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EDICIONESPECIAL

revista mandalamandalaliterarialiteraria
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Año 3 • Número 5 ESPECIAL

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EDUCACIÓN

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JULIO DE 2012

Educación Educación para para el el cambio cambio

La La comunidad comunidad virtual virtual como como

La correcta educación

La correcta educación

en el siglo XXI

en el siglo XXI

La correcta educación en el siglo XXI en el siglo XXI aporte aporte al al aula

aporte aporte al al aula aula presencial presencial

Reflexión

Reflexión

Educación Educación

Sincrónica Sincrónica

La Tragedia

La Tragedia

educativa

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El El abrazo abrazo

del del Sapo Sapo

Educar

Educar

en las reglas

en las reglas

Mami, Mami,

No No quiero quiero ir ir a a la la escuela escuela

La entrevista:

La entrevista:

A Ginés del Castillo

A Ginés del Castillo

Educación Educación

director de la Escuela La Cecilia

director de la Escuela La Cecilia

Tres Tres perlitas perlitas docentes docentes

Recordando Recordando la la educación educación familiar familiar

Versos escritos

Versos escritos

en el pizarrón

en el pizarrón

Apostar a la

Apostar a la

educación pública

educación pública

Publicación Mensual

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COLOMBIA, ARGENTINA, URUGUAY, CHILE Y OTROS PAISES

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Educación para el cambio La comunidad virtual como aporte al aula presencial

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Educación Sincrónica

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El abrazo del Sapo

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Mami, No quiero ir a la escuela

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Educación

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Tres perlitas docentes

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La correcta educación en el siglo XXI

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Reflexión

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La Tragedia educativa, Guillermo Jaim Etcheverry

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Educar en las reglas

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La entrevista: A Ginés del Castillo director de la Escuela La Cecilia

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Versos escritos en el pizarrón

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Apostar a la educación pública

Mandala Literaria Compilatorio digital de pensamientos iberoamericanos No. 5 Especial - Año 3 Diagramación y composición:

Ethel Saavedra García Concepto Carátula:

Andrés Téllez Saavedra Registro: SafeCREATIVE Código: 1207232014174 Fecha 23-jul-2012

SafeCREATIVE Código: 1207232014174 Fecha 23-jul-2012 Fotografías: Fotos de la Escuela La Cecilia Santafé,

Fotografías:

Fotos de la Escuela La Cecilia Santafé, Argentina, cedidas por su director Ginés del Castillo.

Dibujos:

Alumnos de la escuela Nº 9 Dr. Esteban Adaro de San Luis, Argentina Fernando, SanLuisArgentina, conlaprofesoraSoledadJoséAlmela

Esta revista puede difundirse sin ánimo de lucro. Solicitamos que los artículos siempre contengan el nombre de su autor.

mandalaliteraria@gmail.com

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Equipo Editor Mirta Tagliatore de San Pedro, provincia Bs. As, Argentina. Técnica Superior en Narrativa
Equipo Editor Mirta Tagliatore de San Pedro, provincia Bs. As, Argentina. Técnica Superior en Narrativa
Equipo Editor Mirta Tagliatore de San Pedro, provincia Bs. As, Argentina. Técnica Superior en Narrativa

Equipo Editor

Mirta Tagliatore de San Pedro, provincia Bs. As, Argentina. Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine - Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática Programa Educativo ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE

Graciela Savickas, de San Luis, Argentina Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine - Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática Programa Educativo ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE

Ethel Saavedra García, de Cali,Colombia. Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine. Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática Programa Educativo ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE

Loreto Silva, de Chile. Escritora y correctora Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática Programa Educativo ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE

Colaboradores:

Norberto Federico Fernández Lauretta. Argentina. Escritor, Docente. Néstor Hugo Almagro. Médico. Conferencista Alfredo Eguinoa. Argentina. Escritor Rodrigo Fernández C. Colombia. Docente. Juan Jose Oppizzi. Argentina. Escritor. Bernardo Rudoy. Argentina, Secretario Fundación Krishnamurti Hispanoamericana. Norma Aristeguy. Argentina. Docente y Escritora Cristina Validakis. Argentina. Docente y Escritora Susana Panza. Argentina. Docente y Escritora. Gladis Kuklis. Argentina. Docente y escritora.

De Paulo Freire:

Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos. Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo. Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando. Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad. Enseñar exige saber escuchar. Decir la palabra verdadera es transformar al mundo. Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa. El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación. El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas. Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre . La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados “ignorantes” son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una “cultura del silencio”. Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización. La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre.

Continuando con nuestra norma de presentar una revista temática cada seis meses, hoy decidimos abordar

Continuando con nuestra norma de presentar una revista temática cada seis meses, hoy decidimos abordar EDUCACIÓN. Nos pareció importante la temática porque ella es la fuerza que entrega el conocimiento y forma a las nuevas generaciones de todo lo conquistado en el pasado en una esperanza de crecimiento. También nos movió a ello porque, al igual que muchas producciones humanas, se encuentra hoy en crisis buscando nuevos paradigmas, un actuar mas justo, objetivos mas claros. Debemos considerar que la forma de vida ha cambiado y ese cambio pude ser entendido en función de la educación de los pueblos de ahí la importancia de la misma. Pude variar de un país a otro pero el objetivo es el mismo: Producir un ser humano inteligente, conocedor, disciplinado, con una mente capaz de asimilar conocimientos. La educación del siglo XXI debe encargarse no solo del progreso sino de una transformación interior del ser humano. Desde las páginas de Mandala agradecemos la labor que los docentes vienen desarrollando en pro de entregar a la sociedad personas más capacitadas y los instamos para que tengan la fortaleza necesaria para este reto. ¿Quién no recuerda con cariño a un profesor que fue nuestro guía en nuestra formación? Ese es un botón de oro que se le da a quien se entregó por vocación al servicio de los demás.

Equipo Editor

Auspiciantes honoríficos

Programa Educativo “Escuela de Narrativa y Guión de Cine/SADE”, Seccional San Luis Portal Literario Letras y algo más, Uruguay

Educación para el cambio La comunidad virtual como aporte al aula presencial
Educación para el cambio
La comunidad virtual como aporte al aula presencial

Norberto Federico Fernández Lauretta Argentina

Sería tentador y estimulante pensar que la propuesta que supone el título, entrando a un tema que me concierne y preocupa, daría solución global a los problemas candentes de los alumnos adolescentes en las aulas presenciales, tomando la Argentina como ejemplo; pero no, como indico, es un “aporte” al Desarrollo Profesional Docente y una estrategia. Un inicio de solución a la problemática apuntada. La provincia argentina de San Luis es puntera en materia de autopistas de la información y ha conectado ya hace algunos años, Internet al entorno escolar. Esto constituye una poderosa herramienta para el proceso educativo en sí mismo, pero pareciera que su uso se limita a la administración de la secretaría escolar; y no por imposición directiva, sino porque la mayoría de los maestros y profesores no están preparados para el buen uso de la red. No ocurre lo mismo con los alumnos -en esto coincidimos todos-, partícipes de una generación poseedora de condiciones naturales para el aprendizaje y el uso de la tecnología moderna que no encausan de manera apropiada, llenando sus mentes de malos programas y juegos que los llevan a la adicción. ¿Qué mejor entonces que aprovechar esa disposición innata y encausarla hacia mejores objetivos? Es una tarea docente y es una decisión política. Un estudio hecho en EE.UU. en 1996 por McKinsey & Company, titulado “La conexión de las escuelas de enseñanza primaria a la superautopista de la información” (Fuente: “Release 2.0”, de Esther Dyson, Ediciones Grupo Zeta, Barcelona, 1998) nos muestra beneficios cuantificables: “…en tres años escolares, los estudiantes que disfrutan de una enseñanza asistida por ordenador pueden llegar a

de una enseñanza asistida por ordenador pueden llegar a aprender el equivalente a un año lectivo

aprender el equivalente a un año lectivo más que los alumnos que no tienen acceso a la tecnología”. Creo –y somos muchos– que la enseñanza a distancia por la red es la escuela del futuro, pero son muy pocas las instituciones educativas en Argentina que eficazmente la aplican. Un buen comienzo sería un uso paralelo, de apoyo al aula presencial; pero, para ello, los docentes deberían cumplir un período extracurricular intensivo de capacitación. El sólo hecho de comunicarse los alumnos entre ellos respecto a determinada materia, o investiguen la misma, es suficiente razón para incorporar su uso en los programas de las escuelas. Recuerdo cuando en mi adolescencia intercambiaba datos deportivos (me gustaban las carreras de motos, que practiqué) o literarios (Colección “Robin Hood”, Círculo literario, los guiones de Hoesterheld, los dibujos de Hugo Pratt…) con otros chicos cuyas direcciones distantes tomaba de la revista “0’Cruceiro”, y a veces esperaba dos meses las respuestas.Ahora me llevaría minutos. Insisto como un lema. La solución a la problemática, o el inicio de la solución, es hacer las clases más alegres; y para ello un buen comienzo es formar grupos que integren una comunidad virtual y alternar la clase presencial con el aula virtual. Claro está, con docentes capacitados, que combinen Internet con aplicaciones multimedia, mostrando gráficos, sonidos y video.

Visto así, la estrategia de la Comunidad Virtual de Aprendizaje es una herramienta que debe experimentarse ya en la educación, para el intercambio de opiniones, mensajes y múltiples utilidades didácticas. Ahora bien, fue creada -en análoga virtud-, por otras herramientas, propias del impulso generador sucedido a la interconexión de las redes informáticas que conforman el ciberespacio. En el texto “Comunidades virtuales como herramienta didáctica para el apoyo de la labor docente”, de Adriana M. Meza Meza, Yara Elizabeth Pérez Guerrero y Berenice de la Barreda Bautista

(Fuente:http://funredes. org/mistica/castellano/ciberoteca), sus

autoras nos hablan de dos herramientas que el profesor dispone para la formación de una comunidad virtual de aprendizaje: La primera es recurrir a los portales de Internet, donde, entre los variados servicios que ofrecen, está la creación de comunidades virtuales. La segunda es diseñar y abrir una página Web, dentro de la “autopista de la información”. Obviamente, en una opción, como en la otra, la comunidad la forman un tutor (el profesor) y los participantes (los educandos). En este sentido, la creación de comunidades virtuales de aprendizaje, bajo cualquiera de las dos opciones mencionadas, comienza por crear un sitio en el ciberespacio, en el cual existen bancos o bases de información en donde se registran los mensajes intercambiados por los alumnos entre si y con el profesor, los documentos que servirán de base al curso y enlaces con otros sitios Web que sean relevantes para el tema de discusión del grupo (la materia que trate). Vemos así que la comunidad virtual creada contempla:

1.Un espacio que muestra los proyectos y la actividad del grupo; otro con los datos (direcciones, hipervínculos, etc.) de utilidad para el desempeño de docentes y estudiantes. 2.Un espacio con distintas maneras y tácticas de información importante para el sector que se esté atendiendo. 3.Detalle cronológico de las actividades (foros, cuestionarios, etc.) Por consiguiente, el sitio operacional de la comunidad es una usina de información útil a los objetivos propuestos en el aula virtual; y, a su vez, “es” el aula virtual, donde el grupo interactúa, comparte responsabilidades y se relaciona con el mundo

exterior en la información que del mismo recibe. Este modelo de enseñanza se basa en la facilitación del aprendizaje, interactuando profesores y alumnos, alumnos entre si y alumnos –o profesores– con los “buscadores” de los sitios, investigando la materia que les ocupa. Un enriquecimiento mutuo. Variemos el tema y entremos en el concepto del Ciberespacio, como un entorno creado por la interconexión planetaria de redes de sistemas informáticos. Un término que se aplica en la actualidad precisamente –y principalmente– a Internet, donde podemos interactuar digital y verbalmente; y creo que hasta físicamente, pues tengo la experiencia de haber transmitido, inconscientemente a un alumno del aula virtual, un cierto dolor de espalda por el mero hecho de habérselo comentado –según mi alumno– de manera muy descriptiva. Aunque hay similitud de conceptos, son diferentes por cuanto ofrecen: mientras que la realidad virtual engaña los sentidos para suponer que se está en un entorno irreal, el ciberespacio propone una integración del usuario de la red y la computadora. La analogía está en que ambos se complementan exitosamente; y, en cuanto a educación a distancia refiere, canaliza sus potencialidades, facilitando el aprendizaje y haciéndolo más divertido. Basta con hacer un click para disponer de un texto, sonido, imágenes y vídeo. Pareciera que la premisa fuera:

¡Nada de clases aburridas! Concluyendo, es vital e imperiosa la urgencia de capacitar a los docentes –en referencia a los argentinos–. Enseñarles a enseñar bajo ambientes de Comunidades Virtuales de Aprendizaje, con nuevas estrategias y tecnologías; y permitirles, a su vez, enriquecer su labor a través de Foros de Conocimientos, intercambiando experiencias con otros profesores. En cuanto a los alumnos, entre los beneficios que ofrecen las Comunidades Virtuales de Aprendizaje (que son muchos), está que los adolescentes participan luego más activamente en el aula presencial y generan lazos que van más allá del aula, dedicando más tiempo al conocimiento juntos, aún luego del horario escolar, donde también, como sus maestros, se enriquecen mutuamente, aprenden a trabajar en grupo y a colaborar entre ellos en el desarrollo de proyectos. En síntesis: el alumno toma conciencia de su responsabilidad; y como dije: nada de clases aburridas.

EducaciónSincrónica

Néstor Hugo Almagro Argentina

Si tomamos como punto de partida que todo hombre es tu maestro, mi maestro, nuestro maestro, descubriremos con alegría que no existe etapa alguna en la vida del hombre que carezca de sentido pedagógico. Entendiendo que el educador, una vez que abre sus puertas a la comprensión profunda, facilita de inmediato la liberación de las potencialidades del alma del educando. Ingresando de esta forma a un proceso de transformación mutua. Es algo así como recibirse de pájaros, es decir, aprender juntos a lanzarse al saber del no-saber, mediante la liberación porAmor. Cobra más sentido aún esta tarea, cuando tomamos conciencia de que somos el resultado de una educación preponderantemente racional y materialista, que nos ha hecho competitivos y a la vez represivos. Afectando tanto al educador como al educando, alterándonos por el estrés que genera el proceso del aprendizaje convencional. No obstante, la alteración de la conducta por parte de los jóvenes estudiantes, cada vez más habitual en las aulas, participará en la reparación pronta de este conflicto. Cuando el dolor nos iguala, aprendemos el significado de la superación del dolor como medida terapéutica. Esta sincronicidad entre las almas, las hace participar, mancomunadas, en el proceso de evolución del alma humana. Todos coincidimos en que la humanidad está gravemente enferma física y psíquicamente hablando, y es imprescindible que cada persona de buena voluntad pueda realizar el aporte para el cual ha nacido. Considerando esto más allá de toda discriminación, por lo tanto, nos será posible lograr establecer un nuevo modelo de convivencia, basado en la dinámica que ofrece el aprendizaje permanente. Donde todo lo que existe, aún en el sitio más recóndito del Universo, se convierte en material pedagógico. Dando las bases de lo que podríamos denominar Pedagogía Divina, basada en la integraciónAlma y Espíritu. No hay duda de que hemos perdido el sentido de la Unidad, y por lo tanto creemos que amar es poseer, que liberar, es ensanchar los límites, pero seguimos siendo prisioneros o esclavos de nosotros mismos, ahogados por

Texto del libro Tiempo del Hombre Nuevo Zeta Editores

por Texto del libro Tiempo del Hombre Nuevo Zeta Editores nuestra propia ficción. Es hora de

nuestra propia ficción. Es hora de que cada individuo, cada familia, cada grupo social, como células de la Humanidad, descubran en sí mismos la fuerza necesaria para gestar un nuevo estado de conciencia que nos devuelva la Fe, la Creatividad, el Amor, la Comprensión y la Intuición necesarias, para descubrir la fuente de la Sabiduría en el manantial de las cosas simples. Hoy estamos haciendo consciente la transmutación de la ignorancia en Conocimiento, mediante el Fenómeno Incluyente. A través del cual nada queda afuera, todos estamos dentro. Porque está en favor de todos y a la vez, respeta el proceso de evolución de cada uno. Esto solamente es posible cuando aprendemos a poner la individualidad del Alma en contacto con la Unidad integrada del Espíritu o Yo Espiritual. En la medida que vayamos enfrentando nuestros condicionamientos internos y externos, paulatinamente el yo y el tú, se convertirán en el Nosotros, facilitando el despertar colectivo de la conciencia. Así aprenderemos a practicar la terapia causal para cada circunstancia. Comprendiendo que la solución para cada situación es diferente, según el

tiempo y el lugar. Entendiendo que no existen modelos ni moldes de pensamiento, porque no venimos a dar conciencia, sino a compartir el despertar del Alma Consciente. Dicho fenómeno debe surgir del despertar interno, sabiendo que el crecimiento se produce por incomodidad. Es decir que cuando nos molesta vibrar en un nivel determinado, el crecimiento se hace inminente, porque des-cubrimos, o sea, quitamos el velo con el que la ignorancia cubría al nuevo conocimiento. Este proceso está ligado a la revelación. Sabiendo que la única verdad definitiva es el Amor, las demás son relativas. Por lo tanto cuando amamos, somos invulnerables. A propósito de la revelación, se manifiesta según una secuencia arrítmica, impredecible. Posee un encadenamiento lógico que debemos descubrir, al integrar las que la preceden con aquella que estamos viviendo en este instante, y a su vez, con las que sucederán en el futuro. Nos une en el acto pedagógico de un modo trascendente, porque es ajena a la personalidad o ego. Tiene existencia por derecho propio, y libera las fuerzas del alma. Por lo tanto, estar atentos para detectarla nos permite encontrar el verdadero valor del saber del no-saber. Y nos recuerda que

la tristeza, actúa como una inhibidora de la misma. Dicho

de otro modo, ser felices y agradecidos, nos predispone a percibir con certeza, el efecto sanador de la revelación. En la “gimnasia del encuentro” con la realidad, podemos distinguir tres modalidades para cada situación:

1°) que ocurra lo que deseamos; 2°) que ocurra lo que no deseamos y 3°) que ocurra lo que debe ser. Las dos primeras formas de aproximación a la realidad, nos tornan

inoperantes y nos hacen dilapidar nuestras energías hasta el agotamiento. La última posibilidad consiste en abordar la Unidad existente en todas las cosas sin ningún trauma. Vamos a denominar a este fenómeno “parábola del buen jinete”, ya que el “jinete” no se daña cuando cambia sucesivamente de cabalgadura, porque siempre entra en Unidad con la misma. Esto es debido a que trabaja sobre la Aceptación y la Renuncia. Acepta la diversidad de las formas sin dañarse, porque aprendió a estar en contacto con

lo esencial que habita a todas las cosas. Renunciando, a su

vez, a las tonterías que pueda manifestar el ego personal. Por lo tanto, desaparece el conflicto y nace la integración solidaria, comprendiendo el carácter sagrado del acto educativo, siempre y cuando mantengamos la conciencia despierta. Vamos a denominar a este instante oportunidad de aprendizaje, porque dinamiza el proceso racional e intuitivo en una verdadera conjunción eterno-temporal,

integrando lo tangible a lo intangible. Asimismo, considera la unión Alma-Espíritu y nos religa en una unidad evolutiva

y transformadora, de la conciencia individual, social, colectiva y humanitaria.

la conciencia individual, social, colectiva y humanitaria. Cada presente contiene la posibilidad de propiciar un

Cada presente contiene la posibilidad de propiciar un aprendizaje sincrónico diferente, donde el encuentro desde el alma facilita el reciclaje continuo de la Energía mediante un dar y recibir permanente. Sin sometimientos, ni represión. Sin condicionamientos y con el mejor rendimiento energético. Generando humildad y conciencia, desde adentro hacia fuera y desde atrás –en representación del pasado–, hacia delante. Finalmente, desde abajo hacia arriba, es decir, desde la ignorancia hacia el conocimiento; con la inmensa alegría de servir evolutivamente. Por la ficción con que vivimos, producto del condicionamiento, siempre esperamos que alguien resuelva nuestros conflictos mágicamente, desde afuera. El procedimiento adecuado es a la inversa, debemos ser protagonistas de nuestra propia existencia. Tal condición nos permite transformar la energía potencial en cinética, disipando las dudas, el temor a la muerte, a la enfermedad, al no saber y a lo desconocido, porque nos hemos dado cuenta, que cada presente es una realidad transformable que nos permite restablecer el equilibrio y la paz interior.

Cuando la libertad se manifiesta con la delicadeza de una transformación sutil, nos lleva desde el desarrollo de lo individual a lo social, hasta encontrar su plenitud en el pensamiento humanitario. Sin violaciones

y en una realización sincrónica, basada en el respeto

mutuo y en la Unidad con las Leyes de la Naturaleza.

Cómo surge la Educación Sincrónica

A pesar de ser simplemente un médico dedicado a la

Medicina Natural y no ser un erudito sobre el tema educativo, siempre fue de mi interés el problema pedagógico, debido a que por su complejidad abarca la totalidad de la vida del hombre y a la vez está vinculado

estrechamente a lo psicológico, lo antropológico y lo sociológico. Es el puente que une lo sagrado y lo profano. La Educación Sincrónica es un método de síntesis, que subordina el intelecto a la intuición, como la tarea más elevada de nuestra individualidad en materia de pensamiento. Este proceso es resultante de la comunión entre nuestra Alma y el Espíritu Universal. Parece algo grandilocuente, sin embargo, es posible aun en el niño más pequeño, y puede ser incorporada a la

cotidianeidad, incluso fuera de los claustros educativos. Dicho de otro modo, constituye un modo de vivir consciente.

El material aportado en este trabajo surge de años de

observación, motivado por la investigación del caso

individual, de la realización de cursos, talleres y conferencias, y de la participación docente en congresos

a nivel nacional e internacional. El mismo ha sido

sometido adiferentes condiciones de rigor, como las que

representan niños y adolescentes con discapacidad social. También puesto en práctica enmiles de pacientes

a lo largo de 30 años de ejercicio de la profesión médica, durante los que me he basado el proceso de sanación en

la Educación Sincrónica aplicado a la salud. No existen

estadísticas sobre el mismo, porque el criterio unitario hace que no se puedan graficar los efectos que se producen entre el educador y el educando en dicho trabajo pedagógico, debido a que cada ser es único y debe tratarse como tal. Para lo cual contamos con el diagnóstico fisiognómico, que nos permite actuar según las circunstancias, como facilitadores de la liberación de las fuerzas del alma, de todos aquellos seres a los que la vida nos pone a su servicio.

aquellos seres a los que la vida nos pone a su servicio. Entendiendo que el educador,

Entendiendo que el educador, una vez que abre sus puertas a la comprensión profunda, facilita de inmediato la liberación de las potencialidades del alma del educando. Ingresando de esta forma a un proceso de transformación mutua. Es algo así como recibirse de pájaros, es decir, aprender juntos a lanzarse al saber del no-saber, mediante la liberación por Amor. Cobra más sentido aún esta tarea, cuando tomamos conciencia de que somos el resultado de una educación preponderantemente racional y materialista, que nos ha hecho competitivos y a la vez represivos.

Alfredo Eguinoa

Argentina

A los ocho años de mi infancia mi padre creyó que ya estaba capacitado para cumplir una misión importante en la vida; la organización estaría a mi cargo y los ayudantes que tendría tenían que ser de mi elección. Cumplida cada parte del mandato se nos daría una paga y podríamos gastarla en lo que nos plazca. Antes recibiríamos instrucciones precisas y ordenadas por el director técnico de la empresa que teníamos a cargo. La misión se ejecutaría, después de haber cumplido con nuestras tareas escolares de repaso. Eran tiempos de verano, porque únicamente la misión se ejecutaba en esta estación del año, por las tardecitas y parte de la noche. Comenzaba en los jardines de todo el pueblo, en especial ,en las quintas de nuestros vecinos, y podía terminar algunos días que se nos permitía, con el acompañamiento de una persona mayor en los alrededores del río V, en la provincia de San Luis, Argentina. El objetivo de la gran misión era la de cazar sapos machos Y el instructivo de identificarlos era colocar el sapo boca arriba y con nuestro dedo índice en forma de gancho, hacer un golpecito en el centro del pecho. Si dicho sapo juntaba los brazos, era macho. Esta acción batracia se llamaba “abrazo sexual” y se podía cumplir parte de la misión. Embolsábamos los sapos y lo entregábamos a mi padre. Quien más sapos cazaba más cobraba… Pero se me ocurrió una idea comunitaria, para no tener diferencias con mis camaradas de la misión: Juntar todos los batracios y dividir el monto del cobro en partes iguales; pero ellos también objetaron parte de los destinos de la suma acumulada y en conjunto decidimos el destino del dinero: El fin de semana, sábado por la noche y domingo por la tarde en matiné, ir a ver películas mudas de Carlos Chaplin en el club Sarmiento de mi pueblo, acompañados de los correspondientes caramelos. El objetivo de conseguir los sapos machos era para hacer una prueba técnica con los sapos, donde se les inyectaba el orina de una supuesta mujer embarazada y, al ser sacrificado dicho batracio, si se veía que había

El abrazo del sapo
El abrazo del sapo

desprendimientos de espermatozoides, mi padre elaboraba para el médico un informe sobre la nueva vida que se estaba gestando. Nuestro orgullo era haber colaborado en conseguir el medio que llenaría, con el informe, de felicidad a una nueva familia. Los juegos de los niños pueden ser muy entretenidos y educativos. Años más tarde dicho técnico fue el profesor de zoología de todos nosotros; y hoy en día lo recordamos con cariño, porque, de alguna manera, nos enseño una lección de vida.

de todos nosotros; y hoy en día lo recordamos con cariño, porque, de alguna manera, nos
Mami no quiero ir a la escuela Rodrigo Fernández C. Colombia ¿Por qué hijo? Pregunta
Mami no quiero ir a la escuela
Mami
no quiero ir a la escuela

Rodrigo Fernández C. Colombia

¿Por qué hijo? Pregunta la madre

Porque me avergüenza el regaño del chofer del bus urbano y la mirada desconfiada de los pasajeros, cuando subo por la puerta de salida.

Porque me avergüenza la mirada acusadora de profesores y coordinadores cuando observan mis feos zapatos y ropa remendada.

Porque me avergüenza mendigar en el restaurante escolar, sal para una

servilleta

remojada, que como durante el descanso.

Porque me avergüenza, que mis compañeros de clase se burlen de mi timidez y de mi ignorancia, cuando el profesor pregunta.

Porque me avergüenza, la bolsa plástica donde llevo mis libros y los puchos de lápices con los que escribo.

Porque me avergüenza

no poder hablar de cds, multimedia, internet y otras

cosas de las que hablan mis amigos.

Porque me avergüenza no poder contarle a nadie que mi papá se quedó sin trabajo.

Porque me avergüenza que Usted mamá, tenga que trabajar por la noche para sostenernos a todos.

Porque me avergüenza el timbre de salida, porque no se dónde ni que almorzaré ese día.

Porque no sé que hacer con esta pobreza y con esta ropa grande y arrugada, con la que asisto a la escuela.

Mami Ahora entiendes ¿Por qué no quiero ir a la escuela?

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Educación
Educación

Juan José Oppizzi Argentina

Si hiciéramos una encuesta sobre lo que la gente entiende por “Educación”, quizá obtendríamos como respuesta mayoritaria que se trata del proceso escolar de aprendizaje. No podríamos rechazar tal idea, aunque sí considerarla muy parcial. En la educación humana, el proceso escolar de aprendizaje interviene de modo complementario. Todo lo que nos rodea a partir de nuestro nacimiento, según lo ha armado la propia sociedad, apunta al entrenamiento del nuevo ejemplar para las cosas más elementales. Somos educados para andar erguidos, para hablar y para alimentarnos con la ayuda de utensilios prácticos. Luego viene la diversidad del aprendizaje conceptual. Y constantemente nos aborda la situación de compartir con otros seres la realidad del área en donde nos movemos. Esta educación diaria de motricidad, expresión, alimentación, conceptualización, reconocimiento del entorno y convivencia, nos pasa inadvertida. Entonces solemos darle sólo al método expresamente escolar (a las horas de contacto maestro-discípulo en el aula de un establecimiento destinado al efecto) la categoría educativa. Tal vez sea más claro enfocar el tema desde otro punto: cuando alguien tiene una actitud brusca que perturba la relación interpersonal, solemos calificarlo de “mal educado”. Es decir que nos surge de pronto la referencia a una tabla de valores a la que el “mal educado” no responde. Automáticamente revelamos una más profunda raigambre de la educación: su influencia en las conductas globales. La erudición, es decir la mera acumulación de datos, puede confundirse a menudo con la educación; sin embargo, es apenas la primera –y no siempre necesaria– parte de ella. Un erudito puede bien ser un bárbaro en la conducta (la historia mundial es la mejor testigo de eso), y un no erudito puede tener un desenvolvimiento humanista inmejorable. La adquisición de datos no tiene nada que ver con los valores éticos de la persona; no los mejora ni los cambia, porque no actúa

necesariamente sobre el área psicológica que determina aquellos valores. Introduzcamos una palabra que refuerza el concepto de “Educación”: cultivo. Ésa es la clave para entender el sentido verdadero de la educación. Cultivo nos indica algo que se desarrolla integralmente. Eso entendió uno de los maestros más capaces de nuestra historia: Almafuerte. Él, en cualquier choza derruida de la Pampa desierta de su época, se ocupaba de impartir el cultivo de valores, no del machaqueo de teorías curriculares. Sus grupos de alumnos desarrapados, enfermos, marginales, de edades y miserias diversas, recibían el bálsamo de una sabiduría sencilla, luminosa, abarcadora. La educación es trabajo en el alma. Somos animalitos débiles y agresivos, simples mamíferos que, por vaya a saber qué acontecimiento remoto, pudimos desarrollar la conciencia (la conciencia del yo, la conciencia de la realidad, la conciencia de la finitud). Somos únicos entre las demás especies, porque podemos darnos cuenta de que somos animalitos débiles y agresivos; nuestra conciencia de nosotros mismos nos permite ser jueces y partes, lo cual también conlleva peligro: solemos ser permisivos o implacables. La educación es lo que puede sacarnos del balanceo de esos dos extremos, la que puede hacernos asumir valores que se traduzcan en modificaciones de la realidad. Aquí nos acercamos a una pregunta multisecular: si es posible cambiar al Hombre. Igual que la multitud de hombres que se

nos acercamos a una pregunta multisecular: si es posible cambiar al Hombre. Igual que la multitud

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la hicieron, yo no tengo una respuesta; sí sé que la manera de alcanzar una armonía entre los seres que viven en este mundo es aprendiendo a respetarlos, y el aprendizaje del respeto es el cultivo de nuestra propia armonía. Todo en el Universo es una marcha hacia un equilibrio. La relación entre ese Infinito y cada uno de nosotros es mucho más cercana que lo que pensamos; por lo tanto, es lógico suponer que nuestra marcha también rumbea hacia un equilibrio; sólo que en nuestro caso es voluntaria. En la medida en que retrasemos esa marcha (por ambición, por apego a lo superfluo, por miedo, por egoísmo, por odio), se retrasará la armonía que teóricamente proclamamos desde el inicio de la historia, seguirá viviendo en los terrenos del ideal inalcanzable. Esta sola especulación, este solo pensamiento sobre la posibilidad de educarnos en una creciente armonía, acaso es el primer indicio de que un cambio en el Hombre es posible. Ghandi ha dicho, con insuperable justicia: “Tú debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”. Atrevidamente, podríamos parafrasearlo: “Tú debes ser el mundo que deseas ver cambiado”.

ver en el mundo ”. Atrevidamente, podríamos parafrasearlo: “ Tú debes ser el mundo que deseas

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Tres Perlitas docentes
Tres Perlitas docentes

Graciela Savickas Argentina

En el medio del bullicio y la actividad de cuarto grado, la Señorita Susana levanta la vista y disfruta de la actividad de sus niños. Allí estaba Rubén, el que nunca está quieto y se ríe de todo. Unos bancos más allá Belén daba instrucciones a varios compañeros como hacer la tarea. Ella casi siempre sacaba diez y no dejaba de recordarlo, aunque siempre ayudaba a los otros. Un poco más acá Emilce conversaba con una compañera. Por azar bajó la vista hasta sus piernas, y no pudo creer lo que vio. Varios hilitos de sangre corrían por ellas.

La Señorita Susana espantada se acerca hacia su asiento, aleja a su compañera y conversa con Emilce. Supo entonces entre caritas tímidas llenas de vergüenza, que la sangre tenía por origen crudos golpes de cinto, que le daba su padre. Pero agregó en un esfuerzo de ser indiferente:”No importa, ya estoy acostumbrada” (¡!) Comenzó para la Señorita Susana una cadena de frenéticas actividades: primero habló con su directora que sugirió llamar una asistente social. Pero pronto vino el cambio de directivos y todo quedó en la nada. Conversando sobre el caso y un poco por la misma Emilce, supo que la niña sufrió dos violaciones a los cuatro y a los cinco años por dos tíos paternos. ¡Cuánto horror padecía esa dulce niña de pelo rubio y ojos verdes! Los hilitos de sangre se vieron con frecuencia. Sus mismos compañeros se acostumbraron a exigir a la maestra cada vez que aparecían. Y la Señorita Susana decidió comenzó a buscar ayuda: asistentes sociales, algunos abogados, una institución de minoridad… en todas cuando escuchaban la gravedad de la situación colocaban pretextos, evasiones… Y la Señorita Susana se vía obligada a marcharse sin solución. Y Emilce continuaba golpeada, lastimada, víctima del horror. Era incomprensible tanta desidia, pero era la dura realidad.

Era incomprensible tanta desidia, pero era la dura realidad. Aunque no hizo muy pública su búsqueda

Aunque no hizo muy pública su búsqueda de soluciones, algo llegó a oídos de su familia. Y la madre vino a visitar a la maestra de su hija. - Señorita- le dijo en esa oportunidad- vengo a pedirle que se deje de jorobar con eso de que mi marido le pega a la nena. Yo hago lo imposible por mantener la paz familiar y usted no me ayuda para nada. Por culpa suya ahora es todo peor. La Señorita Susana se quedó atónita ante esta frase, con la boca abierta de asombro. ¡La madre decía que cuidaba la paz familiar y se molestaba que se buscara protección para la hija! Susana no encontró en ese momento qué palabras decirle. En realidad deseaba sacudirla, exigirle que defienda a la niña. Era quien debía hacerlo… ¿Qué entendería ella por “paz familiar”? La Señorita Susana suspiró. Sentía que esa madre no entendería nada de lo que quería decirle. Estaba tan llena de miedo, tan ciega… Seguramente ella también era golpeada cotidianamente y su fuerza ya está… destruida. La maestra continuó buscando ayuda. Se dirigió al juzgado y allí habló informalmente con el juez en persona. Éste con rostro muy serio dijo:

-“Sí, el caso es grave, hay que intervenir. Pero no se puede actuar si no hay denuncia. No le

aconsejo hacer la denuncia usted. Pídale a la directora que la realice en nombre de la escuela.” Esperanzada se presentó el siguiente día en la dirección del establecimiento y solicitó a su directora que haga la denuncia. Consideraba que era solo un paso. Lo daba por seguro…Pero la directora le dijo:

-“No. ¿Cómo voy a hacer la denuncia? ¿Y si luego dicen por la radio que nos metemos en cosas de la familia?” La maestra miró un poco más a su directora como para comprobar que realmente decía aquellas palabras. Luego suspiró con profundo desprecio por su falta de sensibilidad y se retiró. Y ahí se acabó la lucha, la intensa búsqueda de soluciones. (Quizás ahora la madre de la niña podría proteger mejor “la paz familiar”) Lo cierto es que por dos años la Señorita Susana no pudo casi enseñar y fue casi una sombra en las aulas. Ella decía “¿Qué sentido tiene mi trabajo si no puedo ayudar a una alumna que me necesita tanto?” Poco a poco se fue recuperando. Tuvo que hacerlo. Luego supo que Emilce fue violada por tercera vez. Esta vez por el padre de su padre, su abuelo paterno. Unos cinco años después, un día Emilce vino a visitar a la Señorita Susana y le contó que había cumplido quince años y que en la fiesta su padre la volvió a golpear. A la maestra se le anudaron en la garganta las palabras mas dulces, las frases de consuelo y la amarga sensación de que nada que pudiera decir o hacer serviría para calmar la situación. Al final le solicitó que volviera el día siguiente para traerle un regalo. Cuando se lo entregó la abrazó como

traerle un regalo. Cuando se lo entregó la abrazó como si quisiera absorber todo ese sufrimiento

si quisiera absorber todo ese sufrimiento que por

mas que quiso no pudo paliar. Esta fue la peor experiencia de la carrera

docente de Susana. Le costó volver a ser quien era, y

lo logró porque amaba los niños. Pero nunca pudo

entender la atroz insensibilidad de la sociedad toda ante un hecho como el de Emilce. Se habla vanamente de mucha solidaridad pero aquí quedó claro que solo importa nuestra comodidad y conveniencia. Muchos se lucen dando discursos preciosos sobre la protección de la infancia, la profilaxis de la violencia hacia los niños etc., etc, pero cuando estos hechos aparecen, huyen cobardemente tratando de no tener ningún compromiso con el hecho. Qué pasa: ¿estamos nosotros también llenos e miedo como la madre de

Emilce, o nos encontramos intoxicados, adormecidos por nuestro egoísmo? Sea como fuere

no demostramos agallas para construir un mundo mejor, casi diría ni siquiera uno habitable. Y mientras tanto, ¡cuántas Emilces continuarán esperando una mano solícita que tenga coraje de sacarlas del horror! Esto pasó hace muchos años, Emilce puede tener hoy cerca de treinta años. Pero la Señorita Susana no olvida ni un detalle de toda esta pesadilla.

Y aunque la niña no lo sepa, todavía con frecuencia

reza por ella.

Perlita docente
Perlita docente

Una tranquila mañana, María Beatriz miró por la ventana se su aula, de su amado cuarto año para distraerse un momento. Los niños trabajaban concentrados en sus tareas. María Beatriz recordaba con que entusiasmo estudiaron a los valles y lugares turísticos de la provincia. Ella les había pedido que recortaran de los periódicos por lo menos uno calificando este esfuerzo. Carpetas y más carpetas se vieron hermosamente decoradas por los bellos paisajes y también fue la oportunidad para que muchos que tenían notas no tan buenas “levanten” el promedio como solía decirse. María Beatriz miraba a los niños y disfrutaba ver en ellos el esfuerzo, los logros, su maduración paso a paso…

En esto cavilaba cuando una voz la hizo darse vuelta súbitamente:

-Señorita. La directora la llama. Dice que vaya inmediatamente. Era Horacio el ordenanza, y de su mirada pudo develar que algo pasaba… Pero María Beatriz solo dijo al mirarlo:

-Gracias, ya voy.- y dirigiéndose a los niños la clásica consigna – Chicos ya vuelvo, terminen la tarea

y pórtense bien. Al cerrar la puerta del aula dos arrugas dibujaron la incertidumbre en su rostro. “¿Qué pasó?”- se dijo- “¿Quizás algún problema con el proyecto que le presenté hace dos días? ¿O quizás se presenten dificultades con el viaje que queremos hacer con los niños? ¿Habrá pasado algo malo en el recreo

anterior? ¿O quizás,……

cuestionando acertijos. De todas maneras la puerta de

la dirección ya estaba a un paso, y estaba abierta como invitándola a develar el misterio. Y entró, confundida, expectante, con la pregunta dibujada en el rostro. Allí vio junto a la directora a la mamá de Luciano Farías. Luciano, con frecuencia, era distraído y olvidadizo. En este último trabajo donde tantos alumnos habían disfrutado una hermosa nota, Luciano fue casi el único que no hizo nada. María Beatriz se limitó a colocar en su carpeta “no hizo la tarea”, “espero mañana”. Pero al observar la misma respuesta al día siguiente agregó. “no hizo la tarea nuevamente, desaprobado.” La señora Farías agitaba justamente esa hoja frente

a los ojos de la directora entre gritos y lágrimas:

-“Por eso le digo señora directora: ¿Cómo puede ser

? ¡Mire, mire como le ensució

Ella decidió no seguir

?”

una maestra tan bruta

la carpeta a mi nene! -“Señora”- “se adelantó María Beatriz-“ Buenas tardes primero. Permítame decirle que no quise

perjudicar a su hijo por eso le di la oportunidad de traer el trabajo al día siguiente. Como no lo hizo me vi. obligada a desaprobarlo ya que todos fueron calificados por esto”.

-¡ Pero usted no tiene derecho a ensuciar la carpeta de mi hijo!”- rugió la madre, con lágrimas en la cara

desesperada, retomando la ofensiva. -“Señora, si usted desea que escriba otra cosa controle que haga sus tareas”- recomendó María Beatriz. -“Y mire, mire, señora directora, por estos recortes tontos lo desaprobó”- insistió la madre como si no

tontos lo desaprobó”- insistió la madre como si no “ hubiera escuchado la respuesta anterior- “¿No

hubiera escuchado la respuesta anterior- “¿No le parece una tarea estúpida?” La directora sólo observaba. -“Señora Farias”-dijo María Beatriz- “Cálmese por favor que así se está haciendo mucho daño”. -“Eso es”- intervino la directora-“cálmese así podemos hablar mas tranquilos”. -“¡Si, pero no quiero que le ensucien a mi hijo la carpeta! ¡No lo voy a permitir!”- gritó nuevamente la madre.

- “Entonces dígale que estudie y haga la tarea”- agregó María Beatriz- “Es mi deber calificar, si no lo hace debo colocar que no lo hizo.” -“¡Si! Con una letra bastante fea por cierto.¿Por qué no aprende a escribir?-la madre parecía estallar en un ingenuo intento de lograr una buena nota para su hijo -“Señora, por favor, no me agreda. Tampoco

piense que agredo a su hijo, porque no es así

Al

contrario, intento ayudarlo pero es mí deber calificarlo y su deber es cumplir con las tareas. Ahora si me disculpa, debo volver al aula. Buenos días señora, permiso señora directora.” María Beatriz prefirió cortar esta conversación ya que los oídos de la madre se negaban rotundamente a oír la verdad. Al regresar al aula, ya no tenía la placidez de unos

instantes atrás. La angustia que la embargaba se reflejaba en su rostro tenso. No comprendía nada, y constantemente se torturaba con preguntas como estas en forma reiterada y casi obsesiva.:”¿Para qué

me envían a un niño para que le enseñe si al no cumplir me retan

me envían a un niño para que le enseñe si al no cumplir

me retan a mi por descalificarlo?” “¿Qué idea tienen de la

función docente, de la función de la escuela?”

idea tienen del aprender”. “¿Por qué prefiere apañar a su hijo en sus errores en vez de exigirle responsabilidad y ayudarlo a crecer?”. “¿Cómo puede pedir respeto si se burla de mi letra de mi forma de enseñar?”. “¿Después de esto qué respeto puedo esperar del niño, si la propia madre me trata de esta forma?”. Estas y mil preguntas más invadían la mente de María Beatriz como tormenta de granizo, como una sensación de caos, de desconcierto, de no comprender. O, mejor, de resistirse a comprender y aceptar que lo vivido hace sólo unos momentos atrás en dirección realmente ocurrió…. Pero María Beatriz tuvo que aceptar esto de todos modos. No Sabemos si por ironía del destino, dos meses mas adelante, vino la señora López, con un planteo muy similar. Eso sí. esta señora se limitó a hablar, no usó las lágrimas de estrategia, ni fue a dirección en un intento de algo así como “amenaza de desprestigio”. Pero quedó la pregunta en el aire.:

“ ¿Qué

“¿En qué medida los padres envían los niños a la escuela esperando sean educados e instruidos, conscientes de lo que ello significa e implica?” -“Cada vez que veo la realidad tengo hasta miedo de oír la respuesta”- comentó María Beatriz pensativa

Perlita docente
Perlita docente

Mirta leyó en el diario en el que se ofrecía un cargo de maestra de grado, personal único, perdido en el monte. A muchos kilómetros de cualquier población. Leyó y se entusiasmó.en seguida aunque

a su familia le costó entenderla. - Estos chicos son muy sanos- explicaba.- Y estoy segura que puedo serles útil. No lo dijo; pero ese deseo juvenil de vivir una aventura empujaba desde adentro. Ella era fuerte. Le fascinaba la afrenta. Solicitó el nombramiento, que le entregaron inmediatamente con una mezcla de alegría y asombro. Hacía un tiempo que nadie aceptaba ir hasta allí y le explicaron que la escuela poseía un dormitorio y cocina para que la maestra pueda alojarse. Llegó hasta el lugar sin saber lo que le esperaba. Unos puesteros de la zona le mostraron un ranchito

vecino donde dormirían los catorce alumnos que tendría. Sus casas se encontraban demasiado lejos para ir y venir todos los días. Con unos pellones en el piso todo estaría solucionado. Le dejaron un caballo mansito para que pueda desplasarse y la saludaron con mucho respeto. Mirta miraba y miraba ese paisaje tan agreste como si quisiera bebérselo. Por un lado la fascinaba su aridez. Por otro, no sabía si vivía una realidad o se había metido de golpe en una película de aventuras. Sola, sola en medio de la nada. Comenzaron a llegar los alumnos, de a uno, de a dos, e incluso de a tres en un mismo caballo, después de varias horas de camino. Tan chiquitos y ya se los deja andar tantas horas a caballo solitos por el monte, y dejar por cinco días a sus padres con tal de estudiar. Mirta recordó la indiferencia al

estudio de los niños de la ciudad y se sintó halagada. Con las pocas cosas que había traído de la ciudad

y otras que dejaron algunos puesteros trataba de dar de comer a esos catorce hijos que la vida le entregó

Sin embargo por más que usaba todo su

de repente.

ingenio las cantidades no rendían bien. Sabía que podía pedir ayuda al gobierno. Pero esto llevaría tiempo. Mirta fue siempre de acción, No dudó más. En el primer viaje que hizo a la ciudad compró una

escopeta. A partir de allí se hizo habito en las tardes

salir a cazar con los alumnos mas grandes alguna liebre u otro animal que cruzase por allí. Eran catorce bocas… Un día vió por su ventana que llegaba un caballo. Era un sacerdote.- .- Buenos días Señorita- dijo al darle la mano. Supe que estaba dando clase aquí y quise verla. ¿Usted es católica? -Sí Padre. ¡Qué suerte! ¿Sabe? La iglesia más cercana está muy lejos de acá. ¿Aceptaría que le enseñe a dar los sacramentos a los enfermos? Estamos muy lejos para atenderlos a tiempo.

Y sin más comenzaron juntos unas oraciones y una

pequeña ceremonia donde el sacerdote la habilitó a entregar ese sacramento. Mirta nunca se había imaginado hacer esto. Cuando fue a cobrar su sueldo le dijeron que necesitaban que pase por el Registro civil. Allí le entregaron un libro para que asiente los niños nacidos en la zona. ¡Cuántas responsabilidades tenía ahora Mirta? Se sentía como la terminal del mundo moderno en medio de aquella nada. ¿Aquella nada dije? Para ella contenía una riqueza infinita. Además tenía la responsabilidad de esos catorce niños quecse aferraban a ella así como sus familias, y otras de la zona, no importa lo distantes que estuvieran. Mirta era feliz. Cada día admiraba más aquellas almas sencillas. Supo de su gran sabiduría para convivir con la naturaleza en un marco de respeto mutuo. Supo de muchos remedios y soluciones caseras. A la par que enseñó mucho en las aulas y fuera de ellas, aprendió mucho también. Años más

tarde, ya jubilada cuando recordaba esto, solía decir:

--“Fue la época más feliz de mi vida”-

Su familia no entendió su alegría y tuvo miedo por

ella. Para ellos estaba sola y perdida en la inmensidad

del monte a merced de tantos peligros, excluída del mundo civilizado . Le buscaron un trabajo bien pago en un banco y le exigieron que volviera. Fue un shoc para Mirta vivenciar casi juntas esas

Aunque no pareciere

comprensible extrañó profundamente el monte. En la ciudad había cine, televisión computadora,

y muchas más

cosas. Miles de oportunidades para crecer. En el monte jugaba con sus alumnos, mateaba eventualmente con algún puestero, escuchaba con el equipo de radio que un día le prestaron cuando podían captar alguna emisora o alguna voz que

teatros, diferentes eventos culturales

dos caras tan discímiles

llegaba desde lejos…a veces…, cuando podían. Tenía cielo azul y aire limpio. Toda la inmensidad del campo para ella. Porque esa aridez no la pudo vencer. Mirta lo sentía y lo disfrutaba. Lo natural, lo sencillo, sin dobleces ni enrriedos. Vivir en armonía con lo natural, tratando de llevar lo mejor a ese grupo de gente sencilla. Pero es verdad que allí tuvo el premio mayor al que aspira todo docente, y que pocas, muy pocas lo consigue realmente: que su trabajo sea valorado. Simplemente eso. Pero es muchísimo.

La correcta educación en el siglo XXI
La correcta educación
en el siglo XXI

Bernardo Rudoy Secretario Fundación Krishnamurti Hispanoamericana

El Occidente ha entrado hace doce años en el tercer milenio, y los problemas que afectan la vida de los individuos que integran las naciones que lo componen son la miseria, la injusticia, los enfrentamientos económicos, políticos y religiosos y en general, la violencia sin límites como forma de resolver los conflictos, producto del egoísmo individualista, los prejuicios y la falta de valores y principios. Para que esto cambié y lleguemos a un mundo que modifique el rumbo del caos y la destrucción paulatina del planeta, un rol fundamental puede cumplirlo una adecuada educación para los niños de hoy y una inserción del tema, en la agenda de las instituciones locales e internacionales. La correcta educación en el Siglo 21, no tiene que ver con ideologías, ni utopías futuras, ni sistemas que solo incrementan el condicionamiento del niño y lo moldean para que solo sirva a los fines utilitarios. Krishnamurti señaló en distintas conferencias que la educación es un aprendizaje que dura toda la vida, que no está limitada exclusivamente a la escuela

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y que es un proceso de crecimiento interno, donde se pueda ayudar a los niños a vivir respetando a los otros, a los animales, y al medio ambiente, para que comprendan que la explotación codiciosa de la tierra, minerales y ríos, producen desertización, polución y destrucción de la capa de ozono y concluyen con los desastres ambientales que hoy suceden. Estos parámetros son la base para una correcta educación, que no trata de cambiar la naturaleza humana, pero si reemplazar el aprendizaje basado en la acumulación de conocimientos, en el cultivo de habilidades y en la memoria, por el discernimiento que permite ver la realidad tal como es, sin los filtros del conflicto con uno mismo, con las cosas y con los otros. La correcta educación implica que el niño pueda vivir en armonía, dandole el correcto valor al dinero y a todas las cosas materiales que los medios de comunicación lo inducen a obtener, a ser sensible hacia la naturaleza explicándole que somos parte de ella. Para ello no debemos enseñarle "como pensar" , sino"a pensar", y crear el ambiente donde el aprendizaje sea posible basado en ayudarlos a descubrir que es entenderse y conocerse a sí mismos, que este proceso continúe durante toda la vida, que el pensamiento ha creado todo aquello que no proviene de la naturaleza y que si, por una

parte ayudó a mejorar las condiciones de vida mediante lo adelantos científicos y tecnológicos, también generó divisiones y conflictos que generalmente culminan con el asesinato organizado que es la guerra. La correcta educación es enseñarle que físicamente somo diferentes, pero psicológicamente la humanidad es una, porque el deseo, el sufrimiento, el dolor, la angustia, la soledad, el egoísmo, la ansiedad, el miedo, etc, forman parte de la conciencia de todos los seres humanos, aunque vivan a miles de kilómetros de distancia. "Puesto que son ustedes jóvenes, frescos, inocentes, ¿pueden mirar toda la belleza de la tierra, tener la cualidad del afecto? ¿Y pueden conservar eso, retenerlo? Ya que si no lo hacen, a medida que crezcan se irán amoldando, porque es es la forma más fácil de vivir. Unos pocos se rebelarán, pero tal rebelión tampoco resolverá el problema. Algunos intentarán escapar de la sociedad, pero escapar carece de sentido. Ustedes tienen que cambiar a la sociedad, pero no matando a la gente. La sociedad somos ustedes y yo. Ustedes y yo creamos la sociedad en la cual vivimos.Así es que son ustedes los que han de cambiar. No pueden encajar dentro de esta sociedad monstruosa. Entonces, ¿qué es lo que harán?" Krishnamurti y la Educación. Editorial Edhasa,

pag.15.

La correcta educación en el Siglo 21, no tiene que ver con ideologías, ni utopías futuras, ni sistemas que solo incrementan el condicionamiento del niño y lo moldean para que solo sirva a los fines utilitarios.

Reflexión
Reflexión

Mirta Susana Tagliatore Argentina

Egresé de la Escuela Normal en el año 1969. Formo parte de la última promoción de “Maestros Normal Nacional”, luego se implementó la carrera terciaria. Mis pasos por el secundario estuvieron ligados a una enseñanza rígida propia de gobiernos militares. Lamentablemente sufrimos las dictaduras durante muchos años. En 1983, con la apretura democrática, sentimos un cambio profundo que repercutió en la educación. Atrás quedó la censura, la quema de libros, los autores exiliados. Esa apertura, que al comienzo, nos causaba un poco de temor a quienes no estábamos acostumbrados a vivir en democracia se fue afianzando día a día. El debate, la participación, ganaron espacios en las aulas. Los jóvenes encontraron las puertas abiertas al saber. Por otro lado la tecnología avanzó a pasos agigantados: TV, calculadoras, computadoras, acceso a Internet, celulares…aquí quiero detenerme en una pregunta retórica ¿No se habrá hecho un salto muy profundo que ha marchitado la memoria, el razonamiento? Quizás sea un poco apocalíptica pero basta con preguntar a algún joven reglas ortográficas, tablas de multiplicar ,invitarlos a realizar una redacción donde se mezcle realidad y ficción ,alguna pregunta al azar referida a temas de historia, geografía etc. o algo más simple observemos alguna carpeta o cuaderno quizás nos encontremos con alguna sorpresa.

o cuaderno quizás nos encontremos con alguna sorpresa. La tragedia educativa Autor: Guillermo Jaim Etcheverry
La tragedia educativa
La tragedia educativa

Autor: Guillermo Jaim Etcheverry

Buenos Aires. Fondo de cultura económica Decimoctava reimpresión 2009 México- Argentina- Brasil- Colombia- Chile- España- Estados Unidos- Guatemala- Perú- Venezuela

NormaAristeguy

Argentina

Comentario sobre el contenido excelente del libro de este autor, con citas textuales. Recurro a él en busca de una fundamentación que ayude a entender los problemas actuales de la Educación, en los que no se tienen en cuenta ni el mal producido a la sociedad con estudiantes sin contenido

intelectual, espiritual y moral, y tampoco, la frustración, humillación y descalificación de los docentes en todos los niveles. Comenzaré entre otras cosas diciendo que el autor nos habla del niño de una generación desculturizada., citando a Kay Hymowitz que ha estudiado el fenómeno, habla de los niños conocidos como “tweens”, dice que son sólo un importante sector del mercado consumidor. Estos niños constituyen la vanguardia de una generación desculturizada: viven aislados de su familia y de su comunidad, dominados por sus compañeros y entregados por sus padres, que se desentienden de ellos, a un voraz mercado sexualizado y alienado por el status

y las modas. Se refiere a los medios de comunicación

como responsables importantes de todo esto. Dicen, “lo que está ahí hay que mostrarlo, en realidad, debemos ocultarlo?” Sin embargo habría que destacar que se está mostrando lo peor de lo que está ahí, es más, se busca estimular que surja lo peor, -insultos, agresiones.

Groserías- ante la cámara. Resulta impensable no advertir, que el sólo hecho de poner ciertas conductas en

el centro de la atención pública, termina prestigiándolas.

O, al menos, quitándoles la característica de

condenables. LAS LUCES DE LA TELEVISIÓN TODO LO BLANQUEAN AL HACERNOS FAMILIARES DE QUIENES NOS VISITAN COTIDIANAMENTE.

El autor se pregunta por qué nos preocupamos tanto por exhibir el lumpanaje como modelo de vida. Todo

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está ahí, a nuestro alcance, lo mejor y lo peor del hombre, hoy el espectáculo

está ahí, a nuestro alcance, lo mejor y lo peor del hombre, hoy el espectáculo esta hegemonizado por esta Hermandad de lo peor. Si insistimos en esta carrera desenfrenada de exponerla y prestigiarla, nuestros jóvenes elegirán el camino de lo que nosotros le mostramos como valioso.

La homogeneización del pensamiento Uno de los objetivos de la cultura popular contemporánea es eliminar las dificultades y simplificarlo todo. Si una obra maestra de la literatura o una sinfonía parecen complejas, la maquinaria de la cultura popular contemporánea cuenta con poderosas herramientas que le permiten “procesar” las grandes creaciones del hombre para despojarlas de ambigüedades, quitarle los matices y todo vestigio de sutilezas. Las creaciones humanas transmiten grandeza, precisamente cuando logran transmitir LA

DIMENSIÓN

DE

COMPLEJIDAD

QUE

ES

INHERENTE

A

NUESTRA

NATURALEZA.

Tiempo atrás cuando se pasaba una obra de arte a un medio diferente, se lo hacía respetando la esencia de esa obra de arte. Ahora se la considera materia prima que puede ser embellecida mediante la simplificación. Antes, la fantasía era un modo de aproximarse a la realidad, ahora, la realidad de una obra de arte es usada como material para generar fantasías que permitan pasar un rato divertido. Hoy todo constituye materia prima para la industria universal del entretenimiento, aunque eso

suponga DEVORAR LO MEJOR DE NUESTRA

CULTURA, que termina homogeneizada en una

especie de papilla al alcance de todos. Lo preocupante de esta situación es que el público termina por creer que está frecuentando los clásicos, siendo que los mismos han sido hechos “apetitosos” adaptados para los requisitos del entretenimiento. Esta devaluación de la autenticidad se acomete en el convencimiento de que la gente es incapaz de manejar el conflicto y el dolor, y las contradicciones y ambigüedades de la vida. La nueva cultura mundial busca aprovechar el prestigio de profundidad de que goza la cultura vieja, a riesgo de corromper el mismo objeto con el que intenta desesperadamente vincularse. En esta conspiración contra la dificultad, para los escritores actuales, El Quijote, carece de acción, su trama es confusa y casi no pasa nada. No logra interesar al lector de hoy que no tiene tiempo para divagaciones inconducentes. Surgen así, las ediciones simplificadas que retienen “lo importante” la acción, que evitan fatigas inútiles a los lectores. Cada día estamos más expuestos a esta cultura “pasteurizada” papilla intelectual que prolonga la lactancia de una vida fácil, sin esfuerzos y de una estúpida jovialidad. Seguramente con el tiempo, nuestros chicos verán a EL FLACO y EL GORDO, como se conocerán a don Quijote y Sancho en unos años más. Para comprender las obras maestras y disfrutarlas, no hay que simplificarlas, basta simplemente con hacer que todos puedan frecuentar los originales.

La banalización de la vida

Desde el circo, quiénes nos prometen espectáculos no nos defraudan, la troupe ha sido bien seleccionada y mejor conducida, hasta tiene la frescura de lo espontáneo. Nos ofrecen la oportunidad de espiar la vida de delincuentes, conocer adictos a drogas varias, descubrir la superficialidad de funcionarios públicos con apariencia de “señores”. Alejada de las tragedias que exhiben grandes pasiones, la troupe nos muestra que nada se toma muy en serio. Denunciantes y denunciados terminan abrazados después de insultarse violentamente deslumbrados por poder acceder a un mundo cuya existencia sólo intuimos y hasta tenemos la posibilidad de opinar y contribuir al espectáculo como experiencia, mientras que ellos volverán con el próximo escándalo.

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Superficialmente se trata nada más que de un entretenimiento inocente que, además, se nos brinda de una manera gratuita. Esto es aparente porque en realidad, somos nosotros quiénes nos ofrecemos al espectáculo con lo único realmente valioso que tenemos: nuestro tiempo. Ese tiempo nuestro precioso, para los dueños del circo tiene valor comercial. Nuestro tiempo es lo que se vende con el rating. En el fondo la gent siempre ha ansiado ser parte de lo que su sociedad valora como importante, de ahí , la trascendencia de los modelos sociales. Hoy se llega al estrellato vertiginosamente, en general, como resultado del esfuerzo de robar, mentir o drogarse. Los

protagonistas no niegan su participación en esas actividades, pero saben que si sus vidas se alejaran de la condición de marginalidad, si la gente pensara que sólo son trabajadores honrados, dejarían de atraer su atención en el acto. Perderían

el encanto.

La trivialidad como modelo

Ante este espectáculo en continuado,¿qué

pueden enseñar los padres a sus hijos, los maestros a sus alumnos? Quién puede hablar de honradez o de seguridad cuando se ha vuelto habitual que los jueces sean acusados de fraguar pruebas o los policías de delinquir sin que suceda nada? Qué argumentos ayudarán a un padre o a una madre a explicarle a su hijo que su vida depende del esfuerzo y del trabajo, o a su hija adolescente que es conveniente que duerma alguna noche en su casa? Ninguno, mientras los chicos vean que las conductas opuestas son, no sólo socialmente admitidas, sino que hasta parecen constituir un requisito imprescindible para alcanzar el éxito, reflejado en la admiración de los demás. En esta atmósfera contaminada, los niños cuando tienen cinco o seis años ya han sido configurados como consumidores por los medios,

y dado que hoy el consumo de los medios es

considerado parte de los que hacen los chicos, ¿cómo se puede controlar lo que respiran? Viviendo en un marco de una cultura televisiva que enseña que todo es descartable, que sólo sirve para el momento, los chicos asimilan ese tono de

permanente devaluación y fugacidad en la sensación de que nada importa. A nuestros jóvenes les cuesta comprender el concepto de vulgaridad, a los padres les toca enseñarles sobre esto. De otro modo los niños se van haciendo rudos, juzgan al mundo en términos de popularidad y sólo distinguen entre ganadores y perdedores. Se ocupan hasta un extremo demencial por la ropa que usan y parecen alejarse de todos los demás intereses humanos, impulsados por los medios se acostumbran a sentir solamente excitación lo que lleva a la industria del espectáculo a emprender una escalada de efectos ensordecedores para atraer su atención. Los medios han ido invadiendo a los niños mediante esa excitación y dejan a sus padres con la culpa. Es, lamentablemente, una lucha desigual, pues quiénes poseen el excluyente deseo de vender son mucho más poderosos que los padres, confundidos por las contradicciones de la autoridad, la libertad, la educación y la construcción del espíritu.

Una generación descuartizada

La mayoría de las transformaciones se están produciendo en el grupo de niños de entre 8 y 12 años. Estos niños constituyen la vanguardia de una generación desculturizada : viven aislados de su

de entre 8 y 12 años. Estos niños constituyen la vanguardia de una generación desculturizada :

familia y de su comunidad, están dominados por sus compañeros y son entregados por sus padres , que se desentienden de ellos, a un voraz mercado sexualizado

y alienado por el status y las modas. Nuestras vidas se van llenando con el muestrario de lo peor de la condición humana, y los medios lo muestran en nombre de la libertad de prensa, donde se trata de destacar lo peor de cada uno, es más se lo estimula para que surjan insultos, agresiones, groserías ante las cámaras. El sólo hecho de exponer ciertas conductas en el medio de la atención pública, termina prestigiándolas,. Las luces de la televisión todo lo bloquean al hacernos familiares de quienes nos visitan cotidianamente. Nadie se preocupa por el hecho de los peligros que

ocasiona el exhibir al lumpenaje como modelo de vida. Porque todo está ahí, a nuestro alcance, lo mejor

y lo peor del hombre. Hoy el espectáculo al que

asistimos esta hegemonizado por la hermandad de lo

peor.

De la palabra a la imagen:

Lo representado en imágenes comienza a ser más importante que lo dicho con palabras. Esa tendencia

se fortalece con el advenimiento de los multimedios. Más allá de ser un poderoso medio de comunicación , la televisión es una verdadera escuela, un completo programa de formación que termina por

conformar UN NUEVO TIPO DE SER HUMANO: Pasa

a ser la primera escuela del niño, la escuela divertida

en comparación con la aburrida que vendrá más tarde Este niño formado en la primacía de la imagen, termina siendo un adulto indiferente al estímulo de la lectura y del saber que transmite la cultura escrita. El video-niño se convierte en un adulto empobrecido, educado en la concepción de que la cultura es aburrida, marcado indeleblemente por una atrofia, una carencia del saber, que promueve la actual

CULTURA DE LA INCULTURA. La pérdida de la

capacidad de abstracción del video-niño tiene serias

consecuencias, porque también leva a perder la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso. Esto se debe a que su sentido crítico es menor que

el del animal simbólico, aquél que maneja símbolos

abstractos. Termina así de confirmarse al hombre del pospensamiento ,incapaz de una reflexión abstracta y analítica, que cada vez balbucea más ante la demostración lógica y la deducción racional, pero a la

vez se fortalece

explorando mundos virtuales.

Por estas razones el mundo construido por medio

de imágenes resulta desastroso para la educación de un

animal racional.

CONVIRTIENDO

CULTO DE LA IMAGEN ESTÁ REPRESTIGIANDO LO

IRRACIONAL.

Dice Ferrarotti que la lectura requiere soledad, concentración, capacidad de apreciar la claridad y la distinción, pero el homo sapiens tiene características opuestas, la lectura le cansa, intuye. Prefiere el

resultado fulminante y resumido de la lectura sintética. Ésta le fascina y lo seduce. Renuncia al vínculo lógico

a la secuencia razonada, a la reflexión que

necesariamente implica el regreso a sí mismo. ELIGE

EL VIVIR SEGÚN LA NECESIDAD, ESE MODO DE VIDA TÍPICO DEL INFANTE, QUE COME CUANDO Q U I E R E , L L O R A S I S I E N T E A L G U N A INCOMODIDAD, DUERME. SE DESPIERTA Y SATISFACE TODAS SUS NECESIDADES EN EL MOMENTO.

Al generar una nueva concepción del

conocimiento y de la forma en que éste se adquiere, la televisión ha terminado por constituir el más

importante ámbito educativo contemporáneo

LA

EDUCACIÓN HA QUEDADO FUERA DEL ALCANCE DE LOS MAESTROS Y ES DIRIGIDA POR LOS RSPONSABLES DEL ENTRETENIMIENTO.

El espectáculo constituye un verdadero sistema de

información diseñado especialmente con el propósito

de influir, enseñar, entrenar o cultivar la mente y el

carácter de la juventud.

en el sentido del ver y del fantasear,

LA

EN

IGNORANCIA

SE

ESTÁ

EL

UNA VIRTUD

PORQUE

y el carácter de la juventud. en el sentido del ver y del fantasear, LA EN
¿Estilos de aprendizaje? Luego de algunos años se comprobó que se había logrado subvertir la

¿Estilos de aprendizaje?

Luego de algunos años se comprobó que se había logrado subvertir la noción de escuela, porque en realidad lo que se estimulaba era el interés de una escuela que fuera como Plaza Sésamo. Es decir. Como la televisión. Mientras que el aula es un sitio de interacción social, el espacio frente al televisor, es un ámbito privado. Al maestro se le puede preguntar pero al televisor, no. Dejar de atender al maestro puede ser castigado, pero nadie castiga por no prestar atención al televisor. Comportarse bien en la escuela supone mantener cierto decoro público, que no se requiere de quién mira televisión. Mientras en la clase el entretenimiento es un medio para un fin, en la televisión, la diversión es el fin último. El estilo televisivo de aprender es diferente es diferente del que promueven los libros y la escuela. Pero lo que los programas hacen, no es estimular a los chicos a interesarse por la escuela, lo que logran es interesarlos por la televisión.

LA TELEVISIÓN EDUCA ENSEÑANDO A LOS NIÑOS A HACER MUY BIEN LO QUE NECESITA DE ELLOS: QUE LAMIREN.

¿Para qué educar?

La respuesta a este interrogante la da Randy Sparkman, un tecnólogo estadounidense interesado en el lenguaje y las implicancias culturales de los medios y las máquinas. Su respuesta nos ayuda a entrever posibles estrategias para la sobrevivencia de la escuela, que es como decir la continuidad de lo humano.

Advierte a este respecto un hecho clave: aunque hayamos ocupado con tecnología cada resquicio de nuestras vidas, la naturaleza esencial del hombre ha cambiado poco. Seguimos siendo seres motivados por los desafíos, discutidores, sociables, orientados hacia el trabajo, dispuestos a tomar riesgos, regidos por el espíritu., por eso es que serán las habilidades básicas, no las fundamentales en la tecnología, las que permitan progresar a las personas. Sparkman prefiere referirse a estas habilidades como dones o regalos, no en el sentido de algo físico construido, comprado o cedido, sino más bien como la transferencia de una actitud, de una pre- disposición, de un rasgo que pasa de una generación a otra. A diferencia de los productos de los transitorios y a menudo estériles entrenamientos prácticos. Entre esos dones menciona los siguientes:

La habilidad de leer textos y comprenderlos, don que será tan importante en el próximo siglo como lo fue en el siglo XV La capacidad de pensar independientemente, de resolver problemas, de generar ideas. La posibilidad de expresar esas ideas en forma clara y simple. La capacidad de elegir y discernir entre la multitud de estímulos que nos ofrece la realidad, aquello que tiene valor. La conciencia en el contexto en el que se desarrolla la vida personal, la que supone advertir la esencia de cada uno como ser histórico: quién es uno y de dónde proviene, quiénes son los otros, cómo ha llegado la humanidad hasta aquí. Una percepción del equilibrio que debe caracterizar a la vida humana construida mediante la experiencia de diversas disciplinas y la constelación de actividades dispares que hacen a la multidimensionalidad de la aventura de vivir.

Ejemplo y disciplina para transmitir valores.

Se transmiten mediante el ejemplo y cultivándolos con disciplina. La responsabilidad de preparar a los niños para el futuro alcanza a todos,no sólo a los educadores, sino también a padres, empresas, comunidad y gobierno.

A medida que las máquinas digitales se

insinúan más en nuestra vida , serán las habilidades específicamente humanas, aquellas

en las que las computadoras fracasan las que nos permitirán manejar nuestra tecnología y

emplearla siempre que permitan agregar valor y

no confusión a nuestra existencia Independientemente del hecho de que un

niño llegue a ser ingeniero de sistemas o un pintor

de paredes, las habilidades básicas requeridas

para crear, asimilar y expresar el conocimiento y la información, son las mismas, y por eso, serán esenciales para todas las actividades económicas y sociales. La escuela será el último refugio de lo humano que consiga que los jóvenes adquieran

herramientas que les permitan intentar comprender la aventura humana de intentar comprender el mundo, de reconocer en él un orden y de darle un sentido a la experiencia de vivir.

¿Para qué los maestros?

En cuanto a éste el autor cita a otro autor, el filósofo español Fernando Savater, cuando dice:

Quien pretende educar se convierte en cierto

modo en responsable del mundo ante el neófito, si

le repugna esta posibilidad, más vale que no

estorbe. Hacerse responsable del mundo no es aprobarlo tal como es, sino asumirle conscientemente porque es, y porque sólo a partir de lo que es, puede ser enmendado.

¿Para qué la lengua?

“Uno no habita un país, uno vive en una

lengua.” El lenguaje es un fenómeno cultural, un fenómeno social. Cada vez con menor frecuencia

y destreza utilizamos esta herramienta

imprescindible de la comunicación. Casi no nos

reunimos a hablar, a debatir. No sólo se desalienta la discusión sino que se crean activamente las condiciones para que, al encontrarse, las personas

no

puedan hablarse. En nuestras reuniones, desde

las

discotecas alienantes a las bodas estruendosas,

el ruido atronador ahoga hasta los más empecinados intentos de practicar el acto intrínsicamente humano de dialogar, de intercambiar palabras. Las conexiones que se establecen escuchando un pensamiento vivo en desarrollo son mucho más estrechas que las

logradas con la mirada. Con el habla y el oído se participa, mirando se es un espectador. El lenguaje es la huella del espíritu. El hombre

habla hasta consigo mismo, almacena su memoria en forma de lenguaje y cifra en palabras el proyecto de lo que quiere ser. Por eso es tan grave nuestro fracaso en transmitir a las nuevas generaciones ese atributo humano por excelencia. Lo advertimos en la cantidad creciente de jóvenes incapaces de sostener una discusión o defender un argumento, que balbucean monosílabos deshilvanados, espejo del pavoroso desierto interior. Debemos darnos cuenta de que al quitarles el lenguaje, desprestigiar la lectura QUE

al

transmitirle nuestra profunda falta de respeto por el intelecto, les estamos robando la capacidad de pensar al mundo y de pensarse, de ser, en verdad, humanos.

PACIENTEMENTE

LO

CONSTRUYE,

¿Para qué la cultura?

La lengua contribuye a modelar el núcleo de nuestra identidad, por eso es necesario que cada cultura sostenga y revitalice su lengua propia. Para resistir, como dice Fumaroli, a verse limitada a esa caricatura llamada “inglés norteamericano básico”, y a los modelos que éste vehiculiza. Una de las razones por la que la escuela como institución podría ocupar un papel singular en la cultura, es el hecho de que su actividad está centrada en la lengua y sustentada en la cultura escrita, que se basa en la primacía del libro, que impone el respeto del tiempo, el privilegio de la razón, el culto de la reflexión y del debate. En última instancia, la educación no es si no el proceso mediante el cual se desarrolla el complejo mecanismo de la interpretación. En los Estados Unidos la finalidad de la enseñanza no es la cultura general, y, por eso los alumnos salen de la escuela media sin haber leído

finalidad de la enseñanza no es la cultura general, y, por eso los alumnos salen de

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mucho. Sólo en la universidad se intenta construir esa cultura general, pero a menudo resulta tarde porque a menudo los jóvenes son llamados a especializarse. El modelo europeo intenta edificar la cultura general de los alumnos desde la escuela elemental, para permitirles sumergirse fácilmente en el mundo del lenguaje, y apropiarse de lo que conduce a su uso artístico y no sólo utilitario. Esta conciencia lingüística , que condiciona los aprendizajes sucesivos, puede conquistarse sólo, en el contexto de las lenguas de la civilización en la que crece. Muchos sostienen que es necesario que los jóvenes asimilen una cultura científica y tecnológica, porque la tradición clásica y humanística, no les servirá de mucho en un mundo como el nuestro. Es necesario luchar contra esta convicción tan difundida Ya que ambas formas de acceder al mundo son imprescindibles y complementarias. Sería redundante poner al mundo tecnológico en el centro de la enseñanza, porque él ya forma parte del ambiente en que vivimos y cuenta con mecanismos muy eficientes para difundir su propia pedagogía. En el mundo actual la educación está a cargo en gran medida, de los medios de difusión. Los jóvenes han visto a los 20 años alrededor de 650 mil anuncios comerciales televisivos. Quienes los producen son los que modelan las creencias de nuestra juventud, acerca del bien, de la verdad y de la belleza. Lo que aprenden las nuevas generaciones es que consumir es la mejor forma de obtener el favor de Dios y que la tecnología, proporciona la solución fácil y rápida a todos los problemas. Por eso la escuela encontraría su mejor justificación haciendo contrapeso, enseñando todo lo que esta industria no propone, que es casualmente, lo que ayuda a formar individuos libres. Son las capacidades de la razón las que hacen libres a las personas. Si se desea promover la idea de la libertad y de la persona completa, es preciso que la escuela se conciba a sí misma como una alternativa a los estereotipos del actual imperio mercantil y de la tecnología valorada por sí misma, y no, que trate

y de la tecnología valorada por sí misma, y no, que trate desesperadamente de asemejarse a

desesperadamente de asemejarse a él. La tradición humanística no es SEMIESCA como la comunicación de los medios, es una cultura viva que renueva constantemente nuestra mirada. LA INVENCIÓN CIENTÍFICA PRESUPONE

SIEMPRE UNA IMAGINACIÓN INGENIOSA, UNA PERCEPCIÓN INTUITIVA, UNA CAPACIDAD DE SITUARSE EN MUNDOS POCO HABITUALES.

un

Pues,

extraordinario campo de ejercitación para afinar esta cualidad.

la

cultura

humanística

constituye

¿Para qué tanta información?

Lo ordenado, lo establecido, lo acumulado con

el paso del tiempo, en otras palabras, el conocimiento

simbolizado por el libro, pierde prestigio desplazado por lo instantáneo, lo menos firme, lo más problemático . Gran parte del prestigio de la informática y de los medios audiovisuales deriva de la posibilidad que ofrece el acceder de inmediato al dato, a los datos. Sumergidos en datos provenientes de todas partes y sobre los más variados temas, nos resulta cada día más difícil determinar su significado. No sabemos qué merece ser recordado, ni cómo conectar un dato con otro. Impulsados a convertirnos en adictos a la información cada día la necesitamos más

y más rápido. La información se ha transformado en

commodity, un bien que se compra y se vende, y que en la mayor parte de los casos, tiene poco que ver con

nuestras vidas reales. La información adquiere relevancia para las personas, sólo cuando es iluminada por alguna idea

sobre la justicia, la libertad, la igualdad, la seguridad, el deber, la lealtad. Heredamos estas ideas de Platón, y Aristóteles, Maquiavelo y Hobbes, Santo Tomás y Kant. Muy poco de lo que esas mentes nos ofrecen está relacionado con la información. Si lo estuviera, hoy ya nadie recordaría esos nombres. Las ideas vienen primero, aunque la información

se mueva a la velocidad de la luz, no es más que lo que siempre ha sido: fragmentos de hechos, a veces útiles o triviales, pero nunca la sustancia del pensar. El saber tiene más que ver con la profundidad, la originalidad y la excelencia del pensamiento, características vinculadas a la cultura del libro. Hasta la ciencia cuando genera ideas poderosas sobre el mundo, depende más de la imaginación y de la visión del científico que de los datos. Lo original de la mente humana no es su capacidad

de almacenar y procesar información, sino la de generar

ideas. Ideas originales cuya elaboración no se puedan reducir a almacenar y manipular los simples datos. La sociedad contemporánea nos está llevando a la peligrosa conclusión de que la información equivale al conocimiento.

Esto que escribo a continuación está relacionado, por eso lo hago, pero son palabras de un director de cine español que habla durante una entrevista de la tecnología y la cultura actual:

“Un niño maneja como nadie, mejor que un adulto,

la computadora, por lo tanto es tiempo perdido preparar

a las próximas generaciones sólo para un mundo

tecnológico, en el que ya están inmersos. Es como enseñarle a alguien todos los códigos numéricos del planeta, y a levantar y colgar el tubo del teléfono y dónde hay que poner el dedo para comunicarse, y que luego no sepa hablar, y/o no tenga nada que decir. Hay un30% de la gente, que como la televisión cada vez tiene más canales pero es cada vez más mala, sale, va al cine, elige y disfruta de lo que quiere ver y hay otro 70% que se queda paralizada en el sillón de su casa, y desgraciadamente este último porcentaje es el que mueve al mundo. El poder del dinero es de las empresas, sin embargo, el poder de la gloria, es del arte y del artista, que sobrevive a todo y sin ellos el dinero solo, fracasaría.

sobrevive a todo y sin ellos el dinero solo, fracasaría. En el mundo actual la educación

En el mundo actual la educación está a cargo en gran medida, de los medios de difusión. Los jóvenes han visto a los 20 años alrededor de 650 mil anuncios comerciales televisivos. Quienes los producen son los que modelan las creencias de nuestra juventud, acerca del bien, de la verdad y de la belleza. Lo que aprenden las nuevas generaciones es que consumir es la mejor forma de obtener el favor de Dios y que la tecnología, proporciona la solución fácil y rápida a todos los problemas.

¿Educarenreglas, enel tercermilenio?
¿Educarenreglas, enel tercermilenio?

Cristina Validakis Argentina

Indudablemente los niños que recibe un docente cada año, son diferentes, los cambios

¿Cuando la historia nos recuerde, nos atesore o inmortalice en un libro, dirá de este siglo, de este nuevo milenio que fuimos capaces de crear una Nueva Humanidad? ¿O ni siquiera habrá ya libros que recuerden lo que alguna vez fue humano, porque

vertiginosos de la sociedad y los contextos que les dieron las bases de su formación como individuos reflejan este movimiento incesante de la realidad. Sin embargo, sólo queda apelar a la creatividad para operar sobre la misma con eficacia y eficiencia.

de

manera sistemática destruimos todo lo que nos

En este marco educar es un arte complejo,

fue

otorgado en consignación?

donde más allá de la realidad, se enseñan formas de

Asumir que no somos dueños de nada, que la naturaleza sigue y seguirá su curso aún a pesar de nosotros, y que quienes más tenemos que perder

somos los seres humanos, es un desafío del Nuevo Milenio. Encontrar nuevas maneras de relacionarnos, de compaginar posturas y filosofías ideológicas y religiosas, y nuevos canales de

adquiridos en cursos, escuelas y talleres y los que la

intervención en la misma. Lo que tendrá valor, en definitiva no será conocer y apropiarse de reglas estáticas y recetas para educar o aprender, sino la orientación que se brinde a los niños para alcanzar el conocimiento de uno mismo, de la propia personalidad y sus recursos, el interés por autocapacitarse y obtener los conocimientos, la

conciliación los principales objetivos.

posibilidad de adaptarse, intervenir y modificar

si

Y en esto, el Rol de los Docentes es indiscutible, donde enseñar es casi un arte en el que se entremezclan los conocimientos científicos

vida provee a cada uno. Cada año, sin embargo, es común escuchar la queja de los maestros sobre los niños que les tocan:

es necesario el contexto, etc. Para ello deberá también tener presente en toda su tarea, que el niño es el eje central de la educación. Que los docentes y la escuela, trabajan, se perfeccionan y accionan en su beneficio. Que la docencia es un servicio, por el que se cobra, por cierto, pero servicio social al fin. Una relación

que cada vez saben menos, que cada vez más indisciplinados, que cada vez menos atentos e interesados… o con problemas…o integrados… y la larga lista continúa. Cada año, como directora de una escuela primaria, que trabajó 20 años con niños en las aulas,

netamente humana, donde la formación de valores debe conducir a crear, esa nueva humanidad cuyo obrar no sólo se pueda seguir atesorando en libros, sino que se refleje en el medio natural y social, de manera constructiva y benéfica a corto y largo plazo.

me

pregunto: ¿son los niños los que cambiaron, o los

Esta Nueva Humanidad, requiere una nueva

docentes los que no marchamos junto a la evolución de toda una sociedad, cuya demanda se materializa en

perspectiva de la educación y del rol docente, donde no sólo cobren valor las palabras y las reglas,

sus

niños y a veces, sus dificultades para aprender? Esto me obliga a repensar la educación, más allá

sino y principalmente los hechos y los principios. Porque obrar es mucho más que decir. Y hacer,

de

leyes rigiéndola, o parámetros estáticos, sino

mucho más que saber.

desde una postura que implique principios. Porque si bien los principios se mantienen, los resultados difieren en la práctica cotidiana, por lo que no es posible aplicar leyes uniformes. En este contexto, un

docente del tercer milenio, debería tener en claro que más que técnicas educativas, debe apelar a innovadores y creativos recursos para que el potencial de cada individuo tenga su oportunidad de desarrollo en el momento y contexto que se presenta.

Y estar convencido de que cada experiencia

educativa ha de ser inédita e irrepetible.

y contexto que se presenta. Y estar convencido de que cada experiencia educativa ha de ser

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Entrevista

A Ginés del Castillo, director de la Escuela La Cecilia, Santa Fe, Argentina

Graciela Savickas Argentina

-¿Cómo surge La Cecilia? A fines del año 1989, reunidos con un grupo de amigos, anunciamos que el año siguiente iniciaríamos una escuela en lo que era hasta entonces nuestra casa de campo. Era este un tema que veníamos conversando desde hacía un tiempo en diferentes ambientes donde nos desenvolvíamos, vinculados a la Sociedad naturista de Santa Fe y a grupos de lectores de Krishnamurti. Fue, precisamente, al leer un libro de Krishnamurti, que vislumbré por primera vez una nueva manera de aportar a eso que mi generación llamaba “un mundo mejor” y que habíamos intentado lograr a través de la militancia política en los años 60-70; descubrí que el cambio, la transformación social, era posible a partir del cambio de cada uno, de la transformación personal. El nacimiento de nuestro hijo menor en el año 1987 fue el ingrediente que faltaba para pasar de los sueños a la realización. Decidimos que él no iría a las escuelas convencionales y comenzamos a ver la posibilidad de hacer una escuela. Un año más tarde encontramos el lugar donde hoy está La Cecilia, en una zona rural en las afueras de la ciudad de santa Fe.

-¿Qué es lo que diferencia a esta escuela de otras? Nuestra escuela ha dejado de lado todos los objetivos y casi todas las características de la escuela convencional aunque debe mantener algunas formas en aras de poder brindar a los alumnos los certificados de estudio correspondientes. Las escuelas convencionales responden al mandato social de reproducir la cultura y la visión del mundo, controlar a las personas, proveer de mano de obra calificada de acuerdo a las necesidades de las empresas. Esas escuelas no tienen realmente en cuenta los intereses y necesidades de cada uno y

en cuenta los intereses y necesidades de cada uno y mucho menos la posibilidad de indagar

mucho menos la posibilidad de indagar libremente en los misterios de la vida y de la muerte y de aquellas cuestiones que están más allá del pensamiento. En nuestra escuela no hay ninguno de los rituales escolares que pueden ver en otras escuelas como formar filas, izar la bandera, cantar canciones patrióticas, utilizar uniformes o guardapolvos, actos conmemorativos, etc. En su lugar, nos reunimos a la mañana quince minutos en silencio, tenemos una asamblea al finalizar la semana, etc. Hoy es obligatorio que los niños y jóvenes vayan a las escuelas, ni siquiera se permite el rendir libre sin cursar, de manera que nuestra escuela ofrece la posibilidad de hacer un tránsito diferente de la infancia y la temprana juventud sin someterse al adoctrinamiento, trato autoritario, temor que imponen las escuelas convencionales. Adicionalmente, se les posibilita el conocimiento de

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sí mismos, de la naturaleza de las relaciones, de los límites del conocimiento y del

sí mismos, de la naturaleza de las relaciones, de los límites del conocimiento y del pensamiento, del estado de atención, todo lo cual puede conducir a una comprensión profunda de la situación existencial.

-¿Cuáles son los fundamentos filosóficos sobre los que se sostiene esta escuela? La escuela está inspirada en la concepción de Jiddu Krishnamurti sobre la educación. Hay una escuela de este tipo en EEUU, otra en Inglaterra y una media docena en India; la nuestra sería la primera de habla hispana. Estas escuelas intentan permitir a los niños y jóvenes crecer en libertad. No es ésta una libertad tipo laissez faire sino que surge de la comprensión del condicionamiento que la familia, la cultura y la identificación con las propias experiencias nos imponen. Esto implica, al fin, poder ver el daño personal y social que entraña el vivir como seres separados, actuando desde los intereses mezquinos de cada yo, y así poder liberarse de la actividad egocéntrica.

-¿Nos podes contar como son las actividades en La Cecilia? Los alumnos llegan a la escuela a las 8.45 y nos reunimos en el Salón de Usos Múltiples donde se ingresa descalzos y nos sentamos en el suelo, sobre alfombras, permaneciendo quince minutos en silencio. A continuación cualquiera puede hablar y pedir o proponer lo que quiera; usualmente se aprovecha para dar información de las actividades del día. Luego comienzan las actividades que se distribuyen en tres módulos de una hora cada uno para la escuela secundaria, con intervalos de descanso de alrededor de 20 minutos terminando la jornada a las

13.45. En la escuela primaria las actividades se desarrollan hasta las 12.45 constando de una primera parte donde los alumnos atienden aprendizajes más convencionales aunque de acuerdo a sus intereses y posibilidades y una segunda parte donde se dedican habitualmente a juegos o a actividades especiales como inglés, educación física, arte, etc. Los agrupamientos de alumnos se hacen atendiendo

a sus necesidades socio afectivas y constituyen aulas de

plurigrado donde hay alumnos de diferentes edades y años de cursado. Además, se trabaja con un sistema de aulas abiertas que permite la movilidad de los alumnos a otro grupo o aula a participar de alguna actividad que les interese. Ningún alumno está obligado a realizar una actividad si no desea hacerlo, no hay exámenes ni repitencia. Los aprendizajes son permanentes, de acuerdo a los intereses y capacidades de cada uno, poniendo el énfasis en descubrir su vocación y trabajar en esa dirección. De esta manera, uno puede observar algunas actividades con quince alumnos, otras con cuatro, dos alumnos jugando al ajedrez, un grupo sentado al sol conversando, algunos ayudando en la cocina o juntando hojas.

-¿Cómo te adaptas al sistema de educación oficial para darle una certificación a los alumnos? Nuestro lema al respecto es “dar al César lo que es del César”. Tenemos que respetar normativas, tener maestros matriculados, todas las materias del ámbito

oficial, elaborar las libretas tal como se pide, papeleo en orden, etc. Más allá de eso, la dinámica con los alumnos

la establece cada escuela.

Lo que impide el cambio es más el temor a lo desconocido que las reglamentaciones. Nosotros

30
30

tuvimos mucha resistencia en los primeros años para lograr la autorización pero luego hasta hemos tenido Supervisoras que nos han apoyado, asesorado e impulsado en esto de cumplir las normativas sin sacrificar el corazón de nuestro proyecto educativo. Porque oponerse a que un grupo de familias se organice como mejor le parezca para educar a sus hijos, sería autoritario y hasta con ribetes fascistas, ¿verdad?

-¿Cómo observas a los alumnos al estudiar aquí en este sistema? ¿Qué has notado en ellos? Los alumnos que ingresan a temprana edad crecen en este ambiente relativamente libres de condicionamiento (siempre los padres y familiares algo aportan) y con una actitud reflexiva. Ellos aman aprender, asisten a todas las actividades, proponen otras, se mueven libremente en un clima de confianza y sin temor. Cuando ingresan ya mayores, ya escolarizados por la escuela tradicional, necesitan un tiempo de adecuación que llamamos “lamerse las heridas”, durante el cual son reacios a las actividades de cualquier tipo y hasta conservan conductas agresivas, discriminadoras, etc., pero en la mayoría de los casos eso termina y se sienten a gusto como los demás y comienzan a aprender de la vida de relación en un marco diferente. La escuela permite a los alumnos recuperar su autoestima si la han perdido, comenzar a conocer sus intereses, adoptar una actitud de rebeldía sana ante las presiones y los condicionamientos, a conocerse a sí mismos y a profundizar en las relaciones.

-¿Has realizado un seguimiento en los alumnos luego que egresan? En caso que sea así ¿Qué has notado? En general los alumnos egresan habiendo encontrado cómo quieren continuar su vida, a través del estudio o del trabajo. Ellos se llevan grandes fortalezas de carácter para lo que quieran hacer. Hay muchos alumnos en estudios universitarios, algunos con resultados brillantes. Muchos alumnos se mantienen vinculados con la escuela a través de internet y cuando pueden se acercan a la escuela con cariño y siempre mencionan “las cosas que aprendieron”, que exceden a las materias, claro.

-¿Te ha sido fácil llevar una escuela así adelante? Lo fácil y lo difícil no son palabras que comprenda totalmente; ni siquiera entiendo muy bien el significado de posible e imposible. Uno hace lo que puede y resulta lo que se puede, siempre es así; todo ello depende de tantas circunstancias que yo recurro a la palabra “suerte” para evitar ponerme en místico o arrogante. Lo que nosotros iniciamos era alocado e imposible a los ojos corrientes de la época y así nos lo hicieron saber de inmediato desde diferentes sectores de poder. Por alguna razón no les creímos y continuamos; en ese sentido me hizo muy bien recibir en aquella época una postal de una amiga que decía “…es la constancia, que es más fuerte que el

bien recibir en aquella época una postal de una amiga que decía “…es la constancia, que
bien recibir en aquella época una postal de una amiga que decía “…es la constancia, que

destino”. Impresionante, creo que es del hexagrama 47 del I Ching, el oráculo chino.

-¿Cómo te sientes al respecto de estar al frente de esta obra? Entiendo que era mi dharma, era lo que debía hacer y lo hice sin pensarlo. Eso estuvo bien. Ahora, estoy trabajando para que en el futuro cercano sea otro grupo de gente quienes la continúen y, al mismo tiempo, estoy atento a descubrir cómo continúa mi historia, cuál es la próxima tarea, quizás un lugar de encuentro para investigar juntos sobre estas cuestiones de la existencia.

-¿Deseas agregar algo más? Decirles que si tienen alguna idea imposible, que pueda mejorar este mundo o su situación en él, la pongan en marcha.

En nuestra escuela no hay ninguno de los rituales escolares que pueden ver en otras escuelas como formar filas, izar la bandera, cantar canciones patrióticas, utilizar uniformes o guardapolvos, actos conmemorativos, etc. En su lugar, nos reunimos a la mañana quince minutos en silencio, tenemos una asamblea al finalizar la semana, etc.

En su lugar, nos reunimos a la mañana quince minutos en silencio, tenemos una asamblea al
En su lugar, nos reunimos a la mañana quince minutos en silencio, tenemos una asamblea al
En su lugar, nos reunimos a la mañana quince minutos en silencio, tenemos una asamblea al
En su lugar, nos reunimos a la mañana quince minutos en silencio, tenemos una asamblea al

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Susana Panza

Argentina

Versos escritos enel pizarrón
Versos escritos enel pizarrón

Al momento en que alguien publica un libro no

imagina que acaba de arrojar una botella al mar, y no sabe hacia dónde lo llevarán las olas.

Mi primer libro, un compendio de poesías escritas

en distintas épocas de mi vida, llegó en manos de una

niña al maestro del tercer grado de una escuela pública cercana a la villa denominada Ciudad Oculta.

En verdad no era un libro escrito para los chicos,

pero aquel maestro descubrió una poesía dedicada a mi gato Tomás y se dio a la tarea de ponerle música con la guitarra, para cantar con sus alumnos. Cuando me invitaron a visitarlos, entré al aula, vi mis versos escritos en el pizarrón, el salón adornada con los dibujos de los chicos y escuché sus voces entonando mis versos, viví uno de los momentos más hermosos, que atesoro en mi corazón; a la vez abrió un camino nuevo en mi escritura. Comencé a recorrer escuelas con mis textos y mi personaje, y comenzaron a surgir historias nacidas en las aulas, así como nuevos personajes, en ese

intercambio maravilloso que logré en el contacto directo con mis lectores en todos los niveles del ámbito escolar, desde salita de tres hasta adultos. Para una maestra, porque yo soy ante todo maestra, llegar al aula como escritora es una experiencia incomparable. Mochila al hombro, cargada de libros e ilusiones, comencé un itinerario que aún continúa. Descubrí que la mayoría de los chicos, tal como yo pensaba en algún tiempo, creen que los escritores son una especie de abstracción, un nombre en la tapa del libro. Será por eso que cuando irrumpo en el aula y comienzo a recitar

o a cantar primero se avergüenzan, se ríen, se

asombran, pero al final siempre se expresan a través de

la escritura y el dibujo, y las mismas docentes se

deslumbran con el talento literario que despliegan sus

alumnos. En especial los que peor se portan son los más creativos, y algunos hasta piden aprovechar los cinco minutos del recreo para terminar su trabajo.

Así surgió la idea de los “Cuentos con Panza”, en un proyecto pedagógico literario desarrollado con niños

de tercer grado durante dos años consecutivos.

Trabajamos con textos de Julio Cortázar y sus cronopios, Marco Denevi y Robotobor, Jorge Luis

Borges y sus seres imaginarios, y los cuentos de María Granata. Ningún niño se resiste a que le cuenten una buena historia, esto los motiva para acercarse al libro y también a aceptar el desafío de jugar a ser escritores. Mis talleres instalan en el aula un clima de fantasía y libertad, un mundo mágico donde reina la palabra, en cuentos, poemas, canciones, un mundo en el cual todo es posible. Escribir es posible. En tanto tiempo de recorrer escuelas podría contar muchas experiencias, pero si tengo que elegir una me quedaré con esta, que ocurrió en una escuela de la zona sur de la ciudad, donde di un taller para alumnos de sexto y séptimo grado. No fue tarea fácil, era un grupo bastante numeroso, y se sabe que no es sencillo llegar a los preadolescentes. Entre ellos había un chico que vino a mí varias veces con su hoja en blanco; se lamentaba de que no le salía nada. Lo conformé explicándole que a todos nos puede pasar, pero él optó por crear discordia entre sus compañeros y varias veces su maestra tuvo que llamarlo al orden. Finalizado el taller, mientras cruzaba el amplio terreno que separaba el edificio escolar de la salida, escuché gritos: “¡Seño, seño!”

cruzaba el amplio terreno que separaba el edificio escolar de la salida, escuché gritos: “¡Seño, seño!”

Era el mismo chico. Llegó hasta mí a toda velocidad y preguntó: “¿Vas a volver?” “Tal vez el

año que viene…”, respondí. “Yo no voy a estar”, dijo. Me entregó un papel pequeño, enrolladito y agregó:

“Leelo cuando llegues a tu casa”, y se alejó con un “¡Chau!” No pude resistir, y apenas subí al remise desplegué el papelito. Era la punta cortada en triángulo de su hoja en blanco donde había escrito: “Sos una brisa en

el desierto”.

En un renglón el pibe más inquieto de la clase me había regalado un poema. Para citar el otro extremo, puedo irme a Salita de 3

y recordar cuando un chiquito preguntó mientras me

estudiaba con sus ojazos claros: “¿Cuándo te vas a esconder?” “¿Tan fea soy que tengo que esconderme?”, le pregunté con cierto asombro. “¡No! Quiero saber cuándo te vas a meter de nuevo en tu libro”. Él estaba tan convencido de que yo había salido del libro que lamenté no ser un hada para cumplir su ilusión. Ahora sé que aquel 6 de enero de 1997, cuando publiqué mi primer libro, sin saberlo arrojé una botella al mar, y supongo que el mensaje contenía las palabras del querido Marco Denevi: “Que la lectura sea una felicidad”. Para mí siempre lo fue y trato de trasmitirlo a los chicos y también a los adultos, en cada taller, en cada poesía, en cada cuento.

lo fue y trato de trasmitirlo a los chicos y también a los adultos, en cada

Apostaralaeducaciónpública

Gladis Kuklis

Argentina

Igualdad de oportunidades en educación

Garantizar a los habitantes de un país el derecho a la educación, sin distinción de género, edad, raza, religión o condición social constituye el ideal de todo gobierno democrático. Existen factores socioeconómicos que obstaculizan el camino que lleva a la igualdad de oportunidades y el acceso a la educación: la pobreza, la marginalidad social, la pertenencia a culturas diferentes a la cultura dominante, necesidades educativas especiales, son factores que inciden y afectan el ingreso de los niños a la escuela pública. Desde aquí la necesidad de nuestro compromiso ético y político con un proyecto de sociedad donde todos sin discriminación de ninguna especie, tengan derecho efectivo a una escuela pública de calidad. Estas afirmaciones se basan en el convencimiento de que la educación es un derecho humano y social inalienable, una herramienta poderosa en la construcción de una sociedad justa y democrática. Por ello se sostiene que una democracia efectiva solo podrá ser posible cuando se asegure a todos y a todo el acceso y la permanencia en instituciones educativas públicas donde la tarea cotidiana en el aula, permita la apropiación de un conocimiento activo y socialmente significativo, sustentado en los valores humanos de igualdad y solidaridad. El mundo atraviesa una revolución tecnológica que basa la producción y la calidad de vida, en el conocimiento científico, la creatividad y la capacidad de reflexión y comunicación inteligente de las personas y sus organizaciones. El conocimiento y la información serán cada vez más el principal recurso productivo y el principal producto. La distribución de ese recurso, de las capacidades requeridas para pensar creativamente,

de las capacidades requeridas para pensar creativamente, inventar, participar, se, aprender y seguir aprendiendo de

inventar, participar, se, aprender y seguir aprendiendo de la propia práctica y de las experiencias de otros, determinará el grado de equidad y democratización de la sociedad argentina y de su posición en el mundo. El principal camino para acceder a este preciado recurso ha sido, es y seguirá siendo la educación. El derecho a educarse está consagrado en la constitución argentina y debe ser garantizado por el estado. La educación es un derecho y un deber de todos quienes conformamos esta sociedad ya que como ciudadanos activos somos co responsables de construir un país próspero y justo. Una buena educación pública renovada y abierta a todos, como la que hizo crecer y distinguió a la Argentina en el contexto latinoamericano y aún mundial en otros tiempos. Ésta es la única opción que puede darnos la fuerza para encaminarnos hacia un desarrollo integrador que nos entusiasme y movilice Es la puerta de entrada para un mundo más digno y

Ludimla, 6 años
Ludimla, 6 años

más humano para miles de niños jóvenes y adultos…Es condición de cohesión e integración social, de pluralismo y pensamiento democrático. Es, en última instancia, un desafío que todos

debemos enfrentar: ser más coherentes, más eficientes para paliar nuestros problemas y desajustes: abrir más

espacios para el aprendizaje y la enseñanza,

escuelas y

que sean accesibles a todos, donde podamos superarnos y construir un país en el que vuelvan a estar presentes la esperanza y la solidaridad.

Por ello se sostiene que una democracia efectiva solo podrá ser posible cuando se asegure a todos y a todo el acceso y la permanencia en instituciones educativas públicas donde la tarea cotidiana en el aula, permita la apropiación de un conocimiento activo y socialmente significativo, sustentado en los valores humanos de igualdad y solidaridad.

Recordandolaeducaciónfamiliar
Recordandolaeducaciónfamiliar

Loreto Silva

Chile

“La educación se mama en la mesa familiar cada día, en el contacto con el entorno social. Inútil es el intento de transferir esta labor a terceros, colegios entre otros, porque el niño será una foto de su familia y como dice el refrán “como te criaste te quedaste”

La educación, es un diamante con muchas facetas. Es complejo hablar del tema por su amplitud y el respeto debido a cada arista. Con honestidad al decir chileno: “me queda como poncho”. Puedo si plantear una foto familiar desde los 1900 a la fecha, período en el cual han transitado ya cuatro generaciones de mi familia, que con altibajos económicos esta situada en clase media, con ganas de más. Por lo cual debemos ser representativos de una parte importante de la realidad chilena.

Abuelos maternos

Mi abuela materna nació con el siglo XX, en el año 1900, era la cuarta hija de un matrimonio en que nacieron catorce hijos y sólo siete llegaron a adultos. Administraban un fundo, la lejanía física y económica a los pocos colegios existentes hacía que la educación fuese un bien de difícil acceso. Tenían los medios económicos y era de buen ver educar a los niños en Internados, sobre todo de alguna orden religiosa, esto daba cuenta del nivel socioeconómico de las familias. Abuela María contaba que a ella y a su hermana mayor las internaron a los cinco años en las monjas de María Auxiliadora, teniendo salida una vez a la semana si se portaban bien. La instruyeron en un ambiente estricto, con recato al extremo de mojigaterías, pasando hambre debido a que la “enseñanza de señoritas” incluía la austeridad en la alimentación para no engordar como las chinas. Aprendió a tocar guitarra; a andar bien derecha, para esto las hacían

caminar largas horas con libros arriba de la cabeza; siempre impecable, jamás con chauchera o chaleco porque eso era de “fabricanas”, las señoritas usaban cartera y chaqueta; hablar con voz suave sin alterarse jamás. Era muy culta, aunque inútil para ganarse la vida. Sabía que su reino sería la casa y que su esposo, un hombre de medios, “de la puerta hacia afuera le pertenecería a la primera mujer que pasase”. Su formación era como futura administradora de la casa de su marido y la educación de los hijos. Aunada a esta formación en extremo machista, en su casa los hechos reafirmaban al Internado. Sus hermanos eran libres, estudiaban oficios y su madre se desvivía por ellos no importando lo mal que se comportasen, después de todo eran hombres. Abuela María, lloraba al recordar sus años de internado, nunca entendió por qué a ellas las internó si a sus otros hermanos los habían criado en la casa, junto a su madre. Dentro de la ausencia de comunicación en la familia, hay una distancia abismante entre padres e hijos en los que los valores del respeto y obediencia consistían básicamente en el temor al castigo físico, que se ve como normal; y ser tratados como cosas. En el colegio el temor a los profesores y a los

al castigo físico, que se ve como normal; y ser tratados como cosas. En el colegio

religiosos era permanente, es más ella a lo largo de su vida detestó a las monjas y por sobre todo a los curas. Ella era una dulce muñeca, culta, educada, llena de traumas sociales, profunda sabiduría y de la cual admiré siempre su don de gente. Inolvidables las largas tardes en que me cantaba opera, y contaba acerca de toda la realeza europea, ensoñándose con esas vidas divinizadas. Abuela María se casó a los veintiocho años, enviudó a los treinta y seis, con su última hija de dos meses. Abuelo materno falleció muy joven, de cirrosis. Adepto a los libros de ocultismo pedía a mi abuela , muy religiosa, hiciera mandas a los ratones para lograr mejoría de su enfermedad. Ateo, educado, culto, egoísta y soberbio, dueño de una automotora (con medios). No permitía que abuela María socializase con sus familias de origen. Alcanzó a enseñar a leer y escribir a su hija mayor, la tenía tardes enteras practicando caligrafía con pluma y tinta. Debido a ello tiene una letra preciosa. Abuelo era quien daba ordenes y si abuela María estaba en desacuerdo lo demostraba guardando el más estricto silencio. Esta actitud podía durar días o semanas, lo sacaba de quicio, y decía: “estas son las niñitas criadas por las monjas”. Ese fue el máximo insulto que le dirigió alguna vez. Abuela María, si lo consideraba necesario, castigaba a sus hijas abofeteándolas, golpeándolas con un cinturón de cuero o con varillas de mimbre, el aprendizaje tenía un sesgo muy fuerte: “la letra con sangre entra”. Se criaban niños que supiesen comportarse, respetar, guardar silencio, obedecer y ser gente de bien en la vida. Les elegían las profesiones u oficios, en realidad no importaba mucho lo que cada cual desease. Respecto de la vida no se preparaba explícitamente, el tema sexual era tabú. Abuela decía:

“la mujer tiene una sola vida, pierde esa vida y el marido se lo echara en cara toda su vida”, las cuatro hermanas ríen al recordar que ninguna la entendía y jamás osaron preguntarle de qué se trataba. Otra lección de vida a las mujeres de la casa fue: “Ustedes no han tenido padre que les levante la mano. Si alguna vez sus maridos, que serán unos aparecidos, les tratan de pegar ustedes les tiran con lo que tengan a mano por la cabeza; y si se dejan golpear yo misma les pego por tontas…” Y en esto todas salieron muy buenas alumnas.

Abuelos paternos

Mi abuela paterna era el otro extremo, aunque provenía de una familia de clase media la temprana

viudez de su madre; nuevo matrimonio; además de su genio vivo, demasiado fuerte para la época; hicieron que fuese enviada a vivir con otra familia de clase baja, la de la “finá María”, que con su marido regentaban una casa de citas y era la partera del barrio, lo que en esos años significaba más que eso…. Los cuales, en definitiva, la educaron en colegios públicos junto a su hija de la misma edad. Abuela Lidia me confiaba que había sido una etapa feliz, sin grandes exigencias en los estudios, ya que se suponía se iban a casar y serían dueñas de casa. Contaba de cuando se escapaban para ir los sábados por la tarde de cuatro a siete, a bailar a las terrazas del cerro Santa Lucía, donde se reunía toda la juventud en bailes gratuitos organizados por la Municipalidad. También que a los dieciséis años se cortó su larga cabellera a lo garçon y que eso le valió una de las tantas palizas que recibió en su vida. Su padre adoptivo le señaló: “las putas usan el pelo corto”. Sus modales y vocabulario estaban llenos de pintorescos efectos populares. Su formación tanto en casa como en el colegio fue estricta, y fueron castigadas con frecuencia, pero esto más que penurias eran para ellas acicates para ser solapadamente más rebeldes. Ella y su “hermana” se las arreglaban para hacer lo que se les venía en gana, el precio era siempre el mismo: una paliza. Abuela Lidia resentía no haber sido criada por su familia de origen y que de adulta la discriminaran por ser “ordinaria”. Si comparamos debió estudiar en colegios públicos y el oficio de Modista ya que debía ganarse el pan, era en suma una “fabricana”. Su hermanastra fue a los mejores colegios privados y a la Universidad Católica a estudiar Asistente Social la típica carrera de las niñitas bien de la época. Eterna enamorada de Rodolfo Valentino y Omar Shariff la vi siempre libre y creativa me enseño a bailar charlestón y jimmi (swing) me contó de sus novios. Era mí

Shariff la vi siempre libre y creativa me enseño a bailar charlestón y jimmi (swing) me

compañera de juegos, lúdica, graciosa y despercudida.

Mi abuelo paterno, era hijo natural de una mujer

que se casó con otro hombre diferente a su padre. A los ocho años el padrastro, un abusador, lo echó de la casa. Se crio medio escondido en la casa y en la calle, golpeado por ambiente, la vida que conoció fue en extremo dura. Era inteligente estudió primaria, humanidades y contabilidad; e ingresó a la administración pública donde inició carrera. E l trato con profesionales bien educados no logró pulirlo en el trato personal. Siendo esta la causa de limitaciones en el progreso en su carrera. Era un típico representante de la época: “luz de la calle y oscuridad en la casa”. Su infancia de niño abusado y el crudo ambiente en que se desenvolvió de niño lo convirtió en un hombre encantador en el ámbito social y un golpeador en el

ámbito privado familiar. Abuela Lidia y papá debían huir cada vez que llegaba ebrio, esto era todos los fines de semana. Muy machista y sinvergüenza, mi abuela trabajo durante toda su vida para mantener la casa y a papá, ella ganaba mucho dinero.

En esa época era común que las familias por tener

muchos hijos o rebeldes, los internasen y aquellas que tenían apremios económicos los entregaban a otras familias para que los criasen. También que el temor a los padres era reverencial, este se extrapolaba a los maestros; además del respeto los sentimientos eran de temor a ser golpeados y vapuleados ya que los frecuentes castigos eran físicos y solían ir aparejados de vergüenza y humillación. Se aceptaba en forma normal y deseable golpear a los niños por parte de los profesores.

Mis papás

Papá se educó en la Escuela Olea y en el Instituto Nacional, de su padre heredó la inteligencia y la capacidad del manejo matemático. En su caso el colegio le entregó una excelente formación académica. Ingresó a la Universidad de Chile dejando inconclusa la carrera para casar con mamá. Mi viejo tenía buen trato, encanto personal y arrasaba entre las mujeres de toda edad. Siempre le agradó rodearse con la gente popular, más que con sus pares. De su madre heredó el terror hacia la figura paterna y pese a adorarla nunca la defendió. Al enviudar, Abuela María estudió sastrería que le permitiría trabajar en casa y educar a sus cuatro niñas. En cuanto quedó sola apareció su extensa parentela, ofreciendo hacerse cargo de alguna de las niñas. Ella reaccionó como una leona: “comeré piedras si es

Ella reaccionó como una leona: “comeré piedras si es necesario pero con todas mis hijas a

necesario pero con todas mis hijas a mi lado”. Sabía, deseaban una empleada doméstica gratuita de por vida, Mamá y sus hermanas estudiaron en colegios dependientes de la Universidad de Chile, conocidos como Colegios Integrales, con profesores de universidades; gratuitos y experimentales. Diferentes tipos de becas las ayudaron a terminar la primaria de seis años y luego las humanidades otros seis años. No se esperaba que fueran profesionales, pues todavía se consideraba que se casarían, aun así mi tía mayor estudió en la Escuela Normalista y se tituló de Profesora, pero no ejerció porque su marido no le dio permiso, Mi segunda tía estudio el oficio de Bordadora y trabajó hasta que se caso, pues su marido tampoco le permitió trabajar, Mi madre deseaba ser arsenalera y le tenían beca a disposición pero mi abuela no la autorizó a estudiar porque era en modalidad interna y para ella sus hijas debían estar: ”donde mis ojos te vean”. En realidad tenía pánico de un desliz y un embarazo sin matrimonio, lo que en esos años equivalía a transformarse en una paria. Mi tía menor estudió Secretariado y ejerció toda su vida su profesión, no se casó. Los colegios en que estuvieron fueron muy buenos y la educación en la casa fue muy estricta y austera, todas ellas recuerdan su infancia con mucha felicidad y tiene los mejores recuerdos de sus profesores y de su madre. A mamá le decía cuatrera, porque aquí en Chile las notas están en la escala del uno al siete y se aprueba con cuatro, Vi sus libretas de notas y tenía muchos rojos, cuatros y algunos cincos; la verdad era una alumna mediocre. Contaba que lo más importante del colegio eran los recreos porque se dedicaban a cantar y bailar. Le pregunté cómo era posible eso si a nosotros nos exigía solo sietes, me dijo que a ellas solo se les pedía pasar de

curso. La abuela decía que si repetían no seguían estudiando, porque no había dinero, las notas daban lo mismo. Ellos oían con respeto a sus padres, tenían cercanía y cariño por sus maestros y veían en ellos a excelentes modelos personales. Los castigos seguían siendo físicos, golpes con reglas, quedarse hincado por horas, quedar sin recreo, sostener libros hasta el agotamiento, la burla de los compañeros… Aunque en verdad mucho menos que en la generación de los abuelos. Cuando mis padres casaron se produjo un desequilibrio, un joven que proviene de una familia con buen pasar aunque de poca educación familiar y una joven con educación familiar y sin medios. Mi padre intentó repetir el modelo abusador de su padre pero como mi mamá venía con una educación de mucho respeto y autoestima no toleró su primera insolencia y ahí se rayó la cancha desde el principio. No recuerdo siquiera haber oído a mi padre insultar a mamá, ¡es que ella tenía un genio! Ya hablé de la generación de mis abuelos desde el 1900 en adelante, luego de la de mis padres de 1940 en adelante, ahora plantearé mi generación nacida del 1957 en adelante. Mis hermanos y yo fuimos educados en un ambiente competitivo, en todo ámbito. Poseíamos capacidades físicas

e intelectuales por sobre la mayoría y esto nos significó ser criados de manera estricta y exigente. Como nuestro padre no logró obtener un titulo profesional, desde pequeños mi madre nos inculcó que debíamos ser profesionales

universitarios y en ello se concentraron todos los esfuerzos familiares. La educación en casa fue similar a las de nuestros padres, con cierto doble estándar, considerando en alta valía la opinión de terceros y desviviéndose por no dar que hablar

a los demás, ya fueran vecinos o parientes. Las familias

conocidas funcionaban de igual manera era común que los

hijos mayores debieran ayudar a criar a los hijos menores los padres traspasaban con frecuencia estas tareas y esto los convertía en viejos chicos. Muchos de ellos ni siquiera tenían tiempo para jugar, claro está todavía no era aceptada

la píldora anticonceptiva. En la mesa no podíamos hablar sin

pedir permiso, ni opinar acerca de algo, tampoco decir que deseábamos hacer, qué ropa colocarnos, ya se nos preguntaba que deseábamos estudiar. Los adultos hablaban delante de los niños como si no existiésemos o como si fuésemos tontos, no sabían que teníamos una videograbadora cerebral. Se nos negaba cenar con visitas adultas, lo hacíamos aparte, en el comedor de diario; o bien se nos daba almuerzo antes y nos echaban al patio, para no

molestar. Si rompíamos algo se nos castigaba, aunque fuese un accidente. Nuestros juguetes eran confiscados el día de navidad y se mostraban, por nuestros padres, a las visitas para lucirlos, no se nos permitía jugar con ellos.

Nos sentíamos ciudadanos de segunda categoría

En relación a los colegios estudiamos la básica,

entonces de ocho años, en colegios privados, religiosos y pagados; en ellos algunos profesores, muy pocos, golpeaban a los niños con reglas o con “chuletas”, a mí me pegaron en las manos con una regla y nunca lo he olvidado, en una ocasión vi como la madre superiora molesta por algunos incidentes dio un bofetón a una de mis compañeras que le dio vuelta la cara, esto era aceptado por muy pocos padres, no era lo común; y la mayoría de los docentes que se excedían en los castigos, eran acusados al Ministerio de Educación. Los vaivenes económicos hicieron que la secundaria fuese en colegios públicos, de los buenos porque se entraba por notas y nosotros teníamos las

mejores en mi caso en un liceo y mi hermano mayor en el Instituto Nacional igual que mi papá.

La educación de los colegios, en mi caso, estaba

centrada en nuestros modales y comportamiento,

también teníamos exigencia de rendimiento y el profesorado nos hablaba de estudiar carreras

profesionales para ser alguien en la vida, en realidad era nuestra única opción de dejar la pobreza de la clase media baja. Y aunque nunca fui pobre, reconozco que las situaciones se resolvían más con ingenio que con dinero. Mi relación con el profesorado fue de dulce y agraz, la mayoría me tenía aprecio pero dos casos eran la excepción creo entender a la distancia que mi timidez se malinterpretaba y por otra parte siento que había cierta envidia. En todo caso el respeto era tangible y también admiración por algunos de ellos.

En el caso de mi hermano era más de lo mismo la

competitividad llevada al máximo porque ellos serían los proveedores del futuro y aunque sus esposas

trabajasen, sus ingresos serían ínfimos en relación a los suyos, otra vez el machismo.

Mi generación ya era rebelde y respondona y nos

llevamos hartos cachetazos por ello. A mis hermanos sobre todo al mayor mi papá lo golpeó mucho. A mí no, no sé si porque era mujer o porque en realidad siempre fui muy tranquila, si me llegaron coletos por despistada, en general parecía que mi mente no estaba en mi cuerpo. También fuimos muy críticos de nuestros padres,

en particular mi hermano mayor con catorce años de edad defendió a abuela Lidia del abuelo. Se metió entremedio y le propinó un combo a él. Papá estaba furioso y quiso castigarlo, mamá lo defendió: “Tu hijo

hizo lo que debiste hacer hace años para proteger a tu madre”. Papá se sorprendió y guardó silencio. El tema sexual seguía siendo prohibido y llegué a los doce años convencida que los niños salían por el ombligo, mi hermano mayor, muy pero muy complicado, me explicó “las cosas de la vida”. Los tres hijos fuimos profesionales universitarios los primeros de toda la familia extendida. Pese a tener los mismos orígenes cada cual tiene su sesgo personal, el mayor es autoexigente y trabajólico, el menor tiene el genio parecido al de mi padre, amigo de los amigos y simpático. Yo soy algo así como la diplomática de la familia. En la crianza de nuestros hijos hemos sido todos distintos. La familia de mi hermano mayor crio hijos competitivos, trabajólicos, austeros, preocupados por el dinero, todos profesionales; el los golpeó físicamente más de alguna vez y tuvimos muchos percances porque

yo le recordaba nuestra infancia y lo vivido de modo

que él cambiara su actitud. En mi opinión los chicos son atrevidos y hay que marcarles límites muy fuertes para

no tener complicaciones. Ellos admiran a su padre y no

valoran que su madre dejó sus estudios para criarlos

personalmente. Todos ellos piensan que los colegios en que estudiaron fueron malos, con profesores mediocres

y que no los prepararon adecuadamente para la

universidad. En general percibo en ellos una cierta desconfianza hacia el género humano. Ellos no comparten la mesa con sus padres, son de las familias con bandejas al dormitorio. La familia de mi hermano menor tiene dos hijos a los cuales exigen rendimiento, les preocupa que sean felices y disfruten la vida. Ambos son encantadores y saben que deberán ganarse el pan el día de mañana. Son solidarios y se saben bendecidos por la vida por la situación económica en que viven. Excelentes chicos respetuosos y educados tanto familiar como socialmente, Son felices en sus colegios y en su casa, Sus padres conversan con ellos y sus castigos consisten

en quitarles cosas que les gustan por un período definido y claridad en las causas. Comparten la mesa y todas las actividades que pueden. En mi familia, integramos a todos en la mesa, participantes y opinantes, prometimos no usar los castigos físicos y hemos cumplido. Aunque reconozco que más de una vez me dieron ganas de darles un coleto. Creo que hemos educado jóvenes de bien para ser responsables, libres y felices. Ellos recuerdan con cariño su colegio y a sus profesores, de los cuales nosotros estamos muy agradecidos. Aunque en las familias de mis hermanos el sexo se conversó abiertamente, yo seguí con mis traumas y a mi esposo le correspondió hablar con nuestro hijo mayor y luego él explicó a su hermano menor, así que me la llevé fácil. Si los aprendí a apoyar desde su adolescencia. En la actualidad y con las leyes de protección a los menores se está teniendo mayor respeto por ellos y están concientizados respecto a sus derechos. Lamentablemente la balanza se ha cargado hacia el otro lado ya que los padres no respetan a los docentes, los vapulean e insultan en sus casas, luego los chicos repiten esto en el colegio. Ahora son los profesores los que temen ser agredidos. Esta recopilación honesta en extremo, deja entrever, valores, relaciones y las modificaciones de ellos. Espero que nos de material para pensar.

Somos una amalgama de toda nuestra genética y el cumulo de hechos vividos con quienes nos son cercanos. Soy lo que soy tanto por lo estudiado en el colegio como por las múltiples vivencias con todos quienes me han rodeado desde que nací.

por lo estudiado en el colegio como por las múltiples vivencias con todos quienes me han

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Desde las páginas de Mandala Literaria les recordamos a todos los profesores que nos leen,

Desde las páginas de Mandala Literaria les recordamos a todos los profesores que nos leen, las palabras de Henry Brooks Adams:

"Un profesor trabaja para la eternidad:

nadie puede decir dónde acaba su influencia.”

Gracias a todos ustedes.