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Anatomías de una Crisis: España y el mundo ante la crisis económica, social y política (2009-2015)

Anatomías de una Crisis: España y el mundo ante la crisis económica, social y política (2009-2015)

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Anatomías de una Crisis: España y el mundo ante la crisis económica, social y política (2009-2015)

Longitud:
435 página
6 horas
Publicado:
Feb 22, 2016
ISBN:
9788490996904
Formato:
Libro

Descripción

Este libro reúne 132 artículos de opinión, tribunas y FOCO, que es la principal página de opinión del periódico económico CINCODIAS que han sido publicados por el autor en los últimos cinco años. Constituye una radiografía crítica, aguda, incisiva de un lustro donde la crisis económica, pero también social o axiológica, política e institucional han dejado una huella y unas consecuencias directas que han cambiado comportamientos, mentalidades y aptitudes. A través de la pluma del autor y con un estilo directo particular se critica pero también se resaltan cuestiones, decisiones, leyes, medidas, cambios políticos, decisiones empresariales, legislaciones o pronunciamientos jurisprudenciales que han ido sucediéndose durante este intervalo temporal. No escatima el autor el pronunciamiento crítico, riguroso, pero siempre desde la corrección y la libertad de opinión de todos. Bajo su enfoque caen reformas legales, siempre presurosas, hasta decisiones como amnistías fiscales, la reestructuración bancaria, los rescates, los cambios de gobierno, y un largo etcétera que han protagonizado este tiempo y una etapa de percepciones de cambio en nuestro país pero también en nuestro entorno tanto comunitario como mundial. Desde el prisma de la reflexión libre y desacomplejada, pero sobre todo sin clichés ni convencionalismos que nos brinda el autor se cuestiona, se indaga, se analiza, se critica, constructivamente pero no desconstructivamente el impacto que la mayor crisis económica han sufrido nuestras sociedades con una virulencia ignota en décadas.
Publicado:
Feb 22, 2016
ISBN:
9788490996904
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Anatomías de una Crisis - Abel B. Veiga Copo


ANATOMÍAS DE UNA CRISIS

ESPAÑA Y EL MUNDO ANTE LA CRISIS ECONÓMICA, SOCIAL Y POLÍTICA (2009-2015)

Primera Edición

(Autor)

Abel B. Veiga Copo

(Prólogo)

Jorge Rivera



Primera edición, febrero 2016

El editor no se hace responsable de las opiniones recogidas, comentarios y manifestaciones vertidas por los autores. La presente obra recoge exclusivamente la opinión de su autor como manifestación de su derecho de libertad de expresión.

La Editorial se opone expresamente a que cualquiera de las páginas de esta obra o partes de ella sean utilizadas para la realización de resúmenes de prensa.

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Camino de Galar, 15

31190, Cizur Menor

Teléfono: 902404047

Fax: 902400010

atencionclientes@thomsonreuters.com

www.thomsonreuters.es

Depósito Legal: NA 266/2016

ISBN 978-84-9099-690-4

Contenido

Prólogo. Anatomías de una crisis

Nota de autor. Anatomías de una crisis

2009 En clave española. Anatomías de una crisis

Reforma financiera. Anatomías de una crisis

Financiación, federalismo y asimetrías. Anatomías de una crisis

La piedra de toque del gobierno. Anatomías de una crisis

Todo queda en el aire en las cajas. Anatomías de una crisis

Arbitraje y seguro. Anatomías de una crisis

Galicia cambio su escenario financiero. Anatomías de una crisis

2010 Tras la tragedia de Haití. Anatomías de una crisis

En Davos nos sacan los colores. Anatomías de una crisis

Inclemencia concursal. Anatomías de una crisis

El Rubicón de Obama. Anatomías de una crisis

Europa, hora del ajuste. Anatomías de una crisis

Las cajas una lenta transformación. Anatomías de una crisis

Gravar más a los españoles. Anatomías de una crisis

Realismo sindical y huelga general. Anatomías de una crisis

¿Por qué rescatar a Irlanda?. Anatomías de una crisis

2011 ¿Qué está pasando realmente en las cajas?. Anatomías de una crisis

Recapitalizar las cajas de ahorro. Anatomías de una crisis

Japón, pánico y desastre. Anatomías de una crisis

Hipotecas, daciones en pago y precipitaciones. Anatomías de una crisis

¿Profesionalizar la administración concursal?. Anatomías de una crisis

Vorágine de concurso de acreedores. Anatomías de una crisis

Reflexiones de un instante. Anatomías de una crisis

El último debate. Anatomías de una crisis

Una UE con miedo. Anatomías de una crisis

Lectura de una crisis europea. Anatomías de una crisis

A las urnas: la crisis vence al gobierno. Anatomías de una crisis

Se encienden las luces de alarma. Anatomías de una crisis

¿Qué hay detrás de esta crisis?. Anatomías de una crisis

Nada nuevo desde París. Anatomías de una crisis

¿Patriotismo fiscal?. Anatomías de una crisis

Prudencia, reglas y sentido común. Anatomías de una crisis

Educación, calidad y coyuntura económica. Anatomías de una crisis

Convulsiones helenas. Anatomías de una crisis

Eurobonos y federalismo. Anatomías de una crisis

Tasa Tobin: ¿cuestión de justicia?. Anatomías de una crisis

¿Quién responde de la gestión de las cajas?. Anatomías de una crisis

Galicia y las entidades de crédito. Anatomías de una crisis

¿Qué clase de futuro quiere ETA?. Anatomías de una crisis

Dragui: viejos retos, nuevos desafíos. Anatomías de una crisis

El rapto de Europa. Anatomías de una crisis

Europa convulsa. Anatomías de una crisis

Un ejecutivo con confianza, competencia y capacidad. Anatomías de una crisis

2012 Comienza la poda. Anatomías de una crisis

Tijeras oxidadas. Anatomías de una crisis

Spanair, amargas lecciones. Anatomías de una crisis

Notas a una reforma. Anatomías de una crisis

Arena griega, dureza europea. Anatomías de una crisis

Atrapados por las preferentes. Anatomías de una crisis

No hubo cambio. Anatomías de una crisis

Austeridad y amnistía. Anatomías de una crisis

No era un órdago a Repsol. Anatomías de una crisis

Réquiem por la Universidad. Anatomías de una crisis

París, Bruselas y el escenario europeo. Anatomías de una crisis

Enésima vuelta de tuerca bancaria. Anatomías de una crisis

Bajada a los infiernos. Anatomías de una crisis

Lo que Rajoy no dijo. Anatomías de una crisis

Lo urgente y lo necesario. Anatomías de una crisis

¿Responsabilidad?. Anatomías de una crisis

Todo está concatenado. Anatomías de una crisis

Sobre el alambre del Banco Central Europeo. Anatomías de una crisis

Expropiar a los expropiadores. Anatomías de una crisis

Enésimo capítulo de reestructuración. Anatomías de una crisis

Jóvenes, ¿qué futuro buscáis?. Anatomías de una crisis

Novagalicia, cartas boca arriba. Anatomías de una crisis

Dos lecturas, lo previsible. Anatomías de una crisis

Elecciones en Estados Unidos, revitalizando la democracia. Anatomías de una crisis

Era un todo o nada. Anatomías de una crisis

2013 Licencia para todo. Anatomías de una crisis

Reflexiones en voz alta. Anatomías de una crisis

Confianza, credibilidad, dignidad. Anatomías de una crisis

Reivindicar la política. Anatomías de una crisis

Preconcursalidad e incertidumbre. Anatomías de una crisis

¿Qué fue de la educación?. Anatomías de una crisis

¿De qué reformas hablamos?. Anatomías de una crisis

Quién llora por Europa. Anatomías de una crisis

Enredos societarios, soluciones concursales. Anatomías de una crisis

Un nuevo Código Mercantil. Anatomías de una crisis

Llueve sobre mojado. Anatomías de una crisis

El espejo alemán. Anatomías de una crisis

El precipicio italiano. Anatomías de una crisis

Pobreza y exclusión social. Anatomías de una crisis

El gran desgaste. Anatomías de una crisis

Máscaras rotas. Anatomías de una crisis

Una nueva etapa para Novagalicia. Anatomías de una crisis

2014 Ojo con el optimismo. Anatomías de una crisis

Europa, solo Europa. Anatomías de una crisis

Ucrania, vértigo y radicalismo. Anatomías de una crisis

Enésima reforma concursal. Anatomías de una crisis

Suárez, el hombre y el político. Anatomías de una crisis

Liderazgo alemán en Europa. Anatomías de una crisis

Objetivos para una UE por definir. Anatomías de una crisis

Penúltimo acto de servicio a España. Anatomías de una crisis

Retos para el nuevo Rey. Anatomías de una crisis

Ejemplo de entrega. Anatomías de una crisis

Contracción europea, endeudamiento español. Anatomías de una crisis

Sic transit gloria mundi. Anatomías de una crisis

Boyer, el economista que fue político. Anatomías de una crisis

Viejas cicatrices. Anatomías de una crisis

Realidades y relativismos. Anatomías de una crisis

¿Quién quiere un nuevo pacto constitucional?. Anatomías de una crisis

Fin del bloqueo e inicio de una etapa nueva. Anatomías de una crisis

2015 Tragedia y espejo griego. Anatomías de una crisis

Syriza cambia la historia. Anatomías de una crisis

Universidad y carreras. Anatomías de una crisis

Munich, Ucrania y la impotencia europea. Anatomías de una crisis

Liturgias parlamentarias. Anatomías de una crisis

La batalla política de Madrid. Anatomías de una crisis

Siniestro, seguro y responsabilidad. Anatomías de una crisis

La grieta. Anatomías de una crisis

Baño de realismo. Anatomías de una crisis

Europa, a 30 años. Anatomías de una crisis

Prudencia y firmeza. Anatomías de una crisis

Grecia dijo no. Anatomías de una crisis

Y Grecia al fin capituló. Anatomías de una crisis

Juegos de diplomacia. Anatomías de una crisis

Reflexiones para una reforma. Anatomías de una crisis

El gigante asiático se constipa. Anatomías de una crisis

Tsipras, el estratega político. Anatomías de una crisis

Podemos: vacilaciones y vaivenes. Anatomías de una crisis

Migración, el problema de la vieja Europa. Anatomías de una crisis

¿Hasta dónde el juego?. Anatomías de una crisis

Las expectativas e incertidumbre que afronta Cataluña. Anatomías de una crisis

La legislatura del cambio. Anatomías de una crisis

Machado, Cataluña y Moncloa. Anatomías de una crisis

El gran desafío. Anatomías de una crisis

Argentina, cambio de rumbo. Anatomías de una crisis

Cuando preconcursa una grande . Anatomías de una crisis

Madurez en Venezuela. Anatomías de una crisis

Una dura y apasionante travesía en el desierto. Anatomías de una crisis

Hilvanando hilaturas. Anatomías de una crisis

Prólogo

Un profesor con alma de periodista

He de confesarles que uno de los asuntos que más ocupa y preocupa al director de un medio de comunicación es su sección de Opinión. No en vano, en esas páginas es donde se muestra y demuestra la verdadera identidad de un diario, más allá de los irrenunciables criterios de independencia, rigor y credibilidad que deben adornar a una publicación que se precie. La esencia, el alma, el espíritu descansan siempre en las opiniones. De ahí, la importancia para un diario de quienes son sus compañeros en este peculiar y trascendental viaje. En este periplo se entremezclan los colaboradores esporádicos, los intermitentes y los fieles. Evidentemente, Abel se encuentra en lugar de privilegio entre la tercera, y más importante, de las categorías descritas. Su casi centenar y medio de artículos en las páginas de CINCO DÍAS en el último lustro así lo refrenda. Pero no todo es cantidad en el mundo de las opiniones. La calidad es prioritaria para nuestros lectores. Y a Abel le sobra. Le desborda, diría yo. De su siempre inteligente pluma no solo salen descripciones precisas y certeras, sino juicios de valor sensatos, originales y ponderados. Unas virtudes que no son nada sencillas de encontrar y acumular, especialmente cuando se trata de concebir artículos o libros que han desentrañado asuntos tan dispares como el futuro de la economía china, la crisis de Gobierno tras el 20D, el intento secesionista de Cataluña, los concursos de acreedores o los dimes y diretes de los siempre intrincados contratos de seguros. Versatilidad y rigor son, desde mi punto de vista, dos de los rasgos que con mayor precisión se distinguen en los escritos de Veiga. Tal vez sea por su completa preparación tanto académica como profesional, tanto nacional como internacional, especialmente en Latinoamérica. Incluso trufada de alguna escapada al mundo de la política, en su natal y amada Galicia.

Sin embargo, y desde un punto de vista muy personal, a mí siempre me ha llamado la atención otra de las constantes en la forma de trabajar de Abel. Su pulso, su rapidez, su nervio. Está siempre pendiente de la actualidad, siempre está dispuesto a escribir de lo último que está sucediendo, incluso antes de que mi equipo requiera su intervención. De ahí que me haya atrevido a titular –desde la admiración y el cariño– este prólogo como lo he hecho «Un profesor con alma de periodista». Porque créanme ustedes que esa mezcla no es nada sencilla. El mundo del periodismo está siempre rodeado de urgencias. Lo más importante es informar cuanto antes –y aún más con la irrupción de las nuevas tecnologías– y verazmente al lector. Por contra, el mundo de la academia muestra un perfil y unos ritmos más sosegados, más reflexivos, con el objetivo de analizar los acontecimientos, sacar las conclusiones precisas y guardarlas en el gran arcón de la sabiduría y del aprendizaje. Pues bien, los artículos que ustedes van a tener la ocasión de disfrutar en las páginas siguientes de este libro son una sabia mezcla de ambos ritmos, de ambas posiciones, de ambos espíritus. Pasen y lean.

Jorge Rivera

Director de CINCO DÍAS

Nota de autor

Anatomías de una crisis es una invitación a la reflexión, a la opinión, libre y objetiva. Hechos y visiones sobre una etapa de cambio y quizás de paradigma que hemos y que estamos viviendo sin apenas percibir. En España, en Europa, en el mundo. Economía, política, sociedad, leyes, sentencias, decisiones, tragedias, personas, sobre todo seres humanos, jalonan el centenar largo de tribunas, postales de un momento concreto que invitan a detenernos, a reflexionar, a pensar, lejos de la rapidez y la avidez del día a día que nos devora y sobrepasa y donde las personas poco importan o parecen importar. Donde los políticos son espejo de la sociedad y viceversa. Donde la sociedad civil claudica de sí misma en un marasmo de abulia y yermos intelectuales.

Día a día, noticia a noticia, hecho a hecho. Los años más convulsos de una crisis que nos han golpeado, también zarandeado como sociedad, como personas. Una crisis que nos ha hecho volver la mirada hacia nosotros mismos, exhaustos y embriagados en una sociedad vacía, hedonista y sumamente materialista. Años de opulencia, años de egocentrismo y de vanidad superficial dejan paso a un lustro en el que se ha vivido la mayor crisis que hemos conocido en varias décadas. Una crisis que además de económica y financiera, lo ha sido con carácter holístico, manifestándose en sus vertientes social, política, axiológica. Una crisis total con distintas fisonomías pero también diferentes anatomías, sea en un escenario o arena local, lo sea autonómica, estatal o supraestatal. No hay país que haya sido capaz de sortearla sin dejar piel y heridas, también cicatrices. Pero nadie como el ciudadano ha sufrido esta crisis.

Este libro reúne 132 artículos de opinión, tribunas y focos, que he tenido la fortuna y el privilegio de publicar en las páginas de opinión del periódico económico CINCO DÍAS en los últimos cinco años. Constituye una radiografía crítica, aguda e incisiva de un lustro donde la crisis económica, pero como señalábamos supra, también social o axiológica, política e institucional han dejado una huella y unas consecuencias directas que han cambiado comportamientos, mentalidades y aptitudes.

A través del análisis crítico, pero a la vez incisivo y con un estilo directo particular se critica pero también se resaltan cuestiones, acuerdos políticos internacionales, leyes, medidas, cambios políticos, decisiones empresariales, legislaciones o pronunciamientos jurisprudenciales que han ido sucediéndose durante este intervalo temporal. No escatimamos el pronunciamiento crítico, la posición audaz y quizás atrevida pero no menos rigurosa, aunque siempre desde la corrección y la libertad de opinión de todos. Opinar es dejar sobre el papel una parte de uno mismo, de su ser. De su forma de pensar, ver y sentir la realidad y la cotidianidad que nos rodea, pero también habitamos. Desde este enfoque se analizan reformas legales, siempre presurosas, hasta decisiones como amnistías fiscales, la reestructuración bancaria, los rescates, los cambios de gobierno, y un largo etcétera que han protagonizado este tiempo y una etapa de percepciones de cambio en nuestro país pero también en nuestro entorno tanto comunitario como mundial.

Desde el prisma de la reflexión libre y desacomplejada, pero sobre todo sin clichés ni convencionalismos, se cuestiona, se indaga, se analiza, se critica, constructiva pero no deconstructivamente el impacto que, como consecuencia de la mayor crisis económica, han sufrido nuestras sociedades con una virulencia ignota en décadas.

Mi agradecimiento más sincero a Jorge Rivera, director de Cinco Días, y a Natalia Sanmartín, responsable de opinión, por su confianza, por su enorme profesionalidad y honestidad abriéndome las páginas de este diario, que un día inició con una llamada Juan Ferrari. A ellos mi testimonio y mi respeto por una profesión hoy más necesaria que nunca, la del periodismo, objetivo, riguroso, serio, audaz y amable.

2009

En clave española

Tribuna

9 de junio de 2009

Nadie esperaba una participación mayor de la que ha sido. Antes al contrario, sorprende que sea igual a la de hace cinco años. La desafección y el desencanto no son tanto con Europa como con los políticos en general, aunque la pagana es la primera. Verdaderamente ha ganado la abstención. Desmovilización calculada, poco elegante. Ignorancia de Europa, indiferencia por Europa. ¿La culpa? De todos, primero de los políticos que venden lo bueno como propio y lo malo como ajeno. También de la arcana Europa, plebeya y sin entusiasmo, incapaz de comunicar su encanto. Tras una penosa y decepcionante campaña, entre el insulto extravagante, la bajeza ramplona, la difamación exagerada y el griterío patético, ausentes el debate, la propuesta y la ideología, las elecciones europeas ya han pasado. Así difícilmente avanzará Europa y saldrá de su propia crisis de identidad.

Camino despejado, o lleno de obstáculos, según como se mire en clave española. Apenas ningún candidato debatió e importó Europa. La crisis económica, social y política, a la par que una mediocratizada clase política han podido con todo, sobre todo en lectura nacional. Ni Zapatero ni Rajoy se presentaban, pero el refrendo de ambos era explícito en esta campaña y en su resultado. Los dos se jugaban más que los propios candidatos. No en vano se echaron a los hombros la campaña electoral. Algunos, incluso, cuestionaban de nuevo el liderazgo de Rajoy, toda vez que sus detractores más conspicuos están ahora debilitados y callados. Lo tenía todo a favor, crisis, desencanto general y un electorado rocoso, fiel y movilizado. Era ahora o nunca. Y ha ganado. A priori lo sabía y lo saben todos en ese partido de poder de taifas. Ha ganado el Partido Popular, pero no se ha llevado de calle estas elecciones. Han sido casi seiscientos mil votos más. Rajoy aplaca todo cuestionamiento y avisa al Gobierno que debe tomar buena nota.

Los socialistas han resistido en este temporal de incertidumbres, de inacciones y de desgobierno. No hubo descalabro, sí desmovilización y desencanto, pero han aguantado el chaparrón. Algunos saben que las mociones de censura son hados al viento, y sin embargo no han tardado en reinterpretar los resultados en asignación de escaños parlamentarios. CiU anima a la moción, quizás lo haga también el otro nacionalismo desplazado del poder por los socialistas. Y con este resultado todo es posible también en el frágil imaginario político. Es de sabios rectificar, buscar consensos, sobrevivir políticamente. Pero ningún presidente de Gobierno en apuros ha sabido hacerlo en nuestra democracia. Lo mejor, que el brazo de los asesinos de ETA no ha sentado un eurodiputado.

Europa bascula hacia la derecha, era lo previsto, lo lleva haciendo en esta última década. Pero eso es transitorio, como todo en política. Lo importante es Europa, sin ella no hay futuro; tampoco presente. Nuestro pasado sombrío, nuestros complejos de marginalidad y derrotismo sólo se han superado gracias a Europa, ella misma, hoy, ayuna de cohesión, de liderazgo, sin encanto ni brío. España, la gran sorpresa de aquella ampliación hacia el Sur. El drama, la indiferencia y el despropósito hacia esa misma Europa de libertades, ciudadanía y democracia. El proyecto europeo fue el gran ausente de estas elecciones una vez más. Es su sino, el sino amargo de la Unión.

Reforma financiera

Tribuna

22 de junio de 2009

Todo parecía valer. No había límites, se despreciaba la aversión al riesgo, el encorsetamiento legal, supervisor y regulador. Regulaciones ineficaces, superficiales, supervisiones ausentes. El mercado y la economía eran otra cosa. Dinero a espuertas, sin escrúpulo. El sistema no podía fallar, y sin embargo no sólo falló, se derrumbó estrepitosamente.

El Estado y los Gobiernos cayeron unos tras otros en las redes de la autocomplacencia, el silencio, guardando una pusilánime y política pasividad. El político gobernante miraba hacia otro lado. Se veía bien. Las viejas normas sólo eran eso, viejas, obsoletas, ancladas en parámetros que todos sabían insuficientes. Nada tenía por qué ser cambiado. Era la economía, para los necios oídos y los ciegos ojos de los que no querían ni ver ni escuchar. Era el portaestandarte de la cultura de la irresponsabilidad, de la rápida especulación y la volatilidad absoluta. La hora de los triunfadores, de los cómplices silenciosos de esos triunfos. La rápida burguesía financiera. El riesgo, siempre el riesgo.

Parece que ahora, en el embate más fiero de esta crisis financiera, económica, laboral y social, las autoridades están dispuestas a reformar toda la regulación financiera. A hacer los deberes, tardíamente, sí, pero hacerlos. La máxima siempre demagógica y que nunca debería estar ausente, la protección del consumidor, la información, la transparencia, una mayor rigidez en el control, la fiscalización y la supervisión. Sólo así se puede sanear lo viciado. El viejo aforismo dejar hacer, dejar pasar, ultramontano y liberal, se aparca por el momento. Hay o debe haber una cultura de la responsabilidad, la misma que siempre debió de existir, la única capaz de generar confianza, credibilidad en los mercados.

La avidez, la liquidez y dinamicidad de los mercados no es incompatible con una mayor transparencia, un mejor análisis e información del verdadero riesgo asumido por el inversor, también consumidor. Las fallas del sistema, como también sus fallos, son evidentes. También lo son las enormes inercias y recelos al control e intervención del Estado, verdadera piedra de toque en algunos sistemas políticos donde el Estado o el Gobierno federal siempre ha quedado al margen salvo cuando la crisis del sistema pone en peligro todo el edificio económico.

Estados Unidos quiere romper con una de sus tradiciones más sagradas, la no intervención de los Gobiernos, del Estado. Y es que ya se sabe, maximización de la riqueza y el beneficio por unos pocos, socialización de las pérdidas por todos. El Estado no puede seguir siendo un mero convidado de piedra, un espectador silente y conformista, galvanizado por la nada misma. Ha llegado la hora de regular con eficiencia los mercados financieros, con controlar y supervisar, con buscar ratios de solvencia y liquidez, garantías suficientes, información y transparencia al inversor y al consumidor. Primera lección de manual. Ha llegado un tiempo donde ya no se puede no hacer nada. ¿Y Europa? Siempre tarde y a remolque de los otros.

Financiación, federalismo y asimetrías

Tribuna

14 de julio de 2009

Es sin duda la financiación autonómica una de las cuestiones más complejas, delicadas y a la vez insatisfactorias que asisten al Estado autonómico. El sectarismo político, la demagogia hueca y la confrontación centro-periferia hacen acto de presencia.

El modelo ya está presentado, lo hizo la vicepresidenta el domingo pasado. Luces y sombras, atisbos y conatos de opacidad. Algunos se quejan de no tener cifras exactas, otros se muestran exultantes. Ni una posición ni la otra son buenas ni serias. Pero no está la situación económica como para que ninguna de las 15 comunidades se niegue con vehemencia al mismo. Los 11.000 millones adicionales son más necesarios que nunca. Muchos piensan que gana Cataluña, pero ¿quién pierde realmente si es que alguien pierde? Criterios de población, de envejecimiento, dispersión, bilingüismo, insularidad, etcétera. Llega un año tarde, pero llega. El Gobierno necesita apoyos que mitiguen su acuciante soledad parlamentaria. No es ilegítimo. Otros lo han hecho y callado.

No hay paz que cien años dure, pero tampoco cuando las diferencias de trato entre autonomías son tan sangrantes y carentes de justificación. Los vicios de origen, esto es, conceder más competencias a unas autonomías, las viejas nacionalidades históricas en detrimento de las otras, las de vía lenta, no ha hecho sino acentuar y agravar viejos problemas para eternas demandas de diferenciación que nunca han cesado.

La compra de apoyos al Madrid de las investiduras presidenciales siempre ha tenido una contraprestación selectiva para unos pocos, injustificable, vergonzosa. Ni vascos ni catalanes aceptan una paridad de trato. Prefieren postergarse en esa asimetría, en esa bilateralidad con el Estado central que tan buenos resultados les ha deparado, y perjudicado al resto. Hay recelo, hay desconfianza, siempre la ha habido, y máxime en momentos de enorme debilidad del Gobierno central que necesita el apoyo de los nacionalistas para sacar adelante presupuestos y leyes.

Cataluña, Valencia, Baleares, Andalucía y Madrid son las grandes triunfadoras. Más dinero sobre la mesa, sí, pero sólo para unos pocos, las autonomías más fuertes, más pujantes industrial y económicamente. Esa es la realidad, la misma que no tendrá en cuenta otros parámetros, otras realidades que agudizan el deterioro del Estado de bienestar.

España es uno de los Estados más descentralizados. Ni siquiera Estados federales gozan de las competencias y poderes que tienen aquí las autonomías. Una España de facto federal y asimétrica, pero de lege autonómica. Sin duda el verdadero vórtice de nuestra democracia. Unas autonomías que adoptaron los mismos vicios y excesos institucionales y burocráticos que el estado central. No hay presupuesto que aguante tanto gasto, menos si se demuestra lo innecesario e irresponsable de algunas partidas, suntuosos, excesivas, innecesarias. Pero las maquinarias del poder deben engrasarse de dinero, afines, prebendas y puestos políticos y públicos. Máxime en un país donde al político le cuesta distinguir lo público de lo privado.

Mayor corresponsabilidad fiscal de las autonomías. El Estado sigue adelgazando y enfrentándose en solitario a las prestaciones por desempleo. En un horizonte donde la recaudación disminuirá, por mucho que se cedan tributos, la hora de la verdad vendrá presidida por un aumento desbocado del déficit público. El gasto público difícilmente será contenido. Es exigible mayor ebriedad de gasto y menos despilfarro a las autonomías. Y a la espera, las reformas, las necesarias reformas que son imprescindibles para salir de este túnel.

La piedra de toque del gobierno.

Tribuna

14 de agosto de 2009

Así ha calificado el presidente del Gobierno al proyecto de ley de Economía Sostenible, la norma que pretende instaurar un nuevo modelo centrado en la innovación, el conocimiento y las energías renovables. Una norma a la que falta un complejo recorrido legislativo. El otro epicentro de preocupación, el desempleo, sin que todavía se haya tocado fondo. En este ámbito una medida asistencial, prometida unilateralmente al romperse el diálogo social. 420 euros para desempleados que han perdido su cobertura económica, 14 euros al día, a cambio de comprometerse a seguir itinerarios de formación. Respuesta necesaria, vital y justa, pero que en nada afronta el enorme problema estructural del desempleo. Ayuda limitada y extraordinaria. Que nadie olvide que hay un millón de familias que tienen a todos sus miembros en paro. Un guiño a los cientos de miles de autónomos que podrán acceder a una mínima cobertura de desempleo. Pero el Gobierno no implementa medidas de choque, de reactivación de la economía y del empleo. Es la cruda y amarga realidad. Satisfacción en el Consejo de Ministros ante las cámaras, nada más. Misión cumplida en este mes de estío. Batería incoherente de medidas.

Nada nuevo, veremos si este es el margen último de actuación para paliar el brioso embate de esta crisis que ha dejado una fuerte recesión y desastres de difícil superación. Demasiado dinero dilapidado en estos últimos años, ingresos cada vez más escasos y un gasto público desmedido, incluso irracional, avizoran una perspectiva poco halagüeña. Hay que hacer frente a pagos inmediatos, cíclicos, y los fondos tocan arrebato. La ministra de Economía apela a la ayuda de las entidades financieras, justo el mismo día en que en la eurozona, Alemania, todavía motor de Europa, y Francia repuntan, sorpresivamente, en al tiempo que el BCE anuncia que la recesión toca fondo.

Un amplio paquete de medidas no todas de contenido económico, huida hacia adelante apelando a la próxima Presidencia europea. Fuegos de artificio y agenda social. Combatir la crisis económica requiere audacia, riesgo, no ir continuamente a remolque, parcheando.

Hoy necesario reflexionar y proponer una reforma del mercado de trabajo, mayor flexibilidad que no tiene que ir necesariamente en contra de la seguridad. España necesita ser más competitiva. Hay margen, se puede hacer, como también reducir las contribuciones a la Seguridad Social. Hay que reducir el gasto, racionalizarlo y contener el déficit, alarmante y verdadero y drástico problema para la salida de la crisis.

Sería un error paliarlo con una subida fiscal improvisada, algo que no empieza a ser descartable. Y entre otras medidas hace falta una apuesta nítida y desacomplejada de la energía nuclear. Una energía barata que nos haga competitivos.

Todo queda en el aire en las cajas.

Tribuna

10 de noviembre de 2009

Nada está escrito, todo queda en el aire. Nunca se puede decir que de esta agua no beberemos, el agua de las fusiones de las cajas de ahorros. Hay voluntad política de fusionar. También desde el Banco de España. Soplan sin duda interesados y estratégicos vientos, mas ¿son oportunas? ¿Sólo las de identidad autonómica? ¿Quién gana en todo este juego de suma cero?

La realidad, al margen de constatar y verificar ratios económicos y financieros, activos y pasivos, endeudamientos, liquidez y morosidad, así como otros coeficientes no menores, entre ellos la participación industrial de las mismas en el tejido empresarial autonómico y foráneo, es que prácticamente se ha extendido la comunis opinio de que las únicas paganas de esta crisis económica, y primero financiera, han sido las cajas.

No es menos cierto que a pesar de su discutible naturaleza jurídica, no aclarada lo suficiente, pesa y mucho el componente y entramado político que subyace en el control de las mismas. Sobran ejemplos, también hipocresías. Está claro lo que todos se juegan en esta partida a medio camino entre el envite y el embuste, nunca embridados los intereses partidistas.

También lo está el interés mediático que suscita su componente territorial e identitario que no en vano es un exponente y atractivo de las propias cajas de ahorros y su imbricación social. Es de justicia reconocer el componente de obra social que año tras año ejercen. Nada que reprochar en ese aspecto, aun en sus cuestiones fiscales. Hay carnaza y de la buena, pero no es tiempo de especular y cuestionar, dejemos hacer a quien tenga que hacer, y desde la objetividad y la libertad sólo exijámosle que hagan. Sin tutelas ni padrinazgos innecesarios. Sin imposiciones ni cuotas. Hay mucho en juego, empezando por la supresión de cientos de puestos de trabajo y oficinas, cuestión no menor.

Se mueve el sector, y más en los próximos meses. Haría bien el legislador en preocuparse por dotar a las cajas de ahorros de una legislación segura y cierta, pero también acompasada a la realidad social del momento y sobre todo en aspectos financieros que no atenace y encorsete el dinamismo económico y político de las mismas.

Democraticemos su vida interna en lo posible, vehiculemos instrumentos financieros objetivos pero atractivos para el inversor, tanto con derechos económicos como también políticos, y robustezcamos su estructura interna con la posibilidad de incorporar a verdaderos gestores y eficientes profesionales en vez de arrendar asientos y poltronas a viejos prebostes de la política, profesionales en otras lides. Apaguemos luz y taquígrafos y dejemos hacer a quienes tienen que hacer, las propias cajas, con sus tiempos y estrategias, que convergerán si tienen que confluir.

Arbitraje y seguro.

Tribuna

4 de diciembre de 2009

¿Por qué el contrato de seguro es uno de los más frecuentemente interpretados por nuestros tribunales? ¿A qué se debe tanta judicialización? ¿Qué estamos haciendo mal y qué percepción tiene el asegurado? ¿Cuáles son los costes beneficio-responsabilidad?

Algo falla en el sistema. Desde la confianza a la satisfacción, la fidelización a una compañía está en juego. Y en el seguro la confianza es fundamental, donde no todo riesgo se asegura y donde la técnica aseguradora queda en manos de la compañía, conocedora de qué se asegura, cómo, cuándo y con quién. Es algo más que buena o mala imagen. Tras el siniestro, el asegurado quiere resarcirse del daño, obtener una satisfacción económica, o una adecuada prestación asistencial. Quiere olvidar cuanto antes el siniestro. Y ahí se topa con muchos problemas, demasiadas actitudes, excesivos silencios o actuaciones interesadas. Ni gana ni pierde.

¿Qué intereses hay o existen para que no se instaure un mecanismo arbitral de solución de conflictos entre aseguradoras, asegurados y también terceros víctimas o perjudicados? ¿Cabe dentro de nuestro ordenamiento jurídico? Sin duda sí. ¿Lo quieren las entidades aseguradoras? Los inconvenientes pueden allanarse, más difícil es hacerlo con las mentalidades u otros intereses. Se pueden articular vías, herramientas jurídicas que vehiculen y posibiliten el arbitraje. Cláusulas compromisorias, convenios arbitrales ad hoc, convenios generales entre aseguradoras

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