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El ''problema'' del embarazo en la adolescencia: Contribuciones a un debate

El ''problema'' del embarazo en la adolescencia: Contribuciones a un debate


El ''problema'' del embarazo en la adolescencia: Contribuciones a un debate

valoraciones:
3/5 (2 valoraciones)
Longitud:
693 páginas
9 horas
Publicado:
11 nov 2020
ISBN:
9786074623710
Formato:
Libro

Descripción

El embarazo en la adolescencia es considerado como un riesgo para la salud materna e infantil, así como un factor que contribuye al desmesurado crecimiento de la población, a la deserción escolar, y a la perpetuación de la pobreza, al coartar las posibilidades de desarrollo familiar. Sus causas se atribuyen principalmente a la sexualidad precoz y a
Publicado:
11 nov 2020
ISBN:
9786074623710
Formato:
Libro

Sobre el autor


Vista previa del libro

El ''problema'' del embarazo en la adolescencia - Claudio Stern

ÍNDICE

Portada

Legales

Prólogo

Introducción general

Sección I. Ensayos críticos

Introducción

1. Prioridades de investigación para la prevención del embarazo adolescente en México: un punto de vista heterodoxo

Claudio Stern

2. La protección de la salud reproductiva de nuestros jóvenes requiere políticas innovadoras y decididas

Claudio Stern

3. El embarazo en la adolescencia como problema público: una visión crítica

Claudio Stern

4. Adolescencia y salud en México. Revisión del Estado del Arte

Claudio Stern y Gabriel Medina

5. Hacia un nuevo enfoque en el campo del embarazo adolescente

Claudio Stern y Elizabeth García

6. Los jóvenes, la sexualidad y los embarazos tempranos

Claudio Stern

Sección II. Investigación sobre desigualdad y embarazo adolescente

Introducción

7. Embarazo adolescente. Significado e implicaciones para distintos sectores sociales

Claudio Stern

8. Estereotipos de género, relaciones sexuales y embarazo adolescente en las vidas de jóvenes de diferentes contextos socioculturales en México

Claudio Stern et al.

9. Pobreza, vulnerabilidad social y embarazo adolescente en México: un análisis cualitativo

Claudio Stern

10. Embarazo adolescente y estratificación social

Claudio Stern y Catherine Menkes

Sección III. Otros resultados de investigación

Introducción

11. Programas de Salud Reproductiva para Adolescentes en México, Distrito Federal. Estudio de caso

Claudio Stern y Diana Reartes

12. Masculinidad y salud sexual y reproductiva: un estudio de caso con adolescentes de la ciudad de México

Claudio Stern et al.

13. Estado del conocimiento sobre la calidad del uso del condón entre la gente joven de México

Claudio Stern y Diana Reartes

14. El involucramiento de los hombres jóvenes en la salud sexual y reproductiva: hacia una agenda binacional de investigación, acción y política pública

Claire Brindis et al.

Sección IV. Divulgación

Introducción

15. Mitos y realidades sobre la sexualidad y el embarazo adolescente en México

Claudio Stern

.

Otras publicaciones del autor sobre el tema

Bibliografía

Colofón

Cuarta de forros

PRÓLOGO

Ivonne Szasz

La propuesta del Doctor Claudio Stern contenida en el presente libro cuestiona, duda, critica, construye un enfoque alternativo, lo aplica a un extenso esfuerzo de investigación y analiza resultados que plantean enormes desafíos para las políticas públicas. Sin lugar a dudas, este libro representa la culminación de su carrera como investigador en Ciencias Sociales. Después de haber hecho grandes aportes para el estudio de temas complejos, como las causas estructurales y las motivaciones individuales de las migraciones internas, las desigualdades sociales en México y en América Latina, la construcción interdisciplinaria del concepto de salud y las ambivalentes relaciones entre el trabajo materno y la salud infantil, Stern emprendió la búsqueda de las complejidades de un candente tema de salud reproductiva, sobre el cual se inició un controvertido debate desde los años ochenta del siglo veinte: el embarazo adolescente.

El presente volumen contiene los resultados más importantes de casi dos décadas de dedicación intensa a la reflexión y la investigación sobre las características, causas y consecuencias del embarazo adolescente en México desde la perspectiva de las ciencias sociales. Stern amplió su campo de estudio, desde el embarazo hacia la salud sexual y reproductiva y los derechos de los adolescentes y jóvenes. Sin duda, lo más destacable de esta obra es, precisamente, el rigor y el cuidado con que este tema polémico es abordado desde esta perspectiva específica: las ciencias sociales, en particular la sociología. Otra característica relevante es la mirada latinoamericana, que toma en cuenta rasgos específicos de la región y del país, lo que le permite construir un enfoque aplicable no sólo al estudio del fenómeno en México, sino en toda la región. La mirada de Stern no solamente retoma los debates teóricos contemporáneos de las ciencias sociales para abordar el tema de estudio con profundidad, sino que incorpora también los ejes de diferenciación social más importantes que atraviesan la historia presente de México y de América Latina: las desigualdades socioeconómicas y las asimetrías de género. Cualquier conceptualización que intentara abordar al embarazo adolescente sin considerar estas desigualdades, que establecen grandes diferencias entre distintos sectores de la población del país y de la región, no comprendería el fenómeno con la profundidad y la complejidad que se logra en esta obra.

Quiero destacar al menos tres aspectos, de entre los aportes de la obra de Stern, que me parecen de gran originalidad y que abren nuevos campos en el estudio de la salud reproductiva de los adolescentes desde las ciencias sociales. El primero de ellos es el enorme mérito de iniciar su tarea preguntándose por la construcción social del problema del embarazo adolescente en América Latina. El segundo consiste en destacar la importancia de abordar las investigaciones sobre el tema tomando en cuenta los dos principales ejes de desigualdad social en el contexto estudiado: las clases sociales y las relaciones de género. Por último, me referiré a algunos hallazgos cruciales de las investigaciones cuantitativas y cualitativas del doctor Stern, que deberían llevar a una reformulación radical de las políticas gubernamentales en materia de prevención y atención al embarazo en la adolescencia.

Reflexionar sobre la construcción social del problema del embarazo adolescente en México y en América Latina no es un asunto trivial. Requiere desentrañar procesos colectivos e intereses de individuos, grupos e instituciones que atribuyen a un fenómeno un carácter problemático, enmascarando las relaciones sociales subyacentes. Para el enfoque sobre la construcción social de la realidad, el significado social de ciertos hechos es construido por los procesos que los definen como problemas en un contexto y momento específicos. Los problemas no se pueden comprender fuera del contexto social en el que ocurren y requieren análisis situados, que incluyan los procesos que los construyeron como problemas sociales. En las investigaciones y reflexiones contenidas en el presente texto, Stern analiza las estructuras conceptuales, las bases institucionales y los diversos actores sociales que confluyeron en la construcción del embarazo adolescente en México como un problema público a partir de los años ochenta del siglo veinte.

En esta obra se reconstruye y devela el proceso y los supuestos erróneos a partir de los cuales el embarazo en la adolescencia se construyó inicialmente como un problema público. Se identifican los sujetos sociales que han intervenido en ese proceso, los grupos sociales, las visiones del mundo y los intereses que han estado detrás de la concepción tradicional del fenómeno, que lo fragmentó, lo transformó en una amenaza para la salud y el equilibrio demográfico y lo redujo, con base en enfoques psicológicos tradicionales, a una conducta individual desviada de las normas, una conducta inconveniente que los propios adolescentes deben corregir.

Al desmenuzar los procesos de construcción del embarazo adolescente como un problema público, considerando las distintas perspectivas, actores, ámbitos de conocimiento e intereses que han contribuido, desde la perspectiva tradicional antes mencionada, a considerarlo un problema demográfico, de salud pública, y un impedimento para que las jovencitas de escasos recursos logren movilidad social a través de la escolaridad prolongada y el ingreso a la actividad productiva, el autor desarrolla una propuesta alternativa para enfocar el embarazo previo a los 20 años en México. A mi juicio, una de las principales contribuciones de esta obra es que expone una propuesta de investigación académica original, crítica y rigurosa, y documenta tanto los procesos de investigación como los resultados. Su enfoque sociológico, histórico, institucional, cultural e impregnado de la experiencia latinoamericana en investigación social tiene importantes implicaciones teóricas, epistemológicas y metodológicas y produjo investigaciones, resultados y explicaciones alternativas que enriquecieron considerablemente la comprensión del problema y lo situaron en una perspectiva radicalmente diferente de la que venía imponiéndose.

Las preguntas centrales que guían todo el trabajo del doctor Stern sobre el tema son: ¿cómo varía el conocimiento del mismo fenómeno si se agregan los enfoques de la desigualdad socioeconómica y la inequidad de género, y qué ocurre si se incorporan las diferencias en los significados del fenómeno construidos en distintos contextos sociales y culturales?, ¿al dotar de historicidad al fenómeno, sigue constituyendo un problema? y ¿desde qué perspectiva es un problema, para quiénes y de qué naturaleza?

Como se señaló anteriormente, a diferencia de los enfoques tradicionales, de los que resultó la identificación de conductas adolescentes calificadas como erróneas, el autor opta por un análisis integral que reconstruye tanto el tiempo histórico como el contexto socio espacial en diferentes ámbitos microsociales y subjetivos, utiliza diversos niveles de análisis (que van desde el ámbito nacional hasta los contextos socioculturales más diferenciados), utiliza herramientas estadísticas sofisticadas y análisis cualitativos en profundidad, analiza tanto las grandes tendencias como los significados sociales y las representaciones que permiten comprender las acciones de los sujetos.

Las preguntas de investigación y los conocimientos generados cambiaron radicalmente al tomar en cuenta las dificultades de las ciencias, en general, y de las ciencias sociales, en particular, para lidiar con los sesgos que introducen en el conocimiento algunos procesos sociales. Se refiere específicamente a procesos tales como la invisibilización de las relaciones de clase social y de las relaciones de género y la estigmatización de los comportamientos de los jóvenes. Al hacer presentes, de manera sistemática, las desigualdades y las diferencias de poder que se establecen a partir de esas relaciones, Stern construye un abordaje de investigación mucho más complejo y más riguroso que el que usan las investigaciones sociales tradicionales sobre el tema, que se limitan a estudiar las actitudes y comportamientos de los individuos desde un punto de vista aparentemente neutral.

El tipo de investigaciones que ignora las relaciones desiguales de clase y género y la diversidad de significados culturalmente construidos, contribuye a generar construcciones discursivas que, desde el campo del conocimiento científico, legitiman formas de control, de dominación social y de restricción o privación de derechos. Como ejemplos de ideas controladoras que justifican simbólicamente imágenes sexistas, clasistas y de dominación generacional en torno del embarazo adolescente, y que por tanto restringen los derechos de los jóvenes, el autor identifica: el enfoque que considera al embarazo en la adolescencia como causa de la reproducción generacional de la pobreza; la idea de una liberalización sexual generalizada que supuestamente influyó por igual en todos los sectores sociales; la imagen de una elevada morbilidad y mortalidad materna en la adolescencia, debida a embarazos inesperados a edades muy tempranas; los supuestos sobre una muy elevada deserción escolar entre mujeres adolescentes, causada por embarazos no previstos; la imagen de que la maternidad adolescente en México es una maternidad en soltería; la imagen del embarazo adolescente como una conducta social desviada, atribuible al descuido de responsabilidades familiares por parte de las madres de las adolescentes, considerando el trabajo remunerado femenino como una opción que depende de las preferencias personales; la idea de que las madres solteras adolescentes son extremadamente jóvenes e incapaces de asumir responsabilidades de crianza, propias de personas adultas; y la imagen de que todas o la mayor parte de las jovencitas mexicanas tienen derecho y acceso a la enseñanza media de calidad e incluso a la educación superior, de manera que solamente una conducta imprudente por su parte las puede marginar de ella.

Este tipo de ideas e imágenes justifican simbólicamente la precariedad en el acceso a los derechos reproductivos, sexuales, educativos y laborales para grupos específicos de la población, en especial las mujeres adolescentes y jóvenes. Estas imágenes justifican las privaciones materiales de amplios sectores de la población joven, el acceso desigual y la calidad desigual de la salud y la educación, la dominación de clase y de género, los abusos en los servicios y la denegación de servicios y los controles y abusos policiales contra los jóvenes, entre otros. Al incorporar las desigualdades de clase, las relaciones de género y los distintos significados que se construyen en diferentes contextos, el autor devela el complejo entretejido social del embarazo adolescente en México, y sienta las bases de un conocimiento situado que permitiría un mejor acceso a los derechos por parte de los adolescentes y jóvenes, así como su participación en la construcción de las políticas y acciones que les atañen. El enfoque construido por Claudio Stern y colaboradores permite recuperar miradas interdisciplinarias, aproximaciones epistemológicas y abordajes metodológicos más complejos y profundos que los de los enfoques tradicionales y, sobre todo, una definición distinta del tema de estudio. Su definición del problema trata de alcanzar el mayor grado posible de contextualización sociocultural y socioeconómica. Al situar diferentes embarazos en la adolescencia en su entramado histórico, institucional, de relaciones sociales y de experiencias que construyen las subjetividades, aparecen los determinantes sociales, los diversos significados que tienen para distintos actores sociales y las implicaciones reales que tienen para sujetos diversos.

Los resultados de investigación reunidos en este volumen constituyen una herramienta poderosa para que los propios jóvenes puedan identificar sus necesidades e influir en las grandes decisiones de las políticas dirigidas hacia ellos. En parte, esto se debe a que las investigaciones de Claudio Stern y sus colaboradores conciben a la sociedad mexicana como heterogénea, con diferentes condiciones de vida entre grupos sociales, entre origen y residencia urbanos o rurales, y entre regiones histórico-culturales diferentes, que hacen enormemente variado el paso entre la niñez y la adultez en México. La adolescencia en México dista mucho de parecerse al concepto de adolescencia construido en otro tipo de sociedades, mucho más homogéneas desde el punto de vista sociocultural y socioeconómico, donde predominan las clases medias y donde la enseñanza media tiene un alcance universal.

Las investigaciones desarrolladas por Claudio Stern y sus colaboradores demuestran que los embarazos previos a los 20 años en México no han generado una elevada morbimortalidad, ni entre las adolescentes ni entre sus hijos. Demuestran también que la maternidad en soltería no es frecuente entre las adolescentes y jóvenes mexicanas, que no abandonan los estudios a partir del embarazo y que esos embarazos ocurren, en la gran mayoría de los casos, en el contexto de una unión marital. Los embarazos previos a los 20 años se concentran entre los 17 y los 19 años, y no difieren del contexto en que ocurren los embarazos entre los 20 y los 24 años, que son mayoritarios. Los embarazos previos a los 20 años, además de ser minoritarios, se concentran muy fuertemente en los sectores socioeconómicos de bajos y muy bajos ingresos. Estos embarazos tienen, además, diferentes significados en distintos contextos socioculturales, así como el concepto mismo de adolescencia.

De esta manera, al centrar el enfoque de estudio en las desigualdades sociales, en las diferencias en las normas de género en diversos contextos socioculturales, y en las distintas dimensiones y significados que adquieren tanto el embarazo como la adolescencia en esos diferentes estratos sociales y culturales, el autor permite comprender que no se trata de conductas erróneas o desviadas de los propios adolescentes. Que ocurran o no embarazos, la magnitud de los mismos, y el marco de soltería y adolescencia versus el marco de unión marital y adultez temprana en que ocurren, depende de las características del contexto histórico y sociocultural en el que viven los jóvenes y de las condiciones socioeconómicas y las normas de género a las que se enfrentan. Tanto desde el punto de vista socioeconómico como cultural, una abrumadora mayoría de esos embarazos ocurre dentro de un marco normativo que los aprueba y espera, y sin que las jovencitas tengan alternativas mejores que el embarazo y la unión temprana, pues su escolaridad ya se encontraba interrumpida antes de la unión o del embarazo, lo que también está estrechamente relacionado con la formación temprana de parejas conyugales.

Finalmente, quiero señalar que el hecho de que estos resultados de investigación los haya generado el doctor Stern, con la colaboración de otros investigadores e investigadoras jóvenes, no es trivial para efectos de que su voz sea escuchada y que influya en el diseño de políticas públicas e iniciativas sociales sobre el tema. En la arena pública, no todas las voces concurren en igualdad de condiciones. Los expertos en disciplinas con mayor autoridad científica que las ciencias sociales, la iglesia católica, los dirigentes políticos, los grupos sociales poderosos, se expresan en los debates públicos con mucho mayor peso e influencia del que pueden tener las jovencitas embarazadas o las que corren el riesgo de embarazarse, por ejemplo. Sus construcciones discursivas se instalan tanto en las políticas gubernamentales como en las instituciones y en las prácticas sociales, construyendo subjetividades. A través de la cobertura médica casi universal de los embarazos y partos de las jóvenes, y gracias a la creciente extensión de la enseñanza media hacia los sectores de ingresos medios y bajos, esas estructuras e instituciones sociales generan formas de control y reproducción social basadas en esos discursos dominantes. Sin embargo, en la arena de los debates públicos se escuchan también otras voces, y en este caso, tiene implicaciones importantes que sea el doctor Stern quien encabece las investigaciones y reflexiones plasmadas en este texto, publicado por la institución de ciencias sociales y humanidades más relevante del país.

Claudio Stern es un investigador ampliamente reconocido y escuchado en los ámbitos internacionales y en el campo médico, psicológico, de la salud pública y la demografía, sectores que han sustentado hasta ahora el enfoque tradicional sobre el embarazo en la adolescencia como un problema de conductas desviadas. A pesar de su status como investigador renombrado y de su reconocimiento a nivel mundial, Stern se sitúa entre los investigadores que buscan hacer aportes académicos serios a la justicia social. En su libro, nos señala que inició esta cruzada junto con muchos jóvenes académicos hace varias décadas. Su prestigio intelectual en los ámbitos científicos y en los organismos internacionales me permite esperar que su dedicación al tema del embarazo y la salud sexual y reproductiva de los adolescentes tendrá una influencia importante en las futuras decisiones sobre políticas gubernamentales dirigidas a los jóvenes. Su voz rigurosa y seria puede ser escuchada en los círculos científicos más prestigiados e incluso en ciertos ámbitos de poder político, mucho más que las voces de las jovencitas embarazadas de sectores de bajos ingresos y culturalmente marginados. La seriedad de la investigación de Stern otorga mucho peso a los argumentos con los que desarma supuestos falaces de los discursos dominantes y construye alternativas críticas. En los ámbitos del poder se permite cierta crítica a las inequidades de género, pero por lo general, en ellos se invisibilizan las consecuencias de las profundas desigualdades socioeconómicas y de las relaciones entre clases sociales en México. En esos círculos no se admite la legitimidad de las diferencias culturales y se reducen los problemas a conductas individuales que se desvían de normas supuestamente únicas.

La honestidad con la cual un científico social reconocido, quien ha alcanzado la madurez de su producción académica y quien ha acumulado un prestigio nacional e internacional poco usuales, al permitirse dudar y cuestionar, muestra a mi juicio un enorme valor. El hecho de consagrar los años culminantes de su carrera de investigador a la búsqueda crítica de conocimientos genuinos desde una perspectiva alternativa, que contrasta con las corrientes dominantes, lo constituye en un ejemplo para los investigadores de las nuevas generaciones. Al divulgar sus trabajos, entrega herramientas que pueden ser recuperadas por los grupos más desfavorecidos de la población para hacer valer sus derechos laborales, educativos, de salud y de disfrute sexual. La seriedad de los hallazgos contenidos en este libro y la argumentación fundamentada de las reflexiones desarrolladas constituyen un tesoro invaluable, tanto para los académicos como para los jóvenes a quienes estudia. No puedo más que invitar a la lectura de este volumen y a retomar sus aportes, que nos sugieren la necesidad de reconocer quiénes somos, para pasar desde la construcción de decisiones en círculos de poder hacia la construcción pública y participativa de las políticas económicas y sociales en México.

El contenido de este libro sugiere que la vulnerabilidad social de amplios sectores de los adolescentes mexicanos se puede reducir al mínimo, incluso en condiciones de precariedad y de pobreza generalizadas, mediante políticas sociales tales como el acceso universal a servicios de salud, de educación y de seguridad social de calidad, así como a empleos dignos, que deben ser entendidos como derechos de los jóvenes, y no como asistencialismo que se debe agradecer cuando no se tiene capacidad de pago. Las investigaciones sobre el tema han mostrado de manera reiterada que la permanencia prolongada en el sistema escolar protege a las jóvenes mexicanas tanto de un inicio sexual temprano y desprotegido como de un embarazo o de una unión marital antes de los 20 años. El acceso universal a educación de calidad hasta los 17, 18 y 19 años constituye un derecho universal en aquellas sociedades que demandan a las jóvenes posponer sus transiciones a la adultez hasta alcanzar los niveles de escolaridad deseados. Demandarles a las jovencitas que pospongan la formación de parejas maritales y la maternidad más allá de cierta edad implica dotarlas de alternativas de desarrollo personal. Requiere, además, un amplio cambio sociocultural hacia la aceptación del derecho a la sexualidad y la protección estatal de las relaciones sexuales entre los jóvenes solteros que tienen la posibilidad y la intención de posponer su vida adulta para prepararse mejor. Quienes, en cambio, no tengan esa posibilidad o decidan no hacer uso de ella, tienen también derecho a elegir el embarazo o la maternidad, a vivir con una pareja, a tomar sus decisiones de manera informada, a disponer de servicios de salud de calidad y a empleos adecuados y protegidos, y sobre todo, a no ser estigmatizados ni discriminados como responsables individuales de un problema social.

INTRODUCCIÓN GENERAL

He reunido en este volumen algunos de los trabajos que he escrito y publicado (ya sea como autor único o en colaboración) sobre el tema de la salud y el embarazo en la adolescencia, del que me ocupé durante más de tres lustros de mi vida profesional, entre 1989 y 2006. Decidí someterlos a publicación en forma de libro debido a que se encuentran dispersos en obras y revistas de distinto tipo, algunos de difícil acceso.

En vista de que se trata de trabajos de índole diferente y que respondieron a motivaciones, circunstancias y propósitos distintos, me pareció que sería de interés referir algunos de los hechos y razones que me llevaron a involucrarme en este tema, así como también relatar brevemente el contexto en que fueron escritos y publicados.

ORIGEN DE MI INTERÉS EN EL TEMA

La motivación principal de mi trabajo profesional como científico social es una profunda preocupación por la injusticia que priva en prácticamente todos los ámbitos y niveles de la vida social en México.

Como derivación de dicha motivación, el tema que más me ha interesado como investigador y docente es el de la desigualdad social, interés que se volcó inicialmente sobre dos temáticas a las que dediqué mis esfuerzos de investigación y docencia durante los primeros veinticinco años de mi vida profesional (1964-1988): i) las clases sociales, la estratificación y la estructura social y ii) las relaciones entre la migración interna y la estratificación y desigualdad social.

Desde finales de la década de los ochenta, concretamente a partir del año 1988, estas temáticas tomaron cuerpo en un ámbito de conocimiento que podría parecer alejado de mi preocupación central, pero que en realidad se encuentra íntimamente relacionado con ella, sólo que en un área específica: la así denominada de la salud reproductiva y, en particular, el fenómeno del embarazo en la adolescencia.

Como supongo que suele suceder con frecuencia en la investigación científica, mi interés por estos últimos temas surgió casi por casualidad. En 1988 acumulé dos años sabáticos después de haber dirigido el Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México (Colmex). Un colega y amigo, el Dr. Tomas Frejka, demógrafo de profesión, quien me conocía por mi interés y mis trabajos en el campo de los estudios de población y por haber colaborado durante varios años como Secretario Ejecutivo del Programa de Investigación sobre Población en América Latina (PISPAL), me alentó a concursar por un puesto en la oficina regional del Population Council con sede en México, bajo su dirección. Lo que se requería era un profesional de las ciencias sociales con experiencia en América Latina, con vistas a impulsar la investigación sobre la salud infantil y la fecundidad adolescente en la región, bajo una visión social y latinoamericana.

El puesto era para continuar e impulsar un programa de investigación sobre los temas mencionados, sobre los cuales no tenía yo entonces mucha experiencia directa como investigador pero que pertenecían a mi área general de interés en los estudios de población. Por otra parte, el perfil buscado concordaba con mi formación como científico social y con mi experiencia anterior como evaluador y coordinador de investigación en población en América Latina.

Ingresé al Population Council en enero de 1988. En un principio, me involucré principalmente en los proyectos sobre salud infantil que estaban en marcha e impulsé nuevos estudios para conocer mejor las relaciones entre la salud infantil y el trabajo materno,[1] pero en 1989 me encontré coorganizando una gran Conferencia Internacional sobre Fecundidad en Adolescentes en América Latina y el Caribe, y me correspondió colaborar en el resumen y coedición de los trabajos presentados.[2] Inmerso en dicha tarea, me llamó la atención la discrepancia que creí percibir entre lo que muchos de los participantes en la Conferencia afirmaban sobre el problema del embarazo en la adolescencia, y lo que mi conocimiento sobre la situación social existente en muchos de los países de la región me llevaba a intuir en términos de un posible diagnóstico del mismo.

En particular, me llamó la atención lo que algunos autores hacían pasar como factores explicativos del fenómeno y sus consecuencias. Simplificando un tanto, se afirmaba que se estaba dando un crecimiento preocupante en las tasas de fecundidad adolescente en la región, que una de las razones principales del incremento era la falta de información sobre metodología anticonceptiva para los adolescentes, que el fenómeno era causa de una elevada morbilidad y mortalidad materna e infantil, y que una de las consecuencias más preocupantes del mismo era la deserción escolar, que a su vez conllevaba efectos negativos a mediano y largo plazo, entre ellos, la maternidad en soltería y la poca capacidad para criar adecuadamente a la prole, con su secuela de consecuencias para la vida futura de madres e hijos.

De la perplejidad por la discrepancia pasé a la curiosidad por esclarecer las características del problema, sus causas y consecuencias, y las posibles medidas y acciones para enfrentarlo y amortiguarlo, tarea en la que me vi involucrado por muchos años.

Cuando trabajaba aún en el Population Council decidí convocar a una reunión de especialistas de América Latina y el Caribe para definir las prioridades de investigación sobre el tema para la región,[3] con la idea de apoyar un esfuerzo dirigido a esclarecer el fenómeno mediante el concurso de un conjunto de proyectos de investigación, lo cual no se logró en aquel entonces, en vista de las prioridades existentes por parte de las organizaciones internacionales que hubieran podido colaborar en su financiamiento.[4] No obstante, el Population Council había auspiciado anteriormente algunos proyectos de investigación sobre el tema en México, los cuales me correspondió supervisar, tarea que también contribuyó a reforzar mis dudas en relación con el enfoque prevaleciente en el estudio de la problemática.

Cuando volví a El Colegio a principios de 1991 decidí sistematizar mis ideas respecto al tema y elaborar un proyecto de investigación para poner a prueba algunas de mis intuiciones e hipótesis en relación con él, tarea que tuve que posponer un par de años al habérseme invitado a elaborar, con la colaboración de Ivonne Szasz, un proyecto multidisciplinario e inter-institucional de magnitud considerable que derivó en el Programa Salud Reproductiva y Sociedad (PSRS) de El Colegio, programa de largo plazo iniciado en 1993 en el cual participé activamente hasta 2007, primero como coordinador de investigación y después como encargado del área de sexualidad y salud reproductiva de los adolescentes.

A partir de finales de 1993, una vez que pude dedicar parte de mis esfuerzos a avanzar lo que me había propuesto respecto a mi tema de interés, terminé de elaborar el proyecto de investigación, al que intitulé Significado e implicaciones del embarazo adolescente en distintos contextos socioculturales, el cual sometí en primera instancia al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (Conacyt) para su posible apoyo financiero. Dado que el financiamiento otorgado resultó insuficiente, lo sometí después a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para obtener fondos complementarios.

ORGANIZACIÓN DEL VOLUMEN

Para estructurar el libro he optado por organizar los trabajos en cuatro secciones, en función de su carácter central: I. Ensayos críticos, II. Investigación sobre desigualdad y embarazo adolescente, III. Otros resultados de investigación, y IV. Divulgación.

Entre 1992 y 1994, mientras esperaba la resolución del Conacyt respecto a la aprobación de mi proyecto de investigación, me embarqué en varios trabajos orientados a sistematizar algunas de mis reflexiones sobre la problemática de la salud y el embarazo en la adolescencia, los cuales publiqué como ensayos críticos, título bajo el cual aparecen reunidos en la primera sección, en la que incluyo también una revisión del conocimiento existente sobre adolescencia y salud.

La segunda sección, que contiene las que considero como principales aportaciones derivadas de la investigación realizada en colaboración con mis colegas, comprende cuatro trabajos en los que se exploran y analizan algunas relaciones de la sexualidad y el embarazo adolescente con la desigualdad social, con el propósito de contribuir a una mejor comprensión de estos fenómenos y al diseño de políticas sociales y de salud mejor orientadas.

El primero de ellos consiste de un breve ensayo publicado en 1995 en el que vertí algunas de las hipótesis centrales con base en las cuales elaboré el proyecto financiado por el Conacyt y por la OMS, que dirigí y coordiné entre 1995 y 2002. Los otros constituyen resultados de dicha investigación y fueron publicados entre 2001 y 2005.

La tercera sección contiene cuatro trabajos diversos pero relacionados todos con la salud reproductiva de los adolescentes, en los que se presentan los resultados de otras investigaciones en las que trabajé con la colaboración de investigadores asociados, entre finales de los años noventa y mediados de la primera década de los 2000. Tres de ellos los escribí en coautoría con Diana Reartes, entonces estudiante del Doctorado en Antropología Social en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Las temáticas que cubre son: una evaluación de programas de salud sexual y reproductiva para adolescentes en la ciudad de México, la calidad en el uso del condón por los jóvenes, las relaciones entre la masculinidad y la salud sexual y reproductiva de éstos, y el involucramiento de los hombres jóvenes en la salud sexual y reproductiva.

Por último, incluyo en la cuarta sección un artículo de divulgación en el que manifiesto mi posición frente a algunos de los mitos más generalizados sobre la sexualidad y el embarazo en la adolescencia.

Anexo también un listado de otros trabajos que he escrito sobre embarazo en la adolescencia, así como el de algunas entrevistas que se me han hecho sobre el tema.

Cada una de las secciones se encuentra precedida por una breve introducción, en la que se describe su contenido básico y el contexto en el cual fueron escritos los trabajos que comprende.

Los trabajos fueron escritos originalmente para audiencias diversas: demógrafos, médicos, epidemiólogos, políticos y funcionarios gubernamentales y de organismos internacionales, público en general, por lo que contienen algunas repeticiones de datos y argumentos, que el lector sabrá disculpar, ya que hemos decidido conservar la integridad de los textos, bajo el supuesto de que a la mayor parte de los lectores probablemente les interesará leer sólo alguno o algunos de los capítulos y no el libro de corrido.

Espero que esta compilación contribuya a una mejor comprensión del fenómeno del embarazo adolescente en general y en nuestro país en particular, así como a un mayor conocimiento de las características que asume y de sus causas y consecuencias. Más que todo, espero que constituya un estímulo para que quienes se interesan en el tema o se preocupan por la problemática que conlleva, continúen con este esfuerzo de investigación y esclarecimiento.

Jiutepec, Morelos, julio de 2010

NOTAS AL PIE

[1] Como producto de ese esfuerzo, unos años después El Colegio de México publicó el libro Trabajo materno y salud infantil, coordinado por Claudio Stern y Carlos Javier Echarri.

[2] La Memoria de los trabajos presentados en dicha conferencia, así como una relatoría de la misma, fueron publicadas por The Pathfinder Fund y The Population Council en 1991.

[3] De la reunión resultó un documento, intitulado Prioridades de investigación sobre embarazo y fecundidad en adolescentes en América Latina y el Caribe. Resultados y recomendaciones, que fue publicado en 1991 por el Population Council.

[4] El tema, al cual los organismos internacionales y multinacionales, así como los gobiernos de la región, dieron gran importancia en años posteriores, no se consideraba en aquel entonces como una prioridad.

SECCIÓN I. ENSAYOS CRÍTICOS

INTRODUCCIÓN

Esta sección agrupa seis trabajos escritos en forma de ensayo, en los que fui vertiendo mis reflexiones en torno al embarazo en la adolescencia, derivadas en parte de extensas lecturas sobre la problemática y del intercambio académico propiciado en el seno del Grupo de Trabajo sobre Sexualidad y Salud Reproductiva de los Adolescentes, integrado por una treintena de especialistas sobre el tema provenientes de diversas especialidades y de varias regiones del país, del cual fui organizador y coordinador.

El primero de los siete ensayos aquí incluidos, intitulado Prioridades de investigación para la prevención del embarazo adolescente en México: un punto de vista heterodoxo, es producto de una ponencia presentada en la Reunión Latinoamericana sobre Promoción de la Salud Integral del Adolescente Jóvenes de Hoy, Padres del Mañana, organizada por la Federación Latinoamericana de Servicios de Salud Adolescente, realizada en la ciudad de México del 22 al 24 de marzo de 1994.[1] En él propuse la necesidad de replantear el problema del embarazo adolescente e hice un primer esbozo de la dirección en que pensaba debía hacerse dicho replanteamiento. Varios de los argumentos ahí esbozados los retomé de una u otra manera en publicaciones posteriores; sin embargo, lo incluyo porque permite vislumbrar de una manera más completa mi percepción inicial sobre la problemática en cuestión y sobre el programa de investigación que concebía necesario para esclarecerla, programa respecto al cual, dadas mi especialización y capacidades, sólo estuve en posibilidad de avanzar parcialmente, quedando pendiente el esclarecimiento del fenómeno como parte de un proceso histórico, demográfico y social, tarea que espero sea emprendida con mayor ahínco por otros investigadores.

El segundo trabajo, intitulado La protección de la salud reproductiva de nuestros jóvenes requiere políticas innovadoras y decididas, me fue solicitado por el Dr. Jorge Martínez Manautou, con quien había tenido contacto años atrás desde el Population Council, para ser publicado en la serie de Temas Selectos de la Carta sobre Población, órgano de divulgación del Grupo Académico de Apoyo a Programas de Población, auspiciado por la Academia Mexicana de Investigación en Demografía Médica.[2]

Se trata de un trabajo en el que intento un primer diagnóstico de las razones principales que habían llevado a que el fenómeno del embarazo adolescente hubiera sido visto sólo recientemente como un problema. Ubico el análisis bajo tres perspectivas diferentes: la demográfica, la de salud y la social. A partir de la primera sostengo que uno de los elementos que han llevado a la superficie el fenómeno reside en el gran volumen adquirido por la población adolescente como consecuencia de la transición demográfica por la que atravesaba la población mexicana, lo que había llevado a que muchos fenómenos que tienen que ver con este grupo de la población adquirieran mayor visibilidad. En cuanto a los problemas de salud que se supone derivan de los embarazos en la adolescencia, sostengo que han sido sobredimensionados y mal comprendidos, y que en su mayor parte no tienen que ver con la edad misma a la que ocurren los embarazos, sino con las condiciones sociales, de salud y de falta de acceso a los servicios en las que se encuentra la mayor parte de los y las adolescentes del país. Destaco el problema de los embarazos, abortos y partos que ocurren antes o fuera de la unión marital, que al parecer se estaban incrementando de manera importante. Finalmente, hago un esbozo de las políticas necesarias para enfrentar la problemática.

El tercer trabajo aquí incluido, intitulado El embarazo en la adolescencia como problema público: una visión crítica, decidí someterlo como ensayo a Salud Pública de México, una prestigiada revista con amplia circulación internacional entre especialistas del campo de la salud pública.[3] La razón principal para someterlo a publicación en una revista especializada del campo de la salud y no a una de sociología o de ciencias sociales fue mi deseo de ejercer también alguna influencia sobre aquellos profesionales que eran hasta entonces quienes en mayor medida se interesaban y dedicaban al tema en la región y en cuyas manos estaba la mayor parte de las políticas públicas al respecto.

Se trata de un trabajo crítico del enfoque predominante entonces sobre el problema y sus causas y consecuencias, en el que a su vez propongo explicaciones alternativas. En él intenté sistematizar algunas de las ideas que había esbozado en escritos anteriores sobre mi perspectiva respecto a la naturaleza del embarazo adolescente y de las líneas generales de política pública para afrontarlo. Es, probablemente, entre mis artículos, el que mayor divulgación ha recibido, dada la extensa distribución internacional de la revista en la que fue publicado.

Incluyo en esta sección, en cuarto lugar, el trabajo intitulado Adolescencia y salud en México. Revisión del Estado del Arte, que cubre el periodo 1985-1997, escrito en coautoría con Gabriel Medina, producto de un proyecto colaborativo del Consorcio de Programas de Salud Reproductiva y Sexualidad en América Latina para conocer el estado del conocimiento sobre la salud de los adolescentes en Brasil, Argentina y México.[4]

El quinto ensayo aquí incluido, intitulado Hacia un nuevo enfoque en el campo del embarazo en la adolescencia,[5] escrito en coautoría con Elizabeth García (entonces mi becaria y ayudante de investigación) está dirigido, a diferencia de los anteriores, a los académicos involucrados o interesados en la investigación sobre el tema. En la primera parte se describe el que denominamos enfoque tradicional y algunos de los supuestos implícitos en el mismo, se reseñan algunos de los resultados de las investigaciones realizadas bajo dicho enfoque, y se esbozan algunas de las políticas de acción puestas en práctica a partir del mismo. La segunda parte describe el que denominamos enfoque emergente, al que pretendimos contribuir, así como sus implicaciones conceptuales, epistemológicas y metodológicas, y las que a partir del mismo se derivarían para el diseño de políticas y programas.

El sexto y último ensayo, intitulado Los jóvenes, la sexualidad y los embarazos tempranos, lo escribí explícitamente para contribuir a una reflexión colectiva sobre los retos existentes en la sociedad mexicana para mantener la cohesión social, que se veía amenazada desde múltiples ámbitos. Se trató de una tarea emprendida por la Sección Mexicana del Club de Roma, a la que yo pertenecía, que culminó con la publicación del libro ¿Estamos unidos mexicanos? Los límites de la cohesión social en México.[6]

En dicho trabajo reflexiono sobre los riesgos que conlleva para la cohesión social el enfrentamiento ideológico existente entre posiciones antagónicas con respecto a la educación y al ejercicio de la sexualidad y a la prevención del embarazo involuntario. Después de sintetizar el contexto histórico en el que se ubica la situación que enfrentan los jóvenes mexicanos a principios del siglo XXI en términos de su transición a la vida adulta, reseño el conflicto ideológico existente, identifico algunos de los actores sociales y mecanismos de mediación frente al mismo, y propongo la necesidad de nuevos mecanismos, entre ellos la creación de un Consejo Nacional para la Salud de los Adolescentes.

NOTAS AL PIE

[1] Publicado en 1994 en el órgano de divulgación del PSRS de El Colegio de México, Salud Reproductiva y Sociedad, año 1, núm. 2 (enero-abril), pp. 3-5.

[2] Publicado en febrero de 1995 en el vol. 1, núm. 3, pp. 1-6.

[3] Publicado en 1997 en el vol. 39, núm. 2 (marzo-abril), pp. 137-143.

[4] Publicado en: Maria Coleta, Oliveira (org.), Cultura, Adolescência e Saúde: Argentina, Brasil e México, Campinas, Brasil, CEDES/COLMEX/NEPO-UNICAMP, 2000, pp. 98-160.

[5] Publicado en: Claudio Stern y Juan Guillermo Figueroa (coords.), Sexualidad y salud reproductiva. Avances y retos para la investigación, México, El Colegio de México, 2001, pp. 331-358.

[6] Libro editado por Mauricio de Maria y Campos y Georgina Sánchez y publicado por Editorial Planeta, en 2001. El artículo en cuestión está en las páginas 297-319.

1. PRIORIDADES DE INVESTIGACIÓN PARA LA PREVENCIÓN DEL EMBARAZO ADOLESCENTE EN MÉXICO: UN PUNTO DE VISTA HETERODOXO

Un punto de partida necesario para ubicar las necesidades de investigación para prevenir el embarazo adolescente en México es replantear el problema: reconocer que la identificación de los temas de investigación prioritaria requiere de nuevos enfoques y metodologías, que hasta ahora habían estado ausentes en la mayor parte de las investigaciones realizadas.

Debemos empezar por examinar el posible aporte de la historia, es decir, ubicar el embarazo adolescente en una perspectiva histórica. Si hacemos un rápido recorrido de los datos, seguramente se podrá constatar que, contra lo que pudiera pensarse, el embarazo adolescente es cada vez menos común en México. Sabemos, por ejemplo, que la tasa de fecundidad de las mujeres de 15 a 19 años de edad ha disminuido de manera significativa, cuando menos en los últimos 15 años. Con lo anterior surge la pregunta, ¿por qué se define como un problema sólo recientemente y, de manera paradójica, cuando la tasa de fecundidad en los grupos de adolescentes está disminuyendo?

Si bien la respuesta requiere investigaciones históricas, demográficas y sociológicas, un somero recorrido por la historia de las políticas de fecundidad muestra varias razones por las cuales, en este momento, el embarazo adolescente se presenta como un problema.

Una de ellas es la preocupación nacional e internacional por el crecimiento de la población, que se ve plasmada en la adopción en México de la política de población en 1974. Dicha política, que contribuyó a la disminución de la fecundidad, tuvo menos impacto entre las adolescentes y jóvenes, grupo que, además, representa un volumen cada vez mayor de la población total.

Ambos factores, la poca incidencia de las políticas gubernamentales sobre los jóvenes y su creciente proporción dentro de la población total, han ayudado a que los adolescentes contribuyan de manera desproporcionada a la fecundidad global, con la consecuente preocupación de los responsables de las políticas de población y desarrollo.

Por otro lado, la liberalización sexual, aunada a la disminución de la edad promedio de la menarca, probablemente ha contribuido a que la iniciación sexual se realice a una edad menor a la observada con anterioridad, particularmente en sectores de las clases medias, lo cual ha coincidido con la ampliación del acceso de la población, en particular, de las mujeres, a la educación media y superior, así como a la posibilidad o necesidad de incluir en su proyecto de vida opciones diferentes o adicionales a la maternidad, con la consecuente extensión del periodo de riesgo de un embarazo anterior a la unión o al matrimonio, proceso que no ha ido acompañado por el desarrollo de una cultura y educación enfocados hacia un control responsable de la reproducción.[1]

Una razón adicional para que el embarazo adolescente haya venido a definirse como problema sólo recientemente se relaciona con el mayor acceso de la población de los sectores populares, en particular los urbanos, a los servicios de salud, lo que ha puesto de manifiesto, en contraste con lo que sucedía cuando no tenían acceso a estos servicios, los problemas de salud materno-infantil que puede conllevar el embarazo a edades tempranas, en particular cuando viene acompañado de niveles de desnutrición y factores socioeconómicos y culturales que obstaculizan una atención pronta y adecuada. Los médicos de los centros y clínicas de salud se ven cada vez más alarmados por la cantidad de embarazos adolescentes (y también la elevada proporción de abortos incompletos en mujeres adolescentes) que ingresan a los hospitales.

La investigación de este tipo de procesos y elementos histórico-sociales nos permitiría entender mejor la problemática actual del embarazo adolescente, así como definir mejor desde qué perspectivas y para quiénes constituye un problema y de qué naturaleza es éste. A partir de esta prioridad, de historizar la problemática que nos preocupa, se abren dos grandes temas de investigación: a) la relación existente entre los procesos de cambio social (económico, demográfico, cultural en las relaciones sociales) y el embarazo adolescente y b) el papel de las instituciones en la sexualidad y la reproducción de la población joven.

En segundo lugar, es indispensable realizar investigaciones que profundicen en las diferencias del hecho mismo; ¿qué significa y qué implicaciones tiene el embarazo adolescente en distintos grupos sociales y contextos socioculturales del país y para los distintos actores sociales involucrados?

El significado del embarazo adolescente y las implicaciones que tiene para la joven, para su pareja, para su familia, para la comunidad y para la sociedad en general, incluyendo los servicios médicos y asistenciales, varían para los diversos grupos sociales y contextos socioculturales que componen nuestro mosaico poblacional.

Hasta ahora, la mayor parte de la investigación se ha dedicado a buscar relaciones significativas entre variables que se encuentran relacionadas con el embarazo adolescente, suponiendo que se trata de un fenómeno más o menos similar y generalizable entre sectores sociales, lo cual, quiero enfatizar, posiblemente no sea cierto.

Para algunos grupos, lo que denominamos embarazo adolescente puede formar parte de los procesos y mecanismos de sobrevivencia y reproducción, mientras que para otros puede significar un mero accidente sin grandes consecuencias. Para otros más (la clase media baja), quizá sí signifique lo que el estereotipo (que, en gran medida, nos ha llegado del extranjero), supone: un mecanismo que puede llegar a obstaculizar la movilidad social y, por tanto, a perpetuar su situación de clase.

Para otros sectores de la población, el embarazo adolescente y la unión que generalmente le sucede son la vía tradicional y, en muchos, casos tal vez la única opción para reafirmar la identidad de género, para independizarse y para formar una familia. En términos socioculturales, probablemente la adolescencia en la práctica no existe. De la pubertad se pasa de manera rápida al embarazo y a la maternidad, con lo cual de inmediato se asume la adultez.

Sin embargo, estas características no se dan en el vacío (no constituyen variables independientes); se vinculan a su vez, particularmente en ciertos grupos, con relaciones inestables de pareja en la familia de origen, con la coerción y la violencia familiar, particularmente hacia la mujer, características también relacionadas con el desempleo o la inestabilidad en él, y con la precariedad de la sobrevivencia misma.

En contrapartida, en la clase media la adolescencia se prolonga. El periodo de riesgo de un embarazo de esta naturaleza se extiende por diez años o más, desde los 11 o 12 años en que ocurre la menarca hasta entrados los 20 años, cuando ocurre el matrimonio.

Para una mujer que se encuentra estudiando la preparatoria, o al comienzo de los estudios superiores, el embarazo se convierte en un problema que puede determinar sus opciones para el resto de la vida.

Ya sea que el embarazo no se lleve a término, para lo cual los sectores medios, a diferencia de los populares, cuentan con la opción viable de un aborto sin riesgo, o que el embarazo conduzca al establecimiento de un matrimonio, ya sea forzado o no, su significado e implicaciones son muy diferentes para cada uno de los sectores mencionados.

Por ejemplo, para los sectores medios, probablemente el riesgo de morbimortalidad materno-infantil sea en la práctica inexistente y las consecuencias demográficas no sean de gran importancia, a diferencia del impacto del embarazo adolescente en los sectores rural y urbano marginal. En ambos casos, sin embargo, tiene consecuencias importantes para la mujer, su

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