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La justicia deportiva. Cuatro estudios

La justicia deportiva. Cuatro estudios

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La justicia deportiva. Cuatro estudios

Longitud:
175 página
2 horas
Publicado:
Jul 3, 2015
ISBN:
9788447053292
Formato:
Libro

Descripción

La generalización del profesionalismo y los avances tecnológicos de la televisión que tuvieron lugar en la última década del siglo pasado han llevado al extremo la mercantilización del deporte de competición, lo que ha dado un impulso decisivo a la judicialización de los conflictos que se producen en su seno, que si antes era esporádica y se consideraba anecdótica ahora, en cambio, se ha hecho habitual, lo que provoca con frecuencia choques entre las autoridades deportivas nacionales y las estatales y entre éstas y las organizaciones deportivas internacionales, que tienen luego su inevitable proyección en el escenario jurisdiccional.

Los estudios reunidos en este volumen pretenden proyectar alguna luz sobre las relaciones entre la Justicia y el Deporte, que siempre fueron difíciles, pero que han incrementado su conflictividad y dificultad exponencialmente en estos últimos años.
Publicado:
Jul 3, 2015
ISBN:
9788447053292
Formato:
Libro


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La justicia deportiva. Cuatro estudios - Tomás-Ramón Fernández Rodríguez


LA JUSTICIA DEPORTIVA

CUATRO ESTUDIOS

Primera Edición

(Autor)

TOMÁS RAMÓN FERNÁNDEZ

Catedrático-emérito de la UniversidadComplutense de Madrid



1ª Edición, 2015

El editor no se hace responsable de las opiniones recogidas, comentarios y manifestaciones vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación de su derecho de libertad de expresión.

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© 2015 [Thomson Reuters (Legal) Tomás Ramón Fernández]© Portada: Thomsom Reuters (Legal) Limited

Editorial Aranzadi, S.A.U.

Camino de Galar, 15

31190, Cizur Menor

Teléfono: 902404047

Fax: 902400010

atencionclientes@thomsonreuters.com

www.thomsonreuters.es

Depósito Legal: NA 1129/2015

ISBN 978-84-470-5329-2

Contenido

Presentación. La justicia deportiva. Cuatro estudios

I. La justicia deportiva: reflexiones sobre un problema pendiente

II. La justicia deportiva internacional: el tribunal arbitral del deporte

III. De la Sentencia Heras a la Sentencia Contador. Presente y futuro de la Justicia Deportiva

IV. La dudosa constitucionalidad del régimen sancionador del dopaje deportivo

Presentación

He reunido en este volumen cuatro estudios, escritos en diferentes momentos y por motivos también distintos, que tienen, sin embargo, un objeto común, la justicia deportiva, y responden a una misma preocupación, la de proyectar alguna luz sobre un problema, hasta hace no mucho marginal y casi anecdótico, que ha adquirido en estos últimos años unas proporciones y una presencia social considerables.

El primero de esos estudios, por orden cronológico, es el que tuve ocasión de exponer en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación el año 2009 sobre el Tribunal Arbitral del Deporte, que era entonces un gran desconocido porque sus siglas, TAS, apenas habían comenzado a aparecer en los medios de comunicación. Hoy ya nos resulta a todos más familiar, pero no es inútil, ni mucho menos, me parece, reproducirlo aquí.

El último de todos ellos lo he situado, sin embargo, en primer lugar, porque contiene una reflexión más general sobre el estado actual de la justicia deportiva, y los dos grandes problemas que plantean: la delimitación de la materia deportiva y las relaciones entre la Justicia estatal y la Justicia internacional.

Los otros dos estudios giran de un modo u otro en torno a las Sentencias dictadas por nuestro Tribunal Supremo y por el Tribunal Arbitral del Deporte, respectivamente, en los casos «Heras» y «Contador». La lectura de esta última me impulsó a estudiar el sistema represivo diseñado por el Código Mundial Antidopaje, cuyos drásticos principios ha contribuido a implantar la Convención Internacional contra el Dopaje de 18 de noviembre de 2005 y ha acogido finalmente nuestra novísima Ley Orgánica 3/2013, de 20 de junio, de protección de la salud del deportista, y lucha contra el dopaje en la actividad deportiva, cuya constitucionalidad es, a mi juicio, más bien dudosa, aunque las dificultades a las que me refiero fueron pasadas por alto en su momento para no perjudicar las aspiraciones de Madrid a convertirse en sede de los Juegos Olímpicos de 2020.

Espero, pues, que estas reflexiones mías contribuyan a despertar el interés de más colegas para poder situar entre todos el Derecho y la Justicia Deportiva en el lugar que hoy les corresponde.

En Madrid, a julio de 2015

I

La justicia deportiva: reflexiones sobre un problema pendiente*)

Sumario:

I. Introducción

II. La comprensión ordinamental del deporte

III. La delimitación de la materia deportiva

1. Los términos del problema

2. La respuesta de nuestra legislación deportiva

3. La solución del Derecho italiano

IV. Justicia estatal o justicia internacional

1. Las dificultades tradicionales

2. La progresiva afirmación del Tribunal Arbitral del Deporte

3. El statu quo actual

4. Algunos interrogantes

I. INTRODUCCIÓN

Ante todo, debo comenzar aclarando el título que acabo de enunciar para evitar los equívocos a los que pudiera dar lugar sobre el contenido del asunto que pretendo tratar aquí, que es el de las relaciones entre el Deporte y la Justicia, no el de la revisión por los Tribunales de la aplicación de las reglas de juego y de competición, que es sólo un aspecto, no desdeñable desde luego como habrá ocasión de comprobar, de aquel problema general.

La segunda advertencia que creo obligado hacer se refiere al carácter conflictivo de esas relaciones. Siempre lo han sido, aunque durante mucho tiempo hayan permanecido si no ignoradas, sí infravaloradas porque se las consideraba algo más bien anecdótico, que no requería mayor atención. Hoy, en cambio, esa conflictividad latente se ha hecho más visible. Ya no pasa desapercibida socialmente como en el pasado, porque cuando se produce un nuevo conflicto salta de inmediato a los medios y reclama inexcusablemente la atención de los juristas, que ya no pueden, no podemos, mirar para otro lado, porque desde la sociedad se nos piden respuestas.

Y es que el deporte ha adquirido unas dimensiones y una importancia en la sociedad en que vivimos que difícilmente puede exagerarse. Basta recordar algunas cifras para comprender la transcendencia que el fenómeno deportivo ha adquirido y para hacerse una idea precisa del momento a partir del cual se ha producido el cambio al que aludo: el Comité Olímpico Internacional (en adelante, COI), que es el dueño (sic) de los Juegos Olímpicos, así como de todos los demás símbolos del olimpismo

¹)

, obtuvo por los derechos de retrasmisión de los Juegos por televisión 1,2 millones de dólares en Roma 60, 17,8 en Munich 72 y 88 en Moscú 80, cifras éstas que saltaron bruscamente a 286,9 en Los Angeles 84 y de ahí a 636 en Barcelona 92, cantidad que parece nimia al lado de los 1.494 millones de Atenas 04, que, sin embargo, resultaron más que doblados en Londres 12 donde se llego a los 3.914 millones de dólares

²)

.

Este crecimiento espectacular que los ingresos televisivos del COI experimentan a partir de Los Angeles 84 se debe esencialmente a la combinación de dos hechos, a saber: la generalización del profesionalismo y los avances tecnológicos de la televisión.

La separación del deporte aficionado y el profesional fue celosamente guardada durante mucho tiempo por la regla 26 de la Carta Olímpica, que reservaba la participación en los Juegos a «un competidor que ha participado siempre en los deportes por placer («as an avocation»), sin ganancia material de ninguna clase». A partir de 1971 esta regla se flexibilizó, aunque la separación se mantuvo hasta 1980, fecha en la que volvió a modificarse para permitir a las Federaciones Internacionales de los diferentes deportes el establecimiento de sus propias reglas para cada uno de ellos. Por esta vía la distinción entre aficionados y profesionales se difuminó prácticamente en los Juegos de Los Angeles de 1984 y terminó por desaparecer en Seul 88.

A partir de aquí los Juegos Olímpicos, que hasta entonces habían sido una competición de segunda categoría en algunos de los deportes más populares, como el fútbol o el baloncesto, resultaron decisivamente potenciados. El aumento del interés de las competiciones, en las que pudieron participar ya los mejores en todos los deportes sin limitación alguna

³)

, multiplicó, como es lógico, el valor económico de los derechos de retransmisión de las mismas que hasta ese momento se habían mantenido en unos niveles relativamente modestos, como ha podido verse.

De los progresos tecnológicos de la televisión no hay ni que hablar, ya que todos sin excepción hemos tenido oportunidad de vivirlos día tras día. Era, justamente, lo que faltaba para provocar la explosión y con ella un cambio radical del escenario.

Esta espectacular explosión del negocio que el deporte profesional ha llegado a ser lo ha transformado todo, en efecto. Ha reforzado extraordinariamente, por lo pronto, la posición del COI, que se ha convertido en un poder auténticamente formidable en todos los sentidos en su condición de cabeza rectora del Movimiento Olímpico que agrupa a 204 Comités Olímpicos Nacionales —cifra que supera la de los Estados pertenecientes a la Organización de las Naciones Unidas— y a las sesenta Federaciones Internacionales de los distintos deportes, que son, por supuesto, los más populares y por ello los más importantes. Ni siquiera la crisis económica mundial por la que estamos atravesando ha podido mermar su poder, porque, a pesar de ella, su situación financiera no ha sido nunca tan sólida, como no tuvo inconveniente en reconocer en 2013, con motivo del 150 aniversario del nacimiento del Barón de Coubertin, el entonces Presidente del organismo Jacques ROGGE

⁴)

.

Y ha transformado radicalmente también todo el panorama jurídico anterior poniendo en primer término problemas que o bien no existían pura y simplemente con anterioridad o bien eran insignificantes y pasaban desapercibidos, problemas que ahora han adquirido una importancia y una transcendencia indiscutibles, lo que hace más difícil su solución.

La mercantilización del deporte ha dado un impulso decisivo, como es lógico, a la judicialización de los conflictos que se producen en su seno, que, si antes era esporádica y, por lo tanto, simplemente anecdótica, ahora, en cambio, se ha hecho habitual, lo que provoca con frecuencia choques entre las autoridades deportivas nacionales y las estatales y entre éstas y las organizaciones deportivas internacionales, que tienen luego su inevitable prolongación en el plano jurisdiccional.

Las relaciones entre la Justicia y el Deporte, que siempre fueron difíciles han incrementado su conflictividad y su dificultad exponencialmente, como vamos a ver a continuación.

II. LA COMPRENSIÓN ORDINAMENTAL DEL DEPORTE

¿Por qué han sido siempre y siguen siendo conflictivas las relaciones entre la Justicia y el Deporte? La respuesta a esta pregunta inicial es sencilla: porque el deporte es un ordenamiento jurídico de unas características muy singulares que propician su colisión con el ordenamiento estatal o, para ser más preciso, con el ordenamiento de cada Estado.

Cuando Santi Romano escribió su clásico libro L'ordinamiento giuridico en 1918 el deporte estaba, por así decirlo, en pañales

⁵)

. No pudo, pues, precisar su posición con respecto al ordenamiento estatal, ni tampoco sus posibles relaciones con éste. Sí lo hizo, en cambio, M.S. Giannini en un escrito pionero de 1949 del que arranca, sin duda, toda la, por lo demás abundantísima, literatura jurídico-deportiva italiana

⁶)

.

En pocos sectores es tan visible como en éste la concepción

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