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UF0012 - Manejo, riego y abonado del suelo

UF0012 - Manejo, riego y abonado del suelo

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UF0012 - Manejo, riego y abonado del suelo

Longitud:
741 páginas
9 horas
Publicado:
14 ene 2019
Formato:
Libro

Descripción

Esta publicación está dirigida a aquellas personas que estén interesadas en formarse dentro del área de Agraria, ya que conforma una parte del Certificado de Profesionalidad de AGAF0108-Fruticultura.

Se especificarán las labores de mantenimiento del suelo apropiadas en cada plantación, en base a la topografía del terreno, las características edáficas y cubierta vegetal efectuando las mismas en un caso práctico teniendo en cuenta la normativa medioambiental y de prevención de riesgos laborales.

Se indicarán los trabajos necesarios para el manejo de la cubierta vegetal, los residuos de cultivo y controlar la vegetación no deseada, realizando los mismos en un caso práctico aplicando las medidas de prevención de riesgos laborales y normativa medioambiental.

Se describirán los distintos sistemas de riego e indicar los factores que influyen en su eficiencia, y, en un caso práctico, planificar la aplicación del riego, regar y efectuar el mantenimiento de la instalación aplicando las medidas de prevención de riesgos laborales y normativa medioambiental.

Se explicarán los métodos de análisis de la fertilidad del suelo, los principales tipos de productos fertilizantes y de abonado y sus métodos de aplicación, preparando e incorporando los mismos en un caso práctico, teniendo en cuenta las medidas de prevención de riesgos laborales y normativa medioambiental.

Tema 1. Manejo del Suelo.
1.1. Capacidad de absorción y retención de agua
1.2. Influencia de la topografía y de la protección del suelo en el balance hídrico y en la erosión
1.3. Medidas de conservación y manejo de los suelos
1.4. Erosión de los suelos. Técnicas de manejo de los suelos: laboreo y no laboreo, ventajas e inconvenientes, modalidades
1.5. Características generales sobre las malas hierbas
1.6. Técnicas de conservación y manejo de suelos desnudos mediante el no laboreo y la aplicación de herbicidas
1.7. El laboreo mecánico del suelo. Objetivos del laboreo
1.8. Laboreo convencional
1.9. Labores básicas
1.10. Aperos para labrar
1.11. Inconvenientes del laboreo
1.12. Manejo del suelo alternativo al laboreo mecánico
1.13. Laboreo reducido
1.14. Cubiertas vegetales vivas
1.15. Cubiertas inertes
1.16. Control de las cubiertas vegetales
1.17. Siembra de cubiertas
1.18. Control mecánico y químico de cubiertas
1.19. Manejo de cubiertas inertes
1.20. Manejo de restos vegetales con equipos adecuados
1.21. Normas medioambientales y de prevención de riesgos laborales en el manejo del suelo

Tema 2. El Riego.
2.1. La calidad del agua de riego. Variables que definen la calidad del agua de riego
2.2. Necesidades hídricas y programación de riego
2.3. Factores climáticos que influyen en el balance hídrico
2.4. Sistemas de riego
2.5. Riego de pie o de superficie
2.6. Riego por aspersión
2.7. Riego localizado en superficie y enterrado
2.8. Eficiencia de riego
2.9. Uniformidad del riego
2.10. Instalaciones de riego
2.11. Estación de bombeo y filtrado
2.12. Conservación y mantenimiento del equipo de bombeo y distribución de agua de riego
2.13. Sistemas de inyección de soluciones nutritivas y sanitarias
2.14. Sistema de distribución del agua
2.15. Emisores de agua
2.16. Manejo y primer mantenimiento de la instalación de riego
2.17. Regulación y comprobación de caudal y presión
2.18. Limpieza de sistema
2.19. Medida de la uniformidad del riego
2.20. Medida de la humedad del suelo
2.21. Normas medioambientales y de prevención de riesgos laborales asociados al riego

Tema 3. Abonado del Suelo.
3.1. Los elementos esenciales
3.2. Necesidades nutritivas de los frutales
3.3. Diagnóstico del estado nutritivo
3.4. Análisis foliar: toma de muestras foliares, interpretación, corrección y consecuencias prácticas del análisis
3.5. Extracciones de las cosechas
3.6. Nivel de productividad
3.7. Estado sanitario del cultivo
3.8. Elaboración de una recomendación de fertilización
3.9. Estado nutritivo
3.10. Características del suelo
3.11. Agua disponible
3.12. Producción en años anteriores
3.13. Aplicación d
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14 ene 2019
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UF0012 - Manejo, riego y abonado del suelo - Mª de los Reyes Santos Perea

5.1. Marco normativo básico en materia de prevención de riesgos laborales

5.1.1. Legislación, específica aplicable en materia de prevención de riesgos laborales para trabajadores autónomos y pequeños negocios o microempresas

5.2. Organismos públicos relacionados con la deguridad y dalud en el

trabajo

5.2.1. En el ámbito estatal

5.2.2. En las comunidades cutónomas

5.2.3. En el ámbito local

5.2.4. En la Unión Europea

5.2.5. Otros ámbitos

5.3. Gestión de la prevención de riesgos laborales

5.3.1. El comité de seguridad y salud laboral y el delegado de

prevención.

5.3.2. Los servicios de prevención

5.3.3. La prevención integrada

1.1. Capacidad de absorción y retención de agua

1.2. Influencia de la topografía y de la protección del suelo en el balance hídrico y en la erosión

1.3. Medidas de conservación y manejo de los suelos

1.4. Erosión de los suelos. Técnicas de manejo de los suelos: laboreo y no laboreo, ventajas e inconvenientes, modalidades

1.5. Características generales sobre las malas hierbas

1.5.1. Concepto de malas hierbas

1.5.2. Clasificación e identificación de malas hierbas

1.5.3. Malas hierbas más frecuentes según tipo de cultivo y periodo estacional

1.6. Técnicas de conservación y manejo de suelos desnudos mediante el no laboreo y la aplicación de herbicidas

1.6.1. Concepto. Ventajas e inconvenientes respecto al laboreo convencional

1.6.2. Labores preparatorias: subsolado y pase de rulo

1.6.3. Aplicación de herbicidas. Tipos según cultivos y métodos de aplicación. Época de aplicación. Precauciones a tener en cuenta

1.7. El laboreo mecánico del suelo. Objetivos del laboreo

1.8. Laboreo convencional

1.8.1. Identificación de número y épocas de las labores a realizar

1.8.2. Explicación de los objetivos que se pretenden alcanzar

1.8.3. Seleccionar, mantener y manejar los equipos, maquinarias y aperos utilizados

1.9. Labores básicas

1.10. Aperos para labrar

1.11. Inconvenientes del laboreo

1.12. Manejo del suelo alternativo al laboreo mecánico

1.13. Laboreo reducido

1.13.1. Concepto. Ventajas e inconvenientes

1.13.2. Aplicación en franjas de herbicida. Tipos según cultivos,

métodos y épocas de aplicación

1.13.3. Técnicas de laboreo en franja. Métodos de aplicación y

maquinaria a utilizar

1.14. Cubiertas vegetales vivas

1.14.1. Concepto. Ventajas e inconvenientes con respecto a otros sistemas de no laboreo y al laboreo convencional

1.14.2. Cultivos herbáceos temporales: concepto, ventajas e inconvenientes, especies a elegir, enterrado anual en verde

1.14.3. Praderas permanentes: concepto, ventajas e inconvenientes, especies, abonado complementario

1.15. Cubiertas inertes

1.16. Control de las cubiertas vegetales

1.17. Siembra de cubiertas

1.18. Control mecánico y químico de cubiertas

1.19. Manejo de cubiertas inertes

1.20. Manejo de restos vegetales con equipos adecuados.

1.21. Normas medioambientales y de prevención de riesgos laborales en el manejo del suelo

1.1 Capacidad de absorción y retención de agua

Importante

En este caso cuando hablamos de suelo nos referimos a un tipo de suelo que es adecuado para el crecimiento y cultivo de plantas, se trata de un suelo fértil que debe contar con los nutrientes principales y otros denominados micronutrientes y en proporciones adecuadas para que se desarrollen normalmente los cultivos, hablamos de suelo agrícola o suelo de cultivo.

El suelo es un sistema muy complejo, que presenta numerosas variaciones en función de su material de origen, procesos de formación, región geográfica, intervenciones humanas,…

Pero el que nos interesa es lo que llamamos suelo agrícola o cultivable y que realmente es sólo la capa superior del mismo, es donde se desarrollan las mayor parte de las raíces de las plantas, los insectos, microorganismos,… aunque no debemos olvidar que se encuentra en un equilibrio muy frágil y que también depende de las capas inferiores y de la atmósfera que le rodea, climatología, seres vivos, actuaciones del agricultor,…

Desde el punto de vista agrícola es muy importante conocer las características de un suelo, conocer sus propiedades su aptitud agrícola.

El suelo está estructurado en una serie de capas paralelas a la superficie del terreno denominadas horizontes, son capas muy diferenciadas y con características y propiedades distintas, se diferencian a simple vista por cambios de color, textura o estructura, los horizontes constituyen las unidades de estudio y clasificación de los suelos, el conjunto de horizontes se llama perfil edáfico, el perfil está formado por tres tipos de horizontes.

–Horizonte A:

El más superficial, horizonte denominado también de de arrastre y se caracteriza por estar formado por más materia orgánica que los horizontes inferiores, desde aquí los minerales son lavados hacia capas más profundas. Este es el horizonte más importante y el más estudiado en agricultura en este horizonte es donde se encuentran las raíces de las plantas es donde se produce la descomposición de la materia orgánica y donde se produce la absorción del agua y sales minerales por las raíces de las plantas.

–Horizonte B:

Horizonte medio, también se denomina horizonte de precipitación o acumulación. Formado por acumulación de material mineral, se enriquece de los minerales que provienen del horizonte superior. Los horizontes B fueron en un principio horizontes superficiales.

–Horizonte C:

Se trata del horizonte más profundo, justo sobre la capa inicial de roca madre, sólo los grandes árboles con un potente sistema radicular son capaces en algunos casos de penetrar este horizonte, este horizonte puede incluir capas de restos cimentados.

Esto es una descripción básica entre estos horizontes pueden encontrarse horizontes intermedios con características que pertenecen a ambos y sobre el horizonte más superficial pueden aparecer otros de acumulación de materia orgánica y restos vegetales en descomposición, así que podemos hablar de horizonte H, O, E, R,...

Esquema suelo tipo

Sabías que

La mayor parte de las raíces de las plantas se desarrollan en lo 30 primero centímetros del suelo, aunque una planta pueda tener raíces que superen varios metros de profundidad, la gran mayoría de ellas y las que realmente realizan las funciones de absorción de nutrientes, se encuentran en las zonas más superficiales.

La corteza terrestre no es homogénea y los procesos de formación del suelo son muy diversos por lo que existen diferentes tipos de suelos, además el suelo es una mezcla de partículas sólidas, materiales líquidos y gaseosos.

Suelos

El proceso de formación del suelo se inicia con la alteración de la roca madre, es alterada por la acción de los agentes atmosféricos, el viento, el agua, los cambios bruscos de temperatura, la congelación del agua, el viento, hacen que la roca se expanda y se contraiga de forma que con el paso del tiempo comienza a disgregarse y a romperse lentamente, dependiendo de la intensidad de los procesos, de la evolución del mismo y del agente atmosférico principal causante se originan múltiples variables por lo que existen también muchos tipos de suelos, en ocasiones unos procesos originan siempre el mismo tipo de suelo y por el contrario otros dan lugar a una amplia gama de posibilidades.

Los procesos de alteración de la roca inicial o roca madre se inician con variaciones de la coloración, aparecen coloraciones amarillas o pardas que cada vez son más perceptibles y más oscuras virando hacia marrón o rojizo, posteriormente comienzan a desarrollarse pequeñas grietas que cada vez serán más visibles, grietas y huecos que se rellenan con restos de descomposición de la misma roca madre, finalmente el material se va soltando, primero se separan pequeñas porciones de roca que aún mantienen la distribución y organización de las partículas de la roca inicial y se van partiendo a su vez en partes más pequeñas.

Los procesos de transformación y rotura continúan y se produce la pérdida de la estructura de la roca inicial. Los minerales que hasta ahora mantenían su organización, se dividen aún más y comienzan a desplazarse y a movilizarse y el material alcanza una distribución original y propia que nada tiene que ver con la distribución original en la roca madre, incluso pueden originarse modificaciones y transformaciones de los elementos iniciales, la principal característica en este momento del proceso es un aumento muy importante de la porosidad y del volumen del suelo.

En este momento de la transformación comienza la implantación de los organismos en el suelo, incorporando, gracias a la evolución de sus procesos biológicos, materia orgánica y todos los elementos evolucionan hacia compuestos más estables, la implantación de los microorganismos ocasiona que también se produzca la aparición de las primeras plantas, en un principio de porte muy reducido y generalmente rastrero.

El suelo es el resultado de la combinación e interacción de una serie de factores, la roca madre, el clima, el relieve, los organismos y el tiempo del proceso, si atendemos a la evolución de uno sólo uno de los factores de la secuencia obtenemos:

–Toposecuencia: Describe la influencia y posterior evolución de la formación de suelos teniendo en cuenta sólo el relieve.

–Litosecuencia: Estudia la influencia de las características de la roca madre en la formación y posterior evolución del suelo.

–Cronosecuencia: Se estudia la formación del suelo y su evolución sólo considerando el tiempo que dura el proceso.

–Climosecuencia: Se clasifican y estudian la formación y evolución del suelo considerando sólo el clima.

–Biosecuencia: En este caso se estudia la influencia en la formación y posterior evolución del suelo de los microorganismos.

–Influencia de la roca madre en la formación del suelo, LITOSECUENCIA:

Los suelos jóvenes están muy influenciados en las características de la roca madre, los minerales del suelo proceden de la roca madre, a medida que el suelo evoluciona esta característica cada vez es menos influyente.

Dependiendo de la composición mineralógica de la roca madre así se producirá la evolución del suelo, en rocas muy estables casi no se aprecia evolución, en cambio rocas formadas por minerales menos estables evolucionarán más rápidamente hacia su rotura y formación de suelo. Este fenómeno es el que origina estructuras características como las chimeneas de hadas en las que la roca superior es más estable que la inferior que se degrada más rápidamente dando origen a estas formas.

Chimenea de hadas

–Influencia del clima como factor formador, CLIMOSECUENCIA:

Los factores principales son la temperatura y el aporte de agua. Es muy importante en la formación de los suelos la intensidad de la infiltración del agua, si el volumen de suelo es el adecuado se producirá el lavado y desplazamiento de materiales si esto no es así no se desplaza hacia horizontes más profundos. En general el contenido en arcillas en el suelo aumenta con el incremento de las precipitaciones y la temperatura, el contenido en materia orgánica aumenta con las precipitaciones pero disminuye con el incremento de las temperaturas.

–Influencia del relieve en la formación del suelo, TOPOSECUENCIA:

El relieve influye en la formación del suelo por tres factores principales, el transporte, el microclima y las características hídricas.

∙Transporte: Todos los materiales por acción de la gravedad se desplazan hacia abajo, dependiendo de la orografía los materiales se desplazan desde las zonas más altas, se ve sometido a la acción de la erosión, o se acumulan en las zonas más bajas. En las zonas altas, la roca en descomposición pierde materiales y los suelos son poco estructurados y poco profundos, en zonas medias de ladera los espesores son medios, abundan los cantos angulosos, en la base se sedimentan los materiales arrastrados y los suelos evolucionan y envejecen, los suelos son más profundos.

∙Características hídricas: Las precipitaciones abundantes originan que el agua circule por la superficie desde las zonas más altas a las inferiores, las zonas superiores son más secas y el agua se acumula en las zonas inferiores donde además se infiltra.

∙Microclima: La humedad y la temperatura se ven influenciadas por factores como la orientación, la altitud, la inclinación,… esto producirá diferentes efectos sobre la rotura y descomposición de la roca madre en un principio y posteriormente el desarrollo de la actividad microbiana y la vegetación.

–Influencia de la acción de los microorganismos en la formación del suelo, BIOSECUENCIA.

Los microorganismos ejercen la acción sobre los constituyentes del suelo de tres formas principales, ocasionan la mezcla de los materiales del suelo y las sustancias que excretan tienen un alto poder de cohesión, alteran los materiales al extraer los nutrientes necesarios para su desarrollo y constituyen el material inicial de la materia orgánica del suelo. La conjunción de los microorganismos del suelo y la vegetación protegen al suelo de la erosión.

–Influencia del tiempo en la formación del suelo, CRONOSECUENCIA:

Cada uno de los procesos que influyen en la formación de los suelos se desarrollan a velocidades distintas, generalmente la velocidad de formación de los suelos es muy lenta y depende del en gran parte del resto de factores, los suelos que se forman a partir de rocas duras y estables son los más complicados y lentos en cambio los materiales sueltos e inestables se desarrollan más fácilmente, la antigüedad de un suelo puede determinarse en función de la antigüedad de la roca inicial sobre la que se desarrolla.

Dependiendo de la composición de las partículas sólidas del suelo y de la proporción de materiales sólidos, líquidos y gaseosos se determinan una serie de propiedades del suelo que pueden ser propiedades físicas, químicas o biológicas.

–Propiedades físicas:

Textura, estructura, humedad, densidad, aireación, color, temperatura y consistencia.

–Propiedades químicas del suelo:

Proporción y elementos químicos del suelo, conductividad eléctrica, Ph, capacidad de intercambio catiónico, salinidad,…

–Propiedades biológicas del suelo:

Asociadas a la presencia de microorganismos, materia orgánica, plantas y al desarrollo de formas de vida animal.

La textura del suelo es la proporción y la distribución de las partículas sólidas en el suelo. El suelo está formado por tres tipos de partículas sólidas arcilla, limo y arena, estas partículas se clasifican en función de su tamaño y determinan la proporción entre humedad y aire que contiene el suelo, los diferentes tipos de suelos son en realidad la combinación de estas partículas sólidas. Según la proporción, distribución y tamaño de las partículas del suelo se determina la porosidad del mismo y en función del tamaño y número de poros influyen en la capacidad de absorción y retención de agua en el suelo. Los suelos con partículas muy finas no dejan espacios entre ellas, poros muy pequeños y escasos y la fase gaseosa es muy reducida.

En función de la proporción de las partículas sólidas del suelo, los suelos se clasifican en, arenosos, limosos, arcillosos, francos y/o combinaciones de los mismos.

Importante

A la proporción de arcillas, limos o arenas de un suelo se le denomina textura del suelo y según las proporciones los suelos se clasifican en varios tipos, según el departamento de agricultura de Estados Unidos (USDA) los suelos se clasifican en función de su composición según el siguiente triángulo.

Triángulo de clasificación de los suelos del Departamento de Agricultura de EE.UU.(USDA)

Además de las partículas sólidas (Arenas, Limos y Arcillas) en el suelo podemos encontrar, vapor de agua, agua líquida, materia orgánica, oxígeno, dióxido de carbono, otros gases,… con todo esto se originan las características y propiedades de los distintos suelos y el perfecto conocimiento de ellas hace posible un manejo adecuado y la realización de mejoras y enmiendas para sacar el máximo provecho de un suelo.

Concretamente en la capacidad de absorción y de retención de agua, además de la composición y proporción de las partículas sólidas del suelo, también influye el tipo de uniones entre las mismas, de los huecos que se forman en el suelo, del contenido de materia orgánica, del tipo y cantidad de los seres vivos y microorganismos que se desarrollan en su interior,…

La capacidad de absorción y de retención de agua de un suelo están estrechamente relacionados con la porosidad y permeabilidad del mismo.

La porosidad del suelo es la medida del volumen de huecos que se forman en el suelo y es consecuencia de la proporción de las partículas sólidas del suelo, su textura, y de la distribución de las mismas y las distintas uniones que se forman entre ellas y entre éstas, la materia orgánica y otros componentes del suelo, formando diferentes compuestos que determinan su estructura.

En el suelo hay huecos, cuanto más grande es el poro menos capacidad tiene de retener agua, la pierde y en su lugar tiene más aire, en cambio los poros pequeños retiene más agua, drenan menos y tienen menor proporción de aire.

La infiltración permite medir la cantidad de agua que circula por los poros del suelo en un tiempo determinado, los suelos de textura gruesa, arenosos o franco arenosos tendrán tasas de infiltración más altas que los suelos de texturas más finas, arcillosos o franco arcillosos ya que los suelos de textura gruesa tienen poros más grandes y permiten un mayor caudal de entrada de agua en el suelo, cuando un suelo tiene un bajo contenido de humedad su tasa de infiltración es elevada y la tasa de infiltración se va reduciendo a medida que el suelo incrementa su contenido en humedad.

Definición

La Permeabilidad es la capacidad que tiene el suelo de permitir el paso y circulación del agua, para ser permeable el suelo debe ser poroso, es decir tiene que tener espacios vacíos, huecos o poros, conectados entre sí para que el agua disponga de caminos para pasar a través de él.

Importante

Suelo y agua están estrechamente relacionados y el conjunto formado por suelo, y minerales disueltos en el agua que contiene el suelo, constituyen el sustento fundamental para la vida, son la base para el desarrollo de las plantas.

Tras una lluvia o un riego, el agua puede seguir varios recorridos, el agua se sitúa sobre la superficie del suelo y dependiendo de la capacidad de infiltración del mismo se infiltra hacia en interior del suelo, lo que no se puede infiltrar puede quedarse sobre la superficie, formando charcos y/o balsas de agua, o circula por encima de la superficie del suelo, el agua que se infiltra, primero va rellenando los huecos de menor tamaño, los poros del suelo y si se sigue infiltrando después, rellena poros de mayor tamaño, una vez que todos los huecos están completos, el agua sobrante se infiltra hacia capas aún más profundas.

En función del tipo de suelo la cantidad y la velocidad con la que el agua penetre en el suelo es lo que llamamos capacidad de absorción y la fuerza con que esa agua se retenga es la capacidad de retención.

El suelo se comporta como una esponja, si tenemos una esponja y la ponemos en un plato con agua absorberá agua hasta que ya no pueda más y el resto se quedará en el plato, en el caso del suelo ocurre igual y el agua sobrante es el agua que va a capas más profundas y alimenta a los acuíferos. Si necesitamos agua estrujamos la esponja, si la esponja es muy dura habrá que hacer más fuerza para sacar el agua, si es blanda habrá que hacer menos fuerza y en ambos casos, a medida que sacamos agua cada vez habrá que ejercer más y más fuerza para secar completamente la esponja, con el suelo ocurre igual la capacidad de retención es la fuerza que tienen que hacer las raíces de las plantas para obtener el agua y a medida que el suelo se va secando las fuerzas de retención son cada vez mayores.

El agua en el suelo se encuentra retenida en los poros, en función de la fuerza de retención del agua en el suelo podemos establecer las siguientes definiciones:

–Capacidad de campo, CC:

Agua retenida en el suelo y en equilibrio con la fuerza ejercida por la gravedad, es el agua que retiene el suelo tras una lluvia y la correspondiente pérdida del exceso por infiltración profunda.

–Punto de marchitez permanente, PMP:

Agua retenida por el suelo y que es poco aprovechable por las plantas, las plantas son capaces de obtener agua pero no la suficiente.

–Agua residual, AR:

Es el agua que se encuentra aún en el suelo pero que no está disponible por las plantas, este valor suele agruparse en el valor de PMP.

–Agua aprovechable, AA:

Es la que se encuentra entre el punto de marchitez permanente, PMP y la capacidad de campo, CC del suelo, es la que realimente está a disposición de las plantas.

∙AA = CC-PMP

Dependiendo de las características del suelo tendremos valores diferentes de capacidad de absorción y retención de agua.

–Suelos arenosos, la mayor parte de sus partículas son de gran tamaño, tienen poca capacidad de retención pero una alta capacidad de infiltración, los poros que se forman son grandes de manera que el agua se infiltra con facilidad pero en cambio sigue filtrándose hacia capas más profundas, son suelos que se debe aportar riegos cortos y frecuentes.

–Suelos limosos: Están formados por partículas de tamaño medio, el agua se retiene medianamente, pero este tipo de suelos es propenso a formar una capa superficial que impide que la infiltración se realice correctamente, es necesario realizar tareas para romper la costra y que la infiltración sea normal.

–Suelos arcillosos, tienen una capacidad de infiltración algo baja pero a cambio tienen una gran capacidad de retención de agua, la infiltración se produce lentamente pero adsorben más agua que el resto, lo que ocurre es que aunque al principio las fuerza de retención del agua son normales, a medida que se agota el suelo las fuerzas son cada vez mayores y las plantas consumen cada vez más energía. La mayoría de los poros son muy pequeños y tienden al encharcamiento.

–Suelos francos: Los mejores para todo, también los menos habituales, tienen los valores más adecuados de capacidad de absorción y retención de agua, 20-25% de arcilla, 35-40% de limo y 35-40% de arenas. Tienen poros de tamaño mediano y pequeño.

La capacidad de absorción y retención del agua en el suelo es muy importante para determinar el comportamiento del suelo y determinar su idoneidad para el cultivo y su posible comportamiento durante el desarrollo de un cultivo. Los suelos de textura gruesa y bajo contenido de materia orgánica retienen poca humedad, en cambio los suelos de textura finas y con un buen contenido en materia orgánica retienen más humedad y son adecuados para la agricultura.

Sabías que

El contenido en materia orgánica de un suelo mejora la capacidad de absorción y retención de agua del mismo. La materia orgánica tiene una alta capacidad de absorción y retención de agua, absorbe varias veces su propio peso en agua y la retiene evitando la desecación del suelo.

1.2. Influencia de la topografía y de la protección del suelo en el balance hídrico y en la erosión

El balance hídrico es un método de cuantificar y valorar las variaciones de agua en un suelo, describe los valores de humedad en el suelo, como en cualquier balance se tiene en cuenta las entradas las salidas y las variaciones del almacén.

En un suelo en equilibrio hídrico el aporte de agua es igual al valor de las pérdidas, el aporte se realiza por las lluvias, los riegos, nieve, nieblas y neblinas, aguas subterráneas,… en cambio las pérdidas se producen por evaporación, transpiración, absorción de las plantas, drenaje o infiltración a capas profundas,…

Lo que se pretende en cualquier cultivo agrícola es que el balance hídrico sea equilibrado, de forma que no aportemos agua en exceso, que se pierde por escorrentía o infiltración a capas profundas y tampoco aportemos menos de la que necesita el cultivo de forma que se produzcan daños en la calidad o cantidad de las cosechas.

Gráfica de balance hídrico

Sabías que

Para que el cultivo no presente daños por necesidades de agua, cuando se realizan los cálculos de aportes de agua por riegos, siempre se aporta un poco más de agua. En el ejemplo anterior habrá que aportar mediante riegos los valores negativos de la gráfica y un poco más.

Para comprender el balance hídrico es muy importante conocer el movimiento del agua en el suelo. El agua se va filtrando en el suelo y se va quedando retenida en los poros te tamaño medio o pequeño y el resto de poros se vacían parcialmente dejando huecos de aire y permitiendo que las raíces no se asfixien y el exceso de agua drena hacia capas mas profundas.

En el balance hídrico de un suelo, influye las pérdidas por evaporación del agua del suelo, el agua que se encuentra retenida en el suelo se evapora también, primero se evapora de las capas más superficiales y el suelo al desecarse se calienta cada vez más y se evapora cada vez más agua y situada a mayor profundidad, pues bien a medida que el suelo va perdiendo humedad, si existe agua en las capas medias del suelo, el agua asciende por capilaridad, igual que un paño húmedo se humedece en contacto con un plato lleno de agua, si en cambio no existe agua en capas profundas o medias, el suelo se va desecando hasta que se agota.

Ejemplo de balance hídrico

La mejor forma para reducir las pérdidas de humedad del suelo por evaporación es evitar lo máximo posible el calentamiento del suelo, que se calienta cada vez más rápido y alcanza más temperatura a medida que está más seco, los suelo cubiertos de vegetación se secan menos, están protegidos.

Las plantas toman los nutrientes que necesitan disueltos en agua que absorben por las raíces, para que esto suceda las fuerza de retención del agua en el suelo debe ser menor que las fuerzas que pueden ejercer las raíces para que puedan arrancarlas del suelo.

El proceso es el siguiente la planta pierde humedad por evaporación a través principalmente de la hojas, el exterior más seco saca agua del interior de la planta, en el interior de la planta se produce una deficiencia de humedad y las raíces absorben agua que vuelve a hacer el recorrido en el interior de la planta hasta las hojas para evaporarse de nuevo. Este recorrido del agua se produce continuamente, siempre que la atmósfera esté más seca que la planta y el suelo tenga agua para que la absorba la planta por las raíces, en el momento en que el suelo se seca, la planta comienza a marchitarse y finalmente puede llegar incluso a secarse y morir.

Se trata de encontrar el equilibrio entre el aporte de agua, el sombreo de suelo, las pérdidas de agua por las necesidades de las propias plantas (evapotranspiración) y la evaporación del propio suelo.

Para poder valorar el balance hídrico de un suelo debemos saber la cantidad de agua que se infiltra, la que se almacena, la que se pierde,… en definitiva el agua que está disponible para las plantas, por esto es muy importante favorecer lo máximo posible la infiltración del agua en el suelo y controlar los factores que la modifican como puede ser por ejemplo la topografía y la protección del suelo.

Definición

Pendiente de un suelo es el cociente que resulta de dividir la altura de elevación entre la longitud del mismo y se expresa en porcentaje.

Pendiente= (A/L) x 100

Los suelos más o menos planos favorecen la infiltración ya que al quedarse el agua sobre el suelo puede infiltrarse lentamente, el agua que sobra se desplazará hacia otro lugar por gravedad, sólo si el suelo tiene cierto desnivel, si está cubierto de vegetación también se favorece la infiltración del agua ya que el suelo es más esponjoso hay más huecos y las raíces de las plantas también ayudan a que la infiltración sea mayor, con estos dos factores conseguimos que el agua se infiltre más rápidamente y más cantidad con lo que el suelo finalmente almacena más agua en su interior y dispondremos de más agua almacenada.

Se llama erosión al proceso natural de desgaste que sufre el suelo por acción de los vientos, cambios de temperatura, acción de las corrientes de agua, la nieve,…La erosión implica movimiento, transporte del material de un lugar a otro. Las partes más blandas y ligeras son las que primero sufren los procesos de erosión y las más duras y pesadas son en las que los procesos de erosión son más lentos, la erosión es un proceso más de la formación de los suelos, gracias a la erosión se forman los meandros en los ríos, se redondean las sierras o se suavizan los valles.

La capa más importantes para los cultivos es la capa más superficial del suelo, es la capa que contiene las mayores proporciones de materia orgánica, es donde se desarrolla la mayor parte de la actividad biológica del suelo, dónde se encuentran las mayores concentraciones de nutrientes y es dónde se desarrollan la mayor parte de las raíces de las plantas pero también es la más fácilmente erosionable.

Esta capa más superficial está sometida a la intemperie, el paso del agua por su superficie, el azote de los vientos, cambios de temperatura, nieve,… Los compuestos que forman el suelo se van deshaciendo y separándose en las partículas que los componen y así el agua, la nieve, el viento,… son capaces de arrastrarlos y este suelo sufre lo que denominamos erosión.

El suelo normalmente no se encuentra totalmente desprotegido, está cubierto de vegetación y este proceso se produce muy lentamente en la naturaleza, en las zonas sin la protección de la vegetación. Este proceso natural puede verse acelerado por diversas causas, la acción del hombre es una de ellas, las tareas agrícolas rompen la estructura del suelo y muchas de ellas además dejan el suelo completamente desprotegido ante la erosión.

Sabías que

Los procesos normales de erosión en ocasiones son la causa de la fertilidad de muchos suelos como es el caso de los valles de ríos, el motivo principal de la fertilidad de los suelos del valle del Nilo era la capa de sedimentos y demás partículas que se depositaba sobre los campos después de los desbordamientos del Nilo tras el periodo de lluvias, tras la construcción de la presa del Nilo esto ya no sucede.

Se recomienda cultivar en suelos de pendiente cero, para favorecer la infiltración y evitar que el agua circule sobre el suelo a gran velocidad, reducir las labores profundas, para no romper la estructura del suelo, no dejar el suelo completamente descubierto, para que los factores atmosféricos no incidan directamente sobre él y esté más protegido, el suelo debe ser rico en materia orgánica, ya que se forman uniones más fuertes entre las partículas del suelo, se desecan menos, retienen más humedad,…

Importante

Los terrenos en pendiente tras una lluvia copiosa o un riego, cuando el agua que no se infiltra circula sobre su superficie deshace los compuestos del suelo, el suelo pierde su estructura y además son arrastrados gran cantidad de nutrientes, ya que se disuelven en agua, por lo que a la pérdida de suelo hay que sumar que lo que queda es un suelo muy pobre, casi sin nutrientes, la mayoría de los suelos en pendiente son muy pobres y se obtienen peores cosechas.

El balance hídrico es un reflejo de la situación del contenido en humedad que contiene el suelo, se trata de realizar un estudio del volumen de agua que almacena y todas las posibles variables que influyan en el volumen de ganancias o en el de pérdidas influye en el resultado final.

Balance hídrico = ganancias – pérdidas

–Ganancias; lluvia, nieblas, filtraciones desde capas profundas,…

–Pérdidas; percolación, evaporación,…

La topografía del terreno influye en la capacidad de absorción de agua del suelo ya que aunque el suelo por sus características peculiares de textura, estructura, porosidad o contenido en materia orgánica posea una capacidad determinada de almacenamiento de agua, su orientación, inclinación o localización también influyen en dichas capacidades de absorción y almacenamiento.

Si la capa de suelo se encuentra en una superficie convexa el agua de lluvia se desliza por la ladera hacia abajo y no permite la infiltración, así que en estas zonas el suelo casi no tiene contacto con el agua de lluvia, para que el agua se infiltre es necesario un tiempo para que la infiltración sea eficaz, dada la forma propia de la ladera el agua se desplaza por la pendiente hacia zonas más bajas y no permite una infiltración eficaz. Estas zonas se comportan como zonas secas aunque estén bajo la influencia de altas precipitaciones.

En cambio en una ladera cóncava el agua se almacena y permite que la infiltración se produzca lentamente, la cantidad de agua infiltrada es mucho mayor que en el caso anterior y por tanto el agua almacenada en el suelo también es mucho mayor, el agua almacena toda el agua que puede y después continúa infiltrándose hacia capas más profundas.

Es usual incluso que en la zona más baja de una ladera, si tiene forma cóncava, esta zona recibe el agua que proviene de toda la ladera y si no existen zonas más bajas a donde evacuar toda esta agua, el volumen puede ser excesivo y llegará incluso al encharcamiento que se prolongará por más o menos tiempo en función de la capacidad de infiltración del agua en el suelo.

Esquema topografía ladera

Todo lo anterior influye en el volumen de ganancias de agua en el suelo pero en un balance también influyen las pérdidas y el mayor volumen de pérdidas de agua en un suelo se encuentra en las pérdidas por evaporación del agua que ya se encuentra en el suelo.

Si un suelo se protege, con un cultivo o una cubierta inerte o la parte verde de grandes árboles el suelo se sombrea y sin tener en cuenta las pérdidas de agua por las necesidades de los cultivos un suelo a la sombra siempre tiene menores pérdidas de humedad que otro que se encuentre totalmente expuesto al sol. Cualquier suelo en el que se realice cualquier tipo de protección pierde menos humedad por evaporación del agua, independientemente del tipo de protección que se realice, por supuesto una protección en la que se utilicen elementos inertes y que no necesiten de agua para su manutención será siempre más eficaz en las reducciones de pérdidas de humedad del suelo.

Un suelo que se encuentra descubierto y expuesto totalmente al sol se calienta, a medida que se calienta el agua que contiene comienza a evaporarse y finalmente se pierde, reduciendo así el agua evaporada del balance hídrico del suelo. En cambio un suelo sombreado se calienta menos al adquirir menos temperatura también se produce una menor evaporación del agua que contiene y el balance hídrico final es más elevado que en el caso anterior. Pero además si el suelo tiene algún tipo de cubrición está sombreado y está cubierto por una protección que reduce la velocidad de circulación del aire sobre la superficie del suelo. La velocidad del aire influye en la velocidad de evaporación del agua, a mayor velocidad mayor volumen de agua evaporada.

Por estos motivos un suelo cubierto reduce las pérdidas de agua por evaporación ya que se sombrea la superficie del suelo, calentándose menos y se reduce la velocidad de movimiento del aire sobre su superficie y finalmente las pérdidas son menores.

1.3. Medidas de conservación y manejo de los suelos

Se trata de un conjunto de medidas encaminadas a evitar las pérdidas de suelo, a conservar el suelo de cultivo en las mejores condiciones posibles. Las medidas van encaminadas a reducir la erosión, mejorar la infiltración, mejorar la actividad biológica, el contenido de nutrientes, la disponibilidad de los mismos,… en definitiva a mejorar la capacidad productiva del suelo.

Podemos aplicar varias medidas para la conservación y el manejo de suelos, las principales son:

–Métodos de labranza

La labranza o el laboreo es la manipulación mecánica del suelo, se refiere a la preparación de las zonas de cultivo, es el sistema utilizado para controlar los cultivos, la siembra, eliminación de malas hierbas, e influye en la fertilidad del suelo, hay que manejar el suelo para eliminar las malas hierbas, para dejarlo mullido antes de realizar la siembra, en suelos duros hay que romper la costra superficial que reducirá la infiltración.

–Pendiente del terreno

Hay que intentar siempre evitar cultivar en zonas con elevada pendiente ya que cualquier tipo de escarda, laboreo o labranza destruye la estructura del suelo y favorece la erosión con la consiguiente pérdida de suelo, si olvidar que estos suelos en pendiente también son suelos más pobres en nutrientes con lo que obtendremos cosechas más reducidas y las aportaciones de nutrientes se perderán en su mayoría ya que se desplazarán hacia las zonas bajas del suelo.

Si hay que cultivar en zonas de pendiente hay que intentar reducir sus consecuencias negativas, se pueden construir en bancales o terrazas, dejar el mínimo tiempo posible el suelo descubierto o mantener la vegetación por las zonas donde discurra el agua, seleccionar cultivos que necesiten pocas labores o que sean permanentes como es el caso de árboles frutales.

Sabías que

En zonas de alta montaña o zonas de pendiente elevada es muy frecuente la construcción de terrazas, también llamados bancales para el cultivo, esta es una técnica que se utiliza desde hace siglos y que mejora la calidad de los suelos y las cosechas obtenidas, este es el caso de las terrazas de cultivo en Machu Picchu, cultivo en terrazas de parcelas de arroz en valles de Asia, o el cultivo de almendros en la sierra de Jaén. Para la formación de las terrazas se construye un muro o un talud y se crea una zona sin pendiente donde poder cultivar.

Terrazas de Machu Picchu Perú

–Aporte de materia orgánica

La materia orgánica contribuye a mejorar la fertilidad del suelo, incrementa la capacidad de retención de agua de los suelos, mejora la velocidad de infiltración, incrementa también las fuerzas de cohesión de las partículas del suelo,… Un suelo de cultivo debe tener al menos, un contenido en materia orgánica de entre el 2-3% para que sea fértil. La materia orgánica es una fuente de nutrientes, se trata de restos orgánicos en descomposición ( hojas, desechos de animales, restos de descomposición de animales,...) que por la acción de microorganismos, lombrices y pequeños insectos es transformada en un compuesto de color oscuro llamado humus, en este proceso se liberan nutrientes que están disponibles para las plantas. Aunque el proceso de descomposición y aporte de nutrientes es muy lento el contenido de materia orgánica mejora las características de cualquier suelo.

Para aportar materia orgánica podemos

∙Enterrar los restos de cosecha

∙Realizar el compostaje de todos los restos de cosecha para aportarlos al suelo posteriormente.

∙Aportar excrementos de animales o purines.

La materia orgánica se concentra mayoritariamente en los primeros centímetros de suelo y su contenido disminuye con la profundidad, ya que la mayor parte de los restos orgánicos se depositan en la superficie del suelo. El contenido en materia orgánica de los suelos también varía en función de la topografía, la existencia o no de vegetación, la climatología,…

–Rotación de cultivos

La rotación de cultivos consiste en no repetir el cultivo que se realiza en la parcela, cada cultivo tiene unas necesidades determinadas de nutrientes, agua, sufre unas determinadas enfermedades, es atacado por determinados parásitos e insectos. Si realizamos sucesivamente el mismo cultivo el suelo se infectará siempre de las mismas enfermedades, necesitará de los mismos nutrientes y tendremos cada vez más problemas de plagas. Si por el contrario no repetimos el cultivo en la misma zona hasta trascurridos 3 o 5 años.

–Cobertura vegetal

Un suelo desnudo está más expuesto a la acción directa de los agentes causantes de la erosión y a la acción directa del sol que calentará el suelo incrementando la pérdida de humedad, por lo que para mejorar la calidad de los suelos es muy recomendable, pero si realizamos una actividad agrícola las malas hieras compiten con nuestro cultivo.

–Enmiendas

Una enmienda es un aporte de un elemento químico, un compuesto u otras sustancias encaminadas a mejorar las características del suelo, en el entorno agrícola las enmiendas van encaminadas a mejorar características como la fertilidad, capacidad de infiltración, contenido de determinados nutrientes,…

Las enmiendas son procedimientos muy caros, los materiales son caros y exigen también maquinaria y muchas horas de operarios y operaciones varias por lo que antes de realizar ningún tipo de enmienda es muy importante cerciorarse de que los beneficios serán realmente importantes. Para determinar la necesidad o no de realizar una enmienda es muy importante conocer exactamente las características del suelo por eso es muy importante realizar un análisis de suelo previamente y un estudio de los posibles beneficios de la realización de la enmienda. Existen varios tipos de enmiendas.

∙Enmiendas orgánicas:

Encaminadas a incrementar el contenido de materia orgánica del suelo, se aporta mantillo, estiércol muy curado, tierras con altos contenidos de materia orgánica,… se mejora la aireación del suelo, permeabilidad, capacidad de absorción y el contenido de nutrientes del suelo.

∙Modificadores del pH

Los suelos ácidos se neutralizan con tratamientos alcalinos, el más eficaz la cal que además mejora la actividad biológica del suelo, en cambio para aplicaciones en suelos alcalinos se puede utilizar productos acidificantes, muchos de ellos son también fertilizantes como la urea o también puede utilizarse aplicaciones de yeso que también estimula el crecimiento radicular, o azufre en suelos que además son salinos. Los suelos de zonas húmedas, elevadas pluviometrías o frías generalmente son suelos ácidos

∙Fertilización

De todas las enmiendas son las más eficaces, las mas recomendables y las que mayores incrementos de rendimiento producen, se trata de la aplicación de elementos minerales de producción industrial, elementos químicos fácilmente solubles en agua y que por lo tanto también fácilmente se desplazan disueltos en agua hacia capas más profundas del suelo, en el abonado inorgánico hay que aplicar las cantidades que necesita el cultivo para su desarrollo y en varias fases, si aplicamos una gran cantidad de elementos minerales se lavan y finalmente acaban en las aguas subterráneas y originan problemas de contaminación. La fertilización de los campos agrícolas es la principal causa de contaminación por nitratos de aguas subterráneas, embalses y cauces de ríos. Nunca realizar una aplicación sin antes realizar un análisis de suelo que la recomiende.

No se trata de una receta, se trata de conocer las diferentes formas de mejorar lo que tenemos y de adecuar todas las posibilidades a nuestro caso particular.

1.4. Erosión de los suelos. Técnicas de manejo de los suelos: laboreo y no laboreo, ventajas e inconvenientes, modalidades

La erosión del suelo es unos de los principales problemas que sufren los suelos cultivables en el área mediterránea donde se producen lluvias en grandes volúmenes, como ya hemos dicho anteriormente las labores, la desnudez de los suelos agrícolas y las pendientes del suelo son factores que incrementan los efectos de la erosión y también hemos comentado que reducir el laboreo, incrementar la cubierta vegetal y reducir las pendientes de las parcelas de cultivos son medidas a estudiar para paliar sus efectos negativos, pero también sabemos que no hay una única solución válida para todos los casos, que deberemos tomar las medidas que mejor se adecuen a nuestro caso particular, para poder aplicar las medidas más adecuadas a cada caso es necesario conocer todas las posibilidades que podemos utilizar y las ventajas e inconvenientes de las mismas.

El laboreo es la modificación de la estructura del suelo mediante la realización de tareas manuales o mecánicas y realizadas con herramientas y aperos.

Con el laboreo de las tierras de cultivo se mejoran propiedades físicas del suelo como pueden ser la capacidad de infiltración, ya que modifica la porosidad, mejora también la aireación y la respiración de las raíces, mejora la temperatura del suelo, el contenido de humedad y además elimina plantas en competencia con el cultivo.

Con el laboreo de los suelos se pretende:

–Actuar sobre la estructura del suelo.

–Mejorar la infiltración del agua en el suelo.

–Mejorar la aireación del suelo.

–Controlar la temperatura del suelo.

–Luchar contra malas hierbas.

–Enterrar restos vegetales, estiércoles y abonos.

–Aplicar productos fitosanitarios.

–Realizar enmiendas.

–Preparar el suelo para la siembra.

–Reducir la compactación del suelo.

Es muy importante realizar esta labor cuando el suelo esté en las mejores condiciones ,no debe estar ni demasiado seco ni demasiado húmedo, si está demasiado seco el suelo es muy pesado y duro y al paso de los aperos el suelo se rompe en grandes terrones, la tarea se realiza lentamente y este suelo no queda mullido, hay muchos huecos, grandes poros, y las raíces no tienen contacto directo con el suelo, si por el contrario realizamos la tarea en suelos muy húmedos, el suelo está demasiado elástico y la tierra se pega en los aperos y si utilizamos maquinaria, el peso de la propia maquinaria compacta el suelo, llegando incluso a formarse una capa dura e impermeable .

Lo que buscamos cuando se realiza el laboreo es que el suelo quede mullido, suelto, que la mayoría de los poros del suelo sean de tamaño medio o pequeño, pero si no se realiza en las condiciones adecuadas se consigue todo lo contrario.

Si el suelo se compacta se reduce la porosidad del suelo, el número y tamaño de los poros, al reducir el tamaño de los poros y ser la mayoría de ellos de tamaño muy pequeño, tras el aporte de agua la mayoría de ellos se llenan de agua, no quedando espacios libres llenos de aire, si son demasiado pequeños o la compactación es tan elevada que casi no hay poros, el agua no se infiltra y se acumula sobre la superficie del suelo.

Por todo ello para realizar correctamente el laboreo y conseguir el efecto positivo deseado hay que seguir una serie de reglas básicas:

–Suelo sólo húmedo.

No muy seco, tampoco con demasiada agua, para tener claro las condiciones más adecuadas, la primera capa de suelo, apenas 0.05 m, estará a simple vista seca pero si tomamos un puñado de la tierra que está debajo, tendrá cierta humedad, aunque sin ser pegajosa en la mano y por supuesto tampoco en las herramientas y aperos, si esto ocurre debemos de dejar de realizar la tarea.

–Preferible tareas superficiales.

Se trata de mejorar ciertas características del suelo previo al cultivo, si fuera necesario realizar tareas más profundas, de 0.4 a 0.6 m de profundidad, se realizarán siempre gradualmente, primero tareas superficiales 0-0.15 m, después tareas medias 0.15-0.4m y por último tareas profundas 0.4-0.6 m.

–Sólo las Tareas necesarias.

No olvidemos que el laboreo a pesar de las mejoras que produce en el suelo es una intervención mecánica y agresiva , en su realización se destruyen raíces superficiales y se deshace la estructura del suelo por lo que si el suelo tiene una buena estructura y la capacidad de absorción, aireación, temperatura son adecuadas y no existen malas hierbas, no será necesario intervenir mediante laboreos, por esto es también muy importante agrupar las tareas, si debemos eliminar malas hierbas, podemos aprovechar para incorporarlas al suelo o incorporar abonos o mantillo, estiércoles o realizar alguna otra labor, para así reducir el número total de intervenciones.

Suelo compactado tras paso de maquinaria

El caso totalmente opuesto es el no laboreo, implica no realizar tareas en el suelo.

Uno de los problemas del laboreo es el riesgo de compactación del suelo. En suelos propensos a la compactación debemos realizar el laboreo sólo en las condiciones más adecuadas o practicar el no laboreo, este es el caso de suelo en pendiente, suelos con poca estructura, suelos arenosos,… Con el laboreo se interviene en la estructura y en el equilibrio natural del suelo, al labrar el suelo, se incrementa la aireación de las capas superiores del suelo pero esto también provoca que pueda airearse en exceso, inicialmente las bacterias y hongos beneficiosos que se ahí se encuentran se ven perjudicadas ya que al verse expuestas a la luz y oxígeno excesivo se deterioran, haciendo que se destruya un elevado número de ellas, también el no laboreo es beneficioso ya que al no intervenir en el suelo las estructuras que se forman son más compactas y ofrecen más resistencia a la erosión, las raíces de las plantas abarcan todo el suelo, ya que no se rompen tras el laboreo, y retienen más suelo entre ellas.

–El no laboreo se puede realizar con suelo desnudo o suelo cubierto

∙No laboreo con suelo desnudo

Se eliminan las malas hierbas con herbicidas y el suelo permanece sin protección durante

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