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Días que cambiarán el mundo. Política para una nueva era

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Días que cambiarán el mundo. Política para una nueva era

Longitud:
125 páginas
1 hora
Publicado:
Apr 15, 2020
ISBN:
9780463365571
Formato:
Libro

Descripción

La crisis sanitaria del coronavirus es una oportunidad para cambiar el mundo donde vivimos.
La sociedad actual ha vivido cambios vertiginosos durante las últimas décadas que nos están llevando a un mundo globalizado con una única conciencia común. Debemos empezar a repensar el mundo donde vivimos empezando por la forma como gestionamos la política, entendida como aquello que nos afecta como comunidad.
la política actual está basada en la competición, el enfrentamiento social, las organizaciones jerarquizadas y el ejercicio de la política como una profesión reservada a una pocas personas.
La nueva política parte de la colaboración ciudadana y la fraternidad, concibiendo la política como un servicio limitado en el tiempo.

Publicado:
Apr 15, 2020
ISBN:
9780463365571
Formato:
Libro

Sobre el autor

Llicenciat en Ciències Polítiques i Sociologia per la Universitat Autònoma de Barcelona i Màster en Gestió Pública per ESADE.Ha desenvolupat la seva carrera professional al voltant del sector públic, primer treballant a diferents administracions públiques, i posteriorment des de l'empresa privada com a consultor en gestió pública, comunicació política i participació ciutadana.Ha impulsat la participació ciutadana mitjançant la creació de plataformes de vot i participació electrònica.


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Días que cambiarán el mundo. Política para una nueva era - Sergi Fernàndez Porta

Inicié la redacción de este texto el verano de 2014 y le he dedicado cada periodo estival hasta el año 2017. A partir de ese otoño lo hice leer a diversas personas de quien me interesaba conocer su opinión y me he nutrido de opiniones críticas y halagos para pulir el texto.

La finalización ha llegado con las primeras semanas de confinamiento domiciliario a causa de la crisis del coronavirus. Este es un hecho que cambiará nuestra visión y nos abrirá la conciencia hacia una nueva era, o eso es lo que me gustaría. Aunque los cambios no se producen en poco tiempo, algunos hechos impactantes han marcado la historia de comunidades para culminar las transformaciones. Probablemente la crisis del coronavirus será el primer hecho de alcance mundial que nos haga percibir que toda la humanidad somos un solo cuerpo.

La motivación por escribir este libro partió de la constatación de la desafección ciudadana hacia el sistema político construido, no de la política en sí. Y que esta desafección crece rápidamente a medida que las nuevas generaciones, más formadas, cultas y con capacidad de análisis crítica, asumen que la manera de hacer política actual ya no nos sirve. Sin embargo, no se observa ninguna propuesta firme de cambio profundo que no sean reformas del actual sistema.

Por atrevido, me expongo a que este documento no sea comprendido por mucha gente, sobre todo por aquellos que ejercen la política y pueden sentirse ofendidos. Nada más lejos de mi voluntad. Debo decir que en el análisis que hago de la vieja política he pretendido ser riguroso con la realidad, pese a que no será compartida por ellos. También por atrevido, creo que serán las generaciones más jóvenes las dispuestas a abrir los ojos a una nueva realidad, porque están menos imbuidas de esta política que no les satisface y a la que no deben rendirse.

No es un documento de reflexiones. Para serlo, debería haberlo dictado la razón, y esta es la que ha llevado la política a ser lo que es hoy. Al fin y al cabo, las ideologías han nacido apelando a la razón y se ha construido la estructura política basada en partidos e instituciones cada vez más alejadas de las personas. En base a la razón se puede sustentar una teoría y su contraria. Finalmente, la razón, por sí sola, está vacía de contenido si no dispone del alma que le da finalidad universal.

Este más bien es un documento de sentimientos, porque estos están en el corazón de las ideas que se expresan, aunque haya intervenido una buena dosis de raciocinio en su materialización. Como siempre, la combinación equilibrada de ingredientes es la que da siempre los mejores resultados.

Se trata pues de un documento de ideas, no de un programa electoral: me he centrado principalmente en la práctica política y en las ideas contenidas en esta, y en cómo cimentar una nueva praxis basada en nuevas formas de actuar. Aunque en algún capítulo se expresen propuestas más detalladas para dar forma a las ideas —y así ejemplificar cómo pueden ser llevadas a cabo— no es mi voluntad dar hecha la manera como se debe construir la nueva política. Nos corresponde a todos y todas el hacerlo.

Solo por haber llegado hasta aquí y por estar dispuesto a pasar página y seguir leyendo, muchas gracias.

Vieja política

Libertad, igualdad y… ¿fraternidad?

La Revolución francesa es el hecho histórico emblemático que abre la puerta a la época contemporánea de la historia occidental. La rebelión de la población parisina en contra del gobierno y del rey Luis XVI el 14 de julio de 1789, respondía al hambre y la opresión sufrida durante años. Pero detrás de un alzamiento popular impulsado por la satisfacción de necesidades básicas, también se encontraba un movimiento político y social que pretendía romper el orden establecido hasta aquel momento. Fue la culminación del Siglo de las Luces, que, impulsada por la Ilustración, abría paso a la razón, el conocimiento y la mayoría de edad del ser humano.

Nosotros somos herederos de todo aquello. Somos hijos de la Luz, de los cambios que se iniciaron en aquel siglo, y que perduran con las mejoras que se han ido produciendo durante estos últimos doscientos años. Los derechos humanos, que introducen la idea de la libertad y de la igualdad de la persona desde su nacimiento, son de entonces. La primera Declaración de los Derechos del Hombre es del mismo 1789. La separación de poderes en las ramas legislativa, ejecutiva y judicial es la transformación práctica de la abolición del absolutismo, que concentraba todo el poder en la figura del rey. También en esta época nace el concepto de estado-nación, que sustituye lo que hasta entonces habían sido simplemente las posesiones de los monarcas, tanto de territorios como de personas, que le debían rendir vasallaje.

De la Revolución francesa, el lema que más identifica todos estos cambios que pretendían poner a la persona en el centro de la acción política es Libertad, Igualdad y Fraternidad, el clamor que resumía el nuevo orden de relación entre las personas para crear una nueva sociedad.

La libertad que todos tienen al nacer porque no pertenecen a nadie. El libre albedrío que todos han de poder gozar a lo largo de la vida. La libertad de los pueblos a poderse regir con plena autonomía.

La igualdad innata de las personas, en contra de los privilegios que nos harían desiguales. La igualdad de condiciones para podernos desarrollar con las mismas posibilidades.

Y la fraternidad, la base de relación entre todos nosotros como hermanos que somos.

Después de estos doscientos años hemos hecho evolucionar todo este sistema de derechos y gestión de la política en base a los dos primeros principios, la libertad y la igualdad. De estos derivan la mayoría, si no todas, las ideologías políticas que han aparecido y que perduran hasta hoy.

Sorprende ver que en todo este tiempo hemos dedicado tanto esfuerzo a desarrollar, legislar, teorizar, crear, disertar y maldecir sobre los conceptos de la libertad

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