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Safo, Poemas y fragmentos
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Libro electrónico153 páginas1 hora

Safo, Poemas y fragmentos

Por Safo

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Una nueva versión de la obra de la poeta milenaria de Lesbos. La traducción es directa del griego y se centra en todos los textos conocidos de la autora, quien legó a Occidente la forma más cabal y artística de la poesía lírica. Inventó la estrofa sáfica y su ritmo mereció el elogio de los antiguos. Íntima y discreta, retrata la Grecia amante, donde “las doncellas de tobillos delicados” bailan. Cantó al amor y se acogió a los dioses Eros y Afrodita. Durante milenios, su sensibilidad ha asombrado a todas las generaciones e influido en las poéticas contemporáneas.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento14 feb 2016
ISBN9786077818601
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    Safo, Poemas y fragmentos - Safo

    SAFO

    POEMAS Y FRAGMENTOS

    Poemas y fragmentos de Safo

    Colección Ión

    Serie Poesía

    D.R. © Textofilia S.C., 2012.

    D.R. © Introducción, traducción y notas de Mauricio López Noriega.

    D.R. © Portada El bote (Detalle) de la serie Asuntos familiares de Javier Areán, 2006.

    D.R. © Diseño interiores y portada Textofilia S.C.

    ISBN: 978-607-7818-60-1

    Textofilia Ediciones

    Morena 1205, Int. 4,

    Col. Narvarte, Del. Benito Juárez,

    C.P. 03020, México, D.F.

    Tel. 55 75 89 64

    editorial@textofilia.com

    www.textofilia.com

    La presente edición ha sido realizada en coedición con

    ©Universidad Autónoma de Nuevo León

    Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías

    Padre Mier No. 909 poniente, esquina con Vallarta

    Centro, Monterrey, Nuevo León, México, C.P. 64000

    Teléfono: (5281) 8329-4111 / Fax: (5281) 8329-4095

    e-mail: publicaciones@uanl.mx

    Página web: www.uanl.mx/publicaciones

    Primera edición, 2012

    ©Textofilia Ediciones

    ©Universidad Autonóma de Nuevo León

    Diagramación digital: ebooks Patagonia

    www.ebookspatagonia.com

    info@ebookspatagonia.com

    Este libro se realizó gracias al apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales 2011.

    Agradecemos a Javier Areán por su apoyo para la realización de esta portada. Para más información del artista y su obra: www.javierarean.com

    Queda rigurosamente prohibido, bajo las sanciones establecidas por la ley, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento sin la autorización por escrito de los editores.

    ÍNDICE

    Introducción

    Safo: la luna de Grecia

    Poemas y fragmentos

    Bibliografía mínima

    [ INTRODUCCIÓN ]

    SAFO:

    LA LUNA DE GRECIA

    Mi nombre es Safo, y supero tanto en poesía

    a las mujeres, como Homero a los hombres.¹

    Si Homero, según Antípatros de Sidón, es el segundo sol del mundo griego,² Safo entonces es su luna. ¿Ha conocido la historia otro nombre de mujer más alto por su poesía, más allá de toda duda —hasta el siglo XVI—, que Safo de Lesbos? Y aunque su voz es radiante como la luz del día, completamente solar, su poesía es lunar, nocturna. En lo que se refiere a estados de ánimo, por ejemplo, es notable el uso del verbo pannuceúw y de sus derivados (frr. 23, 13; 30, 3; 149), cuyo significado refiere a una actividad que dura toda la noche, un festival nocturno, un ritual, la vigilia. De la esfera de lo ritual y lo religioso, de lo público, se pasa al terreno de las emociones, a lo privado, como en el fr. 23, el cual, si bien resulta demasiado enigmático, está claramente enmarcado por un contexto de humedad.³ Al sustantivo vúx recurre en los frr. 30,1; 159, y en el famoso 168B, 3; en cambio, cuando desea expresar ideas por completo diferentes y una actitud diurna, lo hace por medio del sol, çlioV (Safo utiliza la forma eólica ŠélioV), como en los frr. 56, 1; 58, 26; 96, 8: luz, brillo, belleza. Y también el ocaso, que esta vez sigue a un verso, lunar ya, sorprendente: la luna de rosados dedos, con la que Safo compara a una mujer —de hecho, este adjetivo es el que utilizan Homero y Hesíodo como epíteto de la Aurora—⁴, por lo que se puede suponer que la luna es la aurora de la noche, la que da comienzo a un tiempo abierto, azul oscuro, que abarca la noche entera: no hay que olvidar que Safo no lo ignoraba, pues su acervo de palabras abrevó, no poco, en Homero.

    Nadie comienza así a presentar a Safo y a su poesía, y por ello ofrezco una disculpa; en Safo cada palabra adquiere un peso y una permanencia tan directamente proporcionales a su escasez, que uno se pierde con facilidad en ese pequeño bosque, denso, muy hermoso, una balaustrada desde donde se atisban restos de la sustancia de lo primigenio, tan escasos precisamente, que dan ganas de llorar. Lo que nos llega de Safo es demasiado poco —como del resto de la lírica griega, salvo Píndaro—. Sus poemas y fragmentos han transitado la noche entera de los tiempos; algunos de los avatares que debieron ocurrir para tener su obra entre las manos, tan completa como es posible al día de hoy, serían digno tema para más de una historia de novela, si prefiriéramos la poesía a la filosofía.

    Más de dos milenios y medio nos separan de una mujer nacida en Mitilene, ciudad de la isla de Lesbos, circundada por el mar Egeo, cercana ya a las costas de Turquía. Nació hacia el año 630 a. de C. y vivió, quizá, medio siglo. Desde entonces no ha existido una poetisa que pueda comparársele. Es cierto, evidentemente, que los distintos contextos sociológicos y las diferentes culturas y tradiciones tienen una influencia definitiva en la producción de literatura escrita por mujeres. Es cierto, también, que conocemos otros nombres: Corina, Mirtis, Erina, Telésila, Praxila, Anite, Moiro, y algunas más; pero ninguna de su altura, como ya apuntaba Estrabón: Safo, maravillosa [...] en el tiempo que ha quedado registrado, aparece una mujer: ninguna rivaliza ni por poco con aquélla en la belleza de su poesía;⁵ que otras mujeres fueron literatas de calidad: desde Clara de Asís y Catalina de Siena, hasta Hildergarda de Bingen, ahora doctora de la Iglesia; desde María de Francia hasta Cristina de Pisa también es cierto. Por último, es una dolorosa verdad que quizá hasta los siglos XVI y XVII se llega por fin a nombres de verdadera altura con Teresa de Ávila y Sor Juana, es decir, ¡veinte siglos después! El mismo Jaeger afirma —alemán él, quizá minusvalora el siglo de oro español—: El más alto arte de Safo consiste en la descripción de las experiencias íntimas, con realidad inmediata, sin patetismo alguno y con una simplicidad análoga a la de las canciones populares. ¿Dónde hallar algo comparable en el arte occidental hasta Goethe?⁶ ¿Pero, quién fue Safo, qué decían de ella los mismos antiguos, cómo era su poesía y el mundo que nos presenta?

    La décima Musa

    Así fue conocida Safo en la Antigüedad clásica. Encontramos dos versos en la Antología Palatina, llenos de devoción, con los que se habría expresado Platón sobre ella:

    Algunos dicen que hay nueve Musas, ¡qué negligencia!

    Mirad: Safo de Lesbos es la décima.

    En la misma obra, Antípatros de Sidón le dedica un epitafio, cuyos dos primeros versos refuerzan esta idea:

    Tierra eolia, que a Safo cubres: a quien, entre las Musas

    inmortales, como

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