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Auditoría de las áreas de la empresa. ADGD0108
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Auditoría de las áreas de la empresa. ADGD0108

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Libro especializado que se ajusta al desarrollo de la cualificación profesional y adquisición de certificados de profesionalidad. Manual imprescindible para la formación y la capacitación, que se basa en los principios de la cualificación y dinamización del conocimiento, como premisas para la mejora de la empleabilidad y eficacia para el desempeño del trabajo.
IdiomaEspañol
EditorialIC Editorial
Fecha de lanzamiento7 may 2014
ISBN9788416173631
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    Auditoría de las áreas de la empresa. ADGD0108 - Francisco Javier Montaño Hormigo

    Bibliografía

    Capítulo 1

    Auditoría del activo

    1. Introducción

    Una primera definición del término auditoría, de una forma amplia y general, podría ser la del proceso sistemático encargado de controlar, verificar e inspeccionar una actividad concreta, con el fin de estimar, mediante el contraste de determinada información y documentos, el nivel con que los resultados de tal actividad se adecuan a criterios o normas preestablecidas.

    Al abarcar la expresión auditoría un abanico tan amplio y ser utilizada en tan diferentes ámbitos, es necesario delimitar con determinado nivel de exactitud los posibles campos de actuación.

    Así, centrándonos en el entorno económico, y más concretamente en el ámbito contable de la auditoría de las áreas de la empresa, esta consiste en la revisión y en la verificación de aquella documentación vinculada con los negocios y con la situación de la empresa. Se centra en la revisión de unas cuentas anuales, las cuales han sido sometidas en los últimos años a cambios fundamentales debido, entre otros aspectos, al nuevo Plan General Contable (PGC).

    Este primer capítulo se dedicará al estudio pormenorizado del Activo, elemento patrimonial encuadrado dentro de una de las cuentas anuales, el denominado Balance de situación, y encargado de agrupar a los bienes y derechos de la empresa. Se analizará cómo actúa la auditoría en algunas de sus partidas patrimoniales, cómo son el inmovilizado, los activos financieros, las existencias, los clientes, las cuentas a cobrar, etc.

    2. Auditoría de las cuentas anuales

    El Plan General Contable se estructura en cinco partes, de las cuales las tres primeras (marco conceptual de la contabilidad, normas de registro y valoración y cuentas anuales) son de aplicación obligatoria para todas las empresas, no teniendo tal carácter las otras dos (cuadro de cuentas y definiciones y relaciones contables), a excepción de que contengan criterios de registro o valoración.

    Centrándose en las cuentas anuales, por ser su auditoría el objeto de este estudio, el marco conceptual identifica como tales al balance, la cuenta de pérdidas y ganancias, el estado de cambios en el patrimonio neto, el estado de flujos de efectivo y la memoria.

    Antes de definir brevemente la formulación de cada una de ellas, es preciso señalar que dichas cuentas anuales están integradas por cinco tipos de elementos: los activos, los pasivos, el patrimonio neto, los ingresos y los gastos; elementos que se estudiarán a lo largo del presente manual.

    Importante

    Las cuentas anuales están integradas por cinco tipos de elementos: los activos, los pasivos, el patrimonio neto, los ingresos y los gastos.

    A través del balance, la empresa presenta separadamente los elementos patrimoniales que correspondan al activo, al pasivo y al patrimonio neto y, tanto dentro del activo como del pasivo, se distinguirá entre elementos corrientes y elementos no corrientes. Los primeros son aquellos activos o pasivos que la empresa espera realizar o extinguir en el plazo máximo de un año, contando a partir de la fecha de cierre del ejercicio. Los demás elementos, tanto del activo como del pasivo, se clasificarán como no corrientes.

    Estos elementos corrientes y no corrientes están agrupados en el balance mediante masas patrimoniales. A través del siguiente balance, presentado de forma simplificada, se puede apreciar cómo se ordenan las masas patrimoniales.

    La cuenta de pérdidas y ganancias recoge el resultado del ejercicio, separando los ingresos y los gastos imputables al mismo, salvo cuando proceda su imputación al patrimonio neto.

    El estado de cambios en el patrimonio neto, a través de dos documentos, el estado de ingresos y gastos reconocidos y el estado total de cambios en el patrimonio neto, ofrece información sobre todas las operaciones que afectan a los fondos propios, ya deriven del resultado económico del ejercicio, de operaciones imputadas al patrimonio neto directamente, o de operaciones realizadas con los propietarios del capital.

    El estado de flujos de efectivo informa sobre el origen y la utilización de los activos monetarios representativos de efectivo y de otros activos líquidos equivalentes, clasificando los movimientos por actividades e indicando la variación neta de dicha magnitud en el ejercicio.

    La memoria constituye la cuenta cuya obligación es facilitar información comparativa, completando, ampliando y comentando la información contenida en los demás documentos que componen las cuentas anuales.

    Por último, como particularidad de las cuentas anuales, y antes de adentrarse en la auditoría de las cuentas, hay que conocer que el estado de flujos de efectivo no será obligatorio para aquellas empresas que puedan formular balance, estado de cambios en el patrimonio neto y memoria abreviados.

    La auditoría de cuentas anuales se basa en constatar y decretar si tales estados financieros expresan la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de la empresa, así como el resultado de sus actuaciones y los recursos obtenidos y aplicados en el período analizado.

    Nota

    De una forma sencilla y clara, el profesor Holmes define la auditoría como el examen de las demostraciones y registros administrativos. A través de este proceso, el auditor observa la exactitud, integridad y autenticidad de tales demostraciones, registros y documentos.

    Tal verificación de las cuentas tendrá como objetivo dictaminar las mencionadas consideraciones, de acuerdo al marco normativo de información financiera que resulte de aplicación en cada caso concreto, y comprendiendo en su caso la comprobación de la concordancia del informe de gestión con dichas cuentas.

    Nota

    Según el artículo 1.º del Real Decreto Legislativo 1/2011, de 1 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Auditoría de Cuentas, se entenderá por auditoría de cuentas la actividad consistente en la revisión y verificación de las cuentas anuales, así como de otros estados financieros o documentos contables, elaborados con arreglo al marco normativo de información financiera que resulte de aplicación, siempre que dicha actividad tenga por objeto la emisión de un informe sobre la fiabilidad de dichos documentos que pueda tener efectos frente a terceros.

    Este proceso de revisión y verificación de las cuentas anuales deberá ser realizado por una sociedad de auditoría o un auditor de cuentas, a través de la emisión del correspondiente informe y cumpliendo los requisitos y formalidades que establece el mencionado Real Decreto Legislativo 1/2011, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Auditoría de Cuentas.

    Además se aplica a la auditoría de cuentas la siguiente normativa: Reglamento de la Auditoría de Cuentas (Real Decreto 1517/2011, de 31 de octubre); Normas Técnicas de Auditoría y Normas de Control de Calidad Interno.

    La auditoría tiene como objetivo controlar la veracidad de los estados o situaciones que las anotaciones contables producen.

    3. Inmovilizado material

    Centrándose, como ya se ha señalado en la introducción al capítulo, en el balance, y más concretamente en el activo empresarial, uno de los elementos patrimoniales en los que debe determinarse si sus saldos son razonables, debidamente valorados y clasificados, y si se corresponden o no con la realidad física, económica y jurídica es el inmovilizado.

    El contenido de esta área, que como el del resto de las que forman el balance deberá ser sometido a auditoría, comprende las inversiones de carácter no financieras y que forman parte del denominado Activo no corriente, el cual incluye todos los activos que permanecerán en la empresa más de un año. Se trata del inmovilizado material, el inmovilizado intangible y las inversiones inmobiliarias.

    Las inmovilizaciones materiales constituyen los elementos patrimoniales de carácter tangible, propiedad o no de la empresa (pero sí con un control económico por parte de la misma), ya sean fabricados o directamente adquiridos, y que están disponibles para ser utilizados de manera continuada en la actividad productiva.

    El inmovilizado material es aquel elemento utilizado de forma permanente por la empresa con una vida útil superior a un año, es decir, son bienes que permanecerán en la empresa un período superior al año. Dichos bienes están condicionados por la evolución tecnológica y sujetos, en la mayoría de los casos, a depreciación.

    Nota

    Fundamentalmente, los elementos patrimoniales tangibles, se dividen en dos categorías:

    Bienes no sujetos a depreciación, pero sí a un posible deterioro. El ejemplo más reconocido es el de los terrenos.

    Bienes sujetos tanto a depreciación como a un posible deterioro. Entrarían aquí el resto de elementos como la maquinaria, los elementos de transportes, los equipos de proceso de información, el mobiliario, etc.

    Atendiendo al Plan General Contable, este define al inmovilizado material de forma muy sencilla, señalando que son elementos del activo tangibles representados por bienes, muebles o inmuebles. Además, el mismo hace una distinción entre el inmovilizado (en funcionamiento) y el inmovilizado que aún no ha alcanzado su forma definitiva para poder ser utilizado de forma efectiva para el fin propuesto, y al que denomina inmovilizado en curso.

    Actividades

    1. Explicar brevemente qué aspecto determina el orden de la estructura económica (Activo) del balance de una empresa. ¿Qué grupo del Plan General Contable constituye el inmovilizado material?

    2. Hacerse con un ejemplar del Plan General Contable y buscar en él qué cuentas específicas reserva este para el inmovilizado en curso

    Nota

    Se publica la Resolución de 1 de marzo de 2013 del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), por la que se dictan normas de registro y valoración del inmovilizado material y de las inversiones inmobiliarias (BOE 08-03-2013). Así como, la Resolución de 18 de septiembre de 2013, del ICAC, por la que se dictan normas de registro y valoración e información a incluir en la memoria de las cuentas anuales sobre el deterioro del valor de los activos (BOE 25-09-2013). Esta última resolución de desarrollo es de aplicación para los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2014.

    Antes de adentrarse en las cuentas pertenecientes al inmovilizado material, que se encuentran afectadas por la auditoría, se hará una breve mención a dos tipos de activos encuadrados también dentro del activo no corriente, y que están íntimamente relacionados con las inmovilizaciones.

    Por un lado se encuentran las inversiones inmobiliarias, las cuales en lugar de ser utilizadas en la producción o suministro de bienes o servicios distintos del alquiler, o bien para fines administrativos, o venta en el curso ordinario de las operaciones de la empresa; son utilizadas para obtener plusvalías, rentas o ambas. Les serán de aplicación los mismos criterios de registro y valoración del Plan General Contable que para el inmovilizado material, así como el desarrollo de la Resolución 1 de marzo de 2013 del ICAC, donde se especifica que:

    Los terrenos y edificios cuyos usos futuros no se encuentren determinados en el momento de la incorporación al patrimonio de la empresa, así como los inmuebles que estén en proceso de construcción o mejora para su uso futuro, se calificarán como inversión inmobiliaria.

    Cuando el inmueble se destine tanto para la generación de plusvalías o rentas como para la producción o suministro de bienes o servicios, incluyendo uso para fines administrativos, se aplicarán los criterios desarrollados en dicha resolución para el inmovilizado material, siempre que los distintos componentes puedan ser vendidos de forma independiente.

    El inmueble solo podrá calificarse como inversión inmobiliaria cuando se utilice una porción insignificante del mismo para la producción o suministro de bienes o servicios o para fines administrativos.

    Asimismo, la clasificación inicial de un inmueble deberá modificarse siempre que haya cambiado la función que desempeña en la empresa, de acuerdo con las reglas de reclasificación desarrolladas en la Resolución 1 de marzo de 2013 del ICAC: reclasificación de inversiones inmobiliarias al inmovilizado material, de inversiones inmobiliarias a existencias, de inmovilizado material a inversiones inmobiliarias y de existencias a inversiones inmobiliarias.

    Las cuentas correspondientes, según el Plan General Contable, son: Inversiones en terrenos y bienes naturales (220) e Inversiones en construcciones (221).

    El PGC define a las inversiones inmobiliarias como activos no corrientes materializados en inmuebles, poseídos para obtener rentas, plusvalías o ambas cosas.

    Junto a las anteriores, también es posible encontrar en una empresa inversiones materiales mantenidas para la venta, las cuales, como las anteriores, serán igualmente objeto de auditoría. Dichas inversiones constituyen activos no corrientes cuyo valor contable se recuperará a través de su venta, siempre que, tal y como establece el PGC, el bien se encuentre disponible en sus condiciones actuales para la enajenación inmediata, estando sujeto a los términos usuales y habituales para su venta; y que la venta del mismo se encuentre manifestada como altamente probable.

    Importante

    Un activo no corriente designado como inversión material mantenida para la venta podrá ser considerado como tal siempre que cumpla los dos requisitos que establece el PGC:

    Que el activo esté disponible en las condiciones actuales para la venta inmediata, estando sujeto a los términos usuales y habituales para la venta.

    Que la venta sea considerada como altamente probable cuando concurran las circunstancias del PGC.

    Actividades

    3. Indagar en el Plan General Contable y localizar qué circunstancias deben concurrir para que una inversión material mantenida para la venta sea considerada como altamente probable.

    3.1. Cuentas afectadas

    Como ya se ha indicado al definir las inmovilizaciones materiales, las cuentas incluidas dentro de este grupo patrimonial son las relativas a los bienes tangibles, muebles o inmuebles, excepto los que ya se han indicado como inversiones inmobiliarias, que han sido fabricados, construidos o simplemente adquiridos por la empresa con el propósito de usarlos de una manera continuada en su actividad.

    Tal y como figura en el PGC, las cuentas pertenecientes a este inmovilizado, el cual constituye una pieza importante de la inversión de la empresa, son las que se señalan a través del siguiente cuadro:

    3.2. El control interno

    La evaluación del control interno para las inmovilizaciones persigue constatar que la empresa preserva convenientemente tales elementos patrimoniales a través de una adecuada división de funciones y protección de los mismos.

    En base a ello, el auditor deberá conseguir la evidencia necesaria y suficiente para cumplir los objetivos fijados por la auditoría, definiendo para ello los puntos fuertes y débiles del sistema y la naturaleza y contenido de los procedimientos que deben llevarse a cabo.

    Para llevar a cabo este control interno, el auditor habrá de comprobar una serie de puntos principales, entre los que destacan:

    La existencia de registros auxiliares suficientes para cada elemento y revisados periódicamente, con el objetivo de que puedan ser identificados de forma individualizada, aspectos tales como el valor de adquisición, vida útil, amortizaciones, etc.

    Que se sigue un política clara relativa a todos los aspectos (correcciones valorativas, amortizaciones, permutas, etc.) relacionados con las inmovilizaciones materiales.

    La existencia de controles sobre las operaciones relacionadas con los elementos del inmovilizado material, en todas sus vertientes (plazos y condiciones, rendimientos, criterios de valoración, etc.).

    Que las adquisiciones, construcciones o arrendamientos de elementos relacionados con el área estén controlados por el departamento encargado de tal labor, es decir, que dichas operaciones realizadas por la empresa estén adecuadamente autorizadas por la persona u órgano encargado de ello. En este sentido debe existir un adecuado desglose de funciones entre el responsable de llevar a cabo la adquisición o la autorización, el que registra la misma y el encargado de su custodia.

    Definición de las situaciones que den lugar a altas y bajas, bienes cedidos y arrendados, amortizados, etc., y órgano que debe autorizar las mismas.

    Existencia de un sistema de ejecución de inventarios periódicos encaminados a identificar los diferentes elementos y comprobar la existencia física y el estado de los mismos.

    Nota

    Para que el responsable

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