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Vislumbres
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Libro electrónico182 páginas1 hora

Vislumbres

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Información de este libro electrónico

Este libro está dedicado a quienes aman lo pequeño, lo cercano y lo inmediato, y tratan de hacer feliz cada momento presente que llega del futuro.
Son vislumbres porque narran algo, casi siempre sin precisiones de tiempo o lugar, en forma difuminada que puede tocar tu corazón...
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento6 jul 2022
ISBN9786078801299
Vislumbres
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    Vislumbres - Luferni

    Pequeña conversación

    …para antes de leer.

    Hola. Mira. Éste no es libro para leerlo en orden, desde el principio, página por página hasta terminar.

    No. Te sugiero que siempre tomes un bolígrafo en tu mano.

    Coloca a Vislumbres en tu sitio habitual, cerca de ti.

    Escoge un momento, un ratito de paréntesis.

    Abre el índice.

    Ve si algún título te llama la atención.

    Márcalo con una pequeña raya.

    Búscalo en la página señalada y léelo lentamente, saboreando el texto.

    Puede bastar con un vislumbre.

    Si tienes más tiempo, vuelve al índice y marca otro y sigue haciendo lo mismo.

    Cada vez que vayas al índice podrás escoger alguno no marcado o poner otra línea frente al que quieras releer.

    Al poco tiempo tendrás algunos títulos marcados en el índice con una sola línea y otros con varias y los demás sin ninguna, esperando que algún día los elijas.

    Quise ordenarlos, pero no. Preferí revolverlos porque así fueron brotando.

    Son vislumbres porque narran algo, casi siempre sin precisiones de tiempo o lugar, en forma difuminada que puede tocar tu corazón…

    Dedicado a quienes aman lo pequeño, lo cercano y lo inmediato, y tratan de hacer feliz cada momento presente que llega del futuro.

    Vislumbres

    Trío en viaje estelar

    Yo voy a llevar mirra.

    Es el mago más joven.

    Ya se sabe el cielo de memoria.

    Todas las noches contempla esa danza prodigiosa de estrellas.

    Hace muchas preguntas a los otros dos magos.

    Uno está preparando un cofrecito lleno de monedas de oro: Es que es un rey, es su explicación.

    El otro es muy espiritual. Fue el que animó a viajar. Él lleva un fragante incienso: Es que es divino, explica.

    Yo estoy llenando de mirra amarga mi pequeño cofre: Es que es hombre, les dice a los dos.

    Al amanecer montan en sus camellos: A mí me gusta ir hasta atrás. No quiero ir abriendo brecha ni que me vayan apurando. Yendo atrás puedo ir viendo las estrellas, especialmente ésa que parece guiarnos.

    Andan una larga jornada.

    Yo no tengo la culpa de que ya no veamos la estrella, dice el joven mago a los otros dos, que se le han quedado viendo. Deciden preguntarle a Herodes. Así toman ya el camino hacia Belén. Miren, miren, levanta la mano el joven mago: Allí está la estrella, un poquito fuera de Belén

    Delante del pesebre van poniendo sus regalos: Yo pongo mi cofre después de ellos y, al abrirlo, veo que el Niño me saluda con su manita y sonríe. Creo que es el regalo que más le gusta, cuenta después el mago de pocos años…

    El más viejo de los magos opina: No vayamos ya con Herodes a decirle dónde encontramos al Niño, vámonos por este otro camino. Se van contando por los pueblos lo que vieron cerca de Belén… Ya no vieron la estrella…

    Es que ahora la estrella somos nosotros, explica este mago con su voz juvenil… Desde entonces los creen reyes, pero ellos, que fueron magos, son ahora los tres sabios de Oriente…

    Desde la altura

    Creo que el mundo necesitaba algo así.

    Lo dice Silvestre frente a la fogata encendida en la sierra.

    Lo escuchan sentados, en círculo, sus cinco amigos.

    Éste tuesta malvaviscos ensartados en vara larga.

    Acá, el del gorro danés azul marino, da tragos de café bien saboreados en un jarro verde, aquel intenta prender un cigarro con una brasa.

    El de más allá está extasiado viendo las estrellas. El de menos edad abre los ojos, atento mientras sus manos sostienen una bolsa con palomitas de maíz.

    "Necesitábamos como humanidaduna prueba y una poda así. Como ésta del virus. Porque no es un peligro que vemos de lejos, sino cercano y para todos. Han caído muchas máscaras. Nos ha abofeteado la realidad de que todos somos débiles, frágiles, pequeños y mortales."

    Se oye cerca un sonido raro. Es una lechuza, dice el chiquillo con la boca llena.

    Muere mucha gente, se pierden empleos, las economías se van para abajo, comenta el fumador, echando humo por la nariz.

    "Una situación así responde Silvestrenos puede hacer solidarios, nos hace darnos cuenta de que sólo juntos, y en acuerdo, puede haber prosperidad para todos."

    Allá, en la rama, está la lechuza de ojos grandes girando su cabeza en círculos. Se amansa el fuego de la hoguera.

    Parecen multiplicarse las estrellas en el cielo invernal. Empieza a hacer frío. El astrónomo aficionado está acercando a las brasas un comal con tamales. De la tienda de campaña, el goloso de los malvaviscos trae platos desechables para todos… Allá abajo, en la lejanía, se ve el resplandor de las luces saltillenses…

    Sueño liberador

    Tú te vas atrás y yo me quedo adelante, cerca del chofer.

    Suben ambos al camión urbano.

    El que se sienta atrás se levanta con pistola en mano. Esto es un atraco, grita a los pasajeros. Cáiganse con sus pertenencias. No me hagan trampas y suelta una sarta de maldiciones. El de adelante acerca el cañón de la pistola a la cabeza del chofer y le dice: Tú pórtate bien, desgraciado, si quieres seguir viviendo. Baja la velocidad y no te detengas hasta que yo lo mande.

    Los pasajeros van entregando carteras, relojes, y ellas hasta anillos y collares. Antes de la esquina mandan frenar y se bajan.

    Estuvo bueno el golpe. Hay varias carteras bien surtidas.

    Pasa la noche y despiertan al amanecer.

    Oye, tuve un sueño bárbaro. Es como un aviso. Soñé que estábamos en un brasero enorme y estábamos entre llamas gritando y quemándonos. Es porque robamos en tiempo navideño. A ver, deja ver las carteras. Todas traen tarjetas con domicilios. Vamos a devolverlas y lo demás lo donamos al orfanatorio.

    Van llegando paquetes a los domicilios y al orfanatorio. Unos a varias direcciones, con las carteras intactas, con todos sus billetes y una nota con la frase: Feliz Navidad. Otro, con otros objetos robados, al orfanatorio, ante la sorpresa de las religiosas encargadas. La nota dice: Para regalos de Navidad.

    En una iglesita de barrio se ve a dos hombres haciendo fila cerca del confesionario en el que

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