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CIENCIAS ECONÓMICAS DE PIEDECUESTA

1. Lecciones de Historia Económica 2. Actividades socioproductivas
Luís Rubén Pérez Pinzón

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Primera edición: Julio de 2012

© 2012, Luís Rubén Pérez Pinzón

Colección Historia Intensa de Piedecuesta
Veinte años de servicio en el Magisterio

Prohibida la reproducción parcial de esta obra sin la referencia técnica respectiva ni la reproducción total sin la autorización de su autor – editor.

ISBN 978-958-46-0747-8 Registro Derecho Autor 10-335-165

Hecho en Piedecuesta, Colombia Made in Piedecuesta, Colombia

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Contenido

1. Lecciones de Historia Económica para estudiosos

Fundamentos de la Piedecuestaneidad 007 Oficios artesanales de Piedecuesta 045 Las mujeres cigarreras de Piedecuesta 087

2. Actividades socioproductivas para estudiantes

Ensayos sobre los emprendedores arruinados durante la última guerra civil (2010) 101

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1. Lecciones de Historia Económica para estudiosos

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FUNDAMENTOS DE LA "PIEDECUESTANEIDAD"
LA PIEDECUESTANEIDAD: ¿ES POSIBLE EL EMPRENDIMIENTO INDIVIDUAL SIN LA IDENTIDAD COLECTIVA? LA PIEDECUESTANEIDAD ES... ...Una expresión ideológica micronacionalista, un sentimiento colectivo, y ante todo una representación histórica de lo que fueron, son y llegaran a ser los piedecuestanos y las piedecuestanas a partir de su personalidad cultural. Es decir, es un imaginario colectivo creado desde los valores sociales, los atributos comunales y los principios existenciales de quienes habitan y comparten una realidad común a través del tiempo en el espacio denominado y reconocido globalmente como Piedecuesta.

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La "Piedecuestaneidad" - a semejanza de la "Santandereanidad"- es lo que son hoy y lo que serán mañana la totalidad de los Piedecuestanos a partir de propósitos y compromisos comunes. Por tal razón, no puede ser solamente los elementos particulares del patrimonio tangible (iglesias, casas, monumentos) o intangible (fechas, héroes, creencias e ideas, etc.) que ya han dejado de ser o que ya no tienen un significado útil para las actuales ni para las futuras generaciones.

LA PIEDECUESTANEIDAD SE CONSTRUYE... .. por todos los piedecuestanos con el rescate, reconocimiento, divulgación y proyección de los principios, ideales, proyectos y realizaciones que se han concebido en el espacio que actualmente ocupa Piedecuesta como consecuencia de las transformaciones y avances que han realizado cada una de las generaciones que la han habitado y convivido a partir de sus propias experiencias y expectativas.

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Los actuales piedecuestanos son herederos de todo aquello que se anheló y realizó en el pasado pero no por ello deben permanecer inermes contemplando lo acontecido ni magnificando las glorias de los que fueron porque su principal reto, fiel al espíritu mismo de la Piedecuestaneidad, es el poder definir y concretar el "Destino Manifiesto" por el cual será preservada en la memoria de las generaciones futuras los resultados de las generaciones del presente. Construir la Piedecuestaneidad requiere además deconstruir y reconstruir el imaginario cultural sobre lo que tradicionalmente se ha creído que es la historia de cada una de las generaciones de piedecuestanos a través de las relaciones de convivencia entre sus descendientes, sus construcciones materiales, sus imaginarios culturales y sus ideologías sociopolíticas.

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LA PIEDECUESTANEIDAD SE CONSTRUYE PARA... ...Comprender y acordar que la historia de Piedecuesta ni la piedecuestaneidad inician con una única fecha, un acontecimiento común o un legendario héroe fundador como se ha pretendido cada 26 de julio con la conmemoración de su supuesta "fundación" en 1776. La historia de Piedecuesta inicia desde el momento en que fue ocupada y aprovechada culturalmente por sus primeros habitantes hasta lo que queremos que sea después de nuestra muerte. La Piedecuestaneidad tiene su origen con la ocupación material y cultural que se hizo del actual municipio por parte de las comunidades indígenas prehispánicas seguida por la transformación sociocultural que sufrió a manos de las generaciones que conformaron la sociedad novohispánica de Vélez, Pamplona y Girón, por la reorientación socio-económica y políticoadministrativa que de Piedecuesta hicieron las generaciones republicanas liberales, así como por las innovaciones

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que durante el último siglo han realizado las actuales generaciones de piedecuestanos y piedecuestanas. Construir piedecuestaneidad implica indagar y dar a conocer a las actuales y futuras generaciones cuáles fueron las generaciones que dieron origen material al actual espacio urbano y rural de Piedecuesta, comprender que la erección de su primera parroquia es el resultado de un proceso virreinal y arzobispal que se inició en septiembre de 1772 y que concluyó en noviembre de 1774, de lo cual son evidencias los libros parroquiales de los cuales se extrajo el más antiguo y mejor conservado de sus documentos: el Acta de Constitución de Congrua y Cofradías de la Parroquia de San Francisco Javier del 26 de julio de 1776. Acta que necia y reiterativamente se ha considerado durante más de treinta años el documento fundacional de Piedecuesta ante el desconocimiento que aún existe entre nuestros académicos sobre la organización político - administrativa y eclesiástica de los virreinatos españoles durante el siglo

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XVIII. ¿Cómo se puede explicar con argumentos lógicos a nuestros estudiantes que la primera parroquia católica de Piedecuesta se fundó en 1776 cuando ya había cura párroco y parroquianos?, ¿No se requería que alguna autoridad nombrara a ese presbítero oriundo del Socorro antes de su llegada a Piedecuesta?, ¿Cómo, de dónde y por qué llegaron esos primeros parroquianos a construir sus casas alrededor de un templo y una plaza ubicados en un terreno montaraz, sin agua potable y amenazado por hormigueros?. Son muchas las preguntas y muy pocos los deseos de nuestras autoridades académicas por dar respuestas diferentes a su habitual buena fe en los archivos y los papeles más antiguos de las parroquias de Piedecuesta. A la par de la acción colonizadora en el sitio del Pie de la cuesta por parte de los gironeses desde 1638 y la fundación en el llano de San Francisco Javier de la primera parroquia en 1774 es muy importante resaltar que la fundación legal de Piedecuesta como municipio con una jurisdicción político -

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administrativa y judicial, con un Cabildo y con unas rentas propias para los gastos locales se remonta al ascenso de la parroquia como Villa (la "Villa de San Carlos") por medio de la Cédula Real del 16 de agosto de 1810, cuya condición sería reconocida, respetada y ampliada por la legislación republicana de 1824, por la "Constitución Política de Piedecuesta" de 1858 como parte de las atribuciones conferidas por la Constitución del Estado de Santander, y por la Constitución centralista y regeneradora de 1886 al ser reconocida como parte de la Provincia de Soto y el Departamento de Santander. LA PIEDECUESTANEIDAD VIVENCIARÍA MEJOR SI.... SE

...Cada una de las instituciones y organizaciones políticas, religiosas, educativas y culturales del Municipio divulgaran y reflexionaran con los ciudadanos, con los feligreses, con los estudiantes, con los espectadores, etc. acerca de los valores y los acontecimientos que permitieron orientar el destino y la razón de ser entre las generaciones de piedecuestanos que

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nos precedieron. Un modelo posible para orientar la realización se sugiere en la tabla 1. La divulgación de esos atributos requiere un proyecto mediante el cual las instituciones educativas en asocio con las organizaciones cívicas logren crear materiales didácticos, espacios creativos, encuentros interinstitucionales y acciones consecutivas que delimiten las condiciones de la Piedecuestaneidad, así como se proyecten los atributos y las perspectivas que se esperan alcanzar de los futuros piedecuestanos y piedecuestanas. Ejemplo a destacar de ese tipo de alianzas estratégicas es la definición y ejecución del Proyecto Educativo de la Santandereanidad que la Gobernación de Santander emprendió en asocio con la la Universidad Industrial de Santander (UIS).

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TABLA 1. FUNDAMENTOS HISTÓRICOS DEL SER PIEDECUESTANO Y LA "PIEDECUESTANEIDAD"
ATRIBUTOS DE LA PIEDECUESTANEIDAD ACONTECIMIENTOS FUNDACIONALES FECHAS SIMBÓLICAS DE LA PIEDECUESTANEIDAD

JUSTICIA

30 de diciembre de 1638 Fundación y traslados de la Ciudad de San Juan de Girón. Repartimiento de los Traslado de Girón junto al río de Oro por ejidos de la ciudad en el Pie de la Cuesta, Francisco (Fernández) Mantilla de los Ríos y Quebrada Grande y Mesa de Géridas distribución de ejidos entre su hueste Fundación de la Parroquia de San Francisco Javier del Pie de la Cuesta para cumplir con los obstáculos cristianos de los feligreses de ese sitio, segregándose de la parroquia de San Juan Bautista de Girón pero continuando bajo la autoridad 17 de octubre y 3 de noviembre de 1774 Decretos reales de erección, desmembración parroquial y nombramiento de cura por el Virrey y Vicepatrono eclesiástico de la Nueva 1 Granada Manuel de Guirior .

RESPONSABILIDAD

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ARCHIVO ARZOBISPAL DE PAMPLONA. Erección de parroquias: Piedecuesta, Rollo No. 28, Ítem 3.

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político - administrativa del Cabildo de Enero 1 de 1776: Inicia labores como cura Girón. párroco de San Francisco Javier el Pbro. Joseph Ignacio Zavala. Fundación de la Villa de San Carlos mediante la cual se segrega a Piedecuesta de Girón y se le asigna jurisdicción, Cabildo (regidores y Alcaldes) y rentas propias como Municipio Reestablecimiento de la condición de Piedecuesta como Villa de San Carlos y posteriormente organización como distrito parroquial provincial 16 de agosto de 1810 Real Cédula del rey Fernando VII

AUTONOMÍA

RESPETO

25 de junio de 1824 Ley nacional

TOLERANCIA

Creación de la Provincia de (Francisco) SOTO y designación de Piedecuesta como su ciudad capital y de reunión de los diputados de Girón, Floridablanca y Bucaramanga Creación del Municipio de Piedecuesta y expedición de su Constitución Política de

17 de abril de 1850 Ley Nacional

LIBERTAD

25 de febrero de 1858 Constitución del Municipio de Piedecuesta

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acuerdo a las disposiciones constitucionales y legislativas de Santander y la Confederación Granadina Creación del Municipio de Piedecuesta como parte de la Provincia de Soto, el Departamento de Santander y la República (centralista) de Colombia 4 de agosto de 1886 Constitución Política de Colombia

LEGALIDAD

SOLIDARIDAD

Marzo de 1984 Creación del Área Metropolitana de Bucaramanga. (1979). Aceptación e Aceptación de Piedecuesta como parte del Área integración político - administrativa de Metropolitana de Bucaramanga Piedecuesta al Área Metropolitana formada por Bucaramanga, Girón y Floridablanca Creación de "Piedecuesta: Ciudad Educadora" con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Redefinición de la vocación productiva y la visión interinstitucional del Municipio 15 de diciembre de 1991 Divulgación del proyecto "Piedecuesta: Ciudad Educadora"

INNOVACIÓN

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PROYECTO EDUCATIVO DE LA PIEDECUESTANEIDAD: ¿ES POSIBLE EL DESARROLLO DE LA ALDEA GLOBAL SIN EL PROGRESO DE LA ALDEA LOCAL?. Quienes asumimos la honrosa y ardua labor de educar las generaciones de líderes, pensadores, empresarios, científicos y productores de bienes que asumirán las riendas de la sociedad futura hemos aprendido en el ejercicio académico de las últimas décadas que para poder experimentar las verdades y discursos externos es necesario observar las creencias y costumbres de nuestros contemporáneos. Pensar la educación en entidades municipales como Piedecuesta no puede seguir siendo la adopción y adaptación de soluciones teóricas formales ya que es necesario el redescubrimiento de los propósitos e imaginarios de las prácticas que se emplean en los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como los valores con los que son guiadas y reguladas las comunidades educativas

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que son educadores.

encomendadas

a

los

Principios reguladores. Pensar la calidad de la educación en el Municipio de Piedecuesta como parte de un proceso público, abierto y permanente no sólo contribuye a orientar los procesos administrativos que pretenden reestablecer la autonomía y la capacidad jurisdiccional para la toma de decisiones educativas ya que legitima los procesos de "certificación de la educación" y “la gratuidad de la educación” emprendidos por la actual administración, así como contribuye a delimitar cuáles deben ser los planes, programas y resultados que deben proponerse alcanzar las autoridades municipales durante los próximos años. Sin embargo, es necesario contar con principios específicos que permitan comprender por qué y para qué la educación municipal debe ser retomada, y a su vez, retomar su razón de ser para los piedecuestanos. Entre esas consideraciones resultan de gran relevancia pensar que:

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- La educación debe ser pertinente. La instrucción y formación de los piedecuestanos debe contribuir a la reconstrucción de la identidad y el imaginario de pertenencia entre las personas que en ella nacen, residen, la ocupan o la visitan temporalmente. - La educación debe propender por la tolerancia. El respeto y la aceptación de los habitantes del Municipio como conciudadanos cohabitantes de un mismo territorio requiere identificar, reconocer y valorar las diferencias de origen, procedencia, color, condición, convicción, etc. de todos, y al mismo, propender por acciones educativas que permitan articular como un todo creativo y progresista esas particularidades - La educación debe fomentar la justicia social. Las instituciones que representan y garantizan el orden estatal y nacional que rige a todos deben premiar y castigar a los

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conciudadanos de acuerdo a sus actos, así como deben garantizar a todas las instituciones y comunidades educativas igualdad en los recursos, inversiones, atenciones y dedicaciones por parte de los gobernantes municipales. - La educación debe propiciar la solidaridad. Todos las personas que hacen parte del Municipio por razones de nacimiento, residencia, propiedad, ocupación laboral, etc., tienen la obligación de garantizar la inclusión y articulación de todos los sectores de la sociedad a los procesos de inversión cuantitativa y mejoramiento cualitativo de los procesos de aprendizaje si distinciones, exclusiones ni preferencias de ninguna clase. Una educación que nos aproxime a lo que hemos sido y lo que pretendemos ser. Hace doscientos años, específicamente en los primeros días de septiembre de 1810, los habitantes de la parroquia de San Francisco Javier del Pie de la Cuesta, adscrita y dependiente de la

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jurisdicción municipal y gubernamental de la provincia de Girón, recibieron la noticia más grata y esperada de todas. Según Real Cédula del 16 de agosto de 1810, expedida en Cádiz por la Regencia española en nombre de Carlos IV, a los feligreses de la Parroquia de San Francisco Javier se les había adjudicado el título de Villa de San Carlos. Título que por más de dos años habían gestionado ante las autoridades virreinales, siendo confirmado el mismo por Juan Salvador Anselmo Daza, gobernador de Girón durante la reconquista española (Octubre de 1816), así como por los Presidentes Generales de la naciente Republica de Colombia al reorganizarse su territorio (1821 – 1824). Ser ascendida la Parroquia eclesiástica a Villa municipal representaba la mayor de las alegrías para los vecinos piedecuestanos quienes habían anhelado ser independientes de las decisiones políticas, administrativas, judiciales y socioculturales tomadas por los excluyentes linajes gironeses. Para entonces, y a pesar que el Virrey y

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Vicepatrono eclesiástico Manuel Guirior había decretado la erección de Parroquia de San Francisco Javier el 3 de noviembre de 17742, la organización social y política de los piedecuestanos congregados desde 1763 en las estancias del valle del Río de Oro había continuado dependiendo de las decisiones del Cabildo de Girón al ser la condición y título de parroquia sólo una reorganización de las jurisdicciones eclesiásticas de los feligreses al tener la obligación legal de cumplir con sus deberes sacramentales. Obtenida la condición y jurisdicción como Villa los parroquianos de Piedecuesta podían entonces elegir y ser elegidos como regidores para conformar su propio Cabildo. Esos regidores garantizaban a su vez contar con sus propios alcaldes y justicias locales, quienes a su vez tenían la tarea de captar tributos y rentas entre

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PIEDECUESTA. En: Revista Credencial Historia. Bogotá – Colombia. Edición 141: Fundación de Ciudades y poblaciones. (Sept, 2001). Disponible en: http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/sept20 01/ciudades.htm

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los vecinos para invertirlos directamente en obras y gastos públicos. Todo lo cual contribuía a que el destino manifiesto concebido y proyectado por los linajes que residían en la próspera villa tabacalera podía finalmente materializarse al ser posible que los nativos y residentes en su territorio concibieran por sí mismos las acciones y tareas sociales, políticas, económicas y culturales que les deparaban. Una de las primeras decisiones e inversiones aprobadas por los vecinos elegidos como autoridades municipales durante los primeros años de existencia de la Villa de San Carlos fue acordar crear, constituir y financiar una escuela de primera letras para niños varones, y tardíamente para niñas. Hasta entonces no se contaba con una instrucción educativa diferente a la ofrecida por letrados particulares formados en Santafé o por los curas párrocos durante las escuelas dominicales, fiel reflejo de la indiferencia con la que los linajes criollos y peninsulares asumían la formación

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ilustrada de las castas neogranadinas habidas de justicia social e igualdad política. A la par de esas decisiones los piedecuestanos decidieron ser protagonistas del proceso de emancipación e independencia política que se daba por todo el virreinato al dividirse las provincias en soberanas y realistas, al acordar emanciparse de la realista Girón y pasar a ser parte de las insurrectas provincias de Pamplona y Socorro. La primera Escuela de Primeras Letras con la que contó el actual Municipio de Piedecuesta fue símbolo del deseo de cambio, liberación y renovación y progreso que embargaba a la generación de piedecuestanos que fue artífice del proyecto republicano que aún nos rige. Su creación fue el punto de partida para la creación en las siguientes décadas de más y mejores instituciones educativas como fueron escuelas públicas para varones y niñas, colegios privados, un colegio provincial, e incluso, la

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aprobación y puesta en funcionamiento de la primera “Universidad de Santander”. Esas instituciones como sus institutores tenían el propósito de recordar a las siguientes generaciones quienes habían sido sus fundadores y mecenas, que habían hecho las generaciones que les habían antecedido, así como se asumía que a través de ellas se formaban y preparaban las generaciones que en el futuro asumirían las riendas del Municipio como parte de un proyecto común en el cual la pertenencia y el compromiso de porvenir para con el lugar de origen se constituían en razones suficientes para invertir en la instrucción pública. Los cambios generacionales, la renovación sociocultural de los piedecuestanos y el desconocimiento del ser y el hacer piedecuestano por parte de las nuevas generaciones de directivos, docentes, padres de familia y estudiantes que han sido nombrados para trabajar en el Municipio o que han escogido el Municipio como suburbio metropolitano de residencia hacen necesario que las autoridades municipales asuman como

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un reto prioritario el diseño educativo, la aprobación legislativa, la financiación municipal y el seguimiento ciudadano de un Proyecto Educativo de la Piedecuestaneidad. Un proyecto que articulado a los Lineamientos curriculares, los estándares nacionales de calidad, el Proyecto Educativo de la Santandereanidad, el Plan de Ordenamiento Territorial y los Proyectos Educativos Institucionales de los centros educativos del Municipio logre consolidarse en el próximo lustro en el proyecto pedagógico integral y prioritario que requieren los piedecuestanos de todas las edades, sectores y condiciones. Debe constituirse en el instrumento de organización y regulación del sinnúmero de proyectos pedagógicos que se exige a las instituciones educativas (ambiental, constitucional, recreativo, sexualidad, etc.) como parte de los temas transversales de enseñanza obligatoria, para lo cual deberá asumirse como núcleo común e integrador el saber quiénes han sido, son y pretenden ser los piedecuestanos como parte del

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inacabado e inagotable proyecto de progreso y autonomía municipal que fue concebido e implementado desde hace más de doscientos años por los hacendados y comerciantes que solicitaron, financiaron y reclamaron la existencia de Piedecuesta como viceparroquia, parroquia, villa, y finalmente, municipio republicano. Una educación que nos permita reconocer en las nuevas generaciones de ciudadanos quienes hemos sido, quienes somos y que necesitamos aprender a ser. A mediados del siglo XIX, a la par del nacimiento del Estado de Santander, Victoriano de Diego y Paredes Peramato, uno de los hijos más ilustres, prestigiosos y poderosos de la villa de San Carlos, descendiente de un español y una mexicana que habían servido a las autoridades españolas y finalmente habían decidido arraigarse en la parroquia tabacalera de entonces, decidió crear, constituir, dotar y poner en servicio el primer y más prometedor de los colegios laicos, liberales y progresistas que existieron en los nacientes Estados

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Unidos de Colombia: el Colegio Paredes e Hijos (1858). Un colegio de varones, con una perspectiva técnica, funcional, productiva y moderna, propia de los colegios universitarios de la época, que copiando y evocando las prácticas educativas de los países anglosajones asumió como responsabilidad propia del fundador y sus hijos la formación de la generación de ciudadanos liberales que reclamaban los Estados federales y soberanos que se habían creado en el país. De allí que se considerara esa institución modelo del nuevo tipo de educación que requería el país, así como sus estudiantes provenientes de todas las regiones político-culturales del país, con diferentes credos e ideologías, como reflejo del nuevo tipo de ciudadano que reclamaban las instituciones republicanas. Un hombre dispuesto a comprobar las invenciones y teorías universales con ayuda de los talleres, laboratorios, recursos y materias primas existentes en los espacios locales.

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A pesar de ser el proyecto educativo concebido por Paredes y sus hijos como necesario para el progreso del país, llegando incluso a equipararse con el modelo de educación técnica y utilitarista que se anhela implementar en la primera década del siglo XXI, la promulgación de ideas y prácticas liberales contrarias a las prácticas y convicciones del catolicismo dominante e intolerante que permeaba las instituciones estatales. Sumándose a ello las relaciones ideológicas de los Paredes y su círculo de amigos con las logias masónicas que habían fraguado la insurrección patriótica y el proyecto republicano (centralista y federalista) conllevaron a la persecución de los institutores y a la destrucción material e ideológica de la institución que habían concebido y consolidado (1860). Mientras las cenizas del templo del saber municipal que habían erigido los Paredes terminaban por apagarse, en otro lugar de Piedecuesta, en esos mismos años se consagraba y daba al servicio de los feligreses católicos el Templo parroquial de San Francisco Javier cuya sólida mole

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de calicantos desafiaba a toda generación que pretendiese alterar el orden social, moral y cultural constituido y aceptado durante más de un siglo. No fue la primera ni la última vez en que los proyectos de renovación educativa y cultural del Municipio habían sido perseguidos, prohibidos o desterrados del Municipio al no corresponder con el ideario e imaginario de los representantes y jerarcas de las instituciones eclesiásticas que apelando a su influencia sociopolítica y al poder de la excomunión condenatoria habían exigido a sus feligreses enfrentar y acabar con todo aquello que se consideraba la causa o medio por medio del cual se manifestaban los males y pecados futuros del villorio.. El primer recuerdo de los Piedecuestanos que habían participado en la erección de la Parroquia de San Francisco Javier era el de conflicto social y político entre los vecinos que estaban a favor o en contra de las decisiones e imposiciones del cura párroco.

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Las luchas fundacionales llegaron a tal nivel de agravio y enfrentamiento que en julio de 1778 se hizo necesario la intervención directa del visitador y fiscal de la Real Audiencia, Dr. Fernando Moreno y Escandón, con el fin de reestablecer el orden y hacer cumplir lo dispuesto por las autoridades virreinales y arzobispales desde Santafé a pesar que su presencia en la provincia tenía el fin de reorganizar los resguardos y pueblos de indios existentes3. Al visitar Moreno y Escandón la jurisdicción del Municipio de Girón que se había concedido como territorio eclesiástico se encontró que el bando que había estado en contra del nombramiento del presbítero Joseph Ignacio Zavala como primer cura párroco había construido sus casas y templo en el lugar que les había designado el visitador eclesiástico desde 1772 mientras que el bando que había pedido el nombramiento de Zavala, muy a pesar de no ser la persona elegida y pedida a las
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MORENO y ESCANDON, Francisco Antonio. Indios y mestizos de la Nueva Granada a finales del siglo XVIII. Banco Popular, Bogotá, 1985.

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autoridades de Santafé por la mayoría de vecinos congregados en Piedecuesta. Quien hoy es considerado tradicional y oficialmente como el supuesto “fundador” de Piedecuesta había decidido desde finales de 1775 que los feligreses que se le habían encomendado debían construir sus casas y el templo parroquial cuatro cuadras al norte del sitio dispuesto originalmente (hoy parque de las hermanas u Olaya Herrera) por las autoridades arzobispales. Para ello argumentó que el nuevo terreno era mejor porque no tenía hormigas, contaba con mejor aprovisionamiento de agua, e incluso, porque los mejores solares debían ser repartidos entre las familias de los vecinos que habían pedido su nombramiento (1774), habían votado y defendido repetidamente su elección (1775), y finalmente, para aquellos que se habían comprometido a garantizar su subsistencia, rentas y emolumentos al firmar la primera constitución parroquial (26 de julio de 1776), seis meses después de su llegada.

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Sólo con la muerte del primer cura párroco, el nombramiento de un piedecuestano imparcial como su sucesor y la reorganización funcional y pacífica de los feligreses por medio de una nueva constitución. Así, se logró superar el conflicto secesionista que enfrentó a las primeras generaciones de piedecuestanos, especialmente a las familias privilegiadas aliadas con los patriarcas (los “tíos”) que se oponían al nombramiento y presencia del presbítero Zavala como primer cura párroco del Pie de la Cuesta, así como a las familias arribistas asociadas con los señoritos (los “sobrinos”) de la misma familia Mantilla que habían promovido la división y las pugnas parroquiales al desconocer la voluntad popular e imponer su deseo por nombrar a Zavala como su cura párroco. Proceso de pacificación y unificación que tuvo una breve duración al dividirse nuevamente los vecinos al decidir un sector de los mismos emanciparse y segregarse de Girón al solicitar el título y la condición político-administrativa de

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Villa (marzo de 1809), sumándose a esas acciones el deseo de otro sector de esos mismos vecinos por declararse soberanos e independientes de las decisiones de las Juntas españolas, del ilegitimo gobierno virreinal de Santafé, de toda inherencia del cabildo gironés, y finalmente, declararse una jurisdicción municipal separada de la provincia de Girón y protegida por la Junta Supremas de Pamplona, que al igual que las del Socorro y Santafé, había sido el resultado de ejecutar un golpe de estado a las autoridades virreinales españolas para imponer un sistema de gobierno autónomo legitimado por una junta soberana compuesta por los regidores criollos. En el trasfondo de los dos ejemplos fue evidente la ausencia y desinterés de los gobiernos jurisdiccionales por dar solución a los problemas planteados. En el primer caso, el gobierno provincial y municipal fue impotente para hacer seguimiento a las disposiciones virreinales siendo tan sólo con la presencia de un alto representante del gobierno y las institucionales reales, y

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después de un lustro de conflicto, que se asumió la tarea de sancionar, multar y encarcelar a todos aquellos vecinos, encabezados por el cura párroco Zavala, que incumplían lo dispuesto en cuanto al lugar donde debía quedar ubicado el templo parroquial y las casas de los feligreses de acuerdo a su linaje y jerarquía. En el segundo caso, el secuestro y expulsión de Victoriano Paredes, sus hijos y demás estudiantes del colegio universitario de Piedecuesta por parte del ejército de católicos insurrectos que lideraba el obispo de Pamplona aunado a la invasión, hurto y destrucción de la infraestructura y bienes que existían dentro de esa institución fue resultado de la impotencia e incapacidad del naciente gobierno federal del Estado de Santander para enfrentar políticamente y contener bélicamente a sus opositores. Considerando esos antecedentes, se hace necesario que el gobierno municipal representado por el Alcalde y sus funcionarios administrativos asuman sus funciones para con el sector de la

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educación con un compromiso e interés permanente descentralizando la toma de decisiones e integrándose directamente con las comunidades educativas sin depender de la intermediación de los Rectores o las Juntas de Acción Comunal. Se requiere una administración municipal dispuesta a visitar y hacer presencia de forma regular en las instituciones educativas, atenta a escuchar y dar respuesta a las necesidades y reclamos de los estamentos que conforman cada comunidad educativa, y ante todo, comprometida con la difusión y defensa de los derechos universales y los principios constitucionales que nos rigen al estar dispuesta con sus funcionarios a identificar, denunciar y buscar soluciones pacífica a toda forma de exclusión o discriminación, especialmente en aquellos casos en que las ideologías, creencias, convicciones, costumbres o capacidades sicofísicas de las minorías no concuerdan con las prácticas e imaginarios de las mayorías.

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Regidos por una constitución que reconoce la pluralidad política, religiosa, cultural, socioeconómica, etc. no se justifica aún las tendencias de algunos directivos, docentes y padres de familias que pretenden que las instituciones educativas sean lugares de catequesis y evangelización, de retrograda defensa del statuo quo, de promoción de la discriminación y persecución racial, sexual, social, e incluso, de concentración e inmovibilidad carcelaria al deber permanecer los estudiantes en absoluto silencio dentro de las aulas escolares, entre otras arbitrariedades. Por el contrario, los miembros del Gobierno Escolar deben propender porque las opiniones y tendencias políticas de las familias de los estudiantes sirvan para buscar argumentos de consenso y adopción de acciones comunes a través de los PEI, y por ende en los Pactos de Convivencia (reglamentos), la asistencia de las minorías a los ritos religiosos de las mayorías debe ser un acto voluntario y responsable en horarios diferentes a las jornadas escolares más no una

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imposición sancionatoria para los estudiantes de cultos o convicciones contrarias. Todo acto de discriminación, abuso, criminalidad o exclusión por parte de los estudiantes debe ser divulgado, discutido y corregido con ayuda de todos los miembros de cada comunidad educativa como parte de procesos integrales de formación y no como actos represivos delegados a docentes, directivos o representantes estamentales. De tal manera, se necesita que las autoridades educativas municipales promuevan en adelante acciones que empoderen, den mayor importancia y hagan seguimientos eficaces a la tarea que deben cumplir los Consejos Directivos, los personeros y representantes que lideran los Consejos Estudiantiles en cada institución, los representantes de los padres de familia y acudientes agremiados en las Asociaciones de Padres de Familia, así como a los docentes organizados a través de los Consejos Académicos.

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Para tal fin, es necesario que mensualmente se promueva, autorice y exija en cada institución por lo menos una reunión del Consejo Estudiantil, de la Asociación de Padres de Familia, y especialmente, de cada Consejo Académico con el fin de presentar, estudiar, tomar decisiones y hacer seguimientos interinstitucionales sobre los temas y problemas que les corresponden de acuerdo a las funciones delegadas por la legislación educativa vigente. El Alcalde Municipal y los demás miembros de la Administración Municipal deben reunirse al menos una vez cada trimestre con los miembros y representantes de los Consejos Directivos, en cada una de las sedes principales de las instituciones educativas del Municipio, con el fin de hacer seguimiento y evaluación a los PEI existentes, asumir responsabilidades y tareas mutuas para la solución de los problemas y necesidades de cada institución, articular las peticiones de cada instituciones a los planes y tareas de la JUME, así como proyectar y evaluar el impacto de la educación que reciben

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los estudiantes de cada institución de acuerdo al enfoque, énfasis o modalidad que articula su currículo. Conversar, discutir, argumentar y acordar. Para articular e integrar todas esas acciones, las autoridades municipales deberán promover semestralmente un Foro Educativo municipal mediante el cual se presenten durante toda una semana experiencias significativas de los PEI a los representantes de los estamentos institucionales presentes, se divulguen y expongan los avances obtenidos con el Proyecto Educativo de la Piedecuestaneidad. Se debe capacitar y certificar a los docentes en temas y problemas propios de sus disciplinas profesionales, así como se realicen mesas temáticas en las cuales cada uno de los estamentos presentes manifiesten ante los representantes de la Administración Municipal sus inquietudes, problemas y acciones frente a los casos y situaciones que les atañe con el fin de contribuir a la socialización de las prácticas institucionales, la solidaridad

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entre estamentos situaciones comunes,

para

afrontar

Finalmente, quienes enviamos nuestros hijos a las instituciones educativas municipales anhelamos y pretendemos que allí se les forme como ciudadanos éticos con conocimientos universales que estén dispuestos a comprender, tolerar y convivir con personas diferentes a ellos, que comprendan quiénes fueron e hicieron sus ascendientes para asumir compromisos con lo que son y se espera de ellos. No estamos dispuestos a aceptar que al final de cada año lectivo se nos entreguen personas confundidas, amargadas, resentidas o atormentadas por las instituciones, los institutores, los directivos o los estudiantes con los que tienen que convivir gran parte de su vida al sometérsele a inhumanos tratos de exclusión, persecución, maltrato, injusticia, castigo vergonzante e indiferencia menospreciante. Desafortunadamente muchos de los “violentos”, “terroristas” y “criminales” que

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tanto tememos no son el producto de las familias disfuncionales, las injusticias político-económicas ni los conflictos bélicos y sociopolíticos en los que crecieron al ser evidente que una gran parte de ellos son el abominable producto social e intelectual que han generado las aulas de instrucción y deformación escolar por las que pasaron sin modelos de vida que imitar ni retrospectivas sociales o culturales para rememorar y repensar.

Tomado de: GALÁN, Mario. Geografía Económica de Santander. Bucaramanga: Contraloría, 1947

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OFICIOS ARTESANALES DE PIEDECUESTA
LOS MATARIFES Y PESEROS 4. El barrio la Feria se llamaba antes el barrio la pesa. Yo entré a la acción comunal y se le cambió el nombre por el de la Feria porque allí se hacía la feria de ganado, marranos y cabros. Entonces decidimos cambiarle el nombre que le tenían de “La Pesa”. Eso sucedió hace como unos veinte años [1979]. La gente del barrio se dedicaba, sobre todos muchos muchachos, a matarifes arreglando ganado y toda esa cosa, pero como acabaron la pesa, la gente se quedó sin trabajo. Hay algunos pocos que están trabajando en el matadero de Florida, y los otros están bregando por ahí.

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Fragmento de la crónica “Recuerdo del Barrio La Feria”, redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo con Luis Eduardo Silva.

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De esos matarifes fueron famosos Luis Parra (alma bendita), Pablo Quiroga, Antonio Delgado, Pablo Sánchez y Saúl Quiroga que son los más antiguos matadores, todos ya muertos, a quienes yo de pequeño les ayudaba cuando ya estaban ya viejos. El trabajo que hacían ellos era apegar las reses, porque antiguamente se apegaban de un botalón de una mano y se alistaban para matarlas al otro día. Ese trabajo se comenzaba el día sábado a las doce de la noche, y entre semana, a las dos o tres de la mañana porque ya morían pocas reses. En ese tiempo no habían sino unas l8 o 20 reses para matar, ahora no porque ya están matando 65, 70 o 75 reses. El trabajo con cada res era entonces matarla, desojarla, alzar las presas, traerlas a la plaza, y después de la plaza, irlas a deshuesar y entregar la carne deshuesada. Las reses a media noche ya estaban listas, apegadas de una mano y amarradas con un cabezote, que era un pedazo de rejo con el que se amarraban de una mano, entonces, para que dieran vueltas y no se maltrataran. Después

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cada res se amarraba con rejos para ser llevadas al puesto en que se iba a sacrificar, se tiraba y otro le cortaba la mano, se llevaba al puesto, se maneaba y se tumbaba. Entonces se picaba con cuchillo para que desangrara la mano, se corría con bancos y troncos, y se trancaba para que quedara patas arriba para rayarla y desojarla. La sangre la recolectaban los menuderos, los expendedores de vísceras, ellos se llevaban la sangre y la picaban para venderla, para hacer morcillas, para echarle al arroz, y compraban también la tripa para hacer las morcillas. Hacían la morcilla con esa sangre. La tradición de trabajar con vísceras existe todavía, claro que de Florida y Bucaramanga ya esta llegando la tripa sancochada, otros piden cruda la víscera de tubo que es la de hacer rellenas para sacar la tripa, porque inclusive hay gente que se está supliendo de eso. Hacen su rellenas y de eso están viviendo, claro que ya les toca a un precio mas caro porque les toca traerla de allá, lavarla aquí y todo lo demás. Mientras estaba el matadero aquí no, llegaban ahí

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mismo, la encargaban y al otro día ya la tenían en el puesto. El matadero era donde está la escuela ahora, la escuela Balbino García, de ahí lo trasladaron porque hicieron un matadero moderno, ese matadero moderno era donde hasta ahora estuvo situado. Hicieron corrales, encerraron todo con adobe, pusieron la entrada para descabellar el ganado y caían en un tanque metálico. De ahí se abría una puertilla y salían con una zorra para llevarlas al puesto a desojarlas. Pero resulta que los ingenieros que hicieron ese tanque, no se dieron cuenta que la res tiene una fuerza muy brutal, y empezaron a brincar, dar pata, y enchuecaron esas latas porque le pusieron lámina de un calibre delgado, ángulo de un cuarto de refuerzo, y eso no aguantó. Y para los marranos también les hicieron dos tanques grandes para calentar el agua con un reverbero de gasolina de tanquecitos pequeños. Se debía hervir el agua para que alcanzara una gran temperatura y poder meter ahí el cerdo para que le aflojará el pelo. Cuando yo los vi por primera vez les dije: eso los

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marranos mátenlos y pélenlos con paja, lo mismo que se estaba haciendo anteriormente, porque ahí los pueden dejar dos meses con ese reverbero prendido, echándole gasolina y demás, y el agua no se calienta. Entonces les tocó matar los marranos de nuevo como se estaba haciendo, o sea los mataban y con paja de caña seca hacían los hachones para quemarlos y poder pelarlos. Todo eso no sirvió de nada, toda esa plata que se invirtió allá se perdió. Ya después con el matadero comenzaron a decir que ese lote que estaba ahí al lado era para habitaciones higiénicas, y luego, los empleados del municipio cuando les dieron las casas empezaron a quejarse de los malos olores y de toda cosa. Ellos fueron quienes pusieron la tutela para que sacaran el matadero de Piedecuesta por solo el hecho de haberles regalado las casas. Ellos no se dieron de cuenta de la pobre gente que estaba trabajando, porque como ellos si tienen el sueldo seguro mensualmente, tienen prestaciones, tienen seguro, tienen subsidio familiar, mientras los trabajadores del matadero no tenían eso.

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Cuántos trabajadores de la pesa trabajaron ahí, 25, 30 o 35 años y nunca les dijeron: tomen esta plata por el tiempo que trabajaron. Todos esos trabajadores le estaban dando plata al municipio, no sacándole como los empleados. Por qué sacaron el matadero si ellos mismos iban con ollitas a coger pichona para hacer una sopa de pichón, ellos también estaban supliéndose, pero toda la vaina era por los malos olores aunque cuántos de esos señores no vivirían por allá en una pieza toda escachalandrosa, pero ya con el derecho de habérsele dado la casita se alzaron. El matadero siempre lo había administrado el Municipio y cuánta plata perdieron, porque anualmente cuánto no le entraba al Municipio por el derecho de deguello de cada res. Yo escucho que el municipio no tiene plata para pagarle a los trabajadores que están empleados ¿pero ellos mismos no se encargaron de sacar la plata que estaba ahí?. El pesero pagaba el derecho, la guía de degüello al Municipio. El dueño de la res le pagaba al matarife, y el matarife empleaba a otros para que le ayudaran.

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Llegaban hasta peladitos por pichona y decían: ¿le ayudo a echar agua?, y se ponían a echar agua. Luego, llegaban con un cuchillito y se ponían a quitarle la mantequita del cuero y la carnecita de la tapadera, de flor y de la cepa del miembro del toro que se llamaba tronco. Se les daba eso para que llevaran a su casa, se iban contentos, llevaban pichoncita y carnecita para comérsela con una tajita de yuca. Y yo me pregunto ahora esa gente qué hará, pues llegaban a ayudar los peladitos, los mandaban las mamás por la situación de ese tiempo. Mientras estaba la pesa ahí la policía no necesitaba bajar porque decían: los del barrio tienen sus peleas pero no se meten a robar ni hacer destrozos, y antes cuidan. Una vez llegó un tipo y se metió a una casa y se robo unas gallinas y estaban los trabajadores ahí, y pegó el grito a la señora y lo vieron y se le pusieron al corte. Soltó las gallinas y hágale, entonces ellos eran como celadores en la pesa. Yo me pregunto ahora que dicen en Vanguardia Liberal que en el barrio la Feria están los ladrones y los marihuaneros, por qué motivo se dio eso.

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Inclusive los mismos trabajadores del mismo Municipio que viven allá se están quejando de ese asunto. Cuando estaba el matadero ahí podían dormir tranquilos porque ningún pícaro ni marihuanero se podía permitir allá. Ahora no, como tienen la noche libre, llegan y se paran en la esquina a fumar marihuana, ven a cualquiera extraño y lo roban; quién los va a defender, nadie se va a meter en ese problema. Cuando estaba el matadero no se encontraba por ahí esa plagita. Por entonces sí se velaba en la Feria por los intereses de la Feria, nunca se pudo decir que nos robaron porque allá no eran permitido. Cuánto luché también por el polideportivo con el alcalde, inclusive le llevé fotos donde estaba el lote lleno de basura, chulos y marranos revolcando esa mugre, para demostrarle que ese terreno estaba baldío y estaba haciendo mal a los residentes. Al fin y al cabo conseguimos el lote para hacer el polideportivo, cedieron el lote, y con la colaboración del alcalde Miguel Ángel Santos y Rodolfo Hernández logramos hacerlo. Ese lote era del municipio, pero nos tocó luchar mucho

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porque decían que ese lote era de habitaciones higiénicas, pero no lo era porque nosotros nos enteramos por medio de las escrituras. Ese lote lo querían también los del Municipio para edificar casas, entonces esa era la guerra que se tenía por que el barrio necesitaba un polideportivo. Los miembros de la comunidad que colaboraron para ello fueron Pedro Rincón, Adolfo Serna y Miguel Grimaldo. Después que se inauguró, que se hizo, comenzaron los del Municipio a decir que un polideportivo para qué. Pero el Polideportivo no era para nosotros los viejos, porque nosotros sabemos que año tras año no vamos a llegar a jugar con un balón porque no somos capaces, pero si estaba para los hijos de ellos, para la niñez, para qué hagan deporte, y ya estaban pensando en acabarlo.

LOS TEJEDORES Y CABUYEROS. En la Feria. También en “La Pesa” teníamos el trabajo del fique, que ya se acabó, y los tabacos con fabriquines.

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El trabajo del fique en el barrio se caracterizaba porque ellos compraban el fique en rama, se lo daban a las señoras de la vecindad para que lo hilaran en un torno manual, o sea dos ruedas o aros que le quitaban a las llantas de los carros, las unían, les ponían una pita, una varilla con una carretica, y con una pata la hacían girar e hilaban el fique. Después de hilado con un aparato lo desenrollaban y lo sacaban en madejones, después de sacar esos madejones se los ponían a un telar, en donde el que procesaba el saco empezaba a tejerlo con una lanzadera. Cuando eso eran muchas las ventas que se hacían del saco. La gente trabajó mucho en eso, pero la fibra acabo con todo. En ese trabajo fueron conocidos Ernesto Caballero, Félix Roa, Salomón Bayona, Eliecer Caballero y una cantidad que se dedicaban a ese asunto. Cabuya no hacían solo el mero saco, la cabuya tenía sus limites porque la hacían en el barrio la tachuela o en el barrio Villanueva, ellos si eran especializados en hacer cabuya y lazos. Desde que salió la fibra plástica se paro ese oficio.

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En San Rafael5. El trabajo del fique también era muy importante. El fique era el único medio de empaque que había para el arroz, la alverja, el maíz y tantas cosas. Los sectores en donde más se trabajaba eran San Rafael y Hoyo Chiquito. En el barrio San Rafael trabajó mucha gente de cuyos hombres ya uno se olvida, no eran grandes fábricas, eran pequeños grupos de pequeños grupos de gente que hilaban el poquito de fique que compraban. Lo escarmenaban, lo preparaban y luego lo hilaban, hacían lazos, cabuyas, costales y mochilas para el mercado. Yo no conocí grandes personajes entre los tejedores, aunque todavía hay un telar de esos en la carrera 11 entre calle 6 y 7. En Villanueva 6. También se trabajaba con el fique, especialmente se torcían
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Fragmento de la crónica “San Rafael” redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo con Vicenta y Marina Jerez, Amas de casa y cigarreras retiradas. 6 Fragmento de la crónica “Historia del Barrio Villanueva”redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo realizados con Carlos Tarazona, propietario de un fabriquín de cigarros corrientes (chicotes).

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lazos. Los lazos que se hacían se vendían en San Gil, Socorro, Charalá, etc., pero como salieron los lazos y sacos de fibra se fue acabando su elaboración. Ahora solo son usados para empacar y transportar la papa criolla, pues no se puede empacar en fibra. También el barrio se caracteriza por la elaboración de canastos de guadua, que acabó con la guadua silvestre que existía en las cañadas de Piedecuesta.

LOS CHICOTEROS. En La Feria y El Centro7. El trabajo con tabaco también era muy bueno, había muchos fabriquines. Había buenas fábricas y compraban el tabaco, le daban trabajo a la gente, tanto a las peladas, las señoritas como a las viejas que trabajaban en el tabaco. Pero se terminó porque las fábricas ya no tienen pedidos, no hay trabajo. Los fabriquines de la feria trabajaban con fábricas como la Noel, Picasso, y las de
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Fragmento de la crónica “Recuerdo del Barrio La Feria”, redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo con Luis Eduardo Silva.

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don Hernando Correa, José Rey, Ulpiano Roa y Rodrigo Rosas (ánima bendita). Las obreras cuentan que ya no hay trabajo, que las echaron, que no hay pedidos y que se imponen impuestos que tienen que pagar los del tabaco. En San Rafael y San Antonio 8. Entre la gente del barrio había mucha pobreza. En ese entonces existían las tres clases: la alta, la media, la baja, aquí había sociedad. En ese momento la alta vivía en la carrera 9 entre calles 9 y 10; los Barco que era una familia de primera, a los que mi mamá llamaba de “sangre azul”, vivían donde esta el Banco de Bogotá, después se pasaron a vivir a la carrera 6 con calle 11 esquina en una casa esquinera grande, que ahora la tienen para jugar billar. En la esquina de la carrera 11 con calle 9 vivieron los padres, y durante un tiempo Virgilio Barco, el expresidente de Colombia. En el marco de la plaza vivían las personas importantes.
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Fragmento de la crónica “San Rafael” redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo con Vicenta y Marina Jerez, Amas de casa y cigarreras retiradas.

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Entre la clase alta estaban también don Luis Jesús Figueroa y las Gómez Figueroa que tenían sus hijas estudiando en Europa. Entre la clase media alta, en su mayoría comerciantes, estaban Antonio Murillo, don Ernesto y don Edmundo Cepeda. La clase baja era el resto, éramos muy pobres, supremamente pobres, y había que subsistir de alguna forma. A nosotros nos colocaban a trabajar en esas casas, a hacer mandados, a lavar vasos, etc., porque aunque eran gente privilegiada también tenían negocios. La clase media baja se distinguía porque le tocaba que trabajar, pero entonces había trabajo, todo era más barato. Después se fundó la fábrica de cigarros La Antioqueña, que albergaba más de ocho mil empleados, y con ella otras fábricas como Las Unidas. Cuando yo tenía siete años estaba estudiando, iba a la fábrica a espalar, a torcer tabacos y los torcía, era un trabajo muy lucrativo y muy bonito, la gente pobre no andaba pensando en hacer mal a nadie. Trabajaban, veían la platica al fin de la semana, hacían buen mercado, hacían un buen almuerzo el domingo, iban a

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baño. La otra gente, la gente pobre, los que no trabajaban con tabaco, lo hacían cultivando el fique, tejían, hacían costales, lazos, etc., o algunas saliendo a lavar. El tabaco toda la vida ha sido el trabajo más importante para la gente de este barrio. Cuando existió la fábrica todos se dirigían allá, pero como era tanta la venta de cigarros en ese tiempo se empezaron a abrir fabriquines porque la fábrica ya no daba abasto, abrió la fábrica de cigarrillos. Al haber movimiento se empezaron a abrir los fabriquines y la gente a trabajar en los fabriquines, después vino la decadencia del tabaco y los empresarios, los dueños de las fabricas, empezaron a cerrarlas y quedaron solo los fabriquines vendiéndoles a unos compradores. Y así ha subsistido Piedecuesta. Muchos profesionales se educaron gracias al tabaco. Entre los propietarios de fabriquines más recordados están Victoria Remolina quien lo tenía en la calle 6 entre carreras 10 y 11; Antonio Mejía; Tomas Serrano, dueño de las Fabricas Las Unidas; la fabrica de Agustín Ríos y Marcos Durán.

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Hasta hace algunos años a la vuelta de la iglesia, en la calle, existió un gran fabriquín, pero resulta que antes de ello esos terrenos eran de la señorita Mercedes Cepeda, en donde funcionaba un colegio que ella había fundado para sus obreros de la finca, entre los que figura el “chino” Rodolfo Prada, que ahora es arquitecto, hijo de Luis Prada. Todos esos “chinos” estudiaron en el colegio de la señorita Mercedes Cepeda. Ella era la matrona de San Rafael, una de las más grandes personas. En ese entonces se fabricaban distintos tipos de tabaco. El tabaco más fino era la “selección 13”, un tabaco con la capa al revés, importada de Cuba, esa capa era como un caucho de color plateado. Se torcía y se exportaba en cajas de madera. Era el tabaco más fino. Otras menores calidades de exportación como la “Reina” que es lo que hoy en día llaman Perilla o mal llamado Romo, la Calilla que era un tabaquito delgadito, parecido a un cigarrillo, y la Panetela. Todos los que son recortados en general son Panetela, no tienen forma. El Exquisito era un tabaquito pequeño, delgadito. Después venía el Elegante que

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era un tabaco más grandecito y más grueso, luego la Perilla. Siendo de todos la mínima y más reciente la Calilla que era delgadita, por último apareció el cigarrillo que también se hizo aquí como el Virginia, el Piel Roja y el Pierock. La fábrica La Antioqueña los fabricaba, era como la sucursal de la Colombiana de Tabaco. En Villanueva9. El trabajo con el tabaco por los habitantes de Villanueva se inició con la fábrica La Antioqueña, mi mamá hacía rollos allá y contrataban bastantes obreras, pero cuando llegaba la chusma nos tocaba subirnos y bajarnos por el muro que fuera. Los fabriquines aparecieron en el barrio cuando las fábricas no quisieron pagar liquidaciones, y nos dieron entonces contratos para hacerlos en las casas y llevarlos a las fábricas. Ellos se comprometen a entregar los materiales, comprarlos, arreglarlos y transportarlos. Al venderlos vuelven y nos pagan.
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Fragmento de la crónica “Historia del Barrio Villanueva”redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo realizados con Carlos Tarazona, propietario de un fabriquín de cigarros corrientes (chicotes).

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En el barrio Villanueva se elaboran los cigarros llamados Calilla, Romo, Panetela y viuditas. Las viuditas son unos cigarros cortos, delgados y con mucho aroma, muy bien elaborados, mejores que los cigarrillos. Entre los grandes fabriquines estaba el de Timoleón Carreño, quien también sembraba tabaco como su padre y hermanos, doña Gloria Acevedo quien le daba trabajo a uno y a otro, y el resto de fabriquines eran pequeños o sea con unas tres torcedoras y un rollero. Actualmente se elabora y vende cigarros a Venicio Pérez, a don Edmundo Acevedo, a la Dra. Marta Navas, Luis Chaparro, José Correa, etc. En el barrio no han existido grandes fábricas de empaque excepto la de Timoleón Carreño, don Luis Caballero y Nelson Chaparro. Para elaborar los cigarros se debe seguir un proceso. Inicialmente seleccionar y comprar materiales como la picadura de la flor del tabaco que además lleva guarapo, piña, durazno y otras esencias para aromatizarla, la mejor picadura se consigue en la Cooperativa Tabacalera. Luego comprar capote y capa que se pueden conseguir también en la

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cooperativa. La capa es la hoja que esta sana y es cauchuda para poder templarse. El capote que se compra si está bien sano puede servir para capa, pero si esta picado se usa en definitiva como capote. Ya escogido se elabora con él y con la picadura los rollos en la máquina, el rollo debe quedar bien hecho y parejo para que el cigarro también quede parejo. El tamaño de un rollo es de 15 cm. para poder despuntarlo y emparejarlo. Luego esos rollos se van amarrando en paquetes de cincuenta y se mandan a las torcedoras. Los rollos varían de acuerdo al tipo de grosor, el más grueso es para Romo y le siguen Panetela, Calilla, etc. El grosor en la maquina se calcula acortando el trapo para hacer la Calilla y alargándolo para hacer la Panetela, el más largo es para el Romo. Para elaborar un mil de Romo se necesita tres libras y media de capote, para Calilla son tres libras, pero depende de sí esta seco y bueno, aunque se puede gastar más cuando viene húmedo, despedazado o roto. Si el capote esta muy seco se humedece para poder espalarlo y cortarlo

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manualmente para hacer los rollos. El mínimo de rollos que se le manda a una torcedora son 500, o lo que elaboren al día o semana. Un mil de rollos se hace en media hora. El dueño del fabriquín les lleva o entrega los rollos y la capa. Ellas espalan la capa, o sea le quitan la vena que también es usada para picadura al molerse. Deben estirarla bien para poderla cortar con la cuchilla o pacora, para lo cual se le echa agua, permitiendo así mismo que el rollo no quede muy seco. Envuelta la capa en el rollo y recortada se le hace la perilla. El gasto de capa para un mil de rollos depende de las características de la hoja y del tabaco que se vaya a elaborar. Por ejemplo si es Romo se va un kilo de capa para un mil de tabacos, como el rollo es grueso se gasta más. Para un mil de Calilla solo se necesita una libra y media de capa al ser más delgados. Para el tabaco “fino” pequeño se gasta una libra de capa en el mil. La Cooperativa es muy importante ya que en ella no solo se obtienen materiales, pues al ser sus socios los mismos dueños de las fabricas al no tener uno la plata para comprar ellos nos entregan un

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vale para poder ir a reclamar allá los materiales que en la fabrica no hay, especialmente la picadura. La capa y capote también es posible comprarlos en los depósitos o en las bodegas del coliseo. La bodega es el lugar donde el campesino trae el tabaco y lo vende al comerciante, el comerciante lo distribuye. Para todos hay plata. El trabajo con tabaco ha venido en decadencia por el impuesto que tiene lo cual paraliza sus ventas, especialmente el de exportación. El campesino también se ve afectado porque no puede trabajar tranquilo, al cultivar no cuenta con un subsidio agrario para poder sembrar, y además cuando viene el comerciante les recibe los materiales baratísimos. El tabaco usado en Piedecuesta es traído de Girón, Palogordo, Chocoa y Chocoita. También se trae de Pescadero, Umpalá, La Purnia, Los Santos y Cepitá. El tabaco de La Purnia y Los Santos es muy grasoso, pesado y no arde. Por el contrario el tabaco de Girón o el fino de las veredas cercanas a Pescadero, al hacerse el cigarro y quemarse arde muy bonito. Ese es el tabaco que le gusta a

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los dueños de las fábricas y al consumidor sí que más. Las personas que más consumen los cigarros son los de mayor edad pues los muchachos les gusta más el cigarrillo. La producción de Piedecuesta se lleva a todo el país, pues unas fábricas llevan para Boyacá, otras fábricas para la costa, otras para los llanos y otros producen para llevarlo a San Antonio (Venezuela). Cuando la compra de tabacos es buena allá es bueno acá pues todo el mundo hace tabacos y al menos se venden, dando así más trabajo a otras personas. Muchas personas han dejado de trabajar con tabaco porque los sueldos son muy pocos, ya que se gana de acuerdo a la tarea que se haga; sino se rinde pues no se gana. Prefieren ganar lo mismo por día yéndose a lavar o planchar. El oficio de elaboración de cigarros, o sea hacer rollos y torcerlos, es aprendido y realizado especialmente por mujeres, el de empaque y comercialización por hombres. Y ello ocurre porque la mayor parte de los hombres es muy machista. Unos critican a los otros por realizar oficios de mujeres, y como uno vive de la crítica. Al que tuerce le dicen: ¿qué le

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está pasando, se está pasando para el otro lado?, y hacen sentir mal a la persona a pesar de ser un oficio honrado. Además es un trabajo especial para las mujeres desempleadas porque se puede desempeñar en la casa haciendo a la vez el oficio de la casa: asear, lavar, cocinar, etc. Y con lo que se gana se puede hacer al menos mercado. De tener otro empleo tendrían que estarse fuera de la casa quedando pendiente el oficio de la casa y el cuidado de los niños.

LOS PANELEROS. Desde la Cabecera del Llano10 al Centro. Cerca a la calle sexta también pasaba un canal de agua que venía del trapiche y que se usaba para el baño, y para lavar la ropa que se extendía en el actual parqueadero de la tortuga. Ese canal era el desagüe del trapiche y de la toma que salía del río, la toma también
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Fragmento de la crónica “La segunda cabecera del llano” redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo realizados con José Briceño (trapichero jubilado), Marina de Briceño y María Serrano (vendedora en la caseta a la entrada del barrio, frente al puente vehicular “La Ñapa”).

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cruzaba hacia San Cristóbal e iba al trapiche de la comadre Cecilia Suárez, y luego bajaba por la Normal a otras fincas como la Argentina, donde hoy está el estadio. Cuando se hizo el barrio el Dr. Rodolfo Hernández tapó esa toma para urbanizar y por lo tanto se secó. Los cañales del trapiche estaban junto al río y hacia el oriente, e iban dejando cuadritas para sembrar otras cosas. Las legumbres para la hacienda las conseguían con los campesinos de la falda de la loma. Cuando había que moler don José Sorzano buscaba los trapicheros y se iniciaba el trabajo el día lunes. Se molía la caña aprontada el viernes y sábado, el guarapo bajaba al calentador, luego se pasaba a la evaporadora, de allí al hervir se pasaba al fondo, y por último pasaba a la paila. De la paila a la tacha donde se batía, y luego se echaba en una caja con la cual se iba extendiendo en la gavera, y con machetes de palo se iba alisando. En ese trapiche se producía poco, unas 40 cargas por semana, siendo vendidas y distribuidas a la Cooperativa Panelera, que se hallaba donde hoy se estableció el banco Bancafe. El trapiche estaba donde

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se une la calle 7 con la carrera 18, una hoya honda cerca de la actual casa de mercado. Desde San Rafael al Centro11. También en la Casa de Mercado se vendía la panela. Piedecuesta era un centro panelero. La panela se vendía en varios depósitos pues había centro Panelero, Cooperativa Panelera y en los depósitos de los personajes. A uno de esos personajes, a don Luis Fuentes, yo le trabajaba siendo niña, cuando estaba haciendo mi primer año de escuela, pero yo ya llevaba cuentas, le atendía el depósito los viernes y sábados, a donde llegaba la panela de diferentes haciendas. El señor se iba para Bucaramanga, lo que era viernes y sábado no podía estudiar. A las 6 de la mañana ya estaba en ese depósito, llevaba la llave y don Segundo Cepeda, que era notario en ese entonces, me abría la puerta, me ayudaba a sacar

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Fragmento de la crónica “San Rafael” redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo con Vicenta y Marina Jerez, Amas de casa y cigarreras retiradas.

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una mesa con un lápiz y un borrador y yo me sentaba ahí. Al empezar a llegar los camionados de panela mi oficio era escribir de donde venía esa panela, cuántas cargas venían, el color. Les decía a los cargueros que tendieran tablas y la descargaran. Cuando ya estaba descargada yo iba y miraba entre la hoja de caña la calidad, comprobaba su color, lo reportaba y contaba el número de cargas. Y así todo el día llegaba panela de las diferentes haciendas. Don Luis Figueroa también vendía y otros en los toldos que duraron mucho tiempo. Además en la plaza se vendía papa, yuca, tomate, cebolla y todas las demás verduras en el centro del parque. Los campesinos traían y vendían los productos. Era una plaza muy abastecida, de Bucaramanga venían a hacer el mercado. En la Casa de Mercado de El Centro 12. Antes de existir la casa, el mercado se
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Fragmento de la crónica “Barrio El Centro: Panela y Mercado” redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo realizados con Lola Rondón, la más antigua vendedora de panela al menudeo al interior de la Casa de Mercado Central.

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hacía en el actual parque que era una plaza. La venta de panela estaba ordenada en filas sobre la calle 9, junto al actual Banco de Bogotá; sobre la calle 10 estaban las filas de carne, legumbres, granos, etc. Sobre el atrio, el lunes que era el día de mercado, estaban las ventas de gallinas y pollos vivos y objetos hechos en barro, el día domingo también llegaban abuelitos con bultos de pasto para venderle a los dueños de las bestias que traían las cargas en fletes. Cuando se empezó a construir el parque se traslado todo el mercado a la casa. El traslado se hizo poco a poco, e incluso casi los últimos fueron los vendedores de panela. Para hacerse a un puesto los vendedores tuvieron que pagar un derecho, en cambio en la plaza la venta era libre. Se debió comprar el puesto y pagar una mensualidad, al Municipio, inclusive todavía se está pagando. La organización de las ventas grandes se ha mantenido en el mismo puesto, en cambio la panela fue cambiando hasta finalmente quedar junto a la salida sur hace unos años. El actual sitio es muy bonito y seguro, nos hemos amañado.

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La plaza de mercado ha estado lo mismo que en aquel tiempo, la única reforma ha sido la construcción del segundo piso, donde están las ventas de artesanías. También se ha procurado que la sección de comidas tenga más higiene y con más organización, e incluso ya cuentan con mesones de cemento. Hace más o menos un año se cuenta con una emisora en la casa de mercado, que sirve para dar noticias o colocar música. Cuando eso el que mandaba los celadores, barrenderos y demás era el Municipio, ahora no, ahora hay una junta entre los mismos socios que pagan el celador de día. Los celadores de noche y el barrendero todavía los paga el gobierno, porque aún se le paga a la tesorería. La panela que se vende en la plaza de mercado se produce en Piedecuesta. De los trapiches se vende al por mayor a los depósitos en donde la consiguen los minoristas. Los trapiches que aún producen panela y la venden en Piedecuesta son El Triunfo, Los Cauchos, Tierrabuena, San Cristóbal y de distintas partes. En el tiempo que mis padres vendían panela los trapiches más

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famosos y preferidos eran el puente de los Figueroa, La Palmita de don Hilario Rey y el de don Felipe Uribe. Antes de la construcción de los valles de Piedecuesta, todas esas tierras estaban sembradas de caña. Existía una cooperativa panelera a la que le llegaban semanalmente aproximadamente 3000, 3500 ó 4000 cargas de panela. La panela se diferencia por clases según el color y el tamaño. De la panela de color claro sale una aguapanela rosada, y la panela negra es muy usada para el agua dulce o guarapo, pero si no se sabe comprar se puede conseguir panela mala que da un color verde en la aguapanela. El color y la calidad de la panela varia en la calidad de maduración de las cañas y la calidad de las tierras. Se dice que los cañales sembrados en charcos o pantanos dan una panela muy mala, y la panela verdosa por ser sacada de cañas tiernas. A la panela de color claro antes les echaban químicos, ahora dicen que no porque los multaron, aunque su calidad también depende de en el modo de trabajarla descachando bien. Antes a esa

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panela le echaban Clarol y para que diera color un polvito llamado Tusca. Hoy día la panela de Piedecuesta es la mejor porque ya no lleva químicos. Incluso en Bogotá se hizo un concurso de todas las panelas y ganó la de Piedecuesta, aunque tiene mucha competencia con la panela de Santa Ana y pueblos aledaños en Boyacá. Con la abundancia de panela bajan los precios y también bajan las ventas porque todo mundo vende, incluso por las calles se está vendiendo. Venden por aquí, venden por allá. En Piedecuesta el uso común de la panela es para hacer aguapanela, guarapo, limonada e incluso gelatina al mezclarla con la pata de vaca. También para hacer melcochas y de la panela negra se sacan las mieles y guarapos para fabricar los licores. La panela se vende por el tamaño y no por el peso, ello quiere decir que 24 panelas pequeñas o 12 grandes forman una arroba. También es usada para algunos remedios caseros, para mascarillas, y para heridas porque llama mucho la carne.

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Los niños y jóvenes les gustaba ir a los trapiches para conseguir o hacer batidillos y ángeles. Los ángeles se hacían cuando la miel ya estaba en el temple, lista para salir, la sacaban con unas cucharonas y la echaban a una pila volviéndose melcochuda, se cogía lo que se regaba y se torcía. Los batidillos los hacían de esa misma miel pero le echaban esencias, y para darles color los baten con machetes de palo con los cuales a su vez se les da la forma, quedando con una base gruesa y terminado en punta. Cuando se bate con las manos se forman las melcochas, al tener que estirarse y luego torcerse. También se compraba mucha panela para fabricar el aguardiente barsalero. Un aguardiente que se traía del Guamo y la Mesa de Géridas e incluso todavía se produce y se vendía en las tiendas llamándosele barsalero o chirrinche. Para eso se vendía mucho la panela negra, aunque era una gente que la perseguían mucho, la castigaban, aunque últimamente tenían que pagar la multa en efectivo, lo importante era la plata. Al acabarse esa producción se bajaron las ventas.

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En la plaza se les empaca la panela a los compradores. Se hace para que la gente la lleve con más comodidad e higiene. Se usa el papel de azúcar, o sino en bolsas plásticas, y se ve más bonito, mejor presentado que llevarlas en la mano. Cuando era niña bajaba con mi mamá a los trapiches porque mi papá trabajaba en eso. Y veía la elaboración de la panela que es un proceso muy bonito, muy hermoso. Cuando eso la traían al mercado de la plaza, a donde también llegaba el paramero que traía la papa, por lo que se vendía mucho. Ellos llevaban mucha panela para hacer sus guarapos en el campo. El trapichero cuando eso se quedaba toda la semana porque se elaboraba panela de día y de noche, ahora en algunas partes es solo el día, y en otras trabajan de noche. Hoy ya no hay tanto proceso de elaboración pues antes todos los barrios eran tierra de caña. Piedecuesta era llamada la capital panelera. De igual modo las ventas de panela dentro de la plaza se han ido acabando, porque día tras día todo es más competido, otros se han muerto. A ello se

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suma el consumo de la panela granulada y el azúcar negro que baja las ventas y aumenta las perdidas, aunque lo mejor es el consumo de la panela original porque es la única que no tiene químicos.

AGRICULTORES Y CARBONEROS. Desde Pajonal13. Por su cantidad y tradición los cultivos más sembrados en la vereda son: La yuca, que se cosecha en 12 meses, siendo usadas como herramientas la pica, azadón, barra y surtidor. El maíz, que se cosecha en 3 meses, son sus herramientas el tractor o la pica, palanca de siembra, fumigadora y surtidor. La habichuela y el frijol que se cosechan aproximadamente en 3 meses. Son sus herramientas el azadón, palanca, barra, fumigadora y surtidor. Las frutas se cosechan en 6 meses. Son sus herramientas el azadón, pica, pala, barra y manguera.
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Fragmento de la monografía “Monteredondo” presentada a nombre del Consejo Estudiantil de la Escuela Rural Pajonal (1999) por María Cristina Becerra Cáceres a partir de las entrevistas y trabajo de campo realizado con la matrona María Mercedes Díaz de Cáceres.

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Los animales más criados en la vereda son: Pollos, que se venden a los 1,5 meses (los de galpón y a los 12 meses los criollos), son sus mayores cuidados vacunarlos, alimentarlos con concentrados, desinfectar el galpón, no estresarlos y no dejarlos amontonar. Peces de estanque, que se venden de los 9 a 12 meses, son sus mayores cuidados el desinfectar su pozo, mantener oxigenada el agua, alimentarlos con concentrado y separarlos sexualmente. Cerdos, se venden de los 2 a 3 meses. Sus cuidados son mantenerlos limpios y alimentarlos con concentrados o aguamasas. Nuestros padres y abuelos además de usar los montes para cultivar o usar los frutos silvestres, también han usado los árboles y arbustos para subsistir: ...El monte se ha utilizado para sacar madera, para hacer las casas (el techo de las casas), leña para cocinar... y cascaras de pedralejo. ...Para leña se vendía de lo que saliera: Cucharo, Jaguito y Carnervaca. Carnevaca poco porque eso es leña muy maluca,

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una leña floja como la leña de Caracolí... Para la madera de las casas era jaguito, cucharo y maíz tostado. Jaguito es un arbolito que así lo han llamado toda la vida, es una madera dura y liviana. El cucharo es una madera dura y muy pesada. El maíz tostado también es una madera muy pesada pero dura, que aguanta para los techos y para las obras... ...La leña se picaba de los montecitos y se bajaba en mulas hasta donde salían las máquinas. El mal uso de los recursos naturales ha traído consigo problemas ambientales para la vereda. Por ejemplo los predios más deforestados por insuficiencias en abonos son los de los Rondón, los predios más talados y quemados para ampliar las áreas de cultivo son los de Ramiro Rondón, Gilberto Aza, Miguel Carreño, Luis Jesús Cáceres, los predios más erosionados por apertura de carreteras o explanaciones son los de José Solimán y Gustavo jurado y los predios que más contaminan las aguas

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con basuras, estiércol de animales o químicos son los de Rubén Rondón, Isabel Cáceres y Carmen Rondón. Además de la tala y la quema el monte redondo se ve amenazado con una práctica mucho más destructiva pues buscando otras alternativas de trabajo se ha renovado la producción de carbón de leña. Al respecto cuenta doña Mercedes: ...pues ahora si está Benjamín (Cáceres) por allá en esa vaina tumbando por ahí palos pero es para descubrir, porque como la leña no la compran, o si la compran la pagan mucha barata, ellos inventaron tumbar y quemarla en carbón. En vez de venderla en metros la venden encostalada. Para hacer el carbón eso pueden echar de todo palo pero no sirve el caracolí, el carnevaca ni el sanquemecho porque hacen la brasa y se apagan, sale un carbón muy malo, muy flojo. Por lo general echan cucharo, jaguito, maíz tostado, clavito, huecesito, tubo de hierro, mulato y corazón que son palos muy duros.

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La tradición carbonífera se remonta al año en que don Julián Rondón compro su finca y la dejó al cuidado de don Cándido Cáceres y sus hijos, quien a su vez se dedicó a la extracción del carbón y no de la leña del monte porque: ...Toco eso porque de allá no se podía vender la leña cargada en mulas hasta Piedecuesta. En cambio el carbón se le echaban cuatro o seis bultos a una mula y los llevaba a Piedecuesta, y entonces se hacía más del carboncito que de la leña. Don Julián no trabajó en eso, quien inició la quemanza del carbón fue mi esposo. El busco un viejito que quemaba carbón en la Mesa, lo trajo, y él fue el que le enseño. Él hizo las pampas y empezaron a quemar carbón durante año y medio, hasta que compramos acá la finca y mi esposo volvió a hacer el intento de quemar carbón...eso sí también durante poquito tiempo. Poquito tiempo porque él tenía un cosechero que sabía todo eso de

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quemar carbón, tumbar madera y le ayudó mucho a tumbar monte y a sembrar. Y al irse ya no saco más carbón, ni tumbó más monte.

LAS GUARAPERAS. En Umpalá14. Algo que permaneció durante gran parte de su historia fueron las famosas ventas de guarapo. De entre estas podemos destacar la guarapería de la casa de Baranda y la guarapería de Belén Figueroa. Esta última ubicada en la casa de El Espino, a 30 minutos del casco urbano, al terminar una empinada cuesta. Para preparar el guarapo doña Belén tenía que cargar el agua en calabazos por otra empeñada pendiente desde el río Manco. Cuando los arrieros ascendían a este lugar encontraban un verdadero oasis en medio del desierto, el guarapo les parecía

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Fragmento de la crónica “Breve reseña histórica de Umpalá” compuesta a nombre de la Junta de Acción Comunal La Urgua (Corregimiento de Umpalá) por José Rosario Gutiérrez (coordinador del Comité de Educación).

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como un elixir divino que reconfortaba su cuerpo y les calmaba sus penas. La última guarapería que existió y que los umpaleños recuerdan con mucho cariño, por la calidad de su bebida, fue la de doña Anastasia Moreno. Esta funcionó hasta la década del año setenta. Tomar guarapo era un honor. Prácticamente no se encontraba un solo varón que no conociera los efectos que este producía en su organismo. No había distinción, lo tomaba desde el bobo del pueblo hasta el señor cura y el señor alcalde. Se decía jocosamente que el guarapo estaba bien fermentado cuando tumbaba moscas. LAS LAVANDERAS. En San Rafael y San Antonio15. Otro de los oficios más comunes en los inicios del barrio fue el de las lavadoras, señoras que se dedicaban a lavarle a la gente. Había una señora que se llamaba dolores Cadena, ella era una gran lavadora a

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Fragmento de la crónica “San Rafael” redactada a partir de las entrevistas y el trabajo de campo con Vicenta y Marina Jerez, Amas de casa y cigarreras retiradas.

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quien le pagaban como se hace hoy día, también había planchadoras. En ese tiempo no se podía lavar la ropa dentro de la casa porque no había alcantarillado, no había agua para hacerlo sobre las piedras, por lo que se buscaba el río o las quebradas. Aun para el baño personal uno debía que utilizar el río y las quebradas. El agua de comer se debía traer de ojitos de chorreras, pero ya después, como era tan difícil los del acueducto de ese entonces abrieron una pileta, hicieron una pileta en la esquina de la calle 7 con la carrera 12, la cual tenía una llave. De ahí llevamos el agua todo el mundo para comer. Pero antes de eso también la cargaban en burritos y uno compraba dos centavos la carga, que eran dos barriles de madera. El acueducto apareció en el barrio cuando empezaron a decir que colocaban tubería a cada casa con una llave, sin baño y sin nada, pero ya no recuerdo cuanto se pagaba aunque era muy barato. Empezaron a llevar el agua por tubería a cada casa, llave por llave, pero aún en esos años de 1930 a 1940 no había alcantarillado, lo que existían eran

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letrinas en las casas. Para ese entonces el río aún era completamente limpio.
Fuente: PÉREZ PINZÓN, Luis Rubén (Comp.). Barrios y veredas de Piedecuesta durante el siglo XX. Piedecuesta: Municipio de Piedecuesta, 2000. Disponible en: http://es.scribd.com/doc/60697377/Barrios-yVeredas-de-Piedecuesta-durante-el-Siglo-XX

Tomado de: GALÁN, Mario. Geografía Económica de Santander. Bucaramanga: Contraloría, 1947

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LAS MUJERES CIGARRERAS DE PIEDECUESTA Patrimonio Cultural Inmaterial
IDENTIFICACIÓN. Las Mujeres Cigarreras de cigarros finos (puros) y corrientes (chicotes) de Piedecuesta (Santander, Colombia) son reconocidas por los miembros de la comunidad como las productoras tradicionales de “tabacos” al laborar como “obreras” al trabajar en fábricas elaborando cigarros finos ó como “chicoteras” al ser trabajadoras independientes y/o domésticas que elaboran cigarros corrientes (chicotes). De tal modo, las mujeres cigarreras son trabajadoras asalariadas o independientes que desde hace doscientos cincuenta años elaboran los cigarros para uso doméstico o local, siendo transformada su actividad en una actividad de exportación desde hace ciento cincuenta años al decaer y quebrar la exportación de solo el tabaco en rama.

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Desde entonces fue diferenciada social, económica y culturalmente su actividad entre las cigarreras expertas en hacer puros y las cigarreras artesanas capaces de hacer cigarros corrientes (populares, criollos, ordinarios ó “chicotes”). La manifestación inmaterial asociada con la producción de cigarros se desarrolla, expresa y evidencia como patrimonio cultural universal ya que los cigarros finos son exportados y consumidos en toda América y gran parte de Europa, así como los cigarros corrientes son comercializados en los países andinos. Así, y por ser una expresión transnacional los cigarros finos elaborados en Piedecuesta son conocidos, divulgados, consumidos y comercializados como una artesanía de alto valor y precio internacional como se puede reconocer en sitios virtuales como http://www.foropuros.com/Tema-Acabode-recibir-los-Chicamocha. La manifestación cultural inmaterial de elaborar y consumir los cigarros hechos

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con partes de las hojas del tabaco puede ser reconocida en el área local en los barrios céntricos y populares de la ciudad de Piedecuesta en dónde se producen los cigarros finos y corrientes por parte de las fábricas de pequeños industriales como por los fabriquines artesanales. En el área Municipal su influencia está asociada con el nombre de las fábricas y marcas comerciales que dan empleo a las mujeres cigarreras de Piedecuesta y el área metropolitana de Bucaramanga. En el área Nacional la influencia de los puros y chicotes se reconoce en los departamentos y ciudades que demandan y consumen los cigarros de segunda y tercera calidad, especialmente los de la costa norte y el antiguo Caldas. En las áreas transnacionales su influencia se reconoce en las ciudades y países de América y Europa que demandan y compran vía comercio-electrónico los cigarros extrafinos elaborados por las mujeres cigarreras de Piedecuesta a través de las gestiones promovidas por los empresarios locales de marcas y vitolas.

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La producción de cigarros es una actividad laboral semanal que se lleva a cabo, por lo general, desde el mediodía de cada día lunes hasta el mediodía del día sábado, excepto en las semanas asociadas con las fiestas religiosas de semana santa, navidad y fin de año. Los cigarros se elaboran en las fábricas de puros en jornadas laborales convencionales de 7 a 5 pm. En los fabriquines artesanales las mujeres cigarreras son libres e independientes de regular su producción semanal al depender sus ingresos de la cantidad de cigarros que elaboren (“tareas”). De allí que algunas trabajen cada día desde la madrugada hasta medianoche. La elaboración manual de cigarros finos o corrientes es un oficio artesanal aprendido en las fábricas y fabriquines de Piedecuesta aunque desde el período colonial español se “torcían” de forma casera siguiendo las prácticas y técnicas europeas.

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Sin embargo, los orígenes de la manifestación artesanal de los cigarros, vitolas y marcas que se comercializan en la actualidad se asocian con las grandes fábricas de cigarros que existieron en Piedecuesta hasta mediados del siglo XX. Los cigarros finos con vitolas españolas o cubanas (habanos) decayeron en la segunda mitad del siglo XX para dar paso a cigarros de segunda (romos y reinas anillados) y tercera calidad (panetelas, calillón y calillas). Sin embargo, desde 1987 fábricas de cigarros piedecuestanas como “Gamos” restablecieron la producción de cigarros finos y extrafinos. Esa alternativa de producción fue masificada desde el año 2000 con el apoyo del Sena y la Cámara de Comercio de Bucaramanga. “Cigarros Chicamocha” es la fábrica y marca piedecuestana más representativa de la transformación de los cigarreros tradicionales en cigarreros productores de puros, tipo exportación.

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CARACTERÍSTICAS. Las mujeres cigarreras son trabajadoras asalariadas o independientes que por más de cien años han producido cigarros finos y corrientes, heredándose de madres a hijas ó de maestras–artesanas a obreras los conocimientos en la producción de cigarros corrientes y finos. De tal modo, la transmisión, divulgación, preservación y proyección del oficio de las cigarreras de Piedecuesta se da por medio de procesos de enseñanza y control de calidad de madres a hijas ó de maestras–artesanas a obreras. La manifestación cultural de la tabacultura se relaciona e influye en la comunidad pues se considera que por lo menos el 25% de la población urbana de Piedecuesta son mujeres cigarreras de cuyo trabajo dependen sus familias. En cuanto al medio, los cigarros puros se elaboran en fábricas de renombre y reconocimiento público, por ejemplo “Gamos”, “Puyana”, “Picasso”, “Chicamocha”, entre otras. Los cigarros corrientes son elaborados en los

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fabriquines existentes al interior de las casas domésticas de los barrios más populares de la ciudad de Piedecuesta, siendo comprada la mayor parte de su producción por las fábricas empacadoras de cigarros corrientes como “Comandante”, “Humos Seda”, “El Centauro”, etc., así como otros optan por comercializar sus “chicotes” con sus propias marcas. Valga resaltar que a la par de la conmemoración institucional del “Día de Piedecuesta y la Piedecuestaneidad” (26 de julio) algunos empresarios y concejales municipales han celebrado el “día del tabacalero” por medio de competencias entre los rolleros y las cigarreras al realizar en el menor tiempo y con la mejor calidad sus artesanías a base de tabaco negro. Así, la tabacultura, el oficio artesanal inmaterial y bicentenario de hacer cigarros finos y corrientes, es una actividad cuya comunidad portadora y conservadora de la manifestación son las “obreras” y “chicoteras” que trabajan en las fábricas de cigarros finos como en los

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fabriquines de cigarros corrientes de Piedecuesta. Hacer “puros” o “chicotes” es parte de un orden económico y social de los barrios más populares de la ciudad de Piedecuesta, e incluso de veredas semiurbanas como por ejemplo Pajonal – Monteredondo cuyas mujeres cigarreras campesinas son contratadas y capacitadas por Asotracig. Como manifestación de la tradición y del patrimonio inmaterial familiar o colectivo, la tabacultura se constituye en una manifestación propia de ciudadanos “libres y de todos los colores” al no ser manifiesta la existencia o participación principal ni directa de las minorías étnicas reconocidas por la Constitución Política de 1991. SALVAGUARDIA. Las propietarias y administradoras de las fábricas y fabriquines son quienes cuentan con el conocimiento heredado y la experticia acumulada para la producción de cigarros de primera y

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segunda clase, así como son ellas quienes actúan como contratantes o maestras-artesanas de las mujeres cigarreras que desean aprender. Constituyéndose esa tendencia en una práctica en la cual las aprendices de las maestras se encargan a su vez de enseñar a sus hijas o subempleadas al interior de sus casas. De tal modo, la práctica como la transmisión de las manifestaciones de la tabacultura se materializan en las fábricas por los trabajadores que intervienen en la cadena de producción, así como en los fabriquines por las mujeres propietarias y las subempleadas que intervienen en la producción de las “tareas” semanales acordadas. Reafirmándose así que ante la falta de empresas formales y obreros contratados legalmente para producir cigarros, la producción predominante de cigarros está relacionada con las mujeres cigarreras expertas y las mujeres cigarreras aprendices de los fabriquines quienes encuentran en hacer cigarros la primera y más importante alternativa doméstica,

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artesanal y permanente para obtener ingresos laborales para el sustento de su familia. Si bien las mujeres cigarreras se dividen en dos grupos socioeconómicos y culturales: las obreras de cigarros finos en las fábricas y las trabajadoras independientes (chicoteras) en los fabriquines, desde el año 2000 las instituciones municipales han gestionado con los líderes y las asociaciones de cigarreros varios procesos de capacitación en seguridad industrial y producción de cigarros finos para masificar su producción en el Municipio, y consigo mejorar las condiciones de vida de las cigarreras independientes. Para asegurar la continuidad de la tabacultura como manifestación inmaterial del Municipio y la Nación desde el ámbito de identificación requiere la gestión y promoción anual del reconocimiento y la declaratoria pública como Patrimonio – vivo- Cultural Inmaterial de las mujeres cigarreras más destacadas o de mayor tiempo y dedicación

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Desde el ámbito de documentación y registro se requiere divulgar entre las fábricas, fabriquines, instituciones públicas, establecimientos educativos, etc., la investigación titulada: “Mujeres Cigarreras e identidad piedecuestana: Historia económica y social del tabaco, los cigarros y las cigarreras como Patrimonio Cultural Inmaterial del Municipio de Piedecuesta, Santander, Colombia” (2011) como resultado público del proceso PIRS adelantado por la Alcaldía de Piedecuesta. Una estrategia para ello, a semejanza de las fábricas cigarreras cubanas, es la lectura amplificada en voz alta de textos de interés general a través de circuitos cerrados de comunicación o el uso de la radio comunal o gremial. El fortalecimiento institucional de la manifestación se puede alcanzar por medio de un programa de fomento de vivienda subsidiada y la seguridad social para las mujeres cigarreras, tanto las asalariadas como las independientes. Así mismo, se requiere el fortalecimiento a la transmisión de la tradición por medio

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de proyectos anuales que documenten la manifestación inmaterial por medio de historias de vida, la vida y obra de las mujeres cigarreras declaradas como Patrimonio –vivo- Cultural Inmaterial de Piedecuesta y el uso de medios de divulgación virtual para los proyectos concluidos. Finalmente, la manifestación requiere de acciones de sensibilización y capacitación al garantizarse la continuidad por parte de las instituciones públicas a los procesos de capacitación en la elaboración y mejoramiento de la producción de cigarros finos y cigarros corrientes, aunado a la difusión y promoción del día del tabacalero como espacio de encuentro, reconocimiento y exaltación pública de las mujeres cigarreras.
Fuente. Adaptación del texto de: PÉREZ PINZÓN, Luis Rubén (Dir.). Mujeres cigarreras e identidad piedecuestana. Historia económica y social del tabaco, los cigarros y las cigarreras como patrimonio cultural inmaterial del Municipio de Piedecuesta, Santander, Colombia (Informe PIRS). Piedecuesta: Municipio de Piedecuesta, 2011. Disponible en:
http://www.sinic.gov.co/SINIC/Publicaciones/PublicacionesDetalle .aspx?ID=910&TIPO=P&SERID=17&SECID=4&AREID=2

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2. Actividades socioproductivas para estudiantes

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ENSAYOS SOBRE LOS EMPRENDEDORES ARRUINADOS DURANTE LA ÚLTIMA GUERRA CIVIL

1. LA VIDA COTIDIANA DE LOS ARTESANOS DEL FIQUE

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Leo con ensayo.

atención

el

siguiente

Los artesanos. En Piedecuesta, durante el siglo XIX e inicios del XX, los artesanos del fique utilizaban las fibras vegetales extraídas del maguey (agave o sisai) para la elaboración manual o con maquinas rústicas de cabuyas, lazos, sacos y empaques que eran extremadamente importantes para la economía agroindustrial de la región. Con las cabuyas se amarraban los bultos de panela, con los lazos y cordeles se amarraban y tiraban los ganados, en los sacos se empacaban las cargas de café, cereales, legumbres, cítricos, hortalizas, etc., que eran llevados hasta la plaza principal cada día de mercado, algunos

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empaques en forma de bolsas servían para transportar mercancías o el “mercado” con el que se sustentaban las familias semanalmente, las bestias de carga usaban aparejos hechos en su mayoría con las fibras del maguey, y para poder caminar de igual modo se necesitaba usar alpargates cuyo tela y suela eran de fique. Las artesanías de fique hacían parte de la cotidianidad de todos los piedecuestanos, incluso, los “bobos” del pueblo y las gentes más humildes a falta de correas y tirantes ajustaban sus enaguas o sostenían sus pantalones con tiras de cabuya o de fique seco al ser tan resistentes como el cuero. Hoy en día los herederos del trabajo artesanal del fique, algunos descendientes de las comunidades indígenas guane y chitarera del cañón del Chicamocha, siguen transformando las fibras del maguey en cabuyas y lazos por medio de “tornos” hechos de madera. Así mismo, elaboran los sacos que son usados para el empaque y transporte de semillas y hortalizas con ayuda de complejos y rústicos telares de madera en los cuales entrecruzan los hilos y pitas de

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fique previamente enrollados hasta formar extensos rollos de tejido que son cortados y unidos con agujas. Hace más de cien años, específicamente en los últimos meses de la guerra de los mil días, los artesanos del fique estaban muy afectados por las consecuencias sociales y económicas de la guerra debido a que las batallas urbanas y las luchas de guerrillas rurales afectaron la extracción de las fibras del maguey, y consigo, su transporte hasta los centros urbanos. Con lo cual, no solo se cuadruplicó el valor de las pocas cargas que llegaban de los valles cercanos ya que los artesanos ante la escasez de materias primas y la creciente demanda de sus productos debieron incrementar el precio de los mismos lo cual contribuyó a agravar las penurias económicas que vivía la gente común. La inflación a la que debían someterse todos, entendida como “el aumento continuo y sostenido de los precios”16, desencadenó efectos de incremento constante de todos los productos a
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BLONDET, José Luis y FAJARDO CORTEZ, Víctor. El fantasma de la inflación. Bogotá: Banco de la República de Colombia – Banco Central de Venezuela, 2001. P. 26. (Cuadernos Banco de la República)

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precios inalcanzables para las gentes más humildes. El papel moneda que emitían los bancos del Departamento no alcanzaba o muchas veces no servía para nada, las pocas monedas de oro, plata o cobre que quedaban en circulación no servían para comprar todas las materias primas necesarias para mantener la producción de artesanías, así como los artesanos por ser gentes humildes y sin bienes no podían pedir créditos a los banqueros, los tenderos, los hacendados ni los usureros ya que su única garantía eran el trabajo y la producción que ya no podían realizar o comerciar diariamente. Para los artesanos de Piedecuesta que vivían en barrios como Hoyo Chiquito y Villanueva la producción de artesanías de fique se constituía en la fuente directa de su sustento diario y en insumos fundamentales para garantizar la dinámica productiva y de transporte de los monocultivos extraídos desde las cuencas de los ríos Chicamocha, Lebrija y Suárez hasta los puertos fluviales de los ríos Magdalena y Catatumbo. A inicios del siglo XX todo se amarraba o empacaba con productos derivados de

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las fibras del maguey por ello consideramos importante saber ¿Cómo afectó a los artesanos del fique la inflación consecuente con la guerra de los mil días, y específicamente, cómo se alteró la vida cotidiana de los piedecuestanos?. Las artesanías. En Santander, antes de la guerra, las artesanías más importantes fueron realizadas a mano por mujeres. Entre ellas estaban la bayetilla, frazadas, lienzo, ruanas o hamacas, e incluso, los famosísimos sombreros de “jipijapa” o sombrero de Panamá que fueron exportados después de ser realizados con las hojas trenzadas de una palma nativa. De 1820 a 1870 en Colombia se fabricaron muy pocos artículos y todos ellos se hacían totalmente a mano. Las telas y ropas burdas, los muebles sencillos y los utensilios domésticos eran elaborados por artesanos en los talleres de sus propias casas. La mayoría de los colombianos no sabían leer ni escribir, no conocían las maquinas ni sabían cómo usarlas. Fue por ello que el uso de las máquinas y la forma de aprender los oficios prácticos tuvo que esperar casi

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todo el siglo XX hasta que la gente cambió de mentalidad y empezó a ver la importancia y la utilidad de usar nuevas tecnologías para reducir el tiempo de trabajo y para abaratar el corto de elaboración de los artículos. Sin embargo, los liberales belicistas, convencidos que sólo con la guerra se podía sacar al país de los males en que había sido postrada por los conservadores y su regeneración, liderados por Rafael Uribe Uribe e inspirados por el romanticismo revolucionario de los abogados e intelectuales capitalinos decidieron en un “café” de Bogotá irse por tercera vez a las armas después de los fracasos y derrotas de 1885 y 1895. El escritor piedecuestano Joaquín Quijano Mantilla (1875 – 1949), como testigo y combatiente liberal en las batallas que se pelearon al sur y norte de Santander expresó que la guerra fue promovida por el socorrano Roque Julio Carreño quien “llevaba en sus venas el calor de las grandes rebeldías” al promover un documento en que se señalaba el 18 de octubre como día de inicio de la confrontación sin proyectar los

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cien mil colombianos que morirían por seguir o combatir su proyecto y los millones de pesos que dejaría en ruinas, pérdidas y deudas. Sin embargo, el político Juan Manuel Rudas se opuso porque con ella estaba: “decretada la disolución de la Patria. ¿Y quién hace esta guerra? No la hacen los hombres ricos del Partido ni sus grandes patricios, sino los cafeteros arruinados de Santander y esa juventud impetuosa y agresiva que vegeta en esas breñas, sin caminos, sin trabajo y sin más aspiraciones que las armas”17. Así, la guerra no fue planeada para que la pelearan los veteranos generales liberales de las guerras perdidas ni los caficultores arruinados. Al igual que el combatiente liberal Enrique Otero D’Costa en sus “Dianas Tristes”, Quijano aseguró al cumplirse veinte años del tratado de Paz que la guerra fue concebida para que “la juventud estancada por una enseñanza egoísta” saliera a luchar en nombre del partido y sus ideales radicales contra la regeneración conservadora y
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QUIJANO MANTILLA, Joaquín. Lo que dijo mi espada. En: RUEDA RUEDA, Eduardo. Et. al. La guerra de los mil días en letras santandereanas. [En línea]. Bucaramanga: El libro total/SIC, 2000. P. 63. Disponible en Internet vía: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1

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sus vicios como eran: “los manejos impuros de los caudales políticos, las tropelías en el sufragio y la soberbia de los vencedores, que no dejaba a los vencidos más derecho en la vida nacional que el de pagar las contribuciones y sufrir el peso de sus odios”18. Sin embargo, a las jóvenes “huestes de intelectuales, elementos de alta sociedad y gentes buenas y muy distinguidas”19 que fueron sacrificados en las batallas de Piedecuesta, Bucaramanga (Puerta del Sol) y Palonegro al no contar con armamento, municiones ni entrenamiento se le sumaron los liberales de base, es decir, los artesanos y pequeños comerciantes de los pueblos cercanos a la capital de Santander. Parecía que los ecos de la inconformidad contra el régimen conservador que había propiciado el atraso y la ruina a los bastiones santandereanos del liberalismo radical solo habían llegado a oídos de los artesanos que durante toda la segunda mitad del siglo XIX habían promovido movimientos a favor (los melistas) o en
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Ibíd. P. 64 - 65 RUEDA RUEDA, Eduardo. Palonegro y la guerra del 99 en Santander. En: Ibíd. [En línea]. Bucaramanga: SIC, 2000. P. 19. Disponible en Internet vía: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1

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contra de la causa liberal (los culebra pico de oro) al ser aún movidos por las “consignas y la retórica del liberalismo”20, y especialmente, porque eran los sectores terciarios que habían sido directamente arruinados con la crisis de los precios y la ruina de los caficultores. La mayoría de los insumos, empaques y recipientes que usaban los cultivadores, cosecheros, transportadores y comerciantes exportadores de café estaban hechos con fibras vegetales de maguey, guadua, mimbre, bejuco, etc. Específicamente, las cabuyas, lazos, enjalmas, pretales y sacos que se usaban para recoger, almacenar y transportar el café estaban hechos con los productos elaborados por los artesanos del fique. Incluso, las alpargatas, mochilas y abrigos que usaban las gentes comunes que recolectaban las cosechas estaban hechas de fique. Por ello, al expandirse o decaer la producción cafetera no solo se afectaron los transportadores (arrieros, ferrocarrileros, navegantes, etc.) pues “…los cafeteros, además, conformaron
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MELO, Jorge Orlando. Capítulo 2: La república conservadora. En:________. Colombia hoy. Bogotá: Presidencia de la República, 1996. P. 48

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una creciente demanda de empaques y maquinarias simples para el procesamiento del café, lo que permitió el surgimiento de algunas industrias 21 urbanas” . Los sacos de fique eran los más útiles para empacar y transportar los granos del café, y aún hoy se siguen usando “…por su resistencia, porque permite la respiración de su contenido y por una característica esencial en casos como el café: conserva el aroma. Además, en un mundo preocupado por lo ambiental, tiene la cualidad de ser biodegradable, lo que la pone en ventaja frente a las fibras sintéticas”22. Con el estancamiento de la producción de café por causa de la guerra, las industrias urbanas de los tejedores y comerciantes de fique de los barrios ubicados al norte de Piedecuesta también debieron declararse en ruina. Al no poderse preservar el ciclo trianual de comercialización y procesamiento de las fibras secas del maguey oriundas de los cultivos silvestres o como cercas vivas en
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Ibíd. P. 73 CARDONA, Paola. La cabuya. [En línea]. Bogotá: Semana.com, 24 de junio de 2006. Disponible en Internet vía: http://www.semana.com/noticias-especiales/cabuya/95439.aspx

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el piedemonte y los valles formados por los ríos Oro, Hato, Frío, Manco y Chicamocha a los artesanos del fique no les quedó otra alternativa que buscar con las armas lo que no se podía obtener con los husos, las lanzaderas y los telares. Así, comprar un saco de fique era imposible al no poderse producir, y de existir, debía cuadruplicarse el costo original al acomodarse los artesanos a los vaivenes tributarios, inflacionarios y monetarios. Siendo su mayor frustración saber que en los países más prósperos del hemisferio ya se empezaba a usar el fique como papel moneda al ser elaborados billetes que aprovechaban esas fibras al ser abundantes, baratas, resistentes, delgadas, livianas y de fácil impresión. Pero las cosas no siempre fueron así. De acuerdo al Comisario de Agricultura Nacional en su informe al Gobierno Nacional, la producción y transformación del fique en Santander se caracterizó en 1880 por las siguientes cifras de prosperidad: “Se producen anualmente tres millones de kilos de hilaza que se venden a 12½ centavos el kilo; se

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envían a Boyacá y Venezuela doscientos mil kilos y el resto se fabrica en los siguientes artefactos: Cinco millones de pares de alpargatas que se venden a 1.12½ centavos cada uno; trescientos mil pares de sacos que se venden a 50 centavos cada uno y un millón de lazos de 4 metros que se venden a 35 centavos cada uno”23. Por otra parte, al analizarse las cifras de producción nacional y regional de café se concluye que el cultivo, cosecha y comercialización de esa semilla se quintuplicó entre 1870 y las cifras reportadas un año antes de la guerra 24. De tal manera, fue la guerra misma y no la crisis de los precios lo que estancó y redujo la producción cafetera, y consigo, la producción y ocupación productiva de los artesanos del fique al elaborar sacos y cabuyas. Obligando a esos trabajadores como a sus familias a tener que vivir de la venta
23

MOJICA PIMIENTO, Amílcar y PAREDES VEGA, Joaquín. El cultivo del fique en el departamento de Santander. [En línea]. Bucaramanga: Banco de la República - Centro regional de estudios económicos, julio de 2004. P. 6. Disponible en: http://www.banrep.gov.co/documentos/publicaciones/regional/CREE/sant ander/Cultivo-fique-Santand.pdf 24 MELO, Jorge Orlando. Capítulo 2: La república conservadora. Op. cit. P. 69

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por “trueque” con lo poco que podían elaborar, de la poca materia prima que podían procesar en los alrededores, reduciendo su dieta a los productos de pancoger que sembraban en sus solares. Hoy el fique es la fibra natural más importante y rentable de la Nación y es Colombia su principal cultivador y manufactor mundial25. Sin embargo, durante la Guerra de los Mil Días los artesanos más arruinados, miserables o desesperados por el hambre tuvieron que apelar a viejas y tóxicas prácticas alimenticias de los indígenas tejedores de la región como: extraer con golpes de piedras el jugo del tronco (corazón) de la planta de maguey para transformarlo en bebidas nutritivas, saciar el hambre con los bulbos tiernos que servían de semillas, emplear los jugos ácidos que caían de la torsión de las pencas al extraer las fibras agroindustriales como licor, medicamento y anticonceptivo universal26. Sumándose a ello otras prácticas como: emplear las hojas inútiles como cataplasmas, usar los tallos alargados en
25 26

CARDONA, Paola. Op. cit. MOJICA PIMIENTO, Amílcar y PAREDES VEGA, Joaquín. Op. cit. P. 6

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los cuales se polinizaban las flores y crecían las semillas como maderas para los techos y paredes de bahareque, usar las fibras inútiles o manchadas como cuerdas o rellenos de almohadas y colchones, etc., demostrando esas prácticas de recolección y sostenimiento frugívoro, según el decir de las gentes durante la guerra como el de los abuelos de la vereda en la que pasamos nuestros días, que les tocaba vivir así porque “…todo está muy caro y la plata ya no vale nada”.

1.2 A partir de la lectura anterior, desarrolla las siguientes actividades: 1.2.1 Con la ayuda de tu docente, realiza un resumen no mayor a diez líneas mediante el cual hagas una síntesis de la influencia de la última guerra civil en la producción y economía del fique en Piedecuesta. 1.2.2 Visita un taller urbano o rural donde se trabaje en la manufactura de las fibras de fique en bienes de consumo y define

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desde la observación o entrevista realizada que se entiende por: - Huso: - Hiladora: - Torno: - Telar: - Costal: - Pita: 1.2.3 Averigua con la ayuda de las personas más adultas del lugar donde resides y dibuja de forma ordenada las etapas productivas más importantes asociadas con el fique en cuanto a: Cultivo del fique

Cosecha del fique

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Hilado del fique

Productos comerciales hechos con fique Cabuyas Lazos Costales

Uso social de los tejidos de fique Saco de papas

Recursos electrónicos útiles: Artículo en Vanguardia Liberal “La historia que se esconde tras las fibras del fique” (24 junio 2012)

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Producción del fique en Piedecuesta (52)

Tomado de: GALÁN, Mario. Geografía Económica de Santander. Bucaramanga: Contraloría, 1947

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2. HACIENDAS CAFETERAS, INFLACIÓN Y VIDA COTIDIANA

2.1 Leo con atención el siguiente ensayo Las haciendas. Los hacendados de Piedecuesta fueron los herederos de las tierras de los grupos fundadores de Girón y Pamplona en cuyas haciendas tenían cultivos de café, caña, pastos, tabaco, etc., de acuerdo a cada uno de los pisos térmicos en que se encontraban. Además de las casas en que residían en cada una de las haciendas poseían casaquintas en el poblado de Piedecuesta, específicamente en los barrios Centro, San Antonio y Cabecera (San Rafael). Los hacendados conformaban la elite del Municipio al ser personas de mucho dinero e inversiones, tenían cientos de trabajadores y jornaleros a su mando, permitieron que algunos de ellos con sus familias construyeran casas provisionales en puntos estratégicos de sus propiedades, así como hacían prevalecer sus privilegios al discriminar a los demás por ser pobres y dependientes de sus

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decisiones, a lo cual se sumó el uso de técnicas tradicionales de producción al negarse a usar nuevas tecnologías y prácticas productivas para sus monocultivos. Un ejemplo de esas haciendas y familias fue la “Hacienda La Unión” de la familia Figueroa Rey en la vereda Pajonal, lugar donde hemos vivido y crecido, que unida a la Hacienda El Puente hace pensar que los Figueroa Rey, específicamente Carlos y Luis Enrique, se constituyeron en los latifundistas que dominaban la producción de caña de azúcar, ganados, café y tabaco a lo largo y ancho del valle del Río de Oro. Tan sólo el día que los jornaleros decidieron rebelarse a las condiciones de vida que tenían pidiendo una reforma agraria fue que ese modelo de producción y dominio de la tierra cambió propiciando nuevas formas de convivencia, salarios y productividad. Los cambios habían empezado hace más de cien años. Durante la Guerra de los Mil Días los hacendados de Piedecuesta padecieron muchas dificultades debido a los costos, gastos y daños que les había causado a sus propiedades el apoyar a

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los ejércitos de sus partidos políticos, al ser embargados o secuestrados parte de sus bienes, al ser reclutados como soldados sus mejores trabajadores, y especialmente, porque no circulaba dinero útil para garantizar la producción de las tierras, la manutención de los aparceros y el mantenimiento de las haciendas. A ello se aunaba la resistencia de los bancos de la capitalina Bucaramanga a prestar dinero con altos intereses debido a la situación de incertidumbre y desconfianza económica que se vivía con la guerra. En ese panorama, la inflación, entendida como “el aumento continuo y sostenido de los precios”27, afectó a los hacendados y sus dependientes porque las materias primas, abonos, insumos, etc., para sembrar, mantener y cosechar los cultivos subieron tanto de precio que llegaron a cuadruplicarse, con lo cual, los productos que eran llevados al mercado semanal y a las casas comerciales de exportación también subieron de forma rápida e incontrolada, a tal punto, que llegaron a ser exageradamente caros y el dinero
27

BLONDET, José Luis y FAJARDO CORTEZ, Víctor. El fantasma de la inflación. Bogotá: Banco de la República de Colombia – Banco Central de Venezuela, 2001. P. 26. (Cuadernos Banco de la República)

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circulante como las pocas monedas de metal precioso que quedaban o los abundantes billetes emitidos por los bancos no alcanzaba para comprar muchas cosas. Por ser el producto más importante de la economía, la crisis nacional e internacional del café de 1896 a 1899 se agudizó mucho más con la guerra y afectó a las familias propietarias de las haciendas que lo producían al oriente y suroccidente del Municipio, así como a los jornaleros y trabajadores ocasionales que dependían de su cosecha, secado y transporte. Por ello, nos interesa saber ¿Cómo afectó a los productores y consumidores de café la inflación consecuente a la guerra de los mil días, y específicamente, cómo cambió ese grano la vida cotidiana de los piedecuestanos?. Los cafetales. La Guerra de los Mil Días promovida por los defensores de la producción cafetera en su afán por acabar con la ruina generalizada que vivían los cultivadores, transportadores, trilladores y comerciantes exportadores del café sólo trajo más ruina a los productores, no logró el derrocamiento

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del régimen conservador y regenerador para cambiar el modelo económico que se suponía había estancado el progreso nacional y la fortuna de los cafeteros de las provincias más liberales, así como en la práctica solo benefició a los generales victoriosos y a los banqueros que financiaron sus victorias. Los generales obtuvieron como recompensa de sus esfuerzos crecidas pensiones y fértiles terrenos expropiados a los hacendados y campesinos liberales, así como los banqueros por vía de expropiación hipotecaria se quedaron con las mejores haciendas de los empresarios del café, tanto liberales como conservadores, al no cumplir con sus deudas pues habían proyectado ganancias entre del 35% al 50% más no la ruinosa caída en los precios. Valga advertir que muchos de esos banqueros y usureros habían sido los beneficiados en el pasado de las bonanzas del cacao, el tabaco, los sombreros, la quina, etc., razón por la cual habían acumulado grandes fortunas de monedas nacionales e internacionales que les servía para respaldar el papel – moneda que entregaban a quienes

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confiaban a sus casas comerciales sus fortunas como a aquellos que obtenían previa hipoteca y fianza de un bien valioso alguno de sus créditos financieros. Jorge Orlando Melo explica el origen de los bancos y los banqueros de Estados como Santander, y especialmente, su creciente acumulación de las tierras más aptas para los monocultivos de la siguiente manera: “La exportación de dinero para cubrir los deficits de la balanza comercial condujo, como es obvio, a una contracción de la oferta monetaria y a una elevación de las tasas de interés. Esto hizo particularmente rentables las actividades financieras, desde las complejas operaciones de los comerciantes exportadores e importadores que desviaban parte de sus capitales a operaciones de crédito hasta los prestamistas y usureros del pueblo, que consolidaron su carácter de caciques locales y probablemente

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expandieron sus posiciones como propietarios de tierras”28. En el caso de Piedecuesta, durante y después de la guerra los únicos que salieron beneficiados de la misma fueron las familias conservadoras, en su mayoría comerciantes exportadores afectos al gobierno central o familiares de los generales oficialistas, a quienes la mayoría de piedecuestanos les debían un favor o una cuota por pagar. De allí que ellos, antes, durante y después de la guerra habían sido uno de los factores causantes de la guerra y la hiperinflación que se originó porque se negaron a realizar créditos a los productores minifundistas y hacendatarios de café para reactivar su producción a pesar que el negocio garantizaba una ganancia neta del 50% por cada saco de 60 kilogramos exportado29, denunciaron a los empresarios y propietarios liberales para que el gobierno les obligase a realizar ruinosos empréstitos forzosos, acumularon los bienes más demandados
28

MELO, Jorge Orlando. Cap. 2: La República Conservadora. En: ________. Colombia Hoy. Bogotá: Presidencia de la República, 1996. P. 46 29 Ibíd. 71

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por las gentes comunes para luego manipular los precios, especularon con las existencias y el valor de los productos necesitados por la gente de acuerdo a la familiaridad o partidismo que tuvieran comprador y vendedor, se constituyeron en los agentes reguladores de las monedas y los papeles-moneda que se debían usar en el comercio local al depreciar o desusar los billetes de los liberales que no tenían un respaldo real en el patrón oro o en divisas extranjeras. Asumieron la guerra como una “compañía industrial” de rápido y creciente enriquecimiento al especular con las provisiones y los abastos militares que requería cada bando cuadruplicando los precios, y especialmente, embargaron y expropiaron a los pequeños, medianos y grandes propietarios de tierras constituyéndose en la nueva clase hacendataria productora de ganados y azucares con la cual las gentes de Piedecuesta debieron coexistir durante el siglo XX. Evidencia de ello es que Santander pasó de producir el 80% del café en 1875 a sólo el 30% para 1913 con sus haciendas de aparceros 30.
30

Ibíd. P. 70

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La economía del café salvó al país cuando los tabacos y las quinas resultaron ser improductivos e insuficientes para dar continuidad a las políticas exportadoras que garantizaran el flujo de divisas internacionales, la producción de moneda nacional por los bancos estatales o los nacionales (federales), el pago de la creciente burocracia y la financiación de los proyectos de desarrollo vial que requería el país. Solo la guerra y los guerreros liberales en nombre de los caficultores de Santander estaban dispuestos a revivir esa fuente de riqueza nacional y a conservar el derecho a la dignidad y propiedad de las tierras cafeteras. Luchar por los caficultores en medio de su ruina, y consigo, afrontar la ruina del Estado al desencadenar una inflación creciente e irreversible para financiar los ejércitos contrarrevolucionarios nacionales y asegurar lealtades regionales al centralismo eran causas justas para cada bando. Valga recordar que la economía de las familias campesinas micro, mini y latifundistas santandereanas asociadas

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con la caficultura había sido considerada desde mediados del siglo XIX por la comisión corográfica hasta los años 50 del Siglo XX como “el eje de la producción cafetera de exportación, llave del desarrollo capitalista del país y de la multiplicación de sus fuerzas productivas, a la vez que base y abastecedora fundamental del mercado interior”31. Procesos productivos independientes y sin “conciertos” de sujeción servil de los campesinos con los grandes hacendados a lo cual se sumaba que “las relaciones mercantiles eran más intensas, pero aún así se reducían a adquirir sal, cebo, telas y alimentos no producidos localmente, a cambio de los excedentes de su propia producción”32. Ser liberal en Santander, a finales del siglo XIX, era sinónimo de cultivador de café y exportador comercial de ese grano seco y trillado. Por ello, aquellos que se asociaron a la “empresa” guerrerista de 1899 tenían planeado derrotar a los conservadores, acabar con su regeneración proteccionista y hacerse por remate a una hacienda “goda” para
31

KALMANOVITZ, Salomón. El desarrollo histórico del campo colombiano. En: MELO, Jorge Orlando. Op. cit. P. 285 32 Ibíd. P. 287

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dedicarse a exportar y vivir de las ganancias del café. Ejemplo de ese imaginario son las representaciones literarias que sobre la Guerra de los Mil Días expresaban: “…si ganaban todo se volvería fácil. La victoria los acompañaría como si los envolviera en un papel de plata brillante. Samuel podría retirarse del ejército y comprar a menos precio una hacienda en Santander. Se había jurado llegar rico en la tierra de donde habían salido sus padres. Lograría que de nuevo se pronunciara allí sus apellidos con respeto, como sucedía antes de la ruina y el exilio de su familia”33. Pero los “señores” de la guerra olvidaban que otros grupos sociales también buscaban beneficios particulares al enrolarse en el ejército revolucionario o en el oficialista. Según David Johnson: “Durante los decenios de 1880 y 1890 miles de personas se trasladaron a las regiones cafeteras del centro y del norte de Santander,
33

MUJICA, Elisa. Catalina. En: RUEDA RUEDA, Eduardo. Et.al. La guerra de los mil días en letras santandereanas. [En línea]. Bucaramanga: El libro total/SIC, 2000. P. 46. Disponible en Internet vía: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1. Negrilla agregada.

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en donde se estaba experimentando una nueva prosperidad. No es difícil imaginar la frustración de estos ambiciosos agricultores: huyeron del fracaso en el sur, se trasladaron con sus familias y recuperaron temporalmente su bienestar, sólo para enfrentar de nuevo el desastre después de 1896”34. Al reducirse la demanda de trabajadores se aumentó la oferta de desempleados que aceptaron renunciar a su libertad laboral para pasar a ser aparceros de los hacendados sin derecho a cultivar ni cosechar. La guerra los liberó. Otro fenómeno que se desencadenó con la guerra fueron las miserias especulativas e inflacionarias que produjo la guerra al ser vividas por todos los actores del conflicto. Al dejar de ser un conflicto corto y de rápida definición entre ejércitos como sucedió en 1885 y 1895 para transformarse en una guerra de desgaste entre guerrillas de asalto se
34

JOHNSON, David Church. Reyes González Hermanos: la formación del capital durante la Regeneración en Colombia. En: Boletín cultural y bibliográfico. Bogotá: Banco de la República. 1986. Vol. XXIII, No. 9. En: http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/boletin/boleti4/bol9/ reyes.htm

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acrecentó la especulación monetaria del gobierno, el endeudamiento externo, los crímenes de guerra de los revolucionarios para abastecerse, y consigo, el hambre y la miseria de las familias de cada bando que en sus pueblos de origen esperaban con angustia el retorno de los combatientes. Al no obtenerse los triunfos ni las riquezas esperadas por cada partido, la primera acción que tuvo que ser declarada y promovida para salir de la ruina y la pobreza, al igual que durante las postguerras generadas por las crisis tabacaleras, fue generar empleo y trabajo para todos al propiciar la preparación de los cafetales para la siguiente cosecha y la pacificación de los ánimos al volver a aceptar cada quien los roles y salarios que habían tenido en la caficultura desde 1896. A partir de 1903, la vía guerrerista para la crisis cafetera de 1899 fue opacada y rechazada por una era de progreso material y laboral caracterizada por las crecientes exportaciones cafeteras que recuperaron la tendencia que prexistía, se incrementaron los ingresos de divisas y

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se redujo la inflación monetaria como la especulación en los precios. En general, se expandió y consolidó el capitalismo en toda la nación al vivirse una época caracterizada por: “grandes demandas estacionales de mano de obra asalariada para recoger las cosechas del grano, el campesinado parcelario se integra más firmemente al mercado, se intensifica el tráfico comercial, crecen inusitadamente los ingresos públicos y naturalmente la corrupción administrativa y existe una febril actividad de construcción de ferrocarriles, vías y puertos para asegurar el flujo regular de las exportaciones y garantizar su incremento”35. La “última” guerra civil sirvió para entender que las crisis productivas y económicas no se podían seguir solucionando por la vía armada y que era necesario diversificar la actividad productiva de la mano de obra dedicada a sólo un oficio o monocultivo, buscar otras fuentes de trabajo, producción y exportación, y especialmente, estar
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KALMANOVITZ, Salomón. Op. cit. P. 297

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dispuestos a innovar con nuevos productos, técnicas y tecnologías para ser competitivos. Las actuales generaciones de santandereanos ya no son formadas para cultivar ni cosechar. Ninguno de nosotros sabe cómo hacerlo en las tierras de los antiguos hacendados pues es más rentable emplear la tierra para producir entre los pastos de engorde y los cañaduzales algunas cosechas de pancoger ó cultivar plantaciones de corta duración, con pocos gastos y que permiten rotar las cosechas a las demandas legales e ilegales del mercado, evitando así la ocupación permanente de los terrenos con los arbustos de café y sus costosas plagas.

2.2 A partir de la lectura anterior, desarrolla las siguientes actividades: 2.2.1 Con la ayuda de tu docente, realiza un cuadro sinóptico no mayor a tres niveles mediante el cual hagas una síntesis de la influencia de la última guerra civil en la producción y economía del café en Piedecuesta.

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2.2.2 Visita una finca cafetera (veredas Guamo, San Miguel, Mesa de Géridas o de Los Santos, etc.) donde se trabaje aún en la recolección y manufactura de los granos de café en bienes de consumo y define desde la observación o entrevista realizada que se entiende por: - Catabra: - Despulpadora: - Beneficiadero: - Tostadora: - Molino: - Pasilla: 2.2.3 Averigua con la ayuda de las personas más adultas del lugar donde resides y dibuja de forma ordenada las etapas productivas más importantes asociadas con el café en cuanto a: Cultivo del café

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Cosecha del café

Tostado del café

Presentaciones comerciales del café Granos Granulado Soluble

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Consumo social del café Tinto

Recursos electrónicos útiles: Sitio del café orgánico de la Hacienda El Roble en la Mesa de los Santos

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Producción de café en Piedecuesta (52)

Tomado de: GALÁN, Mario. Geografía Económica de Santander. Bucaramanga: Contraloría, 1947

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3. VIDA COTIDIANA DE LOS GANADEROS Y CARNICEROS

3.1 Leo con atención el siguiente ensayo Los ganaderos. La primera batalla de la guerra de los mil días ocurrió el 28 de octubre de 1899 en las calles de Piedecuesta que servían de entrada y salida hacia Bogotá. Los liberales venidos desde la capital del país pretendían tomarse el poder y sacar a los conservadores de los bastiones de riqueza y poderío electoral más importantes de Santander como eran Bucaramanga y Cúcuta. Su deseo de recuperar por las vías de las armas lo que por medio de la democracia, la economía ni la educación habían logrado no sólo afectó las actividades cotidianas, productivas y económicas de los piedecuestanos por parte de los invasores pues debieron hacer frente a su amenaza combatiendo con piedras, palos y demás instrumentos de trabajo desde los corrales, establos y mediaguas urbanas al lado de los veteranos

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conservadores armados de los mejores fusiles de la época. La resistencia de los piedecuestanos y las tropas conservadoras durante la batalla de Piedecuesta fue descrita por uno de los combatientes liberales de la siguiente manera: “Todos juntos nos dirigimos a la Mesa de los Santos para descender de allí, el 28 de octubre, a fin de asaltar a Piedecuesta, posición ocupada por una numerosa guarnición de veteranos del gobierno. En unas corralejas o potreros, lo más próximo posible al poblado, nos distribuyeron a la mayor parte en tres filas. Los de adelante portaban las pocas armas que se llevaba, y lo demás debían empuñar las de los que fueran cayendo en el combate”36. Al anochecer de ese día, cansados y derrotados, los revolucionarios liberales

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RUEDA RUEDA, Eduardo. Palonegro y la guerra del 99 en Santander. En: ________. Et. al. La guerra de los mil días en letras santandereanas. [En línea]. Bucaramanga: El libro total/SIC, 2000. P. 17. Disponible en Internet vía: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1

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decidieron retirarse y reagruparse en la Mesa de los Santos. Su avanzada no había sido significativa porque “…desde las torres de Piedecuesta y del cerrillo del cementerio nos abaleaban sin tregua ni descanso; éramos pues atacados por el flanco izquierdo y el frente”37. Al retornar el 11 de noviembre encontraron la ciudad abandonada por las tropas oficiales, las cuales se replegaron para propiciar la batalla de la Puerta del Sol en Bucaramanga con el fin de hacerles caer a todos los liberales en una emboscada que propició la muerte de las “huestes de intelectuales, elementos de alta sociedad y gentes buenas y muy distinguidas”38. Los hechos de la primera batalla de la Guerra de los Mil Días permiten reconocer que la ganadería y la cría de animales para el consumo local era una práctica que caracterizaba los barrios del sur y occidente de la ciudad al estar formados por solares y potreros en los
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OTERO D´COSTA, Enrique. El Alférez Acosta. En: ________. Dianas tristes (1905). [En línea]. Bucaramanga: El libro total/SIC, 2000. P. 35. Disponible en Internet vía: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1 38 RUEDA RUEDA, Eduardo. Palonegro y la guerra del 99 en Santander. Op. cit. P. 19

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cuales se cebaba o realizaba el sacrificio diario de la carne que abastecía la gente. Los barrios por los cuales pretendieron los liberales tomarse a Piedecuesta eran denominados Hoyo Grande y La Pesa, siendo nombrado ese último de esa manera al ser el sector de la ciudad más retirado y con suficiente agua para el sacrificio, limpieza, preparación y corte de la carne que era vendida en la carnicería (fama) municipal. Las guerras que habían vivido los piedecuestanos les habían enseñado a aprender a vivir las crisis alimentarias propias de los asaltos, cierres de vías y cobros inusitados de impuestos o donaciones por los combatientes regulares e irregulares, que sumado al abigeato, el secuestro de semovientes y la expropiación de cabezas de ganado para alimentar la tropa de uno u otro bando, conllevaba a que en poco tiempo los abastecimientos urbanos de carne vacuna, caprina, porcina y avícola se disminuyeran, y consigo, la escasez propiciaba un incremento exorbitante de los precios. Cada ganadero o matarife debía pagar altos impuestos por cada cabeza de

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ganado que entraba a la ciudad y posteriormente por cada cabeza que era sacrificada y vendida, con lo cual, comer carne en tiempos de guerra fue un manjar al que podían acceder sólo los ricos que podían pagar a regañadientes el alza en los precios de los alimentos básicos. A esos sobrecostos y especulaciones, propios de una economía en inflación, es decir del “aumento continuo y sostenido de los precios de la mayoría de los bienes y servicios que se compran y se venden”39, se agregaba la recuperación de las pérdidas y la búsqueda de ganancia a costas del comprador por parte del carnicero. Intermediario productivo quien debía asegurar el abastecimiento diario de la ciudad con carnes de ganados mayores y menores, para lo cual debía hacer préstamos monetarios a los bancos, prestamos a los usureros locales o hipotecar sus bienes con el fin de garantizar el ingreso permanente de reses al tener que vender al fiado o no poder cobrar las deudas a los clientes.
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BLONDET, José Luis y FAJARDO CORTEZ, Víctor. El fantasma de la inflación. Bogotá: Banco de la República de Colombia – Banco Central de Venezuela, 2001. P. 26. (Cuadernos Banco de la República)

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El incremento constante en el valor de las reses que eran adquiridas para el abastecimiento local conllevó al alza en los precios de venta de los productos al consumidor final, llegando a cifras escandalosas el valor que antes de la guerra había tenido una pesa de carne de cualquier calidad. Es por ello que nos interesa entender ¿cómo afectó la inflación propiciada por la Guerra de los Mil Días a los ganaderos y carniceros, y consigo, la vida cotidiana de los piedecuestanos?. Los carniceros. Con la llegada de los revolucionarios liberales a Piedecuesta dejaron de llegar las cabezas de ganado acostumbradas para el sacrificio local al ser embargados y secuestrados los hatos de las haciendas cercanas para abastecer los defensores de la causa revolucionaria. Los pocos ganados que habían en los potreros y solares de la ciudad se los llevaron durante la siguiente semana los veteranos del ejército conservador para abastecer a Bucaramanga durante el sitio preparado a la vanguardia del ejército liberal mientras a la retaguardia se le

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propinaba una macabra emboscada en la Puerta del Sol. Al vencer los liberales en Peralonso, los “godos” desocuparon Bucaramanga y las ciudades circundantes dejando a los revolucionarios solo hambre, soledad y miseria durante la triunfante entrada de sus tropas a la capital del Departamento. En adelante, sólo podían comer carne, sacar el cebo y usar los cueros los oficiales y generales de los ejércitos bipartidistas mientras que en las ciudades el precio de ese artículo de primera necesidad ante la escasez de la guerra como por la especulación de los ganaderos y carniceros llegó a cuadruplicar su valor, con lo cual se convirtió en manjar sólo de ricos y de dioses. La batalla de Palonegro dejó mucho más claras las razones de la guerra y una de ellas tenía que ver con el monopolio de los abastos y las rutas de ganado. Uno de los combatientes liberales al rememorar lo ocurrido cincuenta años antes manifestó ante los miembros de la Academia de Historia de Santander que la cruenta, devastadora y desgastante batalla de Palonegro durante sus quince

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días de duración se había producido por las siguientes razones: “Era que para el general Vargas Santos los encuentros hasta entonces no revestían caracteres de batalla, sino de simple escaramuza para evitar que el gobierno se proveyera de ganados en la región del Río Sogamoso. Tampoco el gobierno quiso darle principio. Los inmensos refuerzos que recibió hasta del Cauca y que al fin le representaron un efectivo dos o tres veces superior al de la revolución, solo le sirvieron para mantenerles a la defensiva. Su plan fue de la mayor simplicidad: hacer que el enemigo se anemizara, anemia no por efusión de sangre sino por escasez de cápsulas, para que enseguida se entregara incondicionalmente. Pero no se 40 entregó” . Escaramuzas de desgaste y larga espera que no solo agotaron los suministros
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RUEDA RUEDA, Eduardo. Palonegro y la guerra del 99 en Santander. Op. cit. P. 27 - 28.

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cárnicos y de municiones en cada bando hasta ocasionar una guerra de trincheras que sólo pudo ser resuelta con ataques suicidas, combates cuerpo a cuerpo con machetes o bayonetas, así como el “degüello general” del adversario. Sin embargo, la adulación y la sumisión de los generales siempre resultaban útiles para obtener la mejor comida de la tropa. El escritor Piedecuestano Joaquín Quijano Mantilla en sus crónicas liberales sobre la prolongada batalla de Palonegro recordaba que: “A la mañana siguiente llegaron los batallones del ejército del General Herrera, y con ellos los Húsares de Honor. Mis compañeros se manifestaban complacidos al verme, y yo, que acababa de encontrar al General Uribe, les dije: -Allí está el Cabo, echémosle un viva y verán que nos manda a regalar algo, porque aquí no hay qué comer, y a él le gustan mucho esas cosas-. Constantino Correa, que iba adelante, dijo al divisarlo: ¡Viva el General Uribe Uribe! ¡Viva! gritamos todos. El General

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nos dio las gracias, y siguió escribiendo sobre la rodilla, mientras las balas destrozaban las hojas del árbol donde estaba guarnecido, haciéndolas caer sobre su cabeza. -Muchachos, nos dijo: les voy a regalar un buey para que se lo coman en mi nombre. Le acabo de escribir al General Vargas Santos pidiéndole que generalicemos el combate, porque de otro modo se acabará el ejército por desangre”41. Sin embargo, no siempre corrieron la misma suerte. Al igual que sus familias abandonadas en los poblados caídos en miseria y desocupación urbana tuvieron que pasar muchos días con hambre al no conseguir alimento alguno, así como sus familias no podían comprar los productos básicos de sustento al valer poco o nada los papeles-moneda que tenían de los bancos bumangueses o los del gobierno central ó al ser acaparados los productos y tener que pagar con sus pocas
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QUIJANO MANTILLA, Joaquín. Palonegro. En: Ibíd. P. 88 - 89. Negrilla agregada.

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monedas la especulación permitida por el vencedor. La gente no podía comerse el devaluado e inútil papel moneda oficial, sin embargo: “…para combatir la revolución ha completado el gobierno trescientos millones de papel moneda circulante, según las estimaciones más moderadas, y sigue emitiendo $640.000 diarios; ha arrancado a los liberales varios millones, por vía de empréstito forzoso, y para hacerse recursos en oro, sacrificó dos joyas de la familia colombiana [Muelle y ferrocarril de Panamá] y está por sacrificar ahora la soberanía nacional en el Istmo”42. Las desigualdades y maltratos entre los revolucionarios liberales fueron denunciadas por Quijano al expresar que: “Dos días después llegamos al pueblo de Los Ángeles. Por la noche, un extranjero que vivía allí dio una comida para varios jefes y
42

URIBE URIBE, Rafael. Carta al embajador Dr. Carlos Martínez Silva. New York, 23 de marzo de 1901. En: ________. Escritos Políticos. Bogotá: El Ancora, 1984. P. 73

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oficiales. No sé qué diabólica mano abrió de par en par la ventana del salón donde se escanciaban vinos añejos y se comía apiparamente, mientras nosotros nos arrastrábamos a lo largo de las calles en busca de unas miserables piltrafas. Poco a poco fuimos formado una columna de espectros frente a la ventana, hasta que uno de los oficiales, que luego tuvo un fin trágico, dijo con un gesto despectivo al sirviente que repartía los manjares: -Cierre esa ventana, y dígale al ordenanza que haga retirar esas gentes!-”43. En la medida que escasearon las cabezas de ganado, la carne fue cada vez más escasa para racionar a la tropa. Sin embargo, cada triunfo bélico daba el derecho al vencedor a apropiarse de los suministros del vencido y consumirlos sobre los cadáveres. Quijano relata que durante el sitio de San Pablo, en plena batalla de Palonegro (16 de mayo), después de derrotar a
43

QUIJANO MANTILLA, Joaquín. La trocha. En: RUEDA RUEDA, Eduardo. Op. cit. P. 106 – 107.

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machetazos a los conservadores que ocupaban una casa usada como trinchera procedieron a comer en pleno campo de batalla de la siguiente manera: “Los ayes de los moribundos y el lamento de los toros que sacrificaron en medio de ellos en la sala, para racionar a las tropas hambrientas, dejaron en mi cerebro un recuerdo horroroso.”44. La crueldad y sevicia con la que eran tratados los enemigos por parte de los liberales no podían generar sino iguales o peores tratos en retaliación contra sus familias por parte de los guerrilleros y las tropas conservadoras. Uno de los cuentos del combatiente liberal Enrique Otero describe el escenario al que debió someterse un soldado liberal antes de convertirse en un bestial guerrillero al relatar: “…andando solamente de noche y durmiendo en la montaña en el día, emprendí la vuelta a mi casa a la
44

QUIJANO MANTILLA, Joaquín. La leyenda de los machetes. En: Ibíd. P. 115. Negrilla agregada.

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cual llegué al cabo de cinco jornadas. ¡Ah!, ¡no encontré nada! ¡Mi mujer, muerta! Mis hijos, recogidos en la casa de un vecino compasivo. ¡Todo se lo había llevado el enemigo!: la vaca, el caballo de la trillanza, las 45 ovejas...” . Estando en Estados Unidos comprando armas, Rafael Uribe Uribe pidió el 12 de abril de 1901 cesar la prolongada e inútil guerra porque: “…el gobierno es impotente para debelar la revolución, pero la revolución es impotente para derribar al gobierno. Hace muchos meses que la campaña está limitada a un infructuoso tejer y destejer de operaciones, y a un tomar y dejar territorios, que a nada conduce. El sistema de guerrillas, de que he sido enemigo, sirve para extender el área de destrucción, más no para resolver el problema

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OTERO D´COSTA, Enrique. Narración de un guerrillero. En: Op. cit. P. 82

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militar, lo cual está reservado a las batallas libradas entre ejércitos”46. La lucha liberal continuó hasta el 24 de octubre de 1902. Culminada la guerra con las proclamas y tratados de paz la situación de hambre y la escasez de carne en la dieta diaria siguieron al retornar los combatientes a sus lugares de origen. Sólo quienes podían pagar se saciaban con un buen plato de carne47. Para los generales de la guerra la reconstrucción del país y la circulación de la riqueza dependían “de los caminos y de la clase y la abundancia de la moneda”, por ello, sólo hasta que los caminos fueron reconstruidos, liberados de militares, guerrilleros o maleantes, y consigo, las cabezas de ganado de los llanos interandinos y de la orinoquía colombo-venozalana volvieron a llegar a ciudades como Piedecuesta, el comercio recuperó su dinámica, los campesinos se concentraron nuevamente en las cosechas de exportación, la circulación de papel-moneda oficial fue sustituida
46

URIBE URIBE, Rafael. Manifiesto de paz a los liberales de Colombia. En: ________. Escritos Políticos. Op. cit. P. 80 47 HERNANDEZ, Carlos. La Alianza. En: RUEDA, Eduardo. Op. cit. P. 128

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gradualmente por las monedas de oro y la gente volvió cada día de mercado a buscar la carne en la carnicería municipal como en los toldos de la plaza principal. Tal vez hoy ya no nos afana si hay o no hay carne en nuestros platos. Es tan cara que la hemos sustituido por pollo o peces enlatados. Sin embargo, en las tiendas urbanas o rurales, en las casas de algunos vecinos o específicamente en el pabellón de carnes de la Casa de Mercado municipal diaria o semanalmente las familias se congregan para comprar sus abastos de carne y celebrar que somos libres y por estos lados aún vivimos la “paz” firmada hace más de cien años. 3.2 A partir de la lectura anterior, desarrolla las siguientes actividades: 3.2.1 Con la ayuda de tu docente, realiza un mapa conceptual no mayor a tres niveles mediante el cual hagas una síntesis de la influencia de la última guerra civil en la producción y economía de la ganadería en Piedecuesta.

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3.2.2 Visita una casa de mercado o una plaza de ferias donde se trabaje aún en la comercialización de ganados en bienes de consumo y define desde la observación o entrevista realizada que se entiende por: - Matadero: - Sacrificio: - Faenado: - Frigorífico: - Deshuesar: - “Pesa” o “Fama”: 3.2.3 Averigua con la ayuda de las personas más adultas del lugar donde resides y dibuja de forma ordenada las etapas productivas más importantes asociadas con el ganado en cuanto a: Reproducción de ganados vacunos

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Ceba de ganados vacunos

Formas de comercialización de vacunos

Presentaciones y cortes de las carnes Filete Embutida Molida

Consumo social de las carnes vacunas Asado casero

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Recursos electrónicos útiles: Video sobre el proceso de sacrificio, faena y procesamiento de los vacunos en los frigoríficos (plantas de sacrificio industriales) que sustituyeron los mataderos municipales.
Producción agroindustrial de Piedecuesta

Tomado de: GALÁN, Mario. Geografía Económica de Santander. Bucaramanga: Contraloría, 1947

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4. TABACOS “CRIOLLOS” DE PRIMERA Y SEGUNDA CLASE

4.1 Leo con atención el siguiente ensayo. Los tabacos. Una de las primeras fuentes de riqueza para la corona española en América fue la internacionalización, monopolio y estanco del “vicio” de los indígenas antillanos: el consumo de tabaco. Aprender a “echar humo por las narices” fue lo más innovador del siglo XVI en Europa aunque los anglosajones consideraban esa práctica demostración pecaminosa de la consumación del cuerpo, un placer inmoral y la posesión demoniaca del alma. Las tierras cálidas y agrestes sobre las cuales se fundó la ciudad de Girón y cien cincuenta años después se erigió Piedecuesta al dejar de ser empleadas para el lavado y extracción de oro se convirtieron en los terrenos donde se produjo el tabaco más selecto y costoso del Nuevo Reino de Granada. Para tal fin, fue establecida una Factoría de tabacos

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en Girón con la cual se controlaba el cultivo, cosecha, compra-venta y transporte del “oro humeante” consumido por los “reinosos”. Establecimiento comercial que a finales del siglo XVIII fue trasladada a la naciente parroquia de Piedecuesta al ser un lugar donde se cruzaban los caminos que iban a los cuatro puntos extremos del Reino (Cartagena, Pamplona, Santafé, Antioquia), y especialmente, por ser el lugar donde se concentraba la mayor parte de la producción tabacalera neogranadina48. El tabaco fue y sigue siendo símbolo de la riqueza y prosperidad de los piedecuestanos, así como su transformación en cigarros finos, de primera o tipo exportación, de segunda (o consumo nacional) y de tercera (o de consumo regional o local) históricamente han estado asociados con las mujeres de los barrios populares del centro y sur de la ciudad. Incluso, Manuel Ancízar en 1851 expresó que el consumo provincial de tabaco entre todas las clases y géneros era tan
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GUERRERO, Amado. La provincia de Soto. Bucaramanga: UIS, 1995. Cap: Piedecuesta

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común que las piedecuestanas eran “grandes fumadoras desde la infancia, en lo que, si es posible, les ganan a los hombres”49, siendo el arte de sentarse a fumar o mascar tabaco objeto de principal atención por parte de las mujeres de la clase alta durante sus reuniones y fiestas en los “barrios altos”. Las cambiantes bonanzas exportadoras de tabaco durante el régimen liberal radical y el creciente consumo nacional de los cigarros y el rapé en las zonas de colonización asociadas con los malsanos valles del Magdalena y el Catatumbo, infestados de insectos que sólo cedían ante el amargo y oscuro vapor de los cigarros encendidos hechos con rollos de hojas secas, propició que hasta antes de la Guerra de los Mil Días el comercio y transporte del tabaco en rama o en cigarros conservara sus tendencias históricas. Al iniciarse la Guerra de los Mil Días, la vida en los barrios de Piedecuesta en los cuales se almacenaba, comerciaba y procesaba la mayor parte del tabaco, del
49

ANCÍZAR, Manuel. Peregrinación de Alpha. [Provincias del Norte de la

Nueva Granada 1850 – 1851]. Bogotá: Echeverria, 1853. Cap. XXX. En: http://www.lablaa.org/blaavirtual/historia/perealpha/indice.htm

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“oro humeante”, no volvió a ser la misma durante los siguientes años. La batalla de Piedecuesta (28 de octubre de 1899) no sólo marcó el destino bélico de los idealistas e inexpertos combatientes liberales ante los aguerridos y veteranos conservadores al tener que retroceder y atrincherarse en las mesetas cercanas pues propició un ambiente de sozobra, reclutamientos forzados e improductividad que llevó a la quiebra a todos los sectores económicos piedecuestanos. El tabaco dejó de entrar y salir por un tiempo. Para 1901, las consecuencias económicas de la guerra se hicieron manifiestas al reducirse los cultivos de tabaco pues la mayoría de cosecheros hacían parte de los ejércitos y guerrillas que defendían a uno de los dos partidos que luchaban. Así mismo, los artesanos del tabaco que no huyeron hacia otros lugares no tenían dinero, es decir, no poseían monedas hechas de metales preciosos ni billetes avalados por los bancos para comprar las materias primas que necesitaban. A todo lo cual se sumaba la imposibilidad de que los bancos les hicieran préstamos

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directos o hipotecas al ser la mayoría de ellos gentes pobres, sin bienes embargables y cuyo trabajo era cada vez más una producción riesgosa al no estar seguros si podrían vender sus hojas, cigarros o envoltorios al temer ser secuestradas, expropiadas o quemadas sus cargas por el bando político adversario, o en el peor de los casos, al no tener compradores pues en menos de tres años sus manufacturas habían tenido que ser aumentadas en el precio. Debido a la inflación, es decir al “aumento continuo y sostenido de los precios de la mayoría de los bienes y servicios que se compran y se venden”50, la compra de materia prima fue cada vez más difícil cuando no imposible al tener que pagarse el peso de cada carga en oro. La producción de los artesanos disminuyó rápidamente y el poco volumen de cigarros y envueltos que producían llegó a tener precios que cuadruplicaban los valores que se pagaban por los mismos hasta finales de 1899.

50

BLONDET, José Luis y FAJARDO CORTEZ, Víctor. El fantasma de la inflación. Bogotá: Banco de la República de Colombia – Banco Central de Venezuela, 2001. P. 26. (Cuadernos Banco de la República)

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Vender las cargas y artesanías de tabaco se hizo casi imposible dentro y fuera de la ciudad al ser demasiado costoso el almacenamiento, producción y transporte de los mismos, y aunque las zonas cálidas seguían demandando el producto para aplacar los zancudos y mosquitos que transmitían las enfermedades tropicales muy pocos arrieros y comerciantes se arriesgaban a exponer sus cargas a hurtos o decomisos de las tropas. Es por ello que para la historia económica de Piedecuesta, Santander y Colombia consideramos que es muy importante saber ¿cómo afectó la inflación consecuente con la Guerra de los Mil Días al gremio de artesanos y comerciantes del tabaco, y consigo, a la vida cotidiana de los cosecheros y consumidores piedecuestanos?. Los cigarros. La crisis en los precios del tabaco y el consumo de las artesanías derivadas de sus hojas había sido vivida por los piedecuestanos desde antes de las guerras de la segunda mitad del Siglo XIX. La economía del país no volvió a ser la misma al dejar de ser rentable cultivar,

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cosechar y comerciar el tabaco con Europa gracias a las gestiones que sólo beneficiaban a los comerciantes extranjeros que vivían en la región. Según Jorge Orlando Melo: “La caída de las exportaciones se manifestó principalmente en la crisis final de las ventas del tabaco al extranjero; la competencia de nuevos países productores, las descuidadas técnicas de procesamiento de la hoja local, las dificultades de capital de las firmas exportadoras colombianas y sobre todo un sistema que concentraba casi todos los beneficios de la producción del tabaco en un estrecho sector de receptores de renta de la tierra se conjugaron para producir tal efecto”51. Si bien la Guerra de los Mil Días fue causada por la crisis en los precios internacionales del café, y consigo, la reducción del precio nacional al ser abundantes las cosechas y muy reducida
51

MELO, Jorge Orlando. Cap. 2: La República Conservadora. En: ________. Colombia Hoy. Bogotá: Presidencia de la República, 1996. P. 45 - 46

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la demanda exportadora, a la ruina y frustración de los cafeteros también se debía sumar la deuda socioeconómica que aún el país no había saldado con los tabacaleros quienes no dudaron en salir a luchar contra los liberales por haber llevado sus políticas monopólicas y preferenciales al enriquecimiento de sólo algunos comerciantes, o en su defecto, contra los conservadores porque con sus políticas regeneracionistas no habían hecho nada concreto por los sectores productivos diferentes a los hacendados y comerciantes cafeteros. Pero la guerra no solucionó nada. Gracias a las bonanzas productivas y el creciente número de divisas internacionales que los exportadores europeos y norteamericanos obtuvieron con las hojas de tabaco cosechadas y secadas en las cuencas de los ríos Lebrija y Sogamoso la economía capitalista de carácter mercantil sufrió una transformación al constituirse en una economía financiera representada por los bancos de carácter gremial, local, estatal y nacional. En Bucaramanga, capital socioeconómica de Santander, a la par de las

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bonanzas cafeteras y quineras se fundaron los bancos de “Santander” (1872), “Prendario de Soto” (1883) y nuevo “Santander” (1883), así como en El Socorro, capital político-administrativa de Santander, se fundó el banco del “Norte” (1881). El tabaco propició la riqueza de los comerciantes exportadores y el nacimientos de sus empresas financieras pero contradictoriamente generó la ruina para los cultivadores y cosecheros al ser rematadas o decomisadas las pequeñas, medianas y grandes propiedades en las cuales se cultivaba y cosechaba al caer los precios internacionales o ser rechazadas los cargamentos enviados a Europa al llegar podridos, mojados o deteriorados, y consigo, no poder cumplir con los créditos e hipotecas que habían contraído perdiendo las propiedades que habían dado en “prenda” y garantía. Sumándose a ello el hecho que con las guerras la posibilidad de conseguir créditos fue muy difícil pues los banqueros temían no poder recuperar los préstamos que había realizado, inevitablemente se quebraron y perdieron

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sus propiedades como las de sus deudores. La situación se agravó desde octubre de 1899, cuando ocurrieron los primeros combates en Piedecuesta al valer poco o nada las monedas y billetes que existían y se usaban para comprar o vender las hojas y artesanías de tabaco porque las “…emisiones de moneda crecieron de manera ostensible, puesto que a medida que la guerra avanzaba, la base monetaria fue creciendo a un ritmo sin precedentes, al registrar tasas anuales de 117.9%, 108.1% y 116.9% entre 1900 y 1902, explicable por el incremento en el pie de fuerza”52. Un siglo después de haber sido el producto estancado que más rentas y ganancias generaba para el Estado español y los españoles americanos, cultivar, cosechar o elaborar manufacturas con tabaco se constituyó en un trabajo que solo producía ruina y

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MOJICA PIMIENTO, Amílcar y PAREDES VEGA, Joaquín. El sistema financiero y el Banco de la República en Santander. [En línea]. Bucaramanga: Banco de la República - Centro regional de estudios económicos, marzo de 2006. P. 9. Disponible en: http://www.banrep.gov.co/documentos/publicaciones/regional/CREE/sant ander/Sist-Fin-Ban-Rep-Santand.pdf

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frustración a los agricultores y comerciantes de Santander. De tal modo, Comprar hojas o cigarros de tabaco durante la Guerra de los Mil Días fue un lujo que solo algunas clases sociales se podían dar. Las evidencias de los tiempos en que el tabaco se cosechó en la mayor parte de las breñas de Santander, el desinterés por volverlo a cosechar y manufacturar al ser improductivo en tiempos de crisis y de guerra, así como la existencia de plantaciones silvestres que saciaban el consumo de los guerreros al no ser posible comprarlo en los estancos al escasear o ser decomisado por los vencedores de cada batalla urbana, etc., fueron recreadas por el piedecuestano Joaquín Quijano Mantilla. En sus crónicas liberales sobre la guerra de los mil días, y específicamente las batallas en el cerro de Palonegro, escribió: “Una mujer que logró salvarse, tenía las orejas desgarradas por un soldado que le arrancó los zarcillos. La sala era un lago de sangre, y para pelear, mis compañeros se

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veían obligados a arrodillarse sobre los cuerpos todavía palpitantes. En medio de aquel infierno, yo pude torcer un tabaco de unas ramas que encontré y ponerme a fumar con la inconsistencia de un autómata. Cogí luego un rifle y me puse a disparar sobre las fuerzas que avanzaban a disputar nuestra conquista”53. Para poder afrontar los dolores, frustraciones y horrores de la guerra se necesitaba narcotizar las emociones y las dudas morales con ayuda del licor y el tabaco. Fue por ello que a la par del humo de los cañones y los fusiles en cada trinchera o puesto de control se elevaba el humo de las hojas de tabaco al ser un hábito, vicio, costumbre, etc., propio del ser santandereano. Durante los últimos meses de la guerra, concentrado su escenario de batalla en los ríos, mares y canales litorales, la elaboración y consumo de los tabacos torcidos y atados elaborados por los artesanos piedecuestanos empezó a
53

QUIJANO MANTILLA, Joaquín. Palonegro. En: RUEDA RUEDA, Eduardo. Et.al. La guerra de los mil días en letras santandereanas. [En línea]. Bucaramanga: El libro total/SIC, 2000. P. 93. Disponible en Internet vía: http://www.ellibrototal.com/ltotal/nuevo_inicio.jsp?c=1. Negrilla agregada.

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volver a su normalidad aunque su costo seguía tan inflado que muchos combatientes tuvieron que vender el bien más preciado para poder proveerse: sus armas. En un cuento sobre el final de la guerra, Carlos Nicolás Hernández, describió ese ambiente de escasez y especulación de la siguiente manera: Al cabo de un largo trecho y avizorando la trepada de la cordillera, Manuel Tabares extenuado y sin provisiones y mucho menos dinero para comprarlas, elevó su angustiada voz por encima del resoplido y pateo monótono de las mulas: ¡Pare, comandante!. -Que no sea una orden- repone José del Carmen, al tiempo que saca un atado de tabacos, le ofrece y de paso le pide candela. Manuel Tabares desempretina el revólver, lleva fríamente la boquilla a la punta del tabaco y sus ojos acribillan la cruda mirada de José del Carmen. Este, tras un mohín encendido de coraje como el coraje mismo,

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despabila y farfulla: -¿Qué espera? ¡Dese prisa!-. El hombre lleva el revólver a su chapuza, enciende una cerilla, y le dice: -Nada de prisas; los hombres se prueban con las armas y las armas con el pródigo calor de las mujeres. Amistosamente le ofrece candela y prosigue: -La necesidad tiene cara de perro y nos obliga a vender un revólver-. -Lo tomo por credo. Sin denarios no hay pólvora que toteé ni revolución que baile-54. Con la culminación de la guerra, el cultivo, cosecha y procesamiento manufacturero del tabaco dejó de ser un riesgo productivo y adquirió un nuevo ciclo de bonanza regional al crearse compañías especializadas en elaborar cigarros y cigarrillos selectos, entre las cuales estaban los fabriquines y las fabricas piedecuestanas, para lo cual se requirió mejorar las variedades y calidades de tabaco que se producía en los valles interandinos siendo jalonados

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HERNÁNDEZ, Carlos Nicolás. La alianza. En: Ibíd. P. 128 – 129. Negrilla agregada.

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todos esos procesos por la Compañía Nacional de Tabaco (Coltabaco). Un cuarto de siglo después de culminada la guerra sólo en Bucaramanga se almacenó y procesó un total de 1.447.843 kilos de hojas secas, de todas las calidades y colores55. Trabajar con tabaco volvió a ser rentable y productivo ganando por igual cosecheros, acaparadores, artesanos y comerciantes exportadores hasta que se empezó a limitar su consumó al considerarse un agente cancerígeno, se incrementaron los impuestos a su producción y consumo, así como se liberó la importación de cigarros y cigarrillos de otros países, llevando a los “chicoteros” a una crisis de desempleo y miseria semejante a la vivida durante la “última” guerra. Herederas de esas artesanías bicentenarias muchas de las madres y abuelas piedecuestanas de los sectores más populares aún hoy se dedican a lavar, torcer y transformar en miles de cigarros rústicos (“chicotes”) las hojas que siguen sembrando algunos pocos
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MOJICA PIMIENTO, Amílcar y PAREDES VEGA, Joaquín. Op. cit. P. 16

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campesinos en las tierras ácidas de las veredas cálidas más cercanas ya que su trabajo es un ingreso obligado de la economía familiar, una fuente de empleo y un producto demandado por los fumadores pobres.

4.2 A partir de la lectura anterior, desarrolla las siguientes actividades: 4.2.1 Con la ayuda de tu docente, realiza un mentefacto en sus cuatro contrastes mediante el cual hagas una síntesis de la influencia de la última guerra civil en la producción y economía del tabaco en Piedecuesta. 3.2.2 Visita una fábrica o un fabriquín donde se trabaje aún en la manufactura y comercialización de las hojas de tabaco en bienes de consumo y define desde la observación o entrevista realizada que se entiende por: - Espalador: - Rollero: - Torcedor: - Glacinador:

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- Vitola: - Calilla: 3.2.3 Averigua con la ayuda de las personas más adultas del lugar donde resides y dibuja de forma ordenada las etapas productivas más importantes asociadas con el ganado en cuanto a: Cultivo del tabaco

Cosecha del Tabaco

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Selección del tabaco Broza Capote

Capa

Producción comercial de cigarros
Fino (de primera) Semifino (segunda) Chicote (tercera)

Consumo social de los cigarros Alejar insectos

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Recursos electrónicos útiles: Acciones de mejoramiento, divulgación e internacionalización comercial de los cigarros finos (“puros”) de Santander por los cigarreros tradicionales de Piedecuesta (chicoteros) a la par de empresas pioneras como Cigarros Gamos o Cigarros Chicamocha.
Producción del tabaco en Piedecuesta (52)

Tomado de: GALÁN, Mario. Geografía Económica de Santander. Bucaramanga: Contraloría, 1947