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Guerra multidimensional entre Estados Unidos y China

Guerra multidimensional entre Estados Unidos y China

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Guerra multidimensional entre Estados Unidos y China

valoraciones:
5/5 (4 valoraciones)
Longitud:
563 páginas
9 horas
Publicado:
29 ene 2021
ISBN:
9786077521839
Formato:
Libro

Descripción

En medio de la guerra multidimensional –geofinanciera, comercial, tecnológica, regional y de vacunas– que libra Estados Unidos contra China, el “nuevo orden mundial post-COVID-19” no trastoca, sino profundiza y acelera tendencias irreversibles. Tales tendencias al “nuevo orden tripolar” iniciaron desde la crisis financierista de 2008, cuando China
Publicado:
29 ene 2021
ISBN:
9786077521839
Formato:
Libro

Sobre el autor

Alfredo Jalife-Rahme. Especialista en neuroendocrinología, egresado del Instituto Nacional de Nutrición y del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. En 1997, invitado por la ONU, participó en el “Seminario sobre el Medio Oriente” en Atenas (Grecia) y, posteriormente, seleccionado por la ONU, formó parte de la Misión de Noticias y Hallazgo de Hechos, en Egipto y Jordania. Cofundador de la filial mexicana de la Federación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (Premio Nobel de la Paz, 1985); forma parte de su cuerpo de gobierno. Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de otras instituciones académicas de prestigio mundial. Citado en Marquis Who is Who in the World, ha sido seleccionado para aparecer en “Hombres de Logros” de la Enciclopedia Biográfica de Cambridge (Inglaterra). Profesor universitario en varias casas de estudio nacionales e internacionales. En la Universidad Nacional Autónoma de México, profesor de Posgrado en Geopolítica y Negocios Internacionales de la Facultad de Contaduría y Administración, y miembro del Comité de Árbitros del Instituto de Investigaciones Económicas. Exasesor del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México. Asesor de la Comisión Nacional Mexicana de Bioética. En la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, está a cargo de la Cátedra Alfredo Jalife-Rahme sobre estudios geoestratégicos del Programa Universitario de Ciencias de la Transición. Nombrado como el mejor analista de asuntos internacionales por la revista Líderes Mexicanos. Comentarista y analista de diversos medios de comunicación: periódicos La Jornada, Por Esto! (península de Yucatán) y Horizonte (Monterrey); radio y televisión de la Universidad de Guadalajara, y las televisoras CNN en español, Fox News en español, Telesur, Russia Today, TV Azteca y Proyecto 40. En 2016, el portal francés Réseau Voltaire lo nombra “El máximo experto en geopolítica de Latinoamérica”.


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Guerra multidimensional entre Estados Unidos y China - Alfredo Jalife-Rahme

China

INTRODUCCIÓN

1. G-20 EN HANGZHOU: DOBLE CRISIS DE LA ECONOMÍA GLOBAL Y DE CHINA CON OBAMA

¹

Los multimedia occidentales, con sus justas excepciones de Gran Bretaña —como The Financial Times y Reuters—, han eludido abordar la cumbre del G-20 de Hangzhou, a diferencia de sus homólogos más generosos de Rusia y China (el magnificente anfitrión).

En particular, la prensa de Estados Unidos, clavada en su fratricida campaña presidencial, optó por reportar solamente las dos trascendentales cumbres de un lúgubre presidente Obama al margen de la transcendental cumbre: tanto con el sonriente mandarín Xi Jinping, sobre los avances del cambio climático, como con el circunspecto zar Vlady Putin, sobre los contenciosos de Siria y Ucrania.

A Obama no le interesa el G-20 como tal —grupo de países de corte economicista que concentra 85 por ciento del PIB global—, al que usó para su rescate financiero de 2008, en contraste con Xi, quien exhibió el poderío cada vez más ascendente de China, apuntalada discretamente por Putin.

Fue la última cumbre del G-20 de Obama, cuando Estados Unidos está más consagrado a la fractura geopolítica ajena, a balcanizar a sus rivales y a preservar como sea la hegemonía anómala del omnipotente dolarcentrismo —a mi juicio, su verdadera carta disuasiva—, mientras China aprovecha su liderazgo geoeconómico global, lo cual se reflejó en forma prístina en la cumbre de Hangzhou: desfavorable en forma y fondo para Obama, y resplandeciente para Xi.

Hoy existe una guerra geoeconómica entre Estados Unidos y China que no se atreve a pronunciar su nombre, y que se refleja en sus dos proyectos mercantiles antagónicos, cuando Obama intenta resucitar de los escombros la inviable y caduca globalización financierista de alquimia bursátil y lanza sus polémicos tres tratados mercantilistas que ofenden al mundo: el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) contra China —sumado del pivote geoestratégico de Estados Unidos para contener el ascenso irresistible de Beijing—; la moribunda Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés) contra Rusia y el ominoso cuan ultrasecreto Acuerdo sobre Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés) con su robotización financierista para beneficio unilateral de Wall Street en detrimento del género humano.

Quizá una foto resuma, mejor que nada, por dónde soplan los vientos geopolíticos y geoeconómicos del IV: Xi y Putin caminando juntos con paso firme al recinto de conferencias y flanqueados por los mandatarios de Alemania y Francia, ¡sin Obama! <http://goo.gl/s3Wfos>.

Dejo de lado los simbólicos desaires a la comitiva de Obama a su arribo a Hangzhou, así como las impensables invectivas personales del singular mandatario Rodrigo Duterte <http://goo.gl/kbHv7A> de Filipinas, supuesto excelso aliado militar de Estados Unidos en su confrontación marítima con China, contra el presidente saliente de la otrora superpotencia unipolar, a quien acusó de injerencista, mientras Putin se daba el lujo de orquestar nuevos acercamientos geopolíticos con los otrora intocables aliados de Estados Unidos, como Arabia Saudita, Corea del Sur, Japón y Turquía, cuando Corea del Norte recordaba su existencia mediante el lanzamiento de tres misiles provocativos.

Fue interesante apreciar la convergencia del abordaje geoeconómico de Xi y la francesa Christine Lagarde, al mando del FMI, sobre sus prescripciones clínicas para resucitar la aletargada economía global mediante recetas incluyentes con un desarrollo interconectado y digitalizado que agregue la industrialización colectiva de los países africanos y los países menos desarrollados: léase, frente al moribundo cuan inconexo modelo excluyente neoliberal anglosajón, de corte fiscalista/monetarista y de control financierista.

Ahora China encabeza y exhorta a un nuevo camino <https://goo.gl/dO2vVd>, una segunda globalización, más consensuada y de visión de mediano y largo plazos, que sustituya a la añeja globalización anglosajona, de corte unilateral e inmediatista/cortoplacista, que ha provocado la revuelta nacionalista de los ciudadanos desempleados en Gran Bretaña y Estados Unidos, mediante la protesta electoral del Brexit y el trumpismo, que implican un mayor proteccionismo mercantil con freno a las inversiones transfronterizas, que, por el contrario, busca reactivar el nuevo proyecto de globalización china mediante sus dos pilares: el banco AIIB y la Ruta de la Seda.

China busca civilizar el salvaje capitalismo cuando uno de sus métodos será combatir la corrupción, lo cual habrá indispuesto a muchos mandatarios allí presentes <http://goo.gl/rI2Smp>.

China exulta las ganancias concretas <http://goo.gl/A7jcFC> de la cumbre de Hangzhou —que Marco Polo bautizó a finales de IV como la más hermosa y espléndida ciudad del mundo, cuando Europa yacía en su medievalismo y Estados Unidos aún no existía—, mientras Reuters diluye sus alcances: muchas promesas; pocos planes concretos.

Reuters fustiga que China produce la mitad de la producción anual de mil 600 millones de toneladas de acero y lucha para disminuir su sobrecapacidad estimada de 300 millones de toneladas. Justamente el G-20 apeló a la formación de un foro global" para paliar la sobrecapacidad de acero.

Tom Mitchell, George Parker y Gabriel Wildau, del Financial Times, aseveran que la tónica de la cumbre del lado occidental era aplacar la furia de los ciudadanos en sus respectivos feudos contra de la globalización y el libre comercio, a grado tal que, en forma inédita, el anterior banquero de Goldman Sachs y hoy primer ministro Malcolm Turnbull, de Australia, una de las joyas de la corona de la anglósfera, advirtió a los mandatarios de Estados Unidos y Gran Bretaña la necesidad de civilizar el capitalismo, cuando el crecimiento ha sido muy bajo por mucho tiempo para muy pocos. Citan a una fuente anónima de la reunión anglosajona realizada a puerta cerrada, de que se trató de una cumbre donde los líderes hablaron mucho más sobre la gente y mucho menos sobre economía, lo cual fue el acento de Xi en su diálogo con los empresarios: el desarrollo es para la gente, debe ser seguido por la gente y sus resultados deben ser compartidos por la gente, ya que no es solamente una responsabilidad moral de la comunidad internacional, sino también ayuda a liberar la inconmensurable demanda efectiva.

A los rusos no les pasó desapercibida la estridente amenaza de Obama, con el fin de sabotear la cumbre, sobre las consecuencias contra China mientras se encontraba en el país como invitado, tema que deseaba evitar Xi <http://goo.gl/A6EtAO>. Obama anduvo desatado: también amenazó, fuera de la agenda, librar una ciberguerra contra Rusia .

El mundo se encuentra ante una bifurcación que marcará el destino del IV, si es que no ocurre una guerra declarada en el camino, entre la fracasada globalización anglosajona y el proyecto de la globalización china.

El comercio mundial se decidirá por lo que suceda en el mar del Sur de China en la batalla por su control geopolítico entre China y Estados Unidos.

2. EL EMPERADOR GEOECONÓMICO XI JINPING SE ADELANTA 15 AÑOS

²

A unos días del inicio de su trascendental gira asiática, Donald Trump felicitó en términos ditirámbicos la asunción de Xi Jinping —entronizado supremo líder para un segundo quinquenio en el 19 congreso del Partido Comunista Chino (PCC)—, a quien aduló de rey.

La nesciencia de Trump es legendaria, ya que en la tradición milenaria china de más de 6 mil años no existe la figura de rey, ya que ha sido gobernada por mandarines y emperadores. Según The Washington Post, Trump alabó a Xi como probablemente el mandatario más poderoso que China ha tenido en un siglo. ¿Más que Mao Zedong y Deng Xiaoping? Not yet…

Xi Jinping, a quien bauticé como mandarín, es hoy el emperador geoeconómico, ya que lleva las riendas del país con el mayor producto interno bruto (PIB), en términos de paridad de compra, del planeta, en el ranking del World Factbook de la CIA <https://goo.gl/NmqGJ2>. En términos de PIB nominal se proyecta que China desbancará, alrededor de 2020, tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos del primer y segundo sitiales, respectivamente. China ostenta hoy las mayores reservas de divisas, con 3.1 millones de millones de dólares , frente a 774 mil 900 millones de la Unión Europea (¡cuatro veces menos!) y 117 mil 300 millones de Estados Unidos (¡26 veces menos!).

La revista neoliberal global The Economist —controlada por los banqueros Rothschild— se extravió en su interesada taxonomía en el lapso de una semana: pasó de calificar al emperador global Xi de el hombre más poderoso del mundo <https://goo.gl/X5ZzTv> a catalogar a Vladímir Putin como el "nuevo zar", 100 años después de la revolución comunista de octubre . Para The Economist, el emperador global Xi tiene más influencia que Donald Trump, por lo que el mundo debe estar cauteloso, y juzga, en forma negativa, por no convenir a los intereses de la pérfida Albión, que no hay que esperar que Xi cambie a China o al mundo, para lo mejor.

The Economist exhibe que el ejército chino palidece en comparación con el de Estados Unidos: el problema de éste, aún el país más poderoso del mundo, es que su líder es más débil en el interior y menos efectivo en el exterior, mientras Xi es el motor dominante del crecimiento global. The Economist advierte que con la Ruta de la Seda China invertirá millones de millones de dólares en el exterior en líneas ferroviarias, puertos, plantas eléctricas e infraestructura <https://goo.gl/AQ4Kpy>.

Lo real es que los estrategas de Trump, tanto Henry Kissinger como Steve Bannon <https://goo.gl/iFfTqf>, saben que las inversiones en infraestructura de China le van a ganar la partida en Eurasia a Estados Unidos, que carece de músculo económico.

En el clásico enfoque de la estabilidad geoestratégica trilateral entre Estados Unidos/Rusia/China, Beijing es la más débil desde el punto de vista militar, por lo que días después de haber sido ungido con su mandarinato militar, el emperador geoeconómico Xi exhortó a construir un ejército fuerte en medio de la nueva era de un socialismo con características chinas.

En la liturgia china, Xi fue ratificado como secretario general del Comité Central del PCC. Pero también funge como presidente y jefe de la emblemática Comisión Militar Central: el verdadero poder detrás de su estructura jerárquica. Xi exhortó a las fuerzas armadas a prepararse a constituir un ejército de clase mundial a mediados del IV <https://goo.gl/bJsTTo>.

South China Morning Post (SCMP) —rotativo de Hong Kong que pertenece a Jack Ma, de la célebre empresa china de ventas por Internet Alibaba— revela que Xi sacudió el liderazgo militar de China al crear una comisión más pequeña bajo su mando, como parte de la modernización acelerada de las fuerzas armadas <https://goo.gl/6FFTkc>.

Estados Unidos, con sus diversos presidentes demócratas y republicanos por igual, se ha consagrado a librar guerras en los cuatro rincones del planeta —con el fin de prosperar en forma egoísta mediante su economía de guerra y su omnipotente complejo militar-industrial—, mientras China promete el desarrollo a los países que lo deseen mediante su atractiva política de infraestructura, que se subsume tanto con la Ruta de la Seda como con el financiamiento de créditos blancos del mirífico banco AIIB <https://goo.gl/vbo2D4>.

Anja Manuel, de The Atlantic <https://goo.gl/KxJyhr>, considera que China reconfigura tranquilamente al mundo mediante su iniciativa en infraestructura, que resume la Ruta de la Seda (que puede llegar a manejar inversiones hasta por 8 millones de millones de dólares): China crece rápidamente como el imperio comercial más extenso del mundo. Baste la comparación con el Plan Marshall de 800 mil millones de dólares (a valor presente) de Estados Unidos, frente a las inversiones azorantes de China, que ya invirtió 300 mil millones y planea invertir un millón de millones más en la próxima década, cuando China sola ha concedido más créditos a los países en vías de desarrollo que el Banco Mundial.

A unos días de la visita oficial de Trump a China, Beijing lanzó, por primera vez en una década, una emisión de bonos en dólares por 2 mil millones en la plaza de Hong Kong, un día después de que el PCC otorgó un segundo mandato de cinco años a Xi <https://goo.gl/uFaWJy>. La cantidad es simbólica, ya que la mayor parte de la emisión de deuda china es en renminbi.

Esta espectacular medida de China, emitir bonos en dólares, tiene que ver con la Ruta de la Seda y la construcción de infraestructura con los países en vías de desarrollo que participen en su prosperidad. El viceministro de finanzas chino, Shi Yaobin, externó que la emisión de bonos en dólares demuestra la voluntad de apertura a las inversiones <https://goo.gl/gbWtAm>.

Según Wang Xiangwei, del SCMP, el nuevo equipo (un dream team), más pragmático, que acompaña en su liderazgo a Xi, comporta un alto significado para la economía de China, con un importante giro con enfoque a reformas orientadas al mercado (de corte ofertista: supply side) <https://goo.gl/1mcxDU>.

Li Qiaoyi y Song Shengxia, del Global Times, aseveran que el 19 congreso y la notable asunción de Xi apuntan a que China opte por el crecimiento de calidad y que la modernización será alcanzada 15 años antes de lo programado <https://goo.gl/FFYCL1>.

El plan de desarrollo de 2020 a 2050 tendrá dos estadios, y el objetivo no será más duplicar el PIB, sino optar por un crecimiento de mayor calidad: desarrollar a China como un gran país socialista moderno, que será moderadamente próspero en 2020. La modernización irá más allá del vulgar economicismo del crecimiento del PIB e incorporará mayor preocupación para el bienestar social, el equilibrio regional, la seguridad nacional y la cohesión política, a la manera china.

La incertidumbre que contemplan en el horizonte versa sobre el grado de apertura a los capitales globales, que pueden desnaturalizar y desestabilizar a China.

Las promesas que el emperador geoeconómico Xi realizó y por las que será auditado histórica y políticamente son erradicar la pobreza en 2020, regresar a los cielos azules descontaminados y hacer de China un país moderno en 2035. Por sus logros lo juzgaréis.

3. TRUMP CATALOGA A RUSIA Y CHINA DE RIVALES ESTRATÉGICOS

³

Con su legendaria rudeza verborreica para el consumo doméstico, Trump enunció su Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) —que definió como un realismo de principios—, que marca una nítida ruptura con el legado catastrófico de Obama y donde cataloga a Rusia (en menor grado) y a China (en mayor grado) de rivales estratégicos.

El rotativo británico Daily Mail realiza una aceptable síntesis donde destaca que para la ESN de Trump quienes desafían la prosperidad de Estados Unidos pertenecen a tres categorías: 1) Las potencias revisionistas —China y Rusia— identificadas como rivales que desean configurar un mundo antitético a los intereses y valores de Estados Unidos; 2) Estados canalla: Corea del Norte e Irán, donde arremetió por ello a sus antecesores, y 3) Las organizaciones trasnacionales, como los yihadistas <https://goo.gl/nJ8MHQ>. En forma incongruente, pese a considerar a China y a Rusia rivales, Trump los invita a colaborar con Estados Unidos para doblegar las aspiraciones nucleares de Corea del Norte.

Jim Garamone, adscrito al Pentágono, enumera los cuatro pilares de la ESN: 1) proteger al pueblo estadounidense, su hogar y el sacrosanto american way of life, con franca dedicatoria para la terminación del ignominioso muro con México; 2) el económico que, por vez primera, forma parte de la seguridad nacional; 3) preservar la paz mediante la fuerza. La clásica máxima militarista del imperio romano del siglo IV d.C.: "Si vis pacem, para bellum (Si deseas la paz, prepárate para la guerra), y 4) expandir la influencia de Estados Unidos que empieza con la construcción de riqueza y poder en el mismo Estados Unidos: una visión de naciones poderosas, soberanas e independientes que respetan a sus vecinos" <https://goo.gl/fj8DQb>. ¡No, bueno!

Brian Bennett, de Los Angeles Times, desde el feudo de la resistencia del Partido Demócrata a Trump, fustiga que el polémico presidente haya colocado al sistema de inmigración —que afecta a los mexicanos como a nadie— como una amenaza a la seguridad nacional, mientras degrada al cambio climático que no es considerado como tal <https://goo.gl/37XuYB>. Bennett resalta las discrepancias entre los comentarios de Trump y su documento, y juzga que haya sido muy dúctil con Rusia.

Por cierto, tanto Trump como "Vlady de Arabia" <https://goo.gl/4pKPPM> hablaron dos veces durante la semana de la ESN cuando el zar geoenergético agradeció a su homólogo haberlo alertado mediante la CIA de un atentado en San Petersburgo.

¿Busca Trump, a instancias de Kissinger, un G-2 con Rusia contra China?

El geoestratega ruso Andrew Korybko juzga que la ESN suena más a una estrategia de infoguerra <https://goo.gl/jw7Srr>. Para Korybko se trata de una guerra híbrida —una combinación de poder suave, militar y económico para conseguir sus objetivos— mediante la cual Estados Unidos emplea las técnicas similares con las que acusa a Rusia y a China.

Andrew Korybko aduce que la principal prioridad geopolítica de Estados Unidos es prevenir a Rusia y a China de completar la transición del orden mundial unipolar encabezado por Estados Unidos al emergente orden mundial multipolar. La conexión entre las infoguerras y el poder económico de Estados Unidos se permea en el documento que abunda sobre la amenaza de ciberataques que incluyen la guerra de la información y desinformación. En forma implícita, el ejército de Estados Unidos teme a los multimedia rusos susceptible de desmantelar el aura de invencibilidad que el Pentágono ha intentado establecer.

El cuarto pilar trumpiano aboga la necesidad de expandir la influencia de Estados Unidos que, según Andrew Korybko, significa la operatividad de medios no-militares mediante los cuales intenta contrarrestar la Ruta de la Seda que intenta avanzar el concepto de la región Indo-Pacífico con el fin avieso de una confrontación de China e India.

¿Puede aspirar Trump a expandir la influencia de Estados Unidos con sus decisiones abstrusas —tal el reconocimiento unilateral de Jerusalén como capital fake de Israel—, que le han valido el ostracismo universal?, que admite The Times of Israel: ¿Estados Unidos e Israel solos contra el mundo? <https://goo.gl/jwnc8t>.

La reacción de China no es menos feroz y critica que la Estrategia de Seguridad de Estados Unidos es cegada por su arrogancia y falsas creencias <https://goo.gl/MP6MUn>. Para el editorial del portal oficioso chino Global Times, Trump destaca la rivalidad entre Beijing y Washington que puede ser resultado de cambios en el balance del poder, por lo que Estados Unidos puede colocar mayores recursos para rivalizar y presionar a China, con la esperanza de que Beijing buscará la cooperación con Washington en los términos dictados por Estados Unidos.

El portal chino considera que la ESN exhibe una postura dura que se basa en el poder de Estados Unidos, en lugar de las reglas internacionales. Demuestra la insistencia indisputable de Washington en su hegemonía global y que ni Beijing ni Moscú aceptarán.

Impacta que en China se anticipen a la postura de Rusia, lo que denota la tácita alianza estratégica de gran calado entre las dos superpotencias euroasiáticas.

El portal chino rechaza los argumentos falaces de Trump sobre la presencia de Beijing en el mar del Sur de China y su supuesto antagonismo con los países del Sureste Asiático cuando ni Estados Unidos ni el "México neoliberal itamita" se percatan del significado de la Asociación Regional Económica Integral (RCEP) encabezada por China <https://goo.gl/BCCXxN>, que ha aniquilado a la Asociación del Pacífico y ha dislocado a la quimérica Alianza del Pacífico.

El editorial exhibe la reticencia de Washington de aceptar el ascenso de China. Pero no puede tener a China en jaque dado su inmenso tamaño y su colosal volumen económico cuando la angustia de Washington está profundamente enraizada en el crecimiento de China y en la consecuencia del derroche de la influencia de Estados Unidos. El portal considera que el ascenso de China es endógeno, por lo que todo el despliegue estratégico de Estados Unidos para contenerlo será vano y si Trump desea intensificar la confrontación militar y enfriar el comercio de China y Estados Unidos, entonces que lo intente. ¡Mega-Uf!

Trump no puede con Corea del Norte sin Rusia y China, ¿cómo podría despedazar juntos a Beijing y a Moscú?

Viene una amenaza sutil de la China milenaria: Si Trump desea penetrar en el reino de las aguas profundas de la geopolítica no será tan buen nadador como sus predecesores. Cabe recordar que el gran timonel Mao Zedong hace 61 años —cuando China aún no alcanzaba la cumbre del emperador geoeconómico Xi Jinping— tildó a Estados Unidos de tigre de papel y obligó a la dupla Nixon/Kissinger a negociar con él, después de la derrota de Estados Unidos en Vietnam y el Sureste Asiático.

El grave problema es que desde hace casi una generación, con republicanos o demócratas por igual, Estados Unidos no sabe cómo lidiar con su decadencia y lo único que ha provocado es la alianza de Rusia y China.

4. CONFRONTACIÓN GEOPOLÍTICA DE ESTADOS UNIDOS Y CHINA POR EL LITIO: DISTURBIOS EN CHILE Y GOLPE EN BOLIVIA

En tres sendos artículos expuse el papel primordial del litio como mineral geopolítico: El caos en Latinoamérica: agonía del neoliberalismo con auge de la remilitarización <https://bit.ly/2OcWsLg>, El ‘litio-golpe’ de Bolivia con la bendición de la OEA y Estados Unidos. Oportunidad para mineras y Fiebre del litio: golpe en Bolivia, ‘inversión’ anglosajona en Sonora, y Tesla en Alemania .

El especialista en petróleo y geopolítica F. William Engdahl exhibe la confrontación de Estados Unidos y China por el litio, que explica los disturbios en Chile y el golpe en Bolivia: las tensiones de Estados Unidos y China por los planes económicos chinos probablemente también incluyan contrarrestar la influencia de China para controlar las principales reservas estratégicas de litio <https://bit.ly/2se0afb>. Según Engdahl, la demanda de litio es enorme en China, en la Unión Europea y en Estados Unidos, cuando desarrolla su propia geopolítica nada disímbola al control del petróleo. China domina el nuevo gran juego global para el control del litio, mientras que las entidades chinas controlan casi la mitad de la producción global de litio y 60 por ciento de la capacidad de producción de baterías eléctricas.

Para Beijing, el litio es una prioridad estratégica <https://bit.ly/2pKXiFD> cuando, según Goldman Sachs —que califica el carbonato de litio como la nueva gasolina—, China podría suministrar 60 por ciento de los carros eléctricos en el planeta.

La rivalidad de China y Estados Unidos alcanzó a Australia y Chile, donde prevalece la minera del oro blanco Albemarle de Estados Unidos. Hoy el mayor productor de litio del mundo, la australiana Talison Lithium Inc., es controlada por la empresa china Tianqi, que maneja más de 46 por ciento de la producción mundial del litio.

La empresa minera china CAMC Engineering Co. opera una gran planta en Bolivia para producir cloruro de potasio, debajo de cuya extracción se encuentra la más extensa conocida reserva de litio en el mundo en el Salar de Uyuni. Ya en 2014, Linyi Dake Trade de China había construido una planta piloto de batería a base de litio en el mismo lugar <https://bit.ly/2Od2HP2>. Nueve meses antes del litio-golpe, el presidente Evo Morales apadrinó la asociación estratégica de Xinjiang TBEA Group Co. Ltd. de China (con 49 por ciento) y la empresa estatal de litio boliviana (YLB), por 2 mil 300 millones de dólares .

Engdahl teme que el gobierno golpista de extrema derecha-evangelista de Bolivia anule los acuerdos de litio con las empresas chinas. Comenta que la cancelación de la Cumbre de la APEC el 16 de noviembre […] cobra otro significado cuando —además de la reunión bilateral entre Trump y el mandarín Xi— estaba considerada para realizar acuerdos comerciales esenciales entre China y Chile: el mandarín Xi planeaba ser acompañado por una delegación de 150 líderes empresariales, en la que destacan el reforzamiento de la exportación del cobre chileno que se ha desplomado a la mitad en una década <https://bit.ly/2QLmwPl>, así como la participación de Beijing en la explotación del litio en Chile, que puede constituir el objetivo de las intervenciones de Estados Unidos pese al neoliberalismo pinochetista del acorralado presidente Sebastián Piñera.

Los alienígenas a los que hizo alusión la esposa de Piñera, en relación con la ola de las masivas protestas de millennials, pueden formar parte de las revoluciones de color incitadas por Estados Unidos para impedir la explotación del litio chileno por China, cuya empresa Tianqi está asociada a la chilena SQM.

Justamente al respecto abordé que tampoco es improbable, desde el punto de vista geopolítico —círculos cercanos a la presidencia chilena afirman que los disturbios y la desestabilización son orquestados desde el extranjero y con objetivos muy precisos—, que a manos foráneas, que siempre se han entrometido en Chile, no les convenga la reunión bilateral de Trump con Xi, reunión que quizá sirva para anunciar su acuerdo comercial que daría un respiro a la economía global <https://bit.ly/2ribXbG>.

Por cierto, en 2017 se registró un incremento sustancial de acuerdos para la explotación del litio global, en los que México (¿Sonora?) aparece con 5 por ciento de los contratos en la fase aciaga del itamita neoliberal Luis Videgaray, quien manejaba a su antojo los recursos inalienables del país.

5. DEBILITADO Y REZAGADO, ESTADOS UNIDOS BUSCA ROMPER LA ALIANZA DE RUSIA Y CHINA

El peor error de Obama, por el que será juzgado por la historia, es haber empujado a Rusia a los brazos de China, lo cual no pudo remediar Trump, quien siguió los consejos de Kissinger, a sus 97 años, para crear un G-2 de Estados Unidos y Rusia contra China, que fracasó rotundamente.

Financial Times (26/07/20), portavoz de los banqueros Rothschild y sus globalistas, fomenta que Estados Unidos explote las fisuras en la relación entre Rusia y China, ya que su pregonada asociación no es tan vigorosa como la que formulan Xi y Putin. Su pérfida intriga radica en una lacónica frase del secretario de Estado, Mike Pompeo, exdirector de la CIA y zelote evangelista sionista, quien espetó sobre la estrategia de usar a Rusia para contrarrestar a China: pienso que existe esa oportunidad.

Financial Times cita al influyente Steve Biegun, vicesecretario de Estado, quien está confiado de que Estados Unidos puede ser más ágil para encontrar la ‘costura’ de la relación entre Rusia y China, ya que tal costura se debe únicamente a su mutua determinación de desafiar a Estados Unidos. También cita a Elbridge Colbyn, anterior funcionario del Pentágono, quien trabajó para la Estrategia Nacional de Defensa: nuestro objetivo es asegurar mucho espacio entre Rusia y China y que Estados Unidos reduzca los irritantes en su relación con Moscú.

Luego de amarrar navajas sobre simbolismos quiméricos que marcarían el alejamiento de Rusia y China, Financial Times echa reversa con la opinión de expertos (sin identificar) quienes desechan como cándida la idea de que Washington pueda usar a Moscú contra Beijing. Cita a Bobo Lo, del Lowy Institute — think tank australiano ultraconservador y mega-neoliberal—, quien aduce que entre Rusia y China, Moscú tiene poco interés en preservar el existente orden mundial cuando Beijing ha sido el mayor beneficiario de este orden y sólo busca ajustarse y ganar mayor peso en su seno. Además, Financial Times cita una próxima publicación de Carnegie Endowment for International Peace que arguye como pensamiento mágico imaginar que Estados Unidos puede meter su cuña entre Rusia y China.

El muy influyente portal Sputnik cuestiona si es viable el plan de que Estados Unidos se una con Rusia contra Rusia. Cita al doctor en Ciencias Políticas, Visili Kashin, quien resalta las múltiples ventajas de Rusia en su relación con China: Cualquier unión a una coalición antichina sería un suicidio para Moscú debido a una enorme frontera terrestre con el país asiático (de un total de 4 mil 179 kilómetros) <https://bit.ly/30gOHd9>.

Visili Kashin rememora que "el enfrentamiento a China fue uno de los factores principales que arruinaron a la URSS porque la construcción de la infraestructura militar en los vastos territorios de la taiga (bosque boreal) golpeaba la economía soviética más que las respuestas a los desarrollos de alta tecnología de Estados Unidos. Kashin afirma que un acuerdo confidencial entre Estados Unidos y Rusia es imposible técnicamente: El propio Washington destruyó todos los canales de consultas con Moscú desde 2014 y tampoco está listo para cambiar su enfoque hacia las situaciones que llevaron al conflicto con Rusia: parecen sólo fantasías. Para poder hablar de ello, debe ocurrir una total revolución en la política exterior de Estados Unidos".

María Zajárova, portavoz de la cancillería rusa, calificó de ingenuo el intento de Estados Unidos de involucrar a Rusia en su campaña antichina: las declaraciones de Pompeo sobre la posibilidad de arrastrar a Moscú a la campaña antichina de Estados Unidos es otro intento ingenuo de complicar la asociación ruso-china, de abrir una brecha en los lazos amistosos entre Rusia y China. Según Zajárova, Rusia tiene la intención de fortalecer aún más la cooperación con China, como el factor más importante para estabilizar la situación en el mundo.

Hoy Rusia y China contemplan la triple guerra civil/guerra de clases/guerra cultural y las fuerzas centrífugas que debilitan a Estados Unidos, y mejor esperan al resultado de la elección presidencial del 3 de noviembre para posicionarse con mayor vigor.

¡El mundo será tripolar o no lo será!

6. CARTER DA A TRUMP EL SECRETO DEL ÉXITO CHINO: NO DILAPIDA NINGÚN CENTAVO EN GUERRAS

Vale la pena rememorar la llamada telefónica que recibió el expresidente Carter, demócrata, de parte de Trump hace 16 meses, cuando le externa su preocupación de que China haya superado a Estados Unidos <https://bit.ly/3g4S1Nm>. Carter, hoy de 95 años, divulgó el contenido de su charla a la Iglesia Bautista Maranatha —de característica bibliocentrista, que, por cierto, tiene una sede en Pachuca, Hidalgo—, en su terruño de Plains (Georgia). La palabra Maranatha proviene del arameo, el idioma semita de Cristo que aún conserva la Iglesia católica-maronita de Líbano, que significa El Señor está por llegar.

Trump le comentó a Carter que se encontraba preocupado porque China se nos adelantó, a lo que el expresidente le sugirió que tenía razón de estar alarmado. Fue justamente Carter, asesorado por su entonces consejero en Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, quien estableció las relaciones diplomáticas de Estados Unidos y China en el histórico año de 1979. Ya antes el expresidente Nixon, con su exasesor en Seguridad Nacional Kissinger, había visitado al Gran Timonel Mao Zedong y a su primer ministro, Zhou Enlai, en 1973, para construir los primeros puentes. Según la versión de Carter, Trump temía la creciente fortaleza económica de China y calculó que, de acuerdo con modelos económicos, China superaría a Estados Unidos como la primera economía global en 2030.

Pues aquí se equivocaron los modelos económicos ya que hoy el PIB, cuando se mide por su poder adquisitivo, superó a Estados Unidos <https://bit.ly/2E3tb32>, y no falta mucho para que el PIB nominal de China rebase a Estados Unidos cuando el mundo experimenta el Siglo chino que suplanta al desfalleciente Siglo estadounidensea fortiori, después de la pandemia del COVID-19 que dejó mal paradas a las dos principales economías financieristas anglosajonas de Estados Unidos y Gran Bretaña—, mientras que China retomó, al segundo trimestre de este año, su ruta ascendente con un crecimiento de 3.2 por ciento , lo cual demuestra que los modelos económicos o no sirven o no tuvieron en el radar al COVID-19.

Carter preguntó a su congregación de fieles: Desde 1979, ¿saben cuántas veces China ha tenido guerra con alguien?. Y contestó: Ninguna. Y nosotros hemos permanecido en guerras. Carter hizo notar que en sus 242 años de historia, en ese momento, Estados Unidos solamente había gozado 16 años de paz, siendo el país más bélico en la historia del mundo, lo cual se debe a la proclividad de Estados Unidos de forzar a otros países a adoptar los principios estadounidenses.

La brutal crítica de Carter fue in crescendo: Estados Unidos dilapidaba 3 millones de millones de dólares (trillones en inglés) en gasto militar, mientras China ostenta alrededor de 30 mil kilómetros para ferrocarriles de alta velocidad. Carter libra el secreto del éxito de China que no ha gastado un solo centavo en la guerra y es la razón por la que nos han superado. Casi en todos los ámbitos.

El expresidente alega que si Estados Unidos hubiera invertido en infraestructura en lugar de tantas guerras, tendría ferrocarriles de alta velocidad. Tendría puentes que no se estarían colapsando, tendría carreteras mantenidas adecuadamente y su sistema educativo sería tan bueno como el de Corea del Sur y Hong Kong. Y eso que Carter se concretó solamente al desastre de la infraestructura en Estados Unidos y no abordó el azorante avance tecnológico de China: desde el 5G de Huawei hasta su reciente alunizaje en la parte oscura de la Luna.

Pues parece que hasta ahora Trump le ha hecho caso a Carter en lo que concierne a no librar más guerras en el mundo, salvo sus asfixiantes guerras geoeconómicas y sanciones financieras y de tarifas que a veces suelen provocar mucho más daño que las mismas guerras militares, como es el caso flagrante de Irán, para satisfacer a su aliado Israel y a sus seguidores evangelistas sionistas de los dos Mike: Pence y Pompeo <https://bit.ly/2Y4fckx>.

Se deduce, entonces, que quizá Trump esté bluffeando en una guerra militar contra China, cuya teatralidad sólo le serviría para su reelección.

La Jornada: Bajo la Lupa, 7 de septiembre de 2016.

La Jornada: Bajo la Lupa, 29 de octubre de 2017.

Alfredo Jalife-Rahme, El (des)orden global en la era post-Estados Unidos, Grupo Editor Orfila Valentini, México, 2018, pp. 68-70.

La Jornada: Bajo la Lupa, 24 de noviembre de 2019.

La Jornada: Bajo la Lupa, 2 de agosto de 2020.

La Jornada: Bajo la Lupa, 16 de agosto de 2020.

I. GUERRA COMERCIAL ENTRE CHINA Y ESTADOS UNIDOS

1. DECESOS DEL ATP Y EL TLCAN; AUGE DEL RCEP CHINO: EL MAYOR TRATADO COMERCIAL GLOBAL

¹

Para intentar paliar su tremendo déficit comercial global de bienes sin servicios de 750 mil millones de dólares al año, la trumponomics permuta el multilateralismo por el bilateralismo mediante el cual Estados Unidos impone su voluntad militar/atómica.

Los cuatro principales déficits comerciales en bienes de Estados Unidos son con China (347 mil millones de dólares, 40 por ciento), Japón (69 mil millones de dólares), Alemania (65 mil millones de dólares) y México (63 mil millones de dólares).

Todos los secretos proyectos multilaterales con enfoque geopolítico de los Bush, Clinton y Obama están siendo enterradas por la trumponomics: ATP, contra China; TTIP, contra Rusia, y TISA, contra el mundo.

No haré leña del árbol caído de los aniquilados ALCA y el Plan Puebla-Panamá (PPP), a los que se adhirió en forma grotesca la dupla Fox/Castañeda Gutman, que preservó más los intereses de Estados Unidos e Israel que los de México.

Por cierto, 15 años antes de que apareciera Trump, el desastre de la migración mexicana en Estados Unidos se debió en gran medida a la insolencia infatuada de la dupla Fox/ Castañeda Gutman, que rechazó un acuerdo bajo el inigualable concepto diplomático de la enchilada completa. ¡Qué nivelucho!

Se han desgajado todos los proyectos y tratados de Estados Unidos para dominar las regiones y el mundo —ALCA, PPP, ATP, TTIP, TISA, y ahora el agónico TLCAN—, mientras China ha acelerado sin mucho ruido desde hace más de cuatro años la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) con el fin de contrarrestar el irredentismo mercantilista geopolítico de Obama.

El núcleo del RCEP-16 lo constituyen los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), con tres superpotencias neoeconómicas —China, India y Japón—, dos países de la anglósfera —Australia y Nueva Zelanda— y Corea del Sur, que representan en su conjunto la mitad de la población mundial y 30 por ciento del PIB global: 21.4 billones de dólares.

Los tratados mercantilistas de Occidente fenecen, incluida la sitiada Unión Europea, mientras el poco publicitado RCEP-16 se posiciona como el mayor tratado de libre comercio del planeta, pero con un nítido enfoque regional donde China nolens volens se ha erigido en su líder conceptual.

Una civilización milenaria como China no se cuece al primer hervor, por lo que ha sido muy precavida para liderar el libre comercio a escala regional y global. Aquí los matices son seminales: la globalización anglosajona es financierista, mientras la globalización que pregona China es economicista.

El primer ministro chino, Li Keqiang, arrojó un balde de agua helada a los novatos mercantilistas de América Latina, inseminados por el fallido neoliberalismo, quienes alucinan permutar al ATP-12 por el RCEP-16 y a Estados Unidos por China: no excederemos nuestro alcance para hacer cosas que China no debe hacer <https://goo.gl/Y1O8DY>.

El grave problema de los reduccionistas mercantilistas es que carecen de cultura geopolítica e ignoran los límites que impone la realidad cuando China desea afianzar su posicionamiento regional, mientras rechaza imitar el irredentismo de Estados Unidos en América Latina, cuyos regímenes neoliberales fracasados han quedado huérfanos después del desprecio supremacista de Trump.

Una cosa es que China haya asistido a las exequias del ATP en Viña del Mar (Chile) —adonde incluso llegó el representante de Estados Unidos a supervisar el desasosiego neoliberal de América

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