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Saber y empatar: Compendio de conocimiento absurdo sobre fútbol (a día de hoy)

Saber y empatar: Compendio de conocimiento absurdo sobre fútbol (a día de hoy)

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Saber y empatar: Compendio de conocimiento absurdo sobre fútbol (a día de hoy)

Longitud:
484 páginas
3 horas
Publicado:
Nov 12, 2020
ISBN:
9788412063783
Formato:
Libro

Descripción

Un compendio de conocimiento absurdo sobre fútbol (a día de hoy) de la mano de Antonio Pacheco, coautor de La Pitipedia y de Miguel Gutiérrez, el creador del blog La libreta de Van Gaal.

¿Quién ha sido el peor jugador en la historia de cada equipo de la Liga? ¿Cuántos Maradonas de marca blanca hay censados por el mundo? ¿Cómo era la Liga de Campeones cuando sólo la jugaban campeones? ¿Por qué hablan así los periodistas deportivos, si lo que quieren es que les entendamos? Son preguntas que quizá nunca te hayas hecho pero cuyas respuestas necesitas SABER.

Este libro mezcla a las grandes estrellas del balón con jugadores menos conocidos pero igualmente gloriosos: virgueros que lo petaban en YouTube décadas antes de que existiera YouTube, porteros que nacieron suplentes, futbolistas suficientemente buenos como para debutar con la selección pero no tanto como para repetir... Ahora al menos presumirán de haber podido EMPATAR con alguien.

Miguel Gutiérrez, autor de La Libreta de Van Gaal, y Antonio Pacheco recopilan en este volumen ilustrado por Lawerta un sinfín de conocimiento que elevará tu cultura futbolística de forma exponencial. Una mirada propia a todos los estamentos de nuestro amado balompié: jugadores, entrenadores, presidentes, árbitros… y por supuesto, periodistas.

Publicado:
Nov 12, 2020
ISBN:
9788412063783
Formato:
Libro

Sobre el autor

Miguel Gutiérrez (Madrid, 1977) es periodista, siempre con el «presunto» delante. Ha trabajado en prensa sectorial y económica —él tampoco se lo explica— antes de ocuparse del deporte en ADN y, sobre todo, Sportyou, diario del que fue redactor jefe. En 2004 creó La Libreta de Van Gaal (@lalibreta), marca personal con la que ha colaborado en Onda Cero, Yahoo Deportes, El Confidencial y Radio Marca. Tras Frases de fútbol (2011), que ahora se reedita en versión ampliada y actualizada, publicó Parecía un buen fichaje (2013) y Saber y empatar (2020), todos ellos en Córner.


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Saber y empatar - Miguel Gutiérrez

empate.

1.

LOS MELÉNDEZ

«En el fondo, para ser portero tienes que ser un poco masoquista. Y también un poco egocéntrico.»

GIANLUIGI BUFFON

Si tuviéramos que diseñar una oferta de trabajo en Infojobs para fichar un portero suplente, ¿cuáles serían nuestros requisitos?

EQUIPO DE FÚTBOL PROFESIONAL SELECCIONA PARA SU PRIMERA PLANTILLA PORTERO SUPLENTE CON 3-4 TEMPORADAS DE EXPERIENCIA CALENTANDO BANQUILLOS. SE VALORARÁ:

Destreza en el calentamiento al portero titular.

Estar preparado para jugar amistosos y primeras eliminatorias de Copa del Rey, como mucho.

Capacidad para saltar al campo sin calentar. Si sabe salir en frío y detener un penalti, mucho mejor.

Actitud cheerleader hacia los compañeros que sí que juegan.

Intimidación no verbal del cuarto árbitro.

Efusividad en el choque de manos a los compañeros sustituidos.

Generación de competencia con el guardameta titular, pero sin pasarse.

Rápida adaptación de glúteos a las diversas superficies banquilleras.

Los porteros suplentes, caracterizados en Saber y empatar en la figura de Meléndez, son personajes imprescindibles en el correcto desarrollo de un deporte por el que pasan sin recibir el cariño que merecen. Desarrollan sus carreras deportivas como los «sufridores en casa», aquel invento de Chicho Ibáñez Serrador en el Un, dos, tres…: una pareja, desde su domicilio, ganaba el mismo premio que la pareja que estaba concursando de verdad. Sufrían viendo cómo dejaban pasar grandes premios y no podían hacer nada. No les permitían salir a jugar.

CARLOS MELÉNDEZ

Athletic (1979-86), Espanyol (1986-92).

El joven Meléndez no sospechaba que iba a acabar siendo un Meléndez. Hasta hubo un tiempo en que se postuló como sucesor de Iribar. El otro aspirante, Aguirreoa, había encajado siete goles en el Bernabéu y nuestro héroe vio el cielo abierto. Fue titular durante seis partidos, pero un 5-4 en Murcia y una cantada antológica en una salida (gol de Urbano, del Espanyol) le condenaron. «La prensa se ensañó conmigo. Un solo fallo me apartó para siempre de la portería del Athletic.»¹

Meléndez ya nunca salió del banquillo: en las siguientes diez temporadas solo jugó cinco partidos. Cedrún y Zubizarreta en el Athletic, N’Kono y Biurrun en el Espanyol… Meléndez siempre era «el otro». Y «Macario», por su parecido con el muñeco de José Luis Moreno.

Solo un día Meléndez dejó de ser Meléndez. Javier Clemente, admirador de sus cualidades banquilleras, se lo había llevado a Sarrià. El Espanyol (aún llamado Español) de Juanjo Díaz se jugaba el ascenso en la promoción ante el C. D. Málaga (aún llamado C. D. Málaga, pues se disolvió dos años después). La eliminatoria llegó a los penaltis y la tanda, al octavo lanzamiento. Golpea Manolo Villa. Para Meléndez. Adelantándose un pasito, las cosas como son. El Espanyol vuelve a Primera y el mostachudo cancerbero sale al fin de las sombras: «El otro ha demostrado su capacidad a muchos que igual ni siquiera me conocían. En adelante no hay que tener miedo cuando no esté N’Kono».

Nunca volvió a jugar un partido de Liga.

MONCHI

Sevilla (1988-99).

¿Quién iba a pensar que ese portero suplente, y no muy bueno, iba a convertirse en una de las figuras más importantes en la historia del Sevilla? A la sombra de Juan Carlos Unzué durante un lustro, si Monchi adquirió notoriedad durante su etapa como jugador fue gracias a una parodia que ni siquiera era tal en el programa Al ataque, de Antena 3. Al cómico Sergi Mas le había hecho gracia su nombre y lo había convertido en personaje un día que les faltaba un minuto por rellenar en el programa Força Barça de Televisión Española en Cataluña. Mas no le imitaba, porque nadie conocía su voz (ni siquiera él), ni usaba una de las habituales máscaras del programa, porque nadie conocía su cara. Simplemente, se calaba una gorra, ponía voz aflautada con acento andaluz y cara de poco espabilado. Como director deportivo, desde luego, Monchi resultó todo lo contrario.

PEDRO OTXOTORENA

Real Sociedad (1977-84), Logroñés (1984/85).

Como Meléndez, fue bicampeón de Liga sin jugar un solo partido. En San Sebastián, Arconada era mucho Arconada. Indiscutible, no se lesionaba nunca y acabó por exiliar a una ilustre nómina de porteros: Cervantes, Artola, Urruti… Pedro Otxotorena (no confundir con José Manuel Ochotorena, que jugó en el Real Madrid y el Valencia) abrazó la suplencia como modo de vida; durante sus siete temporadas en la Real, solo jugó tres partidos oficiales, los tres en la Copa, en tres temporadas distintas. Cuando Arconada al fin se lesionó…, él estaba en la enfermería también. Acabó su carrera en el Logroñés, con el que jugó diez partidos en segunda. No era cosa de contraer a la vejez viruelas.

MIGUEL PECHUGA SAN ROMÁN

Atlético de Madrid (1958/59, 1961-70),

Rayo Vallecano (1959/60), Murcia (1960/61).

Convertirse en leyenda de un equipo en el que uno pasa diez temporadas es relativamente sencillo. Conseguirlo jugando solo 47 partidos oficiales está únicamente al alcance de los elegidos. El Pechuga lo era. Un portero de tantos, pero un personaje único, idolatrado por sus compañeros, que dejó huella no solamente en el Atlético, sino entre quienes lo trataron. Y, dado su don de gentes, esos fueron muchos. Como empresario del espectáculo llevó por primera vez a Camarón de la Isla a cantar en Madrid, cuando dirigía el tablao de Los Canasteros, y hasta trajo a España a Muhammad Ali. Como futbolista ganó dos Ligas, una Copa y una Recopa, casi siempre de lejos: «Nada hay más duro que topar con un técnico que anule al futbolista; porque le cae mal o porque hay otros mejores, tanto da; entrenadores con pito y con gorrilla, casados con los titulares y desdeñosos con el resto hasta lo ofensivo. Lo inaguantable es la sensación de superficialidad, de ser sobrante, perfectamente prescindible, reserva, suplentón, militante activo del Carro del Pescao. Invisible. Lo duro, lo más duro, es envidiar cada lunes los dolores de los que juegan el domingo».²

ANTONIO

Salamanca (1975-82), Jaén (1983/84).

Así por el nombre de pila, Antonio, quizá no caigan. Si les decimos que su nombre completo es Antonio González Arroyo…, pues tampoco. Pero si a eso añadimos que era el eterno suplente de Jorge D’Alessandro³ durante siete años en el Salamanca… ni por esas, ¿no? En cinco de esas siete temporadas en El Helmántico no tuvo ni que enfundarse los guantes. Apenas jugó 28 partidos, pero los buenos (y veteranos) aficionados de la Unión recordarán uno: la visita al Santiago Bernabéu en la Liga 1977/78. Con D’Alessandro lesionado, Antonio fue el artífice del 0-0 en campo del líder. Hasta le paró un penalti a

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