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Evolucion Del Derecho Comercial

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JUAN PABLO CABIATI ABOGADO Origen y evolución del derecho comercial.

La materia mercantil existió siempre, desde los remotos orígenes humanos; tan pronto como se realiza un intercambio de cosas con un interés lucrativo, podemos decir que el hombre realiza comercio. En tanto lo regulan normas, hay un embrión de derecho. Pero la materia comercial como disciplina autónoma y diferenciada del resto del derecho privado, no se manifiesta hasta la época medieval, según coinciden en afirmar la mayoría de los autores. Allí, con el florecer de las nuevas ciudades tras el período feudal, nace la acumulación de capital privado que determina la aparición de una clase social que vive en las ciudades dándoles una novedosa actividad económica: es la burguesía. Sus caracteres en la Edad Media . La caída del imperio romano de Occidente es un proceso que dura siglos y que obedece a diversas causas históricas. El imperio romano de Oriente permanece con cierta organización sobre la base de las recopilaciones de Justiniano. El derecho de los invasores es fundamentalmente consuetudinario, fuente de gran importancia en el derecho comercial. El mare nostrum romano no estimula ya el tráfico mercantil marítimo y este hecho empobrece y ensombrece al continente. Hacia el s. IX aparece un paulatino reordenamiento de labores, roles y normas, que se conoce históricamente como feudalismo, cuyo fundamento económico es la organización agrícola-pastoril. A partir del s. IX se abre en ellas el desarrollo y progreso del sector terciario (actividades comerciales e intelectuales). Desde la gran Venecia, que sigue creciendo, continúan su ejemplo Amalfi, Pisa y Génova. Hasta el siglo XVI son las ciudades-puertos las que impulsan el comercio medieval; sirven ellas de modelo para toda Europa en cuanto a regulaciones jurídicas comerciales. También tenemos que mencionar a Milán y Florencia como centros internos, pero de gran actividad mercantil. Se produce la migración del hombre de campo a las ciudades. El sector primario (agricultura) cede su puesto al artesanado (sector secundario). El mercader es una nueva figura que resalta entre las que viven en las ciudades: acumula riquezas y éstas le dan poder. Ese poder es el que le permitirá, desafiando el de los señores, exigir y crear un nuevo derecho que regule su actividad. Comienzan también en el s. XIII el uso de libros y normas de contabilidad por partida doble; el tráfico se complica, los negocios que se abarcan son mayores: ello determina la creación de diversas formas de acumulación de capital y su uso en operaciones de banca de gran amplitud, desde Italia hacia el Oeste. En ese siglo y el siguiente se generaliza el uso de la letra de cambio y una moneda “de banca”. El comerciante comienza a tener sus instituciones, incluido el procedimiento concursal cuando sus cosas no van bien. Con los mercaderes se produce el notable desarrollo de la economía mobiliaria; por eso, el nuevo derecho no se ocupa de inmuebles ni de actividades agrícolas: se basa en el intercambio y en la intermediación de cosas muebles.   Mercados y ferias. Los mercados son el ámbito permanente de trabajo de los mercaderes; las ferias, el discontinuo. En ambos se intercambian o venden productos, se rinden las cuentes y se liquidan las deudas; la venta al menudeo se produce principalmente en los mercados, donde la población concurre a surtirse. A las ferias van los mercaderes profesionales: allí se intercambian los diversos productos; como requieren una larga preparación, se las celebra anualmente o a lo sumo dos veces al año. Debido a los obstáculos que acarrea el vender de ciudad en ciudad, se van organizando reuniones permanentes, que con el tiempo se hacen famosas: son las ferias. En ellas, los comerciantes intercambian experiencias recíprocas; a su vez la población en general se beneficia con la mayor disponibilidad de productos y más variedad en cantidad y en calidad (Champagne; Lagny; Troyes; Saint Rémy). El ius mercatorum nace en las ferias y en los mercados; el vínculo entre ciudad y mercado es evidente. Aparece un nuevo derecho ciudadano, frente al derecho feudal, tradicional y jerarquizado: es el derecho de los bienes, del crédito, del intercambio y del dinero. Es un sistema legal reglamentado por nuevos estatutos. Es el derecho comercial naciente, uno de cuyos aspectos es la reglamentación real de la policía de las ferias.  Las corporaciones y la jurisdicción mercantil. Las corporaciones nacen como centros de autorregulación, como protección contra el poder gubernamental, y también en concepto de agrupaciones profesionales, excluyentes de competencia y vigías de la calidad del trabajo de cada gremio. El derecho corporativo implica el derecho estatutario. De la aplicación de las costumbres se avanza hacia la emisión de reglas escritas, cada vez más minuciosamente detalladas, de gran rigor. Las corporaciones se forman entre comerciantes o entre artesanos. Importan estatutos, verdaderos reglamentos de cada oficio. Hay reglamentos de asociaciones de mercaderes antiquísimas, como la “caritet” de Valenciennes (entre 1050 y 1070), la “guilda” de Saint-Omer (antes de 1080). Junto a los estatutos profesionales se establecen otros, más generales, similares a las leyes o códigos.

JUAN PABLO CABIATI ABOGADO  La Jurisdicción. Aparecen primero la árbitros mercantiles, personificados por los comerciantes de mayor prestigio; después se crea la jurisdicción consular, especializada para aplicar la justicia frente al orden creado por las costumbre y el consentimiento informal de las partes. A veces también se utiliza el derecho romano; en ocasiones con alguna interpretación errónea. La lex mercatorum surge así, tanto de los propios comerciantes como de la jurisdicción especial, que recibe el nombre de consulado. Los cónsules juzgan aplicando la buena fe, la costumbre, la equidad. Atienden a los principios esenciales de este derecho, fundamentalmente mobiliario: celeridad, libertad de formas, internacionalidad, libre creación de estructuras negociales. Todas las reglas de los estatutos debían ser obligatoriamente aplicadas por los tribunales consulares. Y esta jurisdicción se va extendiendo a individuos que sin ser comerciantes o miembros de una corporación, intervienen en la materia mercantil.  El derecho comercial en la formación de los estados nacionales . Del siglo XV en adelante, el comercio progresa: la letra de cambio adquiere una notable difusión; la contabilidad se hace más compleja; de una columna se pasa a dos. El seguro evoluciona notablemente; nunca asegura una persona individualmente un viaje marítimo, sino que lo hacen varios inversores unidos. Se hacen famosas las plazas de seguros: Madrid y Burgos en España; Ruán y Lyon, en Francia; en el s. XVII, Livorno y Venecia; y Londres en el s. XVIII. Con el crédito aparece la necesidad de la circulación de él; es entonces cuando el derecho comercial crea nuevas estructuras jurídicas que posibiliten también la circulación del crédito, como antes circulaban los bienes.

La codificación del derecho Comercial . Las reglas legales, dictadas cada vez con mayor precisión jurídica, aparecen recopiladas. Con la formación de las grandes monarquías, se pasa a un nuevo derecho mercantil de los edictos y ordenanzas reales. Esta transición comienza en Francia y se transmite luego a toda Europa. Después de la etapa de las ordenanzas, aparecen los códigos, compilaciones de mayor extensión, de una más cuidadosa técnica, encabezados por los que Napoleón hiciera sancionar en Francia con Civil y Comercial. Con la codificación se pretende cristalizar un derecho eterno e inmutable, perfecto. Se trata de otorgar estabilidad jurídica a las instituciones; escribir las estructuras que, para siempre, regirían al ser humano. Con los códigos, el Estado ordena más adecuadamente la actividad mercantil, imponiendo al comerciante profesional la inscripción y otras obligaciones y a los grupos colectivos de comerciantes (sociedades) la inscripción y la publicidad. El centro de la norma no será ya la figura del comerciante; habrá reglas subjetivas y objetivas para él, admitiendo o condicionando la forma en que se practique la actividad mercantil.   El Código francés: sus lineamientos, su filosofía y su influencia . El Código de Comercio francés es redactado muy rápidamente por una comisión de siete miembros, designada el 3 de abril de 1.801. El Código de Comercio francés se promulga por ley del 15 de septiembre de 1.807, utilizándose las formas del Código Civil: 648 arts. divididos en libros y títulos. Los 4 libros del Code se refieren a los siguientes grandes temas: a) del comercio en general; b) del comercio marítimo; c) falencias; d) jurisdicción mercantil. El primer libro, base de nuestra “Parte General”, regulaba: comerciantes, libros de comercio, sociedades, bolsa, prenda, comisionistas, compraventas, letras de cambio y billetes a la orden. El Código de Comercio francés es pequeño, sencillo, pero claro; éste fue el motivo de su éxito, porque dejaba un inmenso campo abierto al derecho existente y a las costumbres; algunas instituciones vitales para el comercio, como la cuenta corriente, jamás se regularon en él. Este Código es un importante hito jurídico a partir del cual se irá elaborando un nuevo derecho comercial; se refleja sobre los códigos que se dictan en los años posteriores. Origen y difusión del sistema objetivo. Razones que explican el nacimiento y subsistencia del derecho comercial. El proceso económico y el ordenamiento jurídico mercantil.

El derecho comercial pasa, de un primer estadio subjetivo (en cuanto regula la persona del comerciante) a otro que históricamente se califica de objetivo, porque se establecen actos que son, por su naturaleza, mercantiles. En nuestra opinión (Etcheverry y otros), el derecho comercial siempre fue la regulación de sujetos y actos, en tanto que todo ordenamiento jurídico está destinado a reglar conductas, intereses de individuos, respecto de otros, en forma inmediata o mediata. En una primera etapa, aparece como un derecho no escrito, carácter que conservará el sistema anglosajón. Más adelante, se regularán simultáneamente deberes y atribuciones para ciertas personas, que realizan una actividad diferenciada. El derecho comercial posee una esencial unidad histórica, y si existen variantes legislativas, siempre se estará en presencia de un orden legal que apunta a parámetros específicos: el desarrollo y ejercicio de la industria, el

JUAN PABLO CABIATI ABOGADO comercio y ciertos servicios, para un mercado, y además, reglas, principios, obligaciones y atribuciones que se refieren a los sujetos que realizan tal actividad. El grupo de los llamados “actos de comercio”, introducidos con un fin procesal en el Code francés, no constituyeron nunca una categoría jurídica, por lo cual no es exacto hablar de un “derecho objetivo” cuando el ordenamiento demuestra, en todos los países, una realidad distinta. Antecedentes argentinos.El derecho Comercial durante el período de la dominación hispánica . Antes de 1.810 regía en nuestro país la legislación hispánica para sus colonias de América: las leyes de Indias y las de Castilla primero, y las Ordenanzas de Bilbao del año 1.737 después, tuvieron vigencia desde 1.794, cuando se creó el Consulado de Buenos Aires. En 1.503 se crea por Real Cédula la Casa de Contratación de Sevilla, compuesta en sus comienzos por un tesorero, un contador y un factor, a cargo del cual corría la recepción del oro, plata y piedras preciosas de América; tenía funciones de gobierno con atribuciones políticas y era organismo rector del comercio peninsular con las Indias. En 1.524 se crea el Real y Supremo Consejo de Indias: intervenía en la administración de los nuevos territorios y en la preparación de leyes que se sometían al monarca para su aprobación. La Nueva Recopilación (año 1.567) era un verdadero “código” de legislación ultramarina; fue completada en 1.807 por la Novísima Recopilación. Esas leyes generales, adicionadas con cédulas, provisiones y ordenanzas, formaban un sistema de muy complejo tratamiento por la superposición de textos e infinidad de decisiones emitidas en respuesta a los diversos problemas que iban surgiendo. Este verdadero alud legislativo, justificado por la inmensa empresa española, abarca los s. XVII y XVIII; una primera y cercana manifestación del derecho mercantil se produce con la creación, en 1.749, en Montevideo, de un juzgado comercial para conocer en causas de arribadas forzosas o naufragios. En 1.776 se crea el Virreinato del Río de la Plata. En 1.783 se crea la Real Audiencia de Buenos Aires, que fue un tribunal políticojudicial de gran importancia.  La obra legislativa después de la emancipación. El Código de Comercio español fue al principio adoptado por varias provincias, dada la falta de un ordenamiento adecuado a la realidad mercantil. El uso de esta ley codificada revela la imprescindible necesidad de contar con una regulación propia y adecuada al medio. La Asamblea del año XIII crea la “matrícula de comerciantes nacionales” y adopta algunas disposiciones sobre consignaciones. El 22/11/1815 se resuelve que los contratos de sociedad deben otorgarse ante el escribano del Consulado. En 1.817, el Reglamento manda que se observen las leyes españolas vigentes, en tanto no contraríen el nuevo status de las Provincias Unidas. En 1.821 se emiten normas para corredores y martilleros; el 1.824 se designó por decreto una Comisión para que redactara el Código de Comercio, cuyo proyecto fue elevado a la Junta de Representantes, pero ella no llegó a estudiarlo. En 1.831, el diputado García Zúñiga propone que rija el Código de Comercio de España para la provincia de Buenos Aires, pero no se aceptó la proposición. En 1.883 se nombra una comisión que fracasa en su cometido. En 1.838 se legisla sobre martilleros, normas que son nuevamente objeto de adición en 1.857 y 1.858.   El Código de Comercio de 1.859/62. Proyectos Villegas y Quesada (1.873), Segovia (1.887) . Reformas posteriores.

La Constitución Nacional promulgada en 1.853 y aún vigente con algunas reformas, impone al Congreso la facultad-deber de redactar el Código de Comercio y una ley de bancarrotas (quiebras) y “reglar el comercio marítimo y terrestre con las naciones extranjeras, y de las provincias entre sí ”(art. 67, inc. 12). En 1.852 Urquiza emite un decreto y nombra una comisión para la redacción del Código Mercantil, que no obtiene resultados positivos. Respecto de la labor conjunta de Dalmacio Vélez Sársfield y de Eduardo Acevedo, existió en nuestro medio una polémica que acusó a Vélez Sársfield de “supervisar” únicamente el trabajo, reconociendo como principal redactor a Acevedo. Históricamente, está probada la participación de Vélez Sársfield. Lo cierto es que Acevedo redactaba partes de la obra que Vélez corregía o admitía; con respecto a la regulación de la letra de cambio, al parecer, la labor se hizo a la inversa. El 6 de octubre de 1.859 se promulga el Código de Comercio, que fue aprobado sin reformas ni enmienda alguna. La flamante ley para el Estado de Buenos Aires regiría 6 meses después de su promulgación. Contenía 1.748 arts. y siete disposiciones transitorias, divididos en 4 libros: 1) personas del comercio; 2) obligaciones y contratos en general y contratos del comercio; 3) derecho y obligaciones que resultan de la navegación; 4) insolvencia de los comerciantes (comerciantes eran los que se inscribían en la matrícula; no se

JUAN PABLO CABIATI ABOGADO legislaba sobre cheques y eran incompletas las reglas sobre sociedades). Tuvo como indudable modelo general el Código francés. Bajo la presidencia de Mitre, el 12 de septiembre de 1.862 se promulgó el Código de Buenos Aires como Código de Comercio de la Nación, cumpliéndose así una etapa de progreso en la organización nacional. En abril de 1.873, Sixto Villegas y Vicente Quesada presentaron un proyecto en el cual proponían la supresión de las materias legisladas en el Código Civil y el agregado de títulos sobre cuentas corrientes y cheques. El trabajo fue sometido a distintas comisiones especiales en la Cámara de Diputados, sin que ellas llenaran su cometido; el tiempo pasó, el proyecto no fue aprobado y sin otras novedades transcurren el resto de las presidencias de Sarmiento, la de Avellaneda y la primera de Roca, sin que se concretara esta reforma. El 9 de diciembre de 1.886, bajo la presidencia de Juárez Celman, se encomienda la reforma a Lisandro Segovia. En 1.887 Segovia envía al Poder Ejecutivo los dos primeros libros de su proyecto y el resto el 5 de mayo. Después de dos años y medio, el proyecto Segovia fue girado, en la Cámara de Diputados, a la Comisión de Códigos, para que fuera estudiado durante el receso. En 1.888 se encontraban a estudio del Congreso los dos proyectos de reforma: el de 1.873 y el de 1.887 de Segovia. El resultado de todo aquel esfuerzo se tradujo en que, finalmente, ambas Cámaras aprueban un nuevo proyecto de reformas. La ley que la puso en vigencia fue la 2.637. La Comisión que redactó el texto de la reforma de 1.889 adoptó un criterio conservador. La reforma dispuso que el Código Civil se aplicase inmediatamente en lo no regido en especial por el de Comercio y que las costumbres mercantiles sólo servirían para interpretar la voluntad de las partes, cuando fuera necesario, a juicio del juez, “indagar si es de la esencia del acto” referirse a ellas para “determinar el sentido de las palabras o frases técnicas”. Se suprime el requisito de inscripción en la matrícula como exigencia para adquirir la calidad de comerciante. En 1.889 también se admite la actual solución del art. 7 Cód.Com. Se modifican palabras o enfoques respecto de los actos de comercio. En general se quitaron del primer Código las reglas que se entendió pertenecían al derecho civil, ya reguladas por éste, dejándose algunas, consideradas en la época imprescindibles, por ser contrarias en ambos ordenamientos privados, como, p.ej., la condición resolutoria implícita. Se modificaron varias instituciones del Código: corredores, empresas de transporte, bolsas, sociedades, compraventa, fianza, seguros terrestres, letra de cambio, cheques y otros papeles, cuenta corriente, prescripción, derecho marítimo, quiebras. Reformas posteriores a la de 1.889. Podemos considerar 27 reformas sólo como una muestra de la principal actividad cumplida en el campo de nuestra disciplina y el esfuerzo constante en el intercambio de ideas y en la creación de nuevas estructuras o removimiento de las existentes, consecuente con la dinámica mercantil, siempre nueva y cambiante. He aquí tres ejemplos:  En el año 1.900 se promulga la ley 3.975 sobre marcas de fábrica, comercio y agricultura, que ha regido, con modificaciones en 1.957, hasta hace muy poco tiempo.  Es de 1.926 la ley 11.357 sobre derechos civiles de la mujer, que modifica también su capacidad comercial. Es también de ese mismo año la ley 11.380 sobre sociedades cooperativas agrícolas y la ley 11.388 de sociedades cooperativas.  La ley 17.711 de reformas al Código Civil es de 1.968; también la ley 17.811 creada por la Comisión Nacional de Valores. Concepto y contenido del derecho comercial.La finalidad de lucro parece algo inseparable de la actividad mercantil, si la consideramos en sentido estricto. Pero en un sentido amplio, no siempre el lucro o la especulación aparecen como integrantes de instituciones del derecho comercial. El lucro o fin de obtenerlo ha servido para caracterizar jurídicamente al acto mercantil, pero no todo es lucro para el empresario. El comerciante o empresario tiene como objetivo principal el “ánimo de empresa”, que se traduce generalmente en un esfuerzo de organización y acción muy específica. El comercio es en esencia movimiento, tráfico, transmisión ininterrumpida; el derecho mercantil promueve y protege esa circulación. El orden mercantil respondió a una necesidad, que fue la de regular la actividad de ciertos sujetos que desplegaban determinadas tareas de gran incidencia económica. Así nace históricamente. Por un lado, aparece el empresario individual –llamado comerciante individual–, junto a otros sujetos que realizan profesionalmente ciertos actos –los llamados por la ley auxiliares del comercio– y para todos ellos se establece un estatuto. Por otro, están las sociedades comerciales, los nuevos sujetos que ocupan un amplio espectro en la vida económica de la Nación. El derecho comercial mantiene esa categoría de derecho especial, en atención a ciertas regulaciones específicas: derecho cambiario, sociedades comerciales, seguros, estatutos del comerciante individual y de algunos auxiliares del comercio.

JUAN PABLO CABIATI ABOGADO La autonomía del derecho comercial: sus fundamentos . No hay duda de que la autonomía didáctica es un hecho en nuestro país y en otros lugares del mundo. En el estado actual de nuestra materia, para ciertas instituciones existe una plena autonomía científica, ya que como ocurre, p.ej., en el campo de las sociedades mercantiles, ellas se internan en un sistema cerrado y casi autosuficiente; al igual que el régimen cambiario. Pero no lo es en el sistema de los actos jurídicos, obligaciones y contratos en los cuales la remisión al derecho civil es obligada, existiendo de hecho una integración plena entre estas ramas del derecho privado. El derecho mercantil puede considerarse autónomo porque posee una serie de principios que, aunque se han ido desdibujando en el tiempo y algunos ingresaron y revitalizaron el derecho civil, se mantienen en razón de la distinta realidad que este derecho regula. Si llamamos rama autónoma a un agrupamiento de normas que poseen un tiempo, un espacio y un sector concreto de la realidad social sobre los cuales actúan, el derecho mercantil es autónomo.   Unidad del derecho privado y su relación con otras ramas del derecho . La unificación de las obligaciones y los contratos.

El sistema codificado reconoce, en la mayoría de los países, el doble Código Civil y Mercantil, originado en la tradición francesa; ésta, como la española, la alemana y la italiana antes de 1.492 son el producto de la Edad Media, realidad que marca la necesaria aparición de un derecho nuevo, aplicable primero a los comerciantes y luego a ellos y a sus actos habituales, realizados en ejercicio de su profesión. Con el correr de los siglos se producen fracturas, nuevos rumbos, hay avances legislativos al lado de estructuras estáticas. Después de años de avances, retrocesos y estancamientos, se vuelve a pensar en unificar el derecho privado, de unirlo en un solo cuerpo jurídico, como estuviera antes, como se mantiene en el derecho anglo-norteamericano o se ha hecho en diversos códigos que unen ciertas partes del orden jurídico privado. Debemos plantearnos primero si es necesario mantener la codificación y concluimos en que ella aún es útil, a pesar de la dificultad para proceder a su actualización en virtud de la beneficiosa acumulación sistemática de normas afines. En cuanto a la unificación, son numerosas las variantes posibles: un solo código civil, en el que se agrupe el derecho civil, comercial y laboral; dos códigos, uno de obligaciones o patrimonial con inserción de la materia mercantil y otro civil (Suiza); un código de derecho privado con inclusión de algunos temas de derecho público; un código genérico y fundamental de obligaciones y contratos; etc. El orden jurídico del Common law anglo-norteamericano, nunca estableció diferencias en general entre la rama civil y la mercantil. Los principios mercantiles obligacionales, que antes fueron excepción, se han generalizado en la contratación civil a tal punto, que en la práctica, ello está tan íntimamente imbricado, que es posible hablar de una unidad en los hechos. Hoy en día el juez argentino aplica sin solución de continuidad tanto el Código Civil como el Comercial para resolver problemas de derecho privado. También actúan del mismo modo las personas que establecen diariamente vínculos civiles o comerciales, cualquiera que sea su estado, oficio u ocupación. En esta virtual unificación de reglas y estructuras, aparece también la actividad del Estado, mediante sus empresas, sociedades del Estado, sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria, sociedades de economía mixta. En este caso convergen reglas básicas del derecho común con estructuras comerciales y del derecho administrativo. Fuentes del derecho comercial.Concepto y clases. La costumbre y los usos tienen una marcada importancia. Son fuentes en general, las que corresponden al conjunto del derecho privado: ley costumbre, jurisprudencia, doctrina, equidad. La ley. Puede ser tomada, en sentido estricto o formal; o en sentido material amplio (normas obligatorias de alcance general; decretos del Ejecutivo; circulares del Banco Central; normas que regulan las sociedades; etc.). Los usos y costumbres. Remisión expresa de la ley a la costumbre; la costumbre tiende a “llenar vacíos” en diversos contratos. Un factor en contra de la costumbre es que no se actualiza y pierde su fuerza imperativa (cae en desuso). Cuando una cuestión no esté regulada, se aplicará subsidiariamente el Código Civil (agotar instancias). Jurisprudencia. Se la utiliza como fuente por que el derecho comercial es muy dinámico y las normas legislativas no alcanzan a seguirlo (muta con relativa facilidad). La sistematización de fallos nos da el valor de la costumbre como fuente del derecho. Doctrina; Equidad. La doctrina es un elemento que es tenido en cuenta como orientador. La equidad, se basa en dar a cada uno lo suyo. El art. 17 Cód.Civ. refiere a las fuentes del derecho como el “espíritu de la ley”. En 

JUAN PABLO CABIATI ABOGADO cuanto a las leyes análogas, éstas regulan supuestos parecidos refiriéndose a los principios generales del derecho.  Orden de prelación de las fuentes. El Código de Comercio y las leyes complementarias son las normas centrales de derecho comercial. El Código de Comercio En su título Preliminar, ap. I, y en el art. 207, indica que: el Código Civil se aplicará subsidiariamente a los casos no previstos por este código; cuando un asunto se rige por la ley mercantil y ella lo resuelve, no hay dificultad: se la aplica directamente. Si no lo tratan expresamente ni el Código ni la ley comercial, hay que acudir al derecho civil.  Orden de prelación: a) b) c) d) e) Ley mercantil y costumbre; Espíritu de la ley mercantil; Leyes mercantiles análogas; Principios generales del derecho comercial; Ley civil.

 Controversia acerca de la primacía de la ley comercial sobre la ley civil . En el orden de prelación hay que utilizar no todo el Código Civil, sino su regla maestra de orden de aplicación del derecho, el art. 16 Cód.Civ. En la temática del orden de prelación, hay problemas difíciles de concretar, merced a la redacción poco clara del ap. I del Título Preliminar del Código de Comercio. Una interpretación integradora del orden mercantil, sostenida por casi toda la doctrina nacional, es la solución más sensata que debe admitirse modernamente. Una amplia mayoría de la doctrina nacional acepta un orden integrado mercantil como primer postulado, pero sin apartar o minimizar el sistema civil, el cual, emplean los jueces con la más absoluta naturalidad porque ellos, pese a la distinción académica entre las ramas del derecho, aplican el ordenamiento jurídico como corresponde, es decir, como una unidad. Jurisdicción comercial.Orígenes y fundamentos. Históricamente aparece la necesidad de establecer tribunales especiales para cuestiones mercantiles. En nuestro país, hay tribunales especializados en ciertos temas mercantiles, que integran el Poder Judicial de la Nación o de las provincias. La cabeza es la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como superior tribunal de la Nación e intérprete final de la Constitución. Existen diversos fueros con materias de especialización, en primera y segunda instancia ordinaria. La justicia federal, respecto de nuestra materia, sus tribunales de primera instancia y Cámaras resuelven sobre marcas y patentes por ser estos temas de orden nacional. En la Capital Federal hay tribunales especializados en lo comercial. Esos jueces aplican tanto las reglas de nuestra disciplina como normas civiles cuando son del caso. La Justicia nacional en lo comercial, con jurisdicción en la Capital Federal, está compuesta por 26 juzgados de primera instancia y una Cámara de Apelaciones con 5 salas (A, B, C, D, y E) en las que intervienen 3 jueces en c/u y un fiscal de Cámara. En las provincias argentinas, donde prevalece la doble competencia civil-comercial, se avanza por el momento en el plano de los proyectos hacia una suerte de especialización. En la Capital Federal, si bien lo esencial del tráfico comercial lo resuelven los jueces de comercio, el proceso ha desbordado, al admitirse la distribución que hemos señalado. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial es el tribunal que posee superintendencia en el fuero en el plano organizativo-administrativo, y jurisdicción de alzada en cuestiones judiciales.  Arbitraje. Es un modo de resolver los conflictos mercantiles que surgen en el plano doméstico o en el internacional. En un conflicto, las partes interesadas pueden someterse a otra autoridad que no sean jueces. Hay dos clases: árbitros y arbitradores. No necesitan ser abogados pero sí deben conocer las leyes. Los árbitros siempre deben comportarse como si fueran jueces, aplicando la ley de fondo y forma. Se puede otorgarles un plazo para que se pronuncien y así agilizar el proceso. Los arbitradores deben expedirse de acuerdo a un criterio de justicia lego; resuelven equitativamente con libertad de formas. Intervienen sólo en materia de intereses privados y nunca, p.ej., de derecho de familia. Ambos carecen del poder necesario para hacer cumplir sus laudos. Después de la sentencia, puede venir el derecho de ejecución de la sentencia, aunque esta es una prerrogativa únicamente del Estado. 

JUAN PABLO CABIATI ABOGADO Para designarlos, cada parte nombra uno, y entre las dos nombran otro (tribunal arbitral). Las sentencias de éstos se llaman laudos y son susceptibles de recurso de apelación ante la justicia (siempre cabrá posibilidad de un recurso de nulidad.  Importancia. Seguridad y Celeridad en las transacciones comerciales.

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