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Darwin en Patagonia: 1832-1834

Darwin en Patagonia: 1832-1834

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Darwin en Patagonia: 1832-1834

Longitud:
274 páginas
2 horas
Publicado:
May 1, 2020
ISBN:
9789568793111
Formato:
Libro

Descripción

El HMS Beagle capitaneado por Robert Fitzroy navegó los mares australes entre los años 1832 y 1834 llevando a bordo a Charles Darwin como naturalista. Atravesó las pampas argentinas y los fiordos de la Patagonia chilena con una mirada científica. Esta obra Darwin en Patagonia escrita por James Button entrega un análisis de la vida de Charles Darwin. El autor observa la similitud entre las tres generaciones, donde sus vidas estuvieron marcadas por la revolución industrial, la medicina y su integración con la familia Wedgwood. Los hallazgos como naturalista llevaron a Darwin a desarrollar la teoría de la evolución en su obra El origen de las especies.
Publicado:
May 1, 2020
ISBN:
9789568793111
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Darwin en Patagonia - James Button

JAMES BUTTON

DARWIN

EN PATAGONIA 1832-1834

PATAGONIA MEDIA

Charles Darwin 1876

DARWIN

EN PATAGONIA 1832-1834

Primera edición: Mayo, 2020

© 2019 James Button

© 2020 Editorial Patagonia Media SpA

ISBN. 978-956-8793-10-4 Impreso

ISBN. 978-956-8793-11-1 Digital 

Registro de Propiedad Intelectual Nº 303.667 DIBAM

Diseño de portada: Editorial Patagonia Media SpA

Diagramación interior: Equipo Gráfico Impresores

Ninguna parte de esta publicación incluido el diseño de cubierta puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Todos los derechos reservados.

www.patagoniamedia.net

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com

info@ebookspatagonia.com

Índice

DARWIN EN PATAGONIA 1832-1834

Capítulo I

LOS ANTECEDENTES

Grandes riesgos

Tierra del Fuego

El Canal Beagle

Los rehenes

Capítulo II

LA FAMILIA

La influencia Wedgwood

Herencia de los Darwin

Sociedad Lunar

Robert Darwin: el padre

La importancia de Shrewsbury

El mundo de los medicamentos

La Investigación

Capítulo III

LA FORMACIÓN

Dos años en Escocia

Los estudios finales

Las ciencias naturales

Otras influencias

Capítulo IV

El VIAJE

El capitán FitzRoy

Los pormenores del viaje

Nievan Mariposas

Hacia Patagonia

Recorrer el terreno

Glaciares azules y ballenas

Las Malvinas

La caza del guanaco y el puma

Capítulo V

LOS TEHUELCHES

Indígenas de Patagonia

Los Patagones

Campamento de patagones

Alimentación de los Patagones

Las distintas tribus de la Patagonia

Tribus patagónicas del lado del Océano Atlántico

Tehuelches continentales o tehuelches meridionales

Tehuelches septentrionales

Tribus patagónicas del lado del Océano Pacífico

Tribus patagónicas y su clasificación general Los patagones (o tehuelches)

Creencias y mitología de las tribus Leyenda Tehuelche

Asentamiento patagónico

Gigante Patagón

Onas o los selk'nam de la rama tehuelche

Huilliches

Cuncos

Chonos

Alacalufes (o Kawéskar)

Yaganes

Pehuenches

Cestería

Poyas

Tehuelches («patagones»)

Toldos de los indios patagónicos

Mortero de piedras

Armas

Boleadoras

Capítulo VI

PATAGONES

Supervivencia

Organización y asentamiento

Los Mártires de Elicura

Capítulo VII

CHILE

Las autoridades chilenas

Territorio chileno

El Chile de Darwin

Flora

Fauna

Capítulo VIII

COLECCIONISMO

Coleccionismo científico

Capítulo IX

DESPUÉS DEL VIAJE

Análisis después del viaje en el HMS Beagle

Huevos y semillas

El primer árbol de la vida

Ideas uniformistas

Problemas de salud

Revisando sus argumentos

Las especies que sobreviven

Su principal legado

BIBLIOGRAFÍA

AGRADECIMIENTOS

NOTAS

Los grandes desiertos de Patagonia y las montañas cubiertas de bosques de la Tierra del Fuego me han dejado una huella imborrable.

Charles Darwin

Autobiografía 1876

Capítulo I

LOS ANTECEDENTES

Desde el inicio de las cruzadas, las rutas comerciales hacia oriente eran terrestres. Marco Polo las reforzó cuando llegó a China, otorgándole control del comercio y gran poder a Venecia.

Después hubo exploraciones marítimas en busca de la especiería, realizadas primero por Vasco da Gama a través del cabo de Buena Esperanza, y luego la conocida travesía de Cristóbal Colón. Américo Vespucio y Hernando de Magallanes continuaron estas rutas hasta 1520, cuando este último descubrió Patagonia.

Durante un periodo de casi treinta años, España persistió en su deseo de abrir una nueva vía navegable hacia las especias en las Islas Molucas, en el archipiélago de Indonesia. Esta situación permitió descubrir las costas del océano Atlántico en América del Sur, abriendo así un paso marítimo por el extremo sur de Patagonia. De esta manera quedó identificado el canal que une los dos océanos, Atlántico y Pacifico, en la cartografía de la época, como Estrecho de Magallanes.

Durante este periodo renacentista surgió una revolución de ideas y reformas que enriqueció el conocimiento científico y permitió explorar lo desconocido.

España tomó la delantera, logrando diversas conquistas de territorios para el rey Carlos V. La expansión hispana se debió a la necesidad de tierras agrícolas para alimentar a sus ejércitos, sus gobiernos y su población. El próspero comercio de Venecia se convirtió en un modelo monopólico que había que debilitar, y así se desarrolló una intensa competencia naval entre Portugal y España por arrebatar las rutas del comercio veneciano.

En la búsqueda de un camino seguro para la especiería, la seda y los esclavos, se emprendieron consorcios Reales para explorar y conquistar nuevas rutas, islas y tierra firme.

Nació el apetito por encontrar El Dorado que, según la leyenda de Sebastián Caboto, poseía inmensas riquezas en oro, piedras preciosas y aguas de la eterna juventud. Este territorio según Caboto se encontraba en alguna parte entre el sur del Amazonas y Patagonia. Era la ilusión de todo capitán encontrar aquel lugar y conquistarlo.

Esta idea de conquistar territorios y riquezas para el reino y a la vez para sí mismos fue el imán que alentó a muchos marinos a adentrarse por el océano Atlántico, atravesándolo en naves a vela en largas y riesgosas travesías.

Cuando descubrían nuevas islas, tierra firme, ríos y océanos, volvían por ellos y los conquistaban. De este modo se fue dibujando la nueva cartografía del mundo y sus rutas navegables.

Aparecían en la cartografía renacentista nuevas tierras y océanos, junto al detalle de los vientos, corrientes, mareas y la meteorología predominante; también información valiosa referente a los nativos. Se estudiaban las potenciales riquezas, así como su accesibilidad para conquistarlos.

Grandes riesgos

En España, luego del exhaustivo análisis practicado por el alto mando naval del reino, se delineaba una estrategia comandada desde la casa de contratación de Indias en Sevilla.

Dichos conocimientos se divulgaron por Europa y, una vez filtrados los secretos celosamente guardados, se dio inicio a un gran movimiento en los puertos de Sevilla y Lisboa. Tras cada descubrimiento, los exploradores organizaban variadas empresas con el reino. Hacia 1502 los avances siguieron hacia el sur, continuando la ruta descubierta por Vasco da Gama, entonces la única vía segura hacia las Indias.

Entre 1490 y 1520 se extendieron las exploraciones. Se trató de un intenso movimiento marítimo y de desarrollo naval, cuyo fin era encontrar nuevas rutas hacia la especiería y el nuevo mundo, en una verdadera competencia entre ambos reinos de la península iberica.

La ruta descubierta por Portugal para llegar a oriente, a través de las costas de África, había aumentado la riqueza de este reino y debilitado la de Venecia. Ahora intervenía en el comercio de especias, seda, perlas, piedras preciosas, marfil, alimentos y esclavos. España, por su parte, entró en escena, esta vez desde el océano Pacifico.

Carlos V e Isabel de Portugal por Rembrandt

Desde un punto de vista geopolítico, esta situación permitió romper definitivamente el monopolio que tenía Venecia desde 1266 gracias a la apertura de la ruta de Marco Polo.

Por ello fue necesario dar cuanto antes con esos pasos marítimos hacia las islas Molucas, y asegurar para los reinos de Castilla y Portugal el dominio de sus islas y tierra firme. Esta figura se consolidó al casarse el emperador Carlos V con Isabel de Portugal en 1526.

Previo a los años de la boda imperial, la bahía de San Julián en Patagonia había sido avistada por primera vez por el hombre europeo el 31 de marzo de 1520, cuando arribó a la costa una expedición española en busca de un paso hacia las Indias por el sur de América. La expedición, comandada por el portugués Fernando de Magallanes, constaba de cinco naves, una de las cuales era la Nao Victoria, barco que finalmente acabaría dando la primera vuelta al mundo.

Durante la estadía de la expedición de Magallanes abundaba la simbología religiosa. El mismo nombre de la bahía fue impuesto por haberla descubierto el día de San Julián de Cesarea. Magallanes mandó a poner una cruz en la elevación más alta, un cerro de 285 metros, desde el que se domina toda la bahía, y lo bautizó Monte Cristo, aunque hoy se llama Monte Wood. Al día siguiente del arribo de la expedición, el primero de abril, día de domingo de ramos, Magallanes hizo oficiar una misa, la primera que se registró en la actual Argentina, lo cual se convirtió, para la mayoritaria de la población católica de la zona, en un símbolo de identidad.

La expedición se había visto complicada en las costas de Patagonia. Esto hizo que Magallanes, encontrando abrigada la bahía, decidiera pasar el invierno ahí para luego seguir con su expedición hacia el sur.

Cuatro capitanes de las cinco naves tramaron un complot con el objeto de asesinar a Magallanes para abandonar la búsqueda del paso y regresar a España, pues la tierra que se iba avistando al avanzar hacia el sur era cada vez más desierta y el clima más crudo.

En los días siguientes los cuatro capitanes de las cinco naves se amotinaron para llevar acabo su plan de asesinar a Magallanes y volver a España. El complot fue descubierto y Magallanes los mandó a matar de forma brutal al estilo de la época, descuartizando a unos, apuñalando a otro y al ultimo Gaspar de Quesada por organizar el complot. Magallanes tuvo que perdonarle la vida, ya que había sido nombrado capitán por el propio emperador Carlos V, entonces Magallanes lo expulso de la escuadra y lo abandonó en la tierra de los patagones dejándolo en la bahía de San Julián solo con un sacerdote que había sido su cómplice sin ninguna embarcación¹

En el Puerto de San Julián, la expedición de Magallanes realizó el primer contacto del hombre blanco con aborígenes de la etnia aonikenk, a quienes describe el cronista Antonio Pigafetta como «gigantes».

Aquellos hombres de mar corrían grandes riesgos navegando en pequeñas embarcaciones de madera por el océano Atlántico. La cartografía de la época se reescribía cada día con las noticias y datos de cada nueva exploración, que quedaban registradas meticulosamente en el Archivo de Indias en Sevilla.

En la década de 1660 se edita el Atlas Maior por el Holandés Joan Blaeu, fue considerada la obra cartográfica maestra de la época, porque despejó muchas incógnitas y dio a conocer el mundo por primera vez en forma detallada, lo cual sirvió para la planificación de las expediciones futuras.

Una ilustración del Atlas Maior

En América se desarrollaba un proceso de asentamiento y, por lo tanto, de conquista y gobierno, que más adelante se entrelazó con las autoridades, los sistemas políticos y militares provenientes de Europa, particularmente de España y Portugal. Las imprecisiones cartográficas entre los siglos XVI y XIX exacerbaron la especulación acerca de cómo era el mundo, qué tan cerca quedaban los países y sus culturas.

En 1773, el marino inglés James Cook en su circunnavegación llegó a la Antártica y se percató de que el lugar donde se había escondido Sir Francis Drake doscientos años antes, denominado Terra Australis Incognita, no era otro que el mar del Sur. Entonces, en su honor, rebautizó esa área entre el cabo de Hornos y la Antártica como mar de Drake. Así acabó este misterio: el sur del continente americano quedó claramente descrito en la cartografía venidera. Patagonia comenzaba a delinearse, tomando forma de un continente sin reino, fronteras e imaginario.

Durante la formación de las repúblicas en América del Sur, Patagonia se subdividió en dos zonas conocidas como Patagonia oriental argentina y Patagonia occidental chilena. La cordillera de Los Andes hizo de frontera natural entre Argentina y Chile. Cada lado del macizo andino presenta características notoriamente diferentes.

Tierra del Fuego

Es importante señalar que Tierra del Fuego no está tan cerca del Polo Sur como lo están Suecia y Noruega respecto del Polo Norte. Esta fue una observación hecha más tarde por Charles Darwin durante su estadía por tierra del fuego y en realidad, hoy con precisas mediciones podemos observar que en realidad existe una distancia de 2.300 kms más hacia el sur respecto de ambos polos hacia los respectivos continentes.

Dentro los limites de Tierra del Fuego hay una infinidad de islas grandes y pequeñas, que forman una complicada red de canales, bahías y senos, y que están dominadas en su mayoría por montañas de nieves eternas y glaciares milenarios.

Durante miles de años estas islas y canales fueron habitados por pueblos indígenas, que por mucho tiempo fueron conocidos con el único nombre de «fueguinos».

Solamente se les diferenciaría después de la mitad del siglo XIX, cuando se efectuó la expedición hidrográfica al mando del comandante Phillip Parker King, contralmirante de la marina Real Británica.

Parker King se destacó por los trabajos hidrográficos que efectuó como comandante del HMS Adventure y comandante en jefe de una expedición integrada también por el HMS Beagle en su primer viaje entre 1817 y 1822 en Australia y entre 1825 y 1830 en la parte meridional de América del Sur.

Tras Parker King, a los fueguinos se los denominaría de los siguientes modos: kawéskar (o alacalufes), yaganes (o yámanas), aonikenk (o tehuelches), selknam (u onas) y haush (o mánekenks).

Ya hacia el reinado de Isabel I, muchísimas embarcaciones inglesas emprendían su viaje rumbo a América.

Al arribar al nuevo mundo, los colonos ingleses se encontraban con un pueblo que muchas veces se interponía a sus pretensiones imperialistas. Muchos aventureros y hombres de letras solían sumarse a la empresa con fines puramente ilustrativos; otros para mantener informada a la corona británica de los movimientos del entorno inexplorado de Sancti Espíritu, y la potencial cercanía con la ciudad de los Cesares o El Dorado.

Allí Sebastián Caboto en uno de los primeros establecimientos españoles en el Río de la Plata en el año 1529 inició una exploración que culminó con el supuesto descubrimiento de El Dorado o La ciudad de los Césares.

Uno de sus marineros, Francisco Cesar, habría hallado una ciudad cuyas riquezas de oro, diamantes y aguas de la eterna juventud podrían significar una riqueza superior a la encontrada en México y en Perú.

Este mito se convirtió en el principal imán de las exploraciones y de las conquistas en tierra firme hacia el interior del territorio de Patagonia. Mas tarde en 1759 Voltaire durante su exilio en Inglaterra se inspiro en esta leyenda y escribió Cándido o el optimismo, un libro filosófico sobre las aventuras de la exploración de el El Dorado la que supuestamente estaba ubicada entre la Amazonia y Patagonia. Su relato con tal imaginación indica; Recibió el anciano a los dos extranjeros en un sofá de plumas de colibrí y les ofreció varios licores en vasos de diamante…Yo tengo ciento sesenta y dos años...Haciendo referencia al agua de la eterna juventud. Un Ingles nombrado el

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Lo que piensa la gente sobre Darwin en Patagonia

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