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La convicción de Finn

La convicción de Finn

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La convicción de Finn

Longitud:
130 páginas
2 horas
Editorial:
Publicado:
Apr 23, 2020
ISBN:
9788835822561
Formato:
Libro

Descripción

El intensamente sexy Finn Beran siempre estuvo a la sombra de alguien; con cinco hermanos extrovertidos y arrogantes, el calmado y tranquilo Finn a menudo quedaba atrás. Cuando su hermano Wyatt lo llama y le pide un favor, Finn sabe que no debería hacerlo… pero igual lo hace. En poco tiempo se encuentra en un altar diciendo las palabras que lo enlazarán por siempre a una linda y misteriosa morena. 


Nora Craig se encuentra entre la espada y la pared. Su padre le da una orden simple: toma a una pareja o sufre. Entonces es lanzada a los brazos de un extraño muy guapo. Sus primeras horas con Finn y su familia demuestran ser esclarecedoras, y Nora se da cuenta de que la situación puede ser mucho peor de lo que pensó. 



Malentendidos y misterios se suceden, con Wyatt, Noah y Charlotte apareciendo para aumentar el drama. Cuando todas las cartas estén sobre la mesa, ¿podrán Finn y Nora dejar sus convicciones falsas atrás y comenzar desde cero? 



Este romance de hombres oso es pura pasión salvaje, conexiones emocionales y segundas oportunidades. 18+.



Esta es una novela individual que incluye a los queridos personajes de los anteriores títulos de Los osos del Red Lodge. ¡No hay engaños, no hay finales inconclusos y tenemos un felices por siempre!

Editorial:
Publicado:
Apr 23, 2020
ISBN:
9788835822561
Formato:
Libro

Sobre el autor


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La convicción de Finn - Kayla Gabriel

Autor

1

Finn Beran se pasó una mano por su cabello caoba despeinado, por la parte corta trasera y luego por los lados, hacia los largos mechones de la parte superior. Miró a su hermano Noah y notó esa magia que sentía al ver a su gemelo idéntico. Se estaba mirando a sí mismo, si su cabello fuera un poco más despeinado, su ropa un poco más arreglada y si su cara estuviera completamente afeitada.

Hasta hacía seis meses, Finn había sido casi igual, un tipo siempre afeitado y siempre bien vestido cuando era el maestro de escuela media promedio, cuidaba hasta los detalles más mínimos. Ahora, había comenzado a concretar algunos cambios importantes en su vida. Su trabajo y su hogar fueron los primeros aspectos en cambiar, y luego su estilo personal. Se permitió que una pequeña barba creciera en su barbilla y en sus mejillas, solo lo suficiente para seguir pareciendo arreglado.

Su hermano gemelo Noah lo miró elevando un poco la ceja, pero Finn supo al instante lo que estaba pensando. Los ojos turquesa de Noah brillaban con humor.

¿Jugando de nuevo con ese estilo de cabello tuyo, Finny?, Noah pareció decir. Si estuvieran solos, Noah no hubiera dejado que sus bromas solo se limitaran a una mirada. Afortunadamente para Finn estaban en una mesa en su bar de cervezas artesanales preferido. La música era ruidosa, había luces sombrías y meseras hermosas con malas actitudes. Un típico bar de Portland y uno que Finn solía frecuentar, y no solo cuando tenía visitantes en el pueblo, como era el caso hoy.

Cinco visitantes, para ser preciso, aunque el quinto todavía no había aparecido. Su compañía actual incluía a sus hermanos Noah y Cameron, con sus parejas Charlotte y Alex. A la hermosa rubia Charlotte, Finn la conocía íntimamente, lo más íntimo que se puede conocer a alguien, ya que él y Noah habían compartido una noche con ella en la cama en un trío salvaje y borracho que Finn no olvidaría pronto. Aunque debería, pues Finn se sentía raro alrededor de Charlotte, quien probablemente era una de las personas más amables en el mundo. Ella parecía tenerle un afecto genuino, parecía verlo como una persona diferente a Noah, el gemelo más carismático y extrovertido.

Finn apreciaba la consideración de Charlotte más de lo que podría decir con palabras. También apreciaba el lazo que había entre Charlotte y Noah y nunca consideraría traspasar un límite con ninguno de ellos ahora que eran una pareja de verdad. Alguna vez Finn pensó que podría perseguir a Charlotte… pero ese tiempo pasó, y la verdad, estaba feliz al respecto. Charlotte hacía feliz a Noah y eso era un logro increíble.

—Finn, ¿estás escuchando? —gritó Cameron golpeando las costillas de Finn con su codo.

Finn salió de sus pensamientos y enfocó su atención en el grupo.

—¿Qué sucede? —preguntó sonriéndoles a todos.

—Alex estaba preguntándote sobre tu granja —dijo Cam.

—¿Cam dijo que estás cultivando cosas para hacer cerveza? —dijo Alex. Finn miró a la hermosa pelirroja, favoreciéndola con una sonrisa y se inclinó elevando la voz para ser escuchado por encima de la música de rock.

—Lúpulo. Tenemos muchas cervecerías en Oregon y Washington y muchas de las pequeñas cervecerías quieren cierto tipo de lúpulo para sus recetas. No hay muchas granjas que cultiven ese tipo de variedades según la demanda del cliente, así que es un buen negocio en este momento.

—¿Así que simplemente renunciaste a tu trabajo de maestro y te mudaste aquí? —agregó Alex pareciendo interesada.

—Finn compró un extenso terreno, el cual incluía una granja en ruinas —le informó Charlotte a Alex—. No estoy segura cómo la casa no se ha caído todavía, pero parece que Finn está contento.

Alex asintió pensativa.

—Es un gran cambio de vida —dijo ella. Su tono implicaba cierta curiosidad sobre por qué Finn había tomado una decisión tan radical, pero era muy educada para decirlo.

—El desafío más grande de Finn ahora es encontrar a una chica Berserker para salir. No hay muchas opciones aquí —dijo Noah. Finn le dedicó una mirada sofocante, pero era muy tarde. Alex lo notó y aprovechó esa poca información.

—Portland es una ciudad grande. ¿No hay muchos hombres oso aquí? —preguntó ella.

—En realidad, no —dijo Finn encogiéndose de hombros—. Muchos son como yo, pertenecen a clanes de otras áreas. Principalmente de California y Washington. Y también está el clan Eugene…

—Todos son unos locos —añadió Cameron—. Cada vez que he tratado con ellos, han sido un problema hasta para las cosas más básicas. Son demasiado anticuados y tienen muy pocas mujeres. Y están endeudados hasta el cuello, si es que tenemos en cuenta su relación con el clan Beran.

—No he tratado mucho con ellos. He estado muy ocupado trabajando en la granja —dijo Finn.

—No quiero ser grosera, pero ¿no te estás quedando… sin tiempo? ¿Me refiero al asunto de las parejas? ¿Cuánto tiempo tienes antes de que tenga efecto el decreto de los alfas? —preguntó Alex. Finn la miró con los ojos entrecerrados. Ella no era solo inteligente, era perceptiva. Y directa, al parecer.

—Tengo cinco meses —gruñó él—. De cualquier forma, creo que deberíamos estar hablando de ustedes dos. Ustedes son la nueva pareja. ¿O debería decir trío?

Alex se sonrojó y asintió.

—Supongo que merezco eso —dijo Alex levantando su vaso de agua con gas con un saludo en broma.

—Vamos a ser padres —anunció Cam. La mirada que hubo entre Alex y Cam fue tan dulce e intensa que casi hizo sentir incómodo a Finn. ¿Encontraría él alguna vez una pareja que lo mirara de esa forma?

Una enorme mano cayó en su hombro y lo sobresaltó. Levantó la mirada y encontró a Wyatt mirándolo desde arriba con una sonrisa en su cara. Aparentemente, el quinto de los visitantes de Finn se dignó a hacer su aparición.

—Aquí tenemos a mi hermano favorito —dijo Wyatt ignorando intencionalmente a todos los demás en la mesa.

—Gracioso, definitivamente no estaba pensando lo mismo sobre ti —respondió Finn poniendo sus ojos en blanco. Wyatt era puro drama, humo, espejos y mierda. Un elogio de él era una causa de preocupación—. Vamos a buscarte una silla.

Finn se levantó para tomar una silla de una mesa vecina, pero Cameron lo detuvo.

—No hay necesidad. Nosotros nos vamos —dijo Cameron. La mirada de piedra que le dedicó Cam a Wyatt fue inigualable, y la expresión de Alex rozaba el odio. Había una buena razón, por supuesto. Cameron le había contado a Finn todo el problema que Wyatt les había causado, cunado casi les arruinó su relación antes de que comenzara.

—Oh, mierda. ¿Todavía están enfadados por eso? Ya es cosa del pasado —añadió Wyatt sentándose en la silla de Alex mientras hablaba. Su actitud ligera molestó a Finn y él no tenía nada que ver con la pelea.

—El nuevo miembro del clan Beran tiene hambre —dijo Alex acariciándose el vientre. Ella estaba comenzando a mostrar su embarazo un poco, Finn lo notó ahora. Alex miró a Cameron, miró su postura enojada y le agarró el brazo—. Buenas noches a todos.

Apenas se voltearon, Charlotte y Noah los siguieron. Wyatt le dedicó a Noah una mirada grave, pero Finn leyó la mirada amorosa en la cara de Charlotte y no le reclamó nada a su gemelo. Si Charlotte, o cualquier otra mujer, mirara a Finn de esa forma, con esa mirada potente de amor y lujuria, él ya estaría fuera del lugar, posiblemente con la chica sobre su hombro, al estilo cavernícola.

El pensamiento lo hizo sonreír. Finn sabía que era uno de los hombres Beran más calmados, pero eso cambiaba en una habitación. No era que alguno de sus hermanos tuviera que saberlo, por supuesto. Cuando pasó la noche con Noah y Charlotte, Finn tomó el asiento trasero adrede, pues sentía internamente la necesidad de que su gemelo controlara la situación.

—Hey, idiota. ¿Qué tal si dejas de soñar y bebes este whisky? —le dijo Wyatt.

—¿Y qué tal si dejas de ser un imbécil? Solo estamos tú y yo ahora, no hay ninguna dama para impresionar. U ofender, en tu caso —contestó Finn.

Wyatt le hizo una mueca, pero no le discutió nada sobre el tema, fuera cual fuera el tema. Siempre era difícil de saber con Wyatt.

—¿Por qué deberíamos brindar? —preguntó Wyatt cambiando el tema.

—Eh... ¿Por ser los últimos Beran solteros? —preguntó Finn.

—¡Ah! Más apropiado de lo que podrías creer —Wyatt elevó su vaso y lo chocó con el de Finn. Ambos tomaron su whisky con un rápido movimiento y luego golpearon los vasos en la mesa. Finn hizo una mueca al sentir el líquido pasar por su garganta.

—Jesús. ¿Compraste lo más barato que había en el bar? —acusó Finn a su hermano. Wyatt solo se encogió de hombros.

—Le dije a la linda bartender que me diera lo que considerara apropiado. Ahora que lo pienso, creo que

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