“Un poder supone una gran responsabilidad”.

La frase más célebre en la historia del cómic se repite una y otra vez a medida que Peter Parker trepa muros y salta de edific io en edificio enfundado en el uniforme azul y rojo de su alter ego, el increíble Spiderman. Aquellas palabras de un moribundo Ben Parker marcaron en definitiva la carrera d el adolescente devenido en vigilante de la ciudad de Nueva York, donde el crimen nunca duerme. Peter, de la noche a la mañana, y por efecto de la ciencia, cuándo no , dejó de ser un ñoño timorato y endeble para convertirse en la vívida metáfora de una soc iedad estadounidense que despertó del sueño americano para toparse con la amenaza de un enemigo real representado por Unión Soviética. “Como el joven Parker, los estadoun idenses se acostaron siendo niños y amanecieron hombres cuando la prensa anunció a l os cuatro vientos que los rusos habían instalado misiles en Cuba, frente a Miami. Aquel 1962 supuso el fin de la edad de la inocencia y el principio de la madurez”, sostiene el historiador y especialista en cómics, Javier Coma. Un héroe atípico Lo cierto es que hace medio siglo Stan Lee, creador del universo Marvel, presentó en sociedad a un personaje que rompía el mito de la “invulnerabilidad” (la dualidad Su perman-EEUU), capaz de defender valores “muy americanos” como la honestidad y la jus ticia sin perder su humana debilidad. “Se me ocurrió un superhéroe, claro, con poderes extraordinarios pero en un contexto cotidiano, con los problemas de adaptación e identidad de cualquier adolescente promedio de este país. Aún no tenía muy claro su no mbre de guerra, hasta que Steve Ditko me sugirió una araña. Miren, la araña, que causa repulsión a mucha gente, es un insecto admirable. Una y otra vez se enfrenta con el reto de tejer su tela aunque la dañe el viento o la lluvia. A pesar de las adve rsidades, la araña nunca se rinde. Entonces nació Spiderman, un chico como tú y yo, qu e nunca se rinde por más que lo golpee la vida”. Stan Lee explicó de este modo el origen de la franquicia más rentable de Marvel Comi cs, traducida en varias series de historietas, dibujos animados y sobre todo pelíc ulas exitosas dirigidas por Sam Raimi (trilogía imprescindible) y actualmente por Marc Webb (El increíble Spiderman, 2012). Lee, un hombre de desbordante imaginación, siempre destaca que Spiderman nació de la necesidad de “narrar problemas reales, de cada día, como si un cómic fuera cualquier página del New York Times”. En realidad, Pet er Parker es un muchacho que vive en los suburbios de Nueva York, estudia en una modesta secundaria llamada Midtown y se gana unos dólares trabajando como fotógrafo para el Daily Bugle. “Es en lo único que se parece a Clark Kent. Como el reportero krytoniano establece, un diario es la mejor fachada para esconder su personalida d secreta y el espacio perfecto para conocer de primera mano la forma de operar de los criminales”, sostiene el periodista Román Gubern en Cómic de la A a la Z (Plane ta, 1983). Por lo demás, Peter Parker es tan auténtico como cualquier adolescente, i ncluso cuando es él, y no un héroe alienígena capaz de fundir acero con su mirada, qui en debe librar una enconada lucha contra el acné y al mismo tiempo anfrentar la am enaza latente del doctor Octopus. (The incredible Spiderman, número 32, 1964). Ahí r eside, precisamente, el atractivo de Spiderman. “No existe distancia entre el héroe y el lector. Cualquiera se identifica con los problemas de Peter Parker y se sie nte bien capaz de afrontar a sus demonios personales (el jefe en el trabajo, por ejemplo), con la seguridad con que Spiderman aplasta criminales”, explica el dibu jante de cómics John Byrne. Byrne, como otros genios creativos de Marvel de la tal la de Jim Steranko o Todd MacFarlane, se hicieron dibujantes “por culpa” del Spiderm an que el gran Steve Ditko ilustró durante diez años sin apenas espacio para respira r. “Me fijaba en mi hijo, entonces de 15 años. Lo veía sumergido en su mundo, huyendo de los matones del curso, enamorado en silencio de la rubia del quinto C y esper ando la sesión de tarde todos los sábados mientras el presidente Kennedy prometía que iba a defender el modo de vida norteamericano de la opresión soviética en aquella vo rágine que se llamaba la Guerra Fría” -dijo Steve Ditko en una entrevista (Timely 1976 )-. “Comprenderás que no me fue difícil diseñar un personaje como Peter Parker, ni mucho menos”.

Tampoco resulta difícil para los guionistas y dibujantes de Marvel mantener fresco el personaje. “Aunque lo convertimos en zombie, lo llevamos al espacio a luchar con los Vengador es e incluso estuvo al borde de la desaparición producto de una pasajera crisis cr eativa, nunca perdió su esencia. Ése es el secreto de su éxito”, apunta Steve Ditko.

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