesia, representada en el papado: "Poco después, estos solicitaron nuevamente un indulto y hallaron a la Corte tanto más dispuesta a complacerles cuanto que el donativo ofrecido por las autoridades portuguesas parecía de muy difícil cobro, mientras que los conversos, además de un millón ochocientos mil ducados para las necesidades del Estado, derramaron secretamente sumas no pequeñas entre ciertos personajes influyentes, pues para todo daba su fortuna global calculada en unos setenta y cinco millones"24. Más que unas ansías de poder, estaba, la posibilidad del enriquecimiento ilícito como lo demuestra el anterior párrafo. Se les criticaba a los judíos o marranos de ser usureros, de ganar plata con algunas artimañas en sus negocios. Pero no es menos cierto que, en lo que se critica, también en ello se cae. Y los nobles o la misma elite, aprendió que el poder también sirvió para sacar ganancias de cierta manera fraudulenta. No interesaba que la ley se respetase o no. Lo que interesaba era que la elite y la minoría de los judíos ricos se mantuvieran aliados a un poder, que lo ostentaba la nobleza. Pero si bien es cierto que en el orden político-económico se mantenía, no es menos cierto que en el orden religioso y, sobre todo, social, la Inquisición y los prelados de la Iglesia (los obispos) estaban un poco preocupados con este perdón a los cristianos nuevos. La situación en Portugal por la época del virrey don Cristóbal de Moura fue aún mayor. Varios obispos de Portugal llegaron a la ciudad de Valladolid en 1602 donde el rey Felipe III y Lerma los recibieron les notificaron que el perdón que habían planteado y logrado para los cristianos nuevos se relacionaban con actos contra le fe católica, no para que se le habilitasen para cargos públicos 25. Las diferencias entre el poder político y religioso, estaban dadas de alguna manera. Mientras los marranos con su influencia en la ciudad de Roma, obtenían estos beneficios, y el poder Real, los confirmaba, pero las mismas autoridades eclesiásticas y el pueblo en general no lo digerían muy bien. En España, concretamente en Sevilla, se iba inicialmente a celebrar un auto de fe público para condenar a muchos portugueses el 7 de Noviembre de 1602, pues dicho acto era una celebración, una fiesta, y hasta cierto punto una venganza del pueblo hacia los judíos, por lo que estos habían hecho durante muchos años cuando estaban al servicio de las elites y ocupando cargos públicos. Este acto fue suspendido, cuando llego una misiva desde la ciudad de Valladolid ordenando que se suspendiese dicho acto. Se tocaba el "sentimiento de justicia" que el pueblo demandaba en ese acto. Los inquisidores a regañadientes aceptaron la suspensión del acto pero no sin ánimo de revancha. El inquisidor general, Don Juan B. Acevedo, se dirigió al Rey con energía. El Rey avisaba que él no
24 En una relación de lo ejecutado en la prisión de don Pedro Franqueza y de los bienes que se le embargaron (B.N ms. 175029) Se dice; "averiguase que el Conde (de Villalonga) y el Secretario (del consejo de Portugal) hurtaron en el asiento que se hizo con los judíos de Portugal un millón de ducados a S.M.". Otras fuentes señalan como directo beneficiario al propio duque de Lerma. Retomado de Domínguez Ortiz, Op. Cit. P. 63 25 En una bula papal de 1604 concedida por el entonces papa Paulo V en la que se pedía que se favoreciese a unas seis mil familias de cristianos nuevos portugueses, en las que contenía facultades para los inquisidores del tribunal para que absolviesen a los que habían incurrido en delitos contra la fe católica. Para ello se les daba una año máximo de plazo para que se acogieran a él, y dos años para los que vivían fuera del país.

24

iría en contra de los intereses de la Santa Inquisición y el día de San Andrés se celebró dicho acto, con gran euforia de la ciudad de Sevilla y de sus comarcas. Por un lado vemos que el Rey mantenía una postura pero por otro lado se contradecía. Esta posición con el tiempo era insostenible y bastante ambigua. La Inquisición siempre llevó de alguna manera las de ganar en contra del poder civil. Este caso, como otros tantos, lo demuestra. Lo que interesó de todo esta trama para el Rey fue no propiamente la situación religiosa o moral de los judíos, sino el dinero para mantenerse y para que los judíos, como aliados, también. Pero también sabemos que la Inquisición con la confiscación de bienes se lucraría, así esta institución con el tiempo dejase déficit. En una cédula real de 1607 se notificaba a los cristianos nuevos de origen portugués residentes en Castilla deberían pagar un tributo por el perdón. Lo importante era que las arcas de la Corona se llenaran para su beneficio. Pero estas concesiones solo duraron tres años. En 1610, el 3 de marzo, se puso fin a dicha concesión. Esta revocatoria implicaba, según el Rey, no vender o rematar sus bienes si emigraban a otro país. Esto entonces implico el abandono de España, y la posibilidad que generó el estar en países como Holanda, Francia, Italia, parte de Grecia, y Turquía, donde aumentaban las riquezas de estos países, y se disminuía la riqueza en la Península Ibérica. Esto contribuyó grandemente al empobrecimiento de muchas regiones de España, si bien se mantenía en pie y en lucha contra la raza de cristianos nuevos. No era menos preocupante la situación paupérrima que estaba atravesando la Corona de Castilla. Estas contradicciones no se podían mantener, había que darles una salida. Y para tal efecto, y a pesar de las resistencias de algunos gobernantes, habia que tomar una decisión en la cuestión de los nuevos cristianos para remediar los males que aquejaban a la monarquía. Vino un nuevo rey, cuyo advenimiento era saludado por aquellas personas que eran agraviadas, y que estaban marginadas. Pero esto no era fácil. Había que ponerse de acuerdo entre las partes para resolver los males que aquejaban a la Corona de Castilla, entre los que tenían que ver con la aplicación del estatuto de limpieza de sangre. Dicho instrumento fue creado por la Inquisición para la preservación de la pureza de la raza, no solo en las creencias religiosas, sino en relación al empleo de las personas en el sector público. Este estatuto de la limpieza de sangre trajo muchas contradicciones entre los poderes políticos y eclesiásticos en su aplicación. Por un lado dejó más de una vez en una situación de pobreza a los peninsulares por la salida de los judíos conversos y sus descendientes cuando ocupaban cargos administrativos al ser una población activamente rica. Y por otro lado, los poderes públicos se dejaban corromper por estos a cambio que los dejaran en sus negocios y en la administración del poder político. En el caso particular que nos ocupa. Había entonces que dirimir esta situación. La venida de un nuevo gobernante abría muchas expectativas. La coronación del Rey Felipe IV, traía entonces una nueva remodelación en la corona. Para ello se dispuso a constituir una junta para la 25

reforma constituida por grandes personajes26 para la restauración de la monarquía; desde el principio la idea fue revitalizar el imperio de Castilla, que estaba en la ruina27. Las deliberaciones de la junta remarcaron en varias ciudades, con los votos de las Cortes, en las que se les pedía parecer sobre las situaciones más urgentes a reparar y una parte de esa carta estaba relacionada con la aplicación del estatuto de sangre 28. Entre las consideraciones a destacar para su aplicación y que fuera más efectivo no se darían crédito a denuncias anónimas salvo en que las pruebas fueran concretadas y su lugar donde se hallarán, que se destruyesen los registros genealógicos ya que servían en la mayoría de los casos a tergiversaciones sobre el origen de las personas, que en muchos casos se repetían la misma información dentro de un mismo linaje, que con solo tres testimonios positivos o hechos que fuesen remitidos por unas instituciones como fueran los colegios mayores, Inquisición, Ordenes Militares o iglesia de Toledo en la que se tuviese juzgada la clase política que en ese momento ostentaba el poder, por las personas que la componían y no se volviese a tener que juzgar sobre ello. La carta se envió en Octubre del año de 1622, y posteriormente eran divulgadas las órdenes con carácter de cumplimiento. Entre ellas la relacionada con la limpieza de sangre, que se convirtió en ley 35 del título 7, libro 1 de la Nueva Recopilación 29. Esto satisfizo a algunos y a otros no los dejó indiferentes sino que, por el contrario, encontraron en esta situación, la aplicación del estatuto de sangre en la corona, la reivindicación de los cristianos nuevos al insertar a los hombres de negocios portugueses en el aparato financiero de la monarquía30.Con ello, lo que se hizo realmente fue que estos cristianos nuevos, al estar de nuevo en sus puestos, aprovecharon el aspecto religiosos para seguir con su antigua fe y practicar la religión judía aunque fuera en la clandestinidad. Lo que hizo esta nueva norma fue abrirles a los portugueses de origen judío los asientos de la participación en el poder que ostentaba la monarquía en lo económico. Los contratos que establecieron por adelantado con la Corona, y que luego cobraban con las rentas imperiales, no estaban exentos de riesgo; algunos se enriquecieron y otros se dieron a la ruina. Aun así eran muy solicitados, porque no solo producían altas ganancias, sino que era el respaldo de un buen negocio financiero y social. Lo que hasta el momento habían hecho los portugueses como clase social a nivel de negocios medios, que fueron la importación de esclavos, rentas de aduanas, mercaderes de productos varios como textiles, fue una ocasión que realmente la aprovecharon. Eran entonces grandes financistas,
26 Entre los que se contaba Don Gaspar de Guzmán, conde de Olivares y luego duque de Sanlúcar la Mayor. 27 Un pensamiento acertado que luego, atraídos por el torbellino de la política exterior, olvidaron los gobernantes. Domínguez Ortiz, Op. Cit. P. 66 28 Véase el texto de Ángel González Palencia. Madrid. 1932 Junta de la Reformación. Citado por Domínguez Ortiz, Op. Cit. P. 66 29 Ibidem 30 Domínguez Ortiz. Política y Hacienda de Felipe IV. Madrid, ediciones de Derecho Financiero 1960.

26

empresarios de alta categoría. Esto fue lo que los constituyó como una elite minoritaria pero rica en contraposición al empresario medio que fue de una clase social media de cristianos nuevos. Entonces entre los cristianos nuevos se empezaban a establecer diferencias en relación al poder social y económico. El rey les posibilitó esa oportunidad y la supieron aprovechar. Esto, según dice Domínguez Ortiz en su texto sobre política y hacienda, era hacerle un contrapeso para que la Real Hacienda se pudiese liberar de la opresión a la que estaba sometida por los banqueros genoveses. El rey Felipe IV consentía la amnistía que se le debía de dar al cristiano nuevo después de aceptar un donativo de 240.000 ducados. Y para ello se amparaba en una carta, donde aludía que si bien en los sectores públicos había personas descendientes de hebreos, no es menos cierto que en los conventos y las iglesias debiera haber monjas y frailes respectivamente de origen judío 31. La Inquisición, de cierta manera, se sentía obligada a aceptarlos, aunque también un sector de la sociedad de Castilla no los aceptase. Hablamos de los sectores más bajos, que soportaban todo el peso y el castigo de un endeudamiento producto de préstamos y pago de impuestos. Estaba claro que el estatuto de limpieza de sangre era un fracaso ante la necesidad y la demanda de esta casta o raza de judíos y sus descendientes. Tanto en lo financiero como en lo cultural, esta clase social aporto grandes logros durante el siglo XVII. En esta situación de la aceptación de los marranos a principios de siglo y después en la década de los treinta y cuarenta se desata en una buena parte de la Corona de Castilla y en el sur de Andalucía una persecución contra los portugueses de origen judío. Esto hizo que muchos se fueran a otros países como Holanda, donde se les facilitó unas condiciones que les permitió a muchos quedarse allí, y a otros irse a las Indias Occidentales, entre los territorios de México, Perú, Brasil y Cartagena de Indias. Esta situación de nuevo dejaba a la nación en unas condiciones de cierta precariedad. Y buscaban entonces que los marranos portugueses volviesen a la península Ibérica, para invertir. Entraron judíos portugueses pero no aportaron el capital suficiente, para desalojar a los banqueros genoveses de Castilla. Además los judíos, por experiencias anteriores, no eran de mucho fiar para la Corona. Mantenían un pie en Castilla y otro en Holanda, ya que este último país les ofrecía mejores alternativas para su comercio. Y, por supuesto, por no verse con la Inquisición que les causaba desagradables encuentros. Si bien los portugueses tuvieron cierta ambigüedad con respecto a la amnistía o perdón dado por la Corona de Castilla. La razón de ello era que la Inquisición en cualquier momento pudiese tomar cartas en el asunto de perseguir y confiscar sus bienes. La Inquisición fue muy reacia a admitir que los portugueses tuvieran ciertos privilegios.Fue así, como algunos judíos tuvieron encuentros desagradables. En 1636, al señor Manuel Fernández
31 Con el mismo afecto han buscado el estado religioso, siendo cierto que desde su conversión hasta hoy han estado y están las religiones llenas de frailes y monjas de esta gente sin reparar en gastos, al parecer con tanto fervor que, cerrándoles las puertas con estatutos particulares, impetran dispensas para rehabilitarse y se salen de su patria para ir a buscar el hábito en reinos extraños, como en Castilla. Domínguez Ortiz. Op. cit. P. 68

27

Pinto, de origen judío, se le confisco la hacienda que tenía por parte del tribunal de la Inquisición de Toledo. Dos años más tarde, los hermanos Saravia que eran asentistas muy ricos, salían en auto de fe público32. La situación era que, para el Rey, los judíos en Castilla tenían una gran influencia, no solo en sus negocios sino en cargos públicos. Y que prácticamente los intereses de la ciudad giraban en torno a ellos, como lo asegura el propio presidente del consejo de Castilla: "Están a su disposición las entradas de los puertos para introducir y sacar todo género de mercaderías (...) En fin, de ellos depende la vida y la defensa. Bien se puede temer de su natural odio a los castellanos y poca constancia y poca constancia en la Religión Católica que en un frangente podrían levantarse con alguna ciudad marítima ayudados de los demás extranjeros del Reino"33. Si bien había una aversión a los portugueses, en 1640, a raíz de un cierto conspiración que hicieron la nobleza con algunos del clero y judíos para derrocar al Rey Juan IV 34. En esta situación de insurrecciones y persecuciones a los portugueses. El conde de Olivares seguía confiando en ellos. A Olivares lo tildaban de ser una persona que protegía mucho a los conversos. Fue así como el saco una orden en la que se manifestaba que no se maltratase a los cristianos nuevos, que no desconfiaran de su fidelidad a la nueva religión que ellos habían abrazado con tanta fe35. La situación de los cristianos nuevos en Portugal se dio en una escala mucho mayor que en la península Ibérica. Muchos de ellos a raíz de su situación tan inestable tanto en su país de nacimiento, como en España. No tuvieron otra alternativa, que emigrar a las Indias Occidentales, para no tener que ver en nada con la inquisición, que por entonces todavía no se había institucionalizado. También emigraron al continente africano, sobre todo en la parte norte, a Alemania y a los Países Bajos. Al salir de España, los judíos conversos dejaron tras de sí muchas cosas, pero una se llevaron con ellos: la cultura española. Tanto es así que cuenta la leyenda que cuando el Sultán Bayaceto II (1481-1512) permitió la radicación de los sefardíes en sus territorios de Europa y Asia, exclamó: "Dicen del Rey Fernando que es un monarca inteligente, pero lo cierto es que empobrece a su país mientras enriquece al mío". Al expatriarse, los conversos se dividieron en cinco corrientes: la primera cruzó el Mediterráneo y se estableció en Marruecos, pasando de allí a los demás países norafricanos en donde ya existían núcleos de sefarditas acogidos en tiempos de persecuciones. La
32 Caro Baroja, Julio. Los judios en la España Moderna y contemporánea, Madrid 1962. 33 A.H.N. Consejos 7.157, nº 24 34 H. Reposo (María Luisa de Guzmán, duquesa de Raimba) dice que en la conjuración de 1641 para asesinar a Juan IV "se dio una extraña alianza de nobles y alto clero con judíos". Juan IV comprendió el peligro, y para atraerse aquella minoría tan poderosa como despreciada suspendió las confiscaciones inquisitoriales contra los marranos (Saravia. Op. Cit.). Una de las cabezas de la citada conjuración era un tal Baeza que había estado al servicio del Conde de Olivares y que gracias a su favor había recibido la Orden del Cristo (Lafuente. Historia de España XI, 349. Retomado de Domínguez Ortiz, Op. Cit. P. 74) 35 "He entendido que en Sevilla, Bilbao, San Sebastián y otras partes se hacen malos tratamientos a los portugueses de la nación, mostrando desconfiar de su fidelidad, habiendo llegado a quitarles las armas (...) he resuelto se despachen cédulas ordenando a los gobernadores y justicias que, atendiendo a lo bien servido que me hallo de esta gente y la satisfacción que tengo de su buen proceder, los traten como a los otros naturales destos Reinos y como han sido tratados hasta aquí sin que consientan se les haga ninguna vejación ni molestía" A.H.N. Consejos, 7.256 Decreto de 28-XII-1640. Madrid. España.

28

segunda tomó el camino de Italia radicándose junto a las viejas comunidades de Roma, Nápoles, Venecia y Ancona. La tercera, muy numerosa, se dirigió a Turquía, país musulmán que no tenía prejuicios contra los judíos. La cuarta hacia Portugal. La quinta se dirigió a América donde la historia del Nuevo Mundo ha estado ligada a los judíos, presentes estos en todos los acontecimientos de la vida española del siglo XV. A pesar de las prohibiciones y del riguroso control que entonces se ejercía, muchos judíos y marranos llegaron a las nuevas colonias españolas para empezar una nueva vida. Un nuevo mundo había sido descubierto y aquellos que soñaban con la libertad tenían sus esperanzas puestas en él. Pero nuevamente, la gran esperanza de poder vivir en paz lejos de la intolerancia que azotaba a Europa quedó insatisfecha. El brazo de la Inquisición también hacía su aparición en estas lejanas tierras y la Orden de San Benito, la horca y la hoguera seguían condecorando el pecho, el cuello y el cuerpo de aquellos que querían conservar su religión judía y sus tradiciones en la América española. Diferente fue la suerte de los judíos portugueses emigrados a Brasil, allí podían profesar su fe con más libertad que en la propia patria. Por ello, desde las primeras horas de su descubrimiento en 1500, encontramos allí colonias judías importantes dedicadas a la plantación de la caña de azúcar, el algodón, tabaco y arroz. Pero esta tranquilidad dura poco y en 1579 la ola de procesos inquisitoriales y confiscaciones de bienes también se extiende al Brasil, durando hasta el año 1624, fecha en que se produce un cambio en esta situación: Los Países Bajos consiguen la libertad nacional y religiosa y penetran en Brasil. Bajo su soberanía se estableció la libertad y por consiguiente una gran corriente de emigrantes del Viejo Mundo se dirigen a Recife, Pernambuco y otras ciudades donde establecen florecientes colonias. Sin embargo la dominación holandesa en Brasil apenas dura 30 años y su final pone en movimiento nuevamente a estos grupos judíos que se esparcen y van fundando nuevas comunidades, asentándose principalmente en las posesiones inglesas, francesas y holandesas de las Antillas y las Guayanas, y hasta Norteamérica. Aparecen así colonias judías en Curazao, Jamaica y Cayena, en Santo Domingo, Martinica y Guadalupe. Y luego los encontramos en Nueva York, -para entonces conocida como New Ámsterdam-, Saint Thomas, Haití, St. Kitts, Surinam y Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Coro, Puerto Cabello, Maracaibo y Barcelona. Era esta la forma como los judíos sefarditas, descendientes de los expulsados de España y Portugal, que no quisieron convertirse al cristianismo, y los marranos, conversos también llamados cristianos nuevos, llegaron y se establecieron en los países de América. Los conversos o cristianos nuevos, empezaron a venir a la región de las Indias Occidentales, con el primer viaje de Cristóbal Colón, entre sus pasajeros se encontraba un señor llamado Luis Torres, y con alguna probabilidad otros como Rodrigo Sánchez de Segovia, Alfonso de la Calle, Marco, el médico de la expedición del primer viaje a las Indias Occidentales, y Bernal que había 29

sido penitenciado por la Inquisición del Santo Oficio en España. Esto parece que se aprovechó como la posibilidad de viajar y quedarse en las Indias para eludir cualquier situación con respecto a la Inquisición y, de hecho, contribuir de alguna manera con la nueva empresa que para la Corona representaban las Indias Occidentales y que con el devenir de los tiempos se fue consolidando, como cuando lo hicieron los judíos en la época medieval y moderna de la Corona de Castilla. Pero se estableció de una forma general la Inquisición en la época moderna de la Corona, cuyo objetivo era perseguir y acabar con las herejías y los apostatas, en general contra los delitos de la fe católica. Su objetivo en las Indias Occidentales, tenía el mismo fin: Preservar la cultura y las costumbres de la sociedad española y de los naturales que residían allí. Si en los primeros viajes que hicieron para descubrir las Indias Occidentales se habían de alguna manera colado, no era menos cierto que a partir del reinado de Carlos III, en la que se prohibía la inmigración de extranjeros, especialmente judíos y cristianos nuevos, se hacía más factible una inmigración masiva. Hecha la ley, hecha la trampa. Muchos judíos y cristianos nuevos llegaron al nuevo mundo, por medio de falsificación de documentos, en los que su identidad era otra, o aparecían en los viajes que emprendían, como si fueran trabajadores del patrón de la nao, o sobornando a empleados públicos en el puerto de Sevilla. Otros se enrolaban como parte del ejército español, y cuando llegaban al nuevo mundo desertaban. Las disposiciones emanadas del 24 de septiembre de 1518 ordenando a la casa de Contratación de Sevilla la prohibición de personas que ya habían sido penitenciados por el Santo Oficio. Así alegasen que habían obtenido permisos o licencias a costes muy altos de dinero. Solo obtuvieron permiso por un pequeño lapso de tiempo. Hasta que en 1522, el 15 de septiembre, se hiciera extensivo la prohibición de conversos y sus descendientes más cercanos, así como a moros a no ser con permiso del monarca exclusivamente. Las autoridades tanto civiles como eclesiásticas tenían la orden de expulsar de sus territorios todas aquellas personas que no cumpliesen con las cualidades requeridas. Juan Friede, en un artículo de la Revista de Indias, muestra la forma como estos judíos conversos burlaban las disposiciones que exigía la monarquía española 36. En los comienzos de la conquista de las Indias durante el siglo XVI hubo una gran comunidad de personas con ascendencia judía y la Inquisición actuó relativamente poco contra ellos. No fue hasta principios y mediados del siglo XVII, donde se empezó a dar una gran avalancha de portugueses o marranos. Esto debido a los mismos alborotos que durante dicho siglo tuvieron los cristianos nuevos, en toda la Península Ibérica y lo que comprendía el territorio portugués. La causa que se halla dado al gran repunte del crecimiento del cripto-judaísmo, según alude el mismo autor Domínguez Ortiz, en su texto sobre los judeoconversos, se debió en parte al poco interés por parte
36 Algunas observaciones sobre la emigración española a América. Revista de las Indias. Año XII, numero 49.

30

del episcopado del problema de la conversión de los judíos, es decir, los que verdaderamente asumieron el papel de la conversión. La Iglesia, en general, no dudó de ellos. De hecho, muchos formaron parte de la comunidad, tanto en conventos, como en actividades de la misma Iglesia, por ejemplo, los frailes venidos a las Indias a catequizar a los naturales de esta región. Es el caso de las Casas, a quien algunos le atribuyeron ses descendiente de judío o algunos frailes que hicieron partícipes en los juicios de la Inquisición en América 37. Los procesos inquisitoriales que habían revisado los obispos por dicha época pertenecían más a personas de origen portugués que a conversos españoles. Era muy importante distinguir entre los dos grupos sociales quiénes asimilaban la nueva doctrina y quiénes lo hacían sin olvidar la de su origen. La situación para la corona era del portugués que llevando la máscara de la conversión, no olvido su ancestro cultural. Para la Corona española éste era su mayor enemigo. Desde la unificación de la Corona de Castilla y la de Portugal, en el año de 1580 no dejaron de llegar a las Indias y su aportación se había incrementado por autorizaciones legalmente registradas para pasar y comercializar en la nueva España. Más no se dejó de hacer emigración clandestina a dicho continente38. Los nuevos cristianos venidos a las Indias Occidentales, provenientes del nuevo continente y que en su mayoría eran portugueses, al establecerse en estas tierras, concentraron sus actividades en el comercio tanto de sedas, joyas, minerales, como la importación de esclavos negros traídos del continente africano. Esto se convirtió para los judíos en un arma muy importante, dentro de las colonias que tenía España porque se repetía de alguna manera, la confrontación entre dos poderes, no propiamente religiosos, sino económicos. Dicho grupo, para la época del siglo XVII, se constituía en un elemento importante en las colonias de las Indias Occidentales, porque amenazaba, con cambiar los patrones monopolistas del comercio, que eran custodiados celosamente por las autoridades españolas. Y con el tiempo, estas redes del comercio que los judíos establecieron en los puertos más importantes del Caribe, con la traída de esclavos negros, se impuso. La Corona de los Reyes Católicos, lo debió reconocer con el tiempo. Se logró meter los judíos en los intereses de la Corona. Donde en estos territorios la movilidad de la población era poca, y controlada por las mismas autoridades. Los documentos inquisitoriales de la ciudad de Cartagena de Indias, y en general de la Inquisición en América. Dan un reflejo de la máxima conexión que establecieron los nuevos cristianos nuevos con los dominios españoles. También esta institución mantenía un férreo control sobre los bienes confiscados a los reos, al igual que sus cuentas. Dichos procesos
37 Fray Francisco de Vitoria, obispo de Tucuman, cuyo hermano Diego Pérez de Acosta fue relajado, en efigie, Antonio Rodríguez Conca. La inquisición de Lima sospechó de su conversión y fue desterrado a Sevilla, donde en Osuna, habló con los mercedarios descalzos y murió en santidad, y Diego López de Lisboa, portugués paso al Río de la Plata en 1604. Algunos descendientes de éste participaron en comunidades religiosas, cuando la Inquisición sospechaba de su origen. Véase cap. 7 Los judeoconversos en la América Española. De Domínguez Ortiz, Op. cit. P.145-46 38 Una manera de hacerlo fue la importación de barcos negreros traídos del África que en muchos casos burlaban puestos de control en puertos del Caribe con la llegada de extranjeros.Felipe II seguía considerando a los portugueses extranjeros en Castilla y en las Indias.

31

inquisitoriales contenían fuera de lo penal, inventarios de las propiedades secuestradas, el importe obtenido en remates públicos, o lo que se llamaba la almoneda, testificaciones en relación a los negocios que tenía, declaraciones de hacienda, y correspondencia con algunos de sus amigos más allegados. Los portugueses que controlaron el comercio de esclavos negros a las Indias Occidentales, para someterlos a trabajos pesados, como fue, entre ellas, la explotación de minas en este continente, sobre todo lo que concierne a Potosí, donde por muchos años se extrajo la plata y llevada a los puertos del Caribe para ser luego embarcada al viejo continente. Los mismos portugueses eran dueños de muchas minas en los que estas personas trabajaron. El vasto territorio del Brasil que no estaba, a comienzos del siglo XVII, poblado sino una franja limítrofe con Perú que comprendía un gran territorio de la selva amazónica en la que estaban posesionados, les permitía hacer algunos caminos o rutas para llegar al polo de atracción que eran las minas de los Andes, entre ellas la de Potosí. Una ruta era buscando por las costas de Venezuela o coger por el sur hasta Argentina y de ahí subir a Paraguay, hasta alcanzar lo que en esa época se llamó el alto Perú, lo que hoy se conoce como Bolivia. La Inquisición en América que se dio por el año de 1570 en Lima, en el año 71 en México, y en 1610 en la ciudad de Cartagena de Indias. Ya que la zona del Caribe era una zona muy basta, y la Inquisición de Lima no tenía medios suficientes para controlar dicha zona se creó la inquisición que lleva el mismo nombre de la ciudad. Uno de sus objetivos era controlar la ruta que tenían los conversos para llegar a las zonas mineras de los Andes que ellos explotaron, como fue la zona del Caribe venezolano. Para evadir ya este circuito o recorrido, controlado por la Inquisición cartagenera optaron por el más largo, que era el de la Plata. Llegaban a Portobello, después Perú, hasta llegar a la ruta de la Plata 39. Los castellanos se sentían tan impotentes ante los portugueses, tanto en Castilla, como en las Indias por el poderío económico que tenían. Al ver que no tenían como competir desde el punto vista mercantil. Solo les quedaba una alternativa y era la persecución por parte del tribunal de la Inquisición, argumentando que esta cultura o grupo social estaba infestado de una religión que era contraria a la de la Iglesia. La Inquisición no solo fue un estado dentro de otro, sino el instrumento
39 Por el rodeo del Plata, o directamente de Cartagena o Portobelo, fueron llegando tantos marranos al Perú que causaban preocupación a las autoridades y celos a los negociantes españoles que veían en ellos unos competidores peligrosos. Domínguez Ortiz. Op. Cit. P. 140 En Cartagena de Indias y en otras muchos lugares de ellas hay tanto numero de portugueses, y tan ricos y poderosos, y con sus mañas tan dueños de las voluntades de los gobernadores y demás ministros que se pueden temer muy grandes daños. Porque no hay justicia ni gobernador que tenga cuidado de ver si se detienen mas tiempo del que pueden, antes de mandan la tierra absolutamente, y son regidores y vecinos de asientos en lugares, y en particular en Cartagena son alcaldes ordinarios, alguaciles mayores y menores y depositarios. De esto resulta que no solo vayan navíos de negros sino muchos otros derechamente del reino de Portugal y vuelvan a él llevando y trayendo avisos de todo lo que pasa en España y en las Indias. Saben las ocasiones de vender, y llevan las mercaderías que son menester y sacan grandísimas cantidades de oro y plata, de forma que los castellanos que residen allí no tiene casi trato alguno por estar todo en poder de esta gente... son ahora tanto los portugueses que hay en Indias que son más que los castellanos, y los mas son conversos, y que gente por religión y naturaleza tienen tanto odio a Castilla, y estando llenos de grandísima suma de esclavos, los mejores que hay, en viendo ocasión daránentrada a los enemigos de manera que se queden con la tierra, porque aun sin socorros extraños son tantos que aunados con sus esclavos, serían mas poderosos que los castellanos. Archivo General de Indias. Contratación 5.171

32

para perseguir y combatir la usura y los negocios que los judíos y cristianos nuevos hacían en la Corona y en sus territorios de las Indias Occidentales. Los judíos y sus descendientes demostraron a la Corona, que tenían todo un entramado financiero, del que la misma Corona no lo podía ignorar o desconocer. Así se hallan dado las persecuciones y alzamientos contra este grupo social. A pesar de los alzamientos y persecuciones, la elite o nobleza española, tuvo que reconocer que los cristianos nuevos eran un mal necesario. Tanto la Inquisición como la Corona, vivieron de las confiscaciones, de los impuestos y riquezas que generaron los judíos y portugueses con sus negocios. Eran estos grandes financistas y mercaderes. Tenían casi el control de las rutas marítimas del continente europeo con América y África para el comercio de esclavos y de otras mercaderías. Este grupo social de cristianos nuevos, según los datos dados por la Inquisición en cada uno de los procesos. Nos revela un grupo bastante homogéneo en relación a las actividades que hicieron en la región del Caribe. Concretamente en la ciudad de Cartagena de Indias. Todos eran comerciantes pero dentro de esta actividad, se dieron algunas diferencias según la ocupación. Pues no era lo mismo un mercachifle que una persona que vendía esclavos traídos del continente africano. El tribunal del Santo Oficio, no solo mostró, que las personas que habían sido detenidas, mantenían relaciones comerciales con otras de afuera. Puede verse el caso del señor Luis Franco, o de Blaz de Paz Pinto, Luis Gómez Barreto, Luis Lemos o la familia Gramaxo entre otros. Existían, pues, grupos y conexiones a gran escala comerciales entre los cristianos nuevos que contribuyeron a desarrollar los mayores circuitos comerciales del siglo XVII. Dentro de este grupo de cristianos nuevos, los que realmente se destacaron en el control de estas rutas del Atlántico, en el comercio de las Indias Occidentales, África, y España. Fueron los establecidos por Manuel Bautista Pérez, en el Nuevo Reino del Perú, Manuel Fonseca Enríquez, Blas de Paz Pinto, y Juan Rodríguez Mesa, Fernando Báez de Silva, Francisco Rodríguez Solís, Luis Fernández Suárez, en Cartagena de Indias, y en México, Simón Váez Sevilla. Dichas personas fueron los más antiguos en la comercialización en estas rutas con la Nueva España. Los portugueses se afianzaron en la región hispanoamericana. A ellos también, dentro del mismo grupo social, tuvieron competencia. Como demuestra algunos procesos inquisitoriales de la ciudad de Cartagena de Indias. Sobre todo los recién llegados como Antonio de Acuña y Diego López Fonseca, que eran verdaderos representantes de agentes comerciales afincados en la ciudad de Sevilla. Esto nos muestra a las claras que la Corona Española, dependía del aprovisionamiento de esclavos negros traídos de colonias portuguesas en el continente africano. A pesar de algunos españoles por hacerse al control del negocio. Fuera de ello, los nuevos cristianos, grandes comerciantes en joyas, diamantes, cacao, azúcar, vino, como también el comercio de las sedas, por las rutas de Filipinas, México, y España. 33

El aumento del comercio de los nuevos cristianos en las Indias Occidentales desviaba grandes cantidades de plata de las manos de los comerciantes españoles. La plata que sacaban de las minas de Potosí, y de la región andina, terminaban en manos de los portugueses. Esto implicaba dentro de la Corona, que el control y el comercio interfería seriamente con el mercantilismo burocrático español, creando una oposición entre las autoridades españolas y los comerciantes españoles en las colonias. Los mercaderes portugueses personificaban la amenaza económica portuguesa ante los ojos de celosos burócratas y mercaderes coloniales 40. Los portugueses a pesar de las dificultades que encontraron con la Inquisición y en general con la Corona Española. Mantuvieron a flote sus actividades comerciales. Siendo entonces un vínculo esencial entre la Nueva España y el comercio con el Atlántico. Paz Pinto, Rodríguez Mesa, Fonseca Enríquez, entre otros mantenían correspondencia con mercaderes en Sevilla, España, Lisboa y Angola. Manuel Bautista Pérez, fue uno de los más importantes tratantes de esclavos en Los Reyes que luego los revendía en Perú, a Blas de Paz Pinto, Fonseca Enríquez, y Antonio Núñez Gramajo41, Francisco Rodríguez Solís, Luis Gómez Barreto42, Luis De Lemos, Fernando Báez de Silva, Juan Rodríguez Mesa, en la ciudad de Cartagena de Indias 43. El mismo Pérez en sociedad con Amaro Dionis Coronel y Antonio Gómez de Acosta, participaron del comercio de las perlas dominado por Fonseca de Enríquez, quien vendía mercancía traída de China, y tenía vínculos con Váez Sevilla44 en México. Los portugueses con fortuna en el comercio también adquirían haciendas y minas convirtiéndose en semi-rentistas, lo que les permitía mejorar su situación social. Como Blas de Paz Pinto en Cartagena, Pérez y Ovalle en el Perú y Simón Fernández Torres en Guadalajara. Los mercaderes portugueses estando en la Nueva España comerciaban con productos provenientes de Cartagena de Indias, Maracaibo, Campeche, La Habana y Manila a través de Veracruz y Acapulco. Los que estaban en la ciudad de Cartagena de Indias realizaban un grueso tráfico de esclavos en los
40 Bowser. P. Federico. The African Slave in Colonia Peru, 1524-1650, Stanford, Stanford University Press. 1974:36 41 AGN Inquisición, legajo 43. AHN Inquisición, legajo 4794. Retomado de Quiroz Morris, La expropiación inquisitorial de cristianos nuevos portugueses en Los Reyes, Cartagena y Mexico, 1635-1649. Separata Histórica Vol. X nº 2. Diciembre de1986 42 Se dedico desde joven al comercio de negros, adquirió en la ciudad de Cartagena de Indias por el año de 1607 el oficio de Depositario General. Fue un gran benefactor en las comunidades religiosas asentadas en la ciudad. Tuvo negocios con Juan Rodríguez Mesa, Francisco Pinero entre otros, que despertaron celos por su gran bienestar que disfrutaba en la ciudad de Cartagena de Indias. Véase el proceso de Luis Gómez Barreto, Inquisición legajo 1620 A.H.N. 43 A.H.N. Inquisición en Cartagena de Indias, Legajo 1620, Santa Fe 20 de Junio de 1620.A.G.I Santa Fe 131, Véase el texto de Enriqueta Vila Villar, Extranjeros en Cartagena (1593-1630). Böhlau-Verlag-Köln. 197, donde hace una afirmación de los bienes que este reducido grupo de extranjeros tuvo en la ciudad de Cartagena, entre los que se encuentran; Juan Rodríguez Mesa, Fernando Díaz, Luis Lemos, otro portugués llamado Mateo Suárez , y Antonio Núñez Gramajo tenían cada uno, fragata propia con la que navegaban en los puertos de Santo Domingo, Cuba,,Caracas, Islas de Barlovento, Maracaibo, Nueva España, etc. Reexpidiendo a España los frutos de la tierra: tabaco, corambres, cacao, jengibre, palo Brasil (...) Autos promovidos por el gobernador Diego de Escobar contra Antonio Núñez. Declaración del capitán Diego de Matute. 1627 A.G.I. Santa Fe 209. retomado del texto de Enriqueta idem. P. 164. 44 En México se ve aún mas claramente que en el Perú la relación entre los hechos políticos y la persecución contra los marranos, pues en la Nueva España, tras unos años de tranquilidad, no se desencadenó la persecución contra ellos hasta 1642, cuando se descubrió una sinagoga en casa del capitán Simón Váez Sevilla, cuyo hijo era considerado por algunos como el Mesías esperado. Un tal Miguel Tinoco (apellido que aparece también entre los hombres de negocio que actuaban en España) actuaba en los servicios religiosos y distribuía el pan ácimo. Para convocar a los fieles enviaba a un esclavo negro que tocaba un tambor por las calles donde vivían sus correligionarios. Domínguez Ortiz. Op. Cit. P. 144. Era una manera disfrazada de reunir a sus simpatizantes en ceremonias religiosas.

34

principales puertos del Caribe. Dentro de los comerciantes portugueses que se constituían como un gran tejido económico, en las colonias de la Corona, el uso de crédito en transacciones comerciales se iniciaba desde los grandes comerciantes a los pequeños, en este caso a los mercachifles, personas estas que vendían en el interior de la ciudad o regiones colindantes con la ciudad. Algunos de la ciudad de Cartagena de Indias vendían en Santa Marta o en regiones mineras de Zaragoza, Remedios, en el sur de la ciudad de Cartagena de Indias. Uno de los personajes que más importancia tuvo dentro de los portugueses en la ciudad de Cartagena de Indias, fue el señor Jorge Fernández Gramajo, junto con su sobrino Antonio Núñez Gramajo. El primero de estos dos personajes era oriundo de Villa Nueva de Portimán en el Algarve, en Portugal. Se calcula que llego a finales del siglo XVI, a la edad de 30 años, en un viaje que iba de Lisboa a Brasil, pero que el navío hizo un atraque en la ciudad de Santo Domingo. Después de tres años de estar allí, se desplazó a la ciudad de Cartagena de Indias. Tuvo la intuición, como buen negociante, de quedarse allí. Era porque el puerto de la ciudad era un enclave importante en el Caribe, para comercializar productos venidos de África y el viejo continente para con el resto de América del Sur. Se afianzo en esta ciudad, con un gran emporio de riqueza representado en varias casas que había construido durante algunos años45. Pero la idea no solo era mantenerse en los negocios que le fueron dando fortuna sino que se puso al servicio de la misma ciudad, la que estaba amenazada por piratas ingleses. Fue así como en una oportunidad cuando iba a ser atacada la ciudad por el inglés Drake, le prestó al gobernador de entonces armamento para la defensa de la ciudad. En las que se dieron dos fragatas de 100 toneladas con 18 piezas de artillería, munición, bastimentos y sesenta mosquetes y arcabuces para la defensa del puerto de la Caleta46. Llegó a ser nombrado como administrador del Hospital de la ciudad. Siendo entonces un hombre reconocido por la ciudad y las autoridades, por los negocios. Decidió también que le fuera reconocido por obras "caritativas", entre las que se cuentan con aportaciones benéficas a órdenes religiosas como la de los franciscanos descalzos y de otros conventos. Se hizo gran amigo del presidente de la audiencia de Santa Fe, y de sectores eclesiásticos de ciudades como Cartagena de Indias y Popayán, y alojaba en su casa a todas las personas prestantes que llegaban al puerto. Había adquirido carta de naturaleza, que era como una especie de permiso que se lo concedía la Corona Real, para estar en la ciudad de Cartagena de Indias. Murió en el año de 1626, dejando una fortuna que paso a manos de su sobrino. Porque no habían herederos directos. Ésta fue una gran fortuna que amasó e hizo crecer un poco más su sobrino. El cual tuvo una serie de negocios que las mismas autoridades de la ciudad empezaron a investigar porque consideraban que
45 En 1611 había edificado 10 casas en las que había gastado más de 30.000 ducados. Desde los primeros años de su llegada, habiendo ya labrado una pequeña fortuna se puso al servicio de la ciudad en cualquier momento de peligro. Extranjeros en Cartagena (1593-1630) P. 166 46 Ib.

35

eran sospechosas porque no pagaba impuestos y no tenían un control en el puerto de la ciudad de Cartagena. El heredero de la fortuna de Jorge Fernández, había sido llamado por éste cuando era ya viejo para que le administrase su fortuna. Había nacido en la Isla Tercera, llegó a la ciudad a la edad de 30 años, en el año de 1619, en la flota del almirante Hernando Sosa. Llegó con un permiso o licencia de la Corona para estar en Cartagena de Indias por espacio máximo de tres años, lleno de proyectos e ilusiones para afianzarse en dicha ciudad en el sector del comercio 47. Prolongó su estancia por cinco años más, y el gobernador de entonces, Diego Escobar, había recibido una carta donde se le exigía la averiguación de los negocios del señor Antonio Núñez Gramajo 48. Algunos testigos afirmaron que él actuaba por orden de su tío y no por su cuenta. Aunque dicho argumento dejaba dudas al respecto, se puso en evidencia por su investigación las conexiones que este comerciante tenía con otras regiones o países, entre las que se destacan la correspondencia con Angola y otros puntos del continente africano para la comercialización de esclavos negros y la sociedad que formaba con el señor Luis González, que era un corredor de lonja, que enmascaraba sus negocios, su actuación como dueño de una fragata49. Sus negocios fueron embargados, del periodo de 1627 a 1630. Se le dió la ciudad por cárcel, previo pago de una fianza de Don Andrés de Blanquesel. Fuera de tener problemas con la justicia en la ciudad de Cartagena de Indias por una serie de delitos con hacienda pública de la ciudad, se embarcó para Sevilla, España, donde fue detenido por pleitos pendientes. Quedó en libertad pago previo de una fianza de doscientos mil maravedíes50. Pretendió llegar a un acuerdo con la Corona con el pago de una cantidad de dinero, con el fin de que le quitaran las acusaciones de delitos cometidos, en los que el insistía ser inocente, y que le dieran la posibilidad de estar en la ciudad de Cartagena de Indias, con las propiedades que allí tenía. Esta situación de ofrecimiento por parte del acusado hizo pensar al fiscal para tomar una decisión al respecto. Mientras tanto se les daba más información a las autoridades de la ciudad de negocios que el señor Núñez había tenido con un sevillano (Diego Morales) en la ciudad del Ríohacha, cerca de la ciudad de Cartagena de Indias por el negocio de perlas. Esta sociedad estaba respaldad por el gobernador de la ciudad del Ríohacha51, que compraba toda la mercancía a un precio determinado, que oscilaba entre 90 y 94 pesos. Todo este negocio de perlas fue exclusivo del señor Núñez, en correspondencia con otras personas. Y las ganancias se llevaron a la ciudad de Sevilla, a nombre de terceros en los que figuraron, Duarte Coronel, Agustín Pérez, y Enrique Andrade52. Núñez Gramajo estaba bastante comprometido con la Corona, por fraude fiscal. Los delitos
47 Proceso del fiscal y Antonio Núñez Gramajo de 1624, visto en el consejo en 1631 y del testimonio de Antonio Núñez en 1627.A.G.I, Santa fe 109. 48 Carta de Diego de Escobar. 4 de agosto de 1627. A.G.I Santa 39 49 Diego Escobar, autos de 1627. A.G.I. Santa fe 109 50 Núñez Gramajo 1627 A.G.I.Santa Fe 109 51 Don Francisco Peralta 52 1631. A.G.I Santa Fe 109

36

que se le imputaban eran ciertos: Pretendió comprar a la justicia por una determinada cantidad de plata, que inicialmente era de tres mil cuatrocientos pesos. Esto tenía por finalidad un perdón. Pero la Corona negocióp por una cantidad de tres veces más. Esto se dió y a cambio de ello el señor Núñez recobro algunas ventajas tanto en lo penal como en lo comercial, es decir, que se le dejó una hoja de vida limpia y sin imputaciones, como si no hubiese pasado nada. Con ello, se muestra como la Corona en su contradicción de hacer justicia, por otro lado la negocia y deja que se siga haciendo impunidad. A la Corona lo que le intereso fue tener más ingresos en sus estrechas arcas. Algo así como lo que se hizo con los judíos cuando la inquisición confiscó sus bienes. Manuel Enríquez, un mercachifle53 era aprovisionado de mercancía proveniente de Cartagena de Indias por el mercader Antonio Gómez Acosta, quien a su vez mantenía relación mercantil con Manuel Fonseca Enríquez en Cartagena de Indias. Los mercaderes portugueses, tenían vínculos comerciales con muchos en España, sobre todo en la región de Sevilla, donde, a pesar de las persecuciones hechas a los judíos y a los conversos, quedaron muchos allí, como también otros que con el tiempo habían regresado, como lo testifica en su libro el historiador Juan Gil en su libro los conversos y la Inquisición Sevillana. Los mercaderes portugueses en la región sur de España, Sevilla había sido muy influyente hasta el año de 1640. Desde el año de 1627, los asentistas y financistas portugueses de origen cristiano nuevo se había convertido en los principales prestamistas del rey Felipe IV, en sustitución de banqueros genoveses 54. Los comerciantes portugueses que, durante una época, fueron las personas que mantuvieron grandes puestos en las administraciones públicas y eran los que recaudaban los impuestos y conocedores y sabedores de muchas disciplinas como las humanísticas, la literatura, y en actividades de contabilidad; tenían una gran influencia con el rey mediante la presión de este ante el consejo de la suprema Inquisición la devolución de propiedades confiscadas por la inquisición en España y en las colonias. Está el caso de confiscación de bienes dada por la Inquisición de los Reyes, en el año de 1635, a los reos Antonio de Acuña y Diego López de Fonseca, deudores y agentes de Enrique Andrada, Francisco Antúnez, Alonso y Gaspar Rodríguez Pasarino, y Manuel Pereira, residentes en Sevilla. La devolución de lo expropiado a los reos Acuña y López fue hecha a regañadientes por la Inquisición luego de una petición directa al Rey por el Barón Jorge de Paz Silveira, portugués residente en Madrid y asociado al caso a través de los comerciantes portugueses en Sevilla55. Cuando el Papa daba un edicto de perdón, muchos de los bienes confiscados eran devueltos por la Inquisición a solicitud de los mismos reos. Como lo dice el autor Maurice Birckel, que por el
53 También lo fueron Pedro López y Felipe Álvarez. 54 Domínguez Ortiz, 1960. P. 31 55 AGN, Legajo 24. retomado de Quiroz Morris. Idem.

37

año de 1604, por un edicto papal, los mercaderes que habían sido confiscados por la Inquisición de Los Reyes entre los años de 1601 y 1605 fueron restituidos en sus propiedades por la cantidad de 22,507 pesos56. Durante la Inquisición en España, según Kamen, los judíos o marranos a pesar de las persecuciones por parte de la Inquisición se mantuvieron en sus actividades. Como se hizo en la década del año 1640-50 por el inquisidor general Diego Arce y Reinoso. En las colonias de España, la erradicación de comerciantes portugueses alcanzó cifras mínimas hasta la casi erradicación. En la ciudad de Cartagena de Indias, la época donde mayor persecución se hizo, fue en los años de 1635 al 1650 aproximadamente, donde la colonia de judíos conversos era bastante numerosa, debido entre otras situaciones al auge de la ciudad de Cartagena de Indias como puerto sobre el Caribe. Esta pequeña descripción de lo que fueron los comerciantes portugueses en América, sobre todo lo que concierne a las ciudades de Lima, Cartagena de Indias, y México, nos da a entender que constituían un gran tejido mercantil y financiero en estas colonias de la Corona y que la misma debía de tomar una determinación frente asuntos que de alguna manera se repetían en las Indias Occidentales: Ser financistas, prestamistas y con el control de muchas de las mercancías que se importaban y con el control de las rutas del Atlántico con España. Lo que les lleva a instaurar la Inquisición como una manera de contrarrestar su presencia en estas tierras de la nueva España. Porque la Inquisición se instaura en España por la década del año de 1481 en la ciudad de Sevilla, con el argumento de la limpieza de sangre. Pero detrás de ello estaba el tomar el control financiero y mercantil que tenían los judíos desde hace muchos años. Entonces en América la historia se repite y hay que trasplantar la Inquisición con el argumento de la conservación de la raza. Esto no es más que un sofisma de distracción para que la corona española, en nombre de Dios, tuviese el control y poder económico que los judíos conversos habían entablado en las Indias Occidentales. La corona entonces tuvo en la Inquisición un elemento no solo de represión de actos contra la fe, sino de confiscación de bienes y de erradicación de los mercaderes judíos conversos en la Nueva España. Los esfuerzos de los inquisidores por condenar a los portugueses de origen judío no se debieron únicamente, como lo dijeron ellos, por el celo religioso impuesto para impedir la difusión de la herejía en las Indias Occidentales. La confiscación de bienes que se hacía por medio de la figura del secuestro le permitía al tribunal no solo la retención de los mismos, sino que cuando se llegara a demostrar que habían sido adquiridos ilícitamente, es decir, que pertenecían a un hereje, o persona que cometió delitos contra la fe cristiana. Eran rematados o vendidos en subasta pública y, con el dinero recogido, se pagaban los costes del proceso del inculpado y también de la inquisición en general. Durante un cierto periodo del siglo XVII, la Inquisición en las Indias Occidentales
56 Birckel 1969/70:278

38

estuvieron subvencionadas por la Corona57. Lo paradójico de esta situación era, de alguna manera, la precariedad en que la Inquisición estuvo durante muchos años de su existencia, no solo porque jugó un papel importante en la limpieza de sangre, sino que no fue retribuida de alguna manera con ese papel que jugó. O sea siendo muy importante, tuvo un rango inferior a otras instituciones coloniales. Y eso que la Inquisición dependía de la suprema Inquisición en Madrid. Siendo así, esta institución no dio rentabilidad económica, sino que su papel fue deficiente también a la hora de administrar justicia. La manera entonces de poderse financiar era la confiscación de bienes, y tener una renta relativamente fija en su tesorería. En una de las inquisiciones de las Indias Occidentales, concretamente de la ciudad de México. En una carta enviada al consejo del 25 de octubre del año de 1615, se dijo lo siguiente: "(...)estemos advertidos que la renta que esta Inquisición tiene situadas en la real caja es mientras no hay bienes confiscados que suplan la falta y harto holgaremos los hubiera para revelarla en algo de lo que se cobra por salarios, pero certificamos a V.S que por no alcanzar la hacienda del fisco a solo pagar los ministros se les deben hoy sus salarios a algunos de ellos (...) y que su majestad no se sirve de dar a este Santo Oficio para el efecto las dos canonjías desta catedral y la de la puebla(...)"58. Durante este siglo, en sus comienzos, la expropiación que se le hizo a los portugueses no alcanzaba a sufragar todos los gastos que la institución demandaba. Esto por supuesto se constituyó en un problema para la Corona española. Según el autor Maurice Birckel59, los ingresos que recibió la institución de los Reyes solo cubría los salarios de los empleados de la Inquisición, lo que representaba un promedio del 50% de los ingresos de la institución entre los años de 1569 y 1600. Esta situación trataba de resolverse en buscar por parte de la Inquisición en la confiscación de más bienes a los portugueses. Por lo tanto, la Inquisición no tenía más que buscar rehenes para sufragar este déficit. Pero que no era del todo una garantía. La institución que convertía para la Corona en un ente burocrático, en laque para cumplir su misión, sostenerse materialmente, salía en busca y captura de personas que habían cometido algún delito. Y si no lo había se los inventaba, a partir de denuncias falsas, o de imputaciones que no tenían la relevancia. Pero que durante el juicio la Inquisición se las arreglaba para que el inculpado aceptará lo que debía a la inquisición60. De esta paradoja, de retener a muchas personas en los comienzo de siglo, se lleva la Inquisición una
57 Hasta 1633 la Corona española había mantenido prácticamente a las instituciones inquisitoriales hispanoamericanas por medio de subvenciones extraídas de las tesorerías reales coloniales. Quiroz Morris. P. 251 58 AHN, inquisición, leg 4815 59 Birkel, Maurice. Recherches sur la thésorerie inquisitoriale de Lima; 1569-1610. Maurice Birkel Editorial. París. E. de Boccard, 1969. 60 Muchos judíos que no habían sido capturados, que estaban prófugos y otros que los habían ya juzgados, pero tenían procesos pendientes. La inquisición los capturaba en momentos claves, por las crisis económicas que tenían. Sobre todo en Cartagena de la década del treinta al cuarenta es donde mayor incremento de judaizantes habían sido puestos preso. Vease los procesos de Rodríguez Mesa, Blas de Paz Pinto, Luis Franco entre otros. Muchas de las personas capturadas la inquisición las hacia inculpar de actos contra la fe católica. Así no fueran judíos de origen o conversos, que, por el solo hecho de tener ciertas costumbres de no comer carne de marrano, se les imputaban un delito. Juan Mañozca decía que ser portugués era sinónimo de ser judío. AHN. Legajo 4805 se puede ver en los procesos inquisitoriales algunos casos de judíos que tenían causas pendientes con la justicia.

39

sorpresa por parte del Papa Clemente VII61, cuando hace un perdón a los judíos conversos, lo que implicó la devolución de los bienes confiscados. Esto se puede ver en Birckel, cuando habla de la creciente influencia de los portugueses nuevos en las Indias Occidentales. La Inquisición justificó la limpieza de sangre condenando a personas "inocentes", sobre todo ricas, que no tenían que ver con lo que se le imputaba. Fue el caso inicial de algunos judíos en la ciudad de Cartagena que en sus procesos negaban todo lo que se le imputaban, y a pesar de ello, tenían después causas pendientes con la justicia. La inquisición de Cartagena de Indias, juzgó y condenó a personas que pertenecieron a otras inquisiciones como la de México y la del Perú. Dentro de los procesos inquisitoriales de principios y mediados del siglo XVII, se muestra como lo religioso en su aspecto ideológico, o de creencias explica parcialmente la persecución de cristianos nuevos. No solo era algo particular de cada proceso sino que tiene que ubicarse en un contexto social y político, de lo que sucedía especialmente en la ciudad de Cartagena de Indias. El estatuto de limpieza de sangre que utilizo la Inquisición, fue un fenómeno ideológico utilizado por las elites, como por algunos sectores populares para mantener una cierta cohesión de la sociedad cartagenera, dividida entre cristianos viejos y nuevos entre otras cosas.La Inquisición siempre mantuvo la división entre cristianos nuevos y viejos. Estos últimos se constituían en una cierta herejía por ser personas que practicaban una doble moral. La limpieza de sangre se constituyó para la Inquisición en un instrumento de control de la raza, de su pureza. Pero esto realmente era una utopía. En las Indias Occidentales, y sobre todo en Cartagena de Indias, que era puerto principal en el área del Caribe, por mucho que esta limpieza se hiciera, y que se fundamentó por la cultura y la raza judía, no era menos cierto la importación de otras razas o culturas venidas del continente africano. Con la importación de esclavos, hechas por los portugueses a las colonias que tenía España establecidas en las Indias Occidentales, como otras culturas o razas provenientes del continente Europeo, el sincretismo, o la simbiosis de culturas, lo que hoy en día los antropólogos llaman la tras-culturización, era un fenómeno imparable. La tolerancia, la cohesión y control de una sociedad, por mantener unos ideales, con la instauración de la inquisición era algo imposible. A pesar de este revés, por unos objetivos de pureza de raza y control social, la Inquisición, cuando se instituyo en España y América, no solo estaba al servició de la Iglesia como poder religioso, sino al servicio de intereses propiamente políticos. Tanto en España, como en las Indias Occidentales, durante el siglo XVII, pasaron a ser víctimas de preferencia los moriscos, ya en trance de expulsión, y los portugueses, acusados estos últimos de judaizantes. Dicho de otro modo, la sociedad española apartó de si la Inquisición para blandirla contra extranjeros, desahogando por esta cómoda válvula de escape los dominios de su xenofobia; los judíos fueron sustituidos por negros
61 AHN. Inquisición, legajo 4784

40

mulatos en la cofradía de las Doncellas, hasta por indios en el convento de San Pablo. En definitiva, el Santo Oficio fue un instrumento más poderoso que tuvo la Corona para lograr la unidad política y religiosa de sus reinos, contribuyendo de manera decisiva a lo que hoy llamaríamos limpieza étnica de España. El santo oficio y el estatuto sirvieron, según sus defensores, a fines tan nobles como la "limpieza" de la religión y la "mayor paz e unidad y claridad" de la comunidad. Páramo estableció una concatenación truncada de causa efecto al afirmar que la religión cristiana une voluntades de los súbditos entre sí y con el rey, pues enseña a amarse los unos a los otros; esta unidad y concordia de los súbditos con el príncipe trae al reino toda felicidad, pero la bendición y la paz y la concordia solo se conservan gracias al Santo Oficio, luego el Santo Oficio era un bien necesario62. El Santo Oficio quiso crear una sociedad uniforme a base de los excesivos sacrificios que éste hizo. Pero realmente se olvidó de las diferencias culturales y sociales que había en el interior de la sociedad Cartagenera de Indias por su biodiversidad. Era impensable que se diera esto por parte de la Corona española. Mucho antes de que los Reyes Católicos empezaran a gobernar, en España, había la confluencia de tres culturas religiosas, de carácter monoteísta. Pero su interés por preservar una religión y una política llevaron al desfiladero de la crisis a la misma Corona, no solo en lo religioso, sino en lo económico y lo social. Porque los mismos judíos y los conversos mantenían controles y poderes dentro y fuera de la Corona por mucho que la comunidad judía o conversa renunciara a ritos y actividades económicas en España y las Indias Occidentales. La Corona lo pagó caro porque fue una de las mayores crisis que tuvo este país en los comienzos de la Inquisición, implantada por los Reyes Católicos y la expulsión de los judíos a Portugal y América. La iglesia al no tener una voz de disidencia, mantuvo el "control", ejerció en todos los órdenes de la vida. La mayor lacra de la sociedad española en la actualidad es que no ha aprendido todavía a ser laica, a aceptar las diferencias del otro tal como es. La Inquisición fue, evidentemente, un instrumento de la Corona española, pero además de ello, la institución que le dió la victoria a uno de los dos bandos (cristianos viejo y conversos) que se enfrentaron en España y las Indias Occidentales en una lucha larvada, pero sin cuartel. Los cristianos nuevos estaban impedidos de pertenecer a la aristocracia de la sociedad española. Ni siquiera la intervención de la Corona podía anular el estatuto. El historiador español, Caro Baroja ha considerado que la sociedad cristiana nueva representaba un "esquema típicamente burgués" que amenazaba los valores aristocráticos 63. En la época de la Inquisición, que se inició en la ciudad de Cartagena de Indias por el año de
62 Los conversos y la inquisición sevillana, Juan Gil., volumen 1. Universidad de Sevilla, Fundación El Monte. 2000. pag 370 63 Caro Baroja 1970 p. 31. Los Judíos en la España moderna.

41

1610, trataron los inquisidores y la misma sociedad, que en parte estaba compuesta por cristianos viejos, la imposición del estatuto de limpieza de sangre. Pero en lo complejo de la misma sociedad colonial esto dió resultados más bien modestos en comparación con la Corona española, donde el apresamiento y el aplastamiento de los cristianos nuevos fueron más exitosos. En los autos de fe que se hicieron en la mayoría fueron públicos porque tenían una gran trascendencia en la sociedad, primero por los reos, y segundo porque se constituían en una fiesta y un cierta humillación y despreció que la sociedad le hacía a los reos, por sus faltas contra las instituciones religiosas establecidas por la Corona64. En muchos de los procesos inquisitoriales, por no decir todos se averiguaba la procedencia o el origen del reo. Esto se daba cuando el reo hablaba de su pasado, o lo que es lo mismo su genealogía, porque con ello, al saber de la procedencia del reo, la Inquisición aplicaba la norma de que el reo era un hereje o apostata y por lo tanto no podía hacer parte del entramado de poder que la Corona tenía en las colonias, es decir, participar en puestos públicos. Pero a pesar de ello algunos judíos en Cartagena de Indias se las ingeniaron para estar en algunos puestos, como lo hizo el señor Luis Franco, violando una norma en la que se le impedía ejercer un cargo público y lo hizo transitoriamente mediante la falsificación de una sentencia dictada por la inquisición de la misma ciudad de Cartagena Indias que lo había condenado por ser judaizante. O el señor Luis Gómez Barreto, que ocupó un alto cargo en la dicha ciudad.

64 Los códigos de limpieza de origen y honor se aplicaron en las colonias como fueron los autos de fe público que se hicieron en Cartagena de Indias, donde la pompa y el derroche de lujos y dinero ponían en evidencia las grandes diferencias entre los estamentos sociales que residían en la ciudad.

42

3.Los judíos y el tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias
La sociedad judía que habitó en la Corona de Castilla estaban compuesto por dos grupos. La pertenencia a uno u otro estaba, en parte, determinada por la región de donde eran naturales y por la rigidez de la creencia. Por regíón hallamos los castellanos y los portugueses, por la creencia estaban los judíos viejos y ortodoxos. A las Indias Occidentales llegaron los cristianos nuevos, especialmente desde Portugal. Hemos planteado en otros capítulos la manera en que se produjo la inmigración de este colectivo. Añadimos que, en el siglo XVII, el rey Felipe II65 consideró personas extranjeras a los que no estaban residiendo ni habían nacido en los territorios que pertenecían a la Corona, entre los que se contaban los portugueses. El rey Felipe dijo: "declaramos por extranjeros de los reinos de las Indias, y de sus costas, puertos e islas adyacentes, para no poder estar ni residir en ellas, a los que no fueran naturales de estos nuestros reinos de Castilla, León, Aragón, Valencia, Cataluña y Navarra y los de las Islas de Mallorca y Menorca por ser de la Corona de Aragón"; y a la que Felipe III y Carlos II añadieron: "y mandamos que con todos los demás se entiendan y practiquen las composiciones y las penas impuestas si no se efectuasen, y así mismo declaramos extranjeros a los portugueses"66. En 1642, un súbdito del Rey describió a los extranjeros que pasaban a las Indias Occidentales como "hombres dedicados al ocio y a la perdición, en parte por su condición social y cultural; otra parte por nuestro descuido, la mayor y la más perniciosa de esta gente es de extranjeros, en especial portugueses, que llamados, atraídos y detenidos en la ociosidad, regalo, grosedad y riqueza de aquellas provincias se han entrado, avecindado y a un apoderado poco a poco en lo mejor de ellas, por varias vías quitando a los nuestros lo que disfrutaban, atravesando las mayores contrataciones y extraviando grandes tesoros que sacan dellas a tierras extrañas, y de rebeldes y adquiriendo y dando noticias particulares de las nuestras y de su puertos y costas (...)se pusieron censuras a los que pasasen a ellas sin licencia de los Reyes Católicos y por infinitas células repetidas y apretadas cada año, se manda lo mismo con pena de galeras, azotes, perdimiento de bienes y otras muy graves, particularmente contra extranjeros en cuya clase siempre en primer lugar se expresan los portugueses por ser los que más celos causaron desde el principio en la adquisición de estas Indias y lo que nos puede y deben dar ejemplo para semejante recato con el
65 "Mientras tanto fue renovada la insensiblemente costumbre de excluir de América a los extranjeros, aunque tuviesen carácter religioso, y esto ocurrió de modo especial en los últimos años de Carlos cuando entregándose más de lleno a los negocios imperiales, abandonó la regencia de la peninsula a su hijo Felipe. Es instructiva la carta del Emperador al Consejo de Indias, datada el 30 de junio de 1549, en respuesta a la proposición del Consejo, tendiente a que se prohibiera del todo a los extranjeros, el comercio en las colonias. Carlos juzgaba inconveniente la renovación publica del privilegio; pero reitera la orden de que cuantos se propongan pasar a las Indias deben comparecer por si mismos ante la Casa de la Contratación para ser examinados y obtener licencia; instruye a la Casa en secreto para que encuentre excusas a fin de no conceder permiso sino a los españoles".́ Colección Rich, IV, retomado del texto Comercio y Navegación de España y las Indias Occidentales. P. 127 66 Recopilación de las leyes de los Reinos de las Indias, libro VIII, Titulo XXVII, ley 28.. Madrid 1943.

43

que ellos tienen no admitir castellanos alguno en las suyas"67. Por las bulas papales, que determinaron el no acceso a las Indias de estas personas, empezó a tener vía libre la institución creada por la Corona, la Inquisición del Santo Oficio, en la ciudad de Cartagena de Indias, que se consideró un sitio importante de entrada y salida no solo de mercancías, sino de colectivos sociales venidos de otros continentes, como el europeo y el africano como los negros esclavos, que los comerciaban principalmente los portugueses, muchos de éstos de origen judío. Portugal en los reinados de los felipes estuvo unida a la Corona de Castilla. Sin embargo, esta situación, por el contrario, determina que los portugueses eran extranjeros. Siendo súbditos de la monarquía, se consideraban más extranjeros que otras regiones pertenecientes a la Corona, como Navarra o Aragón. Sólo no eran extranjeros los naturales de Castilla y León. Si bien por la condición de extranjeros se le dieron ciertas prerrogativas de manera limitada. Pero dentro de este colectivo había muchos de descendencia judía y que una buena parte profesaron la ley de Moisés, lo que llevo a la Corona española a generalizar que el portugués era sinónimo de judío y esto llevó entonces a tomar una posición un poco más radical contra ellos, de perseguirlos por medio de la Inquisición del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias 68. El territorio portugués que limita con España no era bien visto desde el punto de estratégico, ya que desde su territorio se fomentaba el contrabando, que era contrario a los intereses de la Corona y siempre fueron mirados con recelos por los gobernantes. La inmigración de judíos a las Indias Occidentales, trajo de cierta forma desencuentros en los virreinatos. La sociedad colonial frente a ellos fue de recelos, envidia y bronca. Mientras los españoles emigrados a las Indias Occidentales se acomodaron relativamente al medio, no dejó de darse en su interior algunas diferencias o rivalidades, productos de las mismas relaciones que al interior y exterior se daban en el entorno de la ciudad. Las rivalidades que se dieron en la península Ibérica retoñaban de una manera igual: diferencias entre hombres y mujeres, como de creencias religiosas. Los judaizantes llegados al Nuevo Mundo pensaron que se podrían librar de lo que vivieron en España con la Inquisición. Pero se equivocaron, porque al otro lado del Atlántico se encontraron con una sociedad rabiosa que los menospreciaba con posiciones intransigentes que les obligo a abandonar a sus países de origen (España o Portugal) para irse a otros países como Holanda, Italia, Turquía... La sociedad castellana miraba con recelo al marrano, no se fiaba de su condición cuando abandonaba una creencia, y no sólo en lo ideológico, sino en lo económico, pues eran considerados
67 Idem. Libro VIII, Titulo XXVI, ley XVI. 68 Era muy necesaria la vigilancia mantenida por la Casa de Indias sobre emigración a América, porque el gobierno trataba de limitar el privilegio a personas de indiscutible ortodoxia. Ya en 2501 se había prescrito a Ovando, mientras se preparaba a salir a la Española, que no consitiera en la colonia judíos, moros, herejes, reconciliados o conversos recientes del mahometismo. Colección. De documentos, 1 serie XXX P. 13 Retomado del texto Navegación y comercio entre España y las Indias. Idem. Pag 131.

44

usureros. Eran espiados sin descanso y puesto bajo el objetivo de un impecable análisis de todos sus actos; se obtenía información de todos los pasos que daban, de sitios que frecuentaban, de las relaciones que establecían y de las comidas; a todo lo cual ayudaban en muchos esclavos y sirvientes (véase el proceso de Luis Gómez Barreto). Los viejos cristianos eran muy suspicaces o desconfiados de las personas que entraban o salían de un determinado sitio. En muchos testimonios que se dieron en los procesos inquisitoriales del Santo oficio de la ciudad de Cartagena de Indias, los testigos dijeron que fulano de tal era judío por un saludo que se daba; "loado sea Dios", o por una determinada conversación donde se decía "Dios nos libre" o "encomendádselo a Dios", pues la sospecha era sólo reconocer a Dios y no a Cristo y otros santos, como también ciertos ritos y ceremonias, como cuando antes de comer lavarse las manos era sinónimo de judaizante. Ejemplo es el caso del reo Luis Franco. Pasó ante una cruz de madera por la casa de un capitán llamado Francisco Castro y no se quitó el sombrero en señal de respeto y el dicho capitán le increpo de su actitud. Luis Franco le respondió "¿Quién le mete en eso? ¿Es acaso el inquisidor para mandármelo?". Dicha actitud desató en los medios muchos comentarios 69. Juan del Campo dentro de su confusión le preguntó a un pariente para salir de una duda si Cristo el día que murió en la cruz había ido al cielo y el pariente le replicó diciéndole que había resucitado al tercer día y que había subido al cielo y que no sabía más. "Pues si Cristo subió al cielo al tercer día, no subió el día que murió en la cruz, luego mintió cuando dijo aquellas palabras al buen ladró́n "hoy estarás conmigo en el paraíso" pues si mintió Cristo no puede ser Dios" con lo cual le aconsejo se quitase de aquellos embustes y creyese y guardase la ley de Moisés, que era la buena y verdadera y la que Dios había dado para que se salvasen 70. En una ocasión haciendo una fiesta las monjas descalzas de de Cartagena de Indias, el inquisidor Agustín Ugarte Saravia las invitó a que asistiese a la colgadura y adorno de la iglesia del dicho convento y estando Blas de Paz hablando con el testigo sobre que lo le había mandado dicho inquisidor colgar en la iglesia, dijo que manos que besaba el hombre, que las quisiera ver cortadas y quemadas y que habiendo dicho esto con mucho enfado, había vuelto la cabeza y escupido un gargajo y dado con él en el rostro de una imagen de Nuestra Señora de la Concepción que estaba pintada en un cuadro y, haciéndolo Diego López testigo, un lienzo para limpiar el rostro de la imagen, respondió el dicho Blas de Paz "deje voa eso, non faca caso de eso" 71. Estas situaciones, por insignificantes que fueran, fueron tomadas en cuenta y reunidas luego como antecedentes que hicieron parte del pasado o la historia del cristiano nuevo (lugar de
69 Proceso contra Luís Franco. Inquisición. Libro 1020, folio 529 y legajo 1620. Proceso contra Luis Franco. 70 Proceso contra Juan Campo, Inquisición libro 1020, folios 483v-484. 71 Proceso contra Blas de Paz Pinto. Inquisición, libro 1020, folio 504.

45

residencia de la familia, quiénes fueron sus padres o que parientes hayan sido penitenciados por la Inquisición, que el sambenito de aquellos había sido visto en alguna iglesia, etc.). Le permitían ir organizando un currículo del sospechoso en asuntos de fe, y tener en cuenta tales datos en un juicio que por lo general no resultaba erróneo. A los que llegaban a la Inquisición eran objeto de desplantes, burlas, menos precio y vilipendiados. Al sentirse de esa manera el "criminal" se consideraba culpable de los males que padecía la sociedad colonial. Eran desdedoñasamente señalados con el dedo por donde quiera que pasaban, estigmatizados desde el pulpito de las iglesias, constituyéndose en suma en humillaciones, como si fueran ciudadanos de tercera categoría o una plaga que contaminase al resto de la población cartagenera en este caso. Los testigos ante el tribunal del Santo Oficio hicieron con ellos de las suyas. Los judíos decían que las denuncias eran por enemistad. Los judíos como grupo social tuvieron dificultades para integrarse como tal. Se organizaron de una forma para poder sobrevivir ante las dificultades. Una de ellas fueron los puestos de trabajo que realizaron en las Indias Occidentales, que fue las que les impulsó a entrar en ellas. Su objetivo más inmediato era el enriquecimiento y tener ambiciones. El converso no se adaptó completamente en la América Colonia, siempre buscó tener un capital que posteriormente le permitiera vivir, sin ningún contratiempo. "Es lógico suponer que, siendo esta meta procurarse orientarse aptitudes y esfuerzos de trabajo hacia el norte económico que mayores y más prontas facilidades le diera de alcanzarla, sin que le asaltasen grandes escrúpulos cuando medios empleados para su consecución no resultaban todo lo correcto que deseable fuera. Ninguna de entre las profesiones elegibles le ofrecía esperanza tan risueñas y halagadoras, en el sentido que el ambicionaba, como el comercio, que además de ejercer desde siempre una fascinante atracción sobre la grey israelita, inclúyase en aquellas para cuyo ejercicio estaba más brillantemente dotados sus miembros"72. El comercio establecido por medio de la Corona española con las Indias Occidentales estaba principalmente basado en artículos de primera necesidad, tales como productos manufacturados, agrícolas, confesiones de ropa y tejidos. Este comercio de estos productos estaba monopolizado por la Corona, en los puertos de las Indias Occidentales. Aquellos comerciantes que tuvieran un convenio firmado para suministrar dichas mercancías podían atender al aprovisionamiento de sus colonias, importando, en justa reciprocidad mercantil, el oro y la plata cual compensación de los productos y géneros suministrados73. El intercambio de mercancías estaba controlado desde la ciudad de Sevilla por la casa de la
72 Los judios en América. Capitulo III, Las actividades permitidas o legitimas, la profesión. Lucia García de Prodiam. P. 67. Madrid 1966. 73 "Por las instrucciones al gobernador de la Española datadas en 20-III-1503, permitiase a los colonos importar de España los ganados y géneros alimenticios necesarios a su mantenimiento pero no con proposito comerciales y especialmente se les vedaba introducir vinos, ropa calzado y quincelleria". Harina Clarence, H. Comercio y navegación entre Indias y España en la época de los Habsburgo. México 1939. pagina 156.

46

Contratación y para controlar con mayor eficiencia dicho comercio, los artículos, sus objetos no eran transportados de un lugar a otro de manera arbitraria, sino que se hacían en flotas organizadas, tanto la entrada y la salida de descarga y carga de mercancías. Ello implicaba un estricto control y relación entre las Indias Occidentales con la Corona, que miraba con buenos ojos como estas relaciones comerciales tenían gran auge y prosperidad, consolidando un grupo social de ricos comerciantes por cuyas manos pasaba todo lo que había en las Indias Occidentales susceptible de ser cambiado, trocado o vendido, es decir, lo que fuera objeto de comercio y de producir ganancia. En este entramado de comerciantes estaban los judíos en primera línea, ellos que tanto lucharon por llegar a las Indias Occidentales, con el esfuerzo que ello supuso y prolongados trabajos en los que la estrechez y la miseria les acompañó, como se puede ver en lo que los reos dieron en el discurso de su vida ante los inquisidores del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias. Dentro de los judíos hubo una élite y los que se ganaban la vida en las ventas callejeras, que les llamaban mercachifles. Los cristianos nuevos, en los primeros años del siglo XVII, en la ciudad de Cartagena de Indias, carecieron de riquezas y comodidades, vivieron con lo poco de renta que les dejaba el trabajo, y en algunos casos quedaban endeudados. Algunos se quedaron con trabajos precarios y poco rentables, una carrera comercial troncada que comenzó con la ilusión de buscar fortuna en estas actividades y, por el contrario, les dejó un sabor amargo, una situación de penuria y permanecieron ignorados en muchos casos en diferentes sitios de las Indias Occidentales, sin llegar a reunir un determinado caudal previsto para de nuevo reunirse con los suyos. Pero una generación de emigrantes que poco a poco fue surgiendo y escalando posiciones de manera progresiva, fue elevando el tono comercial de sus actividades, ayudados por grandes dotes de extraordinarias laboriosidad, constancia y tesonera actitud frente a los obstáculos que se les iban presentando en el camino. De mercachifles a cajoneros; poseedores de tiendas; en 1625 se empezaban a sentir en las colonias españolas y dos lustros más tarde ya el control estaba en manos de cristianos nuevos. La situación de un gran auge se ve aprovechado por la Corona con el apresamiento de una gran cantidad de judíos. Hablamos de la década de los años treinta al cuarenta, en la ciudad de Cartagena de Indias, del siglo XVII. Muchos abandonaron sus puestos importantes y que contribuyeron al desarrollo y prosperidad de la ciudad y sus provincias. El tribunal del Santo Oficio aprovechó para dirimir cuentas pendientes y ejercer un control sobre la población judía en la ciudad y su distrito, obteniendo algunas ganancias, en detrimento del desarrollo y comercio que ellos habían traído. Casos de los mercaderes de negros y de negocios en la misma ciudad y sus distritos. Véase casos como Luis Gómez Barreto, Blas de Paz Pinto, Luis Fernández Suárez, Luis Franco, Manuel Álvarez Prieto, la 47

familia Núñez Gramajo, etc. Personas que fueron creciendo en poder económico, que en la mayoría de los casos fueron simples acompañantes de mercaderes de negros u otras mercancías y terminaron siendo grandes comerciantes en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias. Si bien en el comercio que los judíos establecieron en las ciudades y puertos de las Indias Occidentales vemos la manera como fueron viviendo y progresando a pesar de muchas dificultades, pues las comunicaciones y el transporte no eran fáciles. La solidaridad que esta comunidad mostró en este continente americano es importante de resaltar. En cada uno de los procesos inquisitoriales que allí se realizaron, se palpaba como muchos de ellos vinieron a estas tierras con ayuda de otros, de cómo las normas de la ley mosaica les exigía, como un compromiso a cumplir como las ayudas que dió la comunidad judía en Holanda (Ámsterdam), a los que residieron en las Indias Occidentales. Véase el caso de Blas de Paz Pinto, ManuelÁlvarez Prieto, Luis Gómez Barreto, Luis Franco. También la confianza y préstamos que entre ellos mismos se hacían para importar mercancías o la importación de negros a los puertos de las Indias. Aunque en algunos casos, unos aprovecharon para enriquecerse. Denuncias que el tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias, en más de una oportunidad, tuvo que escuchar, hasta dirimir, en deudas o negocios que no eran de su competencia. No sólo era la salvación material, sino que además se contribuía a la salvación espiritual de cada uno de ellos dentro de su colectividad. Pero al margen de lo espiritual, hay que mirar en lo material de los judíos. Su concepción de la vida en esta materia eran las ganancias que ello producía a la comunidad de cristianos nuevos. Las persecuciones que la Corona hizo por intermedio del tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias llevó a que la solidaridad tuviera en ellos un resultado bastante reforzado. Los mismos judíos y sus correligionarios cuando llegaron a los principales puertos de las Indias Occidentales se buscaban entre sí o tenían una determinada información a donde debían dirigirse. Se informaban y actuaban velada y sigilosamente de donde podían tomar el primer contacto con sus conciudadanos, dispuestos estos a protegerles del poco caudal que disponían para invertir de un modo u otro, con préstamos, comisiones, descuentos y favores, cohesionándose fuertemente para las conquistas de sus posiciones y resistir en la defensa de sus intereses. Fueron las mejores armas para apoderarse del mercado o comercio en los virreinatos de las Indias Occidentales. La compleja red de comerciantes no sólo abasteció el interior de las colonias españolas en América sino también al exterior. Comerciaban con todos aquellos artículos o mercancías que fueran de un gran interés, para hacer negocio. Mostraban una gran habilidad en sus transacciones, hasta llegar en pocotiempo a recaudar más plata de la que habían invertido. Uno de los mayores renglones en demanda en las Indias Occidentales, fue la mano de obra fuerte, para trabajos forzados, tanto en el campo 48

(agricultura), como la minería. Que eran cubiertos por los negros esclavos venidos del continente africano74. La importación de esclavos negros para el Nuevo Mundo se empezó en 1501, pero no se hizo directamente desde el continente africano porque había negros esclavos en Andalucía y Portugal, asi que zarparon de la ciudad de Sevilla todas las naves cargada de negros para el Nuevo Mundo. El tráfico de esclavos abrió entonces, a principios del siglo XVI, una era funesta entre el viejo continente y las Indias Occidentales. Funestas porque algunos tenían creencias distintas a las de la religión católica, además que algunos no fueron bautizados o no nacieron dentro de la comunidad española, y como tal no eran considerados como personas 75. Con la paulatina exterminación de los naturales, por los trabajos a que estuvieron sometidos, las órdenes religiosas, entre ellas la de los predicadores, que estuvieron desde principios del siglo XVI en La Española (lo que hoy es México); empezaron a defender lo que quedaba de esta población e insistieron ante la Corona para actuar rápidamente expidiendo algunas órdenes por parte del Rey. Dictáronse a los intentos varias providencias en 1511 y una de ellas avalaba que la fuerza de trabajo de un negro era cuatro veces la de un natural. Se buscaba hacer entonces productivas las colonias con el trabajo de los esclavos negros, supliendo con ello la falta de brazos que la mortandad de los naturales ocasionaba y aliviar a estos de la carga inmensa que los oprimía. Éstas fueron las causas que obligo a los españoles para conceder la introducción de negros del continente africano a las Indias Occidentales. La contratación de esta mano de obra barata se ejecutaba mediante la Corona que contrataba a un comerciante, el cual debía de comprometerse a transportar a las Indias Occidentales, en un determinado lapso de tiempo, cierto número de negros. "A mediados del siglo XVII se pagaba a la Corona treinta ducados por cabeza, amén de un derecho de veinte reales llamado aduanilla; y si ésta obligación no podía ser cumplida en Sevilla, la tasa era de cuarenta ducados y treinta reales después de la venta en las colonias. Los juros para acreedores de la hacienda cargados sobre este ramo de ingresos alcanzó a cincuenta millones de maravedíes en 1665"76. Portugal estuvo unido a la Corona española en los reinados de los felipes. Los asientos negreros se hicieron con los naturales de Portugal, algunos de origen judío. Como Luis Gómez
74 "América se hallaba en estado muy diferente; en ella todo era nuevo, todo estaba por crear, no había mas que una inmensa región, un vasto mundo dispuesto a recibir la forma que se le quisiera dar. A satisfacer sus principales necesidades hubiera bastado la población indígena bien dirigida y auxiliada por los esfuerzos de la industria europea, pero los conquistadores, deseando enriquecerse, no con su propio trabajo, sino con el sudor de los indios, abrumároslos con tareas muy superiores a sus fuerzas. La muerte empezó muy pronto hacer estragos en aquella raza infeliz, las minas y la naciente agricultura se iban quedando sin brazos y para llenar este vacio se llamó en su auxilio a la raza africana como más fuerte y resistente". Jose Antonio Saco. Historia de la esclavitud. Ediciones Jucar, 1974. Madrid. P.163-164. 75 "Pero que dejase introducir en ellas negros esclavos, con tal que fuesen nacidos en poder de cristianos. Esta condición suponía que ellos ya también lo eran, porque en aquel tiempo de profundas creencias religiosas, el hecho sólo de haber nacido el esclavo en poder de cristiano, indicaba que había recibido ya el bautismo, y por lo mismo pertenecía al gremio católico". Idem. P. 164 76 Veitia Linaje, lib 1, cap. 35, par. 8. retomado del texto Comercio y Navegación entre España y las Indias. Clarence Harina. P. 170. Fondo de Culura Económico. México.

49

Barreto, Manuel Álvarez Prieto, Luis Franco, Luis Lemos entre otros. Dichos contratos tuvieron unas cláusulas, como lo refiere el texto del investigador Saco. A partir de la fecha del contrato, el asentista y únicamente él podían introducir en Indias el número de negros previstos para cada año con facultad de venderlos a precio que quisiera o pudiese, habiendo de pagar al Rey 77, por el privilegio exclusivo que se le concedía una cantidad abonable en plazos anuales, previo depósito de una fianza. A las licencias de importación de negros, la Corona las fijo en un precio de ocho ducados cada una y por aquellas hubo en la corte quien ofreció dar inmediatamente dos mil ducados. Con el fin de obtener condiciones más ventajosas, se encargó a los Oficiales Reales de la Casa de la Contratación de Sevilla que buscase compradores, pero éstos manifestaron el 30 de mayo de 1551 que ninguno quería tomar las diecisiete mil licencias pagándolas al contado, ni las seis mil al plazo de 8 de junio. Como el emperador necesitaba dinero, su hijo el príncipe Don Felipe expidió en Madrid, por ausencia de su padre, la Cédula de 23 de mayo de 1552, mandando a los Oficiales Reales de la casa de Contratación de Sevilla, que a los que comprasen licencias de las mil a ocho ducados cada una se les permitiese sacar de Portugal, Cabo Verde, Guinea y otros países los esclavos que América llevasen78. Ya en el puerto, se comerciaban y se distribuían al interior del Virreinato o se despachaban a los reinos del Perú y del sur del continente. Esto posibilitó que algunos burlaran los controles establecidos en los puertos para meterse en tierra firme. Mercaderes que estuvieron en Cartagena de Indias delegaron en otros este negocio, como el judaizante Blas de Paz Pinto, quien envió a su amigo Manuel Bautista Pérez una cantidad de cinco esclavos. O ellos mismos iban a otros puertos o ciudades a negociarlos personalmente y ahorrar comisión como lo hizo Manuel de Acosta desde la misma ciudad de Cartagena de Indias a Isla Margarita en Venezuela, o Luis Méndez Chaves desde Nueva Barcelona a Caracas79. La ropa era otro de los artículos que más se demandaban y negociaban en las Indias Occidentales, importadas desde el continente europeo o del Asía. Se incluían materias primas sin elaborar o confesiones; se importaba seda y textiles en general. Cada año unos doscientos buques cargados de sedas80, paños y lanas iban para las colonias en la región del Pacífico. Los portugueses obtenían dichas mercancías de los telares británicos, flamencos y franceses, que los cargaban en la ciudad de Oporto o en Lisboa, dirigiéndose los buques a las regiones del Brasil o al sur del
77 "Las costosas guerras en que andaba envuelto Carlos I le tenían siempre angustiado por dinero; y en sus apuros volvió los ojos a la venta de
licencias para llevar negros al Nuevo Mundo, negocio ya muy lucrativo. Mandó por lo tanto vender diecisiete mil por una parte, y seis mil por otra ". José A. Saco. Op. Cit. P. 181 78 José Antonio Saco. Op. Cit. P. 181 79 Inquisición A.H.N libro 1041, folio 417, legajo 1621, folio suelto legajo 1620. Proceso contra Luis Mendez Chaves. 80 "Y había incurrido en alguna pena, por comercializar sedas y otras cosas prohibidas". Proceso contra Batasar de los Reyes. Inquisición, lib. 1020, f. 115.

50

continente, donde al parecer no había mucha vigilancia o control como lo había en la región del Caribe. Después lo harían circular en las regiones del norte del continente como Chile, Perú, Bolivia. En el Perú, los comerciantes tenían agentes en la región de Brasil y en Sevilla, España; y fue tanto el número de portugueses que acudían a Lima, judíos conversos en su mayor parte, que en 1636 dominaban el comercio y el menudeo de la ciudad, según se decía 81. Entonces la ruta de Buenos Aires y Brasil se convirtió en una de las principales para el contrabando de metales preciosos. Por ello la Corona española se preocupó de que dicho corredor fuese vigilado por alguna institución para poner freno al fraude que hacían los portugueses al Real Fisco. Por ello fue la Inquisición la que debía establecer un tribunal en aquella región del Rio de la Plata, para controlar el comercio de herejes, estableciéndose en 1663 con el objetivo de restringir ese tráfico ilícito pero sin éxito visible, por lo que fue suprimida una década más tarde. Se vendían en las tiendas y cajones82 que prácticamente estaban en manos de judíos. Quienes tenían mayor capacidad de comerciar, buscaban otras regiones de las Indias en busca de un mayor rendimiento económico. Se iban a las provincias más cercanas de la ciudad, como Zaragoza, Santa Marta. Luis Gómez Barreto83, por ejemplo, enviaba la mercancía, para que allí otra persona de su confianza la vendiese, ya fuera ropa u otras mercancías como joyas, vinos. A la importación de vinos se dedicó mucho Luis Franco desde la ciudad de Zaragoza Antioquia, en el sur de la provincia de Cartagena de Indias. Manuel Henríquez, que era un mercachifle, vendía artículos en las calles de la ciudad. Pero sus productos eran de otra persona, llamado Antonio Gómez, que al pedirle por la Inquisición le encontraron una determinada cantidad de plata invertida en "cajones" de ropa de China y en perlas, además de escrituras en la que se decía se debían cuatro o cinco mil pesos de ventas efectuadas, no ocupándosele como suyo la cantidad de 800 pesos84. Después de mucho ir y venir, logro que le hicieran un préstamo por parte de un mercader llamado Ruy Díaz de seiscientos petacones de ropa para establecerse en la ciudad de Zaragoza, Antioquia. Tras seis años estando en dicha ciudad y recogiendo las ganancias que le había brindado la venta de ropa, se desplazó a la ciudad de Cartagena de Indias para disfrutar de sus ganancias. Le pidió a Pedro Núñez de Bohórquez un préstamo en oro, lo que le obligaba a estar en la ciudad de Zaragoza un determinado tiempo, por ser deudor, y servirle a éste. Esto le trajo disgustos debido a la misma relación que
81 Jose Toribio Medina, Inquisición en Chile, capitulo II, P. 99 y ss. Elzevriana. Santiago de Chile. 1899. 82 "El marqués de Salinas autorizó a la ciudad de los Reyes, para que se pudieran tener y arrendar cierta especie de cajones en la plaza pública los cuales se pusieron en forma de calle en la acera lindante con las casas reales, y dándose en alquiler fueron alquiladas a comerciantes de poca categoría. Años después , en vista que perjudicaban a la ciudad, el virrey principe de Esquilache hizo la merced de que los cajones fuesen arrimados a la frente del palacio de que se ha seguido muy gran adorno para las casas reales y seguridad dellas por la guardia que tienen". Despacho del excelentisimo señor principe de Esquilache. Conde de Mayalde, gentil hombre de la cámara, envió a S.M en los años de 1615 a 1620 inclusive. Bn. Mass. Sig. 2351 folios 272-418, letra de la época. Tomado del texto Los Judios en America 83 Vease la relación de Luis Gómez Barreto con Simón Rodríguez Bueno, en Sevilla. Este le había dado un poder a Luis Gómez Barreto para cobrar una plata a Juan Rodríguez Mesa y otras deudas acumuladas. También esta el caso de Luis Mendez Chaves, de una ropa que le dio a vender a uno de sus amigos, que lo había sacado de pobre, en una de las provincias de Cartagena de Indias. Inquisición, legajo 1620-1 folios 71-72 84 A.H.N. Inquisición, legajo 1647 número 11, 1 cuaderno copia 175. tomado del texto de Los Judíos en América de Lucia García de P.

51

habían tenido, no solo por el préstamo, sino de la contraprestación que el señor Bohórquez le había exigido. Habiendo reñido con él, salió de su casa y estando en un aposentillo, fue preso por el Santo Oficio, el día 13 de abril de 162585. A otro se le pregunto, por parte de la autoridad de la Inquisición, si en dicha ciudad tenía algunas cuentas pendientes. Dijo que le debían muchos reales en Panamá como consta por cuenta del libro que en la caja tiene. Y que Antonio de Ávila le debía una espada de costilla de vaca, calzón y ropilla y unas medias de seda amarillas, camisón puesto unas dos veces, nueve botijas de vino del Perú que le costó en Panamá a cinco pesos menos dos reales, un machete grande, dos vestidos de cañamazo nuevos calzones y jubones, en cuenta costales viejos, unas medias de algodón de hombres traídas, dos pesos en plata que le dio cuando se vino de la ciudad de Panamá a esta villa.86 Luis Franco que vivió en Zaragoza, llego a comercializar vino con las Islas Canarias. Si bien los judíos hicieron negocios en los principales puertos de las Indias Occidentales, por su habilidad y destreza en hacer plata dentro de lo que era legal e ilegal, el judío fue calificado de amante del dinero, defraudando en muchas veces a la Real Hacienda de la ciudad. Fue el caso de Fernando López de Acosta en Cartagena de Indias, de oficio factor en el puerto de dicha ciudad, recibiendo del señor Diego Morales una cantidad de dinero de mil seiscientos pesos por la importación de negros a este puerto, pero fuera de registro. Por otro lado hubo diferencias entre Acosta y Manuel Fonseca Enríquez, este último debió pagar mil pesos más de lo que había pensado. Esta enemistad llevo en 1635 a que Fernando López obligase a Manuel Fonseca no solo a declarar lo que llevaba en una nao, sino cincuenta piezas más 87. A pesar que los judíos estuvieron marginados por la sociedad, se cohesionaron de tal forma, para aguantar y resistir dicha situación que, por el contrario, no les hizo renunciar a determinadas ilusiones de que tendrían tarde o temprano resarcirlas. En los procesos inquisitoriales del tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias, los jueces averiguaban con mucho celo el dinero que se ganaban y en que lo invertían. Los judíos tenían en Ámsterdam una cofradía, llamada la de Holanda. La aportación era voluntaria. Para los jueces del tribunal dicha cofradía se consideraba enemiga del Rey y pagaban a ellos para comprar armadas que salía de dicha ciudad a buscar en los puertos del Caribe su mejor intento de apoderarse de riquezas o tesoros. Era una manera de cobrar venganza por lo que habían sufrido en estas tierras del continente americano. En algunos puertos de Brasil y de la zona del Caribe, como la ciudad de Cartagena de Indias, estuvo la armada de Holanda, acechando los intereses de la Corona. Durante el segundo cuarto del siglo XVII, en las rutas de las Indias Occidentales, empezaba
85 Proceso contra Pedro López legajo 1620 cuaderno 5 folios 20 ss. 86 Proceso contra Sebastián Rodríguez. Inquisición legajo 1620-1 folios 16 recto, 16 verso. 87 A.H.N. Inquisición. Proceso contra Manuel de Acosta. Libro 1021 folios 84 y 97

52

abrirse una etapa del comercio en la que franceses, ingleses y holandeses entre otros que antes habían ido como corsarios o piratas, ahora se agregaban como traficantes, intrusos del viejo continente y, a menudo, combinaban las dos actividades; pero desde el año de 1625, vinieron ya a establecerse de una forma definitiva en la región del Caribe, sobre todo en las pequeñas islas, que a los españoles no les pareció interesarles mucho, su idea estaba en la consolidación de Tierra Firme. Estas islas, que fueron fáciles de colonizar y de poblar; atractivas en algunos casos por su riqueza y además por ser un punto de partida hacia el vasto e inmenso continente americano cerca del cual yacían; estaban predestinadas para ser prendas de un comercio y una diplomacia que se prolongó por el resto del siglo XVII, lo que le permitió al extranjero prepararse y adueñarse del comercio del Caribe. Los portugueses introdujeron algunas naos inglesas por la región del Caribe con la trata de esclavos, que después irían al puerto de la Nueva Barcelona, en Venezuela. Esto fue el caso del portugués Luis Chaves. Pero la flota holandesa tenía mucha más presencia en esta zona del Caribe, sobre todo en las isla de Curazao, lo que les permitía traficar de una manera impune y sin control con la región de Venezuela, haciendo el papel de acarreador entre las colonias de la Corona Española y establecimientos de ingleses y franceses de las pequeñas Antillas. En 1605 diecinueve buques holandeses que cargaban fueron asaltados y quemadas por una flota de galeones españoles "Los holandeses conducían telas y negros al Rio del hacha, Maracaibo y la Guayra, a cambio de reales de plata, oro en polvo, esmeraldas y perlas, y aún poseían un establecimiento con su iglesia protestante, en territorio español, cerca de Puerto Cabello. Virtualmente monopolizaban el comercio del cacao y tabaco, de tal modo que hasta la fundación de la Compañía de Caracas en el siglo XVIII, casi todo el cacao consumido en España pasaba por sus manos, aunque fuera cosechado en posiciones hispánicas, y los españoles pagaban por este producto 50 o 60 veces más que si lo hubiesen importado en sus propios bajeles"88. Algunos judíos de la ciudad fueron denunciados por pertenecer a la cofradía de Holanda, ante la inquisición del Santo Oficio. Podemos resaltar a Juan Rodríguez Mesa, Blas de Paz, Luis Gómez Barreto o Luis Fernández, entre otros. La finalidad era formar ejércitos para apoderarse de tierras que tenía su majestad el Rey de España. Los judíos eran calificados de usureros, de obtener más a cambio de una mínima inversión en dinero. Era y es un colectivo que busca un afán de enriquecimiento, de amor por el dinero, con tal de tenerlo todo, no importandoles sacrificar algunos aspectos de la vida cotidiana como amigos o hasta la misma familia. Lo importante era sacar ventaja en el plano económico. No interesaba si un judío le vendiese a otro algo que estuviera malo o defectuoso con tal de sacar un poco más de dinero, se aprovecha el infortunio de uno u otro para prestarle dinero con altas tasas de interés. En
88 M.B, Add. MSS. 13,987, f. 205. Retomado del texto Comercio y Navegación de España y las Indias Occidentales. Op. cit. P. 149-50.

53

este colectivo era algo paradójico por un lado la solidaridad y por otro adquirir dinero a base de aprovechar situaciones desventajosas. Alejados de los preceptos de la caridad entre ellos mismos llegaron a estafarse o buscaban desde pingües ganancias hasta grandes cantidades de dinero, esto último dependiendo si el comercio era bastante grande y donde se invertía más dinero. En los procesos inquisitoriales de la ciudad de Cartagena de Indias se pueden ver la manera en que se dieron esas diferencias y estafas entre ellos mismos. Un caso particular fue el del señor Luis Gómez Barreto con Juan Rodriguez Mesa. Algunos de los judíos llegados a las Indias Occidentales se encontraron con un panorama muy desolador por falta de apoyo, debido a las diferencias que se dieron entre ellos por cuestiones de dinero y de negocios mercantiles. En Cartagena de Indias, se formó una sociedad entre Juan Rodríguez Mesa y Manuel de Acosta Sosa, ambos judaizantes, este último tuvo facilidades para viajar a España, y desde la península manda mercancía a la ciudad para que la vendiese, pero las diferencias entre ellos no se hicieron esperar, debido a que uno de ellos le dio mala cuenta "de la hacienda y mercadurías" confiadas a su cuidado. El mismo Manuel le llevo un cajón de ropa desde España al señor Ferrerin, por la amistad que tenía, y dicha amistad se aprovechó para que uno de ellos le tildara al otro de ventajoso en los negocios. Ferrerín no quería pagar los costes del cajón, porque pensaba que Manuel de manera maliciosa le estaba cobrando más89. Si esto se dio entre cristianos nuevos, que podemos pensar en relación a los cristianos viejos. Si en los primeros en virtud de ciertas creencias comunes estaban más obligados a considerarse recíprocamente, no sucedía con los más antiguos cristianos. Si Ferrerín se quejó de que su amigo lo estafaba, aquel aprendió de éste para hacerlo con un cristiano viejo fallecido recientemente en la ciudad, Juan Rodríguez Morales que salió de la Península Ibérica a la ciudad de Cartagena de Indias a "cobrar un poco de hacienda" de un hermano suyo había fallecido. Había éste confiado la herencia al señor Ferrerín hasta que su familia se hiciese cargo de ella, mas éste le dio a Rodríguez Morales unas cuentas falsas y para que no le comprobase arranco las hojas del libro de cuentas 90.
Juan Rodríguez Mesa alquilo una pequeña embarcación o chalupa cuyo alquiler no pagó, a pesar de

que amigos de las partes se prestaron para llegar a un acuerdo. Simón Rodríguez Bueno, comerciante sevillano tuvo diferencias con Juan Rodríguez Mesa por el incumplimiento de contratos mercantiles ya establecidos en la ciudad de Cartagena de Indias. Como se lo hizo saber a su amigo Luis Gómez Barreto, en los que le decía que le faltaba informalidad en contratos y pagas.91 Era tanto el apego de los cristianos nuevos al tema del dinero que hasta se infiltraba en los
89 Inquisición. libro 1020 folios 520v-521; libro 1021 folios 39v-40. 90 Inquisición. libro 1020 folios 515-515v; libro 1021 folios 33-35, proceso contra Luis Fernández Suárez, legajo 1620. 91 Vease el proceso de Luis Gómez Barreto. Legajo 1620, y en el libro 1021 inquisición, folios 40-41.

54

sentimientos religiosos, constituyéndose en un poderoso acicate para profesar la ley de Moisés. Se utilizó la religión para conseguir dinero y riquezas materiales más que la salvación del alma a nivel espiritual. Le pedían al Dios de Israel que les diera riquezas, puestos y honores, como dijeron los del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias cuando decían entre ellos mismos en reuniones hablando de religión, y que se declaraba portal y que la guardaban pensando salvar no solo el alma, sino que les diese "buenos sucesos". Y no se piense que esta manera tan utilitaria de concebirla y observarla quedaba no sola a los judaizantes recientemente ingresados a la ley de Moisés, sino a personas procedentes de familia de judíos sin ser practicantes de la religión. Los judíos eran bastante oportunistas, cuando de sacar ventajas se tratara. Se adaptaban a las circunstancias de una manera bastante hábil, eran de doble moral. Cuando se trataba de desdecir del otro, renegar de su familia, mitómanos casi por naturaleza, con tal de conseguir su objetivo. En las audiencias de la inquisición decían que eran cristianos bautizados en la ley de Jesucristo y que habían creído en ella desde siempre, adorando e invocando a los santos y la Virgen María con imágenes92. Los testigos cuando acudían a testificar en contra del reo, interpretaban una determinada conversación o comportamiento, tildándole de ser judaizante, a lo que el acusado respondía que era falso. Ejemplo de caso fue cuando se hizo una junta en la casa de uno de los reos, que fue la de Blas de Paz Pinto y acudía, entre otros, Luis Gómez Barreto. La casa tenía las ventanas y cortinas cerradas y un testigo dijo que allí se hacían juntas de judíos y Luis Gómez Barreto dijo que no que era para preservar la casa del calor que hacía en la ciudad. O la actitud de un personaje en la ciudad de Zaragoza93, al sur de Cartagena de Indias, en la que defendía la lectura del antiguo Testamento, desdiciendo que eso no era verdad. Los judíos ante el tribunal de la santa Inquisición fueron bastante maliciosos. En las primeras audiencias no decían mucho, siempre negaban las acusaciones o los pocos elementos probatorios que contra ellos tenían. El tribunal esperaba que se ratificaran las acusaciones pero se llevaba gran sorpresa cuando decían no saber porque les habían apresado y que todo era una calumnia. Ello dependía de una cantidad de testigos porque, si en efecto, eran pocos, ellos se mantenían en su actitud de negarlo, aduciendo que eran sus enemigos y como tales los tachaban. Si, por el contrario, había suficientes pruebas, que les llevaría a un castigo o pena muy severa, se volvían como era de entender muy locuaces y aportaban una serie de datos y mostrando su arrepentimiento, asumían la culpa, explicando a los inquisidores o jueces que el cambio experimentado fue porque provenía del demonio, que les había confundido el entendimiento o confesaban sus culpas por ser ignorantes.94
92 Vease en el proceso a Luis Franco, cuando fue sometido a la cámara del tormento. 93 Vease el proceso de Luis Franco. Legajo 1620. Inquisición A.H.N 94 Los judios aprovecharon que la inquisición les decía que si confesaban, se les daba misericordia y su proceso estaría tramitado en menos tiempo y su pena se le podia atenuar.

55

Finalmente, no faltarían quienes ante las evidencias de las acusaciones del tribunal del Santo Oficio, conservaban la cabeza lo suficientemente despejada para decir lo que no pudiera perjudicarles mucho, que no consumían tocino, ni pescado sin escamas, que hacían algunos ayunos, y prendían velas los viernes, ya que estas ceremonias eran muy comunes entre los cristianos viejos, que siempre sería tiempo de poder decir al santo oficio que las había confesado por temor y daban cómplices que ya habían muerto o eran ausentes para no comprometerse mucho. En algunas ocasiones los judíos simularon o fingieron ante el tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias, aludiendo problemas mentales o porque la conversión era simplemente una conveniencia para seguir profesando la antigua religión. Con respecto a lo mental, buscaron manifestar depresión y soledad, no solo como consecuencia del sistema penitenciario al que estuvieron sometidos, sino que era además algo intencionado, apareciendo situaciones delirantes o incoherencia a la hora de emitir un testimonio o confesión95. Muchas artimañas se inventaron con el fin de confundir a los jueces y poder hacerles que el juicio se anulase o se atenuara el castigo. La astucia era su mejor arma y de ella se sirvieron los más avispados, haciendo calcular con hábil prudencia sus declaraciones a tenor de los cargos hechos y el predicamento y numero de testigos, si consentidores en lo leve, pero herméticos y cerrados en aquellos aspectos que eran constituidos como graves y desdiciéndose resueltamente en un sin número de pretextos para justificarlo así. Estas representaciones teatrales, se hicieron sin escrúpulos, con tal de conseguir los fines propuestos sin reparar en los medios que tuvieran a su alcance, no importandoles en un determinado momento del proceso renegar de su propia ley o de la persona más íntima que tuvieran. Tenía una ética del doble rasero. Los denunciados por el tribunal del Santo Oficio se hicieron por diferentes negocios, como por diferencias afectivas o grandes tratos en los que uno de ellos se desquitaba del otro denunciándolo ante el tribunal. Recuérdese el relato del reo Luis Franco, cuando éste separa a Baltasar de Araujo por haber maltratado físicamente a una esclava de Andrés de Sosa. Luis Franco sospechó que la denuncia contra él, provenía del señor Baltasar que estaba preso en la Inquisición. O el testigo que había declarado falsamente contra el presbítero Ortega. El testigo era Juan de Acevedo, que aseguraba que el señor Ortega era judaizante y que como tal iba a ordenarse y la respuesta de aquel fue esta; haré las ceremonias y estaré jugando con ellas, lleve el diablo el ánimo de mi padre que está ardiendo en los infiernos porque me dejó pobre con solo cuatro maravedíes en una capellanía y para comer quiero ordenarme, que si bien sé que no valen nada las ordenes siendo como soy de profesión96. Calumnia ésta que le valió al presbítero para salir absuelto.
95 En los procesos inquisitoriales se dieron algunos casos, entre ellos del de Manuel Álvarez Prieto. 96 A.H.N inquisición libro 1020 folios 516r- 518, libro 1021 folios 35-36r

56

Los judíos como colectividad o grupo social hemos dicho que fueron solidarios pero que tuvieron algunas diferencias en lo económico y religioso. En lo primero, las relaciones mercantiles o comerciales que se dieron en la ciudad y de otro orden en lo espiritual, porque algunos vinieron del viejo continente y lo aprendido se hizo de manera local o familiar, y otros de mayor rango o estatus social y jerárquico en la religión de Moisés estuvieron en países diferentes de España, como Italia, Turquía u Holanda, en las que tuvieron juntas o sinagogas y no se dispersaban tanto y en los que los ritos o ceremonias se practicaban o se aprendían. Estos último se caracterizaron por el sectarismo y, de manera paradójica, esto lo hicieron por tener un nivel intelectual más bajo en su formación, eran adoctrinados que llegaron a ser maestros en sus respectivas ciudades, verbigracia Blas de Paz Pinto, que fue considerado con mucha reputación y no digamos del señor Luis Franco que discutía en algunas oportunidades en materias tratadas desde el púlpito y con bastante profundidad que hasta sus interlocutores se veían en bastante dificultad para convencerle de sus errores. Fue adoctrinado en algunos asuntos religiosos en los que discurrió con mucha habilidad, pero en otros de mayor profundidad, como de los Jajamis y doctores de la ley de Moisés, se veía incapacitado para resolverlos. Los que habitaron la ciudad de Cartagena de Indias no podían reunirse abiertamente. Se reunían clandestinamente en la casa de alguno de ellos y en el transcurso del día iba llegando la gente, como lo certificó un testigo ante el Santo Oficio, que vió en muchas oportunidades que en casa del señor Blas de Paz Pinto se reunieron a profesar la ley Mosaica. Dichos sitios de reunión eran múltiples, agrupándose de acuerdo con sus amistades y peculiares gustos, tales como Luis Gómez Barreto para jugar a las cartas o con la disculpa de descansar un fin de semana dejando pasar un tiempo para después hacer algunas platicas y consideraciones sobre profetas, o de negocios con los que en muchas oportunidades se disfrazaban para hacer juntas, como el caso de Sebastián Rodríguez que estuvo en Panamá y después fue penitenciado por el Santo Oficio en Cartagena de Indias en 1641. Pretendía reunirse con Gonzalo Silva, pulpero de profesión y que había salido con sambenito, y con un mercedario residente en el convento de su orden llamado Fray Antonio, portugués, que pedía limosna por las calles de la ciudad. Sebastián Rodríguez había reunido una serie de libros para leerlos en la sinagoga, una casa ubicada en la calle de Galatafes, que el dicho viviría en ella albergando de huésped a Antonio de Ávila, quien en calidad de cirujano pondría en el piso de abajo una barbería para así disimular y en la de arriba se harían las reuniones 97. Había otras casas en donde se reunían los judíos, como la de Juan Rodríguez Mesa, Fernando López de Acosta o Francisco Rodríguez Solís. En casa de Blas de Paz, las reuniones de sus correligionarios fueron muy fastuosas por las circunstancias en que se dieron. Se colocaban una
97 Vease proceso de Sebastián Rodríguez. Inquisición legajo 1620- 1, folios 7-10

57

serie de esclavos para impedir el acceso a personas desconocidas, con todo cerrado, puertas y ventanas, estas reforzadas con cortinas o paños de color negro, como dijo uno de los reos para preservar la casa del calor que hacía en la ciudad. A ello se agregaba un mutuo silencio y en ocasiones se interrumpía por personas que elevaban la voz como sentando proposiciones para lo cual había dicho uno de ellos que era para jugar a las cartas. Dichas situaciones tan contradictorias pusieron en alerta a la misma comunidad o personas vecinas de dicha casa. Las personas curiosas adquirieron la costumbre de frecuentar en las tardes las casas de aquellos amigos desde cuyos balcones se divisara la de Blas de Paz, pudiéndose ver cómodamente los incidentes que guardaban relación con las dichas juntas para ellos tan preocupantes y amenazando el solaz, no demasiado ingenuo, voces de injurias lanzadas desde los balcones. Era su propósito que lo oyeran los misteriosos congregados y se diesen cuenta que no pasaban inadvertidos. Llevó a Blas de Paz a mudarse a otra casa, que era de Juan Gutiérrez Romano, que colindaba con la de Juan Luis López Ugalde y la de Juana Gutiérrez, lindante con la del señor inquisidor Argos pero esto no fue bastante para que no lo apresara la Inquisición, en el año de 1636, y dijera lo que allí hacían 98. La circuncisión fue uno de los ritos propios de la cultura judaica que se constituyó para la Inquisición del Santo Oficio en una de las pruebas irrefutables de pertenecer a la ley mosaica, así como para los cristianos el bautizo ha sido referencia de pertenecer a la religión católica. La circuncisión era para el judío una prueba de la salvación del alma. Los judíos procedentes de otras regiones que no fueran la Corona de España, como Holanda, Turquía, Italia o Francia, estuvieron circuncidados por haber residido en dichos países. Eran retajados por un rabino con una gran fiesta acompañada de ceremonias, y en presencia de personas muy allegadas al que se le practicaba este rito, dándole enhorabuena al doliente, al que durante algunos días, mientras duraba su convalecencia, agasajaban y atendían con toda clase de delicadezas. Por el contrario en las Indias Occidentales, este tipo de rito se hacía en la más estricta intimidad. En la mayoría del proceso tramitado por la Inquisición del Santo Oficio los judíos lo negaron y crearon a los inquisidores muchas dudas, conflictos. Se puede ver el caso del reo Sebastián Rodríguez, en la que los doctores Pedro de Villegas Calderón y Marcos Gutiérrez dijeron al ser examinado el reo, por parte de dichos profesionales, "que habían visto el miembro genital del dicho Sebastián Rodríguez y que conforme a conciencia y arte declararan que el susodicho esta circuncidado porque no tiene prepucio y parece que dicha circuncisión está hecha con instrumento cortante porque tiene una cicatriz en redondo y cortado el frenillo y no saben si la dicha circuncisión está hecha por la observancia de la ley de Moisés o por otra causa alguna y esto es lo que pueden y deben declarar a ser leal y saber

98 Inquisición libro 1020 folios 20r.25, libro 1021, folios 503-507, proceso contra Luis Gómez Barreto, legajo 1620-2 folio 140.

58

y entender según arte y ciencia lo cual es verdad"99. También se puede ver el caso de Álvaro López, en la que los médicos aludían que lo estaba, mientras el reo decía todo lo contrario. Los judíos tenían también algo que les permitía disfrazarse, o camuflarse para no dar ninguna sospecha de que lo eran. Cuando daban la genealogía o el discurso de su vida, se le preguntaba por parte de los inquisidores si eran bautizados. Respondían con todo lujo de detalles el lugar, los padrinos, y las ceremonias llevadas a cabo con el sacerdote u obispo que haya oficiado el rito. Frecuentaban algunos sacramentos y ritos de la santa madre iglesia con tal de quelos feligreses no dudasen de ellos y también ejercían la "caridad" cristiana en ayuda a conventos u hospitales de la ciudad, como en otras órdenes religiosas. Ejemplo es Luis Gómez Barreto que fue depositario general de la ciudad como consta en las declaraciones de los testigos y en las suyas propias hechas durante los procesos ejecutados por el tribunal del Santo Oficio, era tenido por buen católico, oía misa todos los días con gran devoción, sermón cuando lo había y confesaba y comulgaba muy frecuentemente, especialmente en Semana Santa y cuaresma. Uno de los testigos le vio concurrir a la iglesia del Espíritu Santo dando limosna, doce cirios y cuatro velas para alumbrar al santísimo y la comida para los clérigos y pobres del hospital todo "con mucho cuidado y devoción". Hacía decir muchas misas a su intención y por las almas del purgatorio de las que era muy devoto, y de ordinario leía en su casa el Ludovico Blosio y otros libros contemplativos y de devoción y en su casa había mucha cristiandad100. Los judíos tenían la costumbre de jugar a las cartas, jugaban con pasión y entusiasmo siempre que tenían la oportunidad para ello, bien reuniéndose en sitios donde estaban sus amigos o yendo a casas de juego. Luis Gómez Barreto dijo que le gustaba el juego del naipe, acudía los días de fiesta, en unión de otras personas, a la casa del inquisidor Argos, además visitando la casa del secretario del tribunal Ortiz, la del sargento mayor, la del clérigo Juan Téllez y la de los gobernadores. Las fiestas al igual que el juego, fueron otros de los pasatiempos y de descanso de las personas bien acomodadas de la ciudad. Entre ellos estaban la élite judía, como Luis Gómez Barreto, Blas de Paz Pinto. Se iban a sitios cercanos a la ciudad, llamada estancias. Las excursiones las hacían en compañía de otras personas. Eran grupos reducidos cuyos miembros procuraban durante unos días disfrutar de lo más posible y olvidarse de la rutina de la ciudad. Invitó a varias personas a pasar algunos días en una estancia, que distaba de tres leguas. Una mujer viuda era su dueña y tenía parentesco con el dicho Luis Gómez. Tuvo como comensales a su cuñado, que ostentaba el cargo de arcediano de la catedral, a los inquisidores Argos, Cortázar, y Velásquez de Contreras, Diego Fernández de Amaya, dos clérigos criados de Argos y el judaizante Blas de Paz 101. Allí hubo mucho
99 Proceso contra Sebastián Rodríguez, Inquisición legajo 1620-1 folio 52. 100 Vease el testamento de Luis Gomez Barreto, legajo 1620. 101 Proceso contra Luis Gómez Barreto, inquisición legajo 1620-2, folio 291

59

gasto, había esclavos y sirvientes y corrió todo a cargo del anfitrión Luis Gómez, que después declaro en la Inquisición que llevó buen pan, jamones y chorizos de Portugal y un paso grande, que es el buche del marrano en que entran lenguas y lomos. Argos también contribuyo con una pequeña aportación: un carnero, aves y jamones; más cuando allí estaba Blas de Paz, hubo de sentirlo mucho, comentando entre sus colegas de la Inquisición, que porque habían de ir a estancias de portugueses y respondieron dos de ellos, Cortázar y Velásquez, que no reparase en ello que las estancias no eran de su propiedad102. Después Blas de Paz invito a ellos a otro sitio de su propiedad, junto a otros portugueses, en "Boca de la Ciénaga". Dio un soberbio banquete, y el principal entretenimiento consistía en jugar varios juegos entre ellos "la primera", en la que tomaron parte los inquisidores, que después serían los que los juzgarían en el Santo Oficio 103. Los cristianos nuevos presentaron una faceta que era vista como un fenómeno de adoctrinamiento por parte de la sociedad. Se aprendían de memoria las leyes y la doctrina de Moisés. Eran aficionados con pasión a la lectura de obras religiosas y de historia, esta última siempre que se refiriera a su país de origen (Portugal). Presentaban dificultades para hacerse con libros versados sobre religión judaica. Bien conocidas son al respecto las advertencias hechas a los comisarios de los puertos para que registrasen los baúles, pipas, fardos de las naos, con mayor cuidado los de ingleses y holandeses, e inquiriesen la entrada de libros prohibidos entre cuyo número aquellos se incluían. Tampoco debe olvidarse los edictos leídos en las ciudades, las notificaciones circuladas a libreros y los encarecimientos a los calificadores y hombres doctos, con el fin de que comunicasen al tribunal del Santo Oficio cualquier error o equivoco digno, de expurgación que pudiera hallarse en curso104. Era claro que el control de las mercancías en los puertos de las Indias Occidentales, abarcaba el control de los libros, por el decreto de septiembre de 1543 en la que se prohibía introducir libros en las colonias de la Corona; libros de romance que traten de materias profanas y fabulosas, e historias fingidas105. Solo dejaba espacio para la publicación e impresión en la Corona de libros que tuvieran que ver con la religión y la moral. Todo se hacía bajo el respaldo y la aprobación del Consejo de las Indias, y de la Santa Inquisición. Como era lógico el controlar este tipo de lecturas, entre los naturales y los colonos, llevaba por parte de la Inquisición mantener unas creencias religiosas y morales que se basaban en un acatamiento por parte de aquellos a las autoridades civiles y religiosas. Cuando se dijo que los libros que se prohibieron tenían un carácter confabulador y de fantasía, se refiere a otro tipo de creencias y supersticiones que fueron cultivadas y difundidas por personas venidas de otros continentes y de los
102 Proceso contra Luis Gómez Barreto, legajo 1620-2, folios 145-146 103 Idem 104 Carta de los inquisidores Francisco Verdugo y Andrés Juan Gaytan A.S.A. El inquisidor general A.H.N libro 1038 folios 411v- 411r. tomado del texto de Lucia Garcia. Siglo Los Judíos en América; sus actividades en los virreinatos de Nueva Castilla y Nueva Granada. Siglo XVII. Madrid 1966. 105 Encinas, IV p. 135; Veitia Linaje, libro II, cap.16 pars. 14 y 15.

60

mismo naturales. Pero de hecho era de ver cómo mientras se combatían estos cultos y ceremonias, la misma Corona impulsaba unas creencias, ritos y ceremonias basadas en algo que tenían el carácter de ilusión y fantasía con el objetivo de someter a las personas a creencias que no podían ser criticadas ni puesta en cuestión. La religión Católica y Romana sirvió como elemento ideológico de la conquista de los naturales en las Indias Occidentales y de los colonos. Entonces todo lo que era controlar y exportar libros estaba bajo la supervisión de instituciones que la Corona había creado. Los colonos que tuvieran estos libros prohibidos se le decomisaban y devueltos a la Corona española. Al reo Luis Méndez Chaves le fue confiscado una serie de libros en uno de los viajes que estaba emprendiendo por las Indias Occidentales. Que viniendo en una nao para un puerto del Caribe, le encontraron libros prohibidos. En las que la inquisición del santo oficio le hizo una exhaustiva relación, del cargamento de libros que había. Los libros y su relación eran los siguientes: "Un libro de medio pliego encuadernado, escrito de letra de molde en 293 hojas, que se intitula "Biblia en lengua española y traducida palabra por palabra de la verdad hebraica por muy excelentes letrados, vista y examinada por el Santo Oficio de la Inquisición con privilegio del ilustrísimo señor duque deFerrara". Ítem* otro libro de medio pliego de papel más corto, en letra hebraica o griega, con dos manillas de cobre y las orillas con betún o bermellón colorado. Ítem otro de cuartilla de papel aforrado en pergamino blanco, escrito de letra de molde en 369 hojas, que el rótulo dice: "Menaseh ben Israel conciliator sive de conveniencia locorum sacrae scripturae quae pugnare ínter se videntur opus ex nostratis D. q. recensionibus ómnibus rabbinis magna industria ac fide congestum". Otro libro de cuartilla con 195 hojas y el título dice así: "Segunda parte del conciliador o de la conveniencia de los lugares de la scriptura que repugnantes entre sí parecen a los nobilísimos muy prudentes, ínclitos señores del Consejo de las Indias Occidentales, autor Menaseh ben Israel theólogo y philosopho ? hebreo en Ámsterdam, en casa de Nicolás Rabestein anno de 5401". Tiene por estampa la figura de un peregrino caminando con alforja, bordón y calabaza y alrededor un letrero que dice "Apercibido como un romeiro". Otro libro más pequeño aforrado en pergamino blanco en 240 hojas intitulóse "Segunda parte del sedur, contiene las pascuas de pesas seb voth su coth y día octavo con todas las cosas que en ellos se suele decir en casa y en la isnogua estampada por industria y destreza de Isaac Franco a 4 de adarve adar, 5372". Ítem otro libro de media cuartilla con 223 hojas intitulado "Primera parte del sedur, contiene las oraciones de cada día, de cada Isabath y de cada mes, de los ayunos de él solo y congregación, y de las fiestas de hanucha y purim y de los diez días de contricción con muchas cosas acrecentadas que en todo el año se suelen decir, estampada por industria y destreza de Isaac Franco en Amsterdam a los cuatro de adar 5372". Otro libro de media cuartilla en 222 hojas y el título dice "Orden de los cinco tahaniot del año, sin voltar de una a otra parte los cuales on el 61

tahanit de Tebet, el de Ester, el de 17 de ?, el de Ab. y el de Guedahah, estampada por orden de los señores Efraín Bueno y Jonah Abrabanel, en casa de Meneseh ben Israel Amsterdam año de 5394". Otro libro de media cuartilla con 477 hojas. "Orden de foraciones de mes arrio S. sin voltar de una a otra parte, con el ayuno del oloy las demás cosas ocurrentes en todo el año, y la orden do hanucah, lírim y pascuas de pesah sebuoth y sucoth y día octavo y osanot. con ucha diligencia enmendada, conforme a lo que se dice en el K.K. de taíi nutora de Amsterdam, estampada por industria y destreza de Joña Brabanel, Efraín Bueno, en casa Nicolás de Rabestein año cinco mil cuatro cientos y uno"106. Otros libros: Otro libro de cuartilla en 625 hojas, intitulado "Thesauro dos diminim que o paso de Israel he obrigado saber e observar com duas tabeadas muy copiosas. Dedicado a os muy nobres magníficos e prudentes senhores por nacina de este vinerarel Kaal K. a dos, composto por Menaseh Ben Israel. Estampado en casa de Eviahu Aboab año de 1405". ítem otro libro de media cuartilla en 222 hojas intitulado "Orden de los cinco tahaniot de el año, sin voltar de una a otra parte, los cuales son: el tahanit de Tebet, el de Ester, el de 17 de tamus, el de ap. y el de Guedahah, estampado por orden de los señores Efraín Bueno y Jonah Abrabanel en casa de Manaseh Ben Israel, Amsterdam, año cinco mil trescientos y noventa". Otro libro de media cuartilla en 327 hojas intitulado "Orden de roshasanah y kipur, trasladado en español y de nuevo enmendado y añadido el selihoth el cual se dice cuarenta días antes del día de kipur, en las madrugadas, talmud torah bet yaah kob, estampado por industria y destreza de David Avenatar Mello a primero de sibar de 5377, en Amsterdam". ítem otro libro muy pequeño numerado hasta 547 hojas y luego se sigue otro número de hojas desde primero hasta 23 "Orden de las oraciones del mes con lo más necesario y obligatorio de las tres fiestas del año, como también lo que toca a los ayunos hanucah y purim, con sus advertencias y notas para más facilidad y clareza, industria y destreza de Manasseh Ben Israel, Amsterdam a primero de hesuam. Cinco mil trescientos noventa y siete". ítem un confesionario intitulado "Orden del selihoth de harbitli y confesión del malcut en siete hojas. Y un testamento que comienza sin cruz "En nome del Dio de Israel amen" y prosigue "A os vente e seis días do mes de marzo do anno de 1647 que corresponde a 5447 annos da criazón do mundo, estando ente na cama de doenza que el Dio foi servido darme em o navio Júpiter na ría de Calabar". Y luego dice "En primeiro encommendo minha alma a el Dio bendito". Y prosigue en otro capítulo; "Mando hey por bem que eudo a que os tres, a saber: Salamaon Franco, Salamaon Pinto e Daniel Sesmeros, acordaren en pro e útil". Y va tratando de la disposición de la hacienda y dice "E mando que como bonos judeos e temerosos del Dio o facaon". Y después de algunas cláusulas de la dicha hacienda dice: "Ordeno a meu irmaon Simon Rodríguez Chávez". Y luego en otra cláusula dice "Mando como ja en 15 de este presente ay prometido, seicientos florines para os
106 Inquisición libro 1021 folios 240-240v

62

pobres necesitados da nossa nazaon, ademáis do que dejasen ho porto en minha bontade para que el Dio, por suas piedades se apiade de mi". Y este testamento pare[ce] estar firmado del dicho Luis Méndez"107. Muchos de los judíos venidos a las Indias Occidentales, tenían un nivel intelectual bastante limitado, pero en relación a los conocimientos de la religión mosaica su conocimiento era muy amplio, sobre todo en relación a la historia sagrada, tema de predilección en aquella época, no solo entre los conversos, sino entre cristianos viejos. Esta materia y cuanto pudiera tener alguna relación con los teólogos significaba para las gentes del siglo XVII, debido a las luchas y divisiones religiosas ocurridas poco tiempo antes, una verdadera preocupación y debajo ciego del espíritu que a todos tenía obsesionados, sin distingo de clase ni religiones. Se daba con personas como gobernadores o personas en negocios de pulperías, tiendas o con su propia mujer y vecinos. El caso más singular fue el del Luis Franco, comerciante de la ciudad de Zaragoza, al sur de Cartagena de Indias. Tuvo una discusión con un agustino llamado Fray Diego Rancel, según la cual el reo, en cierta oportunidad le hizo una pregunta relacionada con la sagrada Escritura, que le puso en aprietos al fraile. El mismo Luis Franco, hizo una discusión con un capitán de Antioquia, llamado Garcitello de Sandoval, sobre el número de codos que había subido el agua en el diluvio universal y existiendo clara diferencia entre las partes, envió entonces a pedir la Biblia al señor Luis Franco, porque había oído decir que era poseedor de una de ellas y en vez de entregársela el criado al portador del mensaje se presentó Luis Franco ante el gobernador a inquirir los motivos del pedido a él dirigida, protestando de ser un hombre de bien y que como tal lo había de tenérsele en cuenta y no por persona capaz de estar en posesión de una Biblia. El gobernador bajo el tono del enojo del reo y hubo de explicarle para que lo quería108. Otra experiencia que tuvo con el presbítero del convento de San Agustín de la ciudad de Cartagena de Indias, alude al tema que tuvo con Luis Franco por la palabra maldición, que según el reo era lo que debía decirse. Para prevenirse Judith para ir a cortar la cabeza de Holofernes primero hizo la oración a Dios y le pidió hechase para ello la bendición que hecho a Simeón y a Levi su padre Jacob y la misma escritura decía que fue maldición la que el dicho Jacob habia hecho a sus hijos y no bendición como se había de concertar y entender en estos dos lugares. Este testigo le dijo que Judith no pidió a Dios sino la determinación y ánimo que tuvieron los dichos hijos de Jacob para vengar el agravio recibido de su hermano y que Jacob solo dijo a sus hijos el modo que tuvieron en la venganza y desobediencia sin darle cuenta de lo que iban hacer 109. Luis Franco en una oportunidad critico de una manera abierta a la Biblia como un objeto
107 Inquisición libro 1021 folios 240-241 108 Vease el testimonio del fraile Diego Rancel, en el proceso de Luis Franco, legajo 1620. 109 Legajo 1620. folio 2-10.

63

sagrado. Además le hizo unas preguntas al presbítero Téllez de Moscoso, que este no supo responder, por ser de gran sutileza. Y no parece sorprender lo que afirmo el señor Tellez, ante el mismo Franco: "y un día entrando en casa de este declarante (Téllez) teniendo en una mesa unos libros maltratados que eran unas epístolas de san Gerardo y San Bernardo sobre la explicación de los Evangelios vio entre ellos la Biblia a lo cual dicho Luis Franco tomo en la mano y dijo como un libro como este que habrá de estar escrito en letras de oro le tienen tan maltratado y este declarante dijo que no sabe de San Gerardo ni de San Bernardo y sobre la Biblia y otros muchos lugares del Evangelio"110. Dentro de la situación que vivieron los judíos en la ciudad de Cartagena de Indias, tanto en lo cultural y los negocios que hicieron, la misma Inquisición también aprovecho para lucrarse de las actividades comerciales que realizaron. Para ello hemos de ver dentro de los mismos procesos, la utilización de un instrumento que la misma institución puso en práctica, que era el secuestro de bienes. Esto dió origen a una serie de problemas dentro de la misma Inquisición en la ciudad de Cartagena de Indias. Llevó a la corrupción en una época donde se detuvieron muchos judíos conversos, además que la misma confiscación de bienes, le podía rentabilizar una financiación por un tiempo determinado. Pero realmente, los mismos inquisidores y las visitas posteriores que se hicieron con Martín del Real y Pedro Medina Rico, pusieron al descubierto una serie de irregularidades, donde los judíos que fueron detenidos se hicieron cómplices con algunos funcionarios, por los autos de fe que se tramitaban en ese momento. Se hicieron inventarios en los que muchas veces no aparecían lo que se le había secuestrado al reo, como omisiones en ciertos procesos que se adelantaban a los reos. En 1636, algunos de los judíos que fueron retenidos por el tribunal tuvieron complicidad con algunos de los funcionarios de la institución. Siete fueron los reos que formaban la complicidad y que se hubieron de prender a la vez. Los inquisidores decidieron acudir tanto ellos como el fiscal acompañados de ministros para hacer la prisión y el inventario del secuestro de bienes delante de un escribano publico real111. Se dio el caso de reos que fueron prendidos y que después murió en la cárcel secreta del Santo Oficio. Me refiero a Manuel Álvarez Prieto o Luis Fernández Súarez, que comercializaron con esclavos venidos del continente africano. Cuando la inquisición los prendió, y se les hizo la confiscación de bienes, no aparecieron en la revisión de sus bienes, unas partidas por la venta de siete u ocho esclavos. El mismo tribunal había tenido algunas partidas de judíos presos en las cárceles secretas. Muchas de ellas no tuvieron el destino que se les debía de dar. Así lo confirma en su texto de la inquisición de Cartagena de Indias, la autora Fermina Álvarez Alonso. En relación con esta complicidad de judaizantes, se recibieron
110 Legajo 1620. folio 2-27 111 Inquisición de Cartagena de Indias silo XVII, Fermina Álvarez Alonso. Editorial Universitaria Madrid, 1999, P. 110.

64

varias cartas de Angola y Guinea para los reos conteniendo células y escrituras de maravedíes destinadas a ellos, para que las cobrasen como encomenderos de sus correspondientes, ascendían a sesenta o sesenta mil pesos. Como no se halló ningún correspondiente, se entregaron las escrituras al notario del secreto para que, una vez cobradas las cantidades, las tuviera en depósito para devolverlas a su dueño. Se llegó a cobrar alrededor de 30.000 pesos. Era importante su cobranza porque, según ordenada una célula del Consejo, los bienes incautados a reos portugueses debían ser aplicados al fisco. Había una partida de 2600 patacones pertenecientes a la hacienda de Francisco Rodríguez de Solís, reconciliado, que estaban depositados por orden de la justicia real en el capitán Andrés Ban. Cuando el tribunal se erigió como juez de su causa, se mandó trasladar el depósito al receptor Andrés de Castro. El notario que debió proveer el auto enfermó y se marchó de la ciudad. A su regreso, se hallaba de visita don Martín del Real, y no se pudo averiguar la cobranza de esa partida, pues no se hallaba inventariada entre sus bienes. Dos años después de que fuese reconciliado el reo y fallecido, se conoció la noticia y por el cese del cargo de Don Juan Ortiz, nunca se supo si el tribunal tenía derecho o no derecho a ese dinero. No se llegó a tener un proceso claro en la decomisión de los bienes que habían sido incautados a los reos. Se dejaban de facturar o se mandaba una determinada cantidad a vender, dejando lo otro para apropiarselo de manera indebida. Este procedimiento no se siguió con los bienes de los reos de la complicidad de 1636, pues era necesario ir pagando muchos créditos que debían dichos reos y no era cosa decente que los interesados entrasen en el secreto para recibir sus pagas, ni había personas de caudal en la ciudad con confianza para actuar como depositarios de dichos bienes, plata labrada y joyas. Por todo ello se decidió meterlos en otras arcas de tres llaves que se guardó en casa del inquisidor más antiguo, y que, tras la muerte de Martín de Cortázar, se llevó al tribunal112. Durante parte del XVII, la Inquisición en las Indias Occidentales estuvo subvencionada por la Corona113. Lo paradójico de esta situación era, de alguna manera, la precariedad en que la Inquisición estuvo durante muchos años de su existencia, no solo porque jugó un papel importante en la limpieza de sangre, sino que no fue retribuida de alguna manera con dicho papel. O sea que, siendo muy importante, tuvo un rango inferior a otras instituciones coloniales. Y eso que la Inquisición de las Indias Occidentales dependía de la Suprema Inquisición en Madrid. Siendo así, esta institución no dio rentabilidad económica, sino que su papel fue deficiente también a la hora de administrar justicia. La manera entonces de poderse financiar era la confiscación de bienes, y tener
112 Cuando se refiere el proceso que se seguía en el tribunal era el siguiente: los bienes confiscados de los reos se entregaban al receptor y se le mandaba que los vendiera con el aguacil mayor y el notario de los secuestros en pública almoneda, tras la cual, ajustado con el notario de secuestros el importe total, se le hacia cargo al receptor para que lo cobrara y metiera en caja y el contador anotaba el total de la suma que percibía. Inquisición de Cartagena de Indias. Siglo XVII, Fermina Álvarez Alonso. Idem p. 111. 113 Hasta 1633 la Corona española había mantenido prácticamente a las instituciones inquisitoriales hispanoamericanas por medio de subvenciones extraídas de las tesorerías reales coloniales. Quiroz Morris. Op. cit. P. 251

65

una renta relativamente fija en su tesorería. En una de las inquisiciones de las Indias Occidentales, concretamente la de la ciudad de México, en una carta enviada al consejo del 25 de octubre del año de 1615, se dijo lo siguiente: "estemos advertidos que la renta que esta inquisición tiene situadas en la real caja es mientras no hay bienes confiscados que suplan la falta y harto holgaremos los hubiera para revelarla en algo de lo que se cobra por salarios, pero certificamos a V.S que por no alcanzar la hacienda del fisco a solo pagar los ministros se les deben hoy sus salarios a algunos de ellos (...) y que su majestad no se sirve de dar a este Santo Oficio para el efecto las dos canonjías desta Catedral y la de la puebla"114. Esto mostró a las claras que las instituciones eclesiásticas, y en particular lo concerniente al tribunal de la Inquisición en las Indias Occidentales, no alcanzaba a sufragar o cubrir los gastos que su administración demandaba, por lo que en muchas ocasiones se dirigían al Rey y a la Suprema Inquisición en Madrid para que mandasen para pagar lo que se debía. Si bien se confiscaban bienes y se remataban, no alcanzaron en la mayor parte para cubrir lo que se gastó el tribunal. Además a ello hay que añadirle, como lo hemos planteado, la gran corrupción que hubo, en particular en la Inquisición de Cartagena de Indias, en la confiscación de bienes a los judíos, que parece que fueron los que más rentas dieron al tribunal. Los judíos que estuvieron en algunos países, entre ellos Holanda, desearon pasar o regresar a España y las Indias Occidentales porque era un territorio donde lograban grandes ganancias, ya que ellos habían sido y eran los más importantes en negocios de mercaderías. Así lo atestigua un reo en el tribunal de la Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias en una audiencia pedida de su voluntad, el señor Luis Méndez Chaves, el 17 de diciembre de 1649, en presencia del señor inquisidor visitador Pedro Medina Rico. La había pedido para manifestar el ánimo que tenía de irse a España y confesar al tribunal del Santo Oficio que necesita de tener mucho cuidado con los navíos que vinieren de España y Holanda y de Liorna por ocasión de las paces hechas porque vendrán en dichos navíos muchos judaizantes circuncidados portugueses, castellanos, franceses y algunos holandeses e ingleses, porque al tiempo que este salió de Ámsterdam, los judíos que la habitaban deseaban mucho la paz con España por tener ocasión de venir a comerciar a ella. Este confesante no puede ir a España por ahora, ha parecido manifestar en este tribunal y que si fuese a España conocería a muchos de dichos judíos porque dichos judíos manifestaban en sus palabras el deseo de ir a España a comerciar y necesitaban mucho de ella porque se hallaban muy pobres y se sabe que irán muchos por dicha causa115.
114 AHN. Inquisición. Leg. 4815 115 Leg. 1620-4

66

No solo su intención era venir a las Indias Occidentales para asentarse en aras de un comercio que les diera suficientes ventajas en lo que se refiere a dinero, sino además mantener entre ellos mismos una identidad cultural o religiosa. Ésta como era lógico se basa en una serie de representaciones o acciones que la misma ley de Moisés exigía. Se refiere a ritos y ceremonias que ellos debían cumplir con su antigua ley a pesar de haber abrazado la nueva religión, la del señor Jesucristo, como el Mesías que había venido. Ellos lo trataron y así parece que lo hicieron. Se formó como un grupo social cerrado en el ámbito de sus creencias. Eran externos al resto de la comunidad social y religiosa que imperaba en Cartagena de Indias y al resto de la colonia española. La forma como idearon esta cierta cohesión social y a la vez estar marginados era bajo una determinada autoridad que los guiaba y orientaba en su religión, lo llamaban rabino o maestro en temas de la ley de Moisés. Sus reuniones se hacían en casa de judíos, lo que se llamaban juntas, con el fin de evadir las sinagogas que tuvieron en otras partes del mundo y por las que abiertamente eran reconocidos. En estas reuniones se tomaban decisiones de importante trascendencia, como la ayuda entre ellos mismos. También se establecían los vínculos de las parejas que la misma religión judaica reconocía; se celebraban ceremonias y ritos, se esforzaban de pertenecer a una raza y cultura como era la del pueblo de Israel. Entre las ceremonias más comunes entre ellos estaban los ayunos de los miércoles y sábados, la circuncisión, el ayuno de la reina Esther por el mes de noviembre y la lectura y la divulgación del Antiguo Testamento en el idioma en que estaba escrito, en hebreo. La Inquisición siempre sospechó que cuando se reunían varios portugueses de origen judío en casa de uno de ellos era para hacer actos contra la fe católica, promovida por la iglesia. Uno de los reos, Luis Gómez Barreto, dijo que uno de los testigos le dijo al inquisidor, Pedro Medina Rico, que en casa de uno de ellos se reunían para hacer actos en relación a la ley de Moisés y que eso era un rumor cotidiano e insistente en la ciudad de Cartagena de Indias y que no se podía saber de ellos porque cerraban toda la casa, o sea, ventanas y puertas. El mismo reo dijo para salir del paso de semejante afirmación que solo lo hacían como tertulia y el hecho de que se cerrara la casa era para evitar que entrara el calor que en la ciudad hacía. Además dijo que se reunían para jugar a las cartas. Pero para los inquisidores lode las cartas más que jugar tenía un sentido de ceremonia o rito dentro de la cultura de los judíos. Aparentemente a los inquisidores y a la Iglesia no les importaba que el judío tuviese una creencia, sino lo que ello implicaba, es decir, su conducta dentro de la sociedad en que estaba instalado. Podemos ver que, en los procesos inquisitoriales, a los judíos siempre se les preguntaba por lo que hacían y como lo hacían. Muchos de ellos dijeron los ritos y/o ceremonias que habían establecido y que eran un sello o carácter con los que eran reconocidos. Parece que se denunciaba el delito de judaísmo no por considerarlo una herejía dogmática, sino como una reprobación de las costumbre que delataban al sospechoso; su forma de vestir, de comer, de rezar, 67

de celebrar las ceremonias, fue interpretada como el verdadero pecado que cometían, pero no el hecho de que creyeran en Cristo como hijo de Dios. Al fin y al cabo el edicto de fe condenaba las manifestaciones exteriores más no las creencias116. Hay que establecer una diferencia, que el tribunal de la Inquisición en América y en España tuvo clara y era que una cosa era ser judío y otra judaizante, otra portugués y otra de origen judío. No era una situación de raza sino religiosa y lo que esto implicaba dentro de la comunidad de los españoles y de sus colonias en las Indias Occidentales. No era la preservación de una raza, todo lo contrario, de unas creencias y de una forma de pensar. El problema podemos decir era ideológico. El control de la población o de los grupos sociales que hubo en Cartagena de Indias era, para la Corona de España, un reto difícil de lograr por el mismo factor de las muchas culturas o razas. No era un reto fácil de asumir el mantener una homogeneidad en las formas de pensar y actuar. Y si así lo hizo o lo presumió el tribunal, fracasó, porque en su soberbia y prepotencia obtuvo resistencia de los grupos sociales que eran marginados. No solo los judíos, sino las hechiceras, brujas y otras religiones que llegaron asentarse en la ciudad: luteranos, protestantes, y hasta calvinistas. El judaizante, marrano o converso era aquel que se había bautizado y entrado en la religión católica, lo que le daba derecho al tribunal del Santo Oficio a juzgarle porque traicionaba su religión, manteniendo en la clandestinidad ceremonias y actos de la religión o ley de Moisés. Era esta una religión externa diferente a la católica. Era la dicotomía, dualidad entre lo viejo y nuevo del testamento. El judío, entonces renegaba de la vieja tradición judía, y se arrepentía de haber estado en la antigua y prometía vivir y salvar su alma en la nueva. Pero esto era un sofisma de distracción porque lo que le interesaba era salvar sus bienes que habían sido secuestrados por el tribunal de Santo Oficio. En España, la ubicación de los judíos y su juicio por parte del tribunal era relativamente posible porque, de un lado, las condiciones de distancia que había entre las diferentes comunidades no eran tan abismales como las hubo en las Indias Occidentales. Se pudo ver el caso al interior de la jurisdicción del tribunal de Lima, que en vista de tener un territorio tan amplio, y una escasez de personal, llevó a la fundación del de la ciudad de Cartagena de Indias. La población de judíos de alguna manera se dispersó mucho y sobre todo en pequeños grupos117. No fue como en España y en otras regiones, donde la comunidad judía era numerosa, además que las condiciones y la infraestructura de la inquisición tenía más poder que la que había en las Indias Occidentales, ya que
116 Nos los inquisidores. El santo oficio en Venezuela. Pedro Vicente Sosa Llanos. Departamento de publicaciones Facultad de Ciencias Juridicas y Politicas. Universidad Central de Venezuela. Caracas 2005 p. 278. 117 Algunos marcharon al Nuevo Mundo, si bien la escasa información disponible a menudo se ha idealizado. Todos los llamados "judíos" de principios de la colonización eran cristianos, no judíos, y todos, además, de origen portugués y no español. Todos eran exiliados voluntarios, ya que sus expectativas de futuro en la Península eran cuando menos inciertas, si bien al parecer triunfaron en las profesiones que eligieron desempeñar en América. Muchos tuvieron problemas con la Inquisición americana y fueron condenados. Su número fue pequeño y nunca constituyeron una comunidad. En realidad la aportación cultural judía en América fue insignificante antes del siglo XIX. Los desheredados. Op.cit. P. 49.

68

esta dependía del tribunal del consejo de la Suprema Inquisición con sede en Madrid. El judío que llegó a América formaba parte de aquella comunidad que había preferido abjurar de su religión con tal de no tener que abandonar los territorios de la Corona de España, como le había tocado a los que no quisieron renegar del Dios de Israel. Por lo tanto, los judíos americanos tenían su conciencia ya comprometida con respecto a su credo y preferían insistir en su bautizo y aportar testigos que lo confirmaran con tal de no tener que irse. Por las razones anteriores dudamos que el apego a la religión de los judíos llegados a la América del Sur fuera muy profundo 118. La razón de este apartado era por el poco intercambio que había con los judíos de otras regiones, además que no tenían un conocimiento de la religión de sus antepasados. Había un sincretismo religioso. La adaptación al medio religioso, del marrano o cristiano nuevo, preservaba las costumbres, más que las creencias de su propia religión, es decir, guardar los sábados como día de fiesta, vestir ropa limpia y no comer una determinada comida hasta el otro día, lo que se llamaba el ayuno de los judíos, no comer tocino ni pescado con escamas. Hay una situación importante dentro de los judíos que llegaron a las Indias Occidentales. La mayoría de ellos no vino con sus familias, sino que ellos mismos se vieron obligados por las circunstancias a abandonar su medio familiar. Así lo atestiguan algunos reos que dieron el discurso de su vida dentro del proceso inquisitorial que a cada uno se le tramito. Venía en condición de aventura o porque ellos mismos, como algunos españoles, iban en busca de una mejor oportunidad, como se ha caracterizado a la inmigración, donde quiera que ella se de. Si bien el judío fue perseguido por sus creencias, también era cierto que por ser usurero. Y las condiciones del puerto de Cartagena de Indias le hacían propicio para buscar mejores negocios y rentas. Muchos de ellos se casaron con españolas o personas de la misma región y así poder consolidar una familia, lo que le posibilitaba enmascarar una situación de propia identidad, de ser judío practicante.

118 Idem

69

4. El comercio en las Indias Occidentales (Región del Caribe) La región del Caribe se convirtió, durante casi dos siglos, en una de las regiones de las Indias con más desarrollo y crecimiento de su economía. En los siglos XVI y XVII, los principales puertos de esta región, como Veracruz, en México, Cartagena de Indias, en el Reino Nuevo de Granada, Portobello en el Istmo de Panamá y La Habana, en Cuba; fueron punto de encuentro de grandes cantidades de mercancías provenientes tanto del continente europeo como del africano. Fue destino y origen de las flotas y embarcaciones que trasegaron por el Atlántico trayendo mercancías a dichos puertos y cambiándolas por metales preciosos extraídos de la región andina, lo que fue el Alto Perú, y la región centro Americana como fue México y Guatemala entre otros. Los comerciantes utilizaron dichos puertos no solo como puntos de intercambio comercial119 o de bienes materiales, tanto de consumo como de servicios, sino que se constituyó para afianzarse y establecer redes de conexión con el interior de otras zonas del Caribe. Dichas redes son las que van a demandar a la Corona una serie de situaciones a que, con el tiempo, trajeron grandes problemas o dificultades. Era el caso del negocio de la trata de esclavos negros traídos del continente africano bajo organización europea, como también las dificultades que representaron los mercaderes de esclavos y de otras producciones mercantiles. Una de las primeras medidas que hizo la Corona de España, para el control y regularización de negros esclavos traídos del continente africano se dió el 3 de Septiembre de 1501, en el que se dieron una serie de instrucciones al gobernador de la isla La Española, don Nicolás de Ovando, en la que no consintiera la entrada de extranjeros ya fueran judíos, moros, ni conversos, pero favoreciendo a los negros cristianizados120 en el continente europeo, o en los puntos de embarque en la región africana. Esto no disminuyó el envio a la región del Caribe de la mano de obra negra que allí se demandaba. Pero en 1503, hubo un cierto auge de negros en la Isla en las que su cultura y sobre todo sus creencias empezaban a ser un problema, porque el nativo adquiría malas costumbres que el negro le enseñaba, sobre todo las no cristianas, lo que exigia entonces el no envio de negros a la región, situación que realmente no fue acogida, ni suspendida la importación de negros esclavos debido a la demanda que en esa época se exigía su presencia. Por el contrario, el número de negros en los posteriores años fue aumentando de manera significativa. Ya por el año 1506, en Enero, el rey Fernando justifica la importación de diecisiete negros al servicio de la Corona, más
119 Hay que establecer criterios en este periodo colonial de lo que era comercio y mercadeo. Porque las dos palabras no tienen el mismo sentido o significado. En primer lugar se denomina comercio a una actividad socioeconómica que en la Carrera de las Indias consistía en la compra y venta de bienes, ya sea para su uso, para su venta o para su transformación. Era el cambio o la transacción de algo a cambio de otra cosa de igual valor. El intercambio de negros y otras mercancías por oro, o metales preciosos. Pero en la práctica no se daba igual valor, sino que había un excedente que se quedaba el mayorista, que en este caso era el portugués. Mercadeo era todo lo que haga para promover una actividad, desde el momento que se concibe la idea, hasta el momento que los clientes comienzan adquirir el producto o servicio en una base regular. En el comercio se logra el intercambio de bienes, mercancías etc. En el mercadeo, solo se selecciona el espacio y determinado grupo para publicitar aquello que quieres comerciar. Esto en la colonia en las Indias Occidentales se hacía por ejemplo lo que eran las ferias, como la de Portobelo, en Panamá. 120 Convertidos cristianos negros aquellos que tuvieran una estancia previa en la Península.

70

concretamente en las minas de cobre propiedad de la misma Corona. Para dicha época Ovando tuvo que pedir mano de obra esclava debido a que la mano nativa empezaba a escacear y sobre todo porque los trabajos que mas fuerza de trabajo exigían era para la raza negra, que más aguantaba y producía, ya que el indígena en ocasiones no estaba acostumbrado. En los años posteriores la entrada de negros a la zona del Caribe seguía el mismo ritmo, por lo que el gobierno español consideró oportuno gravar la importación de esclavos a las Indias Occidentales fijando por decreto una cédula el veintidos de julio de 1513 con un impuesto de dos ducados por cada esclavo que llegase a dichas regiones procedentes del continente africano o europeo, lo que trajo apareada la obtención de licencias para la importación legal de dicha mercancía humana. En los comienzos del siglo XVI, la importación de esclavos negros del continente africano era realmente poca, debido a la poca presencia española en el Caribe pero, a medida que iba avanzando el siglo y la conquista de las Indias Occidentales, se iba afianzando en el continente los cambios que se iban introducción en todas las colonias de la Corona española y éstos exigían mano de obra fuerte. Los españoles pensaron en el negro como una solución relativamente fácil para suplir esos cambios y porque realmente era de una adaptación con el tiempo. Eso siempre y cuando los que llegaban a los puertos no tuvieran ninguna anomalía en su salud, como se comprueba en algunos puertos de las Indias, entre ellos el de Callao en el Perú y Cartagena de Indias. La Corona española estaba decidida a cualquier coste, ya fuera moral o de otra índole, a reglamentar tanto la calidad como la cantidad de esclavos. Hacer un tráfico libre entre los dos continentes era algo realmente inasumible. Esto tiene que ver con las creencias del negro, ya que los círculos eclesiásticos tenían la mentalidad de que el negro era pagano y estaba al servicio del demonio y, por lo tanto, al llevarlo a las Indias Occidentales, se ponía en peligro la evangelización de los naturales. Por ello, inicialmente solo se admitieron los negros nacidos en la Península o que se habían criado en las familias de cristianos. Para resolver dicha situación, la Corona decidió hacer grandes reclutamientos en el continente africano antes de ser puestos en las naos para el Atlántico, bautizarlos de manera masiva y de ellos escoger los mejores y los que pudiesen aguantar el trayecto desde África hasta las Indias Occidentales, evitando en lo posible problemas de salud y de fallecimiento, porque el trayecto era largo y bastante duro por las condiciones de hacinamiento en que estaban sometidos en las embarcaciones. La Corona tuvo entonces que contentarse con separar a los sospechosos que tuvieran creencias en la religión musulmana, como los "gelofes" de la zona de Guinea, pues algunos no solo eran infieles sino propensos a la insubordinación. Esto realmente no se aplicó con la rigurosidad que demandaba, a lo que llevó a que las mismas autoridades de las colonias se quejaran de la cantidad de negros esclavos que llegaban a los puertos de las Indias que eran paganos y 71

enemigos de la santa fe católica 121. La prohibición que ordenaba no introducir negros paganos, sino aquellos que estaban catequizado por las autoridades españolas, estuvó en pie durante un tiempo pero trajo consecuencias en la región por la escasez de mano de obra, lo que implicaba un mayor coste en dicha mercancía humana. Se planteó a las autoridades de la Corona la derogación de dicha ley. La demanda de mano de de obra negra había aumentado de manera extraordinaria y los cálculos que hizo el Consejo de Indias para mantener el crecimiento y desarrollo de la zona les hacía necesitar de miles de negros esclavos122. Un número tan grande no se podía tomar de un país o región cristiana alguna, porque no los había en cantidad, obligó al Rey a que se trajeran de las regiones costeras del continente africano y sin cristianizar pasando a las Antillas. La corona española reguló el comercio de esclavos negros para su propio beneficio financiero y ello implicaba que podía obtener ganancias de un mercado que sería prospero, cobrando algunos tributos o impuestos por las licencias reales para traer negros a las Indias Occidentales. "Muchos de esos permisos se concebían libres de derechos como recompensa a servidores leales o incluso para pagar deudas, esperándose que luego fueran vendidas a traficantes de esclavos"123. El ejemplo más claro se dió cuando la Corona, en 1518, hizo concesión de cuatro mil licencias a favor de un flamenco. El flamenco las vendió a una firma de comerciantes genoveses por la suma de veinticinco mil ducados. Esto generó con el tiempo, ante la gran demanda de esclavos negros paras las Indias Occidentales, una especulación con la manera de la obtención de dichas licencias y, por ende, se vendían más caro el precio del negro en el Atlántico124. Se concedieron licencias, en un rango menor en cantidad, para algunas autoridades eclesiásticas y gubernamentales de la importación de esclavos para su uso personal como servicio doméstico125. Pero esta situación no favorecía mucho a la Corona en las circunstancias que se encontraba en el continente europeo por la demanda de una serie de guerras. Un sinnúmero de licencias se vendían en bloques directamente a traficantes de esclavos con unos precios cada vez más altos. A comienzos de 1513, una licencia alcanzaba el precio de dos ducados y llego a tener el elevado predio de treinta ducados en el año de 1560 126. Esta situación del alto precio de los esclavos y la falta de mano de obra para las Indias Occidentales, creó
121 La importación de gelofes fue prohibida por un decreto de 1532. Ya en 1506 habían sido excluidos de América esclavos bereberes y moriscos debido a la sospecha de que compartían la fe musulmana y la importación de bereberes fue reafirmada en 1531. La ineficacia de la exclusión puede medirse en el hecho de que por el año de 1543, y posteriormente en el año 1550 y 1578 respectivamente, las autoridades sintieron la necesidad de expulsar a todos los bereberes y moros de las Indias Occidentales. Véase Ortiz Fernández, Hampa afro-cubana; los negros esclavos. Estudio sociopolítico y de derecho público, La Habana, 1916. p. 343. Encinas Diego de, Cedulario indiano; reproducción facsímil de la edición única de 1596, 4 volúmenes. Madrid, 1945-46, p. 383 122 Unos cuatro mil cuando menos. La población negra en México, cap. 1: Periodo de Licencias; Nacimiento de la trata, Fondo de cultura de Mexico, 1984. P. 17. 123 Otte, Enrique, y Conchita Ruiz Berruecos, Los portugueses en la trata de esclavos negros de las postrimerías del siglo XVI. Moneda y credito. Revista de economía, 85 (1963), y separata, Madrid, 1963. 124 Pike, Ruth.Enterprise and adventure; the Genoese in Seville and the Opening of the New Word, Ithaca, 1966, p. 56-57 125 Por los años de 1538 y 1601, se concedieron 999 permisos de este tipo a la región del Perú. De los cuales una mayoría (535) iban para representantes de las autoridades gubernamentales y otro tanto se repartía a las instituciones eclesiásticas, (unos 379). A.G.I. Lima 565-69, 578-82. 126 Otte y Ruiz Berruecos, Op. Cit. p10-12

72

una situación que la Corona tardó mucho en resolver, además de las dificultades financieras que padecía. Se pudo resolver, con el tratado de Tordesillas, un acuerdo donde la Corona reconocía a la Corona de Portugal el monopolio de la trata de esclavos, pues España necesitaba esclavos y Portugal la plata. Era un mal necesario lo que había firmado la Corona para los próximos años. Para los objetivos españoles, el incremento de licencias para la importación de esclavos, en la primera mitad del siglo XVI, dió importancia a los portugueses en el comercio de negros esclavos. Hasta mediados del dicho siglo, compartieron el negocio de trata de esclavos países como Italia, Alemania, provistos de africanos de las colonias portuguesas en el continente negro, pero los sindicatos y las casas del comercio de negros en Portugal fueron desempeñando un papel cada vez más importante, nos referimos a los años de 1560-1570. Ello era debido a que los portugueses con sus colonias africanas estaban más familiarizados en sus puntos de origen con el suministro de mano de obra barata y la forma de hacer los sistemas de trueque, además de que controlaban el comercio de esclavos con destino a la región del Brasil. Además tenían una buena solvencia financiera para asumir este mercado a gran escala internacional para comprar licencias, vender esclavos y dar crédito a los colonos españoles, siempre escasos de fondos, y aún obtener beneficios127. La situación para la Corona española era la de lamentar que los portugueses se hicieran con el control total del monopolio de la trata de esclavos. Esto les iba a representar grandes ganancias frente a una situación económica precaria del español. Pero con el inicio del reinado de Felipe II las cosas parecían que tendrían algún cambio, porque ante la unión de las dos coronas por un periodo casi de sesenta años, los españoles podrían cambiar la situación desde el punto de vista políticoeconómico. Cuando Felipe II gobierna con un mandato por un determinado periodo, las decisiones que se empezaron a tomar sobre el asunto de la trata de esclavos eran bastante difíciles. Por un lado bajo el imperio de los Habsburgo, Portugal seguía con el dominio de las costas africanas, era un reino autónomo ultramarino, en su política y su comercio. Mientras en Madrid, capital del imperio de España, el Rey asumía en calidad de turno el reino de las dos Coronas y, al tiempo que esto se daba, la demanda de mano de obra barata era bastante elevada con lo que la Corona española se halló con la capacidad de manejar el suministro africano. La unión de las dos coronas, implicaba de cierta manera anular el tratado de Tordesillas, donde se le reservaba el derecho a traer por los portugueses de las costas africanas a negros esclavos y se daba a España la primacía sobre las Indias Occidentales. Si el imperio americano necesitaba africanos, España estaba en disposición de darlos según sus propios términos. Los portugueses que poseían el monopolio del comercio con África imponían un impuesto de aduana a los artículos que se exportaban, incluyendo los de la trata de
127 Ruth Pike, Aristocrats and traders; Seville Society in the Sixteenth Century, Ithaca, 1966. p. 104-108, 122.

73

negros, impuesto que no se recaudaba directamente. La costa africana estaba constituida como un espacio dividido en varias zonas de contratos y la recaudación de dicho impuesto se daba en alquiler a particulares por un limitado periodo por el equivalente a una determinada suma de dinero. Dichos contratistas, establecían vínculos comerciales con traficantes de negros esclavos de la región africana. Se establecían lo que se llama "avenças" (acuerdos)128 para exportar los negros al Atlántico. De los negros africanos de diferentes regiones, como de destinos diferentes, estos traficantes cobraban un determinado impuesto. La Corona española acordó la exportación de esclavos negros a las Indias Occidentales, firmando algunos acuerdos complementarios, sobre el número de esclavos que se deberían embarcar a las distintantas zonas del continente americano. La institución lo eximía de una tasa de impuesto de licencia de embarque y a cambio de ello trasladaba dicho tributo, cobrándolo en la venta de cada esclavo en los puertos de llegada. Era importante saber que los negros de diferentes regiones del continente africano tenían un valor determinado, ya sea que provengan de Sao Tomé, Angola, Luanda, Guinea, Cabo Verde. En 1589, se dió una licencia a una compañía en la que durante seis años se exportaban tres mil esclavos (quinientos cada año). Para ello se le autorizaba a recaudar la totalidad de los impuestos y pagarle a la Corona de Portugal por dicho contrato. La corona española firmaría de nuevo un contrato para la exportación de esclavos a las Indias Occidentales en 1590 donde se establecía el convenio de que, por cada venta de negro, se cobraría un 25% de dicha venta. Muchas de las licencias que se habían otorgado a los contratistas fueron vendidas a terceros y unas cuantas se guardaron o se quedaron con ellas para su propio interés. A finales del siglo XVI la gran cantidad de negros traídos a las Indias pasaron o se quedaron en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, que se había convertido en el principal puerto de la zona del Caribe. Los acuerdos entre las dos coronas por la importación de esclavos negros, eran algo temporal, mientras que la discusión de la reorganización del comercio de la trata de esclavos a las Indias se retrasó por la derrota de la armada invencible, en 1598, además de las incesantes quejas de las colonias por la falta de mano de obra 129. El asiento se constituyó en el instrumento de que se valió la Corona española para establecer y reglamentar un mercado de negros esclavos traídos del continente africano que se le vendía a un
128 Registros de esclavos y avenzas o escrituras para comprar esclavos que proceden a los reales años de 1593ª 1634, en las Indias Occidentales concretamente en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias. Número de registros en trece ramos. Andrés Simón, maestre del navío La concepción en Cartagena de Indias 1593. Francisco Sánchez, maestre del navío Nuestra Señora del Buen Viaje. 1593. Antonio Rodríguez, maestre del fautor El Prieto. 1593. Jerónimo de Carmona, maestre del navío Nuestra Señora del Rosario. 1593. Damián González, maestre del navío San Buenaventura. 1593. Juan de Vanegas, maestre del navío Nuestra Señora de Gracia. 1593. Gaspar Martínez de Jaúregui, maestre del navío de la Concepcion. 1593. Juan López Negreiros, maestre del navío San Jorge a Cartagena. 1593. Juan Martin Picardo, maestre del Petache la Concepción.1593. Juan F. Correa, maestre del navío El Espíritu Santo. 1593. Gonzalo Pérez, maestre del navío La Concepción a Cartagena de Indias. 1595. Gaspar de los Reyes, maestre de la fragata La Trinidad.1597. Avenzas en ocho ramos. Francisco Peña, maestre de la navío La Concepción en 1629. Fernando Cardoso, maestre del navío Nuestra Señora del Rosario en 1626. Miguel Rodríguez, maestre del navío Santa Ana. 1626. Álvaro de Silvera, maestre de la Carabela La Concepción 1626. Francisco Ruiz, maestre de la navío Santa Barbará. 1630. Francisco de Zanabria, maestre del navío Santa Marta 1632. Juan Torrez, maestre del navío San Diego 1634. Francisco Gracián, maestre del navío Nuestra Señora del Rosario. A.G.I Contratación 2924. 129 La Corona española autorizo licencias de exportación de esclavos, entre los años de 1581 y 1594 de 17.388 esclavos para las Indias Occidentales. García Sampaio, Rozendo. Contribución al estudio de aprovisionamiento de esclavos negros en la América Española, 1580-1640, Anais Museu Paulista, 16 (1962), 5-195. p 23, 35

74

particular o, en su defecto, a una compañía. El número de licencias que eran vendidas cada año llegaban al precio de cuarenta ducados por cada una de ellas, y por supuesto que eran miles las que se vendían. El asiento tenía ganancias para las partes, tanto el que vendía como el que compraba. Pero a ello había que sacar una serie de deducciones por impuestos. Además de la tasa que se le imponía a una licencia, los traficantes debían de pagar un impuesto llamado aduanilla, por la exportación; un impuesto llamado "avería", sobre importaciones y exportaciones que se llevaban para sufragar los costes de la escolta que se le hacían a los galeones o naos por parte de la flota mercante de Sevilla. Los asentistas por cada lote de licencia pagarían una suma global a la corona que era ligeramente inferior al valor total de las licencias, y las ganancias se deducían de la diferencia entre esas dos cifras, más lo que se pudiera obtener de las licencias que quedaban a su derecho o uso particular. La corona no hacía uso directo del asiento, lo vendía y el comprador servía como un intermediario entre las partes contratantes, la corona por un lado y el comprador de la trata de esclavos. Él era el que ponía una serie de condiciones según el mercado, de acuerdo a la oferta y la demanda, el contratista vendía un asiento en determinadas condiciones a como estaba el mercado. Además era el que recaudaba los impuestos que debía de dar a la corona española. Podíamos decir que era un monopolio de la corona pero delegado a un tercero, que era el que hacía todo aquello que las autoridades no harían. Por ello, los portugueses conocedores del mercado actuaban con mucha agilidad y astucia para obtener grandes ganancias de un negocio que para ellos era ventajoso y que la corona española no veía con buenos ojos en el trascurso del tiempo. La corona con la venta de las licencias, también determinaba el destino de los esclavos, a que territorios de las Indias Occidentales iban. El asentista lo que hacía era vender licencias únicamente a un traficante de esclavos para la exportación de negros desde el continente africano a las Indias Occidentales; dichos esclavos venían de las colonias portuguesas del África y España. Las autoridades no podían dar ninguna garantía de si había disponibilidad porque no eran directamente los que controlaban el asiento y el mercadeo. Los portugueses tenían en las colonias a mercaderes o traficantes que les garantizaban el suministro a la América española de un determinado número de esclavos. Por lo tanto no debían de temer las colonia americanas de este suministro. Joao Rodríguez Couthino, que obtuvo por el año de 1601 un asiento, era también gobernador de Angola y contratista para dicho territorio y Antonio Fernández D'elvas, asentista por los periodos de 1615 a 1622, poseía los contratos de Angola y de Guinea130. La corona española, que con un virrey gobernaba el imperio portugués y el Consejo, aseguraba que los anteriores hombres fueron figuras centrales del tráfico de esclavos negros junto a asentistas españoles y contratistas africanos que tuvieron intereses tanto en la península Ibérica como en las Indias Occidentales y Brasil como colonia portuguesa.
130 A.G.I. Indiferente General 2795 y 2829.

75

Los portugueses constituyeron un colectivo social y económico con un gran poder financiero y hasta político. Eran grandes mercaderes y financieros, lo que les llevó a tener grandes dificultades con otros colectivos mercantiles, entre ellos los castellanos o españoles, por el control comercial que habían hecho en la Carrera de las Indias, donde ellos ponían las condiciones de adquirir y vender dichas mercancías cuando llegaban a los puertos. Jugaban con la oferta y la demanda y fueron catalogados de ser grandes especuladores con productos de primera necesidad, como vestuario y tejidos entre otras cosas, que se producían en la región europea. Los castellanos protestaban ante la Corona por sentirse relegados a un segundo plano en actividades mercantiles en los principales puntos de venta en las Indias Occidentales. Algo parecido que cuando se desvió la actividad mercantil y financiera de la ciudad de Sevilla a Cádiz. Toda esta actividad mercantil131 produjo muchos cambios no sólo en la población, sino también en las costumbres y la forma de pensar y por supuesto de producir. Ya no se hacen productos para un comercio local sino que va a trasegar fronteras con otras regiones y el Caribe fue principalmente esa región que tuvo un gran desarrollo en las Indias Occidentales. Cuando se conquista dicha región de las Indias Occidentales, los conquistadores imponen un modelo a los naturales, sometiendo a estos a otro estilo de vida; y la misma consecuencia con el tiempo se va a reflejar cuando los conquistadores den espacio a otros colectivos o generaciones de personas, donde el desarrollo de las ciudades y, sobre todo, de los puertos va a exigir nuevas demandas. El modelo de vida de los conquistadores su modelo trajo pugna, sobre todo porque dicho estilo de vida se basaba en privilegios que la misma Corona posibilitó durante décadas de la vida social y política de la región caribeña; "privilegios que entendieron transmisibles para constituir una suerte de aristocracia de la tierra, donde ellos los viejos(...) y sus descendientes (...) marcarían las pautas a seguir, manejando los órganos personales de gobierno (...) o de representación132. Con la conquista se trató de afianzar cierto modelo productivo y mercantil basado en el trabajo de la tierra. Pero no era menos cierto que al llegar el conquistador se cambiarían mucho las cosas, no solo en mantener una actividad agrícola, sino en un modelo de comercio más a nivel internacional, de un intercambio más amplio que el local, donde el desarrollo de regiones portuarias del Caribe va a significar mucho para dichos puntos y sobre todo las ciudades del interior, como México, Lima,
131 El importante desarrollo de la actividad mercantil durante los siglos XIV y XV va a suponer un cambio decisivo en la concepción tradicional de la economía. Los comerciantes, dedicados a una actividad económica que trata de conseguir el máximo beneficio posible, ascenderán socialmente y plantearán una nueva idea que estaba de acuerdo con sus intereses: el fin de la economía es conseguir aumentar la riqueza. Y esta se hace en base a un comercio más amplio; es que el aumento de la riqueza depende del comercio, de prácticas mercantiles favorables, y que la riqueza consiste en acumular metales preciosos. Los que defienden esta teoría han pasado a la historia del pensamiento económico con el nombre de mercantilistas. En efecto, a partir del siglo XVI, y dependiendo del desarrollo del comercio, del Ascenso social de los mercaderes y de la aparición de los estados nacionales, aparece una nueva doctrina económica que ha sido considerada por algunos como el primer intento de hacer de la economía política burguesa una ciencia: el mercantilismo. Esta doctrina defiende ya claramente tres cosas: la finalidad de la economía es adquirir riquezas, que esto se consigue mediante intercambios favorables, es decir, comerciando, y que el Estado es el principal sujeto de la actividad económica. 132 Tempestades en el océano de negocios: viejos y nuevos portugueses y judíos. Juan Carlos Garavalia y Juan Marchena. América Latina de los orígenes a la independencia. Madrid, Crítica, 2005.Pag 355.

76

Santa Fe de Bogotá, la misma Panamá y Buenos Aires. Una economía basada en la tierra y en la manufactura de productos elaborados de tejido industrial llevan a la misma sociedad caribeña y a una economía local. El ritmo de vida y crecimiento de estos puntos fue muy importante en la Carrera de las indias. La oposición de una clase aristocrática anquilosada en privilegios133 y en una vida social alta, pero que era insostenible, ante el auge de una sociedad emergente como la de los comerciantes o intermediarios llamados mercaderes, llevan a que la misma Corona tome parte del asunto, y del cambio o giro social que dicha actividad económica basada en intercambio de productos manufacturados y la extracción de materias primas que daba la tierra, sobre todo metales preciosos; el oro, la plata, perlas, esmeraldas etc. La pugna de grupos sociales a su interior, llevó entonces a la rivalidad de nuevos y viejos, es decir, pobladores que llegados a este puerto, reclamaban una mayor presencia no solo en la ciudad con su actividad comercial, sino de poder político. Porque dichos negocios de la llegada de remesas de grandes metales desde la región del sur de las Indias Occidentales, demandaban de estos comerciantes una representación en el cabildo o en la misma hacienda pública. Tenían derecho a decidir de sus intereses personales y los de la misma ciudad o puerto donde trabajaban. Los viejos comerciantes se enfrentaban a los nuevos. Estos empezaban a emerger en una economía de mayor envergadura, con respecto a la local. Aquellos se veían relegados en sus negocios, frente a negocios comerciales que implicaban un mayor volumen de mercancías y de financiación. Lo que hace difícil para los viejos competir. Pero estas diferencias de los colectivos por la imposición o aceptación de una nueva economía, basada en el intercambio comercial a gran escala, llevó a las autoridades españolas a intervenir casi a favor de los segundos. Porque la sociedad en las Indias no podía mantenerse en un sistema exclusivamente feudal, comercializando con productos primarios, no elaborados industrialmente. Por lo tanto, la Corona española veía con buenos ojos, el establecimiento y la llegada de comerciantes a las Indias Occidentales. La Corona española, empezó a revisar y a establecer visitas fiscales, de los antiguos gobernadores, donde se vieron algunas valencias en su gestión administrativa y política. Demandando entonces la consolidación de una nueva clase social, como de hecho de una nueva economía, la Corona empezó a consolidar y afirmar esta nueva clase política, dándoles representaciones en las administraciones o cargos públicos en los ayuntamientos o cabildos. Pedro de Heredia, fundador de la ciudad de Cartagena de Indias, fue sometido a varios juicios de residencia y él envió de varios visitadores que acabaron por destramar el complejo nudo de
133 Los conquistadores y los que venían a estas tierras por vez primera no tenían la intención de desarrollar la colonia con su propio trabajo. Hasta el más simple de los inmigrantes españoles se veía a sí mismo como miembro de una raza de conquistadores y rehuía cualquier tipo de trabajo manual. Muchos de los que acudieron a las Indias Occidentales se consideraban aventureros, inclinados a vivir a expensas del trabajo del nativo y aún cuando las condiciones se estabilizaron el español siempre era considerado un "hombre ocioso", muy delicado y poco apto para el trabajo manual. Lewin, Boleslao Descripción del virreinato del Perú; Crónica inédita de comienzos del siglo XVII. Universidad Nacional del Litoral, Instituto de Investigaciones Históricas. Colección de textos y documentos, serie B, numero 1, Rosario Argentina. P. 40

77

intereses que creo alrededor de su entorno familiar, viniendo la ciudad a depender de la recién creada audiencia de Santa Fe de Bogotá en el año de 1548. El establecimiento de esta sociedad nueva, de pobladores venidos de otros rincones del continente Europeo, así como de los mismos esclavos, no sólo aportó crecimiento, sino también celos entre muchos otros colectivos, como la iglesia y comerciantes castellanos o sevillanos, al ver cómo la actividad comercial se iba de las manos y la controlaban los mercaderes o comerciantes portugueses, muchos de ellos de origen judío o conversos. Los comerciantes que durante una buena parte del siglo XVI se fueron afianzando en este espacio caribeño miraron con mucho celo la aparición de personajes que influían mucho en la ciudad como los obispos y algunas órdenes religiosas instaladas en los conventos. Fueron parte de un conflicto entre portugueses e Iglesia mediante la instalación de la Inquisición en dicha ciudad, y en otras partes del Caribe. Aun dentro de ellos mismos hubo diferencias en el aporte y precio de las mismas remesas o mercancías, como lo atestigua en su libro de tratas y contratos Tomás de Mercado. Durante los siglos XVI y XVII, se establecieron grandes diferencias entre estos grupos, tanto como comerciantes, mercaderes, asentistas o tratantes, locales o extranjeros, hasta llegar a reunirse en un cierto grupo "hegemónico" para establecer reglas de juego en cada uno de los puertos de la región del Caribe. Y por supuesto para constituirse como un monopolio del mercado, que estaba en manos no propiamente de la Corona española, sino de los portugueses asentados en las Indias y la Península Ibérica, pero bajo control del estado español 134. Esta transición de cambio de una clase económica que se empieza a consolidar, habiendo sido mucha venida de afuera, y que con el tiempo no sólo consolidó un comercio externo, sino el local. Es decir, muchos de los venidos de la Europa se quedaron aquí haciendo grandes negocios, como lo certifican algunos procesos inquisitoriales y la misma Casa de la Contratación con algunos portugueses que se naturalizaron o que se les había vencido la carta de naturaleza para seguir trabajando en las Indias Occidentales. Ya no era depender del exterior o ser simplemente mercaderes dependientes de la ciudad de Sevilla o de otra región de España, el comerciante se fue afianzando e independizándose de otro, dejo de ser intermediario para convertirse en un amo o comerciante independiente 135. El fortalecimiento de un negocio local con el tiempo y las diferentes redes comerciales y
134 Casa de la Contratación, consulado de Sevilla y el mismo Consejo de las Indias. 135 "Un sentimiento de propiedad sobre lo local, del que se desprendía una identidad bien diferente a la de los tratantes peninsulares, quienes no solo entendían aquellos puertos como remotos y ocasionales lugares donde hallar oportunidades de negocio. Segundo porque fueron tomados cada vez mayor conciencia de que no tenían porque aceptar condiciones y las practicas mercantiles del comercio sevillano, sobre todo cuando iban en contra de sus intereses , impidiéndoles acrecentar sus beneficios; de tal modo que comenzó a extenderse por estos puertos un argumentado resentimiento contra el tratante flotista, al que veían como un intermediario inútil que elevaba innecesariamente los precios de unos productos que ellos mismos podían obtener directamente del contrabando; y desde luego no aceptaban o lo hacían cada vez de peor grado, la prepotencia con que los comerciantes de Sevilla regulaban el trafico , creyéndose el derecho de imponer condiciones ( especialmente cuando decidían retrasar las flotas para subir los precios). Marcharon directamente a Sevilla sin esperar la llegada de la flota y sus disparatados precios a sabiendas que serian mal recibidos en España por dedicarse a esta actividad y tratados despectivamente como peruleros. Cuando también tomaron conciencia de que la monarquía era mucho más dependiente de ellos en lo económico que lo contrario. Entre monopolio y contrabando, optaron obviamente por mantener el primero en limites tolerable pero desarrollando extremadamente el segundo segmento de su actividad. Comerciantes y especuladores en el Caribe; América Latina de los orígenes a la independencia, ídem p. 357

78

sociales que se fueron estableciendo tanto interna como externamente, hicieron de la ciudad de Cartagena de Indias y su puerto uno de los puntos más importantes de la región caribeña por ser puerta de entrada de la región andina y punto de comunicación con las demás zonas del Caribe y de Europa. Desde los comienzos de la conquista española de las Indias Occidentales se trató de excluir a los extranjeros de actividades comerciales en sus territorios y se había otorgado el monopolio comercial a los mercaderes de la ciudad de Sevilla. Pero dichos esfuerzos por hacerse con el control de los mercados los llevaría al fracaso porque sus economías no eran bastante sólidas para un mercado a gran escala. El colapso de la industria española y el coste de la flota que escoltaba a las naos que salían de la ciudad de Sevilla cada año era bastante costoso. A medida que las demandas de mercancías crecían y se volvían más costosas, los comerciantes portugueses, ávidos de ganancias, empezaron a suplementar sus cargamentos legítimos con esclavos y mercancías ilegales. "El alcance de ese contrabando es discutible, pero por lo menos fue suficiente para enfurecer a los mercaderes de Sevilla, que afirmaron que el contrabando portugués, disfrazado de comercio legítimo de negros según asiento, drenaba grandes cantidades de metal que de otro modo hubieran fluido por los canales legales hacia el sostenimiento del sistema de flotas y construcción del imperio español"136. La Corona española dependió mucho de los portugueses en el renglón de la importación de esclavos para las Indias como a la vez los mismos portugueses dependieron del control y manejo de reglas de juego que la misma institución había fijado desde los inicios para un desarrollo normal de la trata de negros traídos del África. Porque en este negocio de trata de negros circuló el crédito, la plata y sobre todo el monopolio que era algo que la misma corona había suscrito de una manera clara con los mercaderes o comerciantes portugueses que sabían cómo lo hacían. De todas maneras, con el correr de los tiempos, se encontraron con dificultades, pero a pesar de ello se unieron. Los enemigos más comunes fueron la Real Hacienda, el fisco; las autoridades enviadas a las ciudades de las Indias, sobre todo donde se hallaban puertos como el de Cartagena de Indias; y la competencia de otros grupos que hacían la importación o comercio de mercancías de negros o de otra índole. Cuando hubo mucho intercambio y se dió una cierta estabilidad comercial en todos los puertos de las Indias Occidentales, fue cuando abundaba la plata que se sacaba de las minas del Alto Perú y de México. Esto hizo que el comercio no sólo tuviera un rendimiento durante el siglo XVI, sino también durante parte del siglo XVII, hasta la ruptura de un lado de las dos coronas que se habían unido tiempo atrás, porque empezaba a circular menos cantidad de plata. Muchos comerciantes de la región peruana tramitaron su quiebra por el excesivo endeudamiento. Una de las causas que atribuye a esto el señor Tomas de Mercado era el pagar al fiado, lo que llevó a un encarecimiento de
136 El esclavo africano en el Perú colonial. Op. Cit. p. 58

79

las mercancías. Los comerciantes no podían frente a un mayor endeudamiento y de ahí a la ruina, por los intereses que debían pagar. Esto hizo un efecto dominó en comerciantes, llevándose consigo otras producciones que no fueron propias de la trata de esclavos, la importación de tejidos y productos como vino, alcohol, cueros, etc. Esto generó una bancarrota que afectó a todas las estaciones del circuito y en especial a los puertos a la región del Caribe. El comercio local 137 se vio afectado inicialmente por la venida de los portugueses, porque llevaron los productos a unos precios inalcanzables y el coste y desgaste de un trabajo en unas determinadas condiciones que vieron que no daba muchas rentas. Se les tildaba de ser usureros y tener una avaricia y codicia para el negocio de mercancías y sus intercambios. Los locales se fueron degradando en su trabajo por tener una carga impositiva de la cual no era fácil salir, lo que hizo que el portugués se fuese adueñando de la situación de un mercado de la cual sacaría mucha ventaja. Lo mismo pasó en la región peninsular, tanto en Castilla la Vieja, como en Sevilla, y más tarde Cádiz. Este comercio monopolizado que tuvo la corona con los portugueses dio muchos dolores de cabeza138 porque otros países139 querían a toda costa hacerse con el control del comercio de Europa, África, y las Indias. Holanda surge con hambre por hacerse a dicho control. La tregua pactada con dicho país sufre una ruptura en los principios del siglo XVII con la creación por parte de algunos judíos portugueses de la flota holandesa de las Indias Occidentales, que sería un fuerte rival para el monopolio español y portugués y que, en 1624, habían conquistado una parte de la región de Brasil, Salvador de Bahía, y apresado una flota en las costas cubanas, en 1628. Se conoció el rey Felipe IV como el "Rey Planeta", quien rompió vínculos con la Francia de Richelieu, de manera que la famosa frase de Felipe II, "Guerra con toda la tierra", volvía a estar en actualidad. Con las dificultades económicas a las que se enfrentaba la corona a través de sus gobernantes tanto locales como dentro de la misma Corona, la pregunta era cómo hacer que las cosas pudieran no tener grietas y conducirse de la mejor manera posible. Porque de todas maneras el comercio de negros era importante y de un coste bastante alto de no solucionarse. En los reinados de los Felipes la situación de cada uno de ellos a travesó dificultades financieras y una de las maneras era acceder
137 "Y el dicho licenciado Antonio de Quiroga me ha advertido de muchas cosas importantes para más bien cumplir lo que vuestra merced mande y me entrego memoriales de algunos fraudes que ha entendido se han hecho en perjuicio de la real hacienda de la dicha ciudad de Cartagena y dice a puesto cuidado en tener noticias para darla a vuestra merced lo que me ofrezco de inconveniente es no señalarse salario a escribano y aguacil para mejor encaminar la dirección de los negocios y en lo que toca a la carestía que hay en aquella tierra y en las dificultades que se ofrecen en las materias en que vuestra merced me manda vaya a servir respecto de no estar hechos(...) a cuentas a justadas no trato más de fundarme en el gran interés que se me sigue de continuar el servicio de vuestra merced y es tan cierto se servirá demandar proveer en todo lo que convenga " Santa fe 27 de junio de 1619 138 "Los traficantes portugueses de esclavos eran no solo contrabandistas que despojaban a España de su plata; eran además herejes judíos que practicaban en secreto su fe bajo una fachada de ortodoxia católica y que inundaban América de negros adoctrinados en sus propias falsas creencias. Tales creencias, adornadas con supersticiones africanas, se extendían a su vez entre los indios. Los mercaderes sevillanos dudaban que la mano de obra africana compensara el contrabando y el socavamiento de la obra de la iglesia entre los indios, pero no llegaron a solicitar la abolición del tráfico de esclavos". García Sampaio, Rosendo. Op. Cit p. 28. Era claro que los sevillanos atacaban a los portugueses no en lo económico sino en factores de ideología o creencias de los africanos, de los que más tarde se ocuparía la Inquisición en asuntos de fe. Como también fue claro cómo la misma institución con su poder asumió situaciones en el orden económico, cuando los judíos tenían deudas pendientes con otras personas en regiones como África y España, entre otros. 139 Holanda, Francia e Inglaterra.

80

a créditos que los portugués con sus negocios facilitaban a la Corona. A los portugueses se les tildaba de hacer con dichos asentamientos de trata de negros un negocio muy lucrativo, y que en nada beneficiaba a muchos otros grupos de comerciantes de las Indias, y de la propia Corona española. El historiador español Antonio Domínguez Ortiz en uno de sus textos donde habla de los judíos portugueses en España y América, comentaba que la Corona tenía que buscar la solución al inconveniente que se estaba presentando con el colectivo de los asentistas en las Indias Occidentales porque era un problema que podía repercutir enormemente a la Corona. La nobleza española, veía en el modelo económico del rey Felipe IV, gestionado desde sus comienzos a su carrera política por el Conde Duque de Olivares, el privilegio de sectores financieros ajenos a los españoles pero no a la corona, como eran los judíos, los llamados cristianos nuevos, y menos representatividad de los valores nacionales que representaba la aristocracia de la élite. La idea de Olivares, en contra de la opinión de la aristocracia española, era apoyar a los comerciantes o financieros judíos como una manera de derrotar a los holandeses, dándole salidas a sus capitales. Tras la crisis de los banqueros genoveses era harto improbable que se mantuviera sin perturbaciones el crédito de la monarquía. Tales apoyos que demandaban Olivares y la propia Corona, representaban una cierta amenaza para la nobleza española. "La nobleza se hallaba ya de por si descontenta; atizaba en Portugal la restauración de su monarquía, y un peligroso individualismo señorial parecía enquistarse en Andalucía y cuya máxima expresión se alcanzó en 1641 con la supuesta traición a la Corona del todo poderosoDuque de Medina Sidona y del Márquez de Ayamonte, quienes deseaban constituir un Reino de Andalucía y las Indias"140. Hasta la misma Iglesia veía en los cristianos nuevos un grave peligro. No sólo en lo económico sino en la práctica de una serie de creencias que iban en contra de la santa fe católica, promulgada por la Corona española y que era el reforzamiento de la conquista en las Indias de muchos naturales de practicar una religión en base a la creencia de un Dios todopoderoso, que era el Rey de la Corona. La nobleza, al igual que la Iglesia, veía en este colectivo social, comercial y económico una amenaza de la burocracia del estado, de la herejía protestante europea y de la secta infernal de los judíos que estaba en las finanzas del rey y en su misma política. En la misma época de los reinados de los Felipes, la sociedad portuguesa, que estuvo unida por tiempo con la Corona de España, vio como afianzarse como colectivo y, sobre todo, la de ocupar grandes puestos en la misma corona y en otras profesiones liberales que la misma sociedad demandaba. Cuando con Felipe II se anexionó Portugal a la Corona los portugueses entraron de manera masiva, llegando a constituirse en los tiempos de Felipe IV en un sector de la sociedad española muy importante. Las razones entre otras para que esto ocurriese fueron que las familias
140 Comerciantes especuladores en el Caribe; América Latina de los orígenes a la independencia, op. Cit P. 359.

81

que hicieron fortuna por un determinado periodo veían España como un buen campo de especulaciones y negocios en el que además se podía vivir sin ser perseguido por las inquisiciones de ambos países. Cuando se dió el auge de la comercialización por el Atlántico desde comienzos de 1580, con la unión de las dos coronas de España y Portugal, hubo grandes consecuencias para las mismas Carrera de Indias y de manera particular con la región del Caribe: Los portugueses consolidados en la región del Brasil se pudieron relacionar con las colonias españolas. El reinado de Felipe II tenía unas claras intenciones con la unión de la Corona Portuguesa y era el control sobre su enemigo, porque los portugueses eran los mayores comerciantes en los territorios de ultramar y, según la opinión del Duque de Alba, además de ser un país vecino, amenazaban con invadir España con la cantidad de cristianos nuevos venidos de dicho país y que trabajaban al servicio de la Corona y ocupando cargos públicos en muchos trabajos, tanto de hacienda pública como de profesiones liberales, al carecer España de mucha mano de obra cualificada en ciertos cargos públicos, como contadores, banqueros y comerciantes en general 141. Como Holanda y Portugal tenían vínculos comerciales con muchas colonias en los continentes africano y americano, era una oportunidad que debía aprovechar Felipe II para, con la unión de las dos coronas, hacerse con un potencial de mercado que estaba siendo controlado por Portugal y, con ello, deshacerse de los paises bajos. La unión de las dos coronas traía como consecuencia un mejor control de la navegación de flotas mercantiles, ya que muchas andaban sueltas y sin control, recalando en muchos puntos de la costa de Portugal. Con ello se controlaba el tráfico ilegal de mercancías y el fraude a la real hacienda de la Corona española. Así, de alguna manera, quedaba legalizado el comercio entre los dos paises en la Carrera de las Indias, quedando mejorada con la unión de las dos armadas para la defensa de sus propios intereses en el océano contra posibles piratas o corsarios. Se abría para los portugueses una vía clara para la conquista de un espacio comercial entre los dos mundos: el nuevo y el viejo. A pesar de los recelos que se dieron en el Real Consejo de las Indias, por las ventajas que iban adquiriendo los portugueses en la región del Caribe, España lo que termina haciendo son unos convenios legales para evitar fraude y que su socio en vez de ser su rival sea un gran aliado comercial y financiero. Las primeras remisiones de Portugueses, como hemos dicho en el capitulo anterior Los júdios en España, Portugal y las Indias Occidentales, se debió a los procesos inquisitoriales que se hicieron en algunas ciudades de España, entre ellas Toledo, Granada, Córdoba, Sevilla etc.; que hicieron que se fueran a Portugal y de allí a las Indias Occidentales porque veían en la Inquisición un enemigo muy grande para hacer grandes negocios y para mantenerse como cultura cohesionada. La comunidad de los judíos y de los conversos en general, tanto de España como de Portugal,
141 "Nos meta en casa la guerra y la herejía" y "se nos salga este reino de entre las manos"

82

habían creado desde mediados del siglo XVI y buena parte del XVII el fortalecimiento de una vasta red de contactos de operaciones mercantiles alcanzadas desde el norte de Europa y la Península Ibérica con los muchos puertos americanos, en especial con las Antillas y el Caribe. Mientras los conflictos se sucedían en muchas zonas de la Península con los portugueses, estos abandonaban la región emigrando a otras partes de Europa, al continente africano y, por supuesto, a las Indias Occidentales donde podían librarse de la Inquisición. Pero esto duraba poco porque en las ciudades de Lima, México y posteriormente Cartagena de Indias se iba consolidando la institución inquisitorial. Los judíos eran temerosos que la historia de nuevo se repetiría en estas regiones de las Indias. Estas inmigraciones no parecen haberles afectado mucho en su condición de integración al medio americano. Unos procedían de la Península Ibérica como otros de regiones un poco alejadas de la misma, como Holanda y Turquía, pero cuando llegaron a Cartagena de Indias unos procedían del Perú y otros del Brasil. En los comienzos del siglo XVII la afluencia de portugueses a la ciudad fue numerosa y con el tiempo se fue cohesionando e integrando en la vida colonial por los parecidos lingüísticos y culturales y por las redes de crédito establecido en el comercio local, que eran muy importantes. Lo mismo que, de alguna manera, pasó tiempo atrás con la Península Ibérica, sobre todo en la región de Castilla la Vieja, la actual Castilla y León. Muchos portugueses pasaron de manera clandestina, sin una regularización o permiso por parte de las autoridades de la corona. Eso fue un problema inicial pero luego se regularizó por medio de un permiso, una cedula real, para residir y trabajar o comerciar en las Indias. Esto era lo que se llamó la "naturalización", siendo los naturales que los que legalmente residían en las Indias. En 1586, el gobernador de la ciudad de Cartagena se quejaba en una carta142 de la mucha población de extranjeros portugueses que allí residían y que en la realización de las composiciones más de la mitad eran de portugueses. La Inquisición, en sus informes, denunciaba a que ellos tenían un comercio consolidado, con sus tiendas donde se vendía de todo, desde lo más simple hasta lo más valioso o suntuoso para la clase social alta. Las dos terceras partes de la población extranjera estaban ocupadas por este colectivo de portugueses, afirmándose que "es en los portugueses donde está la masa y la grosedad del comercio de esta ciudad, y particularmente los negros, que es el trato más grueso de esta tierra"143. Por supuesto se refiere al comercio de esclavos negros, la
142"En esta ciudad hay alcaldes ordinarios, los cuales conocen civil y criminalmente en todos los negocios que se ofrecen es un gran encuentro para poder hacer justicia porque como vecinos acuden con todo por este y por otros muchos inconvenientes he entendido que V.M. ha mandado que no los hay en muchas partes de estos reinos (...) Aquí hay grandísimo número de extranjeros y portugueses que ha días a aún años que residen en esta ciudad que habiendo de ser como lo es frontera no deja de tener muy grandes inconvenientes. V.M. mande lo que cerca de esto fuera lo más servido". 13 de agosto de 1586. Carta de Pedro Lodeña, gobernador de Cartagena de Indias. Santa Fe 37 numero 69. 143 En la ciudad de Cartagena de Indias, las autoridades veían la manera de esta gente de apropiarse del negocio de la trata de negros, que no podían más que denunciar los grandes beneficios y la forma ilícita de tener un mercado. Durante los asientos que tuvieron los portugueses se pudo detectar algunos fraudes como el que tenía Jorge Fernández Gramajo, factor del asentista Reynel. Fuera de tener haciendas y el negocio de trata de negros se le acusó de contrabando y fraude a la hacienda pública de la corona en la ciudad de Cartagena de Indias. Llegó a tener un gran prestigio porque fue amigo del presidente de la Real Audiencia de dicha ciudad y del obispo de la misma. Las propiedades le sirvieron para esconder cargamentos de

83

manera o forma como eran traídos y vendidos a los mejores postores en los puertos del Caribe. Entre los portugueses venidos de la Península Ibérica y del continente africano están los que aparecen en el capítulo relacionado con la Inquisición. Éstos formaban un entramado de negocios no sólo local sino con otros comerciantes o mercaderes extranjeros que residían en Perú, México y Sevilla, en España. Podemos ver los entramados que establecieron Luis Gómez Barreto, Rodríguez Mesa, Méndez Chaves, Luis Fernando Suarez, la familia Gramajo144 o Luis Lemos entre otros. Tenían vínculos con gente del Perú, como Manuel Bautista Pérez, en Sevilla con Simón Váez, en México con Simón Rodríguez Bueno. En los procesos inquisitoriales tramitados por el tribunal de la ciudad de Cartagena de Indias, se muestra de cierta forma como se constituían los entramados comerciales entre ellos mismos y lo que se traía o se importaba y se vendía en el puerto de la ciudad.El colectivo de los portugueses fue endogámico, debido a sus creencias religiosas y culturales, para así no perderlas al estar en el exilio de su patria. Ello lo corroboran los procesos inquisitoriales en las que se podía ver perfectamente como actuaban y vivian los portugueses, a los que se les sospechaba de ser conversos, practicantes de la ley de Moisés. A pesar de que se movieron con tranquilida y con cierta libertad desde los comienzos de la década de 1620, a finales de 1650 se desató una gran persecución que llevo a la casi eliminación de los portugueses, lo que derivo en malas consecuencias para la Corona española, con la baja rentabilidad que se generó en laciudad. La gran presión del tribunal de la Inquisición que hizo con las autoridades de la Corona para perseguirlos trajo consecuencias económicas a la hacienda. La confianza entre ellos mismos y la circulación de crédito llevó a los portugueses a afianzar el comercio en la ciudad de Cartagena en los comienzos del siglo XVII. Claro está que ellos buscaban por cualquier medio el evadir responsabilidades en el control del fisco de la corona, como se asevera en algunos procesos inquisitoriales donde la institución quería saber y dirimir situaciones de orden económico, ya que su jurisprudencia no se lo permitía pero que, al invadir competencias, les ahorra a la corona que se investigasen a nivel civil. Los procesos contra Luis Fernández Gramajo, su primo, Luis Fernández Suárez, Luis Gómez Barreto o Garci Méndez entre otros son ejemplos de ello. Los portugueses con su amplio comercio, que les lleva a unas actividades fuertes y seguras en su capitalización, sumado a la concesión por parte de la Corona de asientos de esclavos
esclavos. Estos lugares no eran muy distantes de la ciudad y cerca de la costa caribeña. Se le acuso de tener tales haciendas como depósitos clandestinos para esconder a esclavos venidos al puerto. Si nos atenemos a lo dicho por E. Vila se dieron unas cifras de 398-352 esclavos mensuales entre los períodos de 1599-1600 y topos de esclavos de 1.273 esclavos en un mes (febrero de 1601), por lo que no parecen exageradas las cifras del padre Alonso Sandoval y de otros jesuitas testigos de lo que llegaba al puerto de la ciudad y de sus condiciones. Otros fueron Manuel Sossa de Coutinho, hermano de asentista, y a Jorge Fernández Delvás, hijo de asentista. En el asiento de la compañía de Cacheu se presentaron serios problemas entre el gobernador de Cartagena de Indias, Díaz Pimiento, y el factor de la compañía, Gaspar de Andrade, por la manera como en el puerto se daban cifras muchos menores de lo que traían las naos. 144 El gobernador Pedro Acuña informaba en 1603; "la mayor y mas principal contratación de esta ciudad es la de esclavos que vienen de Guinea y Angola, y como son provincias de la Corona de Portugal todos los más que los ejercitan son los portugueses, y estos no en su nombre sino en nombres de otros ricos y gruesos de Lisboa que no fiarían haciendas de éstas sino tuvieran en esta ciudad parientes y amigos de su misma nación, personas de crédito y hacienda que les beneficiaran los esclavos y acuden con sus respondicia". Comerciantes y especuladores en el Caribe; América Latina de los orígenes a la independencia, op. Cit

84

en un régimen exclusivo de monopolio, que ellos mismos lo mantuvieron en exclusividad por un tiempo; fueron favoreciendo su implantación y alcanzaron el éxito en lal zona del Caribe. Varias eran las razones para que al colectivo de comerciantes portugueses se les tomase gran importancia en la Carrera de las Indias Occidentales, cuyo momento para la Corona española fueron los judiós o conversos, como empleados y financieros. Nos referimos al periodo establecidos antes de que la Inquisición se estableciera en el siglo XV y la posterior implantación de la misma en el XVI y, de manera más importante, en el siglo XVII. Fue y era fundamental para los portugueses de origen judío en los reinados de los Felipes. "Cuando Felipe IV ocupó el trono español en 1621, el Consejo de Hacienda explicó a su valido Olivares que los pagos de ese año se habían realizado con lo que se esperaba recibir en 1625. De ahí que los técnicos del conde-duque aconsejaran templar los recelos contra los cristianos nuevos, calmar la animosidad religiosa que existía contra ellos y potenciar el comercio, el tráfico y sus beneficios económicos. De hecho, algunos de los grandes financiadores de la Corona habían salido de España huyendo del Santo Oficio, instalándose en los Países Bajos. Pero los planes de Olivares encontraron una fuerte resistencia en los sectores más influyentes de la sociedad española: la nobleza y la Iglesia, para los que América y sus problemas quedaban muy lejos"145. Ejemplo de ello fue Juan Núñez Saravia146, que era judío y tuvo parentesco con Antonio Núñez Gramajo. El primero fue un financiero de Felipe IV. Durante la crisis que vivió la Corona de España, en 1627, muchos de los asentistas portugueses que se habían establecido en la ciudad de Madrid empezaron a ejercer influencia en la corte para poder trabajar y comerciar en unas condiciones favorables, situación que la Corona aprovecha para financiar sus arcas y hacer competencia a los genoveses y alemanes en el sector financiero y comercial. Al obtener un indulto por parte de la Corona, con la aceptación forzosa de la inquisición. Ello daba a los portugueses mayor libertad de movimiento, con la recompensa por parte
145 América Latina de los orígenes a la independencia, Op. cit. p. 362. 146 "De los asentistas que aparecen en el concierto de 1627 cayó pronto, en las cárceles del Santo Oficio toledano, Juan Núñez Saravia. Núñez Saravia era al tiempo de su prisión un hombre talludo, casado tardíamente. Había sido mercader ambulante en su juventud y en el reinado de Felipe III ya había realizado operaciones en Madrid, donde su tío, Méndez Correa, fue de los primeros que hicieron arriendos considerables. En 1629 era uno de los principales mercaderes de lonja de la corte y tenia establecida correspondencia con muchas ciudades de Europa: en cada una de ellas contaba incluso con asociados o varios corresponsales, que eran judíos y, en parte, parientes suyos. En Burdeos, por ejemplo, había vivido y negociado su padre con su hermano Enrique: en Ruan tenía, como corresponsal muy ligado, a Antonio Rodríguez Lamego, mercader poderoso En Amsterdam, Hamburgo, etc, sus negocios se ramificaban de forma siempre sospechosa para la Inquisición y sus relaciones dentro de la península también eran, en parte comprometedoras. El asentista presentó sin embargo, una serie de testigos de descargo que dieron la cara por él con bastante valor. Hubo incluso algún padre jesuita que al declarar aludió a la seriedad con que procedía en los negocios que tenia con la compañía. Pero otros testigos se despacharon a su gusto, considerándolo como judío empedernido y fanático, que incluso en su casa impedía que la servidumbre cumpliera con la Iglesia; así, las delaciones de criados, en este caso como en otros fueron decisivas". Tomado del texto La sociedad criptojudia en la corte de Felipe IV. Julio Caro Baroja. Madrid 1963. Editorial e imprenta Maestre. P. 44 En este caso y en muchos otros, vemos la generalización de lo que fue la sociedad judía, en relación a sus negocios. Fue una sociedad cerrada no solo en lo cultural, sino en los mismos negocios, de tal manera que se mantuviera la hegemonía familiar. Pero ello conllevó grandes riesgos que las mismas autoridades inquisitoriales supieron explotar en sus diferencias. Siendo como lo dice Julio Caro Baroja en su texto, fueron solidarios y se ayudaban mutuamente, ello se puede ver en los proceso inquisitoriales, como empezaron desde jóvenes a trabajar y con el tiempo a amasar una gran fortuna. Los enemigos no estaban afuera, estaban dentro de los mismos judiós, por hacerse con el control y la competencia desleal de un mercado que fue rentable. La caída de Saravia y otros grandes mercaderes muestra que estuvo condicionada por la hostilidad de los rivales que supieron mover factores religiosos para hundirlo en el oprobio y la vergüenza, aunque pertenecieran al mismo parentesco o linaje. Véase las diferencias que hubo entre cristianos viejos y nuevos o conversos, en la defensa de su cultura y de negocios de mercaderías.

85

de los más ricos a retribuir a la Real Hacienda fondos dentro y fuera de España y al gobierno y si se los facilitaba por encima de una cantidad mayor de cincuenta mil ducados, estarían excentos de impuestos. En esta negociación habían intervenido entre otros asentistas Nuño Díaz Méndez Brito, Juan Núñez Saravia, Simón y Lorenzo Pereyra y País Rodríguez , a los que se les añaden, en los mismos asientos de 1627, Duarte Fernández, Simón Suarez y Manuel País147. Durante el periodo que se unieron las dos coronas, la de Portugal y la de España, junto a un intenso auge comercial en la trata de negros esclavos y otros productos comerciales, entre los que se destacan materias primas estraidas del continente americano, y la importación de productos manufacturados de la región Europea; la nobleza y la iglesia fueron estamentos que se quejaron mucho por el auge económico que representaban los mercaderes portugueses, a lo que se les llamaba cristianos nuevos en las colonias españolas de las Indias. Ya lo hemos visto con el Conde de Olivares, y que la misma Inquisición se estableciese en las Indias Occidentales fue una manera de frenar ese auge del poder que los portugueses fueron adquiriendo. La nobleza o la aristocracia de la Corona de Portugal también se sentía inconforme con el poder económico y las consecuencias que de ello se iban derivando con el auge del comercio emergente de los judíos en su país y en las colonias españolas en las Indias Occidentales. Pero sobre todo ellos se sentían molestos con respecto a España al considerar que no tenían una cierta autonomía para decidir sobre estos asuntos. Protestaban por la ausencia de la corte del territorio portugués, anhelando "a un rey nacido en la tierra", a lo que se sumaban la situación que tenían con la Compañía de las Indias Occidentales, grupo de la armada holandesa, que competía para hacerse con el control del Atlántico. Esta presión holandesa era bastante fuerte con Portugal y, sobre todo, en las colonias que poseían tanto en África como en la zona del Brasil. Todo repercutía enormemente ante los españoles, la manera de conducir una situación que llevaba a los portugueses a buscar una salida diferente y sin tener que vérselas con los españoles. Esto no cambio hasta 1640, cuando ya gobernaba en Portugal uno de los últimos reyes de la dinastía de los Felipes: Felipe III. La nobleza española tan arrogante y poco funcional, vanidosa en su ostentación, que llegó a retratar Olivares como que ni tenía la menor idea donde quedaba, por ejemplo, la ciudad de Valladolid. De la nobleza del país vecino, Portugal, el mismo conde decía. "llenos de vanidad que no caben por las calles". Toda esta aristocracia de las dos coronas se sentía bastante desasistida, relegada a un segundo plano, mientras se le daban muchas prerrogativas y determinados estímulos por parte de la corona española a los comerciantes. Un colectivo realmente parásito, que vivía de los donativos o de ciertas prebendas que la Monarquia otorgaba, podía llegar a su fin. El Conde de Olivares, para deshacerse un poco de las críticas de esta clase social, parte de
147 Domiguez Ortiz, Politica y Hacienda de Felipe IV, Op. cit. p. 129-130.

86

la llamada élite; les concedió nuevos títulos a los comerciantes para sus familiares, lo que brindó buenos réditos a las arcas reales. Incluso hicieron participes de estos títulos en muchos pueblos de Castilla la Vieja y Andalucía. La nobleza temía que el mismo rey, sometido a la clase social de los mercaderes por los muchos donativos y al ser los financieros de la Corona; que los relegase a un segundo plano y a una situación de victimas de una política que nos les daría mucha continuidad como clase social alta. Gastaban mucho más de lo que podían pero aparentaban una gran solvencia. La nobleza de Portugal, al ser restaurada su monarquia con el amparo de la Corona española, protestaban porque no se sentián tan importantes como la nobleza española, porque dependían mucho de ésta última para tomar decisiones, eran unos súbditos del Rey de España, que era su país vecino. Esto en ultima instancia era lo "mejor" que se podía tener en ese momento. Todas estas disputas de poder entre los colectivos sociales y los mercaderes, como vemos, eran zanjadas por las autoridades con ciertas prerrogativas que no aliviaban las tensiones que se fueron creando durante dicho periodo de la unión de las dos coronas. La Iglesia fue una de las que empezó a tirar para su costal argumentando desde sus intereses no económicos, sino de creencias religiosas, que los portugueses o cristianos nuevos era una secta infernal, intolerable para estar residiendo en las Indias Occidentales. Se planteaba entonces un problema religioso, de la fe católica contra la ley de Moisés. Durante el reinado de Felipe IV, el conde de Olivares no sólo tuvo que capear las exigencias de la nobleza y de la Iglesia, porque se partía de que la corona española estaba cediendo mucho ante ellos. La misma presión fiscal o de la Real Hacienda, que se hizo con el monopolio de la trata de esclavos hecha por los portugueses que tenían el monopolio, hacía que a esta clase de "cristianos nuevos"148 que empezaban de cierta manera a incursionar en este mercado se le liberara de esas presiones que era el monopolio para hacer más rentable el negocio. "Olivares prefirió comenzar por suavizar la presión que se ejercía sobre los cristianos nuevos mejorando el rendimiento del comercio y para ello liberalizó las exigencias en cuanto al tráfico atlántico, acrecentando la permisividad con respecto a los portugueses afincados en América. El comercio negrero que antes era un monopolio portugués (...) fue acaparado definitivamente después de 1620 por los grandes comerciantes de Lisboa, como muestran las cuentas astronómicas de la familia Váez. En la primera década del siglo XVII, los cristianos nuevos habían podido comprar a Felipe III por una cuantiosa suma una especie de amnistía con la que se les aseguraba una cierta libertad de movimientos y eliminar detenciones arbitrarias y las confiscaciones de sus bienes que frecuentemente realizaban los tribunales eclesiásticos"149. Con la unión de las dos coronas, se pensaba por parte de España que la situación económica
148 Se refiere a los que habían emigrado a las Indias Occidentales. 149 Comerciantes y especuladores en el Caribe; América Latina de los orígenes a la independencia Op. cit. p. 365.

87

que se vivía se iba a solucionar con la llegada de cristianos nuevos, porque la productividad que tenía España era muy baja, y poco rentable, además de un sistema fiscal deficitario y crónico comparado con la economía de mercado que se iba imponiendo a nivel internacional entre los diferentes países. Esto era para la misma Corona tener que salir de una economía local y actualizarse a una demanda para la que no estaba muy preparada y de la que tenía que tener apoyo en el sector financiero externo como los portugueses, que mantenían el control de sus flotas y su comercio. Esto daba cierto control de mercancías y fraudes como la evasión de impuestos o tributos a la Corona debido a una sociedad mercantil corrupta, como fue el caso de la ciudad de Sevilla. Históricamente fue un puerto importante para la Corona de España durante todo el siglo XVI y parte del XVII en el monopolio de mercancías que tenía en la Carrera de las Indias. Hizo una desesperada defensa por mantener unas condiciones de tal manera que el monopolio le produjera más rentabilidad pero se encontró con una realidad bien distinta. Si bien la estrategia desde un punto de vista comercial implicaba un cambio en el modelo económico, es decir, que las instituciones de la Corona en Sevilla, como la Casa de la Contratación entre otras, serían sometidas a una profunda transformación, lo que estaría por ver si ello daba una alta rentabilidad. El puerto de Sevilla en la entrada y salida de mercancías sólo tenía un control del sesenta por ciento del monopolio, era un monopolio andaluz del que la ciudad fue un centro comercial, financiero y administrativo durante un periodo comprendido de 1505 a 1650. Las otras regiones que participaban del monopolio eran el puerto de Cadiz sobre el Atlántico, Sanlucar de Barrameda, las Islas Canarias y el puerto de Lisboa150. Pero durante el siglo XVII el puerto de Sevilla sufre grandes cambios por varias razones, como la peste, que redujo la población, que estando calculada en unos 150.000 habitantes que residían en 1588, se redujo a 88000 un siglo más tarde151. Por otra parte los factores económicos hacían estragos en una maltrecha economía local, porque los comerciantes sevillanos eran los que mayor presión fiscal real por prestamos forzosos tenián, y su emplazamiento resulto ser un grave conflicto, porque Sevilla era un puerto interior sobre el río Guadalquivir, que con el tiempo daría paso al puerto de la ciudad de Cádiz sobre el Atlántico. Una de las razones era que las naos cada vez eran de mayor tonelaje y exigían una mejor navegabilidad por el río, por lo que se convertia en un peligro, pues el tamaño promedio de las naos en 1504 era de un peso de setenta toneladas, para dar paso en 1641 a trescientas noventa toneladas. Cádiz, como puerto marítimo y no fluvial, tenia mejores condiciones para la navegación de dichos barcos, además para el negocio de mercancías en la Carrera de las Indias preferido por los españoles y, lo más importante, por los extranjeros. Con ello se posibilitó la evasión fiscal de las instituciones de la
150 Channu, Séville et L ́Atlantique, VIII,1 p. 228-233 151 Domínguez Ortiz, Antonio. La Sociedad Española en el siglo XVII. P. 140-142. Madrid, 1963

88

Corona española. El puerto facilitaba el fraude fiscal, además tenía unos impuestos más bajos que Sevilla, sobre todo en lo referido a la aduana. Esto era para captar a comerciantes extranjeros. A mediados del siglo XVII, el puerto de Cadiz ya se había enfrentado con éxito a la supremacía de su rival y en la segunda mitad de dicho siglo fue una victoria completa. Esto implicaba para la ciudad un mayor flujo de población que emigró de Sevilla y otras regiones de España, porque durante casi todo el siglo la actividad comercial y financiera se traslado a dicho puerto, de una población que se estimó a principios del siglo XVII en dos mil personas se pasó a cuarenta mil a comienzos del siglo XVIII152. Estos cambios que se dieron durante el siglo XVII tuvo consecuencias en el comercio con las Indias Occidentales. Esta lucha interna dentro de la Corona de España por hacerse con el control del comercio de las Indias Occidentales iba a serr duramente disputada, no sólo por el cambio de escenario de pasar de un puerto fluvial a uno marítimo en el Atlántico, sino por las ventajas de transacciones e impuestos que les permitían mejores ganancias, como el fraude fiscal y el contrabando, que eran muy ventajosos para los mercaderes y comerciantes portugueses, sobre todo los judíos o marranos. La Corona de España luchó por un porcentaje de beneficios cada vez más escasos. Mientras que la política del estado alertaba al comercio para obtener los máximos ingresos en forma de impuestos para la Real Hacienda, la del Consulado era limitar o controlar el precio de las mercancías en los puertos de las Indias Occidentales, que en algunos casos podían ser tres o cuatro veces más altos que en España. La idea era que tanto las autoridades españolas como los comerciantes sevillanos coincidieran en excluir inicialmente al mercader o comerciante extranjero del monopolio. Pero a pesar de que los portugueses por mayoría fueron permanentes en el comercio transatlántico, sólo a partir del año 1620 debilitaron el monopolio que tenían los españoles con el comercio en América. La Corona llego a recibir grandes beneficios en el mercado de las Indias Occidentales. En el siglo XVI y principios del XVII existían dos monopolios que controlaban el comercio en las Indias Occidentales; uno era la Corona de España y el otro el privado, en su mayor parte extranjero, que era un colectivo más fuerte económicamente que el primero. La Corona estaba representada por la Casa de la Contratación, pero el poder financiero y económico se coloco de parte del Consulado, de los comerciantes que durante el siglo XVII fijaron las reglas del juego de la oferta y la demanda. Aunque el comercio de las mercancías se realizaba en las ferias que se celebraban siempre en los mismos lugares, dicha organización se desarticuló en los comienzos del siglo XVI. Esto implicaba que los intercambios comerciales se realizaban en otro lugar, el monopolio del estado empezó a deteriorarse y se dejó de percibir mayores ingresos. El monopolio oficial cede al de los comerciantes, que fijaron cambios en la Casa de la Contratación durante el
152 Idem p. 142-143.

89

siglo XVI sobre el control de mercancías y de precios, que pasó al Consulado. Y éste no sólo empezó a controlar el mercado con América, sino que fue asumiendo otros oficios que eran competencia del estado, pues administraba el impuesto de averia, nombraba a los principales oficiales de la tropa, daba licencia de naturaleza a extranjeros y organizaba el pago de indultos por el fraude hecho. En el monopolio se dió una participación de disposiciones legales o jurídicas tanto de la Corona, como de organismo públicos, comerciantes privados y mecanismos de defensa. Pero este monopolio en la práctica no funcionaba aunque era sustentable jurídicamente. Existía en la practica un monopolio real diferente al formal, porque el monopolio real se integraba en un entramado de poder donde habían muchos intereses de por medio. La suma de esos intereses empezó a ser crítico con los oficiales que tenía en dicho pacto. Generalmente un monopolio constituye un estímulo para diferentes alternativas, y una de ellas era el fraude, un fraude de gran alcance en el que estaban implicados tanto empleados oficiales, como privados, extranjeros y contrabandistas. La Corona entonces llegó a unos acuerdos políticos en los que decía tener control sobre las actividades mercantiles, o sea lo que era el monopolio, pero realmente esto no sucedia. Las razones eran que no tenia un verdadero poder económico que respaldase ese poder político que creían tenían. A ello se vió abocado, sobrepasado, de que lo firmado sobre el control al monopolio era simplemente papel mojado. Las mismas autoridades españolas no tenían la suficiente infraestructura para combatir el fraude y el contrabando, llegando entonces a que la participación extranjera en el control y comercio de mercancías, unido a la finaciación externa, fueron uno de los factores que desembocarían en que la Corona perdiese todo ese poder que pareciera que tenía en el papel, pero en la practica no. Había una gran diferencia entre lo que se registraba y lo que realmente llegaba a los puertos153 o lugares de destino en las Indias Occidentales. Y esto era realmente lo que significaba dos cosas, el contrabando y el fraude, que realmente son dos cosas distintas dentro de la economía 154. Estos males
153"Su majestad debía hacer porque es el mayor yerro del mundo decir que las flotas son cortas y pequeñas y que no vienen en ellas tantas cargazones ni tan gruesas como solían es yerro manifiesto porque aunque los volúmenes son menos por el multiplico que ya en el Perú y en las demás partes hay la ropa de casa es en mayor cantidad y mayor suma que nunca ha sido porque la gente es más y las flotas que solían venir cada año vienen de a dos y en cada nao tienen más en estos géneros que solía venir antes y como su majestad tiene mandado que no se toque los fardos ni se haga otra diligencia sino que conforme con el registro pase ansi se disimula con ello y se procederá hasta que su majestad otra cosa mande (...) de lo que viene cargado se hurta a su majestad porque es en esta (...) yo registro en Sevilla dos cargas pago allá y acá el almojarifazgo de mar llegado aquí saco la ropa a mi casa hago memoria de ocho cargas o registros no trayendo registrados más que dos cargas este es el engaño que allá hurtan los derechos de los seis y acá ni más ni menos y con esto se ha vencido a entender y hacerse muy práctico en ello con del dicho capitán ha sido con la receptora de las alcabalas porque va en el registro y toma la razón de lo que pidió trae cargado y tiene cuenta cuando van de la memoria y hallan que son dos cuentos (cargas) ha multiplicado por seis demás que se debe advertir que en todas las rentas (...) el interés y la ganancia y queda manifiesto el fraude y aunque el entendido esta a lo cómodo con alguna tibieza porque no se puede colegir de mi ninguna persona de acá que trato de esto aunque reconozco muy bien lo que me importa y así me ver más lentamente con el capitán Palomino de lo que me parece a mí que quisiera". A.G.I Santa Fe 38 nº 45 154 "Y aun hay quien diga que también deben restituirse por entero el valor de las cosas que habían caído en comiso y se pudieran tomar por perdidas y descaminadas por traerse sin registro y sin ánimo de pagar los derechos, como se podría ver por lo que docta y gravemente escribe, después de otros, en este punto, Leonardo Lesio". (Padre Avendaño, The Indc, t. 1 t. 5. c. 17, nº 122 y c, 17).En estos tiempos el señor don Antonio de la Pedrosa, que fue del Consejo de Indias, hallándose en Cartagena, averiguó que los bájales que entraban en aquel puerto llevaban parte de la carga sin registro y los oficiales reales, hecha la evacuación, le cargaban los derechos regulares y la mitad de ellos quedaba a beneficio del comerciante y la otra mitad se repartía entre el gobernador, oficiales reales y sus subalternos, y les mandó restituir lo que pudo justificar y que todo se registrase en adelante. Política Indiana, ídem l. VI c. IX, n. 19.

90

que aquejaron a la Corona española, el fraude y el contrabando, eran demasiado altos y las autoridades se sentían desbordadas ante el auge de los mismos, debido al poco control en los puertos, las diferencias en los registros y los mismos sobornos a las autoridades para legalizar o dejar entrar productos a los mercados en las Indias Occidentales. Esto era propio del mismo monopolio, en la que unos cuantos hacían la compraventa en condiciones ventajosas para el dueño de la mercancia. Hubo muchos aspectos que justificaron dicha actitud por ambas partes. De hecho, y obviamente, de la naturaleza de dichas actividades se derivan los problemas metodológicos para la medición de dicha cuantía.

91

5. El contrabando y el fraude
El contrabando se incia en los comienzos del siglo XVI y toma un gran impulso con el paso del tiempo a medida que la revolución industrial de una parte de Europa iba creciendo y superando a la manufactura española y abaratando los productos. Pero con la mercancía humana no se podía superar más, sin embargo el contrabando aparece cuando se establece el mercado de la trata de negros esclavos traídos de África. Las causas posibles de ello son dos. De un lado, la Corona española carecia de tener una fuente directa para el comercio de negros esclavos, porque por una decisión política entre la Corona de Portugal y la de España, se le reservaba a la primera tener el derecho a la importación de la mercancía humana, debido a que allí tenia factorías regentadas por factores portugueses que se encarbaban de la compra-venta de esclavos a las Indias Occidentales. Estos factores trabajaban en relación directa con el asentista, que obtenia una licencia para traficar legalmente por un deteminado periodo. El acuerdo se hizo por medio del papa de esa época, por medio de una bula papal. De acuerdo con la política comercial que se había establecido con la Corona española con relación al mercado de las Indias Occidentales, entre las que se encontraba la de los negros, había de salir y ser registrada en la Casa de la Contratacion de Sevilla. Cuando el mercado de negros era realmente escasa en sus comienzos se pudo cumplir lo estipulado, pero cuando empezó a ir en aumento dicha demanda, el registro en Sevilla se convertía en un tropiezo de consideración elevada, pues con el mayor numero de días para la navegación de un continente a otro, los riesgos de la misma navegación por el Atlántico, además de las muertes causadas en el viaje, y con ello el ir a la ciudad como puerto de transito; elevaba el coste de las mercancías, lo que obligó a la ciudad a ceder un poco en sus exigencias del control del monopolio y permitir que los negros sean registrados en otros lugares como las Islas Canarias. Pero aún asi, los asentistas se quejaban de que el coste se aumentaba mucho, considerando que lo mejor era hacer el viaje directo entre el lugar de salida al del destino, los puertos de las Indias Occidentales, que eran Veracruz y Cartagena de Indias los autorizados. Se tuvo que aceptar que los capitanes de los navios verificasen la carga de mercancías, sobre todo la de negros africanos desde las mismas factorías hasta los puertos de la región del Caribe en las Indias Occidentales. Esta facilidad, sin embargo, no fue algo gratuito, pues el gozarla implicó el pago de mayores derechos. Esto favorecía el contrabando. La otra causa fue cada vez más la imposición de derechos sobre este tipo de mercancía. La Real Hacienda obtenía por dichas operaciones unas sumas de dinero que con ello financiaba las obligaciones que en parte demandaba la Corona en la región de las Indias Occidentales. Pues un mayor incremento daba más dinero y a la vez más obligaciones de derechos de los asentistas con la Corona. La venta de licencias que se hizo en 1513, que se tasó a dos ducados por negro importado,

92

ya en 1528 habia tenido un incremento de tres ducados más, lo que salía entonces a cinco ducados cabeza de negro importado, en 1537 eran seis ducados y medio, en 1542 se cotizó a siete ducados, en 1552 a ocho ducados, en 1560 a nueve ducados. Las consecuencias del alza de los precios de los derechos fiscales que ingresaba la Real Hacienda, eran por el elevado precio de cotización que se iba haciendo en los puertos de la región del Caribe por la venta de cada negro. A ello hay que añadirle otro impuesto que era la "aduanilla", que por cada licencia vendida eran veinte reales. Cuando las licencias no se pagaban en la Peninsula Iberica, al igual que la "aduanilla" se pagaban en los puertos de destino de la región del Caribe a un coste más alto, cuarenta ducados el primero y treinta reales el segundo155. A ello hay que sumarle lo del almojarifazgo que era un derecho que pesaba sobre toda la mercancía que salía de España o entraba a las Indias Occidentales. Desde 1522, en que se expedió la Cédula para el cobro de dicho derecho hasta el año de 1543, fue de un 7,5%. Se llego a pagar en la Nueva España un 10% en el año de 1566, y en la ciudad de Sevilla se llego a pagar un 5%. Los contrabandistas y los colonos, para no cumplir con las obligaciones que exigia la ley, sobre todo las dificultades que se tenían cuando de registrar las mercancías en Sevilla o en los puertos de Veracruz en Mexico y Cartagena de Indias en la Nueva Granada, cooperaron abierta o clandestinamente con los portugueses en no pagar dichos impuestos. Se entiende que el contrabando156 es un comercio ilícito por ser actuado por agentes, en este caso mercaderes o mercancías, cuya presencia en los territorios de las Indias Occidentales estaba expresamente prohibida, e incluiría desde luego el llamado comercio directo desde el viejo continente y las mismas colonias, como las de la región del Caribe y la parte sur del continente americano, sin utilizar para nada los caminos del monopolio157, incluido el uso de las flotas en las que se hacían los cargamentos, llevar géneros prohibidos por la nacionalidad de sus dueños y el empleo ilícito de la vía Canaria158. Toda esta red comercial de productos españoles y europeos encontraba un gran
155 Veytia Linaje, Jose de. 1672 Norte de la Contratacion de Sevilla. Retomado del texto La población negra de México. De Gonzalo Aguirre Beltrán. Fondo de Cultura Economico Mexico, 1984. P. 27-28. 156 Una vez anclados en la bahía, inmediatamente se enviaban guardas para que no pudiese entrar y salir nadie de ellos hasta que se hiciera la visita oficial. Esta visita antes de desembarcarse los negros, estaba ordenada por las autoridades del puerto para evitar fraudes; en ella se contaba los esclavos, separando los varones de las hembras y se inspeccionaba el barco. Oficiales reales y funcionarios de la factoría competían en llegar primero, pues los factores pretendían recibir el registro sellado del navío antes de que las autoridades realizaran la visita y aprovechar el tiempo para ocultarlo o disimular el contrabando. El comercio y el mercado de negros esclavos en Cartagena Op.cit. p. 196. 157 En estas décadas de intensa competencia entre las producciones textiles inglesa, flamenca, holandesa, francesa, siciliana, etc., el comercio directo con las colonias españolas suponía una reducción de costes importante al ahorrar los gastos por la intermediación monopolística en la medida en que no se defraudaran los derechos de introducción y de reexportación. Según escribió en 1695 John Cary, un mercader de Bristol, citado por S. J y B. J. Stein, "Los mercaderes ingleses se han hecho con el mercado de las Indias Occidentales, de modo que nosotros lo abasteceremos ampliamente de manufacturas y de muchas otras cosas desde Jamaica, lo que supone mayor ventaja que cuando lo enviábamos a Cádiz, pues allí lo vendíamos con un provecho del veinte por ciento, mientras que por los medios de ahora conseguimos por lo menos un ciento por ciento, todo pagado en metales preciosos (...) debido a esto se ha reducido la salida de estos productos hacia Cádiz, porque suministramos directamente a Nueva España estas cosas (...) (incluyendo esclavos) el más rentable de los comercios que gestionamos". Pero debe considerarse también que es poco diferente a este comercio directo el trasvase de mercancías directamente a los galeones a su partida y la recogida de ellos directamente de la plata a su regreso antes de entrar en el puerto, con la ventaja de la seguridad ofrecida por la navegación en los poderosos convoyes del monopolio. Retomado del texto Sistema Atlántico español. Carlos Martínez Shaw, José María Oliva Melgar. Marcial Pons Historia. Madrid 2005. P. 40. 158 José Solórzano Pereyra, Política Indiana, T. III, L. VI, c. XVII, Biblioteca Castro, nº 3, p. 2499. Tras citar las reales cedulas que establecen los límites de la permisión, argumenta que "y después se añaden otras que conciernen a las navegaciones que hacen a las Indias desde las Islas de la Gran Canaria, Tenerife y la Palma y de los jueces letrados que por consulta del mismo consejo se ponen en ellas con título de oficiales reales o jueces de registros, para que hagan guardar las órdenes que están dadas para la cargazón y de registros de aquellas islas y navegación de aquella

93

desnivel en los precios, aumentado por el fuerte incremento fiscal a que estaban sometidos en los puertos de embarque y desembarque, además del elemento de la intermediación, hicieron que se estrechasen cada vez más los lazos del comercio legal. Las políticas económicas del monopolio lo que hicieron fue estimular el contrabando, o sea la única forma de acceder a las mercancías europeas en todos aquellos puntos donde poco o nada eran abastecidos por el monopolio, sino que también a nivel local competía de una manera ventajosa. Además dicho contrabando fue una manera fácil de acceder por parte de los peninsulares de mercancías de las Indias Occidentales, incluso en aquellos mercados donde estaba concentrado el monopolio. El fraude se limitaba a evadir en lo posible la fiscalidad que se hacía en la Carrera de las Indias y por lo tanto, era el delito practicado al interior del mismo sistema, sin que los agentes ni las mismas mercancías tengan legalmente cerrado el camino hacia los mercados en las Indias Occidentales. La finalidad de defraudar, o sea la disminución de los costes fiscales, se vió compensada por la rigidez y la misma complejidad o burocracia administrativa con la que fueron establecidos el tráfico y el comercio, por la dureza y escasa racionalidad del sistema fiscal establecido en la Carrera de Indias y además de bonificaciones, por la incautación de plata a particulares, lo que llevó a los mismos cargadores a ocultar la verdadera identidad de sus mercancías, como lo señala el autor de tratas y contratas Tomás de Mercado. El fraude tenía la intención de hacer ver que la aplicación de la legislación fiscal vigente en el siglo XVII de condescender con el fraude pasó a su sistemático consentimiento para, finalmente, como río sin retorno, desembocar en la propia legalización del delito159. Tanto el fraude, como el contrabando160 realmente se constituyeron dentro de la economía colonial en hechos estructurales del mismo monopolio, haciendo entonces que tanto lo legal como lo ilegal convivieran, y haciendo parte del
carrera, es necesario mayor cuidado del que se ha tenido por lo pasado, por los grandes fraudes y excesos que en esto se comete en el presente y los navíos de extranjeros y enemigos de esta Corona que a ellos acuden a hacer sus contrataciones con que nos usurpan y extravían mucha parte de sus tesoros (...) En 1653 el Consulado se quejaba de que la prorroga y, aún más, la ampliación de 700 toneladas de permisión que su Majestad fue servido de prorrogarles el año pasado (...)por otros seis más para que en cada uno de ellos pueda llevar carga de frutos de la tierra en navíos de menor por si con las calidades que antes se les había concedido se les aumentasen a dos mil quinientas toneladas para llevar a las Indias sus frutos de vino y su procedido que retorno lo puedan traer a las isla por vía de situado como no sea oro plata cochinilla ni años valiéndose para pigmentar su intento de diferentes razones y pretextos que todos vienen a concebir la necesidad que supone padecen de todos los señores de bastimentos para el sustento y conservación de las vida humana por haberles faltado el trato y comercio y la saca de dichos frutos con los nuevos accidentes del levantamiento de Portugal (...) con el abrigo y la facilidad que hallan en ellas los naturales y extranjeros para comerciar, cambiar y conmutar todo género de mercaderías, así de las permitidas como de contrabando, y de ellas a los puertos de las Indias y a las demás islas de Barlovento sin registro ni despacho, volviendo sus retornos en los géneros más preciosos como son el oro, la plata, grana, añil y otros, pasándolos fuera del reino sin pagar averías ni otros derechos, así de entrada como de salida, en grave daño y perjuicio de la Real Hacienda por hondearse en alta mar. Con mucha razón y sentimiento de debe afirmar que las Islas son hoy la feria y el emporio de todas las naciones que las frecuentan enriqueciéndose ellas y empobreciéndose como lo está monarquía y comercio sin hallar salida los naturales de las mercaderías y cargazones que navegan en las flotas por abundar las Indias y sus puertos de todos los géneros de ropa que le condujesen de las islas" A.G.I Consulados, correspondencia libro 52, f. 4-5. 159 Un tratamiento más extenso de este proceso en mi "Fraude consentido y fraude legalizado; el fracaso de la fiscalidad ordinaria en la Carrera de las Indias en el siglo XVII"̈. En P. Butel y B. Lavallé Ediciones. "El espacio Caribe. Theatre et enjeu des luttes imperiales, s. xvi-xix". E. Vila. "Algo más sobre el fraude en la Carrera de Indias; practica conocida, practica consentida", en Actas del XI congreso internacional de AHILA, Liverpool, 1998, p. 27-43. Retomado del texto del Sistema Atlántico español, ídem 160 Por lo que se refiere a las actividades del contrabando en el tráfico de esclavos peruanos, la evidencia disponible indica que durante la mayor parte del período el contrabando de negros en la ruta Panamá-Callao fue insignificante. Por supuesto que había serios abusos como lo atestigua la queja del cabildo de Lima en 1573, de que la tasa municipal sobre los negros era evadida sistemáticamente por capitanes que desembarcaban sus cargamentos de esclavos en la playa antes de entrar al Callao, (LCL, 7: 469-70, Sección del 12 de junio de 1573) pero los peores abusos fueron indudablemente cometidos antes de que el gobierno tuviera interés directo en la corriente de africanos en el Perú. Tomado del texto El esclavo africano en el Perú... Op. Cit. p.109-10.

94

sistema colonial español. El señor Andrés Rodriguez de Estremos había solicitado a las autoridades del Consejo un asiento, planteando una modalidad distinta de los asientos anteriores a los de 1638. Él proponía que no se hiciera un conteo de esclavos sino que se hiciera por peso en las naos, es decir por tonelaje de lo que se importaba hasta el puerto de destino. Esto le permitiría muy hábilmente hacer contrabando de manera disfrazada. Lo que alude Enriqueta Vila Vilar en su texto sobre la sublevación de Portugal y la trata de negros era que si anteriormente hubo contrabando con el conteo de la cantidad de esclavos negros que llevaba cada nao, con el tonelaje era aun mucho mayor el fraude hecho a la Real Hacienda de la Corona de España; "Si el contrabando de negros en los asientos anteriores había sido grande, la posibilidad de la nueva medida de tonelaje ofrecía era mucho mayor y cambiaría por completo el carácter de los asientos al perderse el control de los negros que navegaban a Indias"161. La misma imposición fiscal entonces dió paso a lo que fueron estas dos actividades ilícitas. Pero los cargadores en los puertos de la misma Península Ibérica o de las Indias Occidentales buscaban la manera de evadir un impuesto sobre la carga, que era el almojarifazgo de Indias. Los cajones o fardos en los que se guardaban las ropas y otras mercancías, no fueran declarados, imponiéndose una base menor según lo declaración juramentada por el mismo cargador. Lo que hacía entonces una manera hábil de aprovechar la misma ley, que lo aprobaba. No se hacía sobre el peso sino sobre el valor propio de la mercancía. Pero esto dió entonces paso a la poca fe de los cargadores en sus declaraciones y por consiguiente al bajo rendimiento fiscal. Situación está que se aprovechó, porque los mismos cargadores echaban casi toda la mercancía en un mismo fardo o cajón. O sea amontonaban toda una serie de mercancías para obviamente llevar bastantes fardos o cajones en los galeones. Esta fórmula si bien, hacía que los impuestos no dependieran de la declaración hecha por los cargadores, de otro lado reafirmaba y asumía una gran diferencia entre la tasación fiscal oficial y el valor real de las mercancías, dando mayor ventaja que, a las de mayor precio y, en general, a las mercancías manufacturadas que a los frutos. Era claro que lo manufacturado tenía mayor valor que lo que daban o rentaban más los productos primarios no elaborados162. El sistema del monopolio iniciado a principios del siglo XVI se daba como un beneficio fiscal para las arcas de la Corona mediante el control del comercio que realizaban las autoridades de la Corona, o los súbditos del Rey. Pero dicho sistema con el tiempo dió muestra de ser un fracaso para la real hacienda porque como dijo el historiador Carlos Martínez Shaw, en su
161 "Según mi opinión y de algunos técnicos de la época cabía la posibilidad de cargar hasta seis negros por tonelaje, y aunque la cifra le parece a la Junta exagerada no dejan de considerarse que era una condición imposible de conceder". Consulta a la Junta de Negros. Madrid 19 de agosto de 1639 (A.G.I Indiferente 2796). Retomado del texto de Enriqueta Vila Vilar. La sublevación de Portugal y la trata de negros. Iberoamericanistas archivo. N.F. J. H. 3. Coloquium Verlag Berlin, 1976, p. 180-181. 162 Cada arriba de ropas cargada en fardos, tercios, cajones y otros envoltorios cerrados en los galeones de Tierra Firme se valoraba en 5100 Mrs., y en las flotas de Nueva España cada arroba de ropas se valoraba en 3600 mrs. Explicaciones más detalladas en L. García Fuentes, El Comercio Español. p. 77-84.

95

texto Sistema Atlántico español. Siglos XVII- XIX, "renuncia a buena parte de la exacción establecida al aceptar oficialmente un alto porcentaje de ocultación mediante la ignorancia asumida del objeto imponible"163. Durante buena parte del siglo XVII, la legalidad y el comercio ilícito convivieron casi de la mano. Este último dejó prácticamente de ser un negocio clandestino, prohibido, convirtiéndose en la Carrera de las Indias en algo normal. El fraude era considerado, sencillamente, como el necesario ahorro de costes fiscales y como una forma rentable dentro del comercio de mercancías entre España y las Indias Occidentales. Para ello podemos remitirnos a un informe recogido por S. J. y B. J. Stein, Plata y comercio y. . donde se resume dicha situación de la manera siguiente; "Los mercaderes ingleses se han hecho con el mercado de las Indias Occidentales, de modo que nosotros lo abastecemos ampliamente de manufacturas y de muchas otras cosas desde Jamaica , lo que supone mayor ventaja que cuando lo enviábamos a Cádiz , pues allí lo vendíamos con un provecho del veinte por ciento, mientras que por los medios de ahora conseguimos por los menos un ciento por ciento, todo pagado en metales preciosos (..) debido a esto se ha reducido la salida de estos productos hacia Cádiz, porque suministramos directamente a Nueva España estas cosas (...) incluyendo esclavos el más rentable de los comercios que gestionamos"164. Ese monopolio oficial, que durante un tiempo regentaron la Corona y sus súbditos, dio paso a un monopolio propiamente no oficial, o sea que ya no dependía de lo público. La razón de ello fue que la participación extranjera, no sólo en hombres, sino en capitales, créditos y por supuesto mercancías; fue determinante para la pérdida del control sobre el monopolio que habían ejercido en Sevilla la Casa de la Contratación y el Consulado. Como hemos visto, en el mercado de la Carrera de las Indias, algunos países estaban posicionados de cierta manera con el monopolio. Era un monopolio con capital extranjero, multinacional, donde participaban personas directas e indirectas en el mercado. En esta red, de la red multinacional, participaban en el negocio, agentes directos intermediarios, comisionistas y por supuesto los testaferros. Como en el caso de los cargadores de frutos, que eran encabezados por los prestigiosos vinateros y los hacendados que cargaban las cosechas de sus haciendas y señoríos, en su gran mayoría vecinos de Sevilla y en una alta proporción hidalgos, expresión social de la participación española en la Carrera, que poco a poco se vieron desplazados en ella y hasta del seno del Consulado por los re-exportadores de manufacturas europeas, casi todos radicado en Cádiz y de origen extranjero 165. Eran de muchas maneras como
163 Sistema Atlántico español ídem 44 164 Idem. 165 A.G.I. Consulados. Actas, libro 10, folio 210 y ss. Junta del 5 de octubre de 1680 en la que los asistentes "(...) encargaron a los dichos señores prior y cónsules que en nombre de este comercio (de Sevilla) hagan representación a su majestad del miserable estado en que se halla y particularmente el de esta ciudad, pues no ha quedado caudales ni hombres de negocios por haberse pasado a los puertos como bien se experimenta en los pocos comerciantes que acuden a las juntas a causa de que en Cádiz se hacen tan exorbitantes bajas que exceden así de entrada y salida en más de un 45% con lo cual toda ropa y mercaderías se queda en los puertos y poca o ninguna sube a esta ciudad de que resulto no salir de ella mas de los gabarray para la flota que próximamente salió a nueva España, que no llegaría a cien piezas y todas las restante carga se hizo en Cádiz y de cuenta de

96

entre el comercio entre las Indias Occidentales y la corona español se presentaban muchas carencias. Así lo describe Tomás de Mercado en su texto De tratas y contratas donde la evasión fiscal, y el gasto del dinero iba a parar a otras manos y no se hacía inversión para fomentar o incrementar la productividad en la metropoli española y sus colonias. Muchos de los caudales de oro y plata fueron para pagar las importaciones que, cada vez, sostenían más los intercambios; un comercio que se basaba en gran parte en el factor de la especulación, de acuerdo con la mayor o menor escasez de un producto; sobre todo acorde a la oferta y la demanda. El rey de España recibía información acerca de la economía española, "en España son más de cinco partes de las seis los inútiles al comercio y al sustento de la vida humana, y en Inglaterra y Holanda no son de ciento uno los ociosos, y esta es la causa porque ellos crecen tanto en riqueza poder y aumento de gente cuando nosotros menguamos"166. Esto se debe a que a finales del siglo XVII, cuando el puerto de Sevilla, con sus mercaderías, ve a caer sus precios,y esto hace que la oferta y la demanda tengan un cierto receso, debido a que en el puerto de Cádiz las condiciones del mercado eran mucho más favorables a los extranjeros que a los mismos españoles. Se quejaban de que mientras en el puerto de la ciudad de Sevilla quedaban una cantidad escasa de hombres para mercadear sus productos, porque todos habían ido al puerto de Cádiz por la facilidad de una serie de rebajas de un 45% en la entrada y salida de mercancías, lo que hacía difícil que los productos llegasen a la ciudad de Sevilla. En la misma ciudad de Sevilla, la Junta de Comercio se convocaba el 15 de junio de 1682 167, para tratar sobre muchas reclamaciones que se hicieron debido a que los extranjeros no sólo introducían mercancías del extranjero en las Indias, sino que a su retorno llegaban para sus haciendas oro, plata, reales y demás géneros y los mismos españoles encubrían esta ilegalidad. El justo precio de una mercancía no se daba por una situación de tipo moral como la ponía en su texto el religioso Tomas de Mercado, aludiendo a la codicia o avaricia de los comerciantes por obtener grandes cantidades de dinero. Se debía más a la condición de la oferta y la demanda en términos del mercado 168, a la cantidad de compradores o vendedores que tuviese un artículo o mercancía, como también de la abundancia o escasez de mercaderías, mercaderes y dinero. No era un problema moral personal, era algo propio de las economías del mercado. Antonio Alarcón criticaba el fuerte intervencionismo de
los comerciantes de aquellos puertos que para los servicios a su majestad son extranjeros, y para las conveniencias españolas y todo recae en los comerciantes de Sevilla, que van más grabados a las Indias en los 45% referidos y que así mismo el consulado haga representación a su majestad para que se quite la tabla y juzgado de Indias en Cádiz y aduana de ella como antes de ahora lo tiene representado porque la otra suerte y no igualándose en Sevilla las gracias (...) que se hacen en Cádiz esta ciudad y su comercio quedara totalmente destruido, arruinado sin satisfacer para servir a Vuestra Majestad". A.G.I idem. Folio 206. "Y falta medios con que hallaba, así por no haber en esta ciudad comerciantes por haber pasado a los puertos, como por que en la flota de Nueva España no habían cargado ropa alguna a causa de no servir a esta ciudad por los derechos grandes que contribuía en su aduana sin hacérsele ninguna baja; y aunque el ánimo del consulado y comercio había sido siempre de servir a su Majestad". 166 América latina desde los orígenes a la independencia. Op. Cit. p. 365 167 Véase Carlos Martínez Shaw 168 En la ciudad de Cartagena de Indias el comercio y el mercado de la trata de negros fue durante dos siglos una de las principales actividades económicas de la ciudad, fue su motor principal. Y la oferta y demanda de una pieza de Indias se hacía según muchas condiciones; la fluctuación del precio de una pieza podía ser alta si había abundancia o escasez de metales preciosos, la cierta no frecuencia del arribo de barcos negreros al puerto, también otros factores como la disponibilidad de la una parte de la población a actividades que venían o hacían los negros ya sea en las haciendas o en la minería.

97

la Corona en estos asuntos con relación al precio del producto; "El valor intrínseco o estimación de los metales y monedas y la de los frutos, mercaderías y demás bienes muebles y raíces, dependen de la estimación común y no de la estimación o voluntad sola de los príncipes como se ha puesto en las leyes y bandos que se han publicado en estos reinos169". El sistema español entonces sólo podía funcionar con la presencia de los extranjeros y algunos naturalizados, que vivían y trabajaban en las colonias españolas de las Indias Occidentales. Pero no era realmente una situación de que todo lo que padeció la Corona era algo de tipo moral, de la conciencia del mercader, como la trataba de afirmar Tomás de Mercado. Fue propiamente como lo hemos definido por las mismas condiciones del mercado; de la oferta y la demanda, por el valor real de las mercancías negociadas cuando salían de puertos y cuando llegaban; a todo esto se añade lo que son los capitales que se negocian en cada galeón o navíos llegados a los puertos del Caribe. El dinero era lo que posibilitaba que el monopolio funcionase de una manera diferente a como era el mercado español en las Indias Occidentales. El poder de los extranjeros en la Carrera de las Indias estaba en que a las mercancías se les incorporaba un valor añadido y menores costes en el transporte empezando por el impuesto de los fletes, fiscalidad diferencial y mayor aceptación del producto en las colonias, lo que de hecho hizo que se dieran altos márgenes de ganancias. Todo este entramado del monopolio multinacional era que las mercancías que se demandaban en los puertos no sólo tenían aceptación sino una gran demanda y rentabilidad para el mercado local y, si no, dentro de la región del Caribe. El sistema de capitales obtuvo unas grandes ganancias, frente a las pingües que obtenían los españoles con sus productos. El mercado en las colonias españolas era un producto de la especulación, que muy bien lo fueron administrando los portugueses de origen judío. Esto no era un problema religioso o de creencias, como lo pensó falsamente la Inquisición, en la que se apoyó una parte de la sociedad española, anquilosada y rancia; sino un problema de una economía basada en un sistema feudal, aristocrático. El fraude fue soportado mucho por las autoridades españolas y realmente era algo normal que la ilegalidad definida dentro de la ley siguiese a sus anchas. Los reinados de Felipe IV y Carlos II se dedicaron a tolerar estas actividades que los extranjeros iban operando en torno al monopolio. La corrupción de las autoridades españolas era parte del juego porque se hacía imprescindible para que el monopolio como fuente de riqueza siguiera su curso y tenía de todo menos de ser española. La financiación a la Corona Española no la hicieron los genoveses sino los mismos judíos radicados en otros países y en la misma Península Ibérica hasta que fueron desterrados por la Inquisición. De los grandes negociantes unos se dedicaron a prestar plata y otros a la manufacturación de materias primas pero todos estaban relacionadas con un mismo objetivo: hacer que el monopolio tuviera
169 Comerciantes y especuladores en el Caribe, América Latina desde los orígenes hasta la independencia. Op. cit. p. 367.

98

todas las posibilidades de mayores ganancias, porque eran los únicos capaces de suministrar los créditos a las mercancías y subvenir con la oportunidad a la imprescindible financiación del comercio y del armamento naval. El comercio que inicialmente ostentaba la Corona, no sólo le pertenecía, sino que estaba también dentro de la jurisdicción territorial o geográfica de España y todas las colonias en las Indias Occidentales. Pero en casi todo el siglo XVII los cambios que sufre el monopolio van a mostrar una extra-territorialidad, no sólo por los intercambios de mercancías, sino porque los grandes negociantes pertenecen a varias Coronas a de la vieja Europa. Ya no impera el reinado de la Corona española sino que se hace un mercado multinacional. Este enclave mercantil se destina entonces a la gestión de capitales y manufacturas europeas y a la distribución hacia el exterior de la plata y productos coloniales americanos. El puerto de Cádiz, en España, ya deja de ser el punto de referencia del control del monopolio por la casa de la Contratación en Sevilla para convertirse en un punto estratégico en la comercialización de productos manufacturados hacia la Carrera de las Indias. Esta metrópolis sin territorio, regida desde tantos gobiernos como casas de negocios de toda Europa, fue capaz de colocar con eficiencia capitales y manufacturas en la Carrera y, con ello, controlar el mercado español. Dicha metrópolis, cuya representación al interior del comercio monopolístico la asumió el consulado de las Indias, era lo que sostenía los mecanismos del comercio colonial y la que dirigía su funcionamiento para llegar a las diferentes sedes del continente europeo en relación a lo concerniente a los beneficios de la explotación con el comercio de las Indias Occidentales. Era entonces un colectivo al que, en vez de servir y cambiar a los nuevos modelos que surgieron a comienzos del siglo XVII, le gustaban que le sirvieran y era poco de su gusto que dicho cambio a lo asumieran ellos. Cuando la misma Iglesia y la Corona protestaban, tanto desde los mismo estrados o plazas públicas como de los púlpitos a el advenimiento de una peste, la herejía, protestantismo o el luteranismo. Era una sociedad que se basaba en el engaño, la avaricia, la usura y la codicia. Las relaciones comerciales, implicaban un engaño, un fraude que no se podía consentir por parte de los estamentos del estado o la Corona. Era el arte de la manipulación, del mal, como lo había planteado en su texto de Tratos y contratos, Tomas de Mercado170. Esto no sólo generó un problema interno, en la metrópoli, sino en las mismas colonias de las Indias Occidentales, donde los portugueses desde hacía a mucho tiempo estaban asentados. Porque los negocios eran considerados turbios por el fraude que se le hacía a la Real Hacienda, la manera de evadir los controles fiscales y, sobre todo, por el contrabando. Se consideraba al cristiano nuevo un comerciante que no tenía
170 "Porque allá comúnmente no se mira como la coyuntura que llega la flota y a la cantidad de naos que lleva y a la necesidad y abundancia que haya en la tierra. Estas causas hacen bajar y subir tanto el tanto por ciento, no a los precios que van puestos en las partidas especialmente que como todos cargan fiado, todos allá parecen unos iguales, do creen que así debe valer en España. De modo que la vara de terciopelo que vale 1000 maravedíes saliera allá, con ciento por ciento que le echemos a dos mil; como la compra fiada por mil cuatrocientos, viene a salir a 2800; y si alguna cosa baja, aun cuando va notoriamente cargado los puestos, es solo en 2% o 3%". Tomas de Mercado. Libro la suma de tratas y contratos, vol. 1, p. 207-8 Edición a cargo de Nicolás Sánchez Albornoz.

99

responsabilidades legales y por el contrario hacía un comercio ilícito a expensas de una Corona que ejercía poco control en los puertos de llegada y a la venta de licencias de una manera también poco vigilada. Había un estado corrupto porque se vendieron licencias por debajo de la legalidad. Muchos de los portugueses en los finales del siglo XVI estuvieron pactando con los holandeses y británicos el comercio en la región del Caribe, es decir, hicieron contrabando de mercancías; y los españoles veían en ellos una competencia desleal que traicionaba los principios del mercado impuesto por los criollos españoles. Muchos portugueses en las colonias de las Indias Occidentales tuvieron problemas en algunos puestos de tipo administrativo. Este fue el caso de Luis Gómez Barreto, depositario general de la ciudad de Cartagena de Indias, por ser descendiente de judíos y cuyas actividades disfrazaban un comercio ilícito de mercancías traídas de Europa y de África. El ser portugués o de origen judío era bastante perjudicial para los intereses de la Corona en las Indias. En toda la región de las Indias Occidentales, la venida y la estadía por mucho tiempo de los portugueses era, a toda costa, perjudicial para los intereses de la Corona. Así se desprende de una carta, en la que se describe la situación en algunas ciudades, de lo que hacían estos nuevos comerciantes, y lo perjudicial para la economía o la Real Hacienda. El rey en 1630, dictó una real carta, advirtiendo al gobernador de la ciudad, de Cartagena de ese entonces: "Hay en esa ciudad algunos portugueses que tienen por granjería comprar todos los negros que llegan a ella, y con ocho o diez que hay en Panamá, con quien se corresponden, hacen estanco de dichos negros y los revenden y envían al Perú, cuyo valor importa cada año dos millones, que traen a estos reinos fuera de registro de plata, oro y perlas, y los llevan a Lisboa, y que procede del favor que tienen en esa tierra"171. Todo el lucro de los negocios no parecía que llegasen a ingresar a la Real Hacienda de la Corona, sino a otro sitio, su amigo y a la vez enemigo potencial, el reino de Portugal, de donde eran y procedían estos mercaderes de la Carrera de las Indias. Además que dichos mercaderes de la ciudad de Cartagena y de Lima tenían no sólo vínculos entre sí, como lo demuestran algunos procesos inquisitoriales, sino con la ciudad de Sevilla, España. Era prácticamente un mercado invisible contra el que la misma Corona poco podía hacer. Si bien la Corona española mandaba políticamente y tenía un cierto control sobre las ciudades, no era menos cierto que en muchos casos de la misma economía, la situación con los cristianos nuevos con dicho monopolio, realmente se le fue saliendo de las manos, hasta llegar a ser controlado por los portugueses por las múltiples relaciones que tenían entre el continente africano, Europa y las Indias. Fueron ellos los que empezaron con el contrabando y la corrupción misma de la Corona, el debilitamiento de ese monopolio que existió entre la Casa de Contratación, el Consulado y las misma ciudades de
171 América Latina desde los orígenes a la independencia, Op. cit, p. 374.

100

México, Lima y Cartagena de Indias entre otras. En el capítulo sobre la relación de los judíos y la Inquisición de Cartagena podemos ver no solo por qué se les persiguió de una manera particular, sino que los mismos habían llegado a del continente Europeo por las persecuciones que habían tenido en los países donde habían estado y con la huida a las Indias, ellos pensaron que podían resguardarse de semejante persecución por parte de dicho tribunal. En la década de los años treinta y parte del cuarenta del siglo XVII la situación era difícil para las dos coronas, tanto España como Portugal. Esto se desencadenó en una guerra y se benefició al tribunal de la Inquisición para perseguirlos y secuestrarles todos sus bienes. En ello se unían los intereses por salvar a la Corona de los infieles y de la traición a que la estaban sometiendo ademas de acabar con el control comercial y financiero que ellos tenían. 172 En los mismos procesos inquisitoriales, una de las preguntas dentro de muchas que se hacían en el proceso, era en relación con judíos exiliados en los Países Bajos, concretamente Holanda, donde la Corona y la misma Inquisición tenían sospechas de que la Cofradía de Holanda atentaría contra el Rey por la persecución y el secuestro de bienes de los cristianos nuevos. Fundamentalmente se preguntaba la forma de financiación de la misma. A Luis Gómez Barreto, por ejemplo, se le preguntó si era miembro de la cofradía de Holanda y como era la manera de financiarse y si de alguna manera él lo había hecho. José de Pellicer en sus Avisos históricos escribió acerca de los efectos que podría repercutir lo de la Cofradía de Holanda. "Madrid. Avisos del 17 de enero de 1640. Las inquisiciones de Lima y Cartagena de las Indias han escrito a su majestad cómo los autos que han celebrado han descubierto que muchos portugueses judaizantes no solo delinquen contra nuestra Santa Fe Católica, pero que tenían grandes correspondencias con las sinagogas de Holanda y de Levante, y asistiéndolas contra España y la cristiandad con avisos y dineros. Ya que su tribunal había castigado lo que le tocaba a los católicos, que su Majestad cuidase de poner enmienda para lo de adelante en lo político. De aquí resulto mandar que se les abriese en un mismo día en España los pliegos a todos los portugueses que tenían correspondencia. Han hallado verificado no solo en las Indias, pero descubierta cierta cifra con que se entiende con las sinagogas de Holanda; y en lo que hasta ahora se ha leído, está ajustando el millón y medio de asistencia que les dan los de acá; y dicen en particular una cláusula que es para cumplir con sus obligaciones. La averiguación de esto se ha cometido a los inquisidores Adán de la Parra y Villoslada, y para el negocio común hay junta en casa del inquisidor general"173. La Inquisición alertaba al rey, que debía de hacer algo
172 "En Cartagena de Indias y en otros muchos lugares de ellas hay tanto numero de portugueses tan ricos y poderosos y con sus manos tan dueños de las voluntades de los gobernadores y demás ministros, que se pueden temer muy graves daños en lo venidero al servicio de su majestad, y en la presente los padecen los vasallos naturales y en general todo el comercio". Tomado de Comerciantes y especuladores en el Caribe; América Latina desde los orígenes a la independencia. Op. cit. p. 377. Véase el proceso de Antonio Núñez Gramajo, de cómo consiguió beneficiarse de su libertad, o el proceso de Luis Gómez Barreto de organizar una fiesta donde habían muchos invitados, como autoridades civiles y el mismo tribunal inquisitorial de la ciudad. 173 América Latina desde los orígenes a la independencia, op. cit. p. 378.

101

políticamente, para no correr ningún riesgo. Pero el mismo tribunal correspondía con su actitud a la persecución y exterminio de los portugueses judaizantes en la ciudades de Lima y Cartagena de indias. El tribunal inquisitorial actuó con el doble rasero en lo religioso y en lo político. L a persecución que se hizo en la ciudad de Cartagena de Indias contra los cristianos nuevos no terminó con el fin de la guerra de la década del cuarenta que acabo con las dos coronas. Se agravó más en el país Español con la caída del Conde de Olivares que, de alguna manera, había apoyado a los portugueses en la nueva economía que se imponía, ya que los necesitaba; todo lo cual era una flagrante contradicción con los nuevos empréstitos que se siguieron solicitando y obteniendo de los cristianos nuevos, que eran los mayores asentistas en la década a de 1640, quienes además ofrecieron conspirar contra el nuevo rey de Portugal y restablecer la monarquía Española. Pero pesaron más los intereses de la Iglesia a con el tribunal inquisitorial y la nobleza castellana sobre un débil rey Felipe IV, que mientras accedía a dichas demandas, por otro lado de manera ilegal buscaba financiación de los mismo lusitanos. Era una manera de actuar de un monarca que dejaba todo en manos de otro mientras que por otro lado esperaba que las arcas de la Real Hacienda se llenaran con el comercio que los judíos hicieron y que se consideraba como "ilegal" por parte de los comerciantes españoles y los criollos de las colonias en las Indias Occidentales. "Y el dicho licenciado Antonio de Quiroga me ha advertido de muchas cosas importantes para más bien cumplir lo que vuestra merced mande y me entrego memoriales de algunos fraudes que ha entendido se han hecho en perjuicio de la real hacienda de la dicha ciudad de Cartagena y dice a puesto cuidado en tener noticias para darla a vuestra merced lo que me ofrezco de inconveniente es no señalarse salario a escribano y aguacil para mejor encaminar la dirección de los negocios y en lo que toca a la carestía que hay en aquella tierra y en las dificultades que se ofrecen en las materias en que vuestra merced me manda vaya a servir respecto de no estar hechos (...) a cuentas ajustadas no trato más de fundarme en el gran interés que se me sigue de continuar el servicio de vuestra merced y es tan cierto se servirá demandar proveer en todo lo que convenga (...) Santa fe 27 de junio de 1619"174. Pero antes del siglo XVII, concretamente en 1594, se venía denunciando por algunas autoridades de la ciudad de Cartagena de Indias, y en todos los puertos de las colonias españolas, fraudes que debilitaban mucho a la Real Hacienda: "1594 comisión al doctor Francisco Méndez de la Puebla para la averiguación y castigo de las arribadas maliciosas hechas en los puertos de Tierra Firme de diferentes navíos españoles y extranjeros y contra los que trataban y contrataban ilícitamente en estas provincias. Esta comisión fue continuada por Hernando Varela. Determinadas

174 Santa Fe, 56 b

102

las causas y sus incidencias en el consejo de 1596"175. Aparecen imputados el gobernador y oficiales reales de la ciudad de Santa Marta, como el contador de la ciudad de Cartagena de Indias y personas particulares en el negocio de mercancías en dicho puerto.

175 Escribania 585 B-C y Escribanía 586 A-B-C

103

6.Los portugueses y el comercio en la región del Caribe
Por la década de 1450, los portugueses avanzan cada vez más al sur de la costa africana para establecer un contacto directo con esas sociedades con el objetivo de quebrar el monopolio de esclavos negros que tenían los árabes. En un primer periodo el comercio de esclavos era casi insignificante en comparación con el comercio de oro y plata, pero en 1460 dicho comercio comienza a tener mayor demanda, tanto de Portugal como de España, de una cierta cantidad de africanos, convirtiéndose entonces la ciudad de Lisboa en un puerto floreciente para la recepción y venta de esclavos. Los mercaderes españoles viendo lo que acontecía con su vecino decidieron seguir la senda que habían abierto para la consecución de esclavos negros y para fines del siglo XV, la expansión turca y la iniciativa del comercio ibérico empezaron a transformar la situación del negro africano de ser un esclavo entre muchos como la única fuente de mano extranjera barata. La importación de esclavos negros comenzó por la Península Ibérica en el trabajo de la tierra. De hecho, ante el éxito de las implantaciones de la caña de azúcar en Madeira, las Islas Canarias y de Santo Tomé, se empezó a demandar un número cada vez mayor de esclavos negros, lo que le permitía establecer en el continente africano, vínculos comerciales con algunas regiones del continente, como eran los reinos del Congo (1485) y Benín (1486) y el intercambio de mercancías procedentes de Europa y el Mediterráneo con los países del continente de África. Después, en 1550, el Congo se convierte en la principal zona de tráfico de esclavos pero para el lusitano esta región no podía ser la única exclusivamente para aportar mano de obra negra, también lo será, y por las mismas circunstancias del comercio; Angola que le debe a su vez proporcionar esclavos a los portugueses y a principios de siglo XVII muchos pueblos se convierten en importantes mercados de esclavos. Progresivamente se empezó a proporcionar a algunas regiones africanas mano de obra para las necesidades de los portugueses y de otros países de Europa hasta hacerse necesario todo el continente del África. Portugal no sólo expandió su dominio en la región europea con la importación de los esclavos, sino que a ello se le fueron sumando las demandas que los españoles empezaban a necesitar. Debido a los trabajos que se empezaron a generar con la colonización de las Indias, el nativo no podía con tanta carga de trabajo en unas determinadas condiciones ambientales. Para ello entonces los españoles empiezan a necesitar dicha mano de obra en la que los portugueses llevan bastante tiempo ejerciendo dicho comercio de la trata de esclavos del África. A los ojos de los portugueses estas expediciones estaban justificadas por razones de negocio, pero a ello se le agregaba un problema, las creencias que los negros tenían: una religión, el Islam, que no podía ser aceptada en la región donde se trasladaban. Por lo tanto, había que hacer de cierta manera una

104

"conversión" y para ello la Corona de Portugal, contaba con la aceptación de los papas176 de aquella época, para impartir un bautismo general antes de ser trasladados al continente Europeo y a las Indias Occidentales. En 1494, dos años después de primer viaje que hizo Cristóbal Colón a las Indias Occidentales, la Iglesia Católica, cuyo papa era Alejandro VI, decidió que la organización geopolítica del mundo estaba en manos de los españoles y los portugueses con el Tratado de Tordesillas, y en 1494, formalizó la concesión, lo que obligaba a la Corona de España, a reconocer el monopolio de la trata de esclavos negros a Portugal y poner fin a los envíos al África. "Fueron los portugueses quienes se beneficiaron más de ese tratado. Portugal recibió la verdadera ruta hacia la India, la seguridad de que España no pasaría de ser una potencia colonial menor en África y el nada insignificante territorio americano de Brasil. A cambio España obtuvo el resto del Nuevo Mundo, entidad que en la época solo se percibía vagamente en el mejor de los casos, y en ese momento parecía que había hecho un mal negocio"177. La Corona de Portugal no sólo se fue extendiendo en la región europea con la importación de esclavos negros, además se le unió Corona de España con la conquista de territorios en las Indias Occidentales, donde los trabajos que se empezaron a generar después de la conquista eran realmente duros y en jornadas agotadoras, donde los naturales no aguantaron y la población se iba diezmando. Para ello los portugueses empezaron con la Corona de España a tener los primeros asientos para la importación de mano de obra negra a las Indias Occidentales, situación que también Portugal aprovecha con la región del Brasil con el cultivo de la caña de azúcar. Mientras tanto, en primer lugar destacaron las plantaciones de azúcar en Brasil, que se convertirá durante un tiempo en el principal proveedor de azúcar en Europa, pero la demanda de mano de obra sigue en auge. En sus inicios estos trabajos fueron hecho por los indios o naturales, pero los productores no estaban satisfechos con su trabajo y al abuso de grandes jornadas, situación que ya había sido denunciada por Fray Bartolomé de las Casas de practicas de muchos colonos proponiendo hacer eventualmente ilegal la esclavitud de los indios . De hecho, en 1537, el papa Paulo III en carta dirigida al arzobispo de Toledo, condena y prohíbe la esclavitud de los indios americanos (pero no la de negros africanos). Por último, en 1560, las epidemias diezmaron la población indígena de Brasil. Por todas estas razones, la demanda de esclavos negros constantemente exige nuevas llegadas procedentes del Congo y Angola, con población negra de Brasil, de unos dos mil en 1570 a quince mil en 1600. A través de la comercialización del azúcar, los portugueses, entre ellos algunos judíos, invirtieron en los mercados europeos desde el Mediterráneo hasta el Atlántico: Moisés Latam, portugués judío,
176 Nicolás V, Calixto III y Sixto IV aprobaron los traslados de portugueses viendo la oportunidad de convertir al cristianismo a todos los pueblos paganos de los creyentes (como lo exigia la esclavitud). 177 Comienzos de la esclavitud africana en el Perú. Del libro El esclavo africano en el Perú colonial. Op. Cit. p. 20.

105

distribuye el azúcar de Madeira en las ciudades italianas mientras que su compañero Judá Abravanel toma el relevo en Flandes178. En 1451, el señor Paredes Abrão pidió autorización al rey Alfonso V de establecer un comercio con la República de Guinea, en 1482, Abravanel se hizo con el monopolio del comercio de esclavos en la república de Guinea, y otro tanto José Eleazar Negro Navarro y la importación de esclavos y la comercialización de otros productos que se producían en la región como "el oro y el marfil ilegalmente"179. Desde entonces, a mediados del siglo XV, más de un millar de esclavos serán deportados a Portugal y a las islas portuguesas (Azores y Madeira) y en la segunda mitad del siglo XV, los portugueses estableceran relaciones comerciales con el África subsahariana. En 1458 el príncipe Enrique el Navegante generaliza la compra de esclavos en lo que hoy es Sierra Leona y la Corona Portuguesa con nuevos envíos de los empresarios y comerciantes portugueses privilegiados y el derecho a transportar esclavos cambio de un impuesto anual. Los portugueses comenzaron a establecerse en varios puntos de la costa africana y construyeron su primera colonia en 1461 (en Arguin), se establecieron en las islas de Cabo Verde en 1462 y la isla de Santo Tomé en 1486, pero el interés por los esclavos era cada vez más importante. En los comienzos del siglo XVI, los nuevos cristianos iban al interior del continente en busca de esclavos, como por ejemplo Fernando de Lorohna, que poseía licencia de los derechos para la introducción de esclavos negros en Brasil. A mediados de siglo del siglo XVI, la inquisición de la ciudad de Évora llegó a registrar la cifra de doscientos nuevos cristianos que vivían en Guinea entre 1558 y 1586180, entre ellos Manuel Caldeira, que obtuvo la licencia para comerciar con esclavos negros. El trabajo del historiador José Gonçalves Salvador, en su texto Los magnates de la trata de esclavos, expone como se hizo el tráfico de los negros al sur del Atlántico, a la región del Brasil, y lo que ello repercutió dentro de la zona del Brasil y en el resto del continente americano. Resumiendo algunas ideas del texto podemos decir con el autor que los judíos fueron los principales titulares de la trata de esclavos y más: un clan, unidos por intereses económicos y también por lazos de sangre. Sin ello el tráfico sería casi imposible, como la colonización de Brasil y América Latina, por la falta de otros vendedores cualificados, la falta de buques, la falta de colonos blancos y los trabajadores que están sujetos a trabajos serviles, por ejemplo los exigidos por la industria azucarera y la puesta en marcha de yacimientos mineralógicos. El esclavismo fue, por lo tanto, un factor de gran importancia para la economía de América Latina, como los recursos canalizados hacia las arcas de España y Portugal; impreso en la vida de la mina de México y Perú, creciente y sostenida durante siglo y medio. El monocultivo de caña de azúcar en Brasil alentó la inmigración al Nuevo
178 María José Ferro Tavares. Os judeus na época dosdescobrimentos, Lisboa, 1995, p. 50 179 Idem. P. 52 180 José Gonçalves Salvador, Los magnates del trafico negrero, Universidad de Sao Paulo, 1973. p19

106

Mundo. El Atlántico Sur era gigantesco. Sin embargo, si nos encontramos con la estructura funcional de la trata de esclavos en su totalidad, debemos centrarnos en el siglo XVI, al final de las últimas décadas. A partir de ahí fue muy poco la innovación en el doble objetivo de responder a Brasil y las Indias de Castilla. Por esta razón, para comprender el flujo esclavo razonablemente hay que aludir a Minas Gerais en el siglo XVIII, que conecta con las etapas anteriores. El mismo, sin embargo, sucedió en las posesiones de Castilla, ya que los portugueses habían sido superados por los proveedores británicos, holandeses y franceses181. También la parte de los beneficiarios de avenças182 eran cristianos nuevos, como Duarte de León, el factor en Guinea entre 1562 y 1568. Porque el territorio del continente africano, sobre todo en la parte occidental estaba dividido en zonas o "contratos", y la recaudación de los tributos por dichas operaciones se dio en arriendo a particulares por un determinado tiempo, a cambio de una determinada suma global. Los contratistas habían establecido acuerdos con los traficantes de esclavos de la misma región, deseosos de exportarlos y cobraban los respectivos impuestos, según a donde se destinara al esclavo: a Lisboa, Brasil o las Indias Occidentales, bajo el imperio español. También la familia Carvajal llegó a la Nueva España con don Luis de Carvajal el Viejo, cuyas funciones de pacificador y gobernador de un extenso territorio fueron importantes históricamente. Descendiente de judíos emigrantes a Portugal en tercera generación, fue Luis Carvajal y de la Cueva, quien nació en la villa de Mogodorio provincia de Traz-os-Montes, en el año de 1539. Sus padres fueron: Gaspar de Carvajal y Catalina de León de la Cueva. Siendo joven, su tío materno: Duarte de León, lo envió a la Isla de Cabo Verde ( África ) en 1549, donde permaneció trece años; llegando a ocupar el puesto del tesorero del rey de Portugal, y ocupándose principalmente del comercio de esclavos negros. En 1562 regresó a Lisboa y después pasó a Sevilla, donde conoció a Guiomar Núñez de Rivera, dama adinerada, con quien se casó en 1564; y de la cual tuvo dos hijos: Francisca y Andrés. Vivió en Lisboa por dos años, y después vino solo a la Nueva España en 1567, viajando en un navío mercader de vinos al mando del capitán Cristóbal de Erazo. Se quedó en México, en la en la zona del Pánuco hasta 1578. Durante su estancia compró una hacienda ganadera y resultó un empresario de éxito. El año siguiente fue elegido alcalde ordinario de Tampico Ver. Durante su primera visita a México, al ahora alcalde de Tampico se le reconoce por combatir a las bandas de piratas ingleses capitaneadas por el corsario Hawkings y también por sofocar las sublevaciones de los indios Xalpa. Esto se recoge en las narraciones de su autodefensa presentadas en el proceso inquisitorial a que fue sometido al final de su vida. En 1573, durante las campañas de sofocación de los nativos de la región de Xalpa, Don Luis Carvajal participó en una expedición
181 José Gonçalves de Salvador, Los magnates de la trata de esclavos, São Paulo. Pioneer-EDUSP, 1981. 182 Significa acuerdo. Lo establecían los contratistas de la zona africana con los traficantes de esclavos de la región para exportarlos.

107

comandada por el capitán Francisco de Puga, hacia el Norte de México, internándose hasta la población de Mazapil, en lo que ahora es San Luis del Potosí. Este viaje es de extrema importancia, ya que en el mismo, Carvajal trabó amistad con un grupo de aventureros, principalmente de nacionalidad portuguesa, quienes ya habitaban en la zona. Estos personajes eran como él, judíos conversos en su mayoría. Dentro del grupo encontramos, entre otros, a Alberto del Canto, Diego de Montemayor, Gaspar Castaño de Sosa y a Manuel de Mederos.Todos estos colonizadores españoles y portugueses se dedicaban a la trata de esclavos indígenas. Su trabajo consistía en sorprender a los indios en sus comunidades, someterlos y después venderlos como trabajadores forzados para las minas de plata y oro. Y volviendo ahora a las andanzas de Luis Carvajal, encontramos que al terminar la expedición de "pacificación", volvió a recorrer la zona en varias ocasiones, dedicándose a esclavizar indios y a fraguar un plan de colonización que debería poner en práctica en un futuro próximo. Volvió al Pánuco, donde fue titulado en 1576 como capitán de la Huasteca. Cabe mencionar que nuestro personaje era un hombre de clase acomodada. Que había hecho un pequeño capital antes de venir a América y que ahora buscaba acrecentarlo. En 1577 fue juez de la comisión del Pánuco y al término de su gestión viajó a la ciudad de México a informar al Virrey Martín Enríquez de Almanza sobre su comisión y los servicios que había prestado a la corona de España en la lucha contra los piratas y la pacificación de los indios. Causó al virrey excelente impresión aquel hombre culto, elegante, elocuente y con un firme don de mando. El Virrey entregó a Carvajal, amplias recomendaciones para las cortes de España, documentos que utilizaría con gran habilidad Don Luis. Pero no podemos pasar por alto que las narraciones que Carvajal presentó al virrey, eran en muchos casos grandes exageraciones y en otros, simples mentiras. Con estos logros Luis Carvajal se embarca en Veracruz, hacia España el 5 de febrero de 1578, llegando a Sevilla el 3 de Julio del mismo año. De ahí pasó a Medina del Campo donde visitó a su hermana Francisca; pasó por su ciudad natal en Portugal y después llegó a Astorga, donde conoció a su sobrina Isabel, la cual sería motivo de su condenación por la Inquisición tiempo después. Además viajó a Madrid donde acompañó a su esposa Doña Guiomar de Rivera, y ahí permaneció diez meses. No desperdició el tiempo en Madrid. Usando las recomendaciones del Virrey de la Nueva España, Don Martín Enríquez de Almanza, y el abundante dinero de su suegro; logró abrir las puertas de la corte de Felipe ll. Desde luego que estos elementos no eran suficientes por si solos. Se requirió por supuesto el magnífico don de gentes y la impresionante elocuencia de Carvajal. El 31 de mayo de 1579 hizo un trato con el rey, lo que en lenguaje menos coloquial se llamaba: "Firmar capitulaciones con la corona". A cambio de una fianza de ocho mil Ducados (Tres millones de maravedíes), Felipe ll, Rey de España, lo nombra: "Gobernador del Nuevo Reino de León" y lo autoriza a descubrir, pacificar y poblar una extensión de tierra de hasta 200 leguas de largo por otras mismas de ancho, (836 Km2) 108

en una zona de la Nueva España, hacia el Noreste de la desembocadura del río Pánuco. Debo aclarar que no existe comprobante de que la fianza fuese hecha efectiva por la corona, por lo que es posible que Don Luis recibiese estas concesiones de tierras y gobierno, sin tener que cubrir ninguna aportación económica. El Maravedí, fue originalmente una moneda de oro morisca, llamada Moraventino. A finales del siglo XVl, se transformó en moneda de plata, con circulación en AlÁndalus (España) y con valor del tercio de un Real de Plata, hasta 1497. A partir de esa fecha tuvo el real, una equivalencia de 34 maravedíes. Un Ducado tenía un valor de once reales de Vellón, por lo que un ducado equivalía a trescientos setenta y cuatro Maravedíes del siglo XVl. Para capitalizarse y armar su futuro gobierno, Don Luis se dedicó durante dos años a la captura y esclavitud de los indígenas de la zona de la Huasteca. Para esto hizo uso del ardid de iniciar procesos de apostasía contra estos pobres infelices (Que no conocían nada del cristianismo y además poco les importaba ). El nuevo Virrey de la Nueva España: Don Álvaro Manrique de Zúñiga Marqués de Villa Manrique, comenzó a fraguar una conspiración contra Carvajal. Con el apoyo de un religioso que acompañó a este último en varios viajes en 1588, Carvajal fue denunciado ante la Inquisición como hereje por el Virrey. Esta denuncia fue ampliada en el proceso de la misma, a ciento veinte implicados por el delito de judaizantes. Estando el Gobernador en Almadén (Monclova), fue prendido sin oponer resistencia, por una compañía de soldados enviada desde la ciudad de México. El motivo de la denuncia ante la Inquisición fue que muchos años atrás, en España, estando rezando el santo oficio en compañía de su familia, su sobrina Isabel Rodríguez de Andrada, pronunció algunas frases contrarias a las creencias de los católicos: "Que rezando el oficio que por devoción tenía en España, un día, presente su hermana, al fin del salmo: Gloria Patri et Filio et Espíritu Santo, le dijo la sobrina: "No digas eso, que el hijo de Dios no ha venido" y aunque Carvajal la reprendió, se consideró que éste cometió un delito al no haber denunciado a su sobrina ante la Inquisición". Por este efecto, fue enviado Carvajal a prisión junto con sus familiares, quienes fueron reducidos a indecibles tormentos. El Gobernador murió en su celda de la cárcel de la corte y a sus familiares se les aplicó tormento y garrote, y sus cuerpos fueron quemados en el auto de Fe del 8 de Diciembre de 1596. De los 120 implicados, hombres mujeres y niños, solo escaparon: Baltasar y Miguel Carvajal, quienes huyeron. Se quemaron sus esfinges en ausencia183. Antes de 1596, la familia Carvajal había recibido por parte de la Inquición de México que se les atenuara la pena a la que estaban siendo sometidos con su arresto en las cárceles secretas del tribunal del Santo Oficio. En 1593, el 7 de octubre, los inquisidores habían escrito a la suprema Inquisición de Madrid que la familia Carvajal; su madre, Luis y sus hermanas Isabel, Leonor y
183 México a través de los siglos. Vicente Riva Palacio. Editorial Cumbre, Tomo 2. 1977. México. La inquisición Española, Henry Kamen. La familia Carvajal. Alfonso Toro. Edición facsimilar. 1977 México.

109

Catalina debían de recibir una conmutación de su sentencia mediante el pago de una multa de mil trescientos ducados castellanos, que después se rebajó a la suma de ochocientos cincuenta pesos184, además de los doscientos que ya tenia abonado a sus causas. En 1594 toda la familia recibió un perdón pleno, con la condición de pagar lo acordado anteriormente. La negociación por parte de la Corona de Portugal para obtener un asiento comenzó en 1594 y ya se definían dos objetivos a conseguir con dicho contrato, a saber, obtener una renta vitalicia lo más alta posible y controlar el número de esclavos que se transportaban a las Indias Occidentales. Teniendo el control de los contratos en el continente africano, a la vez se tenía el control de los esclavos en las Indias Occidentales, aunque los asentistas eran de muy diversa condición social tenían un punto en común: todos eran conversos, y casi todos de judaizantes 185. Los primeros asientos, con sus respectivas licencias, que hizo la Corona Española fueron puestas en manos de los alemanes, genoveses y flamencos entre otros, pero tenían el agravante de no poseer fuentes de abastecimiento de esclavos, que si tenían los portugueses en las costas africanas, como eran las factorías. El temor de la Corona era poner en manos de la ciudad de Lisboa las llaves del negocio de trata de esclavos, lo que implicaba un acuerdo con dichos intermediarios. Se pudo demostrar que cada licencia que se vendía contenía unas normas o claúsulas por las que se debía evitar cualquier negociación directa con los portugueses, ya sea trasportar los negros en navios portugueses o con tripulación de la misma nacionalidad. Y si por cualquier circunstancia se tenía que trabajar con tripulación portuguesa ellos no podían llegar a desembarcar en tierra firme,una vez llegados a los puertos de la región del Caribe de las Indias Occidentales. Pero era inevitable que los portugueses que controlaban las costas de la región africana, fueran vinculados al negocio de la trata de esclavos negros por la infraestructura que tenían con el trasporte y las factorías tanto en África como en las Indias Occidentales. Tres fueron los puntos de referencia en la costa africana para el comercio de la trata de esclavos negros entre los que estában Cabo Verde, que recibía esclavos y otras mercaderías desde el río Senegal hasta Sierra Leona. La capital de dicha zona era Sao Lago, población situada en una de las Islas de Cabo Verde. Dicha factoria prosperó hasta mediados del siglo XVI. A partir de mediados del siglo surge otra factoría en su reemplazo llamada Sao Tomé, con una mayor exportación de mercancía humana, llegando a alcanzar en los años de 1580 un auge exportador bastante alto en volumen de cargazones para las regiones europeas y las Indias Occidenteles. En 1610, debido a la disminución de esclavos que tuvo la anterior, surge Sao Loanda. Otras factorías de la región africana que no tenían mayor negocio con la trata de negros, pero si con otras mercancías como
184 Los Carvajales reconciliados, del libro de Los judíos en México y América Central (fe, llamas e Inquisición) de Seymour B Liebman. Siglo XXI, México, 1971, p. 201. 185 Enriqueta Vila Villar, Hispanoamérica y el comercio de esclavos, Sevilla, 1977, p 94.

110

marfil, oro y otras especias era la región de Sao Jorge da Mina. Durante principios del siglo XVI por un determinado pacto con la madre patria, o sea la Corona de España, el comercio venido del continente africano llegaba a la ciudad de Lisboa para allí venderse y distribuirse en otras regiones europeas, allí estaba la Casa da Mina con su dependencia la Casa dos Escravos; lugar y venta de negros que desde muy temprano recibia cargamento de negros. Se estipula que entre los años de 1511 a 1513 pasaron por dicha dependencia mil doscientos sesenta y cinco esclavos186. Otra ciudad donde los portugueses tuvieron grandes contactos comerciales y financieros con la trata de negros fue la ciudad de Amberes, lugar y refugio de muchos conversos, que junto a holandeses, belgas, ingleses y franceses entre otros concurrían a celebrar pactos de negocios en los que los negros esclavos en algunas ocasiones formaron parte. La misma ciudad de Amberes llegó a tener después de Lisboa una población negra de gran consideración. En la villa de L'Escuat desembocaban los metales de Francia y Alemania, cobre especialmente, indispensables para el trueque de negros 187. Los portugueses, que realmente fueron los grandes asentistas de finales del siglo XVI y principios del XVII, no sólo comercializaron con la ciudad de Lisboa sus grandes negocios, sino que además tenían otro centro en el norte de Europa, más concretamente en el puerto de Amberes, donde la colonia judía, portuguesa y de otras nacionalidades, se daba cita en dicho puerto para entablar relaciones comerciales entre los distintos grupos que, con el tiempo, se hicieron en base a las relaciones de parentescos familiares, formando grandes familias que entre otras se dedicaron al comercio de mercancías humanas que operaron durante largos años. Se conocieron algunas familias que heredaron de sus descendientes no solo sus cuantiosos capitales, sino la experiencia en el tráfico del comercio de esclavos, pues vemos en algunos procesos como la gente se iniciaba al lado de otra persona con mayor experiencia y una vez experimentadas las rutas y la carga y descarga en los puertos de las Indias Occidentales, se independizaban o ingresaban en la cadena de negocios que la familia en un determinado momento le dejaba. Era el caso de la familia Gramajo, de los Rodríguez Mesa, los Caldeira, la familia fundada por Emmanuel Rodríguez, un rico comerciante de Madeira, que fue el padre del tratante de negros Simón Rodriguez Bueno, quien tuvo lazos comerciales en Cartagena de Indias con Luis Gómez Barreto y Juan Rodríguez Mesa y fue padre de Nicolás Rodriguez de Évora, emparentado con los Méndez y los Gómez, contratadores de lugares del continente africano, los Núñez Correa y los Núñez Saravia entre otros, que fueron familias que hicieron fortuna y ésta se fue trasmitiendo por relaciones de parentesco familiar, lo cual no tuvo grandes disputas internas por mantener un poder, al igual que lo hizo la Inquisición española en la Península Iberica y en América con el secuestro de bienes a los reos. Muchas de estas familias y sus
186 Azevedo, Lucio. Epocas de Portugal Económico. Lisboa. 1929, p. 73 187 Denucé L'Afrique au XVI Siécle et le commerce Anversois. Avec reproduction de la carte murale de Blaeu-Verbist de 1644. Amberes. 1937, p. 30. Retomado del texto La población negra en México, de Gonzalo Aguirre Beltrán, Fondo de cultura económica. México, cap. Los asientos portugueses, p. 34. 1984.

111

respectivos entramados financieros burlaron los controles fiscales a los que se debían someter y por los que obtenían grandes sumas de dinero por los fraudes y contrabando que hacían en los puertos de las Indias Occidentales. Los comerciantes sevillanos fracasaron al asumir el control del mercado de negros de las Indias Occidentales, con imponer una serie de tributos y controles que debían pasar por el puerto de la ciudad con el Consulado y la Casa de la Contratación, terminando en un rotundo fracaso, ya que el monopolio realmente lo tenían los portugueses por la capacidad financiera y la estructura que tenían en el trasporte y la factorías en la región de África. No basta tener un poder político sino había que tener el financiero debido a que la Corona de España tenía muchos apuros. Los portugueses en Amberes, como se puede ver en algunos procesos inquisitoriales o civiles junto con holandeses e ingleses, adquirían los metales como el cobre, el oro, el latón o la plata, que eran indispensables para el trueque del mercado de negros, lo que nos indica que no era una situación exclusiva de la Corona de España de hacerse con el control financiero y comercial de la trata de mercancía humana. A principios del siglo XVI, cuando los portugueses incursionaban en la región africana y consolidaban sus posiciones coloniales, algunas familias importantes de la Corona de Portugal entraban en el negocio de los asientos para comercializar la traída de esclavos negros a Europa y al mercado de las Indias Occidentales. Entre las más destacadas están la de Diego de Haro, que en los primeros años del siglo XVI fue contratista de esclavos negros en Sierra Leona, y un miembro de dicha familia favoreció el viaje de Magallanes por el continente americano, poniéndoselo al servicio del Rey de España en contra del de Portugal por diferencias. Otra familia que hizo negocios con las mercancías humanas fue la instituida por Emmanuel Rodríguez, comerciante muy rico de las Islas Madeira, padre de Simón Rodriguez, futuro Barón de Rodez y de Nicolás Rodriguez de Évora, emparentado con los Méndez y los Gómez. Y quizás una de las más importantes fue la institucionalizada por Fernando Jiménez entre los años de 1525-1600, cuyo entramado financiero y comercial estaba situado en Lisboa, Amberes e Italia. En Portugal tenían vínculos familiares con los Rodríguez Núñez y los Duarte Jiménez. Eran bastante numerosos, ya que se calculaba que una cuarta parte de la población de la ciudad llevaba dichos apellidos. En el puerto de Amberes en Belgica tenían relaciones de parentesco y comerciales los Van Eckeren, Rodríguez de Évora, De Andrada y Texeira de Sampeiro. En Italia se aliaron con los Medici, los Storizzi y los Piazzi. Estas familias fueron consideradas conversas, de origen judío, y su cultura no fue un impedimento para hacerse con los grandes negocios de mercancías con el comercio del Atlántico, en los comienzos del siglo, y continuado por sus descendientes más inmediatos de modo que fuera una forma de asegurar por linajes de parentesco familiar un negocio que fue muy lucrativo durante casi una centuria. La Corona española prohibía a los que tenían licencias comerciar con los portugueses en los 112

comienzos de la venta de licencias en principios del sigloXVI, pero a pesar de que ellos se sintieron excluidos, burlados por la ley dictada por el Rey, no fue menos cierto que, por situaciones estructurales del monopolio, fueron al final los ganadores, los que tuvieron que decirle de una cierta manera a las autoridades españolas que ellos tenían el poder financiero y podían financiar situaciones de emergencia en las que se encontraba la Corona de España para sostener unas colonias y unas guerras durante su hegemonía de los siglos XVI y XVII188. El fraude y el contrabando fueron problemas estructurales de una economía mercantilista que en esos momentos empezaba a tener su auge y sus consecuencias. Se puede ver en este mismo texto el apartado del Fraude y el Contrabando en las Indias Occidentales adelantado por los conversos. El rey Felipe II de España aprovechó las condiciones de la Corona de Portugal, con la muerte del Rey Enrique, y se anexó Portugal. Con ello buscaba que el negocio del tráfico de negros fuera controlado en parte por las autoridades de la Corona de España, pero el Rey mantuvo una autonomía en el negocio de mercadeo de negros esclavos por la Corona de Portugal en detrimento de la ciudad de Sevilla, que insistía en el control del monopolio, esto se hizo desde 1580 a 1640 donde se daba por terminado por parte de Portugal el monopolio de los asientos de esclavos negros traídos de África. A finales del siglo XVI, el gobierno de España empieza a organizar y vender las primeras licencias para que se encargaran de comerciar y llevar negros a las colonias de España, que tanta falta iba haciendo, debido al crecimiento y desarrollo mercantil de las Indias Occidentales. En Portugal, por ejemplo, desde mediados del siglo XVI se puede establecer la presencia de importantes familias cristianas en los nuevos contratos importantes con la Corona. Este es el caso de Asia en el comercio, que ve los contratos más lucrativos en manos de familias lisboetas como las de Jiménez de Aragón, la de Gómez de Elvas, la de Rodríguez de Evora y Veiga, la de Solís Rodríguez o la del coronel del Ángel, entre otros189; al poner en marcha por parte de los nuevos cristianos la Union Iberica, que negoció entre otras mercancías la pimienta en la región de Goa, se destacó entre ellos el comercio de esclavos negros de Manuel Caldera, en colaboración con su socio Pedro de Noronha190 y en la que después se fueron integrando, con el tiempo, en el comercio con las Indias Occidentales otros judíos conversos y otros comerciantes 191. Dentro de los portugueses hubo conversos que empezaron a incursionar en algunas rentas de la Corona española, y sobre todo en relación a las colonias americanas concretamente con el mercado de las Indias Occidentales. Entre ellos sobresalió un comerciante de Lisboa llamado Juan

188 La población negra en México, cap. II, Los asentamientos portugueses. Gonzalo Aguirre Beltrán. Fondo de cultura económica, 1984. P. 35-36 189 Boyajian, James. Portuguese Trade in Asia Under the Habsburgs, 1580-1640. London: The Johns Hopkins University Press, 1992. p. 11 190 Su vinculo con la familia Noronha se hizo de tiempo atrás con Alvaro Noronha capitán de Azamor, como sirviente de éste, lo que le permitió posteriormente relacionarse con Pedro en negocios con otros portugueses en las mercadurías de la Carrera de las Indias. 191 Boyajian, James, Op. cit. p. 19. Vease también Jesus Carrasco Vázquez. La minoría judeoconversa en la época del Duque de Olivares. Auge y ocaso de Juan Núñez Saravia (1585-1639). Tesis doctoral, 2004 Universidad Alcala de Henares, parte II y III.

113

Núñez Correa192, quien en 1585, antes de unificarse las dos coronas, ostentaba el cargo de alcalde mayor de minas y registros de la provincia de Honduras y de las de Apaçapo y la villa de Chuluteca, responsabilidad que cubrió durnate el quinquenio de 1586-1590 y que se firmó en Monzón, sitio donde estaban reunidas las Cortes de Aragon193. El Rey Felipe II expide dicho nombramiento en reconocimiento al apoyo que ha tenido para la Corona, además le hace participe directamente del manejo del hallazgo de yacimientos de plata en la región comprendida entre Tegucigalpa y parte de Guatemala; "acatando la habilidad suficiencia y buenas partes de vos Juan Núñez Correa y lo que me habéis servido tengo por bien que seais mi alcalde mayor de las minas y registros de ellas de la provincia de Honduras y de las de Apaçapo y la villa de Chuleteca de la provincia de Guatemala y su juridicción en lugar de la persona o personas que estuvieran ejerciendo el dicho oficio y como alcalde mayor de dichas minas y registros de ella vos y no otra persona alguna tengáis el oficio y le useis y ejercéis en los casos y cosas anexas y concernientes según y la manera que le tuvo y uso"194. Pero Juan Núñez Correa según una carta dirigida a su hermano Enrique el 16 de agosto de 1591, daba cuenta que representaba los intereses del grupo familiar en la Villa de Olinda, en la región de Pernambuco. Enrique era el representante mayor de los negocios familiares de Núñez Correa. Los financieros portugueses empezaron a llegar a la Corona de Castilla a finales del siglo XVI. Se puede calcular que Juan Núñez Correa lo hiciera prácticamente empezando el siglo XVII, lo que no significará que el mismo tuviera temporadas en la Corte en relación a las inversiones familiares que tenían que ver tanto con el comercio como con la financiación y la fiscalización por parte de las autoridades del movimiento del mercado en la región del Atlántico, donde se gestaban las oportunidades para hacerse un espacio en los negocios con la Corona y mantener unas relaciones de poder. Pero este entramado que hicieron algunos portugueses, fue visto por la Inquisición con mucho recelo por la cantidad de dinero que circulaba entre ellos y los grandes negocios, además de las creencias que mantenían con la ley de Moisés. Y Juan Núñez Correa fue uno de los que la Inquisición apresó por ser judío converso en 1592, llevando una vida de libertad bajo fianza 195, y no poder salir del territorio donde estaba196 hasta que los negocios familiares le exigieron viajar a la ciudad de Madrid, y tras la autorización de los inquisidores, viajó a la Corte donde obtuvo un asiento por un periodo de un año entre 1595 y 1596, donde su responsabilidad era el mercado de palo de Brasil. Porque el Estado de Portugal cuando descubre la región del Brasil en 1500, se
192A.G.I. Patronato 293. Nº 8 193ANTT. Inquisición Lisboa pr. 87, m. 10; Id, pr. nº 885 f. 201-203. La alcaldía mayor de Honduras fue creada el 22-6-1579 por el licenciado Garcia Valverde, presidente de la audiencia de Guatemala, a cuya jurisdicción le correspondia Honduras, con la intención de poner bajo control la actividad minera que en ese momento se desarrollaba a raíz del yacimiento de plata que se descubrió en dicha zona. Carrasco Vázquez. Op.cit. p. 169. 194 A.G.I. Patronato 283 nº 8 195 ANTT Lisboa, pr. 885 folios 120-122. Lisboa, 26-1-1593. Se trata de la fianza otorgada por Rodrigo Andrade de Evora y Jeronimo Enríquez a favor de Juan Núñez Correa. La minoría judeoconversa, Op. Cit parte II, capitulo IV negocios de la familia Núñez Correa en comunicación presentada al XXV encuentro de APHE Evora (18-11-2005) 196 Carrasco Vázquez. Op. cit. p.135

114

aprovecha del recurso forestal de la tala de arboles para la importación debido a la escasez del mismo recurso, además de una alta calidad. La región de Pernambuco y Paraiba era la región que abasteció a los portugueses desde el descubrimiento de Brasil en los comienzos del siglo XVI hasta mediados del mismo, fue el producto principal de exportación de la colonia portuguesa, dando altas sumas de dinero de su rentas para la Corona y el beneficio a sus moradores. Los primeros arrendores de este negocio fueron los judíos conversos de Portugal, entre los que se destacaron Fernando Noroña197 y Juan Núñez Correa entre otros. Cuando regresa a Lisboa, ya en 1598 fallece su hermano Enrique Núñez Correa, quien había llevado el control de los negocios familiares. A raíz de ello Juan Núñez Correa se ponen al frente de la familia también en España y más concretamente en Castilla, en Madrid, donde vivían los hermanos Rodríguez Lamego, Juan y Antonio, que tenían un asiento de negros, siendo el primero cuñado de Juan Núñez Saravia198. Todos ellos residían en Madrid formando una compañía y cuando la Corte se desplaza a Valladolid para radicarse en dicha ciudad, la sociedad se liquidó y el segundo de los hermanos se desplaza a dicha ciudad. El ambiente que propiciaba la urbe vallisoletana, hizo que grandes financieros lisboetas pasasen a Castilla y empezaran a responsabilizarse de determinados puestos en la Real Hacienda, como el arrendamiento de ingresos fiscales. Las partes comenzaron hacerse importante en los contratos de asientos y a controlar el mercado del Atlántico, fue así, como Juan Núñez Correa contrato por el periodo de 1604 a 1613 la renta de la Averia199 y el negrero Pedro Gómez Reynel se responsabilizó de los dos mayores e importantes ingresos de la Corona de Castilla: el almojarifazgo mayor200 y el de las Indias201, de los que, por supuesto, la Real Hacienda esperaba recaudar grandes cantidades de dinero por el producto de transacciones y convenios de mercados entre España y las colonia americanas 202. Tanto Juan Núñez Correa como Pedro Gómez Reynel eran arrendatarios ante la Corona de dos grandes
197Este se hace cargo del asiento maderero ante la Corona, con la obligación de mandar seis navíos anuales y descubrir 300 leguas de tierra por año, siguiendo el modelo que se utilizaba en 1649 por Fernando Gómez, mercader de la ciudad de Lisboa de los tiempos de Alfonso V a quien se le concedio durante cinco años la exclusiva del comercio con Guinea (Felipe Núñez de Carvalho p. 80). Lo que le valio de nuevo un contrato de asiento por dos lustros debido a la rentabilidad del primer asiento. Noroña dentro de los conversos fue además una figura de gran relieve por sus incursiones en el mercado que tuvo Portugal con la colonia americana, participando con su negocio con cuatro mil ducados al año. Asegurando un monopolio del comercio de la madera puesto que, a cambio del contrato, la Corona se comprometía a no traer géneros de la India (Capistrano de Abreu p. 166). Retomado del texto de Carrasco Vázquez Op. Cit. p. 85-86 198 Los judíos conversos portugueses, la Corona de Castilla y la renta de Canarias; el caso de Antonio Rodriguez Lamego; en Antonio de Bethencourt Massien (coord.), Coloquio Internacional Canarias y el Atántico (1580-1648). Las Palmas de Gran Canaria, 2001 p. 609-626 y La minoría judeo conversa en la época del Conde Duque de Olivares. Carrasco Vázquez. Op. Cit 199 La Avería era un impuesto que se dio en el comercio de mercancías en el comercio del Atántico. Era protegerlas de daños causados por terceros, como eran los piratas o corsarios en la región Caribeña. 200 Para controlar todo el comercio con destino u origen a la Peninsula Ibérica, la Corona disponía de una serie de controles fronterizos integrados en una red llamada almojarifazgo mayor, cuya sede estaba en la ciudad de Sevilla, desde donde se controlaban las aduanas de los diferentes puertos de las poblaciones más importantes tanto de la región Peninsular, como de las Indias Occidentales. Véase también el texto de Jesus Carrasco Vázquez sobre las condiciones de contrato de la averia y las diferencias con otros intereses que tuvo en la ciudad de Sevilla. 201 Con el objeto de gravar todo el comercio marítimo de la Carrera de las Indias, en 1543 el rey Carlos V firmó una cédula por la cual aplicaba un impuesto en el comercio a las Indias Occidentales, que recibió el nombre de almojarifazgo mayor de Indias o almojarifazgo de Indias, sustituyendo a otro: el arancel que habían promovido los Reyes Católicos. Ver Ramón Garande Tovar: Carlos V y sus banqueros Barcelona, 1990, p. 310 y ss. 202 A.G.S. CJH, Leg. 446 Consulta del Consejo de Hacienda de fecha 6-5-1603 donde se alude a la importancia señalada de estas dos figuras impositivas. La suma de ambos rendimiento representaron el 53,30% de los ingresos por comercio exterior, con una cifra de trescientos cincuenta y siete millones de maravedies sobre un total de seiscientos cincuenta millones setecientos cincuenta mil ver Ildefonso Pulido Bueno p. 74. Retomado del articulo El relevante papel de los portugueses conversos en la privanza del Duque de Lerma (1600-1606). Comunicación presentada al XXV Encuentro de APHES. Évora (18 y 19-11-2005) p. 19 Jesus Carrasco Vázquez.

115

impuestos en el comercio del negocios de asientos. Dichos asientos coinciden en el tiempo de su expedición por la Corona (1604-1606). Eran realmente estos asientos los más importantes para la Real Hacienda porque generaba inicialmente grandes ingresos en el control de los mercados que tenía España en el siglo XVII. A pesar de los contratos y en las circunstancias que vivía la Corona en la época de Felipe II, con la ayuda del Duque de Lerma para buscar financiación, la ayuda tendría que venir de los judíos conversos, que era ya un colectivo que empezaba a entrar en el monopolio de mercancías y que poco a poco fue haciéndose con el control del monopolio del mercado en la región de las Indias Occidentales, que a pesar de la legalidad, los comerciantes en la ciudad de Sevilla eran recelosos con la entrada a la Real Hacienda de estos dos asentistas. Y no fue para menos: se empezó por ambas partes a incumplir los convenios y uno de ellos empezó a hacer fraudes fiscales con el comercio a las Indias Occidentales. Pues bien, uno de ellos tenía el asiento de la Avería y el otro el almojarifazgo, esto último gravaba el tráfico comercial con destino al sur de España y la primera afectaba lo que salía de Sevilla con destino a las colonias americanas. Esto tuvo un efecto en el asentista Reynel, porque su gestión estuvo plagada de muchos inconvenientes que estuvo motivada por los grandes intereses que había en el entramado entre Sevilla y la Real Hacienda, siendo el objetivo el fraude fiscal de las mercancías que salían o entraban al puerto de la ciudad. Se operaba el fraude, que se originó en los puertos de la Corona española y en todos los puertos de las colonias americanas que tenía España allí. Mientras uno hacia el fraude otro, en este caso Gómez Reynel203, trataba de evitarlo para no quebrantar las rentas de la Corona sobre la que se esperaba obtener grandes rentas y además, y por encima de todo, de pagar el situado de los juros a sus legítimos propietarios. La situación de confrontación entre los dos asentistas, y en especial de Gómez Reinel con la ciudad de Sevilla y sus dirigentes fue a mal, afectando a todas las instancias oficiales, incluso llegó a denunciarse a la misma ciudad, sobre todo a sus elites, de "alboroto y asonada". El papel de fraude fiscal sobre el mercado de las Indias Occidentales de Juan Núñez Correa204 fue mayor por su posición de dominio y poder que llegó a adquirir bajo la complicidad de
203Insertando uno de los capítulos de las condiciones con que se habían arrendado los almojirazgos a Pedro Gómez Reynel, referente haber prometido S.M que durante diez años del encabezamiento se hiciese solamente la de mercaderías en las ciudades de Sevilla y Cádiz, sin que en esto se hiciese novedad, ni daría licencia, ni permisión y que se concediese alguna para cargar navío fuera de Sevilla o Cádiz, cobraría para si enteramente en dicha ciudad de Sevilla los derechos de las mercaderías, almojirazgos, y además como si se cargasen en ella; y representando el mismo Reynel haber llegado a su noticia que en contravención a dicho capitulo se cargaban, y enviaban muchas por Brasil para las Indias, las que entraban por el puerto de Buenos Aires sin registro ni despacho de la Casa de la Contratación de Sevilla, de que resulta a más de ir en contra lo dispuesto por las ordenanzas de ella, muchas pérdidas en las rentas de dichos almoxarifazgos: mando a los virreyes, audiencias y demás justicias de Indias guardasen e hiciese cumplir, y ejecutar dicho capitulo; y en consecución no consintiesen que entrasen, ni desembarcasen, en ningún puerto de ellas, otras mercadurías que las que fuesen despachadas en la forma dispuesta por dicho capitulo, ejecutando las penas contenidas en él. Cédula de 9 de septiembre de 1606. Cedulario tomo 36 f. 125, n. 103 204 Fue acusado de cargar y transportar más madera de la debida, estimándose la producción en unos cuarenta y nueve mil quintales de palos; representando la mitad de lo autorizado por el termino de diez años. Esto decretó el embargo de los depósitos de materias primas en la ciudad de Lisboa en su nombre, que ascendían a veinticuatro mil quintales, y que la Real Hacienda los vendiese, pero no se llevó a cabo por falta de compradores, exceptuando la venta de una partida de setenta quintales, cuyo precio por quintal fue de cuatro mil doscientos reales. El negocio de la madera realmente por parte de este asentista, solo reconoció una parte legal calculada en veintiun mil quintales, el resto (sesenta y un mil) entró de manera ilegal o de contrabando a otros sitios distintos de Lisboa. El argumento del asentista era que parte de la mercancía se perdió en alta mar en naufragios o que era tomado por corsario o piratas. El negocio para el asentista era conseguir más dinero reportando menos cantidades de mercancías de las que había cargado en los puertos de origen, y llegar a puertos distintos de la ciudad de Lisboa, descargar mercancías de contrabando y evasión fiscal, para tener una venta con un margen de ganancia bastante alto. Tomado de Jesus Carrasco Vázquez, Op. Cit p. 103-105.

116

algunos funcionarios de la ciudad; la complicidad obtenida del juez regio, Martin Fernández de Portocarrero, encargado de velar por los intereses de la Corona en la gestión de la renta y responsabilidad de Núñez Correa, perjudicó de manera clara y directa a Gómez Reinel, quien hizo valer sus derechos amparándose en la protección que le brindaba el juez comisionado de forma especial para salvaguardar el buen desarrollo del contrato de los almojarifazgos, el licenciado Landeras. El enfrentamiento entre los dos funcionarios subyacía al conflicto de intereses entre los dos asentistas, Núñez Correa y Gómez Reynel, y de este último con la ciudad de Sevilla 205. El fraude que llegó a cometer Juan Núñez Correa contra los intereses del contrato que había firmado con Reinel, llegó a la situación de que este último se percató de que el primero cargaba los galeones en diferentes sitios de Sevilla y Cadiz, como Sanlucar de Barrameda, y que iban con destino a las Indias Occidentales, a los puertos de Cartagena de Indias, Puerto Bello en Panamá y otros sitios no indicados para no pagar impuesto de aduana206. Dentro del asiento que tuvo Juan Núñez Correa y que comercializó en la región del Caribe, principalmente en el Puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, donde su representante o fautor era Jorge Fernández Gramajo, para la recepción y el envio de mercancías a otros puertos de la región de las Indias como por la ruta del Pacifico con la región del Perú. Dentro de este asiento formo parte el mercader Domingo Luis, casado con Beatriz Núñez familiar de Juan Núñez Correa, donde aparece que el 23 de Noviembre de 1600 hizo un envio de mercancías desde Angola a Cartagena de ocho forzados 207. Antonio Núñez Caldera, sobrino de Manuel Caldera, fue un gran competidor de Pedro Reynel Gómez, que fue uno de los contratistas de la región de Angola. Incluso viniendo de una familia de mucho prestigio, Antonio no pudo ganar el asiento. Antonio como contratista ya se encontraba en Cabo Verde, tenía una solvencia financiera y hacía ocho años que estaba en negociaciones con el Consejo de Indias para pasar esclavos negros a las Indias Occidentales208. Además había prestado dinero a la Corona, tal vez por la poca experiencia, o por ser, como se podría decir de una manera moderna, novato en los negocios, llegó a ofrecer sesenta y un mil ducados por dicho asiento, relativamente bajo debido al descuento que la Corona le debía. En ese momento apareció Pedro Gómez Reynel, quien ofreció cien mil ducados por el mismo contrato y terminó por romperse bajo presión del Consejo de Indias. Muchos otros conversos portugueses hicieron contratos en la región del Africa, sobre todo en los puntos de Cabo Verde y Guinea, entre los que estuvieron Juan Rodríguez Mascarenhas, quien fue asesinado en una turba de la población en 1506, y Fernando Loronha que tuvo el contrato titular de la pimienta y el concesionario en la región del Brasil. Además se debe sumar Manuel Caldeira
205 El papel económico de los conversos portugueses en la privanza del Duque de Lerma (1600-1606). p. 22. Jesus Carrasco Vázquez. 206 Carrasco Vázquez. Op cit. p. 221 207 Se refiere concretamente a esclavos negros. Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Pr. 4.017, f. 672-694. Carrasco Vázquez, Op. cit. p. 323. 208 Enriqueta Vilar. Los asientos portugueses y el contrabando de negros. Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla, 1973. p. 33.

117

que 1558-68 estableció contratos por primera vez para la importanción de esclavos negros a las Indias, porque intercedió el rey Juan III ante Felipe II, rey de España 209 y los comerciantes de la ciudad de Lisboa y la nobleza de la Casa Real, Benedicto Rodriguez y Diego Castro del Río. Manuel Caldeira declaró el contrato de Guinea y su contrato para las Indias Occidentales. La combinación de dichos comerciantes se fue consolidando de una manera familiar y amistosa entre ellos a través de matrimonios y por lo tanto otros arrendatarios de los esclavos pasaron a formar parte de una misma familia, manteniendo negocios siempre en personas de mucha confianza. Francisco Nunes de Beja era el hijo de Benito Rodríguez, quien a su vez era cuñado de Manuel Caldeira al estar casado con su hermana, Leonor Caldera. Manuel a su vez estaba casado con una sobrina de Benito Rodriguez. Como contratista hasta 1568, Manuel Caldeira y sus asociados, con la participación continuada por un tiempo más en la exploración africana por sus familiares, al parecer figuraban en la lista de contratistas que se ha expuesto. Diogo Nunes Caldeira, por ejemplo, su sobrino, fue contratista en Cabo Verde en 1595 y hubo ganado muy pocas licencias a las Indias de Castilla en 1596, entonces, por lo tanto, ya tienen el primer asiento con Gómez Reynel. Esto se debía a que la familia Caldera tenía mucho prestigio con el rey Felipe II, y obviamente muchos créditos a su lado. Manuel Caldera tenía un crédito con Felipe II de sesenta y dos mil cruzados incluso antes del mismo 1556. Así, como el hermano de Diego, Antonio Nunes Caldeira, había perdido el contrato del asiento de Reynel (como se dirá a continuación), se le concedió el don y el número de esclavos que Diogo podría adoptar y que sería deducido del asiento de Reynel. Manuel Caldeira, de la misma manera que muchos otros traficantes de esclavos negros, traídos por los conversos portugueses, tuvo una gran influencia en los reyes de Portugal y de España en su época. Era caballero de la Casa Real y tenia insignias de la orden de Cristo 210. Un asentista muy importante durante el reinado de Felipe II fue Manuel Caldera, portugués de origen y que viviendo en Amberes, contrató el 2 de mayo de 1566 un asiento con el rey Felipe II con el cual se comprometió a pasar a las Indias Occidentales una cantidad de esclavos estipulada en dos mil. La estructura del asiento permitía al contratista poderse asociar con otros tratantes de esclavos o traspasar licencias con algunos agentes que se encargaran del registro y el transporte de esclavos. El asiento que tuvo le posibilitó contactar con sus más allegados en las regiones del continente africano, Sao Tomé y Cabo Verde211, recorrió diversos mercados que en su nombre

209 Maria da Graca A. Mateus Ventura. Negreiros portugueses na rota das Índias de Castela (1541- 1556). Coleccao Travessias, Lisboa, Edicoes Colibri/ICIA, 1999. 210 En opinión de la historiadora Maria da Graça Mateus Ventura esa insignia servía precisamente para ocultar sus orígenes judaicos. Idem. 211 "Por el que fue dicho que Diego de Castro y Bento Roiz, caballero hidalgo de la casa del dicho señor y el dicho Manuel Caldera tuvieron los tratos de Santo Tomé y Cabo Verde ciertos años y corriendo el tiempo dellos por mejor beneficio de los dichos tratos y de sus haciendas el dicho Manuel Caldera fuera a Flandes oviera del muy alto e muy poderoso señor don Felipe II Rey de Castilla y de Leon etc dos mil licencias de esclavos por el dicho Manuel Caldera los poder enviar a las Indias de Castilla". A.G.I Patronato leg. 286, 132.

118

recibirían los registros y certificados. Melchor de Vega212, su hermano Francisco de Vega213 y Rui Gómez de Béjar214 son algunos de los que surgieron en nuestros autos, entre 1556-60. Los sitios del asiento de Manuel Caldera tenían relación con el reinado de Castilla la vieja, con su rey Felipe II, Portugal, Cabo Verde, Sao Tomé y otros que correspondían a abastecedores del mercado de esclavos negros, como fueron los puertos de la región del Caribe en las Indias Occidentales 215 (Santo Domingo216) y parte del sur. No se especificaba realmente los puertos de destino, valiéndose la licencia para cualquier otro destino del comercio del Atlántico en la Nueva España: "A nuestras Indias, islas y tierra firme del mar océano o a la parte dellas que os pareciere". Esta situación posibilitó a Manuel Caldera explorar los puertos donde mejor se pagase por la mano del esclavo negro. Parece que las condiciones del mercado del asiento de Manuel Caldera, le posibilitaron que no hubiese un precio fijo en dicho mercado, contrario al asiento de los hermanos Torres que dicho contrato si lo definía. Esto llevó a la confrontación como era de esperarse, pero se fijó una fecha, el 6 de junio de 1556, para zanjar diferencias de precios en el mercado217. En algunas provincias de las Indias Occidentales, Cartagena de Indias, Santa Marta, Venezuela, Honduras y Guatemala el precio por esclavo era de 100 ducados máximo. En nueva España, Nicaragua era de 120 ducados, en el Reino de la Nueva Granada y la región de Popayán a 140 ducados. La región del Perú y Chile era respectivamente de 150 y 170 ducados. Los precios fijados por esclavo negro según al puerto de las Indias donde llegasen, no fue aceptación por parte de los contratistas, porque les daba poco margen de ganancia. La Corona fijaba unos precios para evitar especulaciones en los mercados de la trata de negros. El Consejo de las Indias en una carta del 12 de septiembre de 1556 da contestación a la reclamación que hizo en su defecto Manuel Caldera, porque el asiento de éste le convenía en la practica el precio libre porque asi iba fijando los precios de acuerdo a la demanda-oferta dando una mayor rentabilidad para su asiento: "Porque aunque la pragmática sea justa por ser hecho por causa y bien público Manuel Caldera pretende lo dicho y que se le ha de guardar su asiento
212 A.G.I Justicia legajo 888 número 5 213 A.G.S Contaduría de Mercedes L 88 f 12 214 A.G.I Patronato L 286 R 133 215"Real Cédula a las justicias de las Indias en general, a instancias de Manuel Caldera, vecino de Lisboa, el cual ha expuesto que con licencia real que tenía para pasar a las Indias ciertos esclavos, envió por factores suyos a Miguel Núñez, a la isla de Santo Domingo, a Benito Rodríguez, Simon Pinel, Alvaro Díaz y Pedro de Tejeira, a la ciudad de México, y a Francisco Matos a Tierra Firme, con la obligación de ir a Lisboa a rendirle cuentas en un plazo que ya ha pasado. Que secuestren los libros escrituras y bienes de los dichos factores y les obliguen a dar fianzas de que vendrán a estos reinos en los primeros navíos que salgan, y si asi no lo hacen los envíen presos a la Casa de la Contratación". A.G.I Audiencia de Panamá 236 L. 9 f. 337-338. 216 "Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación para que preparen la nao que fue por almirante a Sto. Domingo con la armada de Juan de Velasco para ir con la flota que ha de partir en abril. Comunicándoles que se les enviará la licencia solicitada por Diego Franquis de cincuenta esclavos. Para que no den la licencia solicitada por Juan de la Real y Manuel Caldera para despachar ciertos navíos". A.G.I. Indiferente 1966 L 15 f 229v-230v. 217 "Consulta del Consejo de Indias:En el cumplimiento de lo mandado por V.Mg. real en Bruxelas a pedimento del procurador de las isla Hespañola con consulta a la serenísima princesa se hizo nueva pragmática tasando y poniendo justos precios a los esclavos que se llevasen a vender a las Indias la cual fue pregonada y publicada en la ciudad de Sevilla. Manuel Caldeira portugués se agravio en este Consejo de la dicha pragmática y nueva tasa diciendo ser en daño y perjuicio asiento que tomo con V.M para pasar dos mil esclavos a Indias pidiendo que se declara la dicha pragmática no haber lugar en su perjuicio a que el fiscal fuese condenado en los daños y menos cabos había recibido y esperaba recibir por la nueva pragmática y tasa con el dicho asiento mandoseme traslado yo pedí termino para consultar a la persona real de V.M y saber su real voluntad dióseme termino de treinta días para ello y recibiese a prueba con termino de cincuenta. V .M A. suplico mande declarar si fue y es real voluntad que la dicha pragmática se entienda y se guarde en su prejuicio a de pretender que el pleito pase adelante sobre los daños e intereses dichos y esto no conviene a servicio de V.M." A.G.I. Indiferente, legajo 737 numero 165. 1

119

especial por ser portugués y extranjero destos reinos conviene por concordia y asentar el negocio en caso que la pragmática se haya de guardar en su perjuicio"218. Manuel Caldera llevó a la región de Centro América en las Indias Occidentales, concretamente en Honduras en Puerto Caballos cargamento de esclavos negros y tenía el precio de esclavo negro en ciento cincuenta ducados, un precio elevado, lo que le parecía no daba mucha ganancia, pues los precios eran casi iguales a los puertos de la región de la Nueva Granada y la región del Perú. Manuel Caldera tuvo un asiento que le permitía tener un determinado número para pasar esclavos negros a los puertos de las Indias Occidentales, era de dos mil esclavos. Se reitera por la preocupación de la presencia portuguesa en las Indias e insiste en el regreso a Sevilla, tanto de la tripulación como de la carga procedente de las Indias. Como veremos, Manuel Caldera practicó la evasión fiscal de la Real Hacienda por irregularidades en la función del asiento, en las que el fiscal denunció numerosos pleitos en la contratación. Se escudaba muchas veces, resaltando la obligatoriedad de retorno a Sevilla y que constituía la razón de excepción invocado por muchos portugueses y españoles; "perdiéndose el navío en que lo traxeron en el camino". En 1559, Manuel Caldera estaba involucrado en algunos pleitos fiscales con el licenciatario Vanegas a raíz de su solicitud de renovación de 172 licencias para reemplazar a otros muchos esclavos que se ahogaron frente a las costas de Veracruz219 y se registraron con los del asiento. El consejo de Indias va de examinar el caso y se pronunciará a favor de la demandada, el pago de dos ducados licencia adicional para 1556. En el año de 1556, de nuevo Caldera participa más tarde en otro caso 220 con las reclamaciones del nuevo impuesto, lo que le permitiría sustituir ciento treinta y cinco esclavos que los corsarios franceses le habían robado cuando tomaron el barco La Concepción. Esta vez, sin embargo, el Consejo de Indias no le dió la razón a pesar del gran número de testigos. El asiento de Felipe II, explica las razones principales para su atribución, lo que nos permite esbozar un retrato de la prestación. Antes de que se invocase la cédula, se hace hincapié en que esto se aplica independientemente de las leyes vigentes, lo que descarta la posibilidad de impugnación legal221 por dos razones fundamentales: "Por cuanto a instancia del serenissimo Rey de Portugal nuestro muy caro y muy amado tío avemos tenido y tenemos por bien. Por lo que nos aveis servido en el asiento que con vos avemos mandado tomar de los sesenta y dos mil y doscientos y veinte y dos escudos

218 Asiento de Manuel Caldeira. Negreiros Portugueses na rota das Indias de Castela (1541-1556) Maria da Graça Alves Mateus Ventura. Ediciones Colibri. 1999. P. 43 219 "Manuel Caldera pide se le diese licencia para que pudiese cargar a las dichas nuestras Indias ciento setenta y dos piezas de esclavos en lugar de otros tantos que se le habían ahogado en la costa de Veracruz llevándolos a las Indias nuestras en el navío San Antonio de que era maestre Manuel Gómez, las cuales parece que havia llevado registradas por vosotros de bajo de la licencia que el dicho Manuel Caldera de nos tenía que pasar a las dichas nuestras Indias dos mil esclavos libres de todos derechos". A.G.I Justicia legajo 888 numero 5 220 A.G.I. Justicia legajo 888 numero 5. 221 "lo qual todo que dicho es queremos y mandamos que se haga y cumpla y guarde según y por la forma que de suso va declarado sin no más consulta sobre ello, ni poner en ello, ni en parte dello, impedimento ni embaraço alguno no embargante qualesquier leyes hordenanças y provisiones que en cualquier manera aya o pueda aver en contrario desto". Archivo General de Simancas, C. y J.H, legajo 49 doc 61.

120

que nos aveis proveido y dado a cambio para España"222. Esto nos muestra a las claras que en algunas concesiones de licencias para asentamientos como en este caso particular interesaba el parentesco familiar o afectivo, además de la posición económica del asentista. Se sabe que Manuel Caldera era Caballero de la Casa Real223 y se había relacionado con Bento Roiz en el mercado de la Carrera de las Indias, que era también Caballero de la Casa Real224, y que el rey de Portugal, Juan III, le dio una recomendación al rey Carlos V a propósito de la colocación de Caldera en Holanda para la construcción de un barco. A sabiendas de que Caldera está vinculada a la trata de esclavos, Diego de Castro en 1559225 era el capataz del rey de Castilla y Portugal y se cree que su posición era bastante fuerte para justificar la intercesión de Juan III con el sobrino del préstamo por la suma de cincuenta y cinco mil ducados226. Puesto en relación con este préstamo se firmó en Bruselas el 20 de enero 1556, dos meses antes que el asiento de esclavos. La cantidad del préstamo previsto por el portugués Rui da Silva Gómez, Príncipe de Éboli, correspondió a treinta y cinco mil ducados en dinero en efectivo (pago que se dividió en dias consecutivos) y evaluados por un cortador de gemas de rubí en veinte mil ducados227. El valor final de la segunda carta del préstamo asignada a los servicios de los tribunales de Aragón, Cataluña y Valencia dependerá de la fecha de pago para ellos, ya que se añadirían intereses. La cédula termina con las formalidades de costumbre. Compromete a todos los jueces en las Indias con el cumplimiento de lo dispuesto en dicho documento, así como certificaciones pasadas por agentes de la contratación de Sevilla. Las boletas aprobaron dos documentos (uno para el reclutamiento y la otra para Caldera) y un traslado, que se incorporan los libros de cuentas de la Real Audiencia de Cuentas . Sobre el destino de estos documentos, se deduce que los dos documentos fueron destruidos de conformidad con la ley tan pronto como fueron completadas dos mil licencias. El contador de contratación también tenía copia del original del auto fiscal contra Caldera en 1568; el traslado de la Audiencia Real de las cuentas da por sentado que lo que sea autónomo en las articulaciones y Consejo en la sección de hacienda del Archivo General de Simancas hacienda228.
222 Negreiros portugueses na rota das Indias de Castela. Op. Cit p. 47 223 A.G.I, Patronato l 286, R 133, ANTT, Chan, d Joao III Libro 1 folio 23 224 "Benito Rodríguez, caballero hidalgo de la Casa del Rey nuestro señor, y también Manuel Caldera su yerno, otrosi caballero hidalgo de la Casa del dicho Señor" A.G.I ,Justicia 888 numero 5 y A.G.I, Patronato l 286 R 133. 225 A.G.I Justicia. Legajo 888 numero 5 226 Un escudo, unidad de cuenta, era realmente el equivalente a un ducado en 1619. Un escudo de oro valía cuatrocientos maravedies en cuanto a un ducado valía trescientos maravedíes. Monedas del reino de Castilla- 1619 en A.A marqués de Almeida, Matemáticas como descripción del real (1519-1679) Lisboa. INCM ( Instituto Nacional Casa de la Moneda), 1994, vol II P 326. Retomado del texto Negreiros portugueses Op. Cit p. 47 227 Ramón Carande Carlos V y sus banqueros; 3 Los caminos del oro y de la plata ( deuda exterior y tesoros intramarinos). Barcelona Ed Crítica 1990 pag 420. Retomado de Negreiros Portugueses. Op. Cit. p. 47. 228 "Por la presente doy licencia y facultad a vos Manuel Caldeira portugués o a quien vuestro poder oviere para que podáis llevar y lleveys de los Nuestros Reinos y Señorios de Castilla o del Reino de Portugal o Islas de Cabo Verde o Santo Tomé o otras qualesquier partes que quisierdes y por bien tovierdes a las nuestra Indias Islas y tierra firme del Mar Océano o a la parte dellas que os pareciere dos mil esclavos o esclavas negros libres de los derechos de la licencia de cada uno dellos y de los derechos de almoxarifazgo y de otros qualesquier derechos que los dichos negros nos pertenezcan o puedan pertenecer en las Indias porquanto aveys dado y entregado por la licencia de los dichos dos mil esclavos que así os concedemos vuestras letras de diez y ocho mil ducados a trescientos y setenta y cinco mil maravedíes cada uno para que se paguen en España en esta manera los cinco mil ducados en feria de Villalon, tres mil ducados en feria de maio, tres mil ducados en feria de octubre. Todas deste año de quinientos y cincuenta y seis y los siete mil ducados restantes en feria de octubre de quinientos y siete que es a razón de nueve ducados cada esclavo las quales letras aveys entregado por nuestro mandado a Fernando del Campo y Geronimo de Salamanca por nuestra cedula fecha en diez y seis del

121

El Rey vendía las licencias a unas determinadas personas con las que se establecía unas condiciones que debían cumplir. El asentista después de adquirirlas a un determinado precio durante un periodo determinado negociaba con otros dentro de su entramado la compra-venta de esclavos negros. Tanto en los puertos africanos como en el comercio de las Indias Occidentales, entre los que se destacaba el maestre de las naos, que siempre se identificaban, se encargaban del transporte desde el origen hasta el destino en las Indias Occidentales. El caso del obispo del Rio de la Plata (fray Juan de Barrios) que el 31 de diciembre de 1549, compra tres licencias 229 al factor de Cartagena de Indias, Francisco Bañuelos230, que en 12 de diciembre de 1548, compra cuatro licencias; el licenciado Roiz de Mimxarax que, el mismo día, compra una; Juan Caballero y Juan Lizarazo que, en tres días después de comprar cada uno dos esclavos (un negro y una negra) todo para su uso personal. De cualquier manera esta era una situación poco frecuente ya que la mayoría de los funcionarios las adquirían a sus siervos en las Indias. Manuel Caldera tuvo dentro de su entramado del asiento de negros en la ciudad de Cartagena de Indias a Gabriel Luis, de 37 años de edad. En una de las preguntas que le hizo el fiscal Liébana cuando el asentista Manuel era investigado por sus irregularidades dijo que la nao La Trinidad entró en Puerto Rico cuando él se encontraba como factor de Manuel Caldera en el puerto de Cartagena de Indias, en 1548. Diego Núñez Caldera231, socio y familiar de Manuel Caldera, vendió quinientos esclavos en las Indias232. En 1559, de los veintisiete navíos que pasaron por el Atlántico, el único asociado al propietario (según los registros de la Casa de la Contratación) era el de Diego Núñez Caldera con destino a Cartagena de Indias 233. Diego Núñez Caldera y otros determinaban el arriendo de todas las ciudades del reino, incluyendo Lisboa234. En la audiencia de Panamá, Diego Núñez Caldera, sobrino de Manuel Caldera, era investigado por supuestas irregularidades en el comercio de las Indias Occidentales, más concretamente por el mismo oidor de la institución, porque Panamá era un puerto de entrada de mercancías que llegaban de Cartagena de Indias, y pasando el estrecho de la misma para llegar al Pacifico a distribuirlas sobre todo Chile y Perú. "1619 Comisión al licenciado Alonso Espino de Cáceres, oidor de la Audiencia de Panamá, para proseguir la averiguación iniciada por Antonio de Ovando sobre las arribadas maliciosas y contra extranjeros. Comprende las causas contra Manuel López Estremoz, portugués, Melchor de Avilés, Jerónimo Núñez Caldera, Luis de Lemos, Luis Alvarez Caldera, Luis Gómez Barreto, Juan Muñiz de Nava,
mes de febrero deste año de que con ellos se an tomado a pagar en España". A.G.S Consejo y Juntas de Hacienda legajo 49, doc 61. 229 En postrero de diciembre de 1549 años saco licencia don Fray Juan de Barrios obispo del Rio de la Plata para tomar en Cabo Verde tres esclavos en la nao Maestre Juan Sánchez de Viscaia y dio testimonio de ello. A.G.S C y JH L 23 doc 390. 230 Un comprador Oña, de Juan en 1548-12-12, cuatro esclavos con el maestre de la nao Manuel Martin desde Cabo Verde con destino a Francisco Fautor de la provincia de Cartagena de Indias para su servicio. 231 Autos de Diego Núñez Caldera, vecino de Lisboa, contratador de esclavos, contra los contratadores que fueron de Cabo Verde y Guinea, sobre embargo de ciertas partidas en virtud de requisitoria de la Casa de India y mina de Lisboa. A.G.I Contratación 739 232 Vila Vilar, Enriqueta. Hispanoamerica y el comercio de esclavos; los asientos portugueses. Sevilla EEHA, p. 25-34, 1977. 233 Pierre e Huguette Chaunu, Seville et L ́Atlantique (1504-1650) Paris Librarie Armand Colin. 1957-58. tomo 4 p. 80. 234 V. Magalhaes Godinho ídem vol III. P. 123.Retomado del texto Negreiros Portugueses Na Rota Das Indias de Castela, Op. Cit.

122

Diego de Acuña, Gobernador de Cartagena, Lope de Estrada, Juan Calvo, Alonso de Avila, Juan Caravallo, Manuel Fernández y Felipe Rodríguez"235. Para reforzar la idea de que había una especie de monopolio de trata de esclavos en las manos de algunas familias era de destacar que el contratista de Santo Tomé, Jorge Roiz da Costa, era hijo del comerciante nuevo cristiano Heitor Mendes de Brito, emparentado, por lo tanto, con la familia Rodríguez Solís y Fernández de Elvas. Los familiares habían sido procesados por la Inquisición236. El contratista de la región de Angola, Henrique Dias Duarte, tuvo nexos familiares con los Coutinho. Como se puede ver en el cuadro de contratistas, tuvo éxito como propietario del contrato de Gonçalo Coutinho. Contratadores de Angola:237 Paulo Dias de Novais Antonio Mendes Lamego Joa Rodríguez Coutinho Gonzalo Vaz Coutinho Duarte Dias Henrique Antonio Fernández D´Elvas Pedro Gomes Reynel Pedro de Sevilha 1573-1587 1587-1593 1595-1603 1603-1606 1607-1615 1616-1622 (? ) 1624-1629 ( ? ) Henrique Gomes Da Costa Andrés Rodríguez Estremos Francisco Dias Porto Alegre Todavía hay un traficante de esclavos que se debe mencionar: Juan Argomedo. Él no era un inquilino, compró los certificados, pero fue muy activo y un buen ejemplo de estos comerciantes moviles. Argomedo compró productos en España y Portugal y los llevó a Angola. Con el dinero de la venta compró marfil y esclavos que envió a Cartagena, Nueva España y Pernambuco. En Cartagena fueron enviadas las mercancías a la familia Gramajo, importantes traficantes de mercancías como se indica en la documentacion notarial238. Juan Argomedo seria detenido y penitenciado por la Inquisición en 1629 239. En 1589 el factor Odoardo López, angoleño que trabajó en la región del Congo en África, se
235 A.G.I Escribania 589A 236 ANTT. Chancelaria de Filipe II, L. 41, f.199. Retomado del texto Cristianos Nuevos portugueses del tráfico de esclavos para la América Española. Op. Cit p. 51-52 237 Elaborado a partir de textos y tablas de Jose Goncalves Salvador, op. cit; Hugh Thomas, op. cit.; Frederic Mauro Portugal, o Brasil e o Atlântico. 1570-1670. Lisboa, Editorial Estampa, 1988.
238 ANTT. Cartorio Notarial de Lisboa. L. 2. C. 39. L. 138. Fls. 16 a 17, 04/02/1620 y ANTT. Cartorio Notarial de Lisboa. L. 2. C. 22. Livro 108. Fls. 129 a 130. Retomado de Ana Hutz. Cristianos nuevos... op.cit p. 53

239 Jose Goncalves Salvador. op. cit., p. 132. Retomado del texto de Ana Hutz p. 53.

123

había enterado del potencial de recursos que tenía dicho lugar en reserva de minas y que ya algunos portugueses estaban comercializando con Castilla la Vieja y el puerto de Amberes, solicitándole al rey que importara negros de la región para las colonias que tenia en las Indias Occidentales que mucha falta estaban haciendo, al igual que lo hacia Portugal con la región del Brasil. Teniendo en cuenta dicha solicitud por parte del factor, el rey ordeno que se hiciera una junta compuesta por los funcionarios de la Real Hacienda y el Consejo de Indias para sacar a concurso unas licencias para la importancion de esclavos negros con unas determinadas condiciones establecidas para que fueran cumplidas por los que participaran y se hicieran acreedores a las dichas licencias. Se convocó el concurso de la licitación mediante un pregón a la manera de otras rentas240. El primer asiento portugués se firmó en 1595, con Pedro Gómez Reynel241 por la cantidad de treinta y ocho mi doscientos cincuentas esclavos, durante un período de nueve años, a razón de cuatro mil doscientos cincuenta anuales. El asentista se comprometió a pagarle a la Real Hacienda de la corona la suma de novecientos mil ducados, en cuotas de cien mil por año. Si bien el contrato dejaba la libertad para poder sacar los esclavos de cualquier sitio del continente africano, establecía que sólo podía ingresar al Nuevo Mundo por el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias242, con expresa prohibición de venderlos en tierra firme. Desde Cartagena de Indias243 se podían distribuir al resto del continente. Pero este asiento no se concluyó porque la corona lo anuló en 1600 por sospecha de fraude244. Según Fernando Romero245 la interdicción de vender esclavos en la región de Panamá obedecía al hecho de que la gran cantidad de negros cimarrones existentes en el istmo y en Cartagena de Indias y otras zonas del Caribe (con los palenques), ponía en peligro la estructura colonial en nuestro territorio, máxime si tenemos en cuenta que se asociaban con los corsarios franceses e ingleses que recalaban en las costas de las Indias. En 1578 ya se habían prohibido negros en "Nombre de Dios", aunque la necesidad de abastecer las posesiones del Pacifico, sobre todo Perú, atenuó la disposición. Pero después la medida fue modificada y los esclavos negros
240 Veytia Linage, Joseph. Norte de la Contratación de las Indias Occidentales, Sevilla; por Juan Francisco de Blas 1672 Fundación Mapfre. Fondo de editorial de publicaciones electrónicas. Madrid, mayo de 2002- Capitulo1, nº 35, p.10. 241 Sobre este asiento se puede consultar a Diego de Encina l. IV p. 401 del Cedulario Indiano. Ediciones Cultura Hispánica, 1945-46, Madrid. Fue impreso en Madrid el mismo año de su firma bajo el nombre de "Concesión Real a favor de don Pedro Gómez Reynel sobre provisión general de esclavos en las Indias Occidentales". 242 Dicho puerto tenia como factor al señor Jorge Fernández Gramajo, que según se estipulaba seria por el termino que durase el contrato del asiento. "Estaba presente el capitán Jorge Fernández Gramajo y su presentación de un traslado del asiento que por mandado de su magestad se tomo con el dicho Pedro Gómez Reynel sobre la provision general de esclavos para todas las Indias por tiempo de nueve años que parecía estar firmado del secretario Pedro de Ledesma con una Cédula Real para su ejecución y cumplimiento y por una petición que con el presento le pidió y requirió lo obediecese y guardose y cumpliese y mandase guardar y cumplir como vuestra magestad lo mandaba". Santa Fe 38 R. 1 nº 2. A.G.I 243 Se calcula que Pedro Gomes Reynel, amparándose en una Real Cédula, introdujo a la ciudad de Cartagena de Indias, entre los años 1595-1600, quince mil cuatrocientos cuarenta y cinco esclavos. Tomado de la revista de Historia Critica de la Universidad de los Andes, Bogotá, nº 31. El Licenciado Juan Méndez Nieto, un mediador cultural: apropiación y transmisión de saberes en el Nuevo Mundo . De Martha Luz Martelo p. 57. Enero de 2006 244 El contrato del asentista Pedro Gómez Reynel no llego a feliz término de su parte, ya que fue acusado de cierta connivencia con el señor Juan Correa Núñez, uno de los comerciantes y financiero portugués de la Corte de la ciudad de Madrid, Núñez Correa fue el socio de Jorge Fernández Gramajo, en la importación de negros en Cartagena de Indias a finales del siglo XVI. Y está su tío Juan Núñez Saravia, que fue detenido por el Santo Oficio de España en el año de 1631. Pero se alude de otra versión de que si dicho asiento se dio por fraude, lo podía haber ocupado otro de sus socios, Ruy Fernández Pereira, y Gil Fernández Ayres. Aguirre Beltrán alude, que la razón era otra, en que la región de Santo Tomé cayó en manos de holandeses, en el año de 1599, posesión de la cual el traficante se abastecía de ébano. Gonzalo Aguirre Beltrán, p. 31-32. op. Cit 245 Fernando Romero. El negro en Tierra Firme en el siglo XVI. Revista Lotería, II Época, vol. I nº 3. Febrero de 1956. Se refiere a la forma de algunos cimarrones de ser insubordinados y rebeldes en el trabajo cuando se rehusaban de hacerlo.

124

pudieron entrar en Panamá, aunque solo con destino a otras regiones. A pesar de ello los africanos continuaron engrosando la población del istmo, gracias al comercio ilícito. Gómez Reynel en el continente africano tuvo algunos sitios concretos para la importación de negros al comercio del Atlántico: Cabo Verde, Angola, Mina, Sao Tomé y Guinea. Además le era permitido por el mismo contrato importar negros de la Península Ibérica de los que ya estaban bautizados y que no ofrecían mayores problemas para adaptarse al medio cultural de las Indias Occidentales ni ofrecer ningún peligro para el nativo, sobre todo de Sevilla y de las Islas Canarias. El asiento daba preferencia para el descarge de dicha mercancía cuando procedia del continente africano o europeo en los puertos de Cartagena de Indias, en el Nuevo Reino de Granada, y Veracruz, en México, para después ser distribuido a otras regiones según lo demandaba el mercado. De hecho el asiento reservaba algunos negros para el rey de acuerdo a sus necesidades y los restantes el asentista los vendia a su mejor postor. Al asiento de Gómez Reynel no se la había fijado un precio para la venta de esclavos, quedaba a su criterio, es decir, a la oferta y la demanda del mismo mercado. Se le exigió que no utilizara navíos y tripulación holandesa por la rivalidad que la Corona de España y Portugal encontraron con algunos individuos que habían sacudido el yugo español y estaban embarcados en aventuras guerreras contra las poseciones portuguesas de África, la India, y América246. Gómez Reynel, fuera de tener libertad para vender los excedentes de negros que le quedaban cuando el rey necesitaba una cierta cantidad que se debían vender a un determinado precio que se había convenido, no formó una compañía donde se importaba por su parte toda la cantidad de negros al comercio de las Indias, reservándose una parte de las licencias concedidas para venderlas a otros, sobre todo a los capitanes de los barcos negreros, situación esta que estaba contemplada dentro de las obligaciones del asiento según una claúsula. En el caso se fijó en treinta ducados el precio en que debían de ser vendidas las licencias. Los asentistas, según esto, lo que verificaban al conseguir el privilegio no era otra cosa que un arrendamiento por tiempo determinado de la facultad de conceder licencias247. El asiento de Gómez Reynel Pedro tuvo entre otras de sus claúsulas, la de tener en los territorios de importación y de recepción de mercancías humanas a los factores, que eran los empleados de confianza de los asentistas. Por decirlo de cierta manera eran los intermediarios entre el mismo asentista que tenía la licencia y el comprador. Estos fautores o factores pertenecían a las factorías, que eran realmente los sitios de embarque y desembarque de esclavos negros, y sobre todo tenían la prioridad de registrar los negros que llevaba cada nao y en las condiciones que iban, fuera de otras mercancías que llevaran a distintos puertos de las Indias Occidentales. El contrato de dichos empleados corría por cuenta y riesgo del asentista dueño de la
246 La población negra en México, de Gonzalo Aguirre Beltrán. Cap. II, op.cit. p. 38 247 Veytia Linage, Joseph. Norte de la contratación de las Indias Occidentales. Sevilla; por Juan Francisco de Blas, 1671.Fundación Mapfre. Fondo editorial de publicaciones electrónicas, mayo 2002. Madrid, cap. I, nº 35, p.10,

125

licencia. Esto trajo algunas dificultades para el asiento de Gómez Reynel con algunas autoridades portuarias de destino de los esclavos negros traídos del continente africano. El asentista vendía las licencias a capitanes de barcos negreros y ellos transportaban la mercancía y en los puertos de desembarque los factores, como los representantes del asentista, tenían la prioridad sobre los oficiales del puerto para contar el numero de esclavos que tenían registro y los que no tenían se daban por perdidos. Una de las cédulas firmadas por el Rey, de tres que hizo con el asentista, firmada el 3 de abril de 1596, siendo gobernador y capitán de la provincia de la ciudad de Cartagena de Indias don Pedro de Acuña, y siendo extensa a los demás gobernadores, justicias y oficiales de las Indias Occidentales, despertó una profundo celo porque éstos se vieron desplazados en sus trabajos por los factores de los asentistas, haciendo un trabajo que no les correspondía por ley. Además se debía de revisar por un médico de las autoridades de la Corona en cada puerto de las Indias el estado en que venían los esclavos negros y que debía pagar cada asiento por un precio de tres reales por cada esclavo que se revisaba. El factor de Veracruz protestó ante el virrey por lo oneroso que resultaba el examen de salud de los esclavos, afrimando que el "asiento era muy agraviado en esto por los muchos negros que se traían"248. Esta situación de celos entre el asentista y los oficiales de aduana de los puertos de las Indias Occidentales que recibían esclavos negros, como fueron Cartagena de Indias y Veracruz; llevaron a rescindir el contrato antes del vencimiento de los términos. Si bien cuando Gómez Reynel tuvo un asiento y trabajo de cierta manera directa con Juan Núñez Correa en la importación de esclavos negros y el primero acusó al otro de fraudes a la Real Hacienda Publica, elevando dicha denuncia a las autoridades del Consejo de Indias de que así no se era realmente rentable un asiento, ya que mientras el pagaba lo estipulado en asiento el otro hacia de él un negocio lucrativo bajo los parámetros de fraude y contrabando. Cuando Gomez Reynel hizo el contrato de la licencia para importar esclavos y las prioridades que, dicho sea de paso, le brindó el rey, de vender libremente licencias de los esclavos a los capitanes de los barcos negreros y, sobre todo, le exigia en un determinado momento vender una cantidad de esclavos al rey, para sus necesidades en las colonias españolas en las Indias Occidentales. La venta libre de licencias de esclavos y los registros que los factores harían en los puertos de las Indias Occidentales fue un foco de corrupción a la Real Hacienda de su majestad. Según quejas de las autoridades aduaneras del puerto de Veracruz, el asentista estaba obligado a vender licencias a tercero por un determinado monto de treinta ducados, más un impuesto por aduanilla de veinte reales, pero las estaba vendiendo por encima del precio fijado por el asiento, a un precio de cuarenta y dos ducados, según apareció en los contratos que celebro con los capitanes negreros de dichas naos. Esto dio para que en los puertos de embarque se
248 A.G.N, General de partes, 5,58. Retomado del texto La población negra en Mexico, capitulo II, Op. Cit. p. 40.

126

registrase un número mayor de esclavos registrado, calculado en un doce por ciento más por la compensación de los que pudieran morir en la travesia del viaje. Por el mes de julio del año de 1599 entraron en el puerto de Veracruz cuatro navíos con negros procedente de Guinea con doscientas, ciento cincuenta, ciento cincuenta y ciento sesentay cinco piezas de registro, respectivamente. Una de las naos "se derrotó", no obstante la prohibición que sobre ello había entrando en Campeche donde vendió cantidad de negros. Las restantes, al arribar a Veracruz, traía fuera de registro cincuenta y seis, dieciseis y veinte piezas de esclavos, respectivamente, que pretendía introducir de contrabando de acuerdo con el factor del asiento. Las piezas registradas eran las únicas por las que Reynel Gómez pagaba los derechos a la Corona, en cambió cobraba, con registro o sin registro 249. Después de este primer contrato la corona firma en 1601 un asiento con Juan Rodríguez Coutinho, gobernador de Angola y contratista de ese territorio. En los documentos de contratador portugués aparece con el nombre de Joao Roiz Coutinho y se dice que tenía unas prerrogativas que por su condición le habían otorgado por parte de la Corona, algo similar al asentista Manuel Caldeira, además de que su asiento lo podía heredar su hermano en un determinado momento como así paso al final. El asiento de Coutinho se ajustó a unas determinadas condiciones similares a su anterior asentista, Gomez Reynel, por las que se obligaba a tramitar o transportar un número de esclavos similar al anterior asentista. El pago anual se había calculado en ciento setenta mil ducados y unos dos mil negros para su majestad el rey en el momento en que lo exigiera, y que eran repartidos por algunos territorios de las Indias Occidentales, entre ellas la región de Nueva Granada y Venezuela, unos quinientos esclavos negros250. El asiento de Rodriguez Coutinho no tuvo mucho éxito, en parte porque donde se embarcaban los negros para las Indias Occidentales era una región de África, Angola, que estaba bastante debajo de la línea ecuatorial, lo que exigía un mayor viaje en tiempo a la región de las colonias de España en América, con las consecuencias de mayor riesgo de muertes de negros esclavos durante el trayecto, a pesar de compensarse con los no registrados que llevaba la nao, o en su defecto pedirlos según se hiciera constancia ante las autoridades de la Corona, como lo hizo el asentista Manuel Caldeira en su momento. Además litigios con el anterior asentista por licencias que éste no llegó a utilizar a pesar de haber pagado ciertos derechos y por las cuales Rodriguez Coutinho debía responder. Según declaraciones de Coutinho, la parte contraria no solamente habían navegado los negros que le habían sido concedidos, sino aún más, fijando en ventiun mil doscientos lo que introdujo Reynel durante el tiempo que duró su contrato251. Esto le exigía más compromiso con las autoridades para igualar lo del anterior asentista, además que él se
249 La población negra en México de Gonzalo Aguirre Beltran, c. II Op. Cit p. 40. 250 Para Santa Marta, Riohacha, en Nueva Granada, y Cumaná, Venezuela. Tomado del texto La población negra en México, de Gonzalo Aguirre Beltran, Op. Cit. p. 42. 251 Scelle. Georges. La tratite Négreire aux Indes de Castille, contrats et traités d ́assiento,étude de droit public el d ́histoire Diplomatique puisée aux sources originales et acompagne de plusieurs documents inedits, 2 vols, Paris 1906. 1, 389. Libraire de la sociéte du recueil J-B Sirey et Journal du palais. Fundacion Mapfre. Textos históricos Afroamericanos, Madrid, mayo de 2002. Fondo editorial de publicaciones electrónicas.

127

quejó de las dificultades que tuvo para pagar lo anual de cada asiento, ya que el producto de la venta de las mismas y de los esclavos negros no llegaban a tiempo. Y la Real Hacienda para asegurarse del pago de la misma tomaba dineros que eran del asentista, sólo dejándole una partida mínima para gastos administrativos de unos veinticuatro mil ducados. El asentista fue simplemente un espectador de su asiento, no pudiendo hacer nada por él, hasta su fallecimiento, que lo hereda su hermano. En una carta fechada el 23 de enero de 1604, "en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, da cuenta de que el señor Joao Rodriguez Coutinho, asentista, hizo negocios en dicho puerto para la región del Caribe, con mercancías diferentes a la trata de esclavos negros. Se refiere a frutas de la provincia de la ciudad de Cartagena de Indias en el Nuevo Reino de Granada, con su respectivo factor que era el encargado de despachar el navio con todos los registros que se le exigían por parte de las autoridades, y según las condiciones del asiento. En 8 de octubre del año pasado escribi a V.M en un barco que partió de este puerto para el de Matamano y di cuenta de las cosas que hasta entonces me ocurren y cuya copia va con esta y ahora lo hago en este navio que va despachado con orden y registro de los factores de Juan Rodriguez Coutinho con algunos frutos procedidos de su asiento en conformidad de las cédulas y para ello tiene de V.M."252. En 1605, por muerte del asentista, el contrato se le traspasó a su hermano Gonzalo Váez Coutinho que terminó en la bancarrota en el año de 1609. Váez Coutinho se ve obligado el 8 de mayo de 1605, a traer negros de la región de Angola a las Indias Occidentales por el lapso de tiempo que faltaba a su hermano; pero solo debía de cubrir a la Real Hacienda, ciento sesenta mil ducados por cada año253. Debido a que la región de Angola estaba situada en la parte baja de la región ecuatorial, y por ende la travesia por el Atlantico se hacia más larga, le dió a los barcos negreros un quince por ciento más de negros por la compensación de aquellos que morían durante el viaje. Obtuvo por parte del rey que los capitanes negreros llegasen directamente a los puertos de las colonias españolas en las Indias Occidentales y registrasen la llegada de las mercancías humanas, sin ser registrados en la Casa de la Contratacion en Sevilla254. El asiento de Gonzalo Váez no fue inferior a los problemas económicos que tuvo su hermano durante el tiempo que tuvo la administración del asiento. Una de las causas que generó la crisis del asiento fue la saturación del mercado de la mano de obra de esclavos negros, lo que hacía que la demanda y el precio se redujeran considerablemente, lo que lleva por consiguiente a tener una competencia bastante desigual en la venta y pagar los derechos que se habían estipulado dentro del contrato. Cuando en la época del Gómez Reynel el mercado de negros esclavos estuvo en un punto máximo de venta, llegándose a cotizar a quinientos pesos en los puertos de las Indias Occidentales como Cartagena de
252 A.G.I Santa Fe 38 R 2 Nº 62 253 Antonio Saco. Historia de la esclavitud de la Raza Africana en el Nuevo Mundo, 4 volumenes. La Habana cuba 1938, vol II p 102. 254 A.G.N., Civil, 653, 3. Retomado del texto La población negra en México, c. II, Op, Cit p. 42.

128

Indias y Veracruz en México, se llegó a tener un descenso de trescientos pesos. En el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, en el Nuevo Reino de Granada, se había producido una saturación de población negra proveniente del continente africano, lo que demandaba que se debía distribuir a las regiones sur de las Indias Occidentales, por un lado Guatemala y México y por otro la región del Perú y el Alto Perú, lo que hoy es Bolivia, para desatascar el puerto; "aquella tierra se encontraba saturada de ébano, que su transporte al Perú estaba lleno de dificultades y que el único lugar que por estos años podía absorber cantidades de negros era el Mercado de la Nueva España"255. En 1614 el Consulado de Sevilla intentó volver al antiguo sistema de venta de licencias, sujetas a registro de la carga en dicha ciudad, de donde partirían los buques negreros. Sin embargo la venta de estas licencias fue tan insignificante que en 1615 se volvió a aplicar el sistema de monopolio. En esta ocasión la corona contrató los servicios de Antonio Rodríguez de Elvas por un periodo de ocho años. Este asentista murió en 1622, sin haber logrado obtener ganancias. Antonio Rodriguez de Elvas fue un rico mercader de Lisboa y uno de los contratantes en las colonias portuguesas, primero Cabo Verde y luego Angola. Había obtenido en 1609 la concepción del monopolio; con la intervención del Consulado en la ciudad de Sevilla de manera arbitraria fue anulado, pero posteriormente dicha entidad se tuvo que adaptar a las condiciones del mercader para darle un asiento, que se hizo en 1615, el 27 de septiembre por un valor anual de ciento quince mil ducados256 y la exigencia de introducir en las Indias Occidentales una cantidad máxima de cinco mil esclavos y no menos de tres mil quinientos vivos. El puerto de Cartagena de Indias y Veracruz de México los principales puertos de recepción de dicho asiento, con la excepción de ciento cincuenta esclavos que fueron despachados a la ciudad de Buenos Aires257. Lo que Rodríguez de Elvas había logrado con respecto a otros asientos era que, cuando llegasen a los puertos de las colonias españolas de las Indias Occidentales, el comprador del interior no sólo compraba en el puerto, sino que el factor o asentista se reservaba el derecho que le había otorgado las autoridades para vender o introducir en las minas del interior de las Indias negros esclavos, lo que facilitaba el contrabando de dicha mercancía y a cambio recibía grandes cantidades de metales preciosos que eran reconducidos a Europa de manera ilegal, sin la supervisión de la casa de la Contratacion de Sevilla 258. Esto llevó a las autoridades de la Corona a crear la figura del encomendero negrero, que hizo lo que el asentista Rodriguez de Elvas muy hábilmente había hecho. Los factores de los asentistas quedaron entonces
255 A.G.N. Tierras, 3156, 109. Retomado del texto La poblacion negra en México, capitulo II, Op. Cit p. 44. 256 Bertodano. José Antonio Abreu. 1740-1752. Colección de los tratados de paz, alianza, neutralidad, garantía, protección, tregua, meditación, accesorios, reglamento, de límites, comercio, navegación, etc., hechos por los pueblos reyes y príncipes de España. (1598-1700), por Diego Peralta, Antonio Marín y Juan de Zuniga. Madrid, Clásicos Tavera, Afroamerica; Textos históricos. Fundación Mapfre, mayo de 2002. Fondo de editorial de publicaciones electrónicas ,vol II. P. 146. 257A.G.N, Reales Cédulas, 138, 35. Retomado del texto La población negra en México, capitulo II, Op. Cit p. 46. 258 Scelle, Georges. La Traite Négreire... Op. Cit. V. 1, p. 436

129

con la misión de cuidar y vender en los puertos de las costas de las Indias Occidentales aquella cargazón de negros esclavos que se vendía a primera mano en los puertos, y la distribución y venta en el interior de las regiones estaba a cargo de la figura del Encomendero. El asentista Rodriguez de Elvas tuvo prerrogativas por parte del rey, en el contrato de su asiento en la que había toda clase de excepción de tributos sobre las mercancías que sacase de España o de los puertos de las Indias Occidentales, "para bastimento y pertrecho de los navíos de esclavos"259. El asiento finalizó por la muerte de Rodriguez de Elvas en 1622; durante el tiempo que duró su asiento se introdujo en las Indias Occidentales aproximadamente veintinueve mil seiscientos negros esclavos por la via legal, lo que consta en los libros de la Casa de la Contratacion en Sevilla 260. La familia de Antonio Fernández de Elvas se acercó a la Corte, porque su abuelo, caballero del Rey y tesorero de la infanta María, era un banquero de Felipe II261. Su esposa, Elena Rodríguez, también era de una rica familia, y ambos eran conversos. El asiento de Fernández de Elvas262, lo toma Francisco Rodríguez de Solís263, hermano de Elena, quien hace la ruta de Santo Tomé a Cartagena de Indias con el transporte de mercancías, donde se convierte en el factor de su cuñado tras la muerte de este último. Hereda por parte de su hermana y continúa el comercio de esclavos a nombre de ella. Las autoridades de la Corona de España y de la ciudad de Cartagena de Indias intervino ante la gran demanda que iba teniendo el puerto con el negocio de trata de esclavos y, sobre todo, en lo referido a tanto portugués que no tenía permiso para esta en la ciudad. Se encontraron en algunos casos ciertas irregularidades de asentistas portugueses, de la consecución del permiso para naturalizarse y poder hacer negocios en la ciudad y en general en las Indias Occidentales. La llamada composición tenía algunas irregularidades que debieron ser denunciadas, como se planteaba en una carta donde se solicitaba hacer dichas averiguaciones de dichos contratos. En el caso del que nos ocupa, la misma alude que el señor Francisco Rodríguez de Solís, que estaba preso en la ciudad por la Inquisición, dijo que; "A ella se le mando dar naturaleza en forma con la calidad de la comisión, sirviendo primero y ante todas cosas mil pesos de a ocho reales el cual el dos de octubre los escribió como constará de su causa264(...)A pesar de que las creencias religiosas del asentista y su esposa nos son desconocidos, varios testigos confirmaron que son prácticas de cristiano nuevo, en 1636, fue detenido por el tribunal de Cartagena y condenado a dos años de prisión, la confiscación de bienes y el exilio"265.
259 Recopilación, VIII, 18,6. Retomado del texto La población negra en México de Gonzalo Aguirre Beltrán, capitulo II. Los asientos de los portugueses. Op. Cit p. 46. 260 Veytia Linaje, Joseph, Norte de la Contratacion de las Indias Occidentales, Sevilla, Op. Cit. c. 1, nº 35, p. 14. 261 No estaremos hablando de Juan Núñez Saravia, que según el historiador Antonio Domínguez Ortiz, fue el financiero del rey. 262 Fernández de Elvas tuvo en la ciudad de Cartagena de Indias como su representante a su hijo Jorge Fernández de Elvas, ya que se responsabilizó de recoger, pagar y distribuir la carga de armazón de negros a otros puertos de las Indias Occidentales. 263 Os Cristaos Novos Portugueses No Tráfico de Escravos para America Espanhola (1580-1640). Universidad Estatal de Campiñas. Ana Hutz. 264 A.G.I Santa Fe 56, nº 73, f 11v. Jorge Fernández de Elvás. "Guarda mayor del asiento de esclavos de su padre". Recibe autorización para pasar a tierra firme en 1619; A.G.I. Contratación 5369, n 22. 265 Proceso contra Francisco Rodríguez Solís. A.H.N. Inquisición libro 1021 f 29-33.

130

Con la muerte de Rodríguez de Elvas, la Casa de la Contratacion permitió contratar un nuevo asiento el 1 de abril de 1623266 con Manuel Rodríguez Lamego267, cuya licencia fue semejante al anterior asentista. El monto de pago anual por la introducción de asentistas se calculo en ciento veinte mil ducados cada año de los ocho que duraba el contrato. Pero retroactivamente el asiento empezó a iniciarse casi un año antes el 1 de mayo de 1622, como se había hecho con los asientos anteriores. El asiento transcurrió sin muchos contratiempos, haciendo un comercio rápido y relativamente fácil, superando experiencias anteriores de perdidas de mercancías y muerte de esclavos negros cuando llegaban al puerto de destino en las Indias Occidentales. Algunos asentistas hicieron fortuna con el negocio del comercio de trata de negros y de otras mercancías, encontraron "el Dorado" con su trabajo. Era el caso de Manuel que, a diferencia de su predecesor, provenía de una prestigiosa familia que había construido su fortuna a través de la trata de esclavos y había participado activamente en el tráfico, porque ya en 1620 desembarcó en Cartagena con un cargamento de doscientos ochenta esclavos. Durante el plazo de un asiento, Manuel tuvo vínculos comerciales con Antonio Acosta268 como factor en Cartagena, en Jamaica con Manuel Serrano Botello y en Veracruz era representante de un primo de su hermana. El tráfico de esclavos de Manuel solo constituía una parte del entramado comercial. Su hermano formó parte de la empresa familiar, hablamos de Antonio Rodríguez Lamego (que también participa en la trata de esclavos), a quien se le demandó por fraude a la Real Hacienda, por haber introducido ilegalmente una cantidad de ciento cincuenta piezas269 de negros aplicadas al real fisco de V.M. y por su valor de doce maravedíes, los cuales manda V.M. se cobren de Luis Álvarez Caldero en quien don García Girón, que fue de esta ciudad por proceder contra el dicho Antonio Rodríguez Lamego por cierta causa criminal el año 1620, había depositado nocenta y nueve piezas de los dichos negros y después embargándolos en el mismo dicho Don Diego Medina Rosales, y queriendo hacer diligencias contra los dichos bienes del dicho Luis Álvarez halle que en su vida por el año de 1626 sus acreedores le ejecutaron once mil cuarenta y dos pesos y se pagaron las deudas que alcanzaron y otras no tuvieron de que, sobre que consulte a V.M el dicho pasado diciendo que había deudas muy más anteriores a las (..) que dio don Diego Medina Rosales en cantidad de cuarenta mil ciento noventa y nueve pesos por cuarta vez y que se había pagado en costas de pleitos funeral y otras

266 A.G.I. Indiferente 2796 267 Del asiento de Rodriguez Lamego véase Indiferente 2796, donde hay una serie de cartas cuyos folios están sin numerar. 268 Vease los procesos inquisitoriales de los hermanos Acosta. 269 Una "pieza" representaba un esclavo de la primera calidad. Puede ser un hombre o una mujer entre una edad de dieciocho y treinta años y unos siete palmos de altura. Molinari en su texto de Trata de negros, p. 47 alude que abarca a los africanos entre quince y treinta años, robustos y sin defectos físicos y con todos los dientes. Diversas fracciones de la pieza correspondían a quienes por su edad, salud o físico no alcanzaran el mínimo. Molinare, Diego Luis. La trata de negros; datos para su estudio en el Río de la Plata, segunda edición Buenos Aires. 1944. Hay que tener en cuenta que cuando se llegaba a los puertos de las Indias, los negros se cotizaban cuando llegando a dicho puerto presentaban un buen estado de salud y ninguna enfermedad, tanto orgánica, como de salud mental, y además que no hayan sido reseñados como delincuentes, o fugitivos. Véase en el capitulo tres del texto. El esclavo africano en el Perú, como se reclutaban los negros en el puerto del Callao. Op. Cit. Frederick Bowser.

131

cosas novecientas noventa y seis por cuarta vez.270 Antonio, con domicilio en Rouen (Francia), estableció contactos con el norte de Europa, para hacer negocios, sin duda un judaizante, porque él fue uno de los líderes de la Marrane rouennaise271 acusados en 1633, que fue también el caso de su hijo, Febos Bartolomé, nacido en Rouen272 que representa los intereses de la familia en Madrid, donde se asoció con el banquero Juan Núñez de Saravia, donde fue detenido por el Santo Oficio273. A pesar de su creencia, Febos consiguió recuperar su prestigio y su red de corresponsales, ya que en 1644 presentó a la Corte una oferta para introducir dos mil esclavos en Cartagena y Veracruz274. Hizo embarque de negros a la región de Mexico, donde acusó al Virrey por la complicidad del contrabando de negros y demás mercancías que verificaba Manuel Solis, negrero establecido en México275. Durante el asiento de Gomez Reynel se traían en barcos negreros alrededor de ciento ochenta a doscientos negros esclavos del continente africano, habiendo aumentado con el tiempo a razón de casi cuatro veces o más el número de esclavos que cabían en cada nao en condiciones realmente precarias, se calcula en unas novecientas piezas de negros: éste fue el número que transportaba un nao procedente de la región de Angola, sitio muy distante de la zona ecuatorial africana, y que naufragó a la vista de Cartagena de los cuales se salvaron sólo treinta 276. La región de Angola fue una zona de alto riesgo para el transporte de la cargazón de negros, porque la travesia por el Atlántico presentaba peligros por la marea y, sobre todo, la cantidad de mercancía de más que llevaban los barcos negreros, que se calculaba en tiempo para llegar al puerto de la ciudad de Cartagena de Indias en un año o un poco más. Las condiciones que relató Tomas de Mercado o el jesuita padre Sandoval de la carga de negros al arribo eran miserables en su condición física y anímica: los dejaban un tiempo en las factorías del puerto para su recuperación, además de la visita médica que se exigía a cada asiento según el contrato del asiento. La codicia, la avaricia del colectivo de asentistas de enriquecerse ilícitamente llevó a algunos asentistas a reponer la perdida de negros a costa de las autoridades de la Real Hacienda de la Corona de España. El fraude y el contrabando fueron las causas del declive de los asientos, era un problema estructural de dicha economía mercantil. Los últimos asientos de esta época son los suscritos en 1623 y 1631 con Manuel Rodríguez
270 Antonio fue acusado dos veces de fraude por introducir ciento cincuenta pieas introducidas de contrabando a la ciudad de Cartagena de Indias, A.G.I. Santa Fe 5 Nº 68, f. 1 y Santa Fe 56b, N 75 f. 1 271 Cecil Roth, Marranos en Rouen. Un capítulo ignorado de la historia de los Judíos de Francia, Revista de Estudios Judaicos, 88 (1929), p.113. Jacques Blamont El león y el mosquito, París, 2000, p. 66-67. 272 Que habían recibido cartas de naturalidad: "Anthoine Rodríguez Lamego, un nativo de la ciudad de Lamego, Reino de Portugal, Beatriz Henríquez, su esposa, y Bartolomé Febas Rodríguez [sic], hijo de fallo. Lamego Febas y Jeanne, su primera esposa, con domicilio en Rouen, había sido naturalizado por cartas verificadas el 26 de diciembre de 1618". Registro de la Cámara de Cuentas de Normandía a la nobleza y naturalidad legitimación desde 1581 hasta 1653. 97 hojas, Calificación: MS G 48, Bibliotecas Públicas de Rouen. 273 Los detalles de la vida de Febos son devueltos por Julio Caro Baroja, Inquisición, brujería y criptojudaísmo, Madrid, 1996, p. 50-54. 274 Carta del 2 de agosto de 1644.A.G.I Indiferente 2796. 275 Scelle, Georges. La Traite Négreire... Op. cit vol 1 p. 452. 276 Antonio Saco. Historia de la esclavitud de la raza Africana en el Nuevo Mundo, 4 vols. Op. Cit. tomo II p. 145.

132

Lamego y Melchor Gómez Ángel y Cristóbal Méndez Sossa277 respectivamente. Fueron al parecer los más rentables en términos económicos. Estos asentistas habían presentado a las mismas autoridades de la Corona una prórroga del contrato del asiento 278 por el término de seis años a razón de unas determinadas condiciones económicas entre las partes, que equivalían en precio al mismo del anterior asiento; unos noventa y cinco mil ducados anuales, exigiendo además de lo anterior unas garantías para el normal desarrollo del negocio de esclavos en el comercio de las Indias Occidentales, entre las que estaban el control del fraude y el contrabando279. Como contraprestación los asentistas perdonaban una deuda de unos cuarenta mil ducados que, según su contabilidad, le debía la Real Hacienda a causa de algunos defectos del asiento que término en el año de 1638 280. A pesar de los ofrecimientos de Andrés Rodriguez Estremos y Febos Bartolomé, el portuges asiento llegó a su fin. De Melchor Gómez Angel y Cristobal Mendez de Sossa, poco se sabe además de ser portugueses. Como lo define Rosendo Sampaio García no eran muy expresivos como los comerciantes281. Dos hermanos de Cristobal de Sossa actuaron de supervisores de dicho asiento en los puertos de Veracruz en México y en Cartagena de Indias en el Caribe del Nuevo Reino de Granada. En líneas generales estos cinco últimos asientos, presentaron las mismas características a las ya vistas con el contrato de Gómez Reynel, aunque a partir de 1615 se agregó el puerto de Veracruz en México para introducir negros a las Indias Occidentales. Este contrato y otros que se fueron haciendo a los asentistas, les permitió la libertad de contratar las tripulaciones y empezó a ser la puerta de entrada a las nuevas colonias de la península Ibérica para la entrada de cristianos nuevos. Esto posibilitaba una inmigración con toda regla irregular. De hecho la Casa de la Contratación en Sevilla, se quejó que desde que en 1610 se había concedido dicho contrato a Gómez Reynel, en el número de esclavos llegados en los buques portugueses había cristianos nuevos que entraban ilegalmente a los puertos de las Indias Occidentales282, como lo refiere la Inquisición en América
277 El último de los asientos portugueses pertenecía a Melchor Gómez Ángel y a Cristóbal Mendes de Sossa. El contrato de ellos era muy similar al de Manuel Lamego, pero tenían dificultades en la ejecución del contrato sobre todo porque tenían poco acceso a las fuentes del comercio africano. El asiento de Ángel y Sossa no es el último de los monopolistas, pero si marcó el fin de la hegemonía de Portugal en el negocio de la trata de negros en las Indias Occidentales y coincide con la separación de las dos coronas de España y Portugal y de la pérdida total de esta última Corona de las fuentes de extracción de negros esclavos en el continente africano, año de 1640. Veáse el texto de Enriqueta Vila Vilar La sublevación de Portugal y la trata de negros; Crisis del régimen de asientos. Iberoamericanistas archivo, Coloquio Verlag Berlin 1976. 278 "Habiendo visto las peticiones dadas por parte de Melchor Gómez Ángel y Cristóbal Méndez de Sosa a cuyo cargo esta la presente la dicha venta conforme al asiento que con ello se toma que se cumple a fin de febrero del año que viene de 1639 en que piden prorrogación de dicho asiento. Dijeron que para tratar de ajustar esta prorrogación nombraban y nombraron a los señores licenciados Juan de Solorzano del dicho Consejo de Indias y don Pedro Valle de Zerda del de Hacienda que ambos concurren a la dicha ruta a quienes se lleve para este efecto todo los papeles y noticias que se sirviere de los fraudes que sea entendido y hay en la forma de la administración de la venta y modo de navegar de los dichos esclavos y copia del asiento tomado sobre dichos para que se convierta de todo prevengan lo que convengan asi". Indiferente 2796 folios sin numerar. 279Según los registros de la Casa de la Contratacion consta que en los ocho años se sacaron ventiun mil quinientas treinta y cuatro licencias en lugar de las veintiocho mil a las que oficialmente tenían derecho (A.G.I, Contratación 2829 al 2896.) Sin embargo en una carta del 17 de mayo de 1639 de la Casa al Consejo se dice que este asiento sólo había despachado diecinueve mil doscientas licencias (A.G.I Contratación, 5175). Además de las circunstancias expuestas anteriormente nos hace pensar que la cantididad que, por vía legal, llegó a América fue mucho menor. Retomado del texto de Enriqueta Vila Vilar. La sublevación de Portugal y la trata de negros, Op. Cit. p.183. 280 Idem. 281 García Sampaio, Rosendo. Aspectos de economía y derecho español. Anais do Museo Paulista, vol. XXIII, Sao Paulo, 1969. 282 "Teniendo V.M. cerrada la puerta a los vasallos de la Corona de Castilla para pasar a las Indias si no es con licencia expresa e información de limpieza y naturaleza y otros requisitos, esta gente (portugueses ) la tienen abierta siendo sospechosa de todas maneras". Tomado de Enriqueta Vila Villar, Hispanoamérica y el comercio negrero, Sevilla, 1977, p. 101

133

desde que se implantó a finales del siglo XVI, de ser judíos judaizantes y observantes de la ley de Moisés, se encuentran en Cartagena de Indias y que antes de llegar a dicho puerto habían estado judaizando en el continente africano, sobre todo en Angola, Guinea y Santo Tomé.El nuevo cristiano con la trata de esclavos era una constante en la actividad inquisitorial en Cartagena de Indias: un síntoma de esta relación es la primera judaización celebrada en la ciudad, Francisco Gómez de León283, ante el tribunal inquisitorial por cargos contra él en Luanda. En Cartagena de Indias, cuando se hizo una legalización de las personas que allí habitaban, en 1630, se encontró una población que no estaba regularizada, que se asentó en la ciudad sin lo que se llamaba por parte de las autoridades tener una naturalización para residir legalmente. Esto se debió entre otras causas, a la masiva venida de portugueses y cristianos nuevos en los negocios de trata de negros traídos del continente africano y de otras mercaderías. Se encontró de que setenta y siete de los ciento cincuenta y cuatro identificados ilegalmente eran portugueses que habían arribado al puerto de esta ciudad buques de esclavos284. La caída del tráfico fue radical: si veintidos licencias fueron concedidas en 1611, ningún barco negrero fue registrado desde 1612 hasta 1614. El desalojo de los portugueses provocó grandes daños a la Corona durante los tres años de gobierno directo y perdió varios cientos de miles de ducados de los asentistas y también de los beneficios indirectos derivados de la trata y la venta de esclavos en África. De otro lado del Atlántico, Brasil atrajo desde muy pronto a los intereses de los descendientes de judíos. Fernando de Noroña o Loronha sería uno de los renteros del consorcio de cristianos nuevos que arrendaría, de 1501 a 1506, la costa brasileña con el encargo de desbravarla y de construir como mínimo una fortaleza. La riqueza era el palo de Brasil, útil para la tintorería. A mediados del siglo XVI, los encontramos como pobladores, invirtiendo en el cultivo de la caña de azúcar en las diferentes capitanías y ocupándose de las ofertas de la aduana, como los contratos de las rentas hechos por la sociedad de Antonio Calvo y Manuel Caldeira en 1571, o la de Jorge Rodríguez Solís, Manuel Da Costa y Pedro de Baeça. Más tarde serían las rentas del consulado, los contratos de la construcción naval, de la importación de vinos y otros, entre el continente y la América Portuguesa285. Entre 1595 y 1640 los portugueses fueron los amos absolutos del tráfico con América. Cartagena de Indias y Veracruz, los puertos autorizados de entrada de esclavos con ciento treinta y cinco mil y setenta mil respectivamente, mientras que en Buenos Aires, se llegó a diecinueve mil permisos286. En otras palabras, en el asiento portugués, Cartagena de Indias fue, sin duda, el principal puerto de esclavos español de América. Para la ciudad de Cartagena de Indias y su
283 Proceso contra Francisco Gómez de León. A.H.N. Inquisición libro 1020, f. 149-152 284 Composición de extranjeros. A.G.I. Santa Fe, 56B, numero 73. 285 Tomado del texto Los judíos en Portugal de Maria José Pimienta Ferro Tavares. Colecciones Mapfre-1992. Madrid P. 284 286 Enriqueta Vila Villar. Prologo de María Vega Franco. El tráfico de esclavos con América, Sevilla, 1984.

134

provincia, la terminación de los asientos con Portugal trajo consecuencias funestas más tarde para la consecución de esclavos negros, ya que la región se veía muy desabastecida de esta mano de obra, en las tareas mineras y agrícolas entre otras. Los asientos de trata de negros estaban en manos de los holandeses, ingleses y franceses como el relevo de los portugueses. En una carta mandada a principios de 1648 se le exigía a su majestad que revisara algunos informes al respecto donde se exigía la urgencia de dicha mercancía humana, pues se consideraba que la ciudad y su entorno estaba como a mediados del siglo XVI cuando la colonia, y en general todas las de las Indias Occidentales, iba demandando a los negros en actividades del campo, porque la población indígena era realmente insuficiente y de poca resistencia para jornadas tan largas que se demandaron. "La ciudad de Cartagena dice que así a su instancia como de las más de las Indias se ha representado a su magestad en diferentes ocasiones la falta de negros con que se hallan y la mucha necesidad que ay de ellos así para la labor de las minas como para el beneficio de los metales y porque esta detenida la determinación de este punto por unos informes que faltaban de la Nueva España y cada día crece más la dicha necesidad y al mismo paso semenoran los derechos reales faltándoles el útil que de la navegación de negros son debidos suplica a su magestad se sirva de mandar de conocer si los dichos informes han venido y en caso de no haberse enviado resolver lo que a esto toca por lo demás que están en la secretaria considerando la falta grande que hay de los dichos negros y la conveniencia que se sigue al servicio. 14 de febrero de 1648" 287.

287 Indiferente 2796. Carta sin numerar

135

7.Cartagena de Indias puerto principal en la región del Caribe de esclavos negros y de otras mercancías al sur de las Indias Occidentales.
La ciudad de Cartagena de Indias, sobre todo por su puerto en la región del Caribe, se constituyó en el sitio más importante del mercado de negros traídos a las Indias Occidentales desde el continente africano. Durante los siglos XVI y XVII fue el motor de la economía de dicha región, ya que el negro se fue convirtiendo en una mercancía de mucho valor por su demanda. La magnitud del hecho se basa en los contratos que se hicieron con las compañías negreras, los informes de las mismas autoridades del puerto y de los gobernadores y los impuestos que se fueron depositando en la Real Hacienda de la corona; sus libros y su contabilidad. Si bien el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias fue a finales del siglo XVI testigo de un aumento del comercio de negros traídos del continente africano, también vivió su situación de crisis ante la falta de dicha mano de obra dentro de la ciudad y la provincia. Debido a dicha escasez, el gobernador Diego Escobar escribía a la autoridades de la Corona: "la dificultad de tener esclavos suficientes para la demanda de trabajo, porque hace muchos meses no llegan al puerto navios cargados de negros, pues el natural no respondes a las exigencias tan duras de trabajos en las minas y en el campo, pues dicha población se ha diezmado con los años". Esto traía para el puerto y la ciudad una crisis que se debía de solventar, facilitando por las autoridades un mayor estímulo a la importación o contratación de negros provenientes del continente africano. Una de las razones era el control tan riguroso en los puertos de embarque y de destino de las mercancías de negros, lo que hizo que algunos asientos no aceptasen las condiciones pactadas, debido a perdidas, recurriendo al fraude o contrabando. La escasez hizo que los precios tuvieran un valor en el mercado, los productos tenian fuera del mercado un determinado precio según la oferta y demanda de la misma. "La tierra esta bien proveida y abastecida y valen a precios muy moderados aunque hay mucha falta de dinero y lo uno y lo otro ha causado la de los navios y particularmente de Guinea y Angola de donde a mas de nueve meses que no ha entrado ninguno a este puerto y que en los años pasados cuando venia Navidad habían llegado a este puerto nueve y diez navios de esclavos y ansi este año se ha sentido mucho esta falta asi por los vecinos como por los mercaderes porque los unos gastaban sus frutos de las estancias y heredades con ellos y los otros empleaban su dinero en comprarlos para enviar al Perú y Nueva España y otras partes como sale de poder del mercader toda la republica viene gozando de ello y como la flota fue tan poca y no trajo case mercadurías y prohibi cedar el oro a daño los que lo tienen no se valen de ello y cesa la contratación por falta de ellas y de negros que es de pequeño daño para V.M. pues sus reales rentas van cada día"288.
288 A.G.I. Santa Fe 38 R2 Numero 62

136

La misma ciudad pasa por los períodos de las demás ciudades donde se hizo negocio de esclavos negros traídos del continente africano; ya sea Puerto Belo en Panamá, el Callao en Perú, Veracruz y Acapulco en México, Buenos Aires en Argentina, entre otros. Es decir, en lo que se refiere a Cartagena de Indias particularmente, el período de las "licencias" (1533-1595), el de los "Asientos" (1595-1791) y el del "libre comercio", período que corresponde al siglo XIX. Estas formas de nombrar el mercado de negros esclavos se debía a la manera como la corona delegó el monopolio de las mismas. Las licencias eran concedidas a personas favorecidas que pudieran introducir en las Indias Occidentales un número determinado de piezas, con un determinado pago de dinero por la importación. Cuando la mano de obra empezó a tener mayor demanda entonces la Corona, concentró dicho mercado en casa comerciales o compañías289 que se constituían entre uno o más individuos, entonces surgió el sistema de los asientos, que eran convenios a gran escala entre una persona o compañía y la Corona, mediante la cual la primera le arrendaba a la segunda una explotación del monopolio por un determinado tiempo. Este periodo corresponde entonces al "Asiento de Negros". Las primeras licencias que se concedieron en la ciudad se dieron a las autoridades de la región290: gobernadores, escribanos, fiscales, comunidades religiosas, autoridades de la Inquisición, la Iglesia y funcionarios públicos; tambien se dieron algunos para vecinos de la ciudad. Eran en general para el servicio doméstico o de sus haciendas, es decir de interés personal, aunque no se puede negar, que algunos hicieron uso de ello para vender a terceros. En la ciudad de Cartagena de Indias la expedición de asientos fue masiva, constituyéndose en el punto central de la importación de la mercancía humana. Se convirtió en el lugar de recepción más importante de la región del Caribe 291 y en general de las Indias Occidentales 292 porque la mayor
289En esta actividad participaban desde los grandes mercaderes, pasando por miembros distinguidos de las elites de la ciudad, del consulado, hasta los humildes comerciantes. Generalmente, los embarques que se realizaban en Sevilla, como las grandes remesas enviadas desde el continente africano, iban consignadas a hombres de negocios e intermediarios que estaban afincados en el comercio de las Indias Occidentales, quienes se encargaban de recibir dichas cargas o mercancías, para después colocarlos en los mercados locales o internacionales; tras la operación los barcos que regresaban al viejo continente se enviaban las remesas de pago por dicha operación (la venta de la carga). En Cartagena de Indias estaban entre otros García Alfonso, Blas de Herrera, Pedro López Treviño. A.G.I. Contratación registro del navío "La concepción" y del navío "El Ángel"; A.G.I Contratación 2924 registro del navío de Juan Martín Picardo. 290Hernando Porras administrador de la Real Hacienda de la Corona Española en Sevilla entra en contacto con personas acaudaladas a quienes poder vender licencias y luego las enviaban al Nuevo Mundo. Se pueden ver algunos ejemplos; en septiembre de 1595, Simón de Tovar enviaba a la ciudad de Cartagena de Indias desde las costas de Cabo Verde 164 piezas de negros en el navío "Nuestra Señora de la Concepción", en el mismo periodo, un portugués llamado Duarte de Acosta que residía en la ciudad de Sevilla en el navío "Santa María la Blanca" cargaba ciento cuarenta esclavos, cuyas licencias de transporte las había adquirido al mercader sevillano Francisco Bautista; quien a su vez se las había comprado al dicho Hernando Porras; Francisco Rosas cargaba desde el continente africano una cargazón de cien negros, con destino al puerto de Cartagena de Indias en el navío Juan Martin Picardo con las licencias que le vendió Hernando Porras. A.G.I Contratación 2924 y 5796. 291 Los propietarios de muchas licencias y asentistas, se dieron a la tarea de venderlas preferentemente a personas o compañías de un alto poder económico ; fue así como, Leonil del Cuadro en marzo de 1593, envía desde las costas africanas, en varios navíos una cargazón de negros esclavos para las Indias Occidentales, ciento quince esclavos, de acuerdo con las compras que le habían realizado a Simón Ferreira, que era titular de una licencia por trescientos esclavos. Los navíos eran "El Prieto", "Concepción" y "Nuestra Señora del Rosario". A.G.I Contratación 2924 292 "He sido informado ayer que en esa ciudad algunos portugueses que tienen por granjería compran todos los negros que llegan a ella y con ocho o diez que hay en Panamá con quien se corresponden, hacen estanco de los dichos negros y los revenden y envían al Perú cuyo valor importa cada año más de dos millones que traen a estos reinos fuera de registro en plata y oro y por los cuales llevaban a Lisboa y que todo procede de favor que tiene en esa tierra para cuyo remedio visto por los de mi comisión Real de las Indias he tenido por bien de ordenar y mandar como lo hago que bien formado de lo que esto pasa sobre que os encargo hagan muy particulares diligencias se hallare desde que algún portugués hubiera pasado a esa ciudad y que trata y contrata sin particular licencia atraviesa mercadurias y extravía plata, oro o perlas; ejecutareis con toda actualidad en las que hallare de estas calidades las penas impuestas para estos casos por diferentes cédulas y ordenes que están dadas y establecidas y de lo que en ello hiciereis y tuviereis por conveniente a mi servicio y aumento de mi hacienda y bien de esa tierra me enviares relación con vustro parecer la primera ocasión hecha en Madrid a 13 de julio de 1627. Diego Escobar, gobernador de la provincia de Cartagena de Indias". A.G.I. Santa Fe 39 r 3 nº 23.

137

cantidad de negros llegaban a dicho puerto y se distribuían a otras regiones de Nueva Granada y de otras regiones de los Andes y del Caribe, como Venezuela y el istmo de Panamá, produciéndose como era obvio el fraude entre los portugueses a la Real Hacienda. "Por real orden del 23 de febrero de 1571 se agregó el puerto de Cartagena a la lista de puertos por los cuales se podía efectuar el libre comercio negrero"293. Pero ante tanta demanda, el puerto realmente no podía absorberlo todo. Se abrieron otros sitios como Santa Marta, Tolú y Riohacha, una ranchería donde un portugués llamado Manuel Sánchez, entró un armazón de negros esclavos venidos del continente africano con la complicidad de algunos funcionarios294. Estos sitios que eran próximos a la provincia de Cartagena de Indias sirvieron para el contrabando y el fraude. Asi lo atestigua en una carta del 20 julio de 1626, quien era gobernador por aquel entonces, Diego Escobar, que en su misiva denunciaba el fraude a que era sometida la Real Hacienda de la Corona: "Diego de Rebolledo, sobrino de Francisco de Rebolledo, tesorero de Real Hacienda de la ciudad, le nombró el dicho su tío por cobrador de las alcabalas della y que sin tener orden de hallarse en la visita de los navios que llegan con esclavos al puerto de la ciudad con el favor que tiene del tío va a hechas por su particulares fines y trata y contrata en grandes partidas de los dichos esclavos por si y por interpósitas personas de que se pueden seguir grandes fraudes a mis derechos respecto mayormente, hallando como se halla al presente sirviendo la plaza de capitán del fuerte e hizo del puerto de la seguridad que es llave de todo lo que entra en ella y siendo tan interesado para dar paso de noche a echar en tierra muchos esclavos, ya viéndose visto por los de mi consejo y junta de guerra de las Indias y porque quiero saber que orden y licencia acude el dicho Diego de Rebolledo a la visita de los navios de los dichos esclavos. 20 de julio de 1626. Diego Escobar, Gobernador de la provincia de Cartagena de Indias"295. Pero a raíz de ello se empezó a dar un fenómeno en la misma ciudad donde el fraude y el enriquecimiento de algunos funcionarios fue evidente como el denunciado por dicha autoridad. Nos referimos al capitán de la artillería del puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, Andrés de Vanquésel, que en muchos procesos adelantados por la Inquisición de la misma ciudad apareció como fiador de muchos acusados de ser judíos judaizantes y haber hecho en algunos casos negocios ilícitos contra la Real Hacienda de la ciudad. Hubo un proceso adelantado por las autoridades civiles en la ciudad de Cartagena de Indias porque su hacienda en los últimos años había tenido un alto incremento, que según un testigo ascendía a miles de pesos, producto de transacciones en el
293 El comercio y mercado de negros esclavos en Cartagena de Indias (1533-1850) Ildefonso Gutiérrez Azopardo. Universidad de los Andes-Bogotá. Revista Quinto Centenario. Universidad Complutense de Madrid. Departamento de historia de América. 1987. P. 189. 294 "Para la averiguación y castigo de los fraudes y colusiones que hubo contra vuestra Real Hacienda en la armazón de negros que Manuel Sánchez, portugués, metió en el Rio de la Hacha por el año de 1614. Y para castigar las resistencias, desacatos e impedimentos que se hicieron al doctor Gaspar Narváez y Baldelomar, que siendo oidor de la audiencia de Santo Domingo conoció de los dichos fraudes por comisión de la dicha audiencia". Santa Fe 56b nº 57. 295 A.G.I Santa Fe 39 r2 nº 10

138

mercado de trata de negros y otras mercancías que llegaban al puerto de la ciudad. El gobernador Francisco de Murga dijo del capitán Andrés de Vanquésel; "vecino, regidor y capitán de milicia, hijo de flamenco, no ha manejado papeles, está muy arraigado y su caudal es cuantioso"296. Hizo prestamos en varias operaciones en la trata de negros por un periodo de cuatro años en los principios de la década de 1630, de 171 operaciones aproximadamente, se calculó que Andrés de Vanquésel participo en un 38% de la financiación para la compra de mercancía de negros llegados al puerto de la ciudad. Durante el periodo de cuatro años de legalización del comercio de esclavos en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias se compraron por los asentistas o sus representantes (factores) unos dos mil ochocientos esclavos, con un promedio por año de quinientos veinte con un importe medio de medio millón de pesos, concretamente 504.136 pesos el equivalente al 54% del capital total prestado en los ocho años. Si se tiene en cuenta los cuatro años de registros de la entrada al puerto principal de la ciudad de mercancías de negros, el porcentaje de capital invertido se eleva a 69%. Sobre los impagos a la morosidad sobre dicho capital invertido en dichas transacciones de la trata de esclavos negros se calculó en ochenta y cinco mil ciento cincuenta y un pesos que tiene un equivalente a un 17% de lo invertido. 297 Según la indagatoria hecha durante el proceso que se le siguió a Andrés de Vanquésel aludía ante el tribunal que su capital "para emplear todos los años y en sí y para interpósitas personas algunas veces por riegos de campo y personas de obligación y por no cobrar enemigos muchas veces dejando de emplear en géneros en que se podía ganar veinte por ciento más como lo ganaba a convenir se lo daba a dado algún dinero y prestado al 10% de intereses que es el que comúnmente se hace en esta plaza y lo hacen todos los vecinos"298. Esto era normal dentro de los préstamos que se hacían, y que no había usura en dichos créditos a terceros. También se le acusó de hacer prestamos en plata a Fernando Ladrón de un préstamo de treinta mil pesos con un más de un 10% de intereses de mercancía que provenía de Castilla la Vieja para el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, más concretamente de ropa. En el puerto de Cartagena de Indias se operó durante casi todo el siglo XVII, un gran mercado del negocio de la trata de negros esclavos como también de otras mercancías que pasaron dicho puerto con destino a otras regiones de las Indias Occidentales como eran Centroamérica y la región del Sur, sobre todo Perú y Argentina, por su puerto principal Buenos Aires. Se concentraban
296 Julián B. Ruiz Rivera. La criollización de la familia Vanquésel en Cartagena de Indias, Orbis in orben liber Amicorum. John Everaert , Jan Parmentier y Sander Spanoghe (EDITS) Gent,Belgie; universitiet gent, 2001, P 389. Véase el proceso adelantado por un tribunal de la ciudad de Cartagena de Indias. A.G.I Escribanía de Cámara 590 C. 1639 y 1641. Comisión a Bernardino de Prado Beltrán de Guevara oidor de la Audiencia de Santa Fe, para averiguación de los capítulos que en Consejo pusieron Andrés de Vanquésel y otros a Melchor de Aguilera, gobernador de Cartagena, y a Fernando Berrio, su teniente incluye los procedimientos del juez contra los capitulantes. 1639. Unida a la antecedente, la causa que de oficio se siguió en 1639 contra Andrés de Vanquésel y sus hijos fenecida en 1646. 297 Julián B. Ruiz Rivera. Una banca en el mercado negrero en Cartagena de Indias Temas Americanistas, n. 17, 2004 p. 3-23; Escribanía 590C. F. 168. 15 de agosto de 1639 298A.G.I Escribania 590 C f. 169-170

139

entonces mercancías, mercaderes y financistas o sector bancario, para dar facilidades a las personas de adquirir los productos a unas determinadas condiciones que eran capital más intereses lo que hizo que muchos de ellos fueran a recurrir a los intermediarios del capital para lucrarse y así evadir el control de las autoridades aduaneras del puerto de la ciudad. Si bien lo hizo algunos funcionarios que aprovechando su posición como tal se fueron integrando una red de préstamos de dinero que se iban afianzando más su presencia en el mercado del puerto. Habían funcionarios prestamistas, que vivieron de la intermediación. Por ejemplo, Luis Gómez Barreto depositario de la ciudad de Cartagena de Indias realizo entre otras operaciones con Jerónimo Suarez vecino de la ciudad de Panamá. También el contador de la Real Hacienda Fernando Gutiérrez de Tena299 aliado con Domingo Silva en varias operaciones que incluyeron una carga de doscientos negros esclavos. Diego Ovalle que residió en la ciudad de Lima Perú hizo algunos viajes a la ciudad de Cartagena de Indias para la compra de esclavos negros, concertando prestamos por poder sin que exista una constancia de que haya efectuado dicho pago. Si bien algunos asentistas o mercaderes que residían en la ciudad de Lima, buscaron en el puerto de la ciudad de Cartagena de acceder de manera relativamente fácil al mercado de negros, algunos buscaron en la misma ciudad de Lima300 financiación para ir al puerto de la ciudad del Caribe granadino, o sino en dicho puerto habían intermediarios prestamistas que no eran controlados por las autoridades, haciéndole fraude a la Real Hacienda de la Corona. De los que estaban allí residían en Lima Juan Rodríguez Silva, Antonio Gómez Acosta, Sebastián Duarte, Bautista Pérez, Garci Mendez entre otros. El capitán de artillería aprovecho muy bien su función en el puerto no sólo para su seguridad, sino de ver que se podía lucrar con el negocio de prestar plata a intereses más allá de los convenidos, aunque el mismo se haya defendido en su indagatoria que no excedía lo establecido por la ley, no era menos cierto que en tan corto tiempo se haya dado por parte del gobernador, y un testigo que estaba muy arraigado en la ciudad y tener una hacienda de más de medio millón de pesos, que le facilito ser sospechoso para las autoridades de delitos contra la Real Hacienda, en el proceso que se le siguió tuvo defensores sobre las actividades y obras que hizo en la ciudad, pues algunos teólogos o sacerdotes de comunidades de la ciudad de Cartagena de Indias habían defendido su "honestidad" aludiendo que no era usura el prestar dinero a unas determinadas
299 Federick Browser. El esclavo africano en el Perú Colonial 1594-1650. Editorial XXI, 1977. P. 96-98: Julían B. Ruiz Rivera. Una banca en el mercado de negros en Cartagena de Indias, Temas Americanistas n. 17. 2004 p. 3-24 300 En 1600-1635 existieron en la ciudad de Lima, Perú dos tipos de instituciones crediticias; las eclesiásticas, sobre todo la de las comunidades religiosas que residían allí, monjas y monjes, sacerdotes de compañías como la de los Jesuitas, Franciscanos, Carmelitas etc, que prestaban dinero barato a determinados plazos, vinculado con la tierra y al que no se podía tener acceso fácil; y la banca de Lima y los mercaderes, que ofrecían créditos en operaciones financieras y comerciales, entre los fiadores de estas entidades financieras estaban los artesanos y grandes comerciantes. Los bancos trataron en Lima y en muchas partes de las regiones de las Indias Occidentales donde se hicieron grandes transacciones por la llegada de mercancías de otras regiones provenientes de África, Asia y Europa trataron de separar el comercio de ultramar del comercio interno o local, para así garantizar el monopolio comercial y aumentar sus ganancias. Véase el texto de Margarita Suárez. Desafíos trasatlánticos. Mercaderes, banqueros y el estado en el Perú Virreinal 1600-1700 Lima Universidad Pontificia Católica del Perú. Instituto Riva-Agüero, Fondo de Cultura Económica, Instituto Francés de Estudios Andinos, 2001.

140

condiciones. Como lo refiere el texto del historiador Julián B Ruiz Rivera, Una banca en el mercado negrero de Cartagena de Indias, Los mismos asentistas de la ciudad de como Jorge Fernández Gramajo, el depositario general de la ciudad Luis Gómez Barreto, se sintieron respaldados por comunidades religiosas de la ciudad, y sus cuerpos descansan en un convento o en una iglesia de la ciudad, como reconocimiento a la labor "humanitaria" que hicieron en la ciudad. En muchos procesos inquisitoriales adelantados por dicho Tribunal se ven casos donde las situaciones de las haciendas de los judíos eran un objeto preciado por las mismas autoridades, en sus investigaciones para saber de dónde procedía dicho dinero, y en muchas ocasiones los mismos conversos aludía a ayudas benefactoras en sus ciudades donde residían. Estos era siempre una arma de doble filo, por un lado ganaban dinero ilícitamente y por el otro invertían en hospitales o conventos de la ciudad para ganar indulgencias antes las autoridades. En la ciudad de Cartagena si bien hubo mucho negocio en el puerto, los prestamistas o intermediarios obtuvieron grandes cantidades de ganancias en los préstamos a personas que en un momento determinado lo necesitaron. Luis Gómez Barreto obtuvo una financiación por parte de un prestamista como fue Vanquésel para una carga de esclavos de cuarenta y dos negros bozales por catorce mil quinientos treinta y dos. Sebastián Duarte residía en Lima Perú se traslada a Cartagena de Indias con una suma de dinero de doscientos catorce mil pesos en plata para pagar deudas y adquirir nueva mercancía. Si no llegó a obtener suficiente dinero para su compra, el señor Vanquésel le hizo un préstamo de cincuenta y ocho mil doscientos treinta y ocho pesos. Algunos asentistas como Manuel Bautista Pérez en Lima, Jorge Fernández Gramajo, su sobrino Antonio, la familia Fernández de Elvas, Reynel Gómez ellos mismo se financiaron con su capital en la compra de asientos y la posterior venta en los puertos principales de la región de las Indias Occidentales. Más no así otros asentistas de menor poder económico que tuvieron que acceder a los prestamos particulares de la banca, ya sea en Lima el consulado de la misma ciudad o prestamistas en la ciudad de Cartagena de Indias, como fue el caso de Andrés de Vanquesel, que facilitó créditos de compra a los Duarte, uno de ellos en la ciudad de Panamá llamado Pedro, y el otro era socio de Manuel Bautista Pérez en la ciudad de Lima, e hizo compras en Cartagena de Indias para distribuir en el Perú y a la región de Chile. Sebastián Duarte obtuvo un crédito de Andrés de Vanquesel para la compra de doscientos seis esclavos en los años de 1633-34 por un valor cada uno de entre doscientos setenta y ocho y trescientos cuarenta y ocho respectivamente. Periodo 1533-1584? 1585-1590 número de la trata licencias 6884 141 fuente W.Rodney cit por Curtin

1591-1595 1595-1601 1603-1621

12000 23371 27813 asientos portugueses E.Vila-198 asientos portugueses A.G.I Contratación 5763 Santa fe L. 56 r 4 E. Vila

1622-1631 1633-1635 1636-1641 1642-1662 1663-1674

12518 2610 3868 11000 6058

asientos portugueses E.Vila-201 interpolación asiento portugueses E. Vila-201 G.Colmenares-42 Grillo-Lomelin J.Palacios- 29301.

Se puede establecer aproximadamente el número de licencias correspondientes al periodo de 1533 a 1595, pero no el número exacto de esclavos negros que entraron legalmente al puerto de la ciudad porque hay que descontar como lo atribuyen los estudiosos en datos sobre de entrada y salida de los negros en dicho puerto; los ilegales, el comercio del contrabando o el fraude. De acuerdo con los navíos que llegaron al puerto se calculaba aproximado el número de esclavos, aunque hay que ver que en algunos casos los negros venían con otras mercancías. El cálculo se hacía acorde al tonelaje de cada navío. Por el año de 1634 al puerto de la ciudad de Cartagena de Indias ingresaron setecientos treinta y siete esclavos negros, con un valor de cien mil pesos aproximadamente, una de las compras de dicho cargamento correspondía a negros bozales con un monto de ciento setenta y cinco mil cautrocientos ochenta y tres pesos, pero Diego de Ovalle que residía en Lima Perú, hizo viajes a la ciudad para la compra de negros esclavos pidió un préstamo de veintitres mil cuatrocientos cuatro pesos, una determinada porción de capital total para la compra de la cargazón de negros. Otra operación que se puede aproximar al capital de cien mil pesos por la compra de una remesa de negros traídos de las costas africanas unos trescientos angoleños por un valor cada uno de trescientos pesos, lo realizo Fermín Loyola, de los que noventa y nueve mil pesos de capital más intereses solo pidió algo menos de la mitad. Otra operación de ciento cuarenta y un esclavos en los que estaban involucrados el contador de la ciudad de Cartagena de Indias Gutiérrez Tena y Domingo Silva por un valor de cincuenta mil doscientos sesenta y seis pesos sin intereses, para lo
301 Tomado del texto El comercio de negros... Op. cit. p. 190.

142

que solicitaron una cantidad inferior, en la que se pagó en el termino de tres años. 302 Durante el periodo de cuatro años que hubo compra de esclavos negros de manera legal, varía mucho de acuerdo a la oferta y la demanda del mercado negro en el puerto de la ciudad. Así: En 1632, trescientos treinta y ocho pesos. En 1633, trescientos cinco pesos. En 1634, trescientos cincuenta pesos. En 1635, trescientos cincuenta pesos. Se puede establecer algunos datos de los periodos en que llegaron al puerto de la ciudad de Cartagena de Indias: Período 1595-1601 1622-1631 1698-1702 1714-1736 número de navíos 196 88 57 65 número de esclavos 23.317 12518 9853 10601 periodo de la trata asiento portugués ,, CIA Cacheu South Sea Company

Hay datos de los que llegaron al puerto, pero no hay datos de los que llegaron a otros sitios cercanos a la provincia de la ciudad con el objetivo de hacer fraude y no pagar lo que la corona exigía por cada cargazón de negros. Se saben que en algunos navíos que salieron de las costas africanas y llegaron al puerto reportaban a los muertos y algunos enfermos. El trayecto normalmente duraba dos meses. Un periodo bastante largo y de unas condiciones lamentables de la manera como se arrumaban a los negros entre sí y con otras mercancías diferentes. Después del largo viaje, los descargaban en el puerto, llevándolos a un corral o deposito, para su recuperación. Allí acudían, como dice el Padre Sandoval, "innumerables gentes, unos llevados de su codicia, otros de curiosidad y otros de compasión". Algunos de los cargamentos de esclavos posiblemente antes de su llegada estaban vendidos para ser destinados a las minas o haciendas del interior del país, sobre todo en la región sur de la provincia de Cartagena de Indias, como fueron las minas de Zaragoza, en Antioquia. La otra parte de la carga era puesta a la oferta y demanda del mercado. Según el padre José Fernández, escritor del siglo XVII que vivió largo tiempo en Cartagena, la compra y venta de los esclavos fluctuaba en los siguientes términos: "El que más cuesta y de primera compra será un valor de cuatro pesos y en Cartagena se vende por doscientos o más. El gasto en llevarlos es poco y la ganancia exorbitante. En el discurso de cada año son diez o doce mil los que traen y en 1633 se vieron catorce navíos juntos en el puerto, sin otra mercancía que los negros a ochocientos y novecientos cada uno"303. Esclavos que entraron............................................1140000 Fueron comprados................................................. 4560000
302 Julián B. Ruiz Rivera. Una banca de negros en la ciudad de Cartagena de Indias. Op. Cit. 303, Miramon, Alberto. Los negros del Caribe, Ídem p. 185.

143

Derechos de pago.................................................. 34.200000 Fueron vendidos....................................................208.000000 Ganancias de los negros.......................................162.400.000 No solo llegaron compradores del Perú, sino también de Quito y de la región del interior de Nueva Granada, como Santa Fe o Popayán. Con la llegada de Galeones en los que se transportaba carne humana y otras mercancías, se aprovechaba de un solo tiro matar dos pájaros: negros y ropas traídas de Castilla la Vieja. Coincidía por algunos meses el negocio de grandes lotes y compras de esclavos y de otras mercancías que se hacían en Cartagena de Indias. Miramón describe como era un día en la feria: "El mercado de esclavos, la feria de los negros como se decía entonces, se abría al rayar el sol. En Cartagena las transacciones se hacen en campo raso, al pie de las murallas, en un espacio redondeado de barracones y dividido por empalizadas. Cada barracón tenía uno o varios corrales en donde se hacinaban los esclavos negros al igual que las bestias. Al llegar los compradores, los mayorales restallaban sus látigos (a los que denominaban en jerga negra fouet o musinga) y se hacía trotar, bailar, cantar, hablar, y reír a los negros, rapados y desnudos y untados de aceite. Calderas de agua hirviendo con grandes cucharones de hierro, se tenían dispuestas siempre junto a los barracones en prevención de alguna sublevación. Sobre una plataforma de tablas, el contramayoral de la factoría hacía sonar una bocina y pregonaba la excelencia de cada pieza de ébano que se acercaba al posible comprador, entre los compradores había frailes, curas y oficiales de uniforme. A veces eran damas de rango y señoras de calidad quienes no tenían escrúpulos alguno para escrutar las partes más secretas de aquellos infelices como si se tratara del examen de bestias vacunas o caballares. Se desprendían de su altivez, escribió un testigo, y comenzaban a examinar a los negros minuciosamente tentando sus músculos, llevando a la lengua el dedo impregnado de sudor (en el sabor del sudor se conocía la salud del negro) y llevando sin rubor hasta la inspección de lo más secreto. Algunas negras iban preñadas y valían más (...) aquello concluye con la intención exculpativa el testimonio que en este punto nos ha guiado, lo hacía todo comprador"304. Las ferias en la región del Caribe donde primero se establecieron fue en la población del istmo de Panamá, llamada Nombre de Dios (1544, un año después de inaugurarse las flotas de la Carrera de las Indias), y a partir de 1597 en Puerto Bello, la finalidad era abastecer de artículos europeos los mercados de las Indias Occidentales y cargar a la Península Ibérica el oro y la plata que venían del sur del Perú. La importancia y el volumen de este intercambio se pone de manifiesto por los datos dados por Pierre Chaunu y J. Hamilton Earl, quienes coinciden que, entre los años de 1531 y 1660, de toda la cantidad de oro que ingresó las arcas de la hacienda de la Real Corona, un
304 Miramon, Alberto. Los negros del Caribe. Boletín de historia y antigüedades. (Publicación ordenada por el decreto 1595 de 1940) director Luis Augusto Cuervo, redactores Guillermo Hernández de Alba, Moisés de la Rosa. Nº 351-52. p. 180-1. Vol. XXXI. Bogotá. Febrero, 1944.

144

sesenta por ciento cruzó el territorio de Panamá debido sobre todo al comercio en Nombre de Dios, que aventajo a Veracruz en México. Este puerto en su momento ofrecía unas condiciones para el mercadeo, la venta y la compra de productos venidos de Europa y de las Indias Occidentales, pero solo llego a darse allí la última feria en 1596. Pero las condiciones de la población en cuanto al ambiente climático eran insalubres y malsanas, además de tener pocas piezas de artillería para la defensa de los corsarios, muy pocas para tanta demanda del mercado en dicho puerto. Chaunu lo definió como "un lugar episódico del encuentro entre dos mundos". Dicho lugar como otros, solo era importante por las realizaciones durante un período del año de la feria. Porque a pesar de tener una cantidad de casas en las que se hospedaban personas venidas de otras regiones, el resto del tiempo permanecía poco gente, como lo atestigua Alonso Criado de Castilla. En la década de los setenta, la población no excedía de más de cincuenta personas, aunque contaba con unas doscientas viviendas hechas de madera que eran para albergar a los que venían a comprar o vender productos de la tierra, o importados entre ellos la trata de esclavos negros. Clarence Haring alude que las condiciones del terreno no eran las más propicias para cultivos, que muchas veces se importaron de la región de lo que hoy día es Centro-América, exceptuando el cultivo de limones, naranjas, rabanillos, berzas y un poco de lechuga. La carne se traía de Panamá. El italiano Girolamo Benzoni afirma que hasta 1545 había en Nombre de Dios de quince a veinte negociantes que vendían al por mayor y el resto de los moradores eran mercaderes menores; boticarios, marinos, taberneros y algún que otro artesano. Las casas pertenecían a comerciantes de Panamá, por lo que tenían en ambos puertos inmuebles en los que vivían y hacían sus negocios. A su juicio dichos mercaderes se establecían en Nombre de Dios "hasta hacerse ricos". Había factores o representantes de asentistas tanto de Sevilla, España, como de Lima y todos residían en Panamá. En 1596, Francis Drake tomó la ciudad y cometió cantidad de excesos y destrucción, con lo que la feria ya no se volvió a realizar, trasladándose a Puerto Bello, que era un puerto que ofrecía unas mejores condiciones que Nombre de Dios y sobre todo era más cercano a los ríos Chagres y Panamá, pero que también tenía un clima insalubre y malsano, parecido al de Nombre de Dios. Samuel Champlain lo denominó "la más nociva y lamentable residencia del mundo" y un dominico llamado Thomás Gage, que abrazó el protestantismo, lo definió en 1639 "como una tumba abierta, no Portobelo, sino Porto malo". Durante buena parte del año era un pueblo que no tenía ambiente, que no tenía mucho movimiento fuera del que se daba en la feria, que duraba aproximadamente dos meses. El carmelita Vázquez Espinoza, por la década de 1620 dice que el pueblo llego a tener "ciento cincuenta casas de españoles, negros libres y mulatos, donde se recogen mercaderías de las flotas y galeones y demás partes (...) Tiene iglesia parroquial y un convento pequeño de la orden de la Merced". En agosto de 1623, el tesorero del pueblo, López de Cañizares, escribía que una vez 145

pasada la feria, los vecinos se van y dejan a PortoBelo como una "ciudad sola, con algunos pulperos, la mayoría extranjeros, que se van cuando quieren sin que haya quien tome las armas en caso de enemigos". Como en las ferias, que se fueron haciendo en esta zona, durante el tiempo que duraron, algo de dinero dejaban allí. Pero la mayor parte de las ganancias se invertían en otra parte. Los alimentos eran escasos y caros, los traían de Nicaragua, Panamá, y Cartagena de Indias. Las rutas transatlántica, que provenía de la Península Ibérica, pasaba por el Cabo de la Vela, después Cartagena de Indias, luego el istmo de Panamá, Puerto Bello y Nombre de Dios en su momento importante. Pero después de ello fue unicamente Panamá como sede principal de tránsito para la región andina, sobre todo Perú y el alto Perú, lo que hoy en día se conoce como Bolivia. La ruta del pacifico se hacía a través del río Chagres y parte por trochas o caminos entre los que estaba lo que se llamó el Camino Real. Oviedo lo describe: "Es muy áspero y de muchas sierras y cumbres muy dobladas y de muchos valles y ríos, bravas montañas y espesísimas arboladas y tan dificultoso andar que sin mucho trabajo no se puede hacer; y algunos ponen por esta parte, de mar a mar dieciocho leguas y yo las pongo por veinte buenas, no porque el camino no pueda ser más de lo que es dicho, pero que es muy malo según dije". El camino llega al Pacifico y a los puertos del Perú como Paita, Trujillo, Ana, y el Callao 305. Los galeones o naos llegaban al puerto de Cartagena de Indias desde donde el almirante enviaba emisarios a los principales puertos del istmo de Panamá y un correo al virrey del Perú, avisando que había llegado la flota de Tierra Firme. Una vez que se tenía noticia del arribo de los galeones, se le informaba al presidente de Panamá, quien lo comunicaba a los vecinos de la ciudad y remitía información a Paita. Desde Cartagena de Indias se daba información a Santa Fe de Bogotá, Mariquita, Antioquía y Popayán. Entre tanto el virrey de Perú reunía la información y las personas que iban al istmo, con las rentas reales de Chile y las provincias del Perú. No sólo al virrey del Perú se le daba información de los galeones que componían la flota de Tierra Firme al puerto de la ciudad, sino además información sobre la feria que se hacía en Panamá. Se avisaba el virrey por medio de un correo a Potosí para el cargamento de plata y oro en formas de barra, tejos o piñas en recuas de llamas y mulas hasta Arica. Este puerto, que era bien defendido, era un enlace importante con Panamá por las condiciones de tiempo y de la producción. Si había demora tenía que depositarse la plata y el oro en la ciudad de Lima, en el puerto del Callao, para después, en un intermedio llegar a Paita para luego atravesar el istmo y llegar a la ciudad y puerto de Panamá. Esto se hacía cuando los galeones llegados al puerto de Panamá por los meses de mayo o junio, con las mercancías que provenían del viejo continente, para que el virrey preparase las remesas de oro y
305 Vease el capítulo III Panamá; sitio de transito de metales preciosos p. 58 ss. Clarence Haring. Comercio y navegación entre España y las Indias, la época de los Hasburgos. Fondo de Cultura Económico. México 1979.

146

plata a la dicha ciudad con antelación y se pudiera coincidir con la celebración de la feria en Panamá, además de para que los galeones zarparan con buena mar y viento a Europa. Pero por supuesto que esto estaba sometido a las condiciones de tiempo y a la no intervención de piratas durante el recorrido o a la dilatación o demora de la flota que partía desde Sevilla. Pero para evitar cualquier dificultad que surgiera, los galeones o naos que partían del sur del Perú y llegaban a Nombre de Dios o Puerto Bello tres meses antes de que atracaran los galeones en Panamá o en puertos del istmo. Otra de las dificultades que se encontraban las autoridades de la región peruana era la falta de naos o galeones en los que transportar la mercancía. Me refiero a la flota de Tierra Firme, lo que implicaba contratar embarcaciones particulares para trasladarlos hasta Panamá. La falta se debía a reparaciones en algunos casos y a la intensa actividad comercial de los tripulantes de naos por dicha época, además que las naos particulares tenían una fuerte artillería para defender la mercancía de posible robo de corsarios o piratas. Panamá también fue un puerto importante en la región caribeña. Muchas de las naos que llegaron a Cartagena de Indias zarpaban a la región del Istmo de Panamá para después trasladar las remesas y mercancías a la región del Perú, y al resto del continente sur de las Indias. Hasta mediados del siglo XVI, las naos que venían del sur de las Indias, atracaban en Panamá en el puerto de la Tasca, situado a la margen occidental de la ciudad, cerca de la desembocadura del río Gallinero. Oviedo Fernández dijo acerca de este puerto; "Las naves y carbelas entran hasta cerca de las casas y con la menguante quedan en seco y baja la mar más de media legua". Esto posibilitaba que los marineros cerca de donde se alojaban pudieran ver su nao, vigilarla y no tener que desplazarse mucho de la ciudad al puerto. Pero dicho puerto tenía algunas dificultades, como los otros. Por un lado las altas mareas que se producían. A ello hay que agregar que por la época de mucha bonanza con la extracción de metales de la región del Perú y el comercio con Europa, el puerto era pequeño para tanta flota que llegaba o salía. En 1575, el oidor Alonso Criado Castilla, se refirió al respecto a este estado de cosas, al movimiento de salida y entrada de naos pequeñas, pero que no podían salir muy cargadas, por las mismas condiciones de poca garantía o capacidad para cargar las embarcaciones. Se buscó "otro puerto muy abrigado y apacible que llaman el Perico, a donde ordinario vienen del Perú y Nicaragua más de cuarenta navíos cada año". Este fondeadero quedaba a dos leguas de la ciudad de Panamá y se llevó a cabo los desembarcos hasta el año de 1739, cuando se había suspendido la feria. Al igual que los anteriores puertos o lugares de destino de las mercancías, las condiciones de la región del Caribe en el istmo de Panamá eran bastante malas, condiciones de insalubridad y clima caliente y lluvioso, donde abundan enfermedades propias del trópico. Oviedo Fernández dijo que; "Panamá tiene mal asiento y es pequeña población y no sana; estrecho y luengo (largo) el pueblo y de la parte del medio día llega la marea hasta cerca 147

de las casas, y de la parte norte a las espaldas está llena de paludes y ciénagas". Esta pequeña ciudad llegó a tener la mayoría de las casas construidas en madera, sostenidas a con pilotes en zonas bastante fangosas e inundables en épocas de bastante lluvias y mareas altas. Sufrió varios incendios, entre los que se destacan los de los años 1539 y 1563, que destruyeron alrededor de 40 casas; los del 21 y 23 de febrero de 1644 y el gran fuego de 1671 que arrasó casi toda la ciudad. También se vio afectada por terremotos que se dieron en el año de 1541 y 1621, fuera de la rebelión de los cimarrones que trajo consecuencias para la ciudad, y de los efectos de las guerras civiles en el Perú. Las condiciones de los puertos desde el punto de vista de la región presentaban problemas de las instalaciones o infraestructuras, que eran poco funcionales para la demanda y la oferta, lo que hizo que se fuese desplazando cada vez más a otros lugares del istmo, llegando casi a consolidarse Panamá como un sitio relativamente estable. Los otros puertos eran sitios de tránsito o de trasvase de mercancías de naos pequeñas. La ciudad de Cartagena de Indias tuvo una cierta estabilidad pero también se abrieron otros sitios de descarga de mercancías, como fueron Santa Marta o Tolú. El puerto de la región del Caribe de Nueva Granada, Cartagena de Indias fue el principal puerto en la recepción de las mercancías que provenían del continente africano y europeo que después se distribuía a otras regiones o puertos del sur de las Indias Occidentales, como al interior del mismo reino de Nueva Granada. La recepción de los esclavos negros a dicho puerto se hacía como lo refiere un Jesuita, el Padre Alonso Sandoval, que narra la forma como llegaban los pobres negros desnudos, sudorosos y con la piel quemada por la larga travesía. Y cuando llegaban los ubicaban en un depósito hasta llegar a hacer la oferta de negros por lotes, piezas o a nivel individual según ciertas conveniencias. Se les daba comida y ciertas condiciones para recuperarse de un largo viaje y los que padecían alguna dificultad física o de otra clase eran sometidos a curaciones y se tenían con ellos algunas consideraciones en su recuperación. Aunque se vendían a algunos mercaderes esclavos enfermos y ellos los cuidaban y después los vendían altos precios. Como era el caso de Blas de Paz Pinto, cirujano de la ciudad de Cartagena de Indias, ya citado. Los jesuitas hablaban de que anualmente entraban al puerto entre doce o catorce naos negreras y un número de esclavos de tres mil a cuatro mil durante el periodo de los asientos de los portugueses. Estamos hablando de un periodo que abarca prácticamente todo el siglo XVII hasta la ruptura de las dos coronas. Había una irregularidad en el trasporte de los negros a la ciudad de Cartagena de Indias, como lo lamentaba en algunas oportunidades Manuel Bautista Pérez, de no llegar a tiempo las naos, lo que equivalía no sólo a pérdida de tiempo sino también de dinero. Esto llevó entonces a una gran concentración de esclavos negros en los depósitos del puerto, llegando a una gran congestión en la que se hablaba de que llegó a haber una cantidad de negros que duplicaba a la de los habitantes de la ciudad. El cálculo era de un vecino por cada seis negros esclavos. El comercio o mercado de la 148

trata de negros creó puestos en la administración pública para el recaudo y control de los mismos. En el puerto la división del trabajo era impartida por particulares, desde el asentista al contrabandista, a ellos se les sumaban los empleados de la factoría de negros, medianos o pequeños comerciantes, los intermediarios (que no faltaban), almacenistas, depositarios, capataces, transportistas, etc. Las factorías eran grandes centros del comercio, que negociaban un volumen o cantidad de esclavos a unas determinadas condiciones que les favorecían en relación con el pequeño comerciante. Comprendían los depósitos, almacenes y casas a los que se destinaban los negros esclavos. El jefe era un factor mayor, junto con él había un escribano, contable, guardas, medico, cirujano y personal auxiliar. Durante el periodo comprendido entre los años 1580 a 1640, en los sesenta años de unión de las dos coronas, en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias entraron muchos extranjeros, casi todos ellos portugueses. Las mismas autoridades habían denunciado el incremento de la población extranjera y que algunos habían residido ilegalmente o habían obtenido en Panamá la carta de naturaleza a precios bajos por una autoridad de dicha ciudad. Esta situación llevó por parte de la corona española a hacer un censo de población y una regularización de los extranjeros. Estos con el paisanaje se dedicaron al comercio de la trata de esclavos. A estos comerciantes les unía algo en común que eran el aspecto cultural y religioso, el culto a la religión de Moisés; y muchos fueron acusados ante el tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias. Por la cantidad de dinero que manejaron al comienzo del siglo XVII fueron considerados los grandes impulsores de la economía en el puerto durante casi las cuatro primeras décadas. Jorge Fernández Gramajo fue uno de los grandes negreros de principios del siglo XVII y se calcula que amasó una gran fortuna que en parte disfrutó, pero que cuando murió la heredó otro familiar, Antonio Núñez Gramajo, otro portugués y cristiano nuevo que siguió la herencia dejada por su tío y además fue corresponsal en Sevilla con un hombre de negocios portugués llamado Duarte Brandao Suárez306 y que tuvo un proceso civil en la ciudad por hacer negocios de manera ilegal, sin estar naturalizado. Véase a continuación los negocios que tuvo con su hombre de negocios y asentista Antonio Núñez Gramajo, corresponsal en Sevilla en la década de los años cuarenta del siglo XVII. Personas encargadas de cobrar en la Casa de la Contratación las remesas americanas consignadas a los hombres de negocios durante el reinado de Felipe IV (1621-1665) 307: Correspondiente en Sevilla Hombre de negocios Duarte Brandón Suárez Año 1633-1634

306 La carta de pago era el documento expedido ante escribano en el que el interesado del cobro justificaba haber recibido el dinero. Se especifica también, para los casos en los que existe información, si la entrega del dinero se hizo en pasta, es decir, en metal no amonedado, o si, por el contrario, el pago se llevó a cabo una vez acuñado el metal precioso en la casa de la moneda. Capitulo Anexo 1 y 2, p. 177-186. Tomado del texto Los Banqueros de Felipe IV y los Metales Preciosos Americanos, Carlos Álvarez Nogal. Banco de España- Servicio de Estudios de Historia Económica nº 36 1997. Imprenta Banco de España. Madrid 307 idem. p. 137

149

Antonio Núñez Gramaho Asentista Duarte Brandón Suárez Carta de pago 13-111641 5-101641 Tipo A H H 21-051642 09-081642 09-081642 08-051646

Correspondiente Antonio Núñez Antonio Núñez Gramajo Pagos 13.281.250 13.036.763 564.000 13.036.763 564.000 En pasta Moneda Correspondiente en Sevilla Antonio Núñez Gramajo Antonio Núñez Gramajo Antonio Núñez Gramajo Antonio Núñez Gramajo Antonio Núñez Gramajo Antonio Núñez Gramajo Antonio Núñez Gramajo

Hombre de negocios Duarte Brandón Suárez Duarte Brandó Suárez Duarte Brandón Suárez Duarte Brandón Suárez Duarte Brandón Suárez Duarte Brandón Suárez Duarte Brandón Suárez

H

3.081.250

3.081.250

H

3.081.250

13.042.061

5.762.933

H

4.080.000

4.080.000

H

2.195.599

2.195.599

Otro tanto se puede hacer con Luis Gómez Barreto, depositario general de la ciudad, que trabajó con relación a Simón Rodríguez Bueno en México y Sevilla y con Manuel Bautista Pérez en Perú; con Blas de Paz Pinto con Juan Rodríguez Mesa, que se considera como el mayor comerciante que tuvo la ciudad de Cartagena de Indias a principios del siglo XVII y otros más, muchos de ellos con permiso para realizar operaciones de negocios con la compra y venta de mercancías. Algunos de ellos se hicieron grandes financistas y banqueros por las operaciones que llegaron a realizar, entre los que sobresale el señor Manuel Bautista Pérez en el Perú y Jorge Fernández Gramajo y su familia entre otros. El comerciante que realiza negocios en las colonias por su propia cuenta, de manera independiente, se encuentra un poco en todas partes, como es el caso de Manuel Bautista Pérez, que acompañaba en sus inicios a todas sus mercancías haciéndolo cada vez con menos frecuencia. Una compleja red de corresponsales y de corredores que tenía establecida en

150

toda las Indias Occidentales, África y Europa le dispensan de hacerlo. Algunas veces el comerciante se especializa en un determinado país, en un determinado producto o en un tipo de intercambio. En este caso fue la región peruana, en el Pacifico, y el negocio de asiento de negros. Pero lo más frecuente es que comercia con todo lo que cae en sus manos, sea o no colonia y al ir adquiriendo cada vez más relevancia llega incluso a dedicarse al negocio del dinero, es decir, al crédito como antes se había definido. Se convierte en el comerciante-banquero, que puede terminar siendo solo banquero al abandonar progresivamente el comercio de mercancías. Algunos de los funcionarios antiguos coloniales o aventureros comercian ocasionalmente. Muchos de ellos parece que están al tanto de las técnicas comerciales modernas, trabajan solos o en sociedades. Generalmente están instalados en los puertos o las metrópolis, como pueden estarlos en los puertos coloniales más importantes estratégicamente. La familia Gramajo, con Antonio Núñez Gramajo, uno de su familiares, fue banquero de Felipe IV y suscribió un asiento por los años de 1639-1647 donde obtuvo grandes ganancias, lo mismo que Manuel Bautista Pérez con Garci Méndez, que obtuvo ganancias de acuerdo con escrituras que tenían una aval importante en dinero; y lo mismo con Luis Gómez Barreto, Juan Rodríguez Mesa y Francisco Rodríguez Solís, cuñado de uno de los primeros asentista de las carreras de las Indias, Delvas Fernández. Cuando se estableció la Inquisición en América a finales del siglo XVI, tanto en la ciudad de México como en Lima y, posteriormente, en Cartagena de Indias, dichas ciudades, sobre todo las dos primeras, tuvieron un intercambio de información no solo en lo relacionado con los procesos inquisitoriales, sino sobre actividades relacionadas con el comercio en las Indias Occidentales. Miraron si habían hecho fraude a la Real Hacienda o no haber pagado tributos al fisco o no tenían permiso para trabajar en las Indias Occidentales. Pues bien, las dos ciudades y Cartagena de Indias fueron un punto o referente obligado de los mercaderes del Perú, ya que recorrían un largo trayecto para que en dicho puerto de la región del Caribe, recibiesen las mercancías y la llevasen a su punto donde vivían y comercializar a una condiciones mejores y así abaratar costes e intermediarios. En la ciudad de Cartagena de Indias, en los procesos inquisitoriales tramitados se vieron como los mismos cristianos nuevos tenían correspondencia con Lima y México. No solo en las creencias, sino en las relaciones comerciales que se llevaron a cabo en las ciudades. Los judaizantes como los hermanos Manuel y Antonio Acosta, Luis Franco, Blas de Paz Pinto o Luis Gómez Barreto entre otros, tuvieron nexos comerciales y representantes en la ciudad de los Reyes. Cuando el asiento portugués se estabilizó con el tiempo, los conversos, desde la capital lusitana y la costa africana, crearon una gran red de comercio entre la Península Ibérica y el Atlántico, donde la ciudad de Cartagena de Indias como puerto en la región del Caribe jugó un papel importante en el mercado con el Nuevo Mundo, encontrando su verdadera esencia en el aumento del transporte masivo de 151

mercancías hacia el Perú y después a Buenos Aires y Chile, sobre todo de esclavos negros. Según Antonio Rodríguez de San Isidro, inspector en 1630 para la regularización de los extranjeros ilegales que vivían en Cartagena de Indias, cuando llegaban las flotas de naos y galeones al puerto, habían llegado procedente del sur del continente; "algunos portugueses ricos y de crédito y particularmente de la audiencia de Lima. Unos sin tener naturaleza y otros que están compuestos por el presidente de Panamá en precios que juzgue muy bajos para que se les concediese gracia y licencia para residir y tratar en estas partes a cuya causa así por lo dicho como porque son pocos los años que los dichos no vienen a esta ciudad a sus contrataciones, pagos y empleos de negros y mercaderías de Castilla"308. Estas redes comerciales dadas entre las dos ciudades era conformada por grupos bastante cerrados, en los que las relaciones de parentesco o familiares primaba mucho. Y esto era para ellos una manera de controlar y manejar el mercado, de tal manera que las riquezas o ganancias siguieran dentro del grupo durante mucho tiempo. Fue el judaísmo o las prácticas religiosas un disfrazamiento o mascara para poder hacer un práctica comercial, que en muchos casos fue declarada de ilegal o ilícita. Era el caso del portugués Jorge Fernández Gramajo, quien fue considerado como uno de los grandes asentistas de Cartagena de Indias, de la región del Caribe de Nueva Granada. Amasó una gran fortuna durante el periodo en que estuvo en dicha ciudad hasta su muerte. Su entramado comercial fue bastante grande y en él estuvieron entre otros los asentistas Manuel Bautista Pérez, en la región sur de las Indias Occidentales, sobre todo Perú y Bolivia, y además uno de los primeros en firmar asiento para la carrera de las Indias: Pedro Gómez Reynel. Con ellos se inició el factor en la importación de negros y otras mercancías con destino principalmente al puerto de la región del Caribe, que por ese entonces, en los siglos XVI y XVII, era uno de los más importantes en recepción y envió de mercancías a otros puntos de las Indias Occidentales. Esta experiencia en el mercado lleva Fernández Gramajol a tener su propio negocio en la ciudad de las murallas, Cartagena de Indias, e instalarse definitivamente allí para el control y manejo de su mercancías y el intercambio con otros lugares, entre los que se destacaron la ciudad de Lisboa, el continente del África (Cabo Verde), Panamá y el sur de las Indias Occidentales, donde pasaba mercancías para su distribución y venta. Ya se consideraba con una amplia experiencia, donde los principales empleados que tenía a su cargo en las ciudades de Panamá y Lisboa entre otros eran los que gestionaban los contratos o papeles en los que constaban el destino y tipo de mercancías que llevaba y salía de un determinado puerto. Su carta de naturalización, es decir el permiso para trabajar en el comercio de las Indias Occidentales lo obtuvo pagando unos tres mil ducados que le exigía las autoridades de la Corona de España, para trabajar legalmente. Él, como
308 Carta de 1 de septiembre de 1630.A.G.I.Santa Fe 56b nº 70 f. 1

152

otros portugueses, tuvo la licencia pagando un impuesto para su legalización, ya que la misma autoridad sabía de muchas actividades ilícitas o encubiertas que los portuguese estaban haciendo en el comercio del Atlantico. Dicha legalización que se le hizo a Jorge Fernández Gramajo iba retribuida por este con dinero demás que le dio a su representante para entregarlo al Consejo Real, de unos mil quinientos ducados destinados a obras pías 309. El poder que amasó la familia Gramajo no fue sólo por el señor Jorge Fernández Gramajo, sino también por Luis Fernández Gramajo, y un sobrino de aquél, Antonio Núñez Gramajo, lo que nos muestra que era una organización endogámica, que dicho poder pasaba de familia directa a otros tantos, como la misma religión o fenómeno cultural entre los judíos. Así es como ese poder creció de una manera legal e ilegal, es decir, se dieron sospechas de fraude y contrabando contra la Real Hacienda del Rey, en las que las mismas autoridades entraron hacer averiguaciones en este caso particular con los negocios que llevó a cabo en Cartagena de Indias, más concretamente en el puerto de dicha ciudad. Las sospechas de las autoridades con los judíos conversos, y sobre todo con los portugueses de origen judío que acapararon todo el comercio de la región, no sólo tenía como objeto investigar tanta fortuna, sino por la misma manera de como los conversos abrazaron la nueva religión y siguieron practicando en secreto la antigua. Para las misma autoridades averiguar el enriquecimiento ilícito de una gran fortuna era igual a las sospechas con sus prácticas religiosas. La relación que estableció Jorge Fernández Gramajo con las ciudades de Cartagena de Indias, Lisboa, Panamá, Lima, Mexico, Brasil y el continente del África fueron muy importantes. Si bien Jorge Fernández Gramajo residía en la primera, en las otras tenía sus representantes y se llegaron a intercambiar papeles correspondientes a la importación de trata de negros, como de textiles o géneros, perlas y esmeraldas, de las que saco grandes sumas de dinero que fueron objeto de investigaciones. Jorge Fernández Gramaxo en 1593 ya había pagado la primera composición en Cartagena de Indias, rescatado las cargazones de negros en 1596 y 1599 siendo maestre de una nao. En 1604 ya era el capataz de los permisos y las vías de Angola, del asentista Manuel de Sousa Coutinho, como los salarios fijos en dos mil ducados y el dos por ciento de las transaciones310. En 1610 era ya el jefe del negocio de trata de negros esclavos en la ciudad de Cartagena de Indias y su provincia, donde esta practica ilegal era rentable para su negocio. Figura en sus negocios el fraude, sobre todo el contrabando, de manera irrazonable y perjudicial para la Real Hacienda de la Corona de España, en las Indias Occidentales. Dice Gregorio de la Palma Hurtado que Jorge Fernández Gramajo fue hombre capaz de destruir las Indias por sus vínculos comerciales que tenía con varios portugueses en las Indias Occidentales, el continente Europeo y África. Buques enviados de manera
309 En la Villa de Madrid trece días del mes de enero de 1614 años. A.G.I. Santa Fe, 100, folio 581 310 A.G.S. Contaduria. Tercera época, legajo 3182, retomado de Enriqueta Vila Vilar. Hispanoamérica y el comercio de esclavos; los asientos portugueses. Sevilla, CSIC, 1977.

153

ilegal, de productos ilícitos (tabaco y plata), teniendo su empresa en Tierra Firme de sus navios y en algunas oportunidades desviabaa en el territorio lusitano mercancías al Cabo de San Vicente via Lisboa311. Llegó a declarar, según testigos en un proceso adelantado en su contra, el pago de la contratación de negros por valor de cuatrocientos mil ducados312. Si bien empezó como muchos otros portugueses como empleado de otros, entre los que se destacaba como maestre de un buque o capataz de recibida y venta de mercancías en algún puerto de las Indias Occidentales; por las condiciones que el mercado le fue propiciando fue, a comienzos del siglo XVII, creando su propia red comercial y fijando definitivamente su sede en Cartagena de Indias. Es decir, en Cartagena de Indias comenzó mediante el establecimiento de si mismo como agente y supervisor de la explotación de los esclavos negros de Lisboa o Sevilla, a dicha ciudad. Su red comecial se extendia no solo a Lisboa y Sevilla sino también a Lima, Mexico y Angola y Cabo Verde en África. Antes de independizarse y montar su propio negocio de asentista y mercader de otros productos distintos a la trata de negros, había estado asociado en la contabilidad empresarial en Cartagena de Indias de ricos mercaderes de Lisboa. Fue capataz de Pedro Gómez Reynel y Manuel de Sousa Coutinho, Juan Rodriguez Coutinho y Gonçalo Vaez Coutinho, además de gestionar parte de las rentas de Juan Núnez Correa. En 1611, el 27 de julio, había vendido Jorge Fernández Gramajo un cargamento de pimienta al señor Juan Fernández Pereira que en años anteriores había sido registrada en la cuenta de Francisco de Paredes, vecino de Sevilla313. También él mismo, dentro de su entramado de negocios, envía en 1609, el 16 de septiembre, a un criado suyo, Leonardo Rodriguez314, a Lima para tramitar unas licencias de cargas para que sean enviadas a la ciudad de Panamá y ser embarcadas en el puerto de esta ciudad en la fragata de Juan de Carvajal treinta y cuatro piezas de esclavos negros. La red de los Gramajo establecio vínculos en Lima con Manuel Bautista Pérez, Sebastián Duarte y, en Panama, con Pedro Duarte, hermano de Sebastián. Pedro Duarte315 estuvo siempre en la ciudad de Panamá. Allí Luis Fernandez Gramajo hizo negocios con la venta de unos cuarenta esclavos aproximadamente, pero tenía gran preocupación por el pago de dicha venta, y sobre todo por qué se debería de hacer antes de ser detenido por la Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias, al igual que las relaciones de Blas de Paz Pinto316 con el señor Juan Rodríguez Mesa donde tenían algunas deudas pendientes entre ellos, a pesar que
311 Carta de Gregorio de Palma Hurtado. Sevilla. 15-06-1610. Pierre Channu, Sevilla y el Atlántico tomo IV, p. 346-7. Retomado de la revista Cuadernos de estudios Sefarditas. Alberto Benveniste. Universidad de Lisboa. Ox Gramaxo, un caso paradigmático de redes de influencia en Cartagena de Indias. Maria da Graça Alves. Mateus Ventura. 312 A.G.I. Santa Fe 100. Folio 578 313 A.G.I Escribania, 589B, cuaderno 11, folio 156r 314 Idem f. 8 315 "Pedro Duarte no paso de panamá mucho cuidado me da lo que nos debe y he deseado tener un hombre que enviar allá a título de vender cuarenta negros para que cobrase pero ni cuarenta lo veo ni parece justo remitir la escritura a otra persona con temer mucho que a faltar con la paga a tiempo de que yo me lo tengo que mandar cobrar del porque sólo habiéndolo el dicho falta con lo que prometio tenia eso lugar". A.H.N Inquisición legajo 1611, exp. 17 folio 52 v. 316 A.H.N. Inquisición legajo 1611, exp. 17 folio 53

154

la deuda contraída no tenía escritura para ser demostrada ante el tribunal del Santo Oficio, lo que se haría difícil recuperar dicha paga. En una carta fechada el dos de marzo, Luis Fernández Súarez remite unas cuentas de cargas que venían procedentes de la ciudad de Sevilla en 1636. Después abre una cuenta nueva integrando el resto de lo anterior: diez mil setecientos sesenta y nueve pesos de a seis reales. A pesar de que quería comprar mercancía, como oro, no lo podía hacer ya que de esto es no se encuentra un solo gramo de cualquier acuerdo para mantener los registros 317. Pero dentro del entramado de Jorge Fernández Gramajo, que se constituía en gran poder financiero en Cartagena de Indias y su provincia, hizo negocios con otros mercaderes que estaban en la ciudad de Lisboa, Panamá y Lima. Sus nexos eran Simón Ruiz de Lisboa, Luis Rodríguez de Paz, su hermano Luis Fernández Gramajo que residió en Lisboa, y después a principios del siglo XVII se traslada a la ciudad de Cartagena de Indias, a trabajar allí junto a otros portugueses que residieron en la ciudad. Jorge Rodríguez uno de los que participaron de la compañía vino en varias oportunidades a las Indias Occidentales con los papeles de la hacienda de su tío Simón Ruiz. Panamá y Cartagena de Indias fueron importantes en el comercio de perlas, la compra y posteriormente la venta en Europa de tan codiciada mercancía. Según papeles que se le encontraron a la compañía que ellos representaban por una investigación adelantada por la Corona en Panamá, no solo tenían orden de contratar negros sino aprovechar para comercializar otros productos de la región del Caribe con destino a Europa. Lo que esta compañía hizo en la región de las Indias Occidentales era traer de Cabo Verde y Lisboa negros y mercancías para el puerto de la ciudad en la región del Caribe, por los años de 1606 a 1608. Pero ellos aprovecharon mucho el negocio del mercado de las perlas. "Venia personas de fuera de esta ciudad a comprar perlas aunque no decían quién era la de que resulto cometiese las averiguaciones y diligencias necesarias para ellas y se me ordeno que fuese a las islas del haber en qué estado estaba la dicha pesquería lo cual hice y de todo lo cual las dichas diligencias. A resultado acerca de las perlas de la cuenta aunque en carta de la audiencia va con una información hecha a pedimento de los dueños de los bergantines de letrado"318. La investigación era realmente revisar los papeles del contrato del negocio, en compra y venta, es decir, las condiciones que legalmente se debían de hacer, pero se dijo que realmente dicho negocio a la compañía le rentó más de lo que debía pagar a la Real Hacienda. La compañía del comercio de perlas en que estaba Jorge Fernández Gramajo amasó una fortuna en un tiempo realmente corto, estamos hablando de los años de principios del siglo XVII, en la que se aprovechó la importación de negros esclavos y otras mercancías para hacer fraude o evasión fiscal en el comercio de las perlas. Porque este comercio para las autoridades de la ciudad era de alta
317 A.H.N. Inquisición legajo 1611, exp. 17 folio 53. Pleito de Antonio Núñez Gramajo contra Luis Fernández Suárez: "para que sirvan en falta y era que el dicho dinero según orden que vino dieres y harto he deseado comprar algún oro pero de presente no se halla un solo gramo que toda esta guardado para registros". 318 A.G.I.Panamá 16 R,R 1 Número 8

155

consideración sobre todo por el cobro que ha resultado en los derechos de las personas que componían la compañía, pues no era muy claro lo que se extraía o se pescaba y cuanto de ello se registraba y sobre todo la manera como se hacía; "aunque por los medios que se procuran para que esta pesquería vuelva a establecer plantalidad que se le sigue a todo el registro la mayor importancia tan descaminada y perniciosa de las que traen a Lisboa en los navíos de los negros y aunque consta por los papeles haber traído este Jorge Rodríguez de Lisboa"319. En la investigación que adelantaban las mismas autoridades en la ciudad de Panamá, se dieron cuenta por los papeles que le incautaron a la compañía en los cargamentos de negros que transportaban los navíos había también otras mercancías de un gran valor, entre ellas perlas y esmeraldas, que al parecer no se registraron, pues como era costumbre entre los mercaderes portugueses, tanto en origen como en destino, evadir el control fiscal y hacer contrabando320. Como lo definió el padre Sandoval, no solo en las flotas había cargazones de negros sino otras mercancías de poco volumen pero de un alto valor comercial, como eran lencería, sedas, oro, plata, perlas y esmeraldas, lo que se puede definir como metales preciosos. Todo era sospechoso en el entramado de Jorge Fernández Gramajo, ante la gran acumulación de plata, y de la forma como se iba haciendo rico en la ciudad de Cartagena de Indias. El negocio de las perlas realmente se constituyó en un negocio rentable para la compañía, donde Jorge Fernández Gramajo era el mayor responsable desde el punto de vista financiero y comercial en la ciudad de Cartagena de Indias. Él hacía el control desde la misma ciudad y sus conexiones con Panamá y Lisboa en el continente europeo. Según la investigación adelantada por el oidor de la Audiencia de la ciudad de Panamá, Alonso Espino de Cáceres, se demostró que Jorge Rodríguez compró una partida gruesa de perlas y en el mismo año de 1608 "cuando le embarque estos papeles tenía ya comprada esmeraldas en cantidades de dos mil pesos y enviaba a pedir a Cartagena seis mil ducados para comprar en Navidad que vienen aquí los bergantines con la pesquería casi todo el año (...) Todo esto consta por una cantidad que halle escrita para Jorge Fernández Gramajo a Cartagena a quien pedía seis mil ducados y en carta de 10 de agosto de 1608 que no había que estaba aquí por veinte días (...) Niega todas estas perlas aunque el que las vendiese que es un maestre Josef dueño de un bergantín que le tome declaración antes de poder prevenido lo confiesa con ser el que corre riesgo de no estar quitada y haber de pagar el quinto en todo acontecimiento". El hecho era que había un mercado que se hacía de manera ilícita, donde la Real Hacienda no podía controlarlo, ya que el entramado de los negocios de la compañía era demasiado astuta para
319 Idem 320 "LLega a tanto el desorden que por esa escritura pública hecha en Cartagena a 10 de marzo de 1606 ante Francisco Morales escribano público tiene declarado este Jorge Rodríguez una de las mercancías que trajo el dicho año de Lisboa a Cabo Verde y de allí a Cartagena pertenece a los cuatro compañeros cuyos negocios hace y según esto pienso que no son muy dificultoso averiguar muchas cosas de estas pues algunos constarán por escritura pública por las instrucciones y cartas que halle parece que tiene orden de enviar lo procedido de las mercancías que le viene empleando en perlas y esmeraldas y aun halle un papel donde le dice que navíos y galeones y todo está fuera de registro". A.G.I. Panamá 16, 1 Número 8.

156

hacer la compra-venta de las perlas y esmeraldas, y, por supuesto, a tenor de condiciones de oferta y demanda que le favorecían en un determinado momento, obtener grandes fortunas de dinero. Las diferencias entre la compra y venta era demasiado para obtener dichas ganancias, lo que se denomina la plusvalía de capital321. Ellos mismos aseguraban que, tanto en los puertos de las Indias Occidentales como en la misma ciudad de Sevilla, tenían un control sobre sus mercancías, que no tenían ningún problema con las mismas autoridades, lo que era algo normal. Este fraude y contrabando se llegó hacer en los puertos de las Indias Occidentales y sobre todo en el principal de España en el siglo XVII, como fue el de Sevilla. No solo se sobornaban a empleados del puerto sino que los mismo maestres o alférez de la naos comerciaban las mercancías de una manera que era fácil defraudar, como se atestigua por parte de la misma autoridad de la investigación con el alférez Juan Torres, que "aunque no es muy rico pero es el Alférez Real de allí y el que basta por el ministerio de que sirve que se embarca y desembarca lo que hay tiene en Cabo Verde"322. Lo que muestra era que los grandes asientos y los grandes negocios eran lucrativos para la Real Hacienda del Rey, siempre y cuando se pagasen los tributos por cada navío cargado, además que el fraude y el contrabando eran algo estructural en la economía del monopolio. Los portugueses al ser grandes comerciantes fueron grandes financistas de la Corona, donde el capital lo obtenían de grandes ganancias producto del fraude o lo que se llama evasión fiscal, además del contrabando. Pero el fraude no sólo era con la compraventa de piedras preciosas; perlas, esmeraldas entre otras mercancías, estaba la trata de negros. Se le acusó directamente a Jorge Fernández Gramajo de hacerlo en la ciudad de Cartagena de Indias, cerca al puerto de la ciudad, donde en el barrio Getsemaní, en los arrabales de la misma, tenía una estancia donde tenía negros traídos por contrabando del continente africano y que no habían sido registrados en el puerto como entrada de mercancía, lo que le posibilitaba venderlos a un precio donde no pagaba impuestos o tributos a la Real Hacienda de la Corona. Este fraude o contrabando que se hizo en el puerto de Cartagena de Indias era algo acostumbrado entre los grandes comerciantes y financistas que manejaban grandes volúmenes de carga y de dinero y por mucho que se persiguiera no era fácil acabar con ello. En la misma investigación adelantada por el oidor de la ciudad de Panamá, Alonso Espino de Cáceres, se determinó que en la estancia que tenía el portugués no encontró ninguna anomalía, dado que todo era correcto, procediendo a que no había delito alguno. Pero llama la atención por parte de la
321 "No se puede negar que la misma contratación de perlas a ganado muchos en que asista aquí Jorge Rodríguez a comprarlas porque les ha dado más valor que aquí tenían pero esto es daño con la hacienda de Vuestra Magestad porque para con los portugueses tienen más valor por quintas que por quintadas porque nos las llevan para venderlas en Castilla sino por otros reinos y en las por quintas van seguros de pagar derechos de aquí a Sevilla y de Sevilla a las demás provincias y reinos extraños donde las pasan y así se ocultan todas quintadas y por quintar y estoy aguardando a ver si me niega como de a de negar un grano que se avalió ante mí que es de los mayores que se han sacado en este mar aunque no es muy perfecto de color y hechura pero podía servir como de una haga estar de gran peso setenta y dos quilates y a dado por el mil dos cientos pesos de a ocho reales con otros tres granos de poco valor que según me dicen el grano salió de vendido en más de mil seis cientos pesos y demás desta compra otros granos y partidas que llegan todo a cinco o seis mil pesos pero como no sean granos tan esnocados como el de los setenta y dos quintales dificultoso sería averiguarlo". A.G.I. Panamá op. Cit. 322 Idem.

157

investigación de dificultades insalvables para determinar con certeza dicho contrabando. "Y así mismo dentro de la ciudad hice otras diligencias muy apretadas como constaran en los autos sobre el caso que os envió vecinalmente a vuestro Real Consejo de las Indias y aunque se deben hacer hartos fraudes y encubiertos para usurpar los derechos cuya provanza es muy dificultosa y sólo puedo bastar el poner un remedio eficaz como en otra doy cuenta a V.M. por lo menos en la dicha estancia no se ha podido averiguar ni sacar a la luz que se haya hecho en ellas dichas ocultaciones y tengo por caso muy dificultosa se puedan cometer por estar dentro del puerto y tan tras mano que cualquier cosa que se llevara a ella encubierta no podía dejar de ser vista de otras muchas estancias que les están primero y a esta causa con haber sido muy fuerte"323. El puerto de Cartagena de Indias durante el siglo XVII fue importante en la región del Caribe granadino por los volúmenes de carga y dinero que dentro del puerto y la ciudad circularon. Fue un referente para otros puertos en la financiación de operaciones mercantiles con la región no solo del Caribe sino en el sur de las Indias Occidentales, como fue el caso del asentista Manuel Bautista Pérez que residía en la ciudad de los Reyes y desde allí hacía operaciones en la ciudad de Cartagena de Indias con Jorge Fernández Gramajo y otros portugueses que residieron en la ciudad, entre los que encontramos al sobrino del dicho, Antonio Núñez Gramajo. El entramado de los Gramajo fue amplio en relación a las Indias Occidentales y las regiones europeas, entre las que estaban Lisboa, Italia, Francia con la importación de textiles y seda del oriente para las Indias Occidentales; y África (Cabo Verde) para la traída de esclavos negros. También se comerciaban materias primas sin elaborar, como plata, perlas, oro y esmeraldas, obteniéndose buen precio por las mismas. Luis Fernández Suárez (Gramajo), si bien estaba dentro de la compañía, no heredó la fortuna de Jorge Fernández cuando murió, sino un sobrino de este, Antonio Núñez Gramajo. Esto era para evitar cualquier situación de sospecha y confiscación de los bienes de su hermano. Sin embargo, Luis Fernández Suárez fue detenido por la Inquisición de Cartagena de Indias, se le acusó de ser judío y practicar la religión de Moisés, aunque se le averiguó por parte del tribunal de algunos negocios o deudas que tenía contraídas con otros comerciantes portugueses, murió a causa de sus torturas, y sus bienes materiales confiscados fueron reclamados por sus parientes cercanos324. Pero antes de ser detenido por el tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias, tuvo algunos negocios en Panamá y Lima con relación al puerto del Caribe en la Nueva Granada. Sus negocios estaban compuestos por mercaderías que iban desde la trata de negros esclavos traídos del continente africano y otras en las que estaban las maquetas de cera blanca que quedaron de vender el dicho Luis Fernández Suárez de cien quintales de dicha cera. "Vender las dichas veinte maquetas que podían pesar treinta
323 Carta del oidor Alonso Espino de Cáceres A.G.I Panamá 17,R 4 Numero 63. 324 Antonio Núñez Gramajo había tramitado ante la Inquisición de los bienes secuestrados a Luis Fernández Suárez que se le pagasen facturas por deudas ya contraídas antes de su detención.

158

quintales que vendidos a noventa pesos como empezó a vender la demás partida montan veinte y siete mil pesos a lo que viene más o menos por el libro de cuentas del dicho Luis Fernández Suárez"325. También negoció con textiles con la venta de noventa y cinco mantos326, además de paños y ropa traída del continente europeo. Remitió mercancías a Lima y a Caracas. En Los Reyes su representante era Francisco de León, que le tenía al corriente por correspondencia entre dicha ciudad y Cartagena de Indias de los precios de oferta y demanda que se iban tasando en la ciudad de Lima. En Panamá el dicho Luis Fernández Suárez tuvo como su representante al señor Pedro Duarte que era albacea de un tal señor Rodríguez, y se dice que el señor Pedro Duarte no salió de la misma ciudad, permaneciendo en sus negocios y representando a otros portugueses más de la región. En una carta que había enviado Luis Fernández Suárez a Antonio Núñez Gramajo le hablaba de la preocupación por los negocios que los portugueses de origen judío, y en especial sus relaciones con algunos de ellos en el comercio de las Indias, por la dificultad de vender a precios que realmente daban poca margen de ganancia. Para ello aludía que una de las dificultades no sólo era la oferta y demanda de ciertos productos, sino las presiones que iba haciendo el tribunal del Santo Oficio en algunas ciudades, como Cartagena de Indias, Lima o Panamá entre otras, donde más comercio estaba haciendo el mismo señor Luis Fernández Suárez. En su carta se muestra el temor por el futuro de las relaciones comerciales que hasta el momento se tenían, y que según registros de sus cuentas, estaba la preocupación de que algunos portugueses detenidos por la Inquisición pagaran sus deudas. Las relaciones comerciales con algunos puertos era difícil debido a la tardanza en la llegada de las naos procedentes de la región africana. En la trata de negros se llegó a pagar menos de lo estipulado, por razones que se aludían de la Inquisición, con la captura de los mayores asentistas o financistas del comercio de las Indias Occidentales, llegándonos la noticia de la captura de unos cuantos entre los que estaban Luis de Vega, cuñado de Manuel Bautista Perez, y Juan Rodriguez Mesa327. Debido a las dificultades que iban encontrando, el entramado de los Gramajo con el negocio de las mercaderías que llegaban a los puertos de la región del caribe se hacía cada vez más complejo, no sólo por la presión de la Inquisición, sino también por la falta de dinero circulante y los bajos precios de las mercancías, lo que les restaba competitividad y confianza en los mercados. A lo que aspiraba Luis Fernández Suárez era a que dichas dificultades se superasen y asi poder restablecer las condiciones de un mercado que diera un buen margen de ganancias: "(...) de manera que por todas esos respectos habrá muy gran falta de dinero y menos confianza, con que estoy
325 A.H.N Proceso de Antonio Núñez Gramajo contra Luis Fernández Suarez, Legajo 1611, expediente 17 326 Idem 327 "A la Nueva España en que no van darían descartados porque han dado los negros muy gran baja con la falta de comercio en Lima del cual se iran estrechando cada vez más con las nuevas prisiones que se van haciendo porque en 15 de marzo llegó aviso de Puerto Bello de haber preso por el Santo Oficio en Lima muchas personas y entre ellos a Luis De Vega cuñado de Manuel Bautista (...) y el mismo día prendieron a Juan Rodriguez Mesa". A.H.N. Inquisición, legajo 1611, expediente 17

159

entendiendo que ropa y negros valdrán muy poco dinero, aunque la ropa no tanto por ser genero para todos que los negros que limitadamente trataban en ellos los que faltaban su nuevo señor fuere servido de que se aclarasen la verdad de esto breve sería un muy gran favor suyo y con eso tornaría el comercio a lo de antes, si bien veo sólo lo de las Indias, tan limitado y tengo por demás consideración cualquier negocio de España que todos los de aca como uno se haría deber en las cargazones que ha enviado, que ha habido"328. El comercio había que restablecerlo, asi pensaba Luis Fernández Suárez en la carta que envió a Antonio Nuñez Gramajo, jefe del entramado de los gramajos. Pero había una dificultad con respecto a las deudas que ya habían contraído los portugueses con los negocios en la Carrera de las Indias, pues el Santo Oficio con el secuestro de bienes y dinero de los portugueses, hacía difícil el poder recuperar la deuda que se debía pagar. Por lo tanto tenía que hacerse según escritura y un poder ante el tribunal para poder dirimir dicha deuda antes que el tribunal de la Inquisición se quedase con el dinero para el pago de costas del juicio. La detención de Juan Rodriguez Mesa como uno de los importantes financistas del negocio de mercancías en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, después de la muerte de Jorge Fernández Gramajo, era bastante grave como lo dice el mismo Luis Fernández Suárez; "Las cosas de Juan Rodriguez Mesa no se en que estado tendrán particularmente a nuestro porque se halla de ver mucho y los más de los efectos que tienen están en Lima donde es fuerza se hallan secuestrado su puesto que parece haber manado de allá la culpa y así tengo por sin duda que los acreedores ni podrán ni habrán de cobrar este año que será de muy gran daño respecto de que muchos de esta plaza están interesados con él y estos son arcauduces y dependencias que vienen a tocar a todos sin el dicho les deber nada"329. El radio de acción mercantil y financiera de Jorge Fernández Gramajo fue importante en la Carrera de las Indias a nivel de relaciones con otros portugueses en el sentido de parentescos familiares. Tuvo vínculos con Núñez Correa y Núñez Saravia, asentistas y financistas en la época del reinado de los Felipes, más concretamente Núñez Saravia con Felipe IV. Esto hacía temer en la ciudad de Cartagena de Indias la importancia del personaje y que pudiera tener mayor influencia en la región de la que tuvo. Tuvo un parecido con Manuel Bautista Pérez en Lima, de la que fue un benefactor muy importante para la ciudad y uno de los mayores financistas que tuvo la ciudad en el siglo XVII. Los tentáculos del entramado de Jorge Fernández Gramajo fueron de alta repercusión, tal que sus herederos, casi todos familiares directos, siguieron con el comercio que éste había dejado tras su muerte en Cartagena de Indias. Su sobrino continuó con los negocios de traer esclavos a la ciudad y negociar con perlas en la zona del Caribe, sobre todo en la región de la
328 A.H.N.Inquisición legajo 1611, expediente 17 329 Idem

160

Guajira y Cumana con un personaje llamado Diego Morales que residía en Sevilla. Los sobrinos del asentista Manuel Caldeira, en los inicios del siglo XVII, fueron asentistas e hicieron grandes importaciones de negros en el puerto de Cartagena de Indias, sobre todo Antonio Núñez Caldeira, quien le disputo a Pedro Gómez Reynel un asiento para las Indias Occidentales pero que no logró por ser joven y poco experimentado en los negocios de importación de negros para las Indias Occidentales, aunque posteriormente se afianzó en ello, siendo importante en Cartagena de Indias, su puerto para la cargazón de negros del África. Los posibles nexos entre los portugueses a nivel comercial y nivel familiar siempre fueron igual, porque siempre se cuidaron que, por vía de parentesco, se tuviese continuidad en los negocios. Los vínculos que tuvo Jorge Fernández Gramajo como factor de Pedro Gomes Reynel y de Manuel Bautista Pérez entre otros mostraron sus vínculos comerciales. Además, en el caso que nos ocupa de los sobrinos de Manuel Caldera330, el apellido Núñez dentro de su genealogía nos podría dar una explicación de las relaciones de parentesco de este entramado comercial. Si bien sabemos que Antonio Núñez Gramajo tuvo vínculos familiares con los financieros portugueses anteriormente citados dándole la relevancia y respaldo familiar de los Fernández Gramajo. La trayectoria de Manuel Bautista Pérez331, una de las figuras más importantes de la neo-comunidad cristiana del Perú, ilustra la proximidad entre la judaización sobre la trata de esclavos332, mientras que viven en Lima o Cartagena la mayoría parecen compartir más un espacio común rodeado por las transacciones comerciales. El control del mercado de la trata de negros siguió siendo un negocio lucrativo del que los españoles por mucho que se quejaran, habían perdido la partida. Pero el historiador Frederick Bownser nos dice que en las negociaciones que emprendían los asentistas portugueses en tierras africanas no las tenían todas consigo, porque los mismos traficantes de negros de la región calculaban la oferta y la demanda del esclavo negro. De los negros se hacia la compra-venta por sistema de trueque, es decir se intercambiaban como mercancías como si fueran tejidos (algunos procedentes de la India), vino, ajo, cuentas y hierro. Para la segunda década del siglo XVII, el hierro parece haber reemplazado a los tejidos como mercancía de intercambio popular333. Esto servía para los traficantes africanos de la región poder establecer un negocio que les beneficiara a ellos y se podía tardar meses o días en concretar una cargazón de negros para las Indias. Estp es lo que le
330 Antonio y Jerónimo, entre otros sobrinos de Manuel Caldera, tuvieron vínculos comerciales con la ciudad de Cartagena de Indias en los comienzos del siglo XVII. 331 Con respecto a las creencias de Manuel figura en el capítulo dedicado en Nathan Wachtel, La foi du souvenir, p. 79-101. El negocio al por menor de Manuel Bautista Pérez y Sebastián Duarte fue publicado por Frederick P. Bownser, El esclavo africano en el Perú colonial (1524-1650), Stanford, 1974, p. 83-127. 332 Bien que las actividades comerciales de Manuel eran muy diversas, pero sin duda su principal actividad era el comercio de negros. Como se puede ver en el proceso que se le adelanto en el tribunal del santo oficio. "Manuel Bautista Pérez, mercader de negros en esta ciudad, natural de Ansan, obispado de Coímbra, en el reino de Portugal". A.H.N Leg. 1647 n. 13. 333 Sandoval. P. 101; AHU, Cabo Verde, c. 1, memorial sobre el contrato de Cabo Verde, ca 1615. Sobre la importancia del hierro. Retomado de El esclavo africano en el Perú Colonial, op. cit. p.72.

161

sucedió a Manuel Bautista Pérez, un asentista que podía esperar hasta hacerse a un buen negocio: "Por ejemplo, una tribu que controlaba la zona que rodea al importante puerto negrero de Cacheu en la costa de Guinea podía dejar a los traficantes de esclavos esperando durante un año o más si no era posible concluir acuerdos de intercambios satisfactorios. Los traficantes portugueses, que constituían un grupoestrechamente unido, resolvieron parcialmente el problema enviando a uno de ellos a residir por un tiempo más o menos prolongado en la costa de Guinea. El traficante de esclavos Manuel Bautista Pérez por ejemplo permaneció en Cacheu desde abril de 1617 hasta marzo de 1618, y durante este tiempo manejo los arreglos de intercambio de varios barcos negreros"334. De los cristianos nuevos, según los procesos inquisitoriales donde daban su genealogía o pasado, algunos provenían de familias pudientes pero otros en su mayoría no lo eran y buscaban futuro en pasar el Atlántico para probar fortuna. Muchos de ellos fueron labrando con sus actividades y las posibilidades que le fue ofreció el mercado hacerse una relativa fortuna. Manuel Bautista Pérez, según su versión sobre su medio familiar, nació en Anzán, región del obispado de Coímbra en Portugal, su familia era reconocido como conversa. Según el discurso de su vida, dado ante la Inquisición a sus cuarenta y seis años, dijo que siendo muy joven se trasladó a la ciudad de Lisboa, en el año de 1601, donde fue acogido por una tía suya, llamada Blanca Gómez, donde estuvo inicialmente un periodo bastante corto. Se decidió marchar a Sevilla, en 1607, y después volvería a la ciudad de Lisboa a buscar en que ganarse la vida, volviendo poco tiempo después a Sevilla, donde se embarcó en una nao del señor de Lope "y luego dijo de Francisco Gómez Sardina"335 pasando a Guinea, donde empieza a incursionar en el negocio del mercado de negros. Pasa luego a Cartagena de Indias, desde donde luego volvió a España. Hizo unos cuantos viajes más a Guinea y Cartagena de Indias hasta 1619, año en que se estableció en Lima, en Perú, desde donde hizo algunos viajes de nuevo a la ciudad del Caribe granadino, Cartagena de Indias, cuyo último viaje fue en 1629. Se inició un viaje en su nombre, llevando a Cacheu336 (región de la costa de África, Guinea) un cargamento de quinientos ocho337 esclavos a Cartagena338. La pérdida de noventa esclavos en el cruce del Atlántico le empujó a ir a Lima a vender los restantes, evitando los intermediarios y sus comisiones, con lo que obtuvo grandes ganancias.339 Antes de asentarse
334 El esclavo africano en el Perú colonial op. cit. pagina 73-4. 335 A.H.N Inquisición legajo 1643, n. 13 f. 265 336 El portugués de ultramar en 1624 denunció el poder de los nuevos cristianos instalados en Cacheu, algunos de los cuales no se vean privados de judaizar públicamente. Avner Pérez, op. cit. P. 133. 337"Es preciso reconocer que hasta el más humanitario de los traficantes de esclavos era impotente para detener la difusión de una enfermedad una vez declarada ésta bajo cubierta. El mercader portugués Manuel Bautista Pérez, por ejemplo, que posteriormente llegó a dominar el trafico de negros, era conocido por el cuidado que dispensaba la carga (...) cuando en 1618 hizo un viaje de Guinea a Cartagena con una carga de quinientos ocho esclavos. Sin embargo, perdió noventa en la travesía (cuarenta de escorbuto solamente), con un índice de mortalidad del diecisiete por ciento, cifra que Pérez calificó de castigo de Dios". Pérez a un socio, Cartagena, 30 de julio de 1618, en concurso/Pérez leg 34. Retomado de El africano esclavo en el Perú colonial. op. cit. p. 79. 338 Hay en este primer viaje de los bienes pertenecientes a la Fiscal de la Compañía de Jesús en Cartagena, entre los testigos de esta entrega es un asociado de Cartagena, la inevitable Jorge Fernández Gramajo. Gonzalo Reparaz, op. P. 121. 339 Nathan Watchtel op. cit. p. 81.

162

definitivamente en la ciudad de Lima, los viajes que hizo a Cartagena de Indias, eran no solo para evitar intermediarios y altos costes en las operaciones, sino que también le sirvió para hacer fraude con las mismas autoridades en el puerto de la región del Caribe, de la Nueva Granada. "El traficante de esclavos Manuel Bautista Pérez, cuyas actividades (...) anotó sencillamente en su libro para 1618 que había sobornado al gobernador, a funcionarios de la tesorería y a diversos funcionarios menores de Cartagena con esclavos y dinero por la suma de seis mil ciento setenta pesos para que le permitieran desembarcar el doble de esclavos autorizados por su registro"340. El fraude alcanzaba a casi todas las personas que tenían que ver con el cargamento, desde el mismo puerto hasta las autoridades civiles. Fue así como Gregorio Rico, designado gobernador de Ica, en Perú, denunciaba el fraude de más de esclavos que tenían registrados en los viajes 341. Manuel Bautista Pérez, de Lima, fue uno de los judíos más cultos en el Nuevo Mundo. Fue además una figura de gran relevancia a nivel público, gran protector de la Universidad de San Marcos, propietario de una extensa biblioteca y considerado por muchos cristianos como gran conocedor de la Biblia. Procedía de una región de Portugal y su mujer era nacida en Sevilla. La mujer y sus tres hijos viajaron a Los Reyes en 1620, y es probable que hubieran recibido de algunos judíos ricos de España algún dinero para que lo invirtiera en su nombre en empresas arriesgadas en el Nuevo Mundo. Su actitud financiera le condujo al éxito, dando como producto grandes propiedades en tierras, muchas de ellas dedicadas a su explotación agrícola, intereses mineros en la región del alto Perú, más concretamente en Potosí y Huancavelica, y comboys de acemillas manejados por judíos e intereses bancarios. Hizo que fuese a Perú desde la Península Ibérica a varios miembros de su familia. Sus cuñados actuaron como agentes en algunas empresas. Le llamaron el "gran capitán", título que realmente denotaba a un gobernador o persona con un alto cargo. En la época en que le arrestaron su capital era bastante alto. Con el secuestro de su bienes se remataron muchos de ellos para pagar costes del proceso y deudas pendientes con algunos acreedores. La Inquisición de Lima a mediados de la década de los años treinta del siglo XVII había comenzado la persecución contra los judíos. En 1635 fue puesto en las cárceles secretas de dicha institución por ser cristiano nuevo. Los inquisidores informaron a la Suprema Inquisición de que "la nación hebrea lo tenía por oráculo, entendiendo que es el primero en la observancia de la ley de Moisés". Fue el jefe espiritual de la comunidad de Lima y, por extensión, de todos los judíos del Virreinato del Perú. Se mantuvo negativo hasta el final del proceso. Él y sus cuñados se encontraban entre los once que fueron quemados en la hoguera. En el proceso que se le siguió en el tribunal aludía a los muchos viajes que tuvo en el pasado, con el negocio de la trata de esclavos negros y que los últimos años los había
340 Concurso/Pérez, leg. 34. Retomado de El esclavo africano... op. cit. p. 86. 341 A.G.I Audiencia de Lima, 150, Rico al consejo de Indias.

163

pasado en Lima por ser una ciudad agradable para vivir. Y que eso era lo que hacía en estos últimos tiempos, una manera disfrazada de lo que en el fondo estaba haciendo, el comercio de importación de negros que traía desde el istmo de Panamá y Cartagena de Indias a la región peruana del puerto del Callao o los traía por tierra desde el puerto deTrujillo en la costa Pacífica con su cuñado para no pagar impuestos y así defraudar a la hacienda pública. En el fondo era mejor estar en la ciudad, ya que desde aquí controlaba mejor todo el negocio del mercado de negros y otras mercancías. Era mucho más ventajoso y sencillo para Manuel Bautista Pérez permanecer asentado en la ciudad de Lima todo un año recibiendo y vendiendo esclavos negros. Tenía en Cartagena de Indias a Luis Gómez Barreto como uno de sus representantes, de mucha confianza. Pero realmente el que movía los hilos de todo el contrato de Manuel era su cuñado y estableció con este una tienda en Los Reyes. Se calcula que la fortuna que amasó Manuel Bautista Pérez era casi medio millón de pesos y había empezado a desviar sus haberes del tráfico a empresas más caballerescas, incluyendo minas de plata en Huarochirí y plantaciones alrededor de Lima. En palabras de Charles Lea; "La casa que le fue confiscada se conoce desde entonces con el nombre de casa de Pilatos y lo ostentoso de su tren de vida puede juzgarse por el hecho de que su carruaje, vendido por el tribunal, alcanzó el precio de tres mil cuatrocientos pesos"342. José Toribio Medina, en el texto sobre la Inquisición de Lima, aludía que la vida que llevó Manuel Bautista Pérez en la ciudad fue apreciada por algunos estamentos de la misma, como el clero u algunas órdenes religiosas, por los aportes que dicho asentista les había dado como obras de caridad. Esto fue siempre un papel destacado de muchos judíos conversos en las ciudades de las Indias Occidentales, que fuera de hacer algunos negocios ilícitos, en su vida religiosa tenían una doble moral, y esto a la Inquisición le preocupó mucho: que tuvieran testigos que los defendiesen, mírese Antonio Núñez Gramajo, su tío, y Gómez Barreto entre otros en Cartagena de Indias, donde ayudaron al hospital y a conventos de la ciudad para su construcción y su vida diaria. La ubicación de Cartagena de Indias como puerto fue vital en los comienzos del siglo XVI porque se convirtió en un referente natural para la distribución de esclavos africanos no solo para Nueva Granada sino también para otros territorios como Ecuador o Perú entre otros. Pero fue Perú el que mayor cantidad de negros compró. Y lo hizo como lo había hecho Manuel Bautista Pérez, junto con otros venidos del Perú, comprando mercancías a la ciudad de Cartagena. Como lo dijo un anónimo de la ciudad; "aquí vienen muchos barcos cargados de negros traídos por mercaderes de Guinea, y aquí acuden mercaderes peruanos a comprarlos"343. Cuando nos referimos al poder de estos grupos o familias no fue por lo material, sino por la influencia que se dió entre ellos mismos,
342 Lea Charles Henry. The inquisition in the Spanish Dependencies, Londres, 1908. 343 Lewin, Boleslao. Descripción del virreinato del Perú; crónica inédita de comienzos del siglo XVII. Universidad nacional del Litoral. Instituto de investigaciones históricas, colección de textos y documentos, serie B, n. 1 Rosario, Argentina. 1958. p. 121-122

164

dentro del ámbito en que vivieron. Fue así porque si bien la situación educativa fue bastante limitada por las condiciones que se impusieron, su única meta desde un principio era ingresar al mercado laboral desde muy joven. Y ellos se buscaban los contactos familiares que les pudiesen relacionar e ir avanzando hasta convertirse en mercaderes o personas de gran envergadura económica. Como se demuestra en los procesos inquisitoriales del tribunal de la ciudad de Cartagena, cuando cuentan su vida y hasta donde habían llegado antes de ser detenidos. Hemos visto la manera de como Manuel Bautista Pérez se fue haciendo al negocio o comercio de la trata de esclavos negros. La correspondencia que tuvo Manuel con su tío Diego Rodríguez, de Lisboa, fue importante porque en un lapso de tiempo llego a tener una fortuna calculada en cuarenta mil pesos. Se asoció en la ciudad del Caribe con el portugués Sebastián Manuel Duarte y estableció desde las dos ciudades unos vínculos comerciales que le produjeron grandes ganancias. Además se había casado en Cartagena de Indias con Guiomar Henríquez, natural de la ciudad de Sevilla, en 1627 "y tiene los hijos siguientes. Francisco de seis años, Justa de cuatro años y medio, Juan de tres años y medio, Antonio de dos años y medio"344. En la ciudad de Cartagena de Indias, fuera de los anteriores conversos, se instalaron otros que hicieron del puerto un punto de referencia para el intercambio de la trata de esclavos negros y otras mercancías durante los primeras cuatro décadas del siglo XVII. Esto era importante por el volumen o cantidad que llegaban y después eran distribuidas al interior del continente, ya sea Brasil, Perú o la región del sur, sobre todo la ciudad de Buenos Aires. Trabajaron para Manuel Sebastián Duarte; Juan Rodríguez Mesa, Blas de Paz Pinto, Luis Gómez Barreto, Antonio Rodríguez Núñez y Antonio Núñez Gramajo345. Todos, salvo Núñez Gramajo, fueron posteriormente condenados por el tribunal Nueva Granada. El monopolio que llegó a tener Manuel, era comparable con el que había hecho en México Simón Báez Sevilla346. Con todos sus bienes o inmuebles, sumando una hacienda en la que trabajaron noventa y cuatro esclavos y algunas casas de la ciudad de Lima, su fortuna fue calculada después de que se estableció en las Indias Occidentales, con su sede principal en Lima, en setecientos cincuenta mil reales347. Se volvió con su negocio un financiero que impulsó la trata de negros a base de crédito a corto y largo plazo, es decir al fiado, donde llegaba a obtener mucha mayor rentabilida. Pero si la sede de Manuel era en la ciudad de Lima, tenía un representante en la ciudad de Cartagena de Indias, Sebastián Duarte. Este había nacido en 1594 en Montemornovo, a pocos
344 Proceso contra Manuel Bautista Perez. A.H.N, Inquisición legajo 1647 n. 13 f. 263 345 Idem 346 Jonathan I. Israel relató las vicisitudes de Simón Báez Sevilla, hijo de un financiero que había pasado un tiempo en las cárceles de la Inquisición en Lisboa. Simón recibió la libertad en el perdón general de 1605 y emigró a Sevilla, donde su hijo recibió entrenamiento en los negocios y fue educado en el judaísmo. En 1614, Simón Báez estaba en Méjico vendiendo tejidos, después creó una red de tiendas en Nueva España y luego extendió sus actividades a las Filipinas. Comerciaba en Textiles chinos y europeos. Jonathan I. Israel, Diasporas within a Diasporas. Jews, criptojews and the word Maritimes (1540-1740). Leiden, 2002. P. 106. 347 Después del cálculo de Gonzalo de Reparaz, op. cit. p 25-27.

165

kilómetros de Évora, y fue detenido en Lima el 11 de agosto de 1635348. Según el relato de su vida, alrededor de 1615 se había iniciado en Guinea al judaísmo por cierto Diego de Albuquerque. Fue a Cartagena en 1617, luego a Lima, donde "declaro y comunico con el dicho Garcí Méndez pocos días no sabe si fueron quince o veinte ni determinadas mentes se puede acordar cuantos a un que ella ha procurado estando este confesante y Manuel Bautista Pérez que hoy es su cuñado y entonces el mejor amigo a la puerta de la dicha casa del dicho Garci Méndez de Dueñas en que tenía los negros que las casas en propiedad eran de Vergara el médico y hablando con el dicho Garci Méndez de Dueñas volviéndose a este y hablando con el dicho Manuel Bautista Pérez que por la amistad que tenían daba a este de comer graciosamente en su casa volviendo al dicho Manuel Bautista le dijo señor Manuel Bautista el señor Garci Méndez me ha enseñado la ley de Moisés y hacer y guardar los ritos y ceremonias de ella y que el dicho Manuel Bautista Pérez se acordó y el dicho Garci Méndez de Dueñas le agasajo y le dijo que le informaría y vera que lo que digo al señor Sebastián Duarte de la ley de Moisés y que conviene guardarla para la salvación de las animas es cierta y verdadera y que entonces no paso otra cosa"349. La presencia del señor Manuel Sebastián Duarte, como muchos extranjeros de origen portugués, en las Indias Occidentales obedeció a factores más allá de lo personal. Vino no solo con un interés de comerciar en estas tierras, sino que como hemos visto se asoció con uno de los asentistas más importantes de la región andina. Cuando las dos coronas estuvieron unidas, se consideraban hermanadas en los concerniente a aspectos políticos y de comercio en la región americana. Tanto españoles y portugueses eras súbditos del rey, por lo cual cualquier actividad comercial que se hiciera legalmente era un gran aporte a la Corona y sobre todo a la Real Hacienda del Rey. Los asientos y licencias se hicieron con un criterio comercial pero algunos se reservaban por favores que se le habían hecho al Rey o en su defecto a la Corona en general. El caso de Manuel Sebastián Duarte obedeció a un interés mercantil, de lo cual sacaría grandes beneficios en la venta de mercancías traídas del continente africano, sobre todo en la trata de negros esclavos como mano de obra barata para las Indias Occidentales. Los inicios de su carrera en las Indias Occidentales eran de periodos relativamente cortos, en donde en distintas oportunidades vino del continente africano con una cargazón a los puertos de las Indias Occidentales, volviendo después de regreso al continente donde se importaba la carne humana de color negro. Los permisos en las Indias eran de periodos también cortos y cuando se vencían, de alguna manera arreglaban su prolongación indebida con una carta de naturalización que muy bien la expedía una autoridad competente en las
348 La familia de Sebastián Duarte había sido golpeada duramente por los tribunales portugueses: su padre, Rodríguez Duarte, murió en la cárcel y fue quemado en efigie y dos de sus hermanas y sus esposos y de cinco de sus hijos se reunieron en el mismo auto. Su hermano, Pedro Duarte, quien fue detenido en Cartagena, recuperó su libertad gracias a los buenos oficios del inquisidor Villadiego, AHN, inq., legajo 1603, exp.4, f. 34, y el juicio en contra de Pedro Duarte, AHN , inq., Libro 1021, f. 53, 76-79 349 Proceso contra Manuel Bautista Pérez. Testigo. Sebastián Duarte, A.H.N Inquisición legajo 1647. N 13 f. 157

166

Indias Occidentales. Y así fue como él la obtuvo en Panamá con la ley de la Composición. En 1622 Sebastián Duarte sale para Pisco, en la parte sur de Lima a vender cincuenta esclavos negros. En 1630 se traslada a Cartagena de Indias, donde estuvo en situación de irregular. Llegó a Cartagena de Indias en un navío de un tío suyo, Felipe Rodríguez, con un armazón de esclavos negros en 1617, procedente de Guinea350, luego pasó a Panamá y luego a Lima, donde se había instalado y tenía tienda de mercancías, entre ellas ropas de Castilla y productos de la tierra, productos primarios de la región351. Lo acompañaban un sobrino llamado, Juan Rodríguez Duarte, que era un poco mayor que él, y una pequeña corte de empleados entre los que se encontraban españoles y sirvientes negros. Algún negro le sirvió de interprete para comunicarse con los que se importaron y llegaron a Panamá. Su carta de naturaleza se dio, como dijo él por parte de las autoridades de la ciudad de Panamá, más concretamente por el presidente de la Real Audiencia, con un caudal que estimó en siete mil pesos en 1630, pero se le pidió por parte de las autoridades que se hiciera nueva composición, expedida el 4 de septiembre352, viéndose obligado a pagar una multa de trescientos pesos a pesar de un acuerdo anterior con el presidente de la Real Audiencia de Panamá 353. Aunque Sebastián durante la composición declara de tener un capital de solo siete mil pesos, es probable que esta declaración haya sido subestimada, como sospecha el inspector a cargo del proceso Antonio Rodríguez de San Isidro que exigió verificar si Sebastián no había cometido fraude contra la Corona. Las dudas del inspector eran muy importantes, a pesar de que no hizo nada extraordinario en un mundo colonial, donde el contrabando era una práctica muy común, donde el fraude y la corrupción eran a todos los niveles de gobierno. El primer viaje que realizó Sebastián Duarte con su sobrino Juan Rodríguez Duarte, en 1626, saliendo de la Los Reyes a Panamá, en compañía de un familiar y de cuatro negros sirvientes. El permiso del viaje lo había conseguido en Lima el conde de Chinchón y en él constaba las obligaciones que debía de cumplir en los negocios que se hicieran entre las dos ciudades354. Que estos negocios se hicieran y muchos más era cuestión de tiempo, dependiendo de las condiciones del mercado. Para ello el asentista buscaba un sitio para
350 Durante la mayor parte del siglo XVI, la mayor cantidad de esclavos africanos venía procedente de la región de la costa occidental, más concretamente de los ríos Niger y Senegal, conocida como Ríos de Guinea. Los españoles prefirieron por mucho tiempo a los naturales de esa región por ser grandes trabajadores, alegres y de adaptabilidad. Alonso de Sandoval los elogia en su libro por tener ese carácter. Sandoval Alonso de Instaurando A ethiopum salute: El mundo de la esclavitud negra en América, de. Ángel Valtierra. Bogotá , 1956. p. 64-97. 351 En su primer viaje a Lima en 1618 Pérez llevaba no solo negros sino también más de doce mil libras de cera amarilla y continua con la práctica de diversificar sus mercaderías en los años posteriores. En la zona del Caribe, Pérez y Duarte compraban esmeraldas, perlas, cera, azafrán, maderas finas y grandes cantidades de telas importadas de Europa, el Oriente (tafetán de China, llegado por la nao de Manila) y México (tafetán de México, seda de la Mixteca) para vender a los ricos de Lima. Concurso/ Pérez, 34, 36. Tomado del texto El esclavo africano... op. cit. p. 91. 352 "Fue admitida ella y se le mando dar carta de naturaleza en forma con la calidad contenida en la comisión habiendo primero entregado en la caja real cuatro mil pesos de a ocho reales el cual en dicho día se entregé en ella y se le dieron dos cartas de naturaleza de un tenor como parecerá por su causa". A.G.I, Santa Fe, 56b n 73, f 27 353 "Y la de Sebastián Duarte vecino ansi mismo de la dicha ciudad en el mes de julio pasado este año de 1630, en trescientos pesos con información de tener cincuenta de caudal (no sin malicia de que ya estaba en esta ciudad) estaban muy baratas procure que todos pareciesen ante mí y obligare a los que no tenían composición a que la admitiesen y a los que la tenían en la forma referida a que de nuevo sirviesen a V.M. según caudal y crédito (atendiendo juntamente a que no eran vecinos de esta ciudad) procurando fuese la cantidad más servida que la ocasión ha dado lugar". Carta de Antonio Rodríguez de San Isidro de 1/09/1630. A.G.I., Santa Fe 56B, n. 70, f. 1. 354 Hay que anotar que uno de los historiadores de la Introducción del negro en Chile, Rolando de Mallafe, del capítulo La corriente negrera hacia Chile, p. 173, alude que el permiso se hizo en la dicha ciudad por el año de 1631, el viaje según se hizo fue en el año de 1626. Esto lo retoma del Archivo de Benjamín Vicuña Makenna. Tomo 77.

167

establecerse y desde allí poner, como se dice hoy en día, su oficina y saber sobre las condiciones de cada lote de piezas que llegaban a la ciudad de Panamá. Del mes de julio a septiembre hizo la compra de un lote de negros esclavos, unos sesenta entre mujeres y hombres; siendo éstos cuarenta y dos y el resto mujeres, en buenas condiciones de salud, a doscientos patacones en un total de doce mil pesos en plata. Se puede calcular que las mujeres y hombres tuvieron el mismo valor comercial aproximadamente, porque en otras circunstancias el hombre se estimaba en un valor mayor por las condiciones de trabajo a que se iba a someter, en cambio la mujer era destinada al servicio de su amo o en labores domésticas. Pero a ello el mismo Sebastián y su ayudantes compraron por la estética de la raza negra a una mujer en doscientos cuarenta pesos y un hermoso negro querido por la suma de doscientos trenta y cinco, cinco menos que la dama. Ahora, como en todo negocio, lo de menos calidad se negocia, para hacer una faena buena de remate. Se compró un lote de esclavos de segunda, por la cantidad de ciento cuarenta y cinco patacones cada uno, de ciento nueve que eran, aproximadamente quince mil ochenta y cinco pesos. Los asentistas compraban al por mayor y negociaban en algunas ocasiones el resto de las cargazones que quedaban en los depósitos del puerto para no tenerlos más tiempo del debido. Con ello, el comprador podía hacer negocio en las ciudades a donde iba, los podía curar si estaban enfermos y alimentarlos mejor que cuando llegaron del largo viaje. La suma entonces llegaba a una cantidad estimada de negros esclavos de ciento setenta y uno.Estas compras de cargazones o piezas de esclavos negros no solo implicaron un gasto por la adquisición, sino que además se le tenían que agregar costes cuando se trataba de enviarlos a la parte sur del continente, en este caso al Perú y parte de la región de Quito hasta llegar posiblemente a los puertos de Chile como Valparaíso. Los gastos eran de alimentación y de salud, en los que se invertía en medicamentos para evitar cualquier tipo de enfermedad que adquirieran durante el transporte debido al clima y a las mismas condiciones del viaje. Duarte, como socio del señor Bautista Pérez, compró excedentes de piezas de esclavos negros, como lo hizo su socio en uno de los viajes que hizo a Panamá. Los niños, que fueron arrancados de sus padres desde muy jóvenes, se vendían en unas condiciones bastante asequibles para el comprador. Dentro del viaje que preparó Duarte, del viaje que se hizo de Panamá a Perú, adquirió lo que se llama fes, una cantidad de ochenta y siete, a diferentes tratantes, para tener una cantidad de esclavos negros de doscientos cincuenta y ocho para llevar. Cada uno costo treinta y cuatro pesos de plata, por un monte total de setecientos ochenta y cinco patacones. Se calcula entonces que lo comprado llegó a alcanzar una cifra o suma de treinta y siete mil doscientos noventa y nueve pesos de plata. Parte de la carga se pagó al contado, el resto, que tuvo que ver con los excedentes comprados, se pagó a determinado tiempo según las condiciones de los intereses, era 168

lo que se llamaba pagar al fiado. La sociedad Duarte-Pérez presumió de hacerlo por las cantidades de dinero que ellos tenían y que podían poner a circular. Al precio de los que quedaron vivos en el traslado o los que por determinadas circunstancias morían en el depósito en que estaban en el puerto antes de ser embarcados a su destino, había que sumarle de alguna manera, el precio de los muertos. Porque si bien era una perdida física, no era de pensarse que el negociante Duarte, fuera de la inversión que hacía en los cuidados tanto en el puerto como durante el viaje, había personas que se ocuparan de ello. Le tenía que sumar, a los vivos el valor de esas personas muertas. De los doscientos cuarenta y cinco esclavos que habían llegado a Lima, el socio Manuel Bautista Pérez, conocedor del negocio, ponía precio a las piezas de su cargazón, de tal manera que iba a obtener un rendimiento por la venta de lotes o piezas de negros esclavos. Se calculó que pidió por la venta de cada esclavo vivo, unos doscientos cincuenta pesos de plata, lo que le daría una no despreciable suma de sesenta y un mil doscientos cincuento patacones 355. Deduciendo los gastos, la empresa Duarte-Pérez obtendría por dicho viaje, una suma de dieciseis mil trescientos treinta y cuatro pesos de plata. El coste de las diferentes partidas y fes de los doscientos cuarenta y cinco negros esclavos era de treinta y siete mil doscientos noventa y nueve pesos. Su alimentación, medicamentos y los pagos de tributos y de favores antes de salir de Panamá eran de tres mil seiscientos diecisiete. Los gastos durante el viaje y el atraco de la nao en el Callao, cuatro mil. Todo ello da un total de cuarenta y cuatro mil novecientos dieciseis pesos. Si la venta de cada uno de los esclavos probablemente fuera de doscientos cincuenta pesos daría un total de sesenta y un mil doscientos cincuenta. La diferencia es la ganancia, dieciseis mil trescientos treinta y cuatro 356. Duarte no sólo había hecho el viaje a la zona caribeña de Panamá, sino que también pasó por los puertos de Cartagena de Indias y Puerto Bello, en busca de mercancías a unos determinados precios y calidades. Cuando hizo un segundo viaje al istmo, a comprar un lote de negros esclavos, algunos de sus socios o el mismo, hubieron hecho el viaje a la ciudad de Cartagena de Indias; "el hecho es que a mediados del mes de noviembre había comprado ciento sesenta y ocho negros bozales en ambas ciudades, por un valor de treinta y cinco mil novecientos ochenta y dos pesos de plata; deben de haber sido muy buenos esclavos pues los consiguió al por mayor a doscientos catorce pesos cada uno, uno con otro"357. Todos los viajes que hizo a la región del Caribe y parte de la ruta del Pacifico demandó inversión o gastos, pero, como en el primer viaje, al deducir costes, se obtenían grandes ganancias. Se planteaba que el negocio de los negros que se importaron desde los puertos de la región del Caribe, al sur, sirvió como puente para introducirlos en la región del Alto
355 No tenemos constancia del precio a que se vendió cada negro ni la ganancia liquida que arrojaron todos. El que damos para cada uno es más bajo que el corriente acostumbrado en Lima en las ventas de esclavos al detalle, pues suponemos que los socios preferían venderlos al por mayor a los pequeños mercaderes que viajaban a Potosí, Chile etc. tomado del capítulo La corriente de la trata negrera hacia Chile; Introducción de la esclavo negro en Chile. op. cit. p. 173-4 356 Idem p. 174 357 Idem p. 178

169

Perú (Potosí) y Chile en el puerto de Valparaíso. Antes en el continente del sur de las Indias Occidentales se habían hecho algunas importaciones de negros por la ruta del Pacifico a Buenos Aires y Santiago de Chile. Los portugueses o los cristianos nuevos no solo se dedicaron a la trata de esclavos negros, también se hicieron a otras mercancías de un valor estimable: la ropa que se importaba de Castilla, en España, el negocio de Perlas, oro, plata, cera y madera entre otros. Esta mercancías eran embaladas en grandes fardos, fuera del cargamento de negros. Las ganancias no solo fueron de negros sino también de otras mercancías. Lo que se hace difícil es hacer no solo una cuantías en su totalidad, sino hacer una descripción de cada una de ellas. Lo que se encontró la Inquisición con el secuestro de bienes de muchos conversos eran datos, no solo de lo que hicieron sino de deudas que en muchos caso no se llegaron a resolver. De algunos viajes, como hemos, visto se dieron cifras, pero en otros hay cuentas de no saber del dinero que se obtuvo en que se invirtió, a pesar de los inmuebles incautados, el dinero en efectivo era realmente poco. Las inversiones las hicieron en propiedades como una forma de ganancia y a la vez de evitar hasta cierto punto un embargo a terceros. En los negocios de la trama de Duarte-Pérez intervinieron otros mercaderes, por lo que desentrañar con claridad sus cuentas era complejo para las mismas autoridades de la corona, en relación a pleitos civiles. Se calcula de todos los viajes realizados entre las ciudades de Panamá, Puerto Bello, Cartagena de Indias, y el puerto del Callao en Lima, la sociedad Duarte-Bautista Pérez, que durante siete años que duró su negocio en la Carrera de las Indias, importaron quinientas setenta y seis piezas de trata de negros esclavos que fue comprada en los principales puertos de la región del Caribe y puestas en el Perú, donde tenía una fluctuación bastante amplia de un año a otro, en los que intervenían factores como la edad, el estado de salud, la región del África de donde procedía y los aspectos físico y mentales entre otros. En estos negocios o comercio entre los mercaderes hemos dicho que los costes en última instancia los asumía por supuesto el comprador y este invertía esta mano de obra en tareas que iban desde la agricultura a la minería y lo domestico. Los valores de la mercancía a la región del pacifico, su coste, se debía a varios factores. Por un lado los impuestos de la importación; aranceles, aduanilla y gabelas que debían de pagar en los puertos de la región del Caribe. Otro factor era el tiempo de salida y de entrada entre los puertos del Caribe y la ciudad de Lima, concretamente en el puerto del Callao. Dicha travesía tenía sus riesgos para que no sufriera mucho la carga y las misma condiciones ambientales, de viento y marea, no fueran muy adversas para la navegación por la ruta del Pacifico. A ello hay que agregarle las condiciones de alimentación y de cuidado de la carga a cargo de una determinadas personas que formaban parte de la tripulación, asi como medicinas para evitar algunas enfermedades del trópico. Entre la región del Caribe y Perú dicha ruta se hacía por tramos y en sitios donde pudiera 170

permanecer la tripulación y su carga. Por ejemplo, en un viaje que hizo de Panamá al Perú, el día 15 de enero de 1629, haciendo todo los trámites pertinentes, hizo el embarque en Puerto Perico; las partidas del registro de la carga y los mismos registros le costaron ciento veintisiete pesos de plata, más dieciseis pesos a los guardias, oficiales y ayudantes del puerto por efectuar la carga en la nao. El acarreo del matalotaje para los negros se hacía en chinchorros, hasta Puerto Perico le costó sesenta y tres pesos. Desde que había comprado la cargazón en las ciudades de Cartagena de Indias y Puerto Bello se había gastado ya tres mil seiscientos diecisiete pesos. Llega al puerto de Paita que, en condiciones de abastecimiento, era considerado un lugar de abundantes y baratos pertrechos; se conseguían botijas de atún salado, carne de cordero, camotes, melones y zapallos, para la comida de los esclavos. De los ciento sesenta y ocho negros esclavos que zarparon de la región del Caribe, llegaron a Lima, al puerto del Callao, ciento cincuenta negros esclavos, dieciocho habían muerto durante la travesía. Todo este viaje, el tiempo de duración, tenía un coste. El trabajo de Frederick Bownser da de una forma más cercana la realidad empresarial de los dos comerciantes "peruanos". En mayo de 1633, Sebastián Duarte era nuevo en Cartagena de Indias con su sobrino Juan Rodríguez Duarte: tiene doscientos catorce mil trescientos cuarenta y tres pesos y cuatrocientos cinco pesos de los cuales ciento cuarenta y siete están destinados a pagar deudas anteriores, dejando los bienes de capital de sesenta y seis mil novecientos treinta y ocho pesos para la compra de esclavos y los viajes. Por último, Sebastián compró ciento setenta y siete esclavos, de los cuales sólo sesenta y seis tenían licencia por el asentista; ya el año anterior, que había viajado a la ciudad de Lima, llevó ciento cuarenta y ocho esclavos de contrabando358, si bien los ingresos procedentes de estos dos socios fluctuará debido a los cambios en el precio de los esclavos en Cartagena de Indias, en los peores años se obtienen un beneficio del treinta por ciento, que es normalmente muy por encima del diez por ciento, en suma, gracias al transporte masivo negro, que oscila entre trescientas y cuatrocientas piezas por año, acumulado rápidamente una gran fortuna. La experiencia hecha por Sebastián Duarte en sociedad con Manuel Bautista Pérez era realmente una máquina de hacer fortuna por los grandes y rentables beneficios que iba adquiriendo. Y el deseo de amasar una fortuna era por decirlo así insaciable. Esta era la mentalidad de muchos conquistadores españoles asi como del mismo judío converso que, conociendo el mercado de la trata de negros, sabía de cómo hacer una fortuna en poco tiempo. Dice José Toribio Medina en el texto sobre la inquisición de la ciudad de Lima lo siguiente de la sociedad Duarte-Bautista Pérez; "Es mucha máquina de hacienda la que tiene a su cargo, dice un documento de la época de hablar de Pérez y la que debe en cantidades gruesas, plazos cumplidos, pasa de ciento treinta mil pesos.
358 Frederick Bownser. El esclavo africano en el Perú colonial (1524- 1650). Siglo XXI Editores. México. 1977, p. 92-94. La práctica del contrabando se limito exclusivamente a la cuota del Caribe. Después los libros de cuentas de Sebastián, el haber sobornado a muchos funcionarios de Panamá.

171

Juan Bautista Pérez sólo operaba en Lima, parece que el mismo Sebastián Duarte lo llegó a considerar como su padre en los negocios de la trata de negros, y tenía fama de ser uno de los hombres más ricos del Perú. Fue estimado por eclesiásticos religiosos y seglares, dedicándoles actos literarios en la misma universidad real con dedicatorias llenas de adulación y encomios, dándoles los primeros asientos"359. Los traficantes de esclavos y otras mercancías que habían hecho la empresa Pérez-Duarte en la Carrera de las Indias se hicieron con la habilidad del negociante o empresario que sabía que donde llegaba, vendía y compraba obteniendo grandes beneficios, sobre todo procedentes del mercado de seres humanos, porque más de un viaje hecho a la región del Caribe tenía por objeto abastecerse con los intermediarios que tenía allí y luego enviarlos a la región de Lima. Acumulaba en el puerto de la ciudad de Cartagena de Indias cantidad de mercancías según los criterios del mercado en ese momento, o sea, según la oferta y demanda. El valor de una mercancía era objeto de regateo en el puerto, a quien diera más por el precio de salida360, hasta llegar a un acuerdo entre el comprador y el vendedor. La venta se hacía en lotes según la cantidad y la calidad del esclavo; grandes o pequeños. Duarte se demoró desde el 15 de diciembre del año de 1632 hasta principios de enero del año siguiente para adquirir una cantidad de esclavos, en este caso ciento noventa y tres, a distintos particulares del puerto de la ciudad. Esto mostraba la dificultad del mercado, no solo en cuanto al precio, sino también al tiempo en que se podía llegar a negociar una cantidad estimada. También muestra la dificultad en cuanto a los vendedores, ya que el mismo Duarte compraba unas cantidades a unos y a otros otras hasta alcanzar la cantidad y los precios relativamente asequibles para el mismo Duarte. Se hacían varias transacciones para obtener una mercancía. Como fue la adquisición de treinta y nueve esclavos en un lote a un vendedor en dos transacciones 361. La compraventa se hacía en las ciudades o puertos de las Indias Occidentales con intercambio de mercancías. Estamos hablando del siglo XVII y la plata del Perú, como el oro de otras regiones, eran formas de pago que se hacían entre los portugueses y la Corona española. Sebastián Duarte, en un viaje que hace a Cartagena de Indias, llevaba consigo plata en valor de doscientos catorce mil trescientos cuarenta y tres pesos. De dicha suma sacó una parte para los pagos de viajes anteriores por un valor de ciento cuarenta y siete mil cuatrocientos cinco pesos, dejando el resto del capital para nuevas compras. El pago de la deuda se hizo porque se podía pagar a determinados períodos o tiempos hasta que el comprador vendiera a otro y obtuviese la plata para pagar a su deudor. Vender a plazos era, como dijo Tomas de Mercado, al fiado. Muchos se quebraron y otros no, como fue el
359 Inquisición del tribunal de la ciudad de Lima, José Toribio Medina, tomo II, p. 51 y 135. 360 También se organizaban ferias para la venta de mercancías en la región del Caribe. En Cartagena de Indias se organizaba la feria de los "galeones", y en Panamá y en Puerto Bello. Como dijo un médico de Cartagena de Indias, Nieto, viajaban muchos al puerto en busca de mercancías más baratas. 361 El esclavo africano... op. cit. p. 92.

172

caso de Sebastián Duarte. "Pero Duarte podía utilizar tanto crédito como dinero en efectivo en sus transacciones. Por ejemplo, más de la mitad del costo de los ciento noventa y tres esclavos que compró entre 1629 y 1633 fue cubierto por cartas de crédito pagaderas a uno o dos años"362. En estas transacciones que hicieron los asentistas por la compra-venta de esclavos se hacía inicialmente de forma legal, pero luego se va experimentando con el mercado y se dan formas de cómo se paga no sólo al mejor postor, sino de qué forma se puede obtener utilidades netas, sin tener que declarar. Como lo hemos dicho antes en relación al fraude. En los puertos de la región del Caribe, como eran Puerto Belo en Panamá, Veracruz en México y Cartagena de Indias, los negocios de la trata de esclavos tenían sus condiciones. Estas iban desde la legalidad hasta la manera de sobornar o hacer un comercio por debajo de la ley. Los precios tenían unas fluctuaciones en el mercado marcadas por la oferta y la demanda, abundancia o escasez, es decir, aquí entraba la especulación. Durante la época en que los asentistas peruanos venían a la ciudad de Cartagena de Indias, los esclavos de Angola no experimentaban un aumento considerable 363. Las condiciones para que se fijara el precio del esclavo negro en los puertos se determinaban en parte por las condiciones del viaje; antes y durante el viaje. Pero a ello se debe también considerar al esclavo cuando se le apresaba en el continente africano. Dependiendo de la región y de otras circunstancias culturales o sociales, tenía un determinado valor. Ya habíamos planteado que no era lo mismo un negro de la región de Guinea a la de Angola, no era lo mismo un negro ladino a uno bozal o un bantú a otro de otras regiones, porque a unos se les determinaba por su tipo físico y mental, a otros porque no tuvieran enfermedades o defectos en alguna parte del cuerpo, porque eran adaptables al medio ambiente de las Indias Occidentales o que no fueran rebeldes e insubordinados. Todas estas características prevalecían en buena parte para la consecución de una buena carga de esclavos negros traídos al continente africano. Pero a la importación de esclavos en el continente americano se presentaron problemas, no solo a los que habíamos hecho mención, de ser paganos o herederos del demonio, y, por lo tanto, había que buscar una salida a su conversión que era un masivo bautizo antes de salir del puerto, además de tener unas condiciones físicas y mentales óptimas. Se le agrega al de los negros que llegando a las tierras americanas se insubordinaban. Era el caso de los negros huidos, que por un lado el cabildo, luego las Audiencias y por último la Corona tuvieron que legislar al respecto. La región del Caribe y las Antillas, como parte de este eje de las Indias Occidentales, tenía un clima tropical donde el negro se adaptaba con mucha facilidad e incluso podía vivir en las selvas sin
362 Concurso/ Pérez 36. Retomado del texto El esclavo africano... op. cit. p. 92. 363 En 1620 Pérez registraba que los esclavos de Guinea podían adquirirse desde doscientos setenta hasta trescientos quince pesos y los mejores esclavos angoleños por 200. Aunque el precio de los esclavos de Guinea aumentó durante algún tiempo, en 1629 Duarte compró un buen numero a trescientos ochenta pesos cada uno. Para 1632 el suministro era lo bastante abundante para haber vuelto al precio entre doscientos noventa y cinco y trescientos cuarenta y dos pesos. Ese mismo año Duarte tuvo que pagar entre doscientos ochenta y trescientos veintiseis pesos por esclavos de Angola, pero al año siguiente el precio tope había bajado a trescientos cinco pesos. Concurso/Pérez, 34, Retomado del texto de El esclavo africano... op. cit.

173

ninguna ayuda de español o indígena, pero una parte de este colectivo negro se organizó en cuadrillas que pusieron en jaque varias veces la tranquilidad de la poblaciones, siendo una preocupación constante de las autoridades durante la época de la colonia. Por ejemplo en 1550 los gobernadores de Santa Marta y Venezuela daban constancia de estos alzamientos de negros y en 1555 se dio en el istmo de Panamá a tal extremo que el virrey, el marqués de Cañete, que estaba en dicha ciudad de paso para hacerse con el virreinato del Perú, concertó con ellos un armisticio. Esto se constituyó en una rebeldía del negro a someterse a las condiciones del conquistador o del colono. Los alzamientos de este colectivo fue un dolor de cabeza para los reyes de España, pues su razón de ser estaba fundamentada en el hecho de que se pudiera producir una sublevación en determinadas regiones y que se extendiera a un ámbito más amplio, con un cierto apoyo de los naturales en las condiciones en que estos eran diezmados por sus trabajos, además de los problemas culturales, unido a esto se podían agregar los contrabandistas o corsarios. Todo ello se daría con la situación en que la corona española gobernaba y mandaba en las Indias Occidentales. Este temor se fundamentaba en un hecho pasado, cuando incursionó en la población panameña Nombre de Dios, Francis Drake, en 1573, donde la saqueó e hizo incursiones en otros sitios cercanos de la población con apoyo de otros negros364. En los comienzos del siglo XVII los cimarrones se constituyeron en pequeños grupos autónomos en la región de América dispuestos a lanzarse a objetivos claros sobre ciudades, haciendas y obrajes de los españoles, dedicándose al robo, al pillaje y al abigeato. En la ciudad de Cartagena de Indias se organizaban en sitios no muy distantes de la cuidad, además iban a la parte alta del río Magdalena buscando robar mercancías que se transportaban para el interior de la Nueva Granada, como Santa Fe o Popayán. Tenían el mismo fin de los corsarios o piratas en la región caribeña365. En los libros de los asentistas se pudieron ver de cierta manera legal las condiciones del contrato de la importación de esclavos venidos a las Indias Occidentales. En las cuentas de libros de Manuel Bautista Pérez y su socio se puede analizar el alcance de las operaciones que se hacían entre el continente africano y el puerto de la región caribeña Cartagena de Indias. Se suponía que por cada esclavo importado debía haber en poder del traficante una "fe de entrada", un documento legalizado por las autoridades donde se verificaba el pago de los impuestos por determinado cargamento de mercancías que arribaban al puerto de la ciudad, además que el negro como mercancía hacia parte de otras tantas. Pero de hecho el fraude se daba porque eran menos los esclavos que tenían ese certificado que los que realmente habían desembarcado, como fue el caso
364 Antonio Saco op. cit., Gonzalo Aguirre Beltrán. El negro de México 1519-1810. Fondo de Cultura Económica, México 1989. 365 En general hay una cierta relación directa entre la decadencia económica del imperio español y el surgimiento de estas poblaciones flotantes sin leyes ni estructuras estatales, que no fueron incluso nunca tomadas en cuenta en los empadronamientos de población efectuados en Indias, es decir no eran considerados súbditos españoles. Los negros en la organización legal de la colonia; Ordenanzas para negros huidos y cimarrones, p. 83. Tomado del texto Introducción del negro esclavo en Chile. op. cit. Chile 1949.

174

del señor Duarte que de los ciento setenta y siete esclavos que habían llegado al puerto, solo sesenta y seis tenían dicho certificado de pertenecer a un asiento de negros, entre el 1 y el 14 de agosto de 1633366. Sobornos fue lo que realmente empezó a existir en el negocio de la trata de negros en los puertos de las ciudades de Cartagena de Indias367, Veracruz y Puerto Bello. A pesar de los pagos de impuestos, el fraude fue algo mal visto por las autoridades de la corona pero no por los funcionarios, que con ello sacan grandes cantidades de dinero para su propio beneficio y desfalco para las arcas de la misma Real Hacienda. Los asentistas Pérez y Duarte, utilizaron el soborno para pasar más cantidad a costa de pagar menos impuestos. "En 1634 por ejemplo, la empresa Pérez compró veintinueve fes368 al propietario de un barco por diez y siete pesos cada una; evidentemente las certificaciones ilegales constaban menos que los derechos de licencias legales"369. Duarte en la ciudad de Panamá dio una cantidad de plata para que le despachasen lo más pronto posible su cargamento y en Puerto Belo a los funcionarios del mismo les da una cantidad extra por el buen funcionamiento del negocio370. El rápido enriquecimiento de los asentistas llegaba en una situación donde tanto el tribunal de la Inquisición de Lima como el de Cartagena de Indias llegaron a perseguir a los cristianos nuevos y secuestrarles todo sus bienes. Tanto uno como otro intercambiaron mucha información para luego tener una serie de cargos que justificaran no sólo su detención sino hacer un juicio con todos los argumentos en contra del reo. El tribunal de Lima envió a la ciudad de Cartagena de Indias una causa con diecinueve cargos en su contra, por supuesto ello implicaba la confiscación de todos sus bienes. La represión que se desató en la década de los años treinta en las dos ciudades dejó una situación como la que se dio tiempo atrás en la Península Ibérica con la Inquisición, teniendo la economía de las dos ciudades un receso y una falta de inversión. Los bienes confiscados a los muchos judíos parecían traer para las arcas de la Inquisición algunos ingresos para respirar un poco de las penurias que estaba padeciendo. Pero, de hecho, no fue así porque los tribunales de ambas ciudades para distribuir los bienes confiscados, es decir, lo que le correspondía por derecho a cada uno de ellos, no era una tarea fácil, como se puede ver en los procesos inquisitoriales de la ciudad de Cartagena de Indias, donde se pedía al de Lima si dicho reo tenía más bienes en la ciudad de
366 Concurso/Pérez 36 retomado del texto El esclavo africano... op. cit. p. 93. 367 Las mismas autoridades se dieron cuenta de fraudes en los puertos del Caribe granadino, cuando aparecían comprometidos funcionarios de distinto rango que iban desde el gobernador de la ciudad de Cartagena de Indias, su contador y oficiales. Además el contrabando se realizaba en otros puertos cercanos a la ciudad de Cartagena de Indias, como era Santa Marta. Allí habían atracados naos con mercancías procedentes de Europa y África,y hubo soborno de algunos funcionarios. Las autoridades habían comisionado al licenciado Alonso Espino de Caceres, oidor de la ciudad de Panamá para proseguir la averiguación iniciada por Antonio Ovando sobre las arribadas maliciosas y contra extranjeros. Comprende causas contra Manuel López Estremós, portugués, Melchor de Avilés, Jerónimo Núñez Caldera, Luis Gómez Barreto, Juan Núñez de Navas, Diego de Acuña, gobernador de Cartagena de Indias, Lope de Estrada, Alonso Ávila, Juan Caravallo, Manuel Fernández, Felipe Rodríguez, Duarte López, Enrique Rodríguez, Jorge Gramajo, Manuel Téllez entre otros. Escribanía 589 A-B. 368 Se refiere a niños esclavos que nacieron después de salir del continente africano, o que habían quedado huérfanos después de salir del territorio, o que se habían vendido a parte de sus padres. 369 Idem 370 Mallafe, Rolando, Introducción de la esclavitud negra en Chile; tráfico y rutas. Santiago de Chile, 1959. p. 175-78.

175

Lima y que por lo tanto debían de pasar al de la ciudad de Cartagena de Indias 371. Así los inquisidores se vieron obligados a desentrañar una maraña de cuentas, donde el número de deudores superaron los cuatrocientos acreedores, el total de incautación de bienes de Manuel y Sebastián, después del pago de deudas y gastos poder, ascendió a doscientos doce mil setecientos cuarenta y seis pesos372. Aunque a escala comercial Manuel Bautista Pérez estaba necesariamente en contacto con cristianos viejos, todo parece indicar que éste elegía preferentemente entre los conversos.En la base de la construcción hay un núcleo familiar. Por lo tanto un primer círculo se compone de sus cuñados: Luis Vega, casado con su hermana, Isabel Bautista, los hermanos de su esposa: Enrique García Váez, Simón Váez Váez y Juan Enríquez, este último con sede en Cartagena. Esta también, por supuesto, en el primer círculo Sebastián Duarte, quien a su vez es apoyado por algunos de sus parientes: su sobrino Juan Rodríguez Duarte y su medio hermano Pablo Rodríguez, comerciantes en Lima, y su hermano, Pedro Rodríguez Duarte, que tiene su sede en Cartagena de Indias. Sobre esta base se apoya una red que se encarga de la distribución de los esclavos y bienes en todo el Perú: Cañete, Huamanga, Moquehua, Ica, Pisco y Arequipa. En el plano internacional los casos incluyen a Manuel en Lisboa, Sevilla, Veracruz, Guatemala, Panamá, Potosí, Santiago de Chile, y, por supuesto, Cartagena, estando entre sus socios los hermanos López y Francisco Rodríguez Pasarino en Sevilla, Simón Váez y Sebastián Acevedo, en México373; Luis Gómez Barreto, Blas de Paz Pinto y Antonio Núñez Gramajo en Cartagena; y, por último, su padre Diego Rodríguez en Lisboa.

371 A.H.N Inquisición legajo 1602. n 1. 372 René Millar Carvacho, Las confiscaciones de la Inquisición de Lima a los comerciantes de origen judeo-portugués de la "Gran Complicidad" de 1635. En la revista de Historia de Indias, t XLII, n 171, Madrid, 1983, p42-48 373 Idem p.41

176

Anexo: Algunos procesos inquisitoriales y procesos civiles
Luís Gómez Barreto Este proceso inquisitorial tiene unos aspectos interesantes, en los que destacamos los relacionados entre otros los religiosos, económicos y culturales; porque el mismo organismo institucional siempre se movió en estos ámbitos, fuera de perseguir creencias, se tropezó y se metio en dirimir cuentas administrativas que tenían que ver con otras instituciones de la Corona. Hijo de Francisco Rodríguez Barreto e Isabel Gómez, nació en la ciudad de Viseso en Portugal. A los cinco años se trasladó su familia a Santo Tomé, donde fallecieron sus padres, volviendo Luis a Lisboa con el resto de sus hermanos, Juan de Oliveira, Manuel Lira y Clara Gómez. Uno de sus hermanos se encargó de la educación de Luis, costeándole los estudios y le fue iniciando en los negocios de comercio propio de los portugueses, relacionándolo con las rutas del continente africano, Portugal y las Indias Occidentales en lo referente al comercio de esclavos, azúcar y otras mercancías. Después de estar un año con su hermano Juan de Oliveira que le había patrocinado sus estudios y enseñado en la rama del comercio, salió de Santo Tomé con una cantidad de dinero que le había dado Juan374. Desde joven empezó con los viajes al continente africano, partiendo de Santo Tomé, llegando a Angola y embarcando los primeros negros esclavos con destino a la ciudad de Cartagena de Indias y Santa Marta, en la región del Caribe de la Nueva Granada. Marchó de nuevo a España, donde estuvo dos meses, y se trasladó luego a Angola para la trata de esclavos para Cartagena de Indias por segunda vez. Se estableció definitivamente en la ciudad de Cartagena de Indias a principios del siglo XVII, durante el periodo de gobierno de don Pedro Acuña. Contrajo nupcias con Doña Bárbara Pereira. Fue un tratante de negros esclavos que, traídos del continente africano, enviaba al Perú desde la misma ciudad donde ya se había asentado definitivamente ya que desde allí podía enviar sus mercancías a otras regiones en la Carrera de las Indias. Luis Gómez se consolidó en la ciudad invirtiendo en propiedades producto de las rentas que le fue generando el comercio entre el puerto de Cartagena de Indias con la trata de negros, compró "el oficio depositario General de Cartagena" en 1607375. El tribunal de la Inquisición sospechaba del depositario de la ciudad por la importancia que estaba adquiriendo en la ciudad, no solo en relación a los negocios que llegó a mover en el puerto sino por la influencia y notoriedad que tuvo dentro de ciertos colectivos sociales como las comunidades religiosas y dentro de los estamentos públicos entre otros, además porque hacía reuniones donde participaban los portugueses que vivían en la ciudad de los que se sospechaba que eran conversos. Cuando Luis Gómez Barreto fue arrestado por
374 Se despidió del dicho hermano, que le dio cuatrocientos o quinientos ducados para que se buscase su vida. Legajo 1620 f .20 375 Idem

177

ser judío judaizante según testigos que tenia el tribunal en su poder y habérsele secuestrado sus bienes, durante el tiempo que estuvo detenido lo aprovecho para conseguir en un corto período su salida de las cárceles secretas del Santo Oficio. Participó de manera directa en el matrimonio de Luis Blanco de Salcedo y la hija del notario del Santo Oficio Juan de Uriarte. Nos muestra a las claras el grado de entrometimiento y de deshonestidad de la institución para con sus principios, dejando que un presunto judío converso patrocinara a uno de sus empleados del tribunal Inquisitorial una boda. Parte de los gastos los había puesto el reo con el fin de obtener favores de la misma institución en manos del notario de la misma. El reo que era bastante influyente en la ciudad por lo que representaba y sobre todo los cargos que de una u otra manera tenia le llevaron a tener facilidades de comunicación con el exterior de la cárcel, sobre todo con su mujer para que desde su casa le llevasen comida con unos de sus esclavos a la celda donde estaba recluido. De ello llegó a tener conocimiento el señor gobernador Arce, casado con una hermana de la señora de Luis Gómez Barreto. El gobernador en una de sus testificaciones al tribunal había dicho que tuvo conocimiento de ello por terceras personas, porque dicha institución sospechaba de algunas personas que le ayudaron a no estar aislado de la ciudad. El mismo ambiente y entramado que tenía el reo le sirvió como soporte de apoyo, cuando ya estaba libre de toda imputación él reo había comentado en su círculo más próximo la manera como se había conseguido su libertad; "Le dijo que el dicho Luis Gómez Barreto había salido bien de la Inquisición por negociación grande que había tenido y que el medianero y tratador de dicha negociación había sido Juan de Uriarte Araoz notario que a la razón era del secreto de la Inquisición, el cual entraba en las cárceles secretas y hablaba a él dicho Luis Gómez Barreto y le daba recaudo de escribir y tomaba los papeles que escribía al arcediano don Fernando Díaz Pereira vecino de esta ciudad y difunto y hermano de doña Barbará Pereira mujer del dicho Luis Gómez Barreto a la que también le daba papeles el susodicho Juan Uriarte y recibía los papeles en que respondían y escribían los susodichos el dicho Luis Gómez Barreto y se los daba en las dichas cárceles". Además una de sus criadas fue intermediaria entre el reo y su mujer, dijo un informante como testigo ante el tribunal; una mujer de Cumana que vivía en Cartagena de Indias, llamada Josepha Barreto376. "Que todo el tiempo que el dicho Luis Gómez Barreto estuvo preso le enviaba ella la comida y muchos regalos y tarros de conservas por medio del dicho Juan de Uriarte que disponía se le diesen y que el dicho Juan de Uriarte daba los avisos necesarios al dicho arcediano y al dicho Gabriel de Briamingui a su marido para que hiciese los reparos necesarios en la causa como dar noticia de los testigos y otras cosas y para que se le diesen los dichos avisos por papeles
376 Esposa de Gabriel de Bria mingui. Su mujer fue criada por el reo.

178

a dicho Luis Gómez Barreto porque el dicho Juan de Uriarte no por a entrar siempre a dárselos según presumió y que para dar dichos avisos el dicho Juan de Uriarte a las personas referidas solía ir de noche y en habito de clérigo por ser más desconocido y que no viesen que hablaba a los susodichos y que también considerando el dicho Juan de Uriarte que si la causa del dicho Luis Gómez Barreto desentramara según las testificaciones que contra él había de salir mal le dio aviso que no dijese que tenía tanta edad como la ha hecho de verdad temía para que con esto y otras negociaciones de tachas de testigos por los dichos santos y por otros medios se redujese la causa a poderle sentenciar a tormento y que no se le diese más de por forma y apariencia y con esto procesase la probanza que contra él había y saliese libre o absuelto porque en otra manera forzosamente había de ser condenado y que todo se ejecutó así negando la edad del dicho Luis Gómez Barreto. Y la dicha mujer de Luis Gómez Barreto rogó a la dicha doña Josepha como persona a quien habrá criado según que ha dicho que enviase al dicho Juan de Uriarte el dicho terno de almohadas acabadas con sus botones de oro y que con esto se las había enviado y que por orden de la dicha doña Barbará mujer del dicho Luis Gómez Barreto había dado muchas cosas de valor como sortijas de diamantes, coronas de oro, paños rico de cortador y otras cosas de suerte que afirmo le dijo doña Josepha más de cuatro o cinco veces que le dijo lo referido que le había costado a ella solo su parte la dicha negociación cuatro mil y más pesos y que tema tomada razón en su libro de todos los dichos gastos por donde se justificara la dicha suma aunque poniendo las partidas disimuladas y no con toda verdad por no decirse a quien se daban ni por que cause diciendo la dicha doña Josepha a este declarante que lo que ella le refería se podía ajustar por dicha cuenta que estaba allí porque éste y lo demás se refería dándole quejas del dicho Luis Gómez Barreto y de su mujer por decir que le pagaban mal sus finecas y lo que le había costado (...) y también le dijo a este la dicha doña Josepha que cuando estuvo la causa para sentenciase dio ella el dicho dinero por orden de la dicha doña Barbará seiscientos pesos a Manuel López de Estremós vecino de esta ciudad que vivía en casa del dicho Luis Gómez Barreto su sobrino y de su mujer para que le diese a los consultores que se habían de juntar a votar la causa del dicho Luis Gómez Barreto y que también envió a la compañía de Jesús y al padre Sebastián de Murillo377, rector que al presente es del convento de esta ciudad como persona que le había hallado en dicha consulta según este entiende una cantidad de varas de lana colores rica como por vía de limosna de color carmesí y que de ella hicieron un terno de frontal y casullas para el altar mayor y esto se lo debe a este preguntando que si había visto el dicho terno dándole las señas de la tela y del y respondiendo este que si le dijo pues aquel le hizo de llamada que lo es (...) y también dijo la dicha doña Josepha que el dicho Juan de Uriarte le comenzó agalantear y a solicitar y que habiéndolo sabido el dicho
377 Calificador del Santo Oficio en Cartagena de Indias.

179

arcediano y la dicha doña Barbará se persuadieron a que le dejase galantear el dicho Juan de Uriarte para tenerlo más a su devoción pero que no digo lugar a ello y que muchas de las cosas referidas como a este declarante dos o tres veces el dicho Gabriel de Uriaminguia como dándole quejas del dicho Luis Gómez Barreto y su mujer (...) y el dicho Luis Gómez Barreto hablando con este declarante luego que llego a esta ciudad le dijo que el dicho Juan de Uriarte era un mal hombre ladrón que estaba pobre quebrado y que para huirse y después que fueron presos los portugueses en este tribunal se hallaba muy rico y muy soberbio con la hacienda que les había quitado (...) y el dicho Gabriel de Uría dijo a este que estando visitando esta inquisición el señor don Martin Real le había persuadido el dicho Luis Gómez Barreto a que no se excusase de parecer ante el dicho don Martin que le había mandado buscar por haberlo citado algunos testigos en esta razón y que este declarante contra Juan de Uriarte y que el dicho Gabriel de Murguia había respondido pues estar relebien aunque yo parezca a declarar diciéndolo por lo que podía resultar contra él y que por esta causa se excusó de parecer ante el señor don Martín y esto mismo lo conto la dicha doña Josepha"378. Ante el testimonio de uno de los testigos que obtuvo el tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias se pudo ver como las consecuencias que se dieron para la obtención de la libertad del reo resultarían demasiado caras, porque la administración de su hacienda y los mismos negocios no se llevaron realmente a cabo, debido ello al arresto a que estuvo sometido mientras se investigaban sus delitos mientras estaba imputado. El notario de la Inquisición del tribunal se había enriquecido a costa de él y de portugueses que se encontraban en las cárceles secretas del tribunal del Santo Oficio, además de los desencuentros con su tesorero y la mujer, que había sido una de las esclavas que el educo y crió como si fuera su hija. Lo de la esclava tiene otro tinte en cuanto que el mismo Luis Gómez Barreto la había desheredado de su testamento, lo que le llevó a que ella declarase ante testigos del tribunal lo que había hecho el reo durante su estancia en las cárceles secretas del Santo Oficio, el tesorero Gabriel, era su esposo y tuvo desencuentros con su patrón Luis Gómez Barreto por no haber sabido llevar bien la hacienda. El tribunal sabía que algunos negocios que tenía el reo durante su arresto seguían funcionando y deseaba averiguar sobre todo con el notario acerca de una compra-venta de madera que tenía Luis Gómez Barreto y estaba en ello involucrado el notario de la Inquisición Juan de Uriarte, pues éste la utilizó para construir unas casas, y así mantener la productividad de una de las empresas del reo. Dijo el testificante, "que poco más o menos de un año que estando este testigo en la estancia de María que es de una legua de la estancia de Luis Gómez Barreto vecino de esta ciudad supo que por orden del dicho Luis Gómez Barreto sus esclavos estaban sacando mucha madera de caobina
378 Legajo 1620-2 f. 93-97

180

para dar a Juan de Uriarte no sabe si vendida o como para las casas que el dicho Juan de Uriarte estaba labrando en la plazuela de los sagueis de esta ciudad y esto es lo que sabe de la pregunta"379. La Inquisición cuando hacia el secuestro de bienes del reo, entre los que se encontraba algo de dinero, propiedades y mercancías, buscaba saldar las cuentas que haya tenido con algunos acreedores. De lo que se remataba o se vendia, sumado algún dinero que se le encontró, la institución daba prioridad a pagar los costes de su proceso, y después se entraba a resolver deudas que ya tenía contraída el reo, previo presentación de documentos o escrituras que avalaran tal compromiso. Esto se hacia sin tener que llevar al reo hasta su juicio, sino que se hacia dentro del tramite de la investigación a la que estaba sometido durante el tiempo que durase la misma. "La Inquisición no deseaba hacer pasar penalidades a los acreedores cristianos. Si la esposa del prisionero era cristiana, podía entablar pleito por la propiedadsecuestrada para recobrar su dote. Algunas criptojudías arriesgaron su seguridad con un acto tal y recobraron sus dotes. Algunas escaparon a ser descubiertas por mucho tiempo en un caso más de veinte años"380. El tribunal se hacía con el compromiso de dirimir esta situación para despejar cualquier duda sobre los dineros y propiedades del reo. Como bien es sabido los judíos fueron en algunos casos astutos, en los que hacían compraventa de mercancías, pero no se daban fechas de la transación, esto para ocultar dinero que llegase a parar a la misma administración del tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias. El reo empezaba ante el tribunal del Santo Oficio presentando algunas demandas por deudas que tenía contraídas con uno de los principales imputados en su trama, que era el señor Juan Rodriguez Mesa, con quien había entablado una amistad pero que se deterioro por el carácter ventajoso de uno de ellos. Lo que le permitió al tribunal aprovechar para recuperar algún dinero de lo que ambos habían hecho en el puerto de la ciudad y en otros antes de ser detenidos. Dentro del entramado que tuvieron los judíos en la ciudad de Cartagena de Indias, relacionados con algunos negocios por la importación de negros traídos de Angola. El señor Luis Gómez Barreto había presentado ante los señores inquisidores de este tribunal de la ciudad de Cartagena de Indias una solicitud de comparecencia del señor Juan Rodríguez Mesa381. El señor Juan Rodríguez Mesa estaba preso en las cárceles secretas del Santo Oficio de esta ciudad. Y se le hizo leer la petición que formalmente había realizado el señor Gómez Barreto, en su contra. "Dijo que la verdad es que el día que el aguacil mayor de este santo oficio le prendió por mandado de este Santo Tribunal estando en su casa dijo que el poder que tenía de Andrés Rodríguez su hermano contratador de la
379 Idem f. 98 380 Los judíos en México y América Central (fe, llamas e Inquisición). Seymour B Liebman. Editorial siglo XXI. México, 1971 p. 144 381 Legajo 1620-2 f. 167

181

Corona de Portugal para la administración y cobranza de los derechos de los negros que se navegan de aquella Corona lo sustituya el dicho depositario general Luis Gómez Barreto y en Blaz de Paz y que su voluntad es el que se sustituya en los susodichos y en primer lugar con el capitán Andrés de Banquizel y en último lugar en López Díaz de León y que los papeles y cartas tocantes a esta administración se hallaran entre sus papeles y que lo que ha dicho es la verdad"382. La Inquisición fue entonces del parecer de que el señor Juan Rodríguez Mesa delegará el poder que tenía ante otra persona para ello entonces se le dijo que podía delegar ese poder en un escribano público Andrés de la Fuente y notario de secuestro de bienes de este santo oficio. Juan Rodríguez Mesa que estaba preso en las cárceles secretas del Santo Oficio, había elevado una petición el 26 de abril de 1636 para que el señor Andrés de Blanquizel fuera su representante ante las autoridades para resolver asuntos de su entorno mercantil y financiero, más concretamente le daba un poder de la administración del reino de Portugal, de cobrar unos derechos de la trata de negros. "Este respondió que no podía aceptar el dicho poder ni encargarse de la dicha administración por estar muy ocupado en la de su hacienda y así súplica a este santo tribunal le tenga por excusado"383. Luis Gómez Barreto, estaba interesado en dirimir en esta situación y para ello solicitó que la administración funcionase bien. Se le debían entregar una serie de papeles que habían traído los armadores y una correspondencia "y así mismo el contrato que su Majestad hizo con el dicho Andrés Rodríguez para usar y guardar y que se guarden y se cumplan sus condiciones y otros cualesquier papeles tocantes a este contrato que todos presumo estarán juntos y se inventariarían con el secreto que se hizo"384. Juan Rodriguez Mesa, cuando se encontraba en la ciudad de Panamá, más concretamente en Puerto Bello, en asuntos de recibir mercancías en su nombre y a la vez mandar a otros destinos del continente de las Indias Occidentales, envió a la casa de Luis Gómez Barreto una documentación que estaba en unos cajones que le debía de guardar porque sospechaba que le podría detener el tribunal de la Inquisición de Lima y este parece que a su vez se los dio a una persona muy cercana a la misma institución para que los custodiara. Luis Gómez Barreto tenía algunos papeles de sus cuentas de quienes le debían y lo que él debía y habían sido entregados inicialmente a un empleado del tribunal en el momento en que se le había arrestado y secuestrado todos sus bienes, esto con el fin de poder dar claridad ante el tribunal de lo que se le estaba imputando por parte del los testigos, entre ellos el señor Juan Rodríguez Mesa, que había testificado en su contra. El tribunal del Santo Oficio dijo incialmente que no los tenía en su poder, pero un allegado suyo dijo que estaban en
382 Le dijeron le sea traído Juan Rodríguez Mesa a la sala de esta audiencia y se le reciba declaración en razón de lo que dijo el depositario por esta su pedimento. legajo 1620-2 folio 176. 383 Idem. F. 177 384 Idem. F. 178

182

poder de un funcionario de la Inquisición, que había entregado dichos documentos junto a otros del señor Juan Rodriguez Mesa. En la audiencia del 26 de agosto de 1651 entró un señor llamado Gonzalo de Herrera, familiar del Santo Oficio, que dijo entre otras cosas relacionadas con el señor Luis Gómez Barreto y Juan Rodríguez Mesa, por algunos negocios, los referidos a la trata de negros negros y otras mercancías. "Dijo que lo que puede decir en razón de la pregunta es que cuando el tiempo que en ella se dice fue preso Juan Rodríguez Mesa que después fue conciliado por el Santo Oficio se dijo públicamente y de presunción que en un navío que había llegado de Puerto Velo tuvo aviso o pareció haberlo tenido el dicho Juan Rodríguez Mesa de que venía algo contra él de la Inquisición de Lima y que por ello envió unas cajones de reales que entiende eran dos a casa de Luis Gómez Barreto depositario general de esta ciudad y vecino de ella que era muy amigo suyo para que se lo guardase y ocultase pero no sabe del dicho Luis Gómez Barreto tachó por su enemigo al dicho Juan Rodríguez Mesa o al contrario el dicho Juan Rodríguez Mesa al dicho Luis Gómez Barreto pero sabe que si el uno al otro se tacharon por enemigos fue maliciosamente la tacha porque al tiempo de dicha prisión y siempre fueron muy amigos y como tales se trataban y comunicaban y las más tardes estaban juntos en casa del dicho Luis Gómez Barreto"385. El mismo testigo dijo en relación a la ocultación de los cajones de los reales "Lo referido en cuanto a la ocultación de los reales hizo mal con esto el dicho Luis Gómez Barreto porque le pareció que el dicho Juan Rodríguez Mesa no se fuera de alguno que no fuese de su error y está mal de persona que por reverencia de este santo oficio y de sus censuras rebelase la ocultación"386. Las diferencias no solo eran por los papeles que uno de ellos había confiado sino que el mismo testimonio hablaba de la astucia y la manera un poco picaresca de Juan Rodriguez Mesa para con el reo, cuando lo certifica en unas negociaciones en Puerto Bello en Panamá "porque teniendo yo embarcados muchos negros para Puerto Velo me embargó la fragata en que iban y con la gente dentro la detuvo dos días por lo cual de muchas quejas y hablé mal del y no nos hablamos hasta el dicho año 1634 que estándose muriendo Diego Díaz de Olivera, disponiendo llamar al dicho Juan Rodríguez Mesa para que ajuntase unas quejas de negros que había remitido a Panamá a que fue fuerza asistir yo y hablarle y aunque desde entonces nos volvimos hablar siempre fue sobre peine y después me vinieron poderes de Sevilla de Simón Rodríguez Bueno para cobrar del dicho Juan Rodríguez Mesa veinte a burlas de canela y el procedido de otras mercaderías (...) que había de cobrar con justicia y él se volvió a enojar conmigo y a decir que le quería quitar su crédito y reputación". Luis Gómez Barreto con otros testimonios que tenía en su contra había dicho lo siguiente al mismo tribunal, entre los que se encontraban los siguientes: De Francisco Piñero esto dijo el señor
385 Idem. F. 180 386 Idem. F. 210

183

Luis Gómez Barreto; "que era hombre de malos términos y yo le dije que él era otro tal como su amigo Juan Rodríguez Mesa y que moderase hablar porque su lengua cortada como una navaja y que era menester cortársela y me dijo que mentía".387 De Blaz de Paz Pinto, el reo Luis Gómez Barreto, dijo que trato de cobrarle una deuda, que tenía pendiente, lo que no le gustó mucho en los términos en que lo hizo, pues aludió que una plata que debía de llegar de Lima, no llegó. Por lo cual no le pago. Estos cajones fueron entregados a la inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias. El día tres de junio de 1636 años, se abrieron los "cajones de reales de que hizo manifestación el depositario Luis Gómez Barreto por bienes de Juan Rodríguez Mesa para meterlos en la caja de las tres llaves y habiéndolos contado en presencia del dicho inquisidor se halló haber en dichos cajones cuatro mil y trescientas y cincuenta pesos de a ocho reales los cuales se metieron en dicha caja de tres llaves y lo firmaron el inquisidor y el fiscal"388. El dinero que se había incautado al señor Juan Rodriguez Mesa y que estaba en poder de un empleado del Santo Oficio iba a engrosar a lo demás que se le había secuestrado al entramado del reo, ante una serie de demandas que fueron llegando por parte de los acreedores en poder de sus abogados. Puede verse el proceso que tramitó el Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias contra el reo. La Inquisición tenía conocimiento de la doble moral del judío converso, no solo fue un usurero por la codicia y las ansias de poder que tuvo, sino que practicaba un doble rasero con la religión, que mientras decía públicamente que era cristiano practicante, por otro lado de manera clandestina se entrega a los ritos y exigenciad de la ley de Moises."Llamó a una serie de testigos que dijeran a favor o en contra del señor Luis Gómez Barreto, de los que todos habían dicho que lo tuvieron a él por gran cristiano y de ser muy caritativo y devoto de Dios. Entre los que testificaron estuvo el arcediano de la ciudad de Cartagena de Indias, su cuñado que se llamaba Fernando Sandoval Pereira". Algunos testimonios aludían que estas diferencias mercantiles entre los judíos en algunos pleitos carecían de veracidad, porque era una manera inteligente ante el tribunal de ser imputados por judíos, y además de querer ocultar dinero que pudiera ir a la Inquisición, como lo dijo particularmente un testigo que dijo que desde 1627 a 1634 no se hablaron pero después se reconciliaron y eran grandes amigos, lo que hizo sospechar entonces que parte del entramado hacerse pasar como enemigos389. Los inquisidores habían llamado al escribano mayor de la gobernación, y cabildo, en las que certificaba que tenía un papel cocido y cerrado con diez y seis sellos, y leyendo lo que estaba escrito parecía ser un testamento del dicho depositario general de esta ciudad que lo otorgo ante el señor Francisco Nieto escribano público de esta ciudad y en presencia de otros testigos el 23 de marzo de
387 Idem. F. 33 388 Idem. F. 37 389 Idem. F. 177

184

1623. Y por mandado del inquisidor se abrió para saber lo contenido en ello. Lo primero que había escrito en dichos papeles era de qué muerto fuese enterrado en la catedral primada de la ciudad de Cartagena de Indias, con toda la pompa y honores que sus mismos albaceas demandaran, además de ofrecer su alma a Dios con misas y se les dé la limosna acostumbrada. Otra parte de su testamento iba para comunidades religiosas que habitaban en sus conventos, entre los que estaba la de los agustinos descalzos en el convento de la Popa y a hospitales de esta ciudad. Con ello parece entonces que el reo pretendió ante el tribunal estar en paz con Dios y que fuese tenido por dicha institución como géneroso y buen cristiano que nunca había trasgredido y vivido en una ley distinta a la de Jesucristo. Como dicen por ahí, obras son amores no buenas razones. "Pero el tribunal en las cuentas que tenía en su poder del señor Luis Gómez Barreto, se encontró con un poder que el señor Simón Rodriguez Bueno, que era un asentista y vivía en la ciudad de Sevilla España, le había otorgado poder ante el reo para que le cobrase algunos dineros que le debían en la ciudad de Cartagena de Indias por la trata de negros y otras mercancías venidad de otros continentes para las Indias Occidentales. Sepan cuantos esta carta vieren como yo Simón Rodríguez Bueno, vecino de esta ciudad de Sevilla, otorgo y conozco de doy todo mi poder cumplido cuan bastante derecho se requiere y es necesario a Diego de Olivera y Luis Gómez Barreto depositario general de la ciudad de Cartagena de Indias y vecino de ella y a cada uno y cualquier de ellos depor si insolidum especialmente para que en mi nombre y como yo mismo pueda pedir recibir y cobrar judicial y extrajudicialmente de todas y cuáles que por personas jueces y justicias y depositarios herederos y albaceas y testamentarios y tenedores de bienes casas reales y de los difuntos y tesoreros de ellos de quien y con derecho deban todas las sumas y (...) maravedíes reales y de a dos pesos de oro y plata y mercaderías y presas de esclavos y otras cosas que se me deban hasta hoy y deber en adelante en cualesquier partes y lugares de la provincia de tierra firme otras partes de estas Indias por escrituras de obligaciones cuentas corrientes y fenecidas se diesen las cobranzas cartas misivas y de crédito registros y consignaciones poderes y cesiones cartas de costo y declaraciones de cualesquier personas y pleitos y mandamientos de cualesquier jueces y por otros recibidos y sin ellos se me deba y yo lo había de haber aunque aquí no se declare"390. Simon Rodriguez Bueno hizo negocios con Juan Rodríguez Mesa dentro del mismo entramado de éste por se un hombre considerado por las autoridades españolas de ser muy importante financiero en la ciudad de Cartagena de Indias, y por el volumen de negocios que movió durante el tiempo en que vivió y residió en la ciudad hasta su detención. Dentro del circulo de amigos de los portugueses se consideró a Juan Rodríguez Mesa como una persona mal intencionada en su negocios y en querer sacar grandes diferencias. Fue por ello que Simón Rodriguez Bueno
390 Idem. F. 73

185

había delegado en Luis Gómez Barreto para que le cobrase a aquel lo que le debía. Para el depositario general de la ciudad una de las grandes decepciones fue que en los negocios con Simón Rodriguez Bueno se entrometiera el señor Fonseca Enríquez en cobrar una factura de un cargamento de la que no tenía ningún permiso o poder firmado por Luis Gómez Barreto. "Lo que suplico a vuestra merced es que trabe esta cargazón como cosa mía y que se venda la nao de por sí y los cables y velas aparte que son muchos y buenos y en lo que toca a su despacho bien sé que teniendo a vuestra será preferidos a todos todo lo que hubiere de nuestra cuenta así de mi hermano como mío venga registrado en las cuatro capitanas y almirantas de galeones y flota y en las de galeones venga más aventajado sabiéndose de vuestra merced de modo lo que trajere dicho Diego de Vega porque de modo sea de vuestra merced de entregar que así lleva por orden porque este hombre tiene algunos débitos no queremos que sea señor de nada sino que tanto que hay llegare se disponga de todo y corra por mano de vosotros mismos y así lo suplicamos hermano a vuestra merced en la que va a con esta que no llego a tiempo para ir en los galeones. Veo por la de vuestra merced como recibió la ropa en ausencia de el señor Diego Díaz que estime por ir en tan buena mano veo haber recibido los veintiseis barriles de pimienta, los doce son de falta que iban cargados a parte que llevan esta marca y el fardo numero uno que vosotros mismos no vendió más de tres mil pesos no me olvido los géneros que vendió los de la ropa de la India son de mi hermano como tengo dicho a vuestra merced y los barriles de olandilla de todo tendrá vosotros mismos dispuesto para remitírmelo en esta flota que Dios traiga en paz con el resto de las escrituras que allá quedaron por cobrar en las cuales estimara que vosotros mismos hubiere hecho diligenciar para cobrarlas porque yo no le vendo la cosa para que pague de ella que para eso la enviara y fuera señor de ella más vuestra mereced como tan bueno no quiere cobrar de nadie violentamente. Veo quedaron allá mil y quinientos pesos de lo cobrado de las escrituras para fletes y derechos de los fardos y barriles que está bien la cuenta de todo y de los catorce barriles de pimienta venga a parte porque esta pimienta de Cartagena no es tan buena como la mía de los doce barriles hechos en Cádiz que llevaban mil libras netas los catorce no sé lo que llevaban como iban llenos y bien acondicionados vuestra merced hará bueno lo que tuvieren que venga carga a parte descontando los fletes y averías y derechos y diez por ciento del daño del dinero que puedo allá para suplir estos costos que no es razón que supla yo a sus dueños. Veo lo que me remite en esta armada a saber tres mil quinientos pesos en la capitana y tres mil quinientos en la almiranta (...) más porque Manuel Rodríguez deporto mil seiscientos veinte y cinco pesos a saber mil en la capitana y seiscientos veinte y cinco en la almiranta para que yo siga orden yo les remitiré las cartas de vosotros mismos para que disponga de ella. Juan Rodríguez Mesa me envió una carga de una cargazón que ha dos años que le envié la cual dio vendidas a Antonio Gómez de Acosta un portugués que baja a Lima en 186

ella me da tantas faltas y otras cosas que no hay paciencia pues de lo que vendió al otro que estaba allá en Panamá me queda quinientos pesos de alcabala y doscientos de corretaje y cuatro por ciento de encomienda y sobre todo cuenta Diego López de Fonseca que se entregó otro cuatro por ciento en otra memoria que me envió con que viene a quedar todo en costos y recostó a cabo de dos años vuestra merced me hagan mandamiento de tomar está a su cargo y decirle que causa tuvo para eso que de fuerza ha de estar ahí Diego López de Fonseca el cual dará de lo cuanto a la cargazón la cual ira a vuestra merced con esta para que por la allá tienen los dichos se vea también lo que falta porque Juan Rodríguez se olvidó de me hacer bueno un fardo que saco a dos años de esta cargazón para costos de ella y se acordó de me los cargar mas no dé me hacer bueno el fardo ni tan poco de hacer buenos doscientas y sesenta piezas de claudeys de vendora que iban en esta cargazón y una pieza de rafo pardo. Mas tengo en poder de Juan Rodríguez Mesa unas noventa botijas de vino de a dos años y diez baretas de las angostas desanlaterra y veinte hurlas de canela que el envié aquí en septiembre habrá dos años la mejor caja". En estos negocios el freude estuvo presente no solo ante las autoridade españolas que residían en las colonias de España en las Indias Occidentales y por las que no se pagaba ningún tributo, sino entre los mismos portgueses de origen judío se hizo como lo dijo el reo porque siempre vio en él a una persona por su avaricia, codicia en los negocios, que todo lo que le decía era falso "cabo de la carta dice que esperando la armada de España para que se venda con que me probar de ver un hombre blanco responder tal patarata sabiendo que bien entendemos sus trazas que son tan claras que no dejan duda de lo mal que procede y como fue el armada llevo cantidad por la fama que había que este (...) mucho no se vendió que fue lo que pretendía para no remitir el dinero de dicha canela que a mi parecer no la tuvo en caja quince días que no dispusiese de ella o la enviase a la primera fragata que salió para la nueva España o otra parte de manera que vuestra merced me han de merced descudriñar esto de manera que nos halla este pirata cola bellaquería que quiso ordenar porque yo sé de buena parte que no tenía canela de persona de su casa y esto no tiene duda porque cuanto tiempo que los de la armada de cadercita dijeron que cuando salieron no había una libra vea vuestra merced si bpudiera vender si quiera una hurla vuestra merced me ha de hacer mandar de no mar esto a fuerza y no hacer caso de ese traidor porque es cierto que luego se ha de saber si la vendió o la cargo porque él no tiene muchos amigos que le quieran encubrir su bellaquería ya que ir a la memoria de cuantas hurlas eran y lo que tenía cada hurla y juntamente de aviso la que constaba que la entregue a vuestra merced con lo más que tuviere de mi parte que no las quiero tener con semejante hombre"391. Se muestra entonces como eran las negociaciones que se hacían desde Sevilla, Puerto Bello y
391 Idem. F. 75-78

187

Cartagena de Indias como sitios a destacar y en los que participaban los reos que tenía arrestados el tribunal del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de Indias. Muchos de los naviós recalaban en la ciudad de Sevilla procedentes del continente africano y otros partían directamente de Sevilla con otro tipo de mercancía que se llevaba del continente europeo a las Indias Occidentales. Cada uno daba cuenta de lo que le había enviado al receptor de las mercancías, y de lo que debía cobrar o vender a un determinado precio. Además las conexiones que con dicha mercancía debía de hacer muchas veces no se quedaban en puerto ni se vendía allí mismo. Sino que se despachaba para otras personas o sitios de la Nueva Granada. Como la ciudad era un puerto principal, muchas mercancías de diferentes regiones llegaban y allí se concentraban para mercadearlas posteriormente. De la misma manera había muchos vendedores e intermediarios de la misma. Se importaban grandes cantidades de alimentos y un gran número de esclavos negros. Todo este comercio parece que lo llegaron a tener los portugueses de origen judío. Luis Gómez Barreto como depositario general de la ciudad tuvo mucha influencia y apoyo de personas muy destacadas de la elite cartagenera como el gobernador Arce en su momento y de autoridade civiles y eclesiásticas del Santo Oficio, de los que el reo había dicho en la Inquisición cuando habían sido invitados dos de ellos a una celebración. "Los señores inquisidores Domingo de Vélez Asas y Argos don Martín de Cortázar y Diego Fernández Amaya que a la razón es alcalde de las cárceles secretas y Andrés Pacheco escribano de esta ciudad se fueron a holgar a una estancia de doña María de Soto viuda que a la razón era de Diego Díaz de Olivera comadre que era de este confesante por haber sacado el recados hijos ella susodicha y allí estuvieron cosa de tres días y acudieron a ella algunos estancieros y este confesante hizo el gasto aunque el dicho señor inquisidor Argos le dio un carnero y otros llevaron alguna cosa (...) y aunque estuvieron en la estancia del dicho Blas de Paz hizo de comer a su costa y esto es lo que pasa y lo demás lo niega"392. También anexó una documentación algo extensa que constaba de una correspondencia, que estaba a su nombre, y que procedían de la ciudad de Lima, Perú. Se procedía a su verificación, y encontraron las siguientes cartas o papeles; "Se halló una escrita en Lima en dos de abril de seiscientos y cincuenta que tiene por membrete señor depositario Luis Gómez Barreto y comienza en muchas ocasiones y acaba con una firma que dice Antonio Suárez (...) y así mismo se halló otra que tiene por membrete señor capitán Luis Gómez Barreto y comienza muchos días a que tengo avisado y dice la fecha Lima abril de seiscientos y cincuenta y la firma dice Antonio Domínguez de Balcázar (...) y así mismo se halló otra con un sobre escrito que dice doña Barbará Pereira y en su
392 Tuvo amistad, trato y comunicación con portugueses en las y antes donde anduvo como Angola, Santo Thome Brasil y en el Perú, Panamá y en esta ciudad, y siempre tuvo por buenos cristianos sin quesupiese en manera alguna que eran judíos y que nunca este confesante se declaran con ellos,,,legajo 1620-2 folio 291.

188

ausencia a Luis Gómez Barreto y dice el membrete tía y señora de mi alma doña Barbará y comienza con muy grande desconsuelo me tiene su fecha en Lima en primero de abril de seiscientos cincuenta y de la firma del dicho Pablo López de Estremós (...) los cuales mando el dicho inquisidor visitador le ponga al fin de este proceso por cuanto tocan a correspondencia de hacienda (...) y también se halló otra carta cuyo sobre escrito dice a Manuel López de Estremós guarde Dios Cartagena y otro que dice a Juan de Olivera y Mena guarde Dios boticario y receptor del santo oficio de la ciudad de Cartagena de las Indias y otra en sobre escrito dice a mi hermana Leonor de señora Sophefe monja carmelita descalza guarde Dios en Cartagena y otra que dice a Luisa de señora Josephe a la de su madre Clara guarde Dios las cuales mando el señor inquisidor visitador se diesen y entregasen a las personas y que vienen dirigidas"393. La correspondencia que fue depositada en la Inquisición del Santo Oficio de la ciudad de Cartagena de indias, el inquisidor la tramito para averiguar vínculos que habian con dichas personas tanto en lo comercial como el lo religioso. Pero de ello no se dice nada al respecto de resultados, porque una de las grandes dificultades que tuvo dicho tribunal en averiguar el paradero de esas personas era por la distancia y la falta de personal para hacerlo. Asi que se se llegó hace no se encontrasen a los testigos por haber fallecido o estar en otro sitio. Luís Fernández Suárez "Dijo llamarse Luis Fernández Suárez y que es natural de Lisboa y que es de edad de veinte y ocho a veinte y nueve años y que su oficio es mercader y trata y contrata y tiene correspondencia y encomiendas con diferentes personas y que entró preso en estas cárceles secretas de esta Inquisición el día de santa María Magdalena a veinte y dos de julio de este presente año.La primera vez que estuvo en esta ciudad de Cartagena de Indias lo hizo con un tío suyo llamado Antonio Núñez Gramajo, después regresó a España, para luego viajar a Lisboa. Regresó por el año de 1634 a la ciudad, partiendo del puerto de Sevilla, España en la armada de don Antonio Oquendo, y desde el dicho año ha residido aquí y paso a Puertovelo y volvió a esta ciudad donde ha estado hasta que fue preso por este Santo Oficio"394. Era hijo de Fernán Suárez Rivero (natural de Torres Nuevas, en Portugal) y de Leonor Gramajo (de Lisboa), recibió por parte del padre el ascendiente de judío y sus primeras lecciones acerca de la religión judaica. Le enseñó a leer y escribir un cristiano viejo llamado Juan Méndez 395. Sus abuelos paternos fueron "Enrique Suárez y le parece que su abuela se llama Beatriz Núñez ambos y naturales y difuntos del dicho Torres Nuevas. Abuelos maternos. Luis Fernández Gramajo y Guiomar Méndez el natural del Algarve y ella de Lisboa y todos los dichos son ya difuntos. Tíos
393 Legajo 1620-2 folios 308 recto y 308 verso 394 Legajo 1620 n. 11 f. 1-24 395 Idem

189

hermanos de padre. Manuel Suárez Rivero y Blanca de Rodríguez ya difuntos. Leonor Suárez y Laura Suárez vecinas de Lisboa y viudas. Tíos hermanos de madre. Antonio Núñez Gramajo vecino de Sevilla y Beatriz Núñez Gramajo mujer de Duarte Blandón Suárez vecino de Madrid y Isabel Coronel mujer del doctor Luis Cuaresma Gramajo médico vecino de Sevilla y Clara Gramajo doncella que reside en Sevilla en compañía del dicho Antonio Núñez Gramajo. Hermanos de este. Enrique Suárez, Manuel Suárez y Beatriz Suárez los dos varones residen en Lisboa y la dicha Beatriz está casada con el dicho su tío Antonio Núñez Gramajo (...) Dijo que no ha sido casado ni tiene hijos algunos. Preguntado de que casta y generación son los dichos sus padres y abuelos y los otros transversales y colaterales que ha declarado y si ellos o alguno de ellos o este confesante ha sido preso penitenciado y reconciliado o condenado por el santo oficio de la inquisición. Dijo que los dichos sus padres y abuelos y los demás transversales y colaterales que ha declarado son descendientes de nación hebrea y cristianos nuevos y no sabe que ninguno de ellos ha sido preso penitenciado reconciliado ni condenado por el Santo Oficio de la Inquisición ni éste lo ha sido"396. Para los inquisidores era importante establecer una cierta relación familiar,su procedencia y las relaciones que entre ellos se habían establecido, porque en ello contribuía al esclarecimiento de su situación. Sabemos que para la inquisición un pasado familiar donde su origen era judío o cristiano nuevo les daba ciertos indicios o sospechas, de que el reo era un converso practicante de la ley de Moisés. Cabe de resaltar dentro de esta genealogía que expuso el reo los nombres de Antonio Núñez Gramajo, su hermana Beatriz Núñez Gramajo y Luis Fernandez Gramajo entre otros. Estas personas fueron consideradas de gran importancia en el negocio de trata de negros y de otras mercancías que llegaron a las Indias Occidentales, además Duarte Blandón tuvo gran influencia en el reinado de uno de los Felipes, lo que ayudó a Antonio Núñez Gramajo para su libertad ante la Suprema Inquisición de la ciudad de Madrid, como órgano superior en segunda instancia. En la Inquisición de Cartagena de Indias, y en general en las inquisiciones, se constituyó en un estado dentro de otro estado, donde se averiguaba y se legislaba todo en relación a defender la Corona Española de posibles agresiones o delitos que en este caso hayan cometido los judíos y por los cuales el entramado de los Gramajo era de una importancia vital para la Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias. En un primer periodo de principios del siglo XVII, la institución inquisitorial había llevado a cabo una investigación de uno de los familiares de Luis Fernandez, su tío, que lleva el mismo nombre y que había sido considerado como uno de los grandes asentistas llegados a finales y principios del siglo XVI y XVII respectivamente, sobre todo por los fraudes que cometió contra la hacienda pública. Para la institución el caso del reo no era exento de sospecha de posibles fraudes y practicas religosas de la ley de Moises. La misma estrategia del tribunal en su proceso de
396 nquisición legajo 1620 1 f. 31

190

investigación con los testimonios y documentos que le hacían llegar por deudas, de las que la Inquisición se hacia cargo, debido a que en su poder estaba el secuestro de bienes; y era importante tener un relato de parte del sindicado de su pasado. La historia misma de su pasado nos hace ver como se desarrolla una actividad mercantil o financiera en ellos, porque empiezan desde una edad temprana en actividades mercantiles cuando salen de sus países de origen en busca de una mejores condiciones de vida, ya que el medio en que se va viviendo la idea es trabajar y producir desde lo mas temprano posible. La educación no era de gran interés en una época marcada por el trabajo y una economía que empezaba a desarrollarse no en mercados locales o artesanales sino en un ámbito mucho más amplios, porque la economía traspasaba fronteras. Se originaba la actividad mercantil entre países diferentes y continentes. Luis Fernández Gramajo su medio familiar principalmente le posibilitó tener las primeras experiencias del negocio de mercancías y la trata de negros traídos del continente africano que en algunas ocasiones llegaban a Europa y de allí a la Carrera de las Indias, hasta llegarse a instalar en una región de las Indias Occidentales, que le brindaría una oportunidad para crecer y manejar sus negocios. A muchos de los portugueses en los inicios o primeras experiencias de una actividad mercantil se les exigia tener un sitio fijo para manejar o administrar sus negocios, como lo hizo en su momento Manuel Bautista Pérez cuano se radicó en Lima. Los asentistas se dedicaban desde donde vivían a tener un punto donde se concentraban todas sus actividades financieras y mercantiles y en otros puertos de las Indias Occidentales tenían empleados de su confianza para reportar la llegada de mercancías a su nombre para despacharlas y cobrarlas. Dijo que "teniendo doce años de edad paso a las Indias en compañía del dicho Antonio Núñez Gramajo, su tío, y vino a esta ciudad donde ha vivido dos años y medio a cabo de los cuales volvió a Lisboa en compañía de un hermano suyo hijo de su padre natural llamado Diego Suárez y residió en Lisboa hasta el año 32 y que pasó a Sevilla donde estuvo tiempo de seis meses y luego fue otra vez a Lisboa y volvió a Sevilla a traer una hermana suya que fue la que caso con el dicho su tío Antonio Núñez Gramajo y luego se volvió a Lisboa donde estuvo hasta el año treinta y cuatro que volvió a Sevilla y de allí se embarcó para venir como vino a esta ciudad en la armada de Don Antonio de lo querido y desde el dicho año ha residido aquí y paso a Puerto Belo y volvió a esta ciudad donde ha estado hasta que fue preso por este Santa Inquisición"397. Las idas y venidas de Luis Fernández, como de otros, a las Indias398 mostraron que tener una estabilidad no era de un día para otro pues las posibilidades de tener una mejor vida, le llevaron a visitar las regiones más importantes de los dos continentes, que la mayoría fueron puertos de
397 Idem 398 Véase el proceso de Luis Franco.

191

entrada y salida de mercancías y de personas en la región del Caribe, África y Europa. Hemos de afirmar por personas que vinieron al continente de las Indias, que sus primeros trabajos eran dedicarse a los negocios que encontraban en los puertos de donde llegaban. En Cartagena, ser mercachifle o a trabajar en relación a otro en negocios de mercader, sea de esclavos o de productos que venían de Europa, Asia o África eran sus primeros trabajos, trabajos en los que los portugueses de origen judío fueron muy influyentes399. Uno de los testigos que había depuesto contra dicho reo dijo que el señor se llamaba Luis Fernández Suárez pero que se había cambiado el apellido porque el verdadero apellido era Gramajo, a pesar de que en las entrevistas iniciales del proceso dio su genealogía, en la que el apellido Suárez parecía ser el verdadero con relación a su padre. El cambio de apellido era algo común entre los judíos mostrando que la figura del padre no era el biológico sino la persona que lo adoptaba y para la Inquisición elaborar todo un pasado de las relaciones parentales se hacía difícil400. Lo importante para el reo era pasar lo más desapercibido de un entorno familiar que no lo delatara ni se sospechara de su pasado, aunque el mismo lo afirmó contrariamente con su genealogía; "dijo que sabía había oído y visto que el dicho Luis Fernández Gramajo que por otro nombre lo llaman Suarez"401. Luis Fernández se querella con algunos testigos que habían certificado en su contra, diciendo entonces que tuvo diferencias con el señor Juan Rodríguez Mesa como un enemigo capital. "Porque lo es descubierto de Antonio Núñez Gramajo su tío por muchos lances y causas de enemistad que entre los dos habido y así procuraba en todas las ocasiones hacer de todo el mal que podía al dicho Luis Fernández y se lo hacía". La causa de esa enemistad era algo más que personal: por negocios comerciales en los que alguien quería sacar más ventaja o cuando no se llegaba a ningún acuerdo, lo que incomodaba a una de las partes o a ambos. Y lo dice el escribano en plural. "Se saben que es su enemigo y le quiere mal porque le trataba muchos negocios y encomiendas de hombres de España y de Guinea y estaba por esto tan envidioso y sentido que le desacreditaba y decía que no entendía los negocios ni tenía la puntualidad que era menester. Se saben que es su enemigo el dicho Juan Rodríguez Mesa porque le pidió enviase un poder con otro hombres de negocios para tomar a dicho un poco de dinero para su armadilla y el dicho Luis Fernández lo rechazaba por decir lo había engañado en haberle hecho hacer otra obligación para la misma armadilla y así que no le había de hacer y el dicho Juan Rodríguez Mesa respondió que el haría que el gobernador le obligase a mandarle al dicho Luis Fernández respondió que le daría al gobernador quien él era y el engaño que le había hecho y que era un ladrón por lo que con él había hecho"402. Todos sus enemigos tienen esa dimensión para el señor Luis Fernández Suarez y
399 Véase el artículo o capitulo de los judíos y españoles en España y las Indias Occidentales. 400 Luis Fernández Gramajo alias Suárez presente en este santo oficio. Inquisición legajo 1620 folio 46 401 Idem 402 Se puede ver que en el entramado de los judíos hay una estrecha relación con las autoridades de Cartagena de Indias. Inquisición 1620 1 56

192

por supuesto de ello se alimentaba la inquisición. Con la testigo Manuela Álvarez Prieto, se vincula también el aspecto de los negocios. "Porque diciéndole cierta partida de dinero para los registros de treinta y cinco no se lo pague en la ocasión y entra año sabido que tenía dineros se los pedía con grande aprieto y nunca se los quiso dar hasta tanto que encontrándose un día en la calle delante de Francisco Rodríguez de Solís tuvieron palabras de disgusto y pesadumbre hasta llegar hasta querer sacar las espadas que estorbo el dicho sobre y desde entonces nunca más se hablaron y dicho Manuel Álvarez decía mucho mal del dicho Luis Fernández diciendo que se aprovechaba de su dinero y no se lo quería pagar y de esto había corrillos y de que daba a muchas personas y había amenazado que se lo había de pagar en cuanto pudiese"403. "Se saben que López Díaz de León es enemigo capital del dicho Luis Fernández Suárez porque teniendo el escrito unos poderes y unas escrituras para cobrar del nunca quiso pagarle aunque se lo pidió muchas veces hasta que trato de pedirlo por justicia de que se ofendió mucho el dicho López Díaz y dijo grandes quejas hasta que dos días tuvieron palabras de pesadumbre en casa del licenciado don Francisco de Betancourt y si no me trataba de por medio sacaron las espadas y por esquivar otro lance como este trato de componer la duda y la compuso pero siempre quedaron enemistados y el dicho López Díaz dando muchas quejas y haciendo muchas amenazas"404. Estas diferencias a las que se enfrentaba la Inquisición a la hora de investigar y juzgar a los judíos mostraba la astucia de este colectivo social, que era confundir a las misma autoridades en relación a las imputaciones por creencias religiosas para que no parecían tal, sino que detrás el móvil era la situación de negocios que entre ellos se hacían y en las que una de las partes o ambas se sacaban más plata de la que se esperaba. No solo se desfraudaban entre ellos sino también a la Real Hacienda de la Corona Española. "Si saben que Gonzalo Fernández de falta es enemigo del dicho Luis Fernández por serlo de Antonio Núñez Gramajo su tío y haber tenido con él gravísimos pleitos en que siempre le ha vencido el dicho Gramajo de que ha resultado quedar sobre manera sentido y ofendido de él y de sus cosas y que por esta razón quería mal al dicho Luis Fernández porque llegando un día a pedirle que se recibiese a su tío que de limosna le enviase algo que le debía pues aunque por justicia le había pedido sacar nada en verdad se lo debía y en consecuencia el dicho Luis Fernández le respondió que él no se metía en nada ni sabía nada más de lo que había hecho gastar mucho en ducados a su tío en pleitos y que antes él le había de restituir aquello y enojado de esto le dijo que tal era el cómo su tío y el dicho Luis Fernández le respondió que él era un pícaro desvergonzado y le hecho de su casa echándolo hora mala quedando el dicho clamor
403 Inquisición 1620 1 57 404 Idem

193

sentidísimo y enojado por ver no se podía derogar"405. Se hace una la pregunta ante estos litigios personales, ¿qué puede hacer el tribunal de la Inquisición? Por un lado según lo establecido por la Corona Española, la institución estaba para dirimir situaciones que tenían que ver con los delitos contra la fe católica, que promovía la misma Corona y la Iglesia. Pero el tribunal no sólo se encontró con delitos de fe, sino con problemas de tipos económicos y personales entre otros y se metía no a dirimirlos, sino a aprovecharse de ellos para juzgar a los reos, porque consideraba que los judíos eran bastante astutos para poner o enmascarar los presuntos delitos cometidos con fenómenos familiares o personales o de otra índole. De esto sacó mucha ventaja el tribunal pero mostró con el tiempo sus carencias y dificultades para juzgar legalmente a los reos. Lo que comienza mal, termina mal, eso fue lo que pasó particularmente con el tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias con su disolución a principios del siglo XIX. Era muy importante tener en cuenta de este entramado de los judíos, que en algunos de ellos sobresalieron por su poder económico y doctrinal dándose diferencias no tanto religiosas, sino de tipo económico y de un cierto de poder o protagonismo dentro de la sociedad cartagenera. Blas de Paz Pinto, fue uno de ellos, que en la sociedad cartagenera quiso sobresalir, y sobresalió, pero se encontró dentro de la misma comunidad judía enemigos que muy bien aprovechó el tribunal para detenerlo y no ser un obstáculo para la misma sociedad como a la Corona española. "Saben que Blas de Paz Pinto es enemigo capital del dicho Luis Fernández Suárez por sentimiento406 que tenía de Antonio Núñez Gramajo su tío por no haberle querido dejar sus negocios y hacienda sino a Ambrosio Arias de Aguilera cuando se fue a España y de esta enemistad creció con la grande envidia que tubo de ver que cuando vino a las Indias (...) encomiendas de las que tenía y mostro esta enemistad y sentimiento comprocurar desacreditarle con todos los hombres de España, Angola y Guinea y decía que diera diez mil pesos porque el dicho Luis Fernández Suarez no hubiera venido a las Indias. Si saben que además de estas causas tenia sentimiento del dicho Luis Fernández porque le quito las llaves del santísimo sacramento de San Diego que se le acostumbraban a dar y luego se la dieron al dicho Luis Fernández y de ello dio grandísimas quejas y no volvió más a San Diego sino era muy de tarde en tarde y de mala gana y tubo así mismo sentimiento del porque supo que le trataba de quitar ser médico. Si saben que de más de lo dicho tubo o grande sentimiento y celos del dicho Luis Fernández el dicho Blas de Paz porque supo que andaba amancebado con una mulata que tenía en su casa nombrada Jacinta con quien él lo estaba. Si saben que Francisco Nogueira es enemigo del dicho Luis Fernández porque sobre cierta
405 Inquisición 1620 1 58 406 Remordimiento o culpabilidad, algo del orden del afecto.

194

diferencia que tuvieron en razón del precio de tres muleques que el dicho Nogueira le había vendido por decir había sido en más precio el dicho negocio le amenazo que se lo pediría por justicia y el dicho Luis Fernández le respondió que hiciese lo que quisiese que ni lo uno ni lo otro le quería pagar pareciéndole el dicho LuisFernández que había andado corto le volvió sus muleques y le escribió un papel tratándole muy mal y diciéndole cosas de mucha infamia que dando de esto muy sentido y procurando ocasión de vengarse"407. La Corona de Castilla se daba cuenta que los judíos eran grandes negociantes y usureros a cambio de poco trabajo y por eso por lo que la Inquisición como instrumento de represión los persiguió y los combatió: para que la Corona pudiera tener una hacienda con las rentas que confiscó a los reos y que, de hecho, en la Península Iberica como en las colonias trajo grandes consecuencias, sobre todo el empobrecimiento de su economía. Entre los mismos judíos los negocios no eran al parecer muy transparentes siempre había uno que se llevara más plata de la que le correspondía, a la hora de cobrar por los negocios que hacían: "Si saben que Antonio Rodríguez Ferrerín enemigo capital suyo del dicho Luis Fernández Suárez porque habiendo venido de España Juan Rodríguez de Morales amigo del dicho Luis Fernández a cobrar un poco de hacienda del dicho Ferrerin que era de un hermano suyo que aquí murió el dicho Ferrerin le daba muy mala cuenta y falsa porque había quitado del libro de la cuenta una hojas que hacían a su propósito y el dicho Morales se quejó al dicho Luis Fernández y le pidió le hablase y dijese lo que (...) al caso porque si no daba la cuenta como era razón le había de pedir por justicia y el dicho Luis Fernández le hablo y se lo dijo y que aquello era una cosa muy mal hecha y que si le presentaban por testigo en aquel caso había de jurar como la cuenta era falsa y el libro también estaba falso por faltarle aquellas hojas y de esto quedo tan sentido y enojado el dicho Ferrerín con el dicho Luis Fernández Suárez que nunca más le hablo ni comunico408. Si saben que Francisco Rodríguez de Solís es enemigo del dicho Luis Fernández Suárez porque estando en los registros de rentas y (...) ha prestado porque faltaba dinero le fue a pedir que pidiera Ambrosio Arias de Aguilera seis mil pesos el dicho Luis Fernández porque sabía que de este modo los daría al dicho Ambrosio Arias y el dicho Luis Fernández le respondió que él no podía hacer aquello porque había hecho juramento (...) cuando había de venir a las Indias de no hacer Fray Andrés y quedó de esto transentido que dijo que no había de menester que nadie le hace porque era más rico que no él y el dicho Luis Fernández le respondió que si era más rico. Él tenía lo que a él le faltaba con que se llegaron a descomponer de palabra y no hablase mal y con algunas ocasiones dijo el dicho Solís a Blas de Paz y Francisco Rodríguez Carnero y otras personas que no deseaba otra cosa tanto como que se le ofreciese
407 Inquisición 1620 1 59 408 Idem

195

ocasión de hacerle mal y mostro esto en que nunca le quito el sombrero ni hablo más 409. Y a Luis Gómez Barreto410 porque sobre mi negocio que tuve con su yerno dije al dicho Luis Gómez que era el dicho su yerno un pícaro y el dicho respondió que como hablaba de aquella manera delante de él y que más lo era yo con que me obligo a decirle otras malas palabras con que quedamos enemistados y nunca más nos hablamos por lo cual"411. Se ratificaba en el entorno de Luis Fernández que tenía enemigos, en los que se justificaba, como era su costumbre y de otros portugueses de origen judío de enredar a la Inquisición de las razones de los malos negocios o por el contrario querer enmascarar delitos de otra índole como lo religioso. Luis Gómez Barreto fue otro de los que estuvo enrabietado con el reo "porque yendo a sacar el dicho Luis Fernández unas escrituras de registro a la contaduría donde el dicho fiscal Gabriel de Munguia yerno del dicho Luis Gómez el dicho Gabriel de Munguia le puso muchas veces dificultades y dudas y por parecerle maliciosas le dijo el dicho Luis Fernández Suárez al dicho Luis Gómez Barreto que el dicho su yerno era un pícaro ruin hombre y al dicho Luis Gómez le dijo que como robaba con el de aquella manera de su yerno y que el dicho Luis Fernández dijo que porque merecía más de que resulto el tener el uno con ello muchas palabras graves de pesadumbre y quedar enemistados sin hablarse más y muy sentido el dicho depositario de que coligen los testigos que será muy posible que le hayan levantado algún falso testimonio por vengar su pasión412. Solo sabe que Juan Rodríguez Mesa y Antonio Núñez Gramajo no estaban corrientes y entre ellos había alguna enemistad no sabe este testigo la causa y así se lo presume que por este respecto podría tener el dicho Juan Rodríguez Mesa alguna enemistad con Luis Fernández Suárez por ser sobrino del dicho Antonio Núñez Gramajo y por esto también presume que el dicho Juan Rodríguez Mesa levantaría falso testimonio al dicho Luis Fernández Suárez porque el dicho Juan Rodríguez Mesa es hombre de mal natural y que esto es lo que siente y puede decir en razón de lo contenido en las dichas preguntas"413. Hubo diferencias en los mismos entramados de los judíos por las grandes diferencias en cuanto precio y venta de las mercancías que llegaron a las Indias Occidentales. Dichas situaciones que contempló el tribunal de la Inquisición del Santo Oficio con la finalidad de poder saber como resolvería unas cuentas que estaban haciendo parte del secuestro de bienes y que el mismo deseaba sanear porque la Inquisición recibió demandas de deudas que los reos tenían con otros del mismo entramado comercial o financiero. Fuera de dicha situación, encontraron en muchos judíos la otra cara de su moral que no iba a contracorriente con lo que promulgaba la Iglesia y era la de ayudar a
409 Resentimiento y bronca entre ellos mismos. El uno esperaba que le hiciese un favor, y el otro se reservaba el derecho de admitirlo, pero todo terminaba en insultos. Esto lo aprovecho bien la inquisición. Inquisición 1620 1 60 410 Un judío muy importante para la Inquisición, y de la elite de la sociedad cartagenera. 411 Inquisición 1620 1 69 412 Inquisición 1620 1 70 413 Inquisición 1620 1 78

196

instituciones que más lo necesitaron como eran conventos religiosos de monjas o monjes e instituciones hospitalarias de la ciudad donde residían desde hace mucho tiempo. Muchos testigos fueron aprovechados por los reos para que declarasen a su favor, buscaban entre los religiosos más datos de las bondades del reo y por si de pronto se encontraba alguna pista contraria, situación que no sucedía ya que de la persona que aportaba y era benefactora la gente no la iba a contrariar. "Fray Luis de la Encarnación religioso lego profeso de la orden de San Juan de Dios de edad que dijo ser de 34 años, además que es sacristán del hospital de San Juan de Dios.Con respecto al reo dijo que no le conoce por su nombre si bien tiene noticia del sobrino de Gramajo que es un hombre barbirrubio de buen cuerpo con el cual (...) Veía muchas veces iba el susodicho a oír misa al hospital de San Juan de Dios y particularmente hacía decir los lunes dos y tres misas por su intención y daba las limosnas de ella y en otros días de la semana hacía lo mismo y otras veces después de haber oído misa le dejaba a este declarante dos o tres pesos de limosna para que se los dijera decir de misal de forma que por lo dicho y haber visto este testigo su devoción en oír misa y hacer caridad y limosna al hospital le tenía por buen cristiano y le pareció siempre que procedía como tal porque más de lo dicho le vio también dar cera de limosna al hospital para alumbrar el santísimo sacramento y esto es lo que sabe414. Fray Francisco de la Torre religioso lego profeso de la orden de San Juan de Dios, de edad de treinta y dos años. Dijo que hace bastante tiempo conoce al fiscal del Santo Oficio y del reo dijo que hace dos años y medio, desde que él ingreso hacer religioso. Examinado en otras preguntas dijo del reo lo siguiente; le vio hacer obras de católico cristiano y por tal tiene este testigo porque en ocho meses que fue sacristán del dicho Hospital de San Juan de Dios le vio oír misa casi todos los días de fiesta en él y todos los lunes y otros días de la semana y le dio a este testigo muchas limosnas para hacer decir misas por su intención unas veces a veinte pesos y otras a diez y otras a menos cantidad y las mandaba a decir en el altar privilegiado de San Cosme y San Damián y en la catedral mayor y muchas veces le dio cera de limosna para alumbrar el santísimo sacramento por todo lo cual y haberle visto y oído misa y rezar con devoción tiene este testigo por buen cristiano al dicho Luis Fernández Suárez"415. Algunos testigos ratificaban la situación que al interior de los comerciantes judíos de Cartagena de Indias llegaron a tener, por lo que la misma institución no sólo procedió a su ratificación, sino a ver de qué manera podía empezar a resolver dichas direncias para asi poder conocer a fondo las haciendas de los reos. En otra audiencia que tuvo el señor inquisidor con el proceso que se cursaba en contra del señor Luis Fernández Suárez, fue llamado el testigo el factor Fernando López de Acosta, el cual contestó a una de las siguientes preguntas que tiene que ver con
414 Inquisición 1620 1 85 415 Idem

197

el señor Juan Rodríguez Mesa. "Dijo sabe que Juan Rodríguez Mesa tenía odio y mala voluntad a Luis Fernández Suárez por que le quitaba las enmiendas y muchos negocios que le venían de España y de Guinea y por esto estaba imbidico lo cual oyó platicar algunas veces a diferentes personas que al presente no se acuerda y quienes eran"416. Las diferencias que tuvieron los judíos en sus negocios se resolvían en el tribunal con injurias por cada una de las partes. Cuando se hablaba de imbidicio no era más que la envidia porque no le hacía participar en sus actividades de importación de esclavos venidos del África, lo que muestra a la claras las diferencias en lo que concierne a lo personal es decir la manera como interpretaban una determinada situación. El mismo testigo frente a otra pregunta que tenía referencia con Juan Rodríguez Mesa, definía que las diferencias se debieron a malos acuerdos entre las partes por una fianza que no quiso hacerle el señor Luis Fernández Suárez, lo que le desató en Juan Rodríguez Mesa mucha rabia. Luis Fernández Suáres fue sometido a la cámara de torturas y de ello resultó con algunas lesiones en los brazos. Las autoridades del tribunal decidieron ante la negativa de confesar sus pecados de que el reo sea condenado a salir en auto de fe público. Dicha decisión se hizo en una audiencia del tribunal, el día doce de febrero de 1638, donde se reunieron en un pleno; "fueron de voto y parecer que este reo salga en auto público de fe o en otro particular si antes hubiere en la iglesia catedral de esta ciudad y en el oiga su sentencia con méritos en forma de penitencia sin cinto y sin bonete con una vela de cera en la mano y abjure públicamente y sea condenado a la cuarta parte de sus bienes para el Real Fisco y salga desterrado de todas las Indias por tiempo y espacio de diez años"417. El reo accede inicialmente aceptar las condiciones de la condena pero apela la sentencia, como lo hizo también en su momento otro judío (Luis Franco). Estaba claro que el judío era bien astuto: aceptaba pero después apelaba ante la Suprema Inquisición de Madrid, España que le absolviera de toda culpa y responsabilidad, deseando salir en limpió "de la cual hablando con el respeto debido me siento agravado y deje haber ejecutado dicha sentencia sin mandar lugar a interponer apelación por lo cual apelo la dicha sentencia y todo lo en ello contenido para la suprema general inquisición y real consejo de ella. A vosotros pido y suplico me otorguen esta apelación"418. Esta apelación estaba avalada por el abogado, el señor Rodrigo de Oviedo Pereira, abogado de origen judío. La apelación, que se presentó al tribunal de la ciudad de Cartagena de Indias, debía pasar por un proceso administrativo y jurídico, en el que el fiscal debía de dar un parte a dicha apelación y después devolverla a los señores inquisidores para calificarla. Había el mismo reo presentado personalmente para notificarle el curso de la apelación en ella contenida y pidió que se le devolvieran los bienes secuestrados que tenía el tribunal del Santo
416 Legajo 1620 f. 109 417 Legajo 1620-1 f. 124 418 Legajo 1620-1 f. 133

198

Oficio de esta ciudad, porque se consideraba inicialmente que estando libre se le debían de entregar. Pero los del tribunal y los fiscales al estudiar dicha petición consideraban que al estar en apelación dicho auto ante segunda instancia no se le podían devolver en su totalidad. Luis Fernández Suárez, en la misma notificación que se le hizo, de que estaba tramitando su apelación para ser enviada a la ciudad de Madrid solicitó se le diera un dinero419 para sufragar los gastos en el viaje que debía de hacer a España para defender su inocencia. La petición era de unos cuatro mil pesos de una cantidad que el estipulaba que se le debía de dar, unos seis mil que tenía la Inquisición en su retención de bienes. Además solicitó al tribunal no solo la devolución de sus bienes, sino el libro de cuentas420 para saldar algunas deudas que él tenía y otros con él, porque al parecer algunos bienes estaban no sólo en manos de la Inquisición sino de otras personas allegada al entorno del reo. "Estas peticiones de dinero fueron analizadas por las autoridades de la Inquisición y el fiscal entre otros dio autorización del dinero, siempre y cuando se firmara por parte del reo de una fianza por una persona, que pueda respaldarlo lo que se llama un fiador421. Solo le aceptaron darle cuatro mil pesos en billetes de ocho reales"422. Se presentó un vecino para confirmar la situación que estaba viviendo el reo. Fue un vecino de la ciudad de Cartagena de Indias llamado A. Orozco de Aguilera, pidiendo que se le diesen "de los bienes que le están arrestados y embargados seis mil pesos por estar pobre y para ayuda de su despacho de ir en seguimiento de su apelación y por auto proveído se le ha mandado dar cuatro mil pesos debajo de ciertas fianzas como se contiene en el dicho auto"423. El fiscal respondió que era de su opinión proveerle todo para su viaje pero con unas determinadas condiciones, como eran la de dar una fianza por parte de uno de sus allegados y la debía de firmar ante un notario o escribano público, que en este caso fue Francisco López Nieto, "notario de secuestro de que volverá cada y cuando que le fuere mandado por su alteza o por este tribunal o por otro juez competente cuatro mil pesos de los seis que tiene pedidos para su avío y despacho se le dé mandamiento"424. En la apelación a una segunda instancia de su proceso puso en conocimiento de las torturas a que fue sometido, y pidió que diera testimonio de las curaciones hechas por el doctor Gutiérrez Marcos425, médico cirujano de la institución inquisitorial, además pedirá la comparecencia de dos
419 Por cuanto yo estoy pobre como es notorio y a vosotros consta por haberme embargado todos mis bienes que fueron cuantiosos y me es forzoso hacer este viaje tan largo y costoso a vosotros pido y suplico comedidamente que de los bienes que me arrestaron se me den para este efecto seis mil pesos supuesto que mi condenación no es más que la cuarta parte de mis bienes que ofrezco fianza abonada en que recurre merced con justicia. Legajo 1620-1 f. 138 420 Yo tenía muchas en mi poder de otras personas ausentes y así mismo me debían algunas cantidades y para claridad de lo que debo y se pueda pagar y cobrar lo que se me debe tengo necesidad de hacer memoria y declaración la cual con certeza no puedo hacer sino es entregándoseme los libros y borradores de mi cuenta. Leg. 1620-1 f. 136. La respuesta era que no había lugar a devolverle los libros y borradores. Leg. 1620-1- f. 137. 421 Ambrosio Orozco de Aguilera. Legajo 1620-1 f. 142 422 Legajo 1620-1 f. 140 423 Legajo 1620-1 f. 141 424 Legajo 1620-1 f. 142 425 Que se ponga en los autos una testificación del licenciado Marcos Gutiérrez cirujano que me curo en este santo oficio. legajo 1620 1 f. 134.

199

cirujanos más para que certificaran la gravedad de las lesiones o secuelas de la tortura; "otros dos cirujanos médicos los que vosotros nombréis y declaren y certifiquen lo referido"426. Pero también se remitió para dicho testimonio a los braseros que en muchas oportunidades le curaron, y al alcalde del Santo Oficio entre otros. Si bien el mismo dijo que había quedado manco de las dos manos y pobre, pedía justicia por todo lo que la misma institución le había causado. El fiscal autorizaba hacer todo la tramitación para que lo viesen las personas y lo curasen como era debido. Pero al reo antes de ser sometido a la tortura se le dijo que de no decir la verdad a los inquisidores el tribunal en general no eran los responsables de las secuelas que dejara el castigo. "A pesar de haberse dicho y como aparece en el sumario, los inquisidores no les preocupaba esto, porque el reo utilizase en la apelación las lesiones causadas y por ende le tuvieran en cuenta para la misma apelación". A la suprema Inquisición de Madrid no parecía importarle mucho si el reo hubiese quedado lisiado, porque era parte del mismo proceso que la misma institución tenía para hacer confesar a los que se resistían de una u otra manera a confesar una verdad. Es posible, como en otros procesos, que al reo no se le condene o se le ponga otro tipo de castigo más benigno o salir absuelto debido a que no se llevó a cabo con justicia el proceso de defensa por parte de la misma Inquisición. Es decir, la institución en muchas ocasiones no reconocia en primera instancia tener pruebas fehacientes durante su investigación para condenarle. Era normal que hubiese desacuerdos con las instituciones. Pero en muchos casos cuando se repetían fueron con el tiempo repercutiendo dentro del mismo tribunal por un lado desavenencias internas y por otro con las autoridades superiores de la Corona. El proceso quedó en manos de la suprema Inquisición de Madrid, para su ratificación o la rectificación del mismo. Una de las argumentaciones que esgrimió el mismo reo, con acuerdo de su abogado, fue que el mismo tribunal le había inventado el crimen de herejía con una serie de personas que testificaron en su contra, levantando falsos testimonios que eran producto de unas diferencias a nivel personal o de negocios y que no se puede probar de esa manera un crimen427. Otro de los argumentos para su defensa tiene que ver con el castigo que se le dio en la cámara del tormento donde explica que en su situación de enfermedad que padece como consecuencia de semejante tortura situación está que se debe considerar como injusta pues el argumento era el siguiente. "Porque la sentencia de tormento y la ejecución de ella, considerada la cualidad de la prueba y el estado de mi enfermedad, con dos quebraduras excedió los términos de dicho resultando quedar manco de las manos, de que pedí testimonio y ofreciendo que lo viesen cirujanos para información de V.A. y se me denegó como constara en el proceso y esta causa bastaba para
426 legajo 1620-1 f. 135 427 Reservándola a V.A. con que al tenor me pareció conveniente omitir esta defensión, reservándola para alegar a V.A. como lo hago proponiendo la recusación con el juramento necesario y pidiendo la nulidad de todo lo actuado y procesado por el dicho juez recusado y si necesario es implorando en beneficio de retribución como preso jurando en forma. Lo otro que las cualidades de los testigos cuyos dichos se publicaron muestras ser personas profesaron de si el crimen de herejía de que quisieron hacerme cómplice por lo cual no tiene crédito legal por ser infames perjuros. Legajo 1620-2 f. 2

200

haber purgado cualquier presunción en caso negado y resultaba de la prueba"428. Jurídicamente el reo no discute la prueba de la tortura, como un elemento para confesar, además que fue advertido de las consecuencias que de ello resultase si se mantenía en la negativa de confesar los delitos. Lo que él hace en su defensa en una segunda instancia eran las consecuencias y secuelas de la tortura que tuviesen compasión de él, al igual en la situación en que se encontraba el con su familia de una extrema pobreza. Lo único que el refutaba al interior del proceso fue que los testimonios no se ajustaban a lo que él consideraba como una fiel prueba. "Cuando la sentencia se ejecutó en una primera instancia a Luis Fernández Suárez no le quedaba otra alternativa que acatarla públicamente. Para después apelarla, ya que había considerado que se sintió obligado a tal efecto para estar libre". Ante la suprema Inquisición de Madrid en su alegato con respecto a la sentencia que se hizo públicamente dijo el reo lo siguiente; "y saliese en auto de fe sin cinto y sin bonete. Con una vela en las manos y así mismo me condeno en las tres cuartas partes de mis bienes y que saliese desterrado de las Indias por diez años y lo demás en la dicha sentencia contenido de la cual hablando con el respecto debido me siento agravado de haber ejecutado dicha sentencia sin medar lugar a interponer apelación por lo cual apelo de la dicha sentencia y todo en ellas contenido para la suprema general"429. La misma petición que había interpuesto para segunda instancia, paso por el mismo tribunal para luego enviarla a Madrid donde los inquisidores y el mismo fiscal accedieron a darle un dinero para su desplazamiento a dicha ciudad, sino que sustentaron que lo probado durante el juicio era verdad y que el reo estuvo reticente a declarar hasta que en la última vuelta dijo lo que esperaban los inquisidores. El reo entonces se defiende que, a pesar de las contradicciones, declaró bajo amenaza y se ratifica. Y ahora dice que es una falsedad lo dicho por él y firmado. Esta contradicción entre las partes deberá ser resuelta en segunda instancia recurso éste que desea el reo y según su criterio se le dé por libre. Si bien los inquisidores dieron vía de que el reo pagase una fianza determinada por una cantidad de dinero para poder viajar, Luis Fernández Suarez apelaba que dicha fianza realmente no la podía pagar, por ser algo difícil para él, en la situación en que estaba. "Y es así en este estado en que me halló será imposible hallar la dicha fianza con la calidad que el auto ha de mandar habiendo de ser indeterminado e incierta, no limitada a cantidad cierta por no poder hallar persona de satisfacción que se atreva a obligarse en cantidad incierta de que no tiene noticia estando yo tan desacreditado y pobre como es notorio" 430. Exige entonces otras condiciones para una fianza, en la que de alguna manera él u otro puedan responder. Hablaba de una cantidad moderada y asequible para tener efectos de desplazarse y hacerse justicia con su causa. De hecho no sólo sus bienes embargados sino procesos o deudas pendientes con otras personas le
428 Idem 429 Legajo 1620-2 f. 5 430 Legajo 1620-2 f. 16

201

hacían difícil poder asumir una fianza. Este era otro de los argumentos que esgrimía. La inquisición le rebaja la fianza a tres mil ducados pero el reo la siguía considerando bastante alta por lo que ruega, se le dé una cantidad un poco más baja, y así poder responder. En una carta fechada, hace dicha petición431. "Pide misericordia ante las autoridades por la situación que según él, está viviendo injustamente por las consecuencias de muchos pleitos que tuvo con la Inquisición repercutieron en la condición personal de él. Lo que ellos habían logrado de una manera instalarse en una ciudad, durante años se les quitó de una manera que le cambiaba la vida de un momento a otro. Como lo que le ocurrió a Luis Fernández Suárez que manejó grandes negocios y dinero, por culpa de una causa que según él, es injusta terminaba en la más absoluta pobreza". En otra carta que envía el señor Juan López, amigo del reo y vecino de la misma ciudad, se ofrece como mediador y dice que se reciba la fianza por parte de un señor que era de los más ricos financieros de las cortes de la Corona para que le facilitasen de esta manera que Luis Fernández Suárez pueda disponer de dicho dinero para su viaje. "Digo para que a mi presente se le entregasen sus bienes, V.A. por su auto de 28 de septiembre mandó que diesen fianzas en esta cortes legas llanas y abonadas y con abono a la justicia ordinaria y a satisfacción del fiscal, como en dicho auto se contiene cuya copia presento y después mando a V.A. que las dichas fianzas fuesen tan solamente de hasta tres mil ducados y en cumplimiento de los dichos autos mi parte ofrece que para hacer dicha fianza a Duarte Blandón Suárez persona de los más ricos y abonados hombres de negocios de esta corte y bien conocido suplico mándese reciba la dicha fianza ante Andrés Calvo escribano de su majestad y familiar y notario del santo oficio o ante otro cualquier escribano aprobado pues el fiador están abonado como es notorio en que mi parte reciba mandamiento de V.A.. Juan López". Luis Fernández Suarez no estaba solo, tenía alguien que le respaldaba. El fiscal del santo oficio de la ciudad de Cartagena de Indias, accede a la demanda de Juan López. Al reo entonces se le hace un desembargo de sus bienes por la cantidad de tres mil ducados. No se le entregan todos los bienes porque de por medio hay una demanda y el proceso realmente no ha terminado. Pero Luis Fernández Suárez pide el desembargo de todos sus bienes cuando haya pagado lo que le corresponde el por su fianza. La carta que él manda y su argumento era el siguiente; "Luis Fernández Suárez digo que habiendo dado por mi fiador a la seguridad de los tres mil ducados a Duarte Blandón Suárez después el fiscal le pareció que sería bien obligarme yo juntamente con mi fiador de que pagaría la dicha cantidad dicha parte en que sería condenado la
431 En Madrid 7 de noviembre de 1639. Luis Fernández Suárez digo que V.A. se ha servido demandar declarar que la fianza que se ha mandado dar para entregárseme mis bienes sea de cantidad de tres mil ducados (...) consideradas las razones por mi parte referidas se debe moderar la dicha cantidad, para cual efecto si es necesario suplico del auto en que se ha tasado la dicha cantidad; y hablando con el debido respeto debe enmendarse, porque la cortedad de mi caudal es notoria y consta de los pleitos que se han puesto a ella y el estado en que me hallo imposibilitado de dar fianza de tanta cantidad, mayormente que la sentencia que se ha dado contra mí que tengo apelado y espero recurso de la real clemencia y justicia de V.A. en todo rigor a que se extendió no ha pasado de la abjuración de levi con la cual no es compasible para tan grave pecuniario. Suplico a V.A sea servido mandar moderar la dicha fianza reduciéndola a términos que sean posibles a la necesidad en que me hallo, que en ello recibiere particularmente con justicia que pido. Luis Fernández Suárez.

202

cual obligación se ha recibido como V.A lo manda por su decreto de dos del corriente que es la que presento y que de mi parte he cumplido con lo que me ha mandado el consejo. V.A. pido y suplico sea servido mandárseme de su parte provisión de desembargo abierta para que hicieren entrega de todos mis bienes (...) o a mí por y se desobliguen las fianzas que cualesquier alrededores míos hayan dado para la cobranza de lo que les debía y las que para mi parte se hubieren dado y se me den licencia para que siéndome necesario pueda yo personalmente ir a recibir dichos bienes por cuanto tengo cuentas que ajustar y pagarlo que se hará mal por tercera persona y en todo recibiere particular mi congratulación suyo. Luis Fernández Suárez"432. La intención con esta carta, era que la inquisición no se quedase con todos sus bienes y los rematase, para pagar a otros las deudas del reo. Cuando dice que era peor que terceros es entender en relación a sus deudas. Era algo lógico él sabía que debía y que no para quedarse con algo de sus bienes. Los inquisidores del tribunal del Santo Oficio respondieron a la petición que hizo el reo de la devolución de todos sus bienes. Los argumentos de las autoridades del santo oficio fueron los siguientes. "Por cuanto esta carta de obligación y fianza vienen lo menos Luis Fernández Suárez vecino de esta ciudad de Cartagena de Indias estando en esta corte como principal y Duarte Blandón Suarez asentista del Rey Nuestro Señor residente en esta su corte como fiador del dicho Luis Fernández Suarez principal y llano pagador haciendo como hago para en el caso que conterna está escritura de caso ajeno propio mío sin que sea necesario hacer ejecución ni dicha diligencia contra el principal ni sus bienes aunque de derecho se recurra cuyo beneficio renuncian y ambos a dos juntos y de mancomunidad a voz de uno y cada uno de por si insolidum renunciando como renunciamos las leyes de la mancomunidad de visión y ejecución en forma (...) decimos que por cuanto los señores inquisidores del consejo de la Suprema General Inquisición lo dicho su auto del veinte y ocho de septiembre pasado de este año han mandado quedando esta corte y el dicho Luis Fernández Suárez fianza lega llana y abonada hasta en cuenta de tres mil ducados y que la dicha fianza se hiciese por el dicho Duarte Blandón se me diese la provisión de desembargo a mí el dicho Luis Fernández Suárez de secuestro de bienes que me están embargados como se contiene y declara en el dicho auto a que nos referimos y porque como queda dicho está mandado por los señores del dicho consejo supremo con parecer del señor fiscal del que yo haga la dicha fianza poniéndola en efecto (...) otorgamos por esta carta que nos obligamos y el dicho Luis Fernández Suárez como principal y el dicho Duarte Blandón Suárez como tal fiador y ambos bastar en cantidad de los dichos tres mil ducados y en esta forma lo hacemos que siéndonos mandados volver los bienes contenidos en la provisión de desembargo que se ha mandado despachar en el dicho consejo de la suprema y general inquisición y por el dicho tribunal o juez competente o condenados en los dichos tres mil ducados a parte de
432 Legajo 1620-2 f. 25

203

ellos volveremos los dichos bienes a depósito y parte donde están embargados y se le entregasen o a otra cualquiera en parte que se nos mande o pagásemos los dichos tres mil ducados o la parte en que de ellos fuésemos condenados todo ello de contado cada y cuando y en cualquier parte que se nos mande y por ello (...) vienes como dineros de la condenación hasta los dichos tres mil ducados y no más consentimos ser compelidos y apremiados por todo rigor derecho una ejecutoria o apremio y la más bienes y sumas a que se haya mayor alumbramiento nos damos por entregados de los bienes que se me han de entregar en virtud de la dicha a provisión de desembargo y con remuneración de las (...) a entregar y las demás de derecho porque el recibo no parece de presente (...) y por el dicho fiador apruebo, entrego que se hiciese de los dichos bienes al dicho Luis Fernández a quien supo desubicar (...) y al cumplimiento de lo que dicho es obligamos nuestras personas y todo nuestros bienes raíces y muebles derechos y acciones habidos y por haber y damos poder a las justicias y luego es el rey nuestro señor y que de nuestras causas y el contenido en esta escritura puedan y deban conocer a cuyo fuero y jurisdicción nos sometemos y en especial nos sometemos a los dichos señores del consejo de la Suprema Inquisición para que por todo rigor de derecho y una ejecutiva apremio y la más breve y sumaria que seanos compelan al cumplimiento pasa y guarda de lo que dicho es como si fuesen sentencias definitiva de juez y competente pasada en cosa juzgada (...) y si puede siendo necesario salir de esta corte a la cobranza va obrar diligencia enviar contra nosotros una persona a quien pagaremos seiscientos maravedíes de adelanto cada día de todo lo que en ellos se ocupase de ida y vuelta (...) renunciamos nuestro fuero jurisdicción y domicilio y privilegio de asentista y la ley si conviniese de jurisdicción o nuim judicum y de todas las demás leyes fueros y derechos de nuestro favor y en especial la que dice que sin renunciación de leyes fecha novala en testimonio de lo cual lo otorgamos así ante el presente escribano público y testigo que fuese dicha y otorgada en la dicha villa de Madrid y tres días del mes de diciembre de 1639 años siendo testigos Domingo Fernández de Aguilar, Juan Rodríguez de Isava y Juan D. Suarez vecinos de esta villa y los otorgantes a 22 del presente escribano doy fe con los firmantes, Duarte Blandón- Luis Fernández Suarez. Jerónimo Sánchez de Aguilar"433. Dicha carta era el compromiso de las partes con la ley en la que se resalta que el incumplimiento por una de las partes en este caso el reo, llevaría las de perder en todos sus derechos, como se consignaba en la misma escritura que firmaron con el escribano. Dicha situación no era ventajosa para el reo y si para la Inquisición porque aseguraba en unas condiciones el secuestro de los bienes de él. Luis Fernández se dirige de nuevo al consejo supremo de la Santa Inquisición en la que dice que todo lo actuado en la primera instancia debe anularse ya que los testigos no son fiables porque lo que ellos dicen eran más una situación personal contra él que una prueba objetiva. Los
433 Legajo 1620 -2 f. 27

204

argumentos en esta segunda instancia, que eran para el consejo de la Suprema Inquisición, tienen un cierto valor jurídico. Es decir, lo que no hizo en la primera instancia, donde se la pasó pidiendo misericordia y que era falso testimonio, pero que no dijo porque, aquí lo va a decir con un criterio que realmente debe ser tenido en cuenta para su defensa. En segunda instancia era donde el reo va agotar realmente la parte jurídica para su defensa. La estrategia era clara dentro de la Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias, que los reos eran condenados y los que apelaban podían obtener una rebaja hasta llegar a la absolución de su proceso debido a la falta de criterios jurídicos y de pruebas contra el acusado. En una carta fechada el 27 de marzo de 1642 en la ciudad de Madrid, da sus argumentos para que le sean tenidos en su defensa ya que la misma Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias parece que no los tuvo en cuenta. Dice que atraviesa una situación difícil por lo que espera le reintegren su honor, como todos sus bienes aludiendo que cuando se hizo el auto de fe público, en el que fue visto por muchas personas, lo calificó como un mero espectáculo 434. "Primero que según la copia que se medió en publicación de mi causa fueron cuatro testigos con que se me hizo cargo de que había degenerado de la fe católica que sin mezcla 435 alguna desde que tuve uso de razón constantemente he observado y espero vivir y morir por la divina gracia. A uno de ellos depone cosa alguna contra mí que sea relevante; el otro afirma que declare con el confesándole yo que guardaba la ley de Moisés en una ocasión que fue a cobrar a mi casa una cierta cantidad de dinero asignando mes, hora y año cuya testificación esta manifiestamente descubriendo su inverisimilitud imagen genuina de la falsedad que es repugnante que sin haber tratado conmigo especialidades intimas de amistad y siendo la primera que conmigo que según suposición hablaba no cabe en la capacidad humana que cosa tan grande la propalase y descubriese a persona que no tenía amistad grande conmigo y es hacer tiro al entendimiento pensar de otro lo que el de ninguna suerte hiciera aunque fuera de mediano entendimiento, demás que para contarle y se verificara mi verdad hice repetidas y seminadas instancias para que se le preguntara en que casa vivía yo entonces y no lo pude conseguir demás que según el supone había pasado un año de esta plática a la testificación y en mucho menos tiempo se presume olvido y tan particular memoria esta palpablemente descubriendo incertidumbre, padece muchas tachas de enemistad, ser reo enemigo de mi fe, retratado y vario y en todo singular que cada circunstancias de estas te hace totalmente inhábil sin capaz para que se le pudiese dar crédito". Según esta prueba, el testigo era un enemigo suyo, que se valió la Inquisición para imputarle algo que no ha hecho, dijo que no sabía dónde vivía y que durante un determinado tiempo no podía tener tan amplia memoria para decir lo que dijo. Todo era especulación para que el tribunal lo retuviera. Del segundo, que fue el señor Francisco
434 Que el acto ejecutado en público teatro difícil y aun imposible viene a ser soldar el hecho que me imprime carácter en la memoria de los hombres que asistieron al espectáculo de mi deshonor infamia recibida para conseguir en parte enmienda de tan grande desdicha con toda humildad y rendimiento represento los fundamentos siguientes. A partir de aquí es que el esboza su defensa en cinco partes. Legajo 1620-2 f. 31 435 Era un cristiano, que no hizo según él otros ritos diferentes a la religión católica y apostólica.

205

Piñero, ciego, no podía ser un testigo a tener en cuenta. "El otro testigo es ciego anativitate y está excluido de poder de poner de vista ni dársele crédito, es reo y que tengo entendido que depuso contra mí436 en el tormento en orden a que asignase cómplices y que por librarse del depuso contra mi y padece otras tachas que entonces represente y juzgo estarán verificadas y provadas. El otro padece los mismos defectos de reo atormentado y todos singulares de oídas confesiones extrajudiciales en materia tan grave e imposible que un hombre de mediana capacidad hablase con ellos ni les diese parte de la ley que profesaba mayormente que no había más de año y medio que había llegado a Cartagena cuando me prendieron y los testigos deponen que me conocían de seis meses después de haber llegado y que en este tiempo les afirme que guardaba y confesaba la ley de Moisés, y es imposible que en tan poco tiempo tratase amistad con dichos testigos que en fuerza de ella me desabrochase con ellos y manifestase cosa tan grande (...) a más de tres años que deje las Indias y vine a esta corte padeciendo en el viaje evidentes peligros de la vida por haber venido en la armada y galeones del cargo de Don Carlos de Ibarra cuando se peleó con los holandeses en la costa de la Habana padezco en esta corte grandes necesidades e inclemencias sin atender a más que absolver mi honor constantemente firme de no desamparar la causa hasta que se ofrezca o rinda los últimos alientos de la vida que quien sin honor la pasa es muerte prolongada que vida la que me anima que si hubiera cometido semejantes delitos no hiciera estos excesos, que culpa es fiscal riguroso de la conciencia y la seguridad de ella vale por mil testigos ellas y ellos me acreditan"437. Habla que fue testigo de una batalla en la ciudad de la Habana con piratas holandeses y que lo había pasado horriblemente, pero lo que más le interesa es que le restituyan el honor, que no puede ser posible que a un solo testigo en que se apoyó el fiscal se le diera crédito cuando había muchas personas que dijeron lo contrario. La Suprema Corte de la Santa Inquisición de la ciudad de Madrid revoca la sentencia promulgada en la primera instancia contra el reo Luis Fernández Suárez, asi como la devolución y liquidación de los bienes que estaban en poder de la institución en la ciudad de Cartagena de Indias para con ello pagar los costes del proceso y otras deudas que el reo tenía contraídas con terceros438. A pesar de que la situación del señor Luis Fernández Suárez se resolvía a su favor quedaban, según sentencia del tribunal, algunas cosas por esclarecer. Según se desprende de una carta enviada
436 Para el tribunal, era importante que cada reo, dijese de otros cómplices de sus delitos. 437 Legajo 1620-2 f. 31 438 Y porque en el cumplimiento de lo proveído en el dicho acato el dicho Luis Fernández Suárez ha dado la fianza que por el firmada a satisfacción y del fiscal de la inquisición la cual queda con los autos de su causa fuera acordado que debíamos de mandar dar la parte hará porque en desembargos para vos y cualquiera de vos en la razón por los cuales en cargamos y mandamos que luego que con ella perpetuare dicho Luis Fernández Suárez requerido halzeis cualesquiera embargos y secretos de sus bienes y hasta,,, estén entregándole y haciéndosele se le entreguen a él o a su procurador en su nombre desobligando y dando por libre a los fiadores que tuvieren dado así por su persona como por los alrededores que hubieren puesto demanda a sus bienes y se les hayan demandado a pagar en virtud de la fianza que hayan dado que por la parte dan por desobligados a los dichos fiadores a los demás cuales que fueren embargos y dan por libres a los depositarios y tener de ellos a los bienes y haz de ellos obligados los cuales si haced y cumplid. legajo 1620-2 40

206

por el señor Juan López, en que insta a que en la sentencia dada por el Consejo de la Suprema Inquisición se revoque todo lo actuado por la Inquisición en la ciudad de Cartagena de Indias dado que en segunda instancia, si bien se da por libre se le deben restituir todos sus honores o virtudes como persona. En una carta fechada en 1l de enero de 1643, en la ciudad de Madrid; "digo que a noticia de mi parte ha llegado que la sentencia que en contra mi parte dieron los inquisidores apostólicos de la Santa Inquisición de Cartagena de Indias se ha revocado en parte y en ahora se ha confirmado o condenado en algunas penas corporales y pecuniarias de que hablando con el respetos comedimiento que debo en las vías de forma que me hubiere el lugar por derecho suplico de todo aquello que eso puede ser en perjuicio de mi parte que sea de revocar confirmándola en lo demás por las razones y fundamentos que tiene de mi parte dichos y alegados en ambas instancias y que por las que pretexto decir y alegar expresando agravios de ella (...) porque pido y suplico a V.A. que admitiéndome en dicho grado en el que mejor hubiere lugar parado salga como en esta petición se contiene denegando lo pedido en contrario y que para dicho efecto se entregue al abogado de mi parte el pleito en la forma ordinaria que para que se haga lo pedido por la vía y remedio que le fuere a mi parte más favorable y haga el impedimento que más necesario sea parado que es justicia que pido y que a ello de (...) Juan López" 439. Según carta fechada el 17 de marzo de 1643 en la ciudad de Madrid el fiscal dice que se debe cumplir con toda la pena impuesta contra el reo, en la primera instancia del tribunal de la inquisición de Cartagena de Indias y no darle una sentencia contraria a la que se le dio 440 "Porque de hecho le daría descredito a lo actuado en la primera instancia". Juan López mantiene una disputa con el fiscal y en segunda instancia con el consejo por la sentencia que se dio y se revocó en parte. Según López, en una carta del 26 de marzo de 1643, en Madrid; "ante V.A. suplico de una sentencia en este pleito y causa dada por los señores inquisidores en que confirmándola sentencia que dieron los inquisidores apostólicos de la inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias con que la condenación pecuniaria fuese de doscientos pesos de plata revocándolas en los diez años de destierro como en ella se contiene que sea de confirmar en lo que es a favor de mi parte dándola por nula en lo demás y cuando esto lugar no haya a revocar la absolviendo a mi parte y dando por libre y se debe hacer por lo general lo siguiente". Dijo que hay dentro del proceso situaciones que se deben revocar a las que haya lugar y otras no pero que se debe dar por libre. Cuáles son los argumentos tan reiterada petición? Desde
439 Juan López era amigo de Luis Fernández Suárez, que intercede en la defensa de este, ante los tribunales de la inquisición en segunda instancia, fuera del abogado que tuvo en la ciudad de Cartagena de Indias. Legajo 1620-2 f. 43 440 Si bien hay diferencias entre una y otra instancia. Parece que la sentencia se dará, en los términos que exige la segunda , que era la del consejo de la suprema inquisición. El fiscal de la causa con Luis Fernández Suárez en que suplica de la sentencia por V.A. dada con forme la de las inquisiciones de Cartagena en que a la abjuración levi y la condena pecuniaria fuera de doscientos pesos plata (...) en cuanto a los diez años de destierro de las Indias (...) digo que justa mediante V.A. deba confirmar in totum la sentencia en esta causa dada por los dichos inquisidores por las razones que tengo alegadas y las demás que en seguimiento dicha causa protesto alegar por ser de justa pido para ello toda. Legajo 1620-2 f. 44

207

su punto de vista jurídico dice; "lo otro por que los inquisidores sin el ordinario no hicieron sentencia ni la pudieron ejecutar sin servicio de nulidad insanable (...) lo otro porque hubo disconformidad441 y mientras el superior no confirma la una de las dos partes no hay sentencia y así su ejecución también por esta parte fue nula mayormente ejecutada contra el honor créditos y reputación de mi parte (...) lo otro porque cuando lo dicho cesara que no cesa mi parte no cometió el delito de que fue acusado ni hay probanza en orden a que por ella pudiese ser condenado en cosa alguna (...) como porque el primer testigo en tres audiencias aunque le preguntaron por cómplices no declaro cosa alguna con tramite y en la cuarta dio una memoria de algunos cómplices y entre ellos nombro a mi parte fue condenado a tormento riguroso in capuz alienum para que manifestase los cómplices estuvo en principio negativo pidió cuatro meses de termino para acordarse y después de que se leyese el papel que había escrito mandaron los inquisidores que se le leyese y habiéndole leído cuatro o cinco nombres respondió que no se acordaba ni sabía nada y ceñido con la gravedad del tormento pidió que le quitasen del que diría la verdad quitaron el del y declaro que todos los que estaban escritos en el papel eran delincuentes y que en su compañía habían delinquido y que mi parte estando en su casa con otro cómplice diferente de los que testificaban contra el declararon un día por octubre o noviembre de 1635 que eran observantes de la ley hebrea y habiendo sido esta tortura para purgar la calidad de reo acusado y cómplice había de ser moderada y de las circunstancias se reconoce que fue su declaración sugestiva mayormente habiéndosele leído el papel con que fue preciso por librarse del tormento que expresase contra la verdad que mi parte era cómplice sin haberlo sido y así su deposición fue meticulosa y nula demás que les cario precisa obligación a los inquisidores examinar al conteste averiguar las juntas que se suponen habían en casa de mi parte y si examinado niega que no se halló presente no hace fe ni prueba cosa alguna este testigo y queda sospechoso el caso (...) lo otro porque el segundo testigo de más de haberle dado termino ceñido y apretado declara que se juntaron en casa de uno de ellos y que allí se declararon y no hay conteste de este hecho ni entre los cuatro que testifican ni con otro ni para este que al que se remite este examinado 442 (...). Lo otro porque al tercer testigo depone que en casa de mi parte se juntaban y en la de otros no hace fe esta deposición por no haberse comprobado estas juntas ni a los otros con quien se supone se hacían ni a los criados y vecinos de mi parte para verificar este cuerpo de delito (...) lo otro porque el cuarto testigo fue condenado a riguroso tormento y se ejecutó y se declaró en fuerza del y parece los mismo defectos que los demás (...) lo otro porque mi parte tiene verificado y probado con bastante
441 Recuerdes que S. de Murillo no estaba de acuerdo con la sentencia y era el ordinario en el juicio celebrado contra el reo. 442 La inquisición del santo oficio de la ciudad de Cartagena de Indias, daba por sentado que los testimonios contra el reo Luis Fernández Suárez no se revisaron, o no eran demostrados por que en algunos casos los testigos los protegían. Y de otro lado como ellos mismos habían planteado en una de las defensas, muchos de ellos, eran presos de la inquisición por delitos comunes, a los que el reo cometió. Actos contra la fe católica. Esto no era necesario ser verificado.

208

número de testigos que solo había año y medio que había llegado a la ciudad sin haber jamás estado en ella y según la deposición de los testigos se afirma que había más de seis meses que había pasado las pláticas de haberse declarado mi parte con ellos y otros no circunscriben otro mes día ni ahora cuyo reparo hizo mi parte haciendo inconsistencia en que se les repreguntase y no lo pudo conseguir y no es verosímil ni cabe en la capacidad humana que en tan poco tiempo trabase amistad mi parte tan estrecha con tantos que pudiese con toda seguridad descubrir materias de su naturaleza tan graves (...) lo otro porque son singulares con su singularidad obstativa y siendo junto con estos reos criminosos infames y perjuros no hay causa por privilegiada que sea como esta que pueda obrar su disposición cosa alguna (...) lo otro porque no eran lo bastantes para poner a mi parte a cuestión de tormento mayormente siendo persona quebrado de ambas partes y flaco de complexión y habiéndosele dado tan grande por la tercera vuelta se rompieron los cordeles y anudados443 le dieron hasta la quinta vuelta purgo todos los indicios de manera que no le quedo macula ni rastro de la acusación antecedente como se decide y se determina por otro y debieron darle y declararle por libre (...) lo otro porque habiendo llegado mi parte a los pies del consejo donde brilla más la clemencia con todo seguro espera conseguirla considerando su inocencia que en prosecución de esta verdad ha asistido tantos años a la defensa de este pleito no estimado los gastos de su hacienda y perdidas grandes444 de ella por conseguir la reintegración de su honor crédito y reputación que ha estimado en más como es justo que todos los tesoros del mundo cuyo tesón a todas luces está manifestando su inculpable vida (...) por lo tanto pido a V.A. y suplico se dada de su estado y sin reparo de interés alguno se le dé por libre reintegrándole en su honor para que pueda pasar lo poco de esta vida saldando en parte las quiebras que en él se han hecho con acto tan público como el que ha padecido que para que se haga lo pido por la vía y remedio que le fuere de mi parte más favorable y lo hago por el de mi parte que más necesario sea por dicho pues es justicia que pido y para ello. Juan López"445. La defensa se basa en algunos hechos de relevancia de tipo procedimental: que los testigos fueron pocos y que no hubo demostración de los hechos, corroborando lo que la misma Inquisición había alegado de que no eran necesarios revisarlos por ser reos de la Inquisición. "De otro lado, el mismo defensor hace eco en una declaración de su defendido de que todo era falso testimonio pues en poco tiempo, que estaba residiendo en la ciudad le era difícil entablar una comunicación tan íntima en temas de naturaleza religiosa además pasados unos meses el mismo tribunal no había recogido otros testimonios de otras personas para confrontarlos. El mismo en la defensa resalta la contradicción de que en una época algunos habían declarado ser judíos judaizantes y otros daban
443 Un fiscal de la inquisición ante el consejo dijo que solo le habían dado una vuelta. 444 La defensa se refiere a que el reo le interesa era la reintegración de su reputación, y no los bienes materiales, causados por su retención en la Inquisición. 445 Legajo 1620-2 f. 46

209

otra versión de lo que era el reo Luis Fernández Suárez que se daba por sentado que se hicieron juntas de judíos en varias casas, pero no quedaba demostrado"446. La inquisición siempre se movió en testigos de oídas y de vistas que en muchos casos eran producto de una situación de tipo personal, y en la que el mismo tribunal se enredó. El tribunal del Santo Oficio le devuelve algunos bienes como consta en una carta del 6 de mayo de 1643 pero que su petición de darle por libre tenía un tramite que será estudiado por la respectiva instancia. Juan López seguía pidiendo más de lo que le han devuelto de sus bienes el honor y el respeto que como persona había perdido desde que estuvo preso en las cárceles secretas del Santo Oficio de Cartagena de Indias. Pide que se revoque dicho acto y sentencia que se ejecutó porque ello le repercutirá para su vida futura447. El tribunal en segunda instancia le revoca el auto, pero en el sentido de que ya ha cumplido parte de la pena, que no es necesario por parte del Consejo de la Suprema Inquisición seguir en prisión, pero tanto él como su defensa piden que se revoque lo actuado. Y la segunda instancia no acepta revocar o dar por nulo el hecho del acto público y todo lo que ello derivó en la persona del reo. El mismo Luis Fernández Suárez lo pide en una carta el 7 de agosto de 1643. "Luis Fernández Suárez vecino de esta corte digo a V.A. fue servido habiendo visto el proceso de mi causa de absolverme de los cargos que en el se mestiliezen y que no me obstase; porque la dicha palabra de que no me obste no comprende lo bastantemente la satisfacción de mi honor y justicia y aunque he pedido testimonio tampoco se me ha dado en forma bastante y conforme a derecho yo debo ser restituido en estado en que estaba antes que se hiciese y causase el dicho proceso como si no se hubiese causado de tal manera que se debe declarar expresamente que el dicho proceso y prisión y lo demás actuado y ejecutado no me es obstante para todo lo que pudiera obtener de honra y premios sino se hubiese causado. Pido y suplico a V.A que dando de su letra justicia, mande que se me dé testimonio de formaque comprenda las dichas particularidades declarando y expresando en el que la dicha prisión proceso y lo demás actuado y ejecutado no me obsta para tener oficios públicos y honrosos dentro y fuera del santo oficio como lo podría tener antes de lo dicho por lo cual es justo que pido y para ello V.A." 448. Los judíos fueron perseguidos no solo por su religión sino porque en muchos casos, dentro y fuera de la península Ibérica, fueron grandes prestamistas, usureros y ocuparon puestos públicos. Era de suponer que algunos de ellos llegados a Cartagena de Indias y no solo se ocuparon de negocios particulares sino que también hayan contribuido en el sector público, con las mismas
446 Hay testigos entre ellos de Juan Rodríguez Mesa y otros que se hizo en varias casas de la ciudad de Cartagena de Indias. Todos ellos hicieron parte de un gran entramado de judíos, que sobresalieron en negocios en la década del treinta al cuarenta. Y era por eso que la inquisición lo daba por un hecho asegurado. Casi todos los testigos de este proceso estaban presos en el tribunal de la ciudad de Cartagena de Indias. 447 Pido y suplico a V.A mande se le den a mi parte los testimonios que pidiere de que su prisión no le ha de obstar ni obsta para tener oficios honrosos y de inquisición en orden a que este medio sea reintegrado en su honor y crédito y reputación y que en la inquisición de Cartagena parte y lugar donde se hizo el auto de fe delante del pueblo se publique que la sentencia y ejecución de la que dieron y hicieron los inquisidores de Cartagena se ha revocado por los del vuestro. legajo 1620-2 f. 52 448 Legajo 1620 f. 55

210

autoridades de la Corona, como lo hicieron en España mucho antes de la aparición de la Inquisición y después del surgimiento de ésta misma. Los cargos públicos, hemos de suponerlo como hipótesis, fueron ocupadas por estas personas ante la falta de personal idóneo, ya que los que vinieron a las Indias Occidentales por parte de la Corona tenían poca preparación y los judíos tenían ciertas ideas en el manejo de plata y negocios en general. Blas de Paz Pinto Nació en la ciudad de Évora, Portugal. Descendiente de hebreos fue testificado por una persona mayor de veinticinco años, de profesión cirujano449 y reconciliado por el tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias. Según el testigo "le venía el menstruo como a mujer y de que tenía en un oratorio un servicio cubierto con un lienzo de pintura, donde estaba pintada la imagen de un santo con diadema y el paño del servicio sobre dicha imagen y que el hábito del santo era de San Francisco y de que en su casa tenía juntas donde se hallaban muchos portugueses a la hora del medio día donde estaban cerradas las ventanas de la calle, hasta las dos horas de la tarde, con escándalo y murmuración de que se decían tenia sinagoga. Del reo se había tejido algo en relación a la casa donde vivía porque iba mucha gente a visitarle y se quedaban buena parte del día, que inclusive tapaban las ventanas con algún tejido para que se preservase del calor de la ciudad y estaban hasta bien entrada la noche. De est empezó a darse cuenta la misma población por la cantidad de portugueses que llegaban, lo que hizo sospechar a la Inquisición que allí se hacían juntas en relación a la religión judía, como lo aseveraron algunos testigos que pasaron por el tribunal para declarar en contra del reo: "Y en otra ocasión viviendo el dicho Blas de Paz Pinto en la plazuela de los yegüez tenía juntas a deshoras de la noche, en las cuales una de las personas que se hallaban en ella que no sabía su nombre, hablaba en voz baja haciendo algunas veces pausas y dejando de hablar replicaba los demás de un modo que le había parecido el testigo que el que hablaba decía proposiciones porque daba palmadas sobre el brazo de la silla reciamente, como lamentándose de lo que decía"450. Blas de Paz Pinto había aceptado ante los jueces del tribunal del Santo Oficio que se hicieron juntas en favor de la religión judía, con ayunos y poniéndose ropa limpia para tal efecto en compañía de los judíos más importantes de Cartagena de Indias entre los que se destacaron "Juan Rodríguez Mesa, Francisco Rodríguez de Solís, Manuel Fonseca, Manuel Álvarez Prieto, Manuel de Acosta, hijo del factor Fernando López de Acosta; Álvaro Silvera, que al presente está en Angola, y con Francisco Pinero y Luis Gómez Barreto, Francisco de Heredia , Antonio Rodríguez Ferrín, Antonio de Acosta, hijo del factor; a hacer ritos y ceremonias judaicas y a confesar los días de ayuno que hacían y que Juan Rodríguez Mesa solía hacer muchas prácticas
449fue uno de los más importantes confidentes de los comienzos del tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias. 450 Libro 1020 f. 503-504

211

en su casa sobre algunos lugares de la sagrada escritura y de que no había venido el Mesías prometido, y declaró que cuando Violante Duarte le había enseñado la ley de Moisés era muchacho, y que como tal se había inclinado a ella, y que después había ido a Angola donde había hallado a Manuel Álvarez Prieto, el cual dijo y aconsejo que siguiese la ley de Moisés que era la buena para salvarse en ella, y que le había enseñado de nuevo la dicha ley, por cuyas enseñanzas creyó que la ley de Moisés era la mejor que la de Jesucristo y pensó que había de salvarse en ella, si bien tuvo algunos impulsos de convertirse en la ley de Jesucristo, y declaró contra Amaro Denis que al presente está preso en la inquisición de Lima" 451. El reo fue sometido a la tortura y realmente salio mal librado porque se le dejaron secuelas bastante importantes que los médicos y ayudantes del tribunal entendieron que su salud era grave, por lo que debían esperar como evolucionaba en las curas que para tal efecto le habían hecho. A raíz de ello los inquisidores llamaron al padre Sebastián Murillo para que le confesase y le administra los sacramentos: "en la audiencia el padre Murillo dijo que había confesado al dicho Blas de Paz y que había pedido con vivo sentimiento se le administrasen todos los sacramentos, y para que todo contase jurídicamente mandaron los inquisidores que se recibiese inmediatamente declaración a los cirujanos del estado de la enfermedad del dicho Blas de Paz"452. Pero los inquisidores eran insaciables con este reo. Si él se recuperaba de sus achaques de la enfermedad, podía ser sometido a una segunda tortura. Esto porque el tribunal pensaba que él tenía más cosas que decir pero se reservaba el derecho de hacerlo "por tener declarado los cirujanos que el susodicho estaba en peligro de vida, fuese luego reconciliado, reservando como reservaban, el hacer con el diligencia de la segunda tortura si quedara con vida"453. De todas maneras había que esperar como transcurrían los hechos con este reo. De momento el reo abjuró sus errores y fue absuelto y admitido a reconciliación en forma ordinaria, lo cual había pedido. Fuera de haber admitido por la fuerza sus errores, el fiscal quería asegurase que el mismo reo ratificase de sus enemigos, pero realmente no se pudo hacer. Porque uno de los empleados de la Inquisición que en este caso era el alcalde había dicho que el pasmo iba en un estado muy avanzado y que le comprometía su salud. El reo murió a los pocos días y no pudo recibir los sacramentos en la forma debida, porque no podía abrir la boca 454. Fue enterrado en la catedral en una forma privada, donde los testigos fueron el sacristán, el sepulturero y unos negros que habían cargado el ataúd. Esto de forma secreta porque era una forma de guardar silencio sobre la muerte del reo 455 y para no
451 Libro 1020 f. 506 452 Idem 453 Idem 454 Libro 1020 f. 507 455 Esto indica que la familia del reo no tuvo acceso al entierro, se hizo en la más estricta intimidad del tribunal. A la familia en algunos casos se le comunicaba el fallecimiento porque se le tenían secuestrados sus bienes que una vez finalizado el proceso podían pasar a recoger lo que por derecho les tocaba, eso si sacando de los bienes incautados al reo, los gastos del proceso.

212

hacer mucha difusión en el entorno de la ciudad de Cartagena de Indias. A Blas de Paz Pinto le fueron intervenido sus bienes durante el proceso inquisitorial que se le hizo. Durante el mismo aparecieron una serie de demandas sobre dichos bienes, con lo que la misma Inquisición tenía que hacer dichos tramites, porque los embargos de sus muebles e inmuebles eran realmente para pagar deudas que tenía pendientes, como lo hacen anotar sus representantes ante dicho tribunal. Veamos algunos de ellos. "Diego de Orozco en nombre de Cristóbal Montero Garcés vecino de San Pablo de Luanda reino de Angola y en virtud de su poder que presento con el juramento necesario sustituido por el capitán Andrés Cortes"456. "Francisco Caballero vecino de esta ciudad en nombre del capitán Cristóbal de Salazar vecino de esta ciudad de Guatemala y en virtud de su poder que presento con el juramento necesario"457. Y otro deudor que presentaba cartas o escrituras de donde el reo le debía unas sumas por negocios de armazón de esclavos traídos de Angola y que se vendieron por un determinado precio; "recibiendo algunas cantidades sobre cincuenta y nueve piezas de esclavos de armazón con que aquí entre y haciendo tanteo de lo que podría valer los dichos esclavos halle que no alcanzaban a pagar las dichas cantidades que debía debiendo con que determine hacer cesión de los dichos esclavos y mis bienes en mis acreedores para que se repasaren de sus deudas o por conveniencia o perlación como mejor les parecerá"458. Blas de Paz Pinto no solo tuvo permiso de las autoridades españolas, para conseguir una carta de naturalización y poder residir en la ciudad de Cartagena de Indias y negociar con el mercado de negros traídos del continente africano, en la que estuvo algún tiempo, sino que además comercializó con otros productos sirviendo como intermediario entre el vendedor y comprador, como ocurrió con la mercancía del añil al igual que compraba en el puerto de la ciudad a negros enfermos que los curaba y después los vendía más caros, y tenía en la ciudad un sitio donde introducía negros para después venderlos, como lo hizo Juan Rodríguez Mesa o Juan Fernández Gramajo, cuyp depósito estaba en los arrabales, un sitio no muy distante de la ciudad pero muy cerca del puerto. Esto era objeto de investigación de parte de las mismas autoridades de la ciudad para perseguir el fraude. Pedro Duarte Nacido en la ciudad de Montemayor, en Portugal. Hermano de Sebastián Duarte, quien fue reconciliado por el tribunal del Santo Oficio de Lima. Su oficio era el de mercader y era vecino de Panamá, su edad dijo que era de cincuenta años. Fue apresado en Panamá en Agosto de 1641 por mandato del tribunal del Santo Oficio, con secuestro de bienes. Fue llevado a Cartagena de Indias en Septiembre del mismo año. Tenía varias testificaciones en su contra, entre las que se encontraban
456 AHN Inquisición legajo 1608 exp. 14 2 457 AHN Inquisición legajo 1608 exp. 17 2 458 AHN Inquisición legajo 1608 exp. 18

213

la de dos reos; la de un sobrino suyo llamado Juan Rodríguez Duarte, reconciliado por el tribunal del Santo Oficio de Lima, en la que declaró que su tío era judío observante de la ley de Moisés. La otra del señor Juan Rodríguez Mesa, que fue reconciliado por este tribunal y dio una serie de nombres que eran todos judíos judaizantes, entre los cuales estaba su nombre. Otra persona que contra el depuso fue el señor Antonio de Ávila, residente en Panamá, que dijo que le había aconsejado Sebastián Rodríguez, detenido por la época en el mismo tribunal, diese a conocer con Duarte que era judío oculto. De su pasodo histórico el reo había confesado que algunos familiares habían sido reconciliados por tribunales del Santo Oficio, entre ellos el de Évora en Portugal con su padre Duarte Rodríguez, relajado por dicha Inquisición de Évora en Portugal, lo mismo que su hermano Sebastián Duarte que lo fue por la inquisición de Lima y de otras personas como Ana López su hermana y Vicente Fernández y Simón Fernández, hijo y sobrino del reo, que fueron reconciliados también por la Inquisición de Évora en Portugal, lo mismo que Pablo Rodríguez, hermano del padre del reo y Juan Rodríguez Duarte, hijo de su hermana Ana, que habían sido reconciliados por la Inquisición de Lima. Toda esta confesión era importante para la Inquisición porque le servía como argumento de que él era judío observante de la ley de Moisés no por accidente sino que le venía por ancestro familiar. El reo fue sometido a la cámara de tormento por considerar las autoridades que no confesaba lo que ellos esperaban y que sabían por los testimonios que habían examinado en Panama. Ello entonces se votó a que fuese puesto en dicho castigo, pero viéndose en situación accedió a confesar que era judío judaizante y haber hecho y practicado dicha religión durante mucho tiempo en compañía de otros judíos entre los que se descaban como sus complices "a Manuel Matos, Luis de Vega, reconciliados por la inquisición de Lima y a Francisco López que dijo estaba en Amberes y a su hermano Sebastían Duarte relajado por la inquisición de Lima y a otro sobrino suyo llamado Vicente Rodriguez que estaba en Guinea y a Juan Rodriguez Mesa y Blas de Paz Pinto, reconciliados por la inquisición de Cartagena de Indias"459. La cámara de tormento tenía el objetivo de hacer decir a la persona lo que al tribunal le convenía, así no tuviese pruebas suficientes y objetivas. El amedrentamiento, la amenaza fueron sus armas favoritas. Muchos se ratificaron en sus delitos, otros se autoinculparon sin tenerse pruebas. Lo importante para el tribunal del Santo Oficio era mantener su presencia bajo estos parámetros, así le gustasen a las personas donde residieron los tribunales. En una audiencia que se tuvo con el reo el 18 de septiembre se ratificó en todo lo que había dicho en la cámara del tormento y el día 20 de septiembre de 1642 se votó definitivamente su causa a que saliese "en auto público de fe y, si no lo hubiese, en la capilla de este tribunal, en forma de
459 Inquisición libro 1021 f. 78

214

penitente con hábito de paño amarillo y dos aspas de San Andrés y oyese su sentencia con méritos y formalmente abjurase sus errores y que fuese admitido a reconciliación y condenado en confiscación de todos sus bienes, hábito y cárcel perpetua y que saliese desterrado perpetuamente de todas las Indias y que si fuese reconciliado en la capilla de este Santo Oficio le fuese después leída su sentencia en la iglesia catedral en un día festivo, cuando; se dijese la misa mayor" 460. La experiencia como comerciante de negros y otras mercancías traídas del continente africano la empezó desde muy joven como lo relata ante las autoridades del tribunal del Santo Oficio de Cartagena de Indias, en las que detalla con precisión los viajes que hizo hasta llegar a ser detenido por dicho tribunal y el secuestro de su bienes, sobre todo los vínculos que llegó a establecer en cada viaje con distintas personas de las cuales aprendió e hizo negocios. "Y desde Lisboa fue a Guinea con Lope Enrique de Guzmán armador de negros y este fue por pasajero y habiendo estado en Guinea como siete u ocho meses volvió a España donde estuvo en Lisboa461 como tres o cuatro años y llevo unos vinos de Canarias y después se volvió a embarcar para los reinos de Angola y no se acuerda del tiempo que estuvo allí más de que desde Angola fue con negros al Rio de la Plata estando gobernando aquel puerto por don Francisco de Navarro y Viamonte y luego vino a gobernador Hernando Arias Saavedra y desde allí fue a la Baya de todos los Santos y no se acuerda el tiempo que estuvo allí más de que se embarcó para el rio Genero volvió otra vez a la dicha Baya y al Espíritu Santo y volvió a ir otra vez a Angola y después de allí vino a esta ciudad con unos pocos de negros y de aquí paso al puerto Viso y a Sevilla y a Lisboa y desde allí fue a Cabo Verde y de allí volvió otra vez a Guinea y de allí fue a la costa de Verberia y volvió a Guinea y desde allí volvió a España y estuvo en Peniche y de allí se fue a Lisboa y desde allí vino aquí en un galeón de don Rodrigo Puerto Carrero y habiendo estado en esta ciudad como tres o cuatro años volvió a Sevilla y desde allí a Lisboa a donde se casa que habrá como seis o siete años poco más o menos y luego dijo que le parece que habrá ocho años que se casó con la dicha su mujer y desde Lisboa paso a Madrid a unos pleitos y volvió a Sevilla torno volver a Portugal donde estuvo en casa de un año y luego torno a ir a Sevilla donde se residió hasta que se embarcó para Guinea y desde allí vino con una fragata con armazón de negros a esta ciudad donde a dos años y poco más o menos que reside en ella hasta que le prendieron por orden del santo oficio y que este es su discurso de su vida"462. Si él dijo que no había salido de los reinos de su majestad puede ser cierto siempre que esos países del continente africano hayan sido controlados por los portugueses, porque de allí era de donde venía los esclavos negros para las Indias Occidentales y los portugueses de origen judío
460 Inquisición libro 1021 f. 79 461 Portugal pertenecía en esa época al reino de España. También puede ser cierto que el vivía en una región del rio Duero, que limita entre los dos reinos: España y Portugal. 462 Legajo 1620-1 f. 55

215

siempre mantuvieron ese mercado y control en dichos puertos del continente africano, asi como los de las Indias Occidentales. Antonio Núñez Gramajo Fue otro de los importantes asentistas en la región del Caribe y su principal sede era el puerto de Cartagena de Indias. La Corona tuvo indicios de que Antonio Núñez Gramajo había obtenido un permiso para residir en las Indias Occidentales como natural por un periodo especial. Era un permiso de dos años que podía ser prorrogable o no, dependiendo de las circunstancias. Pero ello no fue así porque no lo había solicitado por lo que para la Corona estaba en las Indias Occidentales de manera ilegal, como extranjero y se sospechaba que había obtenido grandes ganancias en un periodo bastante corto en el puerto de esta ciudad como comerciante. Según fuentes primarias, los presuntos delitos que Antonio había cometido en la ciudad de Cartagena de Indias y sus provincias, por rumores que circulaban en la región caribeña de la Nueva Granada, lleva actuar a las autoridades de la corona, llamando algunos testigos463. Se empezó a indagar personas directas de su entorno. Se llamó a varios testigos, entre ellos a Diego Matute, vecino y regidor de dicha ciudad; al capitán Don Jerónimo de Salcedo, vecino y procurador de la misma; a Diego Fernández Calvo, Alonso De la Fuente, escribano de la gobernación público y numero de esta ciudad; Antonio De Echavarría, médico de la ciudad; Luis Polo del Águila, alcalde ordinario y vecino de esta ciudad; al capitán Juan Gallegos, vecino de esta ciudad; al capitán Domingo Fernández, vecino de la misma; Francisco Ceballos, capitán de infantería; Pedro Osorio, vecino de esta ciudad; Alonso Álvarez Muñoz, mercader vecino antiguo; Mateo Ramírez de Arellano, veedor y tenedor de bastimentos de los galeones de la guarda de la costa. Los testigos dieron en la versión de sus hechos lo que las autoridades esperaban encontrar: algunos indicios o contradicciones para justificar su detención. Pero todos se remitían a una realidad que tenía los habitantes de la ciudad: que tenía grandes negocios y heredero de una fortuna que su tío le había dejado por escrito. Antonio entonces no solo hizo la consolidación del gran mercado iniciado por su tío, sino que supo mantener los contactos que aquél ya había iniciado a principios del siglo XVII con la importación de esclavos negros. También fue consolidando su entramado por la región caribeña próxima a la provincia de Cartagena, con el aporte de Diego Morales en la explotación de perlas en Riohacha y sus ganancias supuestamente eran remitidas a Sevilla, España. Había recibido tras la muerte de su tío Jorge Fernández Gramajo como herencia todos sus negocios. No sólo arregló las cuentas pendientes de este negocio con ganancias y pérdidas sino que
463"Averigue los tratos y contratos que ha tenido y tiene Antonio Núñez Gramajo portugués y le secuestre los bienes y se remita a España siendo pasado el tiempo de la licencia de su Magestad con que vino y en su ejecución hice la información y diligencias y consta por ella haber asistido en la casa y sus negocios del capitán Jorge Fernández Gramajo su tío que tenia naturaleza de su magestad para tratar y contratar negros y ha tenido encomiendas de negros y cobranzas que le han remitido de España, Guinea y Angola y correspondencias con la Nueva España, Perú y otras partes". Diego Escobar gobernador de la provincia de Cartagena de Indias. A.G.I Santa Fe 39 2 n. 18

216

consiguió con el tiempo afianzarse en dicha actividad y poder consolidar un sector financiero de los más importantes de la ciudad de Cartagena de Indias durante el periodo comprendido entre las décadas de los años veinte y treinta. Supo administrar y llevar el negocio de su familia a puntos bastante altos y bien consolidados y eso hizo que las mismas autoridades remitieran desde la Península Ibérica una orden de captura para indagar si realmente había defraudado a la Real Hacienda. Las autoridades de la misma ciudad estaban convencidas de los fraudes de él y otros portugueses que no estaban naturalizados en la ciudad. Algunas de las preguntas a los testigos eran sobre la manera de hacer los negocios con la trata de negros. "Sí sabe este testigo o ha oído y entendido en alguna manera que el dicho Antonio Núñez Gramajo por su persona o con intención de otras algunas ha defraudado a su majestad alguna cosa de sus negocios reales a sí en sus tratos y contratos como en la fragata que tiene o en alguno de los navíos de arribada que han venido a esta ciudad desde que en ella el dicho Antonio Núñez Gramajo o de sus navíos negros que le han venido encomendados desde sus encomenderos y armadores declare este testigo como tan se lo solicita del servicio de su majestad todo lo que en razón a sabido oído y entendido". Otra pregunta: "declare que personas extranjeras tienen en esta ciudad en su cabeza o de otros que sean naturalizados o no naturales navíos y fragatas de trato en que se navega y para que partes y puertos lo hacen ordinariamente, si sabe o ha oído este testigo que el dicho Antonio Núñez Gramajo por mano suya o de Bernabé Gonzales corredor o de otras personas ha hecho particularmente algún fraude en los navíos de negros echándolos en tierra antes de que lleguen al puerto y sean visitados en que su majestad haya sido defraudado en sus reales derechos y alcabalas. Preguntado si sabe que algunos negros que se han tomado por descamisados y viéndose por tales en esta ciudad ha habido algunos fraudes y solución contra la real hacienda vendiéndose en menos precio y rematándose o depositándose en el dicho Antonio Núñez Gramajo, o Bernabé Gonzales corredor y otras personas"464. Antonio Núñez Gramajo buscó una estrategia para su defensa y recuperar todos sus bienes que habían sido secuestrados. Para ello entonces tuvo que utilizar una herramienta jurídica como la fianza. Andrés de Blanquisel se presentó para tal efecto para que le devolvieran sus bienes a cambio y poder continuar con sus negocios y cuentas pendientes antes de irse a la península Ibérica. Mientras tanto el tribunal buscaba en otras personas posibles negocios que el reo halla hecho, y sobre todo se averiguase en el puerto de la ciudad la cantidad de navíos que llegaron a su nombre con la importación de esclavos y la comercialización de otras mercaderías. "Dijo que para la averiguación y diligencias que va haciendo en razón de la petición y cumplimiento de la cédula y comisión particular que tiene de su majestad contra Antonio Núñez Gramajo e instrucción sobre
464 Legajo Santa Fe 109 f. 632-634

217

fraudes hechos contra la hacienda de su majestad conviene ver los pleitos y causas de los navíos de negros y arribados que han venido a esta ciudad y se hicieron y se fulminaron contra las personas siguientes"465. Realmente esto mostraba que se retenía al reo por un determinado tiempo y en su perjuicio. En varias ocasiones alegó ante las autoridades en diferentes memoriales que había pasado a las personas que lo iban a juzgar que no tenían pruebas suficientes. Los tribunales en general se caracterizaron por las pocas pruebas que tenían y para diligenciarlas se encontraba con muchas dificultades, como personas que ya no estaban en la ciudad para comparecer como testigos o la forma de inspeccionar las autoridades los navíos que entraron y salieron del puerto, labor que en general estaba controlada por los mismos judíos o portugueses. "Todos los cuales pleitos están en el oficio de Ambrosio Arias Aguilera, escribano de registros de esta ciudad"466. Consideraba que su detención le estaba haciendo perder negocios porque no podía acceder directamente a ellos debido a que su detención en las cárceles secretas del Santo Oficio limitaba cualquier desplazamiento, lo que llevó a elevar una petición por medio de su abogado y bajo una fianza de 4000 ducados depositada por el capitán Andrés de Blanquicel que le dieran la ciudad por cárcel y así dirimir deudas que tenía pendientes con herederos y negocios de otras personas. Con relación al testamento, había algunos alegatos de posibles herederos directos en los que el mismo tribunal civil de la ciudad debía litigar. Los herederos según el testamento de Jorge Fernández Gramajo eran "Beatriz Gramajo doncella (...) y a Isabel Coronel, mujer de don Luis Cuaresma y Clara Gramajo, doncella todas tres sus sobrinas hermanas del dicho Antonio Núñez Gramajo el cual ha dado y está dando que de lo que ha encontrado en su poder (...) y por otra parte de doña Catalina Ortiz viuda del dicho Jorge Fernández Gramajo como tutora y curadora de los menores sus hijos y del dicho su marido se pusieron adiciones a las dichas cuentas y demanda al dicho Antonio Núñez Gramajo y al capitán Jorge Fernández Gramajo su tío y sus bienes en cantidad de ciento y seis mil novecientos ochenta y cinco pesos". En estos pleitos por herencias, lo que aparece en el testamento de herederos no era suficiente para el tribunal de Cartagena de Indias, porque aparece una demanda de una mujer que dijo ser hija del capitán Jorge Fernández Gramajo. "A Antonio Núñez Gramajo del pleito de demanda que Leonor Fernández mujer de Alonso Martin le ha puesto en querella pretende ser hija natural del capitán Jorge Fernández Gramajo y por ella pide cuarenta mil pesos de sus bienes (...) y habiendo el dicho capitán Jorge Fernández Gramajo soltero libre y no sujeto a matrimonio y estado y casa de Juana Contreras morena libre ansi mismo soltera y por casar y de tal condición que podía con ella legitima amante contraer matrimonio el dicho capitán Jorge Fernández Gramajo la había tratado y comunicado y como sucedió
465 Legajo Santa Fe 109 f. 656 466 Idem

218

carnalmente de cuyo trato y amistad había tenido los susodichos por su hija natural a la dicha Leonor Fernández Gramajo su parte que había nacido en la casa del susodicho el cual siempre le había conocido y tenido por tal su hija y como tal la había sustentado criado y alimentado con todo amor paternal tratándola con la autoridad (...) Estaban obligados a dar a la dicha Leonor Fernández Gramajo su parte cuarenta mil reales de a ocho para los alimentos de su persona y estado y por la parte que de derecho le puede pertenecer en los dichos bienes"467. El tribunal tenía que dirimir este tipo de demandas en contra del capitán Jorge Fernández Gramajo, para lo cual nombró a una persona para tal efecto, Diego Orozco, procurador de la ciudad. Éste determinó que en la petición de Leonor Fernández ella no era heredera por no ser hija reconocida del dicho capitán ya que su padre era otro por un testimonio que el tribunal había recogido. "Habiendo no lugar y que los bienes del dicho capitán Jorge Fernández Gramajo habían de ser dados por libres de la dicha pretensión porque negaba ser la dicha Leonor Fernández ser natural del dicho capitán Jorge Fernández Gramajo porque antes era fama ser su padre Enrique Vázquez Fragoso caxero que había sido del dicho capitán Gramajo y que el susodicho no lo había reconocido por hija ni se lo había llamado ni ella al padre y otras cosas que dijo y alegó en dicha respuesta"468. Era la estrategia de algunas personas de pescar en rio revuelto para hacerse parte de la herencia cuando alguien fallecía y dejaba mucho dinero o bienes. Según ello no aparecía en el testamento del capitán la dicha Leonor y trato de valerse de un posible vacío jurídico. Realmente en la época del siglo XVII se consideraba al padre como genitor, o sea al padre biológico, no al que adoptaba como pretendió de alguna manera Leonor porque llevaba el apellido del capitán. El tribunal de la ciudad de Cartagena de Indias obligaba de alguna manera a que el reo pagase por escrituras que tenía firmadas con otras personas por las fianzas que tenía pendientes. Esto tenía inicialmente de que dichos bienes quedasen libres de embargos de otras personas, para lo cual debía el reo acceder. "El capitán Antonio Simón Castro y Lucas de Oporto vecino de Lisboa como principales y Antonio Núñez Gramajo como su fiador y todos tres deman común se obligaron a pagar a Baltasar Gómez o a quien tuviese su poder dos mil doscientos pesos de a ocho reales por otros tantos prestados a los principales cuyo plazo se asignó para en fin de mes de mayo y antes registros de seiscientos veinte y siete pesos (...) y en 17 de agosto del dicho año de 1626 el dicho Antonio Núñez Gramajo hizo resguardo a favor de los dichos Antonio Simón de Castro y Lucas.....de los dichos dos mil doscientos pesos que confesó tener en su poder y haberle entregado a los susodichos (...) Y se obligó a pagarlos al dicho Baltasar Gómez como deudor principal de ellos". Además a otra persona se le hizo lo mismo; "el dicho Antonio Núñez Gramajo se obligó de
467 Legajo Santa Fe 109. f. 666 468 Legajo Santa Fe 109. f. 679

219

pagar por una escritura que otorgó el 13 de mayo del dicho año a favor del capitán de Andrés de Banquisel (...) siete mil seiscientos pesos y tres reales castellanos por otros tantos prestados como plazo se asignó para final del mes de mayo (...) se obligó de pagar (...) cinco mil novecientos y cuarenta y dos pesos y seis reales por tantos que el dicho Antonio Núñez Gramajo confesó haber recibido (...) Se le obligo a pagar a la dicha Catalina Ortiz dos mil setecientos y tres pesos de a ocho reales"469. Con ello el tribunal deseaba resolver estas cuentas pendientes a la que el mismo reo debía hacer. Para despejar el camino al tribunal con relación al secuestro de sus bienes. Antonio Núñez Gramajo pedía se le liberara para atender personalmente dichos asuntos, y como lo demandaba una cédula en que se debía embarcar en la armada que fuese a España, en la que debía pasado un tiempo y presentarse ante las autoridades de la Corona española. "Resuelto prender la ciudad por cárcel a Antonio Núñez Gramajo y embargarle sus bienes para remitirlo a España como a su majestad lo mandaba por la dicha real cédula del 25 de febrero del año de 1627 y lo que últimamente pide el dicho Antonio Núñez Gramajo sobre el desembargo de sus bienes por estar dispuesto a embarcarse"470. Debía irse y llevarse lo tramitado en la ciudad de Cartagena de Indias, en el tiempo que se había estipulado. De no hacerlo se hacía efectivo el cumplimiento de una fianza que estaba a favor del tribunal de la ciudad. "Dijo que atento que la voluntad de su majestad es que se embarque el dicho Antonio Núñez Gramajo y se envié a España por ser pasado el tiempo de sus licencias debía de alzar y alzo el embargo de los bienes que por esta causa se hizo al dicho Antonio Núñez Gramajo de que es su fiador el capitán Andrés de Blanquisel a quien se da por libre de dicha fianza para que libremente pueda vender el dicho Antonio Núñez Gramajo para la paga de las deudas que parece debe y su avío y despacho con que ante todas cosas de fianzas de que en la primera ocasión de armada o flota que saliere de este puerto para España se embarcara y dentro de dos años cumplidos primeros siguientes cuando empezar a correr y contarse desde ese día que saliere del puerto de esta ciudad para los reinos de España la primera flota o galeones en que próximamente se ha de embarcar el dicho Antonio Núñez Gramajo enviara testimonio de haber presentado con un traslado cerrado y sellado que se le ha de dar de estos autos de su majestad y su real consejo de Indias so pena de mil pesos de a ocho reales para gastos de estrados del real consejo de las Indias en que desde luego se da por condenado no se embarcando y el dicho testimonio de más que el fiador o fiadores que tiene se han de obligar a estar atentos en esta causas y pagar lo juzgado y sentenciado por el consejo de Indias en todas instancias contra el dicho reo hasta en cantidad de seis mil pesos de a ocho reales con lo cual se le alza así mismo la cancelería de la ciudad y da por libre al fiador que dio de guardarla y así lo proveo y lo firmo
469 Legajo Santa Fe 109. f. 674 470 Legajo Santa Fe 109. f. 676

220

Francisco de Berrio y Francisco López Nieto"471. Podemos ver que la confrontación entre la Corona española con el reo era un tira y afloja. La primera le acusa de estar más tiempo de lo debido y los negocios que hizo no eran legales, el mismo reo lo acepta, pero que actuaba en unos negocios que eran de su tío que si eran legales. Esto último le sirve como forma de enmascarar que no era naturalizado. "Aunándose para el dicho efecto con otros de su nación de la corona de Portugal haciendo ligas y monopolios y fraudes contra la real hacienda y sus derechos y que lo susodicho le tocaba a él era hacienda suya, no obstante que decía ser de Jorge Fernández Gramajo su tío472 (...) y puesto que el susodicho por los dichos autos no hay comprobación ninguna de su estancia por donde imponerle culpa ni en que poder fundar jurídicamente las dichas pretensiones ni para el incurso de la pena de las dichas doscientas mil maravedíes para que tiene razones y defensas bastantes, ni para las demás pretensiones referidas porque el haber pasado a la dicha ciudad fue a las cobranzas que no se podían excusar ni la pasada a la dicha ciudad para el dicho efecto cuya justificación muestra haberle dado a la dicha licencia y sus prorrogaciones y lo demás que toca a los dichos negocios y manejo de ellos fueron pertenecientes a la hacienda del dicho su tío así viviendo como después de muerto como su albacea y testamentario sin que lo que dijese de las dichas ligas y monopolios ni fraudes contra la real hacienda tenga certidumbre ni fundamento (...) y sin embargo lo referido y que dichas sus defensas y probanzas fueron tan claras y concluyentes que justamente pudiera pretender ser absuelto y dado por libre todo"473. Antonio Núñez Gramajo dijo que todo lo actuado estaba dentro de la legalidad que le dio la Corona para estar en las Indias Occidentales. Se ampara como el tomó y heredó los negocios de su tío y que eran legales y no haber cometido fraude alguno a la Real Hacienda porque actuaba bajo los permisos de su tío que era un naturalizado. Pero la Corona no admitía ello como excusa porque el después de un tiempo no lo era. Pero dicho argumento tenía su doble lectura, que se le dejase libre y con la condición de seguir en la ciudad realizando sus negocios y legalmente contribuir con la Real Hacienda de la Corona en la ciudad de Cartagena de Indias y sus provincias. Los negocios y mercaderías en el puerto de la ciudad estaban mayormente controlados por extranjeros sobre todo portugueses y judíos y no bajo el amparo de los nativos o de españoles venidos de la península, lo que podía llevar a que la corona no controlando el puerto directamente en lo que eran ingresos y salidas pudiera probar un fraude. Si fuera lo contrario, donde la corona la controlase, los fraudes se harían en zonas cerca al puerto donde se desembarcaba la mercancía y no se pagaban los tributos para tal efecto como la Corona misma sabía por ser un territorio tan amplio, zonas como Riohacha o
471 Legajo Santa Fe 109. f. 678 472 Legajo Santa Fe 109. f. 682 473 Idem

221

Santa Marta se prestaban mucho para ello. Los mismos testigos que declararon ante el tribunal confirmaban que el reo actuaba dentro de la legalidad. Estaba dispuesto según una petición a continuar en esas tierras de las Indias porque ahí estaba su futuro y el de la ciudad como puerto estratégico en la región del Caribe. Así mismo comunicaba que había hecho muchas ayudas y limosnas a entidades de la iglesia y conventos a los que le había dejado unas casas para la misma comunidad. Estos aportes dijo él eran un mérito para que lo dejasen seguir en Cartagena de Indias continuando con sus negocios que tanto le habían costado pero que encarcelado no podía hacer mucho. Se sentía impotente. "Y así mismo cédula para que pueda disponer libremente a su voluntad de unas casa principales que tiene en la dicha ciudad junto a las monjas descalzas en que al presente vive el inquisidor Asas y Argos para que como dueño que es de las dichas casas las pueda vender libremente a quien quiera y para que en el entretanto que no las vendiese no se la puedan tomar vivir ni ocupar por fuerza y contra su voluntad por ningún título ni privilegio de aposento ni para inquisidor ni otro ninguno oficio y para que al presente las vive que es el dicho inquisidor Asas y Argos se las deje libre y desocupadas compeliéndole a ello el dicho gobernador pues no desocupándolas no es dueño de las dichas casas ni puede disponer de ellas ni había persona que las quiera comprar y no habiendo como no haber pasar a las Indias es grande el daño que le sigue de poderse valer de su hacienda ni poder deshacer de ella"474. Pero el tribunal con el tiempo parece haber recogido una serie de datos para concretar contra el reo un posible delito. En los folios 685 a 687 se planteó que el reo había hecho comercio ilícito de perlas y piedras preciosas hasta la compra de negros esclavos traídos del África. Dijo el tribunal que pagaba por la compra de mercancías a un precio menor del estipulado en el mercado y lo vendía a un precio donde le daba un buen margen de ganancia y no pagaba impuestos. El cómplice de ello en Sevilla y Riohacha era un señor llamado Diego Morales y otro de nombre Manuel en la ciudad de Veracruz en México.475 Se exigía por parte de las autoridades recabar y hacer una serie de diligencias en relación a lo último y así poder justificar su detención. Pero el pedía la absolución porque las pruebas realmente no tenían la contundencia real para ser juzgado. El reo entiende que dicho problema o drama se resuelve con dinero, y arremete de cierta forma contra el fiscal que lleva su caso al que acusa de defraudar a la Real Hacienda de la Corona en esta ciudad. Dice el reo que
474 Idem 475"Antonio Núñez Gramajo ha sido uno de los portugueses que más ruido han hecho en esta tierra por sus muchos tratos y haber puesto estanco en la granjería de perlas teniendo en la ciudad del Riohacha a Diego Morales que los compraba y pagaba por su cuenta o de entre ambos mucho antes que se sacasen y estos parece se embarcaron en la armada de don Fabrique de Toledo muy ricos y poderosos y particularmente el dicho Antonio Núñez Gramajo cavando mucha cantidad de hacienda y una fragata o navío suyo cargado de frutos de esta tierra sin que según una declaración de registros en su cabeza fuese registrada partida alguna siendo ansi que comúnmente se hacen de cien veces de caudal y que sus tratos y granjerías ha sido de los mayores de esta ciudad a donde ha dejado y tiene posesiones que valen treinta veces más las que dejo embargados para que siendo vuestra majestad servido de h acerle alguna condenación este segura y así me pareció debía de dar de ello aviso a vuestra majestad y de que el susodicho Diego Morales son y fueron de mayor perjuicio según la información que tengo hecha en esta república y que menos deben tocar de los aprovechamientos pues es cierto han pasado por su mano se han ocultado a vuestra merced muchos de nosotros y desfraudado por este camino gran parte de su real hacienda". Santa Fe 109 f. 684.

222

las pruebas no son lo suficientemente precisas o concretas y alude que el fiscal es ambiguo para presentar las pruebas. "dice que en razón de las querellas y pretensiones del fiscal de vuestra majestad dadas y contra el susodicho se había tomado medio y concierto no obstante sus defensas que eran muy claras y la probanza de las dichas pretensiones muy incierta"476. Antonio Núñez Gramajo si bien por un lado refuta al fiscal, pero en otro lado se contradice cuando dijo; "y por el celo que siempre ha tenido y tiene de servir a vuestra majestad vivo en el medio según y la forma y con las calidades que estaba tratado y resuelto (...) ofreciendo la paga y la satisfacción de la cantidad concertada y suplicando se le diese y entregasen los despachos necesarios, como parece el dicho memorial a que se refiere"477. El pagar una fianza implicaba de cierta forma por una de las partes que algo debía. Y en ello parecía estar resuelto el reo para continuar con sus negocios. Pero era de ver que esto era provisional porque en una apelación en segunda instancia le podía dejar libre de toda responsabilidad o culpa. Entonces el pagar las fianzas era una situación que la parte legal le concedía mientras podía continuar con sus negocios y tramitar su querella hasta el final del proceso. Pero más que presentarse ante las autoridades en la península Ibérica, él deseaba continuar con sus negocios en las Indias así tuviese que pagar más fianzas de las que le pudieran pedir. Le había llegado una notificación de un señor llamado Antonio Rodríguez de San Isidro Manrique "en virtud de comisión que tenía contra extranjeros se ha hecho novedad en el dicho concierto que estaba resuelto, obligándole a que sirviese a vuestra majestad con mayor cantidad que es de seis mil ducados sobre los cuatro mil de dicha primer concierto, en que entraba los doscientos mil maravedíes depositadas"478. Antonio dijo que era mucho dinero pero estaba dispuesto a servir al rey como lo demandaban con tal de que le dieran como contraprestación las cédulas y despachos necesarios que según como sostiene y esta pedido en el dicho memorial del ocho de enero. "Dedicándose de nuevo que en el dicho concierto entra y queda comprendida que cualquier pretensión de culpa que contra el suplicante se pueda tener o intentar por parte del fiscal en virtud de la carta autos y papeles remitidos hechos y actuados por el dicho juez mandando que sea suelto de la prisión en que esta y que se le alcen y quiten cualesquier embargo que por el dicho juez le escribieren hechos y dando por libres a los fiadores de los seis mil pesos obligación y fianza que otorgaron de juzgado y sentenciado por el gobernador de Cartagena"479. Esto deja a las claras que en una segunda instancia, se derribe todo lo actuado por el fiscal el juez y el gobernador como primera autoridad de la ciudad en el proceso contra el reo Antonio Núñez Gramajo. En algunos de los procesos que se hicieron en la inquisición y otros juzgados las personas salían libres de toda responsabilidad o culpa. De ello una de las causas era la manera de interceder
476 Legajo Santa Fe 109. f. 688. 477 Idem 478 Idem 479 Idem

223

en las cortes de la ciudad de Madrid a favor del reo. De este caso particular no podemos hacer ninguna hipótesis, simplemente ha salido libre480. Lo que puede ser fiable era que fue una persona que hizo grandes negocios y que con ello contribuyo mucho al "enriquecimiento" de la corona en las Indias y por supuesto a sus mismo intereses o su hacienda como la llamo él. Las cédulas y despachos que solicitaba el señor Antonio Núñez Gramajo era para continuar con los negocios que había heredado de su tío, y que no les podía dejar porque se habían constituido en un gran monopolio "para que pueda despachar una fragata o navío de mi parte para Caracas o Maracaibo en conserva de flota en la forma ordinaria como se la ha concedido en el dicho nuevo concierto en que ello recibir armada"481. Parecía dejarse entrever una cierta discrepancia entre el fiscal y las otras autoridades por lo que alude el reo. Centra la discusión del pleito en que dicha autoridad que representaba a la sociedad arremetía de una manera que según su criterio no era muy clara como lo pensaba el mismo reo. Esto daba la atención que la otra autoridad pudiera apartarse de los criterios del fiscal y tuviese potestad en sus argumentos propios, pues el reo insistía en su inocencia. El reo nombra a una persona como su abogado en esta parte del proceso, que se llamaba Felipe Cuellar. Por lo general la mayoría de los abogados eran presentados por los mismo tribunales y el reo no tenía más opción que escoger uno de ellos. Su defensa se trazaba en reforzar los mismos argumentos que ya en anteriores memoriales había recibido el tribunal de parte de Antonio Núñez Gramajo. No había suficientes pruebas lo reitera una vez más la defensa; "están dadas querellas contra mí parte en que están comprendidas todas sus pretensiones sin que dentro ni fuera de los autos pueda haber ni tener otra ninguna puesto que todo lo que se alega y pretende contra el dicho (...) carece de fundamento y substancia como por el discurso se verificara sin que en tanto daño y por el perjuicio de mi (...) se pueda hacer caso de relaciones inciertas y de personas mal afectadas e interesadas y pues las dichas querellas están dadas comprendidas de todo y (...) tanto tiempo porque está preso se le debe tomar la dicha confesión sin que se ajustósele dilate con ocasión ninguna ni menos informaciones este mandada hacer ni juntar porque supuesto que las dichas querellas general y universalmente comprehende en cuanto pueda haber en la materia la probanza de las especies o casos particularmente al pleito y causa principal y ordinario"482. Según dicho alegato no hay prueba que vinculase al reo a un delito de fraude a la Real Hacienda de su Majestad en Cartagena de Indias. Todo era un entramado de falsas imputaciones a Antonio Núñez Gramajo. Todo era la envidia de perjudicarle en sus negocios y a la misma ciudad que tanto había contribuido. Con respecto a la fianza la defensa hizo una sustentación como un elemento de cierto aseguramiento para con el acusado. Pero que de ninguna manera era para que estuviese preso,
480 Según el historiador Ricardo Escobar Quevedo, la familia Blandón tuvo mucho que ver en su liberación en Madrid. Véase Los Judíos... op.cit. 481 Idem 482 Legajo Santa Fe 109. f. 693

224

además por el hecho de pagar no se le podía acusar de un delito. "Lo otro porque en cuanto a la fianza la pretensión de mi parte es justa y clara conforme a derecho y leyes de estos reinos porque esta causa se reduce a interés como tengo alegado y se reconoce por el fiscal de vuestra majestad y siéndolo es justiciera soltar a mi parte en fiado sin que en esto haya dificultad ni se deba poner (...) Lo otro porque la fianza no ha de serse juzgado y sentenciado (...) Lo otro porque de lo dicho resulta que la dicha soltura no es ni se ha de entender a favor del fisco y en perjuicio de mi parte como sucedería si la del fisco consiguiese (...) Digo que sin embargo se ha de proveer según como tengo pedido los dichos artículos por lo dicho y alegado en que me afirmo general y siguiente (...) Las otras porque en que al primero de la dicha confesión la cosa está en estado en que se puede y debe mandar se le toma para que se le haya siguiendo y substanciando pues por el fiscal de vuestra alteza así más derecho y seguridad de la que tiene (...) todo porque con la fianza de los seiscientos pesos que mi parte tiene dada y con la hacienda que está embargada está asegurada la pretensión y certidumbre"483. Antonio Núñez Gramajo mostraba durante el proceso que tenía muchas personas que le respaldaban económicamente , no solo a nivel local sino a nivel de la misma Península Ibérica, como el vecino de Sevilla Gonzalo Núñez de Sepúlveda. En una sentencia del 3 de abril de 1631484 que le concedía licencia para negociar libremente por un determinado periodo sin ningún tipo de obstáculos por parte de persona alguna, a la vez que se le desembargaban todos los bienes y se den por libre a los fiadores, se le daba carta de naturaleza y se le devuelve la fragata o la nao que tuvo cuando comercializaba productos de la región caribeña. En vez de juzgársele se había llegado a un acuerdo que era favorable a las partes. Y realmente si se lee el principio de la resolución de dicha sentencia vemos que alude a una concertación o
483 Idem 484 "Lo que esta concertado y asentado con Antonio Núñez Gramajo y sobre lo que se han de hacer las cedulas y despachos en su favor es en las cosas siguientes. La primera cedula en la que se da por libre al dicho Antonio Núñez Gramajo de todo lo contenido en las querellas del fiscal de su magestad y de lo que escribió el licenciado Antonio Rodriguez de San Isidro Manrique y informaciones que por el y cualquier otro juez assi en las Indias como en Sevilla en virtud de la comisión o sin ella echo contra el dicho Antonio Núñez Gramajo con lo demás que se contiene en un memorial que por su parte se ha presentado en ocho de enero de este año y de otra cualquier causa que sobreviniere en cualquier manera tocante a las dichas querellas. Hasele dar ansi mismo desembargo de todos y cualesquier bienes que por razón de lo susodicho se le hubieren embargado por el dicho juez o por otro cualquier juez o gobernador en las Indias o en estos reinos de España. Hasele despachar cedula en que se den por libres los fiadores que dio en la ciudad de Cartagena por mandado del gobernador Francisco de Berrio de estar a derecho y pagar lo juzgado y sentenciado en esta causa en cantidad de seis mil pesos y ansi mismo fianza de mil ducados que se presentaría en el consejo. Cedula para que en la misma conformidad se de por libre a Diego Morales y se le desembarguen sus bienes, no obstante que es natural y lo pretende mostrar. Cedula de naturaleza para el dicho Antonio Núñez Gramajo haciéndole natural a estos reinos para que pueda tratar y contratar en las Indias y cargar para ellas y desde ellas a estos reinos como lo hacen los naturales originarios y prometiendo y asegurando su magestad que la dicha naturaleza le será cierta y segura por toda su vida y que en el uso y ejercicio de ella ni en sus efectos no se le pondrá estorbo impedimento ni dificultad alguna apedimiento de consulado de Sevilla ni de otra persona ninguna por cualquier ofrecimiento o ofrecimientos que hiciere de servir con la misma cantidad o con la parte correspondiente a la dicha naturaleza de la que el dicho Antonio Núñez Gramajo sirve o que le quieren pagar al precio o valor de ella conforme al mayor en que otras se hubieren despachado porque nada de los susodicho se ha de admitir ni otra cosa alguna que impida ni haga incierta la dicha naturaleza al susodicho. Otra cedula de naturaleza en la misma conformidad y con las mismas clausulas y condiciones que la precediente a favor de alguna persona que nombrare el dicho Antonio Núñez Gramajo. Cedula para que pueda despachar y navegar una fragata o navío de menor porte de permisión en conserva de flota o armada para cualquiera de los puertos de las Indias como no sea el de Cartagena, Puerto Belo, San Juan vlva (vuelva) para este presente año o uno de los siguientes. Otra cedula para otra fragata o navío de permisión de la misma forma que la de arriba para que la pueda despachar y navegar el año que viene de treinta y dos o en otro de los siguientes. Cedula para que el dicho Antonio Núñez Gramajo pueda disponer libremente a su voluntad de unas casas principales que tiene en la ciudad de Cartagena junto a las monjas descalzas para que como dueño que es de las dichas casas las pueda vender libremente a quien quiera y para que en el entretanto que no las vendiere no se las puedan tomar de aposento vivir ni ocupar por fuerza ni contra su voluntad ni de su procurador por ninguna causa que sea publica ni particular para que ningún titulo generales oidores ni otros ministros ni para inquisidor ni otro ningún oficio y para que al presente la vive que es el inquisidor Domingo Velez de Asas y Argos se las deje libres y desocupadas compeliéndole a ello el gobernador que es o fuere de la dicha ciudad y para que la persona que la comprare goce de la dicha medida". Legajo Santa Fe 109 f. 699-700

225

negociación de ambas partes de no llevar al reo a un juicio. Se le expide una cedula para quedar libre al señor Diego Morales, como al desembargo de sus bienes. A Antonio Núñez Gramajo se le dio por libre de toda culpa y responsabilidad y se le daba carta libre para sus negocios y disponer de su patrimonio heredado de su tío y del cual había obtenido un trabajo en las Indias Occidentales, por medio de una cédula de naturaleza. Esta sentencia se dio al parecer en una segunda instancia de tal manera que no corrobora con lo instruido por las autoridades de Cartagena de Indias que le obligaban a pagar por fraudes en la Hacienda Real. A pesar de que él una carta primera recibida por las autoridades de la ciudad se comunicaba la detención por delitos cometidos en un tiempo donde no residía legalmente. Esta sentencia se contradice con lo apostado primero por el rey y las autoridades de Cartagena de Indias y sus provincias. La salida fue realmente negociada con una cantidad que se estimó en unos catorce mil ducados a la vez que le dieron carta de naturaleza para residir y seguir comercializando en las Indias Occidentales. Antonio Núñez Gramajo dentro de su entramado trabajó con otros coterráneos a los que la Inquisición de la ciudad los había juzgado, como fue el caso de Blas de Paz Pinto o Luis Lemos entre otros. La herencia que obtiene Antonio de su tío era la transmisión comercial que se fue transmitiendo entre la misma familia. Consolidando un poder hegemónico, endogámico, que no solo por intereses económicos sino también culturales no debía de pasar a manos de personas distintas a las de la familia judaica. Dentro de dicho contexto podemos ver algunos ejemplos de la misma familia Gramajo iniciada por su tío en relación a uno de sus parientes que trabajaba en la región del Brasil. De otro lado del atlántico Brasil atrajo desde muy pronto a los intereses de los descendientes de judíos. Fernando de Noroña o Loronha sería uno de los renteros del consorcio de cristianos nuevos que arrendaría, de 1501 a 1506, la costa brasileña con el encargo de desbravarla y de construir como mínimo una fortaleza. La riqueza era el palo de Brasil, útil para la tintorería. A mediados del siglo XVI, los encontramos como pobladores, invirtiendo en el cultivo de la caña de azúcar en las diferentes capitanías y ocupándose de las ofertas de la aduana, como los contratos de las rentas hechos por la sociedad de Antonio Calvo y Manuel Caldeira en 1571, o la de Jorge Rodríguez Solís, Manuel Da Costa y Pedro de Baeza. Más tarde serían las rentas del consulado, los contratos de la construcción naval, de la importación de vinos y otros, entre el continente y la América485. En Sevilla Antonio Núñez Gramajo había hecho negocios con un mercader francés converso llamado Gerónimo Carlier, a quien compro unas piezas, aproximadamente "setenta y cinco de olanes, para remitir a la flota que despachaba a tierra firme por cuenta de Luis Fernández Suárez(Gramajo) vecino de esta ciudad de Cartagena de Indias, pagados por ellos un precio de
485 Tomado del texto Los judíos en Portugal de Maria José Pimienta Ferro Tavares. Colecciones Mapfre-1992. Madrid España. P. 284

226

catorce ducados y medio por cada pieza y mil quinientos cincuenta y cuatro reales y medio de costo de flete, averías y demás gastos, se mandó ambas cantidades trece mil quinientos diez reales, todo en moneda de plata doble"486. Así como su tío fue un asentista pero que antes había sido factor de Pedro Gómez Reynel, que obtuvo una licencia de los primeros asientos para las Indias. También se constituyó en de Cartagena de Indias con la ayuda a conventos y al hospital de la ciudad para su funcionamiento. Algunas órdenes religiosas que recibieron ayuda de él le respaldaron como una forma de caridad y alegaban que no se le podía juzgar o condenar porque dejarían ellos de percibir dichas ayudas. La herencia que tuvo Antonio Núñez Gramajo de su tío, se basó en tres pilares principales en los que comercializó, como fueron las casas, el negocio de esclavos y las tierras o estancias que tenía en las afueras de Cartagena de Indias. Antonio Núñez Gramajo se había casado con su sobrina, una manera endogámica de las familias de cristianos nuevos de pretender concentrar y mantener los capitales que habían recibido de sus antepasados. Una de las hermanas de Antonio Núñez Gramajo se casó con un banquero del rey Felipe IV, Duarte Blandón Suárez, permitiendo a la familia de los Gramajos tener privilegios en la corte de Madrid. Fue el propio Duarte quien había participado en la negociación temporal para los cristianos nuevos a cambio de fondos para la Corona y él va a hacer de su cuñado un hombre de poder; entre 1639 y 1647 los dos se asocian para firmar un asiento con el Estado español que les dejara la suma de cuatro millones seiscientos cincuenta y cuatro mil cuatrocientos ochenta y nueve ducados de dividendos487. Jorge Fernández Gramajo Fue considerado por las autoridades de la ciudad de Cartagena de Indias, y más concretamente por el tribunal del Santo Oficio de esta ciudad, como judío converso practicante de la ley de Moises, y por ser un gran negociante de mercancías traídas del continente africano y de la misma región del Caribe en complicidad con otros judíos que habitaron la región y se habían instalado en los puertos más importante de la región, como Veracruz en México, Puerto Bello en Panamá, la Habana en Cuba y la misma Cartagena de Indias. Se comisionó al oidor de la Audiencia de Panamá para las investigaciones pertinentes en materia de posibles fraudes fiscales en los que él y otros posibles extranjeros hayan incurrido en delitos contra la hacienda pública de la Corona española. Se sospechaba que muchos de los judíos que estaban radicados en la ciudad de Cartagena de Indias habían entrado ilegalmente a la ciudad como extranjeros si tener un permiso de residencias, pero a pesar de ello algunos lo consiguieron en la ciudad de Panamá con la complicidad de las mismas autoridades de la ciudad. De los sospechosos en este proceso se encontraban bajo investigación los
486 A.H.P.S Sección protocolos legajo 10.143 f. 32-33. 487 Boyajain J. op. Cit, Julio Caro Baroja, Inquisición, brujería y criptojudaismo, Madrid 1966. Retomado de Inquisición y judaizantes en América Española siglos XVI-XVII. Editorial universidad del Rosario. 2008. Bogota. Ricardo Escobar Queved0

227

siguientes extranjeros "contra Jorge de los Santos, Manuel Rodríguez, Bartolomé de Codar, Duarte López, Antonio Hernández Cabacas, Fabricio de Viacava, Domingo Carcaño, Andrés González, Roque de Mesa, Pedro de Abreu, Luis López, Enrique Rodríguez, Gaspar Martín, Fernando Díaz Estremós, Francisco de Piaueta, Daniel Pinto, Jorge Gramajo, Cristóbal Ferrel, Manuel Téllez y otros"488. Jorge Fernández Gramajo fue llamado a declarar sobre sus posibles fraudes contra la Hacienda Real, pues debía justificar ante las autoridades los movimientos mercantiles y financieros que había hecho durante el tiempo que estaba residiendo en la ciudad de Cartagena de Indias. Dijo el reo ante las autoridades civiles del tribunal; "Refiere llamarse Jorge Fernández Gramajo y ser natural del reino de Portugal, de Villanueva de Portimán, en el Algarve. Que habrá 24 años, poco más o menos que pasó a las Indias viniendo de Lisboa al Brasil o Cabo Verde, y que arribó con caso fortuito a la ciudad de Santo Domingo, donde fue dado por libre por la Real Audiencia de Santo Domingo pagando de las mercaderías que venían en el navío los derechos pertenecientes a su Majestad. Al cabo de tres años se vino a Cartagena para embarcar hacia España en la fragata del cargo del general Pedro Meléndez Márquez, lo cual no llevó a cabo porque se tuvo noticia de que en La Habana andaban treinta y tantos navíos enemigos y el general permaneció en este puerto. Después le fueron viniendo algunas encomiendas y negocios de esclavos que le obligaron a quedarse en esa ciudad de Cartagena, donde se avecindó hace ya unos veinte años. Aquí tiene posesiones de casas de “cal y canto” desde hace más de doce años. Y que la licencia que tiene es la composición que hizo con el gobernador don Pedro de Lodeña por cédulas de su Majestad, llegado que fue a esta ciudad. Que los negocios que ha tenido en esta ciudad fueron casi todos de particulares de esclavos que le traían desde Guinea, Cabo Verde y Angola, y que lo procedido de este negocio lo enviaba registrado todos los años a la Casa de la Contratación. También ha tenido negocios de mercaderías: un poco de pimienta le vino registrada de Sevilla y que en esas partes tuvo algunas correspondencias de mercaderías de frutos de las tierras donde las tenía, como harinas y otras cosas. Y que de Angola, Cabo Verde, Guinea y Brasil, nunca tuvo correspondencia de mercaderías ningunas, más que esclavos que vienen con registro y licencia de su Majestad. Y que en estas partes tuvo algún trato de esclavos por su persona y por mano de algunos agentes portugueses y castellanos. Y que nunca entendió tenía necesidad de licencia de su Majestad para tratar y contratar, lo uno por el largo discurso de años que llevaba residiendo en estas partes, y lo otro por estar compuesto hacía ya tantos años, y en la dicha composición haberle dado el gobernador licencia parta tratar y contratar, y lo otro porque siendo como es portugués, nunca se tuvo por extranjero, mayormente siendo natural del Algarve, cuyo reino fue siempre de la Corona
488 Escribania 586b legajo 2

228

de Castilla, y en consideración de ello, en la Casa de la Contratación de Sevilla dejan pasar en las flotas y armadas a todos los naturales de aquel reino, sin preceder para ello otra licencia. Y que viniendo este declarante debajo de esta buena fe, sin saber ni oír otra cédula en contra más que una del licenciado don Bartolomé Morquecho, fiscal de la Real Audiencia de Panamá, en virtud de la cual este declarante hizo una información para enviar al Consejo de las Indias a pretender naturaleza. Dijo también que algunos navíos de los que venían con negros compraba este declarante y echaba al través, y que bien podría hacer aprestar algunos para sí y vender otros enteros como los compraba, y que por ser cosas tan menudas, no las tiene en la memoria ni se acuerda. Se le pregunta si son ciertas y sacadas del libro que el dicho señor oidor halló a este declarante, dijo que sí, que son las dichas partidas de su libro"489. Jorge Fernández Gramajo ante la insistencia de imputaciones de haber hecho fraude a la Real Hacienda de la Corona por carecer de permiso para hacerlas, el miso reo en su defensa hizo las siguientes declaraciones que a su juicio no conducían a delito alguno, por las mismas condiciones o circuntanscias en que se hacían los negocios entre los diferentes financistas y mercaderes en la Carrera de las Indias. "Respondiendo al cargo que se ha hecho en razon de que siendo portugués, y por tanto extranjero, residió en las Indias, tratando y contratando sin tener para ello particular licencia de su Majestad ni facultad, declara que debe ser absuelto por varias razones: Lo primero, porque de lo que ha referido en su confesión, que es sobre la que está fundamentado el cargo, no resulta culpa ninguna, porque lícitamente, sin perjuicio de su Majestad, y en bien y utilidad de los vecinos de esa ciudad, él ha residido allí durante varios años. Lo otro, porque habiendo llegado a Santo Domingo, hacía ya veinticuatro años, y con idea de volver a España llegó a Cartagena y de aquí no pudo partir por la presencia de enemigos que impedían el viaje de la armada. Por ello se estableció en Cartagena, solicitando permiso al gobernador don Pedro de Lodeña, para establecerse y contratar en esas partes. El cual, en virtud de dos cédulas de su Majestad (fechadas en 1 de noviembre de 1591) en las cuales se requería a las autoridades para que promoviesen la composición de los extranjeros, le recibió y admitió, por cantidad de doscientos ducados, con libertad para vivir en esos reinos y para contratar como los demás vecinos y naturales. Después, en el año 1607 el gobernador don Diego Fernández de Velasco ratificó está licencia. Y que en dicho tiempo ha habitado en esa ciudad de Cartagena con casa poblada, criados y armas, acudiendo al servicio de su Majestad en ocasiones de enemigos. Y ha acudido asimismo al comercio contratación pagando los derechos que corresponden a la Real Hacienda. Y en todo este tiempo nunca los gobernadores de estas provincias o del Perú, donde se han llevado sus esclavos han puesto estorbo o impedimento alguno. Lo otro, porque cuando se dice que el dicho gobernador
489 Fol.19-24.Declaración o confesión del capitán Gramajo. Cartagena, 9 de julio de 1611.

229

don Pedro de Lodeña no pudo extender la licencia que dio a más de lo permitido por la Cédula Real, que fue sólo para residir en las Indias y no para tratar y contratar, que debe entenderse que viva cada uno según su modo y trata, porque sin él no se podría sustentar nadie. Solicita además que se tengan presentes las palabras de una Real Cédula fechada en 13 de enero de 1596 en respuesta a una carta del oidor de Lima, Joan Fernández de Recalde, en la que hay un capítulo relativo a las composiciones en el que se dice lo siguiente: “(fol.31r) en las conpusiciones que se hazen dezís que sólo se da licençia a los dichos (fol.31v) estranjeros para vivir y residir (...) preguntáis si se les dará licençia para tratar y contratar, por pareszer justo así lo a pareszido (...) todo lo qual ayuda y faboresze a mi pretençion, y que en virtud de la dicha conpusiçión y licençia del dicho governador aya podido tratar y contratar sin contrabençión de sédula y hordenanza, porque verdaderamente (...) el dicho gobernador no era culpable (...) antes quede asegurado con su decreto". Lo otro, porque no se pueden entender que la intención de las cédulas dadas por su Majestad sea la de prohibir el comercio de esclavos que realizan los portugueses, de hecho se han celebrado asientos para este fin que permiten este comercio. Lo otro, que habiéndose procedido el año de 1609 por parte del licenciado Bartolomé Morquecho, fiscal de su Majestad en la Audiencia de Panamá contra los extranjeros, por auto definitivo se declaró no ser comprendido en la dicha comisión en virtud de la composición que él había presentado, declarándose no ser prohibidos sus contratos y negocios y no haber contravenido la cédula de su Majestad referida a tal asunto. Lo otro, porque hace más de doce años que posee bienes raíces en esa ciudad en la que reside y por tanto podría tener carta de naturaleza, porque además ha gastado más de treinta mil ducados. Que además, el año de 1595, cuando el corsario Francisco Drake pasó a la ciudad de Nombre de Dios aprestó a su costa dos fragatas para defender la ciudad, y lo mismo hizo en otras ocasiones de ataques de enemigos. Y fue nombrado por alcalde ordinario de esa ciudad en tres ocasiones (1603,1607 y 1608) y durante este periodo hizo obras en el hospital de la ciudad, y en el monasterio de San Diego de los descalzos franciscos, del que es síndico, ayudando a su costa al resto de monasterios de la ciudad y a personas necesitadas. Lo otro, en relación a alguna pequeña mercadería que a su nombre pudo venir registrada, no pensó que era delito, y no se debe reparar en ello. Y en cuanto a las harinas y frutos de estas partes tampoco, pues tampoco está prohibido por ninguna ordenanza el trato de ellas a los extranjeros, no siendo, como no eran mercaderías de Castilla"490. Las declaraciones hechas por el reo dejaban dudas ante las mismas autoridades del tribunal, que al tenor del oidor de la audiencia de la ciudad de Panamá entró a revisar para tomar una decisión al respecto. “(fol.168v El señor licenciado Antonio de Obando... oidor de la Real
490 Fol.27-37. Petición del capitán Jorge Fernández Gramajo. Cartagena, 20 de julio de 1611.

230

Audiencia de Panamá (...) habiendo visto estos autos hechos contra el capitán Jorge Fernández Gramajo, sobre que siendo portugués pasó a estas partes más ha de veinticuatro años y a residido en ellas sin licencia de su Majestad hasta el año de 1593, en que se conpuso por docientos ducados(fol.169) y sobre que antes y después a tenido algunos tratos y contratos, en particular en esclavos negros de Guinea, Cabo Verde y Angola, suyos y de otros, contra cédulas y ordenanzas (...) Dicho que en virtud de la cédula de su Majestad, su fecha en Aranda, a 14 de agosto de 1610, remitía y remitió la determinación de la causa al Consejo de Indias para que vistos los autos de lo referido y parezeres de su buen proçeder y socorros que a hecho públicos y particulares que le son notorios a su merced de diez años a esta parte, la determine, y para ello mando(fol.169) que dentro de cuatro meses como salieren los primeros registros de este puerto en que han de ir los autos de su pesquisa, parezca en el dicho Consejo por su procurador a oir sentencias en todas instancias, y en el inter no salga de este gobierno ni disponga de los bienes raíces enbargados sin orden del dicho Consejo o juez competente, so pena que la enajenación que hiciere, sea ninguna y que use de la compusición presentada en lo lícito y permitido en sus encomiendas desde esclavos y beneficio de ellas y los suyos que les vinieren hasta que por el dicho Consejo [roto] (fol.170) de salarios suyos y de sus oficiales que les reparte en virtud de la otra comisión de la misma data y fecha, por haberse ocupado en el término de ella en esta causa, y las costas procesales y saca que le tocan, cuya tasación en sí reserva. Y así lo proveyó y firmó"491. No se podía tomar una decisión hasta que las mismas autoridades competentes hicieran las averiguaciones en lo pertinente a lo referido en el sumario que se le estaba siguiendo a Jorge Fernández Gramajo, pues en estos procesos cuando se llevaban a cabo una averiguación de lo imputado al reo, de alguna manera terminaban favoreciendo al imputado, porque el entramado de sus negocios certificaba en su favor, y si hubiese alguna diferencia por supuestas deudas el reo aludía como en otros casos que era por envidía y por ser enemigos suyo. Pero en este caso el reo todavía no había sido arrestado, como en otros procesos donde el entramado certificaba a favor o en contra del reo. El fiscal del proceso de imputación contra Jorge Fernández Gramajo consideraba que había fraude contra el fisco porque el reo no había cumplido con el plazo estipulado para presentar las pruebas que lo consideren lo contrario a la imputación de delito. Refiere que, en virtud del auto de remisión, se le requirió al procesado Fernández Gramajo para que compareciese por sí o por su procurador en el Consejo en los cuatro meses siguientes a la partida de los galeones. "Y porque el dicho Gramajo no ha cumplido con esta obligación, suplica le mande prender y se le embarguen todos sus bienes, y que se le apremie a que entregue todos los libros y registros de los tratos que ha

491 Fol.168-169. Auto de remisión. Cartagena, 17 de septiembre de 1611.

231

tenido desde el año de 1611 hasta hoy"492. El tribunal autoriza que se arreste a Jorge Fernández Gramajo y el secuestro de todos sus bienes por el delito de fraude a la Real Hacienda de la Corona en las Indias Occidentales. Su representante Bartolomé de Arze Pizarro, "en nombre de su sindicado eleva una petición ante las autoridades del tribunal que le juzga en una notificación del 17 de enero de 1619, en la ciudad de Cartagena de Indias, en la que señalaba que el reo estaba en arresto en las cárceles secretas del tribunal y solicita se le dé traslado de la carta de naturaleza concedida"493. A continuación está el traslado de dicha carta de naturaleza, fecha en Madrid, 14 de enero de 1614. Posteriormente el representante de Jorge Fernández Gramajo presentó ante el tribunal un alegato494 en favor del sindicado pues consideraba que lo imputado por el tribunal no tenía una validez jurídica, porque consideraba que las pruebas eran realmente endebles en sus argumentos y que el reo había actuado dentro de la legalidad establecida dentro de los mercados que se hicieron en las Indias Occidentales con la importación y el comercio de productos en el puerto de Cartagena de Indias, a pesar de las sospechas y las dudas que tenían las autoridades con el "permiso" para estar en las Indias Occidentales, que el mismo representante había mostrado ante las mismas autoridades. Pero el problema no estribaba en el permiso sino en la manera de como lo obtuvo y que realmente no había pagado el valor verdadero del mismo, además que dicho permiso le permitió hacer negocios, pero de una manera ilícita, sobre todo el fraude y el contrabando que realizó a principios del siglo XVII en la región del Caribe, donde su familia participó en muchas operaciones financieras en la importación de negros traídos del continente africano. El fiscal de la audiencia del tribunal Alonso Alférez, en relación a los autos proferidos por la autoridad competente contra Jorge Fernández Gramajo, presentada el dia 17 de febrero de 1620; refiere que de haber sido presentada la carta de naturaleza del dicho Fernández Gramajo, éste no ha cumplido con lo dispuesto en el auto proveído por el licenciado Ovando, por lo que pide que se haga según y cómo tiene pedido, y se le apliquen las penas ya dictaminadas. Solicita se dé por libre a su parte, en virtud de que se le dio permisión y licencia para que usase de la composición en lo lícito y permitido en sus encomiendas de esclavos y no habiendo el dicho su parte excedido lo que por dicho auto se le permitió, y por concurrir además la carta de naturaleza que su parte ha recibido del Rey, no es fundamento lo que contra él se alega en decir que no pertenece al tiempo antecedente del que se dio, pues además de no ser justificada la dicha alegación, en el dicho tiempo su parte no tuvo otros tratos ni granjerías más que tan solamente las que por la dicha composición se le permitieron. Y menos es considerable el decir que la dicha carta de naturaleza fue ganada con
492 Fol.175. Petición del fiscal, Alonso Alférez, en relación a los autos contra el capitán Jorge Fernández Gramajo. Cartagena, 14 de enero de 1620. 493 Fol.178. Petición de Bartolomé de Arze Pizarro, en nombre de Fernández Gramajo. Cartagena, 17 de enero de 1619. 494 Fol.185. Petición de Bartolomé de Arze Pizarro, en nombre de Fernández Gramajo. Cartagena, 8 de febrero de 1620.

232

siniestra relación, pues de ella misma consta lo contrario. En el auto del expediente que se tramitaba contra el capitán Jorge Fernández Gramajo, el dia 24 de abril de 1620 en Cartagena de Indias495, el juez se aparta del criterio del fiscal en la que se le condenase por fraude a la hacienda pública de esta ciudad. Alonso del Pino de Cáceres, oidor de la Real Audiencia de Panamá, juez de visitador de navíos de negros y mercaderías y contra extranjeros, refiere que, tras haber visto el contenido del proceso contra Jorge Fernández Gramajo, declaró que el dicho Gramajo no era de los comprendidos en su comisión, porque en virtud de la dicha carta de naturaleza, tenía que ser tomado como natural de los reinos de Castilla y podía contratar libremente en los Reinos de las Indias y gozar de todas las franquezas, libertadas y exenciones que gozan los naturales. Y declararon ser hombre importante y necesario en la República por los beneficios que ha hecho y hace en ella y solicita le desembarguen todos los bienes que por esta causa se le hubieren embargado. Las diferencias al interior del tribunal parecía que no sorprendían a nadie, fue así que según la interpretación del juez la situación del capitán Jorge Fernández Gramajo se ajustaba al perfil de la legalidad jurídica expedida por la misma Corona, el sospechar de una persona no era argumento valido para seguir con su detención. Dijó el mismo gobernador en su explicación que era un hombre importante para la ciudad y la misma Corona, por negocios que manejo sobre todo en cantidad de plata y volumen de mercancías. Las razones jurídicas que aleguen otras autoridades no tienen "valor", lo único verdadero era la posición económica y social que ocupó en la región de las Indias Occidentales, asi hayan tenido el temor de que Jorge Fernández Gramajo pudiese competir con la Corona española en poder. Garcí Méndez de Dueñas Nacido en Portugal y de oficio mercader, natural de la Villa de Olivenza, obispado de Elvas en el reino de Portugal, de edad cincuenta y ochos años aproximadamente. Dijo que había estado en alguna región de Europa, más concretamente en la región del sur de Francia, en los límites con España. "Dijo que ha estado en Francia, en Bayona, a cinco o seis 6 leguas de la raya de Vizcaya y que no sabe si llego a Burdeos y luego dijo que se acuerda que llegó a Burdeos y que ha estado poco tiempo en Bayona y Burdeos cuando vendió unas mercaderías que llevaba y que no se acuerda cuanto tiempo estuvo allí".496 Después hace su regreso a la ciudad de Lisboa, donde emprende un viaje al continente africano, más concretamente a Guinea, en compañía de un familiar suyo, llamado Rui Méndez, residieron por algunos días en el reino de Río Santo Domingos haciendo una partida de esclavos para la carrera de las Indias y que saliendo en una nao, se
495 A.G.I Escribania 586b Folios 187-188 496 AHN Leg 1648 exp 16 69

233

perdieron en la ruta, volviendo de nuevo al puerto, para embarcarse en otra nao para tomar como destino las Indias Occidentales, llegando a la isla de la Española, donde desembarcaron y estuvieron alrededor de un año poco más o menos, luego zarparon para llegar a Cartagena de Indias, donde estuvo seis meses. Luego se fue al interior del Nuevo Reino de Granada, por la región de la ciudad de Tunja por un tiempo y pasando a la gobernación de Valenzuela, volviendo a la isla de la Española en Santo Domingo, pasando luego al reino de Catilla en España y luego a Sevilla. Esa parece fue su primera salida de los Reinos de Portugal, lo que posibilitó tener una impresión de las rutas y lo que era el comercio del continente africano con las Indias Occidentales. Esto hace que de nuevo emprenda otro viaje, desde Sevilla a la región africana y así empezar no solo a tener experiencia en dichos viajes, sino a la forma como se hace el comercio y el mercadeo de productos que se trasladaban de una región a cualquier puerto de la región caribeña de las Indias Occidentales. Lo que le parecía como un negocio rentable por dicha época era la importación de esclavos negros. Cuando llega a Guinea por segunda vez hace una partida de negros con destino a la ciudad de Cartagena de Indias, donde las vendió y partió para la región de Centroamérica, concretamente a Nicaragua, llevando mercaderías y vino que había comprado allí, entrando el 20 de agosto. Luego va a la región de México, al puerto de Acapulco, que junto a Veracruz, fue importante en la recepción de mercancías para dicho país, y allí estuvo un año y medio hasta luego volvió a Los Reyes en Perú. Dijo que en Francia no se acuerda con que personas había tratado. Para el tribunal de la inquisición su estrategia fue siempre primero recabar información del entorno, buscando testigos que dieran información de sus actividades no solo en la religión sino en lo comercial, para saber con quién y si había des fraudado a la real hacienda. En las primeras indagatorias el reo vacilaba en decir si había estado en una determinada región y cuánto tiempo estuvo allí, llegando a contradecirse. Esto llevó con el tiempo a que la misma institución viera que si se contradecía era para encubrir de alguna manera ciertos actos que tenían el sello de un dolo. Cuando se le detuvo, la misma Inquisición alegó que tenía una contabilidad, unas deudas pendientes dentro de su entorno, que a su parecer no se tenían problemas y eran bastante claras a la hora de tramitar y de ser canceladas a los deudores, sin tener que recurrir a trámites jurídicos con abogados de los deudores. "Aclara a V.A. que en esta causa se procedió conforme a estilo y práctica común del Santo Oficio fundado en las instrucciones en particular en la de Ávila del año de 1498 que dice que las deudas que parecieren líquidas y claras se deben pagar, los inquisidores la manden pagar luego sin esperar la deliberación de tal preso (...) Y los deudas que se pagaron de dichos bienes de Garci Méndez harán líquidas y claras que constaban de obligaciones y escrituras públicas auténticas, libre de todo fraude y dolo por ser personas libres de toda sospecha de confianza, y que proceden 234

de ropa y mercaderías que se habían vendido que las más o casi todo tenían en su tienda y se hallaron en ella"497. El interés del proceso se empezó a centrar en el entramado de personas que tuvo el reo en su entorno comercial y de otras actividades como lo relacionado con la cultura y la religión judaica. En lo que nos interesa de la parte de los negocios, el tribunal retuvo a uno de los principales gestores y administradores de la hacienda del reo. Era el testigo que estaba en prisión en las cárceles secretas del Santo Oficio de Los Reyes llamado Antonio de la Oliva Salazar, pero su verdadero nombre era Antonio Gómez, que junto con su hermano Diego Gómez se encargaron de los negocios de recibida y manejo de sus negocios, tanto en la importación, como manejo de dineros. Antonio de la Oliva así lo certifica en una de las indagatorias ante el tribunal, la manera como se hizo una importación de mercancías desde Nicaragua, y la forma de hacer una escritura y de los dineros que recibía y las deudas que tenía con otros mercaderes: "Esta carta vieren como yo Antonio de la Oliva Salazar estando presente en esta ciudad de los Reyes del Perú otorgo y conozco por el presente carta que de mi grado y buena voluntad cedo y renuncio y traspaso al capitán Garci Méndez de Dueñas, mercader y vecino de esta ciudad, que está presente conviene saber setecientos cuatro quintales de brea que yo cargue en la Villa y puerto del Realejo en el navío nombrado la Trinidad, de que es dueño y maestre Antonio de Favias que al presente se está aguardando en el puerto del Callao, los cuales vienen registrados y por mi cuenta y riesgo y consignados a mí y por mi ausencia al dicho Garcí Méndez de Dueñas y por la de ambos a Domingo de Campos vecino de esta ciudad como más largamente parece y por la fecha del registro y por todas ellas cuyo testimonio otorgo por ante Sebastián Ramírez, escribano público de la dicha villa del Realejo, en veintisiete días del año próximo pasado de 1622 se entregó al dicho Garci Méndez de Dueñas con esta escritura (...) Y aunque son por todo setecientos veinticinco los demás le dejo quite y largo por lo que puede mermar por precio y cuantía cada quintal de tres petacones de a ocho reales castellanos que suman dos mil ciento doce patacones que así por compra me ha dado y pagado en el dicho capitán Garci Méndez de Dueñas"498. Como hemos dicho no solo era Antonio Gómez uno de los principales dentro del entramado del capitán Garci Méndez, sino también su hermano Diego que hacía parte de la hacienda que dicho capitán les había delegado de una manera directa en su manejo. Esto con el fin de evitar sospecha y por ende hacer fraude al fisco de la Real Hacienda de la corona de España en la Carrera de las Indias. La ropa que había traído a México procedente de China la brea de Nicaragua, era una manera de encubrir lo que realmente le pertenecía directamente a Garci Méndez. Los dos hermanos
497 AHN Leg. 1648 exp 17 4 498 AHN leg 1648 exp. 17 8

235

Gómez tenían el control y manejo de la hacienda del dicho capitán y reo. En cabeza de dicho capitán estaban trescientos quintales de brea que vinieron en una nao llamada Luis García, otro tanto, setecientos, en la nao maese Antonio. Que el dicho su hermano Diego hiciera escritura de venta, con la confianza que el dicho Garci Méndez la había depositado de una y otra brea, además de la importación de veinticinco sacas de tabaco y seis petacas de cebadilla, según las que aparecían en las escrituras, fuera de una cantidad de plata miles de pesos en reales. Los fraudes eran realmente obvios en este tipo de negocios, a los que los portugueses de origen judío tuvieron acceso en el mercado de las Indias, no solo el fraude y el contrabando, sino la manera de ocultar lo que se procedía a no declarar y sobornar a empleados o funcionarios de los puertos donde llegaba la mercancía. "Dijo que si una noche fue el dicho Diego Gómez su hermano a casa del dicho Garci Méndez que vivía frontero de un molino y abrió el dicho fardo a solas en una recamara y este entre tanto se quedó hablando con el dicho Garci Méndez en una sala con su hermano y su hermano les deshizo y vio lo que había en él y le volvió a hacer porque así lo dijo a este confesante y preguntado si sabe o vio este confesante que la ropa de dicho fardo se vendiese. Dijo que sabe que no se vendió cuando a él le prendieron, que su hermano iba en casa de dicho Garci Méndez todas las noches o las más de ellas y que podría ser que le hubiere vendido como dueño de la casa, que este no lo sabe. Y que también tenía el dicho Diego Gómez un baúl de ropa de México y China en casa de Diego Vaéz y que le dijo a este confesante que fuese a la tienda de Garci Méndez y trajese un negro que llevase aquel baúl y que y que este fue a la tienda del dicho Garci Méndez y hallando en ella le dijo que el dicho su hermano quería enviarle un baúl de ropa que le guardase que le diese un negro que fuese por él y el dicho Garcí Méndez dijo a este confesante que aquel niño llevaría un aguardador que se lo podía entregar seguramente y que el niño que es un sobrino suyo de edad de catorce años poco más o menos llevo el negro con su caballo y angarillas y el dicho su hermano y este confesante entregaron el dicho baúl y lo llevo a su casa no a la tienda y que entiende este baúl lo mismo que el fardo que es no saber si está vendido por el dicho su hermano"499. Había entonces una manera de esconder las mercancías que provenían de otras regiones y era que sus mismos amigos del entorno o entramado sirvieran para ello. De tal manera que no había inicialmente un vínculo del señor Garci Méndez con dichas mercancías, ya que eran depositadas a terceros y su responsabilidad. Pero cuando fueron apresados dichos amigos de su entorno, las cosas cambiarían, delatando a su jefe, el capitán Garcí Méndez como principal responsable. Otra forma de hacer fraude no solo era sobornando, sino que cuando se llega a Callao con mercancía, mucha de ella era traída por tierra desde Paíta, al norte de Lima, cerca de Trujillo, donde la que pasaba y la
499 AHN leg 1648 exp 16 14

236

que no se declaraba, una parte era vendida en el camino "y otra en que venía ropa de vestir blanca de este confesante y su hermano y alguna ropa de China y México entre la ropa blanca que vendieron en el camino y parte de otro baúl y que el fardillo verdad es que lo trajeron y no fue uno solo sino dos pequeños que venían por sobornales y los sacaron de cebadilla por temor que no se los cogiesen y que llegados aquí de la que traían en los dos baúles y en los dos fardillos de ropa China y México junta lo hizo el dicho Diego Gómez y el baúl que enviaron a guardar en casa del dicho Garci Méndez y que ya tiene dicho que pasaron un fardo grande como de ruan al navío de Manuel no le cogiese la hacienda y puesta en cabeza de terceras personas"500. Al mismo tribunal de la Inquisición le interesaba con que personas negociaba el reo en México a lo que el confesante dijo no saber sus nombres, pues solo se acuerda que al dicho capitán le consignaban su ropa y otras mercancías con destino a la región del sur de las Indias, más concretamente a la región del Perú, lugar de residencia y donde definitivamente era el que recibía y orientaba todo su entramado. En México tuvo un crédito por una cuantía que según el testigo se calculaba en doscientos mil pesos,y como dijo él en relación al ambiente de dichos mercaderes " que a su puerta se juntaban los mercaderes una rueda a hora y aquella se iba y se ponía otra luego y que todos aquellos los tiene en posesión de amigo". Garci Méndez no se hizo solo en el comercio y mercadeo de las Indias Occidentales. En el proceso que se le adelantó el tribunal de la ciudad de los Reyes al asentista más importante que tuvo la región peruana y uno de los más influyentes e importantes en la región del Caribe en la importación de esclavos negros y de otras mercancías, así como su financiación a terceros con créditos a corto y largo plazo fue Manuel Bautista Pérez. Entre este último y Garcí Méndez el tribunal encontró dudas de quien era dueño de una determinada suma de dinero, que bien pudo ser préstamos o litigios de deudas por negocios que en su momento de la detención de uno de los dos no estaba saldada, como pensaba inicialmente el tribunal cuando detuvo al capitán Garcí Méndez, aludiendo que las cuentas eran claras y de que no habría posibles reclamos. Y uno de ellos era el pleito de saber de quién era un dinero, que uno de los testigos hizo contra Manuel Bautista Pérez dentro de su proceso inquisitorial. El testigo se llamaba Juan Merchán. "Dijo que al pagar a Méndez de Dueñas que buscase esta plata a Darío porque no se hiciese mala obra al dicho capitán Juan Rodríguez Guerrero y que este declarante se obligaría a la cantidad porque el dicho capitán Guerrero y que el dicho Garcí Méndez dijo que si había y a otro día siguiente que ya había hallado la plata que fuese hacer la escritura y se hizo en la tienda del dicho Garcí Méndez luego al punto por principal este declarante y por fiador al dicho Garcí Méndez y la obligación se hizo a Manuel Bautista Pérez portugués que tiene negros en la calle Santo Domingo pareciele que ante Juan Ribera y que este declarante sospecho y aún tiene por
500 AHN leg. 1648 exp. 16 23

237

cierto que el dicho Garci Méndez hizo la cita sobre la escritura. Y por llevárselos intereses de los dichos siete mil setecientos pesos y que la verdad es que este declarante está obligado a pagar esta cantidad por el dicho capitán Juan Rodríguez Guerrero al dicho Manuel Bautista Pérez aunque como dicho tiene siempre ha tenido por cierta y la tiene que la plata es del dicho Garci Méndez y no del dicho Manuel Bautista Pérez"501. Manuel Bautista va a dejar claro lo que hizo con Garci Méndez, y su familia, como le ayudo y le financió mercancías. Todo esto con el objetivo de demostrar que según escrituras que tenía en su poder dicho dinero le pertenecía.. El testigo dijo sobre lo anterior de la plata; "en razón de unos siete mil setecientos pesos que este declarante como principal y Garci Méndez Dueñas como su fiador y obligaron a pagar a fin de febrero pasado a Manuel Bautista Pérez sin que dijo tenia por cierto que la dicha plata era del dicho Garci Méndez y no del dicho Manuel Bautista Pérez" 502. Manuel Bautista Pérez, respondió en el tribunal de la Inquisición en una de las audiencias, como el ayudó y financió ciertos negocios de su entorno familiar. "Dijo que fue albacea de un pariente suyo en Panamá de quien trajo unos fardos de soya que se entregaron al dicho Garci Méndez Dueñas como albacea del dicho su sobrino".503 Con respecto a la plata dijo Manuel Bautista Pérez en audiencia que se había citado para aclarar el pleito con Garci Méndez, se llevó alrededor de una cantidad de plata que estaba calculada en siete mil pesos en barras y en reales. También llevó y tuvo vínculos Manuel Bautista Pérez con algunas personas muy importantes en la ciudad de Cartagena de Indias, como fue el depositario general de dicha ciudad, Luis Gómez Barreto, cuyo dinero entrego con un poder a una persona en dicha ciudad de Panamá a Diego Díaz Ribera portugués que vive en dicha ciudad, como también plata a Francisco de Blanquicel vecino de la ciudad de Cartagena, pero que no se acuerda la cantidad exacta que envió, y que solo sabe que se le dio por medio de una persona llamada Olivera que tiene poder del dicho Francisco Blanquicel. Todo esto obedeció a una orden que el mismo Garcí Méndez le dio a Manuel Bautista Pérez. De dicha plata que pagó o consignó, le sobraron alrededor de uno veinte mil patacones, que de orden del dicho capitán Garcí Méndez entrego a Fernando Díaz Estremós como por una partida de negros que remitió al dicho Garci Méndez con el dicho Manuel Méndez su sobrino difunto y por muerte del dicho en Panamá los trajo a esta ciudad Marcos Vergara, mercader. La región del istmo fue un puente importante entre el Atlántico y el Pacífico para la introducción de mercancías que venía de otros continentes con destino al sur de las Indias, sobre todo Perú. Ayudó al mismo capitán Garcí Méndez, hacer un traslado de esclavos negros a la región de Pisco, en Perú, desde la misma ciudad de Lima, ya que no solo los dos residían allí, sino que en algunas estancias, el mismo Manuel
501 AHN leg. 1648 exp.16 9 502 Idem 503 AHN leg. 1648 exp 16 15

238

Bautista Pérez tenía disponible cargamentos de negros, ya que allí los reclutaba, para su venta. Juan Rodríguez Mesa Fue uno de los más importantes tratantes de esclavos negros en Cartagena de Indias, junto con Luis Gómez Barreto, además de depositario general de la ciudad, cargo que había comprado. Durante el período que residió en la ciudad manejóp grandes volúmenes de cargamentos de mercancías traídas de África, las Indias Orientales y Europa y puso a circular grandes cantidades de dinero dentro de un mercado que él y su familia controlaban desde dicha ciudad y otras partes de la región del Caribe, como el istmo de Panamá, Guatemala, México, y también la región del Perú, con sus primos, los Rodríguez Silva. En el tribunal de la Inquisición de la ciudad de Cartagena de Indias, en los libros 1020-1021 y los legajos 1620 y 1608, podemos observar los bienes que dicho reo dejó y algunas cuentas que también él tenía pendientes con otros comerciante o de su entorno. Muchos de los reos que tuvo la Inquisición no se les decomisó dinero, sino que todo eran bienes inmuebles y unos cuantos esclavos y esclavas. En el discurso de su vida, que dio ante el tribunal de la Inquisición, aludía que "su nombre era Juan Rodríguez Mesa, de nacionalidad portuguesa, natural de Villa de Extremós en Portugal, y que es de edad de cuarenta y tres a cuarenta y cuatro años, y su oficio es mercader. Y que entró preso en las cárceles el sábado vísperas del domingo de ramos, que se contaron quince de marzo de este presente año"504. Descendiente de judíos. Entró en la ciudad de Cartagena de Indias por el año de 1630, aunque Francisco López Nieto, en una demanda que le hizo por sus bienes, que le secuestró la Inquisición de dicha ciudad, dijo que desde 1628, le había alquilado unas casas para su vivienda y negocios. Sabemos que por esta fecha, la ciudad se había llenado de muchos extranjeros y la queja de las autoridades de Cartagena a la Corona, era la gran invasión que dichos lusitanos estaban haciendo allí y las consecuencias que estaba teniendo el puerto y la misma ciudad. Había obtenido su licencia para residir en Cartagena y hacer actividades que le correspondían según se le había autorizado: la de ser asentista recibiendo dicha carta se le dio por parte del rey en el año de 1625505. Los cristianos nuevos que arribaron a la ciudad se fueron integrando en sus respectivas actividades económicas y en las creencias que eran propias de su cultura. En el caso del señor Juan Rodríguez Mesa no vino a estar prácticamente solo, sino que pudo e hizo el ejercicio de ser un mercader bastante influyente en los negocios. Juan Rodríguez hizo alianzas con Blas de Paz Pinto y Luis Gómez Barreto en el negocio de esclavos y otras mercancías. A pesar de pactos que se ejecutaron entre ellos, la Inquisición en toda América quiso sacar ventaja para que entre ellos mismos hubiese diferencias no sólo en lo económico, sino
504 AHN Inquisición legajo 1620 exp. 1 5 505 "Juan Rodríguez Meza natural de la villa de Estremos Portugal exhibió licencia de su majestad para pasar a estas Indias y carta de naturaleza hecha en Madrid a 10 de agosto de 1625 firmada de su mano y refrendada de Pedro de Ledesma su secretario y firmada de algunos de los señores de su Real Consejo de Indias por cuya causa no se hizo condenación como parecerá por esta que van en dos hojas". Composición de extranjeros, A.G.I, Santa Fe, 56 n. 73 f. 17.

239

que les permitieran a la misma Inquisición tener pruebas de prácticas religiosas prohibidas. Juan Rodríguez Mesa servía como enlace entre el continente africano y la ciudad de Cartagena de Indias, para la llegada al puerto de negros esclavos y otras mercancías venidas de las Indias Orientales y de la vieja Europa. Porque algunos buques llegaban a Lisboa y Sevilla con negros esclavos. El negocio de los conversos no fue única y exclusivamente la trata de negros, sino de muchas mercancías, tanto de Europa como de las Indias Occidentales. Así lo definía Frederick Mauro506; "un buque no es exclusivamente un barco negrero". Antes de tomar a los negros, a África se va hacer trueque de mercancías, el transporte de la madera, el azúcar, el tabaco y los metales preciosos a España. Nunca lleva esclavos entre África y el Nuevo Mundo. O como lo decía Tomás de Mercado: en un mismo galeón se traía una gran variedad de mercancías y así no tenían que fletar tantos naos como mercancías diferentes existieran. La trata de esclavos negros en el negocio Rodríguez Mesa con África era una pieza importante de su movimiento comercial. En este circuito es cierto que la mayoría de las transacciones con el continente africano las hizo a través de su hermano, Andrés Rodríguez Estremós , agricultor del asiento de Angola entre los años 1628 y 1636. Él fue un eslabón más dentro del entramado comercial que tuvo la ciudad de Cartagena de Indias. Cuando fue detenido por el tribunal de la Inquisición de la ciudad por ser observante de la ley de Moisés se le encontraron una serie de pruebas donde había deudas pendientes con otras personas de su entorno, hecho éste que para la Inquisición, dichos bienes que estaban en su poder debía tener al parecer otro destino diferente al que inicialmente le deseaba dar la institución. En el legajo 1608 aparece que hay una denuncia contra los bienes de Juan Rodríguez Mesa por deudas que tenía contraídas y también se debe anotar que desde el mismo continente africano había denuncias por lo mismo; "vecinos de la dicha ciudad de Cartagena de Indias la cantidad o cantidades de pesos que me resultar en debiendo los susodichos de la que yo les remito a los susodichos de la ciudad de San Pablo de Luanda al reino de Angola de donde por su majestad pagaba los oficios de hoy y en general y proveedor de la real hacienda y los pleitos y ganancias a que la dicha cantidad hubiere de resultado desde el tiempo que ha que se envié y de todas y cualesquier persona sean están en derecho (...) De todas las cantidades de maravedíes ducados (...) oro, plata mercancías esclavos y otras cosas (...) que el dicho capitán Andrés de Pando vino debiendo de los dichos reinos de Angola al Capitán Francisco Herrera Barreto por escrituras de obligación y otorgada a Martín Correal F. de Angola en el mes de marzo pasado de este presente año 1633"507. De ello, el tribunal del Santo Oficio de la ciudad empezó a recibir denuncias por impagos que el señor Juan Rodríguez Mesa tenía pendientes. Fueron muchas las solicitudes sobre los bienes que le habían secuestrado por
506 Portugal, Brasil y el Atlántico en el siglo XVII, op. cit. P. 192. 507 A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp 5 folio 5

240

parte de la institución, y sobre los que los deudores reclamaban dichos pagos. "Rafael Gómez traído del Río de la Hacha siete sartas de perlas de los géneros y peso cada una que se contiene en la memoria de que hago demostración con el juramento necesario que procedieron de compañía que hemos tenido el susodicho y yo en la ranchería del Río de la Hacha donde tenemos una canoa entrego las dichas sartas de perlas contenidas en dicha memoria a Juan Rodríguez Mesa para que las vendiese y su proveído me lo entregase como persona que en lo que toca y en caso de que me sobreviniesen de fiado se hiciese la escritura de su precio y procedido en mi cabeza y que porque teniéndolas en mí poder el dicho Juan Rodríguez Mesa para venderlas se le hallaron en el escritorio de su casa508 (...) en diferentes ocasiones a Juan Rodríguez Mesa orden en letras y escrituras para cobrar a diferentes cantidades pertenecientes al dicho mi parte de los cuales se envió el dicho Juan Rodríguez Mesa la carta y carta cuesta del debe y ha de haber por el año de 1633 con la razón del dicho cobrado y remitido por su orden a los reyes de Castilla por lo cual parece quedan debiendo de la resta de ella mil ochenta pesos y cinco reales que así mismo dice el dicho Juan Rodríguez Mesa haberlos dado a este año en esta plaza a diez por ciento como parece acuerdo siempre que en cuatro años han montado los intereses de la dicha cantidad cuatrocientos cuarenta y cinco pesos y seis reales que junta una suma con otra hace en mil quinientos veintdos pesos tres reales y así mismo es deudor al dicho mi parte el dicho Juan Rodríguez Mesa setenta y cinco mil reis que en esta ciudad cobró por el año de 1635 de Pedro Herrera con orden que los diese"509. Surgió una demanda contra el señor Juan Rodríguez Mesa en compañía de otro de sus amigos o socios mercaderes, Blas de Paz Pinto. "De las personas y bienes Juan Rodríguez Mesa y Blas de Paz Pinto vecinos de la dicha ciudad de Cartagena de Indias la cantidad o cantidades de pesos que mí resultare en debiéndoles suso dichas de las que ya les remito a las suso dichas de la ciudad de San Pablo de Luanda Reino de Angola a donde por su majestad usaba los oficios de oidor general y proveer de la real hacienda y los débitos y ganancias y que de la dicha cantidad hubiere resultado desde el tiempo que ha que se la envié y de todas y cualesquier persona que sean y con derecho deban todas las cantidades de maravedíes, ducados piezas de oro y plata mercaderías de esclavos y otras cosas cualesquier o sean (...) Son cuatrocientos mil reis no habiendo pagado ni por la primera ni por la segunda pagare por esta tercera letra de cambio en Cartagena a treinta días de mi llegada cuatrocientos mil reis en dinero de contado en reales de plata doble al licenciado Blas de Paz Pinto y en su ausencia a Juan Rodríguez Mesa los cuales cuatrocientos mil reis es recibido en piezas de esclavos del señor licenciado Dionisio Suárez de Alberguería oidor
508 A.H.N. legajo 1608 numero 2, 1 509 A.H.N. Legajo 1608 n. 4, 1

241

general de este reino de Angola el cual va corriendo el riesgo de (...) a la dicha contra en la armazón que va embarcada en mi fragata nombrada señora de la Muela que de presente esta justo en el puerto de esta ciudad para con el favor de Dios una vez viaje a Cartagena y a su tiempo haré buen pagamiento y cuento con todos Andrés de Pando510 (...) me quedo debiendo dos mil doscientos cuarenta (...) 28 de agosto de 1635 me libró en el dicho Juan Rodríguez Mesa Diego Pereira que está al presente en esta ciudad por otros tantos que yo le hube y busque a (...) de Antonio de Alegría difunto los cuales estéis obligados a satisfacer a sus acreedores (...) las dicha sumas dos mil cuatrocientos veinte pesos debió pagar el dicho Juan Rodríguez Mesa en partida de mayor suma por dieciocho piezas de esclavos pequeñas y grandes que el dicho Diego Pereira le vendió las de mayor edad a doscientos ochenta pesos y los de menor a ciento diez que montaron cuatro mil setecientos setenta porque aunque puede ir más la cantidad se (...). De entregar tres piezas de los dichos esclavos por estar enfermos y una de ellas se pagó a su dueño por no ser el dicho Diego Pereira sino Francisco Rivero de la cual dicha venta y de buscarle511 (...) Juan Rodríguez Mesa me está debiendo cuatrocientos sesenta patacones de resto de setecientos treinta y dos patacones que monto el remate la cantidad de libras de seda en el que se remataron a mi pedimento como contra el testimonio del remate que presento porque la dicha cantidad se basan en doscientos cuarenta pesos por cuarenta libras de la dicha seda que llevo menos al dicho Juan Rodríguez Mesa y una pieza de lanilla negra que dio en veintiseis pesos de manera que quedan liquidar los dichos cuatrocientos sesenta y seis pesos512 (...) jueces y oficiales reales escudos de su majestad en las casas reales y de fortificación de su cargo Juan Rodríguez Mesa treinta y tres mil ciento cincuenta maravedíes de almojarifazgo y de tres mil novecientos y sesenta maravedíes de agua de Turbaco que monta ciento y sesenta pesos de treinta y nueve quintales de tinta que Toribio de Bielnes en nombre de Bartolomé de Estupiñan residente en Guatemala registro y consigno el dicho Juan Rodríguez Mesa en el registro de la fragata nombrada Francisco Maestre Antonio de la Serda que vino de Nicaragua el 23 de agosto del año pasado 1635 la cual debe satisfacer y pagar a su majestad513 (...) Fernando López de Acosta (...) digo Juan Rodríguez Mesa es deudor de ciento setenta y cuatro pesos y dos reales por resto queda debiendo como al parecer a hojas ciento y ocho que por orden vuestra se rubrique por Francisco López Nieto cuando se me entregue con los más papeles y demás consta por el dicho libro las partidas siguientes procedidas de negocios que por cuenta y mía y de otras personas compró el año pasado de 1624 para enviar a Panamá (...) la cuarta parte de lo que rentó una negra que envió a Panamá el dicho Diego Días de Oliviera. La
510 A.H.N. Inquisición legajo 1608 n. 5, 12-14 511 A.H.N. Inquisición legajo 1608 n. 6, 1 512 Juan Rodríguez Mesa, no solo era asentista, sino que importó de las Indias Orientales tejidos, como la seda y lana de España. A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp. 9 1 513 A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp. 10

242

cuarta parte de otra negra que envió a la Nueva España con Matheo Juanes de que cobró el dinero. Nos debe por Juan Fernández Ángel que quedo de pagar por él lo que montaron veintiuna tablas y una cantidad de jerones que le di para forrar el panel de un navío que el dicho Juan Fernández Ángel despacharía para afuera que todo (...) y demás de todo los Ribas me debe doscientos veintiun pesos por Álvaro López Mesa su pariente de fletes" 514. Llegó a deber en alquiler de casas, en las que vivió y tuvo su negocio de mercancías, hasta su detención. "Francisco López Nieto empleado público y notario de secuestro de bienes de este Santo Oficio digo que los bienes de Juan Rodríguez Mesa me deben en alquiler de las casas principales en que vivía cuando fue preso desde el primero de mayo del año pasado de 1635 todo el tiempo que las ha visto hasta que fue preso por el año de 1636 y demás que estuvieron ocupadas con los bienes de su secuestro hasta que por mandado de vuestro señor se fueron vendiendo y se desocuparon y se me entregaron las llaves (...) a razón de 450 pesos cada año en que las arrende por el año pasado de 1628 según consta de la escritura"515. Como a su vez Juana de Cuéllar, una residente de la isla de Cabo Verde, exigió el pago de miles de pesos sobre bienes Rodríguez Mesa, que según su representante, en este caso su abogado, los repartía en varios casos; "Fernando Gutiérrez Thena contador de este Santo Oficio en nombre de Juana Cuellar viuda del capitán Fabián de Andrada vecino de la Isla de Cabo Verde y su heredera con beneficio de inventario y en virtud de su poder que presento (...) digo que Juan Rodríguez Mesa (...) debe a la dicha mi parte las cantidades siguientes que cobró por orden de su marido ya difunto. Una cuenta de reis moneda portuguesa que hace tres mil ciento veinticinco pesos los cuales cobró Esteban Madera que los vino debiendo por escritura pública al dicho capitán Fabián de Andrada y en su nombre Juan Rodríguez Mesa como consta del recibo que dio ante Francisco López Nieto (...) De demás del interés de este dinero a razón de diez por ciento como es costumbre en esta ciudad de los años 1634 y 1635 de que se hace cargo por carta mensiva que él escribió al dicho Fabián de Andrada cuyo testamento ansi mismo presento debe más cuatrocientos mil reis que hacen mil doscientos cincuenta pesos que cobró de Luis Gómez de Silva que los debía al dicho capitán Fabián de Andrada y al dicho Juan Rodríguez Mesa en su nombre. Debe más de trescientos veintiocho mil reis que hacen mil veinticinco pesos que vino debiendo Diego Pereira por venta del dicho capitán Fabián de Andrada. Trescientos setenta y cinco reis que hace mil ciento setenta y tres pesos y tres reales y medio que cobró de Francisco Ribero Rocha y pertenecían al dicho Fabián de Andrada como consta en dicha escritura" 516. Aparece dentro del entramado de demandantes el procurador de la compañía de Jesús, el Padre Alonso de Sandoval, en nombre del rector de la compañía en el reino de Angola, por una deuda, contra los bienes de Juan
514 A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp. 12 515 A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp. 19 516 A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp. 27

243

Rodríguez Mesa, esto en el año de 1636. "El padre Alonso de Sandoval de la compañía de Jesús (autor de un libro sobre la esclavitud) su procurador general en esta provincia del Reino de Granada en nombre del padre Gonzalo de Sosa rector del colegio de la dicha compañía de San Pablo de Loanda (...) digo que Joan Rodríguez Mesa recibió de Roque Váez residente en esta ciudad doscientos mil reis moneda portuguesa que le vino a pagar por orden del dicho rector para registrar con la presencia de la armada que se próximo le espera como consta en laescritura original y recibo de que hago presentación y porque falta del dicho Juan Rodríguez Mesa para recibir y registrar la dicha cantidad como se refiere en la dicha escritura a vosotros pido y suplico que atento a que esta cantidad se halló en sus bienes cuando se le embargaron por haberla recibido poco antes mando se me entregue para registrarla según el orden del dicho padre rector como es justicia que pido"517. Todas estas cuentas y otras más muestran lo que realmente fue el entramado del señor Juan Rodríguez Mesa y las cantidades de dinero que movió durante su estancia en esta ciudad. Las deudas realmente se debieron en parte a pagos de mercancías al fiado, pero en otros casos los atrasos se debieron a un mal manejo del dinero, que parece llegó a parar a manos de otro. Esto se debe posiblemente al desvio de dinero para que no se pudiera embargar por parte de la Inquisición. Y para hacerlo más "claro, y transparente", como lo deseó inicialmente la inquisición en las Indias, se muestra las cuentas o libro mayor de Juan Rodríguez Mesa, de las operaciones que hizo, su entorno, los deudores, y la cantidad de plata que movía en relación a sus negocios, como las mercancías que importaba y vendía en la zona de las Indias Occidentales, al igual que sus hermanos, entre ellos Manuel Gómez era parte de ese entramado. Pero hemos de ver que las visitas, que periódicamente mandó hacer el consejo supremo de la Inquisición a Cartagena de Indias, particularmente por los años treinta de mil seiscientos, el visitador Pedro Medina Rico, encontró algunas anomalías que se habían tramitado en dicha Inquisición de Cartagena de Indias. Una de ellas era la puesta en libertad de Luis Gómez Barreto, que se consideraba que no podía quedar libre, y por lo cual se revisaron los papeles del trámite, en la que había sido preso y después puesto en libertad, a lo cual el visitador de nuevo pidió se le arrestara para un nuevo juicio porque habían pruebas suficientes para ello. En otro orden de cosas, con relación a Juan Rodríguez Mesa, señaló que en sus cuentas con los señores primos los Rodríguez Silva había una deuda no saldada por estos últimos con relación al primero. Por lo que se planteaba de parte del visitador de cubrir un faltante de deuda de parte de la Inquisición de Lima a la de Cartagena de Indias, que por lo visto se debía hacer testimonio de ello y cubrir dicho faltante, que en criterio del visitador era un fallo de una de las autoridades de la Inquisición en Lima, particularmente del procurador de esa institución. La
517 A.H.N. Inquisición legajo 1608 exp. 15

244

cuantía era realmente considerable además que se muestra en el libro de cuentas de Juan Rodríguez Mesa los gastos y lo que era realmente su negocio de comercio y mercadeo de las Indias Occidentales. La Inquisición denuncia que no lo hacía directamente a su nombre, sino que dijo que el señor Juan Rodríguez Mesa demandaba a los hermanos Rodríguez Silva en el tribunal de Lima por una determinada cantidad de dinero. Esto no lo hizo Juan Rodríguez Mesa sino el tribunal para saldar deudas que tenían entre si los tribunales de las Indias, con el secuestro de bienes 518. Francisco López Nieto, funcionario público y notario de la Inquisición de Cartagena de Indias, era demandado por el reo a raíz de una pieza de siete esclavos que había sido traída de Angola, y que no se había registrado ni pagado por ello tributo a la real hacienda. El reclamo lo hace el reo en forma y derecho que le asiste porque no llegó la alegación que él hizo de dicha pieza de esclavos y por lo tanto la apelación debería de repetirse con otro testimonio. En vista de que dichos papeles no llegaron a la segunda instancia. Los abogados que de oficio defendían en los procesos a los reos presentaban alegación contra la Inquisición por el secuestro de bienes de los reos, por deudas pendientes que habían contraído. De la misma manera, como se presentó Francisco López Nieto en reclamar deudas de alquiler, el mismo era denunciado por Juan Rodríguez Mesa 519. Con los privilegios de la Corona de España se le otorgó una cédula de naturalización para residir y hacer negocios en la ciudad de Cartagena de Indias. Dicho tratante de esclavos negros contó con una red de mercaderes o comerciantes que no solo había tenido conexiones en el área del Caribe, sur del Perú y África, sino que llegó hasta la vicepresidencia de Castilla la Nueva. Su red estaba compuesta mayoritariamente por familiares directos e indirectos que llegaron a controlar buena parte del negocio de mercancías que llegaban al puerto de la ciudad de Cartagena de Indias, durante el periodo comprendido entre 1630 y1635, hasta su detención por el tribunal de la Inquisición, en el año de 1636. El asentista, como otros, permanecía más tiempo en un determinado lugar, en el caso de Juan Rodríguez Mesa, el estar allí le posibilito controlar un mercado y distribuirlo en otras regiones, prioritariamente Perú, con la partida de negros, que pasaba por la región de Panamá hasta llegar al puerto de Lima, el Callao, donde sus primos los Rodríguez Silva se encargaban de distribuirlo. Uno de ellos estaba en Panamá, el otro, Jorge Rodríguez Silva, los distribuía a las diferentes regiones del Perú como Trujillo, Huara, Pisco, Cañete, Ica, y Arequipa. Esta red familiar, de distribución de mercancías a gran escala tendría unos beneficios y perdidas que se dieron cuando los primos de Juan Rodríguez Mesa fueron detenidos por la Inquisición, por ser cristianos nuevos o marranos. A Jorge Silva se le detuvo el 11 de agosto de 1635 y fue condenado en un auto que se hizo en el año de 1639 a llevar un sambenito y cadena perpetua y trabajos
518 A.H.N. Inquisición legajo 1609 exp. 15. 519 Idem

245

forzados en las galeras de España520. Con la detención de uno de ellos no se hizo esperar la detención del otro, y confesar que era un judaizante, admitiendo los dos que lo eran. Fue suficiente prueba para que el tribunal de Lima los apresase en las cárceles secretas de la Inquisición. Pero uno de ellos, luego pidió una audiencia para descargar su consciencia de que la confesión que había hecho no era cierta. La actitud del reo fue calificada por las autoridades de actitud de locura por estar condenado a la hoguera521. El importe de los bienes que el Santo Oficio le secuestró a Jorge era de cientro treinta y nueve mil pesos, que en aquella época era una media de riqueza, la importancia de su negocio con Juan Rodríguez Mesa, básicamente todo el comercio de esclavos, no desapareció porque los hermanos peruanos tienen en su primo de Cartagena ciento cinco mil pesos más 522. Andrés Rodríguez Estremos era hermano de Juan Rodríguez Mesa, residente en la Corte 523, "contratador del asiento de Angola que él había alquilado para veintinueve millones de reales por año"524. Este fue el verdadero jefe del clan de la familia asentista de los Rodríguez, se dice que él inició a Juan Rodríguez en el negocio y mercadeo de esclavos y mercancías tanto del continente africano y de Europa como al otro lado del Atlántico en la Carrera de las Indias. Andrés tenía dentro del medio familiar y financiero de Portugal una excelente condición, además que fue uno de los que llegó a la Península Ibérica con una buena posición económica, sobre todo en la capital, Madrid. Fue una familia que tuvo influencias en algunos puestos dentro del sector público y religioso. En el primero estuvo un segundo hermano, el Dr. Fernando Arias Mesa, asesor del reino de Nápoles, y su tío, Manuel Rodríguez Estremós, fue un renombrado teólogo perteneciente a la orden de San Francisco525. En las familias de cristianos nuevos hubo personas que estaban afiliadas al catolicismo pero otras no, en las que la Iglesia y la Inquisición sospechaban de tener una doble afiliación, en la que constaban practicas encubiertas y contra la fe de la Santa Iglesia. Las pruebas recogidas contra la familia Rodríguez Mesa y sus primos, que se recogieron en los tres primeros tribunales que se dieron en las Indias Occidentales, aportaban "suficientes" indicios de una práctica judaica. Andrés Rodríguez Estremos, quien había participado con su hermano Juan Rodríguez Mesa en sus negocios en el puerto del Caribe Granadino, al mismo tiempo que se enteró que sus bienes habían sido confiscados trató de recuperarles526. A pesar de la condena de Rodríguez Mesa a los asuntos de su hermano Andrés parecen más prósperos que nunca, ya por el año de 1639 solicitó al
520 Fue una de las convicciones "perpetuo cocinas" criticada por el Consejo Supremo, véase el capítulo sobre la "gran complicidad" 521 Procesos contra Jorge de Silva y Juan Rodríguez Silva. A.H.N. Inquisición libro 1031 f. 99-103 y 450 522 Gonzalo Reparaz. op. cit. p. 124-125,131 523 A.H.N., Inq., legajo 4816, exp. N. 2, f. 1-8. En 1637 Andrés Rodríguez Estremós se instaló en Madrid, momento en el que también se le asentista azúcar Granada. E. Vila Villar, "La sublevación de Portugal y la trata de negros", p. 115. Retomado del texto Inquisición y judaizantes en América Española siglos XVI y XVII, Ricardo Escobar Quevedo Editorial Universidad del Rosario, Santa Fe de Bogotá, 2008. Impreso y hecho en Colombia. 524 Frederic Mauro, op. cit. p 179. 525 Enriqueta Vila Villar, Hispanoamérica y el comercio de esclavos, p. 97. En las cuentas de Juan Rodríguez Mesa es el nombre de su hermano Manuel Gómez, quien actúa como intermediario: AHN, inq., legajo 4816, exp. 3, 5 526 Según el fiscal de la Inquisición de Cartagena, Juan Rodríguez Mesa había enviado su hermano Andrés perlas, esmeraldas, oro y plata a través de Agustín Pérez y Enrique de Andrade, los comerciantes de Sevilla en el pago de las mercancías que Andrés ha pedido desde Lisboa, Cabo Verde y Santo Tomé. A.H.N., Inq., Legajo 1602, n. 1.

246

Consejo de las Indias una solicitud para la introducción de asiento de esclavos en América por el aumento de treinta y cinco mil ducados por año al que fue creado con el asentista anterior.527 Del hermano de Juan Rodríguez Mesa, la Inquisición había encontrado en el libro de cuentas del reo una cuenta por valor de sesenta y seis mil novecientos treinta y un pesos por negocios donde Andrés figuraba que había hecho parte de una negociación y la Inquisición deseaba aclarar que dicha deuda no solo correspondía al hermano como un deudor sino a que destino y persona fueron a parar dichas mercancías. Ello era importante para las autoridades para depurar responsabilidades en las cuentas del reo y saber con qué dinero se disponía para asumir los costes del proceso y quedar legalizado el resto de dinero que tenía invertido en otras actividades mercantiles. "Y para que la dicha deuda se cobre conviene que el dicho Juan Rodríguez Mesa con juramento declare a que persona de la ciudad de Sevilla remitió las perlas, esmeraldas, oro y plata contenido en la dicha cuenta para que con las cartas de pago que diere para su descargo sirvan de escritura para la cobranza contra el dicho Andrés Rodríguez E."528. Los había remitido a Agustín de Pérez y Enrique de Andrada, que eran vecinos de Sevilla, los cuales entregaron al hermano del reo, Andrés Rodríguez Estremoz, para que cobren al dicho Juan Rodríguez Meza las dichas cantidades que se estipulaban en el contrato. Era importante para la Inquisición que los dineros del reo quedaran en condiciones de desembargarlos a terceros. Muchos de los asentistas se establecieron en Sevilla durante el periodo especial que le confirió el rey Felipe III para establecer vínculos con las Indias Occidentales y tener en los puertos de la región sus principales representantes, entre ellos está Simón Rodríguez Bueno, quien realmente pensó que Cartagena de Indias era un lugar estratégico para recibir mercancías provenientes del continente africano y de la península Ibérica. En dicha ciudad tenía un representante para tramitar sus negocios y despachar a otras regiones del sur de las Indias mercancías que provenían de las naos. Los asentistas tenían sus fiadores y su respaldo para tramitar mercancías con todas las garantías que ello demandaba. Fue así entonces que sirve Rodríguez Bueno de fiador a Manuel Pinto de Gama y el dueño de la nao Rosario, Juan de Garate, que se prestaba para ir a los ríos de Guinea. Por uno de ellos actuaba como fiador Manuel Pinto de Gama quien a su vez otorgaba carta de obligación y venta de tres piezas de esclavos, dos varones y una hembra a su favor del también portugués Simón Rodríguez Bueno, "La cantidad de esclavos que se recogiesen y se rescatasen de los ríos de Guinea a todos ellos bien gestados sin manguedad ni deformidad alguna, de diez y ocho a veinte años, los varones sin barba, las hembras de pechos atacados sin dientes menos. Y una vez hecho el armazón ir a la ciudad de Cartagena de Indias
527 Según el fiscal de la Inquisición de Cartagena, Juan Rodríguez Mesa había enviado su hermano Andrés perlas, esmeraldas, oro y plata a través de Agustín Pérez y Enrique de Andrade, los comerciantes de Sevilla en el pago de las mercancías que André ha pedido desde Lisboa, Cabo Verde y Santo Tomé. A.H.N., inq., Legajo 1602, n. 1. 528 A.H.N. Inquisición legajo 4816 exp. 3 folios 2.

247

donde los entregara a quien dicho Simón le indicase"529. En otros viajes, resultaba ser fiador Manuel Pinto de Gama del señor Simón Rodríguez Bueno. Se cambiaban con frecuencias estos roles de tal manera que la ayuda entre ellos era muy importante, además que dicha ayuda hizo que el sector financiero de los judíos portugueses se afianzara y se consolidará con el tiempo, como fue el caso de la familia Rodríguez. Simón Rodríguez Bueno fue un asentista, que se había establecido en la ciudad de Sevilla y sirvió a muchos cristianos nuevos radicados en las Indias Occidentales siendo intermediario o representante en muchos de los negocios que se llevaron a cabo en la Carrera de las Indias. Simón Rodríguez Bueno era padrino de Juan Rodríguez Mesa530. Nació en la ciudad de Estremós y su familia de origen era cristiana nueva. Desde joven empezó a viajar a Sevilla, comercializando seda. Contrajo matrimonio con una prima suya llamada Ana Enríquez. Pero los grandes negocios que ya había hecho, lo hicieron por parte de la Inquisición de ser sospechoso judaizante. Se habla aquí de la Inquisición de Portugal. Para ello en Évora, donde tenía allí sede la Inquisición, se presentaron dos denuncias. Una de ellas en el mes de septiembre del año 1618 que vino de Manuel Méndez, judaizante que estaba encarcelado en las cárceles del santo tribunal, quien se había declarado con este como prácticamente de la ley de Moisés, y la otra era declarada por Pedro Díaz en la que habían participado él y su hermano Jerónimo. Obtenida dicha información por el tribunal de Évora y remitida a Lisboa, los dos hermanos fueron detenidos en 1619 y sometidos a tortura. Uno de ellos, Simón, niega los cargos que se le imputan por terceras personas. En las torturas sufre una ruptura del brazo que lo deja en condiciones lamentables y que el mismo médico de la inquisición así lo certifica, diciendo que corre riesgo en su vida. Esta situación acaecida en su proceso, le llevó a que el tribunal le diera la libertad, y así no asumir ninguna consecuencia o responsabilidad con el reo. Otro tanto había hecho su hermano Jerónimo, que aguantó en la cámara del tormento varias vueltas de mancuerna. Lo que tuvo el tribunal del santo oficio de Portugal, eran de pruebas poco fiables y como denunciaban ellos se debían a situaciones personales o de comercio en algunas diferencias, pero que no constaban realmente por el acusado de prácticas religiosas contra la fe católica. A través de su tenacidad y la fragilidad de la acusación, Simón se ordena a aparecer en un auto, a retractarse de vehemencia y dos años de destierro de la ciudad de Marilú en la provincia de Lamego 531. Sin embargo, las sentencias de la Corte parecen indicar que Simón estuvo involucrado en algunas prácticas judaizantes. No solo él fue acusado por estas presuntas actividades judaicas sino otros tantos comerciantes como él. Muchos hacían actividades especialmente los sábados, un día especial, donde se lucia con ropa limpia y en la práctica de ritos y celebraciones que se demandaban, como el
529 A.H.P.S. Sección protocolos legajo 16.492 f. 34-38. 530 Proceso contra Simón Rodríguez Bueno, A.N.T.T., Inquisición 7580, f. 2 retomado del texto Inquisición y juadaizantes op. cit. de Ricardo Escobar Quevedo p. 260 531 Idem.

248

ayuno y no comer carne de cerdo. Esto fue observado por muchos de los testigos, pero que no fueron testigos directos, sino que eran de oídas, como se refiere en los casos inquisitoriales del tribunal para juzgarles como tal. Si esto fue el argumento del tribunal podríamos decir al menos en ese momento que Simón era un judaizante. A Simón Rodríguez Bueno se le vino a asociar por los años de 1630 en Sevilla el cristiano nuevo Simón Suarez, un nuevo y poderoso comerciante cristiano, para hacer negocios en Brasil, Cartagena de Indias y Goa532. Pero es el matrimonio del hermano y la hermana de Simón lo que permitirá la consolidación de la familia: su hermana, Ana de Oliveira, se esposa con Jerónimo Enríquez de Vega, ligado a la familia Pasarino, mientras que su hermano, Jorge Fernández de Oliveira , viudo de Isabel Gómez Vega, se esposa con Catalina, hija de Antonio Díaz de Lisboa 533. Es por estas circunstancias no sólo familiares sino comerciales que el clan de la familia de Rodríguez Bueno se fue consolidando en el mercado de las Indias Occidentales y la región africana. Con esta estrategia, los matrimonios, Simón viene a consolidar sus propias redes, que más tarde será parte de un amplio sistema de comercio a escala mundial: además de Juan Rodríguez Mesa en Cartagena de Indias y Juan Rodríguez de Silva y Jorge de Silva en Panamá y Lima, se basó en la presencia de Juan Bautista de Fonseca, hermano de Jorge Fernández de Oliveira, factor en Veracruz y también en la realización de negocios con Brasil, África, Extremo Oriente y Goa y de ahí la importancia de los diamantes en la Península. Simón, sin duda, privilegia las transacciones con su familia, lo que no fue un impedimento para el suministro de otros minoristas de Nueva Granada. Sabemos por información en relación a los receptores de hecho por el Santo Oficio de Cartagena de Indias, cómo Simón Rodríguez Bueno envió mercancías a algunos de los más grandes comerciantes de la ciudad, y entre ellos a cinco de los detenidos en 1636. Los libros de cuentas que a pesar de mostrar que su punto fuerte era el transporte de mercancías peninsular, indican que también participó en comercio de esclavos. Pidió el Real Fisco secuestrado a varios de sus colaboradores: Francisco Rodríguez de Solís, fue de tres mil quinientos reales correspondientes a diez esclavos que había vendido; Manual Acosta Sosa, tres mil veinticinco reales para los esclavos; Manuel Fonseca Enríquez dos mil reales para la venta de esclavos, Luis Gómez Barreto ochenta mil reales para las secuencias de comandos. Como propiedad de Juan Rodríguez Mesa, afirmó sesenta y cinco mil reales a veinte bolsas de canela y sesenta y cinco mil para veintiseis fardos de mercancías534. Si bien era la familia la que llevó el peso de las
532 Simón Suárez fue detenido hace algunos años por el tribunal de Lisboa. El receptor realizados por los inquisidores abundancia sorprendente: en más de veinte páginas, usted encontrará la lista de miles de reales gastados en la Route des Indes, diamantes importados de la India, e incluso esclavos de plantación de azúcar de Brasil. Juicio contra Simón Suárez, ANTT, inq., N. 2617, f. 1-19. De acuerdo con su vida, había pasado a través de los 1620s en Cartagena de Angola, ibíd., f 4. 533 Proceso contra Simón Rodríguez Bueno. A.N.T.T. Inquisición n. 7580, f. 1-2v. retomado del texto Inquisición y judaizantes op. cit de Ricardo Escobar Quevedo p. 260 534 A.H.N. Inquisición, legajo 1636 exp. 5 f.12

249

relaciones comerciales, no era menos cierto que con la captura de muchos de ellos, la actividad en las ciudades de Lima y Cartagena de Indias cambiaron un poco. Eran estos grupos familiares no solo en lo comercial muy endogámicos, sino que en lo de creencias fue otro tanto igual. De hecho se apoyaban con otros conversos en Sevilla, Lisboa y Madrid. De ello se pueden ver en los procesos inquisitoriales quienes en un momento determinado pagan las fianzas a la que eran obligados por parte de dicho tribunal a pagar. La misma lógica que une a la preferencia étnica Jorge de Silva a los factores que distribuyen las mercancías por el Alto Perú es una que conecta los principales comerciantes peninsulares; matrimonio conversos que permitian ampliar sus líneas de espacio comercial. Echemos un vistazo más de cerca lo que sucede en la parte superior de la pirámide (los comerciantes de Sevilla). Con la aproximación de las familias, una verdadera unión de los comerciantes "conversos" se formó en el puerto de Andalucía, integrada por Rodríguez Bueno, el Rodríguez Pasarino, Váez, Piña y Andrada, todos ellos vinculados, en distintos grados, a la trata de esclavos al Nuevo Mundo. Como hemos visto a través del matrimonio de su hermana algunosde los más eminentes representantes del grupo "converso" sevillano estarán relacionados con Simón Rodríguez Bueno: los hermanos Alfonso y Gaspar Rodríguez Pasarino. En 1618, la Pasarino abre sede en Lisboa, mientras que otros dos hermanos, Diego Núñez y Antonio Vega, representarán a la empresa en Hamburgo y en Bahía y uno de sus primos, Jerónimo Enríquez de Vega, apoya el comercio entre Lisboa y Goa y el transporte de los diamantes y el azúcar a Rouen, Amberes, Ámsterdam y Venecia. Las alianzas matrimoniales les permiten consolidar su negocio, que a finales de 1620 se encuentra entre los cinco más importantes de Portugal. En 1632 la sede Pasarino de translada de Lisboa a Sevilla y participa en el asiento Jorge de Paz, lo que abre una puerta hacia el español y las colonias americanas. Sólo entre los años 1636 y 1638 el Pasarino envia a México y Cartagena negros de carga por valor de más de sesenta y cinco mil ducados535. También se benefician de la red de Simón Rodríguez Bueno para utilizar los servicios de Juan Rodríguez Mesa y sus colaboradores en el Virreinato del Perú 536. La Inquisición después con el tiempo fue cambiando en muchos aspectos, como la misma Corona lo hacía en cuestiones de economía y política en el interior de la Península y en las Indias Occidentales con el Consejo. La Inquisición entonces en España y América no eran lo mismo desde que empezó a funcionar. Cuando la Inquisición capturaba a uno de los reos conversos no se ocupaba de lo que se debía de hacer desde el punto de vista de sus deberes, empezaba con algo de tipo
535 El asiento que participan en Pasarino Jorge Paz (1632-1647) y posteriormente Diego Silveira (1649- 1650); los Bueno, Simón Rodríguez Suárez (1626-1633), Marcos Fernández Monsanto (1629-1645) y Salvador Báez (1640-1648). James Boyajian, Op. cit. Apéndice A-4 y A-13, p. 208. Otros representantes de Cartagena de Pasarino, Manuel Franco Díaz, encarcelado por la Inquisición en 1636, Alfonso Rodríguez Pasarino, que comenzó un juicio para recuperar sus bienes: AHN, Inq., legajo 1608, exp. 23. Retomado del texto Inquisición y judaizantes Op. Cit de Ricardo Escobar Quevedo p. 262. 536 Petición de Gaspar Rodríguez Pasarino contra los bienes de Juan Rodríguez Mesa. A.H.N. Inquisición, libro 354. f 74v-75 retomado del texto Inqusición y judaizantes op. Cit de Ricardo Escobar Quevedo p. 262.

250

religioso y terminaba con resolver problemas de plata y de secuestros de bienes, situaciones que corresponden a la autoridades civiles de la misma ciudad o territorio donde estaba detenido el reo. Muchos de los secuestros de bienes tenían pleitos que la misma institución no tenía en su jurisdicción discutirlos. Pero se hacía porque era el secuestro de bienes y cuentas una cierta fuente de financiación que aprovechaba la institución para enriquecerse. Si bien la Corona tuvo que adaptarse a unas exigencias del mercado en la Carrera de las Indias, el mismo tribunal lo hizo de manera que los conversos cuando cumplían sus penas y puestos en libertad rehicieron sus vidas tanto en lo personal como en lo comercial. De hecho la gran represión que hizo este tribunal en Cartagena de Indias en los años del 30 al 40 del siglo XVII y en otros lugares del Nuevo Mundo, con México y Lima como las ciudades más importantes. Los conversos sevillanos continuaron disfrutando los favores del gobierno central Era el caso anterior de mención cuando Andrés Rodríguez Estremós solicitó un permiso para un asiento de esclavos cuando su hermano estaba en un auto de fe celebrado en la ciudad con la puesta de un sambenito y puesto en prisión, otro tanto con Simón Rodríguez Bueno, que había sido condenado por el Santo Oficio de Lisboa y era socio de una gran cantidad de detenidos en Lima y Cartagena de Indias, pero no se verá acosado por el Santo Oficio. La inquisición dentro del entramado que tenía la familia de Juan Rodríguez Mesa había obtenido información de fuentes muy cercanas a dicho entramado. En la inquisición de Cartagena, en 1638, se dio testimonio de lo que el mismo tribunal encontró en el libro de cuentas que el mismo Juan Rodríguez Mesa hizo con su hermanos, Simón Rodríguez Bueno y Andrés Rodríguez Estremós resultando estos últimos deudores de su mismo hermano como jefe del entramado. En el legajo 4816, expediente 3 podemos extraer algunas relaciones de sus negocios que nos daban cuenta como se negociaba y de acuerdo con cartas en las que se constaba la deuda que asumía por parte de los hermanos. Juan Rodríguez Mesa manejó a gran escala la importación y comercialización de una gran variedad de mercancías en la región del Caribe. El puerto de Cartagena de Indias fue un referente y sede de lo que fue su actividad y la forma como estableció correspondencia con otras personas en diferentes regiones de las Indias Occidentales. La inquisición no daba crédito a lo que se había testimoniado sobre lo que habían sido los negocios, y que aparecía en el libro de sus cuentas. El testimonio da una prueba de cierta malicia que el tribunal no aceptaba. Aludía que en muchas situaciones los negocios no se dieron como pretendía Juan Rodríguez Mesa por la codicia de muchos de sus allegados en los negocios pero no por la situación que en ese momento se desarrollaban los negocios, donde se vendía más caro o más barato y donde el fraude y el contrabando fueron piezas importantes en los negocios de los principales puertos de las Indias y Europa. Todo lo atribuía el testimonio a situaciones personales de 251

sacar ventaja aprovechando su situación de no estar allí presente en el lugar de los acontecimientos. Veamos algunos ejemplos de ello. "Cinco mil y veinte y ocho pesos por el interés de estos cincuenta mil doscientos ochenta y siete pesos y medio del año treinta y tres al treinta y cuatro. Cinco mil quinientos treinta y uno y medio por el interés de estos cincuenta y cinco mil trescientos quince pesos cuatro reales del año treinta y cuatro al treinta y cinco. Seis mil ochenta y cuatro pesos por el interés de estos sesenta mil ochocientos cuarenta y siete del año treinta y cinco al treinta y seis"537. Esto mostraba claramente como Juan Rodríguez Mesa, en cada negocio obtenía grandes ganancias. Se pudo dar el lujo de vender a crédito o fiado con grandes intereses. Sus negocios fueron en parte administrados por sus hermanos, tanto en la exportación como en la importación de mercancías. "En el libro mayor a hojas cuatrocientos treinta y uno esta pasada esta cuenta por mayor en la forma siguiente. Año de 1635. Andrés Rodríguez Estremós debe en diez y seis de agosto sesenta y seis mil novecientos treinta y un pesos como parece en las dichas partidas del manual y se declara en ella a doscientas y setenta y siete. Y en la página del de en frente dice 1635 ha de haber sin tener crédito ninguno como parece en dicha cuenta a que me refiero la cual es cuenta verdadera y de ello doy fe, en cumplimiento de lo pedido por el fiscal de este santo oficio y mandado por los señores inquisidores licenciados don Martin de Cortázar y Azcarate y doctor Damián Velásquez de Contreras Juan de Uriarte Araoz secretario".538 Esto se hace a petición del fiscal Ortiz, que ve indicios de fraude a la Real Hacienda, acusando a uno de sus hermanos de ser deudor. "Juan Ortiz, fiscal del Santo Oficio digo que por el libro mayor de Juan Rodríguez Mesa a hojas cuatrocientos treinta y uno parece que Andrés Rodríguez Estremós su hermano es deudor de sesenta y seis mil novecientos treinta y un pesos de a ocho reales y por el manual de hojas doscientas y setenta y siete esta la cuenta mayor de la dicha cantidad con día, mes y año y habiendo pedido en 10 de mayo de este año que el susodicho se declarase y declara abiertamente a que personas ha ido remitida esta cantidad, declaro que la dicha cantidad la remitió Agustín Pérez y Enrique Andrada por cuya mano corrió el entrego de la dicha plata, oro, y perlas y esmeraldas a su hermano Andrés Rodríguez Estremós"539. El entramado tuvo muchas personas vinculadas que el tribunal investigaba y en algunos los había procesado "Y agora es llegado a mi noticia, que en poder de Ambrosio Arias de Aguilera para más de cuarenta mil pesos, y en el de Luis Gómez Barreto más de diez mil y en la habana, en el Gaspar Ribero diez mil trescientos veinte pesos pertenecientes al dicho Andrés Rodríguez Estremós y para que se pague parte de lo que debe el susodicho" 540. En una carta que tenía el fiscal del Santo Oficio firmada por su hermano Andrés Rodríguez Estremós "intitulada en el sobre escrito de ella a Juan Rodríguez Mesa, ausente a Juan Rodríguez Silva, y en la de ambos a
537 AHN. Inquisición, legajo 4816 exp. 3 f. 7 538 Idem 539 Idem 540 Idem

252

Manuel Álvarez Prieto en Cartagena de letra y lengua portuguesa a nuestro vulgar castellano que es como sigue Jesús, Lisboa, a 23 de junio de 1635 señor Juan Rodríguez Mesa recibí de vuestra merced de 24 de junio, acreditada en 10 de agosto a cuya copia di respuesta en los galeones general don Carlos que ahí haya llevado en paz y traiga con bien para remedio de estos reinos veo en el ofrecimiento de dicha carta fecha en 26 de dicho remitirme el dinero de sus diecinueve mil setecientos setenta y tres pesos y con intereses de resto, a deber veinticuatro mil ciento setenta y nueve pesos y que dicha cuantía consigno vuestra merced a Simón Rodríguez Bueno nueve mil ochocientos cuarenta y nueve pesos, y los nueve mil novecientos veinticuatro pesos a Diego Fernández de Aguilar, y que daría orden a Manuel Álvarez Prieto en cuya ciudad vino dicho dinero para que siguiese, los dichos consignadores mi orden fue bien para darse cumplimiento a ella, llegar a Diego Fernández Vargas, Francisco Rodríguez Prieto, y Antonio Rodríguez de figuredo que yo dudara mucho esta entrega pues acompañada con la mala cuenta se envía la orden de la persona cuyo nombre menester a nadie (...) yo estoy notablemente apasionado contra vuestra merced, que era algún vellaco jugador o que arrebataba las capas y haciendas a los hombres y que el dinero que me asiste Juan Manuel era para putearlo, y lo que pedía me consignase a su orden, era más que para pagarle"541. En el mismo testimonio, se vio la falta de respeto, y abuso de confianza entre los más allegados directos dentro del entramado de negocios. "A Fernando Rodríguez siguieseme orden la que tuviese mi cuenta yo entende alguna cosa que no fuese de todos hermanos de modo que para vuestra merced mi separación y el mío general esta es y fue mi naturaleza la de vuestra merced veo, yo con estos enredos que es mejor no tener beneficio que ha decir un hombre cuando en su hermano ella también abono (...) treinta mil pesos tenía en la Nueva España a la orden de vuestra merced y le mandé poner como me avisaría Fernando Fernández de Días me llevare los navíos de este año y me trajere en paz lo que espero de esta parte habemos de quedar negros libres, y tendremos lugar de decir el sentimiento que en estas materias, me dan y si quedare con algún remedio no quiero contrata que basta pedir ocho años y mendigar sufriendo a todos los acreedores pues mejor ser cornudo así que yo ahora sabemos cómo nadie habemos". El testimonio quería hacer creer que las diferencias en los negocios y sus consecuencias, eran un producto personal. Era realmente producto de una economía en su momento y por las condiciones que ella determinaba a actuar a determinados vendedores o colectivos sociales que se agolpaban en el puerto para hacer sus negocios o transacciones comerciales. Se puede ver muy particular en el caso del secretario del Santo Oficio, Uriarte, con relación al proceso de Luis Gómez Barreto, depositario general de Cartagena, en la que realmente jugó un papel importante para que el reo saliese libre, con sobornos se fue haciendo a una cantidad de casas y tierras que estaban en manos
541AHN. Inquisición, legajo 4816 exp. 3 f. 11

253

del reo, pasando al secretario del Santo Oficio, que después era investigado por enriquecimiento. El llego a justificar ante el tribunal de la inquisición las posibles causas de sus malos negocios. "Muy conveniente cuando yo tome el contrato de ser sin compañeros ni abre menester documentos de vuestra merced, que yo sé bien lo que conviene, dinero buena suerte es lo que me falta (...) yo estaría rico y no estar dos años sin enviar hacienda donde se siguió gran daño al contrato y otras que ayudaron traigo esto a la memoria a vuestra merced para que sepa lo poco que poseo se conoce mi procedimiento, y no estoy tan falto de buena opinión como vuestra merced que me lástima que todos anden decir de vuestra merced que solo reina en su sujeto y ambición si vuestra merced no tiene que comer es mal hecho". De Simón Rodríguez Bueno dice; "aquella es carta para un hombre que envía una tan grande encomienda y la cuenta de ella era de cantidad, con que da lugar a creerse las quejas de vuestra merced como lo hacen todos los que ahí vienen doy al diablo dinero adquirido de este modo que no puede tener buen fin verdad. (debe referirse al fraude para la real hacienda) y dar lo suyo a su dueño que es bueno y santo y el medio por donde se acredita la hacienda desgraciado y la persona falta de buena opinión con ella se vende todo. La virtud es amada de los enemigos, diga vuestra merced que fundamento para no venderle su canela, vinos y aceites Simón Rodríguez Bueno dice los hombres que estuvieron en Cartagena que daban a vuestra merced por la libra de ella cuatro pesos y que no las quiso dar por navegarla en la Nueva España por su cuenta (...) Y su dueño va y dice que el depositario le vendió una partida de canela a cinco pesos la libra y que este le remitió el dinero, y la que envió Simón Rodríguez Bueno que en los avisos demás que era suya y otras personas de esta plaza"542. Las mercancías se pagaban en los puertos de acuerde a la cotización que en ese momento tenía el valor de cada una de ellas, obedeciendo a las condiciones puesta por el mercado, la oferta y la demanda, y por supuesto al querer el dueño hacer más ganancias, con lo que se demuestra el valor de la libra de canela cuya diferencia por libra llego a ser de un peso. Simón Rodríguez Bueno llegó a tener negocios con el depositario general de la ciudad de Cartagena de Indias en los comienzos de los años treinta. Y fue denunciado por el mismo de incumplimiento del contrato que se había establecido entre las partes, la denuncia que hizo Luis Gómez Barreto, era el incumplimiento de venta de unas cargas que el mismo había enviado. Los fraudes no solo lo cometieron los grandes comerciantes, sino que como hemos dicho, los empleados públicos aprovecharon para enriquecerse. Y alude en su denuncia, que el gobernador de la ciudad de Caracas "no quiso mandar a pagar los derechos de los esclavos que se llevaron de la nao de Diego Gómez por decir que no entendía el poder que yo di a Juan Sánchez para más que para hay y que ha tocado a otra jurisdicción y si ellos vendieron como no deben los derechos todos son ladronición
542AHN. Inquisición, legajo 4816 exp. 3 f. 13

254

querra Dios que tenga remedio"543. De Simón Rodríguez Bueno en otro negocio dijo: "no dice que vuestra merced en carta que remitió de la venta de las haciendas la de excesivos gastos por vida suya que me difiera con claridad muy breve esta en particular para yo dar satisfacción a Jorge Fernández y juntamente el fundamento. Porque no vendió la canela y vinos y esto pudiera vuestra merced hacerlo que es razón dar cuenta muy partícula o no aceptar haciendas de otros" 544. Muchos de los grandes financieros comerciales, dejaban el manejo de sus hacienda a otras personas. Esto se hacía cuando el titular no vivía en el punto o lugar donde se hicieron negocios en su nombre. Como lo fueron los hermanos que estuvieron en la ciudad de Lima y México entre otros. La familia Rodríguez Mesa hizo negocios con uno de los mayores sino el más rico de Cartagena a finales del siglo XVI y principios del XVII, Jorge Fernández Gramajo al que calificó con desconfianza; "también una pieza de Damasco dice que también falta conviene hacer vigilancia y cuidado o no aceptar encomiendas y dejarlas a Fernández Gramajo y Manuel de Fonseca Enríquez solo las ha de recibir dinero eso sí, de las demás no se me da clara cosa alguna con todo el depositario Luis Gómez Barreto define con la largueza a Simón Rodríguez sobre todos los particulares y géneros de negocios"545. De lo que se encontró en el libro mayor de cuentas de Juan Rodríguez Mesa y su testimonio ante el tribunal, era una manera de definir ante el mismo tribunal los abusos que se cometieron entre ellos mismos y lo que de hecho había posibilitado el mercado en los puertos de las Indias Occidentales. Falta de pagos e incumplimientos realmente el tribunal no les dio crédito. Fuera de las ciudades de Lima, México, Veracruz, Panamá y sobre todo Puerto Bello. Estaban también la isla de Santo Domingo y la ciudad de Caracas. "Algo vendrá de Santo Domingo y de Caracas de los setecientos pesos de Benito Fernández para ajustarse esta cuenta y no se con que fundamento me cuenta vuestra merced intereses por un añadiendo así que dentro en cuatro me envolsa vuestra merced el dinero salvo en por encuentro el débito viejo que en esta parte tiene razón a que advierto de pasase que por mi respeto debe vuestra merced tenerlos ocho mil pesos del contrato y algún dinero de los que me debe cuatrocientos cincuenta mil reis" 546. También hubo contradicciones en algunos procesos inquisitoriales en que el mismo tribunal tuvo que rectificar, cuando se le obligaba a devolver bienes secuestrados de algunos de sus reos, fue cuando en la ciudad de Lima por el año de 1641 ordenó que se entregasen los bienes a los andaluces que previamente le secuestraron los bienes. Esto puso de manifiesto las rivalidades de competencia sobre dicha materia. Como la misma confianza que empezaba de alguna manera a darse entre conversos y las autoridades metropolitanas, como ocurrió en muchas oportunidades en la península
543AHN. Inquisición, legajo 4816 exp. 3 f. 15 544 AHN. Inquisición, legajo 4816 exp. 3 f. 16 545 Idem 546 Idem

255

ibérica con la inquisición y la Corona, por indultos y bulas papales, que dejaron a los cristianos en el sitio en que estaban."Así pues, a pesar de que el levantamiento de Portugal va oscureciendo el futuro de los lusitanos que se asentaron en España, los hermanos Pasarino recuperaron mercancías y esclavos que habían sido secuestrados de sus asociados, Diego López de Fonseca y Antonio de Acuña, dos Importante esclavistas que estaban en competencia con Manuel Bautista Pérez, tuvo que ser grande la ira del Santo Oficio, que ya en ese momento era la recogida de pruebas de cripto-judaísmo Pasarino contra los hermanos. No fueron los únicos que gozan de los favores del rey, ya que el regreso de los rehenes ayudado a varios portugués Sevilla: Jorge Silveira de Paz, Enrique de Andrada, Francisco Antúnez, Simón Rodríguez Bueno, Francisco da Silva, Manuel Pereira y Doña Mencía de Andrada, viuda de Simón Fernández"547. La colonia judía en la ciudad de Cartagena de Indias, estaba realmente bien cohesionada en lo referente a sus creencias y a su ideología, y del mismo modo en relación con el comercio que se dio en la Carrera de Indias en todo lo relacionado con sus mercaderías. Pero a pesar de ello, la Inquisición se encontró con libros de cuentas de ellos, de deudas pendientes tiempo atrás, en las que la misma institución se vio obligada a intervenir. Diferencias se dieron entre Juan Rodríguez Mesa y a Luis Gómez Barreto, con Blas de Paz Pinto, entre otros. Y era precisamente que en los procesos inquisitoriales del tribunal del Santo Oficio de la ciudad se investigaba la creación de una posible cofradía de Holanda, que tenía como objetivo atacar los intereses de la Corona española en la región del Caribe. Esto como una manera de contestar en forma de represalia por la manera de arremeter la Corona contra las judíos en las Indias Occidentales. Se sospechaba de Juan Rodríguez Mesa, como tesorero de la misma, y de Luis Gómez Barreto de financiar y contribuir a ella. Se buscaba por parte del tribunal el libro de cuentas de esa organización creada por ellos, y de ver la manera de contribuir y quien más aportaba dineros. "Por lo tanto, a través de Rodríguez Mesa, el cripto-Judío se encuentran accionistas de la Compañía de las Indias Occidentales, de lanza comercial y militar de los Países Bajos contra los intereses españoles"548. Era una manera estratégica que tuvo el judío de competir y penetrar en el sistema económico que imperaba en dicho momento, era una visión bastante adelantad para la época pues los negocios del reo tenía un gran significado, además del riesgo de ser reportado como un enemigo desde dentro del mismo entramado económico y comercial que estaba haciendo en la Carrera de las Indias Occidentales, colocó una porción de su capital en Amsterdan, para hacer una apuesta al desarrollo de mercantilismo holandés. La red de Juan Rodríguez Mesa, como se plantea por las referencias de los cronistas, fue un emporio familiar y empresarial bastante bien organizado y que se hizo siempre bajo los parámetros
547 El Rey ordenó al Santo Oficio peruano secuestrado restituír la propiedad "Gaspar ha Pasarino y Alfonso Rodríguez y demás otros, vecinos de la ciudad de Sevilla". Carta recibida en Lima el 23 de mayo de 1641, citado por Reparaz, op. cit. p. 122-123. Parece que en 1642 hizo un llamamiento en contra de la restitución a Simón Rodríguez Bueno y Jorge Fernández Silveira. AGI, indiferente, 435, f. 606. 548 "Para hacer armadas contra el puerto (de Cartagena) y el del Brasil" AHN Inquisición libro 1021, f. 14.

256

de parentesco. O sea que la familia con el devenir del tiempo iba heredando, en la medida de las circunstancias de detención o desaparición de uno de los familiares. Dicho grupo, encabezado por Juan Rodríguez Mesa, no sólo hizo compra y distribución de negros esclavos en las Indias Occidentales y sobre todo en el puerto de la región del Caribe cercana de Cartagena de Indias, sino en la distribución a las zonas de Lima, Panamá, México, Guatemala, sino también otros familiares como sus padres en Lisboa y Sevilla y más aún del norte de Europa, la tierra de la libertad, Ámsterdam, donde tenía a sus representantes que velaran por la venta de los negros esclavos y la compra posible de otros productos de la región para ser llevados a la Península Ibérica. Cartagena de Indias había sido designada a la ciudad para entrar en el Nuevo Mundo, desplácese visto en sus ojos baratijas exuberante propiedad que alimentan los mercados coloniales. Además de sus esclavos, Rodríguez Mesa mueve bienes procedentes de los cuatro rincones del planeta: las especias de la India, China ropa, telas de Ruán, partes de Persia tafetán, capas y botones en Sevilla 549. Con la detención del reo Juan Rodríguez Mesa por parte del tribunal de la ciudad el día 15 de marzo de 1636, después de ser interrogado y no haber colaborado con la Inquisición fue sometido a torturas en la cámara del tormento y después de salir allí se le dictó una sentencia que debió de cumplir en auto de fe celebrado en la ciudad, al que saldría con sambenito y desterrado de Cartagena de Indias. Pero si bien, los conversos huyeron de la Península Ibérica por la persecución de la Inquisición parece que se sintieron muy a gusto en la región del Caribe porque todavía no había sido establecido allí dicho tribunal. Pero las mismas condiciones que se crearon con la invasión de extranjeros a las Indias Occidentales y lo prospero de muchos comercios obteniendo grandes ganancias que la iglesia consideraba como un problema moral con el fenómeno de la usura y la codicia de los judíos, al que de alguna manera la Corona apoyó, sabiendo las consecuencias que dichos procesos traerían. Ya que en la Península a los reinados de los felipes trajeron consecuencias financieras difíciles. Dicha empresa se fue derrumbando con la detención del cabecilla de la trama financiera, sobre todo de su mercado en Lima. El 25 de marzo de 1638, fue reconciliado y se le habían confiscado una serie de bienes calculados en una suma aproximada de sesenta y cinco mil pesos. Su riqueza, una de los mayores confinadas en Cartagena, nos da una idea del tamaño de su negocio, podemos suponer, sin embargo, que no incluía todos sus bienes, porque de acuerdo a las declaraciones cuando se reunieron unos pocos años más tarde por la Inquisición de México, Rodríguez Mesa había logrado salvar treinta mil pesos, que escondía uno de sus hermanos en España550. Pero Juan Rodríguez Mesa, en el auto de fe público que se celebró en la ciudad, no vistió
549 Es parte de la propiedad de Juan Simón Rodríguez Bueno que afirma al Santo Oficio. AHN, Inq., legajo de 1636, exp. 5, f, 1-45 550 Juicio contra Margarita Rivera, AGN, Inq., Vol. 408, f. 262. Uno puede sospechar que uno de sus hermanos, tal vez Andrés Rodríguez Estremoz, fue su "cómplice", pero también era un judaizante. La acusación del fiscal de Cartagena señaló un hermano Rodríguez Mesa judaizante como: "... y como un hermano suyo, sin nombrarle, guardaba la ley de Moisés [...] suplico a vuestra Merced, dijo que cómo se llama él y hermano judaizante ceremonias que le ha visto hacer ": AHN, Inq., legajo de 1601, f ° 32.

257

traje de sambenito, en su defecto pagó una multa de quinientos ducados551. Una vez completada su condena emigró a Nueva España donde varios testigos informaron de su presencia y fue denunciado como judaizante. Esta vez, Rodríguez Mesa viajó a Filipinas, escapando por poco de los ataques de 1642 que diezman los grupos marrano de México. Algunos de los judíos, como las mujeres que fueron encarceladas por hechicería, brujería y sortilegios, entre otras actividades ilícitas contra la santa fe católica, se resistieron a confesar sus delitos y fueron consecuentes con sus actos y no de los que les imputaron. Como el caso de Luis Fernández Suárez, que murió víctima de las torturas. Otros confesaron fueran o no judaizantes, lo importante era conciliar o negociar con las mismas autoridades de la Inquisición y acogerse a la petición de colaborar con la justicia eclesiástica y a la Corona para así atenuarle la pena o ser absuelto por colaborar con la misma. Esto evitaba ir a la cámara de tortura y sufrir un suplicio, aunque ello implica denunciar a sus compañeros. La estrategia era para alguno llegar a un acuerdo amable y que no fuera aprovechable como lo quería y lo quiso la Inquisición a supuestas o reales diferencias entre ellos. Si bien se podría hablar de diferencias era haciéndolo con cierta habilidad como en el caso de que se confesaba por personas que lo hicieron pero que ya habían muerto o estaban en otros sitios diferentes a donde estaba preso el reo, de tal manera que si se les citaba, por lo general no comparecían. Los cristianos nuevos fueron algunos bastante hábiles durante el proceso que se les adelanto, mientras estuvieran detenidos. Porque sabían que las causas o delitos presuntamente cometidos por ellos no eran más que unos testimonios que los consideraban falsos y era más por sentimientos personales. Ello daba pie para que los mismos calcularan hasta donde podían ya ceder terreno. Pero el problema de muchos de ellos, como fue el caso de Juan Rodríguez Mesa, que al llegar a la cámara de la tortura y darle varias vueltas de mancuerna el reo no soportó y dijó algo que podría ser cierto o no con tal de salir de esa tortura. Los cristianos nuevos no fueron a los tribunales inquisitoriales por voluntad propia, y ellos sabían que en cualquier momento podían ser detenidos. Siempre se conocía en el entorno de ellos que habían sido capturados algunos de sus amigos y más sin embargo cundía en ellos el pánico en el momento ser capturados. Situación está que proyecto el tribunal en las Indias Occidentales de una manera negativa en la población.

551 Carta del consejo supremo al tribunal de Cartagena de Indias de febrero 1640. AHN. Inquisición libro 354, f. 149.

258

Bibliografía
Fuentes Primarias Archivo Histórico Nacional, sección Inquisición. Archivo General de Indias, secciones Indiferente, Contratación, Escribanía, Santa Fe. Arquivo Nacional da Torre do Tombo Archivo histórico provincial de Sevilla. Archivo General de Simancas. Valladolid. Bibliografía Abreu Bertodano. José Antonio. 1740-1752. Colección de los tratados de paz, alianza, neutralidad, garantía, protección, tregua, meditación, accesorios, reglamento, de límites, comercio, navegación, etc., hechos por los pueblos reyes y príncipes de España (1598-1700), por Diego Peralta, Antonio Marín y Juan de Zuniga. Madrid , Clásicos Tavera, Afroamerica; Textos históricos. Fundación Mapfre, mayo de 2002. Fondo de editorial de publicaciones electrónicas, vol. II Aguirre Beltrán, Gonzalo. La población negra de México. Fondo de Cultura Económico México, 1984. Álvarez Alonso, Fermina. Inquisición de Cartagena de Indias. Siglo XVII. Editorial Universitaria. Madrid 1999 Álvarez Nogal, Carlos. Los Banqueros de Felipe IV y los Metales Preciosos Americanos. Banco de España. Servicio de Estudios de Historia Económica nº 36. Imprenta Banco de España. 1997 Madrid. Azevedo, J. Lucio. Épocas de Portugal Económico. Lisboa. 1929 Birkel, Maurice. Recherches sur la thésorerie inquisitoriale de Lima; 1569-1610. Boccard. Paris, 1969 Blamont, Jacques. El león y el mosquito, París, 2000. Bowser. Frederick P. The African Slave in Colonial Peru, 1524-1650, Stanford University Press. Stanford 1974 Boyajian, James. Portuguese Trade in Asia Under the Habsburgs, 1580-1640. The Johns Hopkins University Press, Londres 1992 Butel P. y Lavallé B. Theatre et enjeu des luttes imperiales. XVI-XIX Siecle. Ed. El espacio Caribe Carande Tovar, Ramón. Carlos V y sus banqueros. Barcelona, 1990 Caro Baroja, Julio. Los judios en la España Moderna y contemporánea, Madrid 1962. Caro Baroja, Julio. La sociedad criptojudia en la corte de Felipe IV. Madrid 1963.

259

Caro Baroja, Julio Inquisición, brujería y criptojudaísmo, Madrid, 1996 Carrasco Vázquez, Jesús. Los judíos conversos portugueses, la Corona de Castilla y la renta de Canarias; el caso de Antonio Rodriguez Lamego; en Antonio de Bethencourt Massien (coord.), coloquio internacional Canarias y el Atántico (1580-1648). Las Palmas de Gran Canaria, 2001 Carrasco Vázquez, Jesús. La minoría judeoconversa en la época del Duque de Olivares. Auge y ocaso de Juan Núñez Saravia (1585-1639). Tesis doctoral. Universidad Alcala de Henares. 2004 Carrasco Vázquez, Jesús. El relevante papel de los portugueses conversos en la privanza del Duque de Lerma (1600-1606). Comunicación presentada al XXV Encuentro de APHES. Évora. 2005 Castro, Américo. España en su Historia, cristianos, moros y judíos. Editorial Critica. Grupo Editorial Grijalbo Barcelona. 1983 Castro, Américo. Limpieza de sangre e Inquisición. Américo Castro. Biblioteca Gonzalo Becerro. España Chaunu, Pierre et Huguette - Seville et L ́Atlantique (1504-1650) Librarie Armand Colin. París 1957 Domínguez Ortiz, Antonio. La Sociedad Española en el siglo XVII. Madrid 1963. Domínguez Ortiz, Antonio. Los Judeoconversos en España y América. Colección fundamentos, Ediciones Istmo. Madrid 1971. Encinas, Diego de. Cedulario indiano; reproducción facsímil de la edición única de 1596, Ediciones Cultura Hispánica 1945-46 Madrid España. Escobar Quevedo, Ricardo. Inquisición y judaizantes en América Española siglos XVI-XVII. Universidad del Rosario. Bogotá. 2008 Ferro Tavarés, María José. Los judíos en Portugal. Colecciones Mapfre. Madrid. 1992. Ferro Tavares, María José. Os judeus na época dosdescobrimentos, Lisboa, 1995 Garavalia, Juan Carlos y Marchena, Juan. Tempestades en el océano de negocios: viejos y nuevos portugueses y judíos. América precolombina. De los orígenes a la independencia. Crítica, Madrid 2005. García Fuentes, Lutgardo. El Comercio Español con América; 1650-1700. Diputación de Sevilla. Servicio de publicaciones. Sevilla. 1982. García de Prodiam, Lucía. Los judios en América. Madrid. 1966 García Sampaio, Rosendo. Contribución al estudio de aprovisionamiento de esclavos negros en la América Española, 1580-1640, Anais do Museu Paulista. Sao Paulo 1962 García Sampaio, Rosendo.Aspectos de economía y derecho Español, en Anais do Museu Paulista, São Paulo 1966 Gil, Juan. La toma de Granada y la expulsión de 1492. Los conversos y la inquisición 260

sevillana. Universidad de Sevilla-fundación el Monte. Sevilla 2000 González Palencia, Ángel. Junta de la reforma. Madrid 1932 Gonçalves Salvador, José Los magnates del trafico negrero, Universidad de Sao Paulo, 1973. Gonçalves de Salvador, José Los magnates de la trata de esclavos, Pioneer-EDUSP, Sao Paulo1981. Gutiérrez Azopardo, Ildefonso. El comercio y mercado de negros esclavos en Cartagena de Indias (1533-1850). Revista Quinto Centenario. Universidad de los Andes-Bogotá. Universidad Complutense de Madrid. 1988. Harina, Clarence. Comercio y navegación entre Indias y España en la época de los Habsburgo. Fondo de cultura Económico. México. 1979. Hutz, Ana. Os Cristaos Novos Portugueses No Tráfico de Escravos para America Espanhola (1580-1640). Tesis doctoral. Universidad Estatal de Campiñas. Instituto de Economia. 2008 Israel, Jonathan I. Diasporas within a Diasporas. Jews, cripto-jews and the word Maritimes (1540-1740). Leiden,2002. Kamen, Henry. La Inquisición española. Ed. Crítica, 2005 Kamen, Henry. Los desheredados; España y la huella del exilio. El País-Aguilar. Madrid. 2007. Lafuente, Modesto. Historia general de España desde los tiempos primitivos hasta la muerte de Fernando VII. Continuada desde dicha época hasta nuestros días por Juan Valera con la colaboración de Andrés Borrego y Antonio Pirala. Montaner y Simón. Barcelona 1889-1991. Lea, Charles Henry. The inquisition in the Spanish Dependencies, Londres, 1908. Lewin, Boleslao. Descripción del virreinato del Perú; Crónica inédita de comienzos del siglo XVII. Universidad Nacional del Litoral, instituto de investigaciones históricas. Colección de textos y documentos, serie B, nº 1, Rosario, Argentina. Liebman, Seymour B. Los Carvajales reconciliados del libro de Los judíos en México y América Central (fe, llamas e Inquisición). Editorial siglo XXI, México, 1971 Lynch, John. Historia de España V. Edad moderna. Crisis y recuperación, 1598-1808. Editorial Crítica, 2000 Mallafe, Rolando, Introducción de la esclavitud negra en Chile; tráfico y rutas. Santiago de Chile, 1959. Martelo, Martha Luz. El Licenciado Juan Méndez Nieto, un mediador cultural: apropiación y transmisión de saberes en el Nuevo Mundo. Revista Historia Critica. N º31 Universidad de los Andes, Bogota 2006 Martínez Shaw, Carlos y Oliva Melgar, José María. Sistema Atlántico español. Marcial Pons 261

Historia. Madrid. 2005. Mateus Ventura, Maria da Graca. Negreiros portugueses na rota das Índias de Castela (15411556). Coleccao Travessias, Edicoes Colibri/ICIA, Lisboa. 1999. Mauro, Frederic. Portugal, o Brasil e o Atlântico. 1570-1670. Editorial Estampa, Lisboa. 1988. Medina, José Toribio. Inquisición en Chile. Elzevriana. Santiago de Chile. 1899. Mercado, Tomás de. Libro de la suma de tratas y contratos. Edición a cargo de Nicolás Sánchez Albornoz y Juan de la Mata Carriazo, Anecdotario sevillano del siglo XV. Sevilla, 1947 Millar Carvacho, René. Las confiscaciones de la Inquisición de Lima a los comerciantes de origen judeo-portugués de la "Gran Complicidad" de 1635. Revista de Historia de Indias, n. 171, Madrid, 1983. Miramon Alberto. Los negros del Caribe. Boletín de historia y antigüedades. Nº 351-52. Bogotá. 1944 Otte, Enrique y Ruiz Berruecos, Concha. Los portugueses en la trata de esclavos negros de las postrimerías del siglo XVI. Moneda y credito, Revista de economicas, nº 85, Madrid, 1963. Pike, Ruth. Aristocrats and traders; Seville Society in the Sixteenth Century, Ithaca, 1966. Pike, Ruth. Enterprise and adventure; the Genoese in Seville and the Opening of the New Word, Ithaca, 1966. Recopilación de las leyes de los Reinos de las Indias, Madrid 1943. Reparaz Ruíz, Gonzalo. Os portugueses no Vicereinado do Perú (XVI e XVII). Instituto de Alta Cultura. Lisboa. 1976 Ríos, José Amador de los. Historia social, política y religiosa de los judíos de España y Portugal. Buenos Aires, 1943. Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Cumbre. México. 1977 Quiroz, Morris. La expropiación inquisitorial de cristianos nuevos portugueses en Los Reyes, Cartagena y México, 1635-1649. Separata Histórica nº2. 1986. Romero, Fernando. El negro en Tierra Firme en el siglo XVI. Revista Lotería II Época, nº 3. 1956. Roth, Cecil. Marranos en Rouen. Un capítulo ignorado de la historia de los Judíos de Francia. Revista de Estudios Judaicos, 88. 1929 Saco, Jose Antonio. Historia de la esclavitud. Ediciones Jucar. Madrid. 1974. Madrid. Sandoval, Alonso. Instaurando a ethiopum salute: El mundo de la esclavitud negra en América. Bogotá, 1956. Scelle. Georges. La tratite Négreire aux Indes de Castille, contrats et traités d ́assiento,étude 262

de droit public el d ́histoire Diplomatique puisée aux sources originales et acompagne de plusieurs documents inedits, Libraire de la sociéte du recueil J-B Sirey et Journal du palais. París. 1906 Solórzano Pereyra, José. Política Indiana, Biblioteca Castro. Sosa Llanos, Pedro Vicente. Nos los inquisidores. El santo oficio en Venezuela. Departamento de publicaciones de la Facultad de Ciencias Juridicas y Politícas. Universidad Central de Venezuela. Caracas 2005. Toro, Alfonso. La familia Carvajal. Edición facsimilar. México. 1977 Velasco, Emilio José. Entre el judío y el holandés errante. Magazín de las Artes y las letras del periodico ABC nº 792. Sevilla 2007. Veytia Linage, Joseph. Norte de la Contratación de las Indias Occidentales, por Juan Francisco de Blas 1672 Fundación Mapfre. Fondo de editorial de publicaciones electrónicas. Madrid,2002. Vila Villar, Enriqueta. Los asientos portugueses y el contrabando de negros. Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Sevilla, 1973. Vila Villar, Enriqueta. La sublevación de Portugal y la trata de negros; Crisis del régimen de asientos. Iberoamericanistas Coloquium Verlag. Berlin 1976. Vila Villar, Enriqueta. Hispanoamérica y el comercio de esclavos, EEHA. Sevilla, 1977 Vila Villar, Enriqueta. El tráfico de esclavos con América, Sevilla, 1984. Vila Villar. Enriqueta. Algo más sobre el fraude en la Carrera de Indias; practica conocida, practica consentida, en Actas del XI congreso internacional de AHILA, Liverpool, 1998. Watchtel, Nathan. La fe del recuerdo. Laberintos marranos. Fondo de Cultura Economica. Buenos Aires. 2007.

263

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->