Disfruta de millones de libros electrónicos, audiolibros, revistas y más con una prueba gratuita

A solo $11.99/mes después de la prueba. Puedes cancelar cuando quieras.

Su última petición
Su última petición
Su última petición
Libro electrónico252 páginas3 horas

Su última petición

Calificación: 0 de 5 estrellas

()

Leer la vista previa

Información de este libro electrónico

Samantha Stevens es una curvilínea y hermosa mujer de talla grande con un negocio exitoso, una abuela luchadora y un problema de autoestima desde que su esposo la dejó por una super modelo con el cuerpo hecho un palo.

Ithiel es el ángel de la muerte. Ha pasado toda su existencia en la tierra recolectando almas para cruzar al Cielo o al Infierno dependiendo de como éstas hayan pasado sus vidas.

Patricia Stevens es una luchadora mujer mayor que sabe que sus días están contados, especialmente cuando Ithiel comienza a pasar tiempo con ella. Le preocupa que su nieta Sam no sobreviva tras su muerte y le ruega a Ithiel que cuide de ella. A regañadientes, Ithiel acepta.

Cuando su abuela falléce Samantha está más que destrozada. Se encuentra totalmente devastada y con el corazón roto. En el borde de la locura, se encuentra a sí misma envuelta en los brazos del hombre más hermoso que jamás haya visto, pero cuando su secreto es revelado y su vida se encuentra al límite, ¿tendrá el coraje necesario para sacrificarse por amor o se alejará del único hombre en su vida que en verdad la ha amado?

IdiomaEspañol
EditorialBadPress
Fecha de lanzamiento11 abr 2020
ISBN9781071537497
Su última petición
Leer la vista previa

Lee más de Charlie Daye

Relacionado con Su última petición

Libros electrónicos relacionados

Categorías relacionadas

Comentarios para Su última petición

Calificación: 0 de 5 estrellas
0 calificaciones

0 clasificaciones0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    Su última petición - Charlie Daye

    Este es un trabajo de ficción. Los nombres, personajes y locaciones dentro, fueron creados para el placer de tu lectura. Cualquier parecido con personas conocidas o locaciones no fueron intencionales.

    Para la mejor Mamá del mundo-

    Margot Salazar...

    Amaste a muchos y diste mucho.

    Que las puertas del cielo se abran ampliamente para aceptarte,

    mientras que aquellos a los que dejaste atrás

    lloramos tu pérdida.

    Lloré mientras partías,

    Aún lloro estos días.

    Aunque te amé demasiado,

    No pude hacer que te quedaras.

    Tu corazón de oro dejó de latir,

    Tus manos trabajadoras ahora descansan,

    Dios rompió mi corazón para probarme

    Él solo se lleva a los mejores.

    Palabras de Sabiduría

    Uno

    Samantha salió de su Audi y siguió su camino a través del estacionamiento de la entrada del Asilo Skyland. Entró a través de la puerta corrediza de vidrio y fue recibida por la enfermera que se encontraba en recepción, Hola señorita Stevens.

    Samantha sonrió, Hola Betty, ¿Cómo se encuentra la abuela el día de hoy?

    Betty sonrió de manera triste Igual que siempre señorita Stevens.

    Samantha asintió calladamente y siguió su camino a través del largo corredor que la llevaría al cuarto de su abuela.

    El Asilo Skyland era el mejor asilo en el área. Le costaba a Sam más de cuatro cifras el mantener a su abuela en ese lugar, pero en lo que Sam concernía lo valía totalmente. Su abuela tenía los mejores cuidados y el mejor personal a su disposición. Hasta tenía su propio cuarto privado.

    Sam entró al cuarto de su abuela y cerró la puerta detrás de ella sin hacer ruido. No importa cuántas veces entrara a través de esa puerta, Sam siempre tenía que prepararse mentalmente para ver a su abuela. La que alguna vez fue una mujer vibrante y guerrera había sido totalmente destruida por una enfermedad llamada esclerodermia. Su abuela había sido siempre una mujer pequeña alcanzando el metro con cincuenta y siete al estar de pie, pero había perdido tanto pero recientemente que ya nada de lo que usaba le quedaba bien. Sus manos, alguna vez nutridas, habían comenzado a curvarse hacia adentro causándole un dolor constante. Durante la última visita de Sam el doctor le había informado que la enfermedad había llegado finalmente a un punto crítico y que ésta había comenzado a afectarle el corazón, los pulmones y su cerebro. De lo único que no estaban seguros es de cuanto tiempo de vida tenía todavía, pero estaban haciendo lo posible por mantenerla cómoda, lo que significaba que la abuela dormía la mayor parte del tiempo.

    Mientras Sam se acercaba a la cama de su abuela se sorprendió y regocijó de alegría al encontrarla despierta. Sam le sonrió, ¡Hola toots!

    La abuela sonrió, Hola cariño.

    ¿Cómo te sientes el día de hoy? preguntó.

    Igual que siempre – algunos días son mejores que otros, contestó la abuela,

    Sam abrió su bolso y sacó un pequeño contenedor para llevar de un restaurant, Te traje algo especial hoy abuela.

    Su abuela se sentó un poco más derecha, Ooh, amo las sorpresas.

    Sam esbozó una sonrisa, Lo sé, Abrió la pequeña caja blanca y le mostró a su abuela tres camarones jumbo preparados con coco.

    Su abuela tomó la caja, Espero que no planearas que compartiera algo de esto contigo. Hay solo los suficientes para mí.

    Sam se rio, Disfrútalos abuela, son todos tuyos.

    Mientras que la abuela de Sam disfrutaba de sus camarones preguntó, Entonces, ¿Cómo va ese negocio tuyo?

    Sam se encogió de hombros, Todo va bien. El negocio ha mejorado un poco por lo que hemos estado más ocupados, pero está bien.

    Samantha era dueña de su propia compañía de publicidad, Reach Out, Inc. Tan solo había estado en el negocio por cinco años, pero su agencia estaba clasificada como una de las mejores en la industria. Manejaban todo tipo de publicidad, desde empresas de comida hasta los chicos grandes como Warner Bros. y Sony. Sam amaba lo que hacía y tenía un gran equipo de gente creativa y confiable trabajando para ella, lo cual era muy importante considerando que pasaba la mayoría de su tiempo en el Asilo Skyland con su abuela.

    Pues, he estado tratando de tener una plática seria contigo, Samantha, comenzó su abuela.

    Sam sonrió, Soy toda oídos.

    Ahora es más que obvio que no voy a estar aquí por mucho tiempo y necesito saber que estarás bien sin mí. Creo que es tiempo de que encuentres a un hombre con el cual tengas algo estable. Sabes que no te estás volviendo más joven Samantha.

    Samantha suspiró de manera dramática, Abuela, solo tengo veintisiete años y toda una vida para encontrar a alguien, además prefiero pasar toda mi vida despertando aquí contigo que con algún hombre el cual solo va a masticarme y escupirme después.

    La abuela frunció los labios, Samantha Stevens, no te atrevas a dejar que un intento fallido en el matrimonio te disuada de entregar tu corazón otra vez. Spence no valía las lágrimas que perdiste en él. La abuela agitó su mano con desdén, Además, ni siquiera cuento eso como un matrimonio de verdad. Solo estuviste casada por tres meses antes de pedir el divorcio.

    Sam se había casado con Spence en una ceremonia sin sentido impulsada por el momento la cual terminó en un corazón roto. Sam había creído estar enamorada de Spence y el de ella hasta que un día llegó a casa y lo encontró en la cama con otra mujer. Esta experiencia le había destrozado el corazón y su ego el cual ya era frágil pues Sam no era del tipo ‘pequeña y delgada supermodelo.’ Ella inmediatamente dejó el apartamento que compartían para pedir el divorcio.

    Sam esbozó una pequeña sonrisa, Sigue siendo un matrimonio en los ojos de la ley, abuela. ¿Y qué si me gusta estar soltera? ¿Alguna vez pensaste en eso?

    A nadie le gusta ser soltero Samantha. Todos se sienten solos eventualmente. Tu abuelo partió hace siete años y nunca dejo de doler su partida. Los humanos no fueron destinados a ser criaturas solitarias querida; simplemente no está en nuestra naturaleza.

    Bueno, te lo diré abuela, si conoces a un hombre alto, oscuro y misterioso el cual tenga un trabajo, esté bien establecido, tenga un cuerpo el cual parezca hecho de ladrillos y ojos tan azules como el océano... consideraré el salir con él. ¿Trato?

    Los ojos de su abuela brillaron maliciosamente, ¿Me das tu palabra, Samantha? Porque cuando encuentre a ese hombre voy a esperar que salgas con él.

    Samantha rio desde el fondo de su corazón, Abuela, si logras encontrar a un hombre así sin dejar este lugar, ¡estaré más que feliz de cumplirte mi palabra!

    Su abuela aplaudió juntando sus manos, ¡Maravilloso! Tengo en mente justo al hombre para ti. Suele venir a verme unas cuantas veces a la semana. Creo que te gustará, él es bastante atractivo, aunque no recuerdo que me haya dado su nombre alguna vez – eso o solo no puedo recordarlo.

    De acuerdo, esperemos que esté aquí la siguiente vez que venga y me puedas presentar ante él, dijo mientras daba pequeñas palmadas su mano.Y ojalá y le atraigan las mujeres de talla grande porque si no tendrá un mundo de sufrimiento.

    Su abuela sonrió, Creo que ustedes dos tendrían hermosos bebes – con tu cabello marrón y sus ojos azul celeste – simplemente impresionantes.

    Samantha se quedó mirando a su abuela por algunos minutos. ¿Acaso estaba hablando seriamente sobre arreglar una cita con un hombre del cual ni siquiera había escuchado en su vida antes de este preciso momento? ¿Sin mencionar, el pensar sobre la idea sobre tener hijos? Sam sacudió la cabeza y sonrió.

    Y tu eres una mujer muy hermosa, Samantha. Es que no puedo entender cómo es posible que los hombres piensen que hueso y piel es sexy cuando las mujeres de mis días trabajaban tan duro para tener una figura de reloj de arena perfecta.

    Sam ignoró completamente el comentario sobre su figura y se concentró en el comentario sobre él bebé, Abuela, ni siquiera he conocido al hombre y, ¿ya estas planeando que tengamos hijos? ¿Qué tal si no me encuentra atractiva? O peor, ¿qué tal si yo no lo encuentro atractivo? ¿Qué tal si resulta ser un psicópata o un asesino serial? Abuela, ¿de verdad quieres que tenga bebés con un asesino serial? Samantha sacudió su cabeza, No, creo que lo mejor sería que no nos dejemos llevar mucho. Samanta tomó una pausa, ¿Cómo sabes que no está casado ya?

    Su abuela solo sonrió, Oh, yo sé que no está casado. Solo digamos que es mi instinto de abuela.

    Samantha se rió, Abuela, no puedes solo asumir cosas así sobre alguien en estos días. Samantha jadeó, ¿Qué tal si es un político?

    La abuela golpeó su brazo juguetonamente, Samantha Stevens algunas veces eres demasiado cínica para tu propio bien.

    Sam rio, ¡Lo he aprendido de los mejores, abuela!

    Su abuela suspiró, Sí, es desafortunado que te parezcas tanto a tu abuelo – Dios tenga en su gloria. Quiero tener una charla con él sobre eso cuando lo vea de nuevo.

    Bueno, procura darle un gran beso de mi parte cuando eso suceda.

    Alrededor de dos horas después Samantha se fue para que su abuela pudiera descansar un poco, pero prometió regresar al día siguiente. Mientras se iba, Samantha se detuvo en la estación de enfermería, Oye Betty, ¿se encuentra el doctor?

    Betty sonrió, Claro, el Dr. Simmons es el doctor en turno de hoy, deme un segundo y le diré que lo busca.

    Sam sonrió, Gracias Betty, de verdad lo aprecio.

    Cinco minutos después, el Dr. Simmons salió caminando por el pasillo. Sam siempre había lo había considerado un hombre atractivo para estar a finales de sus cuarentas. El medía alrededor de un metro ochenta de alto, con el cabello color rubio cenizo y ojos color avellana, pero lo consideraba un tanto viejo y un tanto delgado para sus gustos. Mientras se acercaba, el doctor extendió su mano, Hola Samantha, es bueno verte de nuevo.

    Sam

    , Hola Dr. Simmons. ¿Le importaría si le hago algunas preguntas sobre mi abuela?

    Para nada, contestó.Puedes preguntarme lo que sea que gustes.

    ¿Sabe si alguien más ha venido a verla? Ella me habló de un hombre que viene a verla algunas veces a la semana y las descripciones de él fueron tan detalladas que estoy comenzando a preocuparme.

    El Dr. Simmons sonrió de manera triste, Nadie ha venido a verla Samantha. Me temo que mientras más se aproxima alguien a su muerte su mente comienza a jugarles más trucos. Comienzan a ver toda clase de personas – sobre todo a aquellas que saben que ya han fallecido. Algunos hasta aseguran haber visto ángeles, pero son solo alucinaciones. Así que, si de casualidad llegas a verla mientras habla con alguien no la desmientas solo síguele el juego, no queremos confundirla más de lo que ya está.

    Sam asintió mientras comprendía, Gracias por su tiempo Dr. Simmons.

    Cuando quieras Samantha. Ten una buena tarde.

    Samantha regresó lentamente a su coche. El momento en el que se sentó en el asiento comenzó a llorar. Era obvio que el tiempo de su abuela se estaba acercando al final, pero no estaba lista para dejarla ir aún. Limpiándose sus lágrimas, Samantha salió del estacionamiento y se fue a casa.

    Dos

    El ángel de la muerte. Era un nombre el cual despreciaba, pero su vocación era la misma, aunque había de admitir que era mejor que ser llamado ‘La parca’ era aún peor. Todos los días se sentaba en los dormitorios, cuartos de hospital, autos, en la sala de las personas, junto a ellos en el parque – solo esperando el preciso momento en el que tendría que recibir sus almas hacía ‘el otro lado’. Algunas veces aquellos a los que ayudaba eran agradecidos con él tras haber estado sufriendo mucho dolor en sus vidas, y luego estaban aquellos que pataleaban y gritaban porque no estaban listos para irse o tenían miedo de lo que enfrentarían después de la vida que tuvieron. Pero, al final siempre es lo mismo... naces, vives, mueres. No hay segundas oportunidades en esta vida. Todos ellos solo tienen que esperar a renacer para tratar de arreglar lo que sea que jodieron en primer lugar – a veces aprenden, pero la mayoría del tiempo no lo hacen.

    Ithiel desplegó sus alas y observó como el sol salía por el cielo del este. No era la primera vez que se sentaba a observar a la luna dar paso al sol, y ciertamente no sería la última vez. Decidió que hoy iría a visitar a su guerrera favorita... Patricia Stevens. Ithiel podía sentarse con ella por horas y escuchar las historias que le contaba sobre su vida, sobre sus hijos y cuan orgullosa estaba de sus nietos. Siempre parecía hablar sobre una más que del resto – una mujer llamada Samantha. Constantemente presumía con orgullo sobre sus logros y su éxito, pero nunca faltaba el mencionar la falta de un hombre en su vida. Siempre lograba provocar una risita de Ithiel cada vez que Patricia decía cosas como, Mi Samantha vino por aquí el día de ayer. ¿Te he mencionado lo hermosa que es? Es bastante exitosa y sería una excelente conquista para cualquier hombre, después flexionaba sus cejas haciéndolo reír. Ithiel no tenía el corazón para decirle que no era un mortal, sino un ángel enviado para llevarla a casa, así que, el seguía sus fantasías.De acuerdo, Patricia, quizás tengamos suerte y ella y yo llegaremos exactamente el mismo día y, si ella es todo lo que dices que es, estaré más que encantado de sentarme y platicar con ella.

    ¿Platicar con ella? Mi querido y dulce muchacho, puede que quieras hacer más que eso, de otra manera puede que pierdas la oportunidad de tu vida. ¡Tú solo espera! Una vez que la veas – ¡ella te dejará sorprendido!

    El recuerdo hizo que Ithiel sonriera.

    Manteniéndose invisible al ojo humano, Ithiel extendió sus alas y se elevó hacía el cielo. Sabía que Patricia seguiría dormida tan temprano en la mañana, pero a él no le importaba. Se sentaría silenciosamente en su cuarto y esperaría pacientemente hasta que despertara.

    Tres

    Patricia despertó sintiéndose herida y adolorida. Pasó otra noche soñando sobre su madre. Ellas se encontraban hablando en el parque, pero por la vida de ella no podía recordar de que habían estado hablando. Suspirando, Patricia dio vueltas hasta pararse de la cama y se abrió paso hasta el baño. Después de completar su ritual matutino y vestirse para el día regresó a su habitación para encontrarse con su apuesto visitante sentado en una de las sillas grandes.Buenos días, ella dijo sonriendo.Te perdiste a Samantha de nuevo el día de ayer, pero está bien, ella vendrá el día de hoy más no estoy segura de a qué hora. Le dije sobre ti, pero por mi vida, no puede recordar tu nombre.

    Ithiel sonrió, Buenos días Patricia. Te ves adorable el día de hoy y espero conocer a tu Samantha un día.

    Patricia desfiló a través de la habitación, Bueno, una mujer debe de mantener las apariencias – tu solo nunca puedes saber quién va a entrar a través de tu puerta.

    Ithiel rio, Puede que tengas razón. Algunas veces la gente tiende a aparecer inesperadamente y que vergonzoso sería ser encontrado con los pantalones abajo – por así decirlo.

    Patricia soltó una carcajada, ¡Oh, realmente me encanta tu compañía Ithiel! ¡Oh! ¡Recordé tu nombre! ¡Qué tal!

    Nunca dudé ni por un minuto sobre que podrías recordarlo, Patricia. Ithiel se levantó, ¿Te importaría ir a caminar por los jardines esta mañana? Es una hermosa mañana.

    Patricia pasó su mano alrededor del brazo de Ithiel, Sería un honor.

    Ithiel escoltó a Patricia afuera hacía los jardines. Aún era bastante temprano por la mañana, por lo que la mayoría de los residentes del Skyland aún se encontraban en la cama. El cielo era de ese tono brillante de blanco que solo existe en las primeras horas de la mañana antes de que el sol salga y el cielo se torne azul. Los pájaros cantaban felizmente en los árboles mientras que una suave brisa cálida acariciaba sus caras.El sol se siente maravilloso en mi piel, dijo Patricia girando su cara hacia el sol.Siempre parezco tan fría últimamente. Es casi como si nada de lo que haga pudiera calentarme estos días. Ni apilarme ropa parece funcionar como lo hacía.

    Patricia volteó sus ojos hacía Ithiel, ¿Alguna vez te he mencionado lo bonito que son tus ojos? Son como el color del cielo en un día despejado.

    Ithiel sonrió, No lo habías hecho, pero gracias.

    Ithiel guio a Patricia hacia una de las sillas del jardín y la ayudó a sentarse. Cuando Ithiel se sentó junto a ella, Patricia volteó hacía él y dijo, Ithiel, sé que no tengo mucho de vida. También sé que no eres un humano y que lo más probable es que estés aquí para llevarme a casa o verme partir o lo que sea que haces.

    Ithiel alzó sus cejas sorprendido, ¿Y cómo sabes eso?

    Patricia soltó una risilla, "Para empezar, eres demasiado hermoso para ser un humano. Es casi como si tuvieras un brillo etéreo alrededor de ti. Segundo, parezco sentirme totalmente tranquila en tu presencia – ni siquiera mi querida y dulce Samantha logra hacerme sentir de esa manera en mis mejores días. Y, por último, nadie parece verte o notarte a excepción de mí, y dudo que las enfermeras te dejen pasar como si nada en mi cuarto

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1