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La iglesia: El evangelio visible

La iglesia: El evangelio visible


La iglesia: El evangelio visible

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
264 páginas
4 horas
Publicado:
1 mar 2020
ISBN:
9781535984683
Formato:
Libro

Descripción

Los cristianos tienen muchas preguntas prácticas cuando se trata de la vida en la iglesia local: ¿Cómo se muestra el evangelio en nuestras vidas? ¿Qué se supone que debemos hacer y creer? Diferentes seguidores responden de manera diferente, ¡incluso cuando predican el mismo evangelio! ¿Qué debemos pensar de tales diferencias? La vida de una iglesia, la doctrina, el culto e incluso su forma de manejarse son cuestiones importantes. Sin embargo, rara vez se abordan. La Iglesia es el manual de Mark Dever sobre la iglesia para todos los que ven la Escritura como la única autoridad suficiente para la doctrina y la vida de la iglesia local. Dever explica al lector lo que dice la Biblia sobre la naturaleza y el propósito de la iglesia: qué es, para qué sirve, qué es lo que hace. De hecho, la Escritura nos enseña sobre toda la vida y la doctrina de la iglesia, incluso cómo debemos reunirnos para la adoración corporativa y cómo debemos organizar nuestra vida corporativa en conjunto. Dios se ha revelado a sí mismo a través de Su Palabra. Él nos habla, nos prepara para representarlo hoy y para verlo mañana. Una congregación de miembros regenerados, que cumplen con las responsabilidades que Cristo mismo nos confirió en Su Palabra, reuniéndose regularmente, liderada por un cuerpo de ancianos guiados por Dios, es la imagen que Él nos ha dado de Su Iglesia en Su Palabra.

Christians have lots of practical questions when it comes to life in the local church: How is the gospel displayed in our lives together? What are we supposed to do and believe? Different followers answer differently—even as they preach the same gospel! What should we think about such differences? A church’s life, doctrine, worship, and even polity are important issues. Yet they are so rarely addressed. The Church is Mark Dever’s primer on the church for all who see Scripture alone as a sufficient authority for the doctrine and life of the local church. He explains to the reader what the Bible says about the nature and purpose of the church— what it is, what it’s for, what it does. Indeed, Scripture teaches us about all of the life and doctrine of the church, including how we should assemble for corporate worship and how we’re to organize our corporate life together. God has revealed himself through his Word. He is speaking to us, preparing us to represent Him today, and to see Him tomorrow! A congregation of regenerate members, fulfilling the responsibilities given to us by Christ Himself in His Word, regularly meeting together, led by a body of godly elders, is the picture God has given us of His church in His Word.

 
Publicado:
1 mar 2020
ISBN:
9781535984683
Formato:
Libro

Sobre el autor

Mark Dever (PhD, Cambridge University) is the senior pastor of Capitol Hill Baptist Church in Washington, DC, and president of 9Marks (9Marks.org). Dever has authored over a dozen books and speaks at conferences nationwide. He lives in Washington, DC, with his wife, Connie, and they have two adult children.


Vista previa del libro

La iglesia - Mark Dever

«Mark Dever ha prestado un servicio de un valor incalculable al cuerpo de Cristo a través de este libro. Su fundamento bíblico es sólido y ¡sus reflexiones teológicas dan en el clavo! Pocos abordan los asuntos de eclesiología mejor que este pastor/teólogo. Esta obra nos ayudará a entender mejor lo que es la iglesia y lo que la iglesia hace cuando es fiel a la Escritura».

Daniel L. Akin

Presidente, Southeastern Baptist Theological Seminary

«Mark Dever me ha enseñado más sobre la iglesia que cualquier otro ser humano viviente. Es un observador diligente y un practicante perspicaz. En el libro La Iglesia: el evangelio hecho visible, Dever nos ayuda a ver cómo la buena noticia cobra vida en cada área de las congregaciones locales. ¡Qué gozo se produce al reconocer la encarnación del evangelio en nuestras congregaciones tan ordinarias!».

Thabiti Anyabwile

Pastor principal, First Baptist Church, Islas Caimán

«La iglesia de hoy necesita desesperadamente pensar de manera más profunda sobre la iglesia. Es por ello que estoy increíblemente agradecido por Mark Dever. Nadie escribe de una forma tan apasionada, encantadora, bíblica y práctica de la iglesia. Este libro es un ejemplo maravilloso de todas esas características. Aunque mi teología es diferente en algunos puntos importantes como el bautismo y el congregacionalismo, siempre aprendo de Mark cuando habla de eclesiología. Si amas a la iglesia, este libro te encantará. Y si la doctrina de la iglesia te parece terriblemente irrelevante, entonces necesitas leer este libro aún más».

Kevin DeYoung

Pastor principal, Christ Covenant Church, Matthews, Carolina del Norte

«No estoy seguro de conocer a alguien que haya leído más de eclesiología, considerando toda la amplitud de la tradición cristiana, que Mark Dever. Su exégesis no se desarrolla de forma aislada, sino en conversación con veinte siglos de pensamiento cristiano. Como presbiteriano, animaría a los que no son ni bautistas ni congregacionalistas a leer e implicarse en la obra de Mark, no solo porque es muy buena, bíblica y útil, sino porque aborda también un área muy descuidada por los evangélicos. La eclesiología es indiscutiblemente una de las grandes debilidades del evangelicalismo, en parte a causa de la subjetividad, el individualismo y el pragmatismo. Mark ofrece una corrección robusta a esto, y aun donde puedas estar en desacuerdo, serás edificado e instruido. Mark enfoca este tema no simplemente como un hábil teólogo y sistemático, sino también como pastor de una iglesia local que ha fomentado una adopción vital y sana de un gobierno eclesial bíblico en su propia congregación, con felices resultados. No es un «marinero de tierra seca» o alguien teórico poco práctico, sino un fiel pastor. El crecimiento, la vida y el fruto de su rebaño dan testimonio de ello».

Ligon Duncan

Chancelor, Reformed Theological Seminary, Jackson, Misisipi

«Créeme, si hablas con mi amigo Mark Dever por más de cinco minutos, la iglesia local saldrá en la conversación; no solo porque constituye el centro de su impresionante obra académica, sino porque la iglesia es para él lo que fue para Charles Spurgeon, ‘el lugar más querido en la tierra’. A través de muchas conversaciones, Mark me ha enseñado mucho sobre la iglesia y, aun en áreas donde no estamos de acuerdo, su pasión por la iglesia me ha impactado. Este libro te permite tener una conversación similar con Mark, y no tengo dudas de que tu corazón será movido hacia el amor por la iglesia universal y por tu iglesia local en particular».

C. J. Mahaney

Pastor principal, Sovereign Grace Church, Louisville

«Por demasiado tiempo, la iglesia ha sufrido por su falta de atención a la eclesiología. Afortunadamente, ese descuido ha dado lugar a una nueva era de redescubrimiento y Mark Dever ha sido un catalizador clave para la recuperación de la eclesiología bíblica. En este libro encontrarás un entendimiento fiel, verdadero y emocionante de la iglesia. Pero considera esta advertencia: una vez que leas este libro, nunca estarás satisfecho hasta que seas parte de una iglesia que esté creciendo hacia este tipo de fidelidad y vida».

R. Albert Mohler, Jr.

Presidente, The Southern Baptist Theological Seminary

«Desde que me convertí en pastor, nadie que haya conocido ha tenido una influencia mayor en mi entendimiento de la iglesia que la que ha tenido Mark Dever. La iglesia que pastoreo y muchas otras iglesias incontables, literalmente alrededor del mundo, han cosechado los beneficios de la gracia de Dios en Mark y Capitol Hill Baptist Church. Por esta razón, recomiendo de todo corazón este libro a pastores, líderes de iglesia y miembros de iglesia que anhelen ver el evangelio y la gloria de Dios reflejados en el cuerpo de Cristo».

David Platt

Pastor principal, McLean Bible Church, Washington, D. C.

La iglesia: El Evangelio visible

Copyright © 2020 de Mark Dever

Todos los derechos reservados.

Derechos internacionales reservados.

B&H Publishing Group

Nashville, TN 37234

Publicado originalmente por B&H Publishing Group con el título The Church: The Gospel Made Visible

Copyright © 2012 por Mark Dever

Clasificación Decimal Dewey: 262.7

Clasifíquese: GOBIERNO DE LA IGLESIA / LA IGLESIA / MEMBRESÍA DE LA IGLESIA

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida ni distribuida de manera alguna ni por ningún medio electrónico o mecánico, incluidos el fotocopiado, la grabación y cualquier otro sistema de archivo y recuperación de datos, sin el consentimiento escrito del autor.

Las citas bíblicas se tomaron de la versión Reina-Valera 1960® © 1960 por Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Usadas con permiso. Reina-Valera 1960

®

es una marca registrada de las Sociedades Bíblicas Unidas y puede ser usada solo bajo licencia.

Impreso en EE. UU.

ISBN: 978-1-5359-8430-0

1 2 3 4 5 • 23 22 21 20

Dedicatoria

Para Mike McKinley, Greg Gilbert, Michael Lawrence, Aaron Menikoff, Andy Davis, David Platt, Matt Chandler, J. D. Greear,

y para la generación de pastores que se está levantando, la cual ha sido llamada a apacentar «la grey de Dios» (1 Ped. 5:2).

Prólogo

Querido lector, el libro que tienes en tus manos es importante. En realidad, es muy importante, porque este libro se trata de la iglesia, y la iglesia juega un papel central en el plan redentor de Dios. La iglesia es tan importante para Dios que envió a su Hijo a morir por ella y hacerla suya (Hech. 20:28). Cristo ama a su iglesia con un amor eterno y sacrificial (Ef. 1:3ss; 5:25ss). Él personalmente está construyendo su iglesia mientras sus discípulos van por el mundo cumpliendo la Gran Comisión en el poder de su Espíritu (Mat. 16:18; 28:18-20; Hech. 1:8).

Sin embargo, la naturaleza de la iglesia es también un tema muy polémico. No todo el mundo está de acuerdo en cuanto a lo que la iglesia es y lo que la iglesia hace. De hecho, no todos reconocen que la Biblia es suficiente para responder muchas de las preguntas que giran en torno a la esencia de la iglesia. ¿Qué es lo que hace que una iglesia sea una iglesia? ¿Cuáles son sus características fundamentales? ¿Cómo debe ser gobernada? ¿Cuál es su misión esencial? ¿Cómo debemos adorar cuando nos congregamos como iglesia? ¿Es bíblico que tengamos una membresía definida, o es esto demasiado exclusivista? Por solo mencionar algunos ejemplos. Pero es precisamente por esta tensión entre su relevancia y controversia, que es una gran bendición que un libro como este se encuentre disponible en nuestro idioma.

Conozco a Mark Dever desde hace tiempo, y he podido estar en la iglesia que él ha pastoreado por 25 años en la ciudad de Washington, DC. También he tenido la oportunidad de escucharlo predicar y enseñar en contextos diversos. Y si hay algo que caracteriza a este hombre es su interés por la iglesia. No solo por su iglesia local, sino por la iglesia de Cristo en general. Mark es un teólogo preciso y un historiador perspicaz. Pero por encima de todo, es un pastor que ama la iglesia, y que ha dedicado años de su vida a estudiar con profundidad lo que la Biblia enseña sobre la iglesia. El ministerio de las 9 Marcas, que él preside, es una muestra de su anhelo por ver iglesias sanas que honren a Cristo haciendo visible el evangelio, tanto en su doctrina como en su práctica ministerial. Sus convicciones con respecto a la iglesia no se han forjado desde la cúspide de una torre de marfil, separado del resto de los mortales, sino en el contexto de un ministerio dedicado a la evangelización de los perdidos, al discipulado de los creyentes y al entrenamiento de líderes para servir en iglesias locales.

Eso es lo que hace este libro tan especial. Su autor no está tratando de ser original, sino fiel a lo que la Cabeza de la iglesia nos ha revelado en las Escrituras. Como verás mientras avanzas en tu lectura, el contenido de este libro está enraizado en la convicción de que Dios creó la iglesia y que su Palabra es suficiente para enseñarnos lo que iglesia es y hace.

Así que, si estás buscando un libro sobre las últimas técnicas que han probado ser más exitosas para el crecimiento numérico de tu iglesia local, este no es el libro que deberías leer. Pero si eres un pastor que desea ser fiel a Dios en el desempeño de tu ministerio, o un miembro que de todo corazón anhela honrar a Cristo como parte de una comunidad de redimidos, te recomiendo que leas cada página de esta obra con el deseo de poner en práctica sus enseñanzas. Después de todo, crecer en amor por la iglesia es crecer en nuestra semejanza a Cristo, quien amó a la iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella (Ef. 5:25).

Como bien señala Mark Dever en la conclusión de esta obra: La iglesia no solo es una institución fundada por Cristo; también es su cuerpo. En ella es reflejada la propia gloria de Dios. Si no fuera por ninguna otra razón, esta sería suficiente para leer este libro y desear de todo corazón que otros lo lean también. Quiera el Señor usar esta obra para levantar más iglesias sanas en todo el mundo de habla hispana, iglesias que proclamen fielmente el evangelio, mientras lo modelan a los ojos del mundo, para la gloria de nuestro bendito Señor y Salvador en la salvación de los perdidos y la edificación de los santos.

-Sugel Michclén, pastor de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, y autor de El cuerpo de Cristo.

Prefacio: La necesidad de estudiar la doctrina de la iglesia

Para muchos cristianos hoy, la doctrina de la iglesia es como una decoración en la parte frontal de un edificio. Quizá es bonita, quizá no, pero al final no es importante porque no tiene peso.

Sin embargo, nada podría estar más lejos de la verdad. La doctrina de la iglesia es un tema de máxima importancia. Es la parte más visible de la teología cristiana y está vitalmente conectada con todas las demás partes.¹ «La obra de Cristo es el fundamento de la iglesia...la obra de Cristo continúa en la iglesia; la plenitud del misterio de Dios en la redención se revela entre su pueblo».²

La iglesia surge solo a partir del evangelio. Y una iglesia distorsionada generalmente coincide con un evangelio distorsionado. Ya sea que conduzca a tales distorsiones o resulte de ellas, las desviaciones graves de la enseñanza de la Biblia sobre la iglesia normalmente implican otros malentendidos más centrales de la fe cristiana.³

Esto no significa que todas las diferencias en eclesiología equivalgan a diferencias sobre el mismo evangelio. Cristianos honestos han diferido por mucho tiempo en cuanto a determinados asuntos importantes de la iglesia. Pero el hecho de que un asunto no sea esencial para la salvación no significa que no sea importante, o que no sea necesario para la obediencia. No obstante, todos estarían de acuerdo en que asuntos de estos dos tipos varían grandemente en importancia.

Quizá el desinterés popular en la eclesiología resulte de entender que la iglesia misma no es necesaria para la salvación. Cipriano de Cartago dijo bien: «Nadie puede tener a Dios como su padre, que no tenga a la iglesia como su madre», pero pocos estarían de acuerdo con este sentir hoy en día.⁴ La Iglesia de Roma, en el Concilio Vaticano II, reconoció que a un adulto normal competente no se le requiere una participación consciente en la iglesia para tener la salvación.⁵ Y los protestantes evangélicos, que enfatizan la salvación solo por la fe, parecen tener menos interés en la iglesia, mucho menos estudiar la doctrina de la iglesia.

Esto no debería ser así. Como dijo John Stott: «La iglesia se encuentra en el centro mismo del propósito eterno de Dios. No es una ocurrencia divina tardía. No es un accidente de la historia».⁶ La iglesia debe considerarse importante para los cristianos debido a su importancia para Cristo. Cristo fundó la iglesia (Mat. 16:18), la compró con su sangre (Hech. 20:28), y se identifica íntimamente con ella (Hech. 9:4). La iglesia es el cuerpo de Cristo (1 Cor. 12:12, 27; Ef. 1:22-23; 4:12; 5:20-30; Col. 1:18, 24; 3:15), la morada de su Espíritu (1 Cor. 3:16-17; Ef. 2:18, 22; 4:4), y el instrumento principal para glorificar a Dios en el mundo (Ezeq. 36:22-38; Ef. 3:10). Finalmente, la iglesia es el instrumento de Dios para llevar el evangelio a las naciones y a una gran parte de humanidad redimida hacia sí mismo (Luc. 24:46-48; Apoc. 5:9).

Más de una vez Jesús dijo que su pueblo demostraría su amor por Él al obedecer sus mandamientos (Juan 14:15, 23), y la obediencia que le interesa no es solo individual sino colectiva. Las personas juntas en las iglesias irán, discipularán, bautizarán, enseñarán a obedecer, amarán, recordarán y conmemorarán su muerte sustitutiva con el pan y la copa. Juan Huss, el reformador bohemio del siglo quince, lo expresa así: «Cada peregrino terrenal debería…amar fielmente a Jesucristo, el Señor, el novio de esa iglesia, y también a la iglesia misma, su novia».

La autoridad duradera de los mandamientos de Cristo debería llevar a los cristianos a estudiar la enseñanza de la Biblia sobre la iglesia. La enseñanza y las prácticas eclesiales equivocadas oscurecen el evangelio mientras que la enseñanza y las prácticas eclesiales correctas lo clarifican. Para decirlo de otra manera, la proclamación cristiana puede hacer que el evangelio sea audible, pero los cristianos que viven juntos en las congregaciones locales hacen que el evangelio sea visible (ver Juan 13:34-35). La iglesia es el evangelio hecho visible.

Hoy en día muchas iglesias locales van a la deriva en las corrientes cambiantes del pragmatismo. Suponen que la respuesta inmediata de los que no son cristianos es el indicador clave del éxito. Al mismo tiempo, el cristianismo está siendo rápidamente rechazado en la cultura en general. La evangelización se considera intolerante y porciones de la doctrina bíblica se clasifican como un discurso de odio. En unos tiempos tan hostiles, las necesidades de los que no son cristianos apenas pueden considerarse como medidores confiables, y conformarse a la cultura significará una pérdida del evangelio mismo. Mientras el crecimiento numérico rápido permanezca como el indicador principal de la salud de la iglesia, la verdad será comprometida. En su lugar, las iglesias deben empezar a medir el éxito, una vez más, no en términos de números sino de fidelidad a la Escritura. William Carey sirvió fielmente en la India y Adoniram Judson perseveró en Birmania, no porque tuvieron un éxito inmediato ni porque se anunciaron a sí mismos como «relevantes».

La intención es que este libro sea un manual básico popular de la doctrina de la iglesia, especialmente para los bautistas, pero también, en la medida que los argumentos sean convincentes, para todos aquellos que ven solo la Escritura como la autoridad suficiente para la doctrina y vida de la iglesia local. El libro surgió de un capítulo que escribí hace casi una década sobre la doctrina de la iglesia.⁸ El libro que contenía ese capítulo impuso una cierta estructura que se ha mantenido aquí. La primera parte considera la doctrina de la iglesia desde un punto de vista bíblico, la segunda parte histórico y la tercera parte sistemático y práctico. Esta estructura requiere cierta repetición con ventajas y desventajas relacionadas. Para el lector menos comprometido, la introducción se presenta como un resumen más fácil y accesible de algunos de los argumentos y las conclusiones del libro.

Una introducción informal: La suficiencia de la Biblia para la iglesia local

¿Cómo se refleja el evangelio en nuestras vidas cuando vivimos junto a otros cristianos? ¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Qué se supone que debemos creer? ¿Qué debemos hacer juntos en la iglesia? ¿Cómo debemos tomar decisiones? Los cristianos enfrentan muchas preguntas prácticas en lo que se refiere a la vida en la iglesia local, y los cristianos las responden de manera diferente; ¡aun cuando predican el mismo evangelio! ¿Cómo sucede esto? ¿Qué deberíamos pensar de tales diferencias?

¿Puedes hacerte una idea de lo que estoy hablando? Supón que estás teniendo una conversación con algunos amigos cristianos. Y supón que todos están de acuerdo en cuanto al evangelio, la autoridad de la Escritura, y otros temas teológicos. Pero digamos que algunos piensan que hay ciertos asuntos de la vida colectiva de la iglesia sobre los cuales Dios simplemente no ha dicho nada en su Palabra: ¿qué día deberíamos reunirnos? ¿Qué deberíamos hacer cuando nos reunimos? ¿Deberíamos reunirnos todos juntos o podemos tener diferentes reuniones, quizá diferentes estilos de reuniones? ¿Podemos reunirnos en diferentes edificios o diferentes partes de la ciudad, o en diferentes estados y seguir siendo una iglesia? ¿Está eso bien? ¿Le importa a Dios? ¿Quién debería tomar decisiones en la iglesia? ¿Cómo deberían tomarse? ¿Deberíamos tener miembros o es eso demasiado exclusivo? Y lo más básico de todo, ¿cómo debemos tomar estas decisiones?

A lo largo de los siglos, algunos cristianos han respondido dichas preguntas simplemente por la razón y la prudencia. Otros han permitido que sus experiencias determinen sus respuestas, ya sean experiencias individuales (una impresión interior, un sentido de la dirección de Dios) o experiencias colectivas (tradiciones de iglesia). Aun otras iglesias responden las preguntas debatibles observando lo que la gente quiere, lo que dicen los ancianos o lo que dice el pastor. Para la mayoría de las iglesias, las respuestas se obtienen a través de una especie de pragmatismo; tomando la decisión según lo que funcione. El objetivo de muchos es ser sensibles a la cultura particular en la que Dios nos ha colocado. Las preguntas entonces son: ¿cómo podemos contextualizar nuestro mensaje; ser judíos para los judíos y gentiles para los gentiles? ¿Tratamos de aprender del mundo de los negocios adoptando sus mejores prácticas? ¿Deberían los estándares de creatividad, innovación, productividad y eficiencia ser nuestra guía? ¿Qué nos ayudará a alcanzar al mayor número de personas? ¿Qué extenderá mejor nuestra influencia?

La vida, la doctrina, la adoración e incluso el gobierno de una iglesia son asuntos importantes, y raramente se abordan. En este libro espero dar una introducción al lector en cuanto a lo que la Biblia dice de la naturaleza y el propósito de la iglesia; lo que es, para qué sirve, y lo que hace.

La respuesta está en la Biblia

Todo lo que sabemos de Dios y su voluntad proviene de la propia revelación de Dios. Solo conocemos la buena noticia de Jesucristo porque Dios nos ha revelado la verdad sobre sí mismo, y ha hecho eso en su Palabra, la Biblia. La verdad de Cristo es el medio que usa el Espíritu de Dios para reconciliarnos consigo mismo. La nueva vida viene a través de la Palabra, tal y como Jesús oró: «No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos» (Juan 17:20 NVI). Observa que el creer vendrá por el mensaje de ellos.

Y eso es lo que sucede en el resto del

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