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Cómo leer tu Biblia: Guía de interpretación de literatura bíblica

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Cómo leer tu Biblia: Guía de interpretación de literatura bíblica

valoraciones:
5/5 (2 valoraciones)
Longitud:
159 página
2 horas
Publicado:
Jul 1, 2020
ISBN:
9781535997287
Formato:
Libro

Descripción

La Biblia es una colección de 66 libros, pero no todos fueron escritos en el mismo contexto o en el mismo género. Además, aun cuando la Escritura fue inspirada por el Único y Santo Dios, la Biblia tiene diferentes autores con diferentes estilos literarios en sus escritos. Cómo leer tu Biblia ha sido escrito para ayudar a personas a entender cómo abordar la Escritura es sus propios términos de interpretación. Desde la narrativa hasta la poesía y desde las epístolas hasta la literatura apocalíptica, los editores de este libro buscan ayudar al lector a ser un estudiante diligente de la palabra de Dios y a interpretarla fielmente.

The Bible is a collection of 66 books, but not all of them were written in the same context or in the same genre. In addition to this, even though the Scriptures were inspired by One Holy God, the Bible has many authors with different literary styles in their writings. How to Read the Bible is written to help people understand how to approach Scripture in its own terms of interpretation. From narrative to poetry, and from the epistles to apocalyptic literature, the editors of this book seek to help the reader be a diligent student of God’s Word as they interpret it faithfully.    
Publicado:
Jul 1, 2020
ISBN:
9781535997287
Formato:
Libro


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Cómo leer tu Biblia

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Nashville, TN 37234

Clasificación Decimal Dewey: 220.6

Clasifíquese: BIBLIA-estudio y enseñanza / BIBLIA-critica / VIDA CRISTIANA

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A menos que se indique otra cosa, las citas bíblicas marcadas RVR1960 se tomaron de la versión Reina-Valera 1960 ®© 1960 por Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Usadas con permiso. Reina-Valera 1960 ® es una marca registrada de las Sociedades Bíblicas Unidas y puede ser usada solo bajo licencia. Las citas bíblicas marcadas LBLA se tomaron de LA BIBLIA DE LAS AMÉRICAS, © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso.

ISBN: 978-1-5359-9712-6

Impreso en EE. UU.

1 2 3 4 5 * 23 22 21 20

De Giancarlo:

a Marcela, la voz de la prudencia. Te amo.

De Emanuel:

a mi esposa Milka, con amor, por todo tu apoyo.

Prólogo

Miguel Núñez

Cuando el apóstol Pablo estaba al final de su vida, le escribió una segunda y última carta a su discípulo Timoteo. En ella le enseñó y recordó verdades que consideraba de extrema importancia. Pablo entendía que no debía partir de este mundo sin enfatizar el valor de estos principios. Es impresionante ver cómo el apostol toma tiempo en una carta tan corta, de apenas cuatro capítulos, para hacer la siguiente observación a su discípulo más cercano y, probablemente, más amado: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Tim. 2:15). La frase que aparece traducida como «que usa bien» en la Reina-Valera 1960 pudiera traducirse como: «que maneja con precisión» (LBLA). Pablo une dos ideas: predicar con precisión la palabra de verdad y no tener que avergozarnos delante de Dios a la hora de rendir cuentas.

Si Pablo considera de suma importancia recordarle esto a Timoteo cuando él estaba a punto de partir, esa sola realidad debe dejarnos ver cuán importante es la interpretación correcta y, posteriormente, la enseñanza de la misma. La Biblia no es otra cosa que la revelación de la mente y la voluntad de Dios, y la manera en que Él pone en ejecución Su plan de redención. Las historias y enseñanzas de la Biblia revelan la naturaleza de nuestro Dios o Su carácter, y lo hacen al mostrar cómo nuestro Creador y Redentor se relaciona con Su pueblo.

Menciono esto para ayudar a entender la importancia que tiene el conocer el verdadero significado de lo revelado. A la hora de leer la Palabra de Dios, debemos saber que existen reglas de hermenéutica, o reglas de interpretación, como ocurre con las matemáticas, con la física, o en el mundo de las ciencias médicas. Estas reglas nos ayudan a entender mejor lo que se escribio 2000 años atrás, en otra cultura, en otro idioma y en un contexto totalmente desconocido para nosotros.

Este libro ha sido concebido para el lector que está seriamente interesado en entender lo que Dios quiso comunicar al ser humano para su salvación y transformación de toda su vida. Sin embargo, antes de iniciar la lectura de este libro, quiero recordar algo que Pablo enseñó a los corintios y que es ensencial a la hora de compreder lo revelado por Dios: «Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido […]. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente» (1 Cor. 2:12,14; énfasis agregado). De manera que un requisito para entender correctamente la Escritura es poseer la morada del Espíritu Santo, el cual se recibe a la hora de nacer de nuevo. Su Espíritu nos fue dado, entre otras razones, «para que sepamos lo que Dios nos ha concedido». De la misma manera, la ausencia de dicho Espíritu impide la comprensión del texto bíblico.

El Espíritu Santo inspiró la Escritura en su totalidad (2 Tim. 3:16), y es el mismo Espíritu que ilumina la mente del lector para comprender lo revelado. A mayor llenura del Espíritu, mejor entendimiento. Tanto es así que el apóstol Juan, al final de su vida, afirmó:

Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él (1 Jn. 2:27, énfasis agregado).

Esta es una declaración osada. Excepto que es el mismo Dios quien nos deja ver hasta dónde Él nos capacita para la compresnsión de Su palabra.

Los reformadores insistieron mucho en lo que llamaron la «perspicuidad» de la Escritura. Este es un término poco común para decir que la Palabra de Dios es fácil de entender en lo que respecta al plan de salvación del hombre. Esto no quiere decir que todos los pasajes son fáciles de entender, ni que todos los pasajes requieren el mismo grado de cuidado para interpretarlos. El mismo apóstol Pedro admitió que Pablo había escrito algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes torcían para su propia perdición, como tuercen el resto de las Escrituras (2 Ped. 3:16).

Habiendo dicho todo lo anterior, hay principios y verdades que sí se conocen, los cuales nos ayudarán a interpretar lo que leemos en la Palabra y nos evitarán distorsionar lo revelado por Dios. A todos nosotros nos molesta y a veces hasta nos irrita cuando alguien distorsiona algo que hemos dicho. Y peor aún, cuando alguien afirma que dijimos algo que jamás ha salido de nuestros labios. Si esto ocurre con nosotros que somos pecaminosos y falibles, imaginemos cómo puede parecerle a nuestro Dios la distorsión de la Palabra que representa la esencia de Su mismo ser.

El libro que has comenzado a leer fue concebido no para el lector académico, pero sí para el lector serio que desea obtener el mayor beneficio de lo que Dios ha revelado al hombre. Por tal razón, en vez de concentrarnos en múltiples reglas de interpretación, hemos querido enfocarnos mayormente en enseñar cómo interpretar los diferentes géneros literarios que aparecen a lo largo de toda la revelación bíblica.

Leer la Biblia es algo que todos podemos y debemos hacer. Al hacerlo, consideremos que, al igual que en cualquier otra obra literaria, un sustantivo es un sustantivo, un adjetivo es un adjetivo, un verbo es un verbo, y así sucesivamente. En otras palabras, podemos leer la Biblia de forma literaria si tomamos en cuenta el género literario que estamos leyendo.

Entender la Biblia correctamente requiere seguir el método gramático-histórico. Al leer el texto bíblico, tomamos en consideración las reglas semánticas y gramáticas usuales a la luz del contexto histórico en el que el texto fue inspirado, considerando las circunstancias del autor y de la audiencia primaria. Cada autor de un libro o de una epístola escribió en un tiempo específico, dadas ciertas condiciones culturales e históricas, teniendo en mente una audiencia en particular y tratando de transmitir un mensaje especial que pudiera aplicarse a los lectores del momento, pero con una trascendencia tal que encuentra aplicación en nuestros días.

Si tomamos esto en cuenta, evitaremos la interpretación alegórica que fue tan común anterior al período de la Reforma protestante, pero que aún no ha desaparecido de medio nuestro. Las interpretaciones alegóricas no toman en cuenta el verdadero significado de las palabras, ni el contexto en el que estas fueron escritas, ni el propósito que el autor tuvo en su momento, ni la ocasión por la cual se escribió el texto.

A continuación explicaré brevemente los diferentes géneros literarios que encontramos en la Escritura: ley, historia, sabiduría, poesía, narrativa, epístolas, profecía y literatura apocalíptica. El género de la ley se refiere a la expresión de la voluntad soberana de Dios. Este género aparece en Levítico y Deuteronomio, aunque no de manera exclusiva. El género histórico aparece casi en toda la Biblia, pero ciertos libros son predominantemente históricos y así han sido considerados a través de los años: Génesis, Éxodo, Números, Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías y Hechos. La literatura de sabiduría contiene lenguaje poético, y con frecuencia hace uso de expresiones metafóricas. Este género se usa en la Biblia para enseñarnos a vivir la vida a la luz de lo que la vida es, desde la perspectiva de Dios. Este género caracteriza los libros de Salmos, Proverbios, Eclesiastés, el Cantar de los Cantares y Lamentaciones. Este género hace mucho uso de la figura del lenguaje conocida como paralelismo que es similar a la poesía de hoy en que hace uso de un lenguaje rítmico y metafórico para enseñar grandes verdades teológicas. La narrativa es un género que se presta para enseñar verdades dentro de un contexto biográfico, como ocurre en los Evangelios y en los libros de Rut, Ester y Jonás. Las epístolas tienen su propio género. La gran mayoría van dirigidas a una iglesia o persona particular, y algunas tienen una audiencia general, y de ahí que algunas han sido llamadas «epístolas generales». El genéro profético caracteriza los libros que llevan el nombre de los profetas del Antiguo Testamento, e incluye los libros que van desde Isaías hasta Malaquías. Como su nombre sugiere, es un género literario que se usó para hacer predicciones futuras, aunque muchas veces los profetas escribieron verdades con aplicación inmediata. La literatura apocalíptica usa lenguaje profético pero de una manera mucho más simbólica, y por tanto con mayor complejidad. Este género literario presenta los hechos como parte del juicio que Dios trajo o traerá en el futuro, según sea el caso. Porciones del libro de Daniel, Ezequiel y Zacarías contienen este género literario, y gran parte del libro de Apocalipsis. Dado el carácter simbólico de este género, se puede decir sin temor a equivocarse que es el género que más ha sido abusado a lo largo de los años, o el que más ha sido malinterpretado, aún con buenas intenciones.

Te invito a que inicies la lectura de este libro después de orar. Mientras lo haces, pídele a Dios que abra tu entendimiento para que puedas entender estos géneros literarios, con la finalidad de comprender mejor lo que el autor, Dios, quiso transmitir a través de Sus instrumentos humanos.

Introducción

«Pero, ¿entiendes lo que lees?»

Giancarlo Montemayor & Emanuel Elizondo

Se cuenta la historia de un joven celoso por Dios, quien quería aprender a leer la Biblia mejor. Sin ningún método que le ayudara, el joven tomó su Biblia y decidió abrirla donde su corazón le mostrara. Así, abrió su Biblia y leyó el verso: «Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó» (Mat. 27:5). Un poco confuso por lo leído, el joven decidió ir a otro sitio para encontrar un verso más alentador. Tras hojear

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