Está en la página 1de 4

“ MAS ALLA D E LA I MAG I NAC I O N “

(“Cuentos de Invierno”®)
Me asome a la ventana para ver el gran temporal que se presentaba con las
primeras gotas de lluvia que comenzaban a descender lentamente por los vidrios,
para luego caer casi suplicantes en el pavimento.

Los árboles danzaban felices al viento, no así la gente que aún transitaba por la
calle.

La parada del autobús estaba vacía, lo que no era muy común.


Al ver a aquellas personas correr con tanta prisa hacia sus hogares, me sentí
feliz de estar en el mío.

No sé si esté bien llamar “ hogar “ al espacio donde yo vivo, pues no tengo más
compañía que “ Tonino “ ( mi gato, de orígenes dudosos ).

Hace tres años que no salgo del lugar en que decidí pasar el resto de mi vida,
deseo mantenerme alejada de los peligros que pudieran traerme las personas.
Todo transcurre dentro de las paredes de mi departamento, es algo pequeño,
confortable...justo para mí...no necesito mayores comodidades, ni de lo que
deje atrás.
No vayan a pensar que soy una ermitaña, no, lo único que trato es evitar
entablar relaciones personales o de otra índole con algún individuo.
Aún así, mantengo un obligado y mínimo contacto con el resto de las personas
que viven en el edificio.
Por ejemplo; sé que en el segundo piso, departamento 210 vive la señora Sofía,
junto a sus tres perros. Ella es quién amablemente compra mis víveres, desde
que vivo aquí.

En el tercer piso, departamento 310 vive “ Yoly “ ( en realidad nadie sabe su


nombre verdadero). Es una mujer de unos 30 años, de esbelta figura, su rostro
luce desgastado, sus ojos no tienen brillo. A veces la veo pasar y creo que ya no
tiene vida...la veo caminar de noche como ente, jamás la he visto de día ...
Creo que se debe a su trabajo nocturno. Lo sé por recibe a sus “Clientes”
nocturnos acá en su departamento.

Me gusta la gente que vive en este edificio. Todos se preocupan de todos, pero
sin inmiscuirse en la forma de vida que lleva cada cual, de no ser así, jamás
habría podido estar sin salir de mi departamento tres años seguidos, pues no
hubiera faltado la persona que tocara a mi puerta con el firme propósito de
saber que es lo que me impide salir. De todas maneras tengo la sensación de
que piensan que debo sufrir alguna extraña enfermedad que me mantiene
alejada de todo.
Hubiera sido absurdo contarle las causas que me llevaron a este encierro, a
veces en forma casual veo mi rostro en el espejo, me asombra lo joven y bella
que me conservo. No me gusta ver como soy, me trae malos recuerdos, prefiero
olvidarme de todo...hasta de mí.
Mas de alguno de Ustedes debe estar pensando que estoy loca. Tal vez, les
contaré en breves palabras lo que ocurrió en mi vida para tomar esta actitud.
Total como no me conocen a mí, ni yo a ustedes. No importa lo que opinen
luego de saber mi historia.

Hace cuatro años atrás falleció mi padre, dejando una herida abierta en mi
ser...diagnóstico: No recuperable.

1
El año en que falleció mi padre, yo iba a contraer matrimonio con Andrés,
llevábamos seis años de noviazgo...de “ Feliz “ noviazgo. En fin por respeto a
mi padre decidimos esperar un año más.
Al parecer la espera fue demasiado larga para él, y la viudez demasiada dura
para mi madre.
Recuerdo que la tarde estaba tan fría y lluviosa como hoy. Aquel día salí de mi
casa a las 16ºº como de costumbre, desde la muerte de papá, para ir hasta la
consulta de mi psiquiatra. Casi al llegar tuve problemas con los frenos de mi
auto, debido a la lluvia el pavimento estaba demasiado resbaloso así que decidí
devolverme a casa. Una sesión más, una sesión menos no cambiaría lo que yo
estaba sintiendo. De hecho había decidido asistir sólo por darle el gusto a
Andrés y porque mi madre se sintiera más tranquila.
Al llegar a casa subí corriendo las escaleras para cambiarme de ropa, la lluvia
me había dejado empapada. La puerta de la habitación de mi madre estaba
cerrada. El silencio inundaba la casa. Una vez dentro de mi pieza sentí la voz de
Andrés, me sentí feliz de que hubiera llegado. Salí corriendo para darle la
sorpresa... mas nunca pensé que la sorpresa me la iba a llevar yo. La voz de
Andrés no provenía de la sala de estar como lo había supuesto, sino de la
habitación de mi madre. Me detuve por unos segundos interminables frente a
su puerta, mi mano temblaba. No podía concebir lo que escuchaba, el mundo se
detuvo, todo perdió sentido, mi cabeza estaba a punto de estallar con las miles
de ideas que la invadían, mis latidos de mi corazón se arrancaban de mi pecho
como queriendo escapar lejos. No podía mover mis pies, mi cuerpo no obedecía
los impulsos que le ordenaba seguir mi cerebro. En ese momento mi cuerpo
mas que algo con vida parecía ser parte de la decoración.
Un fugaz segundo de valor me ayudo a girar la perilla de la puerta. Desde ese
instante todo cambió.
No sé como, ni cuando pudieron dar forma a tal monstruosidad dos seres que
yo amaba tanto... Bien, si no se lo han imaginado aún, encontré a mi madre
( no merece llamarse así) y a mi novio teniendo relaciones íntimas (sexuales.

Salí corriendo de la habitación. Mi único equipaje fue “ Tonino”.

No...no me aburro pasando todo el tiempo aquí encerrada. Además conversar


con Tonino resulta ser ideal, pues me escucha sin critica alguna. Paciente y
tranquilo. Las únicas veces que suele abandonarme es cuando esta en celo. El
resto del tiempo suele ser un fiel y meloso compañero.
Además de tener a mi incondicional amigo, práctico un juego al que yo misma
bauticé como “ Imaginación “ (nombre muy poco original) y consiste como su
nombre lo dice en “imaginar”.
A veces imagino que soy otra persona, me transporto hacia otros lugares, vivo
otras experiencias con gentes que sólo existen en mi imaginación.
Las imágenes me resultan muy vívidas, pues me concentro totalmente. Puedo
pasar horas y horas haciendo esto.
Lo otro que me ayuda a pasar el tiempo es “ imaginar” la vida de las personas
que pasan por la calle, al mirar sus rostros imagino lo que sienten, lo que
quieren, a dónde se dirigen, etc.

La lluvia es cada vez mas fuerte, pareciera llover con rabia. Aún hay gente en la
parada del autobús.
Tonino se rehúsa a salir fuera. De todas maneras le dejaré la ventana entre
abierta. No quiero que me despierte a media noche con sus aullidos, sé que los
otros gatos le vendrán a hacer su usual invitación y él, a pesar del frío, no
podrá resistirse a salir.

No tengo ganas de acostarme todavía. Mis energías parecen renovarse cada vez
que llueve, es como si la lluvia limpiara mi alma...lavara mis penas.

2
Me he asomado nuevamente a la ventana. Quedan sólo tres personas
esperando el autobús. Una de ella es una mujer de unos 50 años
aproximadamente, sus ropas son sencillas, pareciera tener frío.
“ Imagino “ que debe ser una mujer que trabaja como sirvienta en una de las
casas de la calle Llorenne.
Junto a ella se encuentra un hombre de unos 40 años, mira su reloj
continuamente, se nota nervioso. Pareciera ser que espera a alguien, lo más
probable es que lo hayan dejado plantado. No me extrañaría, sé que peores
cosas suelen pasar entre las parejas.

Seguiré espiando por mi ventana para ver si mi intuición no me ha fallado.


Han pasado cinco minutos, el hombre se ha ido caminando, su cara demuestra
enojo y a veces voltea a mirar.

Yo sigo jugando a Imaginar.

No ha pasado nadie por la calle, el temporal los ha vencido a todos, deberé


dejar de jugar, no hay nadie allá afuera.
Estaba a punto de darme por vencida cuando apareció un hombre alto y
fornido; sus cabellos lucían claros y por lo que pude apreciar su rostro era
armonioso y varonil.
Traté de imaginarme que era lo que hacía aquí a estas horas, no se notaba
nervioso, ni preocupado. Tampoco parecía esperar a alguien. No esperaba el
autobús, pues a esta hora ya no pasaba.

Apagué la luz para observarlo sin que él se diera cuenta.


El hombre parecía estar estático, al menos eso creí por que de pronto comenzó
a mirar fijamente hacia mi ventana. Me sentí nerviosa y algo extraña.
Era imposible que él hubiera notado mi presencia. Todo el tiempo lo había
observado con mucho sigilo.
El hombre no apartaba su vista de mi ventana. Me aleje rápidamente y corrí a
escabullirme en mi cama. Me sentía como una niña pequeña. Realmente el
hombre había logrado atemorizarme, había traspasado su mundo y sin saber
por qué, se había inmiscuido en el mío en cosa de segundos.

Traté de aplacar mi temor. Comencé a analizar la situación y llegue a sentirme


tonta. No sé que me hizo llegar a la conclusión de que aquel hombre miraba mi
ventana. Bien podría ser que hubiera estado esperando a Yoly. ¡ Sí, eso era! El
hombre esperaba una señal de Yoly para subir a su cuarto. No sería la primera
vez que los clientes se juntaban a esperar por sus servicios.
Ahora podía dormir tranquila, nadie había entrado en mi vida y yo no había
entablado relación alguna con aquel hombre.

Hace tanto que no tengo una cita con alguien. Perdí todo recuerdo de un beso,
la sensación de un abrazo, el sentir de una caricia, la magia de una mirada.

Estaba a punto de quedarme dormida cuando tocaron a mi puerta, el


inesperado visitante que llamaba sobresalto mi ser por completo: era “ El
Hombre” que había estado mirando hacia mi ventana.

Mi mente entró en completa confusión, las ideas se agolpaban en mi cabeza


como potros salvajes.
Sin darme cuenta el hombre entró a mi departamento, aseguro la puerta y
apago la luz.

3
Me tomó con fuerza por la cintura y con un susurro que apenas lograba oír me
dijo: “No te preocupes soy sólo un sueño... tu mejor sueño.”
Lentamente aflojó su ropa, luego la mía.
Todo era muy confuso. Me costaba saber si lo que me ocurría era real o en
verdad mi “Imaginación” había llegado muy lejos.

El hombre y yo estábamos perfectamente unidos, éramos sólo uno. No sé


cuanto tiempo pasamos así. Luego el hombre se separó de mí bruscamente, al
tiempo que lo hacía sentí grandes dolores en diversas partes de mi cuerpo.
Todo se nubló. Creo que el sueño con “El Hombre” se había terminado. Volvió a
quedarme dormida.

Mientras dormía volví a soñar, tuve dos sueños:


El Primero fue horrible y extraño. Era como si mi cuerpo se hubiese desdoblado.
Yo flotaba sin forma alguna por toda la habitación, mientras que mi cuerpo
estaba desnudo y todo ensangrentado sobre mi cama, a los pies de ésta se
encontraba Tonino, también tenía sangre y no se movía.

Mi habitación estaba llena de policías. Todo lo revisaban, todo lo fotografiaban.


No quedó nada que no tuviera importancia para ellos.
Desde afuera de mi departamento mis vecinos se amontonaban para saber que
era lo que sucedía. De entre las gentes apareció mi madre: estaba llorando.
Traté de escuchar lo que comentaban, pero no pude sacar nada en claro.
Volví a mi habitación ( lo hice flotando). Un policía dijo: “ Está todo muy claro;
luego de violarla, la asesinó.
En las garras del gato puede haber evidencia que nos sirva. Hay pruebas de que
el gato alcanzó a arañarlo antes de que el individuo le diera muerte “

Dejé de flotar bruscamente, el primer sueño había terminado.

Inmediatamente apareció una luz refulgente que alumbraba un camino largo y


angosto.
Al final del camino había una figura que me invitaba a seguir. No sentí miedo,
pero por precaución decidí no obedecerlo.
La figura avanzó hacia mí, cuando hubo estado a una distancia razonable me di
cuenta que aquella figura era de mi padre.
Me extendió su mano cariñosamente y aunque su rostro no era como yo lo
recordaba, sé que me esbozó una sonrisa. Me sentí feliz de verlo nuevamente,
sé que junto a él estaría segura y en paz..
No quiero contarle lo de mamá y Andrés. No vale la pena.
No sé cuando los vuelva a ver.
Tal vez cuando despierte de este mágico sueño o cuando deje de “IMAGINAR”.

Intereses relacionados