Encuentra tu próximo/a libro favorito/a

Conviértase en miembro hoy y lea gratis durante 30 días
La rehabilitación de los contratos en el concurso

La rehabilitación de los contratos en el concurso

Leer la vista previa

La rehabilitación de los contratos en el concurso

Longitud:
394 página
4 horas
Publicado:
Apr 25, 2016
ISBN:
9788491357902
Formato:
Libro

Descripción

En relación con los efectos que la declaración de concurso proyecta sobre los contratos celebrados por el concursado, la rehabilitación constituye una manifestación específica de la incidencia que la situación concursal puede tener sobre el normal funcionamiento de la facultad de resolución de los contratos, cuyo fundamento esencial es facilitar la continuidad de la actividad empresarial del deudor.
La obra aparece estructurada en dos partes. La primera, de carácter introductorio, se dedica al estudio de la rehabilitación como instituto concursal. La segunda, mucho más extensa, se ocupa del análisis de los distintos supuestos de rehabilitación de los contratos contemplados en la Ley Concursal. En primer lugar, la rehabilitación de los contratos de préstamo y demás de crédito (art. 68). En segundo lugar, la rehabilitación de los contratos de adquisición de bienes con contraprestación o precio aplazado (art. 69). En tercer lugar, y en relación con los arts. 68 y 69, el supuesto asimilable a la rehabilitación que representa la opción enervadora en la ejecución de bienes y derechos afectos a créditos con privilegio especial (art. 155). Por último, el supuesto relativo a la enervación del desahucio y a la rehabilitación de los contratos de arrendamiento (art. 70).
Publicado:
Apr 25, 2016
ISBN:
9788491357902
Formato:
Libro

Sobre el autor


Relacionado con La rehabilitación de los contratos en el concurso

Vista previa del libro

La rehabilitación de los contratos en el concurso - Iñaki Zurutuza Arigita


LA REHABILITACIÓN DE LOS CONTRATOS EN EL CONCURSO

Primera Edición

(Autor)

Iñaki Zurutuza Arigita



Primera edición, mayo 2016

El editor no se hace responsable de las opiniones recogidas, comentarios y manifestaciones vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación de su derecho de libertad de expresión.

La Editorial se opone expresamente a que cualquiera de las páginas de esta obra o partes de ella sean utilizadas para la realización de resúmenes de prensa.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 45).

Por tanto, este libro no podrá ser reproducido total o parcialmente, ni transmitirse por procedimientos electrónicos, mecánicos, magnéticos o por sistemas de almacenamiento y recuperación informáticos o cualquier otro medio, quedando prohibidos su préstamo, alquiler o cualquier otra forma de cesión de uso del ejemplar, sin el permiso previo, por escrito, del titular o titulares del copyright.

Thomson Reuters y el logotipo de Thomson Reuters son marcas de Thomson Reuters

Civitas es una marca de Thomson Reuters (Legal) Limited

© 2016 [Thomson Reuters (Legal) Limited / Iñaki Zurutuza Arigita]© Portada: Thomson Reuters (Legal) Limited

Editorial Civitas, SA

Camino de Galar, 15

31190, Cizur Menor

Teléfono: 902404047

Fax: 902400010

atencionclientes@thomsonreuters.com

www.thomsonreuters.es

Depósito Legal: NA 663/2016

ISBN 978-84-9135-790-2

A Irantzu

Contenido

Primera parte. La rehabilitación en el concurso

I. Introducción. El término «rehabilitación» en el ordenamiento jurídico

II. La rehabilitación como instituto concursal

Segunda parte. Los supuestos de rehabilitación de los contratos en la ley concursal

III. La rehabilitación de los contratos de préstamo y demás de crédito a favor del concursado

IV. La rehabilitación de los contratos de adquisición de bienes con contraprestación o precio aplazado

V. Un supuesto asimilable a la rehabilitación

VI. La enervación del desahucio y la rehabilitación de los contratos de arrendamiento

Bibliografía. La rehabilitación de los contratos en el concurso (Cívitas)

Primera parte. La rehabilitación en el concurso

I

Introducción. El término «rehabilitación» en el ordenamiento jurídico

Antes de analizar la significación que el término «rehabilitación» tiene en el marco del concurso de acreedores, conviene precisar que desde un punto de vista jurídico su utilización no se circunscribe exclusivamente al ámbito concursal, sino que el mismo también es empleado, en un sentido diverso, en otras ramas del ordenamiento

¹)

.

Así, en el ámbito de la propiedad industrial, el artículo 117 de la Ley 11/1986, de 20 de marzo, de Patentes (LP en adelante), establece los requisitos necesarios para, según se dispone de forma expresa, poder «rehabilitar» la patente que ha caducado previamente por razón del impago de una anualidad

²)

. Por tanto, en este ámbito la «rehabilitación» de una patente supone para su titular la recuperación del derecho que en virtud de esta le corresponde, anteriormente extinguido por el incumplimiento de la obligación del pago de la anualidad que la Ley exige

³)

.

En el campo del Derecho tributario, el artículo 76.1 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (LGT en adelante), en relación con el artículo 173.2 de esta misma Ley, alude a la posibilidad de «rehabilitar» las deudas tributarias inicialmente declaradas imposibles de satisfacer total o parcialmente (créditos incobrables) por manifiesta insolvencia del deudor, dando lugar a la reanudación del procedimiento de apremio, cuando se tenga conocimiento de una solvencia sobrevenida del deudor con anterioridad a la expiración del plazo de la prescripción de la deuda tributaria. En tal supuesto, y de acuerdo con el artículo 76.2 de la LGT, la «rehabilitación» de la deuda tributaria implica que esta no queda extinguida

⁴)

.

En la esfera del Derecho penal, en relación con las formas sustitutivas de la ejecución de las penas privativas de libertad, el artículo 83.1 del vigente Código Penal (CP en adelante) supedita la suspensión de la ejecución de la pena de prisión del reo a que este no delinca en el plazo fijado por el juez o tribunal (ex artículo 80.2 del CP), así como a que cumpla con las obligaciones o deberes que dicho juez o tribunal sentenciador estime como necesarios, lo que incluye el cumplimiento de todos aquellos deberes que tienen como objetivo «la rehabilitación social del penado»

⁵)

. En este sentido, el concepto de rehabilitación social se identifica aquí con la idea de resocialización del individuo previamente condenado como objetivo básico de nuestro sistema penal (artículo 25.2 de la CE)

⁶)

, de tal modo que el cumplimiento de los referidos deberes a los que alude el artículo 83.1 forma parte de algunas de las pautas que el CP dispone para ayudar a la recuperación del sujeto

⁷)

.

Dentro del ámbito urbanístico, el término «rehabilitación» se ha empleado para aludir a las tareas de conservación y mejora de los edificios, entendiendo que el concepto de rehabilitación en este contexto se debe construir a partir del concepto de «rehabilitación edificatoria» que actualmente se recoge en la Ley 8/2013, de 26 de junio, de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas (Ley 8/2013 en adelante), en relación con el concepto de «rehabilitación urbana» que ya se contemplaba en otras normas precedentes

⁸)

.

1

A este respecto señala Marco Arcalá, L. A., «La rehabilitación de créditos y de contratos en la nueva Ley Concursal», en Estudios sobre la Ley Concursal (Libro Homenaje a Manuel Olivencia), T. III, Madrid-Barcelona, 2005, pág. 2.872, que la voz «rehabilitación» ha venido siendo utilizada en varias de las ramas del ordenamiento para aludir a «... situaciones e instituciones tan sumamente diversas entre sí que poco o nada pueden tener en común todas ellas, salvo justamente el uso del término en cuestión».

2

De acuerdo con el mencionado precepto estos requisitos son: la justificación por parte del titular de la patente de que la falta de pago de la anualidad fue debida a una causa de fuerza mayor, en cuyo caso la patente en cuestión «... podrá ser rehabilitada...» (art. 117.1 y 2 de la LP); que la «... rehabilitación...» sea acordada por el Registro de la Propiedad Industrial, sin perjuicio de los derechos de terceros derivados de la situación de caducidad, cuyo reconocimiento y alcance corresponderá a los Tribunales ordinarios (art. 117.3 de la LP); y el abono de la anualidad impagada y de la sobretasa correspondiente a cargo del titular de la patente, «para que la rehabilitación sea efectiva...» (art. 117.4 de la LP).

3

Cfr., por todos, Bercovitz Rodríguez-Cano, A., La nueva Ley de Patentes, Madrid, 1986, págs. 132 y 133, Gómez Segade, J. A., La Ley de Patentes y Modelos de Utilidad, Madrid, 1988, págs. 141 y 142, y Pedemonte Feu, J., Comentarios a la Ley de Patentes, Barcelona, 1995, págs. 300 y ss.

4

Así, el art. 76.1 de la LGT, relativo a la «baja provisional por insolvencia», establece que «las deudas tributarias que no hayan podido hacerse efectivas en los respectivos procedimientos de recaudación por insolvencia probada, total o parcial, de los obligados tributarios se darán de baja en cuentas en la cuantía procedente, mediante la declaración del crédito como incobrable, total o parcial, en tanto no se rehabiliten dentro del plazo de prescripción de acuerdo con lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 173 de esta ley». Por su parte, el art 173.2 de la LGT, en relación con la «terminación del procedimiento de apremio», dispone que «en los casos en que se haya declarado el crédito incobrable, el procedimiento de apremio se reanudará, dentro del plazo de prescripción, cuando se tenga conocimiento de la solvencia de algún obligado al pago». Finalmente, el art. 76.2 de la LGT determina que «la deuda tributaria se extinguirá si, vencido el plazo de prescripción, no se hubiera rehabilitado». En cuanto a la cuestión de la declaración del crédito como incobrable, en relación asimismo con los arts. 61-63 del Reglamento General de Recaudación, aprobado por RD 939/2005, de 29 de julio, vid.:González Sánchez, M., «La extinción de la obligación tributaria», en Comentarios a la Ley General Tributaria (Dir. R. Calvo Ortega y Coord. J. M. Tejerizo López), 2.a ed., Pamplona, 2009, págs. 800 y ss.; Malvárez Pascual, L., «La deuda tributaria», en Comentario Sistemático a la Ley General Tributaria (Coord. C. Palao Taboada), Madrid-Barcelona, Valencia, 2004, pág. 268; o AA. VV., «Art. 76. Baja provisional por insolvencia», en Guía integrada de la Ley General Tributaria y sus Reglamentos de Desarrollo, Madrid, 2008, págs. 604 y ss.

5

Art. 83.1 del CP: «La suspensión de la ejecución de la pena quedará siempre condicionada a que el reo no delinca en el plazo fijado por el juez o tribunal, conforme al artículo 80.2 de este Código. En el caso de que la pena suspendida fuese de prisión, el juez o tribunal sentenciador, si lo estima necesario, podrá también condicionar la suspensión al cumplimiento de las obligaciones o deberes que le haya fijado de entre las siguientes: ... 6º Cumplir los demás deberes que el juez o tribunal estime convenientes para la rehabilitación social del penado, previa conformidad de este, siempre que no atenten contra su dignidad como persona».

6

Según ponen de manifiesto Hassemer, W. y Muñoz Conde, F., Introducción a la Criminología, Valencia, 2001, págs. 237 y ss., la rehabilitación descansa sobre la noción de que debe prevenirse la futura comisión de delitos por las personas ya condenadas a través de un cambio en el comportamiento de estas, lo que permitirá su reinserción social. Para un estudio del concepto de rehabilitación en un sentido semejante desde una perspectiva de Derecho internacional, vid.Sandoval Villalba, C., «La rehabilitación como una forma de reparación con arreglo al Derecho internacional», en REDRESS Publications, Londres, 2009, págs. 3 y ss.

7

Cfr. Rodríguez Núñez, A., «Fórmulas para la resocialización del delincuente en la legislación y el sistema penitenciario españoles», en El penalista liberal: controversias nacionales e internacionales en derecho penal, procesal penal y criminología. Homenaje a Manuel de Rivacoba y Rivacoba, Buenos Aires, 2004, pág. 737.

En la legislación penal anterior al vigente CP, la rehabilitación constituía un beneficio jurídico del que en su caso podía disfrutar el condenado, dirigido a la extinción de los efectos de la pena. Así, conforme a la redacción dada al art. 118 del anterior Código Penal de 1973 por el artículo primero de la Ley Orgánica 8/1983, de 25 de junio, de Reforma Urgente y Parcial del Código Penal, en dicho art. 118, relativo a esta institución «de la rehabilitación», se disponía que siempre que concurrieran una serie de requisitos señalados en el propio precepto, por la rehabilitación se extinguirían de modo definitivo todos los efectos de la pena y los condenados que hubieren extinguido su responsabilidad penal o alcanzado la remisión condicional de la pena tendrían derecho a obtener del Ministerio de Justicia la cancelación de sus antecedentes penales previo informe del Juez o Tribunal sentenciador. Para profundizar en torno a este instituto de la rehabilitación en el antiguo Código Penal, vid.:Baeza Avallone, V., La rehabilitación, Madrid, 1983, págs. 307 y ss.; Manzanares Samaniego, J. L., «La rehabilitación en el Proyecto de Ley de reforma urgente y parcial del Código Penal (de 25 de febrero de 1983)», Boletín del Ministerio de Justicia, núm. 1311, 1983, págs. 3 y ss.; o Bueno Arús, F., «Una nota sobre la rehabilitación en el Código Penal español», Boletín del Ministerio de Justicia, núm. 1111, 1977, págs. 3 y ss.

8

En los arts. 107-111 de la Ley 4/2011, de 4 de marzo, de Economía Sostenible (LES en adelante), que originariamente integraban el Cap. IV de esta LSE, se contempló un concepto de «rehabilitación urbana». Concretamente, en el art. 110.1 de esta LSE se expresaba que «las actuaciones de renovación y rehabilitación urbana suponen la reforma de la urbanización o de las dotaciones y la rehabilitación de edificios...». Sobre la base de lo dispuesto en los preceptos de este Cap. IV de la LSE, el R. D. Ley 8/2011, de 1 de julio, de medidas de apoyo a los deudores hipotecarios, de control del gasto público y cancelación de deudas con empresas y autónomos contraídas por las entidades locales, de fomento de la actividad empresarial e impulso de la rehabilitación y de simplificación administrativa (R. D. Ley 8/2011 en adelante), se refirió en el párr. 2.o del apartado V de su Exposición de Motivos a un «concepto global de «rehabilitación» como «... las actuaciones de conservación, mejora y de regeneración urbana...». Más concretamente, el alcance de cada una de estas actuaciones comprendidas dentro del concepto de rehabilitación a los efectos de este R. D. Ley 8/2011 se especificaba en el art. 17 de la propia norma, a propósito de la regulación de las «medidas para el fomento de las actuaciones de rehabilitación» (Cap. IV del RD 8/2011, arts. 17-22). Posteriormente la citada Ley 8/2013, según queda reflejado en los puntos 5º y 6º de su Disposición derogatoria única, ha derogado tanto los preceptos de la LSE dedicados a la rehabilitación urbana como el Cap. IV del R. D. Ley 8/2011, aludiendo en el párr. 16 del apartado IX de su Preámbulo a la «rehabilitación edificatoria» como una «actuación de transformación urbanística» que se concreta en «... la realización de las obras y trabajos de mantenimiento o intervención en los edificios existentes, sus instalaciones y espacios comunes, en los términos dispuestos por la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación...».

II

La rehabilitación como instituto concursal

Sumario:

1. Significación de la denominada «rehabilitación» en el marco del concurso

A. La rehabilitación del quebrado y del concursado

B. La rehabilitación de los contratos

2. La rehabilitación como una especificidad de la incidencia del concurso en la facultad de resolución respecto a determinados tipos de contratos

3. El fundamento esencial de la rehabilitación: la continuidad de la actividad empresarial del deudor

A. Relación de la rehabilitación con el interés del concurso durante la fase común del procedimiento concursal

B. La rehabilitación en el contexto de otras medidas previstas en la legislación concursal para facilitar la continuación de la actividad empresarial del concursado

1. SIGNIFICACIÓN DE LA DENOMINADA «REHABILITACIÓN» EN EL MARCO DEL CONCURSO

A. LA REHABILITACIÓN DEL QUEBRADO Y DEL CONCURSADO

El uso de la palabra «rehabilitación», puesta en relación con nuestro Derecho concursal, se remonta a los arts. 1168-1173 del Código de Comercio de 1829 (CCom de 1829 en adelante), en los cuales ya se aludía a la «... rehabilitación del quebrado...», para referirse a la recuperación por parte de este de su status anterior a la declaración de quiebra

¹)

. En un sentido semejante, el Código de Comercio de 1885 (CCom de 1885 en adelante) dedicó sus arts. 920-922 a «... la rehabilitación del quebrado»

²)

, de tal modo que el término «rehabilitación» también era utilizado en estos preceptos del CCom de 1885 para referirse al procedimiento mediante el cual tenía lugar la recuperación por parte del quebrado no fraudulento de su status anterior a la declaración de quiebra, tras el cumplimiento íntegro del convenio al que hubiera podido llegar con sus acreedores y el consiguiente cese de las interdicciones legales consecuencia de dicha declaración; así se deducía de lo dispuesto en los arts. 920, 921 en su párr. 1º y 922. Además, conforme al párr. 2º del artículo 921, en caso de que no hubiera mediado convenio, si la quiebra no había sido calificada como fraudulenta, el quebrado también podía obtener la rehabilitación inmediatamente, si demostraba que con el haber de la quiebra o de otro modo habían sido satisfechas todas las obligaciones reconocidas en el procedimiento de quiebra

³)

.

En la vigente Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal (LC en adelante) el procedimiento de rehabilitación del concursado ha desaparecido. De esta manera, en la actualidad la rehabilitación del concursado tiene lugar automáticamente cuando transcurre el periodo de su inhabilitación de dos a quince años determinado por la sentencia que haya calificado el concurso como culpable. Así se deduce del artículo 172.2.2 en relación con el artículo 178.1 de la LC, respecto de la prohibición de administrar el patrimonio ajeno y representar a terceros, así como del artículo 13.2 del CCom de 1885, respecto de la doble prohibición para ejercer el comercio o para tener intervención directa administrativa o económica en sociedades mercantiles

⁴)

. Distinto al supuesto de «rehabilitación automática» del concursado por el transcurso del tiempo determinado para estas prohibiciones, es el de la «autorización al inhabilitado» para a continuar al frente de la empresa o como administrador de la sociedad concursada, cuando con carácter excepcional así lo determine la sentencia de calificación porque previamente lo hubiera solicitado la administración concursal en caso de convenio (artículo 172.2.2 párr. 2º de la LC). En este caso, los efectos de la autorización se limitarán a lo específicamente previsto en la referida sentencia de calificación (artículo 13.2 in fine del CCom de 1885).

B. LA REHABILITACIÓN DE LOS CONTRATOS

El concepto de «rehabilitación» al que se alude expresamente tanto en los arts. 68-70 como en el apartado III de la Exposición de Motivos de la LC poco o nada tiene que ver con los efectos que el concurso tiene sobre el deudor concursado. Así, el concepto es empleado en la actualidad en relación con la vida de determinados contratos incluidos en el concurso. Más concretamente, en la LC la rehabilitación se concibe como un potencial efecto del concurso sobre los contratos de crédito (artículo 68), los de adquisición de bienes con precio aplazado (artículo 69), o los de arrendamiento urbano (artículo 70) que haya podido celebrar el concursado

⁵)

, en la línea de la tendencia iniciada en los distintos textos prenormativos que antecedieron a la aprobación de la vigente Ley desde el Anteproyecto de Ley Concursal de 1983 (ALC de 1983 en adelante)

⁶)

.

Desde esta óptica se ha interpretado que a través de la regulación recogida en sus arts. 68-70, la LC ha recuperado la figura de la «rehabilitación del contrato», ya prevista con anterioridad en nuestro ordenamiento por el artículo 147.2 de la derogada Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964 (LAU de 1964 en adelante)

⁷)

, en cuyo párrafo 1.o se disponía que en arrendamientos de vivienda ya resueltos, cuando se dieran ciertas condiciones, el demandado podría «... rehabilitar de plena vigencia el contrato...»

⁸)

. De esta manera, en este precepto quedó configurada la facultad de rehabilitar el contrato de arrendamiento de vivienda como una facultad jurídica de carácter excepcional, al tiempo que privilegiada, en beneficio del arrendatario en cuanto parte contractual que ostenta un interés cuya realización trasciende de la relación individual y alcanza el interés público

⁹)

.

Otro supuesto de rehabilitación de un contrato que ha sido previamente resuelto previsto en el ordenamiento con anterioridad a la LC de 2003 es el introducido dentro del sistema hipotecario por la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (LEC en adelante), cuyo artículo 693.3 estableció el «derecho a la rehabilitación» de los préstamos con garantía hipotecaria ya resueltos en relación con la enervación de la acción en los procesos de desahucio

¹⁰)

. A partir del texto actual de este artículo 693.3 de la LEC, el cual procede de la redacción dada por el artículo 7 apartado 13 de la Ley 1/2013, de 14 de mayo, de medidas para reforzar la protección a los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social (Ley 1/2013 en adelante)

¹¹)

, hay que deducir que el derecho a la rehabilitación del préstamo hipotecario reconocido implícitamente en el mismo en favor del deudor hipotecario, conlleva la posibilidad de que este, como titular de un préstamo garantizado con hipoteca que se ha visto abocado a un procedimiento judicial ante el retraso en el pago de las cuotas, regularice tal préstamo consignando el importe del principal e intereses que estuvieren vencidos; con ello queda liberado el bien, de forma que una vez pagadas las costas finaliza el procedimiento judicial y el prestatario puede seguir abonando a la entidad las cuotas periódicas en su curso normal

¹²)

.

Volviendo a la regulación relativa a la rehabilitación de los contratos que la LC contiene en sus arts. 68-70, aunque en ninguna de estas disposiciones singularmente dedicadas a regular cada uno de los distintos supuestos de rehabilitación del contrato que esta Ley prevé, se explica qué se entiende por «... rehabilitar...» un contrato

¹³)

, en la línea de lo dispuesto por el aludido artículo 147.2 de la LAU de 1964 se sobreentiende que «rehabilitar un contrato» en esas disposiciones significa restablecer la vigencia de dicho contrato previamente decaída

¹⁴)

por la concurrencia de alguna causa de extinción. Así, la rehabilitación se configura en la LC como un mecanismo que permite reinstaurar la relación obligatoria entre las partes contratantes en los mismos términos que había hasta el momento de la extinción

¹⁵)

, por lo que se trata de un mecanismo que opera con el objeto de volver a dotar al contrato rehabilitado de plenitud de efectos

¹⁶)

. Junto a la recuperación de la vigencia del contrato que es rehabilitado como principal consecuencia derivada de este instituto, con posterioridad se verá que la rehabilitación también tiene otras consecuencias más específicas en función de cuál es el tipo de contrato que se rehabilita. Además, desde otra perspectiva cabe afirmar que a través de la rehabilitación se logra evitar la liquidación del contrato resuelto con anticipación, siendo precisamente la elusión de esta liquidación del contrato el objetivo que con este mecanismo se pretende

¹⁷)

.

Abundando en la significación de la rehabilitación, la misma implica que un contrato ya extinguido con anterioridad a la declaración de concurso se haga revivir por un tercero que en el contexto de un procedimiento concursal es la administración concursal. Si en el artículo 147.2 de la LAU de 1964 la facultad de rehabilitar el contrato se reconocía a la demandada en aras de la protección de un interés público, en los arts. 68-70 de la LC la facultad de rehabilitar se reconoce a la administración concursal. Se trata de una facultad extraordinaria que en la LC se atribuye a la administración concursal en base al interés del concurso en recuperar el contrato, en la medida que ello puede contribuir a mantener la actividad profesional del concursado, o a mantener en el activo un bien cuyo aprovechamiento puede beneficiar a los acreedores concursales

¹⁸)

. En este sentido, cabe anticipar que la significación de la rehabilitación como instituto concursal no se comprende si no se vincula a su finalidad esencial, cual es el mantenimiento de la actividad empresarial del concursado, así como la conservación de sus bienes

¹⁹)

.

Por otra parte, es la rehabilitación una técnica jurídica que se usa para «reactivar» la vigencia de determinados contratos

²⁰)

, por lo que debe predicarse de relaciones jurídicas que ya han terminado; en esta interpretación encajan los supuestos de vencimiento anticipado y de resolución de los distintos contratos referidos en los arts. 68-70 de la LC; contratos que únicamente son susceptibles de ser rehabilitados en tales supuestos. En consecuencia, aunque en otros casos previstos en el ordenamiento jurídico la rehabilitación también pueda llegar a concebirse como una técnica relativa a contratos cuya finalización es inminente o no se ha producido

²¹)

, en el contexto del concurso la rehabilitación debe entenderse referida exclusivamente a aquellos contratos, es decir, los de financiación, adquisición de bienes con precio aplazado o arrendamiento urbano, que hayan sido resueltos poco antes de la declaración de concurso

²²)

o se hayan considerado vencidos antes de esta misma declaración, como consecuencia de determinados incumplimientos por parte del deudor

²³)

.

En cualquier caso, la rehabilitación es un instituto que se configura como una facultad que solo puede ser ejercida con un carácter excepcional. Ello es así dados los especiales efectos que esta figura acarrea desde la óptica de los principios clásicos del Derecho de contratos, pues la misma implica un acto heterónomo concretado en el renacimiento de un contrato que se impone forzosamente tanto al acreedor como al concursado

²⁴)

. Así, para ejercer la facultad de rehabilitar el contrato, la administración concursal no precisa del consentimiento de ninguna de las dos partes contratantes

²⁵)

. De todo ello se deriva que la reactivación en interés del concurso de la vigencia de cualquiera de los contratos referidos en los arts. 68-70 de la LC siempre va a tener los siguientes límites: que dicha reactivación solo será posible en relación con el contrato que se ha extinguido dentro del plazo de tres meses antes de la declaración de concurso; que la reactivación solo procederá si el acreedor no puede oponerse; y que la reactivación quedará supeditada a la previa satisfacción de todos los pagos pendientes

²⁶)

.

2. LA REHABILITACIÓN COMO UNA ESPECIFICIDAD DE LA INCIDENCIA DEL CONCURSO EN LA FACULTAD DE RESOLUCIÓN RESPECTO A DETERMINADOS TIPOS DE CONTRATOS

En relación con la cuestión de los potenciales efectos que el concurso proyecta sobre los contratos celebrados por el concursado, el instituto de la rehabilitación no es sino una manifestación específica de la incidencia que las situaciones concursales pueden tener sobre el normal funcionamiento de la facultad de

Has llegado al final de esta vista previa. ¡Regístrate para leer más!
Página 1 de 1

Reseñas

Lo que piensa la gente sobre La rehabilitación de los contratos en el concurso

0
0 valoraciones / 0 Reseñas
¿Qué te pareció?
Calificación: 0 de 5 estrellas

Reseñas de lectores