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Jóvenes: Entre el palimpsesto y el hipertexto

Jóvenes: Entre el palimpsesto y el hipertexto

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Jóvenes: Entre el palimpsesto y el hipertexto

Longitud:
279 páginas
2 horas
Editorial:
Publicado:
Oct 23, 2017
ISBN:
9788416737260
Formato:
Libro

Descripción

Jesús Martín-Barbero es conocido como el "maestro" de los estudios sobre Juventud y el gran especialista en cultura popular. Además, es considerado uno de los mayores expertos a nivel internacional en temas de comunicación, unos de los principales fundadores de los estudios comunicacionales y el autor de la "Teoría de la mediación".

Es el autor de referencia internacional para los análisis sobre sujetos juveniles y protagonismo social, palimpsestos de identidad, desafíos de la juventud, educación de los jóvenes, mundo digital y transformaciones de la subjetividad. Sus aportes en los estudios sobre la globalización y en la relación entre medios de comunicación y público le han proyectado como uno de los autores más sugestivos y relevantes de la intelectualidad crítica latinoamericana.

En las dos últimas décadas, Jesús Martín-Barbero ha recopilado una serie de estimulantes textos sobre los jóvenes, reunidos ahora en este libro. La mayor parte de ellos giran en torno a dos conceptos centrales que el autor utiliza de manera metafórica y que se reflejan en el título. El palimpsesto hace referencia a los antiguos pergaminos y remite a la constante re-escritura y reciclaje que las culturas juveniles hacen del pasado. El hipertexto, por el contrario, nos conduce a las modernas ciberculturas y a las novedosas formas de comunicación a través de las cuales los jóvenes imaginan el futuro. Este uso creativo sobre ambos conceptos ha tenido un gran impacto en los estudios culturales y sobre la juventud en el ámbito iberoamericano.
Editorial:
Publicado:
Oct 23, 2017
ISBN:
9788416737260
Formato:
Libro

Sobre el autor


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Jóvenes - Jesús Martín-Barbero

© Jesús Martín-Barbero, 2017

© De la edición y presentación: Carles Feixa y Mònica Figueras

© Del prólogo: Néstor García Canclini

© Del epílogo: Rossana Reguillo

© De los textos: Nilda Jacks, Daniela Schmitz y Omar Rincón

Montaje de cubierta: Juan Pablo Venditti

© 2017, Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., Barcelona

Primera edición: octubre de 2017, Barcelona

Derechos reservados para todas las ediciones en castellano

Preimpresión: Editor Service, S.L.

http://www.editorservice.net

ISBN: 978-84-16737-26-0

Queda prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada, de esta versión castellana de la obra.

Ned Ediciones

http://www.nedediciones.com

Índice

PRESENTACIÓN

Carles Feixa y Mònica Figueras

PRÓLOGO. OTRO CONOCIMIENTO PARA OTRA POLÍTICA

Néstor García Canclini

INTRODUCCIÓN. ENTRE JÓVENES Y ADOLESCENTES

Jesús Martín-Barbero

1 DEL PALIMPSESTO AL HIPERTEXTO

2 JÓVENES, DES-ORDEN CULTURAL Y PALIMPSESTOS DE IDENTIDAD

3 CAMBIOS CULTURALES, DESAFÍOS Y JUVENTUD

4 JÓVENES: COMUNICACIÓN E IDENTIDAD

5 CIUDAD, JÓVENES Y ESCUELA: UNA ESCUELA CIUDADANA PARA UNA CIUDAD-ESCUELA

6 CRISIS IDENTITARIAS Y TRANSFORMACIONES DE LA SUBJETIVIDAD

7 JÓVENES: ENTRE LA CIUDAD LETRADA Y EL MUNDO DIGITAL

8 MEMORIAS JÓVENES, ESTÉTICAS POLÍTICAS Y CIUDADANÍAS MESTIZAS

9 JÓVENES, SOCIEDADES Y TECNICIDADES

10 JÓVENES: UNA CIUDADANÍA DE RAÍCES MÓVILES

SUJETOS JUVENILES Y PROTAGONISMO SOCIAL EN JESÚS MARTÍN-BARBERO

Nilda Jacks y Daniela Schmitz

JESÚS MARTÍN-BARBERO, EL MAESTRO

Omar Rincón

EPÍLOGO

Rossana Reguillo

PRESENTACIÓN

Carles Feixa y Mònica Figueras

El presente libro recopila diez textos sobre los jóvenes escritos por Jesús Martín-Barbero a lo largo de las dos últimas décadas, textos que hasta ahora permanecían dispersos en distintas publicaciones (revistas, capítulos de libro o actas de congresos), algunas de difícil acceso, e incluso algunos eran inéditos. La mayor parte de ellos giran en torno a dos conceptos centrales que el autor utiliza de manera metafórica y que se reflejan en el título: palimpsesto e hipertexto. El primero hace referencia a los antiguos pergaminos reaprovechados mediante nuevas escrituras que no borran completamente las anteriores, y remite a la constante rescritura y reciclaje que las culturas juveniles hacen del pasado. El segundo hace referencia a las técnicas de escritura multidimensional (y multimedia) que surgen con las modernas ciberculturas y remite a las nuevas formas de comunicación digitales a través de las cuales los jóvenes imaginan el futuro. El uso creativo que el autor hace de ambos conceptos ha tenido un gran impacto en los estudios culturales y en los estudios sobre la juventud en el ámbito iberoamericano, por lo que hemos pedido a dos de los referentes en este campo —además de amigos personales del autor— que redactaran el prólogo —Néstor García Canclini— y el epílogo —Rossana Reguillo— precisamente sobre las contribuciones de Martín-Barbero a ambos campos de estudio, que en este libro se hibridan a través de la comunicación.

La mayoría de los textos fueron originalmente conferencias impartidas en distintas ciudades y universidades iberoamericanas. Aunque luego se convirtieron en artículos de revistas o de libros colectivos, conservan el tono oral original, que para los que hemos tenido el privilegio de escuchar en boca del autor, resulta inconfundible, lo que les da fuerza y vigor. Se ha optado por ordenarlos de manera cronológica según la fecha de la publicación original, para poner de manifiesto la evolución del pensamiento del Martín-Barbero (en una nota al pie al principio de cada capítulo se cita la referencia original). No por casualidad la mayor parte se publicaron entre fines de la década de 1990 y principios de la del 2000, coincidiendo con la expansión de la cultura digital y la emergencia de la generación de la red, que constituyen el marco de análisis temporal de los textos.

Tras nuestra presentación y el sugerente prólogo de Néstor García Canclini, el libro se abre con una introducción inédita de Jesús Martín-Barbero —lo último que ha escrito—, en la que explica desde donde fueron pensados, hablados, o escritos dichos textos. A continuación aparecen los dos capítulos centrales que desarrollan las ideas del palimpsesto y del hipertexto: una conferencia de 1996 (que se reproduce en el capítulo 1), y el ensayo seminal publicado en 1998 en el libro colectivo Viviendo a toda. Jóvenes, territorios culturales y nuevas sensibilidades (que se reproduce en el capítulo 2). Los siguientes siete capítulos constituyen aplicaciones de dichos conceptos a la comprensión de los distintos mundos de vida juveniles —la cultura, la comunicación, la educación, el trabajo, la lectura, la memoria, la tecnología—; se basan en encuentros y publicaciones que tuvieron lugar en la década que va del 2000 al 2010. El último capítulo —el 10— es una conferencia pronunciada en 2015 en Medellín, que vuelve al pasado para reconstruir la memoria de la guerra y de la paz en Colombia y para reflexionar sobre el papel de la juventud en la construcción de la ciudadanía. El libro se completa con un artículo de las comunicólogas brasileñas Nilda Jacks y Daniela Schmitz, que analiza de manera muy completa las contribuciones del autor a los estudios sobre juventud y que dialoga con los capítulos del volumen; con un texto de su discípulo y colaborador, el comunicólogo colombiano Omar Rincón, que se centra en las contribuciones del autor a los estudios sobre juventud y comunicación; y finalmente con el Epílogo de una de sus almas gemelas, la antropóloga mexicana Rossana Reguillo.

La tarea de edición de los textos es fruto de un trabajo colaborativo de Carles Feixa y Mònica Figueras, a caballo de la antropología y la comunicación, con la cultura juvenil en el punto de mira. En total hemos seleccionado diez textos que, aunque no son los únicos en los que el autor ha hablado —pues la mayoría fueron inicialmente conferencias— y escrito sobre la juventud, consideramos que son los más significativos. Como criterio general se ha intentado respetar en su integridad la primera versión de los textos incluidos en el volumen, para mostrar la formulación original y su evolución en el pensamiento del autor. Por ejemplo, el capítulo 1 se mantiene íntegro pese a su redacción esquemática porque se trata de la primera formulación de los dos conceptos centrales del libro: palimpsesto e hipertexto; el capítulo 2 también se mantiene íntegro, porque es uno de los más conocidos y citados del autor, pese a que sus ideas fueron reformuladas y reaprovechadas en textos posteriores. En los capítulos siguientes, cuando hay pasajes reiterativos, hemos optado por suprimirlos, incluyendo una Nota de los Editores (NdE) a pie de página, indicando en qué parte del libro pueden encontrarse. En realidad, dichos textos pueden leerse como si fueran hipertextos, pues a través de esos pasajes las ideas centrales remiten unas a otras y provocan diálogos intertextuales.

La mayoría de los textos proviene de las versiones en formato word facilitadas por el autor y en algún caso se han adaptado a partir de publicaciones escaneadas o de transcripción de conferencias, por lo que contenían errores. Hemos optado por adaptar la redacción para hacerla comprensible a un lector internacional, aunque se han mantenido expresiones del castellano de Latinoamérica («computadora» en lugar de «ordenador») y palabras de argot de los dos lugares donde ha vivido (Colombia y México); también se han respetado algunos modismos del autor, como por ejemplo el uso de guiones en algunos sufijos («des-territorizado»); muchas palabras en cursiva, entrecomilladas o incluso en mayúsculas son también del autor.

En cuanto a la bibliografía, se ha unificado el sistema y se han trasladado las citas al pie de página que contenían referencias bibliográficas al final de cada capítulo; así se han reservado las citas al pie para comentarios, referencias al margen o las citadas NdE. En algunos capítulos falta la página de las citas literales, que no hemos podido localizar, pero se ha mantenido el entrecomillado para dejar claro que se trata de referencias textuales; en otros los editores han añadido las obras referenciadas, por lo que puede que en algún caso no sea la correcta.

Creemos que el libro se publica en una coyuntura muy oportuna. En unos momentos en que los Millennials son retratados en base a estereotipos y generalizaciones, caricaturizando en forma idealizada o alarmista el uso y abuso que hacen de las TIC, rescatar el pensamiento precursor de Martín-Barbero, formulado en los albores de la emergencia de la cultura digital, puede ser un antídoto crítico contra toda forma de pensamiento único o de pensamiento débil. Es un honor para la Biblioteca de Infancia y Juventud haber podido recopilar los textos de este autor fundamental, que esperamos tengan un largo recorrido.

Barcelona-Buenos Aires, julio de 2017

PRÓLOGO.

OTRO CONOCIMIENTO PARA OTRA POLÍTICA

Néstor García Canclini

Nada más desacertado al encarar este libro que mirarlo como una recolección de textos que empiezan en 1996, o sea que vienen del siglo pasado. Quizá uno se dispone a ver cómo pensaba hace dos décadas un fundador de los estudios comunicacionales, y desde las primeras páginas nos cuenta que en aquellos años se hablaba de los jóvenes como «agentes de la inseguridad»: «pandillas, bandas, parches, asociadas al lumpen, al sicariato, la guerrilla». Los «rituales de violencia y muerte de los jóvenes» junto «a rituales de solidaridad y de expresividad estética»: es lo que se estudia sobre las nuevas generaciones en los años más recientes.

Entonces se me ocurre que habría que escribir con otra lógica el género de las semblanzas con que se anuncia a un conferencista: en qué universidad estudió y en cuál enseña, los títulos de sus libros y sus premios. Está bien: de Martín-Barbero pueden decirse estas cosas, pero habría que comenzar nombrando el país y la ciudad donde fueron concebidas. Colombia era hace dos décadas el futuro de América Latina. En México batallábamos por lograr el tránsito del monopartidismo al multipartidismo, creyendo que de eso dependía llegar a vivir en un país democrático; en Argentina y las naciones del cono sur se averiguaba cómo acabar de salir de las dictaduras y sobrellevar las privatizaciones, el desmantelamiento del Estado, ir hacia el nuevo siglo con agendas políticas adecuadas a los giros tecnológicos y la industrialización de la cultura. Cuando aparecían cerca, con demasiada frecuencia, las violencias que nos alarmaban en Bogotá o Medellín, tendíamos a ver más la diferencia de no tener en nuestros países a las FARC y los paramilitares que a registrar los signos de lo que ya devastaba el futuro de las nuevas generaciones. Cuando las evidencias arreciaban, algunos políticos y periodistas avisaban del riesgo de que México se colombianizara. Pasaron pocos años para que en Argentina y varias sociedades más comenzáramos a temer que se mexicanizaran.

Así como Alonso Salazar fue precursor al explorar de cerca las pandillas urbanas, Jesús percibió que su país daba a los jóvenes el protagonismo trágico y emprendedor que hoy es un lugar común en los estudios sobre ellos. Cada sociedad tuvo o no tuvo sus guerrillas, su transición deficiente desde los autoritarismos a esto en que estamos, pero Colombia anticipó la ruda descomposición que hoy hace dudar en todo occidente de que esta forma de gobierno que aún se llama democracia sea la que nos distinga de otras zonas del mundo. En todas partes estamos aprendiendo que lo que sucede es más complejo y denso que lo que se atribuía a las drogas, las mafias o el desorden posmoderno.

Si Martín-Barbero se dio cuenta en conferencias de 2000 o 2004 de lo que se insinuaba en los usos nuevos de las tecnologías digitales, la desestructuración de lo urbano y la desubicación de las escuelas ante estas mutaciones, fue porque viajó por muchos países donde las señales coincidían y también por la conmoción colombiana que nos incitó a varios mexicanos (notoriamente a Rossana Reguillo) a convencerlo de hacer una pausa en Guadalajara, y porque él y Elvira, después de esa experiencia, sintieron que Bogotá era su hogar y, como hoy es claro para todos, fueron quedando cada vez menos islas.

La identificación de los jóvenes con lo moderno, por la cual ya no son ellos quienes imitan a los adultos sino los adultos los que sueñan con parecerse a los jóvenes, está trabajada en estos textos deslindando sus variaciones. Lo joven es visto como emblema de modernidad «en su sentido fuerte, el de la innovación»; también «en su sentido débil, post o tardo-moderno, de la actualidad y lo actual, que es el que corresponde a la percepción de una realidad aligerada». No se trata sólo de operaciones de mercado, ese gran descifrador del sentido de los cambios. Para comprenderlo hay que explorar, muestra Martín-Barbero, cómo se enlazan la destrucción de la memoria de nuestras ciudades, la acelerada obsolescencia de objetos cotidianos, le hegemonía del cuerpo, la empatía con los juegos de interfaz en los aparatos tecnológicos, la plasticidad camaleónica de las generaciones recientes en los nuevos contextos.

Porque el protagonismo de lo joven se entrelaza con estas transformaciones, la sociedad (quiero precisar: el capitalismo electrónico o informático neoliberal) les devuelve a las generaciones que irrumpen una terca precariedad, los riesgos constantes de la extinción. «Escribiendo desde Colombia no puedo soslayar lo que ese lugar de enunciación implica al haber sido el país en el que por primera vez se adoptó la palabra desechables para nombrar a los jóvenes sicarios».

Otras asociaciones precursoras indagadas por Jesús están en estas páginas: la combinación del anonimato urbano y los flujos comunicacionales, las tareas de las escuelas ante las ciudadanías mestizas, los jóvenes como exploradores de lo que viene en un planeta que ahora vive por primera vez el sentimiento de ausencia de futuro. Y, por supuesto, que «si la televisión atrae es porque la calle expulsa, es de los miedos que viven los medios».

¿Cómo se forma este pensamiento de las paradojas? Además del procedimiento de hacerse cargo de tensiones incómodas, nutriéndose en autores de varios países y disciplinas. Manuel Castells junto a Jacques Rancière, Beatriz Sarlo cerca de María Teresa Uribe, Margaret Mead y en seguida Carlos Monsiváis o Michel Foucault. La vecindad entre ellos está pensada sin ocultar las divergencias. ¿Enciclopedismo del filósofo que se nutre en todos los saberes? Más bien, otro modo de reflexionar indisciplinadamente, pero con el rigor y la perspicacia aprendido en la filosofía y la semiótica. Los riesgos aumentan cuando no se trata sólo de hacer conversar a departamentos universitarios encantados de desconocerse, sino de reconocer también saberes habitualmente desvalorizados: los de las músicas y las creencias populares, los provistos por el juego con las imágenes y no sólo por la cultura letrada.

¿Los jóvenes ya no leen? No es así, dice Martin-Barbero. Lo que ocurre es que quienes hicimos ciencia como si se tratara de «traducir/sustituir el mundo cualitativo de las percepciones sensibles por la cuantificación y la abstracción lógico-numérica» llegamos al punto en que se necesita reincorporar al saber el valor informativo de lo sensible y lo visible. Los jóvenes expandieron la capacidad de leer de los libros a la publicidad, el comic, el videoclip y el hipertexto.

Destaco unos fragmentos de las contribuciones de este autor para celebrar que por fin se reúnan en un libro. Permite compendiar lo que iluminó sobre la condición joven y al mismo tiempo las muchas entradas con que habilitó un pensamiento entre disciplinas. ¿Es necesario recordar que esta reformulación en los modos de conocer y comunicar lo que hacemos en las islas universitarias es indispensable, una de las condiciones primeras, para hacer política y una sociedad donde los jóvenes —y tantos más— no sigan tratados como desechos, para que entendamos qué puede ser la democracia en vez de esta confusión de violencias?

Ciudad de México, julio de 2017

INTRODUCCIÓN.

ENTRE JÓVENES Y ADOLESCENTES

Jesús Martín-Barbero

Nuestro pensamiento nos ata todavía al pasado, al mundo tal como existía en la época de nuestra infancia y juventud. Nacidos y criados antes de la revolución electrónica, la mayoría de nosotros no entiende lo que ésta significa. Los jóvenes de la nueva generación, en cambio, se asemejan a los miembros de la primera generación nacida en un país nuevo. Debemos aprender junto con los jóvenes la forma de dar los próximos pasos. Pero para proceder así debemos reubicar el futuro. A juicio de los occidentales el futuro está delante de nosotros. A juicio de muchos pueblos de Oceanía el futuro reside atrás, no adelante. Para construir una cultura en la que el pasado sea útil y no coactivo, debemos ubicar el futuro entre nosotros, como algo que está aquí, listo para que lo ayudemos y protejamos antes de que nazca, porque de lo contrario sería demasiado tarde.

Margaret Mead

Lo que estamos viendo no es simplemente otro trazado del mapa cultural —el movimiento de unas pocas fronteras en disputa, el dibujo de algunos pintorescos lagos de montaña— sino una alteración de los principios mismos del mapeado. La situación es fluida, plural, descentrada. Las cuestiones no son ni tan estables ni tan consensuales, y no parece que vayan a serlo pronto. El problema más interesante no es cómo arreglar todo este enredo sino qué significa todo este fermento.

Clifford Geertz

El intercambio es bastante revelador de los supuestos que juegan en el cruce de la música y las identidades juveniles: desde el punto de vista de las clases medias habría una realidad de desorden, suciedad, propia de los que escuchan cierta música y tienen cierta pertenencia social. Y si en el intercambio de mensajes que estamos analizando la referencia se hace en relación explícita al rock escuchado en los sectores populares, y sobre todo a la realidad social que ese rock espeja y retrata, algo semejante ocurre con las manifestaciones de jóvenes de clases medias que admiten cualquier tipo de música, menos la cumbia. Más allá de lo que se elige como género enemigo se antagoniza socialmente a través de su denostación. Desde el punto de vista de las clases populares ciertas preferencias y evaluaciones musicales revelan una orientación moral y social.

Pablo Semán y Pablo Vila

1. ¿Cuándo y por qué comencé a interesarme en la vida de los jóvenes hasta el punto de volvérseme un estratégico campo de investigación, casi obsesivo, durante bastantes años? La respuesta no la tengo clara pero lo cierto es que bien pronto en la juventud encontré una veta clave de comprensión de los cambios que atravesaba la sociedad entera. Y ello hasta el punto de que fue esa trama la que me abrió conexiones tanto en lo que para mí empezaban a significar los medios como en la otra dimensión más larga y ancha de las mediaciones sociales, culturales y políticas. Y fue esa doble entrada al campo-de-la-comunicación lo que me suscitó las más arriesgadas preguntas, las que transformaron el tema de los jóvenes en una de las vetas más preciosas tanto de los programas de mis cursos como de las pistas que me iban abriendo a la investigación. Una investigación a la que me llevó, casi de la mano, Margaret Mead: «Cultura prefigurativa es aquella en que los pares reemplazan a los padres instaurando una ruptura generacional, que es la que vivimos hoy, sin parangón en la historia, pues señala un cambio en la naturaleza misma del proceso: hombres de tradiciones culturales muy diversas emigran en el tiempo, inmigrantes que llegan a una nueva era: algunos como refugiados y otros como proscritos, pero todos compartiendo las mismas leyendas y sin modelos para el futuro». Pues el futuro había escogido otro modo de manifestarse, incluso para mí.

Fueron los jóvenes colombianos con los que aprendí a descifrar la temporalidad moderna: aquella en la que la dinámica y el peso de la historia se hallan enteramente volcados hacia el futuro en detrimento del pasado. Y es a Walter Benjamin al que debo el haberme alertado pioneramente del agujero negro que succionaba a esa temporalidad: «La representación de un progreso del género humano en la historia es inseparable de la representación de la prosecución de ésta a lo largo de un tiempo homogéneo y vacío». La experiencia de ese «tiempo homogéneo y vacío» fue la que Gianni Vattimo develó después como el ahora de la propia sociedad tardomoderna: la del progreso convertido en rutina por hallarse «fisiológicamente ligado a la supervivencia del sistema, haciendo que la novedad no tenga ya nada de revolucionario ni turbador». Estamos anclados en un progreso vacío cuya realidad se confunde con la apariencia del cambio que producen las imágenes. Hasta Martin Heidegger habló de ligazón de la técnica con un mundo que se constituye en imágenes, y Vattimo lo recalcaría planteando que «el sentido en que se mueve la tecnología ya no es tanto el dominio de la naturaleza por las máquinas sino el específico desarrollo de la información y la comunicación del mundo como imagen».

2. Fue en París en el otoño del año 69, a medias entre el entusiasmo y la resaca del mayo del 68. Trabajaba yo en Bruselas y estudiaba en Lovaina, pero en los fines de semana me escapaba con frecuencia a respirar el aire aun libertario de las avenidas con huecos que habían dejado las barricadas de adoquines construidas por los estudiantes en su afán de cambiar al mismo tiempo el mundo y la vida: pues «la barricada cierra la calle

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