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Gente común, poder extraordinario

Gente común, poder extraordinario

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Gente común, poder extraordinario

Longitud:
242 páginas
3 horas
Editorial:
Publicado:
23 mar 2011
ISBN:
9781616383039
Formato:
Libro

Descripción

La Iglesia primitiva nos da un ejemplo perfecto de cómo un pequeño grupo de cristianos  comprometidos  puede influir  en su comunidad  y cambiar el mundo. Los apóstoles cambiaron la manera que el Pueblo de Dios vivía. Dondequiera que fueron, lo que creyeron transformó la cultura. En  Gente común, poder extraordinario, John Eckhardt le ayuda a entender el propósito y la función de los apóstoles de hoy en día. Utilizando ejemplos de Jesús y la Iglesia primitiva, Eckhardt le muestra la estrategia de Dios para lo apostólico y la base bíblica para su uso y patrón. Descubrirá...  •Las características de un apóstol •El rol apropiado y la función de lo apostólico •Las maneras en que Dios usa este don en el mundo de hoy Los apóstoles son pioneros. Predican y enseñan la cultura del Reino de Dios. Este es un reino de amor, humildad, poder, autoridad y servicio. A través de adiestramiento, enseñanza, discipulado y relaciones, Dios comienza a otorgarle poderes a  las personas en el Espíritu Santo para prepararlos para un servicio más grande. Nuestro mundo necesita personas dispuestas a separarse de la religión y las tradiciones y que sean activadas para sanar, liberar, profetizar y demostrar el Reino de Dios. Es hora de colocar lo apostólico de nuevo en la Iglesia 
Editorial:
Publicado:
23 mar 2011
ISBN:
9781616383039
Formato:
Libro

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Gente común, poder extraordinario - John Eckhardt

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Gente común, poder extraordinario por John Eckhardt

Publicado por Casa Creación

Una compañía de Charisma Media

600 Rinehart Road, Lake Mary, Florida 32746

www.casacreacion.com

No se autoriza la reproducción de este libro ni de partes del mismo en forma alguna, ni tampoco que sea archivado en un sistema o transmitido de manera alguna ni por ningún medio —electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otro— sin permiso previo escrito de la casa editora, con excepción de lo previsto por las leyes de derechos de autor en los Estados Unidos de América.

A menos que se indique lo contrario, todos los textos bíblicos han sido tomados de la Santa Biblia, versión Reina-Valera, revisión 1960. Usada con permiso.

Traducido por: Belmonte Traductores

Director de diseño: Bill Johnson

Originally published in the U.S.A. under the title:

Ordinary People, Extraordinary Power

Copyright © 2010 John Eckhardt

Published by Charisma House, A Charisma Media Company

Lake Mary, FL 32746

All rights reserved

Copyright © 2010 por Casa Creación

Todos los derechos reservados

Library of Congress Control Number: 2010937365

ISBN: 978-1-61638-086-1

E-book ISBN: 978-1-61638-303-9

ÍNDICE

Introducción: Desarrollo de una cultura apostólica

1 Gobierno apostólico

2 Primero apóstoles, después apóstoles

3 La estrategia de Jesús y los apóstoles emergentes

4 La restauración de la partida del ministerio apostólico

5 El espíritu apostólico: El motor de la Iglesia

6 El creyente proton

7 Transición de una iglesia hacia lo apostólico

8 Desafiar la tradición

9 Edificar iglesias Antioquía: Maestros

10 Edificar iglesias Antioquía: Profetas

11 Un nuevo orden para un nuevo mover

12 Oración y liberación

13 Desarrollo de equipos

14 Envío de equipos apostólicos

15 Ayudas y administración

16 Liberar evangelistas y adoración

17 Carácter apostólico

18 Rasgos de los verdaderos apóstoles

19 Integridad: La insignia de un verdadero apóstol

20 Falsos apóstoles

21 Peligros de los apóstoles

Bibliografía

Introducción

DESARROLLO de una

CULTURA APOSTÓLICA

TODA PERSONA ES AFECTADA POR LA CULTURA. CULTURA se define como las actitudes y conductas que son características de un grupo social u organización en particular. Una cultura es una forma de vida de un grupo de personas; son las conductas, las creencias, los valores y los símbolos que aceptan generalmente sin pensar en ellos. Cada uno de ellos se transmite de una generación a la siguiente a través de la comunicación y la imitación.


Lo que usted cree cambia su cultura.


Una cultura apostólica es sencillamente las formas, las creencias, las conductas y los valores de un pueblo enviado. He visto un cambio claro en la cultura de nuestra iglesia desde que recibimos el ministerio apostólico. No estoy dando a entender que nuestra manera anterior de hacer las cosas estuviera mal, sino que nuestra forma de pensar y actuar ha cambiado para bien. La cultura del pueblo de Dios también cambió drásticamente de la Iglesia del antiguo pacto a la del nuevo. Los apóstoles produjeron un cambio en la forma en que vivía el pueblo de Dios. Lo que creían cambió su cultura.

Lo que usted cree cambia su cultura. Diferentes culturas tienen creencias diferentes. Sus creencias afectan mucho la manera en que usted vive y hace las cosas. La Reforma protestante produjo un cambio drástico en la cultura de la gente que la recibió, cambiando su manera de vivir y adorar. Cuando usted recibe una nueva verdad y revelación, su cultura cambiará. En la actualidad, muchos están recibiendo la verdad del ministerio apostólico. Las iglesias que reciban esta verdad verán un cambio en su cultura.

La nación de Israel tenía una cultura distintiva. Vivían de forma diferente a las naciones y eran castigados cuando intentaban adoptar las culturas paganas que les rodeaban. Estaban llamados a ser un pueblo especial con una cultura especial. La llegada del nuevo pacto hizo que muchos gentiles pasaran a formar parte de la Iglesia. El reto de los primeros apóstoles fue cómo incluir a las naciones sin requerir que se circuncidasen y guardasen la Ley de Moisés. Esto se zanjó en el Concilio de Jerusalén en Hechos 15.

A los gentiles no se les obligó a hacerse judíos. La cultura estaba cambiando. La nación de Israel había adoptado, desgraciadamente, muchas tradiciones que no eran parte de la Ley de Dios, las cuales habían afectado a su cultura. Tenían una cultura de tradición que había reemplazado en gran parte a la Palabra de Dios. Su cultura ya no representaba lo que Dios quería. Los apóstoles llegaron para traer una nueva cultura. La nueva cultura sería de amor y servicio a través del Espíritu Santo.

Los apóstoles son pioneros. Desafían la cultura que no representa al Reino de Dios. Ellos predican y enseñan la cultura del Reino de Dios. El Reino incluye amor, humildad, poder, autoridad y servicio. El Reino es espiritual y sólo se puede entrar y vivir en él por el poder del Espíritu Santo. Los apóstoles son ministros del Espíritu y ministran en el poder del Espíritu. El mayor cambio en la cultura llegó en el cambio desde la Ley al nuevo pacto a través del ministerio de los apóstoles.

LA CULTURA DEL REINO

Juan el Bautista anunció la llegada del Reino a Israel. Su mensaje fue un reto a que Israel se arrepintiera. Jesús predicó el mismo mensaje y envió a los Doce para hacer lo mismo. Los Doce sólo fueron enviados a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Israel estaba a punto de experimentar la llegada del Reino.

El Reino es simplemente el gobierno o dominio de Dios. Israel recibió la orden, a través de los profetas, de someterse a este gobierno a lo largo de toda su historia. Israel rehusó someterse a este gobierno, e incluso pidió un rey terrenal durante los tiempos de Samuel. Esto fue equivalente a rechazar el gobierno del Rey.

Ya había llegado el momento de que Dios ejecutase su gobierno de pacto sobre Israel. Los que se arrepintieran se situarían bajo el gobierno a través de la salvación y el Espíritu; los que se rebelasen contra ese gobierno serían juzgados. Jesús bautizaba con el Espíritu Santo (salvación) y fuego (juicio). El resultado de que Israel aceptase el gobierno de Dios sería la salvación de las naciones (Isaías 60).

El apóstol Pedro reiteró este tema el día de Pentecostés. Citó la profecía Joel, que habla del derramamiento del Espíritu Santo y de sangre, fuego y vapor de humo (juicio). El remanente de Israel que creyó el evangelio fue salvo y los no creyentes fueron juzgados.

La entrada en el Reino no estaba basada en una descendencia física de Abraham. El nacimiento espiritual es necesario para entrar en el Reino. Esto se debe a que el Reino es espiritual y no físico. La obra del Espíritu Santo es necesaria para entrar. El nuevo nacimiento y el bautismo del Espíritu son necesarios para entrar y operar en el Reino.


Una iglesia con una cultura apostólica capacitará a los creyentes para demostrar el Reino.


El Reino no llega simplemente por la observancia. No es un reino físico o carnal. Hubo muchos en Israel que no entraron en el Reino porque estaban mirando a las cosas erróneas. El Reino no es de este mundo, no consiste en comid Los apóstoles fueron enviados a predicar y demostrar el Reino.

Jesús les dijo a los fariseos que echar fuera demonios era una señal de la llegada del Reino (Mateo 12:28). Él echó fuera demonios por el Espíritu Santo. Él impartió poder y autoridad a los apóstoles, los cuales pudieron demostrar el Reino a través de sanidad y liberación. Una cultura apostólica es una cultura del Reino. Es una cultura de poder y del Espíritu Santo. Los apóstoles ministraron con poder. Pablo entró en la demostración de poder y del Espíritu.

Una iglesia con una cultura apostólica capacitará a los creyentes para demostrar el Reino. Parte de esto se realiza a través de la impartición. Los líderes apostólicos impartirán poder y autoridad a los miembros. Los creyentes tienen que ser activados para sanar, liberar, profetizar y predicar. Deben ser activados para demostrar el Reino.

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

—1 CORINTIOS 12:1

Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.

—1 CORINTIOS 14:1

Pablo tuvo que enseñar a los santos en Corinto sobre los dones espirituales. La profecía es uno de los principales aspectos del ámbito del Espíritu. El apóstol nunca les dijo que detuvieran esas manifestaciones sino que operasen con amor y conocimiento. Les dijo que anhelaran el don de profecía y que desearan los dones espirituales. Esto es cultura apostólica. Un líder apostólico animará al pueblo a vivir y operar en el Espíritu. Vivir bajo el gobierno del Rey incluye oír su voz y declarar sus pensamientos a través de la profecía.

Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

—1 PEDRO 2:5

La Iglesia es una casa espiritual constituida por personas espirituales. Los santos ofrecen sacrificios espirituales y adoración a Dios en el Espíritu. Los santos andan en el Espíritu, viven en el Espíritu, oran en el Espíritu y cantan en el Espíritu. El Reino es espiritual y las personas espirituales entran y viven en él. Los apóstoles y todas las personas con varios dones ministeriales son llamados a desarrollar y dirigir a otras personas espirituales.

La cultura apostólica es una cultura espiritual para personas espirituales. La oración, el ayuno, la adoración, la sanidad, la Palabra, la liberación, la profecía y los dones espirituales son todos parte de esta cultura. Desarrollar una cultura apostólica es desarrollar una cultura en la que las personas espirituales puedan crecer y operar. Es proporcionar una atmósfera que promueva el crecimiento espiritual y la madurez. Es proporcionar una atmósfera para que los creyentes ejerciten sus dones espirituales. La Iglesia debe ser un lugar de entrenamiento para las personas espirituales .

Un ejemplo de esto es la escuela de profetas que estableció Samuel. Samuel proveyó un lugar para que profetas emergentes pudieran formarse en su llamado y su don. Samuel estableció la escuela de profetas y elevó el nivel profético en Israel. Samuel, aunque era un profeta, es un tipo de un apóstol que forma y desarrolla dones ministeriales. Bajo el liderazgo de Samuel, lo profético en Israel (sistema de enseñar y entrenar profetas) se estableció como una institución viable que daría equilibrio a los ministerios sacerdotales y reales. Las iglesias apostólicas deberían desarrollar escuelas proféticas para formar a creyentes en el fluir correcto de la profecía y el ministerio profético.


Una fuerte cultura apostólica aceptará todos los dones y hará lugar para que todos ellos fluyan y operen.


La presencia del Señor era tan fuerte y poderosa en Ramá, donde Samuel y su compañía habitaban, que cuando Saúl llegó buscando a David para matarlo, el Espíritu de Dios y de profecía cayeron sobre él, se rasgó las vestiduras y profetizó ante Samuel desnudo durante todo el día y toda la noche (1 Samuel 19:24). Samuel desarrolló una fuerte cultura profética en Israel. Nuestro enfoque en este libro es desarrollar una fuerte cultura apostólica que aceptará todos los dones y dé cabida para que todos ellos fluyan y operen.

La cultura apostólica incluye adoración, liberación, equipos, profecía, ordenación, establecimiento, exploración, evangelización, oración, enseñanza, ayuda, gobiernos, misiones, sanidad, los dones del Espíritu, santidad, impartición y gobierno. Todo esto se tratará en este libro para ayudar tanto a los líderes como a los creyentes a moverse en el poder y la autoridad apostólica.

Capítulo 1

GOBIERNO APOSTÓLICO

Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y a otros perseguirán.

—LUCAS 11:49

NDO HAY NADA QUE SUSTITUYA EL MINISTERIO DEL apóstol. Necesitamos apóstoles en cada generación, así como necesitamos evangelistas, pastores y maestros. Cuando los apóstoles emergentes no sustituyen a los apóstoles fundadores, la iglesia comienza a tener problemas. Este círculo de deterioro se ha producido en casi todos los movimientos y denominaciones. Esto se debe a una falta de entendimiento con respecto al ministerio apostólico.


La tradición con frecuencia ha ocultado lo apostólico de nuestros ojos, pero este don nunca fue retirado de la Iglesia.


Tras la muerte de los primeros apóstoles, la Iglesia comenzó a enseñar que los obispos (aquellos ordenados y establecidos por los apóstoles) reemplazaron a los apóstoles como líderes dirigentes de la Iglesia. La doctrina de la sucesión apostólica quedó expuesta por Clemente de Roma, el cual intervino a favor de los presbíteros de Corinto que fueron separados de la iglesia. Ordenó su reincorporación insistiendo en que los apóstoles establecieran una ordenada sucesión de los obispos.

Durante el siglo II, la Iglesia sufrió la amenaza de las falsas enseñanzas, principalmente las enseñanzas del gnosticismo. Estas herejías supusieron una amenaza tal para la Iglesia que Ireneo propuso la idea de que las verdaderas iglesias debían de ser capaces de trazar la línea de sus líderes hasta los apóstoles. Enseñó que una sucesión sin ruptura de los obispos fundada por los apóstoles garantizaba la verdad que una iglesia poseía. De esta manera, se podría diferenciar a las verdaderas iglesias de las falsas dirigidas por herejes. Las iglesias eran, por tanto, consideradas apostólicas si podían trazar la línea de su liderazgo hasta los apóstoles. Esto se encuentra en los escritos de Ireneo Against Heresies [Contra las herejías] (ca. 185).

El orador africano Tertuliano, en su tratado On the Prescription of Heretics [Sobre la receta para las herejías] (ca. 200), propuso que una iglesia sólo necesitaba tener la enseñanza de los apóstoles para ser apostólica. En otras palabras, no había necesidad de tener una sucesión apostólica para ser una iglesia legítima. Clemente de Alejandría (ca. 150–215) propuso de forma similar que una sucesión de doctrina en lugar de una sucesión de obispos es la característica más importante de una verdadera iglesia apostólica.


El apóstol es un pionero. Esta unción para ser pionero causa grandes logros y avances.


Cipriano, el obispo de Cartago (ca. 205–258), fue quizá uno de los principales defensores de la sucesión apostólica. Mantenía que el apostolado (los apóstoles) y el episcopado (los obispos) son uno. En su opinión, los obispos eran los sucesores de los apóstoles, y los apóstoles eran los obispos de antaño. A mitad del siglo III, la diferencia entre los apóstoles y los obispos desapareció con Cipriano.

El desarrollo de la doctrina de la sucesión apostólica (una línea ininterrumpida de obispos desde los apóstoles hasta el obispo actual de Roma) fue la respuesta a las extendidas herejías que se enseñaban en la Iglesia primitiva. Esta doctrina se desarrolló para probar si una iglesia era o no legítima. Si los maestros no podían trazar su liderazgo hasta llegar a los apóstoles, eran considerados falsos. Sólo los apóstoles y los obispos que les reemplazaban eran considerados maestros válidos y portadores de la tradición apostólica. Esta enseñanza además afirma que sólo eran válidas las ordenaciones llevadas a cabo por obispos. Esta enseñanza se basa en la falsa doctrina del cese. Descansa sobre el falso concepto de que los obispos reemplazaban a los apóstoles. Cualquier enseñanza basada en una mentira es falsa, porque descansa sobre un fundamento falso. Siempre ha habido apóstoles en la Iglesia. La tradición a menudo los ha ocultado de nuestros ojos, pero este don nunca se retiró de la Iglesia. Cada generación necesita apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Yo estoy de acuerdo con Tertuliano cuando dice que la doctrina de los apóstoles está actualmente disponible a lo largo del Nuevo Testamento. Cualquier enseñanza fuera de esto es descaradamente no apostólica.

Pablo fue enviado como apóstol sin la imposición de manos de los Doce. Fue apóstol por voluntad de Dios, no por voluntad de los hombres. Jesús envía apóstoles, y aunque normalmente son activados en la iglesia local y confirmados por un ministerio profético, su origen está en Dios y no en el hombre. Ningún hombre tiene que trazar su ministerio directamente desde uno de los apóstoles originales a través de la imposición de manos. Sería una empresa vana para las multitudes de apóstoles que el Señor está enviando hoy.

El apóstol es un pionero. Los apóstoles son establecidos primero en la iglesia (la palabra griega prôton significa primero en tiempo, orden o rango, 1 Corintios 12:28).

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