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Disrupción

Disrupción

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Disrupción

Longitud:
416 página
6 horas
Editorial:
Publicado:
May 17, 2020
ISBN:
9781393784715
Formato:
Libro

Descripción

Buscar trabajo es una tarea estresante a la que mucha gente tiene que enfrentarse cada vez con más regularidad. En los últimos años, parece que es más frecuente que las empresas despidan antes a sus empleados, carezcan de lealtad a sus esfuerzos o, simplemente, desaparezcan en medio de feroces luchas de mercado.

La disrupción, el impacto que la innovación tecnológica tiene en nuestro entorno, es la responsable de muchas de estas crisis. Sea cual sea tu ocupación, tarde o temprano alguien encontrará la forma de automatizarla y ahorrar costes, sustituyendo la mano de obra por automatismos y sistemas informáticos.

Exigir subvenciones que sostengan aquellas profesiones que ya no tienen valor, sólo sirve para dejarte a merced de la voluntad política del gobierno de turno. La verdadera solución es aprender a "leer" el mercado, adelantarte, formarte y reinventarte cada pocos años. Un esfuerzo que sólo es posible dedicándote a aquello que te apasione.

Con un estilo directo y sencillo, el autor recoge en este libro la experiencia de más de dos décadas como formador y experto en nuevas tecnologías y dirección de empresas. Ya estés empezando tu vida laboral o estés  en ese grupo de riesgo de más de 45 años, en estas páginas encontrarás trucos, consejos y técnicas para detectar esas disrupciones, negociar tu sueldo, diseñar un plan de formación a tu medida y encontrar el trabajo perfecto para ti en todo momento.

Editorial:
Publicado:
May 17, 2020
ISBN:
9781393784715
Formato:
Libro

Sobre el autor

Rafael Morales was born in Cienfuegos, a city on the south coast of Cuba. He has a BA in biology, and worked as a marine biologist at the Science Academy of Cuba until 1998 when he emigrated to the U.S. He worked as a biology teacher for two years then started his own business. He has studied Eastern spiritual literature since 2006, which heavily influenced his writing.


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Disrupción - Rafael Morales

Referencias

Disrupción

Las seis claves para encontrar, mantener y mejorar tu empleo en el mercado de trabajo digital

Rafael Morales

––––––––

Primera edición – Mayo 2020

Índice

Antes de empezar...

Una nota sobre la crisis de 2020

Prólogo, por José Luis Portela

Introducción

Capítulo 1. La disrupción lo transforma todo

Las empresas mueren antes

Esa fuerza llamada disrupción

El impacto de la tecnología en el trabajo

Ningún sindicato va a parar la disrupción

No hay profesiones a salvo

Mi propia experiencia como periodista

Cada crisis es una oportunidad

La receta segura del fracaso

Bloqueados y sin perspectivas

Hacer surf en la cresta de la disrupción

El ciclo de la expectativa desmedida

Coge impulso en el momento perfecto

Una continua actualización profesional

Debes trabajar en lo que te apasione

Pon a cero el reloj

En resumen...

Caso práctico: El coche eléctrico

Caso práctico: Lenguajes de programación

Consejos finales

Capítulo 2. Trabaja en lo que te apasione

¿Te gustaría ser periodista deportivo?

El equilibrio entre pasión y trabajo

Que te guste salir de copas no significa que debas ser camarero

Cuando la afición se convierte en trabajo

La clave es anticiparse y adaptarse

Reduce el riesgo con planes a corto plazo

Competencias técnicas y transversales

El impulso para la primera ola

Sitios para buscar ideas

Estudios de mercado laboral

En resumen...

Caso práctico: Profesiones en alza

Caso práctico: Profesiones con demanda

Consejos finales

Capítulo 3. Piensa como una empresa

El teletrabajo es la disrupción del mercado laboral

La competitividad mal entendida

Cómo calcular tu sueldo

Cómo averiguar lo que pagan las empresas

Ponte en el lugar del empresario

Nadie contrata por expectativas

Aprende a decir que no

El valor de la regularidad

Cada empleado debe ser una subcontrata

En resumen...

Caso práctico: Cálculo del sueldo mensual

Caso práctico: Estudio de retribuciones

Consejos finales

Capítulo 4. No dejes nunca de aprender

Cómo organizar tu plan de formación

¿Qué son las competencias transversales?

¿Qué son las competencias verticales?

Tu plan de competencias

Cómo formarte sin arruinarte

Acreditación y certificación profesional

Pros y contras de las acreditaciones

Cómo elegir tus acreditaciones

Entonces, ¿no voy a la universidad?

En resumen...

Caso práctico: Plan de estudios transversal

Caso práctico: Plan de estudios vertical

Caso práctico: Seleccionar una certificación

Consejos finales

Capítulo 5. Sin relaciones, no hay trabajo

Cómo crear oportunidades de empleo

El concepto de marca personal

Características de una marca de éxito

Componentes de tu marca personal

¿Hago o no hago tarjetas de visita?

¿Y no basta con la tarjeta de empresa?

¿Y qué pasa con el CV?

No pongas nada que no puedas defender

Todo el mundo es comercial

Cómo influir en los demás

En resumen...

Caso práctico: Haz un plan de búsqueda de empleo

Consejos finales

Capítulo 6. No te acomodes

La clave de tu motivación

No te estanques

Recursos para estar al día

Libros

¿Cómo encontrar el mejor contenido?

Audiolibros

Revistas académicas o profesionales

Prensa diaria

Foros y blogs

Cursos en vídeo

La crisis de la universidad

Formación universitaria abierta

Cursos masivos en línea (MOOC)

Cursillos y seminarios presenciales

Certificaciones profesionales

El negocio de los certificados

Congresos, ferias y jornadas

Tu plan de actualización continua

En resumen...

Caso práctico: Un canal RSS personalizado

Caso práctico: Revistas en PDF gratuitas

Consejos finales

Epílogo

Mi experiencia personal

El camino no va a ser fácil

Despedida

Lecturas recomendadas

Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us

The Tom Peters Seminar

Knock 'em Dead: The Ultimate Job Search Guide

What Color is Your Parachute? 2019

Hacia un aprendizaje universal

The Mind Map Book

Getting Thinks Done

Cómo ganar amigos e influir sobre las personas

Recursos adicionales

Sobre el autor

Agradecimientos

Ficha bibliográfica

Referencias

Antes de empezar...

He tardado casi nueve años en terminar este libro. Es, con mucho, el más largo que he escrito hasta ahora, aunque no el más complejo. Tengo otros dos, uno que escribí hace cinco años y otro que espero acabar a finales de éste, que tienen cientos de referencias bibliográficas, con todo el trabajo de investigación, archivo y documentación asociado. Pero éste ha sido mucho más laborioso.

No han sido nueve años sin parar. Entre medias he escrito otros diez o doce libros, he seguido trabajando como formador y consultor y me las he arreglado para tener un poco de vida social y cocinar en casa. Pero el libro ha sido una constante en todo este tiempo, un texto que he reescrito tres veces, cambiando el enfoque inicial, que consistía en una guía paso a paso para buscar empleo en Internet, a un planteamiento más flexible y ambicioso en el que no te doy instrucciones tan detalladas para darte de alta en esta o aquella página de ofertas laborales, sino que he tratado de reunir lo que te diría si fueras un amigo y estuvieras buscando trabajo. Porque eso es exactamente lo que he hecho más de dos décadas con cientos de alumnos.

Dos hechos han influido en esta decisión. El primero, que no quería escribir un libro que quedase obsoleto al poco tiempo de publicarlo, porque un formulario o una página Web cambiase (o desapareciera) y ya no tuviera el mismo diseño o contenido. Los libros prácticos se quedan desfasados con una facilidad pasmosa y habría sido una paradoja escribir una guía sobre cómo sobrevivir en un océano de agitación tecnológica y ahogarme a los pocos meses, víctima de esa misma agitación.

El segundo, que en este tiempo mis hijos se han hecho mayores y han alcanzado la mayoría de edad, de forma que ellos mismos son ahora lectores en potencia de este libro y he querido que reflejase lo que les diría. Su curiosidad por entender el mundo al que se enfrentaban me ha llevado a repasar esas respuestas y consejos que llevo tanto tiempo dando a mis alumnos y, viendo que eran las mismas y que no cambiaba la esencia del mensaje al tratarse de mi propia familia, me he convencido de que son lo mejor que puedo decirte y que merecía la pena recogerlo en una obra escrita.

Tienes en tus manos, por tanto, un libro que aúna el enfoque profesional de un formador que se ha pasado los últimos 25 años enseñando distintas habilidades técnicas a miles de alumnos, en áreas como la dirección de proyectos o la administración de sistemas informáticos, con el cuidado de un padre que quiere lo mejor para sus hijos.

En algunos puntos del libro el mensaje es duro y cortante. Lo he revisado varias veces para no caer en el error de ser desagradable, pero cuando te digo algo, como que los sindicatos no van a salvar tu puesto de trabajo si está basado en una tecnología obsoleta, no es para discutir si el movimiento sindical es mejor o peor. Es por la cruda realidad de que ningún subsidio va a darte de comer a largo plazo; es más, cuanto más te mantengas en un sector sostenido por subvenciones, peores serán tus posibilidades de futuro.

Sé que reorientar tu vida debe ser duro, mucho más si tienes deudas o problemas. Pero, ¿qué esperarías que te dijese un amigo? Sí, hombre... la culpa es de esos malditos empresarios que quieren estrujarte y del gobierno. No, hombre, no. No vas a leer eso aquí. Lo que voy a decirte es: deja de lamentarte y coge las riendas de tu vida, aprende a leer el mercado de trabajo que te rodea y sus reglas, haciendo que jueguen a tu favor. No te preocupes, yo te enseño a hacerlo. ¿No crees que es más honrado y que es lo que esperarías que te dijese alguien que te aprecia?

El libro es largo. Mucho más que un artículo de 400 o 600 palabras con soluciones tipo galleta de la fortuna, como muchos de los que puedes encontrar en blogs y feeds. Algunas personas incluso me han prevenido que el público actual está cambiando los hábitos de lectura y puede sentirse tentado a no leer tantas palabras. Tras varias lecturas del borrador estoy seguro que se podría recortar, pero quizás se perdería algún matiz, algún consejo, un detalle en el que no quiero dejar de insistir y que notes que es importante.

No quiero sólo que leas este libro. Quiero que lo apliques, que seas crítico y que me escribas (hay varios enlaces de contacto al final) para que me digas: esto ha sido muy interesante o esto otro ha sido un poco pesado. No para entrar en discusiones de quién sabe más, sino ofreciéndote un debate constructivo entre dos personas que quieren alcanzar el mejor resultado. Si tu crítica es positiva, no dudes que lo tomaré en cuenta para la siguiente edición, como hago en todos mis libros, y que otros lectores se beneficiarán de este diálogo.

La disrupción, el efecto que la tecnología tiene en nuestras vidas, alterando los patrones de producción y trabajo, puede tener consecuencias muy positivas, y una de ellas es que el negocio editorial no tiene por qué seguir siendo un canal unidireccional, en el que alguien te suelta una parrafada de 200 páginas y tú tienes que aceptarla sin rechistar. Las redes sociales, con opciones mucho más interesantes que Facebook o Twitter, como Goodreads o LinkedIn, abren la puerta a un diálogo cordial, si se mantienen el respeto entre todos.

Te animo a escribirme, sabiendo que la mejor noticia que puedes darme es que lo que leas aquí te ha servido para algo y que lo has aplicado con éxito. Que has encontrado trabajo, que has organizado tu plan de estudios y mejora para los próximos años, que has conseguido salir de un bloqueo profesional y que has reorientado tu vida con éxito. Ningún libro vale para nada si no ayuda al lector a resolver el problema que le ha llevado a comprarlo. Espero que este esfuerzo, que recoge la experiencia de tantos años, te sea de ayuda.

Una nota sobre la crisis de 2020

En el momento de escribir estas líneas, la crisis sanitaria del coronavirus, la pandemia global causada por COVID-19, ha causado varias decenas de miles de muertos y la parálisis social y económica de toda la población mundial. En el espacio de unas pocas semanas hemos sufrido la mayor transformación social de la historia. Miles de millones de seres humanos confinados en sus casas. Ciudades semi-desiertas. Millones de negocios cerrados y abocados a la quiebra inmediata.

Aún no sabemos cómo va a desarrollarse esta crisis, cómo terminará, cuántas veces resurgirá o lo que costará volver a la normalidad social, si es que algún día se consigue. Los economistas alertan que la crisis económica que seguirá a la crisis sanitaria puede ser la peor de todos los tiempos. No es que sea posible que se pierdan miles de trabajos, es que YA se han perdido millones de puestos de trabajo.

Todas esas personas y sus familias tendrán que salir adelante y, en este contexto, es lógico que me parase un momento y revisara si el mensaje de este libro, que he tardado tantos años en recopilar a partir de esas décadas de experiencia como formador y consultor, seguía siendo válido.

La respuesta es que sí.

Todo se recoge en las palabras de Einstein, que adelanto aquí de un fragmento del primer capítulo: "Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’... Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla".

No encontrarás en este libro palabras de conformismo o resignación. Esta crisis está siendo muy dura y sus efectos se extenderán años en el futuro, igual que las consecuencias económicas del crack de 2008 se seguían sintiendo en la economía este mismo año. Es posible que tú o alguien cercano a ti hayáis perdido salud, trabajo, hogar, familiares o seres queridos.

Pero no se arregla nada lamentándose. Tenemos por delante un enorme desafío, pero las crisis son oportunidades de superarse, de enmendar errores, de lanzar soluciones. Que la crisis que ha causado esta debacle sea biológica y no tecnológica, como analiza este libro en profundidad, no cambia el hecho de que la mejor respuesta a los acontecimientos disruptivos, aquellos que transforman nuestra realidad y destruyen una normalidad y estabilidad que dábamos por supuesta, sea luchar.

Y para mantener la ilusión de la lucha hace falta la motivación adecuada: el cariño por tu familia, el amor propio por salir adelante, el altruismo de ayudar a los que están a tu alrededor y tienen menos fuerzas, y la pasión por hacer de tu vida algo especial, dedicándote a aquello que más te gusta.

Nadie quiere morir. Pero hay una gran diferencia entre irse derrotado o sacudiendo el polvo de la ropa tras caerse del caballo, sonriendo y diciendo: ¡Buf! Vaya viaje. Ha merecido la pena.

Hasta que te llegue ese día, ya sea por edad, por una pandemia de coronavirus o cualquier otra razón, el mensaje de este libro, el mensaje que quería lanzarte desde estas páginas y que he tardado tanto tiempo en reunir, pulir y preparar, sigue siendo válido: lucha, disfruta de la vida y no te rindas ante ningún obstáculo. Las crisis son oportunidades para reponerse y avanzar.

Lucha.

Ahora, déjame que te cuente algunas ideas para que tengas mejores posibilidades de éxito.

Rafael Morales, Abril de 2020

Prólogo, por José Luis Portela

Hace años la informática llegó a las empresas. Luego fue el departamento de sistemas de información, más tarde el e-Business y ahora nos rodea la transformación digital. Todos hemos visto cómo las empresas intentan adaptarse, usando nuevos canales de relación con los clientes y desarrollando modelos de negocio que antes no eran posibles, en un mercado de renovación y cambio tecnológico continuos. Pero, ¿ha cambiado algo más?

Si te fijas, hay muchas cosas que siguen estancadas, aunque son críticas para mantener la competitividad. La forma en que se trabaja, las estructuras organizativas e incluso la relación contractual entre empleado y empresa siguen siendo las del siglo pasado. Por este motivo, la mayoría de las empresas aún no han conseguido realizar el gran cambio que necesitan. Se centran en lo superficial y no cambian lo esencial, ignorando un principio muy sencillo: la tecnología sólo debe servir para acelerar los procesos, no para condicionarlos. Por eso, a pesar de las grandes cantidades de dinero invertidas en modernización y sistemas informáticos, las cuentas de resultados no han mejorado en proporción a esas inversiones.

Piensa en ello: las diez profesiones más demandadas del año pasado no existían hace tan sólo una década. Y entre todas las que tienen nombres exóticos y tecnológicamente llamativos, la dirección de proyectos sigue apareciendo entre las diez primeras.

Desde un punto de vista profesional, todos somos un producto que las empresas compran en un mercado de gran competencia; compran nuestro conocimiento, experiencia y habilidad, que deben mantener su valor. Está claro que los carretes de fotos o las cintas en VHS no tienen en la actualidad ningún valor competitivo; se han visto desplazadas por otras tecnologías que dan mejores resultados. Pero lo que te parece evidente hacia afuera, quizás no lo sea tanto cuando lo valoras en ti mismo. Mírate en un espejo y sé sincero al valorar tu preparación, conocimiento y tu forma de relacionarte con las empresas que pueden contratarte. A lo mejor estás igual de obsoleto que esos productos y aún no lo sabes.

Comencemos por el conocimiento. Es un grave error pensar que todo está en Internet y que, por ese motivo, no es tan necesario preocuparse por la formación continua, porque en Internet encontramos datos, no conocimiento. Cuando buscas en Google, lo primero que aparecen son los enlaces más visitados, los más populares, pero eso no quiere decir que sean necesariamente los que tienen mejor información al respecto.

El conocimiento bueno y de calidad lo siguen teniendo muy pocas personas, pero la sensación general es que todo el mundo es un experto en su área. Facebook nos ha hecho creer que tenemos amigos, Instagram que somos fotógrafos y Twitter que somos expertos. La realidad es más dura y esta situación se basa en un sesgo conocido como Efecto Dunnig-Kruger: los que saben poco, se creen autoridades, mientras que los que saben mucho, tienden a pensar que no saben nada. Internet amplía esa alucinación poniendo esos millones de respuestas populares al alcance de la mano, proporcionando ocurrencias, no conocimiento. Si por tu profesión o afición tienes cierta soltura con algún tema, seguro que te has encontrado alguna vez con esa sensación de estar leyendo un blog o escuchando una conversación en los que alguien comete un error de bulto, con total confianza en ser toda una autoridad. Lo mismo les pasa a las empresas: buscan gente competente. Pero de verdad.

Un día un alumno mío del IE Business School me preguntó cuántos años de conocimiento me avalaban y le contesté que sólo tres años, porque todo ha cambiado tanto en ese tiempo, que lo anterior de poco me servía hoy. ¿No crees, por ejemplo, que en este mundo cambiante los contratos fijos con las empresas son algo del pasado?

Si analizamos el perfil directivo que las empresas necesitan, éste sería el de un profesional muy práctico, que entiende el mundo que le rodea, capaz de definir una estrategia y, lo más importante, con recursos para ejecutarla. Por este último motivo la figura del Gestor Interino, o Interim Manager, se hace tan importante y necesaria para las empresas.

¿Y qué es el Interim Management? Es una de esas profesiones que no existían el siglo pasado, que son críticas para la competitividad en el mundo actual y que, sin embargo, la mayoría de las empresas siguen ignorando que existe.

El Interim Management es un servicio prestado por una persona con alta cualificación, que se incorpora a la estructura directiva de la empresa durante un tiempo determinado, para realizar una misión, un proyecto concreto o gestionar un periodo de transición, crisis o cambio en la organización, cuyo salario no es retribuido por horas trabajadas, sino por resultados concretos previamente definidos.

A mí personalmente me gusta definirlo como la posibilidad de contratar capacidad directiva de forma temporal con un alcance y objetivos muy concretos.

El Interim Management no es una moda, ni una tendencia que vaya a desaparecer en los próximos años. Es la respuesta a una situación económica que demanda flexibilidad, capacidad de gestión, adaptación, experiencia y liderazgo. Es la alternativa más viable para responder al nuevo paradigma empresarial al que deben enfrentarse los empresarios, un mercado azotado por sucesivas oleadas de disrupción y cambio tecnológico, que echa por tierra todo lo que, hasta ese momento, creías que se tenía que dar por sentado.

El Interim Management está muy centrado en una ejecución concreta, con un alcance definido y unos tiempos determinados y con un salario relacionado con los resultados, cosa que no ocurre en la contratación permanente. Esto hace que los Interim Managers sean, con sorprendente regularidad, mejores ejecutores que los directivos permanentes o los consultores.

Ya lo predijo C. Handy en su modelo de trébol: el 40% de las personas trabajarán por proyectos. En Estados Unidos hay más de 80.000 directivos trabajando de esta forma y en Inglaterra 10.000. En España este modelo se ha duplicado año tras año en los últimos cinco, y se ha convertido en una de las fuentes de empleabilidad más importante a partir de los 45 años. Pero para optar a esas posibilidades debes aceptar un cambio tan radical como la disrupción que te rodea, renunciar a ese objetivo de ser un directivo con sueldo fijo, estable y permanente, con independencia de los resultados, temeroso de ir al paro. Descubrir que, si te centras en ser el Interim Manager más eficaz en tu ámbito, quizás ganes más y con más estabilidad, pero con un modelo de relación profesional completamente nuevo.

En resumen, tu vida laboral sólo depende de ti. Para disfrutar una carrera profesional con éxito, la clave está en ser capaz de cambiar y adaptarte a los nuevos escenarios competitivos, para seguir siendo el profesional que las empresas demandan en cada momento. Y de eso va el libro que tienes por delante, de cómo nos azotan los cambios, cómo detectarlos y adaptarte a cada uno de ellos y que la solución no siempre es seguir haciendo lo mismo, sino cambiar radicalmente la forma de hacer las cosas.

José Luis Portela López

CEO y Consejero delegado de Magtalent.

CEO y Consejero delegado de MentoringDirectivo.

Director del programa de Dirección Estratégica de Proyectos del IE Business School.

Profesor asociado Dpto Operaciones IE Business School.

Profesor asociado Headspring Financial Times / IE.

www.magtalent.es

www.mentoringdirectivo.es

Twitter: @joseluisportela

Introducción

Si te pones a buscar trabajo hoy en día, vas a encontrar un mercado lleno de incertidumbres y riesgos. Toda la seguridad que parecían haber alcanzado nuestros padres se ha esfumado en unos pocos años y si alguna vez pensaste que realizar unos estudios universitarios, progresar en tu carrera profesional y desarrollarla en un puñado de empresas iba a proporcionarte estabilidad en tu vida, esa ilusión se ha esfumado. Por no tener, hoy no tenemos seguro ni que vayamos a tener una jubilación, cuando se supone que esa era una de las grandes conquistas del estado del bienestar del S. XX. La sensación de que los hijos van a vivir peor que sus padres es casi una certeza que nos invade a todos.

Esa inquietud se manifiesta en datos como que la gente tarda cada vez más en emanciparse y crear su propio hogar. Algunos dicen que es por comodidad, porque nunca vas a estar tan bien como en casa de tus padres. Pero eso es una simplificación de un problema mucho más complejo y es que cuesta mucho conseguir los medios para asumir el coste de la independencia. Pagar una casa, ya sea en propiedad o alquiler, y cubrir todos los gastos que conlleva la vida cotidiana es una carga extremadamente pesada para la mayoría de los jóvenes a la que quizás ya te hayas enfrentado.

Y para los que llegan a la mediana edad, pensando que la experiencia profesional iba a ser una garantía de estabilidad, la dura realidad es que los mayores de 45 años se han convertido en uno de los grupos de mayor riesgo para el desempleo de larga duración.

Por último, cada vez son más habituales las noticias de que tal o cual sector está sufriendo una profunda reconversión, que se traduce en de cierres de empresa, despidos masivos y la crisis de poblaciones enteras que habían surgido en torno a algún núcleo industrial. Tal es el caso de Detroit, que en los años 50 llegó a ser la cuarta ciudad con mayor población de Estados Unidos y en la actualidad languidece perdiendo habitantes a marchas forzadas y viendo cómo sus edificios emblemáticos se convierten en ruinas, todo ello vinculado al auge y decadencia de la industria del automóvil.

¿A qué se debe esta situación? ¿Hay alguna razón que nos explique al mismo tiempo por qué los jóvenes cobran menos, los adultos pierden valor en el mercado de trabajo, entrando en el limbo profesional con facilidad, y en general todos tenemos esa sensación de inseguridad laboral?

La respuesta no es fácil y pecaríamos de ingenuos si te dijese que se puede reducir todo a una sola causa. Pero entre todas las fuerzas que actúan, hay una que te interesa comprender cuanto antes y que ejerce una enorme influencia para que se produzcan despidos en masa o que sectores enteros desaparezcan en pocos años.

En el primer capítulo voy a contarte un ejemplo muy gráfico que quizás hayas vivido si tienes más de 30 años. La industria de la fotografía química era una de las más estables y rentables a finales del siglo pasado, dando trabajo a millones de profesionales que vivían de la fabricación, distribución y venta de cámaras y películas. Todo el mundo tenía una o varias cámaras de bolsillo y en cualquier población, por pequeña que fuera, había tiendas de revelado en una hora.

Todo eso, todos esos miles de puestos de trabajo, todos esos millones invertidos en maquinaria, fábricas, formación y centros comerciales, desapareció en poco más de una década con la llegada de la fotografía digital. No fue el capitalismo despiadado, ni la avaricia de los empresarios lo que puso a miles de personas en la calle, sin empleo y sin posibilidad de recuperarlo. Las tiendas de revelado fueron cerrando una por una, inexorablemente, en el cambio de siglo, y las pocas que sobrevivieron fue porque supieron adaptarse al nuevo mercado, en el que la venta de tarjetas de memoria sustituía la de carretes y su revelado. Si antes una cámara te duraba décadas, ahora sólo lo hace unos pocos años, y eso si aún tienes cámara y no la has sustituido por completo por la que viene integrada en el teléfono móvil.

La disrupción tecnológica, la sustitución radical de una forma de hacer las cosas por otra más innovadora apoyada en las mejoras técnicas, es la fuerza que domina la economía y el mercado laboral del S. XXI. Los sensores de imagen y las memorias digitales, más pequeñas, más reutilizables, más compactas, más inmediatas y rápidas que los carretes de película y las ampliaciones en papel, fueron el motivo de esa convulsión de la industria fotográfica.

No hubo ninguna conspiración capitalista destinada a poner en la calle a miles de operadores de revelado en unos pocos años, sino la simple elección de los consumidores, que optaron por la fotografía digital ante las numerosas ventajas que ofrecía frente a la tecnología química anterior. Porque si tienes que elegir entre una cámara que te permite hacer sólo 12 o 24 fotos por carrete, cuyo resultado no podrás ver hasta dentro de algunas horas tras pagar un revelado en la tienda, o una cámara que te permite hacer cientos de fotos, verlas inmediatamente en la pantalla y guardarlas en su memoria, ¿cuál de las dos opciones prefieres? El duro resultado de esa elección fue que miles de pequeñas tiendas, decenas o cientos de laboratorios y grandes empresas como Kodak, se fueron a la quiebra en un periodo de pocos años y, con ellos, todas las personas que trabajaban en ellas.

Y aquí es donde reside el problema que genera esta fuerza arrolladora y que deja en la calle a millones de personas, porque cuando uno ignora la disrupción e intenta seguir buscando trabajo en aquellas profesiones barridas por la evolución tecnológica, sólo puede terminar en la cola del paro, sin posibilidad de salir nunca de esa situación. Sencillamente, ya no hay sitio en el mundo para para las cámaras de película y ningún plan de reconversión industrial, ninguna campaña de manifestaciones en las calles, van a hacer retroceder el tiempo o que desaparezcan las innovaciones que motivan el cambio. La única forma de sobrevivir y prosperar es comprender el funcionamiento de la disrupción y aceptar que es una especie de sucesión de olas en el mar de tecnología que nos rodea. Para mantenerte a flote en ese mar debes estar pendiente de cuándo va a llegar una cresta de disrupción tecnológica y saltar encima para aprovechar su impulso, hasta que llegue la siguiente, momento en que tendrás que volver a hacer lo mismo.

Sólo hay una cosa de la que puedes estar seguro: tarde o temprano alguien encontrará la forma de automatizar el trabajo que haces y cuando eso ocurra la empresa te pondrá en la calle. No hay falta de lealtad o maldad en estas decisiones, ni profesiones a salvo de la disrupción. Basta con que mires a tu alrededor para ver decenas de ejemplos, incluso en trabajos que podías considerar creativos o imposibles de automatizar. La tendencia empezó hace más de un siglo, sustituyendo a los miles de personas que trabajaban en el campo por tractores, y se mantiene hoy en día, quitando dependientes de los supermercados para sustituirlos por cajas automáticas. En unos pocos años los vehículos autónomos destruirán por completo el sector de los conductores de transporte público, ya sean de autobuses o taxis, porque ¿quién va a pagar a personas por conducir en turnos de unas pocas horas, con los riesgos de enfermedad, ausencia o errores humanos, cuando una máquina puede trabajar 24 horas al día, sin quejarse, sin pedir bajas ni vacaciones?

Pero este panorama, lejos de ser un espectáculo desolador, puede ser una gran oportunidad para ti. Porque es cierto que cada disrupción destruye una parte de la economía y el mercado laboral asociado, pero también abre otros nuevos, llenos de oportunidades si aprendes a detectarlas, adaptarte y aprovecharlas. Si la llegada del motor de explosión supuso la desaparición del coche de caballos, también creó el actual mercado del automóvil, con millones de puestos de trabajo asociados. Y en unos años el motor eléctrico hará lo mismo, dejando sin valor a todos los mecánicos de motores de explosión. Dentro de unos años no habrá trabajo para nadie que sepa cómo arreglar un motor de gasolina y empeñarse en mantener esas profesiones sólo tendrá consecuencias negativas. La solución, la verdadera solución, es empezar desde ya mismo a aprender mecánica de vehículos eléctricos.

Sea cual sea tu área de trabajo, lo que dará estabilidad a tu vida profesional no es un contrato fijo ni una carrera universitaria, sino tu habilidad para detectar las sucesivas disrupciones tecnológicas, adaptarte a ellas y ser capaz de coger la siguiente cresta de ola. Para ello es necesario que aprendas a moverte en este mercado, que sepas cómo estructurar tu plan de formación, cómo planificar tu vida laboral y dónde encontrar la información que te permitirá mantenerte al día y nuevas oportunidades de empleo, más allá de buscadores y portales Web. Porque el trabajo no cualificado, y especialmente el de fuerza bruta, carece de valor a medida que la sociedad avanza. Es la inteligencia y la eficacia en resolver problemas lo que hace que las personen conserva su valor en todo momento.

¿Es agotador? Si ves el trabajo como un mal necesario para conseguir el sueldo que te permite cubrir tus necesidades, sí, el futuro es terriblemente agotador, porque cada disrupción será una amenaza mortal para la tranquilidad que tanto te ha costado encontrar. Pero si ves el trabajo como la oportunidad de vivir de lo que te apasiona, si encuentras el nicho en el que aquello que te gusta tiene valor como para que haya empresas y clientes que paguen por ello, entonces tu vida será una sucesión de satisfacciones profesionales.

Porque esa pasión por tu trabajo será lo que hará que mires foros y revistas especializadas para estar al día cuando otros estén mirando el reloj, esperando que llegue la hora de salir. La pasión y el orgullo por tu trabajo será lo que te impulsará a hacer un trabajo bien hecho, de esos que hacen que los clientes vuelvan y las empresas quieran retenerte en su nómina, más allá de lo que las normas de calidad o convenios laborales puedan tratar de imponerte. Todo se reduce a algo que dijo Jerry Lewis, un famoso actor americano de los años 60: "Nada puede detener a alguien que siente amor y pasión por su trabajo".

Este libro es la recopilación de una serie de técnicas y consejos que llevo años enseñando en cursos y seminarios. Como profesor de formación continua para adultos, en las últimas tres décadas he visto numerosas disrupciones tecnológicas barriendo profesiones y especialidades enteras, y a lo largo de todo ese tiempo he recopilado y desarrollado las mejores estrategias y recursos para hacer frente a la situación. No te hablo de un conjunto de tutoriales paso a paso para que tengas un perfil en LinkedIn o crees una cuenta de algún portal de empleo, sino del marco mental y las directrices que te permitirán, en cada momento, saber qué portal de empleo es el más adecuado para ti o qué tienes que aprender

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