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El futuro del currículum: La educación y el conocimiento en la era digital

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El futuro del currículum: La educación y el conocimiento en la era digital

valoraciones:
5/5 (1 clasificación)
Longitud:
163 páginas
2 horas
Publicado:
23 oct 2019
ISBN:
9788471128706
Formato:
Libro

Descripción

Esta obra analiza en profundidad las principales innovaciones curriculares que están teniendo lugar como consecuencia del desarrollo de nuevas ideas sobre los medios digitales y el aprendizaje. Aunque estas nuevas ideas se han convertido en un área importante para la investigación educativa, se ha prestado poca atención a las implicaciones prácticas y conceptuales para el currículum escolar.
Así, Ben Williamson examina aquí una serie de innovaciones curriculares contemporáneas en los Estados Unidos, Reino Unido y Australia que reflejan los cambios sociales y tecnológicos de la era digital. Cada una de estas innovaciones representa una cierta forma de entender el pasado y al mismo tiempo promueve una visión particular del futuro. Estas iniciativas curriculares son ejemplos de lo que Williamson llama "escolarización centrífuga", que expresa una visión de la educación y el aprendizaje que está descentralizada, distribuida y dispersa, y que pone el énfasis en las redes y las conexiones.
En la escuela centrífuga, se prepara e improvisa activamente un currículum a partir de una mezcla heterogénea de personas, grupos, coaliciones y estructuras institucionales. Estos participantes del diseño y planificación de este currículum son gobiernos locales, corporaciones, fundaciones, organizaciones benéficas y organizaciones no gubernamentales.
Entre las innovaciones curriculares que Williamson examina se encuentran High Tech High, una red de escuelas concertadas de San Diego que integra la educación técnica y académica con un aprendizaje basado en proyectos; Opening Minds, un currículo "basado en competencias" utilizado en 200 escuelas de secundaria británicas; y Quest to Learn, una "escuela para niños digitales" en la ciudad de Nueva York (con una escuela hermana en Chicago).
También describe dos asociaciones principales: la Asociación Partnership for 21st Century Skills (P21), que aboga por la "preparación para el siglo XXI" para los estudiantes estadounidenses; y Whole Education Alliance en Reino Unido, una red de organizaciones benéficas y sin ánimo de lucro, y otras organizaciones educativas del "sector terciario".
Publicado:
23 oct 2019
ISBN:
9788471128706
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El futuro del currículum - Ben Williamson

tema.

Los medios y el aprendizaje digitales se han convertido en tema fundamental de los estudios educativos del siglo XXI. Pero se han hecho muy pocos estudios sobre las implicaciones prácticas y conceptuales que tales elementos tienen para el currículo escolar en la era digital. Este informe se plantea una pregunta muy simple: ¿cuál puede ser el futuro del currículo en la era digital? Analiza una serie de innovaciones curriculares del siglo XXI con el fin de mostrar cómo se organizan diversas ideas sobre el futuro del currículo en la práctica escolar y se propone comprender los problemas emergentes que la fusión del currículo y los medios digitales plantea¹. Estudia diversos problemas sociales, políticos, económicos y culturales a los que se enfrenta el futuro del currículo y examina la producción de ideas sobre la organización práctica y la planificación de un currículo futuro. ¿Qué tipos de visiones sobre el currículo del futuro se imaginan, ensayan o promueven? La tesis principal es que todo currículo representa siempre una determinada manera de entender el pasado, a la vez que promueve una particular visión del futuro. Para utilizar la metáfora del filósofo pragmatico William James, el currículo es como una silla de montar, ese puerto de montaña que mira, por un lado hacia delante y, por otro hacia atrás. Expresa simultáneamente un legado del pasado y aspiraciones e intereses para el futuro.

Los estudios de caso son una selección de un número cada vez mayor de innovaciones curriculares asociadas a la nueva era globalizada de las redes tecnológicas, la comunicación y los medios digitales. Proceden de Estados Unidos, Reino Unido y Australia y en ellos intervienen diversos actores y organismos de los sectores público, privado, filantrópico y sin ánimo de lucro. Estos programas actúan como enclaves de microreformas curriculares que reflejan ideas de nivel macro sobre la transformación social y tecnológica. El estudio se pregunta qué seleccionan del pasado estos prototipos curriculares, cómo representan estos el presente y qué ideas generan sobre el futuro. En conjunto, representan un nuevo estilo de pensamiento sobre el currículo escolar para la era digital.

A la luz de las aspiraciones y los objetivos de estos programas, ¿cómo podría ser el currículo del futuro? ¿Qué conocimientos debería contener? ¿Qué visiones del futuro promueven y catalizan estos currículos? ¿Qué personas y organismos intervienen en su diseño y promoción, y en qué experiencia y autoridad se basan? ¿Qué otros objetivos y asociaciones sociales, culturales, económicos y políticos más amplios están presentes en ellos? Y, lo más importante, ¿de qué forma estos currículos pretenden configurar las mentes, las ideas, las identidades y las actuaciones de los jóvenes?

El currículo es un microcosmos de la sociedad. Constituye lo que la sociedad elige recordar sobre su pasado, lo que cree sobre su presente y lo que espera y desea para el futuro. Es tanto retrospectivo como prospectivo, y alienta a los alumnnos a que vuelvan la vista hacia el pasado y miren al futuro de determinadas maneras. El diseño del currículo moldea las mentes y las ideas de los jóvenes, y les anima a comprender y a actuar en la sociedad de maneras particularmente aprobadas. En consecuencia, es necesario entender la peculiaridad local de toda reforma curricular y basarla en las largas oleadas de cambio que llegan al presente desde el pasado y se proyectan al futuro².

Esta forma de entender la reforma del currículo nos alerta de que los principales movimientos y políticas de reforma, como A Nation at Risk (Una nación en peligro) y No Child Left Behind (Ningún niño dejado atrás), han sido fruto de debates, conflictos y actuaciones políticas determinados en sí mismos por otros sucesos sociales e históricos, y que han generado visiones normativas del futuro. De hecho, el documento A Nation at Risk fue el que, durante la administración Reagan, defendió la reforma educativa con el argumento de que el conocimiento, el aprendizaje, la información y la capacitación de la inteligencia son las nuevas materias primas del comercio internacional y la inversión indispensable necesaria para el éxito en la ‘era de la información’ en la que estamos entrando. A Nation at Risk presentaba las largas oleadas de cambio —en forma de la globalización del comercio en una era de la información— como el contexto para la promoción de una Sociedad del Aprendizaje que había que extender hasta los detalles locales de las instituciones tradicionales de aprendizaje, las escuelas y las universidades, y, más allá de ellas, a las microlocalidades de la casa y el trabajo, las bibliotecas, las galerías de arte, los museos y los centros de ciencia; en realidad, a todo lugar en que la persona se pueda desarrollar y madurar en el trabajo y la vida. Así pues, desde principios de la década de 1980, las reformas curriculares y educativas han partido en gran medida de la premisa de la supuesta incapacidad de las escuelas de seguir el ritmo del cambio tecnológico y sus consecuencias sociales y económicas. Unos treinta años después, mientras cabalgamos sobre una larga ola de cambio educativo, esta tesis sigue estando presente, en buena medida, en el discurso sobre las reformas de la era digital³.

Todos los prototipos de currículo analizados en este informe ofrecen una visión de cómo se puede rediseñar y reformar el currículo en el contexto de la era digital. Todos parten del mismo supuesto básico de que las tecnologías nuevas y en permanente cambio, acompañadas de largas y complejas oleadas de cambio social y tecnológico en los ámbitos económico, político y cultural de la existencia, han contribuido a la necesidad de reformar el currículo. Tales supuestos forman parte de un emergente estilo de pensamiento sobre la sociedad moderna. El estilo dominante de pensamiento sobre la sociedad en la actual era digital está repleto de metáforas cibernéticas de la información, las redes, los nodos, la dinámica, la flexibilidad, la multiplicidad, la velocidad, la virtualidad y la simulación. Esto no quiere decir que vivamos en sociedades cibernéticas, sino en sociedades que progresivamente se interpretan, y en consecuencia, se configuran, mediante un estilo cibernético de pensamiento. Un estilo de pensamiento es una forma determinada de pensar, ver y actuar. Define qué vale como tesis o explicación de un determinado campo, y se asienta en términos, conceptos, referencias, relaciones y técnicas de intervención perfectamente establecidos. Pero no solo explica: en realidad configura y formula los problemas, las dificultades y los temas que requieren una explicación. Un estilo de pensamiento, por lo tanto, no se limita a explicar, sino que modifica y reconstruye las propias cosas que explica⁴.

La tendencia en diseño curricular que se analiza en este informe dista mucho de ser una actividad neutral o apolítica: implica un estilo cibernético de pensamiento que impregna todos los intentos de explicar y rehacer los vínculos entre el currículo y la sociedad en la era digital. El currículo del futuro no está ahí fuera a la espera de ser descubierto, sino que hay que imaginarlo y construirlo. Es importante tratar estos programas y sus objetivos no simplemente como el microcosmos de un mundo que ya existe, sino como un microcosmos de futuros imaginados que se practican en sentido prefigurado, o de futuros microcósmicos aún en proceso de construcción⁵.

Dado que las aspiraciones sobre el currículo van unidas a los intereses y preocupaciones globales de la era digital, su futuro se ha convertido en tema de intenso debate. Tal vez más que cualquier otro aspecto de la educación, las nuevas tecnologías y los medios digitales despiertan un gran interés en muy diversos campos y grupos que trascienden de los organismos formales de los sistemas educativos. Por ejemplo, casi todas las empresas informáticas transnacionales tienen importantes programas educativos y de financiación. Microsoft, Google, Mozilla, Apple, Cisco, Hewlett Packard, etc., recogen sin ambages en su declaración de principios la necesidad de que los centros educativos estén al día de los avances tecnológicos. La participación comercial en el diseño y la investigación del currículo es hoy de suma importancia para estos estudios⁶.

Además de los intereses de los gobiernos y las empresas, muchas entidades filantrópicas, fundaciones, y organizaciones sin ánimo de lucro también han puesto los medios y el aprendizaje digitales en el centro de su actividad. Asimismo, laboratorios de ideas políticas, grupos de presión y organismos semigubernamentales también intentan dar prioridad a la tecnología en los planes de política educativa. Entidades supranacionales y multilaterales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial, y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) hacen recomendaciones y especificaciones para los programas educativos. Todo ello da fe de un cambio en el modo de implementar la educación pública, un trabajo que, en determinados aspectos, cada vez más llevan a cabo, desde dentro, terceras partes. Hoy más que nunca, la planificación curricular se realiza en un mundo irreal, lejos de las tareas del día a día de las escuelas⁷.

Además, muchos niños y jóvenes de hoy parecen reconocer el problema de los contenidos del currículo, los exámenes estandarizados y el sistema de títulos tanto como muchos estudiosos críticos del currículo, investigadores de los medios digitales y emprendedores globales de Internet. Según algunas explicaciones optimistas, hoy los niños y jóvenes son complejos productores de medios digitales, que activamente crean, remezclan y difunden contenidos online de formas muy elaboradas que están muy por encima de lo que el currículo temático tradicional pide de ellos. Análisis más críticos señalan que un currículo comercial seductor y las pedagogías públicas de la publicidad atraen a los jóvenes hacia la cultura del consumismo y el materialismo. Desde una perspectiva más equilibrada, los medios digitales, como parte sustancial de la vida y las experiencias culturales de los niños y los jóvenes, ofrecen formas de participación, comunidad, pertenencia y comunicación que son importantes y significativas; al mismo tiempo, los significados que los jóvenes puedan deducir, están sutilmente determinados y limitados por la cultura del consumidor⁸.

La reforma del currículo del futuro es una cuestión de cambio político en los sistemas educativos y de cambio de lo que niños y docentes hacen en la escuela. La reforma del currículo cambia la naturaleza y la estructura de las relaciones entre diversos centros políticos y autoridades no políticas, y las distantes microrrealidades de la práctica y la experiencia educativas⁹. Los estudios de caso expuestos en este informe son el producto de diversas alianzas sorprendentes entre actores y agencias que trascienden mucho los confines de las burocracias gubernamentales tradicionales y los sistemas educativos, un producto procedente de muy diversas fuentes intelectuales y no de ninguna perspectiva política, orientación académica ni postura ideológica únicas. En esta síntesis y yuxtaposición de agentes y agencias convergen y se aúnan tesis, principios y objetivos de todo tipo sobre el currículo. Los prototipos de currículo analizados son ejemplos de una red de reforma educativa cada vez más globalizada en cuyo interior se prestan, copian, interconectan, armonizan e hibridan ideas educativas nuevas procedentes de fuentes locales o lejanas¹⁰.

Educación centrífuga es el nombre colectivo utilizado en este informe para referirse a los currículos prototípicos del futuro que nacen de estas redes. Cada proyecto es distinto e innovador a su manera, pero todos comparten intereses similares, señalan problemas similares y proponen soluciones similares¹¹. La educación centrífuga se refiere a una visión del futuro de la enseñanza y el aprendizaje que es descentralizada, distribuida y dispersada, y no centralizada, encauzada y canalizada. Sus palabras clave son redes, conexiones y descentralización, además de una serie de términos centrífugos afines. Estas palabras clave articulan el paso de una tradición centralista del pensamiento sobre la educación como un

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