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El placer del jabón natural

El placer del jabón natural

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El placer del jabón natural

valoraciones:
4.5/5 (11 valoraciones)
Longitud:
875 páginas
6 horas
Editorial:
Publicado:
Jan 12, 2020
ISBN:
9781547599028
Formato:
Libro

Descripción

Instrucciones detalladas para elaborar jabones naturales de todo tipo: más de 100 recetas, desde un jabón de aloe vera y yogur hasta uno de laurel, pasando por jabones para afeitar con arcilla de colores y bolas de jabón afrutadas. Además, esta edición incluye alternativas sin aceite de palma para casi todas las recetas.

La elaboración de jabones es un arte con miles de años de historia. Los jabones naturales y artesanales modernos están confeccionados con aceites vegetales selectos, como el aceite de oliva, de almendras y de coco. Quien quiera también puede darse un lujo extra con un toque de aceite de aguacate o manteca de karité; existe un amplio surtido de donde elegir. Estos aceites y grasas saponifican con una fuerte solución cáustica (NaOH). Con un poco de planificación y una buena báscula, verás que elaborar un buen bloque de jabón perfumado en tu propia cocina no es cosa de brujería.

En este libro encontrarás una explicación teórica detallada del proceso, incluyendo una presentación de todos los ingredientes y utensilios de cocina y moldes empleados, instrucciones paso a paso, tablas de saponificación e indicaciones de seguridad. También conocerás las propiedades de todo tipo de aceites, grasas y mantecas vegetales, al igual que las ventajas de utilizar diferentes hierbas y plantas en los jabones, e incluso recibirás una serie de consejos y sugerencias para usar aceites esenciales en los jabones, junto con numerosas mezclas de perfumes y recomendaciones para desarrollar tus propias creaciones aromáticas.

Descubre multitud de recetas de jabones naturales nuevas, como un jabón afrutado de zarzamora y salvia o uno más sobrio de patata, así como jabones especiales elaborados con mantecas vegetales, agua salada o polvos de talco.

Este libro también contiene instrucciones para crear tus propias recetas, consejos para resolver los problemas más habituales y recomendaciones de conservación, uso de las sobras y almacenamiento de los jabones. En el apéndice se incluyen tablas sobre los ácidos grasos de distintos aceites y mantecas vegetales, y sobre las propiedades de los aceites esenciales más importantes, además de una extensa bibliografía.

Editorial:
Publicado:
Jan 12, 2020
ISBN:
9781547599028
Formato:
Libro

Sobre el autor


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El placer del jabón natural - Claudia Kasper

El placer del jabón natural

Claudia Kasper

Traducido por Laura Ibarrola Izquierdo 

El placer del jabón natural

Escrito por Claudia Kasper

Copyright © 2019 Claudia Kasper

Todos los derechos reservados

Distribuido por Babelcube, Inc.

www.babelcube.com

Traducido por Laura Ibarrola Izquierdo

Babelcube Books y Babelcube son marcas registradas de Babelcube Inc.

CLAUDIA KASPER

El placer del

jabón natural

Edición digital

Cómo elaborar el mejor jabón vegetal

en tu propia cocina

Índice

Introducción

Alternativas al aceite de palma

La elaboración de jabones naturales mediante la saponificación en frío

Sacando espuma

Uso y conservación del jabón artesanal

Elaboración segura – Iniciación rápida con una receta de ejemplo

Jabón casero con lanolina

Utensilios de trabajo - Equipamiento básico

La preparación del lugar de trabajo

Reglas de seguridad para la elaboración de jabones

Nociones importantes sobre la sosa cáustica

El proceso de saponificación en frío paso a paso

Aceites, grasas y mantecas vegetales

El sobreengrasado del jabón

Jabones líquidos

Receta de ejemplo: Jabón líquido con 1 kg de aceite de colza

Elaboración de jabón líquido con el proceso en caliente:

Cómo definir la cantidad de líquido

Los líquidos para preparar la solución cáustica

Moldes para jabón

El aroma del jabón

Aceites aromáticos

Aceites esenciales - Un vistazo general

Aceites esenciales – Equipamiento básico

Fijadores: ¿Cómo conservar el perfume en el jabón?

El color del jabón

Las hierbas y plantas en el jabón

Preparación y empleo de extractos vegetales colorantes

Otros ingredientes para jabones naturales artesanales

Jabón de miel con cera de abeja

Limpio en un abrir y cerrar de ojos: Jabón elaborado en el horno

RECETAS DE JABÓN NATURAL

Jabón vegetal sencillo, pequeña cantidad

Receta básica universal con manteca de cacao, gran cantidad

Jabón vegetal económico

Jabón vegetal puro, receta básica

Para los amantes de la naturaleza: Jabones de hierbas

Jabón de consuelda con cilantro

Jabón de lavanda sencillo

Jabón de pie de león con aceite de germen de trigo

Jabón de manzanilla con cera de abeja

Jabón de lavanda y eneldo

Jabón de diente de león con aceite de macadamia y pie de león

Jabón de ghassoul y capuchina con manteca de karité

Jabón de caléndula con manteca de karité y aceite de germen de trigo

Jabón de rooibos con tierra medicinal y pétalos de rosa

Jabón para pies con lufa

Jabón de pícea con arcilla limpiadora

Jabón de lavanda, naranja y pachuli

Jabón de salvia y romero con aceite de oliva

Jabón de aceite de árbol del té con perejil y aceite de germen de trigo

Jabón de aceite de árbol del té con lavanda y aceite de cártamo

Jabón de milenrama con tierra medicinal y miel

Jabón de varias mentas

Jabón de pachuli

Jabón de hierbas del prado con cera de abeja

Jabón de melisa con aceite de almendras

Para los puristas: jabón puro de aceite de oliva

Jabón de aceite de oliva 100 %

Jabón de aceite de oliva con aroma de hierbas

Jabón de aceite de oliva con miel, nata y avena

Jabón de aceite de oliva con arcilla roja

Jabón de aceite de oliva y aguacate

Jabón de aceite de oliva con manteca de karité

Jabón de aceite de oliva y aceite de coco

Jabón líquido de aceite de oliva

Jabones naturales no perfumados

Jabón de yogur y aloe vera

Jabón de plátano y leche de coco

Jabón de suero de mantequilla con queso quark

Jabón de leche de burra

Jabón inglés de salvado de avena

Jabón de zanahoria con hierba de cebada

Jabón de aceite de laurel sin perfumar

Jabón de leche con azúcar de caña y espelta

Jabón de aceite de oliva con manteca de karité y manzanilla

Jabón de aceite de oliva con hierbas frescas

Jabón de leche de oveja con lanolina

Jabón de leche de cabra con plátano y miel

Jabones de flores, fruta y verdura

Jabón de anís y lima

Jabón de aguacate y pepino

Jabón de salvia y zarzamora

Jabón de margaritas

Jabón de pepino con albahaca

Jabón de zanahoria con perejil

Jabón de jengibre y hierba de limón

Jabón de castañas con jengibre

Jabón de aceite de semillas de calabaza

Jabón de espelta y yogur con semillas de amapola

Jabón de tila

Jabón de aceite de oliva y manteca de mango con papaya

Jabón de caléndula y melisa con manteca de mango

Jabón mediterráneo de tomate y albahaca

Jabón de naranja y canela

Jabón «Tarta de menta y limón»

Jabón de patatas

Jabones universales

Jabón universal sencillo

Jabón universal de aceite de oliva

Jabón universal con cera de abeja

Jabón universal con manteca de karité

Jabón universal con manteca de cacao

Jabón universal para la piel y el cabello

Para aquellos a los que les gustan cremosos: Jabones de leche

Jabón de leche y caléndula

Jabón de leche de coco

Jabón de leche de soja con miel y nueces

Jabón de yogur con plátano

Jabón de leche de almendras y aceite de macadamia

Jabón de leche de oveja (y avena) con lanolina

Jabón de leche de cabra con aceite de almendras

Jabón de chocolate y vainilla con nata montada

Jabón de leche de cabra con nata montada

Jabón de leche y zanahoria con sésamo negro

Para aquellos a los que les gusta la jardinería: Jabones de jardinero

Jabón de jardinero

Jabón exfoliante de hierbas

Jabón de lavanda y menta con manteca de cacao

Jabón de serpol con tierra medicinal y sal

Jabón de avena y aloe con arcilla de colores

Jabón «Vitamina C»

Para los cocineros: Jabones de cocina

Jabón de café «María Teresa»

Jabón de café con aceite de almendras

Jabón de café solo

Jabón de cocina «Confeti»

Para aportar un toque de color al cuarto de baño: Jabones de confeti

Jabón de baño azul

Jabón de confeti de colores

Jabón «Pies descalzos»

Jabón «Peppermint Twist»

Jabón con daditos de hierbas y aceite de aguacate

Jabones para bebés

Jabón para bebés con manzanilla y aceite de almendras, sin perfumar

Jabón para bebés con manteca de karité y de cacao, sin perfumar

Para aquellos a los que no les gusta complicarse: Champú sólido

Champú sólido con hierbas para cabellos con tendencia grasa

Champú sólido de romero y lavanda para cabellos normales

Jabón 2 en 1 para cuerpo y cabello

Champú sólido con cerveza

Champú sólido con cafeína y té verde

Para hombres y mujeres: Jabón de afeitar

Jabón de afeitar sencillo con caolín

Jabón de afeitar con aceite de almendras

Jabón de afeitar vienés con arcilla verde, poca cantidad

Jabón de afeitar con aceite de germen de arroz y seda

Jabón de afeitar con aloe vera

Jabones aromáticos y de seda

Jabón de rosas y violetas

Jabón de seda «Samarcanda»

Jabón de rosas sencillo

Jabón de especias sencillo

Jabón «Pastel Mozart de chocolate y turrón»

Jabón de naranja y jazmín

Jabón «Las mil y una noches»

Jabón de seda

Jabón de limón con seda y karité

Jabón de vainilla y sésamo

Jabones con polvos

Jabón cremoso con polvos y manteca de cacao

Jabón de rosas refinado con polvos

Jabón chino de harina de arroz

Jabón con polvos «Madame Pompadour»

Jabón de madera de sándalo con polvos

Jabón de arena

Jabones de sal y salmuera

Jabón de algas y sal marina

Jabón de sal sencillo sin perfumar

Jabón de índigo y sal

Jabón de mango y sal

Jabón de sal con lavanda y barro del Mar Muerto

Jabón de sal «Placer puro»

Jabón de sal «Bienestar»

Jabón de salmuera con hiedra terrestre

Jabón de salmuera II, sin perfumar

Para un extra de cuidado para la piel: Jabones con mantecas vegetales

Jabón de aguacate con trocitos de manteca de mango

Jabón balsámico con pachuli

Jabón de almendras con trocitos de manteca de karité

Para aportar un toque de lujo al día a día: jabones exquisitos para disfrutar

Jabón de hierbas refinado

Jabón «Lujo natural»

Jabón de manteca de cacao «Chocolate»

Jabón de vino tinto con canela

Jabón de macroalgas con sal marina

Jabón de chocolate y especias

Jabón de mandarina y vetiver

Jabón de la selva

Jabón de guaraná «Buenos días»

Jabón «Conciencia limpia»

Jabón del pantano

Jabón de especias «Zanzíbar»

Jabón «Pastel de amapola»

Jabón de vainilla con miel

Jabón de champán «Año Nuevo»

Jabón de índigo y miel

Receta moderna: jabón «Luna luna»

Jabones históricos con un nuevo aspecto

Jabón vienés tradicional de aceite de coco con lanolina

Jabón de Windsor blanco

Jabón de Windsor marrón

Jabón aromático vienés

Jabón de hierbas del Dr. Borchardt

Jabón de iris inglés

Jabón «Ramo de flores»

Jabón «Compañía de las Indias»

Jabón de leche de lirios

Jabón de aceite de almendras

Jabón para agua fría «Sinclair»

Jabón ruso de tocador del año 1887

Jabón vienés de tocador del año 1900

Jabón de limón bicolor

Jabón dental I

Jabón dental clásico de manteca de cacao

Jabón dental de menta

Bolas de jabón de ayer y hoy

Bolas de jabón de frangipani

Bolas de jabón con lavanda y avena

Bolas de jabón con rosas y harina de almendras

Bolas con especias y peladura de naranja

Bolas de jabón de leche y vainilla con manteca de cacao

Bolas de jabón de bergamota y miel

Bolas de jabón «Savon de Riz»

Bolas de jabón de clavo de olor

Bolas de jabón de limón

Bolas de jabón cremosas

Elementos de una pasión

Objetivo de los jabones diseñados por uno mismo: Consejos para aquellos a los que les gusta experimentar

Receta de ejemplo I

Receta de ejemplo II

Receta de ejemplo III

Receta de ejemplo IV

Receta de ejemplo V

Receta de ejemplo VI

Receta de ejemplo VII

Elaboración de recetas prácticas: una recopilación de ejemplos

Jabón «After-Eight»

Jabón de aguacate y hierba de limón

Jabón de pepino y suero de mantequilla

Jabón de avena y miel

Jabón de yogur

Jabón de lavanda con aceite de germen de trigo

Jabón nutritivo extrasuave con seda

Jabón de romero y eucalipto

Jabón «Barra de chocolate»

Jabón de amapola

Empaquetado y conservación de los jabones artesanales

Hasta la última burbuja: Cómo aprovechar los restos de jabón

Jabones buenos para aguas duras

Jabón sencillo de aceite de oliva y coco

Resolución de problemas: El cubo de la basura puede esperar

Derretir el jabón

Índice alfabético

APÉNDICE

El jabón artesanal en Internet - comprar en línea

Tabla de los aceites esenciales más habituales para jabones

Tabla de los aceites vegetales, mantecas vegetales y ceras para el jabón

Tabla de los ácidos grasos más importantes de diferentes aceites y mantecas vegetales

Bibliografía/Sugerencias de lectura

Aviso: Todas las sugerencias, descripciones, consejos y recetas de este libro se han recopilado y probado con el mayor cuidado. Sin embargo, debido al uso de diferentes materias primas y a que las condiciones iniciales y capacidades individuales pueden variar, no es posible garantizar que dicha información se aplique en cada situación.

Por este motivo, no se asume ninguna responsabilidad por posibles lesiones, pérdidas u otros daños que puedan derivarse de la utilización de la información de este libro.

Introducción

El propósito de este libro no es dotarte de amplios conocimientos de química, pues para ello existen otras obras mucho más completas, sino permitirte progresar en el arte de la elaboración de jabones y, quizá, descubrir algún que otro truco artesanal que te ayude a desarrollar tus propias recetas.

En este libro encontrarás un gran número de recetas de jabones naturales nuevas. Por ejemplo, un jabón afrutado de zarzamora y salvia, o uno más sobrio de patata, así como jabones especiales elaborados con mantecas vegetales, agua salada o polvos de talco.

Por supuesto, esta edición incluye alternativas sin aceite de palma para prácticamente todas las recetas.

A día de hoy, apenas hay un mercadillo semanal, navideño o de artesanías que no cuente con un puesto de jabones en el que se vendan una infinidad de artículos elaborados a mano. Estas creaciones sirven de estímulo y motivación para desarrollar tus propias recetas, y ese es también el objetivo de este libro.

Con el fin de ofrecer una mayor variedad en la ducha, la repisa de la bañera o la jabonera, se han ampliado tanto el número de recetas como las mezclas de aromas sugeridas, al igual que la lista de aceites esenciales.

Si no has hecho nunca jabón, en este libro también encontrarás un resumen de las reglas de seguridad que debes seguir, así como instrucciones concretas y fiables para elaborar con éxito tus primeros jabones y disfrutar de una experiencia aromática y llena de espuma. ¡Vamos allá!

Ilustración 1 - Jabón artesanal con forma de Venus

Ilustración 1 - Jabón artesanal con forma de Venus

Alternativas al aceite de palma

En los últimos años, cada vez son más las personas que se preguntan si es posible sustituir el aceite de palma por otros aceites o grasas. Por supuesto, se puede reemplazar sin ningún problema. Cualquier receta de jabón se puede adaptar, ya proceda de este libro, de Internet o de alguna otra fuente, siempre y cuando se tengan en cuenta los criterios mencionados a continuación.

La gran mayoría de recetas presentadas en este libro van acompañadas de sus correspondientes variantes sin aceite de palma, incluyendo la cantidad adaptada de NaOH junto al siguiente símbolo:

El carácter original del jabón se tiene en cuenta en todo momento.

Para quienes quieran probarlo

A modo de alternativa, se puede emplear aceite de oliva en la cantidad correspondiente, así como todo tipo de grasas sólidas, sobre todo manteca de cacao, aceite de coco y manteca de karité. Según la situación, también se puede utilizar margarina.

El sustituto ideal depende mucho de la receta original, así como de las preferencias personales en cuanto a la formación de espuma y la firmeza del jabón. La principal finalidad del aceite de palma, una grasa clásica para jabones, es aportar persistencia y estabilidad a la espuma. Por ello, sin olvidarse de utilizar la calculadora para obtener las proporciones de NaOH correspondientes, se recomiendan, por ejemplo, las siguientes alternativas:

1/3 de aceite de oliva, 2/3 de manteca de cacao

1/3 de aceite de coco, 1/3 de manteca de cacao (o manteca de karité), 1/3 de aceite de oliva

1/2 de aceite de coco, 1/2 de aceite de colza o de oliva (debido al alto contenido en coco, no se recomienda para pieles sensibles)

Aceite de oliva. Estos jabones producirán una menor cantidad de espuma y serán más suaves. Es especialmente recomendable alargar el periodo de curado y secado unas dos semanas.

Una combinación de margarina y mantecas vegetales (p. ej. manteca de cacao, de karité o de mango) con algo de aceite de oliva o de colza.

Si quieres disfrutar de las cualidades de la cera de abeja en tus jabones, puedes añadir un 0,5% de cera a las mezclas anteriores.

Asimismo, es posible sustituir el aceite de palma por margarina comercial en proporción de 1:1, pero también en estos casos se debe volver a calcular la cantidad de NaOH.

No obstante, si quieres sustituir grandes cantidades de aceite de palma, es más recomendable utilizar una de las mezclas anteriores u otra equivalente. De esta manera evitarás posibles sorpresas desagradables en cuanto al poder de limpieza, la espuma o la firmeza del jabón, ya sea por un contenido de agua excesivo o por la composición de la margarina (que varía mucho según la marca).

Las nuevas versiones sin aceite de palma te guiarán y animarán a probar otras variantes más adaptadas a tus necesidades personales.

La elaboración de jabones naturales mediante la saponificación en frío

Sacando espuma

La piel es nuestro mayor órgano y, como tal, se merece que le dediquemos nuestra atención y cuidado. Los jabones naturales elaborados en frío de manera artesanal nos ofrecen cuidados individualizados. Se pueden adaptar a pieles delicadas o alergias y, según se desee, ir acompañados de nuestros colores y olores favoritos, o prescindir de ellos. Los aceites vegetales y el contenido natural de glicerina de los jabones naturales son especialmente agradables con la piel y la nutren en profundidad.

El jabón puro está compuesto por las sales alcalinas de los ácidos grasos que se originan durante el proceso de saponificación a partir de las grasas y la sosa o potasa cáustica. Idealmente, la saponificación tendrá lugar por sí sola en el molde del jabón, que está cubierto y utiliza el calor generado por el propio proceso. Tu única responsabilidad en este aspecto es iniciar la reacción química.

Con cuidado y dedicación, te tendrás que encargar de que los componentes básicos - las grasas y el álcali (sosa o potasa cáustica) - entren en contacto. Es muy importante emplear las proporciones adecuadas. Para elaborar un jabón correctamente, el primer paso es contar con una buena báscula digital. Cada pastilla de jabón refleja la actitud, la personalidad y, por supuesto, la destreza de su creador. Necesitarás muchas horas de práctica para alcanzar resultados óptimos. Por suerte, los aceites, hierbas y aromas pronto te crearán adicción.

Ilustración 2 - Jabones naturales de colores

Ilustración 2 - Jabones naturales de colores

A pesar de todo, la elaboración de jabones no es una ciencia exacta. Hay un gran número de factores que, en ciertos casos, podrían afectar al resultado, tanto positiva como negativamente: la calidad de los ingredientes utilizados, la exactitud del termómetro, la temperatura ambiental, la humedad y, por supuesto, tus habilidades y conocimientos.

En este libro encontrarás todo tipo de recetas y consejos para tener las mejores experiencias posibles. Con ellos, pronto tendrás una pastilla de jabón casero en tu propia cocina o baño… Y, poco después, en los cuartos de baño, despensas y cocinas de todos tus amigos y conocidos.

¿Sabías que…

… aunque, lamentablemente, la elaboración de jabones ha caído en el olvido, se trata de una técnica cultural antiquísima que se ha ido desarrollando y perfeccionando a lo largo de miles de años?

… los jabones artesanales se elaboran con grasas vegetales puras aptas para la alimentación?

… la primera receta de jabón conocida data de cerca del año 2500 a.C. y estaba tallada con escritura cuneiforme en una pizarra de arcilla sumeria? Los sumerios utilizaban jabón para eliminar la lanolina de la lana de oveja antes de teñirla.

… una pastilla de jabón de calidad en el cuarto de baño te puede poner de muy buen humor?

… el jabón elaborado por los celtas y los romanos se utilizaba fundamentalmente para estilizar el cabello o como medicamento para tratar enfermedades cutáneas?

… el jabón artesanal elaborado en frío tiene que dejarse curar durante un mínimo de 4 a 6 semanas en un estante de madera para desarrollar una espuma de calidad y ser más suave?

… en unas excavaciones en la antigua ciudad de Pompeya, que quedó sepultada por la erupción de un volcán en el año 79 d. C., se descubrió una fábrica de jabones completa con pastillas de jabón y todo?

… el jabón artesanal no debe dejarse nunca en el agua y tiene que secarse bien entre usos para que rinda más?

… los celtas fabricaban jabón a partir de ceniza y sebo de cabra?

… los jabones naturales artesanales solamente se perfuman con aceites esenciales o con aceites aromáticos desarrollados especialmente para ello?

… los árabes del siglo VII y VIII eran expertos jaboneros y llevaron sus conocimientos y su religión a Europa, especialmente a la cuenca del Mediterráneo, a través de España? En Europa, los primeros gremios de jaboneros de los que hay registro proceden de esta época.

… el jabón artesanal se vuelve más ligero con el paso del tiempo porque se evapora agua incluso después del proceso de curación? Cuanto más seco está el jabón, más cunde.

… a partir de 1525, los hombres empezaron a utilizar jabón para afeitarse? Se trataba de un artículo de lujo reservado para los más ricos, en especial el jabón duro lavado con sal.

… la mejor manera de utilizar jabones exfoliantes con hierbas o avena es frotarse el cuerpo suavemente con una pastilla de jabón húmeda?

… Nicolas Leblanc (1742-1806) abrió el camino a la fabricación masiva de jabón moderna cuando inventó un método para producir sosa cáustica a partir de la sal común? Hasta entonces, la sosa tradicional se obtenía de la ceniza mediante un proceso mucho más laborioso.

… el jabón artesanal no contiene ningún tipo de conservante químico?

… aún a principios del siglo XX, en muchos hogares europeos se seguía practicando el antiguo arte de la elaboración de jabones, en especial en el campo?

El jabón moderno

Vivimos en el tiempo de los detergentes sintéticos. La omnipresente publicidad destina miles de millones de euros a ensalzar las cualidades de los geles de ducha y leches limpiadoras. La mayor parte del precio que pagamos por estos productos modernos para el cuidado corporal está destinado a los envases y la imagen de la marca; las materias primas no tienen una gran influencia en los costes. Así que aquellos que no quieren seguir pagando por las ilusiones que prometen estos productos prefieren decantarse por el jabón natural, elaborado con ingredientes que incluso la gente de a pie puede pronunciar con facilidad.

Y lo que es mejor aún: cualquiera que tenga interés puede hacer jabones vegetales personalizados y de buena calidad con los que enriquecer el día a día, no solo gracias a sus agradables olores y espuma, sino también a la experiencia creativa y contemplativa de su elaboración (la mezcla, la espera…). Si no ocurre antes, como tarde bajo la ducha o en la bañera queda claro que nos hace más felices disfrutar conscientemente que frotarnos el cuerpo de manera irreflexiva con cualquier producto.

Siempre va a haber ocasiones en las que nos encontremos con escépticos que intenten echar por tierra nuestras ambiciones con sus historias de horror sobre «jabones que secan la piel». En estos casos, la mejor forma de invalidar sus argumentos es darles un trocito de jabón artesanal para que lo prueben ellos mismos. El encanto de un jabón sobreengrasado, en el que hasta se puede escoger de qué aceite va a haber un excedente, habla por sí solo. Ya se trate de manteca de cacao, aceite de aguacate, aceite de almendras o manteca de karité, por solo mencionar algunos, la naturaleza ofrece los aceites adecuados para cada tipo de piel y cada gusto. ¡Aprovechémoslos!

Probablemente, los primeros intentos de hacer jabón de hace más de 4000 años utilizando sebo de cabra derretido y cenizas de leña no convenciesen a todo el mundo. Sin embargo, es inevitable preguntarse lo siguiente: ¿qué producto para el cuidado corporal cuenta con tanta tradición y, por tanto, un periodo de desarrollo tan largo?

Los jabones presentados en este libro están compuestos por grasas vegetales que saponifican con la ayuda de la sosa cáustica (NaOH). La proporción entre grasas y sosa debe calcularse con exactitud. La temperatura, el tiempo que se revuelve la mezcla y el periodo de curación también tienen una gran influencia en la calidad del producto final.

Ilustración 3 - Jabones artesanales de colores

Ilustración 3 - Jabones artesanales de colores

La elaboración de jabones como afición creativa:

La elaboración de jabones es un arte que cualquiera puede aprender.

Puesto que se trabaja con una sustancia abrasiva, es indispensable tener cuidado y utilizar guantes de goma y gafas protectoras.

Las cucharas, ollas y otros recipientes empleados para elaborar jabones deben destinarse únicamente a este fin y no volver a utilizarse para cocinar.

Uso y conservación del jabón artesanal

Una vez dejados atrás los detergentes industriales y hecha la transición a los jabones naturales y sin conservantes químicos, además de disfrutar de un pequeño momento de lujo en el día a día al utilizar estas nuevas creaciones, es importante saber cuál es la mejor forma de conservarlas.

Los jabones artesanales quieren ser usados. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, comprar unos pastelitos recién hechos en una pastelería y guardarlos en la despensa durante tres semanas, a pesar de que no habría ningún problema en hacer lo mismo con unos pasteles similares comprados en un supermercado y envasados en plástico. Lo mismo pasa con los jabones. Los pasteles están hechos para comérselos, y los jabones están hechos para utilizarlos en la ducha o la bañera.

Ante todo, se recomienda no mantener nunca los jabones artesanales en un entorno húmedo. Lo ideal es conservarlos en un lugar bien ventilado para que se puedan secar por completo, como un soporte magnético, una jabonera con un buen drenaje o un trozo de esponja vegetal de lufa. Si el jabón se queda en una superficie encharcada durante muchas horas, se ablandará y se deshará.

El jabón artesanal necesita «respirar», por lo que se debe almacenar en un lugar fresco y seco. Los jabones con un alto sobreengrasado, que de media contienen entre un 4 % y un 7 % de grasas vegetales libres (aceite de almendras, aceite de aguacate, manteca de cacao, etc.), no se conservan bien en lugares cálidos ni envueltos en materiales que no permiten pasar el aire. Los aceites y mantecas vegetales que se encuentran en este tipo de jabones artesanales cuidan y nutren la piel; pero, como todos los aceites, no se conservan indefinidamente. Según mi experiencia, en un plazo de 6 meses se puede utilizar un jabón entero sin problemas. Tras ese periodo de tiempo, los aceites esenciales harán honor a su nombre y perderán parte de su esencia.

Se debe escoger siempre el jabón en función del tipo de piel. Por ejemplo, las personas con pieles sensibles deben prescindir de los jabones con un fuerte efecto exfoliante, y los alérgicos al polen deben elegir un jabón de miel SIN polen. Casi un 5 % de la población tiene reacciones alérgicas a sustancias como la canela o el clavo de olor, por lo que deben evitar los jabones de especias. En cuanto a aquellos con alergias a las plantas de la familia Asteraceae (asteráceas o compuestas), han de descartar, por ejemplo, los jabones con flores de manzanilla trituradas. Las hierbas aromáticas y los aceites esenciales son nuestros amigos, pero también a nuestros amigos tenemos que escogerlos con cuidado.

Por lo general, se recomienda no utilizar productos con aceites esenciales en bebés y niños pequeños menores de 2 años. En estos casos, es mejor emplear jabones vegetales sin perfumar ni teñir.

Elaboración segura – Iniciación rápida con una receta de ejemplo

Para quienes ya hayan acumulado varias experiencias prácticas con los rasgos fundamentales de la elaboración de jabones, el proceso de saponificación en frío que se utiliza en este libro sigue unos pocos y sencillos pasos:

saponificar los aceites y grasas correspondientes con una fuerte solución cáustica

teñir y aromatizar los jabones al gusto

si se quiere, enriquecer los jabones con diversos ingredientes, como miel o hierbas aromáticas, entre otros.

Cuando se ha completado el proceso de saponificación, el jabón solidificado se puede cortar y almacenar para dar paso al periodo de secado y curado.

A continuación se describe brevemente el proceso utilizando como ejemplo un jabón clásico con lanolina pensado especialmente para las estaciones frías o para lavarse las manos con él a menudo.

Si es la primera vez que haces jabón, lee primero las indicaciones de seguridad completas y, si lo necesitas, echa un vistazo a las instrucciones ilustradas paso a paso que se encuentran más adelante.

Atención: ¡Se recomienda encarecidamente utilizar gafas protectoras y guantes de goma para garantizar una seguridad óptima, sin excepciones, desde la primera pastilla de jabón hasta la última!

Jabón casero con lanolina

Ilustración 4 - Jabón casero con lanolina

Ilustración 4 - Jabón casero con lanolina

Ingredientes:

350 g de aceite de coco

300 g de aceite de palma

300 g de aceite de oliva

300 g de aceite de colza

150 g de aceite de girasol

100 g de lanolina

500 g de agua destilada

202 g de NaOH

Mezcla de aromas:

20 g de aceite esencial de lavanda, 20 g de aceite esencial de romero

Elaboración siguiendo las reglas de seguridad:

Preparar la lejía cáustica a partir del NaOH y el agua destilada, y dejarla enfriar a temperatura ambiente.

Derretir el aceite de coco, el aceite de palma y la lanolina a fuego suave.

Añadir el resto de los aceites y dejar templar la mezcla hasta que esté a unos 35 °C.

Agregar la lejía cáustica, ya enfriada, filtrándola con un colador de plástico de malla fina.

Hacer espesar la mezcla utilizando alternadamente una batidora y una cuchara. El jabón debe adquirir una consistencia similar a las natillas.

Si se usan aceites esenciales, añadirlos ahora y mezclar minuciosamente.

Verter el jabón en el molde que se ha preparado, cubrirlo y aislarlo bien.

Pasadas 24 horas o cuando el bloque de jabón se haya enfriado, sacarlo del molde, cortarlo y dejarlo curar y secar entre 4 y 6 semanas.

Resultado: Esta receta da como resultado un jabón no muy duro con una composición aromática clásica y sencilla. Produce una bonita espuma y ofrece un cuidado duradero.

Variación: Si se desea, se puede sustituir la lanolina por la misma cantidad de manteca de karité. En este caso, la cantidad de NaOH aumenta a 207 g.

Alternativa sin aceite de palma: 425 g de aceite de oliva, 375 g de aceite de coco, 300 g de aceite de colza, 150 g de manteca de cacao, 150 g de aceite de girasol, 100 g de lanolina. En este caso, la cantidad de NaOH sigue siendo la misma.

Produce aprox. 2200 g de jabón (peso fresco)

Más adelante se volverán a describir todos los pasos de elaboración y las reglas de seguridad recomendadas detallada y exhaustivamente, empezando por las herramientas de trabajo y demás accesorios.

Utensilios de trabajo - Equipamiento básico

Ilustración 5 - Los utensilios más importantes para hacer jabón

Ilustración 5 - Los utensilios más importantes para hacer jabón

La olla o cazuela utilizada debe estar esmaltada o ser de acero inoxidable. El cobre, aluminio y demás materiales NO son aptos para este fin. La olla se debe utilizar exclusivamente para hacer jabón. Si no quieres invertir demasiado dinero al empezar, puedes conseguir una olla esmaltada en buen estado en un mercadillo. El tamaño dependerá de la cantidad de jabón que quieras hacer. La masa de jabón debe tener una altura de al menos 10 cm dentro de la olla, pues de lo contrario salpicará al utilizar la batidora y le saldrán pequeñas burbujas de aire. En caso de duda, asegúrate de tener una olla grande y otra pequeña para cuando quieras hacer cantidades de prueba.

Para mezclar la lejía cáustica puedes utilizar un recipiente de plástico robusto y resistente al calor. Escoge uno que sea lo suficientemente grande, pues algunos líquidos (como el vino y la cerveza) sacan mucha espuma. Elige un recipiente que esté diseñado de manera que se pueda verter el líquido poco a poco sin que salpique o gotee. Esto es importante a la hora de echar la lejía al aceite. No es nada práctico estar utilizando un recipiente y que una parte del líquido resbale por el exterior y gotee, así que lo mejor es hacer una prueba primero con agua normal del grifo.

A veces también viene muy bien contar con una tapa. El recipiente y la tapa se deben marcar con un rotulador PERMANENTE (lo puedes comprar en una papelería), preferiblemente con una calavera, y SOLAMENTE se deben utilizar para preparar la lejía cáustica.

Cuando el NaOH reacciona con el líquido, se alcanzan temperaturas muy elevadas, por lo que hay que asegurarse de que el recipiente sea resistente al calor. En caso de duda, se puede probar de antemano con agua hirviendo. Si no lo compruebas hasta el momento en el que mezcles la primera lejía cáustica y el recipiente no cumple con este requisito, te vas a encontrar con una situación más que incómoda: plástico fundido y un líquido caliente y abrasivo extendiéndose por toda la zona de trabajo. ¡Una auténtica pesadilla!

En cualquier caso, si se derrama algo de la lejía, neutralízala con vinagre, retírala bien (con guantes de goma) y, a continuación, limpia la zona con agua caliente y jabón.

También es recomendable utilizar un colador de plástico de malla fina al verter la lejía cáustica para controlar que no queden restos de NaOH sin disolver.

¡Atención, no utilices un colador de metal!

Es indispensable llevar gafas protectoras para protegerse los ojos de posibles salpicaduras. Tanto al mezclar la lejía cáustica como al combinarla con los aceites y al rellenar el molde pueden ocurrir incidentes más o menos graves. La masa de jabón es particularmente abrasiva y puede llegar a causar ceguera. Si la lejía no se vierte con cuidado en la mezcla de aceites o grasas, es inevitable que salpique. Si las salpicaduras te alcanzan la piel y las limpias DE INMEDIATO, no pasa nada; pero si te entran un par de gotitas en el ojo tendrás que acudir al oculista u hospital más cercano cuanto antes. Las gafas protectoras son absolutamente INDISPENSABLES. No te las debes quitar hasta que el jabón esté en el molde y se haya cubierto, pues al rellenar el molde también puede ocurrir que te alcance alguna salpicadura; por ejemplo, si haces explotar alguna burbuja de aire. En las tiendas de bricolaje puedes encontrar gafas protectoras baratas y de buena calidad.

La batidora es, en realidad, un lujo al que no se puede renunciar, pues hace que el jabón espese muchísimo más rápidamente. Con el antiguo método hay que pasarse horas removiendo a mano para poder conseguir una consistencia cremosa, en especial con los jabones con un alto contenido de aceites. La batidora distribuye las moléculas de grasa mucho mejor por la lejía. Además, hace más improbable que la mezcla se corte (es decir, que la lejía se separe del resto de la masa en el molde). La batidora se debe emplear exclusivamente para elaborar jabón y no volver a utilizarse en la preparación de alimentos.

Otro elemento necesario para la elaboración de jabones es una báscula lo más precisa posible, idealmente una báscula digital que indique el peso con una exactitud de un gramo para poder determinar la cantidad exacta de NaOH. Unos pocos gramos de más o de menos en cantidades de jabón de 1 o 2 kg pueden tener una influencia significativa en el resultado.

Consejo: Para pesar los aceites esenciales y preparar cantidades pequeñas de jabón se recomienda tener una báscula digital más exacta aún, que pueda medir cantidades de hasta 100 g a intervalos de 0,01 g. Hasta los modelos baratos se pueden usar sin problemas.

Los guantes de goma para protegerse las manos deben ser del material más resistente posible y cubrir la piel hasta los codos. Al limpiar la batidora, es posible que los guantes se rasguen o se rompan, por lo que conviene tener siempre un segundo par de reserva.

2 cucharas de plástico, una para remover la lejía cáustica y otra para las grasas, así como varias cucharillas para mezclar los colorantes, las hierbas, etc. Las cucharas utilizadas, al igual que el resto de los utensilios, se deben reservar exclusivamente para la elaboración de jabones. Lo mejor es utilizar desde un principio utensilios de cocina viejos. Las cucharas de madera no son apropiadas para remover la lejía cáustica, pues con el tiempo la lejía las corroe, pero se pueden utilizar sin problemas para mezclar las grasas o aceites.

1 espátula de goma resulta muy práctica para retirar los restos de jabón de la olla y poder echar hasta la última gota en el molde. También viene muy bien para crear un efecto marmoleado en los jabones de dos colores.

1 o 2 termómetros resistentes al calor (por ejemplo, termómetros de cocina o de laboratorio) para determinar la temperatura de la lejía y de las grasas. Puesto que la mayoría de mezclas de aceites vegetales saponifican a unos 36 – 45 °C, también se puede usar un viejo termómetro de baño para bebés, pero solo cuando se hayan derretido cuidadosamente las grasas sólidas con anterioridad y ya se hayan añadido los aceites líquidos. Las mezclas con una gran cantidad de cera de abeja estarán más calientes, porque la cera se derrite a una mayor temperatura.

También se pueden utilizar palillos para brochetas de madera para entremezclar el jabón de varios colores y crear un bonito efecto marmoleado. Después de usarlos, se pueden lavar bien y guardar con el resto de utensilios para jabones. Puesto que la masa de jabón es abrasiva, con el paso del tiempo se dañarán (aunque normalmente se rompen antes).

Un vaso de plástico para pesar el NaOH. Para ello se puede usar, por ejemplo, un recipiente de yogur de 500 g vacío. Después de marcarlo con una calavera con un rotulador permanente, se puede volver a utilizar para este mismo fin.

Se pueden cortar bolsas para congelar (o bolsas de basura, p. ej.) de diferentes tamaños para cubrir las bases de los moldes. El jabón no se pegará y los moldes quedarán limpios. Sin embargo, hay que asegurarse de que solo la parte interior de la bolsa entre en contacto con la masa de jabón, pues la inscripción del exterior se trasladaría al jabón.

El papel de cocina viene muy bien para limpiar los restos de masa de jabón de las ollas, las cucharas y la batidora (una vez desenchufada). Puesto que tienen una gran cantidad de grasa, no es fácil limpiarlas solo con agua.

Una tapa o un trapo de cocina viejos para mantener la temperatura de la masa de jabón. Si el jabón no contiene cantidades considerables de azúcar, miel, leche u otros hidratos de carbono, le vendrá bien un poco de calor adicional.

Lista de los utensilios e indumentaria necesarios:

Gafas protectoras

1 o 2 pares de guantes de goma resistentes

1 olla o cazuela esmaltada o de acero inoxidable

1 recipiente para mezclar, de plástico o de cristal

1 o 2 termómetros resistentes al calor

2 recipientes de plástico medianos

2 cucharas de plástico grandes

1 vaso de plástico para pesar el NaOH

1 espátula de goma

1 báscula (digital)

1 colador de plástico de malla fina

Papel de cocina

Bolsas de congelados o de basura

Una tapa vieja o un trapo de cocina viejo

Para crear un efecto marmoleado, palillos de brocheta

Ilustración 6 - Pastilla de jabón con pétalos de caléndula

Ilustración 6 - Pastilla de jabón con pétalos de caléndula

La preparación del lugar de trabajo

Retira a niños y mascotas de la zona de trabajo y mantenlos apartados. Un gato curioso puede representar un peligro tanto para ti como para sí mismo, y lo mismo ocurre con los perros. Las aves como los periquitos o los canarios son extremadamente sensibles a los vapores de la lejía cáustica y las altas concentraciones de aceites esenciales en el aire. Por ello, si tienes algún pájaro, coloca la jaula en otro lugar temporalmente.

Los niños menores de cuatro años deben estar durmiendo profundamente, encontrarse bajo la supervisión de otro adulto o, solo en caso de extrema necesidad, frente a la televisión.

Cubre la superficie de trabajo con papel de periódico. En muchas superficies elaboradas con materiales modernos, la sosa o la masa de jabón podrían dejar manchas que no se pueden eliminar. Si vas a trabajar en la cocina, debes guardar todos los alimentos en su sitio con anterioridad. Durante la «Operación Jabón», la cocina será una zona de acceso restringido.

Asegúrate de que haya una buena ventilación: enciende el extractor de humos o abre una ventana, al menos por la parte de arriba. Prepara una botella con vinagre para neutralizar posibles salpicaduras de lejía cáustica. Deja a mano la receta de jabón y un rollo de papel de cocina, y ya te puedes poner manos a la obra.

Reglas de seguridad para la elaboración de jabones

Siempre que trabajes con NaOH, lejía cáustica o la masa de jabón, lleva gafas protectoras, guantes y ropa de trabajo.

Al mezclar la lejía cáustica, asegúrate siempre de que haya suficiente ventilación, o sal al exterior.

¡La lejía cáustica ya preparada no debe dejarse sin supervisión! El contenedor debe tener una indicación de que es VENENOSO. En muchas ocasiones, un consumo accidental de lejía cáustica puede producir la muerte.

Todos los ingredientes para hacer jabones deben conservarse fuera del alcance de niños y mascotas, en especial el NaOH, los aceites esenciales y las hierbas aromáticas.

Cuando acabes, limpia en profundidad la zona de trabajo y los utensilios y recipientes utilizados.

Atención: No seguir estas reglas de seguridad puede ocasionarte lesiones graves a ti o a tu familia.

Nociones importantes sobre la sosa cáustica

También se conoce como: sosa, soda cáustica, hidróxido de sodio, hidróxido sódico, hidrato de sodio, sosa lejía o jabón de piedra. El NaOH se obtiene por electrólisis de una solución de sal de mesa o sodio.

Solubilidad en agua: 420 g/l (0 °C), 1090-1260 g/l (20 °C)

Fórmula química: NaOH

El NaOH se utiliza para elaborar pastillas de jabón sólido. Para hacer jabón líquido se emplea potasa cáustica (KOH). El NaOH se puede encontrar en cualquier droguería bien surtida, pero es una sustancia abrasiva. En uno de mis envases de NaOH pone: «El ayudante para las tareas domésticas, las aficiones y el jardín». Pero no nos dejemos engañar por este inocente texto; se trata de un producto químico muy eficaz que debe manipularse con el debido respeto y cuidado.

Cuando el jabón está terminado apenas contiene NaOH, pues durante el proceso de saponificación la sosa cáustica se combina con los ácidos grasos y forma moléculas de jabón. El sobreengrasado otorga propiedades hidratantes y nutritivas al jabón, y supone una especie de medida de seguridad adicional, ya que los valores exactos de saponificación de las grasas y aceites presentan ligerísimas variaciones según la cosecha. Todos los jabones artesanales se deben probar antes de utilizarse, o bien con una tira de pH de la droguería o literalmente probándolos con cuidado (tocando brevemente la pastilla de jabón húmeda con la punta de la lengua). El jabón que está listo para usarse sabe a jabón y no debe dejar ningún picor desagradable en la lengua. A esto se le conoce como «prueba de la lengua».

Además de para elaborar jabones, el NaOH también se utiliza, entre otros, en la industria agraria, la industria eléctrica, y para fabricar lejías, explosivos y abonos. Suele ser uno de los componentes principales de los desatascadores de tuberías y es una gran ayuda para el decapado de lacas o barnices. La sosa cáustica también está admitida como aditivo alimentario. Se emplea, por ejemplo, en la elaboración de los bretzels alemanes.

Compra, almacenamiento y conservación

El NaOH sólido se vende en forma de granos, perlas, escamas o tiras,

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