P. 1
Humor y Amor - Aquiles Nazoa

Humor y Amor - Aquiles Nazoa

|Views: 4.503|Likes:
Publicado porCarhenih8278

More info:

Published by: Carhenih8278 on Aug 04, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

11/08/2014

pdf

text

original

1

HUMOR Y AMOR

DE

AQUILES NAZOA

Diagramación del autor

(del autor de la diagramación)

2

PROLOGO

Más que una mente alucinada, un poeta es el producto de una vida intensa y plena;
eso era Aquiles N azoa, una mezcla de juglar y maromero que, a veces mordaz y en
ocasiones tierno, nos lleva desde el sueño a la vigilia, contándonos de un modo muy
sencillo, aquellas fábulas tejidas con el hilo que une sin prejuicio lo grotesco y
delicado, como quien va bordando en nuestro mapa el recuerdo de la cosas más
comunes.

Allá está Aquiles más allá del tiempo y la memoria, quizás vestido con su gala de
prematuro guía turístico, llevándonos por el reino de los sueños, a conocer los
intensos parajes donde el cochino y la tortuga siembran corazones para enriquecer
nuestro más humano encuentro.

Entre los pliegos de este libro habita el poeta con nosotros, dibujado en la mágica
investidura de un Merlín tropical que nos deleita con su espléndida nostalgia,
transportando nuestro oído desde el complaciente rumor del Avila hasta el
inquietante cometeo citadi"no. Aquí conviven la comedia y la tragedia (siempre el
humor tiene algo de trágico) como dos hermanitos inventados por Vallejo. Aquí no
hay enlatados ni fórmulas exóticas, estas páginas resumen nuestra esencia y
exploran el aroma del camino que a menudo transitamos.

Al igual que un Dante milagroso que porta en su bolsillo la brújula de Humboldt,
este autor de alta filantropía, como diría e! maestro Antonio Machado, nos deja por
norte la palabra vida.

Escribo estos párrafos sin saber si es un prólogo, pues carezco de! talento de los
críticos.' Tomo por testigos de la profundidad de esta lectura, a todos los hombres y
paisajes donde duerme la presencia del poeta. Nada puede agregarse a este libro que
ya no lo contenga, pues somos héroes y villanos del mismo contexto. Sólo no&
queda imaginar que desde más allá de las nubes y los mares, donde también se fue a
vivir el tren de Caño Amarillo, Aquiles nos mira como un complaciente Papa dios,
que en vez del ojo vigilante nos muestra su sonrisa de niño grande.

Armando Contreras

Paradojalmente, el humorismo de Aquiles Nazoa no constituye la intervención de una
mente traviesa que se complaciera en desajustar lo ordenado en los estantes de la chata
lógica para provocar un pánico de risas. Su humorismo, teñido con las hondas anilinas de
lo entrañablemente nacional, ha encontrado en la "Pavología" un impertinente pretexto
para intervenir en el campo de la crítica social y dejar el emoliente testimonio de una
sátira a los usos y costumbres contemporáneos. Aquiles Nazoa adelanta una campaña
punitiva que "castiga riendo" como en el viejo aforismo que aprendimos en añosas
preceptivas a propósito de la finalidad social del Teatro.

Para eliminar los contornos de la personalidad de "El Silvador de Iguanas" tendríamos

3

que remitimos -para establecer semejanzas y diferencías- a la Historia misma de nuestro
humorismo nacional en la persona de aquellos que lo aplicaron, a título de ácido, en el
rostro de épocas distantes y cercanas. Es decir: desde el frondoso Rafael Arvelo hasta el
anguloso Job Pim y el picante Leoncio Martínez, de las urticantes tintas. Encontraríamos
que Arvelo constituía el epigramista que retorcía sus agudezas muy lejano a la cariñosa
composicion que trasciende del buen humor de Aquiles Nazoa.

Nuestro "Transeúnte Sonreído" casi no tiene antecedentes ni en su estilo ni en la intención
que fertiliza sus facultades: Aquiles Nazoa constituye un punto de partida, la flecha que
indica una dirección hacia el campo donde habrá que espigar y donde los valores del hu-
morismo se mezclan con el beneficio de una preciosa función social. El caballo de batalla
de Aquiles es la "Mabitografía", con insistencia en las motorolas como síntoma de una
gran descomposición espiritual que se opera en los trasfondos de la Generación del 5 y 6.
Así que Aquiles Nazoa personifica una misión moralizante ejercida con cierta travesura
dentro de una generosa compasión frente a nuestra propia circunstancia. Y, aSÍ, como el
psicoanalista le busca coordina ción y unidad al material onírico, aparentemente
inconexo, el gran Aquiles busca espacio ~y la consigue~ una raíz psicológica a la «M
abitología». Y, en sus buenas pro vetas de alquimista imaginerifero, le arranca a la
misma sociología un precioso subproducto, lleno de intención y de explosivo carácter
destructor.

El aparato pintoresco y animado de toda su doctrina "pavológica" puede reducirse a una
campaña desenfadada sobre el mal gusto en todas las manifestaciones contemporáneas
que asume. Manifestaciones que hieren la sensibilidad cuando está iluminada por ese
concepto que regula el juegarmonioso de las proporciones y corre5pondencias. El Poeta
~cuya sensibilidad es sujJerior~ sufre,. siente un horror fisico y moral ante el mal gusto
arquitectónico, ante aquellos objetos cuya naturaleza no guardan relación con la función
a que se destinan. Sacudido somáticamente por este horror, inventa su propia teoría y se
destaca en una predicación laica dentro de un gran señorío humorístico.

Ningún otro autor venezolano está más cerca del humorismo puro que el "Ruiseñor de
Catuche", tan bien intuido por Rafael Pineda. Porque en Aquiles Nazoa el agrio valor de
la burla está admirablemente sustituido por la virtud cardinal de la compasión risueña
que lo hace fácilmente asimilable como todo producto sometido a rigurosa destilación.

Así como el sociólogo se aprovecha de los datos que acarrea el ilustre ratón de archivo
para darle una interpretación de actualidad, Nazoa ha entrado en el "J\1useo de las
Cosas Pavosas" buscándole una raíz psicológica, su acertada exégesis. Tiene la actitud
del malabarista que saca del respetable pumpá escénico el conejo inesperado de una idea
sorpresiva que nadie sospechaba.

Dentro de la literatura venezolana, Aquiles Nazoa ha rehabilitado la trascendencia del
género. Sus dardos, bien labrados, también tienen aguzada punta y se quedan vibrando
una vez clavados en el blanco elegido.

HERMANN GARMENDIA

1962

4

BUEN DIA, TORTUGUITA

Buen día, tortuguita,
periquito del agua
que al balcón diminuto de tu concha
estás siempre asomada
con la triste expresión de una viejita
que está mascando el agua
y que tomando el sol se c:ueda medio
dormida en la ventana.

Buen día, tortuguita,
abuelita del agua
que para ver el día
el pescuecito alargas
mostrando unas arrugas
con que das la impresión de que llevaras
enrollada una tohalla en el pescuezo
o una vieja andaluza muy gastada.

Buen día, tortuguita,
payasito del agua
que te ves más ridícula y más torpe
con tus medias rodadas
y el enorme paltó de hombros caídos
que llevas sobre ti como una carga
y con el que caminas dando tumbos,
moviendo ahora un pie y otro mañana
como una borrachita,
como una derrotada,
como un payaso viejo
que mira con fastidio hacia las gradas.

Buen día, tortuguita,
borrachito del agua ...
¿De dónde vienes, di, con esos ojos
que se te cierran solos, y esa cara
de que en toda la noche no has dormido,
y esa vieja casaca
que se ve que no es tuya,
pues casi te la pisas cuando andas?

5

Buen día, tortuguita,
filósofo del agua
que te pasas la vida hablando sola,
porque si -no hablas sola, ¿a quién le hablas?
¿Quién, a no ser un tonto atendería
a tus tontas palabras?
¿Ni quién te toma en serio a ti con esa
carita de persona acatarrada
y esa expresión de viejita chocha
que a tomar sale el sol cada mañana
y que se queda horas y horas medio
dormida en la ventana?

Buen día, tortuguita,
periquito del agua,
abuelita del agua,
payasito del agua,
borrachito del agua,
filósofo del agua ...

6

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->