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Los afectos religiosos: La válida experiencia espiritual (abreviado)

Los afectos religiosos: La válida experiencia espiritual (abreviado)

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Los afectos religiosos: La válida experiencia espiritual (abreviado)

valoraciones:
5/5 (6 valoraciones)
Longitud:
150 páginas
2 horas
Publicado:
Jun 27, 2020
ISBN:
9781629461229
Formato:
Libro

Descripción

El pastor Jonathan Edwards, el teólogo más destacado de las Américas, escribió el "Ensayo Sobre los Afectos Religiosos" en tiempo del Primer Gran Despertamiento de las Américas, que también fue conocido en Inglaterra como el Avivamiento Evangélico. Él predicaba una serie de sermones en 1742-1743 tratando el tema de cómo distinguir entre la experiencia religiosa que es verdadera y la que es falsa. El ensayo vino del texto de estos sermones redactados para publicación en 1746, y es redactado y traducido aquí para el español.

¡Qué problemas pudiera haber evitado la Iglesia si los cristianos se hubieran pegado a lo que dicen las Escrituras en cuanto a la experiencia verdadera de la salvación!
Publicado:
Jun 27, 2020
ISBN:
9781629461229
Formato:
Libro

Sobre el autor

Jonathan Edwards (October 5, 1703 – March 22, 1758) was a Christian minister, preacher and skilled theologian. He was acknowledged to be one of, if not the most important and original of America's philosophical theologians, and is considered one of America's great intellectuals. His theological works are considered to cover a broad range, but he is generally associated with Reformed theology, the metaphysics of theological determinism, and the Puritan heritage. He was considered to be reasonable and grounded in his approach to his life's work on topics of beauty, harmony, life, and ethics. His many writings have survived the test of time and are highly revered today as masterful, and compelling.


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Los afectos religiosos - Jonathan Edwards

Gracia

PREFACIO

La pregunta fundamental para la raza humana y para cada persona como individuo es esta:¿Cuales son los rasgos distintivos de las personas que disfrutan del favor de Dios, aquéllas que van camino al cielo? Esta, sólo es otra manera de preguntar: ¿Cuál es la naturaleza de la verdadera religión? ¿Qué tipo de religión personal es la que Dios aprueba?

Es difícil responder con objetividad a una pregunta tan discutible. Aún más difícil es escribir al respecto con objetividad. Y lo más difícil de todo es tener objetividad al leer algo referente a este tema. Es probable que ofenda a muchos de mis lectores encontrar que en este libro he criticado, tantas emociones y experiencias religiosas. Tal vez, puede que otros se enojen al ver las cosas que he defendido y aprobado. He tratado de mantener el equilibrio. No es fácil apoyar lo bueno de los avivamientos religiosos y a la vez, ver y rechazar lo que en ellos está mal. Sin embargo, si queremos que el reino de Cristo prospere, sin duda, tendremos que hacer las dos cosas.

Admito que hay algo muy misterioso aquí. ¡Tanto bien y tanto mal se hallan mezclados dentro de la iglesia! Es igual de misterioso como la mezcla de tanto bien y tanto mal en un cristiano individual. No obstante, ni uno ni otro de estos misterios es nuevo. No es novedad que una religión falsa aparezca y prospere en un momento de avivamiento, ni que entre creyentes verdaderos aparezcan hipócritas. Esto sucedió en el gran avivamiento que hubo en los días de Josías, como vemos en Jeremías 3:10 y 4:3-4. Fue igual en los días de Juan el Bautista. Juan conmovió a todo Israel con su predicación, y sin embargo poco después, la mayoría ya se había echado atrás. Juan 5:35: vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Otra vez, cuando predicó Cristo, sucedió la misma cosa. Muchos lo admiraron por un tiempo, pero pocos fueron fieles hasta el final. (Juan 6:66) Y una vez más, cuando predicaron los apóstoles, se repitió la historia como sabemos por las herejías y divisiones que agobiaban las iglesias aun en vida de los apóstoles.

Esta mezcla de religión falsa con verdadera ha sido el arma más poderosa de Satanás contra la causa de Cristo. Es por esto que nos urge aprender a distinguir entre la religión falsa y la verdadera; entre emociones y experiencias que realmente nacen de la salvación, y las imitaciones que aunque externamente atractivas y creíbles, son falsas.

Fracasar a la hora de distinguir entre la religión falsa y la verdadera trae consecuencias terribles. Por ejemplo:

1. Muchos ofrecen a Dios una adoración falsa la cual piensan que le es aceptable, pero que El rechaza.

2. Satanás engaña a muchos en cuanto a la condición de sus almas, de esta manera los arruina eternamente. En algunos casos, satanás hace que las personas piensen que son extraordinariamente santas, cuando en realidad no podrían ser más hipócritas.

3.Satanás daña la fe de creyentes verdaderos, mezclando con ella corrupciones y deformidades, hace que los creyentes se enfríen en sus emociones espirituales. A otros confunde con grandes dificultades y tentaciones.

4. Cuando los enemigos empedernidos del cristianismo ven a la iglesia tan corrompida y distraída, cobran ánimo.

5.Bajo la ilusión de que con su pecado están sirviendo a Dios, los hombres pecan con desenfreno.

6. Aún, los amigos del cristianismo engañados por las enseñanzas falsas, adelantan sin darse cuenta, la causa de sus enemigos. Bajo la ilusión de estar avanzando el cristianismo, son mucho más eficaces en destruirlo que los propios enemigos.

7. Satanás divide al pueblo de Cristo y lo pone a pelear entre sí. Los cristianos riñen con gran fervor, como si esto fuera celo espiritual. El cristianismo se degenera en disputas sin sentido. Los partidos en pugna se abalanzan a extremos opuestos, dejando casi en el olvido el camino correcto que queda en medio de los dos.

Cuando los cristianos ven las terribles consecuencias de la religión falsa que se hace pasar por la verdadera, sus mentes se inquietan. No saben a dónde mirar, ni qué pensar. Muchos dudan que pueda haber algo real en el cristianismo. El ateísmo, la incredulidad y la herejía empiezan a extenderse. Por estas razones es vital que hagamos todo lo posible para entender la naturaleza de la religión verdadera. Hasta haberlo hecho, no podremos esperar que los avivamientos duren mucho, ni sacaremos mucho provecho de nuestras discusiones y debates religiosos, ya que ni siquiera sabremos a favor de qué discutir.

Mi propósito en este libro es contribuir en lo que pueda al entendimiento de la religión verdadera. Me propongo mostrar la naturaleza y las señales de la obra del Espíritu Santo en la conversión de los pecadores. También buscaré explicar cómo podemos distinguir la obra del Espíritu de todo aquello que no es una verdadera experiencia salvífica. Si lo logro, espero que este libro ayude a promover los intereses del cristianismo genuino.

Que Dios acepte la sinceridad de mis esfuerzos, y que los verdaderos seguidores del manso y amoroso Cordero de Dios reciban mi ofrenda con oración y con mentes abiertas.

Jonathan Edwards

PARTE PRIMERA

LA NATURALEZA DE LAS EMOCIONES Y SU IMPORTANCIA EN EL CRISTIANISMO

Comentarios Introductorios

El apóstol Pedro, refiriéndose a la relación entre los cristianos y Cristo, dice: a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; (1 Pedro 1:8)

El versículo anterior aclara que los creyentes a quienes Pedro escribía estaban sufriendo persecución. El aquí observa cómo su cristianismo les afectaba durante estas persecuciones. Menciona dos señales claras de que su cristianismo era genuino:

1. Amor por Cristo. A quien amáis sin haberle visto. Los no cristianos se aterraban de ver que los cristianos estuvieran dispuestos a exponerse a semejantes sufrimientos, dejando atrás los deleites y las comodidades de este mundo. Para sus vecinos no creyentes, estos cristianos parecían locos. Se portaban como si se odiaran a sí mismos. Los incrédulos no veían nada que los inspirara a sufrir así. A la verdad, los cristianos tampoco veían nada con sus ojos terrenales. Amaban a alguien a quien no podían ver. Amaban a Jesucristo, Porque lo veían espiritualmente, aunque no físicamente.

2. Gozo en Cristo. Aunque sus sufrimientos externos eran terribles, sus gozos espirituales internos eran mayores. Estos gozos los fortalecían y los capacitaban para sufrir con buen ánimo. Pedro recalca dos cosas en cuanto a este gozo. Primero, nos dice su origen. Era producto de la fe. En quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable. En segundo lugar, nos describe la naturaleza de este gozo: inefable y glorioso. Era gozo que no se podía expresar porque era tan diferente de los gozos del mundo. Era puro y celestial. No había palabras para describir su excelencia y dulzura. Era inefable también en el sentido de que Dios lo había derramado sobre su pueblo atribulado en tanta abundancia, que era imposible definir su alcance.

Ahora, la doctrina que Pedro nos está enseñando es esta: La verdadera religión consiste principalmente de emociones santas.

Pedro selecciona las emociones de amor y gozo cuando describe la experiencia de estos cristianos. Recuerde, está hablando de creyentes que estaban sufriendo persecución. Sus sufrimientos estaban purificando su fe, haciendo que fuera hallada en alabanza, gloria, y honra cuando sea manifestado Jesucristo (v. 7). Estaban, por lo tanto, en una condición espiritual saludable, y Pedro resalta su amor y gozo como evidencias de esta salud espiritual.

¿Qué son las Emociones?

Se podría hacer en este momento la pregunta: ¿Precisamente a qué se refiere usted cuando habla de emociones?

Mi respuesta sería la siguiente: Las emociones son las actuaciones enérgicas e intensas de las inclinaciones y la voluntad del alma.

Dios ha dado al alma humana dos capacidades centrales. La primera es entendimiento a través del cual examinamos y juzgamos las cosas. La segunda capacidad nos permite observar las cosas, no como espectadores indiferentes, sino como quienes, agradados o no agradados, gustando o no gustando, las aprobamos o rechazamos. A veces llamamos a esta segunda capacidad inclinación. En su relación a nuestras decisiones, solemos llamarla la voluntad. Cuando la mente ejerce su inclinación o voluntad, nos es común referirnos a la mente como el corazón. Las capacidades del alma son, pues, las del entendimiento, y de la voluntad para responder a aquello que entiende.

Hay dos maneras en las cuales los seres humanos respondemos con nuestras voluntades:

a) Podemos acercarnos a las cosas que vemos, gustando de ellas y aprobándolas.

b) Podemos alejarnos de las cosas que vemos, y rechazarlas. Estos actos de la voluntad, claro, difieren grandemente en grado de intensidad. Hay inclinaciones de gusto o disgusto que apenas logran movernos de una total apatía. Hay otras en que el gusto o el disgusto es más fuerte hasta el punto de ser tan fuerte que nos lleva a actuar con propósito y energía.

A estas actuaciones enérgicas e intensas de la voluntad llamaremos emociones.

La religión verdadera tiene mucho que ver con las emociones

¿Quién puede negar que la verdadera religión tenga como ingrediente fundamental las emociones, esas acciones vigorosas y enérgicas de la voluntad? La religión que Dios requiere no consiste de emociones debiluchas, pálidas, y sin vida que escasamente logran desalojarnos de la apatía. En su palabra Dios insiste en que seamos serios, espiritualmente enérgicos, teniendo nuestros corazones vigorosamente comprometidos con el cristianismo. Tenemos que ser fervientes en espíritu, sirviendo al Señor (Romanos12:11). Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma? (Deuteronomio 10:12). Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas (Deuteronomio 6:4-5).

Esta participación viva y vigorosa del corazón en la verdadera religión viene como resultado de la circuncisión espiritual, o regeneración, a la cual pertenecen las promesas de la vida. Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas (Deuteronomio 30:6).

Si no tenemos seriedad en nuestro cristianismo, y si nuestras voluntades no están vigorosamente activas, no somos nada. Las realidades espirituales son de tal magnitud que si nuestros corazones han de dar respuesta adecuada a ellas,

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Los afectos religiosos

4.8
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Reseñas de lectores

  • (5/5)
    It can be very daunting and intimidating to rite a review on one of Edwards writing even when the review is simply for your own benefit. Edwards name is often mentioned with those of several others as being one of the greatest of theologians and possible the greates English speaking theologian. Whatever his ranking is, it would certainly do me well to learn from this great mind given to us by God. Religious Affections is a wonderful work but it is not a fast easy read. It seemed often that I was only able to take ibn 10 pages at a time. Edwards gives desciption of the affectins belivers have and alos gives reasons why belivers would have these affections and why some non belivers may have affections that appear similar but in fact are quite different. ED wards covers all angles and descibes affections which may occur but do not necessarily indicate a beliving faith in Christ. this is the second time that I have read through Religious Affections, and I imagine it will take me several more reading to pick up the othere points that Edwards makes. Though there remains much for me to grasp, I certainly think this work is worth the effort.
  • (4/5)
    With overwhelming logic and Scriptural backing, Edwards examines the true evidences of conversion and gives excellent counsel in examining both out own fruit and that of others.
  • (5/5)
    Fourteen and a half months later, I have completed my reading of The Religious Affections. I have had a love/hate relationship with Edwards. At times I greatly appreciated his brilliance; at other times I detested his verboseness. All in all, a treasure for the Church. Edwards has encouraged me to search myself and for that I am grateful.Certainly not for the faint of heart. For me at least, hard work was required. At times I had to get away from the book. This was in part due to his extreme repetition; conviction of heart also added to this. Far better men than me have concluded that Edwards is one of the great theologians of the Church. I cannot argue with this.Edwards' reasoning from the Scripture provides a good example for us in how we should approach controversies.
  • (5/5)
    This is such a dense examination of the conversion experience and how to evaluate it that many may not find it accessible; however, if you invest the time, it is profitable, especially to those engaged in evangelism.
  • (5/5)
    The Religious Affections is probably the most profound analysis of spiritual experience ever written - and by the most brilliant philosopher/theologian to ever come from North America (and possibly the English language).Jonathan Edwards wrote this book after the Great Awakening with which he was closely involved. He wrote as both a friend, defending the authenticity of revivals - and also as a critique, warning against putting trust in things which were not certain signs of genuine Spirit-wrought affections.His treatise takes three parts. In part one he defines his terms and gives twelve reasons why genuine religion (i.e. Christian spirituality - "religion," in Edwards day, did not have the negative connotations that it carries today) consists much in the affections. The affections, for Edwards, are more than mere emotions - they are the strong and lively inclinations of the will, seated in the human heart.Part two discusses twelve things which are not certain signs of true religious affections. These are things which Edwards warned should not be trusted as evidences of grace OR discarded as evidences that the Holy Spirit has NOT worked in a saving way. They are not indicators one way or the other.Part three is the most lenghty and examines twelve things which are signs of a true work of the grace, wrought by God's holy Spirit in the heart. This is where Edwards is at his best - carefully, logically, biblically, and passionately describing the true evidences of regeneration. His analysis is keen, his thoughts clear, his argument orderly, his scholarship extensive, his knowledge of Scripture profuse, and his understanding of the human heart profound.This particular edition - produced by Yale and edited by John Smith - is the best critical edition in print. The introduction and notes on the text are very helpful, as Smith summarizes Edwards' arguments and backgrounds the Puritan writers and their books which Edwards quotes in Religious Affections. This volume also includes Edwards' related correspondence with Thomas Gillespie from Scotland - this being the first time the complete correspondence has been printed in the same volume with the Affections.This is not an easy book to read. Edwards takes getting used to. But it is very worthwhile. I'm currently reading it for the third time and I continue to find it useful. I highly recommend it for pastors and preachers and all Christians who yearn for a personal and corporate work of the Spirit in revival and spiritual awakening.
  • (5/5)
    James states that "pure and undefiled religion in the sight of our God and Father is this: to visit orphans and widows in their distress, and to keep oneself unstained by the world" (chapter 01, v. 27). Jonathan Edwards, in this well grounded essay, shows the biblical concept about true religion. The Scripture is his object of work. The christians are his audience. His argument gives emphasis in the fruits produced by a christian whose life belongs to Jesus. In order to recognize this, one has to be aware of the false prophets and must not trust in his feelings. "The heart is more deceitful than all else and is desperately sick; who can understand it?" (Jeremias, chapter 17, v. 9) Man has to search and develop the wisdom from above, with "is first pure, than peaceable, gentle, reasonable, full of mercy and good fruits, unwavering, without hipocrisy" ( James chapter 3, v. 17). The author's exposition definitely suceeds in showing the meaning of true religion.