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CASA SALESIANA “Santísimo Sacramento”

Avenida Salesianos, s/n


41410 Carmona (Sevilla)

Don Bosco
Del 12 al 16 de Enero

Recordad, que a partir de esta semana, los buenos días del viernes se realizarán
siempre en la capilla.

Lunes 12: D. BOSCO, RESPUESTA A SU TIEMPO

Muchos son los aspectos sobre los que vamos reflexionando de la mano de Don Bosco.
Pero este gran hombre no se queda en la anécdota, en lo bonito del cuento que todos
los años repetimos hasta la saciedad. Al contrario Don Bosco, hombre de carne y
hueso, inspirado
o por Dios a una misión increíble, también fue una persona que luchó y
puso medios necesarios para hacer de su vida una construcción agradable para su
Señor y todos los jóvenes que a él se acercaron.

Como sus paisanos, desde pequeño trabajó en las tareas del campo, a veces
robando tiempo al sueño. Su madre estuvo continuamente detrás de él. Su padre
había muerto cuando él tenía dos años.

Para esfuerzo, los 20 Km. Que en su infancia y adolescencia había que recorrer
diariamente para asistir a clases. Con lluvia,
lluvia, viento, sol o nieve, su empeño y voluntad
le animaban a hacer sacrificios que, tal vez, nosotros no entendemos.

Una vida así no podía sino dar frutos de esperanza. Y ahí tenemos a un Don
Bosco que se pasea por las cárceles, dando ánimo a los jóvenes
jóvenes presos. O pateando las
calles para encontrar a quienes lo necesitaran. O dejándose la salud en el Oratorio por
el bien de sus chiquillos: "Por vosotros estudio, por vosotros trabajo, por vosotros
estoy, incluso, dispuesto a dar mi vida", decía Don Bosco.

En definitiva Don Bosco sigue siendo modelo para nosotros y para nuestro
tiempo. En él se descubre un corazón humilde y entregado que hizo de su vida un
regalo para los jóvenes, un regalo que sentimos aún en nuestros días.

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Martes 13: Un sueño marca su camino

Mi infancia se desarrolló en la sencillez de una familia campesina, trabajadora...


Me quedé huérfano de padre a los dos años. Mamá con su firmeza y su dulzura, supo
llevarnos adelante, mostrándonos a mis hermanos (José y Antonio) y a mí, la presencia
de Dios. Algo que marcó profundamente toda mi vida fue un sueño que tuve cuando
tenía nueve años. Un sueño que me quedó profundamente marcado para toda mi vida.
En el sueño me pareció estar junto a mi casa, en un paraje bastante espacioso, donde
don
había reunida una muchedumbre de chiquillos en pleno juego. Unos reían, otros
jugaban, muchos blasfemaban. Al oír las blasfemias, me metí en medio de ellos, para
hacerlos callar a puñetazos e insultos. En aquel momento apareció un Hombre muy
respetable, noblemente vestido. Su rostro era tan luminoso que no se podía fijar en él
la mirada. Me llamó por mi nombre y me dijo: No con golpes, sino con la
mansedumbre y la caridad deberás ganarte a estos tus amigos. Ponte, pues ahora
mismo a enseñarles la fealdad del pecado y la hermosura de la virtud. Aturdido y
espantado, dije que yo era un pobre muchacho e ignorante. En aquel momento, los
muchachos cesaron en sus riñas y blasfemias y rodearon al que hablaba. Sin saber casi
lo que me decía, añadí:- ¿Quién sois vos
vos para mandarme estos imposibles?-
imposibles?
Precisamente porque esto te parece imposible, debes convertirlo en posible con la
obediencia y la adquisición de ciencia.-
ciencia. ¿Cómo podré adquirir la ciencia?-
ciencia? Yo te daré la
Maestra, bajo cuya disciplina podrás llegar a sabio.-
sab Pero, ¿quién sois Vos?-
Vos? Yo soy el
Hijo de Aquélla, a quien tu madre te acostumbró a saludar tres veces al día. Mi nombre
pregúntaselo a mi Madre.- En aquel momento vi, junto a Él, una Señora de aspecto
majestuoso, vestida con un manto que resplandecía como el sol. Viéndome cada vez
más desconcertado, me indicó que me acercase a Ella, y tomándome de la mano:- mano:
¡Mira! – me dijo. Al mirar me di cuenta de que aquellos muchachos habían escapado, y
vi en su lugar una multitud de cabritos, perros, gatos, osos y varios otros animales-.
animales He
aquí tu campo, he aquí donde debes trabajar. Hazte humilde, fuerte y robusto, y lo que
veas que ocurre en estos momentos con estos animales, lo deberás hacer tú con mis
hijos. Volví entonces la mirada, y, en vez de los animales feroces, aparecieron otros
tantos mansos corderillos, que haciendo fiesta al Hombre y la Señora, seguían saltando
y balando a su alrededor. En aquel momento, siempre en sueños, me eché a llorar.
Pedí a la Señora que me hablase de modo que pudiera comprender,
comprender, pues no alcanzaba
a entender qué quería representar todo aquello. Entonces Ella me puso las manos en
la cabeza y me dijo:- A su debido tiempo todo lo comprenderás. Dicho esto un ruido
me despertó y desapareció la visión. Quedé muy aturdido. Por la mañana,
mañan conté el
sueño: primero a mis hermanos, que se echaron a reír y, luego a mi madre y a la
abuela. Cada uno lo interpretaba a su manera. Mi hermano José decía: “¡Tú serás
pastor!”. Antonio, con dureza : “Capitán de bandoleros”. Mi madre: “¡Quién sabe si un u
día serás sacerdote!” Pero la abuela dio la sentencia definitiva: “No hay que hacer caso
de los sueños”. Aunque no comprendí su significado en aquel momento, éste se fue
revelando a lo largo de toda mi vida.

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Miércoles 14: No renunció a su sueño

Nuestra familia era muy pobre y nuestro único porvenir era el campo. Yo quería
estudiar, pero a mi hermano Antonio no le gustaba mucho la idea. Como las peleas con
él, a causa de los estudios, eran frecuentes... tuve que marchar de casa. Y aunque me
costó, era máss duro aún, renunciar a mis sueños. Para poder ir adelante con mi idea de
estudiar, trabajé dos años en la granja de los Moglia. Gracias a mi tío Miguel, pude
volver a la escuela, en I Becchi, y aunque los compañeros se burlaban de mí porque era
mayor que ellos, a mí no me importaba con tal de poder ir adelante y llegar un día a
ser sacerdote.

Por necesidad, aprendí muchos oficios, que sin pretenderlo, iban preparándome para
mi futuro en los talleres con los muchachos. Yo quería ser un sacerdote que estuviera
estuvie
cerca de los jóvenes, que los escuchara, y que confiara en ellos.

Jueves 15: Los “hobby” de Juan

Su primer Hobby fue la música, el señor Roberto era maestro de canto en la


parroquia y tenía en su casa una espineta (clavicordio pequeño semejante a un piano).
Enseñó a Juan a cantar en el coro y a poner sus manos en el teclado de la espineta y,
más tarde, sobre el del órgano.

Pero Roberto era, ante todo, el sastre del lugar, por lo que el segundo “hobby”
de Juan fue sentarse a su lado y aprenderá pegar botones, hacer ojales, coser forros,
cortar chalecos. Tanto adelantó, que el señor Roberto le propuso abandonar la escuela
y convertirse en su ayudante.

Por abril, empezó don Moglia a tratarle con dureza, y la barahúnda de la


escuela le persuadió de que estaba
estaba perdiendo el tiempo. De acuerdo con su madre, fue
a trabajar a, algunas horas al día, en casa del herrero Evasio Savio. Con él aprendió a
manejar el martillo y la lima y a trabajar al fragua.

Juan Bosco no podía ni siquiera pensar que aquellos oficios


oficios le servirían un día para
abrir talleres-escuela
escuela para los muchachos pobres de los arrabales de Turín. En aquel
momento, su única preocupación era la de ganar unas liras. Pronto había de
necesitarlos. Juntamente con su mare Margarita había decidido intentar,
intenta al año
siguiente, dar un paso peligroso pero decisivo: ir a las escuelas de Chieri.

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Viernes 16: La Sociedad de la Alegría

En estas cuatro primeras clases aprendí, aunque a mi costa, a tratar con los
compañeros. Yo les tenía divididos en tres categorías: buenos, indiferentes y malos. A
éstos últimos debía evitarlos del todo y siempre, apenas los localizara; con los
indiferentes bastaba un trato de cortesía y convivencia; con los buenos podía entablar
amistad, siempre y cuando fueran verdaderamente
verdaderamente tales. Esta fue mi firme resolución.
Como al principio no conocía a ninguno en la ciudad, me impuse la regla de no tener
familiaridad con nadie. Sin embargo, hube de luchar, y no poco, con los que no conocía
del todo. Unos se empeñaban en llevarme al teatro;
teatro; otros, al juego; algunos, a nadar.
Incluso a robar fruta por los huertos o el campo. Hasta hubo un descarado que me
aconsejó robar a mi patrona un objeto de valor para comprarnos caramelos. Me fui
liberando de aquella caterva de desgraciados, huyendo
huyendo totalmente de su compañía,
tan pronto como los descubría

Entretanto los compañeros, que trataban de arrastrarle al desorden, al verse


rechazados, no dejaron de desahogar su despecho con sus acostumbrados modales
nada corteses y a veces provocadores, de los que Juan no hacía el menor caso, y seguía
tratándoles con la bondad de siempre.

Su amabilidad fue ganando la confianza de aquellos que, como suele suceder, eran los
más descuidados en sus deberes, y empezaron a acudir a él, rogándole por
camaradería les
es prestara o les dictara un tema escolar

Juan adoptó otro medio más provechoso, como fue el de explicar a los compañeros las
dificultades que encontraban y ayudarles a resolverlas. Así agradaba a todos y se
ganaba su benevolencia, su afecto y su estima.
estima Ellos
llos empezaron a ir con él para
divertirse, después para escuchar sus narraciones, más tarde para hacer los deberes de
clase; finalmente acudían a él aun sin motivo.
motivo

Estaba bien con ellos. Formaron una pandilla que Juan bautizó con el nombre de
“Sociedad dee la Alegría”. Y les dio un reglamento sencillísimo:

1.- Ninguna acción, ninguna conversación que pueda avergonzar a un cristiano.

2.- Cumplir con los propios deberes escolares y religiosos

3.- Estar alegres

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