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Warcross

Warcross

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Warcross

valoraciones:
4.5/5 (41 valoraciones)
Longitud:
439 página
7 horas
Editorial:
Publicado:
Dec 14, 2015
ISBN:
9789877473469
Formato:
Libro

Descripción

Para ellos, Warcross es mucho más que un juego, es un modo de vida.
La obsesión comenzó hace unos años y ahora los seguidores de Warcross están dispersos
por todo el mundo, algunos ansiosos por escapar de la realidad y otros, esperando
hacer algún negocio. Emika Chen, una joven hacker, trabaja como cazarrecompensas persiguiendo a los jugadores de Warcross
que hacen apuestas ilegales. Pero el mundo de los cazadores es muy competitivo y sobrevivir
en él se convierte en una verdadera hazaña. Emika necesita dinero y se arriesga
a ingresar ilegalmente al juego inaugural del Campeonato Internacional de Warcross...
y, por una falla técnica, termina metiéndose dentro de la acción y convirtiéndose en furor de la noche a la mañana.
Convencida de que la arrestarán, Emika no puede creerlo cuando recibe una llamada de Hideo Tanaka, el creador del juego,
con una oferta irresistible: necesita un espía dentro del torneo para desentrañar un
problema de seguridad y quiere que ella se encargue. Rápidamente, la envían a Tokio,
donde se ve sumergida dentro de un mundo de fama y dinero. Pronto su investigación se vuelve cada vez más oscura y se da cuenta de que la persona que está violando la seguridad
del juego puede traerle consecuencias terribles al imperio de Warcross.
Editorial:
Publicado:
Dec 14, 2015
ISBN:
9789877473469
Formato:
Libro

Sobre el autor

Marie Lu is the #1 New York Times–bestselling author of the Legend series, The Young Elites trilogy, the Warcross series. the Skyhunter series, Batman: Nightwalker, and The Kingdom of Back. She graduated from the University of Southern California and jumped into the video game industry, where she worked as an artist. A full-time writer, she spends her spare hours reading, drawing, playing games, and getting stuck in traffic. She lives in the traffic-jam capital, Los Angeles, with her illustrator/author husband, Primo Gallanosa, and their son.


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Vista previa del libro

Warcross - Marie Lu

York

UNO

Es un día condenadamente frío para salir de cacería.

Me estremezco, levanto la bufanda para cubrirme más la boca y me quito unos copos de nieve de las pestañas. Luego, deposito con fuerza la bota sobre mi patineta eléctrica. La tabla está vieja y usada, como todo lo que tengo, y asoma el económico plástico plateado por debajo de la desgastada pintura azul. Pero todavía no está muerta y, cuando doy un pisotón con más energía, finalmente responde y me lanza hacia adelante. Me deslizo entre dos hileras de autos, mi cabello brillante y teñido con los colores del arcoíris me azota el rostro.

–¡Ey! –un conductor me grita mientras paso junto a su automóvil con una ágil maniobra. Echo una mirada por encima del hombro y veo que agita el puño hacia mí a través de la ventanilla–. ¡Casi me chocas!

Me doy vuelta y lo ignoro. Normalmente, soy una persona más agradable… o, al menos, le habría gritado una disculpa. Pero al despertar esta mañana, había encontrado un papel amarillo pegado a la puerta del apartamento, las palabras impresas en el tamaño de letra más grande que puedan imaginarse.

TIENE 72 HORAS PARA

PAGAR O DESOCUPAR

EL APARTAMENTO

Traducción: llevo casi tres meses de atraso en el pago de la renta. De modo que, a menos que consiga 3.450 dólares, estaré viviendo en la calle antes de que termine la semana.

Eso le arruina el día a cualquiera.

El viento me hace arder las mejillas. Detrás de la línea de altísimos edificios, el cielo se está poniendo cada vez más gris. En pocas horas, esta nevisca se convertirá en una nevada continua. Las calles están atestadas de autos, hay una estela constante de luces de frenado y cláxones de aquí hasta Times Square. El chillido ocasional del silbato de un agente de tránsito atraviesa el caos. El aire es denso por el olor de los gases de los escapes, y el vapor sale en forma de nube de un conducto de ventilación cercano. Enjambres de personas pululan por las aceras. Es fácil detectar a los estudiantes que vuelven de la escuela, las mochilas y los gruesos auriculares salpicando la multitud.

En realidad, yo debería ser uno de ellos. Este debería haber sido mi primer día en la universidad. Pero comencé a faltar a clases después de que papá murió, y dejé la escuela por completo hace varios años. (Bueno, de acuerdo… técnicamente, me expulsaron. Pero juro que hubiera abandonado de todas maneras. Más temprano que tarde).

Mi mente retorna a la búsqueda, y observo otra vez el teléfono. Dos días atrás, había recibido el siguiente mensaje de texto:

¡ALERTA de la policía de Nueva York!

Orden de captura para

Martin Hamer. Pago: $5.000.

Actualmente, la policía está tan ocupada con el constante aumento del delito en las calles que no tiene tiempo para perseguir a los que cometen delitos menores… Como Martin Hamer, por ejemplo, buscado por apostar en Warcross, robar dinero y, supuestamente, vender drogas para financiar sus apuestas. De modo que, una vez por semana, la poli envía un mensaje como este, con la promesa de pagarle a cualquiera que atrape al delincuente en cuestión.

Ahí entro yo. Soy una cazadora de recompensas, una de tantas en Manhattan, y estoy luchando por capturar a Martin Hamer antes de que otro cazador lo haga.

Quienquiera que haya pasado por momentos difíciles comprenderá el casi constante torrente de números que fluyen por mi mente. La renta mensual en el peor apartamento de Nueva York: $1.150. La comida de un mes: $180. Electricidad e Internet: $150. Cajas de espaguetis, ramen y carne enlatada Spam en la alacena: 4. Y así sucesivamente. Además de todo eso, debo $3.450 de alquiler impago y tengo $6.000 de deuda en la tarjeta de crédito.

La cantidad de dólares que queda en mi cuenta bancaria: $13.

No son las preocupaciones normales de una chica de mi edad. Yo debería estar enloquecida con exámenes, entregando trabajos y despertando temprano.

Pero mi adolescencia no ha sido precisamente normal.

Cinco mil dólares es fácilmente la recompensa más grande en varios meses. Para mí, bien podría ser todo el dinero del mundo. Por lo tanto, durante los dos últimos días, solo me he dedicado a rastrear a este tipo. Este mes, perdí cuatro recompensas seguidas. Si también pierdo esta, estaré en serios problemas.

Los turistas siempre obstruyendo las calles, pienso mientras un desvío me obliga a tomar un camino que lleva directamente a Times Square, donde quedo atrapada detrás de un grupo de bici-taxis que atascan un pasaje peatonal. Me inclino hacia atrás en la patineta, me detengo y comienzo a retroceder lentamente. Mientras me muevo, miro otra vez el teléfono.

Un par de meses atrás, había logrado hackear exitosamente la principal guía telefónica de los jugadores de Warcross en Nueva York, y la había sincronizado con los mapas de mi teléfono. No es difícil, especialmente si uno recuerda que, en el mundo, todos están conectados con todos de alguna manera. Solo lleva mucho tiempo. Te introduces furtivamente en una cuenta, luego te extiendes a las de sus amigos, después a los amigos de sus amigos y, en poco tiempo, puedes rastrear la ubicación de todos los jugadores de la ciudad de Nueva York. Ahora, finalmente, conseguí localizar la posición física de mi objetivo, pero mi teléfono está viejo, roto y usado, y tiene una antiquísima batería que está exhalando sus últimos suspiros. Siempre intenta dormirse para ahorrar energía, y la pantalla está tan oscura que casi no veo nada.

Despierta, mascullo mientras miro los píxeles con los ojos entornados.

Finalmente, el pobre teléfono lanza un penoso zumbido y, en el mapa, se actualiza la marca roja de localización.

Me abro camino a través del embotellamiento de taxis y apoyo el talón en la patineta. Protesta un momento, pero luego me lanza deprisa hacia delante, un puntito en medio de la marea de gente que se mueve.

Una vez que llego a Times Square, las pantallas se yerguen sobre mi cabeza y me veo rodeada de un mundo de neón y sonido. Cuando llega la primavera, comienza el campeonato oficial de Warcross con una gran ceremonia, y dos equipos formados por los jugadores de más alto nivel compiten en la primera ronda del Warcross de las estrellas. La ceremonia inaugural de este año se lleva a cabo esta misma noche en Tokio, de manera que hoy, todas las pantallas están al servicio de Warcross, mostrando una frenética transmisión de célebres jugadores, comerciales e imágenes de las jugadas más importantes del año pasado. Al costado de un edificio, pasan el más reciente y desquiciado video musical de Frankie Dena. Va vestida como su avatar de Warcross –una edición limitada de traje y capa brillante con diseño de tela de araña– y baila con un grupo de ejecutivos con trajes color rosa intenso. Debajo de la pantalla, un conjunto de turistas excitados se detiene a tomarse fotos con un tipo vestido con un equipo falso de Warcross.

Otra pantalla muestra a cinco de las superestrellas que compiten en la ceremonia de apertura de los juegos de esta noche: Asher Wing, Kento Park, Jena MacNeil, Max Martin y Penn Wachowski. Estiro el cuello para admirarlos. Están vestidos de pies a cabeza con la ropa más de moda de esta temporada. Miran hacia abajo y me sonríen, las bocas suficientemente grandes como para devorarse la ciudad y, mientras sigo mirando, levantan latas de refrescos y declaran que Coca-Cola es su bebida elegida durante los juegos. Un letrero con texto se desplaza debajo de ellos:

LOS MEJORES JUGADORES DE WARCROSS LLEGAN A TOKIO,

DISPUESTOS A DOMINAR EL MUNDO

Luego, atravieso el cruce de avenidas y me meto por una calle más pequeña. En el teléfono, el puntito rojo de mi objetivo cambia otra vez. Parece que tomó por la Calle 38.

Me deslizo a través de varias manzanas de tráfico antes de llegar a destino, y me detengo en el borde de la acera, junto a un puesto de periódicos. Ahora, el punto rojo flota encima del edificio que se halla frente a mí, justo arriba de la puerta de un café. Jalo de la bufanda y lanzo un suspiro de alivio. Mi respiración forma una nube en el aire gélido.

Te atrapé, susurro, permitiéndome sonreír mientras pienso en la recompensa de cinco mil dólares. Me bajo de la patineta, estiro las correas y la lanzo por arriba de mi hombro de tal forma que golpea contra la mochila. Todavía está caliente por el uso, y el calor se cuela a través de mi sudadera. Arqueo la espalda y lo disfruto.

Al pasar frente al puesto de periódicos, echo una mirada a las portadas de las revistas. Tengo la costumbre de fijarme en ellas buscando información acerca de mi persona preferida. Siempre hay algo. Como era de esperar, una de las revistas lo presenta de manera destacada: un joven alto, apoltronado relajadamente en una oficina, vestido con pantalones oscuros y camisa reluciente, las mangas levantadas despreocupadamente hasta los codos, el rostro oscurecido por las sombras. Debajo de él, se encuentra el logo de Henka Games, el estudio que controla Warcross. Me detengo para leer el titular.

HIDEO TANAKA CUMPLE 21

UN VISTAZO EN LA VIDA PRIVADA DEL CREADOR DE WARCROSS

Al ver el nombre de mi ídolo, el corazón me da un vuelco familiar. Es una lástima que no tenga tiempo de detenerme a hojear la revista. Tal vez más tarde. Me marcho a mi pesar, acomodo la mochila y la patineta en los hombros, y me subo la capucha para que me cubra la cabeza. Los escaparates por los que paso reflejan una visión distorsionada de mí: el rostro alargado, los jeans oscuros demasiado estirados, guantes negros, botas gastadas, bufanda roja y descolorida alrededor de mi sudadera negra. Mi cabello del color del arcoíris se desparrama por debajo de la capucha. Intento imaginar a esa chica del reflejo en la tapa de una revista.

No seas estúpida. Aparto el ridículo pensamiento mientras me encamino hacia la entrada del café y concentro la mente en la lista actualizada de las herramientas de mi mochila.

1. Esposas

2. Lanza cable

3. Guantes con puntas de acero

4. Teléfono

5. Muda de ropa

6. Pistola paralizante

7. Libro

En una de mis primeras cacerías, mi objetivo me había vomitado encima después de que le aplicara la pistola paralizante (6). Después de eso, comencé a traer una muda de ropa (5). Dos objetivos consiguieron morderme, de modo que después de darme varias veces la inyección antitetánica, agregué los guantes (3). El lanza cable (2) es para llegar a sitios de difícil acceso y atrapar a personas de difícil acceso. El teléfono (4) es mi asistente de hackeos portátil. Esposas (1) son para… bueno, es obvio.

Y el libro (7) es para cuando la cacería implica mucha espera. Siempre resulta útil un entretenimiento que no consuma batería.

Ingreso al café, absorbo el calor y miro otra vez el teléfono. Los clientes están alineados a lo largo de una barra que exhibe pasteles, esperando que abra alguna de las cuatro cajas automáticas. Estantes llenos de libros decoran las paredes; un diverso surtido de estudiantes y turistas ocupan las mesas. Cuando apunto la cámara del teléfono hacia ellos, puedo ver sus nombres encima de sus cabezas, lo cual implica que ninguno de ellos está configurado como Número Privado. Tal vez mi objetivo no se encuentre en este piso.

Mientras paso delante de los estantes, mi atención se traslada de una mesa a la siguiente. La mayoría de la gente no observa lo que la rodea; pregúntenle a cualquiera cómo estaba vestida la persona sentada en una mesa cercana y lo más probable es que no puedan responder. Pero yo, sí. Puedo enumerar los atuendos y el aspecto de cada una de las personas de la fila del café, puedo decir exactamente cuántas personas hay en cada mesa, describir la forma precisa en la que alguien baja los hombros, a las dos personas sentadas una junto a la otra sin decirse ni una palabra y al sujeto que se cuida de no hacer contacto visual con nadie. Puedo abarcar una escena como un fotógrafo podría abarcar un paisaje: relajo los ojos, analizo toda la escena de una sola vez, busco el punto de interés y tomo una foto mental para recordar todo.

Busco lo que rompe el esquema, el clavo que sobresale.

Mi mirada se posa en un grupo de cuatro muchachos que leen en los sillones. Los observo un momento, a la espera de señales en la conversación o indicios de notas pasadas a mano o por teléfono. Nada.

Mi atención se dirige hacia la escalera que conduce al primer piso. No hay duda de que otros cazadores también se están acercando a este objetivo: tengo que llegar antes que los demás. Mis pasos se apresuran por la escalera.

No hay nadie arriba, o eso parece. Pero luego noto el sonido débil de dos voces en una mesa del rincón más alejado, escondida detrás de un par de estanterías, que hacen que resulte casi imposible distinguirla desde la escalera. Me acerco con paso silencioso y luego espío a través de los estantes.

Hay una mujer sentada a la mesa, la nariz sepultada en un libro. Un hombre está parado junto a ella, arrastrando los pies nerviosamente. Levanto el teléfono. Como era de esperar, ambos están configurados como Números Privados.

Me deslizó hacia el costado de la pared para que no puedan verme y escucho con atención.

–No puedo esperar hasta mañana por la noche –dice el hombre.

–Lo siento –repone la mujer–. Pero no hay mucho que yo pueda hacer. Mi jefe no le dará esa cantidad de dinero sin tomar especiales medidas de seguridad, teniendo en cuenta que la policía tiene orden de arrestarlo.

–Pero usted me lo prometió.

–Y lo siento, señor –la voz de la mujer es serena y cínica, como si ya hubiera repetido lo mismo innumerables veces–. Es la temporada de los juegos. Las autoridades están en alerta máxima.

–Tengo conmigo trescientos mil billetes. ¿Tiene idea de a cuánto podría cambiarlos?

–Sí. Saberlo es mi trabajo –responde la mujer con la voz más seca que escuché en mi vida.

Trescientos mil billetes. Eso es alrededor de doscientos mil dólares al cambio actual. Este sí que es un gran apostador. En Estados Unidos, apostar en Warcross es ilegal; es una de las tantas leyes que aprobó el gobierno recientemente, en un intento desesperado de no quedar detrás de la tecnología y el delito informático. Si ganas una apuesta en un juego de Warcross, ganas créditos llamados billetes. Pero esta es la cuestión: puedes cambiar esos billetes online o llevarlos a un lugar físico y encontrarte con una cajera como esta señora. Le cambias los billetes por dinero de verdad y ella se queda con una parte para su jefe.

–Es mi dinero –insiste el sujeto.

–Tenemos que protegernos. Las medidas especiales de seguridad llevan tiempo. Si regresa mañana por la noche, podremos cambiarle la mitad de los billetes.

–Se lo dije, no puedo esperar hasta mañana por la noche. Tengo que marcharme de la ciudad.

La conversación vuelve a repetirse otra vez. Contengo la respiración mientras escucho. La mujer ha confirmado casi por completo su identidad.

Entrecierro los ojos y mis labios se tuercen hacia arriba en una ávida sonrisita de suficiencia. Este es, exactamente, el momento que justifica una cacería: cuando los fragmentos que fui descubriendo convergen en un punto perfecto, cuando veo a mi objetivo físicamente delante de mí, como una fruta madura para cosechar. Cuando armé el rompecabezas.

Te atrapé.

Mientras la conversación se torna más desesperada, doy dos golpecitos en el teléfono y envió un mensaje de texto a la policía.

Sospechoso bajo custodia.

Obtengo una respuesta casi inmediata.

NYPD EN ALERTA.

Extraigo la pistola de la mochila. Por un instante, se engancha con el borde de la cremallera y produce un levísimo roce.

La conversación se interrumpe. A través de los estantes, tanto el hombre como la mujer alzan la cabeza hacia mí como un ciervo ante los faros de un auto. El hombre ve mi expresión. Tiene el rostro brillante de sudor y el cabello pegado a la frente. Transcurre una fracción de segundo.

Disparo.

Echa a correr, lo pierdo por un pelo. Buenos reflejos. La mujer también sale disparando de la mesa, pero ella no me importa en absoluto. Salgo tras él. Baja corriendo los escalones, de tres en tres, casi se cae y deja desparramados detrás de él su teléfono y un puñado de bolígrafos en la huida. Se precipita hacia la entrada mientras yo llego al piso de abajo. Pegada a sus talones, atravieso violentamente la puerta giratoria de vidrio.

Salimos a la calle. Las personas lanzan gritos de sorpresa mientras el hombre las aparta con fuerza: golpea con rudeza en medio de la espalda a una turista con cámara de fotos. De un movimiento, descuelgo la patineta eléctrica del hombro, la dejo caer, salto sobre ella y descargo el talón con todas mis fuerzas. Emite un silbido agudo y me lanzo hacia delante, deslizándome a toda velocidad por la acera. El hombre mira hacia atrás y ve que me acerco con rapidez. En medio del frenesí y del pánico, gira precipitadamente hacia la izquierda.

Doblo en dirección a él en un ángulo tan cerrado que el borde de la patineta se queja contra el pavimento, dejando una larga línea negra. Apunto la pistola paralizante hacia su espalda y disparo.

El hombre se retuerce y trastabilla. Al instante, intenta levantarse con dificultad, pero lo alcanzo. Me sujeta el tobillo. Me tambaleo y le doy una patada. Tiene los ojos desorbitados, los dientes apretados y la mandíbula tensa, cuando destella la hoja de un cuchillo. Veo su brillo bajo la luz justo a tiempo. Lo aparto de una patada y ruedo por el piso justo antes de que pueda clavármelo en la pierna. Le aferro la chaqueta con las manos. Disparo la pistola paralizante de nuevo, esta vez desde más cerca. Le da de lleno. Su cuerpo se queda rígido y se desploma en la calle, temblando.

Salto sobre él. Presiono la rodilla con fuerza en su espalda mientras él solloza en el suelo. El sonido de las sirenas de la policía dobla la esquina. Un círculo de personas se ha congregado a nuestro alrededor, los teléfonos y las gafas ya están afuera, grabando lo que ocurre.

–No hice nada –gimotea una y otra vez a través de la mandíbula apretada. Su voz brota confusa por la fuerza con la que lo presiono contra el suelo–. La mujer que estaba adentro… puedo darles su nombre…

–Cierra la boca –lo interrumpo mientras deslizo las esposas en su muñeca.

Para mi sorpresa, lo hace. No es común que escuchen y hagan caso. No aflojo hasta que un auto de policía se detiene, y veo luces rojas y azules destellando contra la pared. Recién entonces me levanto y me alejo, asegurándome de estirar las manos hacia delante, para que los policías las vean claramente. Un cosquilleo me recorre la piel por el ajetreo de una cacería exitosa, mientras observo a los dos policías que levantan al hombre bruscamente.

¡Cinco mil dólares! ¿Cuándo fue la última vez que tuve siquiera la mitad de esa suma toda junta? Nunca. Podré estar menos desesperada durante un tiempo, cancelaré la deuda de la renta, lo cual debería calmar a mi arrendador por el momento. Luego me quedarán $1.550. Una fortuna. Mi mente repasa mis otras deudas. Tal vez, esta noche pueda comer algo que no sean fideos instantáneos.

Quiero dar un salto de triunfo en el aire. Estaré bien, hasta la próxima cacería.

Me toma un momento darme cuenta de que los policías, un hombre y una mujer, se están alejando con el nuevo prisionero sin siquiera dar un vistazo en mi dirección. Mi sonrisa flaquea.

–¡Ey, oficial! –grito mientras corro hacia la mujer, que se encuentra más cerca–. ¿Me llevan a la estación de policía para recibir el pago, o qué? ¿Nos encontramos allá?

La agente me echa una mirada que no parece congeniar con el hecho de que acabo de atrapar a un delincuente en lugar de ellos. Se la ve exasperada, y los círculos oscuros debajo de sus ojos me dicen que no ha descansado mucho.

–No fuiste la primera –dice.

Me sobresalto y parpadeo.

–¿Qué? –pregunto.

–Otro cazador dio la alerta antes que tú.

Por un instante, lo único que puedo hacer es observarla.

Luego escupo una maldición.

–Esa es una grandísima estupidez. Tú viste cómo sucedió todo. ¡Ustedes confirmaron mi alerta! –levanto el teléfono para que la policía pueda ver el mensaje de texto que recibí. Como no podía ser de otra manera, en ese momento la batería finalmente se agota.

Tampoco es que la prueba hubiera cambiado nada: la mujer ni siquiera le echa un vistazo al teléfono.

–Era solo una respuesta automática. Según mis mensajes, recibí el primer aviso de otro cazador que se encontraba en el lugar. La recompensa va para el primero, sin excepción –dice y se encoge de hombros con expresión compasiva.

Ese es el tecnicismo más tonto que escuché en toda mi vida.

–¡Al diablo con eso! –me quejo–. ¿Quién es el otro cazador? ¿Sam? ¿Jamie? Ellos son los únicos que recorren este territorio –agito las manos en el aire–. ¿Sabes algo? Estás mintiendo: no hay otro cazador. Simplemente no quieren desembolsar el dinero –se aleja y yo la sigo–. Les ahorré el trabajo sucio. Ese es el trato, ese es el motivo por el cual cualquier cazarrecompensas persigue a personas que ustedes no atrapan por ser demasiado holgazanes. Me deben este y…

El compañero de la agente me toma del brazo y me empuja con tanta fuerza que casi me caigo.

Retrocede –dice con un gruñido–. Emika Chen, ¿verdad? –la otra mano aprieta con fuerza la funda de su pistola–. Sí, te recuerdo.

No estoy dispuesta a discutir con un arma cargada.

–De acuerdo, de acuerdo –me obligo a dar un paso hacia atrás y alzo las manos en el aire–. Ya me voy, ¿ok? Me estoy yendo.

–Sé que todavía tienes que cumplir un tiempo en prisión, niña –me echa una mirada fulminante, los ojos duros y brillantes, antes de reunirse con su compañera–. No me obligues a lastimarte otra vez.

Escucho la radio de la patrulla, que los convoca hacia otra escena del crimen. Se amortigua el ruido a mi alrededor y la imagen en mi mente de los cinco mil dólares comienza a desdibujarse, hasta que finalmente se transforma en algo que ya no reconozco. En un lapso de treinta segundos, mi victoria cayó en las manos de otro.

DOS

Me marcho de Manhattan en silencio en mi patineta. Está refrescando, y las ráfagas de nieve se han convertido en una nevada constante, pero el azote del viento en mi rostro es justo lo que mi estado de ánimo necesita. En las calles, comenzaron a brotar grupos aquí y allá, y personas ataviadas con camisetas azules y rojas empiezan a hacer la cuenta regresiva para el comienzo de los juegos, a voz en cuello. Los observo mientras sus festejos se van desvaneciendo. A lo lejos, cada lado del edificio Empire State está iluminado y pasa enormes imágenes de Warcross.

En aquella época en que todavía vivía en Brooklyn, en el hogar de crianza, podía ver el Empire State si trepaba a la terraza. Me sentaba allí y me quedaba mirando durante horas las imágenes de Warcross que rotaban en los costados del edificio, balanceando las piernas delgadas, hasta que llegaba el amanecer y la luz del sol delineaba en dorado el contorno de mi figura. Si miraba mucho tiempo, podía verme a mí misma allá arriba. Aun ahora, siento esa antigua puntada de emoción al ver el edificio.

Mi patineta eléctrica emite un pitido y me arranca de la ensoñación de una sacudida. Miro hacia abajo: queda la última barra de la batería. Suspiro, me detengo y me cuelgo la tabla al hombro. Luego, busco algunas monedas en el bolsillo y bajo en la primera estación de metro que encuentro.

El atardecer se transformó en una noche azul-grisácea para cuando llego a Hunts Point, un derruido complejo de apartamentos del Bronx al que llamo mi hogar. Este es el otro lado de la ciudad rutilante. Los grafitis cubren un lado del edificio. Una jaula de barras de hierro herrumbradas encierran las ventanas de la planta baja. La basura está apilada cerca de los escalones de la entrada principal: vasos de plástico, envoltorios de comida rápida, botellas de cerveza rotas; todo parcialmente oculto debajo de una fina capa de nieve. Aquí no hay pantallas encendidas ni autos elegantes recorriendo las calles agrietadas. Se me encorvan los hombros y los pies parecen de plomo. Todavía ni siquiera cené, pero, a esta altura, no tengo claro si prefiero comer o dormir.

Un poco más adelante, en la misma calle, un grupo de indigentes se está acomodando, extendiendo las mantas y armando las carpas en la entrada de una tienda cerrada. Bolsas de plástico forran el interior de sus ropas harapientas. Con el corazón roto, aparto la mirada. Hubo un tiempo en que ellos también fueron jóvenes y tal vez tuvieron familias que los querían. ¿Qué los llevó a este estado? ¿Cómo me vería yo en su lugar?

Finalmente, me obligo a subir los escalones de la entrada y camino por el pasillo hasta mi puerta. El corredor apesta, como siempre, a pis de gato y alfombras mohosas, y, a través de las delgadas paredes, puedo oír a los vecinos gritándose unos a otros, un televisor a todo volumen, el llanto de un bebé. Me relajo un poquito. Si tengo suerte, no me toparé con el arrendador en camiseta, pantalones de gimnasia y con la cara roja. Quizá pueda pasar una noche tranquila de sueño antes de tener que lidiar con él en la mañana.

Hay un nuevo aviso de desalojo en mi puerta, justo donde estaba el anterior que rompí. Exhausta, lo observo durante unos segundos y lo leo varias veces.

AVISO DE DESALOJO DE NUEVA YORK

NOMBRE DEL ARRENDATARIO: EMIKA CHEN

TIENE 72 HORAS PARA PAGAR O DESOCUPAR EL APARTAMENTO

¿Era necesario que regresara y colocara un nuevo aviso, como si quisiera asegurarse de que se enterara todo el edificio? ¿Para humillarme más? Arranco la nota de la puerta, la arrugo con el puño y me quedo quieta durante unos segundos mirando el espacio vacío donde estaba pegado el papel. Dentro de mí, hay una desesperación que me resulta familiar, un pánico creciente que palpita estruendosamente en mi pecho, tecleando con fuerza todo lo que debo. Los números en mi cabeza vuelven a comenzar. Renta, comida, facturas, deuda.

¿Dónde voy a conseguir el dinero en tres días?

–¡Ey!

Doy un salto al oír la voz. El señor Alsole, el arrendador (que es tan idiota como parece indicar su apellido), emergió de su apartamento y se dirige hacia mí con paso airado, el ceño semejante al de un pez, su fino cabello anaranjado todo revuelto. Un vistazo a sus ojos inyectados en sangre me indica que está bajo los efectos de alguna droga. Genial. Otra discusión. No puedo enfrentar otra pelea en el día de hoy. Busco a tientas las llaves, pero es demasiado tarde. En su lugar, enderezo los hombros y levanto el mentón.

–Hola, señor Alsole –me gusta pronunciar su apellido como si fuera Asshole. En verdad es un idiota.

Me mira con expresión enfurruñada.

–Has estado evitándome toda la semana.

–No a propósito –insisto–. Ahora tengo un trabajo como camarera en las mañanas, en la cafetería de acá cerca, y…

–Ya nadie necesita camareras –sus ojos entrecerrados me miran con desconfianza.

–Bueno, este lugar, sí. Y es el único trabajo que existe. No hay nada más.

–Dijiste que pagarías hoy.

–Sé lo que dije –respiro profundamente–. Puedo pasar más tarde a conversar…

–¿Acaso yo dije más tarde? Lo quiero ahora. Y tendrás que agregar otros cien dólares a la deuda.

¿Qué?

–Este mes aumenta la renta. En todo el edificio. ¿No crees que se trata de una propiedad valiosa?

–No es justo –digo, mientras mi enojo aumenta–. No puede hacer eso… ¡lo aumentó en este mismo instante!

–¿Sabes qué cosa no es justa, pequeña? –el señor Alsole entorna los ojos y se cruza de brazos. El gesto estira las pecas de sus brazos–. El hecho de que estás viviendo gratis en mi edificio.

Levanto las dos manos. La sangre sube a mis mejillas. Puedo sentir el fuego.

–Lo sé… es que solo…

–¿Y qué tal si me das billetes? ¿Tienes más de cinco mil de esos?

–Si así fuera, se los daría.

–Entonces ofréceme otra cosa –escupe, extendiendo un dedo que parece una salchicha hacia mi patineta–. Si veo eso otra vez, lo destrozaré con un martillo. Véndela y dame el dinero.

–¡No cuesta más de cincuenta dólares! –doy un paso adelante–. Mire, haré lo que sea, se lo juro, se lo prometo –las palabras brotan de mí en un confuso embrollo–. Solo deme unos días más.

–Escucha, niña –levanta tres dedos para recordarme exactamente cuántos meses le debo–. Ya estoy harto de los pedidos de compasión –luego me observa de arriba abajo–. ¿Cuántos años tienes ya? ¿Dieciocho?

Me pongo rígida.

–Sí.

Hace un gesto con la cabeza hacia el pasillo.

–Ve al Rockstar Club y consigue un empleo. Las chicas ganan cuatrocientos dólares por noche solo por bailar en algunas mesas. Es probable que saques quinientos. Y ni siquiera les va a importar que tengas un prontuario oscuro.

Entrecierro los ojos.

–¿Cree que no averigüé? Tengo que tener veintiuno.

–No me importa lo que hagas. Jueves. ¿Está claro? –el señor Alsole habla de manera tan enérgica que su saliva vuela hasta mi rostro–. Y quiero este apartamento vacío. Impecable.

–¡No estaba impecable cuando yo entré! –le grito, pero ya está de espaldas y camina con paso airado por el pasillo.

Exhalo débilmente mientras él cierra su puerta de un golpe. El corazón me late contra las costillas y las manos me tiemblan.

Mi mente regresa a los indigentes, con los ojos hundidos y los hombros caídos, y luego a las mujeres que había visto salir ocasionalmente del Rockstar Club, oliendo a humo, sudor y perfume barato, el maquillaje corrido. La amenaza del señor Alsole es un recordatorio de adonde podría terminar yo si no tengo suerte pronto. Si no empiezo a tomar algunas decisiones difíciles.

Encontraré la forma de que se compadezca de mí. Lo ablandaré. Solo deme una semana más, lo juro, y conseguiré la mitad del dinero. Lo prometo. Repito esas palabras en mi cabeza mientras empujo la llave en la cerradura y abro la puerta.

Adentro está oscuro. Luces azules de neón brillan afuera de la ventana. Enciendo las luces, dejo caer las llaves en la mesada de la cocina y arrojo la nota de desalojo arrugada en la basura. Luego me detengo para echar una mirada al apartamento.

Es un estudio pequeño, atestado de cosas. Hay grietas en el revoque pintado de las paredes. Se ha quemado una de las bombillas de la única luz del techo de la habitación, y la segunda se está apagando de a poco, esperando que alguien la reemplace antes de que también expire. Mis gafas de Warcross se hallan en la mesa rebatible. Las había rentado por poco dinero, porque eran un modelo más viejo. Dos cajas de cartón llenas de cosas están apiladas junto a la cocina, hay dos colchones en el suelo junto a la ventana, y una antigua TV y un viejo sofá color mostaza ocupan el resto del espacio.

–¿Emi?

Una voz amortiguada brota de debajo de la manta, en el sofá. Mi compañera de apartamento se sienta, se frota la cara y se pasa la mano por su

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Reseñas

Lo que piensa la gente sobre Warcross

4.4
41 valoraciones / 33 Reseñas
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Reseñas de lectores

  • (4/5)
    Warcross is young-adult science fiction novel which, while not actually a part of the cyberpunk genre, seems to take place in the future space just as the relevant technologies to create such a world are emerging, pre-cyberpunk if you will. It is a fun and vividly described universe. The gaming sequences in it are fast-paced and exciting. In fact, the first sequence was so well-executed that I found myself dodging things on my couch.The ending ... the ending has me thinking. The evil plan has me thinking. There's a level of moral ambiguity and complexity to this that I simply don't expect from most books, much less when they are YA. I live for that. The ending was also a bit surprising. I thought I had it nailed early on, but I was wrong.The only thing I disliked about this book will actually be a plus for many - romantic subplot. It is, however, mercifully actually a subplot and not the focus. If you like the suspense of romance don't open this spoiler tag, but if you are more like me and you want to know exactly what you're going to have to tolerate: You'll have to make your way through two dates and one first-kiss scene. Just a few pages for each and at YA level text, so short. You can easily skim past them without missing anything terribly relevant to the real story. There are periodic mentions scattered throughout as well, but there are no long passages of pining. There are also no huge chunks of just thinking about each other. Some of the mentions are so brief that I couldn't even finish rolling my eyes before they were over. There aren't even any full chapters dedicated to it. It's way less intrusive than the one in The Hunger Games, and there's not freaking love triangle.I hope they make a movie of this. :)
  • (5/5)
    This was an exciting action roller coaster of , wait what? You mean another series. Oh God!! Okay, I’ll accept this if only it’s a duology. But on the other hand, this was really good. I mean really really good - thought it might be another incarnation of James Dashner’s “The Eye of Minds”’ but not in the least. Ms. Chen can rock it out and she’s the real deal !! Rock On Marie Lu- this was fantastic !!!
  • (5/5)
    I just loved this book, it was so much fun to read. Great YA. For people who read the book Ready Player One this is most likely a book for you. A female unlike heroine, school drop out / bounty hunter / hacker emerged in a virtual reality game called Warcross. And the end, I did not see that coming. She is definitely leaving us on a cliffhanger. How long do I have to wait until all the question get answered in the next book?
  • (2/5)
    I wanted to love this, I really did. I actually really loved the beginning and thought I was going to love the whole thing. I just could not get invested into the gaming aspect or the game itself. I was bored and wanting it to be over. Overall, just not for me.
  • (4/5)
    Okays I LOVED this book (except for the parts when Emika seemed so freaking needy) and I almost figured that Zero is Sasuke towards the end of the book. That ending tho!!!!! Can't wait to start reading the next one!
  • (4/5)
    In this future world, Hideo Tanaka, 21, invented the game of Warcross when he was only thirteen. Now, global surveys show that 90 percent of people aged 12-30 play on a regular basis. The official Warcross Championships attract more than 200 million viewers, and Hideo is very, very rich. One of the Warcross fans is Emika (“Emi”) Chen, an 18-year-old "bounty hunter" in New York City. Bounty hunters chase petty criminals in return for monetary rewards from the NYPD. There is fierce competition among hunters, so Emi isn't always successful. But Emi needs money badly; she is behind on her rent and can barely afford to eat. She decides to take a chance to get rich quick during the Warcross Championships; she hacks into a game to steal a valuable game piece for resale. But she doesn’t anticipate that she will actually insert herself into the game, with the whole world watching.Thus she comes to the notice of Hideo himself who tries to contact her, but she avoids the outside world at first. She fears for her future - will she go to jail? But Hideo only wants to offer her a job. He has been plagued by someone messing with the Warcross code, and thinks Emi just may be talented enough to help him find the culprit. He has her enter the “wild card” draft for extra players, and Asher Wing, the team leader from whom she stole, selects her; he too knows talent when he sees it.Emi trains for the games with Asher’s team, and, operating sub rosa on Hideo's behalf, she simultaneously investigates a bad guy Hideo calls “Zero.” Meeting with Hideo for periodic progress reports, she gets to know Hideo, gradually breaking down the walls he keeps around him and his private life. But as Emi comes closer to finding Zero, we encounter a number of twists and turns in the plot. Suddenly Emi, so adept in "alternate" worlds, doesn’t know what is real anymore, nor what is true. The book ends with the promise that the story will continue.Discussion: While I am not into gaming at all, Lu manages to make the games impressively appealing and understandable, situating much of the action and tension effectively inside them. The ethical issue that stymies Emi is one that will be recognizable to those who follow politics today: can you take a chance passing rules and laws that may sound good in theory, but in the wrong hands might give too much power to people with evil intent?Evaluation: The twists weren’t so opaque that most readers won’t guess them, but that doesn’t detract much from the story’s overall appeal. The characters are interesting, well-written and multi-dimensional, and of course there is romance as well, in case gaming isn’t enough to hold your attention. My only complaint is one common to (mostly young adult) novels with physical encounters - what is with the male character always “growling” when the female “bites” him? I could see it in vampire novels, but …. Maybe my own experience is just too limited…. Nevertheless, I look forward to the next “installment” in the series!
  • (5/5)
    If you fancy being transported into a fictional world within a fictional world, this book is for you. If you like a main character who can really show others who’s boss just by being her smart self, this book is for you. In fact, if you enjoy something as general as amazing, super descriptive and creative writing, then this book is most definitely for you. Warcross was written for you, my dear fellow book lover, as it was made for me.It follows Emika Chen - rainbow-colored-hair, all around super chick – around a futuristically situated world where a virtual reality game, the one-and-only famed “Warcross”, becomes more of a reality for some than real life actually is. She’s a bounty hunter, a hacker, and most importantly a teenager trying to make ends meet after her father dies with massive amounts of debt leftover to pay. Warcross, to her, was a way of life. Without it she wouldn’t get paid and probably would be rotting away on a street corner. That’s why when she accidentally glitches herself into the next Warcross championship, life as she knows it… will never be the same after Hideo Tanaka (aka Warcross creator, aka genius, aka most times annoying, aka predictable love interest but overall a puppy who cooks and takes care of his parents, also, he is a liar and that makes him real but so infuriating) calls her as a wildcard in the next games. She is suddenly thrown into a darker world, with the promise of the light at the end of the tunnel being just beyond her reach (also 10 million dollars which made me go on a mental rant because c'mon Hideo, why?! stop bribing people with money already, geez).I went into this book as blindly as you can get. Seriously, I didn’t even read the description. At first, I thought this would be a slightly-twisted version of Ready Player One because when it started mentioning glasses and virtual stuff I was all like… !!!. Turns out I wasn’t close. The two books touch on some similar technology but they cannot be compared in the slightest, story-wise. This is a YA, pure YA.The thing I loved about this book was the immense detail Marie Lu used to describe the world. I have no knowledge whatsoever in coding and programming, even less with VR, but it made me want to understand Emika and the decisions she had to make throughout the story. This book was like a pure shot of adrenaline, all set in an alternate world where technology rules. Even though in reality, I’m not a huge fan of unnecessary tech but that’s beside the point. There are also lots of quotable quotes (??) in this book that I want to reuse. The ending though!! I have to say that my senses have been honed down to a sharp point when it comes to guessing endings and plot twists (because I’ve read so much, in so many genres) but man… this ending caught me off guard. **SPOILER**Half-completely (hey I guessed Sasuke would make a comeback and he did, I just never imagined him ACTUALLY BEING ZERO and wanting to murder his brother). **END OF SPOILER**I don’t want to spoil anything else so I won’t say anything else about it. Just, wow. That ending. Also, major cliffhanger so beware. Anyways, this is great for when you’re in the mood of something not quite like any other books in YA but still want that teenager-y feel to the story. I found myself falling in love with the idea of the game, not so much with the characters (though Emika was pretty great, she just seemed to be conveniently placed throughout). Also, be prepared to fangirl over the Phoenix Riders because they’re absolutely amazing and the diversity is insane. I give this a whopping 5 stars. Great job you genius Marie Lu. Now give me the sequel, pretty please.
  • (5/5)
    Omg this book.
  • (3/5)
    It's a good, high-energy quick read and Emika is an awesome protagonist, but it feels cobbled together from a lot of other things—The Hunger Games, Ready Player One and even the Wachowskis' Speed Racer movie (and probably a zillion things I'm too old or uncool to recognize)—and never quite comes into its own. The "twist" at the end was so obvious that I was disappointed when it happened. However, all that being said, there is a scene at the very end of Emika wrestling with her internal conflict that made me excited to read the second book. Marie Lu has a talent for writing compelling characters who do the wrong things for the right reasons and making readers understand an empathize with their choices. She has left Emika facing a dilemma where either choice she makes is going to have some long-reaching negative repercussions and that, that is the story I'm looking forward to reading.
  • (4/5)
    Amica Chen is struggling, working as a bounty hunter in NYC to try to get enough to make ends meet. When the billionaire creator of Warcross, the virtual reality game that everyone in the world plays, wipes out her debts and whisks her to Tokyo for a job, things get even more complicated. Amica is a great hacker and a frequent visitor to the Dark World, the underground beneath Warcross. Amica is looking for zero, a hacker who seems set on trying to destroy the annual Warcross games. Hideo and Amica develop a relationship. The action and intrigue are compelling, but I did see the end (at least zero's identity) coming.
  • (5/5)
    4.5/5 stars.

    Loved the world-building, especially as someone who has watched and played a lot of video games. The lines that blur between reality and augmented reality are fast becoming something similar to the world of Warcross, and this only heightened the realistic feel of the novel.

    The pacing of the story was also appreciated, I read this book over the course of a few hours on a plane, and I never once was bored! The main cast of characters is diverse in a way that never feels forced, just an honest reflection of the way the world is. I look forward to reading the next book!
  • (4/5)
     Emika Chen is drowning in debt. Ramen is even expensive, and her bounty hunter gig isn't raking in the cash like she had hoped. But when she accidentally glitches herself into the world-wide VR tournament, Warcross, the inventor of the games hires her to track down a powerful hacker attempting to disrupt the games forever.Marie Lu is a masterful storyteller. While I normally shy away from "video game books," Lu's novel kept me reading and rarely pushed my suspension of disbelief too far. Different from most VR and video game novels, Lu's world does not operate solely in the computer. In fact, the majority of it happens on the outside. Virtual reality only makes up part of the entire story, with *augmented* reality taking up a much larger part of Lu's world. That way, the real world is superimposed with a digital layer, but computer program never dominates. It's a unique and fresh concept.I will say there are times I had trouble picturing what's going on. Computer code doesn't work the way science fiction writers like to picture it, so some of Emika's hacker abilities are a bit far-fetched. I also had trouble imagining what she was seeing in her VR or AR view. Memories, for example, are recordings made with your eyes and stored for later viewing. While it would seem that Memories can only be viewed from the person recording them, there were a number of times I felt like we were watching a Memory from third-person. Other things like language subtitles from non-English speakers and interacting with the software didn't flow as smoothly as it could have in writing, but was subtle enough to overlook mostly.I also felt like the love plot moved unnecessarily quickly. The characters had forced chemistry through the entire novel and just did not feel natural because of the way we were introduced to the male character. Neither character felt deep enough to generate a convincing relationship, and in fact, the romance drove them directly opposite of their established characters. Thankfully, this plot line doesn't dominate the entire book.Another positive point for Marie Lu, however, is her ability to weave the story to places least expected. The twists in the novel were able to rejuvenate me when the plot might have dragged. While she could have done to place more foreshadowing throughout, I enjoyed the twists.Things to Watch Out For:Sex: A passionate kissing scene pg 248; two characters get into a hot tub together, presumable naked or scantily clad pg 262; two characters are implied to be gay, but are not on speaking terms and not crucial to the plot; a dream about implied sex in bed.Language: A number of H and D words. God's name is used occasionally. S-1 pg 136; B-2 pg 149, 306Violence: Video game violence such as stabbing and falling from great heights, but since the physical characters are sitting safely in a room, no one is injured. An explosion wounds several characters.Drugs: None that I can rememberNudity: Two characters of the opposite genders are presumably naked or scantily clad in a hot tub together. A dream about implied sex in bed.
  • (2/5)
    So, I'm somewhat bummed to write this because I'd heard and read such fantastic things about this book. I'm glad that it's found readers who love and respond to it.I'm not one of them.Honestly, I found this book to be mediocre. I managed to finish it, but will not carve out any precious reading time for additional entries in the series.My main issues with the book for anyone considering it:1) Low stakes action: This book gets a lot of comparisons with Hunger Games, but I'm not sure why. Hunger Games was dramatic, had a tone of urgency, and stakes were the participants lives. This book carries none of that emotional weight or stakes. It's more like a joyless and dumbed-down Ready Player One without the 80s pop references.2) A "hook: that never pays off: Warcross is a cool name for a game, but, the 'rules' are never explained. Far as I could tell, it's like a more boring version of Capture the Flag, with digital power-ups. While there are team roles within the game (hunter, architect, etc.) mentioned, they aren't built out in any meaningful way. No actual stakes for winning or losing the game = a story lacking interest or purpose. I ended up skimming entire pages during the game sequences cause they were just that boring and meaningless.3) Protagonists, supporting characters, and plot with about as much depth as a Fortnight skin: Just like a videogame, this book is a mindless diversion that passes the time. The author has built a world that ceases to exist (and that I ceased to care anything about) as soon as I set down the book.4) There's a sugar-daddy romance that not only isn't believable (both characters are empty vessels in their own right, what in the world do they see in each other?), but that is a little gross because it's based on money, celebrity and power (he has it, she doesn't, he bestows it upon her, she gets heart eyes for him). It's basically the plot of Pretty Woman meets VR gamer setting.For as big a book release as this was, I expected something far better, interesting, and challenging.
  • (5/5)
    Emika Chen is eighteen and a bounty hunter who tracks down Warcross players who bet illegally. She lost her beloved father when she was eleven and spent time in foster care. Now she is barely making a living and is within days of being evicted. She is an excellent hacker. While watching the beginnings of the current Warcross Tournament, she glitches in and becomes visible to all. Fearing that she'll be arrested for disrupting the game, she is surprised when the game's creator Hideo Tanaka chooses to hire her instead. Someone is trying to sabotage the current tournament and Hideo wants her to find him and stop him. Emika finds herself in Tokyo, a member of one of the sixteen teams chosen to play the current tournament, and falling in love with Tanaka who has been her idol since he first popped on the scene as the game's creator when he was thirteen. She also finds herself in danger as the mysterious villain Zero doesn't want his plans disrupted.This book is filled with future technology and a game that is a world wide sensation. I loved the worldbuilding. I also loved Emika who is bright and capable. I wasn't at all prepared for the twist at the end or the cliffhanger ending. I can't wait to read the sequel to find out how things all work out.
  • (5/5)
    Emika has been dealt a rough hand in life. On her own at 18, in debt, criminal record, etc. Each day is just a numbers game as she hacks her way to finding bounties that have become too much for the local police to handle. But this is not the world as we know it. This is the future. Many people live in Warcross, a gaming, social media life experience. It is to the characters generations what the cell phone was to mine. It is a way of life, but when you have been banned from computer use… well, life is complicated. In an effort to survive by theft, Emika hacks her way into the biggest digital sporting event in the world. And gets caught. You would think this makes her a convict, and instead it makes her a celebrity. She gets to meet the young founder of the Warcross, and to play in the annual Warcross Games celebration. This is just the start of a wild and crazy novel with a cliffhanger ending that will leave you screaming NOOOOOOOO. MUST HAVE NEXT BOOK!This book is part Ready Player One, with a similar world, but very different execution and story line. It’s also part Hackers (the young Angelina Jolie movie). Plus a little Speed Racer. If that sounds like a wild and crazy mix, then you are correct. It is a joyride. Yes, it has a romance that sometimes overshadows the bigger plot, but really it’s Baymax and Big Hero 6 to the rescue. Adventure, danger, and broken hearts await, but what a ride.#Beatthebacklist#LitsyAtoZ#MountTBR#Booked2018
  • (4/5)
    Wow! What a thrilling, action-packed book "Warcross" turned out to be. From the gorgeous front cover, right to the last page, I was hooked. Marie Lu did a fabulous job of creating a virtual world that connected gamers from across the globe to Tokyo to watch and compete in Warcross, a computer game that has everyone in raptures. Boy, were those games an adrenaline rush. I was on the edge of my seat when Emika and her team mates were playing.I loved Emika; she was fantastic. She was a clever bounty hunter, an expert computer coder and a skilled hacker, AND she had rainbow coloured hair, a sleeve of tattoos and an electric scooter - what more could you want in a female protagonist? Also, she wasn't your typical geeky, awkward girl. Instead she was confident, independent and able to think on her feet. The secondary characters were also great, especially her team mates and Hideo, Emika's love interest and creator of Warcross.The plot was gripping and a real roller-coaster ride with a number of twists and turns along the way to keep this reader guessing. Although, I knew who Zero was fairly early on, my goodness, I DID NOT see the end at all, and now I have to wait until mid to late 2018 to find out what happens next. A terrific Year 8 Literature Circles contender.
  • (5/5)
    I enjoyed the first two thirds of this book very much! It is well written, and I liked the main characters instantly. The end, though, was a complete surprise to me, and regrettably I did not like this twist in the plot. Nevertheless, I am curious how the story will evolve in the second volume. And one is always free to imagine alternative endings...
  • (4/5)
    A young girl is able to enter into the Warcross games after she shows rare talents for beating the game. If you loved Ready Player One you will like this
  • (4/5)
    I can't remember why I bought this book about a video game - I'm not into gaming and actually I've never really played a video game. Maybe it was a book bullet here or at Litsy? Maybe because I really like the cover design? Whatever it was that made me buy this book I'm happy for that influence. I enjoyed this book; the action moves quickly, the characters, for the most part, act like normal people and the gaming sequences move quickly and aren't slowed down with tons of technical jargon.Emika Chen, a teenage orphan and computer hacker makes a living as a bounty hunter. Or, at least she tries to make a living at bounty hunting. She's on the verge of being evicted from her apartment. The story is set in a future where most people spend their time in VR games or betting on VR games. Emika logs into the opening ceremony of the Warcross Championship games. She attempts a hack that will get her closer to the action. The hack glitches and she shows up in the stadium, visible to everyone. She is summoned to Tokyo to speak with Hideo Tanaka, billionaire and Warcross creator. He asks her to become a wild card player in the game to discover the identity of someone, probably an insider or player, that has been hacking into the game. She accepts his offer. Despite her history of experience dealing with those who deal on the Dark Web, Emika finds herself in more danger than she bargained for.
  • (4/5)
    Warcross is totally in the vain of Ready Player One. In this book a new video has sweep the world and millions of people play everyday. Yet, there is a whole dark world lurking underneath where people bet on Warcross games illegally. This is how Emika Chen makes here living. She is a bounty hunter and she tracks down people who owe money on illegal betting and is paid a cash reward for every person she captures. But bounty hunting is hard work with little reward and now Emika desperately needs money. Emika is also a brilliant hacker and on impulse she hacks a Warcross game and trouble soon comes knocking on her door. Maybe even more than a she can handle. This is a good start to a YA Sci-Fi series. IF you liked REady Player One you will enjoy this one.
  • (2/5)
    Ten years ago, Warcross took the world by storm and became a way of life for many. As time went on, the game and its hardware became more sleak, more expensive, and even more immersive than ever before. This game can be entirely in the virtual world with the mind or overlaying the real world in enhanced reality. Emika Chen struggles in this world with very little money after her father died, leaving her with mountains of debt. She dropped out of school and turned to hacking and bounty hunting for those playing and gambling on Warcross illegally. When her latest target was stolen out from under her, desperation takes hold and she successfully exploits a weakness in the code and steals a very expensive item while an official player of the opening game of the international Warcross Championships. This maneuver puts her in the game in front of millions of people and she expects to be arrested. Instead, she's recruited as an undercover player to discover who has been hacking into the game.I have mixed feelings about this book. On one hand, the world feels realistic and Emika is a main character to root for. Warcross is an interesting concept that would be hugely popular as we see in real life with games like Ingress and Pokemon Go. Enhanced reality would make a huge splash if it could be done in a realistic way, which is vaguely figured out in the book by using the power of the brain to visualize the virtual world. Like the real world, impoverished people don't have easy access to this popculture movement monetarily and also having available time to play the game. They are essentially removed from a huge part of this society. Emika copes well with poverty, but the need for money to survive and keep a roof over her head takes up her whole life and ultimately what pushed her to steal ingame, setting everything else in motion. I wanted her to succeed when it seemed like the whole world was working against her.Where the novel falls apart for me is in the gameplay and Hideo Tanaka. Regular MMORPG roles are as follows: tank to take damage and protect others from taking damage, healer to keep the group alive, and damage dealing (or DPS) to kill the monsters or opponents with powerful attacks. There are other roles as well, but these are the main ones that make a group successful. Warcross plays lip service to these roles, but then doesn't have these roles act like they should at all. Another team is known for being versatile, but there were no examples of their team following their chosen role. Emika's class was an architect, which didn't really make sense especially when she carried tools on her belt (including an unwieldy chainsaw for some bizarre reason) that she never used. Then, Hideo is an awful character from the beginning, cold and emotionless. Later, he out of nowhere admits his love for her which commences a relationship built on absolutely nothing beyond him being a genius and rich. By the end of the novel, I didn't care about their relationship which was pretty central to the whole thing.Warcross had a lot going for it, but the stilted romance and nonsensical gaming roles that are central to the novel made everything fall apart for me. I could predict exactly what would happen by about half way through the novel so nothing was remotely surprising. I most likely won't be continuing with this series, but I could be convinced to give the second one a try since it was a fast read.
  • (5/5)
    Warcross is everything. If you're a Marie Lu fan, there is no surprise that this book grabs you by the heart early and never let's go. It changes the way you think of the world and what good and evil really are.

    Emika Chen is a broke bounty hunter with $13 in her bank account with $8000 in credit card debt and three days away from being evicted from her apartment in New York. One day she glitches herself into the game, Warcross, and is thrown into a (real and gaming) world of both virtual and real reality where anything is possible. Her coding, bounty hunting, and Warcoss skills are put to the test when she is hired by the creator of the game, and my new book boyfriend, Hideo Tanaka, to help him stop a security problem. But her search goes in a different direction as she gets farther in.

    I've never been so obsessed with the ideas in this book as I have any other. If the future has any similarity to Warcross' reality, I can't wait to see it.

    I wish I could hug Marie Lu and tell her what a genius she is. This book is truly genius and can change the world. 💛
  • (5/5)
    If you loved Ready Player One or Snow Crash, then this book is for you! Bounty hunter Emika Chen is chasing a cyber criminal through the streets of Tokyo and a virtual reality world where none of the usual rules apply. Full of video game and real life action. Emika makes a fantastic heroine and Warcross is a fabulous start to what should be an amazing series. The book releases September 12th. Get in line - you will definitely want to read this one!
  • (4/5)
    Loved Emika's backstories and could easily envision the futuristic NYC and Tokyo created in Warcross. Only part which seemed far-fetched to me was how quickly the romance starting happening: I could understand the idol-worship side, but not the other.
  • (4/5)
    Thrilling story of a young woman who is hired to learn who is trying to kill the owner/creator of a huge VR world. A highly anticipated team competition of the game Warcross is overshadowed by the threat of violence and hacking. Emika Chen is very talented at hacking computers and works as a bounty hunter earning money by tracking down hackers. She is hired by Hideo Tanaka, a young billionaire who sets up the Warcross Championships where teams of players compete in virtual worlds. Emika has to find who is threatening Hideo and the VR system. The action scenes are thrilling and imaginative as new arenas and combat situations are explored.I would recommend this book to gamers, especially lady gamers (like me).
  • (5/5)
    Immersive is the word I keep seeing on the back of the book blurbs and reviews, and it's a pretty apt description of how you feel reading this. This seems to be set just far enough into the future to make it sci-fi, but not so far that kids aren't still referencing Harry Potter, Mario Kart or Sega. Emika Chen is a perfect heroine for this story. Her own life is on the skids, life in New York looks dicey as she continues to hope bounty jobs will pay off her back rent. She's alone, gutsy and has an incredible mind for gaming. Warcross is a world wide phenomenon, accessed by glasses whose technology is created the same young man who made the game, Hideo Tanaka. It's not hard to suspend disbelief and watch as the entire world becomes riveted on (and bets on) the Warcross championship. Lu does what she does best, and creates such great visualizations via words about the real world and the game world they are playing in with avatars.
  • (5/5)
    Maybe I'm really grasping at straws but I feel like this is Marie Lu's best book yet. *coughs then whispers*: I still haven't finished The Young Elites trilogy...ooops. But it's how my brain works for some reason. I didn't finish the Prodigy trilogy until a few months leading up to the release of the first book for Young Elites so...Warcross follows Emika Chen, 18 year old bounty hunter, brilliant hacker, orphan, Potterhead and Warcross enthusiast. From the age of 11, an interview with then 13 year old Hideo Tanaka changed Emika's life forever. Since then she's admired the rich billionaire from afar even though her life since her father's death has been a hard one. After missing out on five bounties in a row, short on cash, she does a thing that glitches her into the most important Warcross game of the year earning her the attention of the creator whom she's basically fangirled over for years. When he offers a job to hunt down another hacker that wants to take down the virtual world he's created with a crazy high amount of money Emika finds herself immersed officially and now legally into a game that has influenced her life in more ways than one. Set in a futuristic Tokyo where, if you have the goggles or lenses to view the virtual reality, there are billboards on buildings playing ads to your specific interests, the name and level of WC on the tops of everyone's heads, and cute robots that learn your specific tastes in order to cater to you your favorite foods. God I loved this book.It could be that I've been influenced by the binge I've been on watching a ton of anime shows but it almost played out like an anime in my head. I was reminded of Sword Art Online, .hack, Log Horizon, but what was nice that even though they all have the same RPG driven story they all have such an originality that kept me engaged. Warcross took Emika to crazy places that I would never have thought about (I'm such a n00b) so I tend to forget about the darknet. She wasn't a special snowflake that just knew how to hack overnight it took time and practice to get to where she was at. When she entered the Warcross Wild Card draft to enter a roster Emi wasn't the best player on the team, she still had to train just as hard and diligently as the seasoned players. Almost all the side characters held my attention no matter how small. Ash was a great captain and despite his IRL circumstance in a wheelchair he still gets a firecracker like Hammie to really like him. Roshan is the best, I would be honored to have him on my gaming team. Hideo is the typical you don't realize how much of a bae he is until he opens up about his past, and we get more than one shirtless scene *evil laughter*. Plus Lu created such a relatable villain to the point that when his intentions are revealed you are left in a grey area confused on what side you would be on. In the end, there was not a single character I actively disliked.This book has such great elements it blows my mind how much I liked it. I'm not a potterhead but it had nice nods for the fangirls. It also caters to Mario Kart enthusiasts (I mean "Link edition" I would LOVE to play as Sheik and use a blue shell on Ganondorf haha). I'm a forever n00b because I never get too deep into a single video game, I just learn how to win then drop it. I don't like RPG games but I do like watching them and have an appreciation for the game tournaments. Reading this book was just fun in general. Also is Ash's brother's name a nod to Prodigy's Day? I mean, Marie Lu used the same freaking name unless I already forgot :PNow one thing that really made me connect this story to anime is because of the romantic aspect of it all. I may be doing some spoiling but in anime, especially the romance genre it starts out with the main characters meeting each other in an unconventional circumstance or something that makes it seem like the two don't like each other. Then slowly as time goes by you catch glimpses of one or the other or even both sometimes making googly eyes at each other until something makes the cold and condescending one open up about his feelings making the girl dream and fantasize about kissing his problems away. Now normally I wouldn't mind this because I am a sucker for romantic animes but when you're reading page after page about how deep Emika is getting into what she's doing for Hideo it's kind of annoying how many blinders she put on herself. And also I'm getting tired of this one little thing I've been noticing more and more frequently: I've been saying this for a while butif there's no body then it's usually because the presumed deceased family member is not dead. Sasuke was kidnapped but never found there has to be a reason he keeps being brought up. But good on Lu for not bringing him up for almost half the book letting me enjoy a little suspense as to the identity of Zero. I almost thought it was Ken or Hideo himself lol. But I also wasn't too keen on the romance either. I mean, if I met Joe Keery I would totally declare my love for him within weeks but for him to reciprocate and have me meet his parents that soon? HA. I know why Emika was in wuv with Hideo but I never got a sense as to why he liked her so much. I like figuring out what the ending of a story is going to be before getting there but once the trace of a trope is found I can easily lose interest but luckily this story kept me engaged especially with the growth Emika showed from being a loner that doesn't take orders into a girl who becomes a team player.
  • (5/5)
    I did not see that twist at the end coming - what an incredible story! I can't wait for book two!
  • (5/5)
    This is one of my favorite books! It felt like an updated version of the movie HACKERS (I'm probably dating myself here). Love, love, love the characterization of Emika and the whole world-building. A supreme effort from Lu and I cannot wait until the next book, as this one definitely leaves you on a cliff-hanger.
  • (5/5)
    This was an exciting action roller coaster of , wait what? You mean another series. Oh God!! Okay, I’ll accept this if only it’s a duology. But on the other hand, this was really good. I mean really really good - thought it might be another incarnation of James Dashner’s “The Eye of Minds”’ but not in the least. Ms. Chen can rock it out and she’s the real deal !! Rock On Marie Lu- this was fantastic !!!