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Argumentación jurídica

Argumentación jurídica

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Argumentación jurídica

Longitud:
361 páginas
4 horas
Editorial:
Publicado:
1 sept 2021
ISBN:
9786075600833
Formato:
Libro

Descripción

En los últimos años la argumentación jurídica ha ocupado un lugar privilegiado en las reflexiones teóricas sobre el derecho. Esto ha llevado a la existencia de una plétora de obras sobre esta materia. Sin embargo, son pocas las obras que exponen con claridad y objetividad los principales temas de la argumentación jurídica.
Uno de los principales mé
Editorial:
Publicado:
1 sept 2021
ISBN:
9786075600833
Formato:
Libro

Sobre el autor

Alejandro Nava Tovar Profesor-Investigador de tiempo completo en el Instituto Nacional de Ciencias Penales. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana Campus Iztapalapa. Ex becario del Departamento de Intercambio Académico de Alemania. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Es autor de la obra La institucionalización de la razón. La filosofía del derecho de Robert Alexy y de diversos ensayos y artículos sobre filosofía del derecho, argumentación jurídica y filosofía política en revistas y obras de notable prestigio internacional y en diferentes idiomas, así como traductor de La filosofía del derecho de Gustav Radbruch de Stanley L. Paulson. También ha dado conferencias sobre estos temas en universidades de Alemania, Brasil, Ecuador, Italia y Suiza. Actualmente termina una obra sobre populismo punitivo y trabaja en la traducción de obras sobre la filosofía jurídica de Robert Alexy, Gustav Radbruch y Hans Kelsen.


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Argumentación jurídica - Alejandro Nava Tovar

argumentacion.pngAlejandro Nava Tovar

Alejandro Nava Tovar

Profesor-Investigador de tiempo completo en el Instituto Nacional de Ciencias Penales. Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana Campus Iztapalapa. Exbecario del Departamento de Intercambio Académico de Alemania. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Es autor de la obra La institucionalización de la razón. La filosofía del derecho de Robert Alexy y de diversos ensayos y artículos sobre filosofía del derecho, argumentación jurídica y filosofía política en revistas y obras de notable prestigio internacional y en diferentes idiomas, así como traductor de La filosofía del derecho de Gustav Radbruch de Stanley L. Paulson. También ha dado conferencias sobre estos temas en universidades de Alemania, Brasil, Ecuador, Italia y Suiza. Actualmente termina una obra sobre populismo punitivo y trabaja en la traducción de obras sobre la filosofía jurídica de Robert Alexy, Gustav Radbruch y Hans Kelsen.

COLECCIÓN INVESTIGACIÓN

DIRECTORIO

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Fiscal General de la República

y Presidente de la H. Junta de Gobierno del

inacipe

Rafael Ruiz Mena

Secretario General Académico,

encargado del Despacho de la Dirección General

Gabriela Alejandra Rosales Hernández

Secretaria General de Extensión

Alejandra Silva Carreras

Directora de Publicaciones y Biblioteca

Portadilla

Argumentación jurídica

© Alejandro Nava Tovar

© Instituto Nacional de Ciencias Penales

(inacipe)

Instituto Nacional de Ciencias Penales,

Magisterio Nacional núm. 113, Col. Tlalpan,

Alcaldía Tlalpan, C.P. 14000, Ciudad de México.

Primera edición, 2020

ISBN libro electrónico: 978-607-560-083-3

Aviso legal

inacipe

Se prohíbe la reproducción parcial o total, sin importar el medio, de cualquier capítulo o información de esta obra, sin previa y expresa autorización del Instituto Nacional de Ciencias Penales, titular de todos los derechos.

Esta obra es producto del esfuerzo de investigadores, profesores y especialistas en la materia, cuyos textos están dirigidos a estudiantes, expertos y público en general. Considere que fotocopiarla es una falta de respeto a los participantes en la misma y una violación a sus derechos.

Las opiniones expresadas en esta obra son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la postura del Instituto Nacional de Ciencias Penales.

A los profesores

Robert Alexy y Stanley L. Paulson

Cuando entendemos a medias la naturaleza de un tema, solemos ocultar nuestra inseguridad ―a nosotros y a los demás― creando artificios. Solamente cuando el tema se desarrolla lo suficiente es posible reconocer, sin perder seguridad, que las conclusiones a que hemos llegado pueden ser criticadas o que reflexiones y experiencias adicionales puedan movernos a corregirlas. En esto no puede entreverse falta de convicción; no se supone un escepticismo general que culmina con la inactividad. Solo se requiere esa actitud mental que, pese a mantener con firmeza las conclusiones que en ese momento parecen más seguras, admite el hecho de que las cuestiones vitales presentan una complejidad demasiado rica como para que se las pueda solucionar mediante una sola fórmula.

Charles Leslie Stevenson

invitación a la lectura

En el prólogo del Tractatus Logico-Philosophicus Ludwig Wittgenstein realiza una afirmación que, a mi juicio, reviste una enorme profundidad por todas las implicaciones que esto conlleva. Esta frase es la siguiente: Todo aquello que puede ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede hablar, mejor es callarse.1 La importancia de la claridad al expresar una idea es fundamental como apunta Wittgenstein. Sin embargo, ¿cuántas veces nos encontramos con obras sobre temas relevantes pero ininteligibles?, ¿ser oscuro en la escritura y los argumentos es sinónimo de intelectualidad?, ¿lo que expresamos puede decirse mejor y de manera más contundente?, ¿las y los juristas deben saber argumentar?

Los anteriores cuestionamientos son comunes en el ámbito jurídico, ya sea en las aulas, los juzgados, agencias del Ministerio Público y los Centros de Investigación. Ello se debe a un problema que resulta evidente pero que no ubicamos apropiadamente debido a su carácter particularmente especioso: la falta de conocimientos en torno a la argumentación jurídica, con sus respectivos enfoques y límites. Para atender esta problemática una de las vías más adecuadas y efectivas consiste en la lectura de obras que aborden este tema, si bien es posible caer en la oscuridad y dificultad que implica el desarrollo de los principales puntos que conlleva el estudio de esta materia. También es problemático partir de libros en los que se explique el pensamiento de un autor considerado esencial sin tomar en cuenta el contexto y al publico al que va dirigido.

Ante este panorama, el libro que la persona lectora tiene en sus manos, Argumentación Jurídica, de Alejandro Nava Tovar, investigador del

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e integrante del Sistema Nacional de Investigadores, precisamente se aleja de estas posiciones pos las razones que expongo a continuación. En primer lugar, es una obra que se caracteriza por tratar temas complejos como el razonamiento jurídico, las teorías de la argumentación, sus elementos, su relación con la argumentación práctica, de manera clara y nítida, sin que ello implique una banalización de las posturas explicadas por Nava Tovar. En este tenor, puedo afirmar que es un libro de lectura rápida y amena que conduce a la persona lectora a un nuevo panorama sobre la argumentación, interpretación y redacción jurídicas, mientras al mismo tiempo toma una distancia crítica con otras obras similares que se dedican a esbozar puntos fundamentales en torno a la argumentación jurídica.

En segundo lugar, es posible percibir la influencia del profesor Robert Alexy en el pensamiento de Nava Tovar, lo cual responde a la relación académica y de amistad que sostienen desde hace ya varios años. Por esta razón, podemos identificar el pensamiento del pensador alemán en apartados concretos de la obra como en el capítulo cuarto, dedicado al examen de proporcionalidad. Esto anterior no implica que sea una obra sobre el pensamiento jurídico de Alexy. Por el contrario, este es un libro en el que Alejandro Nava dialoga con este autor y muchos otros sin perder la originalidad que lo caracteriza. Prueba de ello es que en este libro la persona lectora encontrará contribuciones no visibles en otros libros del estilo, como son los capítulos dedicados al análisis de las falacias y la redacción jurídica. Así, por la forma en que se encuentra elaborada, esta obra se posicionará como el referente en materia de argumentación jurídica en el Instituto Nacional de Ciencias Penales, siendo acaso el libro base de esta materia en los distintos programas de profesionalización y capacitación que tiene el Instituto.

A manera de colofón de este prólogo, deseo resaltar un detalle que podría pasar desapercibido, pero es, a mi parecer, parte fundamental del libro: la bibliografía. Las obras y artículos que sirven como base a este libro de Argumentación Jurídica dan cuenta de que el autor no se encuentra adherido solamente a una tradición o escuela de pensamiento, sino más bien, se trata de un autor que gusta de dialogar con diversos autores, planteamientos y escuelas, tales como Martin Borowski, Evelie Feteris, Michele Taruffo, Stephen Toulmin, Enrique Cáceres, Pierluigi Chiassoni, entre otros, una pluralidad difícil de encontrar en obras sobre argumentación jurídica en el ámbito académico contemporáneo.

En suma, la persona lectora se encontrará con una obra en materia de argumentación jurídica que se encuentra muy por encima de otras que han sido trabajadas en los últimos años en virtud de su claridad, precisión y rigurosidad en cada tema que expone. En suma, y a modo de recuerdo de Borges, cuando en el prólogo a la primera edición de su libro Historia universal de la infamia sostiene que [L]eer, por lo tanto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual, les invito por ello a entablar un diálogo con esta obra de Alejandro Nava Tovar.

Manuel Jorge Carreón Perea

Tlalpan, Ciudad de México. Otoño 202o

¹ Wittgenstein, Ludwig, Tractatus Logico-Philosophicus, Madrid, Alianza, 1973, p. 31

Prólogo

Si por alguna extraña razón me fuese pedido formular un principio fundamental del razonamiento práctico válido para todas las escuelas, tradiciones y tiempos, entonces presentaría el siguiente principio: no es cierto que mientras más leemos sobre un tema, mejor lo comprendemos. Con este principio quiero decir que la mera lectura no es suficiente. Es más, tampoco la mera práctica de dicho tema. Este principio, por sí solo, no nos dice mucho sobre qué implica comprender un tema. Si pudiese completar este principio, entonces agregaría la línea siguiente: para comprender mejor un tema debemos pasar de lo más simple a lo más complejo y posteriormente regresar a lo más simple. Transitar de lo más simple a lo más complejo para quedarse en las formas y expresiones más abstractas y complejas requiere un esfuerzo notable, pero hacer un camino de regreso, de lo más complejo a lo más simple, puede requerir de un esfuerzo aún mayor, pero fructífero. Así, este principio fundamental, que formulé al inicio de este párrafo, quedaría completo.

Muchas de las grandes investigaciones didácticas en las ciencias sociales se caracterizan por haber sido investigaciones que fueron de lo más simple a lo más complejo y luego regresaron, con tal camino recorrido, a lo más simple. Este camino no solamente refleja el esfuerzo de la persona por comprender mejor un tema, sino el esfuerzo de la persona por hacer una investigación más didáctica para los demás. Esta investigación, dedicada a la argumentación jurídica, tiene la pretensión de ser comprensiva y didáctica, pues además de haber emprendido un recorrido largo y difícil por los senderos escarpados de la argumentación jurídica, nació como un instrumento de cátedra, a partir de mis cursos impartidos como profesor de Argumentación Jurídica en el Instituto Nacional de Ciencias Penales (

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), los cuales comencé a inicios de 2014. En ese año, Rafael Estrada, quien en ese momento era director de dicho instituto, me permitió comenzar mi trayectoria como profesor de argumentación jurídica. Tiempo después, Gerardo Laveaga, el siguiente director general, me contrató como investigador para llevar a cabo esta investigación y así otorgarle a este instituto una obra de referencia para sus alumnos.

Pero el encargo del director general no fue sencillo. Él me pidió, de forma expresa y correcta, que esta obra no fuera meramente filosófica y especulativa. Sobre esta exigencia, sabía que no tenía que hacer otra obra de filosofía del derecho escondida bajo el título de argumentación jurídica, como suele hacerse con este tipo de obras dedicadas al razonamiento jurídico. Por fortuna, tengo otros espacios para hacer filosofía del derecho al más alto nivel y tuve claro, desde el inicio, lo que implicaba hacer una obra de argumentación jurídica que constituya una obra de referencia en nuestro ámbito.

La argumentación jurídica suele estudiarse, en la mayoría de los casos, desde lo que Rudolf von Ihering llamaba el cielo de los conceptos jurídicos (juristische Begriffshimmel), lugar en el que estos conceptos escapan de la deformación de las personas legisladoras y permanecen en un estado de completa e inmaculada pureza y belleza ideal (vollendeten, fleckenlosen Reinheit und idealen Schönheit). Pero también la argumentación jurídica es estudiada, en el menor número de los casos, desde la perspectiva práctica, desde la cual es fácil deformar los argumentos mediante la apelación a cuestiones fácticas y procesales para así renegar de una comprensión conceptual y normativa más profunda de la naturaleza de la argumentación. Sin duda, estos extremos poco o nada contribuyen a tomar en serio el estudio de la argumentación jurídica. A partir de estas concepciones opuestas decidí escuchar con atención las dudas y propuestas de mis alumnos del

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para complementar mi curso y poner ejemplos de cuestiones prácticas sin restarle importancia a los fundamentos teóricos y filosóficos de la argumentación práctica.

Mis conocimientos de argumentación jurídica y las sugerencias de mis alumnos en el

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me llevaron a estructurar esta obra en seis capítulos, los cuales poseen un contenido variado en fuentes y temas, pero escritos, creo, con pretensiones esencialmente descriptivas y didácticas. El primer capítulo, titulado Introducción a la argumentación jurídica, busca introducir a las personas lectoras en la argumentación jurídica mediante la explicación de los enfoques de la argumentación práctica y jurídica, el auge actual de las diversas teorías de la argumentación jurídica y sus principales exponentes, sus características especiales y la importancia de la argumentación jurídica para el sistema penal acusatorio. El segundo capítulo, titulado, La argumentación práctica como fundamento de la argumentación jurídica, explica las similitudes y diferencias entre la argumentación práctica y jurídica, así como los modelos de argumentación práctica de Stephen Toulmin, Robert Alexy y Frans H. van Eemeren y Rob Grootendorst, para que así las personas estudiosas de la argumentación jurídica tengan en consideración la importancia de la argumentación práctica.

El tercer capítulo, titulado, Los elementos de la argumentación jurídica, hace una síntesis de los elementos de la argumentación jurídica a partir de la justificación interna y la justificación externa. La justificación externa, a diferencia de la interna, se compone de elementos muy variados para argumentar jurídicamente. Por ello decidí explicar estos elementos de una forma sucinta. Además, en este capítulo hago referencia a las limitaciones internas y externas de estos elementos para lograr una decisión jurídica correcta. El cuarto capítulo, titulado La naturaleza y alcances del examen de proporcionalidad, tiene la pretensión de dar una versión fiel y directa del examen de proporcionalidad, tal y como ha sido desarrollado por Alexy y algunos de sus discípulos, con quienes me unen lazos intelectuales y afectivos. Ante las confusiones y malinterpretaciones frecuentes de este examen, derivadas de lecturas indirectas e imprecisas, intento explicar, por medio de referencias directas a la obra de Alexy y a los más destacados especialistas en este campo, la diferencia específica entre reglas y principios, y posteriormente los subprincipios y elementos de este examen, para así continuar con la exposición de las objeciones hechas a este examen, así como sus límites inherentes. Espero que este capítulo pueda cumplir con esta pretensión.

El capítulo quinto, titulado Falacias y razonamiento jurídico, busca ofrecer una explicación detallada y original de las falacias, mediante ejemplos relacionados con el derecho penal. A partir de la categorización entre falacias formales e informales, ejemplifico las falacias más usuales y explico en dónde se encuentran los errores de los ejemplos que ofrezco, para que las personas lectoras puedan identificar estas y otras falacias, así como argumentos falaces, con el objetivo de mejorar sus habilidades de razonamiento crítico de cara a los argumentos escritos y orales. Finalmente, el capítulo sexto, titulado Redacción y argumentación jurídica, busca dar cuenta de uno de los temas menos tratados en las obras sobre razonamiento jurídico y que debería merecer mayor estudio, me refiero a la escritura. En virtud de mi análisis de ciertas deficiencias usuales en la escritura jurídica, explico algunas reglas gramaticales de gran ayuda para la redacción de textos jurídicos, luego ofrezco una lista de conectores gramaticales y termino con la exposición de cuestiones fundamentales para escribir párrafos claros y adecuados.

Merece decirse algo más sobre estos seis capítulos. En primer lugar, esta obra tiene la pretensión de explicar con claridad muchos de los temas esenciales del razonamiento jurídico, razón por lo cual en esta se encontrarán figuras, ejemplos y cuadros explicativos. Esto lo hice teniendo en cuenta el aprendizaje que tuve de muchas obras de ciencias sociales de la editorial alemana UTB. Considero que el uso de estos recursos puede lograr que la comunidad lectora pueda asimilar mejor los contenidos plasmados en los diversos capítulos. En segundo lugar, esta obra tiene entre sus objetivos el servir como introducción a la argumentación jurídica, pero de ninguna manera puede sustituir las lecturas fundamentales sobre la argumentación jurídica, así como otras lecturas sobre el razonamiento jurídico que van más allá de las obras dedicadas a la mera interpretación jurídica. Espero que la comunidad lectora de esta obra pueda hacer una lectura entre líneas de las demás obras que cito durante los seis capítulos. En tercer lugar, la persona dictaminadora de mi obra, quien realizó una lectura fina y aguda, notó que había escasas referencias a autores nacionales. La respuesta a esto es que no puedo conocer todos los trabajos sobre razonamiento jurídico y tampoco puedo suplir el rigor académico con la deficiencia argumentativa y las citas forzadas, provocadas por la corrección política y las prácticas típicas de citar a quienes luego te citarán o, peor todavía, les debes alguna especie de favor. Por desgracia, en el mundo hispanohablante buena parte de las lecturas hechas sobre la argumentación jurídica suelen basarse en referencias indirectas y/o sesgadas hacia las obras fundamentales. Incluso, es común encontrar en estas lecturas posturas reverenciales que anulan el razonamiento crítico que persigue la argumentación racional. Esta obra busca ir más allá de estas prácticas académicas. A pesar de esto, el desarrollo de esta obra es producto de un diálogo y aprendizaje constante con colegas del campo de la filosofía y del derecho.

Por una parte, la argumentación jurídica comparte similitudes con el ámbito de la argumentación en tanto disciplina filosófica; por otra parte, la argumentación jurídica requiere de saberes propiamente jurídicos. Ante mis limitaciones filosóficas y jurídicas recurrí al constante diálogo con colegas y amigos que me ayudaron a repensar el contenido de mi obra de forma crítica y propositiva. Es por esta razón que en el campo de la argumentación qua disciplina filosófica agradezco a Ángel Octavio Álvarez, Carlos Hernández, Francisco Castillejos, Gustavo Leyva, José Lira y Mario Rojas por su lectura, comentarios y consejos para el desarrollo de los capítulos segundo, quinto y sexto. Nuestras conversaciones me ayudaron a enfatizar en cuestiones relativas a la lógica, la pragmadialéctica, los límites de la argumentación práctica, la naturaleza de las falacias y problemas básicos de redacción.

En lo que concierne al desarrollo de la argumentación jurídica en sentido estricto, agradezco a Alberto Nava, Alfonso E. Ochoa, Alexandre Travessoni Gomes Trivisonno, Andrea Arabella Ramírez, Arnulfo Mateos, Cláudia Toledo, Daniel Cunjama, Enrique Cáceres, Francisco Mora-Sifuentes, Grecia Rocha, Imer B. Flores, Jorge Carreón, Julio Aguiar de Oliveira, Rafael Ruíz, Ricardo Gluyas, Rodolfo Gómez, Rubén Martínez y Sofía Cobo por su lectura, comentarios y consejos para el desarrollo de los capítulos primero, tercero y cuarto. Nuestras conversaciones me ayudaron a enfatizar en cuestiones relativas a las formas de justificación de las decisiones judiciales, la interpretación jurídica, el uso de los precedentes, los límites de la argumentación jurídica, los fundamentos del examen de proporcionalidad y la ejemplificación de las falacias en el discurso jurídico. De ambos grupos de colegas soy deudor de su generosidad, pues me enseñaron cuestiones teóricas y prácticas que incluí en esta obra. También agradezco los comentarios y sugerencias de la persona dictaminadora, quien de forma elegante me hizo ver algunas cuestiones que merecerían revisarse de nuevo para ser más claras y precisas. Asimismo agradezco a la doctora Alejandra Silva, directora de Publicaciones en el

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por el apoyo para realizar esta obra.

Vivimos tiempos de transformación profunda del derecho. El Zeitgeist jurídico marca un punto de no retorno respecto a formas acríticas de legitimación de las decisiones judiciales. Uno de los rasgos que sirven como testimonio de esta transformación es el interés por el razonamiento jurídico en sus diversas vertientes. Espero que quienes lean esta obra encuentren herramientas argumentativas de ayuda para reducir la arbitrariedad e irracionalismo de los proyectos de ley, argumentos en disputa y decisiones judiciales llevadas a cabo en nuestras instituciones de administración de justicia. Es probable que este libro sea una de mis pocas contribuciones a cuestiones prácticas en el derecho y por esta razón me he esforzado en que este les proporcione a las personas interesadas por la argumentación jurídica dichas herramientas y les sirva de motivación para adentrarse en el fascinante mundo de la fundamentación de los argumentos y sus respectivos criterios de racionalidad. Deseo que en este

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