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Ora en grande: Aprende a orar como un apóstol

Ora en grande: Aprende a orar como un apóstol

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Ora en grande: Aprende a orar como un apóstol

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
99 páginas
1 hora
Editorial:
Publicado:
30 mar 2021
ISBN:
9780829748567
Formato:
Libro

Descripción

Muchos de nosotros luchamos con la oración. Se han escrito muchos libros sobre el tema y con razón. La oración es difícil para la mayoría de nosotros, en la mayoría de las situaciones. Y cuando oramos, a menudo no sabemos qué decir. ¿Qué es lo que mi Padre en el cielo ama escuchar? ¿Cuáles son las mejores cosas que podría orar por mi familia, mi iglesia y para mí mismo?

Este breve libro del reconocido maestro bíblico Alistair Begg combina calidez, claridad, humor y practicidad mientras examina las oraciones de Pablo por sus amigos en la iglesia de Éfeso.

Pablo claramente disfrutaba la oración, y le emocionaba. Esperaba que su Padre en el cielo escuchara lo que decía y actuara en consecuencia en la vida de otras personas. Las verdades que apuntalan y dan forma a sus oraciones nos motivarán a orar y nos darán un ejemplo.

¡Así que inspírate en el apóstol Pablo para hacer oraciones más grandes y mejores mientras esperas que nuestro Padre celestial haga ¡más de lo que pedimos o imaginamos!

Pray Big

So many of us struggle with prayer. Many books have been written on the subject and there's a reason for that. Prayer comes hard to most of us, in most seasons. And when we do pray, we often don't know what to say. What is it that my Father loves to hear about? What are the best things I could pray for my family, my church, and myself?

This short book by renowned Bible teacher Alistair Begg combines warmth, clarity, humor, and practicality as he examines Paul's prayers for his friends in the church in Ephesus.

Paul clearly enjoyed prayer and was excited about it. He expected his Father in heaven to hear what he said, and to act in other people's lives accordingly. The truths that underpin and shape his prayers will motivate us to pray and set us an example.

So be inspired by the Apostle Paul to pray bigger and better prayers as we look to our heavenly Father to do more than all we ask or imagine!

Editorial:
Publicado:
30 mar 2021
ISBN:
9780829748567
Formato:
Libro

Sobre el autor

Alistair Begg es el pastor principal de la iglesia Parkside en Cleveland, Ohio, y maestro de la Biblia en Truth For Life, que se escucha en la radio y en línea en todo el mundo. Se graduó como teólogo de la Universidad en Londres y sirvió en dos iglesias en Escocia antes de mudarse a Ohio. Está casado con Susan y juntos tienen tres hijos adultos.


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Ora en grande - Alistair Begg

INTRODUCCIÓN: A QUIÉN ORAMOS

Yo quiero orar más y mejor y lo mismo quiero para ti. Nuestras oraciones dicen mucho sobre nosotros y nuestra fe. Se dice que el predicador escocés del siglo diecinueve Robert Murray M’Cheyne repetía:

Lo que un hombre es de rodillas ante Dios; eso es, y nada más.

Lo que conversamos con otros revela lo que hay en nuestra mente. Pero lo que conversamos con Dios en privado revela lo que hay en nuestro corazón. Al escuchar a alguien orar, o si escuchas tus propias oraciones, obtendrás una ventana al centro mismo del ser.

Para decirlo de otra manera: la forma en que usamos nuestro dinero y gastamos nuestro tiempo revela mucho sobre cuáles son nuestras prioridades y verdaderas creencias. Lo mismo ocurre con nuestras oraciones, sea que oremos, por quién oramos y qué oramos.

Entonces, ¿qué me dices de ti, mientras lees esta introducción y decides si seguir leyendo (o comprar el libro)? ¿Qué tan grandes son tus oraciones? ¿Le pides algo a Dios? Y cuando lo haces, ¿le pides cosas grandes?

Muchos de nosotros luchamos con la oración. Se han escrito una gran cantidad de libros sobre el tema (y ahora podemos agregar este a esa larga lista). La razón es que orar no es fácil para una gran mayoría. Además, cuando oramos, nuestra tendencia es querer hacer tratos con Dios, o son solicitudes tentativas, porque no estamos seguros de que Dios las vaya a contestar. Abiertamente son tan egocéntricas que están muy lejos de agradar al Creador y Salvador del mundo; sobre todo cuando nos escucha presentarle una larga lista de peticiones intrascendentes.

Yo quiero orar en grande y mejor. Y quiero que tú también experimentes el gozo de orar de la misma manera.

Para eso, necesitamos aprender a orar como el apóstol Pablo oraba, lo cual significa que debemos aprender a creer como creía Pablo. Saber con quién estamos hablando, y estar muy claros en cuanto a lo que le estamos diciendo.

A QUIÉN LE HABLAMOS

Pablo era un hombre que sabía a quién le oraba. Puede ser que conozcas gente que se refiere a Dios de manera intelectual, de modo distante, o como hablando de negocios. Pero es distintivamente cristiano hablar de Dios como un Padre y, por lo tanto, hablarle como se le habla a un Padre. Pablo pudo hablar de la gracia y la paz que provienen «de Dios nuestro Padre» (Efesios 1:2). El cristiano sabe que el Creador de todo no es un padre, sino que es su Padre. Eso no es una metáfora, es una realidad. El apóstol Juan lo dice de esta manera:

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! (1 Juan 3:1).

En Gálatas, Pablo lo dice maravillosamente cuando escribe:

Pero, cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos. Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba! ¡Padre!» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y, como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero (Gálatas 4:4–7).

Dios envió a su Hijo para hacernos sus hijos. Dios envió a su Espíritu para permitirnos relacionarnos con él —hablar con él— como sus hijos. Esto es fantástico. Esa palabra «Abba» se traduce mejor como «Papito». Es la palabra que encontramos en los labios de Jesús en el Huerto de Getsemaní, en su momento de suprema angustia, mientras clamaba a su Padre (Marcos 14:36; Lucas 22:41–44).

Pablo supo que, a través de la muerte y resurrección de su Salvador, podía conocer a Dios como su Padre. Entendió y disfrutó la gran verdad de que, como cristianos, en la oración no solo nos acercamos a un Soberano majestuoso (aunque lo hacemos) o a un Juez imparcial (aunque lo hacemos); sino que nos acercamos a nuestro Padre que está en el cielo y le decimos: «Querido Papá».

Es con quien hablamos cuando oramos. Es una verdad fácil de entender pero igualmente fácil de olvidar en la vida diaria.

QUÉ LE DECIMOS

Mi problema cuando oro no es solo que me olvido a quién le estoy hablando, sino que también, a menudo, no estoy realmente seguro de qué decir. ¿Qué es lo que mi Padre desea oír de mí? ¿Cuál es la mejor forma de orar por mi familia, mis amigos, mi iglesia y por mí mismo?

Uno de los grandes privilegios de leer las cartas de Pablo —el apóstol del primer siglo, evangelista, fundador de iglesias y teólogo— es que nos revela sus oraciones. Leyéndolas, podemos llegar a visualizar el centro y profundidad de su ser y apreciar lo que hay en su corazón. No solo podemos verlo cuando está de pie llevando a cabo las actividades del día, sino también cuando está de rodillas, acercándose a Dios en oración.

Este libro no trata sobre la doctrina de la oración. No es una exposición teológica acerca de la oración y ni siquiera se detiene en todas las oraciones de Pablo. Se centra en las que el apóstol hace por sus amigos en la iglesia de Éfeso y que delinea en Efesios 1:15–23 y 3:14–21.

Les está escribiendo desde la prisión (pese a ello, el gozo que satura sus oraciones de ninguna manera indica el estado en que se encuentra). Al explicarles lo que está orando, les está dando un ejemplo para que estructuren sus propias oraciones, y a nosotros las nuestras. Las verdades que sustentan y dan forma a sus oraciones nos tendrían que motivar a orar y ayudarnos a saber qué decir.

Así que oro para que este libro te haga orar. Puede que te resulte útil leer un capítulo un día de cada semana, y pasar el resto de los días de esa semana poniendo en práctica en tus propias oraciones la sabiduría divinamente inspirada de Pablo. O leerlo con un amigo, y ambos comprometerse a orar el uno por el otro de la manera en que el apóstol lo presenta.

Cualquiera sea la forma que lo hagas y como uses este libro, ora para hacerlo como Pablo, porque el apóstol era grande en la oración. Confiaba, estaba comprometido y era humilde, audaz y compasivo. No hay duda de que disfrutaba orar, y lo entusiasmaba hacerlo. Esperaba que su Padre en el cielo escuchara lo que le decía y actuara como consecuencia en las vidas de otras personas. Oraba y luego se mantenía «atento con acción de gracias» (Colosenses 4:2), listo para ver cómo Dios estaría complacido de responder a sus oraciones.

Pablo oró en grande porque creía en grande. Aprendamos de él cómo podríamos hacer lo mismo.

EFESIOS 1:16–21

No he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones. Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dé el Espíritu de sabiduría y de revelación,

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