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Aviones De Combate (1900-1945)
Aviones De Combate (1900-1945)
Aviones De Combate (1900-1945)
Libro electrónico344 páginas1 hora

Aviones De Combate (1900-1945)

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Información de este libro electrónico

En 1903 los hermanos Wright inventaron el avión y ese acontecimiento cambió las reglas de la guerra para siempre.

De guerra en guerra, la tecnología ha ido mejorando paso a paso en un esfuerzo por conseguir la máquina de guerra aérea definitiva.

El libro Aviones de Combate de Pacific Media nos cuenta la historia desde la creación del avión hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

5 capítulos:

1) Pioneros
2) Armas en el cielo
3) La batalla por la supremacía aérea
4) El avance de la tecnología
5) Nuevos aviones, nuevas armas, nueva tecnología

IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento22 feb 2021
ISBN9781005199302
Aviones De Combate (1900-1945)
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Autor

Pacific Media, S.L.

Productora audiovisual y creadora de contenidos especializada en documentales de historia y libros sobre la Segunda Guerra Mundial.

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    Aviones De Combate (1900-1945) - Pacific Media, S.L.

    LOS PIONEROS

    La historia nos ha dejado constancia de los continuos intentos del hombre por llegar a volar como los pájaros. Pero no fue hasta 1.483 cuando uno de los grandes genios del Renacimiento, Leonardo da Vinci se interesó por el estudio de una máquina voladora. Tras varios años, consiguió descubrir la resistencia del aire, principio en el que se sustenta la aerodinámica moderna.

    En 1660, Robert Hooke diseñó un vehículo aéreo de alas batientes que no consiguió moverse del suelo. Por esa época, el cortesano francés Allard fracasó en su intento de volar con un rudimentario aparato ante la presencia del Rey Luis XIV.

    En 1.742 el marqués de Bacqueville intentó atravesar el Rio Sena por los aires provisto de unas alas artificiales. Se precipitó desde el techo de su casa sufriendo graves lesiones al estrellarse contra una barcaza.

    Treinta años más tarde Desforges construyó un aparato volador de mimbre con las alas batientes estampándose contra el suelo después de haberse lanzado desde una torre.

    En 1.783, el físico Pilatre de Rosier hizo la primera ascensión en globo formando parte del equipo de los hermanos Mongolfier. En 1.804, Sir George Cayley preconizó el ala fija, junto al motor, estableciendo claramente los principios del vuelo. Henri Giffard voló el primer dirigible motorizado que transportaba a un hombre en 1.852, y ese mismo año, el capitán de la marina francesa Jean Marie le Bri inventó el primer planeador capaz de transportar un pasajero.

    La época de tentativas y ensayos llegó a su fin cuando en 1.890 el francés Clement Ader se elevó del suelo en un aparato fabricado por el mismo, al que llamó Eole . Propulsado por un motor y equipado con alas similares a las de un murciélago, consiguió elevarse y posarse en el lugar de partida.

    Pero fue en mil ochocientos noventa y seis cuando la aeronáutica anterior a los hermanos Wright, alcanzó su punto álgido. El joven ingeniero alemán Otto Lilienthal, que llevaba tiempo estudiando el aire y sus leyes, fabricó la primera ala delta, desplazándose con la ayuda del viento más de 300 metros. Por fin el ser humano volaba como las águilas.

    El francés Octave Chanute, residente en los EE.UU., junto a Augustus Herring y William Avery fabricó distintos multiplanos y consiguieron sustentarse en el aire con cierto éxito. Los hermanos Wright basaron sus diseños de vela en el Chanute dos pisos como lo llamaban.

    Los aeróstatos, es decir los globos y los dirigibles, se elevan por la fuerza ascensional provocada por la diferencia de densidad existente entre el aire atmosférico y el elemento gaseoso que contienen dentro de ese gran balón de forma tan característica.

    El globo ha sido un instrumento de gran utilidad para la investigación científica.

    Durante el siglo XIX el uso de globos en distintos experimentos proporcionaron una gran información sobre las capas de la atmósfera terrestre y la relación entre altitud y temperatura. Hoy sabemos que el cerebro del ser humano a una altitud de 10.000 pies reduce en un diez por ciento la cantidad de oxigeno que necesita. A 18.000 pies, decrece un 30% y comienza a perderse el sentido de la realidad.

    En septiembre de 1862, Henry Tracey Coxwell y su copiloto James Glaisher alcanzaron los 30.000 pies. Glaisher se desvaneció y estuvo a punto de morir.

    En Abril de 1875 Eustache Joseph Croce-Spinelli y el capitán Theodore Sivel, junto a Gaston Tissandier, realizaron un ascenso a bordo del Zenith. Solo Tissandier consiguió sobrevivir. Los otros dos ocupantes murieron asfixiados.

    En 1901 los profesores Berson y Surin, del Instituto Meteorológico de Prusia, asumiendo un gran riesgo, alcanzaron los 35.500 pies.

    En el año 1927 el capitán Hawthorne C. Gray partió de Bellville (Illinois) y alcanzó una altura de 42.740 pies, pero murió en el intento. Las causas de su fallecimiento no quedaron muy claras, aunque los Servicios aéreos de los EE.UU. diagnosticaron que fue debido a la ruptura de su tubo de oxígeno.

    El 27 de Mayo de 1931 el físico suizo Auguste Piccard, junto a su asistente Paul Kipfer, en una cabina esférica presurizada suspendida de un globo de hidrogeno, ascendieron a la estratosfera al llegar a los 51.783 pies

    En 1934 el ejército americano volvió a participar nuevamente en los vuelos de gran altitud en globo. El capitán Albert W. Stevens pilotó los modelos Explorer uno y dos. El primer vuelo del Explorer 1 subió hasta los 60.613 pies. Ese mismo año Auguste Piccard y su esposa Jeannette, fotógrafa de profesión, alcanzaron los 58,000 pies. Jeannette se convirtió en la primera mujer que logró llegar a la estratosfera y su marido pudo estudiar los rayos cósmicos de las capas altas de la atmósfera.

    El Explorer 2 realizó el último vuelo de la década de los años 30. El 10 de noviembre de 1935 logró subir hasta los 72.395 pies llevando como tripulantes a los oficiales Albert Stevens y Orvil Anderson del Ejercito de los EE.UU. Alcanzaron una altitud suficiente como para ver la curvatura de la Tierra. Más de 20.000 espectadores contemplaron la ascensión que fue retransmitida por radio para todo el país. Un récord que duró hasta 1956.

    Los dirigibles suelen tener una forma alargada conteniendo en su interior gas helio que los hace más ligeros que el aire. Con el tiempo su tamaño fue creciendo y tuvieron que ser protegidos con un armazón más rígido y equipados con una quilla para mantener su estabilidad.

    Llevan incorporados motores y hélices propulsoras con mandos de control que les permite moverse en el espacio en las tres dimensiones, es decir hacia arriba y hacia abajo, a derecha y a izquierda, o a babor y estribor si utilizamos los términos marinos que se suelen emplear. Se utilizaron con bastante frecuencia como máquinas bélicas en la Primera Guerra Mundial, aunque también adquirió una buena reputación como medio de transporte llegando a cruzar el Océano Atlántico mucho antes de que el avión lo hiciera por primera vez.

    Pero su uso masivo se fue extinguiendo cuando ocurrieron varios accidentes, debido principalmente a la utilización del hidrógeno. El más famoso fue el del dirigible Hindenburg, el Titanic del aire. A primeras horas de la mañana del día 6 de mayo de 1.937, como un gran hotel de lujo flotante, arribaba a Nueva York, y ante los atónitos ojos de cientos de espectadores, quedó envuelto en llamás precipitándose a tierra. Perdieron la vida 13 pasajeros y 22 tripulantes.

    El 17 de diciembre de 1903, en Carolina del Norte, Estados Unidos la aviación inicia una nueva época gracias al vuelo de los hermanos Wright, seguidores de todos los avances conseguidos por el alemán Lilienthal, al que consideraban el mejor diseñador y piloto de vuelo sin motor.

    Los hermanos Wright habían construido un biplano al que denominaron Flyer. Equipado con un motor de cuatro cilindros en línea, desarrollaba 12 caballos de potencia accionando dos hélices que giraban en sentido opuesto.

    Con tan escasa potencia, colocaron el aparato sobre un raíl de madera con el fin de reducir al mínimo el esfuerzo exigido para el despegue. El honor de hacer el primer vuelo le correspondió a Wilbur Wright, al que la suerte le había favorecido al echar una moneda al aire.

    Pusieron el motor en marcha y el aparato fue avanzando lentamente, hasta que alcanzó la velocidad suficiente para mantener el equilibrio y elevarlo durante un corto trayecto. El vuelo de Wilbur Wright tuvo un alcance de tan solo de 40 metros, y su duración fue de 12 segundos. A lo largo del día tanto Wilbur como Orville realizaron distintos vuelos hasta alcanzar una longitud de 250 metros. en 59 segundos.

    Francia no iba a la zaga en cuanto a la construcción y desarrollo de los primeros aparatos. Su Ministerio de la Guerra era consciente de las posibilidades que el avión tenía como arma aérea, y se apresuró a entablar negociaciones con los hermanos Wright.

    Estos se habían trasladado a Europa en busca de apoyos económicos ya que en su país no habían tenido demasiado éxito. Uno de los hermanos visitó España donde estuvo haciendo una demostración de sus habilidades en el aeródromo de Cuatro Vientos, teniendo como espectador al rey Alfonso XIII, muy aficionado a la Aeronáutica.

    El Flayer, de los hermanos Wright estaba construido con madera de abeto y fresno con algunas partes en hierro y sus alas iban recubiertas de tela de muselina y unidas por tensores de hilo de acero. El giro se conseguía balanceando el cuerpo y mediante una palanca se controlaba la altitud del aparato. Como instrumentos de a bordo disponía de anemómetro, cronómetro y cuenta revoluciones.

    Este avión significó un paso gigantesco en la historia de la aeronáutica dado que su diseño configuraba las

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