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Arte y técnica del interrogatorio: La estrategia del cross-examination al servicio del abogado español

Arte y técnica del interrogatorio: La estrategia del cross-examination al servicio del abogado español

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Arte y técnica del interrogatorio: La estrategia del cross-examination al servicio del abogado español

Longitud:
447 página
3 horas
Publicado:
Dec 30, 2016
ISBN:
9788491356639
Formato:
Libro

Descripción

Un recorrido por las salas de vista de los juzgados y tribunales españoles nos permite comprobar la falta de técnica a la hora de interrogar (sin desmerecer la existencia de auténticos expertos en la materia). Esta situación puede mejorarse notablemente a través de la importación de las técnicas del cross-examination anglosajón, apuesta esta segura para desarrollar y afilar las capacidades y habilidades de los abogados, quienes sorprendentemente, podrán comprobar cómo son más eficaces y eficientes a la hora de abordar una fase de tanta trascendencia como el interrogatorio de testigos y peritos.
ARTE Y TÉCNICA DEL INTERROGATORIO aborda este reto, novedoso en el panorama jurídico español, partiendo de la idea de que el arte de interrogar en juicio oral consiste en el empleo de técnicas que pueden aprenderse y transmitirse del mismo modo que se aprende cualquier disciplina. Conocer y utilizar estas técnicas proporcionará al abogado una base sólida para actuar de forma estratégica, solvente e intuitiva durante el interrogatorio.
ARTE Y TÉCNICA DEL INTERROGATORIO, novena obra publicada en esta editorial por Óscar Fernández León, abogado en ejercicio y Socio Director de LEONOLARTE ABOGADOS, completa la serie de trabajos publicados por el autor y vinculados a la práctica profesional del abogado en juicio: "Manual de oratoria para abogados", "Cómo preparar con éxito la audiencia previa y el juicio oral", "El abogado y el juicio").
Publicado:
Dec 30, 2016
ISBN:
9788491356639
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Arte y técnica del interrogatorio - Óscar Fernández León


ARTE Y TÉCNICA DEL INTERROGATORIO

LA ESTRATEGIA DEL CROSS-EXAMINATION AL SERVICIO DEL ABOGADO ESPAÑOL

Primera Edición

(Autor)

ÓSCAR FERNÁNDEZ LEÓN

Abogado



Primera edición, enero 2017

El editor no se hace responsable de las opiniones recogidas, comentarios y manifestaciones vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación de su derecho de libertad de expresión.

La Editorial se opone expresamente a que cualquiera de las páginas de esta obra o partes de ella sean utilizadas para la realización de resúmenes de prensa.

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Camino de Galar, 15

31190, Cizur Menor

Teléfono: 902404047

Fax: 902400010

atencionclientes@thomsonreuters.com

www.thomsonreuters.es

Depósito Legal: DL NA 11-2017

ISBN 978-84-9135-663-9

Dedicado a James Stewart, Gregory Peck, Charles Laughton y a tantos otros grandes actores que, en blanco y negro, sembraron la primera semilla de la que germinó nuestro amor por la abogacía.

Contenido

Introducción. Arte y técnica del interrogatorio

Parte general

Introducción a la parte general. Arte y técnica del interrogatorio

Capítulo 1. El testigo en el orden civil

Capítulo 2. Aspectos procesales de la práctica del interrogatorio de testigo en el orden civil

Capítulo 3. Valoración de la prueba testifical en el orden civil

Capítulo 4. El testigo en el orden penal

Capítulo 5. Aspectos procesales de la práctica del interrogatorio de testigo en el orden penal

Capítulo 6. Valoración de la prueba testifical en el orden penal

Normativa procesal de interés . Arte y técnica del interrogatorio

Parte especial

Introducción a la parte especial. Arte y técnica del interrogatorio

Capítulo 7. Aspectos generales del interrogatorio directo y del contrainterrogatorio

Capítulo 8. Interrogatorio directo versus contrainterrogatorio

Capítulo 9. El interrogatorio directo

Capítulo 10. El contrainterrogatorio

Capítulo 11. Contrainterrogatorio y diversas modalidades de testigos

Capítulo 12. Virtudes y defectos del abogado al interrogar

Principios esenciales del arte del interrogatorio. Arte y técnica del interrogatorio

Anexos

Formulario 1. Arte y técnica del interrogatorio

Formulario 2. Arte y técnica del interrogatorio

Formulario 3. Arte y técnica del interrogatorio

Formulario 4. Arte y técnica del interrogatorio

Bibliografía. Arte y técnica del interrogatorio

Introducción

Interrogar a un testigo constituye un complejo desafío para todo abogado y, muy especialmente, para aquellos, como los españoles, que, por desgracia, carecen de una base sólida de conocimientos teóricos y prácticos sobre la materia, pues su habilidad de aprendizaje se limita al empleo del sistema «ensayo-error» o a la observación directa de otros profesionales. Lo cierto es que, salvo los abogados que por razones de su especialidad están interrogando un día sí y el otro también, el resto de los abogados que intervienen en sala puntualmente y llevan a cabo un interrogatorio, se las ven y se las desean a la hora de abordar la preparación y ejecución del mismo.

Personalmente (y encontrándome en este segundo grupo), por circunstancias del azar llevo un tiempo estudiando esta materia, y a más que avanzo, más descubro la trascendencia que un buen interrogatorio tiene en todo procedimiento judicial y, por el contrario, el daño que un mal interrogatorio puede suponer a nuestra defensa.

Y ello es así dado que el interrogatorio de testigos representa, dentro de la estructura argumentativa del proceso (escritos rectores del procedimiento, audiencia previa, interrogatorio e informe final) el instrumento persuasivo por excelencia, pues a medida que interrogador e interrogado interaccionan, van creando, a través de sus preguntas y respuestas, una información dirigida al juez que le permitirá decidir en Justicia sobre el fondo de la causa.

Efectivamente, antes del interrogatorio fijamos nuestra posición procesal (escritos rectores), proponemos y preparamos la prueba (audiencia previa) para, a continuación, tras la práctica de la prueba, evaluar el resultado del mismo en nuestras conclusiones (informe), pero de lo que no cabe duda es que todo procedimiento judicial tiene como epicentro persuasivo el interrogatorio de las partes, testigos y peritos.

Sobre la base de esta idea, es vital que el abogado, por mucha experiencia que tenga interrogando, descubra que el arte de interrogar constituye algo más que sentarse días antes del juicio y elaborar por escrito un borrador de un conjunto de preguntas que intuimos pueden ser importantes para nuestra causa, porque,… hay algo más:

- Unos objetivos de todo interrogatorio que hemos de determinar y establecer antes de tomar la decisión de interrogar.

- Unas técnicas y reglas en función tanto del tipo de interrogatorio que vaya a efectuarse (directo o contrainterrogatorio) como de la clase de testigo a interrogar (falso voluntario, falso involuntario, testigo débil, experto, colaborador, policías, etc.)

- Una categorización de las preguntas a realizar y la conveniencia de emplear unas u otras en función de diversas circunstancias.

- Una preparación, planificación y organización en la que adquieren notable importancia el ritmo, tiempos, orden, secuenciación, etc.

- Unas normas de comportamiento y conducta a seguir tanto por el interrogador como por el interrogado y cuya inobservancia podrá afectar al mensaje persuasivo.

- Unas reglas psicológicas del testimonio, muy influidas por el empleo del lenguaje verbal y no verbal, que nos ayudarán a comprender la forma en la que el juez dota de credibilidad al testimonio del testigo.

- Unas reglas o técnicas universales que ayudan a decidir la forma de actuar en cada momento durante el interrogatorio.

- Y un largo, etc.

En definitiva, ser consciente de la trascendencia del interrogatorio y de los numerosos conocimientos teóricos y prácticos existentes en torno al mismo es fundamental para dar ese primer paso y avanzar en el objetivo de ser cada día un mejor abogado litigante.

Este libro pretende servir de guía para alcanzarlo.

Parte general

Introducción a la parte general

Todo abogado que aspira a ser un extraordinario abogado litigante y, en consecuencia, un buen interrogador, debe concienciarse de la necesidad de dominar los aspectos procesales del juicio, es decir, las normas que regulan el funcionamiento y práctica de los actos que se producen en las diversas fases del mismo. Y cuando hablo de dominar, me refiero a un control absoluto y pormenorizado de dichas reglas.

Me explico; el abogado tiene que disponer de una capacidad técnica, es decir, de un conocimiento profundo del derecho (ley, doctrina y jurisprudencia) que va a aplicarse al caso. Sin embargo, ello no es suficiente para intervenir profesionalmente en el acto del juicio, pues para ello es fundamental que dominemos las reglas procesales que van a tener incidencia en el mismo. De hecho, una deficiente preparación procesal durante el acto del juicio puede suponer pérdida de oportunidades de defensa como intervenciones poco afortunadas que motiven llamadas de atención por el juez y la consiguiente pérdida de concentración (cuántas veces hemos presenciado cómo un letrado realizaba preguntas de forma incorrecta y el juez le interrumpía continuamente hasta que, desmoralizado, el letrado terminó abandonando).

Si se me permite el símil, imaginemos a un futbolista con unas extraordinarias dotes técnicas y físicas que, bien por escasa práctica o por falta de atención, desconoce las reglas de juego al dedillo. En tal caso el jugador perjudicará a su equipo con decisiones contrarias al reglamento e incluso correrá el riesgo de ser expulsado. Por lo tanto, en el desarrollo de toda actividad profesional, y más en situaciones en las que hay en juego intereses contradictorios, es esencial no sólo que las reglas estén claras, sino que quienes intervienen las dominen a la perfección para actuar extrayendo el máximo partido de las mismas sin vulnerarlas.

Por lo tanto, aunque parezca obvio, el abogado litigante debe ocuparse y preocuparse de dominar de forma absoluta las reglas procesales que lo van a acompañar durante el desarrollo del juicio, conocimiento que constituirá un eficaz aliado para la mejor defensa del interés de su cliente y de su crecimiento profesional.

Dado que el objetivo de esta obra es facilitar al abogado conocimientos teóricos y prácticos para llevar a cabo una excelente preparación y ejecución del interrogatorio del testigo, la presente parte general está dirigida a recordar aquellos aspectos procesales del orden civil y penal que guardan, a los efectos de este trabajo, una relación directa con los meritados actos de preparación y ejecución del interrogatorio. Por ello, los capítulos que siguen no deben examinarse o evaluarse como si se tratase de un comentario de los aspectos procesales del interrogatorio del testigo, pues de ser así podrán observarse numerosas omisiones de aspectos procesales muy relevantes. Por el contrario, tal examen deberá llevarse a cabo más bien como el recordatorio de los diversos aspectos de la prueba de interrogatorio del testigo que serán después de inestimable ayuda a la hora de abordar la parte especial.

Capítulo 1

El testigo en el orden civil

Sumario:

1.1. El testigo

1.2. Características del testigo

1.3. Diferencias con otras figuras afines del proceso

1.4. La figura del testigo perito

1.5. Capacidad para ser testigo

1.6. Deberes del testigo

1.1. EL TESTIGO

La LEC, al igual que la LECrim, no ofrece en su articulado una definición del testigo, si bien a través de sus artículos 360 y 361 nos suministra algunas de las características del mismo:

«Artículo 360. Contenido de la prueba

Las partes podrán solicitar que declaren como testigos las personas que tengan noticia de hechos controvertidos relativos a lo que sea objeto del juicio.

Artículo 361. Idoneidad para ser testigos

Podrán ser testigos todas las personas, salvo las que se hallen permanentemente privadas de razón o del uso de sentidos respecto de hechos sobre los que únicamente quepa tener conocimiento por dichos sentidos.

Los menores de catorce años podrán declarar como testigos si, a juicio del tribunal, poseen el discernimiento necesario para conocer y para declarar verazmente».

Esta ausencia conceptual ha motivado que las definiciones existentes sean de origen jurisprudencial. En tal sentido, encontramos muy apropiadas las siguientes, que nos sirven para conceptuar esta figura cualquiera que sea el orden jurisdiccional:

«testigo es la persona física que, sin ser parte en el proceso, es llamada a declarar, según su experiencia personal, acerca de la existencia y naturaleza de los hechos conocidos con anterioridad al proceso, bien por haberlos presenciado como testigo directo, bien por haber tenido noticia de ellos por otros medios como testigo de referencia» (STS de 20 de mayo de 2008)

«...… Testigo es tercero, es decir, una persona ajena al proceso, que aporta al mismo, declarando sobre ello, unos hechos que ha presenciado (visto u oído), o que le han contado» (SAP de Madrid de 19 de abril de 2006)

1.2. CARACTERÍSTICAS DEL TESTIGO

Partiendo de las definiciones anteriores y teniendo en consideración la normativa reguladora de la prueba testifical, podemos destacar como características que configuran al testigo las siguientes:

1.ª El testigo siempre es persona física, puesto que su utilidad reside en la aptitud para ofrecer percepciones sensoriales de la que carecen las personas jurídicas, razón por la que la ley le exige requisitos de capacidad ( artículo 361 LEC).

2.ª El testigo es siempre tercero con relación al proceso: Desde una perspectiva procesal, el testigo es un tercero ajeno a la parte procesal que, en su caso, declarará bajo el denominado interrogatorio de parte, medio de prueba con un tratamiento diferente al interrogatorio de testigos. Igualmente, no son testigos el representante legal (que es parte) ni el abogado y procurador de las partes dado el conflicto de intereses que en estos dos últimos casos se produciría.

3.ª El testigo aporta su percepción individual: El testigo está obligado a expresar la razón de ciencia de lo que diga al responder sus preguntas ( artículo 370.3LEC), lo que guarda relación directa con la fuente de conocimiento de los hechos relativos a su testimonio, es decir, la expresión del cómo, cuándo, y dónde se percibió lo que se declara, información esta que deriva de las explicaciones y aclaraciones que dé al testigo a los letrados y al juez durante el interrogatorio. De hecho, conforme dispone el artículo 376 de la LEC, la razón de ciencia se constituye como uno de los elementos a tener en consideración a efectos de valoración de la prueba testifical por el juez.

4.ª El testigo aporta una percepción histórica, por cuanto se reconstruyen hechos pasados, que pueden o no subsistir en el momento de la declaración, pero que en todo caso comenzaron antes que ella

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.

5.ª El testigo aporta una percepción objetiva e imparcial, alejado de la visión e intereses personales de las partes, estando obligado a declarar la verdad de los hechos constatados.

1.3. DIFERENCIAS CON OTRAS FIGURAS AFINES DEL PROCESO

Como ya hemos expuesto, el testigo no es parte procesal (ni representante de parte), lo cual es obvio ya que las partes litigantes, al declarar, no sólo emiten una declaración de ciencia, sino que pueden llegar a reconocer situaciones jurídicas que le afecten directamente y que, por tanto, carecen de la imparcialidad y objetividad que caracterizan el testimonio prestado por un testigo. Por otro lado, como anticipamos, en el proceso civil la declaración de la parte se canaliza a través del denominado interrogatorio de parte, cuyos presupuestos, tratamiento y efectos procesales son diferentes al de la prueba testifical.

Tampoco son testigos los abogados y procuradores de las partes litigantes, y ello debido a que estos defienden y representan intereses de las partes, por lo que su testimonio carece de objetividad e imparcialidad

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.

El testigo no puede confundirse con el perito. Veamos algunas de las diferencias existentes entre ambas figuras:

- El testigo emite declaraciones de conocimiento sobre hechos percibidos por sus sentidos, mientras que el perito aporta normas y máximas técnicas de experiencia.

- El testigo es necesario e infungible, ya que la información que aporta es única e insustituible por otra; por el contrario, el perito es fungible ya que sus conocimientos especiales pueden ser ofrecidos por otra persona que cuente con tales conocimientos.

- El testigo, a resultas de su percepción personal, es siempre persona física, mientras que el perito puede ser persona jurídica ( artículo 340.2 de la LEC).

- Testigo y perito son regulados de forma diferente en la LEC y considerados como medios de prueba diferentes.

1.4. LA FIGURA DEL TESTIGO PERITO

Con la nueva LEC vino a regularse por primera vez la figura del denominado testigo-perito. Concretamente, el párrafo 4 del artículo 370 de la LEC señala lo siguiente:

Artículo 370. Examen del testigo sobre las preguntas admitidas. Testigo-perito

4. Cuando el testigo posea conocimientos científicos, técnicos, artísticos o prácticos sobre la materia a que se refieran los hechos del interrogatorio, el tribunal admitirá las manifestaciones que en virtud de dichos conocimientos agregue el testigo a sus respuestas sobre los hechos.

En cuanto a dichas manifestaciones, las partes podrán hacer notar al tribunal la concurrencia de cualquiera de las circunstancias de tacha relacionadas en el artículo 343 de esta Ley.

En relación con esta figura, hemos de señalar que tanto la doctrina como la jurisprudencia se decantan por destacar la preponderancia de la cualidad de testigo sobre la de su pericia, ya que lo esencial es su percepción personal de unos hechos, a los que se suman, de forma secundaria y accidental, sus conocimientos especializados. Por tanto, nos encontramos ante una figura, cuya regulación y tratamiento procesal es exactamente la misma que la del testigo, excepto en las circunstancias de la tacha, toda vez que las partes podrán hacer notar al tribunal la concurrencia de cualquiera de las circunstancias de tacha relacionadas en el artículo 343 de esta Ley.

Señalar que la figura del testigo-perito tiene muchos detractores y suele examinarse con cautela por los tribunales debido al uso abusivo que puede darse de la misma, que debe limitarse única y exclusivamente a la declaración de aquel que conoce los hechos antes del proceso y los valora según sus conocimientos. Expresiva de este riesgo es la SAP de Madrid de 4 de junio de 2008 (JUR 2008, 274213), que destaca dos de las variables más empleadas irregularmente en el foro: la primera, la persona que va citada como testigo perito puro y simple al que solo se hacen preguntas técnicas como si fuese un perito; la segunda, cuando se aporta un verdadero dictamen técnico, sin juramento de ningún tipo, para luego hacer preguntas típicas de un perito. En ambos casos, confluyen situaciones que generan verdadera indefensión, al escamotearse a través de una simple testifical una prueba pericial oculta, generando indefensión a la otra parte.

1.5. CAPACIDAD PARA SER TESTIGO

Conforme a lo dispuesto en los artículos 360 y 361 de la LEC, para ser testigo se requerirá:

- Tener noticia de hechos controvertidos relativos a lo que sea objeto del juicio.

- No hallarse permanentemente privado de razón.

- No hallarse privado del uso de sentidos respecto de hechos sobre los

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