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Ardiente secreto

Ardiente secreto

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Ardiente secreto

valoraciones:
4.5/5 (9 valoraciones)
Longitud:
96 páginas
1 hora
Editorial:
Publicado:
Mar 31, 2020
ISBN:
9788417902605
Formato:
Libro

Descripción

"Se encontraba en esa edad decisiva en la que una mujer empieza a lamentar el hecho de haberse mantenido fiel a un marido al que al fin y al cabo nunca ha querido, y en la que el purpúreo crepúsculo de su belleza le concede una última y apremiante elección entre lo maternal y lo femenino. La vida, a la que hace tiempo parece que se le han dado ya todas las respuestas, se convierte una vez más en pregunta, por última vez tiembla la mágica aguja del deseo, oscilando entre la esperanza de una experiencia erótica y la resignación definitiva. Una mujer tiene entonces que decidir entre vivir su propio destino o el de sus hijos, entre comportarse como una mujer o como una madre. Y el barón, perspicaz en esas cuestiones, creyó notar en ella aquella peligrosa vacilación entre la pasión de vivir y el sacrificio".
"Pequeña joya que reúne dentro de ella todo lo mejor del autor y que desde el principio logra atraparnos, seducirnos."
Lola Santiago, ABC
"Esta novela corta destaca por dos motivos que dejarán huella en el lector: los sentimientos de indefensión del hijo de la protagonista y sobre todo, la insuperable descripción de la figura del seductor."
J.M. Cabrales Arteaga, El Diario Montañés
"La historia de una conquista amorosa se convierte en la crónica del paso de la infancia a la adolescencia, casi siempre doloroso."
J.M. Goicoechea, Tiempo
Editorial:
Publicado:
Mar 31, 2020
ISBN:
9788417902605
Formato:
Libro

Sobre el autor

Stefan Zweig (1881-1942) was an Austrian novelist, poet, playwright and biographer. Born into an Austrian-­Jewish family in 1881, he became a leading figure in Vienna's cultural world and was famed for his gripping novellas and biographies. At the height of his literary career, in the 1920s and 1930s, he was one of the most popular writers in the world: extremely popular in the United States, South America and Europe - he remains so in continental Europe - however, he was largely ignored by the British public. Zweig is best known for his novellas (notably The Burning Secret, The Royal Game, Amok, and Letter from an Unknown Woman; novels (Beware of Pity, Confusion, and the post­humously published The Post Office Girl); and his vivid psychological biographical essays on famous writers and thinkers such as Erasmus, Tolstoy, Balzac, Stendhal, Nietzsche, Dostoevsky, Dickens, Freud and Mesmer. In 1934, with the rise of Nazism, Zweig fled from Salzburg to London, then to New York, and finally to Brazil. Zweig's memoir, The World of Yesterday, was completed in 1942, one day before Zweig and his second wife were found dead, following an apparent double suicide.


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Ardiente secreto - Stefan Zweig

STEFAN ZWEIG

ARDIENTE SECRETO

TRADUCCIÓN DEL ALEMÁN

DE BERTA VIAS MAHOU

ACANTILADO

BARCELONA 2020

CONTENIDO

EL PARTENAIRE

PRONTA AMISTAD

TERCETO

EMESTIDA

LOS ELEFANTES

ESCARAMUZA

ARDIENTE SECRETO

SILENCIO

LOS MENTIROSOS

HUELLAS A LA LUZ DE LA LUNA

EL ATAQUE

TORMENTA

PRIMER ATISBO

DESCONCERTANTE OSCURIDAD

EL ÚLTIMO SUEÑO

EL PARTENAIRE

La locomotora emitió un grito ronco. Había alcanzado el Semmering. Durante un minuto los negros vagones descansaron en la luz plateada de las alturas, arrojaron unas cuantas personas, se tragaron otras, unas voces enojadas cruzaron de un lado a otro, después la máquina enronquecida volvió a gritar allí delante y, traqueteando, arrastró la oscura cadena hacia abajo, en dirección a la entrada del túnel. Nítido, extenso y con fondos claros, barridos por el viento húmedo, volvió a aparecer el paisaje.

Uno de los recién llegados, un joven que inspiraba simpatía por lo correcto de su indumentaria y la elasticidad natural de sus andares, se adelantó a los demás para tomar un coche de punto que le llevara hasta el hotel. Sin prisa, los caballos trotaron por el camino en cuesta. La primavera se dejaba sentir en el aire. En el cielo revoloteaban esas nubes blancas, revoltosas, que sólo se dan en los meses de mayo y junio, esos compinches blancos, aún jóvenes y revolantes, que, juguetones, corren por la pista azul, para en un instante ocultarse tras las altas montañas; que se abrazan y huyen, que tan pronto se arrugan como si fueran pañuelos de bolsillo, tan pronto se deshilachan formando tiras y por fin, bromeando, les ponen a las montañas boinas de color blanco. También allá arriba el viento se mostraba intranquilo y sacudía los descarnados árboles, húmedos aún por la lluvia, con tanta fuerza que sus articulaciones crujían suavemente, lanzando lejos de sí miles de gotas que centelleaban como si fueran chispas. De cuando en cuando parecía que una fresca fragancia a nieve bajaba de las montañas. Entonces, al respirar, se percibía algo dulce y al mismo tiempo cortante. Todo en el aire y en la tierra era movimiento y efervescente impaciencia. Silenciosos, los caballos corrieron resoplando por el camino que ahora discurría cuesta abajo. Los cascabeles resonaban muy por delante de ellos.

En el hotel lo primero que hizo el joven caballero fue consultar la lista de los huéspedes, que leyó a toda prisa, sintiéndose de inmediato decepcionado. «En realidad, ¿para qué he venido aquí?—empezó a preguntarse, intranquilo—. Estar aquí solo en las montañas, sin compañía, es peor que quedarse en el despacho. Es evidente que he llegado demasiado pronto o demasiado tarde. Nunca tengo suerte con mis vacaciones. No encuentro un solo nombre conocido entre todas estas gentes. Si al menos hubiera alguna mujer, alguien con quien mantener un pequeño coqueteo, aunque sea sin consecuencias, algo para poder pasar esta semana sin desesperarme del todo.» El joven, un barón perteneciente a la no muy prestigiosa nobleza del funcionariado austriaco, empleado en la administración, se había tomado aquel pequeño permiso sin mucha necesidad, en realidad únicamente porque todos sus colegas habían obtenido una semana de vacaciones en primavera y él no quería regalarle la suya al ministerio. Aunque no desprovisto de aptitudes para la vida interior, consciente de su incapacidad para la soledad, poseía un carácter enteramente mundano, y como tal era apreciado y bien visto en todos los círculos. No sentía ninguna inclinación a enfrentarse solo consigo mismo y en lo posible evitaba esos encuentros, porque en absoluto deseaba un conocimiento más íntimo de su propia persona. Sabía que necesitaba el roce con las personas para que todo su talento, el calor y la alegría desbordante de su corazón cobraran vida, y que a solas se sentía frío e inútil, como una cerilla metida en la caja.

Contrariado, deambuló por el vestíbulo vacío e, indeciso, tan pronto hojeaba los periódicos como tocaba un vals al piano en la sala de música, aunque sin conseguir que de sus dedos brotara el ritmo. Al fin, disgustado, se sentó y miró hacia fuera, contemplando cómo lentamente iban cayendo la noche y la niebla que, como un vapor grisáceo, surgía de entre los abetos. Así, sin hacer nada, nervioso, desmigajó una hora. Después se refugió en el comedor.

Allí de momento no había más que un par de mesas ocupadas, que recorrió de una rápida ojeada. ¡En vano! No había ningún conocido. Sólo allí—e indolente, devolvió el saludo—, un entrenador, y más allá, un rostro que le resultaba familiar, de la Ringstrasse. Por lo demás, nada. Ninguna mujer, nada que prometiera una aventura, aunque fuera fugaz. Su fastidio fue en aumento. Era uno de esos hombres jóvenes a los que su hermoso rostro les ha favorecido mucho y en los que todo está constantemente dispuesto para un nuevo encuentro, para una nueva experiencia; uno de esos jóvenes que siempre se hallan en tensión, para lanzarse a lo desconocido de una nueva aventura; a los que nada les sorprende, porque, estando siempre al acecho, lo calculan todo; a los que no se les escapa ninguna oportunidad erótica, porque ya al primer vistazo captan a cada mujer desde el punto de vista sensual, tanteando y sin distinguir si se trata de la esposa de su amigo o de la criada que les abre la puerta que conduce hasta ella. Cuando uno con cierto desdén califica a estos hombres de «cazadores de mujeres», lo hace sin saber cuánta verdad, cuánta capacidad de observación ha quedado plasmada en el término, pues, en efecto, todos los instintos apasionados de la caza, el rastreo, la excitación y la crueldad moral vibran en la vigilancia infatigable de semejantes individuos. Están permanentemente a la espera, siempre preparados y decididos a seguir una aventura hasta el borde del abismo. Siempre cargados de pasión, aunque no se trata de la del enamorado, sino de la del jugador, frío, calculador y peligroso. Entre ellos los hay perseverantes, a los que más allá de la juventud, y gracias a esa expectación, la vida entera se les convierte en una incesante aventura, a los que un único día se les descompone en cientos de pequeñas experiencias sensuales: una mirada al pasar, una sonrisa fugaz, el roce de una rodilla cuando se sientan frente a alguien. Para ellos, la experiencia sensual es una fuente que fluye eternamente, alimentando y estimulando su vida.

Aquí no había con quien iniciar un juego. Eso lo vio de inmediato. Y ninguna irritación resulta más enojosa que la del jugador que, con las cartas en la mano, convencido de su superioridad, se encuentra sentado frente al tapete verde y espera en vano un partenaire. El barón pidió un periódico. De mal humor, recorrió las líneas por encima, pero sus pensamientos eran torpes y, como si estuvieran ebrios, tropezaban siguiendo las palabras.

Entonces oyó, detrás de él, el murmullo de un vestido y una voz que, ligeramente enojada y en un tono afectado, decía:

Mais tais-toi donc, Edgar!

Junto a su mesa un vestido de seda crujió. Alta y exuberante una figura pasó junto a él, ensombreciéndole, y tras ella, con un traje de terciopelo negro, un muchacho pequeño, pálido, que le rozó con una mirada de curiosidad. Ambos se sentaron frente a él, en una mesa reservada. El niño ostensiblemente preocupado por comportarse con una corrección que parecía contradecir la oscura inquietud que se leía en sus ojos. La dama—y el barón sólo se había fijado en ella—tenía un aspecto muy

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Ardiente secreto

4.3
9 valoraciones / 8 Reseñas
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Reseñas de lectores

  • (4/5)
    Five pretty powerful longish short stories.The title story tells of an experienced seducer on a boring holiday; he entertains himself by befriending a lonely twelve-year old boy, with the aim of getting to the mother through the son. As the child realises the man's overtures of friendship were nothing but a ploy, he sets out to ruin the developing relationship, which he barely understands...The other four stories all have a theme of madness or obsession:-The Royal Game tells of a chess match during a cruise. The main protagonist is a stolid world champion...but his rival developed a fixation with the intricacies of the game while in lengthy solitary confinement.-Amok also takes place on a ship, where the narrator encounters a doctor returning home from the colonies, after a tragedy This was for me the weakest of the collection, not ringing true at all.-Fear was a BRILLIANT evocation of a well to do wife facing blackmail and possible exposure from a meaningless liaison. The constant terror, temptation to confess...was wonderfully conjured up.-Letter from an Unknown Woman, while a tearjerker was, again, very OTT. A woman writes to an author- we must assume from the letter that she's already dead- and recalls their (brief) shared history. She was the young daughter of neighbours, adoring him from afar; later they had a brief liaison, meaning everything to her, while he never gave her another thought. The sadness of someone's entire life given up to a pretty worthless human being, while he has no recollection of her...Pretty gripping read.
  • (3/5)
    Well, I enjoyed this more than 'Twenty-Four Hours in the Life of a Woman'. It was as corny as hell but insightful about the human condition nonetheless. The central conceit - a Lothario attempting to seduce a woman through befriending her son and how this backfires on him - is an entertaining one. It was light enough to fit into my work bag and not to tax me on my morning commute.
  • (5/5)
    This is one of the best novella's I've ever read. A rather simple story of a visitor to a spa who finds himself attracted to a lady visitor and, to get her attention, befriends her young son. Soon after that, the story switches focus to the son, who initially is proud to have such an old friend, then feels betrayed and finally -- in a brilliant ending -- feels he has discovered the Adult's Secret.I love Zweig's clear prose and it's a shame he isn't more widely read (or more widely translated) as he used to be.
  • (5/5)
    Really enjoyed this short one! Zweig was a fantastic writer, somehow in this story was able to make you feel sympathy for all three of the main characters, despite their different personalities and goals; an bon vivant serial seducer, a woman trapped in an unhappy and unfaithful marriage, and a pretty self absorbed immature pre teen.
  • (4/5)
    Over the past months I've read a number of Zweig's short stories and novellas and I've been struck by a common pattern. Zweig's settings and characters are almost invariably old-world Mitteleuropean but, on the other hand, the author's quasi-Freudian approach to analysing the conflicting emotions of his protagonists is very modern for its time. Zweig was writing against the backdrop of the rapidly changing world of the inter-war years and it seems that his books, with their internal friction between setting and style, reflect a feeling of flux, of being on the cusp of great upheavals, a tug-of-war between the old and the new."Burning Secret" is no exception. It tells of a member of the minor aristocracy, "the Baron", who is a guest at an Austrian hotel/sanatorium and who attempts to seduce a beautiful and seemingly well-off woman who is staying there with her twelve-year old son. The Baron at first successfully manipulates the son to get to the mother. The boy however soon realises that he is being used, and although he is still sexually innocent, he realises that the drama unfolding before him is part of a secret adult world to which he has not yet gained access. He spends the rest of the novella playing the "terzo incomodo", as the Italians say, getting a perverse kick out of thwarting the adults' attempts to spend time together.The book is an often intense coming-of-age novella, a psychological study of an adolescent's roller-coaster of emotions and the mental turmoil which precedes young adulthood. Veteran translator Anthea Bell brilliantly conveys Zweig's highly-charged writing in this attractive Pushkin Collection edition.
  • (5/5)
    A beautifully written novella about loss of innocence and the "burning secrets" of life and love. This is my first Stefan Zweig read and I am really impressed. Reading this novella started off a year long group read of Zweig works, and I eagerly anticipate the next books I will be reading. This book has everything I look for; great characters, a compelling plot, and above all, absolutely beautiful writing!
  • (4/5)
    A lonely twelve-year-old boy Edgar, befriended a charming,lady-killer baron.it was some time before the naive Edgar realizes the true motives behind the Baron's kindness and interest, When his adored friend meanly give up on his friendship and turns his seductive attentions to his mother, the boy's jealousy and insecurity feelings of betrayal become uncontrollable, Once Edgar recognizes the truth,he is invaded by new and previously unknown emotions and new behaviors.....
    It was painful for that boy, who progresses from his childish dreams into the adult world of Deception ,dishonest and evil in only a few days......

    Edgar's mother was at first resistant to the Baron charms......

    but after a while she was getting many mixed feelings of regretting having stayed faithful to a husband she never really loved,she is still young ,beautiful and desirable, an urgent choice between maternal and feminine love........her son was her inner voice of conscience...



  • (4/5)
    The Book Report: Wet, drippy little Edgar, his bored, would-be glam mama Mathilde, and the louche horndog Count Otto meet in an Austrian mountain resort. Otto takes a fancy to Mathilde, since she's a visibly bored Jewess of a certain age. He decides he'll lay siege to her virtue via befriending little larva Edgar, who mistakes his overtures for real friendship because it's never occurred to him that adults lie, cheat, and steal in pursuit of sex. After revolting Count Otto thinks he's about to achieve the leg-over, he drops Edgar, and his troubles begin. Hell hath no fury, apparently, like a barely pubescent boy disappointed in love. What this nasty little child dreams up to do to the perfidious, selfish adults is really quite impressive! In the end, his life is completely changed, and one rather trembles at the path his future will take...*cue Horst Wessel*....My Review: Peopled with deeply dislikable characters, and set in an anonymous vacation destination with no sense of permanence, it's a little hard to invest in the dramatis personae for a goodly stretch of time. I don't think I ever really did all the way. I don't care at all about anyone here, in that if each of them had fallen off an Alp I would've pursed my lips, tutted, and gone about my day.But the story is a very involving one, paradoxically, because the nature of love comes in for a pretty thorough and fairly damning examination, one that would have seemed very risky for Jewish Zweig to conduct so openly in 1913, the year it was published. The love of mother for son, of son for mother, and mother for sex is explicitly explored. The love of any one of these people for anything is revealed in all its unglory as deeply selfish and terribly destructive, as my cynical heart believes love always to be. (Want to screw up a friendship? Fall in love with your friend! *bang* goes any hope of remaining on good terms...but I digress.)A movie version of this novella, starring Faye Dunaway, appeared about 25 years ago. It wasn't very good. I am amazed at that, since Zweig's writing is so clear and simple that I'd think it was a shoo-in to have excellent dialogue come out of the characters' mouths. C'est la vie, as conventionally Francophile Mathilde would say...doubtless in a heavy Viennese accent.So, okay, the point is: Recommended to Zweigers, cynics, and those with pubescent boys at home. Romantics, leave on shelf. "Life is Beautiful" and "La Traviata" fans, turn your backs upon. Multi-eyed, part-alien cyborgs, read and learn...this is what humans are *really* like, and it's not a terribly pretty picture.