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La morada imposible 1

La morada imposible 1

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La morada imposible 1

Longitud:
198 páginas
1 hora
Publicado:
May 1, 2019
ISBN:
9789500532020
Formato:
Libro

Descripción

Susana Thénon (1935-1991) es una vox sola, una figura erguida entre el desasosiego y la ironía, una "distancia" urgente en la poesía argentina del siglo XX. Este libro reúne sus poemas publicados en libros hoy inconseguibles y una selección de sus textos inéditos. Abarca también su trabajo como fotógrafa y traductora e intenta rescatar algo de su pasión por la danza. Hemos incluido además cartas, ensayos y algunas notas breves y afiladas que la propia Susana Thénon escribió sobre el enigma de la poesía. Cumplimos así una deuda de amistad personal y una vieja complicidad tramada en esos "lugares extraños" del poema que no se pueden explicar pero sí comprender.

La obra de Susana Thénon cruza la inutilidad del lenguaje para representar la existencia misma, de ahí un sentimiento de soledad, de nunca poder asentar el yo, un yo que no alcanza y se desordena en su afán de representar la figura del hablante, que se diluye inevitablemente. Todo esto se reúne en los dos tomos de La morada imposible, libro póstumo que recorre toda la producción artística de Susana Thénon.

Ubicada, según su momento de creación poética, dentro de la denominada Generación del ’60 en Argentina. Contemporánea a poetas como Juana Bignozzi (1937) y Alejandra Pizarnik (1936-1972), aunque no forma parte de ningún grupo literario se la suele afiliar con ambas por el tipo de construcción marginal que trabaja en su poesía, sin adherirse a ningún movimiento reinante en aquellos años.

Como se deja entrever anteriormente, su relación con los demás poetas de su generación es casi nula, salvo excepciones como María Negroni, que después sería una de las compiladoras en sus libros póstumos (La Morada Imposible I y II) y la ya mencionada Alejandra Pizarnik, con la cual se frecuentaba, y junto con quien publicó en la Revista Literaria Agua Viva (1960), quizás una de sus pocas señales de apertura al medio.

Existe un vacío en sus publicaciones entre 1970 y 1982, ya que se dedica activamente a la fotografía, aunque de todas formas continúa escribiendo.
Publicado:
May 1, 2019
ISBN:
9789500532020
Formato:
Libro

Sobre el autor


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La morada imposible 1 - Susana Thénon

Índice

Poemas inéditos I

(1952-1967)

Hasta los que me alumbraron

en la silente oscuridad del sótano

al llegar la última hora

apagaron los faroles.

Pero aún no he perdido la esperanza

de que alguien, en un tiempo no lejano,

baje a mi precipicio.

12-XII-52

Pero, ¿es que se le puede llamar dolor a esto

a este vegetar inconsciente de la vida,

mirando ya sin ver,

cicatrizando antes de ser herida?

12-XII-52

Yo creo que algún día

he de encontrar lo que busco,

en árbol, en mujer,

en rama, mesa, pájaro,

en ojos, en palabras.

Yo creo que viviré hasta ese día.

12-XII-52

Destino

Deja, déjalos hablar,

permite que las palabras caigan

y se pierdan.

Déjate matar con su lanza,

déjate cubrir con su baba.

Ni la muerte ni la vida saben

lo que aquí ocurre.

Pero yo sé cómo estos días minerales

han de morir.

Permite que te ultrajen,

acata la venganza,

la caravana es larga,

no vencerán.

Deslízate a lo largo de los muros,

absorbe la miseria que te brindan.

Cuando sea de noche serás alta

como una vestal de sueño.

¡Ah, tus ojos son demasiado transparentes!

Echa barro en tus ojos,

hazlos como un charco sucio,

que la impiedad cuando revuelva en ellos

no encuentre lo que busca.

Tu pelo es largo. Córtalo.

Tu cuerpo es blanco. Hiérelo.

Algún día te sentirás tentada

por un fulgor que llega,

y no existirá sangre que te proteja

ni voz para cubrir

tu voz vencida.

5-XI-53

Nocturno

Antes de suicidarse el sol en los aljibes

es dable imaginar

el verdinegro de la noche, y los jardines,

y las terrazas de coral sangriento

que el deseo levanta y petrifica

nocturnamente.

Y el extraño vino amargo

de violáceo sabor

que vuelca sobre nosotros el invierno.

Y las estrellas,

pálido sueño temblando en las alturas,

lastimando el negror de los rincones.

10-X-53

Cada minuto, la pared avanza

y me cubre,

me cubre con su estructura de milenios.

Cada minuto, el sol me alumbra menos

y me deja,

me deja resumida en un silencio.

11-VII-54

Pollo

¿Qué haré

con esta madrugada de plumas

amarillas?

En el hueco de mi mano

hay un corazón que late

a la velocidad del miedo…

Pollo, pollo,

¿qué haré contigo?

24/31-I-55

Pasaje,

negro pasaje

de las multitudes confusas:

tengo una piedra blanca en la mano derecha

y un sol rugiente en la izquierda.

Pasaje,

triste pasaje

donde los ojos esperan jardines

con luceros:

tengo para ti un niño que muerde y gime.

12-VII-55

Este corazón

que se entretiene

con mi angustia,

que prolonga mi mala sangre

en su seno

y la retiene, hasta que de ella

se inundó todo lo puro,

yo lo mataré,

así, despacito,

sonriendo con ternura,

lo mataré.

4-X-55

Canto a todos

Me esperarán en vano,

pues no estoy.

He viajado a mi adentro

y allí estaré

ya siempre.

He viajado a mi adentro

que nunca se termina de conocer

y es tan profundo

como el dolor.

Y por las tardes en él

me tiendo, a las orillas

de la sangre,

y allí me olvido

de cosas tan extrañas

como el pasado,

y allí, que no hay futuro

me tiendo, a las orillas

de la sangre

y miro

la placidez del remanso.

1-XI-55

Luz

Qué felizmente el error

se te torna un fácil juego

de sustituciones,

de cambiar esta verdad por aquella quimera,

de renacer por cada falso instante

y darte a toda luz

como un hecho consumado.

Qué lejos te encuentras, Ave Sol,

de mi pupila absorta

y cómo sin embargo tu canto

llega en ininterrumpidas olas

a mi playa.

30-XII-55

Canto difuso

Dónde está la sonrisa

que me impida

llevar a cabo el llanto,

dónde, como no sea

en lo inesperado…

Vivir sin cantos en la boca

es duro, casi tanto

como ignorar si existen

otros mundos

más claros…

5-III-56

La soledad

Se habitúa a la forma

de tus manos,

al color de tus ojos,

al suave, triste aroma

que rezuman los muros

de tu casa.

Puedes decir

que es una hermana tuya,

la más callada,

la que nunca perturba

tu silencio

con agrias voces

en la noche inmensa.

31-III-56

Encuéntrame

en todo aquello

que mis ojos recorren

sin comprender,

como brújulas rotas,

como voces ahogadas

bajo los pies del frío.

12-IV-56

Explicación del placer

El agua callada,

el agua tibia,

el agua blanquecina,

el sol entre las piernas,

el húmedo arco iris:

todo creado por ti

y por mí.

I5-IV-56

Adiós, peligro amado,

adiós, riesgo

adiós, aventura de sobrevivir

al naufragio

de todas las horas,

de todos los rincones,

adiós, miedo iluminador,

adiós, prodigio

de la canción,

infierno gestador

del numen,

paraíso de imágenes,

de sombrías transfiguraciones,

adiós, sagrada metamorfosis

de mi nombre.

2-V-56

Plazo

Y es entonces cuando

sientes aproximarse

la hora del frío,

y no sabes si aparecerá

detrás de la próxima esquina,

o se desplomará de lo alto

sin ruido,

o si de abajo surgirá

su llama helada.

No sabes otra cosa

que la inminencia

del frío.

Y esa certidumbre

es casi peor

que si el plazo

estuviera ya cumplido.

4-V-56

El cuerpo,

es nada más que todo.

(El alma es un cansancio

magnificado,

un escape superlativo

y radiante).

3-IX-56

Sagrada tiranía de sangre,

batalla elemental donde se enfrentan

la noche en erección

y nuestros cuerpos.

4-IX-56

El alba

Los rostros conocidos

son extraños

al alba.

Llegan restos aislados,

manos caritativas,

silencios que se truncan

y viven sin embargo.

Derribamos los montes y tras ellos

nos espera lo mismo que dejamos.

Por doquier viejos llantos,

lunas cansadas,

aire

infinitamente repetido.

Rumor de fiebre,

paz doliente y sombría,

plasma de luz

goteando en la clepsidra.

10-IX-56

A…

Enséñame,

tú que sabes,

la vida,

esa razón de amar

que huelo en tu mirada,

enséñame,

tú que sabes,

las cosas,

el idioma del sueño

y de tus manos,

tú que sabes,

que todo lo has bebido,

con palabras oscuras,

con nocturnas palabras de tu sangre,

tú, que ríes y lloras

sin mirarme,

tú que vives,

íntegrame a tu imagen.

5-X-56

Sangre bajo cero

Hemos muerto.

Te lo recuerdo

para que hacia la vida

no te esfuerces.

De nuestros cuerpos ya manó

toda la luz

y apenas somos odres

llenos de sangre bajo cero.

31-X-56

En cuanto a nosotros

Hablamos ya de dios,

del calendario y sus años

satélites,

del animal,

del viejo cementerio que revive.

Hablamos de las cosas

que hablan por nuestra boca.

Nació la sangre

infinidad de veces.

Otras tantas murió

su ardiente grito.

Hablamos ya sin voz

en las gargantas

con el falso silencio

del dormido.

En cuanto a nosotros,

callemos, si es posible.

Ajuste cada cual

su imagen

a sí mismo.

Duerma el estoico

sobre la tierra ingrata

y enemiga.

Practique el egoísta

un pensamiento

en torno de su cuerpo.

Divague el soñador

hilando inverosímiles

estrellas.

Marche el guerrero

de sonrisa desnuda

y brillo helado.

Muera a su paso

el hombre

que en la vida

no hizo más que vivir

muera cantando.

Surja el verbo

extraviado

en el silencio.

Haga noche su sombra

en nuestra manos.

28/30-XII-56

Faro

Yo no tenía

un faro.

Tampoco

lo pedía.

Alguien

colgó

de mi brazo

un faro.

Mis ojos suspendieron

su mirada.

(¿De qué sirven los ojos

cuando se tiene

un faro?)

14-I-57

Viaje a tu ciudad

Su descarrilada exactitud

me detuvo en los aledaños

y pensé:

mejor construir la noche aquí mismo.

Después

quedaba la tarea

de penetrar sus calles,

sus trenes monoepisódicos,

sus bodegas, la razón de sus nervios casi nuevos.

Ciudad pequeña:

¿y el amor? ¿y sus viejas palabras?

Eso traía para enseñarlo

como

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