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Incidente de la Tajada de Sandía

Incidente de la Tajada de Sandía

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Incidente de la Tajada de Sandía (1856

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154 años del Incidente de la Tajada de Sandía

El 15 de abril de 1856, sucedió en la ciudad de Panamá el incidente de la Tajada de Sandía. Este hecho histórico se produjo por el enfrentamiento entre los panameños y norteamericanos. Este incidente se escenificó en la llamada Ciénaga, lugar donde hoy se encuéntrala plaza cinco de Mayo Para esa fecha en las ciudades terminales de Panamá y Colón desembarcaron norteamericanos que se trasladaban vía ferrocarril hacia las minas de oro de California. Ese día Manuel Luna, oriundo de Parita se dedicaba a vender sandías cerca de la estación del ferrocarril. Sucedió, entonces, que un norteamericano Jack Oliver, se acercó al puesto de venta frutas, tomó un pedazo de sandía y posteriormente tiró al suelo el resto de la sandía. Manuel Luna, le solicitó el pago de un real. El norteamericano se negó a pagarla, incluso amenazó con dispararle si continuaba con la exigencia. En respuesta, Manuel Luna le dijo que el tenía un puñal para defenderse. Pero, en ese instante, intervino un peruano Miguel Abraham, y el norteamericano acompañante de Oliver pagó el real. Todo parecía que terminaría en esos términos. Sin embargo, cuando Abraham regresó a su puesto de venta, el norteamericano tomó la pistola y le disparó. Esto provocó un enfrentamiento de panameños y norteamericanos. El grupo de Oliver se apertrechó en el Ocean Hotel y el Pacífic House, donde empezaron a disparar contra el grupo de ciudadanos panameños que se encontraban desarmados. La resistencia de Oliver era furiosa, tal es el caso que, al apersonarse el Gobernador del Estado, Francisco Fábrega, el cónsul norteamericano Thomas W. Ward y Pedro de Obarrio fueron recibidos a tiros por los extranjeros. El Gobernador dio ordenes de tomarse la estación del ferrocarril para sofocar el motín. Las autoridades panameñas realizaron las investigaciones de rigor, y el juez del crimen Buenaventura Correoso al tenor de las declaraciones de testigos presenciales de los hechos determinó que los panameños no fueron responsables de los actos de violencia. A pesar de los testimonios recibidos, el Ministro norteamericano Sr. Browlig negó el alegato de testigo. Situación que, según los propios cónsules de Francia, Inglaterra y Perú, la responsabilidad del ataque recayó contra los norteamericanos. Thomas W. Waed cónsul de los Estados Unidos, insistió en realizar sus propia investigaciones, y luego se las entregó a James Browling, quien las remitió a Nueva Granada (Colombia). Esta última no aceptó las exigencias y los Estados Unidos respondieron con un pliego de exigencias, las cuales señalaban que se erigieran dos municipalidades independientes y neutrales en las ciudades de Panamá y Colón, con la extensión de diez millas y que se deberían resarcir los daños ocasionados. Finalmente se impuso el Tratado Herrán Cass donde Nueva Granada pagaría una indemnización de B/584 con 63 centavos. Luego de cumplirse las exigencias antes citadas los daños ocasionados a los panameños quedaron en el olvido.

Incidente de la tajada de sandía
De Wikipedia, la enciclopedia libre Saltar a: navegación, búsqueda El incidente de la Tajada de sandía fue un hecho violento ocurrido entre panameños y estadounidenses, el 15 de abril de 1856 y que motivó la primera intervención estadounidense en Panamá. Este hecho ocurrió en el sitio que en la actualidad ocupa el Mercado de Mariscos, que en aquellos tiempos era un pantano adyacente a los patios del ferrocarril, lugar conocido como Barrio de la Ciénaga, cercano a la Playa Prieta, parte de la Bahía de Panamá, hoy enmarcada por la Avenida Balboa y la Cinta Costera.

Contenido
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1 Antecedentes 2 El incidente 3 Consecuencias 4 Véase también 5 Notas

[editar] Antecedentes
En 1846, mediante el Tratado Mallarino-Bidlack, Estados Unidos se aseguró el derecho de tránsito a través de Istmo de Panamá, una alternativa menos costosa en tiempo y dinero para pasar del océano Atlántico al Pacífico. La otra posibilidad era navegar hasta el sur de América y atravesar el Estrecho de Magallanes. En 1848 se descubrió oro en California (EE.UU.), cuestión que provocó una gran expansión estadounidense hacia el oeste, siendo vital el paso interoceánico del istmo panameño. Hacia 1850, Estados Unidos se encontraba construyendo el Ferrocarril Transístmico, lo que provocó una gran afluencia de ciudadanos estadounidenses en la zona, tanto de trabajadores como de transeúntes, que ciertamente mostraban un comportamiento extremadamente arrogante, violento y agresivo en contra de la población local. El Tratado Mallarino-Bidlack, en su artículo 35, otorgaba un tratamiento preferencial a los ciudadanos estadounidenses, respecto de los naturales y otros extranjeros residentes en la zona, quienes no veían con simpatía el tratado ni este artículo en particular, lo que provocó un fuerte sentimiento antiestadounidense. Adicionalmente a esto, los estadounidenses solían tratar con desprecio a los hispanos y europeos, con excepción de los ingleses. Esta situación, acompañada de la costumbre de los estadounidenses de embriagarse notablemente, provocó constantes roces entre la gente. Según el primer párrafo del artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack establecía que:

Los ciudadanos, buques, mercancías de los Estados Unidos disfrutarán en los puertos de Nueva Granada, incluso los del istmo de Panamá, de todas las franquicias, privilegios e inmunidades en lo relativo a comercio y navegación de que ahora gozan los ciudadanos neogranadinos.

Párrafo 1, Artículo XXXV, Tratado Mallarino-Bidlack

Otro hecho que provocó más ira fue el establecimiento, por parte de Cornelius K. Garrison, de un servicio de transporte de mercancías y pasajeros a través del istmo, en abierta competencia con los antiguos remeros y acarreadores nativos. En 1854, en una nota dirigida al gobernador de Panamá (por entonces una provincia de Colombia), José María Urrutia Añino, José de Obaldía le hace saber de su preocupación, compartida por el encargado de negocios estadounidense James Green, porque "... en la provincia de Panamá continúan las desavenencias entre granadinos y anglo-estadounidenses, proveniente del cobre que se hace a los últimos del derecho denominado de pasajeros", sugiriéndole medidas a tomar a fin de "... prevenir cualquier desgracia allí". También advirtió que la apertura del ferrocarril transístmico significaría el abandono del antiguo transporte acuático terrestre con la consecuente pérdida de puestos de trabajo de los lugareños. Todos estos hechos trajeron como consecuencia que se fuera creando en los istmeños, un resentimiento contra los estadounidenses que pululaban a través del istmo en viaje de ida y vuelta a California a través del Ferrocarril Transístmico. Mientras que la mayoría de los emigrantes se comportaban con cierto respeto, los excesos notables de una minoría irresponsable mantuvieron al istmo en conmoción durante los primeros años de la fiebre del oro. Gran parte de los viajeros portaban armas de fuego y los problemas entre borrachos eran frecuentes. La violencia y los incidentes sangrientos de estos disturbios intensificaron la diferencia que ya existía entre panameños y estadounidenses.

[editar] El incidente
El 15 de abril de 1856, un estadounidense llamado Jack Olivier, en visible estado de embriaguez y junto a otros tres o cuatro estadounidenses, decidieron comprarle a José Manuel Luna una tajada de sandía, la cual comió y por la que se negó a pagar un real (5 centavos de dólar). Esto generó una gran discusión que finalizó cuando Olivier extrajo un arma y disparó a un lugareño y escapó del lugar. En ese momento llegaba a la estación el tren Illinois que transportaba estadounidenses provenientes de la ciudad de Colón, quienes se vieron involucrados en el pleito.1
2

Esto provocó una gran pelea entre los panameños y los estadounidenses que, superados en número, retrocedieron y se refugiaron en la estación del ferrocarril distante a pocos metros del lugar. Los lugareños salieron en persecución de los estadounidenses, prendiendo fuego a las instalaciones donde estos se guarecían. La guardia granadina acudió al lugar y los estadounidenses comenzaron un tiroteo. Esto provocó que una pequeña guarnición estadounidense asentada en la zona reprimiera a los panameños. Estos hechos fueron conocidos en las ciudades colindantes, incluso en la ciudad de Colón, distante a unos 90 km de donde comenzaran los hechos, donde estalló una ola de disturbios. Los tumultos duraron tres días, al cabo de los cuales ambas ciudades habían sido seriamente dañadas por los incendios, la destrucción y los saqueos, salvándose el barrio San Felipe, donde vivían los extranjeros de la clase dominante, ya que se encontraba amurallado. El saldo fue de 16 muertos y 15 heridos estadounidenses y 13 heridos y 2 muertos entre los locales. Esta fue la primera insurrección de los panameños contra los estadounidenses y la única que ganaron, al menos a nivel ciudadano. Los informes de los gobiernos de Estados Unidos y Nueva Granada fueron contradictorios ya que ambos se acusaron mutuamente, sin embargo, es importante notar la actitud de los Estados Unidos al no aceptar los testimonios oficiales de los cónsules en Panamá del Reino Unido, Francia y Ecuador, quienes apoyaban la

posición de Nueva Granada y acusaban a los estadounidenses de agresores y decían que la policía local era inocente de los cargos que le imputaba el gobierno estadounidense de haberse puesto de parte de los istmeños. De acuerdo con el informe oficial de Amos B. Corwine, comisionado especial designado por el gobierno estadounidense, con fecha del 18 de julio de 1856, decía que la población de color tomó como pretexto la disputa para asaltar a los estadounidenses, y saquear sus propiedades, que la policía y la turba habían planeado el asalto a la estación del ferrocarril y llegaba a la conclusión de que el gobierno de Nueva Granada era incapaz de mantener el orden y suministrar protección adecuada para el tránstio y recomendaba la ocupación inmediata del istmo a menos que Nueva Granada los convenciera de su competencia e inclinación para suministrar adecuada protección y una amplia y rápida indemnización.

[editar] Consecuencias
El 18 de julio, el comisionado estadounidense, Amos Corwine, recomendó en su informe "... la ocupación inmediata del istmo de océano a océano por Estados Unidos... a menos que Nueva Granada... nos convenza de su competencia e inclinación para suministrar... adecuada protección y una amplia rápida indemnización". Esto dio lugar a una serie de controversias diplomáticas. Obviamente, las autoridades estadounidenses atendieron este informe y en septiembre de 1856 las tropas estadounidenses desembarcaron en el istmo y tomaron la estación del ferrocarril. El 19 de septiembre de ese año, desembarcó un destacamento de 160 soldados y tomó posesión de la estación de ferrocarril. La ciudad se mantuvo en calma y tres días más tarde, las tropas se retiraron sin haber hecho ni un sólo disparo. Esta breve ocupación, el primer caso de intervención armada en el istmo, estaba justificada según el gobierno estadounidense por la cláusula del Tratado de 1846, mediante la cual, los Estados Unidos garantizaba la neutralidad del istmo, para que el tránsito no se interrumpiera o se estorbara. Los Estados Unidos hizo las siguientes propuestas:
1. Que las ciudades de Panamá y Colón debían ser ciudades libres y que se gobernaran por sí mismas bajo la

soberanía de Nueva Granada, y conjuntamente controlaran una franja de veinte millas de ancho de océano a océano, con el ferrocarril como línea central. 2. Nueva Granada debía ceder a los Estados Unidos varias islas en la bahía de Panamá para usarlas como bases navales. 3. Nueva Granada debía transferir a los Estados Unidos sus derechos sobre el Ferrocarril transístmico. 4. Nueva Granada debía pagar una indemnización de perjuicios por la pérdida de vidas y la destrucción de propiedades. Finalmente el gobierno granadino aceptó su culpabilidad y firmó el Tratado Herrán-Cass, el 10 de septiembre de 1857 y estableció una suma resarcitoria de 412.394 dólares estadounidenses en oro para los damnificados, que fueron integrados recién en 1865:
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195.410 dólares por indemnizaciones derivadas del motín. 65.070 dólares por nuevos reclamos. 9.277 dólares por gastos de los comisionados 142.637 dólares por intereses.

Pero no fue solo Estados Unidos quién exigió indemnizaciones, también lo hicieron Francia y el Reino Unido, cuyos ciudadanos en el lugar se vieron afectados. A su vez, Estados Unidos utilizó este incidente como excusa para poner el práctica el artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack, es decir su prerrogativa de salvaguardar la neutralidad y el libre tránsito en Panamá, utilizando

para ello sus fuerzas armadas cuando, a su criterio, el gobierno local no diera la seguridad necesaria, lo que motivó una serie de intervenciones estadounidenses en el istmo durante el siglo XIX y XX, lo que a la postre exacerbó la xenofobia y el sentimiento nacionalista de los panameños. Según la Gaceta del Estado del 3 de mayo de 1856, los muertos fueron Lucas Prados y Apolinar N. por parte de los panameños; y Robert Marks, de Pensilvania; Octavio Dubois, francés; N. Stokes, de los filibusteros de William Walker; Alexander Sweet, de Maine y otros 12 de los cuales se desconocen sus nombres, por parte de los extranjeros.

EL INCIDENTE DE "LA TAJADA DE SANDÍA" LOS HECHOS HISTÓRICOS
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el 04-13-200810:35 PM - se editó por última vez el 04-13-200810:35 PM

LA TAJADA DE SANDÍA

Teniendo en cuenta que si el episodio conocido como el de la tajada de la sandía sucedió en el año de 1856 y que para esa época aún no se contaba con fotografías, tenemos que recurrir a grabados extraídos de periódicos que no pueden tener mayor claridad. Pero allá van. Enseguida se ve que han sido elaborados por dibujantes posiblemente extranjeros (¿estadounidenses?), y que por lo tanto lo que nos queda es la idea de que unos pobres blancos dizque muy civilizados, eran atacados por unos salvajes de color que los están haciendo, pobrecitos, sufrir. Mas no se nos muestra la verdad. Por no pagar cinco centavos a un pobre vendedor y quién sabe cuántas cosas más miren lo que se formó. Y no era la primera vez que estadounidenses y demás extranjeros hacían uso de la fuerza para imponer su voluntad. El 28 de febrero de 1850 un grupo de estadounidenses atacó la cárcel pública de esta capital con el ánimo de sacar a la fuerza a un paisano que estaba detenido

allí. El 18 de mayo del mismo año hubo varios muertos (de 2 a 3) y heridos (de 4 a 5) por querer castigar a su manera a un periodiquero criollo acusado de robo. El 3 de junio de 1851 hubo otro enfrentamiento entre elementos franceses y ciudadanos de aquí. El 6 de diciembre de 1851 hubo otro ataque, protagonizado por extranjeros contra criollos. Y de seguro que hubo muchos más enfrentamientos después, nos referimos a los acontecimientos antes del canal francés, luego hubo muchas más disputas entre nacionales y extranjeros. ¿Y qué tal las intervenciones militares, desgraciadamente y en la mayoría de las veces solicitadas por los gobiernos de la localidad? El hecho es que el incidente de la tajada de sandía le costó a la República de Nueva Granada, a la cual nos habíamos anexionado, nada menos que $412 mil 394 pesos de la época, lo cual y de todas maneras era más barato que ceder las islas de Taboga, Taboguilla, Flamenco, Naos, Perico, una multa y cese de derechos que fue lo que originalmente el Gobierno estadounidense pretendió. Agradecemos al amigo Alberto Herrera (Fiaf) que nos llame por teléfono para hablar sobre la foto y los comentarios que nos envió. La primera imagen muestra el área de la estación terminal del tren, que fue el sitio donde sucedieron los hechos. La segunda es otra escena bastante exagerada como para analizarla. Y la tercera es un facsímil de la edición del 16 de abril de 1856 del diario ‘The Star & Herald’, naturalmente en inglés porque todavía no existían periódicos noticiosos en español en la localidad.
Mensaje editado por danny2002

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MRe: LA TAJADA DE SANDÍA "LOS HECHOS HISTÓRICOS"
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el 04-13-200810:38 PM - se editó por última vez el 04-13-200810:38 PM

Tanto durante la época de la construcción del ferrocarril transístmico de Panamá y más, durante las dos diferentes etapas del Canal, el suelo panameño se vio con frecuencia regado de sangre de sus habitantes, así la causa fuera transitoria o no. La mayoría de las razones para lo anterior tenían casi siempre un trasfondo de la misma identidad, o sea el menosprecio con que sobre todo ciudadanos estadounidenses de muy baja estofa y despreciables trataban y discriminaban a los originarios de este país, los cuales y para hacer honor a la verdad tampoco eran todos como para recomendar. En los comentarios a las fotografías, que más son grabados que lo anterior y que no se encuentran con facilidad, ya que aún no se había inventado la fotografía, les mostramos los que hemos podido encontrar. Más nos dicen los extractos de algunos documentos que ahora y en este espacio, les vamos a enseñar. El 15 de abril de 1856, pasado mañana se cumplirán 152 años, llegó al puerto de Cristóbal en Colón, el barco de bandera estadounidense de nombre Illinois, arribaba procedente de la costa este de Estados Unidos de América con casi mil aventureros que al desembarcar aquí, por

donde el viaje era más corto y hasta menos peligroso que si trataban de atravesar a lo ancho de su nación. Al llegar al puerto Atlántico atravesarían un poco más de 70 kilómetros de este istmo, llegarían a esta capital en donde tomarían otro barco que los trasladaría a la costa pacífica californiana en donde se acababa de descubrir una veta de oro, ese vil metal que tantas situaciones escalofriantes nos proporciona a veces y al cual Voltaire le acomodó el bastante apropiado nombre de estiércol del diablo o como cada cual le acomode llamar.
Mensaje editado por danny2002

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el 04-13-200810:41 PM

Como la embarcación que los trasladaría a California iba a demorar algunas horas en zarpar, muchos de los viajeros o recorrían las calles aledañas al muelle de la ciudad o se refugiaban en las cantinas para libar o descansaban en algunos de los hoteles que de diferentes categorías se levantaban en la proximidad. En el "Taboga" seguirían el viaje hasta California. Un pequeño grupo de los pasajeros estadounidenses, se acercó, algunos dicen que estaban embriagados, hasta el lugar en que el pariteño José Manuel Luna vendía, entre otras frutas, tajadas de sandía, las cuales costaban el astronómico precio de cinco centavos cada una, uno de los estadounidenses pidió una y se negó a pagarla, amenazando con su revolver al frutero local que con razón exigía que se le pagase lo que este bendito ciudadano se acababa de comer.

La discusión continuó, de lado y lado fueron llegando más personajes y la batalla se entabló con el resultado, según La gaceta del Estado de Panamá de dos muertos panameños, más 13 heridos. Por el otro bando, 14 ciudadanos del país norteamericano y uno francés también murieron, a los cuales habría que añadir 16 heridos. Establecimientos comerciales y otras propiedades se vieron afectadas por el vandalismo. No demoraron en hacer su aparición navíos de guerra extranjeros en los puertos de este país.

A lo cual hay que añadir las también exageradas indemnizaciones que a Panamá enseguida le supieron reclamar y más tarde aplicar.
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Visitas: 18194 Responder machomonte Miembro - Platino Brillante Mensajes: 12,643 Miembro desde 04-28-2004

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el 04-14-200809:34 AM

Tenia derecho Manuel Luna de defenderse ante la negativa y la arrogancia de un foraneo? Manuel Luna tenia todo el derecho de exigir el pago de la sandia, y ningun ofraneo tiene

derecho de humillar a un compatriota.:cara_colera: Hijo ojala que en el futuro surja un Gobierno que haga valer los derechos de los panamenios, y que tomemos conciencia de que ya es hora de unirnos, olvidar banderas politicas y no dejarnos pisotear nuestro pais siempre ha sido invadido de foraneos algunos trabajadores y otros altaneros y elincuentes que lo unico que hacen es menospreciar al pana y criticar el pais.
Never argue with an idiot. They drag you down to their level and then beat you with experience. Visitas: 18184 Responder sayb15 Miembro - Plata Mensajes: 8,020 Miembro desde 11-17-2006

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el 04-17-200811:34 PM

Debemos conmemorar aquella gesta, no como un hecho inusual en nuestra historia, sino como el primero de una larga lista de luchas generacionales (a las que se suman la Huelga Inquilinaria de 1925, el Movimiento Antibases del 47, el 9 de Enero de 1964, etc) por la soberanía de Panamá y la unidad latinoamericana, en el fondo son la misma cosa, ya que una es imposible sin la otra. Lamentablemente, nuestras élites gobernantes, de entonces como ahora, siempre han sido proclives a entregar nuestra soberanía sobre el Istmo a cambio de unas pocas monedas, como Judas. Pocos meses después, en Septiembre de 1856, el gobernador conservador y oligarca veraguense, Francisco de Fábrega, solicitó la primera intervención armada del ejército norteamericano en Panamá, apelando al Tratado Mallarino/Bidlack, para que le asegurará las elecciones que temía perder a manos de los liberales radicales del arrabal.

Hoy los oligarcas paname~os regalan nuestras sandías con los Tratados de Libre Comercio y nuestro canal con una ampliación que pretende que el pueblo pague para beneficios de bancos, navieras y empresas constructoras transnacionales. "Pro Mundi Beneficio", es su lema. Pero la consigna del pueblo paname~o es otra: Primeramente un canal paname~o. para beneficio de los paname~os y latinoamericanos. Saludos.
Visitas: 18166 Responder mayapty Miembro - Plata Mensajes: 8,127 Miembro desde 01-27-2005

Re: LA TAJADA DE SANDÍA "LOS HECHOS HISTÓRICOS"
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el 04-18-200805:34 AM :cara_yes:

Visitas: 18163 Responder danny2002 Miembro - Diamante Mensajes: 35,762 Miembro desde 05-07-2002

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el 04-20-200812:03 PM Totalmente de acuerdo Amigo Macho :cara_yes: Escrito por machomonte:

Tenia derecho Manuel Luna de defenderse ante la negativa y la arrogancia de un foraneo? Manuel Luna tenia todo el derecho de exigir el pago de la sandia, y ningun ofraneo tiene derecho de humillar a un compatriota.:cara_colera: Hijo ojala que en el futuro surja un Gobierno que haga valer los derechos de los panamenios, y que tomemos conciencia de que ya es hora de unirnos, olvidar banderas politicas y no dejarnos pisotear nuestro pais siempre ha sido invadido de foraneos algunos trabajadores y otros altaneros y elincuentes que lo unico que hacen es menospreciar al pana y criticar el pais.
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Re: LA TAJADA DE SANDÍA "LOS HECHOS HISTÓRICOS"
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el 04-21-200811:45 AM

OJALA HUBIERAN MAS MANUEL LUNAS, QUE DEFIENDAN LOS DERECHOS DE TODOS LOS PANAMENIOS.
:cara_gritos: Never argue with an idiot. They drag you down to their level and then beat you with experience. Visitas: 18149 Responder danny2002 Miembro - Diamante Mensajes: 35,762 Miembro desde 05-07-2002

Re: LA TAJADA DE SANDÍA "LOS HECHOS HISTÓRICOS"
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el 04-21-200811:21 PM

Muy de acuerdo Sayb :cara_risa::cara_yes:
Escrito por sayb15:

Debemos conmemorar aquella gesta, no como un hecho inusual en nuestra historia, sino como el primero de una larga lista de luchas generacionales (a las que se suman la Huelga Inquilinaria de 1925, el Movimiento Antibases del 47, el 9 de Enero de 1964, etc) por la soberanía de Panamá y la unidad latinoamericana, en el fondo son la misma cosa, ya que una es imposible sin la otra. Lamentablemente, nuestras élites gobernantes, de entonces como ahora, siempre han sido proclives a entregar nuestra soberanía sobre el Istmo a cambio de unas pocas monedas, como Judas. Pocos meses después, en Septiembre de 1856, el gobernador conservador y oligarca veraguense, Francisco de Fábrega, solicitó la

primera intervención armada del ejército norteamericano en Panamá, apelando al Tratado Mallarino/Bidlack, para que le asegurará las elecciones que temía perder a manos de los liberales radicales del arrabal. Hoy los oligarcas paname~os regalan nuestras sandías con los Tratados de Libre Comercio y nuestro canal con una ampliación que pretende que el pueblo pague para beneficios de bancos, navieras y empresas constructoras transnacionales. "Pro Mundi Beneficio", es su lema. Pero la consigna del pueblo paname~o es otra: Primeramente un canal paname~o. para beneficio de los paname~os y latinoamericanos. Saludos.
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el 04-27-200802:01 AM

Es Historia Patria, q no hay q olvidad Mayapaty :cara_risa::cara_yes:
Escrito por mayapty: :cara_yes:

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Incidente de la tajada de sandía
LUNES, 20 DE JUNIO DE 2011 16:48 POLÍTICA

Incidente de la tajada de sandía (15 de abril de 1856). Uno de los sucesos históricos de mayor relevancia en la historia panameña: por primera vez los Estados Unidos de América hicieron uso teórico y aplicación práctica del Tratado General de Paz, Amistad, Navegación y Comercio de 1846, mejor conocido como Tratado MallarinoBidlack. Según explica el historiador Dr. Alfredo Castillero Calvo, el Tratado Mallarino-Bidlack, firmado entre la Nueva Granada y los Estados Unidos de América el 12 de diciembre de 1846, permitía en su cláusula XXXV la intervención norteamericana en el Istmo de Panamá. Se garantizaba la neutralidad del Istmo y la soberanía de la Nueva Granada sobre este espacio, a cambio de las garantías del derecho de vía o tránsito franco. Los Estados Unidos, a cambio, garantizaban la perfecta neutralidad del Istmo. En el siglo XIX, el Istmo no contaba con más de 180.000 habitantes. La ciudad capital tenía poco más de diez mil habitantes y estaba dividida por una muralla en dos sectores: en lo que es hoy San Felipe, vivían los blancos, herederos de la rancia burguesía comercial, terratenientes, oligarcas, y la clase mercantil, conocidos como los de adentro; y los negros y mestizos, pobres, conocidos como los de afuera, ubicados en los arrabales de Santa Ana, donde vivían en las condiciones más precarias e insalubres. Al parecer, la ciudad era bulliciosa y sofocante, y tenía pésimas condiciones de vida. Los negros, en su gran mayoría, africanos, en las noches hacían fogatas y bailaban alrededor de estas sus danzas tradicionales, actividad que asustaba a los viajeros. El ambiente de la ciudad capital era descrito por ellos como deprimente y antihigiénico; vale recordar la gran cantidad de enfermedades propias del clima tropical que proliferaban en la época, el poco esfuerzo gubernamental para erradicarlas. Pero a pesar del abandono, se percibía un cierto auge económico gracias al recién inaugurado ferrocarril y debido también a la fiebre del oro de California. El 29 de mayo de 1850 se firmó el Contrato Stephens-Paredes para la construcción del ferrocarril, que fue concluido el 27 de febrero de 1855, fecha coincidente con la creación del Estado Federal de Panamá. Inaugurado el último tramo que conectaba a Panamá con Colón en 1855, y gracias a las mejoras en los horarios y servicios, los viajeros no tuvieron que permanecer durante tanto tiempo como antes en el Istmo, lo que motivó la quiebra de negocios de servicio -transporte, hospedaje, comidas y diversiones- dirigidos a los transeúntes con destino a California. Hay evidencias de que la crisis afectó por igual a los comerciantes, tanto extranjeros como nativos de la Capital y de Colón, así como a los boteros del río Chagres, a los ganaderos y agricultores del interior y seguramente también a los que transportaban mercancías y productos alimenticios entre la ciudad capital y los puertos de Aguadulce, Mensabé y Tonosí. La conclusión de las obras dejó cesante, además, a una importante cantidad de trabajadores del ferrocarril, en su casi totalidad extranjeros procedentes de las más diversas partes del mundo, lo que agravó extremadamente la situación. La cesantía de los nativos que hasta 1855 habían estado dedicados a diversas facetas del tránsito -boteros o chateros del Chagres, arrieros en la Ruta de Cruces-, o a otras actividades, sumada a la cesantía de los inmigrantes extranjeros, debió gravitar onerosamente sobre la urbe capitalina. El malestar social provocado por la paralización de las obras provocó el estallido del 15 de abril de 1856, conocido como el Incidente de la Tajada de Sandía. La crisis imperante había motivado ya en 1855 que el Estado Federal de Panamá pusiera en ejecución la doctrina del Doctor Justo Arosemena, que pedía relativa autonomía administrativa para el despegue económico del Istmo. Por otra parte, había un clima de gran inseguridad política, pues uno de los efectos más importantes de la coyuntura descrita parece haber sido el conflicto sangriento entre latifundistas y parvifundistas de la región centro-oeste el Istmo. Los datos, todavía incompletos, permiten suponer que al producirse el aluvión californiano, acompañado por el inicio de las obras del ferrocarril y crearse un amplio y creciente mercado en la Zona de Tránsito, la ganadería interiorana de Coclé, Azuero y Veraguas, encontró abierto un extenso campo de posibilidades. La tenencia de la tierra exhibía una doble estructura en la zona: el latifundio, predominante en Coclé y Veraguas, y el minifundio, característico de Azuero, desde que en 1558 se suprimió prematuramente en la región la encomienda indígena, y la heredad comenzó a ser trabajada por el mismo propietario. La circunstancia de que en 1850 se establecieran legislaturas provinciales con relativa autonomía, determinó que los titulares de los escaños legislativos, representantes en su mayoría de los intereses latifundistas, legislasen a favor de su clase, impulsados por el propósito de extender sus propiedades a costa del minifundista azuereño, para de esa manera acaparar el mercado de la carne. La pretensión latifundista tuvo efectos trágicos. En abril de 1854 hizo crisis el conflicto en sucesivos combates entre los campesinos parvifundistas del área santeña y las fuerzas combinadas de varios grandes propietarios de apellidos Chiari, Baraya, De la Guardia y Fábrega. En Parita, los dos pequeños ejércitos contendientes libraron la batalla final que tuvo consecuencias fatales para los terratenientes cuyas haciendas y casas fueron destruidas. Todo lo anterior aumentó considerablemente las tensiones, y favoreció el Incidente de la tajada de Sandía ocurrido el 15 de abril de 1856. Fue así: un pasajero de California, Jack Oliver, algo ebrio, acudió a la calle de la Ciénaga, tomó un pedazo de sandía del puesto de frutas del señor José Manuel Luna, pariteño, y luego de comérsela se marchó sin cubrir el valor real que le exigió el vendedor. Esto motivó una refriega que trajo como consecuencia varios muertos y heridos. El suceso, conocido como el Incidente de la Tajada de Sandía, tiene importancia histórica, ya que por primera vez los Estados Unidos de América hicieron uso teórico y aplicación práctica del Tratado Mallarino-Bidlack. Posterior a los hechos se inició un debate diplomático entre el Gobierno granadino, representado por Pedro Alcántara Herrán, y el Gobierno norteamericano, representado por Isaac E. Morse y James B. Bowlin. La parte norteamericana se mostró intransigente en su posición acusadora, pese a los testimonios de los cónsules de Ecuador, Francia y Gran Bretaña. Entre las proposiciones norteamericanas presentadas el 14 de febrero de 1857 estaban: 1. Erigir las ciudades de Panamá y Colón en dos municipalidades independientes neutrales para gobernarse a sí mismas, con un territorio de 10 millas de ancho a cada lado del ferrocarril y la perfecta libertad de la ruta de tránsito. La Nueva Granada conservaría su soberanía sobre el territorio ya que ambas municipalidades tendrían atributos de soberanía limitados, similares a los Estados de un sistema federal. 2. Se cedían a los Estados Unidos de América, en plena soberanía, los dos pequeños grupos de islas en la Bahía de Panamá para una estación naval y todos los derechos y privilegios reservados en el contrato del Ferrocarril de Panamá. 3. Se establecía que la Nueva Granada era responsable de los hechos acaecidos el 15 de abril de 1856, ya que ella estaba comprometida a proteger la ruta. 4. Los Estados Unidos se comprometían a pagar una suma irrisoria por los territorios cedidos. Tales ventajas para los norteamericanos fueron rechazadas por la Nueva Granada, por considerarlas lesivas para su soberanía y meses después los Estados Unidos presentó un Proyecto de Convención al Gobierno granadino, en el que se establecía en el artículo I: “En caso de que la vía a través del Istmo de Panamá fuese interrumpida o seriamente amenazada… puede ser empleada la fuerza naval de los Estados Unidos de América para proteger, mantener abierto y asegurar el tránsito libre y sin peligro de dicho camino; y el gobierno de los Estados Unidos puede también enviar con el mismo día a dicho distrito… u organizar allí, una fuerza militar, pero tan luego como cese la exigencia que haya ocasionado el uso de la fuerza naval o militar de los Estados Unidos de América, será retirada de dicho territorio.”

La Nueva Granada rechazó de plano tales proposiciones, que constituían una amenaza de intervención militar de hecho y el 12 de febrero de 1857, expresó al Gobierno norteamericano, mediante Nota de Estilo, que “tales proposiciones significaban en el fondo, una cesión gratuita, íntegra, inconstitucional y deshonrosa del territorio del Estado de Panamá a los Estados Unidos de América”. En vista de las opiniones yuxtapuestas frente a la responsabilidad de los sucesos del 15 de abril de 1856, y como ambos países no lograban un acuerdo, Estados Unidos envió un ultimátum en el que exigía el pago de $400.000.00 como indemnización por los daños causados. Luego del Informe a Amos C. Corwine, enviado de Washington sobre la situación, y quien concluyó que la Nueva Granada era incapaz de mantener el orden y por lo tanto, se debía ocupar el Istmo para garantizar los intereses norteamericanos del ferrocarril; y bajo la presión del desembarco de tropas norteamericanas en Colón, donde 160 marines ocuparon la estación del ferrocarril, el 19 de septiembre, la Nueva Granada se vio prácticamente obligada a aceptar el pago de la indemnización requerida. El 10 de septiembre de 1857 se firmó el Tratado Herrán-Cass, mediante el cual la Nueva Granada admitía su responsabilidad por los hechos del Incidente de la Tajada de Sandía, aceptaba pagar la indemnización y convenía en la creación de una Comisión de Reclamaciones. Bibliografía Obras digitalizadas Textos de historia de Panamá referentes al incidente Galería de imágenes

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Enlaces http://historia.fcs.ucr.ac.cr/articulos/2008/especial2008/articulos/06-politica/82.pdf http://www.asamblea.gob.pa/legispan/pdf_lnb/2000_LNB/2008_LNB/2008_481_LNB.pdf http://www.educapanama.edu.pa/aritculos/incidente-de-la-tajada-de-sand%C3%AD-1856 http://www.ellibrepensador.com/2009/09/04/el-incidente-de-la-tajada-de-sandia/ http://www.thepanamanews.com/pn/v_14/issue_08/opiniones_01.html

N° 706 - La tajada de sandía
‹ - › | 15 de Abril de 2011 ≈ 10:18 | tamaño de texto -+ | versión para imprimir

Por Olmedo Beluche [Panamá] El 15 de abril de 1856 se produjo la primera insurrección popular panameña contra la presencia norteamericana. Hecho de dimensiones históricas que ha pasado a conocerse como El Incidente de la Tajada de Sandía, y que tuvo como saldo 14 norteamericanos y un francés muertos, y 18 heridos; mientras que por el lado panameño murieron 2 personas, con media docena de heridos; además de la destrucción de propiedades extranjeras, en particular de la Panama Railroad Company. El suceso se inició cuando un norteamericano, de nombre Jack Oliver, y apodado New York Jack, tomó un pedazo de sandía del puesto atendido por el pariteño José Manuel Luna y no lo quiso pagar. Ante el reclamo de Luna, Jack respondió con la conocida frase yanqui: “bésame el culo”. A lo cual el frutero le dijo sabiamente: “Cuidado, aquí no estamos en Estados Unidos, págame el real y estamos al corriente”. Uno sacó su cuchillo y el otro su pistola. Se arremolinó la gente por bando y bando, pues ese día había cerca de 1,000 norteamericanos en ruta a California traídos por la llamada “Fiebre del Oro”. La gresca fue subiendo de tono y para el atardecer se había convertido en una pequeña guerra, en la que el pueblo de los arrabales de la ciudad, apoyado por la gendarmería panameña, acorraló en la estación del ferrocarril a los norteamericanos, quienes atrincherados respondían con armas de todo calibre, incluso un pequeño cañón.

Al final, se impuso el pueblo, las autoridades y las leyes nacionales y a los sobrevivientes se les permitió partir. Pero se abrió un proceso judicial con ribetes internacionales que, al cabo de los años, terminó con el pago de una indemnización de más de 400 mil dólares por parte del gobierno de Colombia, de la cual Panamá era una provincia, al gobierno de Estados Unidos. La pregunta clave respecto al Incidente de la Tajada de Sandía es: ¿Qué factores se conjugaron para producir aquel estallido social del pueblo panameño contra la presencia norteamericana? El historiador Aims McGuinness (”Aquellos tiempos de la California”) nos aporta tres elementos decisivos. La pérdida de los panameños del control y los beneficios de la ruta transístmica

Hay que ir un poco atrás en el tiempo para comprender el suceso. El istmo de Panamá siempre ha sido un paso obligado de viajeros del Caribe al Pacífico, del Norte al Sur de América y viceversa. La zona de tránsito tuvo un período de esplendor bajo la colonización española, a partir del “descubrimiento” del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa. En especial cuando se inició el saqueo del oro y la plata del Perú y lo que hoy es Bolivia. Pero aquel esplendor colonial llegó a su fin hacia finales del siglo XVII e inicios del XVIII, cuando reiterados ataques de piratas ingleses motivaron al imperio español a dejar de lado la ruta por Panamá en beneficio del río La Plata. Para mediados del siglo XIX, el Istmo llevaba siglo y medio de decadencia demográfica y cultural, salvo algún comercio de mercancías inglesas provenientes de Jamaica rumbo al sur. De este período data la expresión lanzada por Rufino Cuervo: “El que quiera conocer a Panamá que corra porque se acaba”. Pero el expansionismo norteamericano vino a cambiar las cosas. Entre 1845 y 48, Estados Unidos se extendió hacia el oeste tragándose la mitad del territorio mexicano a punta de pistola. Y, casi por casualidad, hacia 1848 se descubren importantes yacimientos de oro en California, naciendo la llamada “Fiebre del Oro”, debidamente incentivada por el gobierno norteamericano, para forzar la migración de decenas de miles que colonizaran el lejano oeste. A California se podía llegar atravesando el territorio norteamericano, con todas las dificultades que muestran las películas de vaqueros. Pero había una ruta más rápida, aunque tampoco exenta de dificultades por Nicaragua y por Panamá. De manera que, el inicio de la Fiebre del Oro produjo un renacimiento de la zona de tránsito. Decenas de miles de viajeros empezaron a llegar a nuestras costas volviendo a reactivar el transporte en botes por el río Chagres y de mulas por el antiguo Camino de Cruces. Incontables testimonios de la época señalan lo inhóspito del clima, los peligros del camino, la falta de alojamientos y restaurantes. Pero, mal que pese, al inicio todo el negocio, con su correspondiente inflación de precios, estuvo en manos de los habitantes del Istmo. Esto fue cambiando, pues los empresarios norteamericanos se dieron cuenta que podían “hacer su agosto” y empezaron a abrir sus propias instalaciones. Por ejemplo, se dice que el poblado de Chagres, creció como dos pueblos diferentes, uno a cada orilla del río. Las chozas de paja de los panameños, de un lado, y un moderno pueblo con hoteles, cantinas y casinos, del otro, controlado por norteamericanos. En 1850, el general Tomás Herrera atisbaba el problema en ciernes: “Chagres, Gorgona, Cruces y Panamá progresan extraordinariamente y sólo se sufren las molestias que de vez en cuando ocurren entre los norteamericanos y los hijos del país. Parece que los naturales han reconocido ya la necesidad de obrar con energía. Esto es bueno, pero temo que el Gobernador y demás autoridades no proceden con celo y energía se forme una, cuyos resultados pueden ser de funestas consecuencias” (Araúz, C. y Pizzurno, P. “El Panamá colombiano”). El control principal de la ruta transístmica a manos de empresas norteamericanas se dio cuando en 1848 el gobierno de la Nueva Granada firmó con la Pacific Mail Steamship Co. el contrato para la construcción de un ferrocarril, creándose la Compañía del Ferrocarril de Panamá. La obra se inició en 1850, inaugurándose por tramos, quedando completamente abierta para enero de 1855 (Araúz y Pizzurno). De modo que los actores principales del Incidente de la Tajada de Sandía son elementos populares que se sentían desplazados del negocio por la Compañía del Ferrocarril. Aims McGuinness da cuenta de múltiples quejas al municipio, entre ellas de los boteros de la ciudad que perdieron sus negocios con el vapor Taboga, propiedad de una de estas empresas norteamericanas. De ahí que la sublevación popular identificara con claridad a la Compañía del Ferrocarril como causante de sus miserias, recibiendo la furia del arrabal. Era la confirmación de lo que ha sido la triste historia panameña: el control de nuestro principal recurso, la posición geográfica, a manos extranjeras. La conciencia política del arrabal y la revolución liberal Aims McGuinness nos aporta otro elemento clave para la comprensión de los sucesos: la revolución liberal de mitad del siglo XIX. La Revolución de 1848 en Europa tuvo indudables consecuencias en la Nueva Granada (Colombia), la principal fue la irrupción en el gobierno del liberalismo radical, también llamado “Draconiano”.

Los gobiernos liberales que se sucedieron en aquella época aportaron una serie de reformas sociales y políticas de positivas consecuencias: eliminación de la esclavitud, voto universal masculino, federalismo, etc. En Panamá el liberalismo colombiano tuvo un bastión importante, destacándose la figura de Justo Arosemena, inspirador del federalismo, no sólo panameño, sino luego extendido a todos los Estados Unidos de Colombia. Pero hubo sectores mucho más radicales, asentados en el arrabal de Santa Ana, que dieron origen al llamado “liberalismo negro”, cuyo líder histórico fue Buenaventura Correoso. Según McGuinness, esto forjó una conciencia de sus derechos entre esa población pobre de la ciudad de Panamá, y llevó al ejercicio de importantes cargos públicos a gente de “color”. Lo cual chocó con el racismo consuetudinario y el desprecio que los norteamericanos sentían por la población istmeña. Aims da cuenta de una carta firmada por centenares de viajeros norteamericanos quejándose ante el gobierno de Colombia porque autoridades negras o mulatas les obligaban a cumplir las leyes del país. No olvidemos que, para esa época, en la mente de los yanquis gobernaba la filosofía del Destino Manifiesto, por la cual los norteamericanos se creían llamados por Dios para llevar la civilización a los bárbaros (hoy le llaman “democracia”). Y que la eliminación de la esclavitud en Norteamérica todavía tardaría unos 20 años más. Este choque entre dos visiones distintas, entre una población marginada que había adquirido plena conciencia de sus derechos y unos migrantes cargados de prejuicios es otro de los combustibles sociales que hicieron ignición el 15 de abril de 1856. El filibusterismo y la unidad latinoamericana Desde la debacle del imperio colonial español, con las guerras de independencia, a inicios del siglo XIX, Centroamérica, y en particular Nicaragua y Panamá, eran vistas con codicia tanto por Inglaterra como por la emergente potencia Norteamericana. Ambas naciones eran concientes que el control del Istmo catapultaría sus intereses comerciales. Hacia la década de 1840, Inglaterra parecía el principal peligro pues había iniciado un proceso de influencia y colonización sobre todo el Caribe centroamericano, desde Belice, pasando por Nicaragua, hasta lo que hoy es la provincia de Bocas del Toro en Panamá. Aquí inclusive habían movido sus fichas con algunos capitalistas que oficiaban de agentes comerciales de los ingleses para proponer en diversos momentos la creación de una ciudad “anseática”, es decir, separarla de la soberanía neogranadina para, en nombre de una falsa autonomía, sujetarla a Inglaterra cuya cabeza de playa se hallaba en Jamaica. Diversos incidentes con los ingleses, por entonces la principal potencia naval del mundo, llevaron a la diplomacia neogranadina a firmar, en 1846, el nefasto Tratado Mallarino-Bidlack, por el cual la Nueva Granada ofrecía a Estados Unidos paso libre de impuestos a cambio de que sirviera de garante a su soberanía sobre el Istmo de Panamá. La intención inicial era que el tratado sirviera de contención a los intereses expansionistas de los ingleses, los cuales se verían confrontados con los norteamericanos. Pero a la larga fue una mala jugada que dio pie al intervencionismo norteamericano. Muchos historiadores panameños, interesados en justificar los hechos del 3 de Noviembre de 1903, inventando un inexistente movimiento nacionalista panameño a lo largo del siglo XIX, presentan este tratado como si el asunto de la soberanía se refiriera a sofocar una sublevación de los istmeños contra Colombia. Esta interpretación es desmentida, tanto por el contenido del tratado, como por las circunstancias políticas de la época, como por la propia diplomacia colombiana que va a chocar en diversos momentos con Washington respecto a la interpretación y los alcances del Mallarino-Bidlack.

El hecho es que, una década después de firmado ese pacto, el expansionismo que se había tornado concreto y peligroso era el norteamericano. Uno de los subproductos de la guerra contra México fue el surgimiento de bandas paramilitares norteamericanas que empezaron a actuar en la región para imponer por la fuerza sus intereses. Eran bandas privadas, parecidas a lo que hoy serían las empresas de “seguridad”, al estilo de Blackwater, que funcionan en Irak y otros países. Se les llamó filibusteros. El más conocido filibustero fue William Walker, contratado por empresarios norteamericanos para imponer su control en Nicaragua, y que terminó autoproclamándose presidente de ese país, justamente en 1855. Walker pretendió que Nicaragua fuera anexionada a Estados Unidos como un estado más. Lo cual no logró, siendo derrocado en 1856 y posteriormente ejecutado hacia 1860 en Honduras. La lucha contra Walker había revivido los sentimientos de unidad latinoamericanos y, de hecho, es la lucha unificada de los centroamericanos la que le derroca y expulsa de Nicaragua. El historiador Aims McGuinness afirma que de esta época data el concepto “latinoamericano” por oposición al “anglosajón”, y un renovado sentimiento de unidad hispana contra la dominación norteamericana, que había quedado dormido tras el fracaso de Simón Bolívar. El panameño Justo Arosemena sería uno de los primeros en apelar a esta idea a mediados del XIX.

El asunto viene a cuento porque un elemento poco conocido en Panamá es que los filibusteros tuvieron un papel relevante en el Incidente de la Tajada de Sandía. Según Aims, el 15 de abril de 1856, se encontraban en Panamá unos 40 filibusteros que se dirigían a Nicaragua para reforzar el ilegítimo gobierno de Walker. La prensa panameña había alertado de su presencia, prevaleciendo el temor de que podrían intentar aquí una aventura semejante a la de Nicaragua. Y no estaban errados quienes así creían, pues las indagaciones judiciales posteriores informan que los filibusteros jugaron un papel central en el enfrentamiento. Uno de ellos, Joseph Stokes, muerto en la estación del ferrocarril, liderizó la resistencia armada contra las autoridades panameñas. Lo cual fue reconocido por Horace Bell, otro de los filibusteros, quien llegaría a ser cronista en la ciudad de Los Angeles, California. La fuerza demostrada por el pueblo panameño durante el “incidente”, no constituyó simplemente una respuesta frente a la marginación y el racismo yanquis, sino que fue una lucha consciente contra cualquier intento anexionista de los norteamericanos, un acto de solidaridad con el hermano pueblo de Nicaragua, y un gesto hacia la unidad latinoamericana. Hoy debemos conmemorar aquella gesta, no como un hecho inusual en nuestra historia, sino como el primero de una larga lista de luchas generacionales (a las que se suman la Huelga Inquilinaria de 1925, el Movimiento Antibases del 47, el 9 de Enero de 1964, etc.) por la soberanía panameña y la unidad latinoamericana que, en el fondo son la misma cosa, ya que una es imposible sin la otra. Lamentablemente, nuestras élites gobernantes, entonces como ahora, siempre han sido proclives a entregar nuestra soberanía sobre el Istmo a cambio de unas pocas monedas, como Judas. Pocos meses después, en septiembre de 1856, el gobernador conservador y oligarca veragüense, Francisco de Fábrega, solicitó la primera intervención armada del ejército norteamericano en Panamá, apelando al Tratado Mallarino/Bidlack, para que le asegurara las elecciones que temía perder a manos de los liberales radicales del arrabal.

Hoy los oligarcas panameños regalan nuestras sandías con los Tratados de Libre Comercio y nuestro canal con una ampliación que pretenden que el pueblo pague para beneficio de bancos, navieras y empresas constructoras transnacionales. “Pro Mundi Beneficio”, es su lema. La consigna del pueblo panameño es otra: Un canal panameño, para beneficio de los panameños y latinoamericanos.

Olmedo Beluche, sociólogo, profesor de la Universidad de Panamá

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