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Longitud:
750 página
13 horas
Publicado:
Sep 9, 2012
ISBN:
9788415472254
Formato:
Libro

Descripción

¿Cómo se escribe una carta oficial en un correo electrónico? ¿Qué símbolos se pueden usar en Twitter? ¿Y en un sms? Respuestas a estas y otras muchas dudas se pueden encontrar en el libro Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales , el primer manual práctico de uso del español en los medios digitales y los soportes electrónicos.

Pensado para todos los públicos, para aquellos que utilizan la red de manera cotidiana sin ser expertos, pero también para los profesionales que quieren profundizar y mejorar sus técnicas de redacción y comunicación digital, este libro le ayudará a escribir con corrección y estilo en internet.

Dirigido por el periodista Mario Tascón, Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales es un trabajo de la Fundéu BBVA, que recoge recomendaciones y estudios de más de cuarenta expertos sobre cortesía en la red, correspondencia electrónica, reputación online, español global, escritura colectiva, redacción para blogs, mensajería instantánea, gestión de comentarios, redes sociales, emoticonos, accesibilidad, temas legales… y todo lo que hoy resulta necesario para trabajar en la red.
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Sep 9, 2012
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9788415472254
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Libro


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Escribir en internet - FundeúBBVA-FundacióndelEspañolUrgente FundeúBBVA-FundacióndelEspañolUrgente

¿Cómo se escribe una carta oficial en un correo electrónico? ¿Qué símbolos se pueden usar en Twitter? ¿Y en un sms? Respuestas a estas y otras muchas dudas se pueden encontrar en el libro Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales, el primer manual práctico de uso del español en los medios digitales y los soportes electrónicos.

Pensado para todos los públicos, para aquellos que utilizan la red de manera cotidiana sin ser expertos, pero también para los profesionales que quieren profundizar y mejorar sus técnicas de redacción y comunicación digital, este libro le ayudará a escribir con corrección y estilo en internet.

Dirigido por el periodista Mario Tascón, Escribir en internet. Guía para los nuevos medios y las redes sociales es un trabajo de la Fundéu BBVA, que recoge recomendaciones y estudios de más de cuarenta expertos sobre cortesía en la red, correspondencia electrónica, reputación online, español global, escritura colectiva, redacción para blogs, mensajería instantánea, gestión de comentarios, redes sociales, emoticonos, accesibilidad, temas legales… y todo lo que hoy resulta necesario para trabajar en la red.

Índice

PRÓLOGO. José Manuel Blecua

1. ¿POR QUÉ UN MANUAL DE ESTILO DE LOS NUEVOS MEDIOS? Joaquín Müller-Thyssen Bergareche

Qué son los nuevos medios y los medios sociales. Marga Cabrera Méndez

Recomendaciones, que no normas. Fundéu BBVA

2. USO COTIDIANO. Mario Tascón

Personas, internet y máquinas

Consejos para comunicarnos. Marga Cabrera Méndez

La atención en los nuevos medios. Markus Steen

Cómo leemos. Markus Steen

El lenguaje como marcador cultural. Fundéu BBVA

Empobrecimiento del lenguaje. Markus Steen

Escribir para todos. Fundéu BBVA

Consejos para elegir palabras. Fundéu BBVA

La etiqueta en la red: la cortesía en la comunicación digital. M.ª Elena Gómez Sánchez y Luis Guerra Salas

Registros según el público y el medio. Fundéu BBVA

Definir el estilo: imagen y reputación. Judith González Ferrán

Textos en los nuevos medios. Marga Cabrera Méndez

Características generales. María Benito Llauradó

La importancia del enlace. Anselmo Lucio

Usabilidad. Qué debo tener en cuenta al escribir para la web. Ana Pérez Vicente

Composición y maquetación. Ana Pérez Vicente

Tratamiento de la información. Marga Cabrera Méndez

La voz de la audiencia. Bárbara Yuste

Lectura en pantalla. Marga Cabrera Méndez

Las pantallas y las distancias de lectura. Fundéu BBVA

Modelos de lectura. Fundéu BBVA

Lenguaje internacional

Español neutro, global, general, estándar o internacional. Alberto Gómez Font

El español global en la red. Mercedes Sánchez Sánchez

Extranjerismos. Mercedes Sánchez Sánchez

Transcripciones y nombres extranjeros en el español. Mercedes Sánchez Sánchez

Emoticonos. Mercedes Sánchez Sánchez

El correo electrónico. Rebeca Díez Somavilla y Luis López Cuenca

La escritura epistolar. Antes y ahora.

Por qué escribimos correos electrónicos

El correo electrónico frente a otros medios

El silencio

Elementos del correo electrónico

Cuidar la escritura

Las emociones

Tiempos de respuesta

El correo comercial

Boletines de noticias o newsletters

El spam

Aspectos legales

El correo electrónico y los nuevos dispositivos móviles

Mensajería instantánea: Chat, sms, WhatsApp. Xosé Castro Roig

El origen de la comunicación instantánea

La redacción en chats y sistemas de mensajería instantánea

Extensión y tiempo de lectura

Normas de etiqueta tácitas o escritas

Uso de un lenguaje simplificado

Uso de emoticonos y emojis

Ortografía adaptada

Redes sociales. Juan López Sobejano

Tipologías

Lenguaje

Formalidad e informalidad en los textos

Personalización de las cuentas

El perfil

Amigos, contactos, seguidores y suscriptores

El estado: el muro, cronología o biografía

Chat y correo interno

Horarios y tiempos de respuesta

Redes sociales y foros. Hilos de escritura

Gestión de comentarios y respuestas

Imágenes, vídeos y otros archivos multimedia

Estrategias de gestión de contenidos

Twitter

Guía rápida de supervivencia. Mario Tascón y Mar Abad

Anatomía de un tuit. Mario Tascón y Mar Abad

Vocabulario de Twitter. Mario Tascón

Recomendaciones estilísticas. Markus Steen

Diez prácticas que deben evitarse en Twitter. Esther Vargas

Cómo verificar la información. Fundéu BBVA

Twitter, los periodistas y las fuentes. Jordi Pérez Colomé

Escritura colectiva: wikis. Tíscar Lara

Anatomía de un wiki

Interactividad y comentarios

Plantillas, la cara del wiki

Categorías y secciones

Organización de la información en los artículos

Pautas de comportamiento en los wikis

Modelos

Blogs. Marga Cabrera Méndez

Estructura de un artículo de un blog. Jorge Serrano

Categorías y etiquetas. Marilín Gonzalo

Escribir una entrada para un blog. Marilín Gonzalo

Gestión de comentarios. Marilín Gonzalo

Cómo titular. Marilín Gonzalo

Maquetación: plantillas. Fundéu BBVA

Tipología de productos. Jorge Serrano

Sitio web corporativo

Catálogo

Escaparate

Comercio electrónico

Intranets y extranets

Administración electrónica

Medios de comunicación

E-learning

Libros electrónicos

Videojuegos

Aplicaciones

3. USO PROFESIONAL. Marga Cabrera Méndez

Profesionalización de los medios sociales

Organización de la información digital

Arquitectura de la información. Jorge Serrano

Usabilidad. Nuria Lloret

No amarguemos la experiencia lectora de nuestros usuarios. Fundéu BBVA

Agrupación de contenidos. Jorge Serrano

Etiquetas y metadatos. Daniel Monleón

Todo se enlaza, todo se «taggea», nada se pierde. Pablo Mancini

Microformatos. Jorge Serrano

Buscadores y SERP. Jorge Serrano

Conceptos básicos de optimización para buscadores. Daniel Monleón

Nombres de páginas y direcciones. Fundéu BBVA

Maquetación en los nuevos medios. Blas Hernández

Planificar el proceso. Blas Hernández

Uso de estándares en dispositivos móviles

Composición en la visualización de datos. Moisés Mañas

Proporciones, tamaños y retículas. Moisés Mañas

Tipografías para pantalla. Jorge de Buen

Extensión, formato de párrafo y separaciones. Markus Steen

Colorimetría. Moisés Mañas

Arquitectura del contenido de una página web. Markus Steen

Portada

Elementos básicos

Zona menú

Zona titular

Zona cuerpo

Zona fin

Página 404

Escritura en pantalla, criterios

La gramática multimedia. Judith González Ferrán

Normas generales de estilo. Bárbara Yuste

Estilos de escritura. Fundéu BBVA

Nuevas estructuras para la red. Juan Carlos Camus

Títulos y subtítulos. Silvia Cobo

Cómo escribir buenos titulares. Carlos Salas

Escribir para buscadores. Daniel Torres Burriel

La edición de texto. Luz Fernández Espinosa

Modificar un texto en internet: corregir, cambiar o actualizar. Fundéu BBVA

Sistemas de escritura en ordenador. Fundéu BBVA

Caracteres en pantalla. Javier Bezos

Signos de puntuación, signos y símbolos: nuevos usos. Fundéu BBVA

El uso de los números en el mundo digital. Markus Steen

Cómo escribir sobre la red en papel. Federico Romero

Corrección automática. Concepción Polo y Laura Moreno Romero

Hipertexto. Daniel Monleón y Alicia Sellés Carot

Características

Elementos del hipertexto: nodos, enlaces y anclajes

Estructuras hipertextuales

Los lenguajes de marcado

La web semántica

Formatos multimedia. Moisés Mañas

Introducción a las nuevas formas de narrar

Formatos y plataformas multimedia

Metáfora y recursos multimedia

Diseño de la interacción

Interfaz gráfica de usuario (GUI)

Usabilidad en el diseño

Agentes multimedia

Accesibilidad en los nuevos medios. Blas Hernández

Principios fundamentales

¿Quién define las pautas de accesibilidad?

Escritura accesible

Imágenes accesibles

Audiovisual accesible

Subtitulación

Audiodescripción

Aspectos jurídicos. Alejandro Touriño

Responsabilidad jurídica en internet

Gestión de la reputación en línea

Compartir contenidos en internet. Las licencias Creative Commons

Enlazar en internet

Consejos jurídicos sobre términos y condiciones de un sitio web

Consejos jurídicos para sobrevivir en las redes sociales

Consejos jurídicos para gestores de comunidades o community managers

Consejos jurídicos para blogueros

4. ANEXOS

Vocabulario básico: términos imprescindibles

Bibliografía

Autores que han colaborado en este libro

PRÓLOGO

Con la obra Escribir en internet, la Fundéu BBVA plantea un conjunto de problemas teóricos y de soluciones prácticas destinados a los usuarios de los nuevos medios y, también, a los profesionales que hoy ocupan sus trabajos en este novedoso campo.

Son múltiples las sugerencias que aparecen en la lectura de estas páginas, repletas de connotaciones y de asociaciones. En primer lugar, es necesario observar su extraordinaria oportunidad: en un momento inicial de las relaciones entre los medios nuevos, los canales novísimos y los dispositivos capaces de realizar tareas impensables solo hace unos meses, era indispensable disponer de un manual copioso que –como nueva brújula– permita la navegación inteligente por las nuevas aguas y sea, a la vez, una caja de herramientas adecuadas para el trabajo diario de los profesionales.

Este libro plantea en sus bases teóricas los viejos problemas de la antigua retórica clásica en su aplicación a un mundo tecnológico radicalmente original. La constante relación entre el autor y los destinatarios sigue siendo el eje central de los problemas, lo mismo que las circunstancias que los rodean y los condicionan. El uso de la lengua, ya estudiado en la filosofía analítica, debe plantearse ahora en los nuevos medios y con los recursos gráficos de reciente creación, como los emoticonos, por ejemplo. Antiguas virtudes estilísticas, como la brevedad o la claridad, quedan privilegiadas en esta nueva situación supeditada a factores muy distintos de carácter tecnológico, como el número de espacios disponibles o la legibilidad del texto.

Estas características citadas nos llevan al revolucionario cambio que han sufrido la lectura y la escritura. La lectura queda condicionada por el medio y se estructura sobre la denominada técnicamente lectura en F: la primera línea de un texto y la siguiente se leen longitudinalmente, mientras que el resto del texto se examina de arriba abajo, con los condicionamientos que los expertos aconsejan para la medida y estructura de los párrafos. La página y la pantalla recuperan parte de los problemas que habían aparecido en la época clásica entre la página del texto y el lienzo del pintor, y añaden la relación maravillosa de la hipertextualidad, posibilidad que hubiera hecho las delicias de los comentaristas de textos del Humanismo.

La escritura, que hoy ocupa espacios inimaginables tan solo hace diez años, registra, por una parte, un ambicioso deseo de perfección formal en alguno de sus empleos más característicos y, en otros géneros, sin embargo, aparece entreverada por la oralidad, presidida por lo coloquial, la informalidad, las abreviaturas o, simplemente, por la búsqueda de la eficacia más completa en la comunicación.

Como en los manuales de cortesanía de la época clásica, se aconseja que los usos idiomáticos en los nuevos medios estén presididos por el respeto y la cortesía hacia el interlocutor, aunque a veces el anonimato permite los mayores desafueros sin que las personas aludidas puedan defenderse como sería de justicia.

El tono elegido por las recomendaciones es el tradicional en la Fundéu BBVA: no se trata de promulgar normas rígidas, sino de formar en la mente de los lectores de la obra una preocupación constante por los usos idiomáticos en sus aspectos generales, por ejemplo, el empleo de las fórmulas de tratamiento (tú, usted, vos) o aspectos muy particulares de la variación lingüística destinados a eliminar los localismos.

Creo sinceramente que la obra cumple por completo con los objetivos señalados de servir a la actividad cotidiana de un amplio conjunto de usuarios y a las necesidades de los profesionales. Unos anexos (vocabulario, fuentes, bibliografía) completan la útil caja de herramientas. La obra se irá haciendo mayor a través de la página electrónica, cumpliendo así con el dinamismo, la velocidad y la participación de los usuarios que caracterizan a los nuevos medios. De esta manera se irá haciendo más útil a todos los lectores, que iremos aprendiendo novedades y recursos para nuestra formación técnica. A mí, su consulta me ha sido extraordinariamente placentera y me siento muy orgulloso de poder felicitar a los responsables, Joaquín Müller-Thyssen y Mario Tascón, a los redactores y a toda la Fundéu BBVA por este excelente trabajo.

¿POR QUÉ UN MANUAL DE ESTILO DE LOS NUEVOS MEDIOS?

Joaquín Müller-Thyssen Bergareche

«Desde el momento en que se escribe en la red, las palabras cobran una dimensión global».

Esta afirmación, contenida en este libro, explica por sí misma la necesidad de una guía que nos ayude a manejarnos con corrección en los nuevos medios.

Es precisamente la dimensión global y pública de las palabras e ideas que uno vuelca en la red la causa de la creciente preocupación de los usuarios por desenvolverse de forma adecuada en internet.

Una preocupación que ha generado multitud de documentos, consejos y listados de buenas prácticas sobre la mejor manera de actuar en las diferentes plataformas de comunicación que ofrece la red.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) ha creído oportuno recoger en un solo libro parte de ese conocimiento, pues, en su papel de institución al servicio del buen uso del español en los medios de comunicación, está convencida de que es en internet donde se juega el futuro de la lengua.

Algunos pensadores, como el desaparecido Tony Judt, se han mostrado preocupados por el peligro de que canales de comunicación como Twitter se conviertan en motores no de la «neolengua», sino de la «no-lengua».

Otros muchos, por el contrario, están convencidos de que la red potencia el texto, la escritura y el resurgir de un interés por la corrección lingüística. Y no solo eso, sino que, como señala el último Informe Pisa de la OCDE, contribuye a que los estudiantes adquieran una mayor comprensión lectora.

Sea cual fuere el discurso que unos y otros defienden, de lo que no le cabe duda a la Fundéu BBVA es de que el español es un idioma vivo y de que uno de los lugares en los que mejor se aprecia su vitalidad es precisamente internet.

Por ello, la Fundéu BBVA, heredera del Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe, que fue creada en el año 2005, no podía dar la espalda a una realidad que en estos siete años ha ido creciendo de manera exponencial.

El español que se use en la red debe ser un buen español, el mismo que estamos obligados a utilizar en la redacción de una carta o un informe, ya sea en papel, en la computadora o en la tableta, o en un programa de radio, o en un discurso público o familiar, en definitiva, en cualquiera de las actividades que desarrollamos en nuestra vida diaria.

Las normas gramaticales son las mismas para todos los formatos, pero ello no implica que se deba renunciar a la creatividad, la imaginación y a cualquier otra actuación necesaria para adaptarse a las características de las nuevas plataformas de comunicación.

Lo que se pretende con este libro, y esperamos haber conseguido, es responder a esas dudas que aparecen a la hora de manejarse correctamente en la red y que no son estrictamente lingüísticas, sino también de urbanidad y de tipo técnico; es decir, todas aquellas que surgen cuando dos o más personas quieren comunicarse y compartir sus pensamientos, ideas, emociones y conocimientos en un nuevo medio, de manera fluida y ordenada.

Cada plataforma, ya sea Facebook, Twitter, Google+, los blogs, los chats, los foros o los medios digitales, tiene sus particularidades, reglas y características y con ellas hay que actuar, conjugando la corrección y la creatividad con el sentido común para sacar su mejor provecho.

Todo puede valer, siempre que no se trasvasen los usos propios de una a otra; en suma, que se tenga presente que las reglas de comunicación en un soporte no tienen por qué ser válidas en otro.

Este libro, en el que han participado cerca de cuarenta expertos en distintas materias, es un proyecto pensado no solo para especialistas en comunicación, sino también para todas aquellas personas que utilizan el español en los nuevos medios, desde el experto al recién iniciado.

Recoge un vocabulario propio de la red, maneras de proceder, hábitos y normas de cortesía, gramática adaptada y, en definitiva, costumbres que son propias de los nuevos medios.

Sirve para el que lleva años utilizando el correo electrónico, pero desconoce sus normas de cortesía, para aquel que tiene un blog personal, para el que no entiende los emoticonos que recibe por el móvil, para los que empiezan en Twitter y no deducen su vocabulario, para el principiante que no sabe cómo dirigirse a su público en una red social, para el político interesado por su reputación online y para un larguísimo etcétera de internautas preocupados por dejar su huella en la red de una manera correcta y educada.

Para poder diferenciar de alguna manera este amplio público, se ha dividido el libro en dos grandes bloques: el uso cotidiano y el uso profesional. Así, si solamente utilizamos los nuevos medios para comunicarnos de manera personal será suficiente la primera parte. Sin embargo, si nuestra labor es profesional, o semiprofesional, nos interesará profundizar en la segunda.

Además, existe un tercer bloque que incluye un amplio glosario con las palabras que hemos entendido que están relacionadas de alguna manera con el español en los nuevos medios, así como bibliografía y referencias donde ampliar información.

¿Por qué un manual de estilo de los nuevos medios? Sencillamente, porque hace falta.

QUÉ SON LOS NUEVOS MEDIOS Y LOS MEDIOS SOCIALES

Marga Cabrera Méndez

Según el Diccionario de la Real Academia Española, un medio de comunicación es un «órgano destinado a la información pública»; derivada de este término surge la expresión nuevos medios, que podría definirse como el servicio de acceso a la información a través de las nuevas tecnologías. Los nuevos medios tienen un lenguaje propio y unas características de comunicación y contenidos diferentes a los tradicionales (prensa, radio y televisión). En la actualidad estos nuevos medios, a los que también se podría llamar digitales, conviven con los medios de comunicación tradicionales, influyendo cada día más en ellos.

En realidad los nuevos medios ya no son tan nuevos. La prensa escrita empezó a ofrecer versiones digitales de sus diarios a finales del siglo XX, pocos años más tarde del nacimiento de internet, tal y como la conocemos hoy en día. En un principio, era una copia de la versión en papel publicada en PDF, de ahí pasó a ser una edición de los mismos contenidos, en versión web, una vez al día. Desde entonces, la versión digital de los periódicos ha evolucionado hacia la convivencia actual, en la que la prensa digital tiene sus propios ritmos y modelos, distanciándose cada vez más de la versión en papel. Esta convivencia de las versiones en papel y digital de un mismo periódico suele ser complementaria y exige una diferenciación en el tratamiento de los contenidos para un medio y otro, así como la adaptación de la prensa impresa a las características del medio digital.

Los medios sociales son un derivado de los nuevos medios, son el espacio de información que se genera y comparte a través de las redes sociales de internet. Los ciudadanos utilizan estos canales para convertirse en informadores, bien al margen de los medios de comunicación, bien a su sombra. Las redes sociales cada vez se integran más en la prensa digital, no hay diario que no incluya, en su edición de internet, la opción de compartir o comentar la noticia a través de Twitter o Facebook, por citar solo las más expandidas. La prensa en internet genera blogs para dar protagonismo y voz individual a sus profesionales o incluso a los lectores, y de esa forma compartir experiencias desde un punto de vista más cercano. Los medios sociales tampoco son tan nuevos, los primeros blogs datan de 1997 y Twitter nació en 2006.

Podemos destacar las siguientes diferencias entre los nuevos medios y los tradicionales:

Favorecen la no intermediación de un medio para la publicación de información.

Aceleran los procesos de creación, publicación, distribución y discusión de los contenidos.

El tiempo real sustituye a la periodicidad de los medios tradicionales. Las ediciones ya no se basan en un horario prefijado, sino que se puede publicar cuando surge la información.

La autoría de los contenidos se ha democratizado, la publicación no es exclusiva de los especialistas de la información contratados por los medios, sino que el ciudadano se vuelve autor. Cualquiera puede generar información, comentarla y compartirla, la autoría se traslada a la sociedad en lo que viene a llamarse periodismo ciudadano. Todos los ciudadanos estamos invitados a aportar comentarios y debatir la información dando nuestro punto de vista o nuestra versión de los hechos.

Los nuevos medios permiten acceder a la información en cualquier momento y desde cualquier lugar, siempre que se tenga conexión a internet a través de cualquier dispositivo digital.

La creación puede producirse en tiempo real: las barreras espacio-temporales han desaparecido para la publicación de información.

La publicación y distribución se apoya en tecnologías digitales, pueden manipularse y permiten la interactividad.

La información está viva, los usuarios la amplían, corrigen y comparten.

Aunque está claro que los nuevos medios hacen referencia a los medios tradicionales en su versión digital, hay que tener en cuenta que no solo abarcan los diarios en internet y las redes sociales, sino que conviven con muchos otros formatos de productos digitales que son también contenedores de información. Algunos ejemplos de nuevos medios son las páginas web, las aplicaciones para teléfonos inteligentes o tabletas, los juegos en red, el CD-ROM, los DVD, la televisión web, los libros electrónicos, los blogs, la radio digital, los wikis, y todo aquello que permita la interactividad digital.

Cada uno de estos medios tiene sus particularidades –su lenguaje, sus normas de conducta y entresijos– y se hace preciso utilizarlos en función de las necesidades reales, con medida y prudencia. A lo largo de los diferentes capítulos del libro veremos las principales características de la mayoría de ellos para aprender a movernos en el nuevo entorno digital. Porque, aunque nuevos, estos medios cuentan ya con un vocabulario propio de la red, una gramática adaptada, unas maneras y hábitos de proceder, unas normas de cortesía; en definitiva, unas costumbres que caracterizan nuestro idioma y su uso en los nuevos medios.

RECOMENDACIONES, QUE NO NORMAS

Fundéu BBVA

La Fundación del Español Urgente, Fundéu BBVA, no persigue ser una institución correctora cuyas recomendaciones lingüísticas hayan de ser contempladas como norma; su objetivo es, más bien, proporcionar criterios de coherencia en el uso del idioma para evitar su empobrecimiento y hacer frente a la invasión indiscriminada de extranjerismos o neologismos innecesarios.

También quiere convertirse en un centro de análisis y un referente, desde el punto de vista idiomático, para los diferentes medios informativos que se sirven del español como herramienta de trabajo.

La Fundéu BBVA ha hecho suya la experiencia acumulada por el Departamento de Español Urgente durante 25 años y ha formado un equipo de profesionales –filólogos, periodistas, correctores y ortotipógrafos– cuyos conocimientos en el buen uso del español constituyen un patrimonio al servicio de los medios de comunicación.

En el caso de este libro, se ofrece una recopilación de los conocimientos del buen uso del español y los criterios de coherencia de su uso en los nuevos medios, pensando en su difusión para todos los públicos, y no solo al servicio de los medios de comunicación.

USO COTIDIANO

Mario Tascón

PERSONAS, INTERNET Y MÁQUINAS

Los cambios en nuestra sociedad, y especialmente en la forma de comunicarnos y relacionarnos, que estamos viviendo desde el final del siglo XX no podían suceder sin dejar una profunda impronta en el lenguaje.

Ordenadores, teléfonos móviles, televisiones interactivas y tabletas, por el lado de los dispositivos con los que escribimos y leemos; blogs, redes sociales y páginas web, como herramientas que utilizamos para comunicarnos, y redes de comunicaciones globales que permiten recibir y emitir en tiempo real mensajes que atraviesan el planeta a la velocidad de la luz constituyen un ecosistema que aporta muchas novedades y que ha generado cambios en nuestros hábitos, demasiados como para que la lengua, el vocabulario o incluso la gramática no se hayan visto afectados.

El aumento exponencial de la velocidad en las comunicaciones es una de las características más notables de este cambio. Los conceptos y palabras, la creación de neologismos y el consenso popular para aceptar un término de moda se generan con una rapidez nunca vista. Las redes sociales son el paradigma de esa escollera en la que se baten las olas de las novedades frente a las reglas clásicas. Antes, la Real Academia Española observaba la evolución de nuestra lengua en los libros, pero pronto se percató de que los medios de comunicación eran más importantes para ver cómo habla y escribe la gente, incluso más permeables y sensibles que los primeros. Una de las instituciones más prestigiosas del español, la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), editora de este libro, fue creada para atender esa necesidad de urgencia que ya aparecía en los profesionales de los medios de comunicación a finales del siglo XX. El idioma empezaba a evolucionar a una velocidad nunca vista y ahora el lugar en el que nuestro idioma se bate cada segundo y en el que se anticipan las tendencias es internet.

La globalización es la segunda característica que hay que destacar. Ahora, cuando alguien escribe, no necesita preocuparse de cómo hacer que su mensaje llegue a una audiencia global porque, aunque no lo sepa, ya se encuentra inmerso en ella, pues las fronteras geográficas han desaparecido. La entremezcla de idiomas, con una serie de palabras universalizadas a golpe de clic, también es una característica de la escritura en determinados canales de comunicación.

Nunca las dos orillas del Atlántico estuvieron tan cerca, y ahora argentinos, mexicanos, españoles, etc., pueden ver cómo escriben los demás en tiempo real, por lo que la incorporación de neologismos y el intercambio de expresiones son continuos. La permeabilidad entre las variantes geográficas disuelve las diferencias como si fueran un azucarillo. Si la introducción de las palabras ordenador y computadora se produjera ahora, posiblemente todos los que hablamos español hubiéramos convenido de manera natural en una de ellas, en lugar de que el término ordenador prevalezca en España y computadora en América, al menos es posible imaginarlo así por la capacidad de interrelación entre los que hablamos la misma lengua a lo largo de todo el globo terráqueo.

El español neutro avanza también a medida que los fabricantes de software traducen o crean sus aplicaciones e intentan venderlas en un mercado determinado por el idioma, pero en realidad se desarrolla de una forma ajena a como se pensaba hace años: los lectores, la gente, forman en ocasiones grupos de voluntarios de todos los países que se dedican a traducir estos programas, así se producen consensos ricos en matices y con los que la mayoría está cómoda. Hay que resaltar esa labor de trabajo sobre el idioma que va más allá de los profesionales convencionales y que, en algunos casos, incluye a usuarios interesados conectados a través de las redes sociales. También, el hecho de que muchos de nuestros medios de comunicación participen ahora de esa presencia global está consiguiendo que cuiden más su vocabulario para evitar aquello que suena mal o ridículo en otros lugares.

No hay que olvidar las posibilidades de la escritura colectiva, de una forma revolucionaria, como nunca había podido imaginarse hasta la llegada de la informática y de internet, ya que ahora dos, tres o muchas más personas pueden escribir simultáneamente documentos sin necesidad de hacerlo secuencialmente. Quizás esto sean solo prácticas concretas que no influyen al conjunto de los hispanohablantes, pero hay que reseñarlas porque están ahí y tienen que ver con fenómenos como el contenido generado por usuarios (UGC, user genereted content) al que tanta atención se presta ahora.

), esas combinaciones de caracteres que intentan transmitir sentimientos cuando acompañan a los mensajes y que contribuyen a una mayor carga oral de los textos.

Los emoticonos han sido solo el principio de la utilización de toda una serie de elementos que intentan paliar las dificultades del texto para transmitir sentimientos y emociones, sobre todo en los mensajes más breves (conversaciones privadas y públicas en foros, redes sociales o a través de mensajería telefónica textual). Hay incluso colecciones de emoticonos multimedia que se van añadiendo a los más primitivos compuestos por signos y letras. El uso de onomatopeyas, estiramientos gráficos y otros recursos similares completarían este conjunto de mecanismos para aumentar la carga oral y emotiva en los mensajes. Todos estos recursos han mostrado, además, una importante labor en la comprensión de los mensajes, sobre todo cuando estos tienen, por ejemplo, una carga irónica que suele ser más difícil de transmitir en los textos breves.

En la misma línea estarían los iconos (☎ ☛ ♥), que, debido también a la llegada de estándares internacionales de unificación de caracteres y con el fin de facilitar el tratamiento informático de textos y su intercambio en múltiples idiomas, están al alcance de cualquier usuario, sin necesidad de conocimientos de dibujo porque vienen incorporados en las herramientas, al igual que los emoticonos.

Aunque, quizás, el cambio más importante viene del paso que se da de una comunicación que en gran parte era privada y que se convierte en pública. Hasta la llegada de las redes sociales, incluso en los albores de la era de internet, la mayoría de los mensajes que circulaban entre los usuarios eran privados (correos electrónicos, mensajes entre teléfonos) y, aunque desde siempre ha existido una democratización de las herramientas de publicación, es claro que la llegada de las redes sociales ha disparado el número de textos y la cantidad de personas que publican, en el doble sentido de ese verbo: hacer patente algo al público y difundirlo.

El hecho de que cada vez haya más mensajes que circulan ante los ojos de millones de personas se puede considerar el más significativo, no solo por la cantidad de información a la que ahora se puede acceder, sino, sobre todo, por las diferencias entre lo público y lo privado, que no siempre son tenidas en cuenta a la hora de conversar o escribir. De hecho, muchas veces esta diferencia, que no era considerada, hacía poner el grito en el cielo a muchos académicos ante el supuesto deterioro de nuestra lengua, cuando se analizaban como si fueran artículos periodísticos las conversaciones entre dos amigos a través de mensajes enviados desde un teléfono, cuyo teclado tampoco ayudaba a escribir deprisa con todas las letras y menos con acentos y otros signos que no eran sencillos ni siquiera de encontrar.

Los lectores, al empezar a escribir delante de una audiencia y ser conscientes de ello, han comenzado a preocuparse más por cómo escriben, por expresarse mejor. La gente se esfuerza más para que se la entienda, cuidando la forma en que se comunica. Es cierto que muchas personas creen que ahora se escribe peor que antes, pero parece más bien que lo que sucede es que ahora la gente que escribe mal es más visible que nunca.

Hay incluso casos de protestas populares contra personajes famosos (periodistas, cantantes y actores) que han cometido una falta de ortografía en algún mensaje y no solo no han sido perdonados, sino que se les ha sometido al escarnio público en la plaza digital de las redes sociales. Es una muestra importante de una sensibilidad social hacia el buen uso del idioma.

La brevedad es también una característica de la comunicación contemporánea: sobran los circunloquios, proliferan las abreviaturas, las frases se llenan de esqueletos consonánticos en las que se sacrifican las vocales en aras de ahorrar un par de caracteres. Pantallas pequeñas, espacios minúsculos, cajas para introducir textos con restricciones en cuanto al número de caracteres condicionan la escritura. En esta línea nos encontramos con la tendencia a desaparecer del signo de apertura de la interrogación y la exclamación, que, sobre todo en las redes sociales y en los mensajes SMS, es casi inexistente. Muchos de estos recursos no se utilizan de la misma manera en los distintos canales, incluso tratándose de la misma persona, ya que el registro y la manera de escribir sufren importantes variaciones dependiendo del destino de los textos. A más espacio disponible y más público, más correctos y con menos «atajos».

Dentro de las estrategias para asegurar la brevedad destaca la proliferación de abreviaturas, que pone nervioso a quien no las conoce y que puede llegar a provocar una sensación de exclusión. Es cierto que las abreviaturas que se usan en internet y en las redes sociales provienen en su mayoría del inglés, lo que hace algo más difícil su comprensión.

El hipertexto también es un factor muy notable por el cambio estético que ha producido en los textos. Los lectores han aprendido que las palabras subrayadas, o escritas en otro color, generalmente anuncian una ampliación del concepto reseñado, una alternativa de lectura que se desarrolla en otro lugar al que se accede desde el atajo que proporcionan los enlaces. Esas palabras, que cuando se pulsan abren nuevas ventanas, por ejemplo, un nombre que se transforma en una biografía o una frase entrecomillada en un vídeo musical, son la clave de la escritura en los nuevos medios. Todavía no hay un canon que muestre cuáles son las mejores prácticas para conseguir buenos hipertextos, incluso sigue la discusión sobre si no es demasiado distractora la presencia de subrayados o colores en medio de un párrafo, y algunos editores practican el alejamiento de los enlaces en relación a las palabras o frases de las que deberían partir, por ejemplo como si fueran las viejas notas al pie.

Los hipertextos son palabras que, además, tienen que ver con el funcionamiento de las aplicaciones, no solo poseen un significado, sino que desencadenan acciones, por lo que son mucho más «poderosas» que el resto. Un enlace puede lanzar una búsqueda, ejecutar algún tipo de acción del software, abrir un programa de correo o arrancar una canción.

Muy relacionado con las modificaciones que han traído los hiperenlaces estaría el imperativo de escribir palabras y frases de una forma determinada por motivos técnicos, contraviniendo las normas de la Real Academia Española. Un ejemplo actual serían las etiquetas de Twitter. Las etiquetas, en este caso, son palabras o conjuntos de palabras que se utilizan para facilitar el seguimiento de un tema «etiquetándolo» con esa cadena de caracteres. La diferencia es que aquí los grupos de palabras, para funcionar como una etiqueta, necesitan en muchos casos llevar colocado delante el signo almohadilla (#) y, además, ir juntas, ya que de no ser así no funcionan. Si en una conversación en Twitter se habla de los presupuestos generales del Estado, es bastante probable que lleve la etiqueta de #presupuestosgenerales. Incluso es posible que, ante la ausencia de espacios separadores, y para que se identifiquen mejor las palabras, los usuarios introduzcan un sistema de caja subibaja, #PresupuestosGenerales, alternando mayúsculas y minúsculas para facilitar una comprensión mejor de esa larga cadena de caracteres. Hay muchos casos en los que las necesidades del software hacen que se tenga que escribir de otra forma, como es el caso de los números. Según la Real Academia Española, para escribir correctamente los números con cifras se tendrá en cuenta lo siguiente:

Al escribir números de más de cuatro cifras, se agruparán estas de tres en tres, empezando por la derecha, y separando los grupos por espacios en blanco: 8 327 451 (y no por puntos o comas, como, dependiendo de las zonas, se hacía hasta ahora: 8.327.451; 8,327,451)…

Si seguimos estas instrucciones, la mayoría de los programas interpretarán nuestras cifras como contenidos textuales y se perderá la opción de realizar operaciones debido a que para las máquinas serán palabras y no números. Esta forma de escribir que la Real Academia recomienda choca con la lógica del software y hace que quien la emplee se encuentre luego con problemas para utilizar su material. Todo por motivos que van más allá de los argumentos clásicos y que tienen que ver directamente con la tecnología que se emplea. Los responsables de nuestro idioma tendrán que tenerlo en cuenta a la hora de hacer las normas.

Pero el proceso de comunicación también ha experimentado otro profundo cambio: su introducción en las máquinas. Se sigue escribiendo para las personas, pero en muchas ocasiones hay que comunicarse con las máquinas. Algunas veces necesitamos darles instrucciones que introducimos a través del teclado o pulsando botones en la pantalla, en otras ocasiones es la máquina la que avisa de un problema o la que pide más información para poder efectuar una tarea. Esa comunicación y sus canales se están desarrollando y tienen un interés creciente. También está la necesidad de que los textos que escribimos sean «comprendidos» por las máquinas y sus algoritmos para que, a través de plataformas como son los buscadores, otras personas puedan encontrarnos. Google es uno de los representantes actuales de esas máquinas que determinan cuáles son los sitios a los que dirigir a un ciudadano cuando busca algo en la red, y el paradigma de esa nueva audiencia, conformada por algoritmos que intentan clasificar y entender de qué va una página web, un tuiteo o un documento digital. Comunicarse con las máquinas a través de las interfaces o preparar las páginas web para que las «comprenda» un buscador son trabajos que desarrollan algunas de las muchas profesiones nuevas en las que el lenguaje tiene gran importancia.

En los próximos años veremos aparecer modelos híbridos de escritura en los que será necesaria una combinación de la mente humana con determinados algoritmos para poder construir textos, en algunos casos en tiempo real o con un volumen de actualizaciones demasiado elevado como para poder permitírselo un solo periodista o especialista. Veremos también frases, incluso párrafos, en las que algunos verbos, adjetivos y sustantivos serán «escritos» por las máquinas a medida que las reglas que las manejan tengan determinadas entradas de datos. No vamos a esperar de momento calidad literaria, pero seguro que aumentará la eficacia de la comunicación, sobre todo en campos como la economía o el mundo de la información.

Como último elemento, cabría destacar la multiplicidad de versiones de los documentos, al existir muchos tipos de usos y múltiples soportes en los que pueden verse y leerse, de lo que esta misma guía es un ejemplo: se puede tener en las manos un ejemplar impreso mientras que en la red hay una versión que se actualiza de forma constante en www.manualdeestilo.com.

CONSEJOS PARA COMUNICARNOS

Marga Cabrera Méndez

Nos relacionamos a través del ordenador, con mensajes de texto, enviando fotografías o creando vídeos para ser «whatsapeados». Forma parte de nuestra rutina diaria gestionar toda la comunicación que nos llega y a la que accedemos de manera voluntaria.

Hemos llegado a un punto en el que debemos acotar el tiempo y el espacio para una correcta gestión de nuestra comunicación electrónica. Son demasiados los canales que debemos tener en cuenta: llamadas de atención en el móvil, en el ordenador, en la televisión, en pantallas en la calle, alertas de redes sociales, etc. Tenemos que ser capaces de seguir lo que realmente nos interesa, de saber discernir lo útil de lo accesorio, de movernos con fluidez y educación y de mostrar una imagen «digital» coherente con nosotros mismos.

Es necesario conocer y valorar al destinatario de nuestro mensaje, estamos expuestos a un público muy amplio al que hubiera sido imposible llegar en otra época. Un tuit puede correr por el mundo de Twitter con una rapidez de vértigo, una entrada en nuestro blog es capaz de mover montañas, nuestros correos electrónicos pueden llegar a personas a las que no deberían, la opinión en una noticia de prensa electrónica será compartida y leída por personas del otro lado del mundo. Tenemos, en resumen, un poder de comunicación como nunca antes lo habíamos tenido.

Debemos ser conscientes de la repercusión que puede tener nuestro mensaje y no olvidar algunos temas básicos, como la educación en la red, también llamada netiqueta. Es preciso cuidar nuestro lenguaje, que refleja lo que somos y nos define culturalmente. No es necesario ser unos eruditos a la hora de escribir, sino tener claro el contexto y el destinatario. Aunque el contenido sea el mismo, la forma de la comunicación no podrá ser igual con un cliente que con un familiar o con un desconocido en una red social.

La atención en los nuevos medios

Markus Steen

En un artículo de opinión publicado en 2010, Chris Anderson, editor de la revista Wired, pronosticaba el fin de la web (http://goo.gl/CGzkq). Hablaba de una nueva fase en la revolución digital dominada por el uso de aplicaciones para acceder a contenidos sin necesidad de teclear la dirección web en el navegador de turno: el correo electrónico, los podcast, Facebook o la Xbox son, según él, los nuevos amos de la red.

Aunque el comentario de Anderson generó bastante polémica, parece evidente que la web ha dejado de ser, también

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