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La extinción de las sociedades de capital a causa de la conclusión del concurso

La extinción de las sociedades de capital a causa de la conclusión del concurso

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La extinción de las sociedades de capital a causa de la conclusión del concurso

Longitud:
352 página
3 horas
Publicado:
Oct 31, 2013
ISBN:
9788447045402
Formato:
Libro

Descripción

La extinción de las sociedades de capital es un tema clásico, tradicionalmente controvertido, que sigue estando de plena actualidad, como ponen de manifiesto las últimas resoluciones judiciales y de la DGRN sobre la materia. La polémica viene motivada, en buena medida, por las distintas formas de entender los mecanismos para dar satisfacción a los diferentes intereses implicados en la desaparición de la persona jurídica.

A la conocida controversia existente en el ámbito societario, ha venido a sumarse, tras la Ley Concursal de 2003, un nuevo foco de conflicto, provocado por la previsión de la extinción de las sociedades de capital -y en general de todas las personas jurídicas- por causa de concurso. La citada Ley establece, en efecto, -después de la reforma introducida por la Ley 38/2011- que la conclusión del concurso por liquidación o por insuficiencia de masa activa lleva aparejada la extinción de la persona jurídica. Se trata de una disposición legal que plantea gravísimos problemas dogmáticos y prácticos y que presenta un enorme interés para estudiosos, jueces y tribunales y otros profesionales del Derecho, si se tiene en cuenta que -como muestran los datos estadísticos- la inmensa mayoría de los concursos de las sociedades de capital terminan por liquidación o por insuficiencia de masa activa. El libro que ahora tiene el lector en sus manos ofrece respuesta a los difíciles problemas que plantea el Derecho vigente y realiza propuestas con el fin de orientar la posible reforma legislativa sobre la materia.
Publicado:
Oct 31, 2013
ISBN:
9788447045402
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Libro

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La extinción de las sociedades de capital a causa de la conclusión del concurso - Aurora Martínez Flórez


LA EXTINCIÓN DE LAS SOCIEDADES DE CAPITAL A CAUSA DE LA CONCLUSIÓN DEL CONCURSO

Primera Edición

(Autor)

AURORA MARTÍNEZ FLÓREZ

Catedrática de Derecho Mercantil Acreditada. Universidad Autónoma de Madrid



Primera edición, noviembre 2013

Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación «Estructuración, financiación y control de las sociedades de capital (II)», cuyo Investigador Principal es el profesor Ricardo Alonso Soto (DER2011-25471). Una versión resumida del mismo fue presentada como ponencia en el Seminario de Derecho Mercantil de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación el 12 de marzo de 2012 presidido por el profesor A. Menéndez y coordinado por la profesora J. Pulgar. El número V del trabajo ha sido destinado a los Estudios en homenaje al Prof. José María Miquel González.

El editor no se hace responsable de las opiniones recogidas, comentarios y manifestaciones vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación de su derecho de libertad de expresión.

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© 2013 [Thomson Reuters (Legal) Limited / Aurora Martínez Flórez]

Editorial Civitas, SA

Camino de Galar, 15

31190, Cizur Menor

Teléfono: 902404047

Fax: 902400010

atencionclientes@thomsonreuters.com

www.thomsonreuters.es

Depósito Legal: NA 1770/2013

ISBN 978-84-470-4540-2

A la memoria de mi padre,

A mi madre

Contenido

I. La conclusión del concurso como causa de extinción de la persona jurídica

II. El presupuesto formal de la decisión del juez de extinguir la persona jurídica: la resolución judicial de conclusión del concurso por las causas establecidas en la ley

III. La extinción de la persona jurídica en los casos de inexistencia de bienes y de otras relaciones jurídicas pendientes

IV. La extinción de la persona jurídica cuando existen bienes o relaciones jurídicas pendientes conocidas

V. La extinción de la persona jurídica y el problema de los bienes y las relaciones jurídicas sobrevenidos

Bibliografía. La extinción de las sociedades de capital a causa de la conclusión del concurso

I

La conclusión del concurso como causa de extinción de la persona jurídica

Sumario:

1. La evolución de la conclusión del concurso como causa de extinción de la persona jurídica desde la Ley concursal de 2003 hasta la actualidad

2. La justificación de la conclusión del concurso como causa de extinción de la persona jurídica

3. El significado de la conclusión del concurso como causa de extinción de la persona jurídica en el marco general de la extinción de las sociedades de capital

1. LA EVOLUCIÓN DE LA CONCLUSIÓN DEL CONCURSO COMO CAUSA DE EXTINCIÓN DE LA PERSONA JURÍDICA DESDE LA LEY CONCURSAL DE 2003 HASTA LA ACTUALIDAD

En una norma que no tiene precedentes en nuestro sistema jurídico, la Ley concursal de 2003, en su redacción originaria, establecía en su artículo 178.3 que «[e]n los casos de conclusión del concurso por inexistencia de bienes y derechos del deudor persona jurídica, la resolución judicial que la declare acordará su extinción y dispondrá el cierre de su hoja de inscripción en los registros públicos»

¹)

. La extinción de la persona jurídica constituía un pronunciamiento necesario de la resolución judicial que acordaba la conclusión del concurso

²)

. Y la conclusión del concurso, por su parte, debía ser declarada «en cualquier estado del procedimiento», cuando se comprobara la inexistencia de bienes y derechos del concursado ni de terceros responsables con los que satisfacer a los acreedores (artículo 176.1.4.º), no pudiendo dictarse la conclusión del concurso por esta causa mientras se estuviera tramitando la sección de calificación o estuvieran pendientes demandas de reintegración de la masa activa o de exigencia de responsabilidad de terceros, salvo que las correspondientes acciones hubiesen sido objeto de cesión (artículo 176.3).

A pesar de la aparente sencillez y claridad de la causa de conclusión citada, lo cierto era –como puso de manifiesto la doctrina– que en el supuesto de hecho de la misma entraban supuestos bien distintos: desde la inexistencia de bienes y derechos resultante de la realización de la liquidación concursal, hasta la inexistencia absoluta de bienes manifestada en los primeros momentos del procedimiento. La doctrina incluyó incluso en dicha causa de conclusión (y con los mismos efectos) la mera insuficiencia de bienes para satisfacer los gastos y los créditos que generara el procedimiento concursal y que, por lo tanto, no permitiría realizar pago alguno a los acreedores concursales

³)

, que en algunos ordenamientos contaba con una regulación específica

⁴)

. Un supuesto que llegó a plantear numerosas controversias en la doctrina y en los órganos judiciales, los cuales venían debatiéndose, con distintos argumentos, entre la no declaración de concurso y la obligatoriedad de abrir el procedimiento concursal y posteriormente declarar su conclusión cuando la insuficiencia de masa activa se manifestaba ya en el momento de la declaración de concurso

⁵)

.

La Ley 38/2011 vino a resolver expresamente ese problema, introduciendo modificaciones importantes en las causas de conclusión del concurso, separando los diferentes supuestos que inicialmente se venían incluyendo en la causa consistente en la «inexistencia de bienes y derechos». Por un lado, lleva al ordinal 2.º del apartado primero del artículo 176 la firmeza de la resolución judicial «que declare finalizada la fase de la liquidación» y, por otro lado, ubica en el ordinal 3.º «la insuficiencia de masa activa para satisfacer los créditos contra la masa» cuando haya sido comprobada en cualquier estado del procedimiento, dotando a dichas causas de una regulación propia (v. infra). La reforma viene a acoger así la interpretación que venía realizando con anterioridad la doctrina de la causa consistente en «la inexistencia de bienes y derechos», pero separándola en dos causas de conclusión distintas, la finalización de la liquidación y la insuficiencia de bienes y derechos.

Esa modificación en las causas de conclusión del concurso tiene su reflejo en otras normas que hacían referencia a la «inexistencia de bienes y derechos», más concretamente a los efectos de la conclusión del concurso por dicha causa

⁶)

. Así, en el artículo 178.2, la responsabilidad del deudor por los créditos restantes y la posibilidad de los acreedores de iniciar acciones de ejecución individual se contempla ahora, no ya para los casos de conclusión por inexistencia de bienes y derechos, sino para los de conclusión por liquidación o por insuficiencia de masa activa. Y, de la misma manera, en el artículo 178.3, la declaración de extinción de la persona jurídica no se vincula ya a la conclusión por «inexistencia de bienes y derechos», sino a la conclusión «por liquidación o por insuficiencia de masa activa». El artículo 178.3 establece, a este respecto, tras la citada modificación, que «[l]a resolución judicial que declare la conclusión del concurso por liquidación o por insuficiencia de masa activa del deudor persona jurídica acordará su extinción y dispondrá la cancelación de su inscripción en los registros públicos que corresponda, a cuyo efecto se expedirá mandamiento conteniendo testimonio de la resolución firme». Además del cambio relativo a las causas de conclusión que determinan la extinción de la persona jurídica, la reforma introduce en esta última norma otra modificación consistente en que el juez no debe disponer ya «el cierre» de la hoja de inscripción en los registros públicos, sino «la cancelación» de la inscripción de la persona jurídica en los registros públicos, viniendo así a disipar las dudas que había venido suscitando a la doctrina el citado cierre

⁷)

.

La extinción de la persona jurídica, y más concretamente de las sociedades de capital, por conclusión del concurso constituye una forma de extinción que presenta una compleja problemática y que está llamada a operar con gran frecuencia

⁸)

. De un lado, porque la mayor parte de los concursos que se declaran son de personas jurídicas (y más específicamente de sociedades de capital)

⁹)

. Y, de otro lado, porque un porcentaje muy elevado de los concursos terminan con liquidación (sin satisfacción íntegra de los acreedores) o a causa de la insuficiencia de la masa activa para satisfacer los créditos contra la masa, manifestada en el momento de la declaración de concurso o tras la apertura del procedimiento concursal. El problema de los concursos sin masa (esto es, la clausura por insuficiencia de masa) es, desgraciadamente, cada vez más común, lo que ha obligado a los legisladores a adoptar medidas frente al problema. Y aunque podía augurarse una escasa utilización del mecanismo de la simultánea declaración y conclusión del concurso, motivada por las dificultades para la verificación por el juez en el momento de la declaración de concurso de la concurrencia de los requisitos legales requeridos para ello

¹⁰)

, lo cierto es que en la práctica se está haciendo un uso importante de esta posibilidad

¹¹)

.

2. LA JUSTIFICACIÓN DE LA CONCLUSIÓN DEL CONCURSO COMO CAUSA DE EXTINCIÓN DE LA PERSONA JURÍDICA

La extinción de la sociedad con la conclusión del concurso por liquidación o por insuficiencia de masa activa constituye un mecanismo para poner fin a aquellas sociedades que no pueden pagar sus deudas. La preocupación ante la existencia de sociedades que carecen de activo para satisfacer a sus acreedores e incluso para tramitar el proceso concursal y la conciencia de que dichas sociedades deben desaparecer del tráfico no es exclusiva del Derecho español; existe también en otros ordenamientos. Pero no en todos ellos se articula de la misma forma el procedimiento para lograr la extinción.

Mientras unos sistemas jurídicos se limitan a poner en marcha el proceso extintivo, otros, en cambio, vinculan la extinción de la sociedad directamente a la conclusión del concurso de acreedores por liquidación o por insuficiencia de masa activa, de forma semejante a cómo lo hace la Ley española. En el primer sentido debe mencionarse el Derecho alemán, en el cual la insuficiencia de masa para tramitar el procedimiento concursal (verificada por el juez del concurso) tiene como consecuencia la disolución de la sociedad, la cual lleva aparejada la apertura del proceso de liquidación societaria

¹²)

. Y en la segunda línea mencionada se sitúa, entre otros, el Derecho italiano tras la reforma introducida en el año 2007 (d. legs. N. 169/2007) en la Legge fallimentare

¹³)

. En efecto, el artículo 118 de esta Ley establece, a este respecto, que en los casos de clausura del concurso de una persona jurídica «por reparto final del activo y por insuficiencia de masa activa» el curador debe pedir la cancelación de la misma del registro de las empresas (v. último párrafo)

¹⁴)

. Con la citada reforma vino a modificarse la redacción anterior de la norma con el fin de limitar la cancelación de la sociedad quebrada a los casos en los cuales no existan bienes en el patrimonio social en el momento de cesación de la quiebra

¹⁵)

.

Pues bien, la vinculación, en la Ley concursal en su redacción originaria, de la extinción de la persona jurídica a los supuestos de conclusión del concurso por inexistencia de bienes y derechos pone claramente de manifiesto que la voluntad de la Ley es poner fin a aquellas sociedades que carecen de bienes y que no han pagado a todos sus acreedores (pues la satisfacción íntegra de los acreedores es una causa de conclusión que no lleva aparejada la extinción de la persona jurídica: v. el ordinal 3.º del artículo 176.1 en su redacción originaria y el 4.º en la redacción vigente) y que no van a poder hacerlo precisamente a causa de la citada inexistencia de activo

¹⁶)

. Y esa voluntad no se ve alterada con la modificación introducida por la reforma de 2011 en el artículo 178.3. En primer lugar, porque ésta no es más que una consecuencia de la nueva regulación de las causas de conclusión del concurso y de la sustitución (mecánica) de la antigua causa de conclusión consistente en «la inexistencia de bienes y derechos» por la de «la liquidación» y la «insuficiencia de masa activa». Y, en segundo lugar, porque, a pesar de esos cambios legislativos, la extinción de la sociedad sigue vinculada a aquellos supuestos de inexistencia bienes para pagar íntegramente a los acreedores, sea por la falta absoluta de bienes (manifestada antes o durante el procedimiento concursal), sea porque dicha falta sería el resultado de abrir un procedimiento concursal para proceder al pago y consumir los escasos bienes del deudor en cubrir los costes del citado procedimiento (de manera que no podría repartirse cantidad alguna entre los acreedores).

A la vista de ello, puede afirmarse que la extinción de la persona jurídica a causa de la conclusión del concurso cumple dos funciones fundamentales. De un lado, constituye un instrumento para eliminar sociedades fantasmas, que de hecho han desaparecido del tráfico, haciendo así coincidir la realidad registral con la extrarregistral

¹⁷)

. Y, de otro lado, servirá igualmente para impedir que, incumpliendo las previsiones del Derecho societario relativas a la disolución y liquidación, continúen actuando sociedades absolutamente despatrimonializadas, que podrían causar nuevos daños a los terceros con los que pudieran entrar en relación. Desde esta perspectiva, puede afirmarse que se trata de una norma dirigida a la protección del tráfico

¹⁸)

.

Y con la atribución al juez del concurso de la competencia para declarar la extinción de la persona jurídica y para disponer la cancelación de su inscripción en los registros públicos se pretende, por un lado, garantizar la consecución del resultado perseguido (la extinción de la persona jurídica); resultado que podría no alcanzarse si se dejara en manos de la propia persona jurídica. Y, por otro lado, dicha atribución competencial obedece a una lógica de economía de medios, haciendo innecesario el nombramiento de liquidadores –cuando no existieran ya– con el único fin de que declararan la extinción la persona jurídica y solicitaran su cancelación del registro. Como se ha señalado acertadamente, constituiría un inútil formalismo poner en marcha un procedimiento societario con el único fin de declarar la extinción de la sociedad y solicitar la cancelación de su inscripción en los registros públicos

¹⁹)

.

3. EL SIGNIFICADO DE LA CONCLUSIÓN DEL CONCURSO COMO CAUSA DE EXTINCIÓN DE LA PERSONA JURÍDICA EN EL MARCO GENERAL DE LA EXTINCIÓN DE LAS SOCIEDADES DE CAPITAL

La conclusión del concurso por liquidación o por insuficiencia de la masa activa constituye una nueva forma de extinción de la persona jurídica, que viene a añadirse a las contempladas por la legislación societaria: la disolución-liquidación, la fusión, la escisión total y la cesión global de activo y pasivo con entrega directa de contraprestación a los socios

²⁰)

.

Como es sabido, la extinción de la sociedad puede articularse de distintas maneras y ser el resultado de diferentes procesos. En unos casos, se procede a extinguir la sociedad sin haber puesto fin a las relaciones jurídicas de las era titular, a través de una transmisión en bloque de su patrimonio y, en consecuencia, de una sucesión universal en las relaciones jurídicas de aquélla (esto es lo que sucede en los casos de fusión, escisión y cesión global de activo y pasivo con entrega directa de contraprestación a los socios). En otros supuestos, sin embargo, la Ley ha optado por la previa eliminación de las relaciones jurídicas de la sociedad, para después proceder a la extinción de la sociedad (disolución-liquidación y también nulidad-liquidación)

²¹)

.

La extinción de la persona jurídica por conclusión del concurso constituye un modo autónomo de extinción de la persona jurídica, que se diferencia claramente de las otras formas de extinción

²²)

. En primer lugar, se separa de aquellas en las que la extinción se produce a través de una sucesión universal en las relaciones de las que era titular la persona jurídica. En efecto, la Ley concursal ordena la extinción de la sociedad después de haber extinguido las relaciones obligatorias con los acreedores hasta donde haya sido posible; tras haber agotado su patrimonio y haber pagado a los acreedores en la cantidad que haya permitido dicho patrimonio.

Y, en segundo lugar, la extinción consecuencia de la conclusión del concurso presenta también diferencias importantes con la que resulta de la disolución-liquidación societaria. Ambas formas de extinción están presididas por la idea de poner fin a las relaciones de la sociedad con terceros antes de extinguir la sociedad. Pero mientras que la disolución-liquidación societaria presupone la (previa) extinción de todas las relaciones jurídicas con terceros (o, en su caso, la consignación de los créditos) y, hasta donde alcance el activo social, con los socios, la extinción por conclusión del concurso presupone únicamente la extinción de las relaciones con los terceros (con los acreedores) en la medida en que resulte posible; o dicho con otras palabras, presupone la imposibilidad de extinguirlas en su totalidad (por no existir bienes para pagar a los acreedores). En efecto, la extinción a través de la disolución-liquidación societaria requiere la previa satisfacción de los acreedores y la trasmisión, en el caso de que hubiera quedado un remanente, de los bienes sociales a los socios (v. artículo 395 LSC)

²³)

; aunque cabe la posibilidad de que con posterioridad aparezca tanto activo como pasivo (artículos 398 y 399 LSC). En cambio, la extinción motivada por la conclusión del procedimiento concursal no presupone ninguna de esas cosas, sino, más bien, todo lo contrario: que los acreedores no pueden cobrar la totalidad de su crédito y, en consecuencia, que no quedan bienes para repartir entre los socios

²⁴)

; pero también exige que se hayan realizado todas las actuaciones necesarias para extinguir las relaciones

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