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Del “Que se vayan todos” a los “Indignados”. Una mirada comparada a las estrategias de resistencia surgidas en respuesta a la crisis económica en 2001 (Argentina) y 2011 (Estado Español)

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Presentado en las Terceras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea. Buenos Aires, 10 y 11 de Agosto de 2012.
Julia Nuno de La Rosa
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Terceras Jornadas Debates Actuales Teoría Política Contemporánea Eje: Conflicto y estrategias de resistencia

Del “Que se vayan todos” a los “Indignados”. Una mirada comparada a las estrategias de resistencia surgidas en respuesta a la crisis económica en 2001 (Argentina) y 2011 (Estado Español) 1
Julia Nuño de la Rosa García Universitat Pompeu Fabra

Resumen

Las respuestas sociales a la crisis de 2001 en Argentina marcan un antes y un después en las movilizaciones populares del país, en cuanto a nuevas formas de organización, acción colectiva y formas de protesta. El asamblearismo, las caceroladas, la toma de fábricas o la recuperación de espacios desocupados, son algunas de las estrategias de acción que los movimientos sociales argentinos normalizan a partir 2001. Diez años después, la crisis económica en el Estado Español, también marca un punto de inflexión en las movilizaciones sociales de este país, que llegarán a su punto álgido el 15 de mayo de 2011. Esta fecha marcará el inicio de un ciclo de protestas que cumple hoy su primer aniversario. El caso español, aunque con sus particularidades, recupera algunas formas de organización y protesta de las que habíamos visto en Argentina diez años atrás, pero también establece nuevas vías de actuación respecto a otros movimientos anteriores. Las asambleas barriales, la ocupación de espacios públicos y privados, la toma de las plazas, etc. marcan algunas de las formas de protesta propias del movimientos de los “indignados”. Sin embargo, encontramos también muchas diferencias respecto al caso argentino que tienen que ver con el tipo de discurso, reivindicaciones, etc. En este sentido, mientras en Argentina alrededor de la crisis surgen movimientos relacionados con reivindicaciones barriales y laborales (como el movimiento piquetero), en el Estado Español, vemos movimientos más relacionados con problemas habitacionales (hipotecas), recortes sociales y ajustes en materias de educación, sanidad, etc. En este artículo intentaremos analizar las diferencias y similitudes que configuran ambos casos, desde la reflexión sobre dos de las experiencias de movilización social más importantes de la última década.

La crisis económica frente al espejo. Contextos y desencuentros en el caso argentino.

“En Argentina, la crisis del modelo de acumulación profundizada a partir de 2001 representó para diferentes identidades la alteración de las relaciones preestablecidas con sus condiciones de vida. La mayoría de la población no lograba encontrar en el orden social que le tocaba vivir las condiciones para desenvolver sus identidades sociales. Sus
Presentado en las Terceras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea. Buenos Aires, 10 y 11 de Agosto de 2012.
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acciones habituales no producían sus efectos habituales, no alcanzaban a reproducir sus condiciones de vida. Todo se trastocaba.” Así describe Julián Rebón (2006) la situación argentina de 2001. A finales de ese año y principios de 2002 Argentina vive el momento álgido de una grave crisis política y económica, marcada por el agotamiento de las políticas neoliberales que venían implementándose desde los años 90 en el país. En medio de una gran depresión económica los índices desocupación, pobreza e indigencia aumentan significativamente y la crisis se generaliza a todo el orden social. Desde el año 2000 hasta el 2002, se producirá uno de los períodos de mayor movilización de la década. La agudización de la crisis promoverá la renuncia del gobierno de Fernando de la Rúa en diciembre de 2001 en un contexto de saqueos y protestas generalizadas, que incluyó en la ciudad de Buenos Aires una de las movilizaciones de carácter semi-espontáneo más masivas de la historia del país. A partir de este momento, se suceden cinco presidentes en menos de dos semanas, y el nivel de protesta social explota en las calles. Como veremos en el texto, este periodo de movilizaciones está caracterizado por el malestar y la protesta social generalizada y el surgimiento de nuevos movimientos sociales como los movimientos de empresas ocupadas por sus trabajadores, las asambleas barriales o los movimientos de ahorristas bancarios, así como por el desarrollo de otros movimientos que habían surgido previamente, pero que viven en este periodo su máximo desarrollo, como las organizaciones de trabajadores desocupados conocidos popularmente como "piqueteros" (Antón et al., 2011).

Los actores movilizados, sus demandas y acciones de lucha: de los piqueteros a los ahorristas
Los movimientos piqueteros

Los movimientos de desocupados o piqueteros se convierten a partir de 2001 en uno de los actores sociales más importantes de la década. Conviene recordar que eran movimientos constituidos desde mediados de los 90, a partir de la movilización en las calles y el trabajo barrial, que personifican a sectores pauperizados de la clase trabajadora que luchaba por la mejora de sus condiciones de vida. El reclamo inicial por un “trabajo genuino” ante la falta de respuestas del estado, comenzó a ser desplazado por la reivindicación de planes laborales y sociales que el gobierno estaba más dispuesto a otorgar (Svampa y Pereyra, 2003). Así, estas organizaciones "inscriptas en una lógica de movilización y protesta propia, que encontraba en el corte de vías de tránsito su herramienta emblemática, nutrieron sus filas de la existencia creciente de trabajadores desocupados sin posibilidad de verse representados sindicalmente y del debilitamiento de las redes de los partidos políticos tradicionales en los barrios populares" (Antón et al., 2011). En las jornadas previas al 19 y 20 de diciembre de 2001, los cortes de ruta efectuados por los trabajadores desocupados tuvieron tanta trascendencia, que llegarán a obtener 2

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mayor protagonismo que las acciones realizadas por los trabajadores ocupados. Es en el periodo que va desde el año 2000 al 2002, cuando las acciones directas lideradas por el corte, el ataque, la ocupación y los saqueos se producen de manera más intensa. Estas formas de acción se convertirán así en elemento sustancial de la transformación de la forma de protesta que había caracterizado a los movimientos argentinos hasta la fecha. Las acciones realizadas por los desocupados, de esta manera, se convierten en el elemento central de unas protestas, que irán alcanzando mayor conflictividad hasta adquirir una dimensión nacional meses antes del estallido popular en diciembre de 2001 (Antón et al., 2011). En este momento, sectores de la clase media, que hasta el momento no habían manifestado su apoyo a los movimientos piqueteros y sus reivindicaciones, empiezan a tolerar e incluso apoyar las acciones de lucha de los desocupados, como los cortes de ruta o la acción directa. Como veremos, será esta capacidad de articular diferentes luchas y la participación conjunta de diferentes sectores sociales la que posibilitará las movilizaciones masivas de diciembre de 2001.
Los ahorristas

La inestabilidad económica del país llega a su punto álgido en noviembre de 2001 cuando los grandes inversionistas comienzan a retirar sus depósitos monetarios de los bancos y el sistema bancario colapsa por la fuga de capitales y la decisión del FMI de negarse a refinanciar la deuda y conceder un rescate. Cuando el Ministro de Economía, Domingo Cavallo anuncia la nueva política económica, que introduce restricciones al retiro de depósitos bancarios, denominada popularmente como Corralito, la reacción popular será contundente. El rechazo a la política económica del gobierno hará que la crisis económica acabe desembocando en una crisis política. Durante el mes de diciembre se producen diversas protestas que estallan los días 19 y 20, jornadas en las que se producen saqueos a supermercados y tiendas en distintos puntos del conurbano bonaerense. La noche del 19 el presidente De la Rúa decreta el estado de sitio, y miles de personas salen a la calle a protestar contra la decisión del gobierno con los emblemáticos cacerolazos. En este contexto, los ahorristas que ven peligrar sus depósitos, llevarán a cabo protestas masivas frente a los bancos demandando que les sean devueltos sus ahorros y exigiendo responsabilidades políticas al gobierno. Así, la protesta acabará fraguando en un discurso contra la corrupción, el robo y enriquecimiento personal de los políticos y grandes banqueros, a los que hacen responsables del vaciamiento de las arcas del Estado y la situación social del país. Es importante remarcar cómo en 2001 se da el punto más intenso de lucha contra el modelo económico neoliberal y un pico en la exigencia de la renuncia de funcionarios vinculados al Estado y en defensa de los ahorros (Antón et al., 2011). Como vemos, estas reivindicaciones de las clases medias fundamentalmente, se acabarán sumando a las demandas de los movimientos de desocupados relacionadas con la mejora de las

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condiciones de vida, el desempleo, los subsidios, etc., produciéndose finalmente un estallido social de las dimensiones que conocemos. Finalmente, la creciente politización del país se va a expresar en demandas de cambios económicos y políticos, estos últimos representados en la consigna “que se vayan todos”, popularizada hacia fines de 2001. Este lema expresa hasta que punto llega la crisis institucional de las estructuras clásicas de gobierno y representación en 2001. Crisis institucional que desembocará en el surgimiento de nuevas formas organizativas que dan salida a la situación de miles de trabajadores, desocupados y ahorristas afectados, como las asambleas barriales, las fábricas recuperadas o las cooperativas de trabajo.
Las fábricas recuperadas

En un contexto de crisis generalizada como el que se da en 2001, muchas empresas empiezan a realizar despidos masivos o a declararse insolventes, cerrando así las puertas de fábricas, talleres, etc. dejando en la calle a miles de trabajadores. Ante la situación de crisis de muchas empresas, los trabajadores que ven peligrar sus puestos de trabajo empiezan a organizarse para recuperar las fábricas y continuar trabajando bajo su propia gestión. Así, la emergencia de estos procesos en los cuales empresas en crisis son puestas a producir por sus mismos trabajadores, será una de las respuestas más significativas del periodo (Rebón, 2006). El éxito de diferentes empresas que empiezan a funcionar rápidamente bajo gestión y control de los trabajadores animará a otras empresas a seguir el mismo camino. En este sentido, algunas de las fábricas más emblemáticas que surgen en este momento y que todavía hoy continúan funcionando bajo gestión obrera son la cerámica Zanón, la gráfica Chilavert o la metalúrgica IMPA (gestionada por sus trabajadores desde 1998). Además, otras experiencias como la del Hotel Bauen o las de cientos de cooperativas de trabajadores que salen adelante en este momento, determinarán la extensión de un modelo autogestivo de trabajo. Con el sentido de coordinar y dar soporte a la gestión de las fábricas recuperadas surge el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas (MNFR).2 Algunos autores han apuntado como los trabajadores de estas fábricas, al desobedecer al desempleo avanzando sobre la dirección de la producción, producen cambios e innovaciones en los espacios físicos y sociales que entran en su posesión. “Este avance conforma un proceso de igualación y democratización creciente frente a la empresa fallida como la igualación en las formas de apropiación de retiro en la cuenta de utilidades, los criterios y las formas democráticas en las tomas de decisiones, la función de la dirección personificada por el colectivo laboral y las fuertes articulaciones no mercantiles con el entorno social de la empresa.” (Antón et al., 2011)

Para más información sobre el movimiento y las fábricas recuperadas ver su página web: http://www.fabricasrecuperadas.org.ar/
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Es importante destacar que el éxito de estas experiencias tiene que ver con la legitimidad social que otorgó el trabajo como valor social en una país con tasas inéditas de desempleo. Así, que un grupo de trabajadores lograra preservar por su propia cuenta su espacio en el mercado laboral, no se entiende sin la lucha por un “trabajo digno”, uno de los valores más preciados en la sociedad argentina en ese momento (Rebón, 2007). Al enfrentar uno de los efectos centrales de la crisis, recibirán la solidaridad de distintos movimientos y colectivos que resistían el mismo fenómeno en otras dimensiones y localizaciones sociales (Rebón, 2006). La continuidad y estabilidad de estos proyectos en el tiempo, por tanto, en parte tiene que ver con la legitimidad que reciben, en tiempos de ilegitimidad institucional y política, de la sociedad que los acoge.
Las asambleas barriales

Las asambleas barriales constituyen una de la expresiones más novedosas de las movilizaciones sociales de 2001 (Svampa, 2008). Compuestas fundamentalmente por sectores de la clase media o media-baja, en ellas confluyen diferentes sectores sociales afectados por los efectos de la crisis de diferentes maneras. La mayoría de las asambleas que surgen en la Ciudad de Buenos Aires, nacen a finales de diciembre de 2001 y principios de 2002. Será a partir de los meses siguientes cuando comenzarán a funcionar de manera plena las diferentes comisiones que dinamizan el debate surgido, favoreciendo así "el proceso de recuperación de la capacidad de acción" de las asambleas. Es importante destacar que más de la mitad de las asambleas se encuentran en la ciudad y provincia de Buenos Aires y que la mayor concentración de estos colectivos se ubica en aquellos barrios cuya composición social es predominantemente de clase media (Ouviña, 2003). La situación y composición de las asambleas será muy importante para entender la configuración de las mismas. En este sentido, Svampa (2002) afirma que tanto amplios sectores de las clases medias como grupos de jóvenes "encontraron su espacio de articulación –bajo la forma de la convergencia o del conflicto latente– en las asambleas". Sin embargo, otros investigadores (Ouviña, 2003) apuntan que diferentes estudios realizados reflejan una compleja multiplicidad en términos de edades, género, inserción laboral, nivel educativo o experiencias políticas previas en las asambleas. Así, una de sus características distintivas es su alto grado de heterogeneidad y su carácter vecinal. En este sentido, es importante ver cómo el asamblearismo "emerge en tanto diálogo permanente y transversal entre las diversas prácticas y corrientes de opinión al interior del campo popular. En este tipo de espacios (auto) organizativos, cientos de vecinos y vecinas confluyeron en pos de un proyecto colectivo diverso, que se delinea en su propia acción cotidiana como una instancia fundamental de aprendizaje (con)vivencial." (Ouviña, 2003) En las asambleas veremos cómo de nuevo, en la influencia e intercambio entre diferentes movimientos, se produce el surgimiento de experiencias originales. En realidad, el antecedente más próximo de prácticas asamblearias lo constituyen los numerosos grupos piqueteros, que en diversos barrios y rutas comenzaron a realizar, 5

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desde fines de 1996, un ejercicio de democracia directa 3 (Ouviña, 2003). Pero las asambleas barriales que surgen en 2001 adoptarán formas propias que les conceden un carácter reciente y novedoso. Siguiendo a Svampa (2008) podemos destacar que por encima de la heterogeneidad que caracterizó al movimiento asambleario, el proceso configuró un espacio en el que se entrecruzan diferentes dimensiones, que nos parece, determinarán otras experiencias posteriores como las de las asambleas barriales que se organizan en el Estado Español a partir de las movilizaciones del 15 de mayo de 2011, y que analizaremos más adelante. En primer lugar, las asambleas constituyen un espacio de organización y deliberación que se piensa en ruptura con las formas tradicionales de representación política y en favor de otras formas de auto-organización de lo social, con aspiraciones a la horizontalidad y proclives al ejercicio de la acción directa. En segundo lugar, expresan la emergencia disrruptiva de un nuevo protagonismo, a la vez político y social, que quebró el fatalismo discursivo-ideológico de los años 90, devolviendo a los individuos la capacidad de convertirse en verdaderos actores de la vida pública, en sujetos de su propio destino, tanto individual como social.4 En tercer lugar, y esto es interesante a nivel de composición social de las asambleas, estas experiencias reposicionan a las clases medias en un lugar importante de la escena política. En efecto, las asambleas barriales surgen también como un espacio de reconstitución de la identidad política de estos sectores sociales, al reunir en el mismo espacio a diferentes actores que venían padeciendo los efectos de la crisis de diversas maneras. Como veremos, el funcionamiento en comisiones de trabajo, la horizontalidad a la hora de tomar decisiones o la vinculación con otros actores sociales y políticos, que caracterizan el modo de funcionamiento de las asambleas barriales en la experiencia argentina, serán elementos fundamentales en movimientos asamblearios posteriores como los que veremos en torno al 15M español.
La ocupación del espacio público

Como hemos visto, no sólo con las protestas, manifestaciones y marchas se ocupa el espacio público en la Argentina de 2001. Las asambleas son una forma fundamental de reapropiación del espacio barrial. Pero además, la ocupación de espacios abandonados con el objetivo de recuperarlos para su uso público, también lo llevan a cabo las mismas asambleas. En algunos casos, se abandonarán esquinas y plazas como lugar de reunión, trasladando las asambleas a lugares cerrados, pero “públicos”. La noción de “espacio
Mencionan por ejemplo, el caso de los MTD de la zona sur del Gran Buenos Aires, uno de los primeros movimientos de desocupados surgidos al calor de las políticas neoliberales. 4 En esta dirección, aclara Svampa, las asambleas traían consigo la promesa de la creación de espacios de solidaridad y de confianza, a partir de los cuales (re)construir los lazos sociales, tan socavados y mercantilizados tras una década de neoliberalismo.
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público no estatal” es fundamental para entender la construcción de estos lugares. (Ouviña, 2003) La ocupación de espacios públicos por diversas asambleas barriales es una de las actividades más originales y pujantes realizadas en este momento. El primer espacio es un ex Banco Mayo que fue recuperado para el barrio por la asamblea de Vecinos Autoconvocados de Villa Urquiza con el objetivo de convertirlo en una plaza pública. Semanas más tarde, varias asambleas avanzan en un mismo sentido tomando espacios, en sus respectivos barrios, sumidos en el abandono y la suciedad, para convertirlos en ámbitos de experimentación colectiva (Ouviña, 2003). Por último, la conformación de una Asamblea Interbarrial en enero de 2002 es un elemento fundamental para la coordinación de las asambleas bonaerenses. Su función principal es la de potenciar los reclamos de los vecinos de la ciudad y, a la vez, crear un espacio donde poder discutirse objetivos comunes (Ouviña, 2003). Como veremos ésta será otra de las herramientas utilizadas el los movimientos asamblearios españoles.
"Piquete y cacerola, la lucha es una sola"

Es interesante ver cómo en un contexto inédito de crisis económica, política y social que mostraron los años 2001 y 2002 en Argentina, surgen diferentes tipos de respuestas diferenciadas en composición y demandas, pero unidas por una misma causa, en acciones de protesta. Si bien es cierto que los diferentes colectivos que surgen realizan muchas de sus acciones por separado, es interesante ver cómo se produce un apoyo mutuo entre diferentes experiencias. Así, en un periodo en el que la unión entre desocupados y ocupados llega a su punto álgido, en cuanto a mayor articulación en acciones de lucha, surge también una experiencia como la de las asambleas barriales que reúnen sectores sociales bien diferenciados, o las de las fábricas recuperadas, que son apoyadas por movimientos vecinales, y las cooperativas, con un amplio apoyo social. La experiencia de 2001 en Argentina, por tanto nos brinda una novedad importante respecto a las movilizaciones de la década anterior, que tiene que ver con la unión de sectores sociales bien diferenciados. Movimientos piqueteros que se componen fundamentalmente de clases bajas desocupadas que buscan mejorar sus condiciones de vida, se unen con movimientos de ahorristas de clase media que se moviliza por salvar sus ahorros. A la vez, asambleas barriales con una composición vecinal heterogénea legitiman y dan apoyo a la causa de fábricas recuperadas, donde incluso, acabarán confluyendo en experiencias conjuntas. En este caso, además, se establecerá una relación sostenida en el tiempo, entre fábricas y asambleas que apoyarán la lucha de los obreros y brindarán cobertura social a las actividades políticas y culturales realizadas en la fábrica.5
Ouviña (2003) nombra el caso de Grissinópoli, Chilavert o IMPA como algunos de los más significativos. Además, se refiere a la asamblea de Colegiales, Chacarita y Villa Ortúzar, que apoya desde el comienzo la lucha de los obreros de Grissinópoli, brindando cobertura social a sus actividades políticas y culturales. La asamblea de Pompeya, realiza numerosas acciones en pos del fortalecimiento de las
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El lema “piquete y cacerola, la lucha es una sola” representa la unión entre colectivos de la que estamos hablando. En pos de un enemigo común, la crisis política y económica causada por los gobernantes y banqueros, que afecta a los sectores menos favorecidos, piqueteros, ahorristas, vecinos y trabajadores se unen para aumentar fuerzas.

El caso español: contextos y respuestas

En septiembre de 2008 los efectos de la crisis sistémica global comienzan a hacer mella en el Estado Español con el estallido de la llamada “burbuja inmobiliaria”. En los meses posteriores, el aumento del paro y los recortes sociales que a partir sobre todo de mayo de 2010 adopta el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero serán determinantes en el efecto directo que la crisis tendrá sobre la población española. Además, los recortes planteados desde las autonomías en materia de sanidad, salud, educación, etc. sumado a al número de desempleados y el problema de la vivienda, hará que se agrave una situación social que llevará al mayor aumento de la desigualdad social en los últimos años en el Estado Español.6 La Huelga General convocada en septiembre de 2010 en contra de la Reforma Laboral planteada por el gobierno de Rodríguez Zapatero, así como las diferentes movilizaciones que durante los meses previos al 15 de mayo de 2011 se convocan contra los recortes en los servicios públicos básicos, marcarán algunas de las protestas previas al estallido del 15M. Algunos autores apuntan que "antes del estallido del 15M en España, "con este panorama y estos balances, la perspectiva de algún tipo de "ruptura” desde abajo se iba fraguando como una hipótesis cada vez más plausible. Entre determinados sectores del activismo se barruntaba que, frente a estos límites y ante una situación social crecientemente explosiva, una salida "a la argentina" tras el corralito, parecía ya una solución más factible que no un proceso de movilización sostenido y de acumulación lineal de fuerzas." (Fernández et al., 2012) Y así ocurrió, el 15 de mayo de 2011 es una fecha clave en las movilizaciones de este país porque se produce una de las manifestaciones más masiva de la historia, que finalizará con la ocupación de plazas públicas y configuración de las "acampadas" en todo el Estado. Sin embargo, hemos de retrotraernos a momentos anteriores a la fecha del 15 de mayo para entender el estallido que se sucedió. Como veremos, la
prácticas autogestivas defendidas por la imprenta Chilavert, que incluyen la apertura de un centro cultural en sus instalaciones. La asamblea de Lacarra y Directorio, por su parte, si bien no tiene una cercanía geográfica con la fábrica metalúrgica IMPA, establece junto al MNFR redes de solidaridades, así como planificación de prácticas en común, llegando incluso a pensar en la presentación de una lista unificada para las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires. 6 Para analizar la evolución de la desigualdad social en España, ver informe "Crece la desigualdad en España", publicado por el Colectivo Ioé, a partir de los últimos datos del Barómetro Social de España, en abril 2012. Se puede descargar en http://www.fuhem.es/ecosocial/articulos.aspx?v=9175&n=0

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movilización y organización de diferentes colectivos sociales que llevaban meses, incluso años, movilizándose por diferentes reivindicaciones es clave para entender este momento. Además, la unión de actores sociales diferenciados será fundamental en este periodo. Diferentes movimientos sociales consolidados se unen a sectores más "jóvenes" que empiezan a movilizarse pocos meses atrás y viven algunas de sus primeras experiencias políticas. Como veremos ésta será una de las principales novedades del movimiento. Así, la falta de respuestas de las instituciones ante la ausencia de expectativas entre los jóvenes o la pérdida de derechos de la población, hará que irrumpan en escena nuevos y viejos actores sociales que vuelven a reivindicar mejoras en su calidad de vida y en la de las generaciones futuras.
15M: ¿movimiento de movimientos?

El debate sobre si hay que denominar al 15M "movimiento social" o por el contrario, hacer referencia al mismo como un periodo de movilizaciones que marcará un antes y un después en las movilizaciones de este país, está aún sin resolver, porque un año después del estallido del 15M, continúan las acciones, manifestaciones y expresiones políticas, sociales y culturales de todo tipo que se enmarcan bajo la etiqueta de 15M. Se ha hablado del 15M como "periodo de movilizaciones", "clima", "movimiento de movimientos" o sencillamente como "movimiento 15M". Algunos investigadores prefieren no clasificarlo en ninguna categoría sociológica formulada hasta el momento porque hoy "es imposible plantear una caracterización general del 15M. La variedad de expresiones, experiencias y situaciones que se dan bajo el rótulo 15M, hace difícil, y seguramente innecesaria, presentar una caracterización del mismo". De hecho, "hoy es imposible definir los contornos del 15M o, simplemente, saber si una convocatoria o una iniciativa es del propio 15M (Fernández, J., en Carmona et al. 2012). Como veremos, esto es probablemente una de las cosas más interesantes de este movimiento. Su indefinición, incluso su anonimato en algunas de sus manifestaciones 7, hace que rompa con algunas caracterizaciones clásicas de los movimientos sociales, y desafíe la propia manera de analizarlos, proponiendo nuevas formas de hacer política. En cualquier caso, existe una coincidencia generalizada en señalar que la irrupción del 15M constituye todo un "acontecimiento" político en pleno sentido del término, es decir, "una movilización que ha abierto nuevas vías y que supone un punto de inflexión en la respuesta social a la crisis a nivel internacional y, en particular, en el Estado Español". En este sentido, "su continuidad en forma de marchas populares, asambleas barriales y de múltiples y diversas iniciativas ciudadanas, ha desbordado a todo el mundo." (Fernández et al., 2012). En las siguientes páginas intentaremos exponer de qué hablamos cuando hacemos referencia a este acontecimiento.
En este sentido la acciones realizadas por diferentes colectivos y personas anónimas bajo el nombre de "Anonymus" es un claro ejemplo de esta idea de apertura del movimiento.
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La explosión del 15M

Para entender el estallido del 15M tenemos que retrotraernos a algunas de las experiencias movimentistas de los últimos años en el Estado Español. Así creemos que algunos de los movimientos sociales que determinarán su surgimiento serán los movimientos por una vivienda digna o okupas, que llevaban años criticando las políticas habitacionales de los diferentes gobiernos y practicando formas alternativas de okupación de espacios públicos y privados; el movimiento estudiantil o universitario, que había logrado una gran capacidad de movilización durante el curso 2008-2009 en su lucha contra el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES); o el movimiento altermundista que llevaba más de una década combatiendo las políticas de las grandes instituciones financieras y los gobiernos que las sustentan, así como organizándose para la construcción de alternativas sobre la idea del otro mundo posible. Además, el surgimiento de nuevas organizaciones como Juventud sin Futuro (JSF), Democracia Real Ya (DRY) o la extensión estatal de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) en el Estado español durante los meses previos al 15 de mayo de 2011, serán determinantes en el estallido del 15M y la posterior configuración del movimiento.8 El 15M aparece así como una fecha clave para el movimiento, pero simbólica si la comparamos con las movilizaciones que se sucedieron antes y después de esta fecha. Así, como hemos visto, la Huelga General de septiembre de 2010 contra la Reforma Laboral impulsada por el gobierno de Rodríguez Zapatero, supuso un paro fundamental de la sociedad española que marcó el inicio de otras movilizaciones de carácter sindical. La manifestación que en Barcelona convocaron diferentes sindicatos frente a los recortes anunciados por la Generalitat de Catalunya en materias de educación y sanidad un día antes del 15 de mayo, será clave para el éxito de convocatorias posteriores. El 14M en Barcelona es una fecha clave en las movilizaciones ciudadanas frente a los recortes sociales, e incluye a un sector de población, con amplia presencia sindical, diferente a la que se movilizará un día después pero que acabará siendo clave en la configuración y legitimación del movimiento 15M. En torno a esta cuestión, ya se apuntó en su momento que "la manifestación del 14M unió a gente de un perfil más "tradicional" (...). Tuvo una presencia muy activa de los sindicatos, tanto mayoritarios como minoritarios. La del 15M, convocada por Democracia Real Ya, Juventud sin Futuro, etc. tuvo un perfil de manifestante más "nuevo", ya que convocó a una gran cantidad de jóvenes en las calles, muchos de los cuales, vivían sus primeras experiencias políticas (Mir, 2011). Seguramente en torno a estas dos fechas podemos ver la composición de los actores que se movilizarán después, en el periodo "post-15M". Dos convocatorias muy masivas en la ciudad de Barcelona en torno a las dos cuestiones que nuclearán las reivindicaciones posteriores: la pérdida de derechos sociales, por un lado, reflejada en el lema de la manifestación "Prou retallades"9, y las cuestiones ligadas a la democracia y al
Éstas tres organizaciones serán las protagonistas de la manifestación del 15M y más tarde, las que protagonizarán muchas de las acciones y movilizaciones del movimiento.
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ejercicio de poder, por otro, representadas en el lema de la manifestación del 15 de mayo: "Democracia Real Ya!. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros".
Consolidación del movimiento: las acampadas y sus demandas

Tras la movilización del 15M y el intento de desalojo por parte de las autoridades de la ocupación de la Plaza del Sol en Madrid la noche del 15 de mayo, se produce un rechazo masivo, que acabará convocando a miles de personas a las plazas de las principales ciudades de todo el Estado, para manifestar su malestar y apoyar a los colectivos movilizados. Además, la conversión de la jornada de reflexión, en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo, en concentraciones masivas y no violentas en Sol, Plaza Cataluña y las principales plazas de ciudades del Estado español en torno a lemas como "No nos representan o "Lo llaman democracia y no lo es", suponen el acto de desobediencia civil más masivo de la historia del país (Pastor, 2011). El inicio de las "acampadas" en diversas plazas del territorio español, que durante meses se establecerán como base organizativa del movimiento 15M, marcará un largo proceso de formación y configuración del mismo y sus activistas. El amplio apoyo popular que desde el principio tendrá el movimiento se basará entre otras cosas, en el carácter no violento de sus acciones. Además, el "sentido común" de las reivindicaciones, apoyadas por la mayoría de la población, hará que el intento posterior de las autoridades para deslegitimar y reprimir al movimiento, no irrumpa su continuidad. Es interesante remarcar la evolución de las reivindicaciones y demandas del movimiento, que empiezan centrándose en la crítica a un sistema político poco representativo, corrupto y lejano a los intereses de la mayoría, acabarán teniendo un fuerte carácter social de reivindicación de derechos básicos. Así, la lógica inicial de la crítica al sistema democrático formal (leyes electorales, corrupción, bipartidismo, etc.) irá cediendo espacio a cuestiones de contenido más social como la educación, la sanidad, la vivienda, etc. La necesidad de respuestas ante la emergencia social de la crisis económica, marcará los meses posteriores a la explosión del movimiento y su evolución en diferentes expresiones político-sociales. Como veremos, diferentes plataformas de afectados por los recortes sociales como la Plataforma en Defensa de la Universitat Pública (PDUP) o la Plataforma de Afectados por los Recortes Sanitarios (PARS) en Cataluña, se consolidan como colectivos de resistencia a los embistes de las políticas de recortes impulsadas por el gobierno central y las autonomías.

En esta movilización contra los recortes salen a la calle más de 200.000 personas. Convoca la Plataforma Prou Retallades, que integraba a los sindicatos mayoritarios, CC.OO y UGT y diversas organizaciones sociales en torno al lema "Prou retallades, els nostres drets no es toquen". A la misma hora convocan sindicatos minoritarios como CGT o CNT y otros movimientos sociales alternativos bajo el lema "Ni retallades socials, ni retallades per les pensions".
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El factor juventud, ¿una cuestión generacional?

Por la relativa corta vida del movimiento de los indignados, todavía es difícil encontrar estudios que describan la composición de sus integrantes. Uno de los pocos que encontramos al respecto afirma que la mayoría de los activistas tiene entre 19 y 30 años, estudios universitarios, y que con el 15-M expresan su indignación, están aprendiendo sobre las injusticias del sistema, a consensuar y a hacer funcionar un movimiento social (Kerman Calvo, Teresa Gómez-Pastrana y Luis Mena (2011), citado por Pastor (2011)). Efectivamente en las primeras semanas "los "grupos motores" del movimiento, con un papel destacado son los jóvenes, en su mayoría licenciados que cuenta con un capital cultural alto, que sin embargo afronta la amenaza de un futuro de precarización prolongada. Más concretamente, es en la capa entre los 23 y 30 años en donde se percibe ese sentimiento de frustración mayor ante las expectativas que tenían de llegar a ser "trabajadores de clase media" y, sin embargo, sólo ver que su futuro va a ser peor que el de anteriores generaciones" (Pastor, 2011). No obstante, para algunos autores, si bien es cierto que el “condensador” Juventud ha podido funcionar eficazmente para la incorporación de un sector significativo en el origen de las protestas, no podemos obviar que estas movilizaciones y, en general, este “ciclo rebelde global”, está atravesado también por el fraccionamiento que a nivel más general se da en los procesos productivos y en el conjunto de la fuerza de trabajo” (Fernández et al., 2012). En este sentido, como veremos una parte importante de gente vinculada a diferentes luchas laborales (organizadas en sindicatos, plataformas sectoriales, etc.), se irá incorporando al movimiento alternando o duplicando militancias. Por eso no podemos dejar de lado la heterogeneidad y pluralidad de un movimiento donde también encontramos la implicación de hombres y mujeres de edad mediana e incluso jubiladas, que le confiere una composición intergeneracional y una dimensión ciudadana superiores a los conocidos hasta ahora, sobre todo cuando se ha ido extendiendo a barrios y ciudades periféricas y pueblos. Sin embargo, hay que destacar una ausencia comentada por diferentes investigadores, la presencia de población trabajadora inmigrante, que es aún muy reducida en el movimiento (Pastor, 2011; Fernández et al., 2012).
Sobre ocupados y desocupados frente a la crisis

Por lo que hemos visto hasta ahora, podemos concluir que en este nuevo periodo de movilizaciones por tanto, los actores son diversos. Por un lado jóvenes que se manifiestan ante la falta de perspectivas de futuro, laborales, habitacionales, etc. que están representados en agrupaciones como JSF, DRY, etc.; por otro, sectores más vinculados al problema de la vivienda, especialmente el tema de las hipotecas y los desahucios, representados por agrupaciones como las PAH's o Stop Desahucios. Además, hemos hablado de otro actor, compuesto por sectores de población de clase media que ven afectados sus derechos laborales y mermados sus conquistas sociales en 12

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temas como la salud, la educación o su propio empleo (plataformas de afectados en diferentes sectores). En este grupo podríamos incluir también los sectores vinculados a los sindicatos (mayoritarios y minoritarios) que actúan por diversas reivindicaciones laborales en el ámbito público y privado. En este sentido, el factor laboral está presente de diferentes maneras en las protestas del periodo "pre" y "post" 15M. Así, si bien, la cuestión del empleo es central en las reivindicaciones de las diferentes plataformas de afectados o sindicatos que se movilizan antes y después del 15M contra los recortes, la reforma laboral etc., pero no lo es tanto en las propias movilizaciones del 15M, donde aún estando presente, no suponen un elemento tan determinante. Además, es interesante ver cómo a pesar de los niveles de desocupación que hay en España en el momento de la explosión del 15M 10, no se conforma un colectivo de desempleados en torno al 15M. Si bien es cierto que en la composición del movimiento encontramos muchos jóvenes desocupados o en condiciones laborales precarias 11, lo que articulará su protesta tendrá más que ver con la precariedad en cuanto a condiciones laborales, económicas, habitacionales, etc12, que con la desocupación.
Formas de acción y organización de la protesta

El escenario abierto tras el 15M ha dinamizado la movilización, la ha hecho más plural, más amplia, más rica, más unitaria, más elaborada y con más capacidad de repercusión e incidencia en aquello que se quiere cambiar. (Mir, J. en Carmona et al. 2012). Así, más allá de sus posibles logros o de la continuidad de sus estructuras, el 15M está suponiendo una profunda alteración en las prácticas de contestación social. Los nuevos lenguajes, las metodologías asamblearias utilizadas, el tipo de comunicación empleado no son descubrimientos propios de este movimiento, pero es a través de él que han conseguido saltar desde el campo de las minorías activistas y movimentistas a un público más general. (Fernández et al. 2012) Éste ha sido uno de los grandes logros del 15M. Como veremos, en el 15M nos encontramos con viejos y nuevos repertorios de protesta, que se articulan bajo una lógica común. La práctica de la desobediencia civil, por ejemplo, que es una de las claves del movimiento, está asociada a las formas clásicas de protesta de los Nuevos Movimientos Sociales. Las protestas contra los controles policiales (realizados sobre todo hacia la población inmigrante), las manifestaciones no autorizadas o las concentraciones espontáneas, también son prácticas "clásicas" de la movilización social. Por otro lado, la ocupación de plazas públicas, los cacerolazos o las protestas frente a las sedes de los bancos más
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la Argentina (IDEC), la tasa de desempleo en la Argentina de 2001 era de 18'3 %. En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo en 2011 era de 21'5%. 11 El paro entre la juventud licenciada es del 12%, el doble que la media en la Unión Europea; una parte de la misma ha emigrado en los últimos años, principalmente a Alemania y a Argentina. (Pastor, 2011) 12 El lema "Sin casa, sin curro, sin miedo" es uno de los más representativos del colectivo JSF y de los más repetidos en las movilizaciones.
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importantes del país, beben de experiencias más recientes como la que hemos visto en Argentina en 2001. En este sentido vemos que en relativo a la "ocupación del espacio público" la vinculación con las formas de protesta en Argentina ha sido clara. Sin embargo, una de las formas más importantes en la experiencia argentina, el corte de ruta, no se ha consolidado como forma de protesta del movimiento español. Aunque sí se han dado algunos cortes de carreteras, sobretodo en movilizaciones más relacionadas con el mundo laboral o estudiantil, éstas casi siempre han sido puntuales y asociadas a un día de movilización concreta o huelgas en estos sectores13. Pero si hay una característica novedosa que destacan investigadores y activistas, propia del movimiento que nos ocupa, que supone una novedad respecto a la manera de entender los movimientos sociales hasta este momento, es la importancia crucial de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la protesta. (Carmona et al., 2012) En este sentido, es importante destacar el impacto que sobre las formas de acción, organización y difusión han tenido las redes sociales, en las protestas de los indignados no sólo en el Estado Español, si no también, en las movilizaciones del mundo árabe, así como movimientos como Occupy en Estados Unidos y otros países europeos. "En la posibilidad de reportar todo lo que sucede y amplificar la protesta, en la capacidad para no depender de los medios de comunicación, en la posibilidad de dar seguimiento a la represión de la protesta o, en definitiva, a la facilidad para autoconvocar a la gente de una forma casi inmediata" podemos ver el potencial tecnológico-político de estas herramientas. (Fernández, J. En Carmona et al., 2012)
Y de nuevo... las asambleas

Como hemos visto, en las semanas siguientes al estallido del 15M el movimiento se organiza en "acampadas" en las plazas de las principales ciudades del territorio español, que serán la base organizativa del movimiento durante sus primeros meses de vida. Estas acampadas se organizarán de manera horizontal y asamblearia en grupos de trabajo y comisiones de distinto tipo (economía, política, feminismo, medio ambiente, educación, salud, extensión, comunicación, legal, convivencia, etc.). Cada una de estas comisiones o asambleas, debatirá y presentará documentos de trabajo que serán refrendados en las asambleas generales. Más tarde, algunas de estos grupos de trabajo temáticos, se extenderán a barrios y pueblos en las grandes ciudades, con la idea de descentralizar la acción. Esta experiencia basada en la práctica de una democracia asamblearia, que elige “portavoces” y no “representantes”, buscan articularse de manera horizontal para
El día 17N de 2011, la PDUP convoca en Cataluña una huelga de universidades. Entre otras acciones, se cortan diversas vías de tránsito y una de las autopistas centrales de entrada a la ciudad de Barcelona. Además se ocupa un edificio vacío para realojar desahuciados afectados por el problema de las hipotecas. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/11/17/actualidad/1321484402_850215.html
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organizar la acción del movimiento, debatir sus discursos y compartir experiencias. Como vemos, una práctica heredada de la experiencia argentina de 2001, donde las asambleas serán una pieza clave en el proceso. En este sentido, como en el caso argentino, la extensión de las asambleas a los barrios será crucial para entender la extensión del movimiento. La discusión de problemas más vinculados con la realidad vecinal de cada barrio, así como el intercambio de experiencias que esto supone, será clave en la expansión del 15M. Como en Argentina el surgimiento de una asamblea "interbarrial" que coordina las diferentes asambleas de los barrios, será clave para el mantenimiento de una estructura articuladora del movimiento una vez finaliza el proceso de las acampadas.

Apuntando conclusiones desde el lado de acá La crisis institucional y la democracia

Como hemos visto a lo largo del texto, la crítica a lo institucional es diferente en cada uno de los movimientos y territorios analizados pero está presente en ambos casos. El lema argentino “Que se vayan todos” aunque se interpreta de diferentes maneras, refleja un claro rechazo a las estructuras institucionales clásicas y al poder establecido, llegando a plantear el “vaciamiento” del propio Estado. Para algunos investigadores, más que una crisis de representantes, lo que existía en Argentina desde hacía años, y terminó por consolidarse en diciembre de 2001, era “una radical crisis de representación" (Ouviña, 2003). En el caso Español, las primeras movilizaciones se dan en torno al lema de “No somos mercancía de políticos y banqueros”, “No nos representan” o “Lo llaman democracia y no lo es”. Como en el caso argentino, se realiza una fuerte crítica a la “clase política”, que se percibe además como corrupta, y a los banqueros, a los que se responsabiliza de la crisis económica. Además, se critica el sistema parlamentario actual, el bipartidismo y las políticas de los partidos mayoritarios (reforma laboral, pensiones, recortes en gasto social, etc.). La crítica al sistema de representación política y las demandas por una democracia más participativa y transparente, por tanto, es clara en ambos casos. Además, los movimientos que surgen en torno a la crisis (económica pero también institucional) tienen que ver con una falta de respuestas clara de las instituciones. Por eso, en un inicio, los movimientos analizados se organizan más desde el rechazo a lo establecido que desde una plataforma propositiva difícil de concretar teniendo en cuenta su pluralidad. Como hemos visto, será más adelante cuando se irán consolidando diferentes propuestas y proyectos que propondrán alternativas concretas a las deficiencias institucionales. En el caso argentino, en el momento de la crisis la situación de desmantelamiento del Estado y los servicios públicos está muy avanzada, y los niveles de indigencia y 15

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desocupación son muy altos. Por eso, hemos observado que la lucha de los movimientos se centran en las consecuencias económicas que la crisis ha tenido en diferentes sectores de la población. Pero además, como hemos dicho, se cuestiona directamente el sistema democrático formal fallido, que no sabe dar respuestas a la crisis. Lo que finalmente se pone en juego en la realidad española de la crisis del 2008, será por un lado el mantenimiento del Estado del Bienestar, y por otro, la legitimidad de la democracia representativa. En este sentido la lucha de los movimientos analizados se centra en el mantenimiento de los derechos sociales y la reivindicación de otras formas de democracia. Como vemos la reivindicación de la ciudadanía y el espacio público como modo de hacer política está presente en ambas realidades, el acceso a los derechos fundamentales también. La crisis de legitimidad en la que entran no sólo las instituciones si no la misma democracia formal es clave en ambos procesos. La democracia se convierte así en el significante básico en disputa que ambos procesos se cuestionan en el conflicto político social.
Sobre movimientos y estrategias

Como hemos visto, si bien es cierto que como respuesta a la crisis económica e institucional nacen colectivos muy diferentes en el cada uno de los territorios analizados, se dan también muchas similitudes y trasferencias de formas de organización y acción entre ambas experiencias. En este sentido, el asamblearismo es la práctica más importante que adopta el movimiento de los “indignados” de la experiencia argentina de 2001. Las asambleas como modo fundamental de organización y articulación del movimiento vuelve a expandirse como clave del proceso en el 2011 español. Y a pesar de la heterogeneidad en los componentes de los movimientos, y su posible fragmentación, en ambos casos vemos que el éxito de las protestas tiene que ver con la unión de diferentes sectores sociales, ocupados y desocupados, ahorristas y vecinos, jóvenes y no tan jóvenes, afectados e “indignados”. En cuanto a las formas de acción utilizadas en ambos países, como hemos visto, si en Argentina la acción directa y las movilizaciones en la calle son las manifestaciones más importantes, en el Estado Español, la acción directa no es tan potente, aunque la movilización en la calle es fundamental para entender la explosión del movimiento 15M. Como hemos visto, la convocatoria a través de las redes sociales es una característica novedosa del caso español, que supone un nuevo paradigma en relación a la forma de organización y difusión clásica de los movimientos sociales. Finalmente, más allá del reconocimiento de algunas demandas, así como la continuidad de formas propias del movimiento como las asambleas o las nuevas experiencias organizativas, las demandas de una democracia más horizontal, con procesos más transparentes y participativos, quedará en el imaginario colectivo de 16

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ambas realidades. Además, el acceso a los derechos fundamentales se verá fortalecido por la presión de los movimientos.
No todo es “15M”

Hemos apuntado que el peso de lo laboral es fundamental en las movilizaciones en torno a la crisis tanto en Argentina como en España. Sin embargo, es un factor que opera de manera muy distinta en ambos casos. En el caso argentino, como veíamos al principio, las reivindicaciones en torno al empleo se canalizan bien a través de los movimientos de desempleados y la mejora de sus condiciones de vida, bien en las diversas iniciativas de trabajadores que se organizan para no perder su puesto de trabajo en fábricas recuperadas, cooperativas, etc. En el caso español, sin embargo, vemos que en lo relativo a los recortes y sus derivas laborales, la protesta se canaliza en otras formas de organización como las Plataformas de afectados o los sindicatos (mayoritarios y minoritarios). Pero no tanto a través del 15M, donde lo laboral no juega un papel tan central en las reivindicaciones. Además, la desocupación en el caso español no articula un movimiento de desocupados que determine las protestas, como si ocurre en el caso argentino. Lo importante del 15M, por tanto, es que impregna gran parte del imaginario social del Estado Español. Se articula como un espacio en el que se pueden agregar demandas muy diferentes. Y como hemos visto, alrededor del 15M se acaban configurando multitud de experiencias. Pero en lo relativo a la vuelta de la cuestión social, más ligada a un creciente empobrecimiento material de la población, nacen respuestas y actores distintos que seguramente sobrepasan al 15M. No todo es 15M en el periodo de movilizaciones del 15M, aunque esta fecha simbolice el punto álgido de la movilización social de los últimos años en el Estado Español.

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