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La imputación objetiva en Derecho penal

La imputación objetiva en Derecho penal

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La imputación objetiva en Derecho penal

Longitud:
266 página
2 horas
Publicado:
Nov 15, 2016
ISBN:
9788491355717
Formato:
Libro

Descripción

La teoría de la imputación objetiva ha constituido en los últimos años uno de los instrumentos de la dogmática jurídico-penal que mayor atención ha recibido por parte de la doctrina. Desde el punto de vista teórico, su importancia y desarrollo se deben a que ha hecho posible llevar a cabo una reformulación de la tipicidad. Desde el punto de vista práctico, ha permitido afrontar con mayor rigor la solución de determinadas constelaciones de casos. De ahí su positiva recepción jurisprudencial.
En el presente estudio Günther Jakobs expone el último estadio de evolución de su concepción sobre esta teoría, explicando, con un lenguaje llano, los fundamentos que sirven de base a la misma y las instituciones dogmáticas que la configuran.
El trabajo va precedido de un estudio preliminar realizado por los profesores de la Universidad Autónoma de Madrid Carlos J. Suárez González y Manuel Cancio Meliá, que sitúa al lector en el marco de la discusión doctrinal y pone en relación la concepción del autor sobre la imputación objetiva con el conjunto del sistema dogmático por él desarrollado.
Publicado:
Nov 15, 2016
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9788491355717
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Libro

Sobre el autor


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La imputación objetiva en Derecho penal - Günther Jakobs


LA IMPUTACIÓN OBJETIVA EN DERECHO PENAL

Primera Edición

(Autor)

GÜNTHER JAKOBS

Catedrático de Derecho Penal y Filosofía del Derecho.Universidad de Bonn

(Estudio Preliminars)

Carlos J. Suárez González

Manuel Cancio Meliá

(Traductor)

Manuel Cancio Meliá



Primera edición, 1996

Reimpresión, 2016

La presente edición de Cuadernos Civitas recoge una de las obras de referencia de nuestro fondo editorial que ponemos, nuevamente, a disposición de todos los profesionales.

Se presenta la edicion original de Editorial Civitas recogiendo los textos tal y cómo se publicaron originariamente.

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Civitas es una marca de Thomson Reuters (Legal) Limited

© by Günther Jakobs© 1996, de la traducción al castellano, Manuel Cancio Meliá© 1996, del Estudio preliminar, Carlos Suárez González y Manuel Cancio Meliá

Editorial Civitas, SA

Camino de Galar, 15

31190, Cizur Menor

Teléfono: 902404047

Fax: 902400010

atencionclientes@thomsonreuters.com

www.thomsonreuters.es

Depósito Legal:

ISBN 978-84-9135-571-7

Contenido

Prólogo. La imputación objetiva en Derecho penal

Nota del autor. La imputación objetiva en Derecho penal

Abreviaturas. La imputación objetiva en Derecho penal

1. Estudio preliminar

Capítulo I. Fundamentos de la imputación objetiva del comportamiento

Capítulo II. El riesgo permitido

Capítulo III. La imputación objetiva en la participación. Accesoriedad y prohibición de regreso

Capítulo IV. Realización del riesgo en caso de concurrencia de riesgos

Prólogo

Lo que caracteriza al comportamiento humano jurídico-penalmente relevante no es que lesione o ponga en peligro bienes jurídicos —esto también sucede por catástrofes naturales, animales, etc .—, sino su significado: contiene el esbozo de un mundo. Este significado ha de averiguarse a través de una interpretación que parta de la comprensión general y proceda, en este sentido, de modo objetivo; pues sólo entonces las conclusiones alcanzadas resultarán comprensibles en la vida social y serán algo más que una peculiaridad individual. Los fundamentos de esta interpretación, es decir, averiguar y establecer lo que significa un determinado comportamiento desde el punto de vista social, constituyen el objeto de la teoría de la imputación objetiva.

El principio fundamental de esta teoría es el siguiente: el mundo social no está ordenado de manera cognitiva, sobre la base de relaciones de causalidad, sino de modo normativo, sobre la base de competencias, y el significado de cada comportamiento se rige por su contexto. Por tanto, el hecho de que un comportamiento cause de modo cognoscible un resultado pernicioso, per se nada significa, pues puede que en el contexto el suceso competa a otra persona. En este sentido, y a modo de ejemplo, también la producción masiva de automóviles causa accidentes de tráfico y es causa de casos de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas, y esto, además, de modo perfectamente previsible, sin que por ello respondan sin más los productores. Los tres capítulos sobre los fundamentos, sobre el riesgo permitido y sobre la accesoriedad y la prohibición de regreso tratan de esta problemática. Simplificando, se trata de delimitar comportamiento socialmente adecuado y comportamiento socialmente inadecuado.

Una vez realizada esta delimitación, queda determinado cuál es el comportamiento que se exige de una persona en cada contexto. Si la persona no cumple con esa exigencia, su comportamiento tiene un significado delictivo. Esto no supone, sin embargo, que todo resultado producido causalmente pueda ser explicado a través del significado delictivo del comportamiento, ya que el resultado podría haberse producido con ocasión de dicho comportamiento, pero de modo fortuito. El último apartado, dedicado a la concurrencia de riesgos, se ocupa de esta problemática.

Las tesis que aquí se exponen son conocidas en España —como también en Alemania —, si bien no aceptadas unánimemente; no he podido tratar todas las controversias esenciales, pues de lo contrario la exposición de la teoría habría quedado deslabazada. Hasta la fecha, el ámbito en el que goza de menor reconocimiento la teoría de la imputación objetiva es el de la participación; en este campo, la doctrina que sigue siendo ampliamente dominante cree poder operar con subjetivismos («decisión común de realizar el hecho»). Sin embargo, aplicando consecuentemente la teoría de la imputación objetiva, también aquí los frutos ya maduros caen del árbol prácticamente por su propio peso.

Los presentes trabajos fueron redactados para unas Jomadas de la Universidad Externado de Colombia que se celebraron en agosto de 1994. Le agradezco a esta Universidad y a mi colega el profesor Eduardo Montealegre su autorización para publicar el texto en España. También agradezco a mis colegas Prof. Dr. Carlos Suárez González y Manuel Cando Meliá el inteligente estudio preliminar que han elaborado; a Manuel Cando Meliá, además, le expreso mi gratitud por la traducción del texto al castellano.

Bonn, octubre de 1995.

Jakobs

Nota del autor

El presente estudio reproduce el texto de cuatro ponencias presentadas por el profesor Jakobs en el verano de 1994 para las XVI Jornadas de Derecho penal organizadas por la Universidad Externado de Colombia, Bogotá. La importancia de la materia abordada en estos trabajos ha llevado a considerar la conveniencia de su publicación en nuestro país. Por ello, tras haber obtenido la amable autorización de la Universidad Externado de Colombia, a la que le expreso mi gratitud, se publica ahora una versión revisada del texto. También se incorpora un estudio preliminar, que intenta situar el ensayo del profesor Jakobs tanto en el contexto del conjunto de su sistema dogmático como en el marco de la discusión actual sobre la imputación objetiva. En este estudio introductorio he tenido ocasión de trabajar con el profesor Carlos Suárez González.

Manuel CANCIO Meliá

Abreviaturas

1

Estudio preliminar

Sumario:

I

II

III

IV

V

En la dogmática jurídico-penal de los últimos años han sido planteadas, cada vez con mayor éxito, propuestas que bajo el rótulo de «imputación objetiva» pretenden introducir nuevas soluciones para ciertos problemas ubicados en el marco de la tipicidad. Estas propuestas, sin embargo, proceden de muy distintos orígenes sistemáticos y ni siquiera coinciden siempre en sus resultados, de modo que no puede hablarse aún de que exista una teoría de la imputación objetiva. En lo que sigue se intentará, en primer lugar, ofrecer una panorámica sintética de las distintas construcciones doctrinales que se han desarrollado con el nombre de «imputación objetiva», insistiendo en las diferencias que las separan y con atención prioritaria a la doctrina española. En este sentido, se abordan las primeras aproximaciones al problema (I), considerablemente alejadas de la discusión actual —aunque ello no se suela reconocer—, se intentan exponer las líneas directrices de lo que hoy puede considerarse doctrina dominante (II), es decir, entender la imputación objetiva prioritariamente como relativa a la imputación de resultados, y se sintetizan otras aportaciones doctrinales (DI) que entienden la imputación objetiva como una teoría llamada a reformular la teoría del tipo. En segundo lugar, se exponen algunas consideraciones acerca de la obra de JAKOBS sobre la imputación objetiva a la que acompañan las presentes páginas (IV) y se intenta relacionarla con el conjunto del sistema dogmático propuesto por el autor (V). Todo ello en el marco de unas reflexiones que no pretenden superar el ámbito de un estudio de carácter introductorio.

I

Entre las aproximaciones al problema de lo que la doctrina moderna ha venido englobando bajo la denominación «teoría de la imputación objetiva», una primera se encuentra en la obra de LARENZ

¹)

, que ve la luz en un momento en que desde el punto de vista jurídico —y especialmente jurídico-penal— la valoración del comportamiento humano se halla fuertemente impregnada por la vigencia del dogma causal. Como es sabido, el pensamiento analítico de finales del siglo XIX desmembró el concepto de acción de los hegelianos

²)

y distinguió el concepto propio de acción del de acción culpable. Sin embargo, la referencia del acontecer relevante a la voluntad, para así convertir dicho acontecer en hecho de una persona, sólo se concibió en sentido causal y en lugar de la imputación del hecho se situó la causalidad, pues en el plano de la acción el elemento de la voluntad se veía cumplimentado con la constatación de la existencia de un impulso voluntario cualquiera , sin importar a qué se dirigía ese acto voluntario

³)

. En este estado de cosas, LARENZ reclamó como criterio determinante para adscribir un hecho al sujeto que opera en derecho el «juicio de imputación», otorgándole un sentido distinto del que tiene el juicio sobre la preexistencia de una relación de causalidad. «La imputación —dice LARENZ— no significa otra cosa que el intento de delimitar el hecho propio del acontecer fortuito»

⁴)

. Apoyándose en los presupuestos básicos de la filosofía idealista y, en particular, de la obra de HEGEL, LARENZ parte, por tanto, de que el juicio de imputación es aquel por el cual se determina si un hecho es obra de un sujeto

⁵)

.

De acuerdo con la concepción del idealismo, a un acontecer sólo puede subyacer una valoración jurídica cuando se muestre como realización de la voluntad, es decir, como la acción de un sujeto

⁶)

. Acción que HEGEL define como «exteriorización de la voluntad subjetiva o moral»

⁷)

. Y la voluntad se realiza en el hecho en la medida en que constituye su principio determinante

⁸)

. Por ello, «la imputación al hecho es la referencia del acontecer a la voluntad»

⁹)

, cuya determinación fundamental, su esencia, es la libertad, que en cuanto significa autodeterminación

¹⁰)

y pertenece al ser de la persona como expresión de su yo y de su racionalidad

¹¹)

, posibilita imputar al hombre su hecho como «propio»

¹²)

y hacerle responsable del mismo. Sólo a quien tiene voluntad, a la persona, puede serle imputado algo

¹³)

.

El juicio de imputación sobre el hecho se configura, por tanto, como un juicio teleológico

¹⁴)

. Dada la capacidad de la voluntad para establecer y realizar fines y dirigir el curso causal hacia una meta determinada, la voluntad domina lo que acontece en la naturaleza y lo convierte en hecho propio. El hecho se presenta así como un todo teleológico, es decir, como un conjunto variado de causas y efectos que halla conjunción a través de la relación con los fines de la voluntad

¹⁵)

. Como señala V. BUBNOFF, en este sentido cabría hablar de causalidad de la voluntad, lo que significa que un acontecer externo es reconducible a una voluntad que establece fines

¹⁶)

.

Larenz resalta, no obstante, que a diferencia de lo que cabe deducir de la obra de HEGEL, el concepto de finalidad y, consecuentemente, también el de imputación, no debe ser entendido en sentido subjetivo, sino objetivo

¹⁷)

. Al ser la acción «unidad de la voluntad subjetiva»

¹⁸)

, la imputación es para Hegel, dice Larenz

¹⁹)

, «el derecho de la voluntad subjetiva»

²⁰)

; en consecuencia, lo fortuito en la acción es lo que no era conocido por la voluntad

²¹)

. Sobre la base de los §§ 117 y 118 de la Filosofía del Derecho de Hegel, LARENZ; señala que el derecho de la voluntad es el «derecho del saber» —de lo que el sujeto de hecho conoce—, deduciendo así que HEGEL sólo reconoce la imputación de las acciones dolosas, no la de las imprudentes

²²)

. De ahí que LARENZ diga ir más allá — y superar una falla en la concepción de HEGEL— al señalar que el concepto de imputación es objetivo por cuanto no sólo abarca la imputación de hechos conocidos y queridos sino también los que podrían haber constituido objeto de la voluntad, es decir, los hechos imprudentes

²³)

.

Con independencia de la cuestión de si en el concepto de imputación de HEGEL tienen o no cabida las acciones imprudentes —punto que es objeto de opiniones contrapuestas

²⁴)

— lo que resulta de importancia en la concepción de LARENZ es resaltar que todo su planteamiento se desarrolla desde la perspectiva de la acción, y, en concreto, de qué es lo que por acción «adecuada» ha de entenderse

²⁵)

.

Su pretensión primaria, como el mismo reconoce, no es otra que la de abordar la cuestión ius-filosófica de cuál es el presupuesto necesario para adscribir un hecho al sujeto que opera en Derecho

²⁶)

. «En esta medida —dice— la teoría satisface una necesidad puramente teórica, y no resulta, por tanto, de interés para los prácticos, por tratarse de una pura especulación jurídico-filosófica»

²⁷)

. Obviamente, el propio LARENZ reconoce que de su interés básico se deduce como consecuencia práctica, «la posibilidad de captar el núcleo central de las viejas teorías de la interrupción del curso causal referidas a los casos englobados por la teoría de la prohibición de regreso..., supuestos en los que en relación con quien actúa en primer término no se interrumpe el curso causal, pero sí la imputación objetiva»

²⁸)

. Esto ya había sido puesto de manifiesto con anterioridad por HELLMUTH MAYER, quien alcanzó dicha conclusión de forma independiente, pero partiendo de las mismas fuentes y bajo el mismo ropaje filosófico

²⁹)

—como el propio LARENZ reconoce—. Sin minusvalorar esta perspectiva, LARENZcentra sobre todo su atención en la construcción de la fundamentación de la responsabilidad

³⁰)

, lo que lleva a cabo, como se ha visto, por medio de un procedimiento claramente deductivo.

Una traducción de esta concepción inicial de la imputación objetiva al lenguaje jurídico-dogmático actual nos sitúa, como se ha adelantado, en el plano de la teoría de la acción

³¹)

, pues con la idea de hecho objetivamente imputable, como acontecer dominable por la voluntad, esta concepción lo que hace es construir un concepto de acción que engloba tanto la imputación del actuar u omitir del sujeto como la del propio resultado externo, pues ambos forman parte del concepto de hecho y, por tanto, del de acción.

II

Desde una perspectiva metodológica diversa, la doctrina actualmente mayoritaria tanto en Alemania como en España —y también en Italia—, dota a la «teoría de la imputación objetiva» del cometido de fijar los criterios normativos por los cuales un resultado —en el que reside la lesión del bien jurídico— es atribuible a un comportamiento —activo u omisivo—

³²)

. Puede decirse que las opiniones de los autores que se incluyen en este apartado parte, en gran medida, de determinadas constelaciones de casos que tradicionalmente venían siendo abordadas como supuestos problemáticos dentro de la causalidad. Las primeras contribuciones determinantes en este sentido han sido las de GIMBERNAT ORDEIG

³³)

y ROXIN

³⁴)

, acostumbrándose a citar como

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