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La lucha por una vida digna: Memorias de Alfredo Barrantes Silva, fundador de la Villa Poeta José Gálvez Barrenechea (1950-1973)
La lucha por una vida digna: Memorias de Alfredo Barrantes Silva, fundador de la Villa Poeta José Gálvez Barrenechea (1950-1973)
La lucha por una vida digna: Memorias de Alfredo Barrantes Silva, fundador de la Villa Poeta José Gálvez Barrenechea (1950-1973)
Libro electrónico157 páginas2 horas

La lucha por una vida digna: Memorias de Alfredo Barrantes Silva, fundador de la Villa Poeta José Gálvez Barrenechea (1950-1973)

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La Lima Metropolitana que conocemos hoy, sin duda alguna, no es la capital que existía en el país a inicios del siglo XX. Hasta mediados de ese siglo, el Perú fue un país eminentemente rural. Eran una minoría los peruanos que vivían en la costa y en Lima en particular. Esto cambió drásticamente cuando miles y miles de compatriotas andinos decidieron mudarse a la costa y a la capital en búsqueda de mejoras sustanciales para sus propias familias. La migración que se produjo entonces y que duró por varias décadas, fue por momentos tan masiva que generó nuevas fracturas sociales entre la población. Si bien es cierto se ha estudiado este fenómeno en distintas investigaciones a lo largo de las últimas décadas, nunca se ha recogido un testimonio tan directo y tan profundo como el que publicamos ahora. Este libro representa, probablemente, la primera memoria publicada acerca de la formación de una barriada a mediados del siglo XX. Por tanto, es una fuente histórica de invaluable valor para conocer con mayor detalle este proceso que dio como resultado la formación de la villa José Gálvez Barrenechea, hoy parte de Villa María del Triunfo. En ese sentido, estas memorias reflejan la lucha de estos primeros pobladores por una vida digna, así como las dinámicas políticas y económicas de la época.

IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento9 abr 2020
ISBN9780463818749
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    La lucha por una vida digna - Alfredo Barrantes Silva

    Prólogo de Wiley Ludeña Urquizo

    Lima como objeto de narración histórica y discurso historiográfico no es precisamente una tarea de larga data como la historia de la ciudad misma. Las primeras señales, más vinculadas al ejercicio de la crónica y a la evocación literaria, pero con indiscutibles referencias de carácter histórico, apenas se hicieron evidentes tras la instauración de la República. Una auténtica primera avanzada del siglo XIX la constituyen, por un lado, algunas de las mejores crónicas escritas sobre la capital peruana por viajeros como Robert Proctor, Leònce Angrand, Robert Krause, Ernest W. Middendorff o Max Radiguet, entre otros. Y, por otro, los primeros estudios sobre la ciudad realizados por personalidades como José María Córdova y Urrutia y su Estadística histórica, geográfica, industrial y comercial de los pueblos que componen las provincias del departamento de Lima (1839) o Manuel A. Fuentes y su célebre Lima. Apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres (1867).

    Lima se vuelve sujeto/objeto de conciencia histórica como consecuencia de los profundos cambios que empezaría a experimentar a partir de mediados del siglo XIX, tras una suerte de primer distanciamiento racional respecto a la ciudad emprendida, primero, por parte de la élite intelectual oligárquica y su historia «oficial». Y, posteriormente, por acción de las historias alternativas surgidas a partir de los años sesenta del siglo pasado con el afán de desentrañar esa otra Lima ignorada o negada.

    La historia de Lima construida desde los imaginarios del poder se hizo desde sus orígenes abiertamente selectiva, discriminatoria y sesgada. Se trata de una historiografía —al menos aquella de raíz prohispánica, blanca y criolla— que ha construido una posverdad histórica de múltiples exclusiones, como el de «desparecer» prácticamente 3,000 años de historia previa para sostener que la historia de la ciudad de la capital del Perú se origina con su fundación española en 1535. O dejar como subtexto la imagen de una ciudad arcádica en fiesta perpetua y misa continua: casi un sublime hortus clonclusus.

    Es esta historiografía que entre otras operaciones ideológicas consiguió construir un perfil social para Lima de rostro de europeo, blanco y criollo, relegando hasta la sombra el rostro real de una ciudad de raíz mestiza y multiétnica incuestionable. Ya en la Lima de 1614, de una población de 24,650 habitantes, existían 10,386 «negros» que con la población «mestiza», «mulata» e «india» representaban el 53.6% del total como lo consignara Buenaventura Salinas y Córdova en 1630. Lima era entonces (y sigue siéndolo) una ciudad mestiza, afro y andina como recién la «descubrimos» ahora.

    Esta es la historiografía que ha contado la evolución urbana y de la vivienda de Lima como una sucesión armónica cada vez más depurada de estilos y grandilocuencia constructiva de barrios y ejes consolidados (Paseo Colón, Santa Cruz, Miraflores, San Miguel y otros), así como de «casonas señoriales», villas suburbanas o «chalets» de matriz europea y americana. Esta es la historia solo de la Lima «plana» y del espacio confinado en el triángulo Lima-Callao-Chorrillos-Lima, que a fuerza de persuasión todos asumimos como si fuera la historia de toda la metrópoli. No obstante que la Lima de hoy no es nunca más una ciudad plana (más del 60% de su territorio ocupa zonas de laderas) y más del 70% de lo edificado no tiene ninguna filiación tipológica con la privilegiada serie edificatoria de la elite tradicional y moderna. Hasta la arquitectura de los nuevos ricos de Lima y de la llamada clase media emergente, representa la voluntad de construir su propia ciudad y otra ciudad distinta, no necesariamente mejor.

    El otro fenómeno que guarda relación con los déficits historiográficos y teóricos, pero que revela como pocos el grado de discriminación, prejuicios e indolencia tiene que ver con la cartografía urbana de Lima. Es interesante observar como hasta los planos en detalle realizados a partir de mediados de los noventa por el COFOPRI —exceptuando algunos cientos de planos de «lotización» presentados por cada barriada desde mediados del siglo XX— el territorio de las barriadas se representaba en la cartografía de Lima como «manchas» indeterminadas sin nombre propio y ningún perfil urbanístico en contraste con la cartografía de la ciudad formal y legal representada de manera precisa con calles, manzanas y la base edilicia respectiva. La barriada como territorio negado. O como una ciudad invisibilizada deliberadamente hasta su enfática desaparición cartográfica.

    Vicente Espinoza publicó en 1988 Para una historia de los pobres de la ciudad (Ediciones Sur, Santiago de Chile). Una historia de esa otra Santiago ocupada y construida por los pobres, marginados o excluidos del proyecto oficial. Si bien en el caso peruano, la historia de los pobres urbanos ha sido siempre un objeto de estudio en la historiografía social y política, no ha ocurrido ello en la tradición de la historiografía urbana peruana, sobre todo aquella dedicada al siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

    En este contexto el tema de las barriadas vinculada con la llamada «ciudad popular» no ha registrado aun historias consolidadas y sistemáticas desde sus orígenes en contraste con aproximaciones de orden teórico sobre su naturaleza y diversidad tipológica. La tradición de estudios sobre la barriada limeña tampoco registra una larga data. El informe Barriadas de los alrededores de Lima (1953) preparado por la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo, puede considerarse como el primero dedicado específicamente al tema de las barriadas y su sistematización tipológica en función de criterios como el del régimen de propiedad de los terrenos invadidos.

    Si bien los primeros estudios como los de Carlos E. Paz Soldán Lima y sus suburbios (Universidad Nacional de San Marcos, 1957), José Matos Mar «Informe preliminar sobre el estudio de las barriadas marginales» (La Prensa, 24.01.1958), Las barriadas de Lima 1957 (IEP, 1966, 1977) y Adolfo Córdova La vivienda en el Perú. Estado actual y evaluación de las necesidades (Comisión para la Reforma Agraria y la Vivienda, 1958), siendo básicamente estudios dirigidos a la descripción y análisis empírico de diversos casos, registran una serie de referencias de orden histórico sobre el origen y evolución de las barriadas en Lima. Los mismos no constituyen investigaciones con objetivos de registro histórico sistemático (con la periodización respectiva) del proceso de evolución y desarrollo de la barriada limeña en su conjunto. Las primeras historias de largo tiempo empezarán a aparecer recién en la investigación urbana de los setentas en trabajos como los de David Collier, Rocío Valdeavellano, Jean Claude Drian, Eberhard Kroβ y Max Meneses Rivas.

    La barriada presentada por David Collier en Barriadas y élites: de Odría a Velasco (IEP, 1978) recoge una mirada transversal deliberadamente plural en la convocatoria de una serie de rasgos preeminentes, los cuales serán los que ordenen la historia y designen la particularidad de cada etapa. El contexto de base: una sociedad tensada entre la persistencia de una aristocracia agraria prácticamente semifeudal y un proceso de modernización autoritaria y dependiente que genera la emergencia de nuevos actores urbanos.

    Una de las primeras historias narradas con conciencia de historiar un fenómeno urbano complejo como el de las barriadas, es la de Jean Claude Driant. Su trabajo tiene un título más que significativo: Las barriadas de Lima. Historia e interpretación (DESCO-IFEA, 1991). Se propone describir la evolución de las barriadas de la ciudad de Lima desde su origen hasta la etapa de cierre del trabajo, 1987. Probablemente su formación de geógrafo y urbanista, coloca a Driant en la perspectiva de una lectura de la barriada limeña conectada estrechamente con la dinámica urbana del conjunto de la ciudad de Lima.

    Teniendo siempre como marco de referencia el contexto y los factores del orden político, social y económico las diversas interpretaciones del proceso histórico de la barriada limeña, estuvieron signadas por una serie de enfoques particulares. La historia de la barriada limeña que construye Max Meneses en El movimiento de pobladores en Lima 1900-1988 (Universidad Nacional de San Marcos, 1990) se estructura por ejemplo desde la perspectiva del desarrollo del «movimiento de pobladores» (habitantes de barriadas) como parte constitutiva de los movimientos sociales y políticos desarrollados en el Perú del siglo XX.

    La historia de las barriadas que reseña Eberhard Kroβ en su Die Barriadas von Lima. Stadtentwicklungsprozesse in einer lateinamerikanischen Metropole (Bochumer Geographische Arbeiten, 1992) se desenvuelve en estrecha conexión con cuatro ámbitos de referencia: las condiciones geográficas del territorio en el que se asienta Lima, el factor demográfico, la estructura espacial del sistema territorio-ciudad-vivienda en el Perú, así como las condiciones y objetivos políticos, sociales y económicos de cada período de gobierno sucedido desde el oncenio leguiísta (1919-1930) hasta el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985).

    No obstante que persisten aun una serie de aspectos de la realidad del mundo de la barriada inexplorados o por profundizar más. Por ejemplo, el de la dimensión urbanística morfológica o el dominio de las subjetividades de lo urbano, entre otros temas. Los diversos planteamientos de historización de la barriada limeña han empezado a develar desde cada uno de los enfoques y objetivos temáticos, una serie de rasgos característicos comunes y distintos a cada etapa de desarrollo. Sin embargo, esta realidad urbana, el de las barriadas en sus diversas manifestaciones, resulta aún un dominio cuyo conocimiento histórico demanda aun lecturas cada vez más finas, integradas e integrales para reconstruir procesos que registran su propia especificidad en conexión con el desarrollo de la metrópoli.

    En este propósito, ¿qué importancia puede tener en la plasmación de una nueva historiografía urbana el testimonio de un dirigente de una barriada que da cuenta el día a día de los orígenes y consolidación de la hoy exbarriada Villa Poeta José Gálvez Barrenechea?

    Testimonios elaborados «desde dentro» tienen un gran valor para estructurar una narración histórica validada por una diversidad de fuentes primarias, sobretodo de aquellas que recogen el mundo de lo cotidiano y el de la subjetividad individual y colectiva de los habitantes de la ciudad popular. La posibilidad de desarrollar una micro y macro historia del mundo de las barriadas está conectada con estos presupuestos. Otro valor adicional de este tipo de documentos es que se trata de un tipo de registro absolutamente infrecuente: son contados los casos de dirigentes de invasiones y barriadas que hayan dejado testimonios escritos más allá de registros orales o visuales. De ahí su importancia y excepcionalidad independientemente de si el documento posee un contenido valioso o no.

    Este es el caso de este libro. Se trata de la memoria escrita por quien integró por más de doce años la Junta Directiva de la Asociación de Poseedores de Terrenos de la Villa Poeta José Gálvez Barrenechea. El manuscrito original contiene 64 folios debidamente numerados entre la carátula, el prólogo y el cuerpo del texto. En su momento el propio autor se encargó de difundir este texto a través de un limitado número de copias en carbón. El ejemplar objeto de la presente publicación es uno conservado por los descendientes, como indica la autora de la introducción, Maribel Arrelucea Barrantes, nieta del autor de la memoria.

    Existen cientos de «memorias» como instituciones existen. Pero seguramente no existen numerosas «memorias» como testimonios de la creación de una hoy exbarriada como Villa Poeta José Gálvez Barrenechea, a medio camino entre las memorias de gestión y el recuento de acontecimientos de importancia en el devenir del barrio. Este es el mérito indiscutible del documento. La historia descrita en la memoria abarca el periodo de 1956 a 1968.

    El texto originalmente se estructura en base a quince capítulos cuya numeración y secuencia sugiere un aparente error que no es tal. En realidad se trata de doce capítulos que registran en el tiempo la serie de

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