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Planeta insostenible

Planeta insostenible

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Planeta insostenible

valoraciones:
4/5 (5 valoraciones)
Longitud:
260 páginas
4 horas
Editorial:
Publicado:
Jan 9, 2020
ISBN:
9788417866815
Formato:
Libro

Descripción

Es cada vez más urgente encontrar soluciones a la crisis ambiental. Aun cuando confiamos en los inventos para solucionar los problemas que generan el calentamiento global o las sequías, sabemos que poco han logrado las ecotecnologías frente a la magnitud de los cambios que auguran una inminente crisis climática en nuestro planeta. Luis Zambrano esboza en este libro algunos caminos hacia la sostenibili-dad y desvela las contradicciones de los llamados "avances". Para ello nos ofrece un enfoque sistémico que nos ayuda a entender los proble-mas actuales y valorar las posibles soluciones.
Editorial:
Publicado:
Jan 9, 2020
ISBN:
9788417866815
Formato:
Libro

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Planeta insostenible - Luis Zambrano

Planeta (in)sostenible

Luis Zambrano

Título:

Planeta (in)sostenible

© Luis Zambrano, 2019

De esta edición:

© Turner Publicaciones SL, 2019

Diego de León, 30

28006 Madrid

www.turnerlibros.com

Primera edición: 2019

Ilustración de cubierta:

Predicción de Co2 en la atomósfera. California Institute

of Technology, 2015. NASA/GSFC

Reservados todos los derechos en lengua castellana. No está permitida

la reproducción total ni parcial de esta obra, ni su tratamiento o

transmisión por ningún medio o método sin la autorización por escrito

de la editorial.

ISBN: 978-84-17866-26-6

DL: M-33320-2019

Impreso en España

La editorial agradece todos los comentarios y observaciones:

turner@turnerlibros.com

Del pasado de Mario y Ángeles,

al presente de Mónica

y para el futuro de Julia

Contenido

INTRODUCCIÓN

I LOS CAMINOS DE LA VIDA…

ii NADA ESTÁ ESCRITO EN PIEDRA

iii LA NATURALEZA CONTRA SÍ MISMA

iv Y TÚ QUE TE CREÍAS EL REY DE TODO EL MUNDO…

v metrópolis

vi LOS TRANSGÉNICOS LLEGARON YA

vii ¿mañana va a llover?

viii ¿QUÉ SIGNIFICA LA SOSTENIBILIDAD?

ix RESILIENCIA

x REVISITANDO A MALTHUs

xi huella ecológica

xii amazon y las algas

xiii FELICIDAD, HOY TE VUELVO A CANTAR

xiv ALIMENTO, ENERGÍA Y AGUA

xv EL SER HUMANO COMO PARTE DE LA NATURALEZA

BIBLIOGRAFíA

Agradecimientos

INTRODUCCIÓN

La civilización occidental se ha establecido a partir de grandes logros generados por la ciencia y la tecnología. Con ellas, el ser humano ha conseguido aumentar la producción agrícola, incluso en sitios poco fértiles; ha logrado generar energía eléctrica para utilizar bulbos y aparatos que le facilitan la vida, y calefacción para sobrevivir en sitios remotos de extremo frío. La ciencia también ha ayudado a mejorar su salud, controlando las enfermedades que antes eran fatales, por lo que ahora ha aumentado la expectativa de vida prácticamente en todas partes. Con ayuda de la ciencia y la tecnología, basado en avances en ingeniería, ha podido construir edificios, hacer drenajes y abastecerse de agua para poder vivir en ciudades densamente pobladas. La reciente tecnología ha permitido que gran parte de los pobladores de este planeta tengan acceso a la información generada en todo el globo terráqueo en el instante en el que se genera. Lo anterior ha hecho que el ser humano haya alcanzado números poblacionales impensables hace unas décadas, con vidas más cómodas, enfrentando problemas de alimentación y salud, y con una gran capacidad de comunicación a nivel global.

La mayoría de estos logros han ocurrido a partir de una visión lineal de la naturaleza, basada en la disección de sus elementos para entenderlos en partes y luego ensamblarlos de nuevo en todo el sistema. Una visión que ayuda a comprender la relación entre los factores importantes de la naturaleza, para poder actuar en consecuencia.

Si una persona consume mucha azúcar, tendrá altas probabilidades de tener diabetes. Si se quiere construir un edificio de cincuenta pisos, las columnas tendrán que ser más grandes que las de un edificio de cinco pisos. Entendiendo estas relaciones se puede predecir cuánta azúcar consumida puede generar problemas o cuál es el tamaño que debe tener una columna si se construye un rascacielos. Esa es la visión lineal de la interpretación de la naturaleza que nos ha llevado a pisar la Luna, construir grandes ciudades y transportar frutas a zonas donde no puede crecer un cítrico.

Sin embargo, todos estos avances, junto con el aumento poblacional de los humanos y las relaciones sociales que surgen a partir de estas interacciones, también han generado problemas. Hasta hace unas décadas, estos problemas estaban focalizados en una sola población y en una sola región. Pero con la globalización de la información, la cantidad de energía y el transporte de los productos que usamos en la actualidad, los problemas que eran locales ahora nos afectan a todos. La devastación de la biodiversidad, el cambio climático, la acidificación de los océanos, están generando amenazas nunca vistas para una gran parte de la humanidad. La devastación de la selva tropical en el Amazonas puede repercutir en nuestra vida cotidiana, aun cuando vivamos en un país templado de otro continente.

Hemos logrado prever estas catástrofes, pero las soluciones que estamos generando no son suficientes para reducir el riesgo de la humanidad. De hecho, las próximas dos décadas serán críticas para la civilización occidental. En los últimos años hemos previsto esta serie de problemas que se aproximan, y hemos comenzado a buscar soluciones. Pero aun cuando hemos esbozado algunas, la inefectividad de las soluciones se debe justo a esta visión lineal con la que comenzamos la civilización occidental. Las dinámicas a las que hemos llevado al planeta y el posible colapso de la civilización no se pueden resolver mediante la comprensión de las relaciones de cada una de las partes de manera lineal, modificando la que está dañada.

Es necesario generar una nueva forma de comprender la dinámica de la naturaleza y una propuesta parte del pensamiento sistémico. Este pensamiento lleva poco tiempo dentro de la civilización occidental, pues comenzó a desarrollarse cuando las computadoras fueron capaces de evaluar simultáneamente muchas relaciones lineales con resultados que no podían ser predecibles. Este tipo de pensamiento fue malinterpretado en ocasiones, en particular por las ciencias basadas en la ecología hace unas décadas, pues algunos grupos pseudoreligiosos lo han adoptado para afianzar sus creencias sobre nuestra relación con la naturaleza. Religiones basadas en malas interpretaciones sobre la interacción del planeta con el ser humano oscurecieron la verdadera labor científica generada por visionarios en el pensamiento sistémico. Es así, como la falsa discusión entre el holismo —que se basa en el pensamiento sistémico— y el reduccionismo —que se basa en la interpretación lineal de la naturaleza— evitó que esta nueva forma de hacer ciencia despegara rápidamente a finales del siglo pasado. Pero el pensamiento sistémico está comenzando a anclar sus bases en la ciencia, y una de ellas —como nuevo paradigma— no es la explicación de las preguntas formuladas por el pensamiento lineal pero con otras tecnologías, sino la búsqueda de nuevas preguntas y nuevos enfoques que interpreten la realidad del planeta de manera diferente.

Las implicaciones en la búsqueda de nuevas formas científicas y tecnológicas de la interpretación de la naturaleza implican un cambio de paradigma no solo en la forma de generar conocimiento, sino también en la forma de actuar de siete mil millones de personas que habitamos este planeta. Como el querido lector puede predecir, un cambio de paradigma no es sencillo, comenzando porque ni siquiera se puede visualizar con antelación. Solemos escuchar que no hay límites en nuestra imaginación, pero para François Jacob, en su libro El juego de lo posible, la cultura marca los límites de lo que nuestra mente puede imaginar. Por ejemplo, los monstruos de ciencia ficción que aparecen en los dibujos y las películas no son criaturas que nunca hemos visto, son siempre un collage de diferentes partes de plantas y animales que de alguna forma han estado presentes en nuestras mentes a través de lo que observamos todos los días. Un nuevo paradigma genera un paisaje por el que tendríamos que transitar, pero que inicialmente no podemos siquiera observar, por lo que no podemos imaginarnos las rutas prácticas de un cambio de paradigma con antelación. Es por esto por lo que este libro no es un recetario de las actividades cotidianas que debemos hacer para poner a nuestro planeta en las vías de la sostenibilidad.

Sin embargo, este libro sí busca comenzar a construir este cambio de paradigma en nuestra relación con la naturaleza, usando lo que tenemos en la mesa ahora: el pensamiento sistémico. Las nuevas reglas para este cambio de paradigma comienzan por redefinir nuestra capacidad de controlar a la naturaleza que nos rodea; por comprender que existen fenómenos de la naturaleza que nunca podremos predecir con exactitud (como el clima); por analizar cuántos somos en este planeta y cuánta energía estamos requiriendo; por repensar qué es lo que nos hace felices como seres humanos; por evaluar si tenemos la autoridad moral de promover la extinción masiva de especies que no consideramos importantes; y, finalmente, por valorar cómo nuestro paso individual y como civilización están inminentemente afectando el futuro inmediato de nuestra descendencia y a largo plazo de nuestro planeta. Debatiendo en torno a estos conceptos es como comenzaremos a vislumbrar soluciones un poco más reales sobre la crisis que enfrentamos en nuestra relación con la naturaleza. Una crisis que comienza por repensar que nuestra posición no está por encima de la naturaleza, sino que formamos parte de esta.

I

LOS CAMINOS DE LA VIDA…

Las vías de la sostenibilidad

El doctor Charles Redman de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Estatal de Arizona discute el término sostenibilidad desde hace varios años. Para ilustrar este concepto describe una carretera que, sin contar con alguna curva, se pierde en el punto focal. Pensando en esta imagen el doctor Redman menciona la definición del diccionario Webster. Sostenibilidad: es la habilidad de continuar sin interrupción. Esta puede ser una buena definición, sugiere, pues buscamos seguir un camino sin detenernos; pero luego se pregunta ¿y si el camino no nos dirige al lugar que deseamos?

Estamos preocupados por resolver los problemas que surgen en la carretera para poder seguir sin interrupción, pero no nos hemos planteado hacia dónde queremos ir. Es posible imaginar ejemplos sobre lo que consideramos prácticas sostenibles pero que en un plano más largo hacen más daño que beneficio. Prácticas que son espejismos sobre nuestro actuar para calmar el sentimiento de culpa por la destrucción del planeta. Muchas de estas prácticas consideradas como sostenibles siguen destruyendo el ambiente; en algunos casos generan más destrucción y en el mejor de los casos una destrucción menor. De cualquier forma estas prácticas que consideramos sostenibles pueden, a largo plazo, llevarnos por un camino indeseable.

Tomemos el caso de la campaña en contra del uso de los popotes o pajitas en los restaurantes. Esta campaña comenzó a partir de un video que se hizo viral en redes sociales, donde una tortuga sangra mientras se le extrae un popote del orificio nasal. La conclusión: es malo utilizar popotes, por lo tanto, generemos una campaña para salvar a las tortugas y dejemos de utilizarlos. Muchos restaurantes se unieron a la causa indicando que solo darían estos utensilios a petición del cliente. Es cierto que estos pueden ser un problema muy serio en el mar, pero no lo son más que lo cientos de botellas, vasos, bolsas y cubiertos de plástico que los mismos restaurantes siguen utilizando sin discriminación. Dejar de utilizar popotes en realidad no afecta el consumo, pues el cambio de actitud es tan mínimo que es imperceptible, no es ni siquiera un cambio de actitud muy arraigado, pues únicamente es otra forma de tomar un líquido. Si se compara la diferencia en el esfuerzo de una persona al tomar agua con un popote, con respecto a levantar un vaso hasta la boca, posiblemente es nulo. Es en parte por eso que las personas pueden estar dispuestas a dejar de beber agua con popotes, pues no repercute en la forma en la que toman sus alimentos y sus bebidas.

Por otro lado, dejar de utilizar bolsas, vasos, botellas y cubiertos de plástico, sí representa un cambio dramático en la logística tanto del restaurantero como del cliente. Por ello, la campaña para no utilizar popotes no nos perjudica en lo absoluto, pero nos hace sentir que ponemos un grano de arena para la ecología de los mares. Este granito de arena nos permite además olvidar que estamos tomando agua que se envasa en un recipiente de plástico y se vierte en un vaso de plástico, que llegarán igualmente a contaminar al mar, matando miles de animales como las medusas, las ballenas o las propias tortugas.

A partir de estas contradicciones surgió este libro; una reflexión para entender qué hemos venido haciendo como humanidad en nuestra relación con el planeta. Una reflexión sobre la manera en la que hemos generado esta civilización a partir de los pensamientos científicos y técnicos predominantes y cómo nuevas formas de pensamiento científico pueden ayudar a encontrar respuestas que las formas tradicionales no han logrado. Esta reflexión es sobre el futuro que nos depara si seguimos por el camino trazado por la civilización occidental. Este camino nos ha brindado muchos beneficios, pero también muchos perjuicios. Durante los últimos años, hemos acelerado el paso en la carretera que estamos recorriendo; pasamos de un andar pedestre a velocidades de un automóvil deportivo. Los fenómenos a los que estamos enfrentándonos, como el cambio climático, indican que el camino escogido tiene un final, lo que no sabemos es cómo será este o qué tan cercano está.

Este libro busca evaluar los caminos y las rutas y velocidades alternativas, puesto que no nos hemos dado cuenta, pero podemos transitar por múltiples rutas. Al final nada nos obliga seguir por la ruta trazada a bordo de este auto deportivo que nosotros construimos.

Para analizar los caminos, este texto reflexiona sobre un eje transversal que cuenta con tres eslabones. El primero se basa en la diferencia entre el pensamiento lineal y el sistémico. El pensamiento lineal ha sido la base de la civilización occidental, mientras que el pensamiento sistémico es relativamente nuevo, pero quizá la única vía para enfrentar los retos que nos depara la naturaleza en las próximas décadas. El segundo eslabón trata sobre el peso que tienen estas dos visiones en nuestra vida cotidiana. El pensamiento lineal ha sido el más antiguo; prácticamente todas nuestras decisiones en la vida cotidiana se basan en este pensamiento, lo que ha generado falta de comprensión y confusión sobre las nuevas dinámicas globales, por ejemplo, el cambio climático. El pensamiento sistémico es el que ha tratado de impulsar conceptos como resiliencia y sostenibilidad, pero el pensamiento lineal ha promovido su mala interpretación y ha generado confusiones. El tercer eslabón aborda nuestra relación como humanidad con el funcionamiento del planeta, el ecosistema y la naturaleza. Hemos obtenido beneficios de la naturaleza desde que el ser humano apareció, pero la cantidad de beneficios por persona que tenemos ahora son mucho mayores a los que tuvimos en épocas anteriores. Esto está modificando el funcionamiento global.

Los tres eslabones se van entrelazando en cada concepto que se discute dentro del libro para contar con una columna vertebral y así elucidar esta compleja relación que hemos elaborado por más de cinco mil años entre los humanos y el entorno en el que vivimos. A continuación se presenta un resumen de cada uno de estos eslabones.

los orígenes del pensamiento lineal y del sistémico

El camino trazado por esta sociedad occidental está fundamentado en una visión de pensamiento lineal. Esto fue asentado desde los primeros trazos de la filosofía de la ciencia en la Europa medieval. Los primeros filósofos comenzaron a separar los asuntos de Dios de los asuntos que se debían explicar, pues eran parte de la naturaleza; basaron su razonamiento en que muchos de los fenómenos naturales son verdades irreductibles independientes de la voluntad de Dios. Según el científico Robert Sapolsky, de la Universidad de Stanford, el primero de los filósofos occidentales que separó los estudios teológicos de los estudios sobre la naturaleza fue Santo Tomás de Aquino (1224-1274).¹ Para separar los dos tipos de estudios, utilizó como ejemplo la suma de los grados en los vértices de un triángulo. Existen cosas que incluso Dios no puede cambiar, como que los ángulos de cualquier triángulo sumen 180 grados. El triángulo puede ser isósceles, escaleno, equilátero, grande o pequeño, pero sus ángulos siempre sumarán 180 grados. Puesto que esta es una verdad que no la puede modificar ni Dios, es deseable y necesario estudiarla bajo otro concepto. Para Santo Tomás, hay hechos naturales que son inmutables a los designios de Dios y esos son los que los humanos podemos estudiar. La forma en la que generó este pensamiento a partir de separar los ángulos para entender el triángulo completo (los 180 grados) indica que desde Santo Tomás está la idea de buscar dividir un fenómeno en partes para comprenderlo.

Aunque la Edad Media es conocida como una época oscurantista, existen autores que afirman que esto no fue así. Lo que en realidad sucedía es que el pensamiento científico estaba sentando sus bases. Previo a esto, las comunidades en las cuales se basaría la civilización occidental estaban más preocupadas en sobrevivir que en generar pensamiento científico. Los primeros sectores de la sociedad que podían tomarse tiempo para pensar, pues tenían la vida resuelta, eran, por un lado, los reyes, quienes estaban ocupados en la política y las guerras, y por otro, los religiosos, quienes tenían mucho tiempo para pensar y generar ideas. Es por esto que los primeros filósofos y científicos de la naciente sociedad occidental fueron religiosos que vivían y se educaban en monasterios. Se podría acusar a la Iglesia de generar y monopolizar el conocimiento, pues sin imprenta, los pocos libros estaban en los monasterios, pero para algunos autores como James Hannan, esto no es diferente de lo que sucede ahora con la monopolización de la información por parte de universidades, que basan sus incentivos en la generación de publicaciones que solo los universitarios leen; o las grandes corporaciones, como las farmacéuticas, que proveen de recursos a las universidades siempre y cuando les proporcionen toda la información para hacer negocio.

Desde esta visión sobre los primeros teóricos en la época medieval que comenzaban a generar las reglas para separar el conocimiento que ahora conocemos como científico, del religioso, se pueden revalorar los esfuerzos de Santo Tomás, quien busca separar los elementos del triángulo para poder entenderlo. Esta disección fue la piedra angular de la línea de pensamiento que sugiere que todo fenómeno natural, por muy complejo que sea, se puede partir en pequeñas unidades para poder comprenderlo, compararlo y repetirlo. Así, la naturaleza es un conjunto de variables que se pueden separar para ser comprendidas y entender el todo. Como una máquina. Descartes afianzará una visión mecanicista de la naturaleza, la cual se puede comprender al estudiar cada una de sus partes para luego entender su relación con otras partes dentro de lo complejo que puede ser entender la naturaleza (véase el capítulo ¿Qué significa la sostenibilidad?).

La base de esta lógica es que la naturaleza es predecible. Para poder estudiar un sistema que cuenta con muchas partes e interacciones es necesario separarlo en múltiples pedazos. Una vez hecho esto, se pueden comprender las relaciones entre cada una de sus partes de manera que se puedan representar en ecuaciones matemáticas. Si este comportamiento entre dos o tres variables de la naturaleza se puede representar en una ecuación, quiere decir que la respuesta de este pedazo del sistema se podría predecir (excepto en aquellas ecuaciones, como las que describen las dinámicas del caos, que arrojan resultados poco predecibles como veremos más adelante). Así, a una visión que busca la disección de la naturaleza en función de ecuaciones que pueden ayudar a comprender y predecir el comportamiento de cada sección la llamo pensamiento lineal o visión lineal. Esta lógica busca ir separando parte

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Reseñas de lectores

  • (2/5)
    Esperaba algo más .. con algo más de contenido teórico ..